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UNA VISIÓN ESPACIAL DE LA TRAGEDIA DE VARGAS: ANTES Y DESPUÉS
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UNA VISIÓN ESPACIAL DE LA TRAGEDIA DE VARGAS: ANTES Y DESPUÉS

  1. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 43 UNA VISIÓN ESPACIAL DE LA TRAGEDIA DE VARGAS: ANTES Y DESPUÉS José Luis López1 , Rogelio Altez2 1 Instituto de Mecánica de Fluidos, Facultad de Ingeniería, Universidad Central de Venezuela, 2 Escuela de Antropología, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela; jlopez@imf.ing.ucv.ve, ryaltez@yahoo.es RESUMEN En este trabajo se presenta una visión espacial de la tragedia de Vargas a través del análisis de fotografías aéreas, imágenes de satélite y fotografías en sitio, tomadas en diferentes épocas, las cuales ilustran la situación existente antes y después del evento extraordinario que ocurrió en diciembre de 1999. La idea es aproximarse gráficamente al impacto que tuvieron los aludes torrenciales en las poblaciones asentadas sobre los abanicos aluviales del litoral, señalando algunos aspectos relacionados con los procesos fluviales y la ocupación del territorio en el estado Vargas. A SPATIAL VISION OF VARGAS TRAGEDY: BEFORE AND AFTER ABSTRACT In this paper a spatial vision of the Vargas tragedy is presented, using aerial photos, satellite images and pictures, taken at different times, which illustrate the situation before and after the extraordinary event that took place in December 1999. The main idea is to approximate the reader to the impact that the debris flow had on the urban areas located in the alluvial fans, emphasizing some aspects related to fluvial processes and land use regulation. PALABRAS CLAVE: Vargas, visión espacial, ocupación del espacio.
  2. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 44 Este trabajo representa una síntesis de lo que técnica y metodológicamente puede construirse con ese objeto, permitiendo, asimismo y en la medida en que los ejemplos den lugar a ello, observar esos procesos en el marco del post-desastre y las decisiones tomadas al respecto. En algunos casos, estas aproximaciones corroboran en tiempo real y presentelosprocesosdeconstrucciónyreproducción de los riesgos y las vulnerabilidades en la región. ORGANIZACIÓN DE LAS IMÁGENES PRESENTADAS Las composiciones fotográficas que se ofrecen a continuación representan a las zonas más afectadas del estado Vargas y el litoral central en general. Se ordenan cardinalmente de oeste a este, desde la quebrada Piedra Azul en la parroquia Maiquetía, hasta Camurí Grande, en el extremo oriental. Es importante destacar que son éstas las zonas que enseñaron mayores efectos destructivos en toda la región de estudio, concentrando el mayor alcance del desastre entre las parroquias de Macuto y Caraballeda, especialmente en torno a las quebradas y ríos de San José de Galipán, El Cojo, San Julián, Cerro Grande y Carmen de Uria. El orden en que se presentan las imágenes es el siguiente: Caso 1: Quebrada Piedra Azul en Maiquetía (Figuras 1 y 2). Caso 2: Quebrada Osorio en La Guaira (Figuras 3). Caso 3: Quebrada Guanape en Punta de Mulatos (Figura 4). Caso 4: Quebrada Alcantarilla en Macuto (Figura 5). Caso 5: Quebrada San José de Galipán en Macuto (Figuras 6, 7 y 8). Caso 6: Quebrada El Cojo en Macuto (Figura 9). INTRODUCCIÓN Eleventodediciembrede1999enlaregióndellitoral central ha significado una frontera interpretativa en las ciencias aplicadas de Venezuela, toda vez que sus antecedentes se hallaban lo suficientemente distantes en el tiempo como para que pudiesen fungir de elementos comparativos. No se trata solamente de una distancia temporal en cuanto a la calidad del conocimiento científico (si se observa que el último acontecimiento de alcances geográficos similares puede ubicarse en el año 1951), sino también con relación al contexto histórico, social y urbano de la propia región litoralense. Con la tragedia de 1999, las ciencias naturales y sociales contaron con un “caso escuela” en pleno desarrollo y al alcance de las prácticas, técnicas y metodologías de todas las disciplinas que se dieron a la tarea de abordar el desastre y sus múltiples consecuencias. Estas aproximaciones condujeron a combinar las miradas de esas disciplinas, construyendo así un enfoque transversal en las interpretaciones sobre las causas y los efectos de este acontecimiento, y facilitando al mismo tiempo una amplia vinculación metodológica. En este sentido, la observación de los procesos naturales (meteorológicos, hidrológicos, geológicos, ambientales, geomorfológicos), se hizo de la mano de la apreciación de los procesos históricos y sociales (ocupación de los espacios, desarrollo urbano, marginalidad, infraestructura), permitiendo con ello una mayor amplitud en el alcance de los razonamientos que al respecto se desplegaron. Unaaproximaciónalainterpretacióntransversal de estos procesos puede lograrse observando el desarrollo histórico de los espacios ocupados y su comportamiento en el tiempo con relación a los fenómenos naturales a los que se hayan expuestos. El objeto de este trabajo es presentar una visión espacial de la tragedia de Vargas, a través del uso de fotografías aéreas, imágenes de satélite y fotografías en sitio, tomadas en diferentes épocas, las cuales ilustran la situación existente antes y después del evento extraordinario que ocurrió en diciembre de 1999. Las imágenes muestran la ubicación de los cauces fluviales, bosques, poblaciones, carreteras, y otros elementos de infraestructura, que permiten al lector establecer una interrelación entre ellos y su variabilidad en el tiempo y en el espacio.
  3. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 45 Caso 7: Sector Caraballeda-Tanaguarena (Figura 10). Caso 8: Quebrada Camurí Chico (Figura 11 y 12). Caso 9: Río San Julián en Caraballeda (Figura 13). Caso 10: Río Cerro Grande en Tanaguarena (Figura 14). Caso 11: Río Carmen de Uria en Uria (Figuras 15 y 16). Caso 12: Río Naiguatá en Naiguatá (Figura 17). Caso 13: Río Camurí Grande en Camurí (Figura 18). Las fotos o imágenes se identifican con un ANTES y un DESPUÉS, refiriéndose a la situación existente antes o después de los aludes de diciembre de 1999. PROCESOS FÍSICO-NATURALES E HISTÓRICO SOCIALES A TRAVÉS DE LA COMPOSICIÓN DE IMÁGENES Las lluvias extraordinarias de diciembre de 1999 cuentan con antecedentes documentalmente registrados. Pueden hallarse referencias a eventos destructores en los siguientes años: 1780, 1781, 1798, 1892, 1938, 1948 y 1951. En otras fechas también es posible hallar menciones a desbordamientos de quebradas y arrastres torrenciales, pero en esos casos se trata de eventos puntuales asociados a una sola quebrada.Esosantecedentesdancuentadefenómenos naturales que se repiten, eventualmente asociados a efectos de huracanes o frentes fríos que descargan grandes cantidades de agua contra las laderas de la cordillera de la Costa. Lo que hizo particularmente diferente a las lluvias de aquel diciembre no fue, ciertamente, el fenómeno natural en sí mismo, sino el contexto histórico en el que tuvo lugar. En efecto, se trata de fenómenos naturales potencialmente destructores cuya variabilidad es otorgada por los procesos históricos y sociales. La gran destrucción causada por los aludes de 1999 no puede tener antecedentes, puesto que nunca antes el litoral central se halló ocupado y desarrollado urbanamente como lo estuvo en ese año. Es ésta la condición que le diferencia con sus símiles anteriores, y en este sentido es posible advertir de qué manera se fue construyendo el riesgo a desastres por el estilo, construyendo a su vez la vulnerabilidad material e infraestructural con la que se enfrentó un evento catastrófico como el ocurrido entre el 15 y el 17 de diciembre de 1999. Cuando los procesos históricos envuelven a los procesos naturales, los resultados pueden tener dos características: o bien se domestican fenómenos y recursos naturales para el consumo o la explotación humana, o bien se alteran condiciones materiales que fragilizanlarelaciónconlanaturalezaylosambientes, generandoconellolaprobabilidadcerteradeeventos adversos y potencialmente catastróficos. Pocas veces en la historia del desarrollo industrial y el avance de la modernidad se ha logrado una domesticación y una explotación con resultados positivos para las sociedades humanas. Esas probabilidades certeras de eventos adversos son conocidas regularmente como desastres. En el caso específico de la región litoralense venezolana, la ocupación de los espacios en torno a los cauces y abanicos aluviales generó escenarios de alta vulnerabilidad frente a los fenómenos naturales asociados con condiciones geomorfológicas por el estilo. Los procesos históricos y sociales generaron contextos material y subjetivamente vulnerables, reproduciéndose inadvertidos ante la cotidianidad de la naturaleza. Estos contextos vulnerables materializaron el desastre de 1999 en aludes torrenciales y deslizamientos que produjeron consecuencias mortales. Algunas de las imágenes que se ofrecen en este trabajo evidencian que buena parte de la destrucción y de los fallecimientos se produjeron por los deslizamientos en la montaña, y no por los aludes en los cauces y abanicos aluviales. Este aspecto permite observar que el desastre fue la combinación de diversas variables que se cruzaron material y temporalmente para conformar una catástrofe. Estas variables quizás
  4. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 46 puedanlistarsedelasiguientemanera,aunquenopor ello una anteceda a la otra, sino que su combinación sistémica materializó los resultados desastrosos: laderas inestables; quebradas y ríos estrechos con cauces que descienden abruptamente desde cotas que sobrepasan los centenares de metros en cortas distancias; lluvias extraordinarias con grandes descargas de aguas por espacios ininterrumpidos de varios días; ocupación indiscriminada de los espacios en las zonas de alcance y explayamiento de los cauces (abanicos aluviales); estrecho espacio de desarrollo urbano determinado por la angosta franja de terreno que ofrece el espacio entre la cordillera y el mar; ausencia de recursos y respuestas (medidas de mitigación) para enfrentar positivamente a los eventos naturales potencialmente desastrosos. Las condiciones naturales señaladas en esas variables son propias de contextos tropicales con geomorfologías similares. Las variables determinantes, en este caso, las ofrecen los procesos históricos y sociales, pues los procesos naturales se desenvuelveninadvertidosdelasdecisioneshumanas. La relación inversa (es decir: procesos humanos que advierten racionalmente a los procesos naturales con los cuales conviven en ambientes ocupados para la supervivencia), se convierte en la responsable de los resultados de esa interacción. Si la relación con la naturaleza es producida por una racionalidad que la haga sustentable y favorable bidireccionalmente, entonces las vulnerabilidades no tendrán lugar en ese proceso; en cambio, si esa relación se construye de espaldas a los procesos naturales, los resultados no dejarán de expresarse en desastres profundamente destructores. La situación del litoral central y el estado Vargas es significativa en este último caso, y la aproximación a la construcción de esos resultados catastróficos puede seguirse de la mano de esta síntesis fotográfica que aquí se presenta. INFORMACIÓN BÁSICA UTILIZADA Para la elaboración de este trabajo se utilizaron las imágenes y fotografías que se describen a continuación. –Fotografías aéreas Misión N° 30602, Escala 1:5.000, Año 1998, IGVSB-MARN. –Fotografías aéreas, Misión 030601, Escala 1:5.000, diciembre 1999, DIGECAFA. –Ortofotomapas a color, Escala 1:25.000, febrero 1994, IGVSB-MARN. –Imágenes satelitales SPOT, Año 1999. –Fotografías de diferentes autores mencionadas en el texto, y otras de autores desconocidos. –Ortofotografías tomadas del Plan de Ordenamiento del Área de Protección y Recuperación Ambiental del Eje Arrecife - Los Caracas. Noviembre, 2001 (documento inédito), elaborado por la Autoridad Única de Área para el Estado Vargas (AUAEV). AGRADECIMIENTOS Se agradece a la geógrafa Rosangel Segovia la colaboración prestada en la composición de las imágenes fotográficas.
  5. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 47 Figura 1. Maiquetía es una de las parroquias más densamente pobladas del estado Vargas, en donde se combinan las viviendas formales con las informales en todos los planos, así como también se convive con desarrollos comerciales vinculados a la actividad portuaria. Todo ello ha ocupado y escondido la presencia del cauce de la quebrada Piedra Azul y el área de alcance del abanico aluvial. Esta situación es similar en todas las quebradas del litoral, aunque es de destacar que en este caso se trata, junto con La Guaira, de una de las zonas pobladas más representativas históricamente y de las que más antecedentes de aludes torrenciales cuentan en su existencia como centros poblados. Al sur de la Av. Soublette (avenida principal en sentido este-oeste) la cuenca se encuentra densamente ocupada por estas viviendas que se han asentado en el abanico aluvial de la quebrada. Al norte de la avenida se encuentran los depósitos y dependencias del Puerto de La Guaira. El contorno rojo (derecha) muestra el área afectada por los aludes de 1999 en la zona de Maiquetía. El río Piedra Azul se desbordó al igual que las pequeñas quebradas (líneas en color azul) que escurren por la falda de la montaña, las cuales aportaron una cantidad importante de material sedimentario fino, que incrementó el área de inundación de sedimentos demarcada con el contorno rojo. CASO 1: QUEBRADA PIEDRA AZUL EN MAIQUETÍA
  6. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 48 Figura 2. La Quebrada Piedra Azul arrasó con numerosas viviendas en la zona del Puerto en Maiquetía. Los sedimentos colmataron el cauce y se explayaron lateralmente cubriendo la primera planta de las viviendas ubicadas a ambas margenes del río. Obsérvese el patio de almacenamiento de contenedores (containers) al norte de la avenida Soublette, arrasado por los flujos de esta quebrada. Como parte de los procesos de desestructuración social propios de los desastres, en los cuales se manifiestan las vulnerabilidades ya existentes en las comunidades, esos contenedores fueron saqueados por los vecinos del lugar (tal como se aprecia en el recuadro que sobresale arriba). CASO 1: QUEBRADA PIEDRA AZUL EN MAIQUETÍA
  7. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 49 Figura 3. Este lugar es el que conjunta la mayor cantidad de antecedentes documentados sobre eventos similares al de 1999 en la historia de la región. No obstante ello, ya en el modelo colonial como en el desarrollo urbano republicano y moderno, La Guaira permanece anclada al mismo espacio en el que fue fundada. Muchas de sus construcciones públicas y de sus viviendas, han sido destruidas y reconstruidas una y otra vez. Viajeros del pasado han retratado en narraciones y expresiones plásticas las huellas de los eventos cuando se dieron a la tarea de señalar los enormes bloques que se encuentran a lo largo de todo el cauce. El desborde por la calle El León inundando la plaza Vargas fue reportado en forma similar en las inundaciones ocurridas en 1798 y 1951. En las fotos se observa una parada de autobus en la avenida principal tapiada totalmente por los sedimentos, que alcanzaron una altura cercana a los 3 m y acumulación de peñones y restos de árboles en la calle al lado de la iglesia de La Guaira (Fotografías de Reinaldo García). CASO 2: QUEBRADA OSORIO EN LA GUAIRA
  8. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 50 Figura 4. El abanico aluvial de la Quebrada Guanape está ocupado principalmente por viviendas informales, dos cementerios y un mercado. Los sedimentos colmataron el cauce destruyendo las viviendas ubicadas a ambas márgenes del río arrasando con el sector Punta de Mulatos (ver círculo amarillo). El área total afectada por los aludes se delimita en línea roja. En la imagen a la derecha se puede observar la terraza este del abanico, la cual no se reactivó en ese punto con el evento. Sorprendentemente, esta terraza de varias decenas de metros de altura permaneció intacta: no se vio arrastrada por los flujos ni se deslizó con las lluvias. En la zona más alta de la misma se aprecian viviendas informales, consolidadas históricamente por el subdesarrollo estructural de la sociedad, las cuales no se vieron afectadas con derrumbes ni colapsos durante los aludes. Paradójicamente, permanecieron sólidas y estables (Fotografía de R. Altez). CASO 3: QUEBRADA GUANAPE EN PUNTA DE MULATOS
  9. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 51 Figura 5. Esta quebrada descarga en la entrada del camino que conduce a San José de Galipán desde Macuto. Los habitantes de la zona la conocen con el nombre de Quebrada San José de Galipán. Con los deslizamientos en los taludes de la montaña, el paso se vio interrumpido por semanas, hasta que las maquinarias lo restablecieron. Los flujos del 99 sedimentaron el lecho del río así como las calles y casas aledañas al cauce, llegando a la desembocadura donde la línea de costa avanzó unos 70 metros aproximadamente. Aguas arriba en la cuenca operaba una cantera que contribuyó a la alta producción de sedimentos finos que fueron depositados en el abanico aluvial. Hacia el final del abanico se aprecia la gran cantidad de sedimentos arrastrados hacia el mar, confundiéndose con la zona conocida como “El Pavero de Macuto”, el cual, por cierto, se trata de un relleno hecho en el pasado (probablemente hacia la década del cincuenta del siglo XX), aprovechado con otros materiales previamente trasladados por eventos similares anteriores al de 1999. CASO 4: QUEBRADA ALCANTARILLA EN MACUTO
  10. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 52 Figura 6. En estas imágenes se aprecia la ocupación del cauce por parte de viviendas formales e informales. Los aludes de 1999 cambiaron el curso del río, desplazando su desembocadura unos 200 m hacia el oeste, modificando la línea de costa y penetrando los sedimentos hasta 150 metros en el mar. La comparación de fotos pone en evidencia los numerosos deslizamientos que se produjeron en las faldas de la montaña. Obsérvense los rasguños o cicatrices (foto derecha) indicativos de movimientos en masa. El círculo muestra un deslizamiento en la zona de La Veguita, el cual se comenta en la ampliación de la figura siguiente. CASO 5: QUEBRADA SAN JOSÉ DE GALIPÁN EN MACUTO
  11. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 53 Figura 7. No todas las víctimas fatales se produjeron por los aludes torrenciales en los ríos y quebradas. La secuencia de fotos muestra la tragedia de los pobladores del sector La Veguita en Macuto. Un deslizamiento en la ladera de la montaña (enmarcado en círculo en la figura anterior), causó la muerte de aproximadamente 60 personas que se habían refugiado en dos casas del sector La Veguita huyendo de la creciente del río San José de Galipán. La foto superior derecha muestra una vista frontal del deslizamiento y la foto inferior una vista cercana de las casas destruidas. CASO 5: QUEBRADA SAN JOSÉ DE GALIPÁN EN MACUTO
  12. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 54 Figura 8. En la foto aérea de la izquierda se muestra un sector de Macuto anterior al evento de 1999; a la derecha, una ortofotografía captada pocos días después donde se observa el alcance de la destrucción de dicho evento. La zona resaltada dentro de esa imagen se encuentra a escasos metros del cauce y está ubicada frente a La Guzmania. En el recuadro que se desprende de allí puede contemplarse que en ese mismo lugar devastado, fueron construidas viviendas formales por parte de la Gobernación del Estado Vargas y de Corpovargas. A pesar de que las casas están asentadas sobre una terraza a unos 2 m por encima de la margen de la canalización, no se respetó la franja de separación de 25 m de distancia con el curso del río. Esta construcción parece poco prudente, así como la demanda y aceptación por parte de las familias que decidieron tomarlas, toda vez que se trata de un lugar de alto riesgo (como quedó comprobado con lo sucedido aquel diciembre). Las contradicciones sociales e ideológicas propias de las circunstancias post-desastre y de las condiciones económicas de esas comunidades, conducen a relaciones desfavorables con los gobiernos de turno, a pesar de que la obtención de esas viviendas sea comprendida como un éxito (Fotografía de R. Altez). CASO 5: QUEBRADA SAN JOSÉ DE GALIPÁN EN MACUTO
  13. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 55 Figura 9. Como otro ejemplo claro en el que se ilustra la imagen de un abanico, la zona que se desarrolló en torno a la Quebrada El Cojo también ocupa todo el espacio de influencia del cauce. En torno a la quebrada se consolidaron durante el siglo XX tres grupos de desarrollo urbano (material y socialmente diferenciados, y divididos por las vías de comunicación), que contribuyeron igualmente a enmascarar el paso de la quebrada. En torno a la avenida que servía de acceso a la estación del teleférico surgió el barrio homónimo, el cual ocupa los vestigios más antiguos de la terraza oriental del cauce; a su izquierda se desarrolló el barrio El Cojo, el cual halla sus límites sobre la avenida Intercomunal de Macuto; al norte de ésta, y sobre la margen este del cauce, se encuentran las zonas de Las Quince Letras y Punta Brisa, desarrolladas como edificaciones de clase media y destinadas originalmente a servir de viviendas para balneario. CASO 6: QUEBRADA EL COJO EN MACUTO
  14. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 56 Figura 10. De izquierda a derecha se muestran los ríos Camurí Chico, San Julián, Quebrada Seca y Cerro Grande, indicándose aproximadamente en línea naranja las áreas de afectación las cuales se identifican por los colores claros que significan acumulaciones de sedimentos. Estas áreas coinciden con los abanicos aluviales de los cauces, que son parte del territorio que el río ha conformado durante miles de años, producto de la sedimentación de los arrastres sólidos al salir el río de la montaña. Se observa que los abanicos aluviales de cada uno de ellos se interceptan entre sí. Es decir, la mayor parte de los habitantes de Los Corales, Caraballeda y Tanaguarena están asentados sobre los abanicos aluviales de las quebradas mencionadas (Foto izquierda: Vista satelital (SPOT) de enero 1999; Foto derecha: fotografía aérea de DIGECAFA en diciembre 1999). CASO 7: SECTOR CARABALLEDA Y TANAGUARENA
  15. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 57 Figura 11. Quebrada Camurí Chico en el sector oeste de Caraballeda. Ortofotomapa del año 1994 (izquierda) e imagen satelital (derecha) de 1999. Obsérvese la extensa sedimentación en la garganta y en el abanico aluvial del río. La vía de acceso a la Urb. La Llanada (carretera en forma de U, foto izquierda) fue barrida por los aludes. El flujo penetró en el mar sedimentando las playas, enterrando sus malecones y rompeolas, y desplazando la línea de costa hacia el norte en unos 180 m. CASO 8: QUEBRADA CAMURÍ CHICO EN CARABALLEDA
  16. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 58 Figura 12. En la composición se aprecia la situación de Camurí Chico, donde puede observarse en la imagen 1999 a el alcance de la terraza occidental del cauce (a la izquierda de la ortofotografía) y los escasos efectos en la margen oriental, ocupada por la urbanización La Llanada desde 1995. Esta urbanización se ubica en una cota que supera los 70 metros a partir de los primeros edificios, y es por ello que los flujos de 1999 no alcanzaron a afectar la zona. La margen opuesta no se encontraba ocupada por viviendas en aquella fecha; allí se ubicaba un taller mecánico que fue arrasado, evidentemente. Luego del evento de aquel diciembre, el lugar fue aprovechado como estacionamiento de maquinarias pesadas y depósito de materiales de construcción por las contratistas que operaron en la reconstruc- ción de la región. Ese mismo lugar sufrió con las lluvias de febrero de 2005, viéndose anegado por completo e inunda- do con los sólidos arrastrados por la corriente. Las laderas que le confinan se deslizaron fácilmente ante la saturación de sus suelos con las lluvias de esa oportunidad (tal como se aprecia en la imagen que atestigua sobre el 2005), y alimentaron el cauce con sus materiales. Actualmente, y a pesar de estas evidencias, este espacio fue desarrollado para viviendas familiares desde el año 2007, las cuales ya se encuentran habitadas y funcionando. Tal parece que no hace falta que se repita un evento como el del año 1999 para que estas construcciones padezcan destrucciones o la inte- rrupción de sus funciones, pues con lluvias como las de febrero de 2005 (de menor intensidad), se verían severamente afectadas (Fotografía de R. Altez). CASO 8: QUEBRADA CAMURÍ CHICO EN CARABALLEDA
  17. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 59 Figura 13. Obsérvese la desaparición de numerosas viviendas (triángulo amarillo) que ocupaban el abanico aluvial del río San Julián. El desbordamiento del río San Julián afectó mayoritariamente a la zona de Los Corales, preciada de ser la más costosa del litoral, urbanización que se desarrolló desde finales de la década del cicuenta, luego de la venta de la hacienda Valle del Pino. Peñones de más de 3 m de diámetro fueron transportados desde la montaña y destruyeron casas y edificios de concreto armado. El río se dividió en tres cauces en la curva que se observa en el vértice inferior del triángulo. Una parte del flujo siguió el antiguo cauce y las otras dos desbordaron la curva y encontraron su curso por las avenidas adyacentes (Av. Principal de Los Corales y Los Dos Caminos) destruyendo lo que encontraron a su paso. CASO 9: RÍO SAN JULIÁN EN LOS CORALES Y CARABALLEDA
  18. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 60 Figura 14. El pequeño cauce que se observa en la foto de la izquierda (ver flecha amarilla) creó una falsa sensación de seguridad a los habitantes del sector y numerosas viviendas formales de 2 y 3 plantas fueron construidas al borde del río en la zona estrecha conocida como la garganta o el cañón del torrente. En la foto derecha se observa cómo el río reclamó su territorio, ocupando y llenando de sedimentos la garganta y el abanico aluvial, destruyendo o dañando severamente las viviendas que allí se encontraban. Los depósitos sedimentarios penetraron unos 150 m en el mar, modificando la línea costera (Fotografía de Reinaldo García). CASO 10: RÍO CERRO GRANDE EN TANAGUARENA
  19. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 61 Figura 15. En estas imágenes se capta en toda su magnitud la destrucción casi total del pueblo de Carmen de Uria, dividido en dos partes por el alud torrencial. El colapso de una presa de concreto ciclópeo de 15 m de altura produjo una onda de flujo que contribuyó a esta destrucción (ver restos de la presa en foto superior izquierda). Dos manzanas de las casas ubicadas en el centro del estrecho valle desaparecieron en su totalidad. En el medio quedó un cañón de 30 m de ancho y profundidad variable entre 3 y 6 m, abierto por la fuerza de la corriente. Obsérvese también la cantidad de derrumbes y deslizamientos en las laderas adyacentes (foto derecha). El pueblo fue declarado inhabitable por las autoridades de Corpovargas, debido a la alta vulnerabilidad geológica e hidráulica de la zona (imágenes en 3D elaboradas por Alejandro Muguerza). CASO 11: RÍO URIA EN CARMEN DE URIA
  20. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 62 Figura 16. Esta población, que se desarrolló con la construcción de la carretera hacia Los Caracas, tiene como antecedente de ocupación espacial el asentamiento de mano de obra campesina que se ubicaba anteriormente en las montañas que se encuentran hacia el sur del lugar. Con el desarrollo de la población al borde del camino, estos asentamientos montañeses y campesinos fueron desapareciendo paulatinamente. El cambio de modo de vida de los habitantes de la zona condujo a la construcción de un pueblo altamente vulnerable, el cual culminó sus días sepultado en 1999 (fotografía izquierda de autor desconocido y derecha de Alejandro Muguerza, tomada el año 2004). CASO 11: RÍO URIA EN CARMEN DE URIA
  21. JOSÉ LUIS LÓPEZ SÁNCHEZ - INSTITUTO DE MECÁNICA DE FLUIDOS FACULTAD DE INGENIERÍA - UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA 63 Figura 17. Vista de la población de Naiguatá y el río Naiguatá. La mayoría de los daños ocurrieron aguas abajo del puente de la carretera costanera. El río se desbordó hacia su margen izquierda depositando grandes cantidades de sedimentos. Obsérvese: a) las playas y la zona portuaria del Club Puerto Azul cubiertas por gruesas capas de sedimentos; b) el desplazamiento de la línea costera hacia el mar en la desembocadura del río. CASO 12: RÍO NAIGUATÁ EN NAIGUATÁ
  22. LECCIONES APRENDIDAS DEL DESASTRE DE VARGAS Aportes Científico-Tecnológicos y Experiencias Nacionales en el Campo de la Prevención y Mitigación de Riesgos 64 Figura 18. La población de Camurí se ubica aguas abajo de la confluencia de los ríos Camurí Grande y Migueleno. Los flujos de ambos ríos se unieron e inundaron de sedimentos las instalaciones de la Universidad Simón Bolívar, sobre la margen izquierda, enterrando los galpones de aulas (ver área remarcada en amarillo). Resaltan también los bloques del INAVI sobre la margen derecha del río, donde los apartamentos del primer piso fueron enterrados por los sedimentos. Más abajo, extensas áreas cubiertas de sedimentos se observan también por la margen derecha alcanzando una distancia lateral de 600 m. Los flujos de sedimentos desplazaron la línea de costa unos 250 m en la boca del río. CASO 13: RÍO CAMURÍ GRANDE EN CAMURÍ
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