Ostomías en la infancia

Gladys Barzola Cerrón
Gladys Barzola CerrónHospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen
Ostomías en la infancia. Revisión para profesionales de la atención primaria de salud.

Dr. Jesús Yasoda Endo Milán. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Master en Atención
Integral al Niño. Residente de 4to año Cirugía Pediátrica. Instructor.

Misión Médica Cubana en Venezuela Barrio Adentro. Hospital Pediátrico José Luis Miranda. Santa Clara.
Villa Clara. Cuba

Resumen

Una enterostomía en la infancia es una disrupción mayor de la normalidad y frecuentemente deja
sustanciales traumas psicológicos para el niño y los padres. No obstante, la mayoría de los estomas
intestinales en los grupos de edades pediátricos son temporales y la corrección del problema
subyacente, muchas veces permite su cierre. Se hace una revisión amplia del tema para que pueda
servir de literatura informativa a los profesionales de la Atención Primaria de Salud, y constituya una
herramienta más en el tratamiento y manejo ambulatorio de estos pacientes una vez egresados del
hospital, garantizando así su reinserción temprana a la sociedad.

Como método de tratamiento de la oclusión intestinal, las colostomías datan de finales del siglo XVIII y
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algunos de los primeros sobrevivientes de este proceder fueron niños con ano imperforado.                  A
despecho de algunos éxitos tempranos, el uso de los estomas en el intestino grueso y posteriormente en
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el intestino delgado en niños evolucionó lentamente. Webster, señala en su revisión histórica, que los
cirujanos estaban desentendidos y renuentes a realizar este drástico proceder, con el cual estaban
asociadas complicaciones mayores. Con el advenimiento de las prácticas modernas de la Cirugía
Pediátrica y la supervivencia de niños con condiciones probablemente fatales, la necesidad de estomas
se incrementó. Las técnicas de construcción de enterostomías y el desarrollo alcanzado a la vuelta del
                        5 – 8
siglo para los adultos,       fueron modificadas y adaptadas para su uso en niños, particularmente en
                                                           9 – 14
recién nacidos con obstrucción intestinal congénita.                Nuevas técnicas que combinaban la
descompresión proximal y la alimentación distal de neonatos con atresia de duodeno o yeyuno alto,
                                     15 – 17
fueron introducidas posteriormente.          Procederes diseñados para proveer accesos de alimentación
                                                                                            18 – 21
postpilórica en niños con dismotilidad, continúan siendo desarrollados y evaluados,                     y el
advenimiento contemporáneo de la cirugía mínimamente invasiva, proveen nuevas y excitantes
                                                                                             22 – 24
oportunidades para la creación de estomas para la alimentación, descompresión e irrigación.

En las dos décadas pasadas, la terapia con enterostomías se ha convertido en una especialidad por
                25
derecho propio,    y se han dado grandes pasos en el cuidado de los estomas pediátricos, incluyendo
aplicaciones específicas en niños, biomateriales mejor tolerados y la creación de sistemas de soporte no
          26
médicos. La creación, manejo y cierre de las enterostomías, ahora ocupa una porción sustancial de la
práctica moderna de la Cirugía Pediátrica.

Una enterostomía en la infancia es una disrupción mayor de la normalidad y frecuentemente deja
sustanciales traumas psicológicos para el niño y los padres. No obstante, la mayoría de los estomas
intestinales en los grupos de edades pediátricos son temporales y la corrección del problema
subyacente, muchas veces permite su cierre.

Aunque los cirujanos pediátricos, continuamente buscan alternativas para la exteriorización intestinal,
una indicación adecuada y un estoma temporal convenientemente construido es inevitable y salva vidas,
además, en varias condiciones patológicas incorregibles del intestino grueso bajo, un estoma
permanente y con buen funcionamiento contribuye a aumentar la calidad de vida. Aunque a veces,
considerados simples mecanismos, las enterostomías abarcan un amplio espectro de tipos básicos,
técnicas y métodos de cuidados y están asociados con un sorprendente alto rango de complicaciones
tempranas y tardías. Estos hechos presentan al cirujano, terapistas, enfermeras, padres y niños a
mayores desafíos. Por lo tanto, cuando la necesidad de un estoma aparece, el mejor resultado es
alcanzado con una cuidadosa evaluación de la condición patológica del niño y de su estado de salud,
sopesando los pro y los contra de la derivación, planificando con antelación cuando sea posible y
                                                                      11, 27 – 41
considerando la construcción y el cierre como intervenciones mayores.             Según plantea Gauderer,
42
   en adición a las bien establecidas guías para la colocación de estomas en adultos, factores como
diferencias anatómicas y psicológicas, estructuras delicadas, crecimiento, maduración física y emocional,
necesitan ser consideradas; el cirujano y los miembros del equipo quirúrgico deben tener en mente
siempre, que la calidad de vida del paciente con un estoma está ampliamente relacionado con la calidad
de ese estoma.
                      43
Suzanne Borkowski, en su trabajo “Pediatric stomas, tubes and appliances” resaltó que los pacientes
pediátricos con una ostomía intestinal, continúan siendo un desafío para los pediatras. En dichos
pacientes el rol del especialista es de vital importancia, en proveer a los mismos, cuidados cualitativos
con apropiada intervención, prevención y manejo de las complicaciones potenciales, educación familiar y
del paciente, así como, previsiones para el servicio y otras ofertas. A veces, condiciones adquiridas o
anomalías congénitas hacen necesario brindar asistencia a las familias con el ánimo de que dominen
nuevas destrezas y habilidades.

Motivados por el apasionante tema, que este acápite representa y por la experiencia acumulada en
nuestro servicio al respecto, es que se decide realizar la presente revisión, la cual nos permitirá
sensibilizar a todos los profesionales y técnicos de la Atención Primaria de Salud, padres, maestros,
organizaciones de masas y sociedad en general, cuyo dominio insuficiente del tema ha sido puesto de
manifiesto a diario en nuestras consultas y que con su interés y apoyo se lograría hacer más llevadera la
vida de estos niños, fomentando además el terreno para un programa comunitario integral, que en un
futuro, no muy lejano, se pretende modestamente tratar de poner en práctica.

Los avances de la ciencia y la tecnología han proporcionado a la sociedad una mayor esperanza de vida,
se han ganado años a la vida; el reto en estos momentos es proporcionar los medios necesarios para
que estos años de vida no se dediquen a una mera supervivencia, sino para que estos años se dediquen
a la “vida” en su más amplia concepción.

La agangliosis de colon, conocida como enfermedad de Hirschsprung, constituye una obstrucción
intestinal funcional, originada por la ausencia congénita o agenesia de los ganglios nerviosos
parasimpáticos mientéricos en el colon distal y el recto, dando lugar a un estado de contracción tónica
del segmento afecto, incapaz de transmitir las ondas peristálticas, determinando una constipación
crónica desde el nacimiento, con la correspondiente dilatación e hipertrofia del intestino proximal.
Usualmente se requiere una ostomía, cuando los síntomas aparecen y el diagnóstico se realiza en el
período de recién nacido o lactante, no sólo para descomprimir el intestino, sino también para favorecer
la disminución del calibre del intestino proximal dilatado, lo que facilita una buena anastomosis posterior,
mejora la nutrición y facilita su cuidado en el hogar. Los cirujanos prefieren realizar la colostomía
proximal a la zona de transición entre el segmento agangliónico inferior y el intestino normalmente
                          47
ganglionado por encima actualmente el nivel de la colostomía es elegido mediante biopsias de corte
por congelación transoperatorias, asegurando su realización en el sitio en el cual aparecen las células
                                                                                                   48
ganglionares; después de la colostomía, la mayoría de los recién nacidos, evolucionan bien. Algunos
autores han dejado la colostomía para casos específicos: perforación, megacolon tóxico, enterocolitis
                                                         49,50
severa, patología cuestionable e infantes prematuros;          existiendo la tendencia actual de no realizar la
misma siempre que sea posible, evitándole así al niño varias intervenciones y resolviendo lo anormal en
un solo tiempo.

Vázquez Rueda y Ocaña Losa, 45 señalan en sus estudios a la agangliosis de colon, como la primera
indicación para la realización de ostomías digestivas, mientras que otras series revisadas, señalan a las
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malformaciones anorrectales en primer lugar.

En la asistencia a un recién nacido con ano imperforado, una de las consideraciones a tener en cuenta,
es la necesidad de una colostomía, es obviamente importante no realizar la misma innecesariamente, no
obstante, cuando existan dudas, puede ser necesaria su realización, teniendo en cuenta los resultados
para el niño a largo plazo y dejando el periné virgen, hasta que se disponga del diagnóstico exacto de la
malformación, por lo que es importante esperar 24 horas antes de proceder a la creación del estoma y
                                                        51
permitir que el gas o el meconio aparezca en el periné.
Los niños con malformación anorrectal alta, no experimentan reconstrucción definitiva en la etapa de
recién nacido y requieren una colostomía, la cual debe ser derivativa para evitar el paso de heces al
estoma distal, con la subsecuente contaminación del tracto urinario a través de la fístula urinaria,
                        52
usualmente presente. Esta colostomía tiene como objetivos fundamentales evitar el paso de materia
fecal al cabo distal, evitar el prolapso del cabo proximal, facilitar la realización de estudios contrastados,
garantizar suficiente superficie de absorción de agua y suficiente longitud de colon distal para realizar, en
caso necesario, un proceder abdominal combinado.

Están también indicadas las colostomías temporales para excluir la corriente fecal de una zona inflamada
de colon o recto, como una zona de perforación con formación de abscesos, así como también, para
excluir la corriente fecal de un recto herido, estando demostrada su eficacia en la reducción de la
                                                                44
mortalidad y morbilidad en los individuos con herida del recto.
            53
Beiler y col, concluyen en su estudio sobre empalamiento e injurias anorrectales de la infancia, que los
principios estándares actuales en el tratamiento de esta afección, son la derivación fecal, el drenaje de la
herida y el uso de antibióticos de amplio espectro y que la reconstrucción primaria en casos de
empalamiento, sólo es recomendable después de la exclusión de la injuria anorrectal. Otros señalan, que
los principios de tratamiento de estas lesiones son el desbridamiento amplio de los tejidos heridos y la
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colostomía sistemática para heridas de recto.

La atresia intestinal constituye la tercera parte de todos los casos de obstrucción intestinal en el neonato,
                                                                                                           55
siendo         las        atresias         yeyuno-ileales,        las      más          frecuentes.

La mayoría de las atresias intestinales no complicadas del recién nacido son reparadas por anastomosis
primaria de los segmentos intestinales, las complicadas por perforación in útero con peritonitis meconial
e infección bacteriana, pueden requerir una enterostomía con la esperanza de poder realizar una
                                                                                              52,56
reintervención y anastomosis temprana, cuando la inflamación peritoneal haya desaparecido.

En la cirugía pediátrica, la mayoría de las ostomías se realizan durante el primer año de vida,
especialmente en el período neonatal; esto se explica por el hecho de que las principales afecciones en
las que están indicadas las ostomías, son malformaciones congénitas, las cuales generalmente se
diagnostican durante el primer día de vida; tal es el caso de las malformaciones anorrectales, la atresia
esofágica y las atresias intestinales.

El análisis de las series pediátricas revela un rango de complicaciones propias de las ostomías que
                                    11,27,28,37,40                     45
alcanza y a veces excede el 50%;                   Vázquez Rueda y col, encontraron complicaciones en el
38,2% de los pacientes con ostomías.

Las complicaciones locales de las ostomías digestivas pueden ser inmediatas (necrosis, absceso,
dehiscencia cutáneo-mucosa, hundimiento, hemorragia, edema) o tardías (estenosis, hernia paraostoma,
prolapso, retracción, fístula, irritación cutánea, malposición, obstrucción intestinal, úlceras, granulomas,
      45
etc.)

La erosión de la piel periostoma es una complicación muy frecuente, tanto de las colostomías como de
las ileostomías, resultando por su manejo, un problema médico social, tanto para los padres de los niños
ostomizados, como para el personal sanitario que los atiende, encontrándose en varios estudios como la
                              45,57
complicación más frecuente.

El prolapso de uno de los extremos del ostoma está producido por la protrusión del asa intestinal sobre el
plano cutáneo abdominal, a través del orificio de la ostomía; esta complicación es más frecuente en el
niño que en el adulto, debido al menor calibre del colon y epiplón más corto, 45 puede ayudar a su
prevención la sutura cuidadosa de la circunferencia intestinal al peritoneo y aponeurosis, si ocurre,
usualmente involucra al cabo distal desfuncionalizado; el grado de prolapso, generalmente, no es grande
y aunque feo y molesto, no es perjudicial; sólo es necesaria su revisión si ocasiona problemas en el
                                                                                                        52
estoma           proximal            o          impide           su          funcionamiento.
La estenosis del estoma y / o del orificio cutáneo, se presenta generalmente, en niños con infecciones de
la herida y tiene lugar por una sutura apretada a nivel de la aponeurosis; puede resolverse mediante
                                                                45
dilataciones digitales, necesitando, a veces plastia quirúrgica. Otros autores reportan una incidencia de
1,9% y 5,5%.

La hemorragia del asa por sangrado de algún vaso submucoso o de la mucosa, es relativamente
frecuente en las colostomías y en las ileostomías pudiéndose prevenir y tratar mediante un protector
                                                                                                  45
tópico                    de                     la                   mucosa.

También puede ocurrir, durante el postoperatorio inmediato, debido a una inadecuada hemostasia, o ser
causado por traumas por dispositivos o bolsas de tamaño impropio o incorrecta aplicación de los
         43                   45,46
mismos,     algunos autores,        reportan su aparición entre el 3,8% y 8,3% de los pacientes
complicados.

Según la literatura revisada, las ileostomías y yeyunostomías, debido a su mayor incidencia de
complicaciones, tanto generales como locales, presentan mayor dificultad en el manejo que las
colostomías, ya que en estas últimas, al eliminar heces menos líquidas, son menos corrosivas para la
piel que el contenido de las ileostomías, por lo que la permanencia de los dispositivos de contención de
las heces, es mayor en las colostomías que en las ileostomías. Además, durante el postoperatorio, hay
que reponer las pérdidas hidroelectrolíticas, que son muy abundantes en las ileostomías, provocando en
                                                                         45,58 – 60
algunos casos deshidratación y alteraciones del equilibrio ácido-básico.

En la cirugía pediátrica, las ostomías tienen unas connotaciones que las diferencian de los adultos: la
mayoría se realiza en el período neonatal y suelen ser temporales, por lo que una vez resuelto el
                                                  45
problema que las originó, se procede a su cierre.

Como se observa, el control de todas estas causas, muchas veces está en manos de la institución
hospitalaria y fundamentalmente en la Atención Primaria de Salud, la cual ha jugado un papel pasivo en
el seguimiento y manejo adecuado de estos pacientes es por ello la importancia de la interrelación
adecuada entre la Atención hospitalaria y el Equipo Básico de Salud.

Uno de los aspectos que merece ser destacado es la importancia que tiene la familia, esa gran olvidada
del sistema y sin dudas, la gran aliada de los profesionales sanitarios (médico de familia) y que con su
ayuda contribuye de una forma decidida a mejorar esa calidad de vida a la que todos aspiran.
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Ostomías en la infancia

  • 1. Ostomías en la infancia. Revisión para profesionales de la atención primaria de salud. Dr. Jesús Yasoda Endo Milán. Especialista de I Grado en Medicina General Integral. Master en Atención Integral al Niño. Residente de 4to año Cirugía Pediátrica. Instructor. Misión Médica Cubana en Venezuela Barrio Adentro. Hospital Pediátrico José Luis Miranda. Santa Clara. Villa Clara. Cuba Resumen Una enterostomía en la infancia es una disrupción mayor de la normalidad y frecuentemente deja sustanciales traumas psicológicos para el niño y los padres. No obstante, la mayoría de los estomas intestinales en los grupos de edades pediátricos son temporales y la corrección del problema subyacente, muchas veces permite su cierre. Se hace una revisión amplia del tema para que pueda servir de literatura informativa a los profesionales de la Atención Primaria de Salud, y constituya una herramienta más en el tratamiento y manejo ambulatorio de estos pacientes una vez egresados del hospital, garantizando así su reinserción temprana a la sociedad. Como método de tratamiento de la oclusión intestinal, las colostomías datan de finales del siglo XVIII y 1 – 5 algunos de los primeros sobrevivientes de este proceder fueron niños con ano imperforado. A despecho de algunos éxitos tempranos, el uso de los estomas en el intestino grueso y posteriormente en 3 el intestino delgado en niños evolucionó lentamente. Webster, señala en su revisión histórica, que los cirujanos estaban desentendidos y renuentes a realizar este drástico proceder, con el cual estaban asociadas complicaciones mayores. Con el advenimiento de las prácticas modernas de la Cirugía Pediátrica y la supervivencia de niños con condiciones probablemente fatales, la necesidad de estomas se incrementó. Las técnicas de construcción de enterostomías y el desarrollo alcanzado a la vuelta del 5 – 8 siglo para los adultos, fueron modificadas y adaptadas para su uso en niños, particularmente en 9 – 14 recién nacidos con obstrucción intestinal congénita. Nuevas técnicas que combinaban la descompresión proximal y la alimentación distal de neonatos con atresia de duodeno o yeyuno alto, 15 – 17 fueron introducidas posteriormente. Procederes diseñados para proveer accesos de alimentación 18 – 21 postpilórica en niños con dismotilidad, continúan siendo desarrollados y evaluados, y el advenimiento contemporáneo de la cirugía mínimamente invasiva, proveen nuevas y excitantes 22 – 24 oportunidades para la creación de estomas para la alimentación, descompresión e irrigación. En las dos décadas pasadas, la terapia con enterostomías se ha convertido en una especialidad por 25 derecho propio, y se han dado grandes pasos en el cuidado de los estomas pediátricos, incluyendo aplicaciones específicas en niños, biomateriales mejor tolerados y la creación de sistemas de soporte no 26 médicos. La creación, manejo y cierre de las enterostomías, ahora ocupa una porción sustancial de la práctica moderna de la Cirugía Pediátrica. Una enterostomía en la infancia es una disrupción mayor de la normalidad y frecuentemente deja sustanciales traumas psicológicos para el niño y los padres. No obstante, la mayoría de los estomas intestinales en los grupos de edades pediátricos son temporales y la corrección del problema subyacente, muchas veces permite su cierre. Aunque los cirujanos pediátricos, continuamente buscan alternativas para la exteriorización intestinal, una indicación adecuada y un estoma temporal convenientemente construido es inevitable y salva vidas, además, en varias condiciones patológicas incorregibles del intestino grueso bajo, un estoma permanente y con buen funcionamiento contribuye a aumentar la calidad de vida. Aunque a veces, considerados simples mecanismos, las enterostomías abarcan un amplio espectro de tipos básicos, técnicas y métodos de cuidados y están asociados con un sorprendente alto rango de complicaciones tempranas y tardías. Estos hechos presentan al cirujano, terapistas, enfermeras, padres y niños a mayores desafíos. Por lo tanto, cuando la necesidad de un estoma aparece, el mejor resultado es alcanzado con una cuidadosa evaluación de la condición patológica del niño y de su estado de salud, sopesando los pro y los contra de la derivación, planificando con antelación cuando sea posible y 11, 27 – 41 considerando la construcción y el cierre como intervenciones mayores. Según plantea Gauderer,
  • 2. 42 en adición a las bien establecidas guías para la colocación de estomas en adultos, factores como diferencias anatómicas y psicológicas, estructuras delicadas, crecimiento, maduración física y emocional, necesitan ser consideradas; el cirujano y los miembros del equipo quirúrgico deben tener en mente siempre, que la calidad de vida del paciente con un estoma está ampliamente relacionado con la calidad de ese estoma. 43 Suzanne Borkowski, en su trabajo “Pediatric stomas, tubes and appliances” resaltó que los pacientes pediátricos con una ostomía intestinal, continúan siendo un desafío para los pediatras. En dichos pacientes el rol del especialista es de vital importancia, en proveer a los mismos, cuidados cualitativos con apropiada intervención, prevención y manejo de las complicaciones potenciales, educación familiar y del paciente, así como, previsiones para el servicio y otras ofertas. A veces, condiciones adquiridas o anomalías congénitas hacen necesario brindar asistencia a las familias con el ánimo de que dominen nuevas destrezas y habilidades. Motivados por el apasionante tema, que este acápite representa y por la experiencia acumulada en nuestro servicio al respecto, es que se decide realizar la presente revisión, la cual nos permitirá sensibilizar a todos los profesionales y técnicos de la Atención Primaria de Salud, padres, maestros, organizaciones de masas y sociedad en general, cuyo dominio insuficiente del tema ha sido puesto de manifiesto a diario en nuestras consultas y que con su interés y apoyo se lograría hacer más llevadera la vida de estos niños, fomentando además el terreno para un programa comunitario integral, que en un futuro, no muy lejano, se pretende modestamente tratar de poner en práctica. Los avances de la ciencia y la tecnología han proporcionado a la sociedad una mayor esperanza de vida, se han ganado años a la vida; el reto en estos momentos es proporcionar los medios necesarios para que estos años de vida no se dediquen a una mera supervivencia, sino para que estos años se dediquen a la “vida” en su más amplia concepción. La agangliosis de colon, conocida como enfermedad de Hirschsprung, constituye una obstrucción intestinal funcional, originada por la ausencia congénita o agenesia de los ganglios nerviosos parasimpáticos mientéricos en el colon distal y el recto, dando lugar a un estado de contracción tónica del segmento afecto, incapaz de transmitir las ondas peristálticas, determinando una constipación crónica desde el nacimiento, con la correspondiente dilatación e hipertrofia del intestino proximal. Usualmente se requiere una ostomía, cuando los síntomas aparecen y el diagnóstico se realiza en el período de recién nacido o lactante, no sólo para descomprimir el intestino, sino también para favorecer la disminución del calibre del intestino proximal dilatado, lo que facilita una buena anastomosis posterior, mejora la nutrición y facilita su cuidado en el hogar. Los cirujanos prefieren realizar la colostomía proximal a la zona de transición entre el segmento agangliónico inferior y el intestino normalmente 47 ganglionado por encima actualmente el nivel de la colostomía es elegido mediante biopsias de corte por congelación transoperatorias, asegurando su realización en el sitio en el cual aparecen las células 48 ganglionares; después de la colostomía, la mayoría de los recién nacidos, evolucionan bien. Algunos autores han dejado la colostomía para casos específicos: perforación, megacolon tóxico, enterocolitis 49,50 severa, patología cuestionable e infantes prematuros; existiendo la tendencia actual de no realizar la misma siempre que sea posible, evitándole así al niño varias intervenciones y resolviendo lo anormal en un solo tiempo. Vázquez Rueda y Ocaña Losa, 45 señalan en sus estudios a la agangliosis de colon, como la primera indicación para la realización de ostomías digestivas, mientras que otras series revisadas, señalan a las 46 malformaciones anorrectales en primer lugar. En la asistencia a un recién nacido con ano imperforado, una de las consideraciones a tener en cuenta, es la necesidad de una colostomía, es obviamente importante no realizar la misma innecesariamente, no obstante, cuando existan dudas, puede ser necesaria su realización, teniendo en cuenta los resultados para el niño a largo plazo y dejando el periné virgen, hasta que se disponga del diagnóstico exacto de la malformación, por lo que es importante esperar 24 horas antes de proceder a la creación del estoma y 51 permitir que el gas o el meconio aparezca en el periné.
  • 3. Los niños con malformación anorrectal alta, no experimentan reconstrucción definitiva en la etapa de recién nacido y requieren una colostomía, la cual debe ser derivativa para evitar el paso de heces al estoma distal, con la subsecuente contaminación del tracto urinario a través de la fístula urinaria, 52 usualmente presente. Esta colostomía tiene como objetivos fundamentales evitar el paso de materia fecal al cabo distal, evitar el prolapso del cabo proximal, facilitar la realización de estudios contrastados, garantizar suficiente superficie de absorción de agua y suficiente longitud de colon distal para realizar, en caso necesario, un proceder abdominal combinado. Están también indicadas las colostomías temporales para excluir la corriente fecal de una zona inflamada de colon o recto, como una zona de perforación con formación de abscesos, así como también, para excluir la corriente fecal de un recto herido, estando demostrada su eficacia en la reducción de la 44 mortalidad y morbilidad en los individuos con herida del recto. 53 Beiler y col, concluyen en su estudio sobre empalamiento e injurias anorrectales de la infancia, que los principios estándares actuales en el tratamiento de esta afección, son la derivación fecal, el drenaje de la herida y el uso de antibióticos de amplio espectro y que la reconstrucción primaria en casos de empalamiento, sólo es recomendable después de la exclusión de la injuria anorrectal. Otros señalan, que los principios de tratamiento de estas lesiones son el desbridamiento amplio de los tejidos heridos y la 54 colostomía sistemática para heridas de recto. La atresia intestinal constituye la tercera parte de todos los casos de obstrucción intestinal en el neonato, 55 siendo las atresias yeyuno-ileales, las más frecuentes. La mayoría de las atresias intestinales no complicadas del recién nacido son reparadas por anastomosis primaria de los segmentos intestinales, las complicadas por perforación in útero con peritonitis meconial e infección bacteriana, pueden requerir una enterostomía con la esperanza de poder realizar una 52,56 reintervención y anastomosis temprana, cuando la inflamación peritoneal haya desaparecido. En la cirugía pediátrica, la mayoría de las ostomías se realizan durante el primer año de vida, especialmente en el período neonatal; esto se explica por el hecho de que las principales afecciones en las que están indicadas las ostomías, son malformaciones congénitas, las cuales generalmente se diagnostican durante el primer día de vida; tal es el caso de las malformaciones anorrectales, la atresia esofágica y las atresias intestinales. El análisis de las series pediátricas revela un rango de complicaciones propias de las ostomías que 11,27,28,37,40 45 alcanza y a veces excede el 50%; Vázquez Rueda y col, encontraron complicaciones en el 38,2% de los pacientes con ostomías. Las complicaciones locales de las ostomías digestivas pueden ser inmediatas (necrosis, absceso, dehiscencia cutáneo-mucosa, hundimiento, hemorragia, edema) o tardías (estenosis, hernia paraostoma, prolapso, retracción, fístula, irritación cutánea, malposición, obstrucción intestinal, úlceras, granulomas, 45 etc.) La erosión de la piel periostoma es una complicación muy frecuente, tanto de las colostomías como de las ileostomías, resultando por su manejo, un problema médico social, tanto para los padres de los niños ostomizados, como para el personal sanitario que los atiende, encontrándose en varios estudios como la 45,57 complicación más frecuente. El prolapso de uno de los extremos del ostoma está producido por la protrusión del asa intestinal sobre el plano cutáneo abdominal, a través del orificio de la ostomía; esta complicación es más frecuente en el niño que en el adulto, debido al menor calibre del colon y epiplón más corto, 45 puede ayudar a su prevención la sutura cuidadosa de la circunferencia intestinal al peritoneo y aponeurosis, si ocurre, usualmente involucra al cabo distal desfuncionalizado; el grado de prolapso, generalmente, no es grande y aunque feo y molesto, no es perjudicial; sólo es necesaria su revisión si ocasiona problemas en el 52 estoma proximal o impide su funcionamiento.
  • 4. La estenosis del estoma y / o del orificio cutáneo, se presenta generalmente, en niños con infecciones de la herida y tiene lugar por una sutura apretada a nivel de la aponeurosis; puede resolverse mediante 45 dilataciones digitales, necesitando, a veces plastia quirúrgica. Otros autores reportan una incidencia de 1,9% y 5,5%. La hemorragia del asa por sangrado de algún vaso submucoso o de la mucosa, es relativamente frecuente en las colostomías y en las ileostomías pudiéndose prevenir y tratar mediante un protector 45 tópico de la mucosa. También puede ocurrir, durante el postoperatorio inmediato, debido a una inadecuada hemostasia, o ser causado por traumas por dispositivos o bolsas de tamaño impropio o incorrecta aplicación de los 43 45,46 mismos, algunos autores, reportan su aparición entre el 3,8% y 8,3% de los pacientes complicados. Según la literatura revisada, las ileostomías y yeyunostomías, debido a su mayor incidencia de complicaciones, tanto generales como locales, presentan mayor dificultad en el manejo que las colostomías, ya que en estas últimas, al eliminar heces menos líquidas, son menos corrosivas para la piel que el contenido de las ileostomías, por lo que la permanencia de los dispositivos de contención de las heces, es mayor en las colostomías que en las ileostomías. Además, durante el postoperatorio, hay que reponer las pérdidas hidroelectrolíticas, que son muy abundantes en las ileostomías, provocando en 45,58 – 60 algunos casos deshidratación y alteraciones del equilibrio ácido-básico. En la cirugía pediátrica, las ostomías tienen unas connotaciones que las diferencian de los adultos: la mayoría se realiza en el período neonatal y suelen ser temporales, por lo que una vez resuelto el 45 problema que las originó, se procede a su cierre. Como se observa, el control de todas estas causas, muchas veces está en manos de la institución hospitalaria y fundamentalmente en la Atención Primaria de Salud, la cual ha jugado un papel pasivo en el seguimiento y manejo adecuado de estos pacientes es por ello la importancia de la interrelación adecuada entre la Atención hospitalaria y el Equipo Básico de Salud. Uno de los aspectos que merece ser destacado es la importancia que tiene la familia, esa gran olvidada del sistema y sin dudas, la gran aliada de los profesionales sanitarios (médico de familia) y que con su ayuda contribuye de una forma decidida a mejorar esa calidad de vida a la que todos aspiran. Referencias bibliográficas 1. MacKcgan JM, Cataldo PA. Intestinal stomas. Principles, techniques and management. St. Louis: Quality Medical Publishing; 1993. 2. Turmbull Jr, Weakley FL. Atlas of intetinal stomas. St Louis: Mosby; 1967. 3. Webster R. Historical review. En: Stephens FD, Smith ED. Ano-rectal malformations in children. Chicago: Year Book Medical Publishers; 1971. 4. Winkler R. Stoma therapy, an atlas and guide for intestinal stomas. New York: Thieme; 1986. 5. Witzel O. Zur technik der Magenfistelanlegung, Zentralbl Chir 1891; 18: 601. 6. Brooke BN. Historical perspectives. En: Dozois RR. Alternatives to conventional ileostomy. Chicago: Year Book Medical Publishers; 1985. 7. Maydl K. Zur technik der kolostomie. Zentrabl Chir 1888; 15: 433. 8. Mikulicez J. Chirurgische erfahrungen über das darmearcinom. Arch Klin Chir 1903; 69: 28. 9. Bishop HC, Koop CE. Management of meconium ileus: resection, Roux-en-Y anastomosis and ileostomy irrigation with pancreatic enzymes. Ann Surg 1957; 145: 410. 10. Bishop HC. Colostomy in the newborn: Indications, techniques, complications and care. Am J Surg 1961; 101: 642. 11. Cain WS, Kieswitter WB. Infant colostomy. Arch Surg 1965; 91: 314. 12. Nixon HM. Colostomy: a simple technique, and observations on indication. Z Kinderchir 1966; 3: 98. 13. Randolph JG, Zolinger RM, Jr Gross RE. Mickulicz resection in infants and children: a 20 year survey of 196 patients. Ann Surg 1963; 158: 481. 14. Santulli TV, Blane WA. Congenital atresia of the intestine: pathogenesis and treatment. Ann Surg 1961; 154: 939. 15. Colm D, Cywes S. Simultaneus drainage gastrostomy and feeding jejunostomy in the newborn. Surg Gynecol Obstet 1977; 145: 594. 16. Gauderer MWL. Double-tube enterostomy for temporary small bowell decompression. Pediatr Surg Int 1986; 1: 60. 17. Rehbein F. Dünndarmatresie. En: Kinderchirurgische operationen. Stuttgart: Hippokrates Verlag; 1971. 18. Andrassy RJ. Continual catheter administrations of an elemental diet in infants and children. Surg 1977; 82: 205.
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