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Reino de España, ¿reino sin tortura?

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EL pasado 25 de marzo, el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa publicó el informe de su visita en 2007 a España. 3 Mayo 2011 Noticias de Gipuzkoa

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Reino de España, ¿reino sin tortura?

  1. 1. 4 OPINIÓN Noticias de Gipuzkoa Martes, 3 de mayo de 2011 Iraingarria Bildu plataforma eta bere lista guztiak ilegalizatuak izan dira. Lotsagarria eta iraingarria. Euskal Herrian bizi den gatazka urrutitik dator eta ez gara inoiz bide politiko eta bakezale definiti- boa hartzeko orain bezain gertu egon. Hala ere, beldurra, gorrotoa eta interes partikularrak aitzaki, Gobernuak zein oposizioak euskaldun ezkertiar abertzaleekin lotura duen edozein alderdi boi- koteatu eta gezurrez mozorrat- zeari ekin dio. Demokraziaren funtsa, herrita- rrek haien ideiak eta eskubideak defendatuko dituen talde bat bozkatzeko aukera izatea da, teo- rian behintzat. Dakidanez, herri- tarrak gara oraindik ere, baina indepentista edo abertzale izana- gatik eskubide hori galtzen dugu- la dirudi. Orain Europaren txan- da omen da, baina ez dut uste Bru- selako eserleku erosoetan dauden politiko eskubiarrek gure kexak entzungo dituztenik. Prentsa gai- nontzeko alderdi politikoen jarre- ra eta erantzunaren zain dago, bai- na nik euskaldunon erantzuna ikusi nahi nuke. Prest al gaude gezur eta engainuz beteriko demo- krazia hau onesteko? Lander Arretxea Cartas a la Dirección Último Pleno en Zarautz E L 27 de abril se celebró el último Pleno ordinario de la legisla- tura, el mismo día que fueron detenidos y encarcelados por orden de la Audiencia Nacional dos zarauztarras, Aritz Labia- no y Haritz Gartxotenea, condenados por un delito de enalte- cimiento del terrorismo. Todo ello provocó que ese último Pleno fuese largo, duro y triste, un reflejo más de la situación de confrontación vio- lenta que vivimos desde hace demasiados años. Desde el grupo munici- pal Ezker Batua-Aralar hemos criticado en público y en privado la con- dena de estos dos zarauztarras porque consideramos imprescindible que en la lucha contra el terrorismo se respeten escrupulosamente los dere- chos humanos y las libertades fundamentales. Y en esta sentencia hay dos aspectos claramente criticables. En primer lugar, la sentencia con- sidera suficiente para demostrar la culpabilidad una única prueba tes- tifical que identifica a los condenados. Sin embargo, eso no es suficien- te para la doctrina del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. En segundo lugar, por la gravedad, a nuestro entender desproporcio- nada, de las penas impuestas, un año de prisión y siete de inhabilitación en relación con los hechos objeto de la acusación. Es por ello que criti- camos y rechazamos esta sentencia y así se lo trasladamos a la propia Audiencia Nacional y a los condenados. Desde el grupo municipal de Ezker Batua-Aralar creemos que en este final de legislatura las expec- tativas de que en Euskadi superemos la violencia política y las vulne- raciones de derechos están más cercas que nunca. Sin embargo, hay sig- nos amenazantes que no podemos ignorar. La resistencia de ETA a con- firmar la irreversibilidad y unilateralidad de su alto el fuego unida al tiroteo de hace dos semanas que causó heridas graves a un gendarme es uno de estos signos. La impugnación por el Estado de las listas electorales presentadas por la coalición Bildu es otro paso negativo que se verá agravado si final- mente se confirma por los tribunales una vez más la violación de dere- chos fundamentales, como el de elegir y ser elegido. En este caso con la agravante de afectar a fuerzas políticas cuyas convicciones y actuacio- nes democráticas nadie pone en duda, como Eusko Alkartasuna, y que además en el caso de Zarautz hay que recordar que fue la lista más vota- da en las últimas elecciones municipales. Denunciamos esta impugna- ción y reclamamos que en las próximas elecciones municipales sean válidos los votos a todas las listas presentadas, y que sea solo la volun- tad popular la que decida quién representa a las ciudadanas y ciudada- nos de Zarautz en el Ayuntamiento. Confiamos en que la próxima legis- latura alcancemos la paz porque es la inmensa mayoría de la ciudada- nía, tanto vasca como zarauztarra, la que exige que se supere de una vez por todas la confrontación violenta que nos divide y se acabe con todas las vulneraciones de derechos humanos. En esta nueva situación todos debemos cambiar nuestras actitudes y es imprescindible y necesario empezar a reconstruir una relación normalizada entre los grupos polí- ticos, libre del factor distorsionante de la violencia. Mariana Aranburu Garate Concejala de Igualdad del Ayuntamiento de Zarautz E L pasado 25 de marzo, el Comité para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa publi- có el informe de su visita en 2007 a España, donde muestra su preocupación por las alegaciones de severo maltrato que reco- gieron –unidas a evidencias médicas– e insis- te en sus recomendaciones concretas para prevenir la tortura. El 8 de marzo, el Tribunal Europeo de Dere- chos Humanos de Estrasburgo (TEDH) con- denó al Reino de España (caso Beristain Ukar contra España) por no haber investigado las denuncias de torturas realizadas por el demandante, que afirmaba haber sido tortu- rado en 2002. El 28 de septiembre de 2010, el mismo tribunal había condenado al Reino de España (caso San Argimiro Isasa) por el mis- mo motivo. En ambos casos, el tribunal no certifica que hubiera torturas, pero condena a España por una violación “procesal” del artículo 3 del Convenio de Derechos Humanos. Es decir, porque la imposibilidad de establecer si hubo o no tortura se deriva precisamente de no haberse investigado adecuadamente. A la vista de ambas sentencias y del infor- me del CPT, temporalmente tan seguidas, y teniendo en cuenta cuál es la función de inter- vención excepcional del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, el tema es de la máxima gravedad y el tirón de orejas al Estado espa- ñol es de una intensidad inusitada. No es para menos: la falta de investigación no solo es desidia. Cuando sucede de forma reiterada es un mecanismo activo y consciente de impunidad. Esta política choca frontalmente con las obligaciones contraídas legalmente por Espa- ña al ratificar los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, pero también con la propia Constitución española, como lo ha recordado recientemente el propio Tribunal Constitucional en el caso Majarenas (Sen- tencia 63/2010, de 18 de octubre). En esta sen- tencia insiste: los tribunales ordinarios no investigan y, en definitiva, están incum- pliendo su obligación. Desgraciadamente, las sentencias no son nada nuevo y la actitud de España en relación a las denuncias de tortura nunca ha sido garantista. Como insistentemente denuncia Amnistía Internacional, las denuncias no se investigan y se archivan directamente; cuan- do se investigan, los procedimientos duran una media de 15 a 20 años hasta que se pro- nuncia la sentencia definitiva; si a pesar de las trabas de todo tipo se llega a identificar y condenar a alguno de los perpetradores, las sentencias suelen ser benignas, seguidas ade- más por indultos –expresamente condenados y rechazados por la jurisprudencia del TEDH– cuando no de condecoraciones e incluso ascensos. Las indemnizaciones civi- les de las víctimas se calculan con el baremo utilizado para los accidentes de tráfico, y no como exigiría la gravedad de un delito, dolo- so por naturaleza, contra el núcleo de los derechos humanos. Cuando se van a cumplir más de 30 años de la respuesta del Gobierno a los diez puntos para la erradicación de la tortura de Amnis- tía Internacional, y a la vista de los sucesivos informes publicados desde entonces, una de las excusas más oídas para no actuar consis- te en atribuir a los denunciantes de tortura una aviesa intencionalidad y pregonar que siguen consignas políticas de ETA, o que denuncian para empañar el buen nombre del Estado y lograr así ser ellos mismos exone- rados. Mientras, la investigación, salvo hon- rosas excepciones, se ha visto atravesada por numerosos obstáculos impropios de un Esta- do democrático. Las sentencias de Estras- burgo no solo señalan estos obstáculos –que ya conocemos gracias al trabajo de los rela- tores sobre la tortura de Naciones Unidas, del CPT del Consejo de Europa y sus respectivos informes–, sino que las sentencias ponen de manifiesto algo más: la inacción. El propio Ararteko hizo público reciente- mente, en un pronunciamiento oficial, que encima de su mesa hay tres estudios que muestran la relevancia de la problemática de la tortura. Uno de ellos, titulado Tortura: una aproximación científica 2000-2008, fue realizado por un grupo de médicos forenses y muestra que existe una alta correlación entre las denuncias de torturas y tres varia- bles: el cuerpo policial que ha hecho la deten- ción, la duración de la incomunicación, y la aplicación o no de los protocolos de preven- ción existentes. Numerosos detenidos que luego fueron puestos en libertad sin cargos denunciaron torturas y malos tratos. Por otra parte, los informes del CPT señalan que la incomunicación crea un contexto donde la posibilidad de tortura es mayor y más difí- cil de investigar, aunque, como señala Amnistía Internacional, la tortura va más allá de la detención incomunicada, especial- mente en casos de detenciones de personas inmigrantes. Hasta la misma Audiencia Nacional en el caso Egunkaria cuestiona por qué no se inves- tigaron las denuncias de tortura. No ha habi- do una sola condena de torturas en materia de terrorismo desde que entró en vigor el nue- vo Código Penal de 1995, hasta el caso Portu y Sarasola. ¿A qué se espera para abordar este grave problema con la honestidad que se merece? ¿Dónde queda la sensibilidad demo- crática y el respeto hacia toda víctima de una grave violación de derechos humanos como esta, independientemente de los motivos de La falta de investigación no es solo desidia, es también un mecanismo activo y consciente de impunidad - Enfrentar, reconocer y poner coto a la tortura exige valentía. El primer paso es sacarla a la luz Tribuna Abierta P O R X A B I E R U R M E N E TA , B E N I T O M O R E N T I N Y N E R E A G O I K O E T X E A ( * ) Reino de España, ¿reino sin tortura? Los textos dirigidos a esta sección no pueden exceder los 1.700 caracteres y deben ir firmados con nombre y dos apellidos. Debe adjuntarse fotocopia del DNI del remitente y número de teléfono. NOTICIAS DE GIPUZKOA se reserva el derecho de publicarlos, así como el de resumirlos y extractarlos. No se devolverán originales ni se mantendrá correspondencia. >> Dirección: Cartas a la Dirección. Avenida de Tolosa 23; 20018 Donostia. >> Correo electrónico: cartas@noticiasdegipuzkoa.com
  2. 2. Noticias de Gipuzkoa Martes, 3 de mayo de 2011 OPINIÓN 5 ONDA VASCA 94.8/95.6 FM ¿De verdad se ha hecho justicia como proclama solemne Obama? Si se entiende la justicia como mera venganza, es posible. Muchos compatriotas del presidente norteamericano pare- cen coincidir con él. Pero no deja de ser un crimen de Estado. Bin Laden ha sido asesinado sin juicio. Y mejor que pasear su cadáver como trofeo hubiera sido llevarlo en vida ante un tribunal. Obama ha ido más allá que González y sus dudas sobre volar a la cúpula de ETA. Impropio de un premio Nobel de la Paz. El lapitzero Obama su detención? No obstante, el Gobierno actual sigue afirmando, como hicieron los anterio- res, que en el Reino de España la tortura no existe. Pero no se deciden ni a realizar una investigación seria e independiente ni a seguir las recomendaciones de los organis- mos internacionales, y menos a establecer un mecanismo independiente de investigación como han hecho otros países de nuestro entor- no cercano. ¿Por qué? Los gobiernos español y vasco tienen que mostrar una voluntad real de erradicar e investigar la tortura. De no ser así, van a seguir produciéndose condenas por no investigar las denuncias e informes inter- nacionales cuestionando al Estado español. Esconder la cabeza debajo del ala no es la manera de abordar el problema. Enfrentar, reconocer y ponerle coto a la tortura –un pro- blema acumulado y enquistado durante años, cuya existencia cada vez afecta más al cuer- po de la democracia– exige valentía. Para ello, el primer paso es sacarla a la luz: investigar. Una investigación independiente, que ayude a tomar decisiones sobre los casos denuncia- dos, el derecho de las víctimas y la prevención. Y que nos dé una imagen real de su extensión. Es posible, Chile lo hizo con la Comisión Valech. ¿Cuántos años tendremos que seguir esperando aquí? * En representación de la Asociación Pro Derechos Humanos Argituz Colaboración P O R C A R L O S A I T O R Y U S T E A R I J A ( * ) Tailandia y Camboya: una crisis constante A finales de 1940, mien- tras la atención del mundo entero estaba pendiente de si la Alemania nazi sería capaz o no de invadir la Gran Bretaña, a decenas de miles de kilóme- tros de allí se libró otra guerra mucho menos conocida. Entre las junglas que separaban al reino de Tailandia y los terri- torios de la Indochina france- sa se produjeron una breve pero salvaje serie de batallas por el control de unos pocos miles de kilómetros cuadra- dos. Tailandia, el único país del sur de Asia que había logrado mantener su independencia, lo había conseguido en gran medida a base de ceder enor- mes porciones de su territorio a los poderosos imperios colo- niales británico y francés. Sin embargo, en 1940, las tornas parecían haber cambiado con- siderablemente: si los británi- cos aparentemente estaban contra las cuerdas, y no eran pocos los que creían que antes o después acabarían rindién- dose, los galos, que ya habían firmado una vergonzosa capi- tulación ante Hitler, no daban la sensación de aguantar ni un solo asalto más. Estando así las cosas, el Ejér- cito tailandés probó suerte y atacó por diversos puntos a lo largo de la frontera. Las tie- rras y los cielos de los actua- les Laos y Camboya se vieron así inmersos en una guerra de la que nadie dijo gran cosa y a la que nadie prestó mucho interés. Una guerra, aun así, en la que hubo incluso una batalla naval, la de Koh Chang, la única que ganó la marina francesa a lo largo de las dos guerras mundiales. En resu- men: un conflicto en toda regla. Y en el que, como suele pasar en estos casos, al final perdie- ron los dos. Japón, que ya vela- ba armas en vísperas a su asal- to contra los imperios británi- co y norteamericano, quería ganarse a los tailandeses pero sin sacrificar su amistad de conveniencia con los franceses, dependientes de Vichy y, por tanto, más o menos aliados. Francia cedió unos cuantos miles de kilómetros cuadrados y a cambio, Tailandia les dio una pequeña compensación económica. Era mayo de 1941, faltaba algo más de medio año para el ataque de Pearl Harbor. Devolver las tierras a los franceses A largo plazo aún les iría peor a ambos contendientes: en el 47, acabada la guerra, los tai- landeses fueron conminados por los vencedores a devolver esas tierras a los franceses, pero solo para que estos, pocos años después, se viesen a su vez obligados a abandonarlas. Es evidente que, por mucho que al final ganasen la Guerra Mundial, la debilidad que mos- traron ante los tailandeses fue la prueba última que necesita- ban los indochinos para auto- convencerse de que sus amos eran vencibles. Cuatro nuevos estados surgieron de la Indo- china francesa: Camboya, Laos, Vietnam del Norte y Viet- nam del Sur. Nuevos nombres, viejas cica- trices: Tailandia pasó de recla- mar a Francia aquellas tierras que consideraba suyas a empe- zar a pedírselas a Camboya. Con especial ímpetu en momentos como el actual, cuando parece que la tensión entre los partidarios del Gobierno –los camisas amari- llas– y los de la oposición –los camisas rojas– podría estar a punto de provocar nuevos enfrentamientos dentro del país. Más cuando se espera que haya elecciones en pocos meses. Tal vez el temor a una repeti- ción de los acontecimientos del año pasado, cuando los cami- sas rojas ocuparon durante semanas la capital del país, Bangkok, esté detrás de todo. Siendo así, no es de extrañar que los esfuerzos de la ONU y los países de la zona, sobre todo de Indonesia, estén sirviendo de bien poco y sean, de nuevo, las armas las que se contem- plen como la opción más eficaz para solucionar los viejos pro- blemas provocados por las armas. * Historiador Tailandia pasó de reclamar a Francia las tierras que consideraba suyas a pedírselas a Camboya

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