Buscando a Coral.

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Cuento de terror creado por Marina Merchán Sepúlveda y Mónica García del Río

Publicado en: Educación
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Buscando a Coral.

  1. 1. BUSCANDO A CORAL En el año 1410, una pequeña familia de la aristocracia musulmana, tenía una hija joven, muy bella, con una larga melena de color azabache. La muchacha se llamaba Coral. Tenía 15 años, muy joven aún, vivía en un pequeño pueblo de calles estrechas y oscuras, coronado por un castillo grande, suntuoso, bien protegido. Una noche, la joven paseaba por la plaza, cuando vio una sombra moverse, de un lado para otro. Al ver esto, la niña corrió por la calle, despavorida, asustada miró a todas partes, por si veía algo extraño. Se aseguró de que no había nada y siguió su camino. Ya llegando al castillo oyó un gran ruido, venía de la casa de al lado. Coral se asustó, sin embargo se asomó para ver lo que ocurría. En ese momento, sintió como la agarraban fuertemente tapándole con un pañuelo mojado la boca y la nariz. Coral, se despertó en una oscura celda, amarrada de pies y manos. Rodeada de cuerpos decapitados y descompuestos, con charcos de sangre alrededor, y multitud de ratas. Estaba aterrada, ya que desde las celdas cercanas se escuchaban a todos los prisioneros agonizar, esperando su muerte. La niña, pasó días sin comer, nadie fue, ningún soldado bajó, sin siquiera le dieron de beber. Sus padres, la buscaban noche y día sin parar, junto con toda su tropa, registraron todas las casas, todos los lugares, todos los castillos. No dieron nunca con su paradero, se dieron por vencidos. Sumidos en esta tristeza, dejaron de atender sus obligaciones como reyes, y fue Matilda, la tía de la joven Coral, la que tomó las riendas del poder Pasaron días y días, Coral no aguantaba más, cubierta de ratas, de cuerpos decapitados y charcos de sangre. Las ratas comenzaron a comerle las uñas de los pies y terminaron picándole todo el cuerpo. Coral sabía que era su fin, pues nadie fue a rescatarla. Pasados dos días más la niña murió. Con el tiempo descubrieron su cuerpo junto con otros más, en el castillo de su tía Matilda. Todos comprendieron porque no la encontraron. AUTORAS: Mónica García del Río y Marina Merchán Sepúlveda

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