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Oídos de chicharronero, tacto de elefante

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Los dichos retratan situaciones del día a día e imprimen consejos de la sabiduría popular. El refrán es una frase que presenta en sentido figurado una moraleja. La moraleja es la enseñanza que se extrae de una anécdota o historia. Un dicho se convierte en un refrán cuando se populariza usándose como un refrán popular.
Según Ricardo Peralta Saucedo, todavía Subsecretario de Gobernación, los refranes populares resultan “tan idóneos en la descripción de hechos actuales, que hasta para cierta audiencia no son interpretables, ya sea por su inocencia, ingenuidad o franca y evidente ignorancia”. Partiendo de esa base, tituló una de las recientes columnas que semanalmente publica en el diario Excélsior “A chillidos de marrano, oídos de chicharronero”, refiriéndose a las protestas que miembros de la sociedad civil hacen contra la desatada inseguridad que vivimos los mexicanos en todo el territorio nacional, la cual constituye el principal o uno de los principales problemas que aquejan al país.

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Oídos de chicharronero, tacto de elefante

  1. 1. Oídos de chicharronero, tacto de elefante Por Carlos Bonilla 4-02-2020 Los dichos retratan situaciones del día a día e imprimen consejos de la sabiduría popular. El refrán es una frase que presenta en sentido figurado una moraleja. La moraleja es la enseñanza que se extrae de una anécdota o historia. Un dicho se convierte en un refrán cuando se populariza usándose como un refrán popular. Según Ricardo Peralta Saucedo, todavía Subsecretario de Gobernación, los refranes populares resultan “tan idóneos en la descripción de hechos actuales, que hasta para cierta audiencia no son interpretables, ya sea por su inocencia, ingenuidad o franca y evidente ignorancia”. Partiendo de esa base, tituló una de las recientes columnas que semanalmente publica en el diario Excélsior “A chillidos de marrano, oídos de chicharronero”, refiriéndose a las protestas que miembros de la sociedad civil hacen contra la desatada inseguridad que vivimos los mexicanos en todo el territorio nacional, la cual constituye el principal o uno de los principales problemas que aquejan al país. El uso de expresiones populares como los refranes enfatiza o adereza una expresión, por lo que innegablemente evoca la esencia de un pensamiento. Es impensable que el grotesco y caricaturesco término con el que tituló su columna no responda a lo que quiso decir, como trató de argumentar en el noticiero de Joaquín López Dóriga. Esta vulgar expresión no habría tenido trascendencia si se hubiese pronunciado en una conversación informal o incluso con motivo de la publicación de la columna si el autor no hubiera sido un funcionario público y, más aún, de alto rango. En la comunicación es tan importante el “qué” como el “quién”. Fue precisamente la combinación de ambos factores la que causó indignación y motivó una andanada de comentarios negativos en los medios informativos, columnas de opinión y en las redes sociales. En términos de imagen el principal problema de Ricardo Peralta es que no entiende la diferencia entre persona física y persona moral.
  2. 2. Un individuo puede hacer o decir lo que le parezca siempre y cuando no tenga una investidura. Un cargo público es una encomienda de 356 días y 24 horas durante el tiempo que se ostente, le guste o no a quien lo ocupe. En ese lapso todo lo que haga o diga la persona con tal investidura será atribuido al Subsecretario de Gobernación, no a Ricardo, o a un charlista en una noche de copas, por lo cual cada acto o dicho afecta potencialmente a la institución de la que forma parte. En términos de Derecho se denomina persona moral a toda aquella entidad de existencia jurídica, que está constituida por grupos u organizaciones de personas, y que es reconocida como instancia unitaria con capacidad para ejercer derechos y contraer obligaciones. Las personas morales, obviamente, se expresan por medio de quienes las representan, por lo que los dichos y hechos de las mismas obedecen a su investidura. Una persona pública no puede separar a la persona de la institución o empresa que representa, menos aún en sus dichos públicos. La tarea de comunicar debe ejercerse con responsabilidad y plena conciencia de que lo que se diga puede usarse en contra del propio emisor. “Los refranes son nuestros sabios proverbios mexicanos”, dice Peralta. Si nos remitimos al dicho aplicable en este caso, el autor de la columna de marras tuvo “tacto de elefante”. Cita otros refranes, como “al paso de la carreta se acomodan las calabazas” y “el que se quemó con leche hasta al jocoque le sopla”. No vaya siendo que las reacciones que causó haga que las calabazas se le caigan en lugar de acomodarse o que tenga que soplarle al incendio que provocó. Sólo son moralejas… https://www.merca20.com/oidos-de-chicharronero-tacto-de-elefante/

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