Se ha denunciado esta presentación.
Se está descargando tu SlideShare. ×

Eres elefante o gacela

Más Contenido Relacionado

Audiolibros relacionados

Gratis con una prueba de 30 días de Scribd

Ver todo

Eres elefante o gacela

  1. 1. 21 Iñaki Ortega es profesor de Deusto Business School y director del Segundo Informe de Emprendimiento Corporativo de Santander Universidades y CISE. bres que raramente olvidan lo aprendido en el pa- sado. Esas enseñanzas hoy ya no sirven, pero se siguen cumpliendo como si fuese religión en las grandes organizaciones, cuando las bases de la economía son radicalmente diferentes. Solo olvi- dando esas obsoletas lecciones, el elefante apren- derá a bailar. Han pasado décadas desde la publicación de es- tos estudios y desde mis sentadas ante la televi- sión para ver documentales y ya no tengo tan cla- ro si quiero ser elefante o gacela. Los elefantes si- guen siendo grandes compañías bien asentadas pero muy lentas; las gacelas, por el contrario, son startups que mueren en su mayoría en los prime- ros años de vida por muy disruptivas que sean. Pero mis dudas se acrecentaron aún más hace cuatro años cuando un grupo de académicos nos pusimos a investigar el fenómeno del emprendi- miento corporativo o, lo que es lo mismo, la cola- boración entre grandes empresas y emprendedo- res para innovar. La tesis de nuestra investigación se resumía en que solo cooperando (bailando) am- bos animales podrían sobrevivir. En la nueva eco- nomía, el elefante no es tan fuerte y la gacela no es tan frágil. Nuestra encuesta a las más grandes empresas con operaciones en nuestro país así lo ha demostrado. El trabajo de campo realizado ha- ce unos pocos meses constató que el 86% de esas grandes empresas usaban la innovación abierta frente al 23% que decían eso mismo hace apenas dos años. De nuevo el elefante volvía a jugar bien y ganaba la partida. Pero en esas estábamos cuando se publicó en el mes de junio de este año una noticia muy extraña. En el delta de Okawango (Botsuana) aparecieron 169 elefantes muertos sin razones aparentes. Los animales no tenían muestras de violencia, pero tampoco de enfermedad alguna. Los expertos aler- taban de las consecuencias de estas muertes en la cada vez más exigua población de elefantes preci- samente por la ansiedad causada de ver morir a tantos de su especie. Inmediatamente me puse a chequear la clasificación de Bloomberg de las empresas más im- portantes. En ape- nas unas décadas se han evaporado la mayoría de los ele- fantes corporativos. No solo los elefantes mueren en África, si- no también en la bolsa americana. Ser grande ya no es ga- rantía de nada y muchos de esos pa- quidermos empresa- riales empiezan a te- ner miedo; un miedo que las startups hue- len y les impulsa a seguir saltando cada vez más lejos, cada vez más fuertes. Por eso, ahora, si ten- go que elegir, escojo ser gacela. mundo con su informe Job generation process, to- do un hito en la superación del paradigma domi- nante de la gran empresa, demos- trando que las nuevas y peque- ñas unidades em- presariales gene- raban en Estados Unidos la mayor parte del empleo neto. Para Birch, los elefantes son grandes multina- cionales que su- fren rígidas buro- cracias. Las gace- las, en cambio son empresas muy dé- biles (por peque- ñas y jóvenes), pero tan ligeras que casi vuelan. Años más tarde el profesor Belasco quiso enfatizar la imperiosa necesidad de mantener vivo el espíritu de innovación en las grandes empresas en su libro Enseñar a bailar al elefante. Las grandes compañías se comportan del mismo modo que los elefantes, no solo por su ta- maño, sino también por ser animales de costum- En apenas unas déca- das se han evaporado la mayoría de los ele- fantes cor- porativos Recuerdo de pequeño los domingos después de comer esos maravillosos documentales de National Geographic sobre la sabana africana en los que siempre la veloz gacela acababa siendo abatida por algún poderoso carnívoro. En cambio, el elefante, en manada y con su paso lento pero firme, sobrevivía a los rigores de su ecosistema. Si entonces me hubieran dado a elegir entre ser gacela o elefante, mi opción sería una larga vida de paquidermo. No he tenido la oportunidad de preguntar a los profesores Birch del Instituto Tecnológico de Massachusetts y Belasco de la Universidad de San Diego sobre sus aficiones de sobreme- sa, pero sí he leído sus artículos académicos sobre los emprendedores. Ambos han usado el símil con estos animales para ilustrar la re- lación entre corporaciones y emprendedores. A finales de los 70, David Birch sorprendió al ¿Eres elefante o gacela? Tribuna libre. En el ámbito empresarial, las gacelas son startups que mueren en su mayoría en sus primeros años de vida, aunque ser grande como los elefantes ya no es garantía de nada. Por Iñaki Ortega

×