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ponerles un charquito de agua donde ellos se pudieran bañar y jugar solitos, no 
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Al día siguiente se enteraron que los ladrones eran los amigos que Marina 
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Yim y beth

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CUENTO INFANTIL QUE TRATA SOBRE LA VIDA DE UNA NIÑA Y DOS PATITOS

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Yim y beth

  1. 1. INSTITUTO MULTIDISCIPLINARIO DE ESPECIALIZACIÓN CHIAPAS MAESTRÍA EN EDUCACIÓN MATERIA: TIC´S EN EDUCACIÓN ASESOR: MTRO. MISAEL CRUZ BAUTISTA CUENTO: YIM Y BETH PRESENTA: ALEJANDRO EDILZAR RUIZ FLORES 2° CUATRIMESTRE SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, CHIAPAS, MÉXICO 05 DE SEPTIEMBRE DE 2014
  2. 2. YIM Y BETH Hace mucho tiempo, en un pueblito llamado Santa Catarina Pantelhó, un lugar armonioso lleno de colores que hacían de los días los más divertidos para la gente que habitaba este lugar, en ese entonces existía una familia integrada por papá, mamá dos hermanas mayores y dos hermanos. Marina era la última de la familia y la más inquieta solía salir a jugar todos los días con sus amiguitos, hijos de los vecinos que eran más grandes que ella. Los niños ya estaban acostumbrados a ver que ella jugara juegos de niños pues no incomodaba a sus amiguitos, hasta que el tiempo paso y paso y los niños crecieron dejaron a Marina a un lado, nadie quería jugar con ella ni si quiera su hermano, Marina lo le importaba tanto y desidia jugar sola. Un día se mudaron nuevos vecinos y Marina dice ¡vaya por fin voy a tener amiguitas con quien jugar!, muy alegre corrió a darles la bienvenida invitándolos a jugar con ella. Enseguida las niñas sacaron sus juguetes; muñecas, trastecitos y más cositas de niñas, Marina les dice: traje papel, Resistol, hilo para hacer papalotes y ponerlos a volar. Las niñas enojadas contestan, nada de eso solo jugaremos a la comidita eso que tú quieres hacer solo es para los niños así que no queremos ser más tus amigas. Marina muy triste recoge sus cosas y se aleja con lágrimas en los ojos pensando que se había quedado sola, preguntándose ¿porque no les gustaba hacer papalotes? Al siguiente día era una mañana muy alegre los pájaros cantaban, las flores brotaban más lindas que de costumbre pero, Marina estaba tan triste que nada le parecía bonito. Su mamá le pregunta -hijita, ¿porque estas tan triste, que tienes? Contesta, -nada es que mis amiguitas no quieren jugar conmigo dicen que lo que a mí me gusta hacer solo es para los niños y lo que ellas juegan no me gusta, además ni muñecas tengo. La mama consternada le contesta, -hay hija no te preocupes eso es normal no tiene nada de malo jugar lo que los niños juegan, a veces los papas y los demás pensamos que es malo; pero tú no tienes la culpa, cundo te pregunten diles que haces lo que los niños porque no tuviste una hermanita que jugara contigo, solo un hermanito y que lo mismo hacían juntos.
  3. 3. Entonces ya no quiso volver a los juegos de los niños y un día pensó, si ya soy grande, no quiero jugar muñecas, además nunca me compraron una mis papás. Así que comenzó por seguir a su mamá iba donde ella fuera y hacia lo que la mamá hiciera. Poco tiempo transcurrió cuando se dio cuenta que le gustaba cuidar los animales que mamá tenía en la casa, fue así que un día se levantaron muy temprano para ir al mercadito del pueblo por las compras, cuando de pronto Marina vio a una señora que vendía unos animalitos se acercó, lentamente y acaricio unos patitos diciendo, ¡mamá cómpramelos!, los cuidare como tu cuidas a los puerquitos, los pollitos, los conejos, los periquitos, dique si, ya solo ellos nos hace falta tener en la casa serán mis mascotas, la mamá le contesta, ¡no hija! esos animales son muy comelones se comerán todas mis flores y ensuciaran todo el patio, así que no. Marina le dice, - cómpramelos y los cuidare, no te comerán nada-. Y la mama no hacía caso de nada seguía con sus compras, terminaron y luego llegaron a su casa. Marina corrió en brazos de su papá a contarle lo sucedido y él consternado le dice, - hijita es que esos patitos no querían venir contigo porque eres pequeña y no los sabes cuidar, lo abrazo entre sus piernas y lo llevó a ver los caballos en la calle, fuera de su casa. Cuando de repente se asoma una niña, con algo entre sus brazos. Marina volteo y ve que son los patitos que ella quería, se suelta de su papá y corre a tapar la niña, gritándole, ¡esos animalitos son míos, yo los vi en el mercado, dámelos! La niña asustada huye de ella, por correr se le escapan los dos patitos y se van acercando a los pies de Marina como si sintiesen que los quería, apenas hacia unas horas y ya eran grandes confidentes; así que, no tubo de otra esa niña que se los vendió a…pero eso si más caro. Que dándose Marina feliz con sus patitos, era tanta la emoción que pronto comenzó a buscar nombre a sus nuevos amiguitos pero ninguno de los nombres le parecía. Así, que decidió buscar en la biblia con la ayuda de su hermana encontrando dos nombres hermosos la patita la bautizó con el nombre de Beth y el patito de Yim. La patita era de color blanco con la cabecita negra y el patito totalmente negro se distinguían rápidamente uno de otro; además, el macho solía volar cada rato, Marina se preocupó tanto que le dijo a su papá que le ayudara a
  4. 4. ponerles un charquito de agua donde ellos se pudieran bañar y jugar solitos, no quería que se sintieran tristes como ella fue por no tener los juguetes de niñas, y por eso tenía que jugar lo que los niños jugaban, quiero que ellos tengan su propio charco de agua. Sonriendo su papá dice, -buscare un lugar donde nadie los moleste y los perros no quieran comérselos, y tú puedas cuidar de ellos todo el tiempo que quieras-. Los patitos felices como si estuvieran con su mamá obedecían a Marina solo con verla, revoloteaban en el agua mostrándose a gusto. Marina cuidaba de ellos lo más que podía; al regreso de las clases todos los días por las tardes jugaba con sus patitos, los aseaba y alimentaba muy bien. Los niños que antes eran sus amiguitos se reían de ella, porque solo jugaba con los animales y no tenía más amigos ni amigas pues todo el tiempo se lo pasaba con ellos. Un día el hermano que era un poco malvado escondió los patitos, los encerró en una caja todo el día sin comer. Cuando Marina llegó de la escuela se dirigió al corral de los patitos y vio que no estaban ahí. Corrió a buscarlos gritando, ¡mamá Yim y Beth no están, se han ido, me los han robado! La mamá asustada ayuda a Marina buscando en todas partes, mientras el hermano se reía de forma burlona diciendo: ¿Dónde están tus mascotas preferidas a las que quieres más que nada?, ya se, ¡te las vendieron! Marina después de llorar tanto y pasado todo el día, por la noche no podía dormir; así que, salió a buscarlos en medio de la oscuridad, de repente un grito de algo moribundo se escuchaba de tras del baño, fue a ver que era, destapo la caja y ahí estaban los patitos casi muertos, pues no habían comido nada y el calor del día los había dejado deshidratados, Marina los abrazó y llevó a darles agua y comida; muy triste les hablaba ¡ustedes tiene que ponerse bien no quiero quedarme sin amigos otra vez! ¿Con quién jugare todos los días, a quien llamare? tomando entre sus brazos a los dos patitos se durmió dándoles cariño y amor. Los cuido tanto que en cuanto amaneció ellos ya estaban como nuevos, listos para seguir jugando con Marina la niña amiga de Yim y Beth. Por otro lado los amigos de Marina jugaban al papá y a la mamá, a la comidita, ella aprendía quehaceres del hogar, a cuidar los animales y ayudar a mamá en la casa a barrer, planchar y otras actividades y lo que más le gustaba; ir por los terrenos,
  5. 5. escuchar los pájaros, la tranquilidad de los árboles, ir a los cafetales; era otra forma de divertirse. El tiempo fue pasando, los niños crecieron todos se dispersaron, cuando se dieron cuenta que eran unos jóvenes, unos se convirtieron en papas, otros dejaron la escuela para trabajar y otros se dedicaron a tomar, robar, etc. Marina continuaba sus estudios en la preparatoria los amigos que se burlaban de ella solo veían sus logros con malos ojos. Mientras ella seguía cuidando de sus mascotas, de sus fieles amigos, hasta que un día los papás de Marina se cambiaron de casa, se mudaron a un ranchito alejado del pueblo, quedando solas las dos hermanas y ella. Los papás se llevaron algunos de los animales, no tardo mucho cuando decidieron abandonar la casa, para irse todos al ranchito donde todo era nuevo. Marina platicaba sola con los animales por el campo, diciendo: todo es diferente aquí no se ve nada de gente solo campo, árboles y los carros que pasan por la carretera, menos mal en el día es todo bonito pero en la noche da miedo tanta oscuridad. Un día el papá de Marina se puso borracho y descuidaron el ranchito dejando todo para que los ladrones hicieran de las suyas con todos los animales. Era una noche solitaria, los perros ladraban por todas partes, Marina tenía miedo se habían quedado solas, su hermana era bastante miedosa. Mamá cuidaba de su padre que embriagado corría por el campo hasta que llegaron a dormirse en la casa donde vivían antes. En la madrugada entraron dos hombres a robar en los gallineros donde también se encontraban los patitos. Los ladrones estaban seguros que se llevarían a todos los animales en eso Yim y Beth volaron tan alto que llegaron al techo de la casa, al escuchar los ruidos Marina despertó a su hermana gritando que algo estaba sucediendo, se armaron de valor, encendieron todas las luces e hicieron más ruido, soltaron a los perros y salieron a ver que era todo ese alboroto, se dirigieron con todos los perros hacia donde estaban los animales y con una lámpara de mano enfocaron hacia el gallinero, cuando ven a los dos ladrones con pollos y guajolotes en las manos; los perros corrieron a los ladrones quienes se echaron a correr y por el miedo dejaron todo sin llevarse nada.
  6. 6. Al día siguiente se enteraron que los ladrones eran los amigos que Marina tenía en el pueblo, los que no hacían más que maltratar a Marina por no querer ser novia de ellos. Los papas de Marina no quisieron hacer nada, pues no querían buscar más problemas con los vecinos que además eran demasiado altaneros. Marina consintió a Yim y Beth quienes fueron los que ayudaron a que los ladrones no se llevaran nada. La mamá y el papá festejaron a los patitos diciendo, - no cabe duda que estos animalitos son inteligentes, ya los cuidaremos más-, mamá dijo -sino se dejaron robar que listos son, así que se ganaron que les compre su maíz-. Pasa el tiempo y llega el momento de que Marina decide estudiar la carrera fuera del pueblo, le costaba mucho dejar a su familia, su tierra sus animales, pero más sus amigos Yim y Beth. Pensaba, ¿quién los cuidará como lo hago yo? ¿Será que no los venderá mi mama cuando no este? ¿Qué será de ustedes? ya que su mamá no quería tener los patitos en casa porque ya eran viejos y requerían cuidados, además no se podían comer porque decía que la carne estaba muy dura que no se cocía fácilmente. Llega el día en que Marina se va de la casa para estudiar, ella decía que no quería terminar como los dichosos amigos que en la niñez tubo un día, que teniendo todas las oportunidades no lo aprovechaban. Pero los papas no consentían que Marina se fuera, estaban tristes y a la vez enojados. Decían; ¿qué hará en una ciudad?, se echará a perder, saldrá con su domingo siete. Marina muy decidida se sale de su casa en busca de nuevos caminos y nuevos amigos. Cuando el tiempo pasaba todos extrañaban a Marina los patitos se estaban muriendo de tristeza ya no comían, solo se la pasaban durmiendo, los papás descuidaron a los pobres patitos su aspecto era feo. Un día llega una señora de nombre María y le dice a la mamá: ¡señora véndame sus patos, esos que ya están casi muertos en el campo, los quiero comer en mole mañana que es el día de su cumpleaños de mi hijo! La mamá encantada dice: ¡si llévalos, la dueña no está y para que se mueran mejor cómetelos, porque nosotros no comemos pato!, así que se los llevo. La señora
  7. 7. contenta puso su agua para pelar los patos, que ya los tenía amarrados listos para matarlos, Marina llega a la casa buscando y peleando por sus patos los desato y abrazo con lágrimas vivas junto a su pecho diciendo, ¡Que crueles son con ustedes que no ven que son indefensos, que no pueden defenderse de los humanos, de sus maldades, apenas los dejé un tiempo y ya los encuentro que se los quieren comer no lo permitiré! Saco a Yim y Beth y cuido por un largo rato y los patitos como si supiesen que era su amiga se pusieron bien, aunque ya eran demasiado viejos en esta ocasión se salvaron nuevamente. Pasa el tiempo y Marina tenía que regresar, así que se despidió de sus amigos, como si fueran humanos les hablo con tanto amor que, los patitos no resistieron otra vez quedar solos se murieron al día siguiente que Mariana se fue. La mamá de Marina busco a la señora María y se los regalo, finalmente Yim y Beth fueron devorados por una familia que no tenía que comer, eran tan pobres que ni frijoles comían. Cuando Marina se entera, llora y entristece, pero un día se encuentra a la señora María y le dice: ¡que dios te bendiga por darnos tus patitos que nos alimentaron por dos días! Marina consternada contesta, ¡su muerte sirvió para hacer feliz a una familia! Marina termino su carrera, tuvo muchos amigos y amigas pero solo una fue como su hermana. Tiempo después se casó con un hombre maravilloso, pronto se hicieron papás de un hermoso niño el cual educaron para que creciera con valores y cuidara de los animales. A veces no nos damos cuenta de que amigos tenemos y no hay que juzgar porque la vida es una ruleta que sube y baja o el destino no es el que uno cree sino el que uno busca, los amigos son los que en las buenas y malas están contigo. Pero a veces los humanos somos tan hipócritas que no sabemos ser amigos y no hay como los animales que son fieles y protectores no tienen envidia, ni te rechazan ni te juzgan.

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