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Don Bosco y El Gris

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Don Bosco y El Gris

  1. 1. Don Bosco y Gris Don Bosco vivía en un pequeño pueblo donde había callejones sin salida y esquinas donde los ladrones podían atacar sin ser vistos. Durante el día, era un tranquilo y hermoso lugar donde todo el mundo se conocía y tenía confianza entre ellos, pero por la noche era un lugar siniestro y oscuro donde nadie se atrevía a salir de sus casas. Don Bosco era un señor que dio su vida por los demás, ayudándoles y apoyándoles en todo lo que podía. Era un hombre ejemplar, que todo su pueblo lo admiraba. Gris era un misterioso perro de gran tamaño, con un largo hocico, orejas erguidas y abundante pelaje gris lo que le hacía parecerse a un lobo. Gris era fuerte, valiente y tenía un gran vínculo con Don Bosco, lo que le hacía protegerle cada vez que se encontraba en una situación peligrosa; lo que se llamaba lealtad. Gracias al gran vínculo que Don Bosco y Gris entablaron, éste siempre que Don Bosco se encontraba en peligro, Gris aparecía para salvarle en el momento y lugar justos. Una tarde oscura y lluviosa Don Bosco volvía de la ciudad por la calle de la Consolata. Cuando se dio cuenta de que dos hombres caminaban a poca distancia delante de él. Trató de pasar a la otra acera, para no encontrarse con ellos, pero volvieron a colocarse hábilmente frente a él. Cuando quiso volver sobre sus pasos le tiraron un manto sobre la cara y uno de ellos consiguió amordazarle con el pañuelo. En ese momento apareció Gris, rugiendo ferozmente y se lanzó sobre uno de ellos, enseñándole los dientes al otro. Uno de los ladrones gritó: -¡Llama al perro! Y Don Bosco dijo: -Llamaré al perro si dejan en paz a los transeúntes. A lo que ellos respondieron: -¡Llámelo, rápido! Don Bosco lo llamó, Gris seguía rigiendo enfurecido y los bandidos siguieron su camino. Gris, tan fiel como siempre, siguió al lado de Don Bosco acompañándolo hasta el oratorio. 3º A

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