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Ya no voy a la escuela y estoy bien de salud. Diario Noticias Navarra

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Los ‘sin papeles’ son personas que han llegado a nuestra tierra en busca de una vida
mejor que la que tenían. Desde Axola denunciamos todos los recortes que se están realizando sobre los bienes básicos. 7 Mayo 2012 Diario Noticias Navarra

Publicado en: Noticias y política
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Ya no voy a la escuela y estoy bien de salud. Diario Noticias Navarra

  1. 1. Diario de Noticias Lunes, 7 de mayo de 2012 OPINIÓN 5 Colaboración P O R A N D R É S K R A K E N B E R G E R , X A B I E R U R M E N E TA , J U A N A M A R I A S T I G A R R A G A , J O N M I R E N A L A N D A E I Ñ A K I L E K U O N A ( * ) Ya no voy a la escuela y estoy bien de salud E L Gobierno central y el navarro han emprendido medidas encaminadas a liquidar a las personas que se encuentran sin papeles. Les han dejado sin ningún tipo de dere- chos, con el objetivo de invisibili- zarlos. Los recortes nos parecen, además de inhumanos, una alfom- bra que se extiende desde los dife- rentes gobiernos para que la xeno- fobia vaya creciendo ente la pobla- ción autóctona, y adhiriéndonos así a los niveles de desigualdad e injus- ticia en el tratamiento de quienes se están ocupando del trabajo que casi ninguno de nosotros/as hemos querido realizar en periodo de bonanza económica. Vayamos por partes. ¿Quién son los sin papeles? Son personas que han llegado a nuestra tierra en bus- ca de una vida mejor que la que tenían en su país, ya que no podían cubrir las necesidades básicas de sus familias y se encontraban sin futuro. Señalar que los habitantes que tenemos la suerte de vivir en el primer mundo somos responsables de la pobreza del tercer mundo, especialmente aquellos que se enri- quecen con su miseria. Estas personas, muchas de ellas llegadas desde hace más de una década, pagan alquileres, consu- men y sobre todo trabajan. Muchos de ellos/as trabajan en la economía sumergida ¿pero es lo que estas per- sonas quieren? La contestación es evidente: no. Están dispuestos a que les contraten legalmente y así coti- zar a la Seguridad Social, pagar el IRPF, etcétera, teniendo, de esta manera, derecho a la sanidad, a las prestaciones de desempleo, etcéte- ra. Pero la Ley de Extranjería es exi- gente. Tienen que pasar años para poder regularizar su situación. Una vez que la consiguen no es fácil mantenerla porque si se quedan en paro y finalizan la percepción de las prestaciones, no pueden renovar los permisos de residencia y trabajo, y, por lo tanto, pasan a integrar el colectivo de personas sin papeles. A las personas sin papeles les conocemos, trabajando en algunos talleres, en el campo, en servicios de limpieza... Salen a los/as empre- sarios/as más baratos y tienen mie- do a mostrar su disconformidad, porque temen las consecuencias al encontrarse en situación irregular. A las mujeres las hemos visto cui- dando de nuestras personas mayo- res, de nuestros hijos/as, en defini- tiva, aportando bienestar para nuestras familias. Pero tengan papeles o no, a muchas de las per- sonas contratantes no les preocupa hacerles un contrato, pagarles ade- cuadamente, darles de alta en la Seguridad Social aunque sea obli- gatorio legalmente. En estos caso ¿quiénes son los abusadores?... Está claro, los buenos ciudadanos y ciu- dadanas navarras… En el caso opuesto, nos encontramos a muchas personas que, desde plan- teamientos de justicia social y soli- daridad, cumplen con sus obliga- ciones legales y también hay que decirlo, por humanidad… Nuestros gobernantes actuales no están al servicio de las personas, sino al servicio de los bancos (inyec- ciones económicas), de las grandes fortunas y grandes defraudadores (véase el planteamiento de amnis- tía fiscal), del gran empresariado (recordar la reforma laboral), y no conformándose con esto, presentan a las personas inmigrantes como chivos expiatorios, desviando la atención sobre quiénes son los ver- daderos responsables de la situa- ción en que nos encontramos. Es más fácil para la ciudadanía, indu- cida de alguna manera por la clase política con sus actuales políticas de recortes, culparlos a ellos de la crisis en vez de combatir a quienes la crearon que además continúan viviendo muy bien. Desde esta perspectiva, la conse- jera de Política Social de Navarra y la ministra de Sanidad del Gobier- no de Madrid no se han cortado ni un pelo dejando a estas personas y a sus familias sin derecho a la ren- ta básica (Navarra), y próxima- Los‘sinpapeles’son personasquehan llegadoanuestratierra enbuscadeunavida mejorquelaquetenían - DesdeAxola denunciamostodoslos recortesqueseestán realizandosobrelos bienesbásicos “T ODOS los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y dere- chos”. Así empieza la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el conjunto de principios interna- cionales que genera derechos para toda la ciudadanía y debería garan- tizar el respeto de todos ellos; no sólo de los derechos civiles y políticos, como a veces se cree, sino también de los económicos, culturales y sociales. Qué duda cabe de que estamos esperanzados en lo que atañe a los derechos a la vida y a la integridad física y psíquica, porque indudable- mente la situación ha mejorado con el cese definitivo de la actividad armada declarado por ETA, el 20 de octubre de 2011, tras la Conferencia de Aiete. Pero resulta terriblemente preocupante la persistencia de denuncias de torturas y malos tra- tos, dentro y fuera del País Vasco, y parece que el Gobierno no se siente en absoluto interpelado, como si no fuera con él. Vemos alarmados tam- bién cómo la violencia de género no parece disminuir, sino que muestra síntomas de ir en aumento, ante la aparente incapacidad de las institu- ciones y la sociedad civil para lograr su erradicación. Pero además de derechos tan cono- cidos como éstos, cabe recordar que el sistema fundamental de los Dere- chos Humanos se compone de una trilogía: la Declaración Universal de 1948 y los dos Pactos Internaciona- les de 1966, el de Derechos Civiles y Políticos, y el de Derechos Sociales, Económicos y Culturales. Todos ellos firmados y ratificados por el Estado español y plenamente vigen- tes. Repasemos, pues, otros derechos más olvidados. Los derechos de reunión y de aso- ciación pacíficas, junto con el dere- cho a la libertad de opinión y de expresión, se ven gravemente ame- nazados. La anunciada reforma del Código Penal contempla, entre otras cosas, criminalizar la protes- ta civil calificando la resistencia pasiva como “delito de integración en organización criminal”, que podrá ser penada hasta con 4 años de cárcel y prisión provisional. Un atentado clarísimo a los pactos internacionales, que reconocen ampliamente dichos derechos bási- cos. Tampoco presagia nada bueno que esta reforma busque penalizar como “atentado a la autoridad” el “encadenarse” por los brazos durante una manifestación. Si ade- más los recortes económicos o lega- les, por ejemplo, llegasen a limitar de facto el derecho al acceso a los tri- bunales cuando se violan nuestros derechos fundamentales, estaría- mos en una situación muy cercana al autoritarismo puro y duro. Todas las personas, también, tene- mos derecho a un nivel de vida ade- cuado que nos asegure la salud y el bienestar, y en especial la alimenta- ción, el vestido, la vivienda, la asis- tencia médica y los servicios socia- les necesarios. La Declaración afir- ma que mediante el esfuerzo nacio- nal y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, se deben satisfacer los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a la dignidad y al libre desarrollo de la persona. En cambio nos dicen que hay cri- sis y que hay que apretarse el cin- turón. Y además nos aseguran que los recortes en sanidad, educación y servicios sociales, de unos 10.000 millones, no supondrán una merma de estos derechos. ¿Es creíble? ¿Cómo se van a mantener estos ser- vicios de manera adecuada, con un acceso para toda la ciudadanía (incluidos los emigrantes, el gran chivo expiatorio de esta crisis pro- piciada por la especulación finan- ciera) si se recorta tan drástica- mente el presupuesto? Olvidan que la propia Declaración establece que no cabe realizar actos tendentes a la supresión de cual- quiera de los derechos y libertades proclamados en dicha Declaración, por lo que recurrir a la escasez de recursos para eliminar el derecho a una sanidad y una educación de cali- dad es una clara violación de los derechos humanos. Máxime cuando este argumento no se aplica con la misma contundencia a la hora de recortar gastos en Defensa o en la Casa Real. Queremos recordar que las res- mente sin derecho también a la sanidad (Estado español). Nos indignan los comentarios de la con- sejera Elena Torres tachando a la ministra de Salud de cometer accio- nes xenófobas, ¿es que acaso ella no ha hecho lo mismo con los/as per- ceptores de Renta Básica?, sola- mente con su política ha llevado a muchas familias, incluidas niños y niñas a no poder cubrir sus necesi- dades básicas… Más autocrítica y menos marketing… A todas las personas normales y corrientes nos están afectando los recortes, pero está claro que se están cebando contra las personas más vulnerables socialmente. Que- remos reivindicar hoy más que nunca este viejo slogan “nativa o extranjera la misma clase obrera”. Desde Axola denunciamos todos los recortes que se están realizando en la actualidad sobre los bienes básicos para las personas (educa- ción, sanidad y prestaciones socia- les). Pero queremos poner un acento especial sobre los recortes que están afectando tan gravemente al colectivo de nuestros vecinos inmi- grantes. Solidaridad y justicia con las personas más desfavorecidas. (*) En representación de Axola (Asociación Navarra para la promoción del Bienestar Social y los Servicios Sociales) Todaslaspersonas tenemosderechoaun niveldevidaadecuado quenosasegurelasalud yelbienestar Tribuna Abierta P O R A N A F E R N Á N D E Z G A R AYA L D E ( * ) ¿Xenofobia de los gobiernos contra las personas inmigrantes? ponsabilidades del Estado para garantizar estos derechos se miden en base a tres parámetros: la dispo- nibilidad de los recursos públicos (que existan centros de salud, vivien- das públicas, escuelas); el acceso a los mismos (que cualquier persona pueda acceder a ellas, independien- temente de que viva en una u otra comunidad o localidad), y la calidad. Ningún sistema educativo ha mejo- rado despidiendo al profesorado y poniendo más alumnos y alumnas en las clases, ni ningún sistema sani- tario funciona mejor cerrando qui- rófanos y alargando las listas de espera. Pero parece que el Gobierno olvi- da que todo pacto internacional fir- mado y ratificado por el Estado tie- ne un rango legal superior a cual- quier ley, excepto la Constitución. Y en lugar de defender esos derechos y cumplir con sus obligaciones hacia las ciudadanas y ciudadanos, sólo le preocupan los mercados y los espe- culadores financieros y se limita a rendir cuentas ante ellos. Parafraseando al Pastor Martin Niemöller, en su famoso sermón pro- nunciado en 1946 en Kaiserslautern: primero vinieron a por el derecho a la libertad de manifestación, guardé silencio porque no me suelo mani- festar. Luego vinieron a por el dere- cho a la libre sindicación, pero tam- poco me importó, no soy sindicalis- ta. Ahora vienen a por el derecho a la sanidad y a la educación, pero no voy a protestar: ya no voy a la escue- la y estoy bien de salud. Cuando vinieron a por mí, ya era tarde. (*) En representación de la Asociación Pro Derechos Humanos Argituz

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