¿El fnal de la flosofía?
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b) El análisis del lenguaje.
c) La flosofía como análisis del lenguaje.
A partir de estos tres elementos aparecieron tres ...
El análisis del lenguaje
Y si se niega la especulación, a la flosofía no le queda otra labor que el análisis del lenguaje3...
mediante el lenguaje el flósofo metafísico hace “trampas”, es decir, usa las palabras en funciones
que no les corresponden...
Las esencias son captadas intuitivamente tras llevar a cabo la reducción
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La fenomenología había suscitado un profundo interés por la comprensión de los fenómenos
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interesa para la comprensión de la existencia humana. La verdad sólo interesa si el ser humano
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En su dirigirse hacia algo la conciencia descubre algo muy interesante, un yo que la mira de
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Y es un error pensar que existe gente que no vive esta angustia, porque todos tienen que
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Además de la injusticia reinante, los pensadores de Frankfurt están convencidos de que la sociedad
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¿El final de la filosofía?

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Capítulo XVI del libro Filosofía o lo que sea...

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¿El final de la filosofía?

  1. 1. ¿El fnal de la flosofía? El siglo XX dará lugar a multitud de formas de pensar, la flosofía, hasta cierto punto, se democratiza, alcanza a todos los ciudadanos, que han comenzado a pertenecer también a la élite de pensadores, aunque resulta evidente que seguirán siendo unos pocos los que lleven la flosofía a la profesionalidad. Y es que el flósofo se tecnifca, tiende a desaparecer el sabio que busca constantemente nuevas preguntas, ahora el flósofo comienza a ser cada vez más un experto en el pensamiento, casi casi se regresa a la idea de los sofstas. Tal democratización, por darle un nombre que la benefcie en el lenguaje políticamente correcto, lleva a la aparición de muchas formas de pensar muy diferentes entre sí, enfrentadas en algunas ocasiones. Estudiaremos unos breves bosquejos de las que yo considero son las corrientes más importantes, que se dieron en lo que los flósofos llaman el largo siglo XX1 : la flosofía analítica, la fenomenología, el existencianlismo, y la escuela de Frankfurt. Ante tanta pregunta, ante tanto cambio, la flosofía debía ir dando respuestas o desaparecer; si la flosofía no sabe responder a la realidad, entonces pierde su principal función, su fuente de existencia. Sin embargo, muchas de las respuestas de la flosofía no eran más que antiguas propuestas reformadas, o ideas nuevas en ámbitos que ya se habían trabajado y que, por lo tanto, en lo que a nosotros se refere, pues no nos interesa. La flosofía analítica Se conoce como flosofía analítica a un conjunto heterogéneo de pensadores y de corrientes de pensamiento que, sin embargo, giran en torno a una idea común, la de que la flosofía debe abandonar sus pretensiones especulativas o de conocimiento y pasar al análisis de los elementos que nos llevan al conocimiento, especialmente el lenguaje. Geográfcamente aparecieron en lugares muy diversos (Inglaterra, Alemania, Austria, Suecia, Estados Unidos...), ahora bien, la persecución que los nazis realizaron sobre las inteligencias alemanas y austriacas llevó a que muchos de ellos emigraran hacia los Estados Unidos o Gran Bretaña, por lo que la flosofía analítica acabo siendo un movimiento angloamericano. Si bien es un movimiento intelectual muy heterogéneo, no es menos verdad que el centro del pensamiento analítico estaba regido por las ideas creadas por Ludwig Wittgenstein durante la primera mitad del siglo XX, aunque evidentemente las ideas de Wittgenstein nacían de infuencias analíticas preexistentes, como las de Bertrand Russell. En general se puede decir que la flosofía analítica se construye sobre las siguientes características: a) Recuperación del empirismo y del positivismo. 1 Esta expresión, en realidad, denota la poca visión diacrónica que se suele tener en todo momento presente, en el que siempre se piensa que la realidad que nos ha tocado vivir es más compleja, difícil, y ardúa que la que se dio en otros tiempos. Así escribió Jorge Luis Borges: Como a todos los hombres, le tocó una mala época para vivir.
  2. 2. b) El análisis del lenguaje. c) La flosofía como análisis del lenguaje. A partir de estos tres elementos aparecieron tres corrientes de pensamiento, o casi se podría decir, en realidad, tres formas diferentes de análisis del lenguaje. El regreso al empirismo y al positivismo El positivismo es una flosofía del siglo XIX nacida de la mente del francés Auguste Comte, o por lo menos así se suele considerar. El positivismo defende un nuevo modelo de racionalidad, que Comte denomina la racionalidad científca, inspirada en el pensamiento de Bacon, Descartes, y Galileo, de lo que resulta evidente el intento por “matar” la especulación metafísica imperante en el siglo XIX con el idealismo. Por otro lado, el positivismo defende que el pensamiento se mantenga en el terreno de los hechos, entendiendo como estos tanto los datos inmediatamente empíricos como las leyes científcas que se construyen a partir de las relaciones que se establecen entre esos datos. A partir de ahí se niega la posibilidad del conocimiento que pretenda ir más allá de los hechos y, por lo tanto, se niega la metafísica y se accede a una postura agnóstica2 en referencia a Dios. La ciencia se convierte, para el positivismo, en la única y verdadera guía del ser humano con vistas a alcanzar el ideal supremo de progreso, con lo que es fácilmente comprensible que el ideal de progreso se convierte en el principio fundamental del positivismo, un principio que, bien analizado el asunto, no cumpliría con los requisitos que ha impuesto al conocimiento y a la ciencia positiva. Fin del inciso. Seguimos con lo nuestro Como decíamos antes de que nos interrumpiera este anuncio pirata, la flosofía analítica realiza un cierto regreso a los principios del empirismo y del positivismo. Gran Bretaña había sido el gran centro del empirismo, sin embargo, durante el siglo XIX había desarrollado en sus grandes universidades el idealismo y el neoplatonismo, por ello resulta un tanto chocante que fuera en esos centros de enseñanza donde se expandiera la forma de pensamiento que el empirismo representaba. La otra gran localización fue Viena, que parece existir al margen de estos vaivenes intelectuales, por lo que resulta todavía más sorprendente que de allí surjan muchas de las mentes de la flosofía analítica. El regreso al positivismo es más fácil de comprender si nos ponemos a mirar los nombres de quienes participaban en las primeras generaciones de la flosofía analítica, la mayoría de ellos eran científcos, especialmente matemáticos y físicos, grandes dominadores de la lógica matemática. El regreso al positivismo signifcaba la negación de toda validez a la metafísica, sea esta de tintes idealistas o materialistas. 2 El agnosticismo es, para quien no lo sepa, la postura escéptica frente al principio fundamental de toda religión, es decir, Dios. O lo que es lo mismo, la afrmación de que no se puede conocer a Dios; ahora bien, tampoco se puede negar su existencia.
  3. 3. El análisis del lenguaje Y si se niega la especulación, a la flosofía no le queda otra labor que el análisis del lenguaje3 . Es aquí donde se habla de un nuevo empirismo, pues si bien regresan a la idea empirista del valor prácticamente absoluto de la experiencia, donde los empiristas británicos habían realizado un análisis del funcionamiento de las ideas, estos neoempiristas centran su trabajo en un análisis de aquello que la experiencia puede observar de las ideas, su expresión, las proposiciones que el lenguaje crea y mediante las cuales expresamos las ideas. Este análisis del lenguaje tendrá dos etapas: 1) Formalismo, o análisis lógico del lenguaje; la pretensión de crear un lenguaje perfecto que eliminara todos los problemas derivados del lenguaje utilizado por los flósofos y los científcos. Aquí están Bertrand Russell, el primer Wittgenstein, y los positivistas lógicos o neopositivistas; 2) Antiformalismo, o análisis lingüístico del lenguaje ordinario, intentado establecer cuáles son las reglas de los usos que se tiene de ese lenguaje, intentando evitar las trampas que aparecen por el mal uso del mismo. Aparecen aquí el segundo Wittgenstein, los flósofos analíticos de la escuela de Oxford, como Austin4 . La flosofía como análisis del lenguaje Tal y como nosotros hemos ido estudiando, la flosofía siempre se había comprendido como un saber sustantivo, un cuerpo doctrinal y sistemático en el que se buscaba la verdad y se ofrecía una comprensión del mundo. Pero esta forma de ver la flosofía es incompatible con las ideas de la flosofía analítica. La flosofía ha de dejar de ser un cuerpo doctrinal, algo que se sabe, un sistema de pensamiento, y pasar a ser una actividad: la actividad de analizar el lenguaje. Ahora bien, no se analiza el lenguaje para comprender el lenguaje, no se busca un conocimiento flosófco del lenguaje (pues si así fuera nos encontraríamos en flosofía del lenguaje), sino que se busca desentrañar los problemas flosófcos ocultos tras un lenguaje oscuro, creados como falsos problemas. Al igual que habían hecho Hume y Kant, los flósofos analíticos rechazarán la metafísica como un conocimiento válido, pero no impondrán los límites en el conocimiento, como habían hecho el escocés y el prusiano, sino que los límites se establecerán en el lenguaje; las proposiciones metafísicas carecen de signifcado y, siguiendo las ideas de Wittgenstein en su Tractatus5 , técnicamente no pueden ser dichas. Ahora bien, no es únicamente que el lenguaje tenga límites, es que 3 En realidad no se niega el valor del conocimiento metafísico únicamente, sino que se niega el valor de todo conocimiento especulativo, todo pensamiento realizado al margen de la información de la experiencia. Se niegan así prácticamente todos los campos de la flosofía, como la ética, la ontología, la epistemología... 4 John Langshaw Austin nació en Lancaster, Reino Unido, el 28 de marzo de 1911; murió en Oxford, el 8 de febrero de 1960. Fue presidente de la Sociedad Aristotélica entre 1956 y 1957. Su fama llegó mediante su idea de los actos de habla. La teoría de los actos de habla estudia las acciones que involucran el uso de la lengua natural y están sujetas a cierto número de reglas convencionales generales y/o principios pragmáticos pertinentes. 5 El Tractatus es un libro bastante extraño para un lector ajeno al mundo filosófico, está construido sobre siete proposiciones y, a partir de ahí, comentarios a las mismas, y comentarios a los comentarios, y comentarios a los comentarios de los comentarios, etc... En la proposición séptima del Tractatus Wittgenstein delimita lo siguiente: De lo que no se puede hablar, hay que callar.
  4. 4. mediante el lenguaje el flósofo metafísico hace “trampas”, es decir, usa las palabras en funciones que no les corresponden, o bien realiza una relación entre las funciones y las realidades existentes; por ejemplo, Russell afrmaba que gran parte de la metafísica se construía sobre la fcción intelectual de que la relación de funciones sujeto-predicado estaba emparentada con la de sustancia- accidente. El segundo Wittgenstein y la escuela de Oxford admitirán que existen usos signifcativos del lenguaje que son propios de la metafísica, sin embargo. La fenomenología La fenomenología será una corriente de pensamiento fundada por un flósofo alemán de origen judío llamado Edmund Husserl6 , quien la concebirá como un método flosófco para poder acceder a la captación intuitiva de las esencias, y como la ciencia fundamental descriptiva de las esencias. Las esencias son las cosas mismas en sentido platónico, las cuales habían sido relegadas por la concepción positivista del saber. El positivismo, al reducir la realidad, incluido el hombre, al dato empírico particular, observable y cuantifcable, había renunciado a cuestiones tales como la del sentido o ausencia de sentido de la existencia humana. A la crítica al positivismo añade también este autor la crítica al historicismo y al psicologismo, que desembocan en el escepticismo y el relativismo. La fenomenología pretende ser la superación de la crisis en que el positivismo, el historicismo y el psicologismo habían sumido a la cultura europea. Husserl busca recuperar la concepción moderna (y tradicional) de la flosofía como un saber racional, universal, necesario y fundamental, del que tomarían todos sus principios y con conceptos las distintas ciencias. Para Husserl, la flosofía debe ser algo independiente de las ciencias particulares, con su objeto y su método propio. La flosofía sólo puede ser fenomenología. Su objeto de estudio es el fenómeno, entendiendo por tal las esencias ideales, absolutas y que aparecen inmediatamente a la conciencia. La fenomenología es la ciencia de las esencias dadas a la conciencia, y su función es la descripción de estas esencias. Las esencias son captadas intuitivamente en un acto mental, y poseen validez y contenido objetivo con independencia de que existan en la realidad y del acto psicológico del pensamiento. Son datos inmediatos de la conciencia. La conciencia o yo es la actividad mental, cuyos modos (querer, pensar, sentir, recordar...) poseen un mecanismo propio independientes de la psicología, y consiste en darse cuenta de algo, está dirigida hacia su objeto, que es la esencia. De ahí el carácter intencional de la conciencia. Todo conocimiento consta de dos momentos: la conciencia intencional (a lo que llama noesis) y el objeto al que tiende intencionalmente (que denomina noema). 6 Edmund Gustav Albrecht Husserl nació el 8 de abril de 1859 en Prostějov (actualmente Prossnitz), Moravia (República Checa); y murió en Friburgo (Alemania), el 26 de abril de 1938. Fue discípulo de Franz Brentano, y su fenomenología infuirá profundamente en prácticamente todos los pensadores del siglo XX. Cuando la enfermedad estaba acabando con su vida sus allegados intentaron que un pastor luterano le visitara, y ante esto Husserl solamente dijo: He vivido como un flósofo, y moriré como un flósofo, rechazando al pastor.
  5. 5. Las esencias son captadas intuitivamente tras llevar a cabo la reducción fenomenológica, que consiste en reducir el mundo real a un mero contenido de conciencia, a fenómeno. La reducción fenomenológica opera sobre la creencia natural de que existe un mundo real. Este es dejado en suspenso. No se niega la realidad del mundo, sino que se abstiene de tenerla en cuenta para considerar sólo su esencia. La reducción en cuestión es así una reducción eidética, que suspende la concreción individual de la realidad, su carácter de hecho dado empíricamente, para considerar la esencia, lo absoluto (el verde es absolutamente verde independientemente de las variaciones del verde que se den en la realidad). Esta esencia ganada es el objeto de la fenomenología, aquello que tiene que describir. La esencia es el fundamento de los hechos, por lo que la fenomenología es el saber fundamental y absoluto, la ciencia primera. El flósofo no es uno más entre todos, adquiere un deber moral que, sin embargo, en vida de Husserl pudo comprobar como no era cumplido por su antiguo alumno Martin Heidegger7 , cuya actitud resultó vergonzosa, llegando a prohibir el acceso a la biblioteca a su antiguo mentor de origen judío durante el poder nazi (que además le había arrebatado la cátedra de la universidad de Friburgo aprovechándose de las leyes que prohibían a los judíos los cargos de poder público). En 1935 y 1936, cuando las luces empezaban a apagarse por la vieja Europa, el anciano Husserl viajó a Viena y a Praga para dar una serie de conferencias que se convirtieron en su último libro, inacabado. Para Husserl, la flosofía es la libertad de la total responsabilidad de uno mismo y el flósofo es el funcionario de la humanidad. Husserl concluye afrmando que el deber del flósofo es enfrentarse con el bárbaro odio del espíritu y renovar la flosofía a través de un heroísmo de la razón. En una época de crisis, entonces como ahora, el mayor peligro al que se enfrentan los buenos europeos es el hastío, la negativa a asumir la lucha flosófca de la razón contra la barbarie. El existencialismo El pensamiento existencialista hunde sus raíces más profundas en los pensamientos fenomenológicos de Husserl, en la sugestiva y estimulante obra de Nietzsche, y, sobre todo, en el pensamiento del danés Søren Kierkegaard8 . 7 Martin Heidegger nació en Messkirch (Alemania), el 26 de septiembre de 1889; y moriría en Friburgo (Alemania), el 26 de mayo de 1976. Este pensador estará siempre ligado a su patética y repulsiva conducta de permisividad con el movimiento nazi, por mucho que llegara a convertirse en uno de los más grandes pensadores existencialistas, así como en un gran conocedor de Nietzsche, y de los pocos capaces de hacer que su obra fuese comprendida. Eso mismo también nos dice algo, lo fácil que presenta Heidegger a otros, y lo difícil que presenta su propio pensamiento. 8 Søren Aabye Kierkegaard nació en Copenhague (Dinamarca), el 5 de mayo de 1813; y murió en la misma ciudad el 11 de noviembre de 1855. Este autor ha sido califcado como existencialista, neoortodoxo, postmoderno, humanista, individualista... Sobrepasó los límites de la flosofía, de la teología, de la psicología, y de la literatura, para ser considerado una importante e infuyente fgura del mundo contemporáneo. En su permanente deseo de limpiar a la iglesia danesa del falso cristianismo acabó por proponer las bases de lo que con el tiempo sería el ateísmo humanista,
  6. 6. La fenomenología había suscitado un profundo interés por la comprensión de los fenómenos en sí, considerándolos en su estructura más profunda y compleja. ¿Y qué son los fenómenos más que la realidad existente? Preocuparse por los fenómenos se convierte para los existencialistas en un estudio, profundo y complejo, de la existencia. Pero la fenomenología de Husserl había puesto entre paréntesis el problema de la existencia, y esto es lo que va a rechazar de plano el existencialismo, que afrontará dicho problema en toda su concreción; ahora bien, para ello no pretenderá crear complicadas pretensiones metafísicas de explicar la realidad a partir de principios generales: la existencia no se puede deducir a priori de conceptos, ha de ser captada con todas sus características, tal y como se presenta en la efectiva experiencia humana, tanto si se adecua a la lógica como si no lo hace. Por otra parte, los existencialistas encuentran en Nietzsche a un pensador vivo, ávido de una experiencia vital, que es precisamente la que ellos se proponen estudiar, alguien que rechaza la dictadura de la lógica racional a la hora de comprender la realidad. Por eso mismo son los primeros en rehabilitar a este pensador del ostracismo al que había sido sometido, y de liberarlo de las pretendidas culpas que se le achacaban sobre el genocidio cometido por lo nazis en la segunda guerra mundial. Sin embargo es Kierkegaard el pensador que más profundamente infuye en el pensamiento existencialista del siglo XX. De hecho la flosofía de este autor era conocida ya como una flosofía existencial. La realidad más que pensada debe ser vivida. Ese es el lema de la flosofía de Kierkegaard, de lo que se deduce que la flosofía debe ser una profundización en la propia vida, un método existencial. La vida cobra sentido en el conjunto de la existencia singular y llena de particularidades que nos toca vivir y que son asumidas por el ser humano en su plena libertad. La flosofía se convierte en un método para llegar a cabo el individuo que hay que llegar a ser. En Kierkegaard esto signifca llegar a ser cristiano. Sin embargo una vida cristiana sólo se puede alcanzar con desesperación y angustia, pues el cristianismo, al ser una existencia plena, está lleno de contradicciones, como el ser humano que siendo fnito desea la infnitud, siendo temporal desea la eternidad. Esa gran paradoja existencial que es el cristianismo está al margen de la razón, pues la fe empieza precisamente allí donde la razón termina. El concepto de verdad sólo cobra sentido en el interior de la existencia humana, la verdad se encuentra en uno mismo. ¿Desaparece, por lo tanto, un criterio objetivo de verdad? No, pero este no por ejemplo.
  7. 7. interesa para la comprensión de la existencia humana. La verdad sólo interesa si el ser humano puede asumirla en su relación con la realidad, con la vida, con la existencia. La verdad la realiza cada uno con su obrar. Pero como que esta verdad deja de ser abstracta y ajena a cada uno de nosotros, implica un compromiso para asumirla, y el riesgo de elegirla. El compromiso y el riesgo asumido son precisamente los elementos fundamentales que constituyen la verdad. No hay verdad sin vida, no hay verdad sin pasión; y quien vive es el individuo, el sujeto; por eso, la verdad ha de ser subjetiva. Evidentemente, para Kierkegaard y su existencialismo cristiano, no hay mayor verdad que la fe, que no puede ser razonada y que es una elección personal, el fruto de la más pura libertad. La elección es una constante de nuestra existencia: existir es elegir. Precisamente por ello, porque tenemos que elegir, para bien o para mal, y porque toda elección conlleva un riesgo, la característica más propia de la existencia humana es la angustia. No podemos pretender que desaparezca la angustia, la desesperación, porque eso signifcaría la nada. ...si no existiera una conciencia eterna en el hombre, si como fundamento de todas las cosas se encontrase sólo una fuerza salvaje y desenfrenada que retorciéndose en oscuras pasiones generase todo, tanto lo grandioso como lo insignifcante, si un abismo sin fondo, imposible de colmar, se ocultase detrás de todo, ¿qué otra cosa podría ser la existencia sino desesperación?. La angustia no es un miedo a algo concreto que no causa terror, es un miedo a lo desconocido, es un salto sin fondo, el sentimiento de que el mundo se hunde bajo nuestros pies; y es entonces cuando el ser humano realiza la elección más arriesgada, la fe, la opción por lo paradójico, por lo absurdo, en contra de la lógica y la racionalidad, en busca de lo más profundo del ser humano, su infnitud, su eternidad, Dios. Por eso mismo la angustia no es un sentimiento destructivo, sino positivo y constructivo, que lleva al ser humano en busca de su más plena existencia, donde se descubre lo más interior y profundo de cada uno. Es precisamente el concepto de la angustia de Kierkegaard el punto de infuencia más
  8. 8. importante hacia todo el existencialismo, pues ese concepto descubre una vida interna terriblemente libre. Jean Paul Sartre9 pertenece a la corriente existencialista francesa, que fue algo posterior en el tiempo al existencialismo alemán de Max Scheler10 , Martin Heidegger o Karl Jaspers11 . El existencialismo francés se caracterizó por una profundización en la división entre los existencialistas. Estos habían tomado dos posiciones básicas, el existencialismo religioso, (donde la infuencia de Kierkegaard es mucho mayor), y un existencialismo ateo. Sartre es el gran representante de este último en Francia. Sartre comienza su recorrido flosófco con un análisis del Cogito cartesiano, del Yo que piensa, de la conciencia con respecto a sí misma. Afrma Sartre que la conciencia es siempre conciencia de algo, de lo que se extrae una conclusión que va a ser fundamental: la distinción entre la conciencia y ese algo. Ese algo son las cosas hacia lo que se dirige la conciencia, pero la conciencia no es una cosa, sino que se orienta hacia algo que no es ella. Como que la conciencia no es una cosa, (sino que está dirigida hacia ellas), no se puede dar del mismo modo que se dan las cosas. La conciencia no es nada, es la nada, pero existe. Existe pero no es, porque sólo existe en su relación con las cosas. Sin cosas a las que dirigirse la conciencia no es nada. Sartre denomina al modo en que las cosas se dan Ser en sí, un ser completo y acabado; y al modo en que es la conciencia Ser para sí, que existe pero no es, es sólo conciencia de lo que es. La conciencia es carencia de ser. Las cosas, lo que es en sí, están sometidas a las leyes de la naturaleza, a la causalidad, no pudiendo elegir el modo en que son. Pero la conciencia no participa de ese modo de ser, pues no es, de ahí que esté al margen de toda determinación, es la libertad. Conciencia y libertad son una y la misma cosa. Esta libertad absoluta de la conciencia y el hecho de su no ser la llevan a la tarea inexcusable de construirse a sí misma, pues al no estar acabada, (no es), se descubre como proyecto. Por ello mismo afrma Sartre: estamos condenados a ser libres. 9 Podríamos haber dedicado unas páginas de existencialismo a Heidegger, cuya obra flosófca es tan importante o más que la de Sartre, pero Heidegger fue amigo de los nazis y me cae mal, mientras que Sartre era buena persona, buen vividor, cachondillo, gustoso de la buena vida y del buen beber, así que él mejor que otro. Jean-Paul Charles Aymard Sartre nació en París (Francia), el 21 de junio de 1905; murió en la misma ciudad un 15 de abril de 1980. Fue flósofo y literato, hasta el punto de que en 1964 obtuvo el premio Nóbel de literatura, al que renunció para no comprometer su integridad como flósofo. Amante hasta la muerte de otra flósofa (aunque amante amante también lo fue de algunas mujeres más), Simone de Beauvoir, acabaron enterrados juntos en el cementerio parisino de Montparnasse, como Baudelaire, Cortázar, o Samuel Beckett. 10 Nacido en Múnich (Alemania), el 22 de agosto de 1874, y muerto en Frankfurt (Alemania), el 19 de mayo de 1928, Max Scheler tendrá especial relevancia en la flosofía de los valores o axiología, y será un clásico en el campo de la flosofía de la religión. Frente a las posiciones de Heidegger, este autor avisó desde pronto de lo peligroso que resultaba para Alemania el advenimiento del nazismo. 11 Karl Theodor Jaspers, oriundo de Oldenburg (Alemania), que vio la luz un 23 de febrero de 1883; acabó sus días en Basilea (Suiza), el 26 de febrero de 1969, era, en realidad, psiquiatra que se acercó a la flosofía, pero como que lo hizo bien, pues los flósofos lo admiten entre los suyos.
  9. 9. En su dirigirse hacia algo la conciencia descubre algo muy interesante, un yo que la mira de la misma manera que ella lo mira, descubre otras conciencias (descubrimos a otros seres humanos), es la conciencia del otro. Las conciencias se descubren así como conciencias libres que se dirigen en sus proyectos respectivos (no se descubren como cosas, son un no-yo que a su vez son un yo), que se están construyendo. Pero la libertad mía se ve amenazada por la libertad del otro, mi proyecto entra en conficto con el proyecto del otro, son proyectos enfrentados. Esto requerirá una solución ética que veremos después. Al contrario que la postura de Kierkegaard, Sartre sostiene un existencialismo ateo, no porque afrme que Dios no existe, sino porque la existencia o no existencia de Dios es indiferente para el ser de las cosas y la construcción de la conciencia: el existencialismo no es nada más que un esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posición atea coherente. Sartre construye todo su existencialismo a partir de una famosa frase de Dovstoievsky: si Dios no existiera todo estaría permitido. Puesto que el ser humano, su conciencia, no es nada, no es una cosa, es absolutamente libre; todo está por construirse, y por lo tanto, no hay valores dados a los que aferrarse. El ser humano es algo por hacer, todo está permitido, pues ha de hacerse a sí mismo. Consecuentemente, Sartre, y con él todo el existencialismo, dan un giro radical a toda la concepción del ser humano desde los tiempos de Platón y Aristóteles, un giro que ya Nietzsche y Kierkegaard habían comenzado: La existencia precede a la esencia. Evidente, puesto que el ser humano no es nada, no tiene una esencia que le defna, tiene que irse construyendo, esa es su más pura realidad, el actuar, la vida misma como existente. Las cosas hacia las que la conciencia va dirigida pueden tener una esencia que las defna, pero la conciencia misma es el patrón formado por sus propias acciones. Y derivada de esta posición aparece como ineludible una responsabilidad de la que ya había hablado Kierkegaard. Estamos condenados a ser libres, y por lo tanto, a tomar decisiones que nos hacen responsables de nuestras acciones. Doblemente responsables puesto que nuestra construcción del ser que queremos ser implica a los demás seres humanos: en efecto, no hay ninguno de nuestros actos que al crear el hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser. Y Sartre continúa con las infuencias de Kierkegaard al afrmar que tal responsabilidad permite comprender la angustia y la desesperación del ser humano; la angustia que es el ser humano, pues al elegirse a sí mismo está eligiendo a toda la humanidad. Al no ser nada nos vamos construyendo continuamente, como ya hemos visto, vamos dando esencia a nuestra existencia, es decir, vamos construyendo lo que consideramos es la defnición del ser humano. Y no podemos dejar de hacerlo, porque la elección es ineludible, es la condena de nuestra absoluta libertad, no elegir es ya una elección.
  10. 10. Y es un error pensar que existe gente que no vive esta angustia, porque todos tienen que elegir. Lo que ocurre es que hay gente que oculta esta elección, la enmascara, actúan de mala fe. Actuar de mala fe es un intento de ocultar nuestra tremenda responsabilidad por la angustia que produce, y la ocultan en códigos morales ajenos, en ideologías, en creencias religiosas, en dejar que sean otros los que realicen la elección que a mí me toca, pensando que con ello también traspasan la responsabilidad. ¿Qué ocurriría si todo el mundo procediera de igual forma? El que miente y se excusa declarando: todo el mundo no procede así, es alguien que no está bien con su conciencia, porque el hecho de mentir implica un valor universal atribuido a la mentira. Como vemos, tanto la elección, como la angustia que provoca son consecuencias de la libertad, del hecho de que el ser humano es libertad. Y eso es algo que no podemos elegir, porque somos arrojados a la existencia, no elegimos existir. Esa es la libertad del ser humano, una libertad irrenunciable. Por eso afrmaba que estamos condenados a ser libres. Puesto que la libertad es absoluta, puesto que estamos condenados a ella, y puesto que el Yo no tiene nada en lo que asirse en su construcción, la libertad se convierte en el único criterio moral válido. Sartre, al igual que Kant, es formalista en ética, pues no nos da ninguna regla sobre cómo actuar para ser moral, tan sólo afrma que hay que actuar, y que hay que hacerlo con libertad. (Esa era un poco la idea que tenían los libertarios románticos, como Lord Byron, cuando le dice a su hija: ¡Compórtate! Bien o mal, pero compórtate de alguna manera.) Pero la conciencia, al irse construyendo descubre la conciencia del otro, (ya lo hemos visto), y la descubre como una conciencia igualmente libre. De esa manera descubre que al construirse a sí misma se implica en la construcción de los demás. Consecuentemente, la moral deja de ser subjetiva para alcanzar la intersubjetividad, (la realidad es la relación entre los sujetos). Por eso mismo mi
  11. 11. proyecto individual se torna un proyecto universal. De ahí que pretender eludir la responsabilidad sea actuar de mala fe. El ser humano no puede querer sino una cosa, la libertad, como fundamento de todos los valores. Hay que querer la libertad, no esconderla ni ahogarla, sino descubrirla, presentarla, ejercerla en cada una de nuestras elecciones concretas. Es con libertad y según la libertad, como podemos juzgar la acción de los demás como falsa, como contraria a la libertad y a la responsabilidad para consigo mismo y la humanidad. La escuela de Frankfurt Esta corriente flosófca se compone de un grupo de intelectuales que, con el fn de investigar en común algo que fuese importante para la sociedad en el momento histórico del siglo XX, trabajaron en torno al Instituto de Investigación Social de Frankfurt, que había sido fundado en 1923. Los principales representantes de esta primera generación son Max Horkheimer12 , Theodor Adorno13 , y Herbert Marcuse14 . Al subir los nazis al poder, la escuela se traslada a la universidad de Columbia en New York, iniciándose el período americano de la corriente. Al fnalizar la IIGM, gran parte de sus miembros regresa a Frankfurt, mientras que otros se quedan en los EEUU. A partir de los años 60 surge una segunda generación de flósofos de la escuela de Frankfurt, cuya fgura más destacada será Jürgen Habermas15 . Todos los miembros de la escuela participaban, a pesar de sus diferencias, de un proyecto común denominado teoría crítica. Esta es la sociedad basada en la ciencia y en la técnica. 12 Max Horkheimer nació el 14 de febrero de 1895 en Stuttgart (Alemania); murió el 7 de julio de 1973 en Nüremberg (Alemania), pero fue enterrado en el cementerio judío de Berna (Suiza). Él y Adorno eran amigos íntimos, y con él publicó varios de sus trabajos. Fue director del Instituto de Investigación Social que agrupaba a la escuela de Frankfurt, y después de la guerra sería rector de la universidad de la misma ciudad. Como que en 1940 había obtenido la nacionalidad estadounidense regresó para trabajar en Chicago cuando se jubiló en Alemania. En 1959 acabó regresando defnitivamente a Alemania. 13 Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno nació el 11 de septiembre de 1903 en Frankfurt (Alemania); murió en Viège (Suiza), el 6 de agosto de 1969. Este pensador fue amigo íntimo de Charles Chaplin, con quien gustaba ir de juerga y mujeres durante su exilio en los EEUU, su esposa, por lo visto, debió aguantarse bastantes veces la rabia por la afción de su marido a las féminas. Y mirad por donde que alguien así sufrió uno de los incidentes más “sexuales” de la historia de la flosofía sin poder soportarlo. El 22 de abril de 1969 los estudiantes estaban soliviantados contra Adorno acusándole de traicionar las causas de izquierdas. Un estudiante escribió en la pizarra Si dejamos en paz a Adorno, el capitalismo nunca desaparecerá. Entonces Adorno fue rodeado por tras mujeres estudiantes que le cubrieron con pétalos de fores y que se descubrieron los pechos mientras ponían en escena una actuación erótica, y el “cachondo” de Teddie (como le llamaban los amigos) salió huyendo del aula en un estado de angustia desesperada. ¡En fn, las alumnas son un mundo sorprendente! 14 Herbert Marcuse nació en Berlín un 19 de julio de 1898; murió Starnberg (Alemania), el 29 de julio de 1979. Marcuse fue considerado el más izquierdista de los tres grandes pensadores de la escuela de Frankfurt, incluso se llegó a hablar de las 3M, refriéndose a Marx, Mao, y Marcuse. Siempre intentó añadir ideas a la teoría crítica de la escuela de Frankfurt sobre la emancipación de la mujer, o sobre los movimientos juveniles. Se le considera un teórico del movimiento hippie de los años sesenta del siglo XX. El pensador Jügen Habermas fue quien le estuvo cuidando durante los últimos días de su vida, después de que sufriera una apoplejía; pero fjaros que a mí siempre me ha dado por pensar que lo hizo más por obtener fama que por verdadera admiración al maestro Marcuse. Pero yo siempre tengo mucha mala leche cuando pienso en esas situaciones, así que no me hagáis caso. 15 Jürgen Habermas nació en Düsseldorf (Alemania), el 18 de junio de 1929, y mientras escribo estos apuntes, que yo sepa, no ha muerto. Reconozco que este autor no me cae muy bien, hasta tal punto que me cae bien Javier Muguerza tan solo porque siempre estuvo enfrentado intelectualmente a él. Sinceramente, siempre me ha parecido un pensador que escribe para que nadie le entienda porque así parece que está proponiendo ideas muy importantes. En fn, ya os he dicho que no me cae bien, así que no soy objetivo.
  12. 12. Además de la injusticia reinante, los pensadores de Frankfurt están convencidos de que la sociedad actual se está desarrollando hacia un mundo administrado totalitariamente, en el que se pierde en autonomía individual lo que se gana en bienestar. En la teoría crítica están presentes elementos de la religión judía, como son el interés por salvar la humanidad, y el abstenerse de representar la sociedad perfecta (la utopía positiva), limitándose a denunciar los males sociales (la utopía negativa). De Hegel la teoría crítica recogió la concepción totalitaria del sistema social, que anula y absorbe al individuo, la constatación del estado de rendición intelectual ante el presente, y la fuerza transformadora de la negación dialéctica. Y de Marx, su vocación de ser una teoría asentada en las circunstancias históricas actuales y orientada a liberar al hombre de la alienación. Según los análisis de la escuela de Frankfurt, la causa de la alienación no reside en el sistema capitalista (también los países de economía socialista alienan al ser humano), sino en la razón instrumental, es decir, la razón que busca conocer para dominar. Este tipo de razón es una constante de nuestra cultura, y más desde la Ilustración. La razón instrumental es la causante del bienestar, pero también lo es de la destrucción de la naturaleza, de las guerras y de la manipulación política. A pesar de ello la escuela de Frankfurt mantiene lo que de positivo tenía el programa ilustrado, y que consistía en la búsqueda de un futuro de libertad, justicia, y felicidad.

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