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El proceso político del Frente Amplio:
De Revolución Democrática a Democracia Dictatorial
Por Alexis López Tapia
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La ausencia de oposición, ha trasladado el verdadero conflicto político hacia la lucha ...
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A ello también contribuirá, significativamente, la total ausencia de un proyecto estratégico en la
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3.- Matar al Padre
Como hemos visto, el conflicto intra-izquierda que se ha venido desarrollando desde la llamada
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Es conocida la anécdota del viaje que Sigmund Freud y su discípulo, Carl Gustav Jung, emprendieron
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La “Nueva Mayoría” está formada por par...
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3.- De Revolución Democrática a Democracia Dictatorial
Una de las primeras cuestiones a considerar en este análisis, es...
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¿Qué quiere decir el “Frente Amplio” cuando afirma que están “contra el sistema”?
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Bibliografía
1871; Marx, Carlos [Kissel Mordechai]; “La guerra civil en Francia”; Ediciones de Cultura Popular, Barcelo...
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De la "Revolución Democrática" a la "Democracia Dictatorial"

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En este análisis revisamos algunas de las ideas del Proceso que está desarrollando el "Frente Amplio", y proyectamos su evolución a partir del actual escenario.

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De la "Revolución Democrática" a la "Democracia Dictatorial"

  1. 1. 1 El proceso político del Frente Amplio: De Revolución Democrática a Democracia Dictatorial Por Alexis López Tapia 1.- La ausencia de verdadera Oposición Es un dato de la causa que comencemos señalando el hecho de que en Chile no existe la llamada “derecha”, y por ende, tampoco una verdadera oposición. Más allá de que la división entre izquierda y derecha es politológicamente impropia, analíticamente estéril y políticamente confusa, el hecho es que la llamada “izquierda” –parlamentaria, extraparlamentaria, antisistémica y, sobre todo, asistémica-, constituye más del 80% de las fuerzas políticas del país, y sus ideas han logrado tal nivel de dominio hegemónico, que el restante 20% del espectro político no sólo las comparte, sino que ha llegado a “entenderlas como propias”, y a proponerlas y defenderlas como principios activos de sus propuestas. De este modo, la llamada “centroderecha”, es decir, los partidos que forman la coalición “Chile Vamos” (UDI, RN, PRI, EVOPOLI), los que se suman AMPLITUD y otros, son en realidad partidos (neo) liberales, que únicamente se diferencian de la “centro-izquierda” en algunos de los aspectos económicos de sus propuestas, ya que en términos filosóficos, ideológicos y valóricos, muchos de sus dirigentes y militantes han sido totalmente colonizados por las tesis más vanguardistas de la lucha-cultural del Neo-Comunismo, precisamente por vía del Neo-Liberalismo.
  2. 2. 2 Para este breve análisis, consideremos las tesis del “proceso constituyente”, el “multiculturalismo”, el llamado “matrimonio homosexual con adopción homoparental”, y la categoría de “democracia participativa” (Marx, 1871; Habermas, 1989; Dusel, 2006; Goldfrank, 2007; Atria, 2017, etc. Etc.). En la UDI, notorios militantes como Joaquín Lavín León, o la diputada Marisol Turres se han manifestado abiertamente a favor del “matrimonio homosexual con adopción homoparental”; mientras que el diputado Issa Kort señaló que decidiría al respecto “cuando se produzca la discusión parlamentaria”, o sea, no tiene un planteamiento ideológico y valórico establecido. De igual modo, la UDI asumió la categoría de “Democracia Participativa”, sosteniendo respecto a sus elecciones internas que: “La voluntad de la UDI es organizar un proceso democrático, participativo y moderno”. Por su parte, Renovación Nacional propone directamente una nueva Constitución, postulando un “régimen semi-presidencial”, una “nación multicultural” y un “mecanismo de iniciativa popular de leyes”. En mayo de 2015, Rolando Jiménez del MOHVIL, acudió a la sede de RN para izar la llamada “bandera de la diversidad sexual”, junto a los miembros de la directiva Graciela Ortúzar y Tomás Fuentes, además de la ex ministra, Cecilia Pérez. En su Declaración de Principios, el partido adhiere a la categoría de “Democracia Participativa” sosteniendo: “El espacio público de una sociedad democrática se fortalece al configurarse conforme a los principios de participación, transparencia y probidad. La participación permite que la ciudadanía intervenga en la toma de decisiones públicas, contribuyendo a la adecuada elaboración e implementación de las mismas y reafirmando su legitimidad social. Por lo mismo, debe ser promovida en todos los niveles”. Por su parte, un grupo de sus parlamentarios, propuso avanzar hacia una nueva Constitución, considerando cinco puntos: “La propuesta de derechos sociales, el rol del Estado subsidiario o solidario, la familia y los derechos reproductivos, el quórum de reforma constitucional, y la democracia participativa”. En el PRI, su presidenta y vocera de Chile Vamos, Alejandra Bravo, señaló que siente “una profunda admiración hacia la comunidad homosexual por la lucha que han dado frente a la discriminación que por décadas han tenido que vivir”, y aclaró que su postura contraria al matrimonio entre personas del mismo sexo “sería la única diferencia con la comunidad homosexual. Yo he apoyado las otras iniciativas como la Ley Zamudio”. En su 2007, el partido firmó el “Manifiesto del Movimiento Nacional y Popular”, donde sostuvo que: “Nuestro llamado es que las bases ejerzan el derecho a proponer y elegir a sus propios candidatos en todas y cada una de las instancias ciudadanas, para recuperar una democracia participativa, multicultural y regionalizada para todos los chilenos”. Al respecto, el presidente de EVOPOLIS, Jorge Saint Jean afirmó: “En Evópoli reconocemos y valoramos la diversidad, pues enriquece la sociedad”. En el programa del partido se propone un sistema semipresidencial, y se apoya el “matrimonio homosexual”, sosteniendo en su primer principio que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad “y toda forma de ella merece respeto y reconocimiento”. Adicionalmente el postulado 12, señala que “debe existir horizontalidad en el ejercicio del poder”, y en sus “130 propuestas de gobierno” sostienen: “Privilegiamos el rol central e irremplazable del Congreso Nacional en este debate, propio de una democracia representativa, a la vez que dosis altas de participación ciudadana, y “Por otra parte, y estrechamente vinculado a la distribución del poder en nuestras regiones, es necesario que enriquezcamos e impulsemos procesos más efectivos de participación ciudadana, y de fortalecimiento de la sociedad civil en cuanto motor de lo público”. Por su parte, AMPLITUD está a favor del aborto, el “matrimonio homosexual con adopción homoparental”, y –junto al Partido Liberal–, apoyó el proyecto del MOHVIL al respecto.
  3. 3. 3 Por si lo anterior fuera poco, en términos simbólicos todos los partidos de “centro-derecha”, han adoptado diseños gráficos que tienen fundamentos categoriales originados en la “izquierda”: Entre los más evidentes podemos mencionar: el uso de cuadriculados y transiciones de colores, propios de las nociones progresivas de “diferencia”, “diversidad”, “no-discriminación” e “indiferenciación”, un patrón gráfico establecido por la “izquierda” ya en 1988, con el arcoíris del “No”, que partiendo del estructuralismo, pasa por el deconstruccionismo y llega a indeterminación. Este estilo gráfico en emblemas, logotipos y textos, es compartido tanto por el movimiento homosexual, por grupos indigenistas, y por el propio “Frente Amplio”, entre otros. El uso de letras minúsculas, o mezclas entre mayúsculas y minúsculas (RNace; evópoli; amplitud, HORiZOnTaL), incluso para el nombre propio “Chile” (en “chile VAMOS”), cuyo fundamento ideológico –en plena coherencia (y probable inconsciencia) con su uso por parte de la “derecha”–, es “confusión de valores” (Viñals y Puente, 2006), en términos psicológicos, un claro indicativo de esquizofrenia (Ibíd., 2009), y como código político, marca distintiva en la escritura de diversos grupos anti y asistémicos (junto a códigos como x, @, #). De igual modo, la “estrella roja” (PRI). Lo mismo ocurre con el uso de códigos ecopesimistas, nihilistas y escatológicos, como las tres barras horizontales llamadas “efecto esténcil”: utilizadas en incontables logotipos como la marca , diseñada por John Casado, que suele entenderse como E, aunque su significado y fundamento ideológico es muy diferente. Ese código resulta equivalente al logotipo del partido “amplitud” (en hebreo “Rehobot” “lugar amplio, ancho”: el “tercer pozo” abierto por Isaac, Génesis 26:22), que evoca la bendición sacerdotal hebrea Birkat Kohaním (en hebreo kohen ‫,ןהּכ‬ "sacerdote", pl. ‫ה‬‫נ‬‫,יםןה‬ "kohanim") y que, simbólicamente, corresponde al “Tercer Templo”, el del “fin de los tiempos”. El concepto amplitud es también el significado de la “estrella abierta”, en “chile VAMOS”: “La estrella en cierta forma está abrazando a “chile VAMOS” como una señal de que este es un nuevo referente que quiere incorporar a muchas más fuerzas políticas de las que han habido en el pasado, hemos reflexionado sobre el logo y es muy simbólico de lo que queremos hacer, una coalición amplia", sostuvo Guillermo Ramírez, secretario general de la UDI (Qué Pasa, 2015). No debería sorprender entonces, que la principal coalición emergente de izquierda sea el “Frente Amplio”.
  4. 4. 4 Como vemos, las categorías, códigos y símbolos de la “izquierda” hoy son hegemónicos en Chile, y por eso, en estricto rigor, no puede hablarse de una “oposición” política, ya que para existir y ser efectiva, debería poseer fundamentos filosóficos, doctrinarios, valóricos y políticos propios, capaces de establecer un contra-discurso que determine un contra-proceso. Ni lo uno ni lo otro existe hoy en día en la “centro-derecha”. Cabe señalar que, en términos politológicos, las elecciones constituyen un mero trámite legal que puede determinar la institucionalización –o no–, de postulados que, mucho antes de ello, ya han sido introducidos, diseminados, irradiados, socializados, validados y legitimados políticamente. De allí que para efectos del proceso en curso, sea irrelevante que en determinada elección pueda ganar la “derecha”. Incluso aunque sea una elección Presidencial. Incluso aunque nuevamente gane Piñera. E incluso aunque la “derecha” pueda obstruir o detener temporalmente –como lo ha venido haciendo o intentando hacer–, la formalización, consolidación y proyección de determinadas leyes. El hecho es que las Leyes sólo reflejan un cambio ya establecido en la forma de pensar de los electores, de acuerdo a postulados políticos ya socialmente dominantes, y por ende, hegemónicos. Lo único que la “derecha” ha venido haciendo, es intentar moderar los alcances y profundidad de la legitimación jurídica de esos cambios. Pero eso no altera el proceso ideológico. Por eso, mientras no exista contra-discurso, no habrá contra-proceso y no existirá oposición real. De este modo, el “mapa” del “continuo izquierda-derecha”, queda resumido como en su momento lo señalamos en “¿Existe el centro político en Chile?” (López, 2015). “El somero análisis cuantitativo, cualitativo y topológico realizado, nos permite señalar que se trata de un debate superado por los hechos. La verdadera representación política hoy no está en los Partidos Institucionalizados –que están siendo desplazados y reemplazados por los “movimientos ciudadanos” –, y además, ninguno de ellos es realmente de “Centro””. “La polarización “hacia los extremos” que ha venido instalándose en la política chilena, es en realidad, la expresión de Fuerza y Transferencia de Poder hacia sectores de la “Izquierda Extraparlamentaria” y “No Institucionalizada”, y también hacia el Antisistemismo y Asistemismo. Por su parte, la “Derecha” ha visto desplazadas sus coordenadas ideológicas, no hacia un supuesto “Centro”, sino directamente a categorías propias del Neo-Comunismo, por la vía del Neo-Liberalismo en términos valóricos”. “A partir de este diagnóstico, es posible pronosticar una polarización creciente e incremento de uso de la fuerza en las demandas políticas y sociales, surgidas desde sectores no institucionalizados, horizontales, en desmedro de soluciones institucionales, verticales”. Es a partir de este diagnóstico que analizaremos la radicalización del proceso en curso.
  5. 5. 5 2.- El conflicto intra-izquierda La ausencia de oposición, ha trasladado el verdadero conflicto político hacia la lucha intra- izquierda, representado por dos conglomerados clave: la “Nueva Mayoría”, y el “Frente Amplio”. Partidos integrantes de la Nueva Mayoría: Partido Socialista; Partido Demócrata Cristiano; Partido por la Democracia; Partido Radical Social Demócrata; Partido Comunista; Izquierda Ciudadana*; Movimiento Amplio Social* (* Los presidentes de la Izquierda Ciudadana y el MAS, intentaron retirarse de la coalición en Agosto de 2016, pero no fueron apoyados por sus respectivas directivas, por lo cual permanecen en el pacto). Partidos y Movimientos Integrantes del Frente Amplio: Izquierda Libertaria; Nueva Democracia; Revolución Democrática; Poder Ciudadano; Movimiento Autonomista; Partido Igualdad; Convergencia de Izquierdas; Partido Liberal; Partido Ecologista Verde; Movimiento Democrático Progresista; Izquierda Autónoma; Partido Pirata; Partido Humanista. Una primera constatación básica al comparar ambas agrupaciones, es que la “Nueva Mayoría” es una pacto electoral –esto es, operacional–, básicamente creado para sumar el Partido Comunista a los anteriores integrantes de la “Concertación”, que era una alianza programática, electoral y política de largo plazo (gobernó por 20 años), es decir, estratégica. Por su parte, el “Frente Amplio”, inspirado por su homólogo de Uruguay, sostiene que “es una invitación a construir un país para todos y todas, donde los derechos sociales sean la base de una sociedad democrática”, para “generar una fuerza política y social transformadora que sea una alternativa al duopolio conformado por la derecha y la Nueva Mayoría”, afirmando que creen “en la democracia participativa, por ello construiremos nuestro programa de forma abierta y vinculante” (“Nuestros Principios”). El “Frente Amplio” es entonces, consistentemente, una alianza estratégica, cuyo primer desafío explícito es enfrentar y lograr vencer, paralelamente, a las dos coaliciones actualmente mayoritarias, y posteriormente, cuando haya ampliado y consolidado su base electoral, acelerar y radicalizar el proceso en curso. En este escenario, el papel de la “centro-derecha”, en el evento de que en la próxima elección presidencial gane Sebastián Piñera, será actuar de catalizador en el traspaso de fuerza y transferencia de poder, de la “Nueva Mayoría” al “Frente Amplio”.
  6. 6. 6 A ello también contribuirá, significativamente, la total ausencia de un proyecto estratégico en la “Nueva Mayoría”: lo único que le permitiría sobrevivir a la próxima contingencia electoral de resultar perdedores, e incluso también de llegar a ganar. En efecto, como ya lo ha evidenciado la última resolución del Partido Socialista sobre la elección de su candidato “por secretaría”, para favorecer la designación cupular de Ricardo Lagos o de Alejandro Guiller (según quién marque más en las encuestas) lo que determinó la renuncia de los pre- candidatos José Miguel Insulza y Fernando Atria; a lo que se suma la intención de la Democracia Cristiana de llegar a primera vuelta con su propia candidata, Carolina Goic; y las conversaciones extra coalición del Partido Comunista, con el Partido Progresista de Marco Henríquez Ominami, quienes –según éste afirmó–, estarían “avanzando en un esfuerzo conjunto en materia parlamentaria", es posible pronosticar fundadamente que la “Nueva Mayoría” no sobrevivirá la próxima elección, independientemente de sus resultados electorales. De hecho, el ahora ex pre-candidato Fernando Atria, sostuvo que su sector dentro del PS, se siente “en total libertad de acción” para no apoyar al candidato que el partido termine designando, en particular si se llega a tratar de Ricardo Lagos, a quien ya había calificado de “restauración conservadora” (El Mostrador, 2016), señalando que la decisión del comité central fue “vergonzosa”. Y aún más, apenas renunciado, Atria invitó a la directiva del “Movimiento Autonomista” –del diputado Gabriel Boric–, de “Revolución Democrática” –del diputado Giorgo Jackson–, y a otros movimientos que participan en el “Frente Amplio”, a una cena que originalmente estaba planificada para reunir fondos para su campaña. Y pese a que lo pueda parecer, lo cierto es que la actitud de Atria no es una reacción oportunista, sino la evidencia más directa del conflicto intra-izquierda que estamos analizando. En efecto, Atria representa al sector ideológicamente más “duro” y a la vez “vanguardista” del Partido Socialista: ese sector que integró completamente los fundamentos del deconstruccionismo a sus postulados, pasando entonces a ser parte de un neo-socialismo que, ideológicamente, no sólo es más cercano a los postulados del “Frente Amplio”, sino que incluso ha fundamentado argumentalmente muchos de los postulados de sus representantes. Y es que, ante muchos de los postulados de Atria –independientemente del valor político y argumental que posean–, el propio Partido Comunista parece y, en muchos casos, es “conservador”. Este ejemplo podemos verlo como parte de un proceso mayor: Atria es sólo el más reciente paradigma de lo que sistemáticamente ha venido ocurriendo al interior de la “izquierda” desde el llamado “retorno a la democracia”. Fue lo que sucedió inicialmente en la primitiva Concertación, con la salida del Partido Humanista y el Partido Los Verdes, hoy ambos integrantes del “Frente Amplio”. Fue lo que sucedió con las renuncias de Alejandro Navarro (2008), Marco Henríquez Ominami (2009), y posteriormente, de Alejandro Martner (2016) al PS, a quien este último acusó de "privilegiar la estabilidad en posiciones de gobierno por sobre su rol histórico, que es impulsar transformaciones", afirmando:
  7. 7. 7 "En este momento es bastante claro que al interior de la Nueva Mayoría y del gobierno hay dos posiciones, una postura conservadora, anti reformas, y una posición progresista, pro reformas. Y mi partido ha permanecido en silencio, sin liderar la posición de los que están a favor de las reformas. Cuando me refiero a reformas hablo a la Asamblea Constituyente, a terminar con el abuso de las AFP, me refiero a terminar con el abuso de las Isapres, me refiero a una reforma laboral que extienda la negociación colectiva", (Teletrece, 2016). Además, Martner sostuvo: “El diseño de Burgos –con rasgos bastante burdos– es que Ricardo Lagos se imponga en la DC con ayuda de su sector conservador, en el PS con ayuda de Camilo Escalona, y en el PPD con la bendición de todos, como restaurador del orden frente a una supuesta crisis de las instituciones y descarrilamiento del país que requiere de un salvador de la patria por encima de los partidos” (El Mostrador, 2016). En su propio contexto histórico, las palabras de Martner, evocan curiosamente las de Lenin (1918): “Les explicaré, estimadísimos, por qué les ha ocurrido esa desgracia: porque ustedes, en vez de reflexionar sobre las consignas de la revolución, se dedican más a aprendérselas de memoria”. Y es que en efecto, parafraseando a Lenin, la Concertación se aprendió de memoria –durante décadas debemos decir–, las consignas que sistemáticamente la llevaron al poder. Y luego, la Nueva Mayoría quiso aplicarlas… sin reflexión. Ellos mismos llamaron a eso, la “retroexcavadora”. El resultado fue que lo uno y lo otro provocaron una crisis que se proyectó en ambas coaliciones, la que sistemáticamente les restó fuerza y transfirió poder hacia los sectores no institucionalizados, antisistémicos y asistémicos de la Izquierda. Esos sectores –aproximadamente desde el año 2000–, comenzaron lentamente a estructurar diversos grupos, movimientos y finalmente partidos, que terminaron por originar el actual “Frente Amplio”. Así, de la crisis larvada, se pasó al abierto conflicto intra-izquierda que se encuentra en desarrollo, cuyo resultado será un clivaje, un traspaso de fuerza y transferencia de poder, desde la “Nueva Mayoría” hacia el “Frente Amplio”. Sin embargo, dado que el “costo político” de saltar la valla de la “Nueva Mayoría” al “Frente Amplio”, es aún muy alto –sin dejar de mencionar los potenciales y más directos costos laborales y económicos–, es difícil que antes de las próximas elecciones se produzca una estampida generalizada. Pero, después de las elecciones, en el escenario probable de una “derecha” victoriosa, con una “Nueva Mayoría” derrotada y un “Frente Amplio” en ascenso –por poco relevante que este sea–, la valla disminuirá su tamaño lo suficiente, para que algunos o muchos militantes desencantados, defraudados, desilusionados, y deprimidos; molestos, enojados o airados; calculadores, ambiciosos o simplemente desleales; se atrevan a dar el pequeño paso que los lleve a integrarse en la nueva gran coalición. Es lo que suele suceder cuando un barco se hunde. Sobre todo cuando era un barco grande, lujoso, repleto de alimento y comodidades… usted sabe.
  8. 8. 8 3.- Matar al Padre Como hemos visto, el conflicto intra-izquierda que se ha venido desarrollando desde la llamada “transición a la democracia”, ha sido, básicamente, entre los sectores “conservadores y reformistas”, versus los sectores “progresistas y revolucionarios”. La diferencia actual, es que los sectores “progresistas y revolucionarios” terminaron por cuajar en la actual generación de dirigentes “Millennials” del “Frente Amplio”, que fueron totalmente concebidos (algunos vía probeta), e incubados al amparo de las políticas de la Concertación, y eclosionaron durante los dos gobiernos de la “Nueva Mayoría”. En efecto, la mayoría de los líderes más notorios de la nueva coalición, como Guillermo González (1981); Jorge Sharp (1985), Gabriel Boric (1986), Giorgio Jackson (1987), Andrés Fielbaum (1987), Karina Oliva (1988), y Felipe Ramírez (1988), Constanza Schönhaut (1989) por nombrar a algunos, pertenecen a la llamada “Generación Y” o “Millennials”, mientras que los “más viejos” de la coalición son Cristián Cuevas (1969); Beatriz Sánchez (1970); Félix González (1972); Claudia Sanhueza (1974); Alberto Mayol (1976); Carlos Ruiz (1965); y como excepción, el “tata” Luis Mesina (1956). Por supuesto, ninguno de ellos siquiera se asoma a la venerable edad del mayor parlamentario en ejercicio de la DC, Andrés Zaldívar (1936), por sólo mencionar un ejemplo. Para hacer un justo paralelo, mencionemos que en la UDI existe la corriente de los llamados “iluminados”, que –entre otros–, integran el antes mencionado diputado Issa Kort (1980), el diputado Jaime Bellolio (1980), el secretario general Guillermo Ramírez (1981), el diputado Ernesto Silva (1975) y el vicepresidente, Javier Macaya (1978), quienes no sólo comparten una identidad etaria con sus pares del “Frente Amplio”, sino además, el mismo dilema psicológico y existencial: Como Edipo, o Luke Skywalker: ambos sectores deben “matar a su padre”.
  9. 9. 9 Es conocida la anécdota del viaje que Sigmund Freud y su discípulo, Carl Gustav Jung, emprendieron en barco hacia Nueva York en 1909. Durante el viaje, Jung tuvo un sueño en el cual descendía varios subterráneos de una casa, hasta que en el más profundo y antiguo encontró con dos cráneos, lo que interesó particularmente a Freud. “Naturalmente –escribió Jung–, yo sabía exactamente por dónde iba Freud: pensaba que en ellos se ocultaban deseos de muerte”. Y en efecto, Sigmund Freud, valiéndose de una metáfora, basado en el mito griego definió el “Complejo de Edipo”, afirmando que el joven –enamorado de su madre–, debía, simbólicamente, matar a su padre para alcanzar la madurez. Mito o no, el hecho es que tanto el “Frente Amplio”, como los “Iluminados” de la UDI, y los “horizontalistas” (Díaz, 2016) de RN, enfrentan a un dilema similar al del hijo de Layo o Darth Vader. La principal tensión interna que la UDI y RN han venido soportando, es que las autoridades nacidas al amparo del Gobierno Militar que fundaron ambos partidos, están perdiendo una larga y silenciosa batalla con las nuevas generaciones, que han decidido “ganar esperando”. Dado que los “iluminados” y los “horizontalistas”, son jóvenes absolutamente democráticos, pacifistas y humanistas, o sea, completamente incapaces de “matar políticamente” a sus padres ideológicos “por propia mano”, han seguido los dictados de un viejo axioma: se han sentado a la puerta de la casa esperando pacientemente hasta “ver pasar el cadáver de sus enemigos”. En efecto, carecen del valor del combatiente, pero tienen la astucia del cortesano. Sin embargo, estos cortesanos no han sido capaces de solucionar un “molesto” problema recurrente en la base de ambos partidos, que se reflejó notoria y mediáticamente en el acto de proclamación de Sebastián Piñera cuando, espontáneamente, los asistentes añadieron al ¡Viva Chile!, el conocido “Pinochet”. Porque así como los dirigentes históricos de ambos partidos crecieron a su sombra, más importante aún, las bases partidarias provienen esencialmente de sectores pinochetistas populares. Al respecto, un hecho revelador que ha quedado de manifiesto durante el reciente proceso de reinscripción, es que muchos militantes registrados a los que se fue a refichar, indicaron que no tenían idea de que militaban hace años en uno o el otro partido. Ellos recordaban que mucho tiempo atrás, lo único que alguna vez firmaron, fueron sus planillas de pago del PEM y el POJH. Por supuesto, los cortesanos son demasiado jóvenes para saber que el PEM, “Programa de Empleo Mínimo”, y el POJH, “Programa de Ocupación para Jefes de Hogar”, fueron sistemas de empleo municipal implementados en la década de los ’80 por Pinochet, para acudir en ayuda de las familias más afectadas por la crisis económica, dando trabajo a cientos de miles de desempleados. Así, la resolución del “Complejo de Edipo” de los “iluminados” y los “horizontalistas”, no se superará sólo sentándose a esperar pacientemente en la puerta de Suecia 286 y de Antonio Varas 454… porque al interior de ambas casas, aún vive el “fantasma de Darth Vader”. Este hecho tiene, además, un segundo efecto: “chile Vamos” será incapaz de acoger a los sectores de la “Nueva Mayoría” que jamás saltarán la valla hacia el “Frente Amplio”. Darth Vader es un obstáculo terrorífico insalvable, incluso para el más derechista y valiente hijo de la “centro-izquierda”. Y ese terror no se supera con la presidencia de figuras como la “princesa”, Jaqueline van Rysselberghe. Así, el único que posiblemente captará a los viudos de “centro-izquierda” de la “Nueva Mayoría”, será el ex estudiante de economía marxista y sociología, de la universidad de la Habana, Felipe Kast.
  10. 10. 10 La situación en la “izquierda” es similar, pero el pronóstico es muy diferente. La “Nueva Mayoría” está formada por partidos verticales tradicionales, y por dirigentes viejos. El “Frente Amplio”, está formado por partidos y movimientos horizontales, y dirigentes jóvenes. ¿Puede usted adivinar cuáles tienen más esperanzas de vida? En efecto, en el conflicto intra-izquierda hay una cierta inevitabilidad de triunfo generacional del “Frente Amplio” sobre la “Nueva Mayoría”: no sólo porque sus dirigentes son mucho más jóvenes –más jóvenes incluso que el propio Marco Henríquez Ominami, quien ya se refirió a sus canas (teñidas o naturales, ¿qué importa?)–, sino porque ideológicamente, y esto es lo fundamental, están mucho más avanzados que sus predecesores. Además, el “Frente Amplio” no se sentará a esperar en ninguna puerta… Irá “casa a casa” directamente a disputarle el poder a la “Nueva Mayoría”. Es que ni Boric ni Jackson (ni todos los demás), le tienen asco alguno a ensuciarse las manos matando políticamente, aunque sea de a pedazos y pedacitos, a sus padres ideológicos. Tal como lo señalan expresamente en su declaración de principios, ellos saben que necesitan “generar una fuerza política y social transformadora que sea una alternativa al duopolio conformado por la derecha y la Nueva Mayoría”, y que para eso necesitan ante todo “sumar voluntades de los miles de chilenos y chilenas que quieren cambios y que no se sienten representados por las coaliciones de hoy”. Señalado lo anterior, en cualquier escenario probable, el “Frente Amplio” sólo puede ganar, aunque electoralmente no lo haga en esta elección, porque eso, por ahora, no tiene ninguna importancia. Reiteremos de paso, que aquí la “derecha” –fantasma de por medio–, no tiene nada que hacer. A lo sumo, puede ganar las próximas elecciones con Piñera, y con ello ayudará a consolidar más rápido el triunfo del “Frente Amplio” sobre la “Nueva Mayoría”. Además, si Piñera efectivamente gana, terminará por fracturar irremediablemente tanto a la UDI como a RN, porque en ese escenario, los “iluminados” y los “horizontalistas”, envalentonados, quizá sean capaces de ensuciarse las manos al menos una vez en su vida, para matar definitivamente a sus padres políticos, reemplazándolos con “El Padrino” que les abrirá las puertas de La Moneda. De ser así, el resultado del proceso en la “derecha”, será también un clivaje definitivo: Los (neo) liberales encabezados por “El Padrino”, aprobarán todas las leyes de la llamada “agenda valórica” –“matrimonio homosexual con adopción homoparental”, “equidad y pedagogía de género”, “aborto en tres causales”, etc. –, en un intento pueril y desesperado por obtener respaldo para las contrarreformas de las reformas económicas, que es lo único que realmente les importa, y paradojalmente, lo que tiene menos importancia para el proceso. Ello terminará por fracturar a los sectores de base y los antiguos dirigentes, que únicamente podrán extremar sus posiciones. Se trata de la crónica anunciada de un quiebre y polarización creciente en ese sector. Finalmente veamos por qué el “Frente Amplio” está ideológicamente tan adelante de la “Nueva Mayoría”, que en cualquier escenario actual, su triunfo en el futuro está asegurado.
  11. 11. 11 3.- De Revolución Democrática a Democracia Dictatorial Una de las primeras cuestiones a considerar en este análisis, es el nombre de la nueva coalición, que de nuevo no tiene nada: en efecto, se trata de un “Frente… Amplio”, lo que en nuestra historia política inmediatamente remite al “Frente Popular” (1936-1941), que estuvo integrado por los partidos Radical, Comunista, Socialista, Democrático y Radical Socialista. Además, en él participaron “organizaciones sociales” (los actuales “movimientos ciudadanos”) como la “Confederación de Trabajadores de Chile (CTCH)”, el “Frente Único Araucano” y el “Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCh)”. El primer presidente del “Comité Ejecutivo Nacional del Frente Popular”, fue el radical Gabriel González Videla que llegaría a la presidencia en 1946, sucediendo a los gobiernos de Pedro Aguirre Cerda y Juan Antonio Ríos, en lo que se conoció como el período de los Gobiernos Radicales, que duró 15 años, y dio paso al segundo gobierno del general Carlos Ibáñez del Campo, al que sucedió el único gobierno de “derecha” –Liberal–, del Siglo XX en Chile: Jorge Alessandri Rodríguez. Los “Frentes Populares”, fueron una estrategia diseñada por la Internacional Comunista –el Komintern– en 1935, para enfrentar la emergencia de los fascismos europeos, permitiendo que los partidos comunistas a nivel mundial, que hasta entonces no podían formar alianzas con organizaciones reformistas o burguesas, cambiaran su línea de acción, propiciando una postura más flexible y de acercamiento a todas las fuerzas democráticas antifascistas. Esto tuvo dos consecuencias determinantes: 1) Que los “Frentes Populares” pudieran agrupar desde Comunistas, Sindicalistas Revolucionarios y Socialdemócratas, hasta liberales progresistas, como los Radicales, e incluso obtener el apoyo de anarcosindicalistas, en el caso del “Frente Popular” español. 2) Que la “derecha” no pudiera calificar, consistentemente, a los “Frentes” de marxistas, comunistas, o simplemente “de extrema izquierda”, precisamente por la diversidad de corrientes que los integraban. Consecuentemente, la primera definición ideológica del “Frente Amplio”, en su acto de fundación oficial, el pasado 21 de enero, fue que no se definiría como un movimiento o coalición de izquierda, argumentando que actualmente: “en la política mundial el debate está por sobre las discusiones de izquierda y derecha. Son otras las motivaciones, más transversales contra el sistema y allí caben desde liberales hasta ecologistas” (Qué Pasa, 2017). De hecho, en su portal, el “Frente Amplio” sostiene: “Nuestro desafío es conformar un movimiento político y social amplio que permita hacer converger, en su diversidad, todos los esfuerzos y las voluntades que permitan cambiar democráticamente la estructuras desiguales de poder en Chile. Una fuerza política con opción real de gobernar y de legislar en beneficio de las mayorías”. Y agregan: “Construir convergencia y unidad es probablemente uno de los desafíos más relevantes que tenemos las fuerzas transformadoras para el futuro inmediato. Se trata de conformar un referente que supere el estrecho margen de una coalición electoral, con una identidad propia, en el que conviva la más amplia gama de visiones y organizaciones políticas, sociales e independientes”.
  12. 12. 12 ¿Qué quiere decir el “Frente Amplio” cuando afirma que están “contra el sistema”? Una primera lectura obvia es la que señalan en el segundo punto de sus principios: “Creemos que una sociedad de derechos sólo es posible superando el actual modelo económico neoliberal” Entonces, ¿es el “modelo económico neoliberal” equivalente al “sistema”? Salvo que los postulados ideológicos básicos del “Frente Amplio” sean extremadamente reduccionistas –y en muchos casos lo son–, intentar reducir “el sistema” sólo al “modelo económico neoliberal imperante”, es a todas luces tratar de “pasar gato por liebre”. Primero: porque quienes están “contra el sistema” son, por definición, antisistémicos, y si bien el “Frente Amplio” está integrado por movimientos que efectivamente podrían reclamar plena pertenencia a esa categoría –como el “Partido Pirata” –, lo cierto es que se trata de una definición ambigua. ¿Son “antisistema” los Diputados de la República, Giorgio Jackson y Gabriel Boric? Por sus dichos intentan serlo, pero los diputados de 30 años suelen decir muchas cosas. Segundo: porque pese al claro llamado a sectores anti y asistémicos para integrarse al “Frente Amplio”, el problema fundamental es el Poder, y mientras no lo tengan, todos ellos estarán obligados –vocatus atque non vocatus–, a competir, trabajar y vivir en “el sistema”. ¿Es equivalente entonces, el “Frente Amplio”, al histórico período de los gobiernos radicales y el “Frente Popular”? En el nombre sí, pero en sus fundamentos para nada. Quien efectivamente podría representar a uno de esos gobiernos –particularmente al del presidente Juan Antonio Ríos–, sería Alejandro Guiller… de llegar a ganar. El de Guiller sería un “gobierno republicano”, al menos en apariencia; del orden y la continuación de las reformas con menos adrenalina y más colesterol. No solucionaría nada, pero tampoco agravaría demasiado el estado de las cosas. Lograría incluir –no en la ya para entonces “Vieja Mayoría”, por supuesto–, a los sectores más “izquierdistas” de la “centro-derecha”, como Evopolis y Amplitud, logrando de modo inédito aglutinar desde algunos representantes del “Frente Ampio”, y los Comunistas, hasta los (Neo) Liberales deconstruidos. Ese sí sería un gobierno equivalente a los del “Frente Popular”. Así, sin alterar para nada el proceso en curso, permitiría por un tiempo una cierta sensación de normalidad y retorno a los modos políticos tradicionales. Pero eso sólo ocurriría en el escenario de una primaria de la “Nueva Mayoría”, donde el periodista gane por paliza al verdadero candidato in pectore, tanto del gobierno como de los grupos empresariales “progresistas”: Ricardo Lagos. Sobre esto volveremos más adelante. Retomando las definiciones del “Frente Amplio”, y aquí volvemos al comienzo, se suma la declaración de principios y programática respecto a la “Democracia Participativa”. ¿Qué significa esto? ¿Por qué la “derecha” integró la “Democracia Participativa” a sus postulados? ¿No es obvio que la democracia supone y exige participación para existir? ¿Por qué reiterarlo explícitamente entonces?
  13. 13. 13 Como indicamos al comienzo, la lista de autores que han establecido el concepto de “Democracia Participativa” no sólo es extensa, sino además compuesta por destacados personajes, partiendo por Karl Marx; Jurgen Habermas; Erique Dusel; Benjamín Goldfrank… y el propio Fernando Atria. Si usted recurre –como lo hacen la mayoría de nuestros parlamentarios al redactar proyectos de Ley–, a la sacrosanta Wikipedia, allí encontrará la siguiente definición: “Democracia participativa es una expresión amplia que se suele referir a formas de democracia en las que los ciudadanos tienen una mayor participación en la toma de las decisiones políticas que la que les otorga tradicionalmente la democracia representativa”. A continuación, encontrara un verdadero panegírico de sus mecanismos y características favorables (las desfavorables no se mencionan). Pero nada de lo que allí dice es lo que el concepto realmente significa, al menos cuando no se trata de una definición de Wikipedia, sino de sus fundamentos ideológicos, doctrinarios y políticos reales. Para los teóricos marxistas: “La libertad de las democracias capitalistas es puramente formal. La desigualdad mina de forma fundamental la libertad y deja a la mayoría de los ciudadanos libres sólo de nombre. Por lo tanto, solo removiendo la estructura capitalista se podrá llegar a la democracia real, la comunista” (Simon, 2015). ¿Recuerda lo que postula el “Frente Amplio”?: “[…] converger, en su diversidad, todos los esfuerzos y las voluntades que permitan cambiar democráticamente la estructuras desiguales de poder”, porque “una sociedad de derechos sólo es posible superando el actual modelo económico neoliberal” Fue en “La guerra civil en Francia” de 1871; donde Marx estableció la contraposición dialéctica fundamental entre “democracia representativa liberal burguesa” y “democracia obrera, participativa y directa”. Sí… el concepto de “Democracia Participativa” es, fundamentalmente, una tesis teórica marxista, para que tomen nota –si es que realmente les interesa–, los partidos de “chile Vamos”. Comenta Pablo Simon: “La Comuna de París habría sido, a juicio de Marx y Engels, el primer exponente histórico de la dictadura revolucionaria del proletariado. Tras destruir el viejo aparato represivo del Estado burgués —ejército, policía y burocracia—, la Comuna se proponía instaurar una verdadera república democrática y social. Todos los miembros del gobierno y los funcionarios del Estado —desde el policía al magistrado— eran responsables ante sus electores y permanentemente revocables por ellos. En realidad, aquí Marx (como antes Rousseau) está renunciando al principio de la representación política. […] El quid de este tipo de democracia basada en el principio de la elección no representativa está, naturalmente, en el mecanismo de la “revocabilidad permanente”. Esto exige un incesante control por parte de la ciudadanía electora. Si uno revisa las ideas de determinados viejos y nuevos partidos en España esta idea les resultará familiar”.
  14. 14. 14 “Por lo demás, esta democracia participativa en la que piensa Marx es sólo directa en la base, en el núcleo de la sociedad, en el nivel de la “comuna rural” o del “consejo obrero”. A partir de ahí todo el edificio político se construye mediante la explicación de mecanismos estrictamente indirectos de elección, desde las asambleas de distrito hasta la cúspide, la Asamblea Nacional. Estas son en esencia las ideas centrales —planificación central, propiedad colectiva de los medios de producción y democracia directa— que conforman la noción marxiana de socialismo, luego también de democracia”. Lo más importante es que todos los autores de “izquierda” que han utilizado el término con posterioridad a Marx, siempre lo hacen en referencia al significado que él dejó establecido, y que como hemos visto, no se trata exactamente de “mayor participación”, como ingenuamente parecen creerlo los redactores políticos de la UDI y RN al utilizar reiteradamente el concepto en sus escritos. ¿Entiende ahora lo que los muchachos del “Frente Amplio” realmente están diciendo cuando hablan de “Democracia Participativa”? Se trata en suma, de un paso fundamental en la “Revolución Democrática”: reemplazar la “Democracia Representativa” (liberal y burguesa) –que es vertical y basada en partidos políticos– por la “Democracia Participativa”: horizontal y basada en consejos. Y esto es exactamente lo que los muchachos del “Frente Amplio” han venido haciendo desde que eran estudiantes secundarios, alrededor del año 2000, cuando lograron, por la vía de “Consejos”, desplazar y reemplazar a los Presidentes de los “Centros de Alumnos” de la FESES, por “Delegados”, que podían ser revocados en cualquier momento. Así, gracias a los “consejos estudiantiles” fue como comenzó lo que después se llamaría el “Movimiento Secundario”. De allí nacieron la ACES y la CONES. Y a partir de eso “consejos” fue como Boric y Jackson llegaron a ser Diputados. ¿Sabe usted cómo se dice “consejo” en ruso?: Se dice Sóviet. Y¿Sabe cuántos Sóviets hay en Chile? Si no lo sabe, puede googlear esa pregunta, y encontrará la respuesta inmediatamente. En síntesis, la llamada “Revolución Democrática” requiere el reemplazo de la “Democracia Representativa” por la “Democracia Participativa”, que transformará a Chile en una “República de Consejos”… traduzca al ruso usted mismo. Esa “República de Consejos”, será gobernada –según afirma el “Frente Amplio”–, con “un programa de gobierno radicalmente democrático y participativo”, que están desarrollando ahora mismo. En la terminología que hemos venido comentando, un “gobierno radicalmente democrático y participativo”, es otra manera de decir “Democracia Dictatorial”. Cuando el “Frente Amplio” llegue al poder –y tienen tiempo más que suficiente para lograrlo–, mediante el Proceso que aquí hemos expuesto resumidamente, será como pasaremos de la “Revolución Democrática”, a la “Democracia Dictatorial”. No importa quien gane en la próxima elección. Mientras no haya verdadera oposición, contra-discurso y contra-proceso, el “Frente Amplio” terminará por ganar... y les sobra tiempo para hacerlo.
  15. 15. 15 Bibliografía 1871; Marx, Carlos [Kissel Mordechai]; “La guerra civil en Francia”; Ediciones de Cultura Popular, Barcelona. 1918; Lenin, Vladimir Ilich [Vladímir Ilich Uliánov]; “Acerca del infantilismo “izquierdista” y del espíritu pequeñoburgués”; Pravda; N° 88, 89 y 90 del 9, 10 y 11 de mayo de 1918. V. I. Lenin. Obras Completas, tomo 36, pp. 283-314 1960; Biblia Reina Valera; Génesis, 26:2 “Y se apartó de allí, y abrió otro pozo, y no riñeron sobre él; y llamó su nombre Rehobot*, y dijo: Porque ahora Jehová nos ha prosperado, y fructificaremos en la tierra”. * Esto es, Lugares amplios o espaciosos. 1989; Habermas, Jurgen; “Teoría de la acción comunicativa”, l, Ed. Taurus, Buenos Aires. 2006; Dussel, Enrique; “Política de la Liberación. Historia mundial y crítica”, Vol. 1, Editorial Trotta, Madrid. 2006; Viñals, F., Puente, Mª Luz; “Psicodiagnóstico por la Escritura, Grafoanálisis Transaccional”, Ed. Herder, Barcelona, y, 2009, “Grafología Criminal”, Editorial Herder. 2007; Goldfrank, Benjamín; “¿De la ciudad a la nación? La democracia participativa y la izquierda latinoamericana”; Revista NUEVA SOCIEDAD N° 212, noviembre-diciembre de 2007. 2013; Atria, Fernando et al; “El otro modelo: de lo neoliberal al régimen de lo público”, editorial Random House. 2017, “Un gobierno de izquierda debe ser capaz de construir una gobernabilidad participativa”, en El Mostrador, “Intervención de Fernando Atria ante el Comité Central” del PS. 2015; López Tapia, Alexis; “¿Existe el “Centro” político en Chile?”. 2015; López Tapia, Alexis; “¿Cuántos Sóviets hay en Chile?”. 2015; “La nueva controversia por el logo de “Chile Vamos”; Revista Qué Pasa; Octubre 5. 2015; Simon, Pablo; “La democracia según Karl Marx”; JotDown, contemporary culture magazine. 2016; “Fernando Atria sobre Ricardo Lagos: “Personifica la restauración conservadora”, El Mostrador, 3 de Noviembre. 2016; “Gonzalo Martner formaliza renuncia al PS y acusa "boicot" a reformas”, Teletrece, 11 de Agosto. 2016; “Burgos y el éxito de los boicoteadores”, por Gonzalo Martner. El Mostrador, 10 de Agosto. 2016; Díaz, Nicolás; “Una travesía inconclusa: Divisiones en Renovación Nacional durante el gobierno de Sebastián Piñera”; Pontificia Universidad Católica de Chile, Revista de Ciencia Política / Volumen 36 / Nº 2 / 2016 / 481 – 502 2017; “Se acerca un frente”, Por Víctor Hugo Moreno. Qué Pasa, 24 de Marzo.

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