DOPER TOLUSOBA
El 26 de diciembre de 1363 en el pueblo de Amedi situado en el interior
de un frondoso bosque en la costa c...
Huyó sin dirección alguna y solo le bastó una vista hacia atrás para ver
a una sombra siniestra al final del pasillo. Corr...
centro de un charco de sangre, el mismo que le regaló a su hija el día
de su nacimiento. Carlos abrió mucho los ojos y sal...
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Doper tolusoba.Cuento de terror

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Cuento de terror creado por Carmen Calvo y David García

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Doper tolusoba.Cuento de terror

  1. 1. DOPER TOLUSOBA El 26 de diciembre de 1363 en el pueblo de Amedi situado en el interior de un frondoso bosque en la costa cántabrica, se celebraba la coronación de la Reina Elisa, hija única del actual Rey Carlos II. Elisa era una chica de poco más de 16 años, con un tono de piel demasiado oscuro para pertenecer a la realeza, y sus cabellos eran pelirrojos. Además, tenía un cuerpo muy endeble, como el de una campesina que pasa hambre. Elisa pasaría a ser Elisa IV ese mismo día, aunque el pueblo no aceptara que una mujer de esas características físicas gobernara el pequeño pueblo de Amedi. El Rey, aunque no le gustaba, no podía hacer nada al respecto ya que era la única heredera al trono y él había incumplido su pacto con el pueblo. Elisa vivía tras los muros del castillo, nunca había salido de ellos pero ese día sería diferente, muy diferente de lo que ella esperaba. Ese día todos los habitantes del castillo estaban en movimiento, para garantizar que fuera la mejor coronación de los tiempos. Elisa decidió aprovechar su última oportunidad para poder salir de los muros del castillos sin ser vigilada, o al menos eso creía ella. La única manera que tenía de salir del palacio sin ser vista era por los pasadizos subterráneos que recorrían todas las calles de Amedi. Así que se coloco sus vestimentas más discretas y abrigadas, una capa sobre ellas, y se dirigió hacía el pasadizo de la cocina que conectaba con todos los pasadizos del pueblo. Consiguió adentrarse en ellos sin ser vista. Y se dirigió hacia las afueras. En las mazmorras había mucho escandalo y Elisa se preguntaba de dónde procedía semejante alboroto. Asomó la cabeza por uno de los oscuros pasadizos que se situaban debajo del castillo y poco a poco fue avanzando silenciosamente. Tomó un desvío y se percató de que no la viera nadie. Olía raro, como si estuviera en una alcantarilla. Justo después se encontró con un gran charco de un espeso líquido rojo, sangre. En el centro de este se hallaba un cuerpo desmembrado y decapitado. Irreconocible. Entonces Elisa miró la mano del cadáver y vio un anillo que le resultaba muy familiar, era el anillo de su madre. De la garganta de Elisa salió un gran grito que ahogó entre lamentos. De repente, escuchó un sonido que le heló la sangre, sonaba como el caer de un objeto metálico al suelo. Enseguida Elisa se hizo una idea sobre qué podría ser, -Una espada, ahora vendrán a por mí- pensó.
  2. 2. Huyó sin dirección alguna y solo le bastó una vista hacia atrás para ver a una sombra siniestra al final del pasillo. Corrió lo más rápido que pudo, sin saber siquiera hacia dónde dirigirse. Llegó hasta las mazmorras y miró en el interior de todas y cada una sin encontrar un cuerpo con vida, sólo hallaba cadáveres decapitados. Corrió y corrió hasta llegar al final del túnel, que terminaba desembocando en el río, que se encontraba a las afueras del pueblo. Elisa no pensaba las consecuencias que podía traerle el dirigirse al pueblo ya que era odiada, los pueblerinos, por sus rojos cabellos, la techaban de bruja. Tras una intensa carrera avistó el pueblo y a toda prisa se acercó pidiendo ayuda. Llegó a la plaza y les contó a los vecinos todo lo que había visto. Elisa estaba llena de sangre, barro y su vestimenta estaba rota. Ella no se daba cuenta de que le estaba dando un motivo más al pueblo para no quererla ya que pueblo no la creía y la tomaban por loca. Comenzó a llorar y a los vecinos se les acabó la paciencia. Decidieron matar a Elisa, acusándola de bruja y loca. El rey no puso ninguna oposición a la muerte de su hija, de hecho presenció el día de la ejecución. Elisa subió al cadalso y toda la plaza aclamaba su muerte. Cruzó la vista con la de su padre y éste sonrió. Elisa estaba sumergida en una triste emoción de decepción y desengaño, su padre había apoyado su muerte. Todo pasó bastante rápido, apenas existe una descripción válida, ya que es demasiado desagradable contar cómo decapitan a una persona. El hacha cayó poco a poco sobre el cuello de Elisa. Ella notaba como el frío metal se posaba en ella. Notó un dolor fuerte, que fue perdiendo intensidad a la vez que ella cerraba finalmente los ojos que nunca volvería abrir. El rey estaba feliz, ya no tendría que repartir su poder, todo se concentraría en él hasta el día final. Una noche Carlos, descansaba en sus aposentos cuando escuchó una voz familiar. Esa voz era dulce y sonaba muy triste y apagada. Un escalofrío recorrió el cuerpo del rey. Él creía que se lo estaba imaginando, pero todo cambió cuando se percató que la voz se acercaba a él y se hacía más intensa y clara. Eran voces de agonía. Carlos creyó que era su conciencia y decidió ignorarlo e irse a dormir. Cuando se metió en la cama notó un fría sustancia en sus pies. Se levantó exaltado y miró qué cosa había en su cama, era un collar en el
  3. 3. centro de un charco de sangre, el mismo que le regaló a su hija el día de su nacimiento. Carlos abrió mucho los ojos y salió de la cama, pisó algo blando, y cuando miró qué era descubrió la famosa mano con el anillo de su esposa de la que su hija hablaba. Carlos estaba muy desconcertado y asustado. Todo cuanto ocurría esa noche era siniestro. A punto de salir a toda prisa de su habitación, comenzó a caer del techo gotas del misma sustancia que había en su cama. Carlos se dirigió hacia la puerta. Al abrirla se encontró con algo con lo que no contaba, allí ,de pie y sin vida, estaba Elisa. El rey, muerto de miedo y sin saber qué hacer huyó por la ventana precipitándose al vacío. La sangre dominaba el castillo y el cuerpo desmembrado del rey se repartía por este. La sonrisa de Elisa se apreciaba desde la ventana y una voz que procedía de aquella sombra susurró: - Uno menos, ahora solo me queda un pueblo-. AUTORES: CARMEN CALVO CORRALES Y DAVID GARCÍA AGUILAR

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