Modelo de sustitución por importaciones

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Modelo de sustitución por importaciones

  1. 1. Modelo de Sustitución por Importaciones 1º Etapa (1930-1945)Las manufacturas latinoamericanas antes de 1929 ocupaban un lugar secundario en laeconomía, orientada básicamente a la exportación. Fuera de un cierto proteccionismomoderado, las políticas gubernamentales solían permanecer neutrales ante la industria,centradas, como estaban, en el sector primario. Por esto, los aranceles tenían básicamenteuna función aduanera y no de protección de las manufacturas locales. Algunas manufacturasdependían directamente de una ligera transformación a la que eran sometidos ciertosproductos primarios exportados. Es el caso de los frigoríficos argentinos o de los ingeniosazucareros. La industrialización por sustitución de importaciones comenzó produciendo bienesde consumo final, que era la vía más fácil de iniciar el proceso. Ello se debía a que la tecnologíarequerida era menos compleja y necesitaba menores inversiones de capital, peroespecialmente a que ya existía un mercado para dichos bienes. El proceso de industrializaciónpresionó a la capacidad instalada. Había fábricas textiles que a principios de la década de 1930llegaban a trabajar en dos o tres turnos. Por lo general se aprovechó la capacidad instalada conposterioridad a la Primera Guerra Mundial, tal como ocurrió en Perú y Brasil. La industriacementera brasileña atravesó por esta situación. En la medida que el proceso se fueconsolidando, aumentó el coeficiente de industrialización, o, lo que es lo mismo, laparticipación del sector industrial en el PIB. Si en la década de 1930 existió en América Latinaun motor del crecimiento, éste fue sin duda alguna la industrialización por sustitución deimportaciones. Si bien se redujo la actividad de algunos sectores vinculados a la exportación,hubo otros que lograron incrementos realmente importantes, tal como ocurrió con los textiles,los materiales de construcción (especialmente cemento), la refinación de petróleo, las ruedaspara automóviles, los productos farmacéuticos, los sanitarios y alimentos procesados, comoconservas y pastas, dirigidos al mercado interno. Los textiles destacaban, sin ninguna duda,entre todas estas actividades, ya que sus tasas de crecimiento fueron superiores al 10 porciento anual durante los años 30. La principal excepción fue Brasil, que ya había conocido unaindustrialización temprana en los sectores de textiles, calzado, ropa y alimentos, lo queposibilitó que las industrias que más rápido crecieron fueran las de producción de bienesintermedios y las de bienes de capital. Aparentemente la industrialización fue muy intensiva en
  2. 2. la utilización de mano de obra y se centró en la pequeña y la mediana empresa, especialmenteen aquellas de nueva creación. También fue importante el papel jugado por algunos nuevosempresarios, en buena parte provenientes de la Europa en crisis, como impulsores delproceso. Hubo inversión extranjera dirigida directamente a la sustitución de importaciones,aunque menor que en años anteriores. En el caso de Sáo Paulo se estima que el empleo crecióa una tasa anual de 10,9 por ciento en 1930-37. Los salarios reales parece que no tuvieronvariaciones, entre otras cosas porque el estancamiento del sector primario suponía unaimportante reserva de mano de obra y una oferta elástica de alimentos. Si en muchos países apartir de mediados de la década del 30 se comenzó a recuperar la coyuntura económica, laSegunda Guerra Mundial fue fuente de nuevos conflictos y en algunos casos volvieron amanifestarse con fuerza creciente las tendencias aislacionistas surgidas en lo más virulento dela crisis. Pese a ello, fue en estos momentos cuando la industrialización sustitutiva conoció unnuevo empujón, favorecida por el éxito de la experiencia anterior. El aparato industrial avanzóen su conquista del mercado interno y en algún caso, como el del Brasil, se lanzó en busca demercados exteriores. Estos se encontraban en otros países latinoamericanos y en algunascolonias africanas, que estaban aisladas de sus metrópolis en guerra. Dadas las implicanciasdel conflicto bélico, la única posibilidad de mantener un cierto nivel en las exportaciones eracontando con una flota mercante propia, por lo que esto se convirtió en un objetivo prioritariopara muchos gobiernos. En los casos que tuvieron éxito este fue otro de los motivos de orgullode muchas políticas oficiales, a la vez que una fuente de gastos importantes para los estadosque pretendían desarrollarlas. La industria latinoamericana surgió con la bendición delproteccionismo oficial y éste se mantendría aun después de desaparecidas las condiciones quehicieron necesaria la aparición misma de la protección. La teoría de proteger únicamente a lasindustrias en crecimiento (o "infantes") era totalmente dejada de lado. De este modo, losindustriales, sabedores del control que tenían sobre un mercado cautivo importante, elmercado interno, dejaron de reinvertir en sus respectivas empresas, que con el correr de losaños se fueron tornando cada vez más obsoletas y menos competitivas. A la larga se puedeafirmar que la protección indiscriminada sólo sirvió para financiar a costa del déficit públicoempresas cada vez menos competitivas y más incompetentes. En numerosos casos, y pese alnacionalismo declarativo que acompañaba las políticas autárquicas, las empresas a protegereran claramente propiedad de firmas transnacionales. Esto fue particularmente visible en loreferente a la fabricación de automotores y en el sector químico y electrónico. Si bien en estossectores inicialmente hubo algunas grandes fábricas de capital nacional, como en Argentina,posteriormente la mayor parte de ellas sería propiedad de empresas norteamericanas oeuropeas, pero que igualmente se beneficiaban de las ventajas del proteccionismo. De estemodo, la principal característica de muchas de estas fábricas llegó a ser la obsolescencia de susequipos y la producción durante años de modelos que en otras partes del mundo habíandejado de fabricarse. Una vez terminada la Segunda Guerra Mundial, y pese a las fuertesexpectativas existentes sobre la rápida recuperación de la economía mundial, en los paíseslatinoamericanos se acentuaron las tendencias autárquicas, favorables a la industrialización yal desarrollo del mercado interior. Esta situación supondría una importante transferencia derecursos del sector primario-exportador al sector industrial, al que en última instanciaterminaría subsidiando. Durante la Segunda Guerra Mundial, la industrialización sustitutiva seespecializó en la producción de bienes de consumo, especialmente concentrados en lasindustria alimenticia, textil, química y farmacéutica, para lo cual se aprovechó eficazmente la
  3. 3. maquinaria adquirida durante la fase expansiva de los años 30. La profundización de laindustrialización suponía un importante esfuerzo en la innovación del parque tecnológico, si sequería continuar con el proceso de crecimiento económico. Ello significaba mayor inversión,pero el exceso de protección tendía a primar la ineficiencia y no rentabilizaba las inversionesque se hicieran en mejorar la tecnología de las fábricas y en mantener la competitividad de lasempresas. La profundización en la industrialización sustitutiva requería de mayoresimportaciones de insumos y bienes de capital, lo cual tendió a incrementar la dependencia delas importaciones, en vez de resolver los problemas de la balanza comercial, tal como sepretendía. La industrialización requería de importantes inversiones en infraestructura, desdecaminos y comunicaciones hasta la producción de energía eléctrica, vital para la marcha de lasfábricas. Dada la gran magnitud de esas inversiones, el argumento más generalizado era que elEstado debía suplir a los inversionistas privados, que carecían de semejante cantidad decapital. Este argumento reforzaba, obviamente, las tendencias más favorables a extender laparticipación del Estado en la actividad económica. Durante el período comprendido entre elfin de la Segunda Guerra Mundial y la Revolución Cubana se produjeron algunos cambiosprofundos en la estructura económica latinoamericana, los cuales estaban profundamentecondicionados por la consolidación de las tendencias aparecidas en el período anterior y sevinculaban directamente con las propuestas más favorables a la autarquía y a laindustrialización. La afirmación de las políticas económicas industrialistas, con el aval de la porentonces muy influyente CEPAL y de su principal impulsor, el economista argentino RaúlPrebisch, supusieron el encumbramiento de aquellos grupos que apostaron claramente por laindustrialización, en detrimento de algunos sectores de la oligarquía tradicional exportadora.La planificación se convirtió en una importante arma de las políticas económicas y con ella elavance del intervencionismo estatal fue imparable y esto ocurrió en la mayor parte de losgobiernos de la región, con total independencia de su filiación política. Todo indicaba que enAmérica Latina no existía una política económica alternativa a la industrialización. La apuestapor la industrialización y el énfasis en el mercado interno llevaron a descuidar lasexportaciones y como consecuencia de ello disminuyeron las divisas generadas por las ventasal exterior y los ingresos del Estado provenientes de la recaudación aduanera. No sólo eso, yaque en ciertas oportunidades fue el sector exportador el que tuvo que subsidiar la aventuraindustrialista, con la consiguiente pérdida de competitividad para su propio desarrollo. Ante lafalta de recursos, la reinversión en el sector exportador también comenzó a desaparecer. Sinembargo, en ciertos casos, se pudo observar una cierta e importante integración de ambosgrupos, no planteándose en la realidad la aguda división señalada por cierta literatura entre lallamada burguesía nacional y la oligarquía terrateniente y exportadora. Otro grupo, de un pesocada vez mayor, que iba a apostar por la industrialización y por una creciente participación delEstado en la economía era el de la burocracia. Los militares destacaron ampliamente dentro deeste grupo. Aludiendo razones de seguridad nacional, cayeron bajo su control fábricas deexplosivos y armamentos, pero también de productos químicos, electrónicos y de todo tipo.Burócratas, militares y tecnócratas a partir del aprovechamiento de los presupuestosnacionales supieron sacar buen partido de todos estos cambios, en tanto fueron losencargados de gestionar y administrar la marcha hacia la industrialización. El intento deindustrialización sólo pudo tener éxito en la medida en que caló muy hondo en la sociedad yen que fue capaz de aglutinar a vastos y diferentes grupos sociales en un equilibrio precario ybastante inestable. En primer lugar, se necesitaban acuerdos con los obreros industriales que
  4. 4. disminuyeran el nivel de conflictividad laboral, lo que de alguna manera suponía introducircriterios de moderación en la explotación de la fuerza de trabajo por parte de los patronos,extremo éste con el que no siempre concordaban. Este acuerdo no era fácil de concretar, deahí la importancia creciente de los populismos en el continente, reforzados eficazmente porpolíticas asistenciales y de previsión social. El Brasil de Vargas y la Argentina de Perón sonejemplos claros, pero no los únicos, de estas situaciones. Por otra parte, los sectores popularesurbanos, en tanto consumidores, se encontraban en una postura de fuerza nada desdeñablepara participar en el reparto. Lo esencial era garantizar su nivel de ingresos, su capacidad deconsumo y la defensa de sus puestos de trabajo. En el caso de las dos primeras situaciones, elexcesivo proteccionismo supondría un encarecimiento de los artículos de consumo, ante lasubida artificial de precios favorecida por los subsidios y los aranceles. De ahí que resultaramuy importante recubrir el discurso industrializador con un barniz nacionalista que plantearaclaramente que sólo un país con industria propia podía desarrollarse. Una vez instalados comotrabajadores fabriles, la defensa de su puesto de trabajo era también la defensa del propiosector industrial, lo que explica claramente por qué ante la quiebra de numerosas empresas,de todo tipo, el Estado tuviera que aparecer como el padre salvador. Las necesidadesindustriales de importar insumos y tecnología extranjeros llevaron a la mayor parte de losgobiernos a tener monedas sobrevaluadas frente a las principales divisas extranjeras (dólar olibra esterlina, fundamentalmente), lo que tendía a recortar las ganancias de los exportadores.

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