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vivir y que son asumidas por el ser humano en su plena libertad. La flosofía se convierte en un
método para llegar a cabo ...
Jean Paul Sartre
Es precisamente el concepto de la angustia de Kierkegaard el punto de infuencia más
importante hacia todo...
Las cosas, lo que es en sí, están sometidas a las leyes de la naturaleza, a la causalidad, no
pudiendo elegir el modo en q...
Y Sartre continúa con las infuencias de Kierkegaard al afrmar que tal responsabilidad
permite comprender la angustia y la ...
en cada una de nuestras elecciones concretas. Es con libertad y según la libertad, como podemos
juzgar la acción de los de...
salvar la humanidad, y el abstenerse de representar la sociedad perfecta (la utopía positiva),
limitándose a denunciar los...
liberar al hombre de tiempo de trabajo y aumentar su tiempo libre. Este hecho supondría un orden
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Capítulo XII del libro Histéricas historias de piratas y filósofos. Apuntes personales del profesor Ángel Luis del Barco para la asignatura Historia de la filosofía

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  1. 1. La flosofía analítica. De lo que no se puede hablar, hay que callar. Se conoce como flosofía analítica a un conjunto heterogéneo de pensadores y de corrientes de pensamiento que, sin embargo, giran en torno a una idea común, la de que la flosofía debe abandonar sus pretensiones especulativas o de conocimiento y pasar al análisis de los elementos que nos llevan al conocimiento, especialmente el lenguaje. Geográfcamente aparecieron en lugares muy diversos (Inglaterra, Alemania, Austria, Suecia, Estados Unidos...), ahora bien, la persecución que los nazis realizaron sobre las inteligencias alemanas y austriacas llevó a que muchos de ellos emigraran hacia los Estados Unidos o Gran Bretaña, por lo que la flosofía analítica acabo siendo un movimiento angloamericano. Si bien es un movimiento intelectual muy heterogéneo, no es menos verdad que el centro del pensamiento analítico estaba regido por las ideas creadas por Ludwig Wittgenstein durante la primera mitad del siglo XX, aunque evidentemente las ideas de Wittgenstein nacían de infuencias analíticas preexistentes, como las de Bertrand Russell. En general se puede decir que la flosofía analítica se construye sobre las siguientes características: a) Recuperación del empirismo y del positivismo. b) El análisis del lenguaje. c) La flosofía como análisis del lenguaje. A partir de estos tres elementos aparecieron tres corrientes de pensamiento, o casi se podría decir, en realidad, tres formas diferentes de análisis del lenguaje. El regreso al empirismo y al positivismo Ya vimos en el tema susodicho qué era el empirismo, esa corriente de pensamiento, especialmente británica, que defendía el freno a la razón y el valor de los sentidos como única fuente de información válida para la construcción del conocimiento. No sabemos, sin embargo, qué es el positivismo, así que convendría dedicarle unos pequeños párrafos. Pequeño “kit kat” intelectual: ¿Qué era el positivismo? El positivismo es una flosofía del siglo XIX nacida de la mente del francés Auguste Comte, o por lo menos así se suele considerar. El positivismo defende un nuevo modelo de racionalidad, que Comte denomina la racionalidad científca, inspirada en el pensamiento de Bacon, Descartes, y Galileo, de lo que resulta evidente el intento por “matar” la especulación metafísica imperante en el siglo XIX con el idealismo. Por otro lado, el positivismo defende que el pensamiento se mantenga en el terreno de los
  2. 2. hechos, entendiendo como estos tanto los datos inmediatamente empíricos como las leyes científcas que se construyen a partir de las relaciones que se establecen entre esos datos. A partir de ahí se niega la posibilidad del conocimiento que pretenda ir más allá de los hechos y, por lo tanto, se niega la metafísica y se accede a una postura agnóstica1 en referencia a Dios. La ciencia se convierte, para el positivismo, en la única y verdadera guía del ser humano con vistas a alcanzar el ideal supremo de progreso, con lo que es fácilmente comprensible que el ideal de progreso se convierte en el principio fundamental del positivismo, un principio que, bien analizado el asunto, no cumpliría con los requisitos que ha impuesto al conocimiento y a la ciencia positiva. Fin del inciso. Seguimos con lo nuestro Como decíamos antes de que nos interrumpiera este anuncio pirata, la flosofía analítica realiza un cierto regreso a los principios del empirismo y del positivismo. Gran Bretaña había sido el gran centro del empirismo, sin embargo, durante el siglo XIX había desarrollado en sus grandes universidades el idealismo y el neoplatonismo, por ello resulta un tanto chocante que fuera en esos centros de enseñanza donde se expandiera la forma de pensamiento que el empirismo representaba. La otra gran localización fue Viena, que parece existir al margen de estos vaivenes intelectuales, por lo que resulta todavía más sorprendente que de allí surjan muchas de las mentes de la flosofía analítica. El regreso al positivismo es más fácil de comprender si nos ponemos a mirar los nombres de quienes participaban en las primeras generaciones de la flosofía analítica, la mayoría de ellos eran científcos, especialmente matemáticos y físicos, grandes dominadores de la lógica matemática. El regreso al positivismo signifcaba la negación de toda validez a la metafísica, sea esta de tintes idealistas o materialistas. El análisis del lenguaje Y si se niega la especulación que la metafísica signifca, a la flosofía no le queda otra labor que el análisis del lenguaje2 . Es aquí donde se habla de un nuevo empirismo, pues si bien regresan a la idea empirista del valor prácticamente absoluto de la experiencia, donde los empiristas británicos habían realizado un análisis del funcionamiento de las ideas, estos neoempiristas centran su trabajo en un análisis de aquello que la experiencia puede observar de las ideas, su expresión, las proposiciones que el lenguaje crea y mediante las cuales expresamos las ideas. Este análisis del lenguaje tendrá dos etapas: 1) Formalismo, o análisis lógico del lenguaje; la pretensión de crear un lenguaje perfecto que eliminara todos los problemas derivados del lenguaje utilizado por los 1 El agnosticismo es, para quien no lo sepa, la postura escéptica frente al principio fundamental de toda religión, es decir, Dios. O lo que es lo mismo, la afrmación de que no se puede conocer a Dios; ahora bien, tampoco se puede negar su existencia. 2 En realidad no se niega el valor del conocimiento metafísico únicamente, sino que se niega el valor de todo conocimiento especulativo, todo pensamiento realizado al margen de la información de la experiencia. Se niegan así prácticamente todos los campos de la flosofía, como la ética, la ontología, la epistemología...
  3. 3. flósofos y los científcos. Aquí están Bertrand Russell, el primer Wittgenstein, y los positivistas lógicos o neopositivistas; 2) Antiformalismo, o análisis lingüístico del lenguaje ordinario, intentado establecer cuáles son las reglas de los usos que se tiene de ese lenguaje, intentando evitar las trampas que aparecen por el mal uso del mismo. Aparecen aquí el segundo Wittgenstein, los flósofos analíticos de la escuela de Oxford, y los pensadores de la escuela americana, como Austin. La flosofía como análisis del lenguaje Tal y como nosotros hemos ido estudiando, la flosofía siempre se había comprendido como un saber sustantivo, un cuerpo doctrinal y sistemático en el que se buscaba la verdad y se ofrecía una comprensión del mundo. Pero esta forma de ver la flosofía es incompatible con las ideas de la flosofía analítica. La flosofía ha de dejar de ser un cuerpo doctrinal, algo que se sabe, un sistema de pensamiento, y pasar a ser una actividad: la actividad de analizar el lenguaje. Ahora bien, no se analiza el lenguaje para comprender el lenguaje, no se busca un conocimiento flosófco del lenguaje (pues si así fuera nos encontraríamos en flosofía del lenguaje), sino que se busca desentrañar los problemas flosófcos ocultos tras un lenguaje oscuro, creados como falsos problemas. Al igual que habían hecho Hume y Kant, los flósofos analíticos rechazarán la metafísica como un conocimiento válido, pero no impondrán los límites en el conocimiento, como habían hecho el escocés y el prusiano, sino que los límites se establecerán en el lenguaje; las proposiciones metafísicas carecen de signifcado y, siguiendo las ideas de Wittgenstein en su Tractatus3 , técnicamente no pueden ser dichas. Ahora bien, no es únicamente que el lenguaje tenga límites, es que mediante el lenguaje el flósofo metafísico hace “trampas”, es decir, usa las palabras en funciones que no les corresponden, o bien realiza una relación entre las funciones y las realidades existentes; por ejemplo, Russell afrmaba que gran parte de la metafísica se construía sobre la fcción intelectual de que la relación de funciones sujeto-predicado estaba emparentada con la de sustancia-accidente. El segundo Wittgenstein y la escuela de Oxford admitirán que existen usos signifcativos del lenguaje que son propios de la metafísica, sin embargo. Las tres corrientes de pensamiento analítico Fue Bertrand Russell quien, en 1959, en su libro La evolución de mi pensamiento flosófco, estableció tres corrientes o escuelas de pensamiento analítico: a) El atomismo lógico o primer Wittgenstein; b) el positivismo lógico; y c) el segundo Wittgenstein o flosofía analítica reciente. Esta última corriente ha recibido diversas denominaciones, y así podemos leer en algunos libros: positivismo terapéutico, flosofía analítica (a secas), flosofía analítica del lenguaje ordinario, o escuelas de 3 El Tractatus es un libro bastante extraño para un lector ajeno al mundo flosófco, está construido sobre siete proposiciones y, a partir de ahí, comentarios a las mismas, y comentarios a los comentarios, y comentarios a los comentarios de los comentarios, etc... En la proposición séptima del Tractatus Wittgenstein delimita lo siguiente: De lo que no se puede hablar, hay que callar.
  4. 4. Cambridge y Oxford. Yo soy amigo de hablar del segundo Wittgenstein. El atomismo lógico Me parece evidente, y creo que a ninguno de vosotros, mis estimados lectores (no porque leáis estos apuntes obligados no sois estimados), se os ha escapado ya que Ludwig Wittgenstein centra toda la flosofía analítica, y que conviene acudir a él para seguir por estos caminos flosófcos. Ludwig Josef Johann Wittgenstein es, según mi modesta opinión, el más grande flósofo del siglo XX, y uno de los más grandes de todos los tiempos. Había nacido en Viena (Austria), el 26 de abril de 1889, y murió en Cambridge (Reino Unido), el 29 de abril de 1951. Fue discípulo de Bertrand Russell en el Trinity College. Su vida es absolutamente interesante por múltiples razones. Era miembro de una de las familias más poderosas y ricas de Austria (su padre llegó a ser declarado el hombre más rico de Europa y los mejores artistas austriacos y europeos visitaban su casa; Ravel escribió una obra para su hermano, y Klimt pintó a su hermana) y, sin embargo, renunció a toda su herencia en favor de sus hermanas. Escribió su gran obra, Tractatus lógico-philosophicus, en las trincheras de la primera guerra mundial, donde acabó siendo capturado y hecho prisionero. Renunció también a su cómoda posición de profesor de universidad en Cambridge (aunque luego regresaría) para irse a un pueblecito austriaco como maestro de primaria, donde se dice que reparó un aparato de calefacción siguiendo la secuencia musical que producían sus engranajes. Diseñó una casa para su hermana que se estudia en arquitectura como solución a diversos problemas de los que no sé nada, pues nada entiendo ni sé de arquitectura. Se alejó de todo y de todos marchándose a un fordo noruego, donde se construyó una pequeña casita. Jamás admitió su homosexualidad, sin embargo, desde que murió trágicamente su amante David Pinset, no volvió a conocérsele ninguna relación sentimental. En vida sólo publicó el Tractatus citado, y sin embargo, de su pensamiento surgieron tres corrientes flosófcas. Ya hemos hablado de la aparición de un primer Wittgenstein y un segundo Wittgenstein; mediante tales términos nos referimos a la flosofía que se deriva del pensamiento que Wittgenstein produjo en el Tractatus lógico-philosophicus en el primer caso, y en las Investigaciones flosófcas en el segundo. En el Tractatus Wittgenstein concibe el mundo como la totalidad de los hechos. Un hecho es algo que sucede. Los objetos o cosas son aquello con que se confguran los hechos. Los hechos pueden ser simples o atómicos, si no pueden descomponerse en otros hechos; y complejos o moleculares, si pueden descomponerse en hechos más simples. Así lo cuenta el propio autor en el Tractatus: 1. El mundo es todo lo que ocurre 1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas
  5. 5. 1.11 El mundo está determinado por los hechos y por ser todos los hechos. 1.12 Porque la totalidad de los hechos determina lo que ocurre y lo que no ocurre. 1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo. El lenguaje es la totalidad de las proposiciones. Una proposición es un enunciado que expresa un hecho, es una representación o pintura de un hecho en el pensamiento. Las proposiciones pueden ser simples o atómicas, si no pueden descomponerse en otras proposiciones; y complejas o moleculares, si pueden descomponerse en otras proposiciones más elementales. El valor de verdad de una proposición atómica viene determinado por la existencia o no del hecho; y el valor de verdad de una proposición molecular depende del valor de verdad de las proposiciones atómicas que la componen. El lenguaje y el mundo son isomorfos, en cuanto poseen la misma estructura lógica. De ahí la necesidad de elaborar un lenguaje lógico perfecto para poder representar adecuadamente la realidad. Los límites de este lenguaje serían los límites del mundo. Ir más allá de estos límites, es decir, intentar decir algo que no se puede decir es un grave error en el que incurrió toda la flosofía tradicional. Volvamos a leer al propio Wittgenstein: 6.53. El verdadero método de la flosofía sería propiamente este: no decir nada sino aquello que se puede decir; es decir, las proposiciones de la ciencia natural -algo, pues, que no tiene nada que ver con la flosofía-; y siempre que alguien quisiera decir algo de carácter metafísico, demostrarle que no ha dado signifcado a ciertos signos en sus proposiciones. Este método dejaría descontentos a los más -pues no tendrían el sentimiento de que estábamos enseñándoles flosofía-, pero sería el único estrictamente correcto. 7. De lo que no se puede hablar, hay que callar. El positivismo lógico El núcleo central del pensamiento neopositivista es lo que se conoció como el Círculo de Viena. Y se conoce como Círculo de Viena a un grupo de pensadores defensores del positivismo lógico y que se reunían en la ciudad de Viena en torno a la fgura de Moritz Schlick4 . Sus principales representantes fueron fguras de gran tamaño intelectual como O. Neurath5 ; H. 4 Moritz Schlick fue un flósofo alemán nacido en Berlín el 14 de abril de 1882, y muerto en Viena (Austria) el 22 de junio de 1936. Este pobre hombre es conocido por dos cosas: por fundar el Círculo de Viena, y por morir a manos de un ex alumno suyo, Johann Nelböck, quien se convertiría en una causa célebre de las ideas nazis. Vosotros debéis imitar a los discípulos de Sócrates o de Platón, no a estos alumnos-asesinos nazis. 5 Otto Neurath fue un flósofo y economista austriaco nacido en Viena (Austria) el 10 de diciembre de 1882, y muerto en Oxford el 22 de diciembre de 1945. Como la mayoría de los miembros del Círculo, Otto emigró cuando los nazis llegaron al poder, primero a los Países Bajos, y luego, cuando estos fueron invadidos, al Reino Unido, aunque nunca llegó a nacionalizarse británico.
  6. 6. Hahn6 ; R. Carnap7 ; Ph. Frank8 ; V. Kraft9 ; H. Feigl10 ; F. Waismann11 ; y K. Gödel12 . Otros grandes pensadores como Russell, Wittgenstein, Reichenbach13 , o Einstein14 , si bien no pertenecían al círculo eran simpatizantes del mismo. De hecho el pensamiento del propio Círculo de Viena se desarrolló a partir de la publicación de la obra ya citada de Ludwig Wittgenstein, el Tractatus logico-philosophicus. Este grupo de gente se denominaban positivistas lógicos pues se consideraban los herederos del pensamiento del padre del positivismo, Auguste Comte, quien en mitad del siglo XIX revivió la 6 Hans Hahn fue un matemático austriaco nacido el 27 de septiembre de 1879, y muerto el 24 de julio de 1934. Fue este pensador quien apoyó a Schlick a fundar el Círculo de Viena. Hizo importantes contribuciones en el análisis funcional, la tipología, la teoría de conjuntos, el cálculo de variaciones, el análisis real, y la teoría del orden. Y al contrario que Schlick pudo enorgullecerse de su alumno más aventajado, el famoso Kurt Gödel. 7 Rudolf Carnap fue uno de los miembros más destacados del Círculo de Viena. Había nacido en Ronsdorf (Alemania), el 18 de mayo de 1891, y murió en Santa Mónica, (EEUU), el 14 de septiembre de 1970. Al igual que la mayoría, como ya he indicado, emigró de Alemania con la llegada de los nazis al poder, y a partir de 1935 desarrolló su vida intelectual en los Estados Unidos. Fue cofundador del periódico flosófco Erkenntnis. Este personaje de ideas antiflosófcas cae, sin embargo, bien. En 1941 había obtenido la ciudadanía estadounidense y, sin embargo, fue de los pocos intelectuales que en los años cincuenta se negó a frmar una declaración de lealtad propia del maccarthismo, a lo que se oponía por principios. Debido a ello perdió un puesto en la universidad de California; aunque enseguida obtuvo uno en la más prestigiosa UCLA. Como anécdota hemos de decir que hablaba el esperanto. 8 Philipp Frank nació en Viena (ya hemos dicho que está en Austria), el 20 de marzo de 1884, y murió el 21 de julio de 1966 en Cambridge, Massachusetts, (EEUU). Normalmente se le presenta como físico, matemático, e infuyente flósofo del primer tercio del siglo XX. Como físico mereció la pena aunque sólo fuera porque estuvo recomendado por Einstein; sin embargo sus ideas estaban alejadas de las del físico alemán-suizo-estadounidense. 9 Victor Kraft nació en Viena el 4 de julio de 1880, y murió en la misma ciudad el 3 de enero de 1975. Fue de los pocos miembros del Círculo que no emigraron, y eso a pesar de la ascendencia judía de su mujer, lo que le llevó a perder sus dos puestos de trabajo, aunque pudo mantenerse en Viena, investigando, como emigrante interno. Tras la guerra recuperó la nacionalidad plena, su puesto de profesor de flosofía, y su puesto de bibliotecario, de hecho llegó a ser, en 1947 Generalstaatsbibliothekar, un cargo importantísimo en el mundo bibliotecario austriaco. 10 Herbert Feigl fue un alumno de Moritz Schlick, (pero un alumno bueno, no de los asesinos), que había nacido el 14 de diciembre de 1902 en Liberec (Austria), y murió el 1 de junio de 1988 en Minnesota (EEUU) adonde había emigrado y donde impartía clases en la universidad. 11 Friedrich Waismann nació el 21 de marzo de 1896 en Viena (sí, qué sí, que es Austria), y murió el 4 de noviembre de 1959 en Oxford (Reino Unido), adonde había emigrado en 1938, aunque ya trabajaba allí desde un año antes. Destacó especialmente en flosofía de la matemática. 12 Kurt Gödel o Kurt Goedel nació el 28 de abril de 1906 en Brno (entonces Brünn), del Imperio austrohúngaro (actualmente de la República Checa), y murió el 14 de enero de 1978 con una de las muertes más “románticas” de la historia del pensamiento racional. Gödel se había casado en 1938, en contra del parecer de sus padres, con una bailarina seis años mayor que él llamada Adele. Durante los años setenta, la salud de Gödel comenzó a debilitarse seriamente, incluida su salud metal, y comenzó a tener obsesiones con ser envenenado, por lo que se negó a probar ninguna comida que no hubiera preparado Adele. A fnales de 1977 Adele fue hospitalizada durante seis meses, por lo que no podía prepararle la comida a Kurt, quien se dejó morir de hambre, pesando 30 kg el día de su muerte. El certifcado de defunción rezaba: desnutrición e inanición causadas por perturbaciones en la personalidad. 13 Hans Reichenbach nació el 26 de septiembre de 1891 en Hamburgo (Alemania), y murió en Los Ángeles, California (EEUU) el 9 de abril de 1953. Fue un importante flósofo de la ciencia del siglo XX y ya antes de la formación del Círculo de Viena había creado el Círculo de Berlín, muchos de cuyos miembros participaron activamente en el primero. 14 Albert Einstein nació en Ulm (Alemania), el 14 de marzo de 1879, y murió en Princeton (EEUU), el 18 de abril de 1955. Desde luego es, junto con Newton, el científco más conocido de todos los tiempos. Lo que mucha gente no sabe es que Einstein ganó el premio Nobel por su explicación del efecto fotoeléctrico y sus aportaciones a la física teórica en 1921, y no por su famosa Teoría de la Relatividad, puesto que los encargados de evaluarla como merecedora del premio no la entendieron y temieron que se pudiera demostrar en poco tiempo que era errónea. Si Newton tuvo su fórmula de la Gravitación Universal, Einstein tuvo la suya de la Relatividad, E=m· c2 . También está considerado uno de los padres teóricos de la bomba atómica, sin embargo abogó por el pacifsmo en sus escritos y quedará para la historia su cita sobre el futuro de las guerras: No sé cómo será la tercera guerra mundial, pero sí sé cómo será la cuarta. ¡Con palos y piedras! Einstein nació ciudadano del imperio alemán, en 1919 pasó a ser ciudadano de la República de Weimar; mientras tanto, en 1901 él y su novia y futura esposa Mileva, que estudiaban en Zúrich,
  7. 7. problemática en torno a la demarcación de lo que es y lo que no es ciencia. Y ese va a ser el gran problema trabajado por los positivistas lógicos del Círculo de Viena, ¿cuál es el mejor criterio que se puede usar para demarcar la línea que separa la ciencia del resto del pensamiento humano? El Círculo de Viena lo tenía muy claro, el criterio de demarcación está en el método usado por las ciencias más frmemente implantadas en el pensamiento humano, como la física. Y este método no era otro que el ya estudiado como método hipotético-deductivo. Para el positivismo lógico una proposición es científca y, por lo tanto, emite información, si es posible ser verifcada, es decir, si lo que dice puede ser contrastada con la naturaleza y comprobar que, efectivamente, se produce el hecho predicho. Estos pensadores distinguen, siguiendo en esto a Hume, sólo dos tipos de proposiciones científcas: las formales y las empíricas. Las proposiciones formales son las de la lógica y las matemáticas, y se caracterizan por ser tautologías15 sin ninguna referencia a hechos del mundo y porque su verdad se demuestra analíticamente. Las proposiciones empíricas, por el contrario, son las de las ciencias empíricas, y se caracterizan porque se referen a hechos del mundo y porque son verifcados confrontándolas con los hechos. Las proposiciones que no sean ni formales ni empíricas carecen de contenido o signifcado, no pudiendo ser ni verdaderas ni falsas. Todas las proposiciones metafísicas son de este último tipo. El problema que se plantea con el pensamiento neopositivista es que el criterio de demarcación resulta ser demasiado estricto y, al fnal, sólo se puede considerar ciencia a una parte muy pequeña del pensamiento humano. Evidentemente, un criterio de demarcación científco como el que acabamos de presentar resulta imposible para todo el conjunto de las llamadas ciencias humanas, o ciencias subjetivas, ya que el pensamiento producido en esas ciencias atañe a un mundo, el humano, donde los hechos no se repiten invariablemente, pues el mundo natural no posee una de las grandes cualidades que sí posee el ser humano y, por lo tanto, el mundo que construye en torno a él: la libertad. Las leyes científcas que explican el mundo del ser humano se confguran de la misma manera que las leyes científcas que explican el mundo natural, pero como que el ser humano es libre, no está obligado a mantener invariablemente los hechos que están explicados y predichos por la ciencia en cuestión. Y eso es lo que los neopositivistas del Círculo de Viena no podían explicar o comprender, arremetiendo, en general, contra la pretensión de las ciencias subjetivas de declararse ciencias con el mismo rango que las ciencias objetivas. La diferencia, sin embargo, no radica en la ‘forma’ o el ‘método’ mediante el cual se estudia el mundo, sino en el mundo que se estudia. En realidad el neopositivismo del Círculo de Viena tenía como pretensión algo mucho más obtuvieron la nacionalidad suiza. En 1932 abandonó Europa por el ascenso del nazismo (Einstein era judío) y emigró a Estados Unidos donde añadió a la ciudadanía suiza la estadounidense en 1940. 15 Una tautología es una proposición verdadera en virtud de su estructura, y no en virtud de aquello que declara.
  8. 8. planifcado; no era su intención luchar contra la sociología, o la psicología, o la historia, etc... (aunque las consideraban ciencias de segunda categoría), sino específcamente contra el psicoanálisis de Sigmund Freud que se estaba expandiendo por todo el mundo con una fuerza inusitada; o contra las llamadas pseudociencias: la quiromancia, la radomancia, la predicción del futuro en las cartas, en los posos del café, la astrología, etc... todos los burdos intentos del ser humano por mostrar como conocimientos lo que no son más que creencias y mitos. Eso no signifca, sin embargo, que una persona determinada, al realizar una actividad de ese calibre, no realice lo que podría ser un conocimiento real, tan sólo signifca que no es capaz de reproducir ese conocimiento, que no es capaz de explicar por qué ha conocido lo que ha conocido. Un ejemplo: puede ocurrir que una persona encuentre agua siguiendo el movimiento de su péndulo (una versión de la radomancia), sin embargo, es incapaz de explicar por qué se ha producido ese descubrimiento y, en consecuencia, es incapaz de construir una hipótesis científca que realice predicciones acerca de ese conocimiento en concreto y que permita, por otro lado, que otros encuentren agua de la misma manera una vez que han aprendido la supuesta ciencia en cuestión. Lo cierto es que la mayoría de las veces estos supuestos “científcos” no son más que embaucadores y timadores, y una minoría de ellas no son más que creyentes feles en un mito extendido. Pero el mito no es conocimiento. El hecho de que el Círculo de Viena fuese tan estricto en su criterio de demarcación científca llevó a muchos pensadores a replantearse el problema de lo que es ciencia y lo que no es ciencia más allá de los pequeños márgenes que permitía el Verifcacionismo, que es el nombre que recibió el criterio en cuestión del que hemos hablado. El segundo Wittgenstein En su libro Investigaciones flosófcas Wittgenstein abandona todas las posturas defendidas en el Tractatus. El análisis se centra ahora en el lenguaje natural o lenguaje ordinario, que tiene diferentes usos o juegos lingüísticos. Los errores provienen de un mal uso del lenguaje, o, usando las palabras del propio Wittgenstein, cuando el lenguaje está de vacaciones. El lenguaje es una caja de herramientas, porque, al igual que estas, el signifcado de las palabras depende de su función. No hay, pues, que preguntar por el signifcado, sino por el uso. Lo que se pretende con el análisis es determinar en qué consiste cada uno de estos usos o juegos lingüísticos, y averiguar el signifcado del lenguaje en cada uno de ellos. Aplicado a la flosofía tradicional, a la que Wittgenstein se refere como un sistema lingüístico en el que el lenguaje está de vacaciones, el análisis tratará de disolver o anular el problema flosófco, mostrando que este ha surgido de un mal uso del lenguaje. De este modo le otorga a la flosofía una función de tipo terapéutico. Las posiciones de Wittgenstein resultaban un tanto radicales para Bertrand Russell, su antiguo profesor y amigo, y pensaba que nuestro autor había llevado demasiado lejos las
  9. 9. pretensiones de la flosofía analítica y desaprobaba la idea de que todos los problemas flosófcos fueran fruto de los enredos del lenguaje. El análisis, pensaba Russell, podía aclararnos las cosas, ciertamente, pero no eliminaba los problemas, estos no desaparecían al entender correctamente el funcionamiento de las proposiciones, y como que tenía cierta mala leche, le gustaba contar la siguiente anécdota para mofarse de Wittgenstein: Un día, Russell, camino de la ciudad de Winchester, se paró ante una tienda y preguntó al dueño cuál era el camino más corto. Acto seguido, el tendero consultó con un hombre que estaba en la trastienda: – El señor quiere saber cuál es el camino más corto para llegar a Winchester. – ¿Winchester dices? - preguntó la voz invisible que venía de la trastienda. – Sí – ¿Y pregunta por el camino más corto? – Sí – Pues no tengo ni idea. Existe otra anécdota mucho más conocida desde posiciones críticas hacia la teoría de Wittgenstein (que pensaban muchos estaba acabando con la flosofía y, por lo tanto, con los flósofos). Karl Popper16 dijo que el análisis lingüístico propuesto por Wittgenstein era como limpiar las gafas, conseguimos ver el mundo más claro, pero nada más. En 1946 Popper fue invitado a dar una conferencia en la Sociedad de ciencia moral de Cambridge, a la que asistieron Wittgenstein y Russell. Según la versión de Popper (aunque hay multitud de versiones diferentes, hasta el punto de que se publicó un libro titulado El atizador de Wittgenstein) en un momento de la conferencia Wittgenstein lo interrumpió irritado, pero Popper prosiguió su conferencia hasta que nuestro autor cogió el atizador de la chimenea y, con cierto aire amenazador, retó a Popper: – A ver, dígame ejemplos de auténticos problemas flosófcos. Popper citó el problema de la inducción, el de la probabilidad, el del infnito, el de la ética... Como Wittgenstein creía que la ética sólo podía ser mostrada, pero que resultaba imposible como discurso racional, urgió a Popper, con tono amenazador y blandiendo todavía el atizador en la mano, a responderle: – ¿La ética? Dígame usted un ejemplo de regla moral. Popper sentenció entonces a su favor la disputa con un golpe de efecto: – No amenazar al conferenciante con un atizador. 16 Karl Raimund Popper nació en Viena (mira tú por donde que si ahora digo que es Australia en vez de Austria), el 28 de julio de 1902, y murió en la capital inglesa el 17 de septiembre de 1994. Popper era hijo de un abogado judío, así que cuando los nazis subieron al poder y se produjo la Anchluss con Austria se vio obligado a huir, exiliándose en Nueva Zelanda tras fracasar en sus intentos de emigrar a EEUU o Reino Unido; sin embargo tras la guerra Popper sí consiguió entrar en Inglaterra y fnalmente obtuvo la nacionalidad británica. El problema de Popper es que nunca consiguió que se perdiera su imagen del “tonto de la clase”, según nos cuenta Gerald Durrell, el autor de Mi familia y otros animales.
  10. 10. Otras corrientes flosófcas del largo siglo XX ¿El fnal de la flosofía? El siglo XX dará lugar a multitud de formas de pensar, la flosofía, hasta cierto punto, se democratiza, alcanza a todos los ciudadanos, que han comenzado a pertenecer también a la élite de pensadores, aunque resulta evidente que seguirán siendo unos pocos los que lleven la flosofía a la profesionalidad. Y es que el flósofo se tecnifca, tiende a desaparecer el sabio que busca constantemente nuevas preguntas, ahora el flósofo comienza a ser cada vez más un experto en el pensamiento, casi casi se regresa a la idea de los sofstas. Tal democratización, por darle un nombre que la benefcie en el lenguaje políticamente correcto, lleva a la aparición de muchas formas de pensar muy diferentes entre sí, enfrentadas en algunas ocasiones. Estudiaremos unos breves bosquejos de las que yo considero son las tres corrientes más importantes, junto con la flosofía analítica ya trabajada, que se dieron en lo que los flósofos llaman el largo siglo XX17 : la fenomenología, el existencianlismo, y la escuela de Frankfurt. La fenomenología La fenomenología será una corriente de pensamiento fundada por un flósofo alemán de origen judío llamado Edmund Husserl18 , quien la concebirá como un método flosófco para poder acceder a la captación intuitiva de las esencias, y como la ciencia fundamental descriptiva de las esencias. Las esencias son las cosas mismas en sentido platónico, las cuales habían sido relegadas por la concepción positivista del saber. El positivismo, al reducir la realidad, incluido el hombre, al dato empírico particular, observable y cuantifcable, había renunciado a cuestiones tales como la del sentido o ausencia de sentido de la existencia humana. A la crítica al positivismo añade también este autor la crítica al historicismo y al psicologismo, que desembocan en el escepticismo y el relativismo. La fenomenología pretende ser la superación de la crisis en que el positivismo, el historicismo y el psicologismo habían sumido a la cultura europea. Husserl busca recuperar la concepción moderna (y tradicional) de la flosofía como un saber 17 Esta expresión, en realidad, denota la poca visión diacrónica que se suele tener en todo momento presente, en el que siempre se piensa que la realidad que nos ha tocado vivir es más compleja, difícil, y ardua que la que se dio en otros tiempos. Así escribió Jorge Luis Borges: Como a todos los hombres, le tocó una mala época para vivir. 18 Edmund Gustav Albrecht Husserl nació el 8 de abril de 1859 en Prostějov (actualmente Prossnitz), Moravia (República Checa); y murió en Friburgo (Alemania), el 26 de abril de 1938. Fue discípulo de Franz Brentano, y su fenomenología infuirá profundamente en prácticamente todos los pensadores del siglo XX. Cuando la enfermedad estaba acabando con su vida sus allegados intentaron que un pastor luterano le visitara, y ante esto Husserl solamente dijo: He vivido como un flósofo, y moriré como un flósofo, rechazando al pastor.
  11. 11. racional, universal, necesario y fundamental, del que tomarían todos sus principios y con conceptos las distintas ciencias. Para Husserl, la flosofía debe ser algo independiente de las ciencias particulares, con su objeto y su método propio. La flosofía sólo puede ser fenomenología. Su objeto de estudio es el fenómeno, entendiendo por tal las esencias ideales, absolutas y que aparecen inmediatamente a la conciencia. La fenomenología es la ciencia de las esencias dadas a la conciencia, y su función es la descripción de estas esencias. Las esencias son captadas intuitivamente en un acto mental, y poseen validez y contenido objetivo con independencia de que existan en la realidad y del acto psicológico del pensamiento. Son datos inmediatos de la conciencia. La conciencia o yo es la actividad mental, cuyos modos (querer, pensar, sentir, recordar...) poseen un mecanismo propio independientes de la psicología, y consiste en darse cuenta de algo, está dirigida hacia su objeto, que es la esencia. De ahí el carácter intencional de la conciencia. Todo conocimiento consta de dos momentos: la conciencia intencional (a lo que llama noesis) y el objeto al que tiende intencionalmente (que denomina noema). Las esencias son captadas intuitivamente tras llevar a cabo la reducción fenomenológica, que consiste en reducir el mundo real a un mero contenido de conciencia, a fenómeno. La reducción fenomenológica opera sobre la creencia natural de que existe un mundo real. Este es dejado en suspenso. No se niega la realidad del mundo, sino que se abstiene de tenerla en cuenta para considerar sólo su esencia. La reducción en cuestión es así una reducción eidética, que suspende la concreción individual de la realidad, su carácter de hecho dado empíricamente, para considerar la esencia, lo absoluto (el verde es absolutamente verde independientemente de las variaciones del verde que se den en la realidad). Esta esencia ganada es el objeto de la fenomenología, aquello que tiene que describir. La esencia es el fundamento de los hechos, por lo que la fenomenología es el saber fundamental y absoluto, la ciencia primera. El flósofo no es uno más entre todos. Casi al estilo del pensamiento platónico, el flósofo, para Husserl adquiere un deber moral que, sin embargo, en vida de Husserl pudo comprobar como no era cumplido por su antiguo alumno Martin Heidegger19 , cuya actitud resultó vergonzosa, llegando a prohibir el acceso a la biblioteca a su antiguo mentor de origen judío durante el poder nazi (que además le había arrebatado la cátedra de la universidad de Friburgo aprovechándose de las leyes que prohibían a los judíos los cargos de poder público). En 1935 y 1936, cuando las luces empezaban a apagarse por la vieja Europa, el anciano Husserl viajó a Viena y a Praga para dar una serie de conferencias que se convirtieron en su último 19 Martin Heidegger nació en Messkirch (Alemania), el 26 de septiembre de 1889; y moriría en Friburgo (Alemania), el 26 de mayo de 1976. Este pensador estará siempre ligado a su patética y repulsiva conducta de permisividad con el movimiento nazi, por mucho que llegara a convertirse en uno de los más grandes pensadores existencialistas, así como en un gran conocedor de Nietzsche, y de los pocos capaces de hacer que su obra fuese comprendida. Eso mismo también nos dice algo, lo fácil que presenta Heidegger a otros, y lo difícil que presenta su propio pensamiento.
  12. 12. libro, inacabado. Para Husserl, la flosofía es la libertad de la total responsabilidad de uno mismo y el flósofo es el funcionario de la humanidad. Husserl concluye afrmando que el deber del flósofo es enfrentarse con el bárbaro odio del espíritu y renovar la flosofía a través de un heroísmo de la razón. En una época de crisis, entonces como ahora, el mayor peligro al que se enfrentan los buenos europeos es el hastío, la negativa a asumir la lucha flosófca de la razón contra la barbarie. El existencialismo El pensamiento existencialista hunde sus raíces más profundas en los pensamientos fenomenológicos de Husserl, en la sugestiva y estimulante obra de Nietzsche, y, sobre todo, en el pensamiento del danés Søren Kierkegaard20 . La fenomenología había suscitado un profundo interés por la comprensión de los fenómenos en sí, considerándolos en su estructura más profunda y compleja. ¿Y qué son los fenómenos más que la realidad existente? Preocuparse por los fenómenos se convierte para los existencialistas en un estudio, profundo y complejo, de la existencia. Pero la fenomenología de Husserl había puesto entre paréntesis el problema de la existencia, y esto es lo que va a rechazar de plano el existencialismo, que afrontará dicho problema en toda su concreción; ahora bien, para ello no pretenderá crear complicadas pretensiones metafísicas de explicar la realidad a partir de principios generales: la existencia no se puede deducir a priori de conceptos, ha de ser captada con todas sus características, tal y como se presenta en la efectiva experiencia humana, tanto si se adecua a la lógica como si no lo hace. Por otra parte, los existencialistas encuentran en Nietzsche a un pensador vivo, ávido de una experiencia vital, que es precisamente la que ellos se proponen estudiar, alguien que rechaza la dictadura de la lógica racional a la hora de comprender la realidad. Por eso mismo son los primeros en rehabilitar a este pensador del ostracismo al que había sido sometido, y de liberarlo de las pretendidas culpas que se le achacaban sobre el genocidio cometido por lo nazis en la segunda guerra mundial. Sin embargo es Kierkegaard el pensador que más profundamente infuye en el pensamiento existencialista del siglo XX. De hecho la flosofía de este autor era conocida ya como una flosofía existencial. La realidad más que pensada debe ser vivida. Ese es el lema de la flosofía de Kierkegaard, de lo que se deduce que la flosofía debe ser una profundización en la propia vida, un método existencial. La vida cobra sentido en el conjunto de la existencia singular y llena de particularidades que nos toca 20 Søren Aabye Kierkegaard nació en Copenhague (Dinamarca), el 5 de mayo de 1813; y murió en la misma ciudad el 11 de noviembre de 1855. Este autor ha sido califcado como existencialista, neoortodoxo, posmoderno, humanista, individualista... Sobrepasó los límites de la flosofía, de la teología, de la psicología, y de la literatura, para ser considerado una importante e infuyente fgura del mundo contemporáneo. En su permanente deseo de limpiar a la iglesia danesa del falso cristianismo acabó por proponer las bases de lo que con el tiempo sería el ateísmo humanista, por ejemplo.
  13. 13. vivir y que son asumidas por el ser humano en su plena libertad. La flosofía se convierte en un método para llegar a cabo el individuo que hay que llegar a ser. En Kierkegaard esto signifca llegar a ser cristiano. Sin embargo una vida cristiana sólo se puede alcanzar con desesperación y angustia, pues el cristianismo, al ser una existencia plena, está lleno de contradicciones, como el ser humano que siendo fnito desea la infnitud, siendo temporal desea la eternidad. Esa gran paradoja existencial que es el cristianismo está al margen de la razón, pues la fe empieza precisamente allí donde la razón termina. El concepto de verdad sólo cobra sentido en el interior de la existencia humana, la verdad se encuentra en uno mismo. ¿Desaparece, por lo tanto, un criterio objetivo de verdad? No, pero este no interesa para la comprensión de la existencia humana. La verdad sólo interesa si el ser humano puede asumirla en su relación con la realidad, con la vida, con la existencia. La verdad la realiza cada uno con su obrar. Pero como que esta verdad deja de ser abstracta y ajena a cada uno de nosotros, implica un compromiso para asumirla, y el riesgo de elegirla. El compromiso y el riesgo asumido son precisamente los elementos fundamentales que constituyen la verdad. No hay verdad sin vida, no hay verdad sin pasión; y quien vive es el individuo, el sujeto; por eso, la verdad ha de ser subjetiva. Evidentemente, para Kierkegaard y su existencialismo cristiano, no hay mayor verdad que la fe, que no puede ser razonada y que es una elección personal, el fruto de la más pura libertad. La elección es una constante de nuestra existencia: existir es elegir. Precisamente por ello, porque tenemos que elegir, para bien o para mal, y porque toda elección conlleva un riesgo, la característica más propia de la existencia humana es la angustia. No podemos pretender que desaparezca la angustia, la desesperación, porque eso signifcaría la nada: si no existiera una conciencia eterna en el hombre, si como fundamento de todas las cosas se encontrase sólo una fuerza salvaje y desenfrenada que retorciéndose en oscuras pasiones generase todo, tanto lo grandioso como lo insignifcante, si un abismo sin fondo, imposible de colmar, se ocultase detrás de todo, ¿qué otra cosa podría ser la existencia sino desesperación?. La angustia no es un miedo a algo concreto que no causa terror, es un miedo a lo desconocido, es un salto sin fondo, el sentimiento de que el mundo se hunde bajo nuestros pies; y es entonces cuando el ser humano realiza la elección más arriesgada, la fe, la opción por lo paradójico, por lo absurdo, en contra de la lógica y la racionalidad, en busca de lo más profundo del ser humano, su infnitud, su eternidad, Dios. Por eso mismo la angustia no es un sentimiento destructivo, sino positivo y constructivo, que lleva al ser humano en busca de su más plena existencia, donde se descubre lo más interior y profundo de cada uno.
  14. 14. Jean Paul Sartre Es precisamente el concepto de la angustia de Kierkegaard el punto de infuencia más importante hacia todo el existencialismo, pues ese concepto descubre una vida interna terriblemente libre. Jean Paul Sartre21 pertenece a la corriente existencialista francesa, que fue algo posterior en el tiempo al existencialismo alemán de Max Scheler22 , Martin Heidegger o Karl Jaspers23 . El existencialismo francés se caracterizó por una profundización en la división entre los existencialistas. Estos habían tomado dos posiciones básicas, el existencialismo religioso, (donde la infuencia de Kierkegaard es mucho mayor), y un existencialismo ateo. Sartre es el gran representante de este último en Francia. Sartre comienza su recorrido flosófco con un análisis del Cogito cartesiano, del Yo que piensa, de la conciencia con respecto a sí misma. Afrma Sartre que la conciencia es siempre conciencia de algo, de lo que se extrae una conclusión que va a ser fundamental: la distinción entre la conciencia y ese algo. Ese algo son las cosas hacia lo que se dirige la conciencia, pero la conciencia no es una cosa, sino que se orienta hacia algo que no es ella. Como que la conciencia no es una cosa, (sino que está dirigida hacia ellas), no se puede dar del mismo modo que se dan las cosas. La conciencia no es nada, es la nada, pero existe. Existe pero no es, porque sólo existe en su relación con las cosas. Sin cosas a las que dirigirse la conciencia no es nada. Sartre denomina al modo en que las cosas se dan Ser en sí, un ser completo y acabado; y al modo en que es la conciencia Ser para sí, que existe pero no es, es sólo conciencia de lo que es. La conciencia es carencia de ser. 21 Podríamos haber dedicado unas páginas de existencialismo a Heidegger, cuya obra flosófca es tan importante o más que la de Sartre, pero Heidegger fue amigo de los nazis y me cae mal, mientras que Sartre era buena persona, buen vividor, cachondillo, gustoso de la buena vida y del buen beber, así que él mejor que otro. Jean-Paul Charles Aymard Sartre nació en París (Francia), el 21 de junio de 1905; murió en la misma ciudad un 15 de abril de 1980. Fue flósofo y literato, hasta el punto de que en 1964 obtuvo el premio Nobel de literatura, al que renunció para no comprometer su integridad como flósofo. Amante hasta la muerte de otra flósofa (aunque amante amante también lo fue de algunas mujeres más), Simone de Beauvoir (aunque ella no era tonta y también se las veía con otros hombres, qué narices), acabaron enterrados juntos en el cementerio parisino de Montparnasse, como Baudelaire, Cortázar, o Samuel Beckett. 22 Nacido en Múnich (Alemania), el 22 de agosto de 1874, y muerto en Frankfurt (Alemania), el 19 de mayo de 1928, Max Scheler tendrá especial relevancia en la flosofía de los valores o axiología, y será un clásico en el campo de la flosofía de la religión. Frente a las posiciones de Heidegger, este autor avisó desde pronto de lo peligroso que resultaba para Alemania el advenimiento del nazismo. 23 Karl Theodor Jaspers, oriundo de Oldenburg (Alemania), que vio la luz un 23 de febrero de 1883; acabó sus días en Basilea (Suiza), el 26 de febrero de 1969, era, en realidad, psiquiatra que se acercó a la flosofía, pero como que lo hizo bien, pues los flósofos lo admiten entre los suyos.
  15. 15. Las cosas, lo que es en sí, están sometidas a las leyes de la naturaleza, a la causalidad, no pudiendo elegir el modo en que son. Pero la conciencia no participa de ese modo de ser, pues no es, de ahí que esté al margen de toda determinación, es la libertad. Conciencia y libertad son una y la misma cosa. Esta libertad absoluta de la conciencia y el hecho de su no ser la llevan a la tarea inexcusable de construirse a sí misma, pues al no estar acabada, (no es), se descubre como proyecto. Por ello mismo afrma Sartre: “estamos condenados a ser libres”. En su dirigirse hacia algo la conciencia descubre algo muy interesante, un yo que la mira de la misma manera que ella lo mira, descubre otras conciencias (descubrimos a otros seres humanos), es la conciencia del otro. Las conciencias se descubren así como conciencias libres que se dirigen en sus proyectos respectivos (no se descubren como cosas, son un no-yo que a su vez son un yo), que se están construyendo. Pero la libertad mía se ve amenazada por la libertad del otro, mi proyecto entra en conficto con el proyecto del otro, son proyectos enfrentados. Esto requerirá una solución ética que veremos después. Al contrario que la postura de Kierkegaard, Sartre sostiene un existencialismo ateo, no porque afrme que Dios no existe, sino porque la existencia o no existencia de Dios es indiferente para el ser de las cosas y la construcción de la conciencia: el existencialismo no es nada más que un esfuerzo por sacar todas las consecuencias de una posición atea coherente. Sartre construye todo su existencialismo a partir de una famosa frase de Dovstoievsky: si Dios no existiera todo estaría permitido. Puesto que el ser humano, su conciencia, no es nada, no es una cosa, es absolutamente libre; todo está por construirse, y por lo tanto, no hay valores dados a los que aferrarse. El ser humano es algo por hacer, todo está permitido, pues ha de hacerse a sí mismo. Consecuentemente, Sartre, y con él todo el existencialismo, dan un giro radical a toda la concepción del ser humano desde los tiempos de Platón y Aristóteles, un giro que ya Nietzsche y Kierkegaard habían comenzado: La existencia precede a la esencia. Evidente, puesto que el ser humano no es nada, no tiene una esencia que le defna, tiene que irse construyendo, esa es su más pura realidad, el actuar, la vida misma como existente. Las cosas hacia las que la conciencia va dirigida pueden tener una esencia que las defna, pero la conciencia misma es el patrón formado por sus propias acciones. Y derivada de esta posición aparece como ineludible una responsabilidad de la que ya había hablado Kierkegaard. Estamos condenados a ser libres, y por lo tanto, a tomar decisiones que nos hacen responsables de nuestras acciones. Doblemente responsables puesto que nuestra construcción del ser que queremos ser implica a los demás seres humanos: en efecto, no hay ninguno de nuestros actos que al crear el hombre que queremos ser, no cree al mismo tiempo una imagen del hombre tal como consideramos que debe ser.
  16. 16. Y Sartre continúa con las infuencias de Kierkegaard al afrmar que tal responsabilidad permite comprender la angustia y la desesperación del ser humano; la angustia que es el ser humano, pues al elegirse a sí mismo está eligiendo a toda la humanidad. Al no ser nada nos vamos construyendo continuamente, como ya hemos visto, vamos dando esencia a nuestra existencia, es decir, vamos construyendo lo que consideramos es la defnición del ser humano. Y no podemos dejar de hacerlo, porque la elección es ineludible, es la condena de nuestra absoluta libertad, no elegir es ya una elección. Y es un error pensar que existe gente que no vive esta angustia, porque todos tienen que elegir. Lo que ocurre es que hay gente que oculta esta elección, la enmascara, actúan de mala fe. Actuar de mala fe es un intento de ocultar nuestra tremenda responsabilidad por la angustia que produce, y la ocultan en códigos morales ajenos, en ideologías, en creencias religiosas, en dejar que sean otros los que realicen la elección que a mí me toca, pensando que con ello también traspasan la responsabilidad. ¿Qué ocurriría si todo el mundo procediera de igual forma? El que miente y se excusa declarando: todo el mundo no procede así, es alguien que no está bien con su conciencia, porque el hecho de mentir implica un valor universal atribuido a la mentira. Como vemos, tanto la elección, como la angustia que provoca son consecuencias de la libertad, del hecho de que el ser humano es libertad. Y eso es algo que no podemos elegir, porque somos arrojados a la existencia, no elegimos existir. Esa es la libertad del ser humano, una libertad irrenunciable. Por eso afrmaba que estamos condenados a ser libres. Puesto que la libertad es absoluta, puesto que estamos condenados a ella, y puesto que el Yo no tiene nada en lo que asirse en su construcción, la libertad se convierte en el único criterio moral válido. Sartre, al igual que Kant, es formalista en ética, pues no nos da ninguna regla sobre cómo actuar para ser moral, tan sólo afrma que hay que actuar, y que hay que hacerlo con libertad. (Esa era un poco la idea que tenían los libertarios románticos, como Lord Byron, cuando le dice a su hija: ¡Compórtate! Bien o mal, pero compórtate de alguna manera.) Pero la conciencia, al irse construyendo descubre la conciencia del otro, (ya lo hemos visto), y la descubre como una conciencia igualmente libre. De esa manera descubre que al construirse a sí misma se implica en la construcción de los demás. Consecuentemente, la moral deja de ser subjetiva para alcanzar la intersubjetividad, (la realidad es la relación entre los sujetos). Por eso mismo mi proyecto individual se torna un proyecto universal. De ahí que pretender eludir la responsabilidad sea actuar de mala fe. El ser humano no puede querer sino una cosa, la libertad, como fundamento de todos los valores. Hay que querer la libertad, no esconderla ni ahogarla, sino descubrirla, presentarla, ejercerla
  17. 17. en cada una de nuestras elecciones concretas. Es con libertad y según la libertad, como podemos juzgar la acción de los demás como falsa, como contraria a la libertad y a la responsabilidad para consigo mismo y la humanidad. La escuela de Frankfurt Esta corriente flosófca se compone de un grupo de intelectuales que, con el fn de investigar en común algo que fuese importante para la sociedad en el momento histórico del siglo XX, trabajaron en torno al Instituto de Investigación Social de Frankfurt, que había sido fundado en 1923. Los principales representantes de esta primera generación son Max Horkheimer24 , Theodor Adorno25 , y Herbert Marcuse26 . Al subir los nazis al poder, la escuela se traslada a la universidad de Columbia en New York, iniciándose el período americano de la corriente. Al fnalizar la IIGM, gran parte de sus miembros regresa a Frankfurt, mientras que otros se quedan en los EEUU. A partir de los años 60 surge una segunda generación de flósofos de la escuela de Frankfurt, cuya fgura más destacada será Jürgen Habermas27 . Todos los miembros de la escuela participaban, a pesar de sus diferencias, de un proyecto común denominado teoría crítica. Esta es la sociedad basada en la ciencia y en la técnica. Además de la injusticia reinante, los pensadores de Frankfurt están convencidos de que la sociedad actual se está desarrollando hacia un mundo administrado totalitariamente, en el que se pierde en autonomía individual lo que se gana en bienestar. En la teoría crítica están presentes elementos de la religión judía, como son el interés por 24 Max Horkheimer nació el 14 de febrero de 1895 en Stuttgart (Alemania); murió el 7 de julio de 1973 en Nüremberg (Alemania), pero fue enterrado en el cementerio judío de Berna (Suiza). Él y Adorno eran amigos íntimos, y con él publicó varios de sus trabajos. Fue director del Instituto de Investigación Social que agrupaba a la escuela de Frankfurt, y después de la guerra sería rector de la universidad de la misma ciudad. Como que en 1940 había obtenido la nacionalidad estadounidense regresó para trabajar en Chicago cuando se jubiló en Alemania. En 1959 acabó regresando defnitivamente a Alemania. 25 Theodor Ludwig Wiesengrund Adorno nació el 11 de septiembre de 1903 en Frankfurt (Alemania); murió en Viège (Suiza), el 6 de agosto de 1969. Este pensador fue amigo íntimo de Charles Chaplin, con quien gustaba ir de juerga y mujeres durante su exilio en los EEUU; su esposa, por lo visto, debió aguantarse bastantes veces la rabia por la afción de su marido a las féminas. Y mirad por donde que alguien así sufrió uno de los incidentes más “sexuales” de la historia de la flosofía sin poder soportarlo. El 22 de abril de 1969 los estudiantes estaban soliviantados contra Adorno acusándole de traicionar las causas de izquierdas. Un estudiante escribió en la pizarra Si dejamos en paz a Adorno, el capitalismo nunca desaparecerá. Entonces Adorno fue rodeado por tres mujeres estudiantes que le cubrieron con pétalos de fores y que se descubrieron los pechos mientras ponían en escena una actuación erótica, y el “cachondo” de Teddie (como le llamaban los amigos) salió huyendo del aula en un estado de angustia desesperada. ¡En fn, las alumnas son un mundo sorprendente! 26 Herbert Marcuse nació en Berlín un 19 de julio de 1898; murió Starnberg (Alemania), el 29 de julio de 1979. Marcuse fue considerado el más izquierdista de los tres grandes pensadores de la escuela de Frankfurt, incluso se llegó a hablar de las 3M, refriéndose a Marx, Mao, y Marcuse. Siempre intentó añadir ideas a la teoría crítica de la escuela de Frankfurt sobre la emancipación de la mujer, o sobre los movimientos juveniles. Se le considera un teórico del movimiento hippie de los años sesenta del siglo XX. El pensador Jürgen Habermas fue quien le estuvo cuidando durante los últimos días de su vida, después de que sufriera una apoplejía; pero fjaros que a mí siempre me ha dado por pensar que lo hizo más por obtener fama que por verdadera admiración al maestro Marcuse. Pero yo siempre tengo mucha mala leche cuando pienso en esas situaciones, así que no me hagáis caso. 27 Jürgen Habermas nació en Düsseldorf (Alemania), el 18 de junio de 1929, y mientras escribo estos apuntes, que yo sepa, no ha muerto. Reconozco que este autor no me cae muy bien, hasta tal punto que me cae bien Javier Muguerza tan solo porque siempre estuvo enfrentado intelectualmente a él. Sinceramente, siempre me ha parecido un pensador que escribe para que nadie le entienda porque así parece que está proponiendo ideas muy importantes. En fn, ya os he dicho que no me cae bien, así que no soy objetivo.
  18. 18. salvar la humanidad, y el abstenerse de representar la sociedad perfecta (la utopía positiva), limitándose a denunciar los males sociales (la utopía negativa). De Hegel la teoría crítica recogió la concepción totalitaria del sistema social, que anula y absorbe al individuo, la constatación del estado de rendición intelectual ante el presente, y la fuerza transformadora de la negación dialéctica. Y de Marx, su vocación de ser una teoría asentada en las circunstancias históricas actuales y orientada a liberar al hombre de la alienación. Según los análisis de la escuela de Frankfurt, la causa de la alienación no reside en el sistema capitalista (también los países de economía socialista alienan al ser humano), sino en la razón instrumental, es decir, la razón que busca conocer para dominar. Este tipo de razón es una constante de nuestra cultura, y más desde la Ilustración. La razón instrumental es la causante del bienestar, pero también lo es de la destrucción de la naturaleza, de las guerras y de la manipulación política. A pesar de ello la escuela de Frankfurt mantiene lo que de positivo tenía el programa ilustrado, y que consistía en la búsqueda de un futuro de libertad, justicia, y felicidad. Herbert Marcuse Entre sus originales ideas, Marcuse presentará una lectura marxista del psicoanálisis de Freud28 . En su obra Eros y civilización Marcuse mantiene la tesis de que la represión de los instintos sexuales, sin la cual no sería posible la civilización, es el instrumento política de dominación de la minoría sobre la mayoría. La auténtica liberación del ser humano sólo puede lograrse a través de una gradual abolición de la represión sexual. Según Marcuse, la represión social de los instintos está reforzada por un motivo económico, como es la escasez de bienes, que obliga a la sociedad a controlar el número de sus miembros, y a sublimar sus energías sexuales placenteras en el trabajo doloroso y con esfuerzo. De este modo, el cuerpo pierde su sexualidad con miras a la producción. En este orden social represivo, la libertad es incompatible con la felicidad, y el trabajo con el placer. Sin embargo, Marcuse cree que se dan en la civilización actual ciertas condiciones que hacen posible la idea de una civilización no represiva. Aunque reconoce que es necesaria una represión básica de los instintos para que sea posible la civilización, sostiene que el sistema ha generado una represión excedente, que no se justifca en el estado actual de desarrollo científco y técnico, y que si se mantiene no es por motivos económicos, sino por un interés de dominio político. La abolición de esta represión excedente estaría posibilitada por el propio desarrollo tecnológico, que permitiría 28 Sigmund Freud nació el 6 de mayo de 1856 en Příbor (Moravia), Imperio austrohúngaro (actualmente República Checa); murió el 23 de septiembre de 1939, en Londres (Reino Unido). Fue bautizado como Sigismund Schlomo Freud. Freud estudió medicina y se especializó en neurología, pero se haría mundialmente famoso por su invención del psicoanálisis, método de cura de neurosis e histerias, y a la vez teoría de la mente humana. La originalidad de su teoría, el hecho de que el método funcionaba con neurosis e histerias, le aportaron fama mundial; sin embargo, Freud nunca pudo explicar cómo era posible la transformación de la energía psíquica en energía física, base del núcleo central de su teoría, por lo que el psicoanálisis ha ido perdiendo mucha fuerza durante las últimas décadas. A pesar de ello, hay quien lo coloca en la línea de pensamiento de Copérnico y Darwin, una línea que descoloca al ser humano de su lugar central de existencia.
  19. 19. liberar al hombre de tiempo de trabajo y aumentar su tiempo libre. Este hecho supondría un orden social completamente diferente al actual. En 1964 Marcuse publica la que seguramente es su obra maestra: El hombre unidimensional. Este hombre está plenamente integrado en el sistema, sin conciencia de su alienación y, por tanto, sin posibilidades de oposición, aborda Marcuse el análisis de las sociedades capitalistas avanzadas, en las que el aparato técnico de producción funciona como un aparato de destrucción (contaminación, guerras, etc...) y un aparato de dominación política. Para este pensador alemán, el rasgo característico de la sociedad industrializada del siglo XX es su carácter totalitario, en el sentido de que los intereses económico y políticos del sistema absorben de tal forma la totalidad de la vida colectiva que neutralizan cualquier forma de oposición. A pesar de la apariencia de pluralidad, los individuos son cada vez más uniformes. Se encuentran perfectamente integrados en el sistema, que les ofrece un creciente aumento del nivel de vida, y la posibilidad de satisfacer falsas necesidades generadas por el propio sistema, sin cuya satisfacción es imposible ser feliz. Así, a través del consumo y del bienestar, que es real, se perpetúa el sistema de dominación alienación del hombre en una proporciones nunca vistas en la historia. El individuo, al asumir como propias, bajo la apariencia de un régimen de libertad, las necesidades y aspiraciones del sistema, queda totalmente subyugado a él. Lo grave es que no tiene conciencia de esta situación. Pero es que, además, con el argumento del progreso material de la humanidad y la mejora del nivel de vida, el aparato técnico de producción ha desarrollado la posibilidad real de una aniquilación total. Bajo una apariencia de racionalidad con la que el sistema se justifca a sí mismo (aumento del confort, avances científcos, desarrollo técnico, democratización de la vida pública, tolerancia moral, etc) late la más absoluta irracionalidad (alienación, destrucción de la naturaleza, guerras, manipulación política, represión instintiva, etc). Todo sirve a los intereses de la dominación, la actividad artística, el poder político, el lenguaje, la flosofía (el neopositivismo, la flosofía analítica) y la ciencia; todo se dirige para domesticar y anular la crítica, incluso asimilándola y ofreciéndola al consumo masivo, y para borrar de la conciencia la posibilidad de una sociedad mejor. Ya sólo queda esta sociedad, que se identifca con la sociedad. Se renuncia a lo posible, a lo utópico, a lo que debe ser, para ceñirse a lo actual, a lo establecido, a lo que es. En esto radica el carácter unidimensional de la sociedad actual frente al bidimensional de la sociedad preindustrial. No obstante, y ante un panorama desalentador, Marcuse no renuncia a presentar un proyecto histórico alternativo, que consistiría en la pacifcación de la existencia, esto es, en una reconciliación de los hombres entre sí y con la naturaleza. Las condiciones para este cambio social cualitativo existen y radican en el mismo desarrollo tecnológico, orientado ahora hacia la liberación
  20. 20. en lugar de hacia la dominación. El problema radica en quién será el agente, tras la rendición de la clase obrera, que tenga la voluntad y la capacidad de llevar a cabo el cambio. La esperanza para llevar a cabo el Gran Rechazo contra el sistema está, según Marcuse, en los marginados del sistema (subtrabajadores, minorías étnicas, emigrantes) y en la juventud permanente.

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