EL DESTINO DE UN CHÓFER
Próxima la época de exámenes, Malcoln Malcolunson decidió ir a algún
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Destino de un chófer. Cuento de terror

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Cuento de terror. María Cantero y Mª Mar García

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Destino de un chófer. Cuento de terror

  1. 1. EL DESTINO DE UN CHÓFER Próxima la época de exámenes, Malcoln Malcolunson decidió ir a algún lugar solitario donde poder estudiar sin ser interrumpido. Buscaba un pequeño pueblo donde nada lo distrajera del estudio. Decidió buscar por sí mismo el lugar, hizo su equipaje, tan solo una maleta con un poco de ropa y todos los libros que necesitaba, y compró un billete para el primer nombre desconocido que vio en los itinerarios entre los trenes de cercanía. Tras dos largas horas de viaje, llegó a su destino, un pueblo de unos escasos doscientos cincuenta habitantes, muy acogedor, que poseía un extraño colegio/manicomio para personas con deficiencia mental. El instituto al que acudía se encontraba próximo a este, todos los días, al salir de casa veía al chófer del autobús que llevaba a los enfermos mentales hacia el centro, sentía pena y lástima por esos niños. Un día, al salir de clase, vio un anuncio reflejado en el tablón del instituto que decía que se buscaba chófer de autobús para transportar a los niños, ya que el antiguo chófer se jubiló. Malcoln, necesitado de dinero, acudió para sustituir al chófer. Pasado un año y medio más o menos, recibió un anónimo en el buzón de su vivienda, ofreciéndole una gran suma de dinero por hacer un trabajo sucio, arrojar el autobús junto con los niños al barranco “Kalokairi” el día 31 de octubre de ese mismo año. Al principio, Malcoln quiso rechazar la oferta, pero pensó que gracias a eso podría costearse su carrera de medicina con la que llevaba soñando toda su vida. Cuando llega el día, 31 de octubre, los niños se encontraban en el autobús atados con cadenas, uno de ellos se dio cuenta que el chófer se estaba desviando del camino, y comenzó a entrarle pánico, forcejeando las cadenas y gritando: -¡Este no es el camino, llévame a mi casa! Pero ya era demasiado tarde, se encontraban a escasos metros del barranco, el chófer frenó para comprobar si las cadenas estaban bien atadas, cuando un niño saltó de su asiento, dirigiéndose al sitio del conductor, en vez de poner marcha atrás pisó el acelerador y cayeron al barranco, el chico intentó aferrarse a Malcoln pero acabó cayendo y solo sobrevivió el chófer. Se costeó la carrera, y el centro fue cerrado debido al accidente, las familias de estos niños no parecieron preocuparse mucho, poco a poco todo quedó en el olvido hasta que tres años más tarde, un día como aquel, Malcoln quedó con sus amigos en una fiesta de Halloween, pasadas unas horas, con unas copas de más, propusieron a Malcoln ir al lugar donde se produjo el accidente, este, al no ser muy consciente de sus actos, decidió ir. Una vez allí, el chico recordó lo que ocurrió tres años antes en ese mismo lugar y comenzó a temblar. De pronto, sintió que no estaba solo, y se vio entre una inmensa niebla, poco a poco, empezó a verse rodeado de los restos de los cadáveres de los niños que murieron en el fatal accidente. Cada uno de los niños fue arrancándole una parte del cuerpo hasta quedar totalmente descuartizado, murió en el instante. Nunca más se supo nada de Malcoln Malcolunson. AUTORAS: MARÍA CANTERO GARCÍA Y Mª MAR GARCÍA PIÑERO 2015

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