Datos y cifras<br />El cambio climático influye en los requisitos básicos de la salud, a saber, un aire limpio, agua potab...
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Expocicion de salud publica y ya

  1. 1. Datos y cifras<br />El cambio climático influye en los requisitos básicos de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.<br />El calentamiento mundial que se ha producido desde los años setenta estaba causando un exceso de más de 140 000 defunciones anuales en 2004.<br />Muchas de las enfermedades más mortíferas, como las diarreas, la malnutrición, la malaria y el dengue, son muy sensibles al clima y es de prever que se agravarán con el cambio climático.<br />Las zonas con malas infraestructuras sanitarias -que se hallan en su mayoría en los países en desarrollo- serán las menos capacitadas para prepararse ante esos cambios y responder a ellos si no reciben ayuda.<br />La reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero mediante mejoras del transporte y de las elecciones en materia de alimentos y uso de la energía pueden traducirse en mejoras de la salud.<br />Cambio climático<br />Durante los últimos 50 años, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial.<br />En los últimos cien años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,75 ºC. Durante los últimos 25 años el proceso se ha acelerado, y ahora se cifra en 0,18 ºC por década [1].<br />El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.<br />¿Qué repercusiones tiene el cambio climático en la salud?<br />Aunque el calentamiento mundial puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos. El cambio climático influye en los requisitos básicos de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura.<br />Calor extremo<br />Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 000 defunciones [2].<br />Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. La contaminación atmosférica urbana causa aproximadamente 1,2 millones de defunciones cada año.<br />Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga.<br />Desastres naturales y variación de la pluviosidad<br />A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60 000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.<br />El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos destruirán hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. Muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, lo que acentúa a su vez el riesgo de efectos en la salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.<br />La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede hacer peligrar la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que matan a 2,2 millones de personas cada año. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna. Se estima que en la última década de este siglo el cambio climático habrá ampliado las zonas afectadas por sequías, multiplicando por dos la frecuencia de sequías extremas, y por seis su duración media [3].<br />También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones. Estas contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.<br />El aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres, hasta en un 50% para 2020 en algunos países africanos [4]. Ello aumentará la prevalencia de malnutrición y desnutrición, que actualmente causan 3,5 millones de defunciones cada año.<br />Distribución de las infecciones<br />Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.<br />Es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles [5].<br />La malaria depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, la malaria mata a casi un millón de personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que el cambio climático podría exponer a 2000 millones de personas más a la transmisión del dengue en la próxima década de los ochenta [6].<br />Medición de los efectos en la salud<br />La medición de los efectos sanitarios del cambio climático sólo puede hacerse de forma aproximada. No obstante, en una evaluación llevada a cabo por la OMS teniendo en cuenta sólo algunas de las posibles repercusiones sanitarias se concluyó que el discreto calentamiento registrado desde los años setenta estaba causando ya un exceso de mortalidad cifrable en 140 000 defunciones anuales en 2004 [7].<br />¿Quiénes están en riesgo?<br />Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.<br />Los niños, en particular los de los países pobres, son una de esas poblaciones más vulnerables a los riesgos sanitarios resultantes y se verán expuestos por más tiempo a las consecuencias sanitarias. Se prevé asimismo que los efectos en la salud serán más graves en las personas mayores y las personas con diversos achaques o dolencias preexistentes.<br />Las zonas con infraestructuras sanitarias deficientes, la mayoría en países en desarrollo, son las que tendrán más dificultades para prepararse y responder si no reciben asistencia.<br />Respuesta de la OMS<br />Hay muchas políticas y opciones individuales que pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y reportar importantes beneficios colaterales para la salud. Por ejemplo, el fomento del uso seguro del transporte público y de formas de desplazamiento activas -caminar o ir en bicicleta como alternativa a los vehículos privados- podría reducir las emisiones de dióxido de carbono y mejorar la salud.<br />En 2009 la Asamblea Mundial de la Salud respaldó un nuevo plan de trabajo de la OMS sobre cambio climático y salud, que abarca lo siguiente:<br />Sensibilización: fomentar la toma de conciencia sobre la gran amenaza que supone el cambio climático para la salud.<br />Alianzas: coordinarse con organismos asociados del sistema de las Naciones Unidas, y procurar que la salud ocupe el lugar que merece en la agenda del cambio climático.<br />Ciencia y datos probatorios: coordinar las revisiones de la evidencia científica existente sobre la relación entre el cambio climático y la salud, y elaborar una agenda de investigación mundial.<br />Fortalecimiento de los sistemas de salud: ayudar a los países a determinar los puntos vulnerables de sus sistemas sanitarios y crear capacidad para reducir la vulnerabilidad de la salud al cambio climático.<br />ue el planeta s'ha vuelto más cálido en los últimos años es un hecho. El clima, ha estado siempre en constante cambio. Hace unos 300 millones de años, la temperatura de la Tierra era hasta 8ºC más elevada que ahora. En cambio, en la era glacial (hace unos 10.000 años), en la época de los grandes mamíferos como los mamuts o los bisontes gigantes, la temperatura global media era unos 5ºC más baja que la actual. ¿Por qué, decimos entonces que estamos sufriendo un cambio climático?<br />La gran diferencia con el pasado es la velocidad del cambio. En los últimos 30 años la temperatura ha subido 0,2ºC cada 10 años, mientras que en el pasado esta variación tardaba siglos! Con este ritmo tan acelerado, los sistemas naturales y las especies no tienen tiempo de adaptarse al nuevo clima.<br />La segunda gran diferencia es el origen. La mayoría de los científicos están d'acuerdo al señalar al hombre como responsable principal del cambio climático actual. Desde la revolución industrial, la temperatura ha aumentado a medida que aumentaban nuestras emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases a l'atmósfera. Este *CO2, junto con el vapor d'agua y otros gases, dejan pasar la energía del Sol pero impiden que se escape la energía irradiada por el planeta, hecho que contribuye a mantenerlo caliente, del mismo modo que lo haría un invernadero. Este efecto invernadero es un fenómeno natural que permite que haya vida en la Tierra, pero últimamente se ha visto potenciado por la actividad humana y el aumento de temperatura se ha disparado.<br />¿Y qué si aumenta la temperatura?<br />Los científicos prevén una subida de temperatura de entre 1,4ºC y 5,8ºC para los próximos 100 años. Pero los efectos del cambio climático ya son apreciables en cualquier parte del mundo. La tercera parte de la capa de hielo del Kilimanjaro ha desaparecido en los últimos 12 años y es probable que antes del 2020 ya no quede nada. El 87% de los glaciares de la Antártida han sufrido un retroceso durante los últimos 50 años, los cinco últimos años a un ritmo de 50 metros por año. Este deshielo, junto con la expansión de los océanos cada vez más calientes, hace que esté subiendo el nivel del mar. En los próximos 100 años se calcula que subirá cerca de 90 centímetros, cosa que supondría la desaparición de muchas islas y de muchas poblaciones costeras. Es el caso de las islas Maldivas, un estado constituido por unas 200 islas en el océano Pacífico que desaparecería del mapa al quedar totalmente sumergido.<br />Por otra parte, el aumento de temperatura altera los flujos atmosféricos y oceánicos que inciden en el clima, y esto hace que cada vez sean más frecuentes los sucesos climáticos extremos, como huracanes, fuertes lluvias, sequías severas, oleadas de calor y de frío, etc. ¿Recordáis el huracán Katrina en EE.UU en el año 2005, la oleada de calor del 2003 en Europa, o las inundaciones en Pakistán del 2005? Todas son catástrofes recientes que se cobraron centenares de vidas.<br />Por otra parte, la elevada temperatura también afecta de manera directa numerosas especies. El coral es una de las más perjudicadas. El año 1998, el más cálido del siglo, murió el 16% de los corales del planeta, y la gran barrera coralina de Australia está condenada a desaparecer en los próximos 50 años.<br />No a todos nos afecta por igualright0<br />Los países más pobres son los que menos contribuyen al cambio climático, pero en cambio son los que seguramente sufrirán más sus efectos. Por el contrario, los países fríos y desarrollados, como los EE.UU. y los países del norte de Europa, además de contar con mejor tecnología y medios para afrontar los daños, el aumento de temperatura incluso proporcionar algunos efectos positivos. La producción del vino en Inglaterra empieza a ser muy rentable y de una calidad insospechadamente buena, y otros productos, como los cereales o ciertas frutas y verduras se podrán cultivar en estas latitudes. También el turismo puede mejorar en estos países si empiezan a disfrutar de buen "tiempo". Se prevé, que los efectos positivos sean cada vez menos y más débiles. Pese a estos efectos positivos, la proximidad de las Islas Británicas al polo norte hace que la subida del nivel del mar amenace sus costas.<br />¿Y a nosotros, cómo nos afecta?<br />El efecto más importante sobre la zona mediterránea es el aumento de la sequía. El agua es ya un bien escaso en nuestro país. Muchas poblaciones sufren restricciones de agua en verano y todos recordamos el conflicto que supuso el proyecto del trasvase de agua del Ebro hacia tierras del sur. Estos conflictos pueden verse agravados con el incremento de la sequía, cuando agua sea, cada vez más, un factor limitante para el crecimiento de las ciudades y el mantenimiento de la población y las actividades con el actual ritmo de consumo.<br />Respecto al turismo, pudimos ver un ejemplo durante el pasado puente de diciembre (2006), con buena parte de las pistas d'esquí cerradas por carencia de nieve. Por otra parte, una temperatura demasiado tórrida, unas playas reducidas por la subida del nivel del mar y dificultades para abastecer de agua a las ciudades no son un buen atractivo para los turistas.<br />Según las predicciones de los expertos, la agricultura en nuestro país se vería afectada sobre todo por el incremento de la sequía, con una mayor pérdida de cosechas y una extensión de las zonas desérticas. También se prevé un aumento de las plagas.<br />Temperaturas más altas agravan los problemas sanitarios derivados de la contaminación atmosférica y de las oleadas de calor. El calentamiento del mar ya ha provocado la proliferación de medusas y hay más insectos. Algunos estudios advierten de un incremento de ciertas enfermedades tropicales. La Península Ibérica será un terreno propicio para los mosquitos que transmiten la malaria. El mosquito tigre, que es un vector potencial de esta enfermedad, ya ha colonizado Barcelona, aunque todavía a día de hoy no la transmite.<br />En general, el cambio climático provocará una pérdida de biodiversidad. El delta de l'Ebro, las zonas húmedas del Empordá, las maresmas de Doñana y las Tablas de Daimiel son ejemplos d'espacios naturales húmedos que pueden desaparecer con un clima más cálido y seco. Con ellos desaparecerían las especies propias de estos ambientes, como muchas aves y casi todos los anfibios. También los espacios de alta montaña peligran con temperaturas más cálidas.<br />Qué hacer... mitigación y adaptación<br />La acción más lógica es, sin duda, reducir las emisiones de los gases que provocan el cambio climático. A pesar de la evidencia, poco se ha hecho desde los gobiernos del mundo en este sentido. El protocolo de Kyoto, un compromiso mundial para reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero, no ha sido ratificado por el principal emisor, los EE.UU., responsables del 25% de las emisiones mundiales de CO2. Con respecto a los países que sí lo ratificaron, no todos han cumplido los objetivos. En 2004 España emitió casi tres veces más de lo que se había establecido en este protocolo.<br />No hace falta esperar políticas contra el cambio climático por reaccionar. Cada uno de nosotros somos responsables de una gran cantidad de emisiones de gases efecto invernadero. Utilizar el transporte público, no consumir más productos y energía de las necesarias, reducir los embalajes, comprar productos locales y utilizar bombillas y electrodomésticos de bajo consumo son algunos de los ejemplos de acciones que contribuyen a reducir nuestras emisiones de CO2 y otros gases efecto invernadero.<br />Hay que tener en cuenta que aunque se dejaran de emitir gases de efecto invernadero en este mismo instante, no se notarían los efectos positivos hasta de aquí un tiempo. No sólo hacen falta todas estas acciones mitigadoras, sino que también hace falta asumir que nos tocará vivir en un país más cálido y más seco. La adaptación a las nuevas condiciones climáticas acontece también una estrategia necesaria por hacer frente al cambio climático.<br />El cambio climático afecta a la salud<br />[  HYPERLINK "http://translate.google.cat/translate?u=http%3A%2F%2Fwww.cambio-climatico.com%2Fel-cambio-climatico-afecta-a-la-salud&ie=UTF8&hl=es&sl=es&tl=en" o "Translate to English" t "_blank" Translate to English ] [  HYPERLINK "http://translate.google.cat/translate?u=http%3A%2F%2Fwww.cambio-climatico.com%2Fel-cambio-climatico-afecta-a-la-salud&ie=UTF8&hl=es&sl=es&tl=ca" o "Traduir al català" t "_blank" Traduir al català ]<br />Los casos de salmonelosis aumentan entre el 5% y el 10% por cada grado de incremento de la temperatura media semanal; algunas enfermedades transmitidas por insectos se han registrado en Europa en latitudes más altas de las habituales; la estación de los pólenes, con enorme impacto en las alergias, se ha alargado en 10-11 días al año en las últimas tres décadas; la ola de calor de 2003 supuso 35 mil muertes extra en Europa.<br />Éstos son algunos datos presentados el lunes, en la cumbre del clima de Montreal, por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los efectos que ya está teniendo el calentamiento global en la salud.<br />Los efectos ya son visibles<br />La directora del Programa de Salud y Medio Ambiente de la OMS, María Neira, destacó la necesidad de estar prevenidos y desarrollar estrategias de adaptación a los efectos del calentamiento, “que suponen una tensión añadida a los sistemas de salud ya en situación muy crítica en muchas zonas del mundo”.<br />La OMS presentó tres nuevos estudios en la XI conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y primera Reunión de los Países Miembros del Protocolo de Kioto.<br />Uno de los estudios se refiere a la salud y las estrategias de adaptación al cambio climático en Europa. Los otros dos se centran en los pequeños países insulares y en la predicción de las epidemias.<br />Varios expertos de la OMS afirmaron que los efectos del cambio climático en la salud “son visibles ya”. Roberto Bertollini presentó el estudio sobre Europa: “La temperatura influyó en la transmisión o infección de aproximadamente un 35% de los casos de salmonelosis en la República Checa, Reino Unido, Holanda, Polonia, España y Suiza. En algunos países el número de infecciones está decreciendo, lo que demuestra que las políticas de prevención pueden ser efectivas”, aseguró el lunes la OMS.<br />Fuente: www.univision.comEFECTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA SALUD<br />El ser humano está ocasionando modificaciones sin precedentes en el medio ambiente global. El desarrollo económico se ha acompañado del uso de combustibles fósiles que han provocado el denominado "efecto invernadero", principalmente por la generación de dióxido de carbono y metano, lo cual tiene implicaciones en el clima mundial. Desde la década de 1850, momento en el que se empezaron a registrar las temperaturas, la tierra se ha recalentado aproximadamente 0.6 oC, circunstancia que se ha producido principalmente en las 3 últimas décadas. El Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) ha estimado un incremento de la temperatura entre 1,8 y 5,8 ºC, y de los niveles marinos entre 9 y 88 cm durante el próximo siglo. Probablemente, el calentamiento será más evidente en los polos que en el ecuador. El tiempo de permanencia del dióxido de carbono en la atmósfera es superior a 100 años; por ello, nuestros actos afectan a las perspectivas de las futuras generaciones.El IPCC concluyó: "Hay una gran evidencia de que las modificaciones regionales en el clima, particularmente los aumentos de la temperatura, han afectado ya a un conjunto diverso de sistemas físicos y biológicos en muchas partes del mundo". El deshielo precoz en ríos y lagos y los movimientos de las plantas y animales hacia altitudes superiores constituyen algunos ejemplos de ello. Hay también la posibilidad de que se produzcan cambios a gran escala y potencialmente irreversibles en los sistemas de la Tierra, como el enlentecimiento de la circulación de los océanos, que produce el trasporte de agua cálida al Atlántico Norte, el deshielo a gran escala de Groenlandia y de los bloques de hielo del Antártico oeste, lo cual puede provocar un calentamiento acelerado global debido a las retroalimentaciones positivas del ciclo del carbón (p. ej., liberación de metano desde la tundra ártica derretida). La posibilidad de estos episodios posiblemente es muy baja, aunque es probable que afecten a la velocidad y la duración del cambio climático.<br />Estrés térmicoCon el cambio climático pueden producirse incrementos en la frecuencia de las olas de calor. Por ejemplo, en Inglaterra, hasta el año 1976, las olas de calor constituían un acontecimiento muy raro que se producía una vez cada 310 años, mientras que en el año 2050 es posible que ocurra cada 5 o 6 años. El efecto del recalentamiento urbano produce que la temperatura sea más alta en las ciudades que en las áreas suburbanas y rurales, principalmente debido a al abundancia de superficies que retienen el calor, como el hormigón y el asfalto negro. En 1995, la ola de calor de más de una semana de duración que azotó a Chicago produjo más de 700 muertes relacionadas con ello. La mayoría del exceso de mortalidad que se produce durante las olas de calor se debe a enfermedades cardiovasculares, cerebro vasculares y respiratorias, y se suele concentrar en las personas mayores y en los individuos con enfermedades preexistentes. Una proporción importante de estas muertes se produce en personas susceptibles que probablemente habrían muerto en un futuro próximo, aunque también hay un número sustancial de muertes potencialmente prevenibles. Los miles de personas que fallecieron en la reciente ola de calor que afectó a Europa reflejan los déficit que hay a la hora de tratar esta amenaza.En Estados Unidos, las ciudades con climas más fríos tienden a experimentar más muertes relacionadas con el calor que las que tienen climas más cálidos, debido a que las poblaciones pueden aclimatarse más a los diversos grados de temperatura. La aclimatación se produce a través de un conjunto amplio de mecanismos fisiológicos, conductuales y tecnológicos, aunque no queda claro cuánto disminuirán dichos procesos los efectos adversos del cambio climático. El hecho de que los aumentos de la mortalidad relacionada con el calor puedan contrarrestarse por una disminución de las muertes producidas por el frío, probablemente varíe según la situación de la región afectada.<br />Inundaciones y sequíasLas poblaciones de los países en vías de desarrollo presentan más probabilidades de ser particularmente vulnerables a padecer inundaciones debido a que habitan en áreas de riesgo alto, como las planicies tendentes a las inundaciones y las zonas costeras, cuentan con infraestructuras de salud pública deficientes y sufren proporcionalmente un daño económico mayor. El impacto sobre la salud incluye la aparición de lesiones físicas y un aumento de los síndromes diarreicos, particularmente en los países subdesarrollados, en los que puede haber ya un aumento de la desnutrición. El aumento de la incidencia de enfermedades respiratorias puede deberse al hacinamiento de la población. El sobrecrecimiento de hongos puede producir también enfermedades respiratorias. A menudo se produce un incremento de enfermedades psiquiátricas, como la ansiedad y la depresión, lo cual probablemente se relacione con el daño sobre el medio ambiente doméstico y las pérdidas económicas. Se han comunicado aumentos en la tasa de suicidios y, en la edad infantil, puede incrementarse el número de enfermedades conductuales. Incluso los aumentos en los niveles marinos puede traer consigo un aumento del riesgo para las comunidades costeras.La sequía puede tener un impacto sobre la salud en los países en vías de desarrollo, por sus efectos adversos sobre la producción alimentaría y sobre la higiene, debido a la utilización del agua fundamentalmente para la diera más que para la limpieza. Además, las epidemias de malaria pueden producirse durante las épocas de sequía como resultado de los cambios geográficos causados por el vector de la enfermedad.<br />"El niño" y la saludLos episodios producidos por "El Niño", probablemente han ocurrido desde hace miles de años. El nombre procede de la observación de un calentamiento de agua lejos de la costa de Perú y Ecuador, lo cual se produce más notablemente alrededor de la época de Navidad (el acuñamiento del término "El Niño" por dicho morito se refiere al niño Jesús). Con un intervalo irregular que se produce cada 2 y 7 años, el calentamiento es anómalo y persiste entre 12 y 18 meses... Puede seguirse de una fase fría, que se conoce con el nombre de "La Niña". Los episodios asociados con El Niño se acompañan constantemente de lluvias torrenciales e inundaciones en la costa oeste de América Latina, aunque, además, producen efectos climáticos importantes en otras regiones distantes del mundo; este hecho se produce porque se alteran las corrientes de convección en el ecuador, lo cual produce modificaciones en los patrones meteorológicos. Por ejemplo, durante los años en los que se manifiesta. El Niño, se producen sequías en el sudeste de Asia, Indonesia y África del sur, mientras que se pueden producir inundaciones en el sudoeste de Estados Unidos, Argentina y Kenia.Hay un número de análisis de series temporales efectuadas durante más de un episodio que sugieren una serie de impactos sobre la salud provocados por el ciclo de El Niño. La relación más constante se produce con las epidemias de malaria en algunas regiones de Latinoamérica y del sur de Asia. Los efectos pueden estar mediados por condiciones climáticas atípicas a corto plazo (p. ej., lluvias torrenciales en regiones áridas y épocas de sequía en climas más húmedos). La incidencia de muchas otras enfermedades, como el dengue, las infecciones por hantavirus, el cólera y la encefalitis del Valle Murria pueden estar influenciados por El Niño, aunque la calidad de la evidencia es variable.Hay una relación entre el fenómeno de El Niño y la población afectada por catástrofes naturales, particularmente por las sequías, en una escala global. No se conoce totalmente cómo afectará el cambio climático al fenómeno de El Niño, aunque el IPCC ha sugerido que se intensificarán las sequías e inundaciones asociadas al mismo.<br />Polución del aireEl impacto de algunos contaminantes sobre la salud parece ser más intenso durante los meses estivales o durante las épocas de temperaturas más altas, aunque este hecho no se produce en todos los casos. Los valores de ozono tienden a ser más altos cuando las temperaturas son más elevadas, y algunos estudios han sugerido que el ozono contribuye al aumento de la mortalidad observada.El cambio climático es probable que afecte al riesgo de incendios forestales, que en algunas regiones del mundo (p.ej., Malasia y Brasil) se han asociado con un aumento del riesgo de visitas ambulatorias por enfermedades respiratorias. Después de la ola de incendios que afectó a Florida en 1998, se produjo un aumento de las visitas a los servicios de urgencias por asma, bronquitis y dolor torácico.<br />AlergenosLos inviernos templados pueden provocar un inicio más temprano de la polinización, por lo que se pueden incrementar las concentraciones de los diversos alergenos producidos por este fenómeno. Además, se ha demostrado que el aumento de los valores de dióxido de carbono aumenta el momento y la liberación de alergenos biogénicos (p.ej., partículas de ropa), tanto en estudios de interiores como in situ. Por ello, el cambio climático puede incrementar la incidencia de rinitis alérgica, la intensidad y la duración de los síntomas, o ambos.<br />Enfermedades infecciosasLos cambios en la temperatura, la humedad, la pluviosidad y el aumento de los niveles marinos pueden afectar sobre la incidencia de aparición de enfermedades infecciosas. Los mosquitos, las garrapatas y las pulgas son sensibles a los cambios sutiles de la temperatura y la humedad. Pero las enfermedades trasmitidas por vectores son igualmente dependientes de otros muchos factores que interactúan. Aunque en los últimos años que se ha producido un resurgimiento de algunas enfermedades infecciosas, no queda claro que el cambio climático haya desempeñado un papel significativo al respecto. Otros factores, como las migraciones de las poblaciones humanas y animales, las deficiencias en las infraestructuras de salud pública, los cambios en la utilización de las tierras y la emergencia de resistencias a fármacos han contribuido a ello.La malaria actualmente se halla presente en 101 países y el 40% de la población mundial vive en áreas con malaria. La malaria afecta a 1-2 millones de personas anualmente, la mayoría de los cuales son niños. En África, la distribución de la enfermedad está limitada fundamentalmente por el clima, excepto en la zona sur. En muchos lugares del mundo, los sistemas efectivos de salud pública aseguran que la transmisión de la malaria permanezca dentro de los límites climáticos de su distribución.Hay diferentes planteamientos para modelar el riesgo de presentar malaria con el cambio climático, incluidos los modelos biológicos construidos a partir de dinámicas de transmisión de la enfermedad conocidas y de enfoques estadísticos empíricos basados en la epidemiología actual de la malaria. Uno de los estudios que ha utilizado un modelo biológico ha sugerido, al basarse en escenarios climáticos específicos, que en el año 2080 se producirá un incremento de 260 a 320 millones personas expuestas, al vivir en zonas de transmisión potencial de la enfermedad, en relación con una población mundial esperada de 8.000 millones de personas. Este hecho representa un incremento del 2 al 4% del número de personas con riesgo de presentar malaria.El uso de un planteamiento estadístico empírico sugería que no se produciría un cambio significativo neto en la proporción de la población mundial que vivirá en el 2080 en las regiones actuales de transmisión de la enfermedad. Pero este enfoque puede no haber capturado los efectos potenciales del cambio climático en la estacionalidad de la malaria en las áreas en que se produce la transmisión.Al utilizar los últimos escenarios referentes al cambio climático, los modelos experimentales recientes sugieren un aumento potencial del 5 al 7% en la distribución de la malaria en África en el año 2100, principalmente debido a su mayor expansión en función de la altitud que de la latitud. El aumento global en el riesgo de exposición a la enfermedad en personas-meses fue del 16 al 28%, principalmente debido a un incremento de la duración de la estación en la que se produce la transmisión. Este estudio más reciente utilizó datos que fueron validados espacial y temporalmente contra las mediciones de los parásitos y representa los hallazgos que se siguieron a un análisis extenso.El cambio climático puede contribuir al resurgimiento de la malaria en áreas donde las infraestructuras de salud pública se han convertido en defectuosas (p. ej., en Asia Central y en zonas del sur de la antigua Unión Soviética). En las regiones en que la malaria se ha eliminado localmente, aunque persiste el vector, hay un riesgo teórico, (reducido), de que aparezcan brotes epidémicos localizados, que podrían incrementarse debido al cambio climático.Éste es un tema que conlleva una gran controversia y nuestro conocimiento continuará mejorando según se realicen nuevas investigaciones.<br />Dengue y otros arbovirusLa tasa de replicación del virus del dengue en el mosquito Aedes aegypti se incrementa directamente en el laboratorio con el aumento de la temperatura. Se han desarrollado modelos basados en la biología que exploran la influencia de las previsiones de las modificaciones en la temperatura en la aparición de la fiebre del dengue. Cuando éstas se enlazan con las proyecciones realizadas con el cambio climático futuro, tales modelos sugieren que los incrementos de la temperatura relativamente pequeños en las regiones templadas, debido a la introducción del virus en una población humana susceptible, podrían aumentar el riesgo potencial de epidemias.La epidemiología de ciertos arbovirus que producen encefalitis (trasmitidos por mosquitos) como el virus que produce la encefalitis de San Luis y el virus del oeste del Nilo, puede estar influenciada por factores climáticos. Ambas se han asociado en condiciones de sequía y cuando el virus del Nilo se manifestó en el verano de 1999 en Estados Unidos, las temperaturas del mes de julio en Nueva York alcanzaron sus registros más altos. Asimismo, se han producido brotes epidémicos tras periodos de sequía en el medio-oeste de Estados Unidos y en el este de Europa.<br />LeishmaniasisLa leishmaniasis se ha erigido como una coinfección importante en pacientes infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana en el sur de Europa y en algunas regiones de Asia. Puede haber diferencias entre los vectores en la susceptibilidad al cambio climático. Por ejemplo, un estudio realizado en Italia sugirió que el cambio climático pudo haber expandido el rango de un vector aunque pudo haber disminuido el de otro. Los cambios climáticos pudieron aumentar la distribución geográfica de los vectores en regiones de Latinoamérica y del sudoeste de Asia.<br />Enfermedades transmitidas por garrapatasTradicionalmente, ha habido un considerable interés por estudiar el impacto potencial del cambio climático en un número de enfermedades transmitidas por garrapatas, particularmente la enfermedad de Lyme, la fiebre de las Montañas Rocosas y las encefalitis transmitidas por garrapatas. La temperatura y la humedad son determinantes importantes de la distribución de las garrapatas. En Suecia, la extensión hacia el norte del límite del vector local y el incremento de los casos se ha atribuido a la aparición de inviernos más cálidos. Un modelo estadístico de la encefalitis transmitida por garrapatas en Europa ha sugerido que aunque el foco de la enfermedad se puede haber extendido a latitudes y altitudes superiores, ésta podría desaparecer prácticamente de Europa central debido a que el cambio climático podría romper el ciclo de vida tan complejo de la garrapata. Sin embargo, los cambios en la utilización de las tierras, además del resurgir de la población de ciervos en el este de Estados Unidos, pueden ser responsables del aumento de riesgo de sufrir la enfermedad de Lyme.<br />Enfermedades transmitidas por roedoresLa emergencia del síndrome pulmonar por hantavirus en el sudoeste de Estados Unidos en 1993 puede estar relacionada con la sequía que siguió a las lluvias intensas relacionadas con el fenómeno de El Niño, el cual produjo un aumento de las poblaciones de roedores y la subsiguiente transmisión de enfermedades. Las inundaciones y huracanes extremos pueden producir la generación de brotes epidémicos de leptospirosis. En 1995, tras las importantes inundaciones que sufrió Nicaragua, se produjo una epidemia de leptospirosis. En un estudio de casos y controles, el hecho de caminar a través de aguas pantanosas se asoció con un riesgo 15 veces mayor de padecer la enfermedad.<br />Enfermedades relacionadas con el aguaMás de 1.000 millones de personas de todo el mundo no tienen acceso al agua potable. Los modelos del impacto del cambio climático sobre el agua reflejan una variabilidad considerable entre los diversos escenarios climáticos. El aumento del deterioro del agua se produce con más probabilidad en el sur y el oeste de África y en Oriente Medio. Sin embargo, es difícil relacionar este hecho directamente con el riesgo atribuible de enfermedades relacionadas con el agua, aunque la escasez de ésta puede provocar la utilización de fuentes más contaminadas debido a su uso combinado (esto es, la misma fuente para el agua destinado a la bebida, a la limpieza y al regadío). Si el aumento de las inundaciones en algunas regiones del mundo en los meses de invierno se acompaña de épocas de sequía más largas durante los meses de verano, se puede producir una duplicación del riesgo de enfermedades relacionadas con el agua. En Estados Unidos, así como en otros lugares, se ha relacionado la aparición de brotes epidérmicos de criptosporidiosis con episodios de pluviosidad intensa.Las temperaturas cálidas de la superficie del mar promueven el desarrollo de algas que pueden asociarse con epidemias de cólera. La incidencia del cólera en Bangla Desh en los primero años de la mitad del siglo pasado (1893-1940) no se correlacionó con el fenómeno de El Niño, aunque en los últimos años del siglo xx (1980-2001) la relación fue evidente, consistente con las épocas en que se produjeron más acontecimientos relacionados con ello.<br />DesnutriciónDe acuerdo con la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas, aproximadamente 790 millones de personas de los países en vías de desarrollo presentan desnutrición. Los estudios sobre los efectos del cambio climático en la producción de alimentos sugieren que las cosechas de cereales probablemente están aumentando en las regiones de latitudes medias o altas, aunque disminuyen en los de latitudes más bajas. En particular, hay una preocupación acerca de que el cambio climático pueda afectar adversamente a la nutrición en África, sobre todo debido al aumento de la sequía.<br />Mitigar el cambio climáticoLa mitigación se refiere al diseño de políticas destinadas a reducir las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero (p. ej., al promover energías eficientes y el uso de fuentes de energía renovables, como la energía solar y eólica). Este hecho podría aplicarse especialmente a Estados Unidos, país que produce más del 25% global de las emisiones que ocasionan el efecto invernadero. Aunque las discusiones acerca de las políticas destinadas a mitigar este efecto se escapan de la intención de este artículo, el personal médico debería reconocer que las reducciones en las emisiones de dichos gases probablemente proporcionarán también beneficios a corto plazo en la polución del aire. La magnitud de los beneficios dependerá de la fuente de energía que se sustituya (p. ej., el carbón como combustible por gas natural).<br />ConclusionesLos médicos debemos ser conscientes de que la variabilidad climática actual puede afectar a la salud. Asimismo, deberíamos reconocer que el cambio climático a largo plazo puede exacerbar los problemas de salud sensibles al clima. Los sistemas de calentamiento rápido por medio de ondas de calor pueden reducir los impactos y asegurar que se monitorice a las personas ancianas -particularmente las que se hallan socialmente aisladas-, se les ofrezca acceso al aire acondicionado y se les proporcione consejo sobre las medidas de hidratación adecuada e higiene apropiadas. El cambio climático puede afectar a la distribución de un número de enfermedades infecciosas y a las infecciones emergentes, que deberían considerarse en el diagnóstico de pacientes con síntomas no explicados. Los médicos podemos también preparar e informar a las comunidades sobre los impactos potenciales del cambio climático, la necesidad de mejorar las infraestructuras actuales de salud pública y participar en políticas para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.El cambio climático presenta un abanico de desafíos a la salud humana, aunque muchas de las relaciones son complejas de demostrar, ya que un conjunto amplio de otros factores sociales, conductuales y medioambientales puede afectar también a los resultados sanitarios en cuestión. Debido a los impactos potenciales tan amplios del calentamiento global, se debería realizar un planteamiento preventivo para procurar disminuir sustancialmente las emisiones de gas que ocasionan el efecto invernadero, incluida la introducción de energías eficientes y de tecnologías energéticas renovables. <br />

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