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Leyendas y mitos del Ecuador

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Leyendas y mitos del Ecuador

  1. 1. INSTITUCION EDUCATIVA FISCAL “MIGUEL DE SANTIAGO “ NOMBRE: JENNYFER LISBETH APELLO: BASTIDAS GUAMAN CURSO: 1ro “E”2 FECHA: 20/12/2020 TITULO: MITOS Y LEYENDAS MÁS CONOCIDAS DEL ECUADOR. PROYECTO N°4
  2. 2. CANTUÑA Y SU PACTO CON EL DIABLO Cuenta la historia que en tiempos de la Colonia, un indio llamado Cantuña, constructor famoso y descendiente directo del gran guerrero Rumiñahui, se comprometió con los padres franciscanos a construir el atrio de la iglesia de San Francisco en Quito en un plazo de seis meses. A cambio recibiría una gran cantidad de dinero. Aunque parecía una hazaña imposible lograr terminar la obra, Cantuña puso su mayor esfuerzo y empeño, reunió un equipo de indígenas y se propuso terminarla. No obstante, la edificación no avanzaba como él esperaba. En esos momentos de angustia y sufrimiento, una noche, antes del plazo estipulado, a Cantuña se le apareció el diablo y en su desesperación pactó con él para que culminase la obra antes del amanecer con la condición que sean colocadas absolutamente todas las piedras. Como pago le daría su alma. Miles de diablillos trabajaron sin descanso y Lucifer se presentó ante Cantuña para cobrar y llevarse su alma. Sin embargo el indígena indicó que el trato había sido incumplido, que faltaba una última piedra en la construcción. Cantuña, viendo con la rapidez que trabajaban los diablillos decidió engañar al demonio: había sacado una roca de la construcción y la escondió sigilosamente en su poncho antes que culminaran la obra y así se salvó su alma. El diablo sintiéndose burlado que un simple mortal lo haya engañado, se refugió en los infiernos sin llevarse su paga.
  3. 3. EL GALLO DE LA CATEDRAL Había una vez un hombre muy rico que vivía como rey. Muy temprano en la mañana comía el desayuno. Después dormía la siesta. Luego, almorzaba y, a la tarde, oloroso a perfume, salía a la calle. Bajaba a la Plaza Grande. Se paraba delante del gallo de la Catedral y burlándose le decía: – ¡Qué gallito! ¡Qué disparate de gallo! Luego, don Ramón caminaba por la bajada de Santa Catalina. Entraba en la tienda de la señora Mariana a tomar unas mistelas. Allí se quedaba hasta la noche. Al regresar a su casa, don Ramón ya estaba coloradito. Entonces, frente a la Catedral, gritaba: – ¡Para mí no hay gallos que valgan! ¡Ni el gallo de la Catedral! ¡Don Ramón se creía el mejor gallo del mundo! Una vez al pasar, volvió a desafiar al gallo: – ¡Qué tontería de gallo! ¡No hago caso ni al gallo de la Catedral! En ese momento, don Ramón sintió que una espuela enorme le rasgaba las piernas. Cayó herido. El gallo lo sujetaba y no le permitía moverse. Una voz le dijo: – ¡Prométeme que no volverás a tomar mistelas! – ¡Ni siquiera tomaré agua! – ¡Prométeme que nunca jamás volverás a insultarme! – ¡Ni siquiera te nombraré! – ¡Levántate, hombre! ¡Pobre de ti si no cumples tu palabra de honor! – Gracias por tu perdón gallito. Entonces el gallito regresó a su puesto. ¿Cómo pudo bajar de la torre si ese gallo es de fierro? Ya pueden imaginarse lo que sucedió: los amigos de don Ramón le jugaron una broma, para quitarle el vicio de las mistelas.
  4. 4. LA MARIANGULA Cuenta la leyenda, que había una niña llamada María Angula muy inquieta, su mamá trabajaba vendiendo mishqui(tripa de res frita) en la ciudad colonial en Quito. Un día, su mamá le mandó a comprar tripas, para la venta, pero como la niña era muy inquieta, se dedicó a jugar con sus amigas y se gastó el dinero para la compra. María Angula estaba muy preocupada, pues sabía que su madre la iba a castigar, estaba tan desesperada que se metió al cementerio y desenterró a un muerto para quitarle las tripas y llevárselas a su mamá. Al lograr su cometido, su mamá no se dio cuenta de quien eran las tripas, las cocinó y vendió. Ya en horas de las noche, María Angula se acordaba de lo que había hecho, cuando de repente escucho la puerta que se abrió fuertemente, lo trágico es que ella era la única que escuchaba aquellos ruidos y los demás seguían muy dormidos, como si no pasaba nada. Los ruidos cada vez eran más cercanos, y se oía: "Marianguuula... Dame mis tripas que te robaste de mi santa sepultura". Al escuchar esto, la niña se desesperó tanto que cogió una navaja y se cortó la barriga. Cuando su familia entró al cuarto de la niña, se encontró con la macabra escena. Desde ese día su mamá, dejó de vender el mishqui y se puso a vender "carne en palito".
  5. 5. EL CHUZALONGO (ECUADOR) Cuenta la leyenda, que en la costa de Ecuador, un agricultor tenía sus ganados en lo alto del monte. Una noche cayó una tormenta muy fuerte, preocupado por su ganado, mandó a sus dos hijas a que guardasen el ganado en el granero. Las hijas, muy obedientes, fueron a hacer lo que su padre les ordenó, cuando terminaron de guardar todo el ganado, cerraron la puerta y al darse vuelta se dieron con la sorpresa de que un pequeño ser, de rostro blanco, labios gruesos y morados, nariz chata, orejas grandes, ojos verdes pequeños con un punto negro de fuego en el centro. Este ser tenía un pelo corto, ralo y tieso, con el cuerpo cubierto de escamas de pescado, las estaba esperando tras la puerta. Ellas gritaron con todas sus fuerzas, pero nadie las escuchó. Después de muchas horas, y al ver que sus hijas no regresaban, el hombre tomó su escopeta y fue hacia la cabaña, encontrando una escena terrible, sus hijas estaban descuartizadas y a lo lejos vio como una pequeña criatura huía. Otra versión de la leyenda del chuzalongo dice que también ataca a los hombres cuando estos están solos en el campo porque tiene vergüenza de su desnudez, aparte el Chuzalongo pelea con los hombres como un desafió de fuerza. Se dice que para librarse de este ser, el hombre que lucha con él, tiene que sacarse una prenda de vestir y lanzarla lejos, el Chuzalongo ira a por ella y en ese momento se tiene que huir.
  6. 6. EL JINETE SIN CABEZA Dice la leyenda, que en un pueblo muy apartado de toda civilización, un Jinete en un caballo hermoso acostumbraba a recorrer por las oscuras noches. La gente muy extrañada se preguntaba por qué hace algo tan raro aquel hombre ya que, no era común que alguien saliera tan tarde y mucho menos, por las noches por una caminata. Un día, durante la noche muy oscura empezó a aparecer fuertes relámpagos, y al día siguiente, el Jinete desapareció de la nada. Días después ya no regresó hasta que con el pasar de los años, la gente se olvidó de él. Tiempo después, en una noche de lluvias y truenos, similar a la que cuando desapareció, se escuchó nuevamente la misma cabalgata del Jinete. Las personas que lo veían por las noches, sintieron curiosidad por verlo y se asomaron para verlo, sin embargo, cayo un rayo que iluminó los alrededores y de paso, al Jinete demostrando horriblemente, que no tenía Cabeza. La gente muy asustada por tal horrible visión, se escondieron en sus casas.

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