Salud Mental y síndrome de Down

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Salud Mental y síndrome de Down

  1. 1. Salud Mental ysíndrome de Down
  2. 2. Trastornos mentales, patología dual y síndrome de DownLa posible interacción en las personas con síndrome de Down de pro-blemas psicológicos o psiquiátricos comunes con los propios de la disca-pacidad (ppaattoollooggííaa dduuaall), exige que su diagnóstico no se base exclusiva-mente en la sintomatología detectada, sino también en el conocimientoen profundidad del paciente.Principales trastornos mentales asociadosal síndrome de DownTrastornos del estado de ánimoDDeepprreessiióónn.. Alrededor del 20% de las personas con síndrome deDown la padece en algún momento. Una reacción a pérdidas sueleser el desencadenante principal. No suele expresarse a través de lapalabra sino por pérdida de habilidades y de memoria, enlenteci-miento de la actividad, poca motivación, inatención, cambios en elapetito o en el ritmo de sueño, alteración de las capacidades cog-nitivas, tendencia a la desconexión y al aislamiento, soliloquios eideas delirantes (rasgos psicóticos), labilidad afectiva, pasividad y/ollanto. Pueden presentarse también como una semiología somática.De ahí que las manifestaciones deberán distinguirse de las produ-cidas por deterioro neurológico (demencia), patologías orgánicas(hipotiroidismo o diabetes), o alteraciones de tipo psicótico.MMaannííaa yy ttrraassttoorrnnoo bbiippoollaarr.. Pueden pasar desapercibidos si se prestaatención a uno solo de los episodios, el de la fase depresiva, sin per-cibir la fase maníaca. Con todo, es posible que la trisomía del par 21represente un factor de protección frente al trastorno bipolar. En elsíndrome de Down se suceden la fase maníaca y la depresiva conrapidez. En la fase depresiva es difícil que la persona verbalice sussentimientos de tristeza, invalidez o culpa, y que, en cambio, se mues-tre retraída, irritable y sin interés por actividades con las que antesdisfrutaba. En la fase maníaca aparece hiperactividad, agitación, ata-ques de furia y desasosiego.2Dra. BEATRIZ GARVÍA PEÑUELASPsicóloga especialista en Psicología ClínicaDra. BESSY BENEJAM PAULNeuropsicología ClínicaCentro Médico Down. Fundació Catalana Síndrome de DownDr. JOSÉ Mª BORREL MARTÍNEZAsesor médico de DOWN ESPAÑA. Dirección y revisión de la Guía
  3. 3. Esquizofrenia y otros trastornos psicóticosEEssqquuiizzooffrreenniiaa.. Es poco común en el síndrome de Down. Cuando apa-recen manifestaciones de tipo psicótico es necesario descartar pro-blemas orgánicos, sobre todo la demencia de la enfermedad de Alz-heimer (EA), en la que los deterioros cognitivos son más intensos yde aparición más tardía. Son frecuentes los soliloquios, amigosimaginarios y fantasías, condiciones que pueden incluso constituirun apoyo al normal funcionamiento y control de situaciones. Cuandoquedan fuera de control y ocupan papeles excesivos en la vida dia-ria o se confunden con la realidad, debe sospecharse una desor-ganización psicótica.AAuuttiissmmoo:: Alrededor de un 10% de los niños con síndrome de Downpadecen autismo. En sus primeras manifestaciones puede confun-dirse con un retraso evolutivo, falta de motivación e incluso consordera. El autismo limita mucho más que el síndrome. Si un lac-tante con síndrome de Down no fija la mirada a su debido tiempo,no interactúa, no comparte intereses, no desarrolla el lenguaje, norepite palabras, no organiza un juego simbólico, no se deja tocaro no le gusta el contacto físico, le cuesta cambiar sus rutinas y rea-liza estereotipias o movimientos repetitivos, debe descartarse lacoexistencia de un trastorno del espectro autista.Trastornos de ansiedadEn este apartado, el ttrraassttoorrnnoo oobbsseessiivvoo--ccoommppuullssiivvoo es el que con mayorfrecuencia aparece en el síndrome de Down.. Su diagnóstico es com-plicado porque a menudo se confunde con el orden y el control y sepotencia su conducta. En el síndrome de Down son más frecuentes lasconductas compulsivas que las obsesivas: ordenar, almacenar, mante-ner costumbres rígidas y el enlentecimiento obsesivo.3
  4. 4. Trastornos del comportamiento y de la conductaTTrraassttoorrnnooss ddeell ssuueeññoo.. El insomnio, los terrores nocturnos y el sueñoagitado son muy frecuentes en la población infantil con síndromede Down. Los malos hábitos pueden favorecerlos. Es muy importantediferenciarlos de las apneas del sueño que pueden provocar alte-raciones de conducta, falta de atención, hiperactividad e, incluso,agresividad. Es preciso incorporar siempre la evaluación del sueñodentro de la historia clínica de cada paciente para categorizar estasposibles manifestaciones.TTrraassttoorrnnooss ddeell mmoovviimmiieennttoo ((ttiiccss yy eesstteerreeoottiippiiaass mmoottrriicceess). Son fre-cuentes en las personas con síndrome de Down y pueden tenerbase orgánica o psicológica. A veces generan un efecto sedante, perohabitualmente las estereotipias tienden a aislar o a desconectar alsujeto del medio social y a llevarle a un estado de ensimismamiento.En el adulto se observan conductas como la agitación de manos,balanceos, emisión de ruidos con la boca o manipulación de obje-tos de forma repetida. Si la conducta repetitiva interfiere en las acti-vidades de la vida cotidiana debe abordarse su tratamiento.TTrraassttoorrnnooss ddee ccoonndduuccttaa ((TTDDAAHH,, TTOODD,, TTCCDD--SSEE).El ttrraassttoorrnnoo ppoorr ddééffiicciitt ddee aatteenncciióónn ccoonn hhiippeerraaccttiivviiddaadd (TTDDAAHH) esrelativamente frecuente en el síndrome (entre un 8 y un 12 %).Sin embargo, el que un niño se mueva o no atienda no tiene porqué implicar que lo padezca. Las particularidades psicosociales delos niños con síndrome de Down pueden plantear problemas deescolaridad que generen situaciones de estrés importantes quellevan al niño a oponerse, agitarse, provocar, no atender, no per-manecer en su sitio o mostrar conductas desafiantes. Hay quetener en cuenta que esta situación podría confundirse con unTDAH, sin serlo, y someterlo a una medicación innecesaria. Debeanalizarse bien el contexto general en el que el niño está siendoeducado ya que a veces puede encontrarse sobreexigido por susposibilidades reales.EEll ttrraassttoorrnnoo ddee ooppoossiicciióónn ddeessaaffiiaannttee (TTOODD) o negativista des-afiante es sobre todo frecuente en niños y adolescentes. Nodebe confundirse este grave problema con la oposición, quizásmal expresada, al trato infantilizante y poco respetuoso que reci-ben algunas personas con síndrome de Down.La prevalencia de un ttrraassttoorrnnoo ddee ccoonndduuccttaa ddeessoorrggaanniizzaaddoorraa --ssiinn eessppeecciiffiiccaarr ((TTCCDD--SSEE) en las personas con síndrome de Down4
  5. 5. se estima entre un 8% y un 12%. Puede aparecer precozmenteantes de los tres años de vida. Las conductas desafiantes, hipe-ractividad y falta de atención que comporta deben una vez másdiferenciarse de las debidas a la propia percepción de la dis-capacidad, sin significación patológica, pero favorecidas porfactores predisponentes (ansiedad, frustraciones, sobreexigen-cias, el rechazo y/o el descontrol de impulsos).Debe tenerse siempre en cuenta que alteraciones similares a las aquíexpuestas pueden derivar de patologías médicas: dolor físico, hipertiroi-dismo, trastornos del sueño y efectos secundarios farmacológicos (esti-mulantes, medicamentos sintomáticos para resfriados y asma, cafeína),o de problemas neurobiológicos, psicológicos y socio-ambientales (elmaltrato físico, sexual o psicológico, la ausencia de oportunidades, lafalta de participación, el descuido de las necesidades, la tensión delcuidador o el refuerzo de conductas inadaptadas).MMuuttiissmmoo sseelleeccttiivvoo. Es poco frecuente en el síndrome de Down. Enla mayoría de los casos, el comienzo de la inhibición del hablasuele coincidir con un cambio más o menos abrupto y prolongadoo con una situación frustrante en que el sujeto pasa de un medioconocido y seguro (el familiar) a otro desconocido e incierto (jardínde infancia, parvulario, escuela, ingreso hospitalario, cambio delugar de residencia, etc.). Se acompaña de ansiedad social, retrai-miento, negativismo y comportamiento oposicionista.DemenciasEn la actualidad, cerca del 80% de personas con síndrome de Down vivemás de cincuenta años. La edad avanzada, asociada a la duplicada pre-sencia del gen de la proteína precursora amiloidea en la copia extra del5
  6. 6. 6par 21, explica la alta prevalencia de EA en las mismas, estimada del1.4% en menores de 40 años, del 5.7% entre los 41-49 años, del 30.4%entre los 50-59 años y del 41.7% en mayores de 60 años (Tyrrel et al:cita bibliográfica)El diagnóstico de demencia en personas con síndrome de Down esdifícil dado que sus habilidades cognitivas suelen encontrarse pordebajo de la media poblacional incluso antes de desarrollar una demen-cia. Para asegurarlo deberá valorarse:1) La presencia de un ““ccaammbbiioo”” respecto al propio nivel previo deactividad y no respecto a un funcionamiento “normal”. Por estemotivo se recomienda la práctica longitudinal de pruebas.2) La observación de cambios mayores en el funcionamiento cognitivode los que provoca el proceso normal de envejecimiento.3) El modo en que se manifiesta este declive en dependencia del funcio-namiento intelectual premórbido de la persona con discapacidad inte-lectual y del grado de autonomía en las actividades de la vida diaria.Se recomiendan los criterios del CIE-10, que permiten establecer, en pri-mer lugar, el diagnóstico de demencia y, en segundo lugar, su patogenia.La ffoorrmmaa ddee pprreesseennttaacciióónn de los síntomas de una EA en personas con sín-drome de Down es similar a la de la población general. Los primeros sín-tomas son la pérdida de memoria para acontecimientos recientes y la des-orientación espacio-temporal. En sus inicios, puede confundirse conotras patologías y es esencial realizar su diagnóstico diferencial connumerosos trastornos expuestos en la siguiente tabla:HipotiroidismoPérdida sensorialDepresiónApnea del sueñoDeterioro cognitivo secundario a la medicaciónDeliriumHepatitis crónicaCambios en el entornoEnfermedad de AlzheimerDemencia vascularDemencia con cuerpos de LewyNeoplasiasAlteraciones del ácido fólicoInfecciónOtros trastornos psiquiátricos (ansiedad, fobias)Abuso
  7. 7. 7Evaluación de la demencia tipo Alzheimer en el síndromede DownLos instrumentos de evaluación que se usan habitualmente en la pobla-ción sin discapacidad intelectual son inadecuados para detectar la pre-sencia de un deterioro en las funciones cognitivas de las personas consíndrome de Down. Se recomienda utilizar instrumentos especialmentediseñados o adaptados para evaluar rendimientos cognitivos más bajosy para evitar el efecto suelo. Se recomiendan los siguientes:Instrumentos administrados al ccuuiiddaaddoorr: Dementia Scale for DownSyndrome (DSDS) y el Dementia Questionnaire for Mentally Retar-ded Persons (DMR).Instrumentos administrados al ppaacciieennttee: 1) Baterías generales: CAM-DEX-DS, Test for Severe Impairment (TSI) y algunos subtests del TestBarcelona. 2) Pruebas específicas: Test de denominación de Boston; FuldObject Memory Evaluation (FOME); Cued Recall Test – adaptado; WeiglCard Sorting Test; Test de los perros y gatos; Purdue Pegboard Test.La psicoestimulación cognitiva precoz asociada a tratamientos far-macológicos (inhibidores de la acetilcolinesterasa) consigue modificary retrasar el curso natural de la EA en su fase leve/moderada.Revisiones y controles periódicos de la salud mentalLas actuaciones encaminadas a la prevención de problemas de lasalud mental son absolutamente necesarias para mejorar y mante-ner la calidad de vida y la inserción social de las personas con sín-drome de Down. La consulta sistemática con un profesional de lasalud mental es importante en distintas etapas de la vida, estén ono presentes señales de alerta:En el nacimientoAl inicio de la etapa escolarEn la pubertad y adolescenciaAl inicio de relaciones afectivas y/o sexualesAnte duelos y pérdidasEn cambios en la situación vital de la personaSiempre que aparezca un cambio en la conducta o en elcomportamientoA partir de los 30 años es recomendable:a) uunnaa pprriimmeerraa eevvaalluuaacciióónn nneeuurrooppssiiccoollóóggiiccaa ddeellffuunncciioonnaammiieennttoo ccooggnniittiivvoo bbaassaallb) repetición anual del estudio a partir de los 40 años
  8. 8. Salud Mental ysíndrome de DownEl “Programa Español de Salud para Personas con Síndrome de Down”se encuentra disponible en la web de DOWN ESPAÑAwww.sindromedown.netwww.mihijodown.comSiguenos en:

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