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La honestidad y el encuentro son consigo mismo

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Desde la más remota antiguedad el ser humano se ha visto asediado por el EGO, una falsa creencia de sí mismo, y esto le ha ocasionado muchos problemas y el abandono del reconocimiento de su potencial divino.

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La honestidad y el encuentro son consigo mismo

  1. 1. Tema: La honestidad como eje que equilibre nuestra integridad personal y restaure la confianza en los actos humanos y principio para la construcción de una sana convivencia que fortalezca una cultura del respeto y la dignidad humana. Introducción Hoy en día, ser honesto en cualquier ámbito de la sociedad es un problema social muy grave, puesto que, generalmente siempre nos encontramos con situaciones difíciles, que pareciera nos obstruyen a decir la verdad y esta actitud, nos orilla a cambiar el sentido de las cosas. La honestidad quizás sea uno de los valores más básicos y universales, imprescindible para poder construir la convivencia humana y establecer, una buena relación entre las personas, Gobiernos, instituciones, etc. La marcha de la humanidad, ya sea a gran escala o en pequeñas comunidades, depende del grado de honestidad de quienes la integran, una honestidad que debería impregnar todas las esferas que involucran la actividad humana. Como muchas virtudes, se la valora más cuanto más se ausenta de nuestra sociedad, apreciándola tarde, cuando se resquebraja el edificio de lo social y sufrimos las consecuencias. Cuando en el año 2008, un reducido grupo de filósofos tratábamos de dar forma a la declaración de principios en torno a
  2. 2. una ética universal, escribíamos sobre la honestidad y la integridad personal: «El mundo necesita que los seres humanos vivamos con honestidad, con coherencia con nuestros propios principios y nuestro sentido del Bien y la Justicia. Es decir, con una cierta unidad entre pensamiento, sentimiento y acción, que se manifieste en sinceridad y fortaleza moral para no dejarse arrastrar por las oportunidades de corrupción que se nos presenten». «Solo la honestidad produce ejemplo y es este, el ejemplo, el imprescindible motor de la transmisión de valores y de la confianza en los poderes públicos representados en sus responsables». Si bien el relativismo imperante en el siglo XX ha producido una gran confusión con respecto a este y otros valores humanos, humildemente creo que se impone la necesidad del sentido común y de poder abordar valores esenciales que, por universales, son comunes a toda la humanidad, si bien cada cual puede recorrerlos con sus diferentes matices y expresiones particulares. Honestidad y honradez van de la mano y se refieren hoy en día a lo mismo. En general, se trata de actuar coherentemente con nuestros valores, pensamientos y sentimientos. El hombre o la mujer honrados son fieles a sí mismos y coherentes con sus propios principios. No albergan ocultas
  3. 3. intenciones. Pero la coherencia solo no bastaría para reconocer la honradez. La honradez nos habla no solo de coherencia, sino de rectitud de ánimo e intención, es decir, que haya una buena voluntad en nuestros pensamientos y actos, lo que supone que nuestra intención está guiada por el deseo de hacer el bien, de hacer lo correcto. Por lo tanto, para ser honrado hay que tener valores con los que identificarnos. Para que haya honradez tiene que haber conciencia del bien y un impulso de desarrollo personal, afirmado en lo mejor de nosotros mismos, que fortalezca el altruismo, la bondad y el respeto por los demás. Es una expresión de nuestra fortaleza moral (como nos recordaría Platón), de nuestra capacidad de mantenernos firmes en nuestros principios más allá de la adversidad. Se trata de un acto de fidelidad a nosotros mismos. Por ese motivo se convierte en la medida de nuestra valía, de nuestro valor. Los tres grados de honestidad según Confucio (551 a.C.-479 a.C.) Confucio señalaba tres grados de honestidad. El primero (denominado Li) hace referencia al comportamiento que, basado en la sinceridad, busca conseguir los propios intereses, ya sea a corto o a largo plazo, busca el bien personal.
  4. 4. Un nivel superior (denominado Yi) se produce cuando el motor de nuestro comportamiento no es únicamente nuestro personal interés, sino que este se funde con lo que creemos justo y produce un bien, es decir, está movido por la bondad y la justicia. Contempla no solo lo que uno piensa y necesita, sino que incluye a los demás, sus necesidades y su bienestar. El nivel más elevado de honestidad (denominado Ren) surge cuando alcanzamos un sentido de fraternidad y humanismo tal que tratamos a todas las personas y seres como parte de nosotros mismos. Unidad e integridad personal. El gobierno de uno mismo Como vemos, la honestidad nos habla de la coherencia que necesita el ser humano entre lo que piensa, siente y hace, para el logro de una cierta felicidad y convivencia. Cuando hay honestidad, nuestros actos hablan de nuestras intenciones y estas son buenas. Pero toda unidad, toda armonía necesita une eje que equilibre, y este ha de estar constituido por lo mejor de nuestra naturaleza humana. La honestidad nos transforma en individuos (el individuo platónico que se diferencia del hombre-masa), en seres humanos
  5. 5. que han logrado una básica armonía interior, desarrollando un gobierno de sí mismos desde una conciencia elevada, desde el propio discernimiento, amor y sentido de la justicia. Nos hace libres y autónomos, pues nos permite movernos guiados por nuestra voluntad iluminada por los valores, y no por las circunstancias y los impulsos caprichosos de nuestra personalidad cambiante. Es, pues, como decíamos antes, una muestra de la fidelidad hacia nosotros mismos. Pero ¿a qué aspecto de nosotros mismos, considerando los muchos impulsos e inclinaciones que conviven y se manifiestan en cada uno constantemente? Pienso que a aquello que nos hace humanos, más allá de nuestra realidad animal. Es decir, que busca la propia identidad en nuestra capacidad de discernir, de percibir la belleza y desarrollar la bondad… cada uno en su medida. La base de la dignidad En cierto modo, podemos decir que la honestidad es atributo de nuestra dignidad y la medida de nuestra valía. Sin olvidar que todos los seres humanos (y me atrevería a decir que todos los seres vivos) somos dignos y, por lo tanto, objeto de respeto, tenemos que aceptar la natural aspiración a desarrollar y desplegar el maravilloso potencial que como seres humanos tenemos y que aún no se ha puesto de manifiesto.
  6. 6. Todos necesitamos un poco de autoestima y de aceptación, de valoración por parte de los demás, pero no son los honores y reconocimientos sociales lo que nos dignifica, sino nuestra integridad personal expresada en nuestros actos y los valores que los mueven. Quien tiene en estima su propia honradez es porque valora su dignidad, y esta la considera la mejor carta de presentación de sí mismo. No valora más lo que dicen los demás que su propia conciencia, y en su relación con el mundo, estima más sus principios que sus bienes. Su honestidad no se refleja únicamente en puntuales actos, sentimientos o ideas, sino en una constante y honesta trayectoria en aras del bien. El valor de la palabra La palabra, como vehículo de comunicación, revela nuestras ideas e intenciones –o debería hacerlo–, establece vínculos y crea puentes de conocimiento mutuo y del mundo. Si la palabra es sincera, es decir, expresa nuestras ideas e intenciones y compromete nuestros actos, entonces es constructiva y tiene valor. La palabra se convierte en un instrumento de poder, capaz de generar entendimiento, confianza y, por ende, convivencia.
  7. 7. Solo cuando la palabra tiene verdadero valor puede, a través del diálogo sincero, resolver los conflictos y sustituir a las armas de guerra. Pero cuando la palabra es un instrumento de engaño, un arma demagógica, cuando la palabra de un ser humano ya no vale nada, entonces es muy probable que sea reemplazada por la violencia y las armas. ¿Qué es lo que devuelve entonces el valor a la palabra? Aquello que se lo dio: el ejemplo. Solo el ejemplo da valor a la palabra. La falsedad, la mentira, destruyen y corrompen, como también lo hace el que faltemos a nuestros compromisos adquiridos, a nuestra palabra dada. En el antiguo Egipto, había una expresión para aquel que sabía medir sus palabras, ser veraz y honrado en sus compromisos: ser Justo-de-voz. La sombra de la honestidad: la corrupción La vida nos ha enseñado que para conocer la calidad de algo, su autenticidad y nobleza, hay que verlo sometido a pruebas que lo lleven al límite de su naturaleza (como las pruebas de resistencia de materiales o de calidad de los productos). Solo entonces sabemos la pureza y calidad con que está hecho.
  8. 8. Y, efectivamente, son las situaciones difíciles las que comprometen nuestra calidad humana, y es en ellas, donde se forja nuestra honestidad, nuestro auténtico valor. El sentido de la honestidad, se construye sobre los sólidos pilares de nuestros principios, pero se desenvuelve sobre lo que las situaciones de la vida nos presentan y, si bien, la vida exige flexibilidad y adaptación, no podemos disfrazar la corrupción con adaptación a la realidad. Cuando algo pierde su naturaleza y se descompone es cuando decimos que se corrompe. La corrupción no es sino la pérdida de autenticidad, de unidad y coherencia para con los valores que nos comprometen. Y se suele presentar ante las oportunidades de satisfacer nuestros intereses egoístas o cuando estos intereses están en peligro. Se corrompe quien ha puesto su dignidad moral en el mercado, o sencillamente siempre tuvo como amos y señores sus deseos y apetitos, más allá de las apariencias. Hay quienes se venden por el dinero, por el halago, por el sexo o la apariencia de poder, que es falso, pues acaban siendo marionetas movidas por los hilos de sus propias debilidades. La honradez se cimienta sobre la ética personal. Ni las intenciones egoístas ni la ceguera dogmática son buenos
  9. 9. consejeros. Por eso, el que es honrado no abusa ni de la confianza ni de la debilidad de los demás. Responsabilidad La honestidad es un ejercicio de responsabilidad y libertad. Supone no solo ser consecuentes con nosotros mismos, sino asumir las consecuencias que se derivan de nuestras palabras y actos. Si cometemos un error, deberíamos recoger el fruto, corregirlo o rehacer el camino. El error no nos hace indignos ni merma nuestra honradez, pero sí la actitud que trata de culpabilizar o responsabilizar a otros de nuestros errores. Si somos libres para elegir, debemos ser responsables para asumir las consecuencias de nuestras elecciones. Esto es la base de la libertad, no se puede separar de la responsabilidad. Paradojas de un mundo que se cree libre, pero que constantemente huye de su libertad. ¿Puede un fanático o un loco ser honrado? Si por honestidad entendemos únicamente actuar tal y como se piensa, los fanáticos y los malhechores lo serían, pues actuarían en muchos casos en consecuencia con lo que sus enfermizas mentes o impulsos instintivos les dictan. Sin embargo, al hablar de honestidad reconocemos que la primera integridad que necesitamos es para con nuestra naturaleza
  10. 10. humana. Nadie puede permanecer ajeno al compromiso con la propia vida y con el bien común. ¿Existe un deber propio del ser humano? Es difícil responder en un tiempo en el que solo hablamos de derechos, pero si reconocemos unos derechos humanos es porque intrínsecamente aceptamos unos deberes humanos que, como los derechos, forman parte de nuestra naturaleza, y nuestra integridad debe medirse con respecto a ese deber ser, a ese deber ser humano. En Oriente se nos hablaba de la recta conciencia, el reconocer el Dharma y ajustarnos a él, siendo el Dharma, en este caso, aquello que conduce hacia el buen desarrollo de lo mejor de nuestra condición humana. En el Noble Óctuple Sendero, Buda recomienda elegir unos rectos medios de vida que no traicionen el deber natural que nos corresponde como seres humanos. Platón nos insta a aspirar a ser guiados en nuestra vida por el mayor bien y sabiduría. Esa es la mejor aspiración a la que puede llevar el valor de la honestidad. Quien es honesto es confiable Esta es la base de toda relación y convivencia. Nadie quiere ser decepcionado o engañado. La honestidad genera confianza, y la primera confianza que necesitamos es en nosotros mismos.
  11. 11. De la misma forma que el ejemplo que recibimos de alguien nos permite realmente confiar en él, la confianza en nosotros mismos nace del ejemplo que nos damos, más allá de si nos ven o no; nace de la honestidad que tengamos para con nosotros mismos, para reconocer nuestras debilidades, pero también nuestras fortalezas. Hoy más que nunca, cuando vemos cómo se derrumba la confianza en nuestros representantes políticos y agentes sociales, y con ese derrumbe vemos tambalearse el equilibrio social y la convivencia, se pone de manifiesto que la honestidad es la base de la confianza y que esta pasa inexorablemente por dar ejemplo. HIPÓTESIS Quien es honesto es confiable. Esta es la base de toda relación y convivencia en un grupo social determinado. El valor de la honestidad genera confianza. Por lo tanto, una persona que no es honesta no es confiable. Quien es honesto es íntegro y auténtico. La persona con esta cualidad cuida sus palabras, pensamientos y deseos. Respeta a los demás como se respeta a sí misma, tiene un alto sentido de autoestima.
  12. 12. El hombre o la mujer honrados, son fieles a sí mismos y coherentes, con sus propios principios. Es decir, no albergan ocultas intenciones. Pero la coherencia solo no bastaría para reconocer la honradez. ¿Cuál es el beneficio de practicar la honestidad? 1.- Lograr una conciencia íntegra y libre de cargas emocionales. 2.- Generar un entorno de confianza con los demás. 3.- Disfrutar de la paz, tranquilidad y dicha. Estar en paz consigo mismo, con nuestros pensamientos, sentimientos y con nuestros actos y palabras. 4.- Fortalecer la coherencia con los pensamientos, sentimientos, la palabra y las acciones. Dignificar las acciones justas y honestas. 5.- Contribuir a la construcción de una nueva sociedad. En resumen, podemos mencionar, que el alcoholismo, las drogas, el bajo rendimiento escolar, la ansiedad, la desesperación, el temor, la duda, la irresponsabilidad, la corrupción, la desigualdad social, la violencia y la delincuencia organizada, etc. Son el resultado de la falta de honestidad en nuestra vida, como eje rector que nos permite construir una sana y recta conciencia.
  13. 13. LA SOLEDAD Y SU RELACIÓN CON LA DISOLUCIÓN DEL EGO: Falsa conciencia. La soledad puede manejarse como una oportunidad para que se manifieste la singularidad en las personas. Si se comprende, que esta experiencia, contribuye a favorecer la maduración emocional y cognitiva en el desarrollo humano. El conseguir esto en la psicoterapia, implica un cambio en el concepto de sí mismo, y en la forma que se establecen las relaciones interpersonales, por ejemplo, en las relaciones de pareja, el trabajo con estos sentimientos, permitirá la posibilidad de expresarse en forma más auténtica y espontánea. Los cambios en la concepción de sí mismo, se producen cuando se aventura la persona a experimentar esta singularidad, que no puede anticipar, sino se anima a vivirla dentro del proceso de enfrentar su propia soledad. Aunque este proceso puede llevarse a cabo, recurriendo al empleo de los propios recursos y fortalezas, es recomendable que, se acompañe de ayuda profesional. Una vez que, se adquiere autoconsciencia de la soledad, se da un nuevo comienzo en el que se podrá experimentar emociones, sentimientos y pensamientos con mayor libertad. En la psicoterapia de soledad, la separación o pérdida, no es lo que origina la crisis, sino el “falso yo” que, construyen las personas alrededor de sí mismas, y a partir de este sector, se actúa en cualquiera de los ámbitos, que funciona como un mecanismo de defensa (identificando amigos y enemigos, según sean las circunstancias, lo bueno y lo malo a parte de este tipo de consciencia foránea), para enfrentar situaciones de la vida cotidiana que traen experiencias de dolor, sufrimiento, angustia, desesperación y que acompañan las relaciones vinculantes entre las personas. (Joel Moguel M. pág. 77). Este mecanismo impide y mutila la posibilidad de reconocerse a sí mismo en la singularidad. Lo anterior es debido, al diálogo interior y sus voces, que la persona escucha en el interior de su mente sin que ella se dé cuenta. El enfoque de una psicología de la singularidad, nos aporta, otra forma de trabajar de los duelos (dificultades o problemas), orienta hacia el tránsito de una vida original y única.
  14. 14. La región de la soledad es un espacio dinámico en el que se puede entrar o salir según las necesidades de maduración emocional o psicológica, para enfrentar situaciones de la vida que traen experiencias de dolor, y que acompañan a las relaciones vinculares humanas. El desapego es una condición necesaria para el descubrimiento de sí mismo en las relaciones con los otros, si no se establece contacto con la soledad, es difícil poder percatarse de la singularidad que existe en un mismo, y que impulsa al desarrollo de la creatividad y originalidad. En la singularidad no existe manera de anticiparse a lo que va suceder emocional y sentimentalmente en uno mismo, y tampoco lo que sucederá en las relaciones significativas. Por lo que toda preocupación basada en algo ya establecido por el pasado o futuro, deja de existir como basada en algo, que frena la posibilidad de ser con el otro. Una de las formas más frecuentes en que se manifiesta el estar solo, es el saber que uno es el responsable de su propia vida y conducta. Esto se logra cuando se moldean las emociones para que se facilite este desprendimiento, abriéndose un nuevo mundo lleno de posibilidades que no puede imaginar la persona, porque la singularidad, es extraña y rompe con los patrones establecidos, lleva a colocar a las personas en lugares que desconoce, pudiendo cambiar su vida significativamente. La singularidad en la región de la soledad, es un espacio-tiempo de oportunidad para liberarse del autoengaño. Dicho de otro modo, implica construir un entorno interno, que pueda reflejar lo que verdaderamente somos, lograr habitar en una región espacio-temporal donde se construyan nuevas reglas, y estas, pueden ser que, no empaten con las costumbres, normas o estereotipos vigentes de una época. Como bien se ilustra en una de las obras de Jalil Gibran. La soledad es un consuelo para un alma entristecida, que aborrece a los que la rodean, igual que un ciervo herido cuando abandona su rebaño (manada) para refugiarse en una cueva, en la que sobrevira o morirá.
  15. 15. La soledad es un fenómeno de la naturaleza, que nos permite percatarnos de nuestra ignorancia, al establecer contacto con la mismidad. Los receptores sensoriales del encéfalo se hacen más sensible, y esto permite un mayor acceso a la información interna o externo. Una de las emociones, que se presentan en el proceso de hacer frente a los sentimientos de soledad, es el temor a no tener de donde sujetarse. La necesidad de sentirse parte de algo o alguien, es una condición existencial humana, que aparece en las separaciones, pérdidas, distanciamientos o los sentimientos de abandono, que forman parte de la vivienda subjetiva de la soledad. En la mayoría de los casos, la soledad está asociada a una experiencia negativa, que hay que superar, para ya no sentir esa sensación de vacío, solo en dos casos se refieren que la experiencia les contribuyo a fortalecer los sentimiento de autonomía, seguridad emocional y creatividad. Hay personas en las cuales, se han acostumbrado a vivir en forma permanente con un inmenso vacío creyendo que les aporta creatividad, lo usan como una forma de vida. Es importante mencionar, que existe una expresión de miedo que se ha identificado en estas personas al momento le hacerles la siguiente pregunta ¿alguna vez te has sentido sola o solo (han experimentado un vació inmenso en tu interior)? Por ejemplo, en otro contexto experimental, una mesera respondió a esa misma pregunta, lo siguiente: ¡sí, me he sentido sola¡ mientras su rostro cambiaba a la tristeza y sus ojos se ponían húmedos por las lágrimas derramadas, al momento de hacer referencia al ¿cuándo? Esta persona contestó “siempre”. Después de un silencio que duró unos segundos, se incorporó a sus labores para ya no hablar más del asunto. El ser solitario también puede ser una forma de vida, que invade todas las esferas de la vida, aunque se busque sujetarse de algo o alguien para olvidarse de la sensación que vive diariamente. (pág. 75)
  16. 16. Una gran parte de la información que sucede en nuestro interior, se produce sin acceso consciente, es decir, no tenemos control de ella. Nuestra ignorancia sobre nosotros mismos, depende por decirlo de otra forma, de la capacidad de la corteza cerebral para reducir los efectos de la estimulación externa, sobre la memoria implícita, que es la que da dirección al comportamiento involuntario. La singularidad aparece en el punto donde la disolución del yo (ego) produce una discontinuidad (singularidad), donde el pasado y el futuro, deja de ser la frontera del pensamiento. (Pág. 65) Se nos ha dotado de una facultad (la corteza cerebral y la memoria implícita), que evita que seamos absorbidos por los dictados del mundo social, que en ocasiones pueden llegar a bloquear nuestro potencial del ser (singularidad). La soledad en la cultura se vive en angustia, debido al desconocimiento que se tiene de ella, cuando una persona se da cuenta, que no tiene sentido seguir sosteniendo la “ilusión de un yo falso (ego)”, que nada tiene que ver con él mismo, ni con su experiencia fenoménica, entonces se libera y permite la expresión de su singularidad como ser humano. La fórmula que se aplica por decirlo de algún modo, es estar en función del otro para poder ser. Por eso es tan difícil, que las personas adquieran responsabilidad por sí mismos, y busquen la maduración de su encéfalo, y con ello, también su autonomía y originalidad. El círculo vicioso, se reproduce de generación en generación durante años y años en las familias que forman parte de la humanidad, sin que se evite lo más posible conocer cuál es la historia detrás de lo que somos. No hay contacto con uno mismo en la soledad, puesto que, sólo se estimula al cerebro desde el exterior sin ponerle atención al sector inconsciente o a la parte interior del ser humano. Por lo tanto, hasta donde es posible se evita el desarrollo del encéfalo, lo cual puede permitir aumentar el potencial de ser, y con ello, dotar al sujeto con mayores recursos o para responder al entorno.
  17. 17. Hoy en día resulta paradójico, que aunque la tecnología de las comunicaciones ha acortado la distancia entre los seres humanos, la comunicación personal y consigo mismo parece evitarse, es como una especie de búsqueda de sí mismo en el exterior, que lleva a un sentimiento de vació que no puede ser llenado. Las personas poder seguir sintiendo soledad aun intercambiando mensajes con miles de personas, drogándose o buscando experiencias externas en cualquier lugar de la sociedad, etc. (las personas compran, venden, viajan, y hacen muchas cosas creyendo que eso les traerá felicidad, dicha, paz; sin embargo, esto es sólo pasajero y efímero, puesto que, huyen de una realidad). Autores como Joel Moguel Mondragón, en el párrafo número tres en la página número cincuenta y tres, en el Libro titulado: Soledad y singularidad, México 2016, señala lo siguiente: “Desafortunadamente se carece de una orientación adecuada para hacerle frente (soledad), y en ocasiones, esto pueden producir una crisis de angustia, que lleve al suicidio o al desarrollo de neuropsicopatologías. Sin embargo, que existen casos extremos, no quieren decir, que la causante de estos infortunios sea la soledad”. En resumen, es importante mencionar que, una gran mayoría de las personas en cualquier parte del mundo, huyen de sí mismas, puesto que, las rutinas diarias y la búsqueda del placer, los aleja del conocimiento de ellos mismos, provocando una gran vació que no puede llenarse con nada de lo que ofrece el mundo. Palabras clave Autoengaño, miedo, temor, angustia, falso yo (conciencia foránea), singularidad, mecanismo de defensa, falta de originalidad y autenticidad, hombres de segunda mano, conciencia acrecentada, memoria implícita, encéfalo, desapego, personalidad, carácter, temperamento, potencial del ser.
  18. 18. La actitud y el conocimiento de sí mismo (conciencia acrecentada): conducen al hombre al éxito y al desarrollo personal pleno. La vida de cada persona es un camino hacia sí mismo, el ensayo de un camino, un boceto de un sendero. (Herman Hesse). La habilidad social y de negocios, que se admira después de la personalidad, indudablemente, se encuentra en la manera de tratar y alternar con otras personas con buen éxito, es decir, las relaciones interpersonales. ¿De qué sirven los diplomas universitarios y el reconocimiento académico, sí sencillamente, la persona no es capaz de entender y llevarse bien con sus semejantes? Por lo tanto, podemos decir que, personalidad es el nombre que se da a la suma de cualidades individuales adquiridas y que se revelan en la conducta de cada persona. Es el nombre de la actividad personal y única, que resulta de la herencia, hábito y costumbres sociales, en la vida del sujeto. Aunque hay quienes mencionan, que hay más de eso, es una combinación de actitudes ganadas por conciencia propia en la dirección sensible de propósito y deseo organizado con la ayuda de la disciplina y la voluntad. Personalidad, entonces es una organización de las características individuales manifestadas en coherentes y efectiva conducta personal. Se vuelve algo para construir, para aspirar, y para conquistar cada día sin alguno punto de término. Así de esta manera, cada uno de nosotros nos aventuramos en el vasto mundo repleto de seres humanos, equipados con una personalidad sujeta a mejoramiento y expansión continua para hacer una feliz y satisfactoria adaptación a la vida y a todo lo que ésta envuelva. Sin embargo, para conquistar la felicidad y el logro de la adaptación a la vida, es importante desarrollar la habilidad de tratar con otros y tener la sensibilidad hacia los derechos y sentimientos del prójimo, esto constituye un privilegio humano y establece la diferencia entre el saber y la cultura, entre la información y la experiencia, entre el refinamiento y la influencia social. No obstante, puede una persona conocer todas las filosofías, artes y ciencias del mundo, y sin embargo, la comprensión y la práctica de las relaciones humanas son aún más importantes y difíciles de lograr.
  19. 19. Por consiguiente, vivir en un mundo tan vasto y tan heterogéneo, significa un gran juego, el juego de la adaptación personal, intrigando, desafiando, alardeando, siempre pidiendo lo mejor de lo mejor para nosotros, en este juego que necesitamos ser un crédito personal y un haber para las personas que están a nuestro alrededor. Un hecho concreto de lo más significativo y completamente inevitable es que, queramos o no, hemos nacido en un maravilloso planeta habitado por seres humanos de todos los tipos, temperamentos y carácter: adorables, mezquinos, egoístas, generosos, arrogantes, soberbios, mendigos, ignorantes, inteligentes, bondadosos y algunos otros, malvados y asesinos. Como podemos apreciar, estas cualidades positivas y negativas, son parte de la personalidad de los sujetos y existen en todas las razas, colores y clases sociales, que conocemos hoy en nuestro mundo. Atendiendo a estas cualidades anteriores, es importante que cada uno de nosotros, en este mundo postmoderno y que se mueve a gran velocidad, deliberadamente, necesitamos tomar tiempo para dedicarlo a leer, reflexionar, estar en contacto con las plantas y los animales, descansar y pensar; para poder evaluarnos y hacer un balance de las cualidades positivas y negativas, que forman parte de nuestra personalidad y temperamento. Si fallamos en hacer tal cosa, perennemente a través de los años, habremos adquirido una tendencia creciente a ser superficiales, de mentalidad y acción mediocres; perderemos nuestra individualidad (singularidad) y amenazaremos seriamente, el mejor desarrollo de nuestra personalidad definida y sobresaliente. Hay ciertas ocasiones en nuestra vida, en que por el instinto de nuestro espíritu gregario, crecemos y nos desarrollamos en un grupo social determinado, sin embargo, cansados de la gente, de sus caras, de sus muchas indiscreciones y del vaivén de la humanidad, acabamos suspirando por un quieto rincón, alejados del bullicio hasta que volvamos a reanudar nuestra vida espiritual y reconstruir nuestra paz mental. Más importante saber de qué se vive, es mejor llegar a comprender para qué se vive, es decir, cuál es el propósito de nuestra vida.
  20. 20. Quien tiene un por qué vivir, encontrará siempre el cómo vivir plenamente la vida, y además, estar agradecido por cada amanecer. Quién aún no ha encontrado el propósito de su vida andará como un barco en alta mar sin timón y puerto en donde atracar. Es decir, siempre desorientado y renegando por todo. Gracias a investigaciones realizadas por expertos en psicología, sociología, y en las neurociencias, se ha podido identificar algunos factores que influyen de manera importante en los ámbitos o roles de cada persona, los cuales contribuyen de manera positiva o negativa en el desarrollo o calidad del índice humano y son los siguientes: a).- Personal.- Físico, intelectual, afectivo (sentimientos y emociones), espiritual. b).- Familiar; c).- Social, y d).- Laboral. ¿Cómo descubrir nuestra misión personal o destino? Es conveniente, en primer término encontrar el sentido de la vida, y después, de esto se vislumbra la visión y la misión de cada uno de nosotros. La visión y la misión, está constituida por objetivos claros y concretos, metas y líneas de acción bien definidas y detalladas. La visión es lo que quiero lograr en la vida, es el destino final. En otras palabras, es nuestro porvenir. Consiste en el tener. La misión es el para qué estoy en este planeta tierra (mundo). Es el propósito del ser. Es lo que escojo hacer en el recorrido o en el sendero del diario vivir. Es encontrar, el hacer a lo que me siento llamado de acuerdo con los talentos y habilidades que poseo, a través de ese camino, que escoja seré capaz de alcanzar la visión.
  21. 21. En primer lugar, debemos de hacer un inventario personal de nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas (matriz FODA). Así de esta manera, seremos capaces de saber que queremos, hacia donde vamos y por qué queremos llegar ahí. Muy pocas personas a una temprana edad, serán capaces de encontrar la misión o el para qué de su vida. La gran mayoría, andarán por mucho tiempo deambulando por la vida, sin encontrar el propósito de su vida, y esto, les producirá frustración, enojo y malestar fisiológico y psicológico. Por ello, es muy importante identificar las fuerzas que yacen en el interior de cada uno de nosotros. Una vez encontradas estas fuerzas internas, serán de gran utilidad para que impulsen nuestro diario vivir, y con ello saber realmente que deben hacer. Las habilidades, destrezas y competencias, serán en cada momento la fuerza motivadora, que nos guíen a través de las acciones y nos ayuden a superar nuestros propios límites y obstáculos, que se interpongan en cualquier momento en nuestro camino. De acuerdo como nos desempeñemos cada día en nuestro trabajo u oficio (conducta, carácter y personalidad), seremos capaces de reflejar nuestras aspiraciones y deseos más profundos. Dice un dicho: “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te conduce allí”. El saber hacia dónde nos dirigimos con nuestra vida, nos permite saber cuándo y cómo llegar a donde queremos. Muchas personas caminan por la vida sin saber que quieren y por qué están aquí. Si una persona no tiene un proyecto de vida, todas las novedades y las situaciones superficiales lo atraerán hacia ellas.
  22. 22. Si una persona no sabe que quiere en su vida, o a dónde quiere llegar, cualquier camino la llevará a donde menos se espera llegar. Esto ocurre, porque no sabe cuándo llegar y por dónde. Sin embargo, no basta con saber únicamente hacia donde nos dirigimos, sino que haremos ahí una vez que lleguemos. Por ejemplo, una persona que en algún momento de su vida de niño pensó en tener una empresa, la cual diera trabajo a un grupo de personas y de esta manera, sostener a sus familias a través de la prestación de un servicio en el mercado. Debe de tener en claro, que producto desea comercializar y que innovaciones, debe estar haciendo para sostenerse en el mercado y además, cómo lograr expandirse hacia otros nichos de mercado interior y exterior. Hoy en día en nuestra sociedad, somos testigos de una gran cantidad de empresas, y muchas de ellas, no han logrado sostenerse y han tenido que cerrar por problemas financieros o de corrupción. En estos últimos 100 años, son muy pocas empresas que han logrado pasar la prueba de calidad, innovación y sobre todo del buen trato a sus trabajadores, quienes con su esfuerzo y trabajo, producen y hacen, que sea prospera algunas empresas gracias al esfuerzo humano y el trabajo colaborativo de sus integrantes. Quiero enfatizar, que los seres humanos somos personas de hábitos, y estos dirigen nuestra vida diaria, sin que nos demos cuenta de ello, cada día y a cada momento hasta el instante último de la muerte. Un hábito es una actividad inconsciente, que se ha integrado a nuestro diario vivir, y actúa de manera automática, sin que nos demos cuenta de ello, esto sucede porque no somos capaces de reflexionar sobre lo que hacemos y porque lo hacemos.
  23. 23. Los hábitos requieren solo de la práctica de unas cuantas veces y después de manera automática, se integran a nuestra vida. Por ejemplo, abrocharnos las agujetas de los zapatos, lavarnos las manos, comer, tomar algún líquido, incluso bañarnos y muchas actividades más, las cuales hemos aprendido desde la niñez y a la fecha, no hemos reflexionado ni cuestionado su hacer. Por otra parte, las virtudes son fuerzas que llevan a la persona a la excelencia, a la perfección, es decir, a ser capaces de hacer algo excelente y grandioso con nuestro obrar personal. Por ejemplo, tocar un instrumento, sobresalir en alguna disciplina científica, destacarse en alguna actividad deportiva o artística, o bien como líder en algún campo laboral, social o económico. La virtud es la encarnación operativa del valor. La virtud sólo puede dirigirse al bien a través de valores éticos y morales. Los ideales que han de iluminar, el camino del hombre próspero y exitoso, una y otra vez, y que han infundido valor para enfrentarse a la vida, sin importar los obstáculos o fracasos necesarios, que han aparecido en el diario vivir, los podemos ver en científicos y artistas. Para un físico premio nobel por el trabajo de la Mecánica Relativista (1920), como lo fue Albert Einstein, los valores que guiaron su vida fueron la belleza y la búsqueda incansable de la verdad. Como podemos apreciar, la vida cotidiana debe de tener en todo momento una finalidad y un significado. Es decir, un por qué vivir. Todo persona de éxito y emprendedora, cuenta con valores sólidos, que son el camino necesario para el crecimiento personal, y estos deben de conducir al individuo a una plena dicha y felicidad. Escribe en una hoja los valores que considere importante en su vida, y mencione porque ha elegido estos valores.
  24. 24. Las facultades del ser humano, que actúan para realizar los valores que ha elegido tener en su vida cotidiana y ponerlos en práctica. a).- En la mente se conoce, se investiga, se reflexiona. b).- En la conciencia se elige, es este lugar donde está el bien y el mal. La conciencia ocupa mucho tiempo para despertar y madurar. c).- En la acción se pone en práctica lo que cree necesario y con valor. La praxis se logra a través de la experiencia y el sufrimiento. Podemos mencionar, que el ser humano está hecho para vivir con valores, para encarnarse en aquello que es bueno, verdadero y valioso para la vida en sociedad y para el cuidado de la naturaleza. El valor es algo que se descubre como un bien, y se elige de forma libre y consciente, y además, busca en todo momento ser realizado por la persona con el propósito de un bien común. La finalidad a los principios inspira la elección de los medios. Por lo tanto, es importante volver a retomar el tema del proyecto de vida, y hacernos la pregunta siguiente: ¿Qué quiero ser o en qué me quiero convertir en algún día muy cercano? Es importante como persona, tener definido un fin en nuestra mente, y trabajar con ahínco, disciplina y mucha dedicación cada día, para que en un momento determinado, se logre alcanzar la meta que hemos elegido o trazado. Son los valores, los principios y los hábitos sean estos positivos o negativos, los aspectos o factores que nos llevarán al éxito o al fracaso en un momento determinado. Reconozcamos con humildad, que cada uno de nosotros somos los arquitectos de nuestro propio porvenir, cada uno somos los responsables de lo que logremos en nuestra vida.
  25. 25. Nuestras actitudes, emociones, sentimientos y pensamientos, son las fuerzas invisibles que dirigen nuestra vida interior y esta se manifiesta en la conducta a través de actos o acciones cotidianas. Por ello, es importante cuidar y estar atento a todo lo que sucede en nuestro interior. Cada momento, debemos de estar alerta como guardianes de un valioso tesoro, el cual está en nuestro interior y sólo nosotros, podemos ser capaces de lograr lo que queremos en nuestra vida. A lo largo de la evolución de la humanidad, sin lugar a dudas, han aparecido grandes obstáculos y retos o desafíos, que han tenido que enfrentar en su momento, los grupos sociales que nos han antecedido. Y solo unos cuantos han logrado realizarse. Desafíos como catástrofes y desastres naturales, en forma de una erupción volcánica, deslaves, y desbordamiento de ríos o causes de agua debido a las lluvias torrenciales, o por la sequía. En fin, tantos ejemplos reales, que en algún lugar del planeta tierra se han manifestado, han existido y han tenido, que enfrentar en su momento, el hombre en su lugar de origen. Sin lugar a dudas, estas inclemencias han templado el alma y el espíritu, impulsado a las personas en su momento para conseguir lograr la dicha y la felicidad, y comprender, que la vida es un campo de entrenamiento tanto físico como psicológico, y triunfará, aquella persona que aproveche al máximo cada experiencia de su vida. Ante estas situaciones o circunstancias naturales o sociales, es importante preguntarnos: qué aspectos en la vida son necesarios cuidar y con esto empezar a construir una vida con propósito. 1.- Tener un fin en la mente, es decir, que queremos llegar a ser. 2.- Encontrar un sentido a la vida, un por qué vivir.
  26. 26. 3.- Cada día de nuestra existencia fortalecer a través de valores, principios y buenas actitudes, nuestro actuar. 4.- Cada día, debemos de esforzarnos a lo máximo para dar lo mejor de nosotros mismos en cada uno de los ámbitos: Familiar, social, laboral, etc. 5.- Implementar en nuestra vida hábitos como la disciplina, la dedicación, el esfuerzo, el respeto, la responsabilidad, la empatía y el altruismo. La personalidad y el carácter, se nutre del crecimiento de la vida interior, y la conducta se engrandece con los buenos hábitos y actitudes. Por la tanto, cada día debemos de trabajar con ahínco y esmero, como si fuera el último día de nuestra existencia. Todos los seres humanos tenemos una tarea que realizar, lo difícil, es que cada uno de nosotros de manera personal, debemos de encontrar la forma individual de descubrirla. Aun no hay un manual o una guía, que nos permita de manera fácil y rápida, encontrar nuestro destino o nuestra misión en la vida. Cada uno de nosotros tarde o temprano lo descubriremos, o quizás muchos otros, nunca se darán cuenta, que ya la encontraron y la dejaron pasar, o bien se perdieron en el camino, y viven frustrados y angustiados porque el pasado los ha dejado muy lastimados con cada experiencia que tuvieron que pasar en su momento. QUE JEHOVÁ DIOS TE ACOMPAÑE EN ESTE VIAJE, TE DESEA TU AMIGO Y SERVIDOR: RAMON RUIZ LIMON.
  27. 27. Su siguiente paso. El lector ha recibido, el mensaje de este importante material. Para que puede obtener de su lectura el mayor beneficio, se le recomienda el siguiente ejercicio. PRIMERO.- Anote en las próximas páginas, aquellos detalles que más le interesaron del tema y subtemas expuestos a lo largo de sus páginas, y que considera, que hubo comprensión para su eficaz aplicación en la vida diaria. SEGUNDO.- Haga una lista de las cosas que pueda y deba hacer ahora, a fin de mejorar y superar su vida, por medio de los conocimientos adquiridos. Comience su nueva vida inmediatamente, aplicando las enseñanzas de esta lectura. Para ejecutar su plan, debe valerse de las instrucciones que a los largo de las páginas, se mencionaron con exhortos e invitaciones, y por favor, guíese por ellas. Mental y espiritualmente, propóngase redactar un Plan de Vida, útil a usted mismo, y llévelo a la práctica hasta el fin, siempre recuerde: téngase paciencia y comprensión de sí mismo sin caer en la conformidad. Ponga toda su fuerza, con la ayuda de la disciplina, laboriosidad y voluntad por mejorar su calidad de vida. Así será más útil a usted mismo y a la sociedad de su país, y sin duda, obtendrá todo el éxito y el bienestar que desea, y sobre todo conquistará la dicha, felicidad y se conquistará así mismo; es decir, encontrará su singularidad y su desarrollo de su conciencia.
  28. 28. Palabras clave Honestidad, responsabilidad, autenticidad, ética personal, principios y valores éticos, coherencia, autoestima, respeto, justicia, hombre de doble ánimo, personalidad, carácter, convivencia social. Fuentes de consulta 1.- Ensayo sobre la honestidad. Disponible en: https://www.revistaesfinge.com/filosofia/corrientes-de-pensamiento/item/1560-honestidad-e- integridad 2.- Fuente de consulta: http://ceujalitb.blogspot.com/2013/02/ensayo-sobre-la-honestidad.html 3.- Ruiz Limón, Ramón. El viaje al poder de la conciencia. 4.- Ruiz Limón, Ramón. Los métodos didácticos y la epistemología. 5.- Ruiz Limón, Ramón. El poder de los dichos de la boca y del pensamiento. 6.- Nuestros valores sociales. Enciclopedia de eficiencia personal. University Society de New York. Tomo VIII. Tercera Edición, 1948. Estados Unidos de Norteamérica.

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