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Narciso y eco

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Mito Narciso y Eco

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Narciso y eco

  1. 1. NARCISO Y ECO   Narciso en la fuente,  Caravaggio (?) 1595 - 1600)
  2. 2. LOS PROTAGONISTAS Narciso era hijo de la ninfa Liríope (que significa “la de figura de lírio”) y de Céfiso, dios río. Cuando Tiresias lo vio, le predijo que tendría una vida larga y feliz, mientras nunca se viese a sí mismo. Eco era una Oréade, una ninfa de las montañas y las grutas. Les Oréades William-Adolphe Bouguereau Mousée d’OrsayTiresias et Narcisse Giulio Carpioni.
  3. 3. Narciso creció sin ver jamás su propia imagen, se convirtió en un hermoso joven del que todas las muchachas se enamoraban, pero ninguna conquistaba su corazón. Una de las jóvenes heridas por su amor fue la ninfa ECO. De la boca de Eco salían las palabras más bellas jamás nombradas. La diosa Hera, siempre celosa de que Zeus cortejara a las ninfas, se presentó un día de improviso en el bosque y Eco trató de entretenerla para que Zeus y las ninfas pudieran huir. Cuando la diosa Hera descubrió el engaño, castigó a Eco quitándole la voz y obligándola a repetir la última palabra que decía la persona con la que mantuviera la conversación, y Eco se tuvo que apartar del trato humano. Nymph at the Source Camille Corot Liriopé présentant Narcisse à Tirésias Giulio Carpioni (1613-1679) :
  4. 4. Eco en otro mito es amada por Pan, dios de pastores y rebaños, a quien ella no corresponde. En cambio, ella está enamorada de un fauno que, a su vez, la desprecia. Pan, movido por los celos decide vengarse y hace que unos pastores la desgarren. Su llanto se relaciona con el eco. El dios Pan persigue a la náyade Siringa, Peter Paul Rubens, 1625 Echo, Talbot Hughes (1869–1942)
  5. 5. Retirada en el campo, Eco se encontró a Narciso cazando y se enamoró perdidamente, y lo siguió a hurtadillas, y más lo amaba cuanto más lo seguía. Eco_y_Narciso Nicolas_Poussin,_(ca._1629-1630), Museo del Louvre (Paris) EL MITO según Ovidio, Metamorfosis, libro III v.339-510 Narciso y Eco Constanzi
  6. 6. Eco no podía hablarle porque su naturaleza se lo impedía, y hubo de esperar a que él comenzara. Y esto ocurrió, porque alguna vez que se había apartado de sus compañeros, Narciso preguntó en alta voz quién estaba presente, y Eco repitió esta última palabra. Pasmado al oírla, Narciso gritó "Ven", y ella le contestó con la misma voz. Engañado, el joven siguió hablando, y llegó a decir: —"Juntémonos." Contestó Eco con la misma palabra, y salió de la selva dispuesta a abrazarlo. Eco y Narciso, Waterhouse Echo and Narcissus Louis Lagrenée (1725-1805)
  7. 7. Huye Narciso, y habla: "Moriré antes que tengas poder sobre nosotros", y ella tras repetir las últimas cuatro palabras, vuelve a ocultarse en las selvas, cubre su rostro con follaje, y desde entonces habita en grutas solitarias. Eco y Narciso, Gabriel Alonso
  8. 8. Dolida por el rechazo de que fue objeto, ama todavía con mayor intensidad, y su cuerpo enflaquece y pierde todo jugo, y es ya solamente huesos y voz, y luego nada más que voz; sus huesos se hicieron piedra. Un sonido, que todos pueden oír, es cuanto de ella permanece. Relieve de la ninfa Eco en el Parque del Laberinto de Horta. Barcelona
  9. 9. Igual que a Eco, Narciso había despreciado a otras ninfas y jóvenes. Uno de los despreciados rogó a los dioses que, por justicia, él llegara a amar sin poder poseer el objeto de su deseo. Y Temis asintió al ruego. Narcisse et Echo René Antoine JOUASSE Justice Pierre Subleyras
  10. 10. Junto a una fuente clara, no tocada por hombre ni bestias ni follaje ni calor de sol, llega Narciso a descansar; al ir a beber en sus aguas mira su propia imagen y es arrebatado por el amor, juzgando que aquella imagen es un cuerpo real; queda inmóvil ante ella, pasmado por su hermosura: sus ojos, su cabello, sus mejillas y cuello, su boca y su color. Y admira cuanto es en él admirable, y se desea y se busca y se quema, y trata inútilmente de besar y abrazar lo que mira, ignorando que es sólo un reflejo lo que excita sus ojos; sólo una imagen fugaz, que existe únicamente porque él se detiene a mirarla.
  11. 11. Olvidado de comer y dormir, queda allí inamovible, mirándose con ansia insaciable, y quejándose a veces de la imposibilidad de realizar su amor, imposibilidad tanto más dolorosa cuanto que el objeto a quien se dirige parece, por todos los signos, corresponderle. Y suplica al niño a quien mira que salga del agua y se le una, y, finalmente, da en la cuenta de que se trata no más que de una imagen inasible, y que él mismo mueve el amor de que es víctima. Anhela entonces poder apartarse de sí mismo, para dejar de amar, y comprende que eso no le es dado, y pretende la muerte, aunque sabe que, al suprimirse, suprimiría también a aquel a quien ama. Narcissus bij het water – François Lemoyne, ca. 1728
  12. 12. Llora, y su llanto, al mezclar el agua, oscurece su superficie y borra su imagen, y él le ruega que no lo abandone, que a lo menos le permita contemplarla, y, golpeándose, enrojece su pecho. Cuando el agua se sosegó y Narciso pudo verse en ella de nuevo, no resistió más y comenzó a derretirse y a desgastarse de amor, y perdió las fuerzas y el cuerpo que había sido amado por Eco. Metamorphosis of Narcissus, Salvador Dalí – 1937 Tate Gallery (London)
  13. 13. Sufrió ésta al verlo, aunque estaba airada todavía, y repitió sus quejas y el sonido de sus golpes. Las últimas palabras de Narciso lamentaron la inutilidad de su amor, y Eco las repitió, como repitió el adiós último que aquél se dijo a sí mismo. Murió así Narciso, y, ya en el mundo infernal, siguió mirándose en la Estigia. Lo lloran sus hermanas las náyades, lo lloran las dríadas, y Eco responde a todas. Narcisse , Vibert Jehan Georges (1840-1902) 
  14. 14. Y ya dispuestas a quemar su cuerpo para sepultarlo, encuentran en su lugar una flor de centro azafranado y pétalos blancos.
  15. 15. Mujer que mira 'La chambre' de Balthus, 1998
  16. 16. Elena Gallardo Paúls 2017

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