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Una Mujer. Una Historia
Ensayo: La historia de Colombia con visión de mujer
Contaban nuestros antepasados que, en algún lugar del territorio Embera Katío, las
mujeres y los hombres tenían una relación estrecha con la luna.
Tanto es así que, en determinada época del año (según su propio calendario), se
realizaban algunas actividades que permitían consolidar esa relación. Una de esas
actividades, tenía que ver con la caminata hacia la prolongación de la vida.
El rasgo principal de esta realización, lo constituía la convocatoria a lo que podría
llamarse ahora un concurso. En donde cada uno y cada una de los (as) convocados (as)
presentaban sus quejas ante la luna.
Por lo general, las quejas, iban acompañadas de demostraciones de dolor. Estas, a su vez,
se presentaban con expresiones corporales que adquirían un significado casi sagrado.
Lo corporal, incluía el llanto. Aquí, las lágrimas, vertidas formaban un inmenso lago
agridulce.
En este lago se sumergía a los niños ay a las niñas. En la intención de prepararlos para la
ternura y la solidaridad.
Una vez terminado el ritual, las mujeres y los hombres, danzaban alrededor del lago.
..Hasta que la Luna desaparecía, con la llegada del Sol.
1. Del origen.
De geografía e historia sabía poco. Más que todo, lo mío, enfatizaba acerca del
conocimiento directo-vivencial. Un tanto pragmático. Más como consecuencia de mi
escolaridad recortada. Recuerdo que la escuelita nos otorgaba, a las mujeres, lo que era
obvio en esas condiciones y circunstancias. Es decir, cuando no teníamos nada más que la
“libertad de estar ahí”. Es decir de vivir la vida en reclusión constante. Sin mirar más allá
de lo permitido. Y, en esto, la Iglesia Católica y los regímenes políticos coincidían. Un
enclaustramiento pensado desde las instancias de poder religioso y político. Las mujeres
nacíamos no para pensar en una perspectiva de desarrollo personal, libertario. Éramos
sujetas de una manera de concebir el mundo a la usanza. Como una línea continua; sin
quiebres; sin más horizonte que aquel que otorgan la familia y la Escuela y la Sociedad,
entendida como conglomerado; como sumatoria de seres. De pobladores y pobladoras
inscritos e inscritas en los roles asignados de antemano. Un ir y venir cifrado; en un
lenguaje manifiestamente hostil a aquellas palabras que no estuviesen referenciadas,
ancladas en el diccionario del autoritarismo.
Nací en 1933. Un octubre cualquiera. Porque las calendas son significativas, solo cuando
una ha logrado trascender lo habitual; lo obvio; lo pertinente; por lo menos en los términos
de la época. Adelina Restrepo, mi madre. Y, Eugenio Cano, mi padre eran pareja. Pero no
en la connotación de ahora. En ese entonces, hablar de “relación de pareja”; era hablar de
relaciones de sumisión. El macho que domina. La hembra que es dominada. En un
entramado tanto o más asfixiante que el dominio político a que éramos sometidos y
sometidas como grupos humanos. Herederos de una supuesta gesta libertaria. Para mí,
Simón Bolívar; Francisco de Paula Santander; José María Córdoba; Atanasio Girardot; etc.,
no fueron otra cosa que referentes aprendidos de la profesora Efigenia. Entre otras cosas,
maestra del rezo y del castigo ignominioso. A su vez, ella, heredera del autoritarismo
magisterial. Una mujer en la cual, la pedagogía, era simple extensión de ejercicios como el
Catecismo del Padre Astete. O como los de Henao y Arrubla, quienes construyeron un texto
acerca de la historiografía colombiana, en el cual las mujeres partícipes de la lucha por la
independencia, fueron simples aditamentos amorfos; sin derechos y sin autonomía.
Eugenio Cano, el negro. Tal vez provenía de alguna dinastía asimilada al desarrollo
geopolítico del suroeste antioqueño. En eso de genealogías tampoco soy experta; pero si
intuitiva. Tanto como asumir el reconocimiento de parentelas vertidas en los territorios
cercanos. Porque están, los Cano, asociados también al desarrollo de municipios como
Angelópolis y Caldas. Pero, asimismo, con alguna presencia importante en Fredonia.
Obviamente no era el único apellido tradicional en la región. Lo fueron, también, los
Restrepo (mi apellido materno); pero en una bifurcación diferenciada. Tanto como entender
que estaban localizados en Medellín y con algunas expresiones en el municipio de Venecia.
Asimismo estaban los Ramírez y los Oquendo y los Betancur y los Taborda y los Osorio.
De todas maneras, el negro Eugenio, era el propio. Entendido el término como sinónimo de
macho entre perverso y simple expresión asimilada a lo “normal”. Como quiera que fue el
sujeto parecido a todos los que como él, eran de trabajo y juego y “matamujeres” y bebedor
empedernido y con una interpretación difusa y confusa acerca de la diferencia entre lealtad
y deslealtad. Pero, en general, los hombres fueron, eran y han sido así siempre. Sujetos
tatuados con el emblema del dominio ejercido como simple extensión de lo actuado desde
lo inmemorial. Desde ese centro español-europeo, tan afín a la tradición judeocristiana.
En la escuelita, había hasta grado 4º en lo que hoy denominan básica primaria. Como dije
antes, la profesora Efigenia, asociaba academia con obediencia y con fe. Fe Católica
absoluta. Un escenario escolar en el cual no había cabida para nada diferente que no fuese
la enseñanza oficial tradicional. Por algo ellas, las maestras, se habían preparado desde
antes. Una estructura mental afín de la visión del mundo autárquica, confesional. No había
lugar para herejías. Íbamos, las mujeres, a lo que era: la preparación para ser madres y
subordinadas. El equilibrio, si acaso existió, hacía alusión al castellano y la aritmética y la
historia y la geografía, aprendida de conformidad con el mandato vigente. No más allá de
sumas y restas; multiplicaciones y divisiones. El lenguaje de los ancestros. Esto es, valga
decir, de los colonialistas. Una historia aplicada y entendida según la tradición vigente: Que
Cristóbal Colón, hombre bueno y esforzado; que nos trajo la civilización y los valores en
nombre de Isabel la Católica y el buen Fernando de Aragón. Una geografía que describía
límites y extensiones. Lo social y lo político eran absolutamente ausentes. A no ser lo
relacionado con nuestros bienamado gobernantes de tradición. Que Núñez el Glorioso, el
ubérrimo. Que Caro y que Cuervo; los magnánimos otorgadores de la esperanza en el
idioma de la tradición. Que Uribe Uribe, el hereje. El que contradecía los principios de
nuestros mayores. Una Guerra que duró Mil días (tres años). Unas afugias continuas.
Derivaban en violencias perennes. Desde que tenemos vida propia, independiente. Pero,
asimismo, desde que llegaron los invasores. Sangre y fuego continuos. No ha parado el
genocidio. Lo mismo el despuntar el Siglo XX y al promediar. Un acecho constante.
Según el recuento histórico, nací en territorio de los Nutebas. Titiribí, el Cacique, vivió y
murió aquí, en el pueblo en donde nací. Cuando vine al mundo ya todo estaba cifrado y
definido; al menos en términos de lo geográfico y lo político. Los y las Nutebos (as) ya no
estaban. Por lo menos en su versión autóctona. Ya había dicho acerca de los códigos de la
enseñanza. Conocía y conocíamos muy poco. Esto de los y las Nutebas y Nutebos lo vine a
conocer hoy, cuando ya mi vida está en declive. Es decir, el problema más tenaz es que no
fui sujeta activa de la historia y la geografía de mi pueblo, en el momento en el cual debiera
haberlo sido. Como algo apenas obvio. Como algo que me hubiese permitido acceder a
vivir mi vida en condiciones menos onerosas. Al menos, desde el punto de vista conceptual,
no instrumental.
Cuando fui conciente de lo que significa conocer a alguien, digamos que conocí a Adelina,
mi madre. Ya lo había dicho, tuvo una relación de pareja con el negro Eugenio Cano.
También ya lo había 2. De Adelina, la madre. Del tío Manuel y del tío Luciano, llamado el
bobo.
dicho, asumió la sumisión como herencia. No podía esperarse nada diferente. Era algo así
como la secuela fundamental y necesaria. Porque ella, mi madre, tenía extirpe de mujer
sumisa. Como casi todas nuestras mujeres. Hasta cierto punto fui yo misma. Y no es un
decir al garete. Es una precisión en términos históricos y culturales.
Adelina había vivido, allí mismo en ese espacio geográfico que fue mi cuna. No tengo claro
cómo conoció al negro Eugenio Cano. Lo que si tengo claro, ahora, es que vivió al lado de
él. Como todas las mujeres, sin ton ni son. Como si la vida pasara en condiciones opuestas
a la felicidad, a la pasión, al goce. Estas dos palabras, de por sí, son y siguen siendo
heréticas. Porque pasión y goce son sinónimos de libertad y de conocimiento. Ella, Adelina,
abrió las piernas…y listo. Algunas, inclusive, ni siquiera eso. Se las abrían a la fuerza. Lo
demás ya es conocido, la preñez. Y el parto. Y nació María Helena. Y nací yo. Y el negro
Eugenio, como si nada. Porque lo suyo no fue nada diferente a entender que era ella,
Adelina, la del problema. Yo, tal vez decía Eugenio, no tengo nada que hacer. Solo trabajar,
de vez en cuando, y jugar lo ganado, en ese juego de la vida en donde yo siempre perdía.
Pero que importa si pierdo lo que gané trabajando. Al fin y al cabo, Adelina sabrá qué hacer
con las nenas.
Tiempo absolutamente difícil para mi madre. Ella, ni siquiera tuvo el acceso escolar que
tuve. Su infancia fue mucho más precaria que la mía. Casi sin saber leer ni escribir. Absorta
en los vericuetos propios de la vida en Titiribí, veinticinco años antes que yo. Es decir,
estamos hablando de 1908. Comienzo de siglo. Azaroso. Aquí, en este terruño, se vivieron
momentos tenebrosos. Todavía, el municipio, era referente aurífero. Tal vez el abuelo
materno, nacido en 1880, había vivido la otraparte. Es decir, aquellos momentos en los
cuales las transferencias visuales y conceptuales eran mucho más proclives al engaño y a la
concreción vinculada con la doble moral absoluta de aquel medio siglo imbécil, en el cual
se aplicó el concepto bastardo del ir y venir anclado en la ignominia de saber que éramos
descendientes de héroes, pero que, en sí, no éramos otra cosa que la congoja inherente a la
dicotomía. Entre radicalidad y perversión política y social. Una especie de sujetos
históricos sin horizontes. A no ser aquellos en los cuales ejercíamos como vituperarios.
Como simples expresiones de lo gris infinito. Un gris construido a partir de no cuestionar.
De no incidir como propuesta anclada en el subversión. Como simples herederos de la
confrontación constante. Que aquí. Que allá. Que tal vez. Que, de pronto. Que…En fin una
indecisión real, potencial y latente. Como sumisos guerreros que perdieron su perspectiva.
Ya habíamos olvidado lo de Bolívar. Lo de Santander estaba ahí. Como construcción
jurídica estatal. Como insumo latente. Que convocaba a precisar la noción de la ley y del
derecho en lo concreto. Un Santanderismo acucioso. Vinculado a la noción de ley y de
derechos y de obligaciones; sin posibilidades de concretarse en términos precisos. Un
Santanderismo mezquino; por lo mismo que no lo entendíamos. Es decir, una percepción de
la confrontación Bolívar-Santander, apenas si efímera, tangencial; casi pervertida.
Ya, entonces, el abuelo materno, podía haber sido o no conciente de lo que implicaba y
soportaba a su entorno inmediato. Lo cierto es que, aún así, su familia, era lo que yo fui
después: una sumatoria de cifras perdidas, olvidadas. Una expresión tanto o más ausente de
verdad, como lo fueron los sueños de la madre de mí abuelo. Sueños un tanto proclamados
como simples expresiones de presencias simples. Vidas alrededor de la tierra, como suelo
que produce. Inmediatez que habla de la caña de los platanales. Alrededor de las minas.
Oro que estuvo ahí, desde antes de todos nacer. Ahí. Como expresión de lo que existe. Al
margen de lo que somos o queremos ser. Una herencia cultural que fue saqueada. Por los
que vinieron y se fueron…y volvieron a saquear y a saquear…Hasta que se acabó. Pero,
ahí, las plataneras y los cañaduzales de la panela el padre de Adelina, ahí. Trabajando por
lo bajo. Es decir, en el día a día. Sin entender la dinámica propia del Capital. Sin entender
el naufragio económico de España. Sin entender el centro-poder Inglés, ni del Imperio en
ciernes.
Ya, ahí cerca, en Fredonia, se vivían momentos así:”…Las precondiciones para el auge
del cultivo del café se dieron en Antioquia, y específicamente en la zona de Fredonia, el
siglo XIX con el proceso de colonización de la frontera, por parte del campesinado libre,
migrante, de origen español, mestizo o negro, que buscaba tierras cultivables para
establecerse. Esta colonización, promovida en parte por el Estado, así como vinculada a
intereses mercantiles, hizo posible la formación de un campesinado medio en la zona, al
tiempo que fortaleció la expansión de las haciendas. Muchas veces, las familias de
campesinos que iban abriendo la selva fueron financiadas por el capital mercantil que
proveía a los colonos con bienes de consumo hasta que se establecían como agricultores.
Pero el endeudamiento de los colonos permitió al capital mercantil acaparar las tierras. A
medida que llegaban más colonos en busca de tierras, sin medios de subsistencia, las
haciendas fueron captando la mano de obra disponible para su propia expansión. Así se
dio el proceso por el cual las tierras eran dadas a familias campesinas para desmontar y
sembrar sus cultivos por varios años hasta que el hacendado se apropiaba de ellas para la
producción ganadera, moviendo la familia campesina más adentro de la selva. Como en
otras zonas del país, recayó sobre la familia conquistar la naturaleza, dando paso a la
futura expansión agrícola y ganadera, y por tanto a la acumulación de la clase dominante.
En la época de 1870 se empezó a producir café, principalmente en las haciendas grandes.
Parece que la iniciativa en el cultivo partió de la clase terrateniente, pero rápidamente se
incorporó a la producción de unidades campesinas, tal vez por la baja técnica y la escasa
inversión requerida, dadas las tierras aptas para el cultivo…”1
De mi parte, es apenas obvio, no existía ninguna fundamentación teórica. Simplemente una
visión un tanto intuitiva. La transcripción del texto de la investigación liderada por la
profesora Magdalena León, es producto de mi itinerario posterior. Como cuando una
accede, pasado el tiempo, a conocimientos que le permiten rastrear el pasado. Y no “el
pasado efímero” al que le canta Serrat. Más bien es la referencia a ese tiempo pasado que
viví en compañía de mi madre Adelina, del tío Manuel y del tío Luciano.
Ya dije que el abuelo materno vivió en la segunda mitad del siglo XIX y el primer cuarto
del 1siglo XX. Las alusiones, que se perciben en esta parte de mi escrito, a las pugnas
relacionadas con el poder político, constituyen una asociación de ideas construida a partir
de lo que denomino esa percepción de la vida y que, después, adquiere una connotación de
mucho más talante, habida cuenta de mi ejercicio político y sindical posterior. En este
contexto, cito el texto de la profesora Magdalena, así:
“…Aunque los comerciantes antioqueños habían incursionado durante el siglo XIX en el
comercio mundial exportando quina y tabaco, Colombia no había logrado desarrollar una
producción con arraigo relativamente estable en el mercado internacional. Exiliado en
1León de L., Magdalena. “Mujer y Capitalismo Agrario”. Asociación colombiana para el estudio de la
población; primera edición 1980, página 34
Guatemala, uno de los representantes de la burguesía comercial antioqueña, Mariano
Ospina Rodríguez, escribía a su amigo Julián Vásquez, minero, comerciante y,
posteriormente terrateniente, sobre las grandes utilidades que allí producía la siembra de
cafetales. Fueron estos señores quienes iniciaron el cultivo de café en Fredonia, donde los
terrenos según se sabía, eran muy propicios para tal industria. La mentalidad empresarial
con que se iniciaron los primeros cultivos de café en la región, no solo se denota en los
propósitos claramente expresados de que ello constituiría una rentable inversión con un
mercado asegurado para la producción, sino en el empleo de una tecnología moderna para
el cultivo y una maquinaria que agilizaba el proceso de beneficio. En las primeras
décadas del siglo XX Fredonia se destacó en Antioquia como una importante zona
cafetera.
Sectores de la burguesía comercial antioqueña hicieron una amplia difusión del cultivo y
muchos de ellos, que ya poseían haciendas ganaderas en el suroeste, dedicaron parte de
sus terrenos al cultivo del grano. La introducción del cultivo no desplazó la actividad
ganadera, más bien contribuyó a conformar el peculiar complejo agrícola ganadero en
cuya alta productividad insiste Ospina Vásquez. Así, las tierras cafeteras abandonadas
durante los periodos en que se deprimen los precios del café, pueden ser rápidamente
adaptadas para la ganadería, aminorando el impacto de las pérdidas de la producción
cafetera para el hacendado…”2
Lo cierto es que yo estuve ahí. En una casa heredada por vía materna. Lo mío era vivir esa
infancia de mujer ya cifrada, ya vinculada culturalmente a las condiciones de dominación
vigente en un país profundamente machista. Una infancia en la cual Adelina estuvo
vigilante. No tanto porque ella tuviese una posición de autoridad conciente, en términos de
conocimiento de causa y/o de aplicación de conceptos elaborados. Más bien era ese tipo de
vigilancia inherente a las condiciones generales de participación en los procesos de un tipo
de familia patriarcal en el cual las mujeres no hacían otra cosa que estar ahí expectantes.
Pero, también, adscritas a un desenvolvimiento como de partitura preestablecida. En una
familia establecida y en la cual el negro Eugenio no era otra cosa que un macho vinculado a
2León de L., Magdalena, Ibíd.
procesos de producción agrícola limitados y de los cuales derivaba su salario; pero que él
asumía como extensión de sus condiciones y posibilidades de dominación sobre Adelina y
sobre “la otra” de la cual hablaba Adelina, haciendo alusión del hecho de que mi padre
tenía una (…o varias) relaciones furtivas. Ya dije que él, Eugenio Cano, a más de ser
bebedor, dedicaba mucha parte de su tiempo libre al juego de cartas y al oficio de apostador
en riñas de gallos. Una especie de trabajador asimilado a lo que se denomina (expresión
acuñada por el marxismo) lumpen proletario.
En ese contexto, los rituales de Adelina, no eran otra cosa que estar ahí y cocinar y
enhebrar y vigilar a sus hijas y3 responder ante el tío Manuel (su hermano) por el manejo
laborioso de la casa. Una Adelina Restrepo que siempre asumió como profesión marginal
de subsistencia el oficio de lavandera; bien fuera a domicilio o utilizando la casa de la
familia como sitio de trabajo. Esto le permitió una relativa emancipación con respecto a
Eugenio Cano.
Y yo seguía ahí. Como sujeta de mil y un hechizos. Como partícipe de ese proceso cultural
que desde mucho antes de yo nacer estaba vigente. La religión era y ha sido uno de los
referentes mayores. Con su peculiar manera de condicionarnos, particularmente a nosotras
las mujeres. Con un extravío de la vida plena. Convocada a ser simple réplica de las de
antes y de las que vendrían después. Ese tósigo que me conminaba a ser prudente, a ser
virgen de eternos sueños. Todo a pesar de que la sexualidad como posibilidad latente de
convocar al deseo y a la pasión, también estaba ahí. Unos sueños casi enfermizos. Una
combinación de “lo bueno” y “lo malo”; esa lucha que ha estado ahí. Como opuestos.
Como en casi todo. El día y la noche; el frío y el calor; la verdad y la mentira; etc.
“…El intento por canalizar los poderes mágicos desembocó en la necesidad de socializar a
los africanos dentro de los márgenes culturales occidentales, proceso que corría paralelo a
la cristianización. Pero la enseñanza y la aprehensión de las costumbres, tradiciones e
instituciones españolas chocaba de frente con el diametralmente opuesto modelo de
socialización africano: Los territorios de donde procedía la mano de obra esclava estaban
3
organizados en una unidad básica de carácter familiar, ‘ampliada o extendida, especie de
fracción de clan de tipo patriarcal: grupo de parientes y por línea paterna o materna fijado
o ligado al suelo’. En este sentido, la socialización era diferente al modelo de educación
europeo en tanto que todo el grupo participaba de la educación de los hijos de la
comunidad, sin importar quiénes fueron los padres biológicos. El sistema educativo
reposaba en una organización de carácter gerontocrático, es decir, a los ancianos les
correspondía la iniciación social y la educación sexual de los adolescentes.
En estas circunstancias, la comprensión del bien y del mal, de la muerte y la sexualidad,
reposaba en una estructura muy distinta que seguía las tradiciones culturales propias sin
que tuviera incorporado el férreo dualismo cristiano. Ni la diversidad de mecanismos que
utilizó la cultura dominante ni la aprehensión de los comportamientos blancos, lograron
desterrar del todo esta conciencia no dualista. Por el contrario, se convirtió en uno de los
bastiones de resistencia contra la sociedad esclavista. En el pensamiento africano
occidental nada era enteramente bueno ni enteramente malo, idea que se reforzaba en sus
sistemas religiosos tradicionales por la carencia de una teoría del pecado original y por la
extensión del concepto del demonio. A esta carencia de dualismo se le sumó la apropiación
de poderes mágicos de santos y demonios, lo que permitía la creación de un sistema
coherente de creencias nacidas para la resistencia y la búsqueda de factores que los
identificaba como pertenecientes a una comunidad…”4
Durante mucho tempo permaneció en mi (…y aún aparecen secuelas) esa sensación de
estar inmersa en un contexto pleno de situaciones ancladas en esa herencia cultural. Por lo
pronto era mujer-niña. Con obligaciones reales y potenciales. Alrededor de la casa; pero
también en el escenario escolar; asimismo en la herencia religiosa. Era profundamente
inmersa en los ires y venires de los ejercicios parroquiales. Estaba en los ejercicios
inherentes a la eucaristía y en las celebraciones relacionadas con las realizaciones de fiestas
y expresiones afines. La Semana Santa era una de ellas. Yo estaba ahí, al lado del vía
crucis. Mi capacidad para la lectura clara y comprensiva me hacía partícipe en términos
4 Borja G., Jaime H. “Rostros y rastros del demonio en la Nueva Granada”. Impreandes presencia S.A.
Primera edición, 1998; páginas 132-133.
puntuales en la procesión del viernes santo. Tal vez, desde ese entonces, se produjo una
inquietud relacionada con el significado del sacrificio de Jesús y los verdaderos alcances
del mismo.
“…La manera como se planteó la evangelización a comienzos de la conquista marcó el
camino que tendría durante los siguientes siglos. El proceso de cristianización de las
Indias se dio en el contexto de un convencimiento colectivo que provenía desde finales del
siglo XV: se acercaba el final del mundo. Los convulsionados acontecimientos del
Renacimiento daban razón a las angustiosas profecías del Apocalipsis, quizás el libro que
más había marcado el pensamiento cristiano. La escatología afirmaba que el final estaría
preanunciado por acontecimientos calamitosos, contexto en el cual vendría el Anticristo.
La expansión geográfica que incluía loa conquista de las Indias reafirmaba la creencia,
pues un texto de los evangelios lo profetizaba: ´se proclamará este Evangelio del Reino en
el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin’.
Entonces, después de la conversión del mundo al cristianismo como verdadera fe,
acaecería el escalón final. Siguiendo la misma tradición cristiana, la ´bestia ´del
Apocalipsis-entendida como el demonio-tendría que soltarse por un tiempo antes de la
segunda venida del Mesías. Esta postura hacía más entendible la obsesión cristiana de
contemplar el reino de Satanás en el Nuevo Continente: Los misioneros españoles se
planteaban, no sin cierta angustia, si evangelizar no equivalía a aclarar el proceso de
autodestrucción. La idea de la decrepitud del mundo y su pronta transformación era
frecuente durante el siglo XVI. Fray Rafael de los Ángeles lo escribía así:
Verdad es que el mundo está en lo último y allegado a la decrépita, porque aun en materia
de virtud se hallan en él cien mil novedades y disparates nunca antes vistos, y en materia
de pecados no tienen número de invenciones que cada día salen, como diremos más
adelante, ni hay teólogos que agoten sus dificultades (…). Al fin la virtud en estos
desdichados tiempos no tiene la armadura o el esqueleto, que lo demás casi todo es
prudencia de carne enemiga de Dios.´5
5Borja G., Jaime H., Ibíd.; pp. 305-306.
El tío Manuel Restrepo trabajaba como jornalero, en la modalidad de prestación de
servicios día a día en haciendas de terratenientes. El pago que recibía era el soporte
económico fundamental de la familia. Todo, a pesar de que en la casa teníamos sembrados
de pan coger, necesarios para hacer más llevadera la subsistencia. Su talante fue siempre
vinculado con una opción solidaria. No solo para su hermana Adelina y su hermano
Luciano; sino también para sus sobrinas María Helena y yo. Un tipo de interacción (…la
del tío Manuel), en la cual ejercía como insumo básico la compartición de sus ingresos y de
su presencia constante. Algo así como lo opuesto a la posición asumida por el negro
Eugenio.
“…En las primeras iniciativas del cultivo hubo contratación de mano de obra libre,
especialmente en las haciendas ligadas al capital mercantil, donde la producción de café
se dio bajo la administración directa de la hacienda. El sistema utilizado, llamado de
agregados, tiene como característica ser mano de obra asalariada a la que, además del
efectivo, se le da como parte de su remuneración, el acceso a un terreno dentro de la
hacienda para construir su casa y sembrar algunos productos de pan coger.
La fuerza de trabajo para el cultivo del café en este tipo de hacienda, incluía tanto
hombres como mujeres, pero dividida en sus respectivas cuadrillas. Parece que, aunque las
mujeres trabajaban en casi todas las operaciones del cultivo, el uso de mano de obra
masculina era más estable y los hombres trabajaban todo el año, ya fuera en arreglos de la
finca o en los trabajos más pesados del cultivo. Por lo tanto, podría pensarse que, siendo
la participación masculina más permanente que la de la mujer en las tareas del cultivo del
café para la hacienda, buena parte de la producción de pan coger estuviera en manos de la
mujer campesina…”6
No tengo plena certeza acerca de los orígenes del tío Manuel. Por lo menos en términos de
su acervo cultural y de su inserción en la familia. Yo diría que, así como en el caso del
abuelo materno, su infancia y adolescencia estuvieron influidas por lo que describí antes en
6 León de L., Magdalena; Ibíd., página 35
el sentido de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Lo que si es, plenamente
cierto, es el origen primero de la influencia política y social.
“…Es imposible hablar favorablemente de la administración de justicia en Colombia; los
códigos civil y penal son poco más que una colección de supersticiones y abusos, bajo los
nombres de Castilla, ordenanzas reales, leyes de las indias y varias recopilaciones de
decretos españoles y regulaciones coloniales, de los cuales, para el disgusto del
demandante y beneficio del abogado, se pueden sacar deducciones contradictorias sobre
todo aspecto posible de litigio. Este defecto es percibido y reconocido por el gobierno; se
ha propuesto introducir el nuevo código penal español. El juicio por jurado felizmente se
ha restablecido en casos de libelo y la legislación se ha declarado a favor de introducirlo
en forma general en todos los casos en que sea aplicable; sin embargo, el gran mal que
probablemente persista en el gobierno del país en todas sus ramas, tiene su origen en los
hábitos de disimulo, indolencia y corrupción que marcan el carácter de todas las naciones
esclavizadas. Los brotes momentáneos de sensibilidad o aun de ideas correctas y las
buenas intenciones en general, no son suficientes para romper la oscura cadena de vicios,
con las cuales generaciones de ignorancia, supersticiones y opresión han entrelazado
todas las situaciones sociales y contraído o distorsionado todos los sentimientos
morales…”7
El tío Luciano era un ser de esos que podríamos llamar “ausente”; como quiera que estaba
ahí con nosotras y nosotros; pero, al mismo tiempo, sin estar. Su infancia pudo haber estado
cruzada por las mismas condiciones en las cuales se desenvolvió el tío Manuel. Lo cierto es
que siempre fue una especie de gregario absoluto. Su disponibilidad estaba anclada no solo
en los nexos familiares. Era como algo innato en él. Asocio su figura y su laboriosidad a la
fabricación manual de jabón. Una gestión casera, para lo cual se requerían inmensas
cantidades de ceniza. Y nadie mejor que Luciano para proveerla. Desde muy temprano salía
de casa hacia diferentes lugares. Lejanos y cercanos, solicitando a las familias el rescoldo
7 Coronel Hall Francis. “Colombia y su estado actual”, pp. 17-18. Obra aparecida en la recopilación
“Santander y la Opinión Angloamericana”(David Sowell, compilador). Biblioteca de la Presidencia de la
República, 1991.
de los fogones. Y los cargaba. Y las lluvias lo arropaban. Desde ahí, contrajo una dolencia
asociada al cuadro respiratorio. Desde ahí provino la transformación del sonido de su voz.
Se tornó aflautada, casi imperceptible. Y fue ese hecho el que originó que lo tildaran de
bobo. Y él nunca fue conciente del significado de esa chapa que permaneció por siempre,
hasta su muerte. No sé porque, el recuerdo de tío Luciano, me retrotrae a la lectura que hice
de “El Ingenioso Hidalgo, don Quijo de la Mancha”.
“…En la tercera salida de don Quijote, el Cura y el Barbero se estuvieron un mes sin
verle, por no traerle a la memoria cosas pasadas; pero no por eso dejaron de visitar a su
sobrina y a su ama, encargándoles tuviesen cuenta con regalarle, dándole a comer cosas
confortativas y apropiadas para el corazón y el cerebro. Las cuales dijeron que así lo
hacían y harían porque echaban de ver que su señor por momentos daba muestras de estar
en su entero juicio, y así determinaron de visitarle y hacerle experiencia de su mejoría y
acordaron de no tocarle en ningún punto de la andante caballería.
Visitárosle en fin y halláronle sentado en la cama. Fueron de él muy bien recibidos,
preguntáronle por su salud y el dio cuenta de sí y de ella con mucho juicio y con muy
elegantes palabras; y en el discurso de su plática habló don Quijote con tanta discreción
en todas las materias que se tocaron, que los dos examinadores creyeron indudablemente
que estaba del todo bueno y en su entero juicio…”8
Yo seguí en la idolatría de los íconos del catolicismo. Sin ir más allá de las dudas acerca del
martirologio de Jesús. Pero, a decir verdad, me causaba cierto escozor en el alma, el hecho
de pensar en lo que serían las otras religiones y los significados de muchas celebraciones.
“…De nuestro examen precedente podemos inferir que entre los antepasados paganos de
los pueblos
Europeos, el festival ígnico anual más popular y extendido fue la gran celebración de la
víspera del solsticio o la del día del solsticio estival. La coincidencia del festival con el
8 Cervantes S., Miguel de : “El ingenioso hidalgo don Quijo de la Mancha”,resumen de la obra.. Ed. Gráficas
Modernas.Primera edición, junio de 1988; página 141.
solsticio de verano es muy difícil que sea accidental. Mejor aún, debemos suponer que
nuestros antepasados paganos se pusieron a fechar la ceremonia del fuego en la tierra
coincidiendo con la llegada del sol al punto más alto de su carrera en los cielos. Si esto
fuese así, se deduce que los fundadores antiguos de los ritos solsticiales habían observado
los solsticios o puntos críticos del camino aparente del sol en el cielo y de acuerdo con
ellos regularon su calendario vestal, en cierto modo por consideraciones astronómicas…”9
Y me seguían envolviendo las dudas. Un día pensaba en mi condición de mujer y el
sometimiento como herencia cultural. Otro día pensaba en mi sexo, en mi virginidad y en
su significado desde el punto de vista religioso y moral. Y, al día siguiente, pensaba en lo
que sería de mí y de mi sexo, cuando conociera el del hombre, en real y no en el imaginario
pecaminoso a que nos tenían acostumbradas como mujeres. No solo en la familia y su
tradición; sino en la escuela y por parte de los párrocos en la iglesia. Y, cualquier otro día,
volvía a reflexionar sobre las otras religiones. En silencio; porque temía que me leyeran el
pensamiento. Porque yo sabía que era pecado el solo hecho de pensar en el dios de los otros
y las otras no católicos y católicas.
“…Sobre la fornicación:
19. Contra aquellas de vuestras mujeres que cometen fornicación buscad cuatro testigos de
entre vosotros. Si dan fe contra ellas, mantenedlas cautivas en las habitaciones hasta que
las llame la muerte o Dios las dé un procedimiento.
20. A aquellos, de entre vosotros, que cometen este pecado, castigadlos. Si se arrepienten y
se reforman, apartaos de ellos. Dios es remisorio misericordioso.
21. Dios es quien vuelve hacia quienes hacen el mal por ignorancia, pues enseguida se
arrepienten. Dios les perdonará pues es omnisciente, sabio.
9Frazer, James G. “La rama dorada”., Ed. Fondo de Cultura Económica, segunda reimpresión 1995; pp.710-
711
22. No hay perdón para quienes cometen malas acciones hasta el momento en que se
presenta a uno de ellos la muerte y exclama: ‘!yo me arrepiento ahora’¡ Tampoco tienen
perdón quienes mueren mientras son infieles: a ésos les hemos preparado un tormento
doloroso…”10
En medio de mi ignorancia y desespero, pude asumir algunas posiciones más o menos
coherentes. Era algo así como entender que yo debía vivir la vida, en las condiciones en las
cuales era posible hacerlo. Es decir, en medio de una familia que me conminaba por la vía
doctrinaria a asumir el rol que me estaba predestinado. Pero, al mismo tiempo, en mí se
hacía sólida la intención de revertir ese hecho. Al menos en términos de disección que
convoca a entender la necesidad de redefinir mis expectativas. Inicialmente, esto aparecía
como simple efecto colateral de esos sueños míos que me convocaban a una tenencia de lo
inmediato y lo potencial, como necesidad latente que estaba ahí; pero que yo no podía asir.
Precisamente porque se bifurcaban en el escenario primero y último. Es decir, en una trama
que no lograba discernir. Venía a mi mente, después de esos sueños constantes y
punzantes, lo leído en “Doña Bárbara”.
“…En Altamira siempre era ´Pajarote´ quien contaba los casos más espeluznantes. La vida
andariega del encaminador de ganados y la imaginación vivaz, suministrábanle mil
aventuras que narrar, a cual más extraordinarias.
¿…Muertos? A todos los que salen desde Uribante hasta el Orinoco y desde el Apure hasta
el Meta, les conozco sus pelos y señales – solía decir - . Y si son los otros espantos ya no
tienen sustos que no me hayan dado.
-Las almas en pena que recogen sus malos pasos por los sitios donde los dieron; la
llorona, fantasma de las orillas de los ríos, caños o remansos y cuyos lamentos se oyen a
leguas de distancia; las ánimas que rezan en coro, con rumor de enjambres, en la callada
soledad de las matas, en los claros de luna de los calveros y el Angioma Sola que solba al
camoinante para arrancarle un Padre Nuestro, porque es el alma más necesitada de
10El Corán Editorial Óptima, S.L, 2002. pp.88-89
purgatorio; la Sayona, hermosa enlutada, escarmiento de los mujeriegos trasnochadores,
que les sale al paso, les dice ´sígame, y de pronto se vuelve y les muestra la horrible
dentadura fosforescente y las piaras de los cerdos negros que Mandinga arrea por delante
del viajero y las otras formas bajo las cuales se presenta; todo se le había aparecido a
Pajarote…”11
De todas maneras, lo mío, seguía siendo una desolación parecida al extravío. Como cuando
no podía encontrar el horizonte de mis enajenaciones; de mis delirios que se hacían cada
vez más constantes y atosigadores. Un itinerario parecido a la vida nómada que nunca se
ancla en ningún sitio. Y veía, en mis sueños de siempre, mi figura y mis acciones
distanciadas en el tiempo. Con expresiones en las cuales ya había logrado descifrar los
códigos inherentes a mi condición de mujer libertaria que se expresaría a futuro. Sueños
como este:
Para este trabajo se asumen como válidas algunas opciones en lo que hace relación al
significado que adquiere la participación colectiva, por parte de sectores de la población
en los cuales actúan sujetos (hombres y mujeres) no vinculados con el poder y los
beneficios que otorga el control de instancias estatales y gubernamentales. Asimismo, se
asume una cotejación conceptual en lo que respecta a tipos de Estado, como aquellas
categorías que pueden definir una u otra posición con respecto a la intervención en el
espectro social, 0por la vía de políticas inherentes a la noción del Estado Benefactor o de
Estado centrado en la noción de la autonomía dinámica económica para definir e imponer
los términos en la intervención.
Presento, en consecuencia, algunos elementos teóricos que ya habían sido insinuados en la
Justificación del trabajo.
La noción de Política. Se entiende como la precisión, a la manera de directriz general, de
una sumatoria conceptual relacionada con una determina área en la cual el Estado o un
Gobierno deben intervenir. En este nivel de expresión se proponen programas que delinean
11Gallegos, Rómulo. “Doña Bárbara”. Momo ediciones, pp.63-64
la intervención, con unos objetivos concretos; de tal manera que delimiten escenarios y el
espectro mismo que la origina. Esto presupone la preexistencia de opciones teóricas y
prácticas en nexo con esa área específica.
En términos de Estado, una política, debe proponerse de tal manera que se entienda como
derivación lógica y coherente, con respecto al soporte conceptual que lo acompaña; en
cuanto a cohesionador de las fuerzas que actúan como integrantes del País y de la Nación.
Tratándose de un Gobierno, entendido como expresión circunstancial y transitoria, las
políticas ejercen como concreción a través de Planes específicos que orientan la actividad
económica, política, social, etc.; de ese Gobierno, por un periodo definido.
Tanto en lo que respecta al Estado, como a los Gobiernos; se entiende que debe existir una
concatenación, también lógica y coherente, a partir de la Norma General (Constitución
Política) que orienta el quehacer del Estado y otorga a los asociados unidos determinados
beneficios e impone unas determinadas obligaciones.
Visto así, entonces, se introduce una diferenciación necesaria, derivada del tipo de Estado
instaurado para una sociedad específica. Esto traduce que no es lo mismo diseñar una
política de asistencia social, a manera de ejemplo, por parte de un Estado soportado en un
una opción hacia el bienestar general; que esa misma política por parte de un Estado
anclado en la ortodoxia con respecto al desarrollo de los mecanismos del mercado; los
cuales pueden establecer (por sí mismos) un equilibrio.
Para el caso que nos ocupa en este trabajo, asumimos la existencia de una definición
Constitucional, que reivindica la vigencia de un Estado Social de Derecho, obligado a
proponer y desarrollar una políticas públicas de beneficio general, con énfasis en la
protección de los sectores mas vulnerables de la población.
Tanto es así que, en la Constitución Política, se expresa el hilo conductor para la
intervención del Estado. Veamos:
Artículo 1. Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República
unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democráticas,
participativa y pluralista, fundada en el respeto de l dignidad humana, en el trabajo y la
solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. 12
Artículo 2. Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la
prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes
consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que
los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación;
defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la
convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo.
Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas
residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y
libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los
particulares.13
En consecuencia, el diseño e implementación de las políticas públicas para el bienestar de
los habitantes, deben estar orientados por ese mandato Constitucional. La reglamentación
de esas políticas (.O de una de ellas en particular), debe tener en consideración el
escenario y los grupos sociales a los cuales están dirigidas. Lo anterior está definido, de
manera taxativa, en la Norma Constitucional, así:
Artículo 339: Habrá Plan Nacional de Desarrollo conformado por una parte general y un
plan de inversiones de las entidades públicas del orden nacional. En la parte general se
señalarán los propósitos y objetivos nacionales de largo plazo, las metas y prioridades de
la acción estatal a mediano plazo y las estrategias y orientaciones generales de la política
económica, social y ambiental que serán adoptadas por el gobierno. El plan de inversiones
12 Constitución Política de Colombia 1991, segunda edición ESAP, febrero 1992
13 Ibíd.
públicas contendrá los presupuestos plurianuales de los principales programas y proyectos
de inversión pública nacional y la especificación de los recursos financieros requeridos
para su ejecución.
Las entidades territoriales elaborarán y adoptarán de manera concertada entre ellas y el
gobierno nacional, planeas de desarrollo, con el objeto de asegurar el uso eficiente de sus
recursos y el desempeño adecuado de las funciones que les hayan sido asignadas por la
Constitución y la ley. Los planes de las entidades territoriales estarán conformados por
una parte estratégica y un plan de inversiones de mediano y corto plazo.14
Artículo 366: El bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población
son finalidades sociales de Estado. Será objetivo fundamental de su actividad la solución
de las necesidades insatisfechas de salud, de educación, de saneamiento ambiental y de
agua potable.15
Acerca de la negociación con las Farc
“Un suceso cualquiera de la vida humana es narrado con más fidelidad por sus autores. La tradición
conserva la verdad, pero desfigurada;los documentos de referencia posteriores al acto, pueden adolecerde
involuntarioserroreso de juicios parciales;y los historiadores muchas veces no hacen sino novelas,cuando
se empeñan en exarninarlos hechoscon la inventiva del ingenio.Pero cuando se ha levantado el proceso
verbal del acontecimiento;;cuando tenemos escrita la relación sencilla,rápida,llena de las impresiones del
momento supremo, por los mismos autores de un drama heroico, de una empresa llevada a la cima con éxito
brillante y fechando,por ánimos, por ilustres varones que son fundadores de la Patria,el sentido común
solicita con avidez la palabra consagrada…”16
RESUMEN
Es una aproximación a un análisis interdisciplinario, de un problema que ha convocado expectativas, casi
desde que somos República, País y Nación. Un conflicto inacabado. Desde lo que se dio en llamar
“santanderistas vs., bolivaristas. Incendiarios panfletos erigidos como documentos válidos programáticos.
Un fin de Siglo XIX en guerra. Que continúo en primera década de Siglo XX. Y que continuó hasta que,
en profundo y borrascoso, se incentivó desde 1940 hasta nuestros días. Eso de “la negociación con la
cúpula de las Farc para terminar un conflicto de cincuenta años”; es una afrenta a nuestros campesinos,
estudiantes, obreros, desempleados y desempleadas, etc.; que no la han conocido nunca. La negociación es
eso. Discusión con quienes han deslegitimado el logro de las marchas campesinas huyendo del exterminio,
14 Ibíd.
15 Ibíd.
Terrero A., Santiago “El 19 de abril de 1810 fue el día en que se inició la independencia sudamericana”,
página 101.
desde 1945. Y, como contraparte, un gobierno que, simplemente, es extensión de la yunta del Frente
Burgués. Y, a la zaga, quienes se consideran herederos vergonzantes de las luchas proletarias en Europa y
América Latina. Pero que no son otra cosa que manipuladores de la vedad. Y que, por esto mismo,
convocan a “creer en las paz del Presidente Juan Manuel Santos”.
Todo lo anterior, presentado con el rigor que exige el futuro de nuestra Nación. Porque, a futuro, vendrán
exacerbaciones del conflicto. Porque merecemos un futuro cierto. Con transformaciones reales de esta
estructura de Estado caduco y al servicio de los lapidadores de la democracia. Presentado, el análisis, con
énfasis doctrinales necesarios. Porque nos han teorizado al revés. Siendo, aquí lo doctrinal, una opción
imaginativa y creativa de los postulados que han orientado a las verdaderas revoluciones.
Palabras clave: interdisciplinariedad, conflicto, jurídico, negociación, historias de vida, antropológico,
víctimas, restitución, tierras, sociología, país, república, Farc, gobierno.
OVERVIEW
Is an approach to an interdisciplinary analysis of a problem that has summoned expectations, almost as long
as we are a Republic, country and nation. An unfinished conflict. From which it came to be called "vs.,
bolivaristas santanderistas.Incendiary pamphlets erected as programmatic valid documents. An end of XIX
century in war. That I am still in first decade of 20th century.And that continued until, in deep and blustery,it
stimulated from 1940 to the present day.That "negotiation with the leadership of the Farc to end a fifty-year
conflict"; It is an affront to our farmers, students,workers, unemployed and unemployed, etc.; that you have
not known it never. Negotiation is that.Discussion with who have de-legitimised the achievement of peasant
marches of extermination, since 1945. And, as a counterpart, a Government that is just, the yoke of the
bourgeois front extension. And, behind, who are considered shameful heirs of...
Key words: interdisciplinary, conflict, legal, negotiation, stories of life, anthropological, victims, restitution,
land, sociology,country, Republic, Farc, Government.
Introducción
Sea lo primero un énfasis: nunca he creído en la revolución benévola como opción incierta. Algo parecido a
entender que, una vez iniciada la lucha por la liberación y, como correlato, la instauración de un régimen
socialista, por la vía de un movimiento que sea construido desde abajo que conduzca ese proceso a nombre
quienes han sufrido y sufrimos la devastación de las libertades y la profundización de la violencia .. Por lo
mismo, entonces, asumo la obligación de darle continuidad. A nombre de los valores inherentes. Es decir, la
confrontación radical con la burguesía. No cabe punto de mediación. No se trata, ahora, de ignorar la
necesidad de configurar tránsitos de recomposición. Por lo menos así lo pueden evidenciar momentos
precisos. Como sucede en toda guerra. Posibilitar tácticas, según el comportamiento del frente burgués.
Pero no es lo mismo, tratándose de recomposiciones ideológicas y políticas de largo aliento. Porque, de ser
así, se desemboca en ese tipo de opciones en los cuales lo que cuenta es el juego a la reversa absoluta. Como
si no importara el acumulado de acciones y de convocatorias. Ante todo, tratándose de un proceso como el
nuestro. Un país inmerso, históricamente, en sucesión de guerras. A veces presentadas, por parte de la
burguesía y los terratenientes, como expresiones centradas en desviaciones atípicas respecto a la yunta
propuesta y ejecutada por el poder imperante. Un consecutivo que ha involucrado, siempre, a los nativos, a los
campesinos y campesinas, a los obreros y obreras y al lumpen proletariado; como invitados (as) para que
sirvan de sparring. Todo por la vía de la fuerza. Militares y policías al servicio de la propuesta de
sometimiento constante. Casi como perenne. Una herencia habida, desde los ejecutores de gobiernos como
extensión de la lucha por la libertad. Porque, entre otras razones, ni Santander, ni Bolívar fueron centinelas de
la liberación constante, verdadera. Más bien, las sucesivas divisiones y el surgimiento de los partidos liberal y
conservador, significaron la preclusión de la revolución en contra del poder español.
Visito así, entonces, estuvo y ha estado latente una propuesta libertaria, en contra de ese proceso por medio
del cual se instauró un modelo de Estado y de gobierno, próximos al autoritarismo. Que, aún hoy, azuzan la
violencia, por la vía de decantar sus idearios perversos. Uno a uno, fueron imponiendo roles cada vez más
entrelazados con el dominio punzante; con fisuras propias de sus contradicciones internas. Proclamando
constituciones al vuelo de sus intereses. Nunca ancladas en los derechos de la población, siempre marginada.
Siempre vulnerada. Un horizonte patrio, vergonzosamente modelado, con linderos y mojones construidos a
partir de sus visiones recortadas. Dejando casi a medio camino, la ruta propuesta en principio. Inclusive,
desde mi interpretación, podría decirse que nunca hubo perspectiva diferente a la de entronizar el culto a la
personalidad. Ya, desde ese entonces, empezaba a prefigurarse el tipo de gobierno y de Estado, en perspectiva
anclado en los conceptos oligárquicos de poder. Tanto como entender que iríamos avanzando con una ruta,
deliberadamente promovida por odios. Por ese tipo de propuestas que desdibujan la razón de ser de la
democracia. Ruta de bárbaros que habían peleado, peleaban y pelearían a partir de construir íconos perversos.
Veámoslo en palabas de Germán Carrera Damas, en su texto “El culto a Bolívar”.
“…Finalizada la guerra de independencia se inicia para Venezuela la experiencia republicana. Hasta ese
momento la República no había sido más que una especie de ensayo general, en cuanto corresponde a la que
existió entre el 5 de julio de 1811 y la firma del armisticio con Domingo de Monteverde (25 de julio de
1812),o un desiderátum siempre propuesto en función dela guerra. Bien puede decirse que la precariedad de
los ensayos republicanos, tanto por la corta duración de los que lograron cuajar, como por las numerosas
limitaciones e incluso suspensiones que se le impuso en razón de la emergencia bélica, reservaron para
17
después de la contienda la verdadera confrontación de la experiencia republicana, ya despojado el
panorama del enemigo que la había hecho imposible hasta ahora…”18
Ha sido una constante para los países bolivarianos. Un ir decantando las ilusiones y los programas. Una
asociación contradictoria, con respecto a la herencia colonial, que siempre se ha presentado como la acción de
posponer, corrido el tiempo, la realización de opciones libertarias. Es algo así como asistir a periodos
históricos, unas veces ambiguos. La mayoría de las veces como expresiones autoritarias. Centradas en
posiciones caudillistas. De la mano con intereses que no tenían nada que ver con la liberación. En cambio, si
mucho, de imposiciones de la burguesía agraria.
El texto citado antes, a pesar de una narrativa del caso venezolano, ejerce como insumo común para la
República de Colombia.
“…Las dos fuerzas que hemos delineado (sic), entendidas como las dos corrientes de problemas básicos
presentes en el orden histórico, con imbricaciones de todo género, entran en una nueva etapa de su acción
con el advenimiento de la República. Es la hora de confrontar los resultados con las promesas. Los
sacrificios han sido extremos y prolongados, la impaciencia es mucho. Venezuela aparece en este momento
bajo un curioso aspecto en lo político:el centro o la personificación del poder no solo se halla distante, sino
que se aleja más con las campañas sureñas de Bolívar. Queda libre el terreno para la definición de nuevas
apetencias de mando, y la guerra ha sido un buen semillero de ellas. Para tantas y tan voraces hay solo una
patria que usufructuar….”19
Entre otras cosas, porque el oferente de poder no puede sustraerse al lío perverso. Entre estar con lo
conseguido en el campo de batalla, a nombre de la liberación del yugo español. Y estar en interdicción, con
respecto a la perspectiva que se abría. Perspectiva de compromiso con la construcción de una Nación libre.
Por la vía absoluta. Es decir, de plena confluencia con el entendido d libertad. Incluida la liquidación del
racismo. Del esclavismo. De reconocimiento a la libre autonomía de las etnias.
Precisamente, al no resolverlo. Viendo que no había una posición ni latente, ni efectiva en términos de la
libertad. Por esto mismo, nuestra República empezó con soporte endeble. Por la vía de otorgar poderes a los
generales. A un concepto de patria vinculada con demostraciones de fuerza por la vía de imposiciones
autoritarias y, en cuanto juego democrático, manipulaciones en torno al significado de la participación de
campesinos mestizos y las etnias. Y ni que hablar de los negros y las negras en razón que eran sometidos en
peores condiciones que los anteriores.
.1. Carrera Damas G. “El culto a Bolívar”, Editorial Universidad Nacional de Colombia, pp. 43-44
19 Ibíd. , página 45
“…La Campaña de la Nueva Granada, vasta y arriesgada operación que marca una transformación
profunda en la concepción estratégica de la guerra emancipadora, da como resultado no solamente un
cambio en la relación de fuerzas, hasta entonces favorable al eficaz dispositivo montado por Pablo Morillo al
frente del único ejército organizado que había actuado en Venezuela. Produce, lo que no es menos
importante,al Padre de Colombia,al Libertador admirado,temido y acatado. El triunfo magnífico echaba al
olvido una trayectoria militar en la cual no escaseaban, al lado de victorias espléndidas victorias a medias
por mal consolidadasy hasta puras y simples derrotas aparatosas. Poco podía el hiperbolizado brillo de la
Campaña Admirable de 1813 en contraste con el abrumador derrumbe de la Segunda República bajo los
golpes de Tomás Boves. Y este era, hasta el momento, el más notable hecho militar de Bolívar en tierras
venezolanas.Piar y Mariño, entre ellos, no hallaban nada descabellado el equipara sus propios méritos con
los de Bolívar…20
Es una incursión, a propósito, con referentes de la campaña y la posguerra en Venezuela. Un miramiento en
términos de la localización de insumos en perspectiva. Para alcanzar una posición en contravía de los dimes y
diretes, con respecto a la democracia, supuestamente inmersa en los hechos y las acciones santanderistas y
bolivarianas. Por una vía un tanto extraviada; en consideración a la idealización por parte de quienes ejercía
como oligarcas y gamonales. Pidiendo pista para un ensamblaje posterior. De un Estado y una Nación que
dieran cuenta de sus ambiciones.
1. Planteamiento del problema.
El universo y los conceptos.
En comienzo, se trata de asumir que, el conflicto,ha estado ahí. Desde, el momento mismo en que se
concretó nuestra condición de patria libre. En un proceso que comprometió, inclusive, a quienes ejercieron
como conductores libertarios. Por una vía inherente a la discusión política de configuración de país y de
estado.En ejercicios que posicionaban el marco constitucionalcomo soporte fundamental.
Lo que, hoy por hoy,vivimos no es otra cosa que una extensión no formal de las contradicciones.Porque se
replicó en escenarios desde 1830 hasta finales de siglo. Pero que, por esto mismo, se abrió camino,
recorriendo todo el siglo XX.
Ha sido un largo camino. Como laberinto que agobia. Pero que, por lo mismo, ha permitido localizar los
términos de referencia necesarios para enfrentar la soledad del ser que emerge consolidado, a partir de
descifrar los códigos de la vida societaria. Porque viene de esa dispersión que lo había inhibido, para enfrentar
vicisitudes. Hacerlo sólo le había significado, en el tiempo, no entender la dinámica asociada a sentir a los
20 Ibid, páginas 83 y 88
otros y a las otras. Un estar ahí, situado en su compartimento. Mirándose. Como quien no ha construido el
enlace, entre si mismo y el escenario. Actor cuyo libreto son palabras para sí. Pero que, en perspectiva, se
siente aislado. Avasallado; al límite de su capacidad para discernir acerca de su rol colectivo.
Posicionarse, al margen de lo inhóspito,supone un avance. Es adquirir la noción de estaren otras condiciones.
Diferentes a aquellas en las que prevalecía la zozobra. Lo azaroso. Como cuando se percibe que la
exterioridad acecha, como potencia ajena a cada sujeto. Como incierta posibilidad. Como expectante
gendarme que rodea y asfixia. Una figura parecida a aquellas sombras del inicio; cuando no éramos otra cosa
que expresiones minimizadas, al garete. Próximas al desequilibrio, por la vía de los extravíos propios de la
selección natural.
Sentirse vinculado a un proyecto de la naturaleza. Sin haber sido consultado o consultada; es tanto como una
sumisión indescifrable; como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la hoja de ruta inherente a ese
proyecto. Tal vez, por esto mismo, llevamos la marca de la angustia. Porque no entendimos su soporte.
Angustia e inquietud, que se tornan en el hilo conductor de esa sensación de impotencia. Esa misma que ha
estado con nosotros y nosotras, desde el origen. En ese entonces, lo que percibíamos no iba más allá de la
inmediatez que no s envolvía. Como burbuja que asfixia. Yque nos rodeaba y nos colocaba en condiciones de
inferioridad.
Un choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una lógica interna. Que va, desde los organismos
simples primarios; hasta las cimas que confirieron las condiciones próximas a la civilización. Todo eso como
una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo procede nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo,
este, mucho más amplio en los espacios universales; mucho más complejos. Mucho más ajenos a nuestra
interpretación en esa infancia temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus implicaciones.
Entonces, necesitábamos compañía. Pero no del tipo de compañía en la cual los otros y las otras estaban ahí.
Al alcance físico de cada quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos permitiera descifrar los códigos
asociados al entorno colectivo, como sujeto en sí. Es decir, en una perspectiva de concretar expresiones
conscientes de organización. No como sumatoria simple de sujetos. Más bien como conciencia que se recrea y
recrea. Una opción en la cual se acumulan saberes. En un concepto de acumulación emparentado con la
vertebración de lo consciente como colectivo. Con todas sus implicaciones. Es decir, siendo conscientes de la
necesidad de crear instituciones,con los insumos de los saberes.Fundamentalmente, con esos que nos otorgan
la vitalidad indispensable para re-conocernos. Como agentes de transformación. Como expresiones hacia el
equilibrio. Desde la soledad inhóspita de lo individual; hasta el acompañamiento en lo colectivo.
Eso de buscar el equilibrio y trascender la soledad; por la vía de sumar opciones de vida. Desde lo primario
individual; hasta lo consciente colectivo; debe ser entendido como esa condición que permite acceder a una
interpretación de los y las sujetos; vinculados y vinculadas a un proyecto; mucho más cercano y comprensible
que aquel que tiene la naturaleza.
Es, entonces, ese proyecto nuestro, el punto de comienzo y soporte de la nueva identidad. Colectiva e
individual. La nueva identidad, así alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo humano. Como categoría
propia que nos situaba en el camino habilitado para transitar la vida, la historia. Con referentes definidos a
partir de la necesidad inicial de asociarnos. Transfiriendo, a través de estos referentes, principios y valores.
Son posibles y necesarios; habida cuenta de nuestra condición de animales superiores. Superioridad no
anclada, únicamente, en la capacidad para discernir acerca del reto primario de la naturaleza; sino en nuestra
capacidad para convertir ese discernimiento en, fortaleza latente para trascender la mecánica inherente a la
naturaleza.
En consecuencia no opera ya aquello de la selección natural. Venimos de ahí. Somos resultantes de ese
proceso. Pero no somos simplemente eso. Somos sujetos que alcanzamos la independencia; que trascendimos
aquello de seres naturales específicos, en cadena; para acceder a la condición de sujetos que realizamos
hechos y acciones. En capacidad para entender eso que hacemos. Sujetos de colectivización coherente. No
como manadas que, en el reino animal, simplemente juntan individuos. Lo nuestro es una opción mucho más
compleja; en razón a nuestra capacidad para asumir, direccionar y redefinir objetivos. Un ejercicio consciente
que nos ha convocado y nos convoca a no erosionar los valores y principios adquiridos. Porque, de no ser así,
volveríamos a la opción de vida de las manadas.
.El poder y su propuesta de regresión.
Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida societaria; que nos ha permitido llegar hasta el
trazo del horizonte de procedimientos e instituciones en función de soportar la civilización. Una vez
adquiridas la noción y la praxis relacionadas con el quehacer colectivo y que devino en la consolidación de
los referentes inherentes a la humanización del consciente individual y colectivo. Por caminos siempre de
dificultad; como quiera que este equilibrio, acceder a él, ha sido una apuesta por la vida. Soportando guerras,
arrasamientos, aniquilaciones, etc. Decantando los logros acumulados. En una constante depuración; en
términos de efectuar una disección precisa de los contenidos de los saberes acumulados. Habiendo soportado
las ofensivas vulneradoras de poderes paralelos asociados a la mixtura religión-conservadurismo. Habiendo
efectuado, como lo hemos hecho, acciones de profundo contenido transformador en casi todos los ámbitos.
Habiendo sufrido la persecución y exterminio, a nombre de la tradición y de la moral.
Nos encontramos con constantes que ejercen y han ejercido posturas y acciones de no reconocimiento de las
opciones de vida; ni de los avances en el proceso de validar insumos mínimos de respeto y tolerancia. Han
aparecido, en ese contexto, personajes perversos absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del
quehacer social. Cuando, cada quien al garete, efectuaba una interpretación individual de sus requerimientos.
Y, posicionaba los mismos como iconos para si. Sin reconocer a los otros y a las otras como sujetos con
derechos. Simplemente, porque la noción de derechos es punto de comienzo de la vida societaria.
Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios preeminentes que deben ser acatados. Los
Césares; los reyes de Occidente; los faraones; los Papas; los Zares, Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Ronald
Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc. Todos ellos en contravía de los logros alcanzados en incesantes tropeles.
Porque la historia ha conocido del día a día. De esos tejidos sociales, individuales y colectivos, que se han ido
consolidando a pesar de las guerras impulsadas por esos y otros, también como ellos, perversos registradores
de la destrucción de valores.
Construyendo aureolas en su alrededor. Como magos que convocan a la confusión; a la inversión de la noción
de verdad y de justeza. Garantes de la lucha por restaurar lo primario. Como cuando éramos absorbidos por la
dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los cuales, ésta, imprimía su marca. Ese tipo de sensación de
impotencia, de temor, de soledad; nos acecha a cada paso; ahora, cuando reviven los piratas vulneradores.
Que imprimen, también, su marca. Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a santos oficios
en procura de imponer sus instintos, como figuras y posiciones; a partir de sus esquemas mentales,
enfermizos. Delirantes. Su significante es pariente de la desolación y de la ausencia de posibilidades
libertarias. Su ética es la barbarie. Su poder es la manipulación. A manera de mercaderes del trueque y la
engañifa. Sin ningún agregado de calidad humano; absolutamente ninguno.
Una escenografía que confunde al público. Como bufos que desorientan. Que crean horizontes enfermizos; a
partir de exhibir niveles de aceptación. En esto, Hitler y Mussolini fueron maestros y a ellos les deben
sucesivos dirigentes panfletarios sus fuentes teóricas. Fundamentalmente aquellos que fueron atizadores de
violencias y que se concretaron, a manera de ejemplo, en lo que se ha denominado, un tanto peyorativamente
“La Guerra de los Mil Días”. Pero que no fue otra cosa que derivación de ese acumulado de odios ya cifrados
antes sus fuentes teóricas y conceptuales. Pueblos enteros confundidos. Masas vergonzantes que han
permitido y permiten justificar todo tipo de tropelías. Ese tipo de franjas de población que han claudicado en
su dignidad; la han endosado a los magos manipuladores
Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos claudicado, a convocar a la acción consciente.
Que nos permita acceder a la derrota del Emperador Pigmeo; que es esto en razón a su incapacidad para
percibir la vida a través del día a día que junta quehaceres. Todos ellos emparentados con la vulneración de la
vida y con sus soportes. Pigmeos intelectuales que saldaron su deuda con la vida y con la dignidad inherente,
por la vía de refrendar su compromiso con la muerte; por la vía de cambiar la lógica que conduce a la verdad
y venderla, ofrecerla y postularla como referente único para la vigencia de su visión de democracia. Que es a
la mentira, como el Sol es a las mañanas.
1.2Justificación:
Trato de proponer un referente alrededor de la interpretación y posibles soluciones al conflicto (…o
conflictos) e nuestro país. Porque se trata, de asumir retos que permitan acceder a una opción de paz, en la
cual sea plenamente identificado el derrotero a seguir. Por una vía no especulativa formal y contestataria. Por
el contrario, en una visón y acción construida a partir de los insumos propios de la interdisciplinariedad
1.3 Antecedentes..
Uno de ellos y, tal vez, el fundamental, tiene que ver con su coincidencia con lo que se ha definido como “la
guerra de baja intensidad”; orientada desde el Imperio y aplicada con todo el rigor en Argentina, Chile, El
Salvador; Guatemala. Él, además del presidente, Julio César Turbay Ayala, Belisario Betancur (a pesar de su
aparente posición de mano tendida, que se expresó en ese remedo de proceso de paz serio y humano).
Particularmente, el doctor Uribe Vélez, incursionó en ese ámbito con su propuesta y programa de gobierno en
la gobernación de Antioquia, por la vía de la promoción y concreción de las Convivir; que no fueron otra cosa
que el inicio del exterminio a cargo de los grupos paramilitares. Paramilitarismo que ya tenían, en
Centroamérica, ejemplos plenos. Un experto defensor de ese proceso y de esa noción de apaciguamiento.
Como diría, aplicando una expresión de lugar común: a sangre y fuego. Y ahí reside la motivación del
exterminio de contradictores. Por ejemplo, en el caso, de la UP y de los desmovilizados del EPL, la aplicación
de plan fue tan profunda que se convirtió en el mayor proceso de acallar voces, por la vía de la matanza y del
amedrentamiento. Leamos, al respecto, lo que dice Rosendo Payares, en su autobiografía “4710”
“…Y es que corría el año 1954. Coincidieron hechos. El militar ya estaba ahí. Venía de rapar el poder.
Siendo el cuadro político antecedente una heredad vinculada con el genocidio auspiciado desde ahí. Desde
ese centro-poder conservador. Ya casi olvidadas las reformas de López Pumarejo y su Revolución en
Marcha. Todavía cercana, en el tiempo, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. El sargento (¿…o cuál era su
grado?),ya jugaba a ser prócer. A ser libertador.A ser guerrero guiando a un pueblo famélico y agarro tado.
Nuestra familia era una de tantas miles sin horizontes gratificantes.
La heredad, provenía de dos íconos perversos. Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez; “el divino
Laureano”. El perdulario que encendía el Congreso, a viva voz. Voz transmisora de ideas achatadas. Con
una sola perspectiva: justificar la matanza. A viva voz. Voz de pigmeo intelectual. Hacedora de fetiches. Voz,
mirada, cuerpo, de aprendizde ideólogo.Ese que pretendía pasar a la historia como héroe. En una Colombia
desagarrada por él, y por Ospina Pérez, y por Marco Fidel Suárez y por los azuzadores perennes. Un
fascismo inveterado. Héroe de la miseria que auspiciaron él y ellos. De la tragedia de un pueblo inerme.
Pero, asimismo, heredad de los Lleras y de Eduardo Santos, y de Olaya Herrera y…del mismo Alfonso
López, que se arredró ante la infamia.
…Y corrió la voz de que algo estaba sucediendo.Venía desde muy atrás. El método había sido perfeccionado.
Desde Núñez, el trasgresor. El sujeto cambiante; según las circunstancias. Método aplicado. Con ese mismo
se justificó la Guerra de comienzos del siglo XX. Método soportado en el manejo solapado de las verdades.
O, a decir verdad, las casi verdades. En recintos cerrados, a prueba de filtraciones plenas. Solo el gota a
gota. Para potenciar las repercusiones. Se dice y se desdice, al mismo tiempo. Entonces, se embauca y se
extiende la sensación de que algo está pasando. Aquí y allá.
Y, en verdad, algo estaba pasando. El militar todavía estaba ahí. Pero, quienes lo adularon y lo felicita ron
por su desprendido amor a la patria; ya tejían otra red. Otra, porque, a pesar de ser la misma; era otro
tiempo. Estábamos en 1956. Y, ya, el ceremonial estaba en curso. Ya estaban los contactos. Que si en
España, en Benidorm. Que si en Londres o en Washington. Que más daba. Siendo lo único cierto, el
programa. Primero se auspiciaría la presencia de una Junta Militar politizada. Que si el General París. Que
si ahora. Que si el plan incluiría allanar el camino para que volvieran los de siempre. Liberales y
Conservadores, sus cúpulas. Las mismas que sembraban el odio entre los de la periferia. Y que, una vez
empezaba la barbarie, en cualquiera de sus versiones periódicas, convocaban al buen sentido. Al
entendimiento. A la paz. No importaba si por fuera de ella quedaba los más afectados. Los desarraigados y
las desarraigadas. Los y las caminantes, en travesía. Buscando refugio. Aquí y allá. Y, en ninguna parte
donde pasar la noche y ver amanecer el otro día.
Y se reunieron. Y acordaron. Usted y yo. Yo y usted. Primero usted, después yo. Amarremos el pacto a doce o
más años. Qué más da. Primero usted, luego yo. Y todo volverá a empezar. Hagamos borrón y abramos
nueva cuenta. No importa lo de atrás. El perdón suyo, lo avalo yo. El perdón mío, lo avala usted. Y así,
saldamos cuentas, por ahora.
Eso sí, quienes no regresen. Quienes no acepten lo que usted y yo hacemos; están al margen de la ley. Y
serán perseguidos y serán matados y serán olvidados. Queda claro, entre nosotros, que hemos sacrificado
nuestro tiempo por este país. Y, por lo mismo merecemos ser recompensados. Y qué mejor recompensa que
primero usted y después yo. Y después usted y luego yo.
Y, ahora lo entiendo,era eso lo que se estaba urdiendo. Era eso. Y los periféricos, los sin nada, ahí; sin sa ber
qué hacer ni para dónde coger. Y se extendía la penuria. Y ya se había agotado el modelo de sustitución de
importaciones. Modelo económico restringido. En el cual la variable más dinámica era crecer, sin crecer.
Quedar flotando entre los imperios; entre sus intereses y los nuestros (¿…nuestros?). Y, entonces se acumuló
capital. Para los terratenientes, para los comerciantes, para la naciente burguesía bastarda. Sí; esa que
conoció de las libertades democráticas y de las reformas y de los derechos y los deberes; como quien
aprende a nadar por correspondencia.
Así fue, por ejemplo, como accedí a entender todo lo relacionado con la continuación del exterminio. Veía, a
ráfagas, lo sucedido con quienes no accedieron al pacto bochornoso.A ese pacto entre los mismos. Pacto que
avasallaba a la democracia. Convertía en delito el solo hecho de aspirar a una alternativa diferente. Y, sin
saberlo, iba profundizando, todas las noches. Veía a los campesinos y campesinas. Niños y niñas. En las
travesías. Solo ahora,después de haberleído al maestro Alfredo Molano,en su trilogía “Siguiendo el corte”,
“Aguas arriba” y “Selva adentro”, he podido descifrar esos mensajes de mis sueños. He podido dilucidar el
significado de esas imágenes. Los sin tierra; los desarrapados; tratando de arrancarle aliento a la vida.
Como si esta estuviera flotando ahí. Y ellos y ellas, tratando de asirla. Mientras tanto los aviones y la tropa
de los jerarcas. Apuntándoles. Matándolos. Y los gritos de rabia y las lágrimas y la ternura invitando a
resistir. Y los jerarcas riendo en las ciudades. Invitándonos a reconocerlos como voceros válidos. Como
convocantesciertosa la paz. Y, nosotros, en las ciudades sin arriesgar nada.Solo consumiendo los discursos
ampulosos. Y llegó el segundo de la lista. El hijo del poeta. El mismo de la sagrada ciudad blanca. Impoluto.
Hijo de poeta que no sabe nada de la vida de los y las demás. Que mantuvo la línea de acción. Con los
chafarotes a la ofensiva. Limpiando el campo. Siendo, esa limpieza, un concepto asociado a la matanza.
Generalizada y selectiva. E inundaban los campos de panfletos. Convocando a la rendición. Expresando que
los bandidoseran quienesreclamaban justicia. Bandidos eran quienes no se dejaban acribillar y respondían
a los vejámenes, con la fuerza de la dignidad y, porque no, con las armas que habían logrado salvar. Y los
niños ahí. Y las niñas también. Muriendo ellos y ellas. Y sus madres. Y sus padres…y todos y todas.
Y, así, fui desenvolviendo el ovillo,similar al nudo de Ariadna. Y reconozco, en esos contextos enunciados, la
posición alusiva al desarrollo capitalista tardío. Como el nuestro. Ya no era, simplemente, el modelo de
sustitución de importaciones. Ya era, todo un modelo de amplio espectro. Pero no autónomo. Simplemente
vinculado a los condiciones que imponía el Imperio. Fue, entonces, cuando conocí las propuestas puntuales
de Joaquín Vallejo Arbeláez, a la sazón ministro en el gobierno de la tercera cuota del pacto (Carlos Lleras
Restrepo). Y leí, ávidamente,todo el texto sustentatorio de El Pacto Andino. Y lo cotejé con las propuestas de
la CEPAL (Comisión económica para América Latina). Y encontré las coincidencias. Algo así como un
proyecto en el cual cabían las opciones políticas y económicas, por la vía de entender una forma de la
división del trabajo. Obviamente a países como el nuestro, como Venezuela, como Ecuador, como Argentina,
Brasil, etc., nos correspondía la parte de lo accesorio. No podíamos acceder a la tecnología necesaria para
implementar un proyecto de industria pesada. Solo lo periférico; y eso sí, con limitaciones.
Y, a partir de ahí, se entiende la teoría del desarrollo desigual y combinado; lo cual no es otra cosa que la
implementación de los modelos precarios, súbditos. Y, por esa misma vía, conocí la teoría de Celso Furtado,
expresando la opción clásica del desarrollismo económico. Y, además, las teorías de Samir Amín (en la
misma perspectiva del modelo de desarrollo desigual y combinado). Y, de manera apenas obvia, profundicé
los textos económicos de Marx, y de Rosa Luxemburgo. Y leí el texto económico de Lenin “El desarrollo del
capitalismo en Rusia”. Y conocí las teorías de partido de Lenin, en lucha en contra de las postulaciones
socialdemócratas en Rusia (Los Mencheviques) y en Alemania (Rosa Luxemburgo).La teoría del Programa
de Transición de León Trotsky.
Entonces, estamos ante la necesidad de ofertar un concepto preciso en lo que respecta al significado que
tiene eso de conocer el pasado. Pero, más allá de esto, el relacionado con su dilucidación; estableciendo
tipos de referentes soportados en el conocimiento y la interpretación. Estos son elementos imprescindibles;
como quiera que si son construidos de manera deficiente, no serán otra cosa que extravíos. Y, como todo
extravío, no será otra cosa que ejercicio diletante. Con un agravante centrado en la consolidación de la
sumatoria de hechos y de narraciones,como simple amalgama a partir de la cual se construyen (a manera de
deduccionesy conclusiones),instrumentos que distorsionan y derivan en mera perspectiva, cuando no etérea,
alusiva a interpretaciones de la realidad sesgada y, por esto mismo, de utilización impropia e impertinente.
Lo cierto es, en consecuencia, que estamos en la obligación de cuestionar esos insumos metodológicos, por
cuanto la búsqueda de hilosconductoresde los procesos sociales e individuales,constituye un imperativo.No
solo por las implicaciones que tienen los hechos y su registro, en el diseño y concreción de propuestas para
asumir los retos del futuro, en lo que este tiene escenario próximo en el cual, la realidad, ejercerá bien como
hechosy accionesen lascuales los conceptos pueden ser prefigurados y utilizados como referentes válidos; o
bien como expresiones de distorsión.
Por lo mismo, la decisión de realizar este escrito, se origina en la lectura de algunos documentos
relacionados con la interpretación del quehacer político y social, soportados en la narración oral. Pero no
tanto porque el método sea inválido,de por sí; sino porque esas narraciones son utilizadas y articuladas, sin
el filtro conceptual necesario al momento de escucharlas y transcribirlas. Filtro conceptual, absolutamente
indispensable,en razón a que la psicología del actuante y narrador, su visión e interpretación de los hechos,
son vertidas a partir del ejercicio memorístico; pero también a partir de su noción de la vivencia como
realidad derivada del tipo de aprehensión lograda.Y ya, ahí, se supone la existencia de una posición proclive
a la distorsión. Siendo así, el sesgo está presente y la interpretación del historiador, simplemente estará
afectada, casi como acto reflejo, por ese sesgo. Inclusive, como lo demostraré más adelante, muchos de los
pasajes narrados, no son otra cosa que alucinaciones o giros sustanciadores, utilizados por el o l a sujeto
para reafirmarse como leyenda; o como héroe…o heroína. O, como también lo demostraré, porque el (la)
entrevistador (a) e historiador (a); desemboca en postulaciones, a manera de verdad, construidas de tal
manera que expresen sus propósitos, tanto en lo circunstancial, como en lo trascendental. Todo a la manera
de sujeto (a) que se explaya, magnificándolos, en los hechos narrados.
Veámoslo en estos términos:
“…El automatismo de la escritura me ha compelido hasta aquí. Sigo aferrado al impulso de continuar,
sabiendo sólo que he arribado hasta un punto imprevisto en el inicio. Algo me dice que voy bien. La fractura
persiste, pues estoy seguro de no ser yo quien sólo escribe. El saber que voy bien se me antoja como una
simple forma, como un cierto sabor o como una entonación peculiar de lo hasta aquí escrito. Ello me induce a
esa secreta corroboración del voy bien. La escritura pareciera ser una especie de emanación corporal: hay
ciertas manifestaciones del automatismo que escapan a la sola conciencia, enmarcándose en un más allá de
pura racionalidad. Los escritores pueden ser una forma de catadores sui generis, adheridos a un paladar
peculiar que discrimina o destila signos, frases y contextos, en una palabra, todo aquello que convenimos en
llamar ideas…”21
Es, ante todo, la búsqueda de elementos que me permitan proponer alternativas. No solo en lo que hace
referencia a la interpretación; sino también en lo que compromete a lo metodológico. Porque, eso lo tengo
bien claro, no pretendo una argumentación a la manera contestataria, insípida y/o tendenciosa.
Ahora bien, como es en realidad, una posición a partir de la lectura de algunos de los escritos del maestro
Alfredo Molano; tiene un asidero en el hecho mismo de la importancia que ha adquirido toda su l abor
investigativa,apuntándole a la presentación de opciones de interpretación;con un horizonte que compromete
a la gestión por alcanzar una tipificación de lo vivido por los y las personajes, en el contexto del conflicto
armado y no armado que ha estado en la base de la construcción de Nación,de País y de Estado…”(Rosendo
Payares, “4710”, edición digital, Universia)
“…Las historias de vida sobre las cuales Alfredo Molano ha centrado la mayor parte de su actividad
intelectual, son un producto cuya docilidad de interpretación puede provocar equívocas conclusiones. Son
ellas una forma testimonial que funde una o varias percepciones individuales con la elección particular del
escritor que selecciona la experiencia y la describe según un prisma valorativo propio. Resulta difícil , por lo
tanto, discernir en este tipo de trabajos cuál es el propósito del autor al optar por unas y no otras historias, qué
afinidades ideológicas trascienden los niveles de empatía entre testimoniante e interlocutor y, en fin, qué
grados de transformación ha provocado en la materia prima del relato el corazón y la pluma del escritor…”22
Siendo el objeto de este trabajo, abordar la reflexión en torno a los instrumentos jurídicos, políticos y
antropológicos. En términos de la metodología y la lógica argumental; considero conveniente expresar
algunos aspectos, a manera de preludio. Uno de ellos tiene que ver con la noción de concepto, en el contexto
de la lógica. El otro tiene que ver con una opción teórica más vasta, en razón a que involucra a la filosofía y
su desarrollo como proceso de interpretación de la vida y de la naturaleza.
En relación a la primera reflexión, fundamentado en el texto indicado para el análisis; está soportada, en el
texto Introducción a la Lógica, escrito por Irving M. Copi. Un soporte teórico que me remite al análisis
conceptual, en torno a la construcción e interpretación de postulados necesarios para interactuar, en
procesos concernientes a la teoría del conocimiento y sus especificidades. Y, esto, nos conduce también a
entender la dinámica de procesos en nexo con la ciencia, la historia de la humanidad y la naturaleza.
21 Téllez, Freddy. “Palimpsestos. Los rostros de la escritura”. Publicada por Centro Editorial de la
Universidad Nacional de Colombia. Primera edición, 1990/1991, página 80.
22 Ramírez T., William. Prólogo a la obra “Trochas y Fusiles”, primera edición (Instituto de Estudios Políticos
y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia), escrita por Alfredo Molano B. Ed. El
áncora; página 13.
Es en ese contexto, dentro del cual considero pertinente realizar un recorrido conceptual, teniendo como
referentes algunos escritos que han abordado el análisis del conflicto en nuestro país, por la vía de
interpretaciones a partir de sucesivos eventos históricos.
La segunda reflexión, permite profundizar acerca de los contenidos filosóficos. Tanto en lo que tiene que
ver con los desarrollos expresados por las diferentes escuelas; como también en el significado que
adquieren al momento de cotejarlos con la realidad y/o con las narraciones mitológicas o cuasi mitológicas.
Lo que pretendo, entonces, (así como en el trabajo precedente en torno a la tríada “Siguiendo el corte”;
“Aguas arriba” y “Selva Adentro”) es dilucidar el mensaje que el profesor Molano, transmite y su
verdadera dimensión en lo que respecta al relato histórico como aporte efectivo a la interpretación del
proceso que ha vivido nuestra gente a causa de las violencias oficiales y no oficiales; así como las
sucesivas respuestas que se han ensayado por parte de quienes (querámoslo o no) han ejercido como
sujetos individuales y colectivos, contestatarios.
2.2 Marco Conceptual
2.2.1 El conocimiento y la verdad.
Sócrates confrontó con firmeza las posiciones vigentes. Podría decirse que, esa confrontación, estuvo anclada
en la reivindicación de la gestión individual de cada sujeto, basada en la indagación y la reflexión. A partir de
ahí, postularnuevas interpretaciones. Así, entonces, el conocimiento no puede ser una dádiva. Tampoco es un
privilegio heredado. Se adquiere con el esfuerzo individual, ligado a la participación en escenarios concretos
que convocan a la discusión y el intercambio. Solo así puede entenderse la magnitud de los retos que tiene la
humanidad. Sócrates, entonces, realiza un ejercicio individual y lo conecta con un ejercicio colectivo, social.
Convoca a unir esfuerzos para acceder a opciones de mayor jerarquía. Entendida, esta última, como mayor
dimensión. La moral, la virtud y la ética, en consecuencia, son realizaciones que se insertan en el cuadro de
valores de la sociedad; a partir de esas acciones vinculadas con el conocimiento y con la asunción de esos
retos.
La visión socrática, en mi interpretación, es una absolutización del esfuerzo individual en la búsqueda de
referentes, a partir del desarrollo del conocimiento. Vista así, esa visión, podría aparecer como la
reivindicación del individualismo, en abstracción del contexto social en que cada individuo intervine. Sin
embargo, efectuado un análisis de conjunto, es posible entrever que él entiende la acción individual como un
punto de partida; como un instrumento con el cual la sociedad puede llegar a alcanzar y realizar p ostulados
plenos de justicia equidad.
De otra parte, la opción socrática, es una invitación a trabajar por ser consecuentes. Esto traduce, no ejercer
posiciones de desdoblamiento. Cada sujeto debe adquirir conciencia acerca de su rol. Debe esforzarse por
hacer coincidir lo que dice ser de si mismo, con sus intervenciones prácticas, cotidianas.
Veamos esto, en la siguiente reseña.
“…2.1 La tarea moral. Para Sócrates el saber fundamental es el saber acerca del hombre. La tarea más
importante de cada uno es el cuidado del alma, y la del político, hacer mejores a los ciudadanos. El saber
que defiende es, pues, ante todo, moral o práctico y, además, universal.Se trata de conocer para poder obrar
bien. Sostiene que en el conocimiento está el secreto de la actuación moral. El conocimiento es virtud, el
vicio es la ignorancia, y el remedio está en que la virtud puede ser enseñada. Cuando el hombre conoce el
bien, obra con rectitud: nadie se equivoca a sabiendas. La causa de que los hombres obren mal no está en
una debilidad sino en un error intelectual: juzgan como bueno o conveniente lo que no es tal.
Por esta razón invita a cada uno a preguntarse sobre qué‚ sea el bien, en la confianza de que –sin necesidad
de "molestar a losdioses"– la razón que anida en cada uno puede alumbrar ese conocimiento.Esta búsqueda
le da al hombre su felicidad.
Establece así esta secuencia:
–Conocer. ¿Para qué? –Para obrar bien.
–Obrar bien. ¿Para qué? –Para ser feliz.
–El sabio es feliz.
Superación del relativismo. También Sócrates, como los demás sofistas, es crítico con lo establecido. No se
trata de aceptar los valores tradicionalmente admitidos o las opiniones establecidas aunque sean las de la
mayoría.
Es preciso buscar lo que las cosas son y, en concreto, qué sea la justicia, la virtud o el bien. Paradójicamente
admite con los sofistas que la virtud puede enseñarse, pero no admite que haya maestros, porque el
conocimiento se encuentra en nosotros y sólo se necesita un método adecuado –que desde luego no es la
retórica para sacarlo a luz.
Lo importante es buscar lo auténtico por uno mismo; sólo el individuo autónomo puede dar razón de sus
actos, estableciendo así la prioridad de la "razón" (conciencia) como instancia última moral, culminando y
superando, de esa manera, la crítica sofística y el relativismo moral, porque no se puede separar lo que es
bueno para uno de lo que es bueno sin más.
2.2.2 La virtud es conocimiento. Al considerar que todas las virtudes morales son formas de conocimiento,
Sócrates entiende que seríamos justos si conociéramos la justicia, porque no interesa un saber teórico sino
práctico, porque no queremos, en último término, saber qué es la justicia sino "ser justos", o que cosa sea la
valentía, sino "ser valientes". …”23
23 Ibíd..
2.2.3 Hacia una interpretaciónde la visión socrática en la actualidad.
El ser individual es, de por sí, complejo. En cuanto logra, aún en su condición de individuo (a) primario (a),
construir su propia visión de la exterioridad. Este proceso está asociado a los sentidos biológicos. La
percepción, como ejercicio inicial que permite acceder a insumos externos, ejerce como instrumento para
recolectar esos datos y procesarlos. Ya ahí, la diferenciación se establece por la vía del seguimiento y
continuidad, originados en la capacidad para retener la información e interpretarla. No es una memoria
simbólica ni formal, como la de los otros animales. Esa memoria trasciende a la repetición simple de lo
aprendido, a manera de expresión espontánea y/o de respuesta instintiva a motivaciones externas. Por el
contrario, es una memoria en constante actividad y que actúa como recurso pleno e intencional, cuando se
hace necesario recordarlo visto antes, lo vivido; a partir de experiencias individuales y colectivas. Así y solo
así se puede entender la capacidad que adquiere cada sujeto (a), para proponer y desarrollar opciones
dirigidas al proceso de transformación de la exterioridad. Pero también, para entender la construcción de
una simbología para sí; de tal manera que ejerza como instrumento fundamental, a la hora de definir sus
propiasperspectivas; en cuanto expectativas originadas en su propia pulsación con respecto a los (as) ) otros
(as). Entonces, la esperanza, la ilusión, los afectos, el placer como elaboración suya; constituyen referentes
en los cuales se cruzan la individualidad y lo colectivo. No como derogación de lo primero en función de lo
segundo;sino como interacción que el (la) sujeto (a) individual acepta,e incluso propone,en el camino hacia
la obtención de un determinado fin. Ya, en esta expresión, es pertinente entrever la influencia (...en esa
memoria individual,como acumulado constante) de las tradiciones aprehendidas por la vía de la imposición
y/o de la experiencia directa, que adquieren determinadas instancias simbólicas; construidas a partir de
procesos individuales y colectivos. Así entonces, a manera de ejemplo, cabe analizar en ese espectro; el rol
de la religión, de los códigos y paradigmas que ejercen como limitaciones al desarrollo pleno de la
individualidad, en cuanto adquieren una significación que trasciende a cada sujeto (a) y lo (a) obliga a un
acatamiento;so pena de quedarpor fuera de esa figura de concertación colectiva que lo (a) compromete. No
reconocer la concertación (a la manera de equilibrio); tuvo siempre (...y tiene ahora) para cada sujeto (a)
repercusionesprofundas. Inclusive, de su aceptación o no, depende en muchos casos la existencia suya como
sujeto (a) individual vivo, como actor válido.
En este contexto cabe una expresión relacionada con la incidencia que adquieren las opciones propuestas,
por parte de los (a) sujetos (as) individuales; en lo que hace referencia a la interpretación de las pautas,
paradigmasy condicionesvigentes en un determinado período histórico. En sí esas pautas y condiciones, no
son otra cosa que construcciones colectivas que trasciendan a cada individuo (a). Podría aseverarse
inclusive que, en las mismas; cada sujeto se subsume, como quiera que no le está permitido transgredirlas.
Está obligado, en consecuencia, a asumir una interpretación similar a la que realizan los (as) otros (as). Si
su decisión es hacer trasgresión, bien sea por la vía de proponer una interpretación diferente y/o de asumir la
opción directa de cuestionarlas y trabajar por su destrucción; se entiende que asume las consecuencias a que
esto conlleva…Entonces se configura, a partir de esa intervención individual, una confrontación con la
simbología e iconografías colectivas. Aquí, en esa confrontación, se enfrenta la construcción individual con
la construcción colectiva. Esto es válido, como decíamos arriba, tanto para los paradigmas colectivos
asociados a la religión; como para aquellos paradigmas asociados a la noción de ordenamiento y de
jerarquización.Queda claro, asimismo, que estas construcciones colectivas,son posteriores a la apropiación
primigenia de la exterioridad, a la internalización primera realizada por cada sujeto (a) en su contacto
inicial con la naturaleza. Es decir, son elaboraciones, desarrolladas en el tiempo y en el espacio; como
accionesconscienteso inconscientes(...o mediante una interacción entre los dos estados) en donde se aplica
el conocimiento acumulado, a manera de ordenamiento de las percepciones recibidas y almacenadas en la
memoria. Pasa a ser, por esta vía, una memoria de todos y todas. Una memoria colectiva que se construye a
través de la comunicación y de la instauración de códigos e íconos que dan fe de la concertación.
Toda herejía, en principio, es una acción individual. Compromete a quien realiza una interpretación
diferente y se decide a proponerla como opción. Bien sea como modificación parcial de las pautas,
paradigmas y condiciones instaurados como referentes colectivos; o como alternativa que conlleva a una
modifi9cación total, radical. Algo así como o son esas pautas y paradigmas o son estas pautas y paradigmas
alternativos.Ya ahí, en esa acción de proponer una alternativa,se configura un distanciamiento con respecto
al ordenamiento vigente. Adquiere ese hecho un significado asimilado a la ruptura. En el proceso de
enfrentar esa opción (...u opciones) con las existentes; el (la) sujeto (a) que ejerce como cuestionador (a),
desemboca en una posición herética. A partir de ahí, se trata de definir las condiciones y el tipo de acciones
a realizar, el proceso de difusión de la opción u opciones nuevas. Aquí, condiciones, tienen que ver con los
insumos recaudados para sustentar la nueva opción. Tipo de acciones, tiene que ver con realizar una
confrontación individual absoluta.Ola adquisición,mediante el proceso de persuasión o imposición, de una
aceptación de los (as) otros (as).De tal manera que pueda presentarse y desarrollar como opción u opciones
colectivas. Esto no es otra cosa que el comienzo de una sumatoria de acciones diferenciadas; en procura de
lograrla aceptación y acatamiento,bien sea de la modificación parcial o de la erradicación de las anteriores
pautas y paradigmas y, en su reemplazo, erigir las nuevas.
De todas maneras, bien sea que se actúe n un u otro sentido, es evidente la necesidad de cierta subyugación
hacia los otros y las otras. Algo así como entender y aceptar el principio básico relacionado con el
ordenamiento y el equilibrio por la vía de la imposición de pautas y paradigmas: siempre existan referentes
establecidos como condición para el ordenamiento y el equilibrio; habrá unos códigos y obligaciones que
ejercen como limitación a la libertad individual. Alcanzar unos nuevos referentes, unos nuevos códigos y
nuevas obligaciones; supone la realización de acciones que controvierten lo anterior.
Los humanoshemos recorrido un largo camino. A pesar de las vicisitudes,hemos mantenido la esperanza de
alcanzarla justicia; a partirde promover la concreción de valores éticos y morales en nuestra gestión. Esa
esperanza debe permanecer. Por ella debemos luchar. Y, en este proceso, las enseñanzas de Sócrates siguen
siendo un faro.
En aplicación de esta noción de política, particularmente de política pública, el presente
trabajo, desenvuelve el seguimiento con respecto al rol de las mujeres, en lo que concierne
a al desarrollo de los programas para la protección y atención a los grupos poblacionales
vulnerables.
La noción de participación.
El trabajo se sitúa en un entendido de participación, definido a partir de del significado
que adquiere el quehacer de grupos sociales no vinculados con el poder político y
económico. Es tanto como recorrer el acumulado de experiencias presentadas en diferentes
momentos y en relación con acciones que reivindican derechos, tanto en lo que concierne a
la calidad de vida, como también a aquellos que hacen referencia a su relación con el
Estado, en lo que esta tiene de manifestaciones por alcanzar beneficios puntuales que
ejercen como colaterales indispensables para alcanzarla.
Visto lo anterior, entonces, aparece una posición en términos de fundamentar la
intervención, soportada en definiciones, tanto teóricas como prácticas, que han orientado
los procesos hacia la admisión de lo conciente , como condición indispensable para
trascender la espontaneidad y la visión reduccionista que no permite diseñar estrategias
para el mediano y largo plazo.
En una publicación del Centro de Estudios del Hábitat Popular – Cehap, adscrito a la
Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, se recopilaron
documentos presentados en el 4º Seminario Internacional CEHA – PEVAL, realizado en la
ciudad de Medellín entre el 7 y el 11 de abril de 1986, en el cual se analizaron las
experiencias en América Latina, bajo el título: Los pobladores, protagonistas urbanos en
América Latina.
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TEMA 13. LOS GOBIERNOS DEMOCRÁTICOS (1982-2018)
 

Historia de Colombia vista desde la perspectiva femenina

  • 1. Una Mujer. Una Historia Ensayo: La historia de Colombia con visión de mujer Contaban nuestros antepasados que, en algún lugar del territorio Embera Katío, las mujeres y los hombres tenían una relación estrecha con la luna. Tanto es así que, en determinada época del año (según su propio calendario), se realizaban algunas actividades que permitían consolidar esa relación. Una de esas actividades, tenía que ver con la caminata hacia la prolongación de la vida. El rasgo principal de esta realización, lo constituía la convocatoria a lo que podría llamarse ahora un concurso. En donde cada uno y cada una de los (as) convocados (as) presentaban sus quejas ante la luna. Por lo general, las quejas, iban acompañadas de demostraciones de dolor. Estas, a su vez, se presentaban con expresiones corporales que adquirían un significado casi sagrado. Lo corporal, incluía el llanto. Aquí, las lágrimas, vertidas formaban un inmenso lago agridulce. En este lago se sumergía a los niños ay a las niñas. En la intención de prepararlos para la ternura y la solidaridad. Una vez terminado el ritual, las mujeres y los hombres, danzaban alrededor del lago. ..Hasta que la Luna desaparecía, con la llegada del Sol.
  • 2. 1. Del origen. De geografía e historia sabía poco. Más que todo, lo mío, enfatizaba acerca del conocimiento directo-vivencial. Un tanto pragmático. Más como consecuencia de mi escolaridad recortada. Recuerdo que la escuelita nos otorgaba, a las mujeres, lo que era obvio en esas condiciones y circunstancias. Es decir, cuando no teníamos nada más que la “libertad de estar ahí”. Es decir de vivir la vida en reclusión constante. Sin mirar más allá de lo permitido. Y, en esto, la Iglesia Católica y los regímenes políticos coincidían. Un enclaustramiento pensado desde las instancias de poder religioso y político. Las mujeres nacíamos no para pensar en una perspectiva de desarrollo personal, libertario. Éramos sujetas de una manera de concebir el mundo a la usanza. Como una línea continua; sin quiebres; sin más horizonte que aquel que otorgan la familia y la Escuela y la Sociedad, entendida como conglomerado; como sumatoria de seres. De pobladores y pobladoras inscritos e inscritas en los roles asignados de antemano. Un ir y venir cifrado; en un lenguaje manifiestamente hostil a aquellas palabras que no estuviesen referenciadas, ancladas en el diccionario del autoritarismo. Nací en 1933. Un octubre cualquiera. Porque las calendas son significativas, solo cuando una ha logrado trascender lo habitual; lo obvio; lo pertinente; por lo menos en los términos de la época. Adelina Restrepo, mi madre. Y, Eugenio Cano, mi padre eran pareja. Pero no en la connotación de ahora. En ese entonces, hablar de “relación de pareja”; era hablar de relaciones de sumisión. El macho que domina. La hembra que es dominada. En un entramado tanto o más asfixiante que el dominio político a que éramos sometidos y sometidas como grupos humanos. Herederos de una supuesta gesta libertaria. Para mí, Simón Bolívar; Francisco de Paula Santander; José María Córdoba; Atanasio Girardot; etc., no fueron otra cosa que referentes aprendidos de la profesora Efigenia. Entre otras cosas, maestra del rezo y del castigo ignominioso. A su vez, ella, heredera del autoritarismo magisterial. Una mujer en la cual, la pedagogía, era simple extensión de ejercicios como el
  • 3. Catecismo del Padre Astete. O como los de Henao y Arrubla, quienes construyeron un texto acerca de la historiografía colombiana, en el cual las mujeres partícipes de la lucha por la independencia, fueron simples aditamentos amorfos; sin derechos y sin autonomía. Eugenio Cano, el negro. Tal vez provenía de alguna dinastía asimilada al desarrollo geopolítico del suroeste antioqueño. En eso de genealogías tampoco soy experta; pero si intuitiva. Tanto como asumir el reconocimiento de parentelas vertidas en los territorios cercanos. Porque están, los Cano, asociados también al desarrollo de municipios como Angelópolis y Caldas. Pero, asimismo, con alguna presencia importante en Fredonia. Obviamente no era el único apellido tradicional en la región. Lo fueron, también, los Restrepo (mi apellido materno); pero en una bifurcación diferenciada. Tanto como entender que estaban localizados en Medellín y con algunas expresiones en el municipio de Venecia. Asimismo estaban los Ramírez y los Oquendo y los Betancur y los Taborda y los Osorio. De todas maneras, el negro Eugenio, era el propio. Entendido el término como sinónimo de macho entre perverso y simple expresión asimilada a lo “normal”. Como quiera que fue el sujeto parecido a todos los que como él, eran de trabajo y juego y “matamujeres” y bebedor empedernido y con una interpretación difusa y confusa acerca de la diferencia entre lealtad y deslealtad. Pero, en general, los hombres fueron, eran y han sido así siempre. Sujetos tatuados con el emblema del dominio ejercido como simple extensión de lo actuado desde lo inmemorial. Desde ese centro español-europeo, tan afín a la tradición judeocristiana. En la escuelita, había hasta grado 4º en lo que hoy denominan básica primaria. Como dije antes, la profesora Efigenia, asociaba academia con obediencia y con fe. Fe Católica absoluta. Un escenario escolar en el cual no había cabida para nada diferente que no fuese la enseñanza oficial tradicional. Por algo ellas, las maestras, se habían preparado desde antes. Una estructura mental afín de la visión del mundo autárquica, confesional. No había lugar para herejías. Íbamos, las mujeres, a lo que era: la preparación para ser madres y subordinadas. El equilibrio, si acaso existió, hacía alusión al castellano y la aritmética y la historia y la geografía, aprendida de conformidad con el mandato vigente. No más allá de sumas y restas; multiplicaciones y divisiones. El lenguaje de los ancestros. Esto es, valga
  • 4. decir, de los colonialistas. Una historia aplicada y entendida según la tradición vigente: Que Cristóbal Colón, hombre bueno y esforzado; que nos trajo la civilización y los valores en nombre de Isabel la Católica y el buen Fernando de Aragón. Una geografía que describía límites y extensiones. Lo social y lo político eran absolutamente ausentes. A no ser lo relacionado con nuestros bienamado gobernantes de tradición. Que Núñez el Glorioso, el ubérrimo. Que Caro y que Cuervo; los magnánimos otorgadores de la esperanza en el idioma de la tradición. Que Uribe Uribe, el hereje. El que contradecía los principios de nuestros mayores. Una Guerra que duró Mil días (tres años). Unas afugias continuas. Derivaban en violencias perennes. Desde que tenemos vida propia, independiente. Pero, asimismo, desde que llegaron los invasores. Sangre y fuego continuos. No ha parado el genocidio. Lo mismo el despuntar el Siglo XX y al promediar. Un acecho constante. Según el recuento histórico, nací en territorio de los Nutebas. Titiribí, el Cacique, vivió y murió aquí, en el pueblo en donde nací. Cuando vine al mundo ya todo estaba cifrado y definido; al menos en términos de lo geográfico y lo político. Los y las Nutebos (as) ya no estaban. Por lo menos en su versión autóctona. Ya había dicho acerca de los códigos de la enseñanza. Conocía y conocíamos muy poco. Esto de los y las Nutebas y Nutebos lo vine a conocer hoy, cuando ya mi vida está en declive. Es decir, el problema más tenaz es que no fui sujeta activa de la historia y la geografía de mi pueblo, en el momento en el cual debiera haberlo sido. Como algo apenas obvio. Como algo que me hubiese permitido acceder a vivir mi vida en condiciones menos onerosas. Al menos, desde el punto de vista conceptual, no instrumental. Cuando fui conciente de lo que significa conocer a alguien, digamos que conocí a Adelina, mi madre. Ya lo había dicho, tuvo una relación de pareja con el negro Eugenio Cano. También ya lo había 2. De Adelina, la madre. Del tío Manuel y del tío Luciano, llamado el bobo. dicho, asumió la sumisión como herencia. No podía esperarse nada diferente. Era algo así como la secuela fundamental y necesaria. Porque ella, mi madre, tenía extirpe de mujer sumisa. Como casi todas nuestras mujeres. Hasta cierto punto fui yo misma. Y no es un decir al garete. Es una precisión en términos históricos y culturales.
  • 5. Adelina había vivido, allí mismo en ese espacio geográfico que fue mi cuna. No tengo claro cómo conoció al negro Eugenio Cano. Lo que si tengo claro, ahora, es que vivió al lado de él. Como todas las mujeres, sin ton ni son. Como si la vida pasara en condiciones opuestas a la felicidad, a la pasión, al goce. Estas dos palabras, de por sí, son y siguen siendo heréticas. Porque pasión y goce son sinónimos de libertad y de conocimiento. Ella, Adelina, abrió las piernas…y listo. Algunas, inclusive, ni siquiera eso. Se las abrían a la fuerza. Lo demás ya es conocido, la preñez. Y el parto. Y nació María Helena. Y nací yo. Y el negro Eugenio, como si nada. Porque lo suyo no fue nada diferente a entender que era ella, Adelina, la del problema. Yo, tal vez decía Eugenio, no tengo nada que hacer. Solo trabajar, de vez en cuando, y jugar lo ganado, en ese juego de la vida en donde yo siempre perdía. Pero que importa si pierdo lo que gané trabajando. Al fin y al cabo, Adelina sabrá qué hacer con las nenas. Tiempo absolutamente difícil para mi madre. Ella, ni siquiera tuvo el acceso escolar que tuve. Su infancia fue mucho más precaria que la mía. Casi sin saber leer ni escribir. Absorta en los vericuetos propios de la vida en Titiribí, veinticinco años antes que yo. Es decir, estamos hablando de 1908. Comienzo de siglo. Azaroso. Aquí, en este terruño, se vivieron momentos tenebrosos. Todavía, el municipio, era referente aurífero. Tal vez el abuelo materno, nacido en 1880, había vivido la otraparte. Es decir, aquellos momentos en los cuales las transferencias visuales y conceptuales eran mucho más proclives al engaño y a la concreción vinculada con la doble moral absoluta de aquel medio siglo imbécil, en el cual se aplicó el concepto bastardo del ir y venir anclado en la ignominia de saber que éramos descendientes de héroes, pero que, en sí, no éramos otra cosa que la congoja inherente a la dicotomía. Entre radicalidad y perversión política y social. Una especie de sujetos históricos sin horizontes. A no ser aquellos en los cuales ejercíamos como vituperarios. Como simples expresiones de lo gris infinito. Un gris construido a partir de no cuestionar. De no incidir como propuesta anclada en el subversión. Como simples herederos de la confrontación constante. Que aquí. Que allá. Que tal vez. Que, de pronto. Que…En fin una indecisión real, potencial y latente. Como sumisos guerreros que perdieron su perspectiva. Ya habíamos olvidado lo de Bolívar. Lo de Santander estaba ahí. Como construcción
  • 6. jurídica estatal. Como insumo latente. Que convocaba a precisar la noción de la ley y del derecho en lo concreto. Un Santanderismo acucioso. Vinculado a la noción de ley y de derechos y de obligaciones; sin posibilidades de concretarse en términos precisos. Un Santanderismo mezquino; por lo mismo que no lo entendíamos. Es decir, una percepción de la confrontación Bolívar-Santander, apenas si efímera, tangencial; casi pervertida. Ya, entonces, el abuelo materno, podía haber sido o no conciente de lo que implicaba y soportaba a su entorno inmediato. Lo cierto es que, aún así, su familia, era lo que yo fui después: una sumatoria de cifras perdidas, olvidadas. Una expresión tanto o más ausente de verdad, como lo fueron los sueños de la madre de mí abuelo. Sueños un tanto proclamados como simples expresiones de presencias simples. Vidas alrededor de la tierra, como suelo que produce. Inmediatez que habla de la caña de los platanales. Alrededor de las minas. Oro que estuvo ahí, desde antes de todos nacer. Ahí. Como expresión de lo que existe. Al margen de lo que somos o queremos ser. Una herencia cultural que fue saqueada. Por los que vinieron y se fueron…y volvieron a saquear y a saquear…Hasta que se acabó. Pero, ahí, las plataneras y los cañaduzales de la panela el padre de Adelina, ahí. Trabajando por lo bajo. Es decir, en el día a día. Sin entender la dinámica propia del Capital. Sin entender el naufragio económico de España. Sin entender el centro-poder Inglés, ni del Imperio en ciernes. Ya, ahí cerca, en Fredonia, se vivían momentos así:”…Las precondiciones para el auge del cultivo del café se dieron en Antioquia, y específicamente en la zona de Fredonia, el siglo XIX con el proceso de colonización de la frontera, por parte del campesinado libre, migrante, de origen español, mestizo o negro, que buscaba tierras cultivables para establecerse. Esta colonización, promovida en parte por el Estado, así como vinculada a intereses mercantiles, hizo posible la formación de un campesinado medio en la zona, al tiempo que fortaleció la expansión de las haciendas. Muchas veces, las familias de campesinos que iban abriendo la selva fueron financiadas por el capital mercantil que proveía a los colonos con bienes de consumo hasta que se establecían como agricultores. Pero el endeudamiento de los colonos permitió al capital mercantil acaparar las tierras. A medida que llegaban más colonos en busca de tierras, sin medios de subsistencia, las
  • 7. haciendas fueron captando la mano de obra disponible para su propia expansión. Así se dio el proceso por el cual las tierras eran dadas a familias campesinas para desmontar y sembrar sus cultivos por varios años hasta que el hacendado se apropiaba de ellas para la producción ganadera, moviendo la familia campesina más adentro de la selva. Como en otras zonas del país, recayó sobre la familia conquistar la naturaleza, dando paso a la futura expansión agrícola y ganadera, y por tanto a la acumulación de la clase dominante. En la época de 1870 se empezó a producir café, principalmente en las haciendas grandes. Parece que la iniciativa en el cultivo partió de la clase terrateniente, pero rápidamente se incorporó a la producción de unidades campesinas, tal vez por la baja técnica y la escasa inversión requerida, dadas las tierras aptas para el cultivo…”1 De mi parte, es apenas obvio, no existía ninguna fundamentación teórica. Simplemente una visión un tanto intuitiva. La transcripción del texto de la investigación liderada por la profesora Magdalena León, es producto de mi itinerario posterior. Como cuando una accede, pasado el tiempo, a conocimientos que le permiten rastrear el pasado. Y no “el pasado efímero” al que le canta Serrat. Más bien es la referencia a ese tiempo pasado que viví en compañía de mi madre Adelina, del tío Manuel y del tío Luciano. Ya dije que el abuelo materno vivió en la segunda mitad del siglo XIX y el primer cuarto del 1siglo XX. Las alusiones, que se perciben en esta parte de mi escrito, a las pugnas relacionadas con el poder político, constituyen una asociación de ideas construida a partir de lo que denomino esa percepción de la vida y que, después, adquiere una connotación de mucho más talante, habida cuenta de mi ejercicio político y sindical posterior. En este contexto, cito el texto de la profesora Magdalena, así: “…Aunque los comerciantes antioqueños habían incursionado durante el siglo XIX en el comercio mundial exportando quina y tabaco, Colombia no había logrado desarrollar una producción con arraigo relativamente estable en el mercado internacional. Exiliado en 1León de L., Magdalena. “Mujer y Capitalismo Agrario”. Asociación colombiana para el estudio de la población; primera edición 1980, página 34
  • 8. Guatemala, uno de los representantes de la burguesía comercial antioqueña, Mariano Ospina Rodríguez, escribía a su amigo Julián Vásquez, minero, comerciante y, posteriormente terrateniente, sobre las grandes utilidades que allí producía la siembra de cafetales. Fueron estos señores quienes iniciaron el cultivo de café en Fredonia, donde los terrenos según se sabía, eran muy propicios para tal industria. La mentalidad empresarial con que se iniciaron los primeros cultivos de café en la región, no solo se denota en los propósitos claramente expresados de que ello constituiría una rentable inversión con un mercado asegurado para la producción, sino en el empleo de una tecnología moderna para el cultivo y una maquinaria que agilizaba el proceso de beneficio. En las primeras décadas del siglo XX Fredonia se destacó en Antioquia como una importante zona cafetera. Sectores de la burguesía comercial antioqueña hicieron una amplia difusión del cultivo y muchos de ellos, que ya poseían haciendas ganaderas en el suroeste, dedicaron parte de sus terrenos al cultivo del grano. La introducción del cultivo no desplazó la actividad ganadera, más bien contribuyó a conformar el peculiar complejo agrícola ganadero en cuya alta productividad insiste Ospina Vásquez. Así, las tierras cafeteras abandonadas durante los periodos en que se deprimen los precios del café, pueden ser rápidamente adaptadas para la ganadería, aminorando el impacto de las pérdidas de la producción cafetera para el hacendado…”2 Lo cierto es que yo estuve ahí. En una casa heredada por vía materna. Lo mío era vivir esa infancia de mujer ya cifrada, ya vinculada culturalmente a las condiciones de dominación vigente en un país profundamente machista. Una infancia en la cual Adelina estuvo vigilante. No tanto porque ella tuviese una posición de autoridad conciente, en términos de conocimiento de causa y/o de aplicación de conceptos elaborados. Más bien era ese tipo de vigilancia inherente a las condiciones generales de participación en los procesos de un tipo de familia patriarcal en el cual las mujeres no hacían otra cosa que estar ahí expectantes. Pero, también, adscritas a un desenvolvimiento como de partitura preestablecida. En una familia establecida y en la cual el negro Eugenio no era otra cosa que un macho vinculado a 2León de L., Magdalena, Ibíd.
  • 9. procesos de producción agrícola limitados y de los cuales derivaba su salario; pero que él asumía como extensión de sus condiciones y posibilidades de dominación sobre Adelina y sobre “la otra” de la cual hablaba Adelina, haciendo alusión del hecho de que mi padre tenía una (…o varias) relaciones furtivas. Ya dije que él, Eugenio Cano, a más de ser bebedor, dedicaba mucha parte de su tiempo libre al juego de cartas y al oficio de apostador en riñas de gallos. Una especie de trabajador asimilado a lo que se denomina (expresión acuñada por el marxismo) lumpen proletario. En ese contexto, los rituales de Adelina, no eran otra cosa que estar ahí y cocinar y enhebrar y vigilar a sus hijas y3 responder ante el tío Manuel (su hermano) por el manejo laborioso de la casa. Una Adelina Restrepo que siempre asumió como profesión marginal de subsistencia el oficio de lavandera; bien fuera a domicilio o utilizando la casa de la familia como sitio de trabajo. Esto le permitió una relativa emancipación con respecto a Eugenio Cano. Y yo seguía ahí. Como sujeta de mil y un hechizos. Como partícipe de ese proceso cultural que desde mucho antes de yo nacer estaba vigente. La religión era y ha sido uno de los referentes mayores. Con su peculiar manera de condicionarnos, particularmente a nosotras las mujeres. Con un extravío de la vida plena. Convocada a ser simple réplica de las de antes y de las que vendrían después. Ese tósigo que me conminaba a ser prudente, a ser virgen de eternos sueños. Todo a pesar de que la sexualidad como posibilidad latente de convocar al deseo y a la pasión, también estaba ahí. Unos sueños casi enfermizos. Una combinación de “lo bueno” y “lo malo”; esa lucha que ha estado ahí. Como opuestos. Como en casi todo. El día y la noche; el frío y el calor; la verdad y la mentira; etc. “…El intento por canalizar los poderes mágicos desembocó en la necesidad de socializar a los africanos dentro de los márgenes culturales occidentales, proceso que corría paralelo a la cristianización. Pero la enseñanza y la aprehensión de las costumbres, tradiciones e instituciones españolas chocaba de frente con el diametralmente opuesto modelo de socialización africano: Los territorios de donde procedía la mano de obra esclava estaban 3
  • 10. organizados en una unidad básica de carácter familiar, ‘ampliada o extendida, especie de fracción de clan de tipo patriarcal: grupo de parientes y por línea paterna o materna fijado o ligado al suelo’. En este sentido, la socialización era diferente al modelo de educación europeo en tanto que todo el grupo participaba de la educación de los hijos de la comunidad, sin importar quiénes fueron los padres biológicos. El sistema educativo reposaba en una organización de carácter gerontocrático, es decir, a los ancianos les correspondía la iniciación social y la educación sexual de los adolescentes. En estas circunstancias, la comprensión del bien y del mal, de la muerte y la sexualidad, reposaba en una estructura muy distinta que seguía las tradiciones culturales propias sin que tuviera incorporado el férreo dualismo cristiano. Ni la diversidad de mecanismos que utilizó la cultura dominante ni la aprehensión de los comportamientos blancos, lograron desterrar del todo esta conciencia no dualista. Por el contrario, se convirtió en uno de los bastiones de resistencia contra la sociedad esclavista. En el pensamiento africano occidental nada era enteramente bueno ni enteramente malo, idea que se reforzaba en sus sistemas religiosos tradicionales por la carencia de una teoría del pecado original y por la extensión del concepto del demonio. A esta carencia de dualismo se le sumó la apropiación de poderes mágicos de santos y demonios, lo que permitía la creación de un sistema coherente de creencias nacidas para la resistencia y la búsqueda de factores que los identificaba como pertenecientes a una comunidad…”4 Durante mucho tempo permaneció en mi (…y aún aparecen secuelas) esa sensación de estar inmersa en un contexto pleno de situaciones ancladas en esa herencia cultural. Por lo pronto era mujer-niña. Con obligaciones reales y potenciales. Alrededor de la casa; pero también en el escenario escolar; asimismo en la herencia religiosa. Era profundamente inmersa en los ires y venires de los ejercicios parroquiales. Estaba en los ejercicios inherentes a la eucaristía y en las celebraciones relacionadas con las realizaciones de fiestas y expresiones afines. La Semana Santa era una de ellas. Yo estaba ahí, al lado del vía crucis. Mi capacidad para la lectura clara y comprensiva me hacía partícipe en términos 4 Borja G., Jaime H. “Rostros y rastros del demonio en la Nueva Granada”. Impreandes presencia S.A. Primera edición, 1998; páginas 132-133.
  • 11. puntuales en la procesión del viernes santo. Tal vez, desde ese entonces, se produjo una inquietud relacionada con el significado del sacrificio de Jesús y los verdaderos alcances del mismo. “…La manera como se planteó la evangelización a comienzos de la conquista marcó el camino que tendría durante los siguientes siglos. El proceso de cristianización de las Indias se dio en el contexto de un convencimiento colectivo que provenía desde finales del siglo XV: se acercaba el final del mundo. Los convulsionados acontecimientos del Renacimiento daban razón a las angustiosas profecías del Apocalipsis, quizás el libro que más había marcado el pensamiento cristiano. La escatología afirmaba que el final estaría preanunciado por acontecimientos calamitosos, contexto en el cual vendría el Anticristo. La expansión geográfica que incluía loa conquista de las Indias reafirmaba la creencia, pues un texto de los evangelios lo profetizaba: ´se proclamará este Evangelio del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin’. Entonces, después de la conversión del mundo al cristianismo como verdadera fe, acaecería el escalón final. Siguiendo la misma tradición cristiana, la ´bestia ´del Apocalipsis-entendida como el demonio-tendría que soltarse por un tiempo antes de la segunda venida del Mesías. Esta postura hacía más entendible la obsesión cristiana de contemplar el reino de Satanás en el Nuevo Continente: Los misioneros españoles se planteaban, no sin cierta angustia, si evangelizar no equivalía a aclarar el proceso de autodestrucción. La idea de la decrepitud del mundo y su pronta transformación era frecuente durante el siglo XVI. Fray Rafael de los Ángeles lo escribía así: Verdad es que el mundo está en lo último y allegado a la decrépita, porque aun en materia de virtud se hallan en él cien mil novedades y disparates nunca antes vistos, y en materia de pecados no tienen número de invenciones que cada día salen, como diremos más adelante, ni hay teólogos que agoten sus dificultades (…). Al fin la virtud en estos desdichados tiempos no tiene la armadura o el esqueleto, que lo demás casi todo es prudencia de carne enemiga de Dios.´5 5Borja G., Jaime H., Ibíd.; pp. 305-306.
  • 12. El tío Manuel Restrepo trabajaba como jornalero, en la modalidad de prestación de servicios día a día en haciendas de terratenientes. El pago que recibía era el soporte económico fundamental de la familia. Todo, a pesar de que en la casa teníamos sembrados de pan coger, necesarios para hacer más llevadera la subsistencia. Su talante fue siempre vinculado con una opción solidaria. No solo para su hermana Adelina y su hermano Luciano; sino también para sus sobrinas María Helena y yo. Un tipo de interacción (…la del tío Manuel), en la cual ejercía como insumo básico la compartición de sus ingresos y de su presencia constante. Algo así como lo opuesto a la posición asumida por el negro Eugenio. “…En las primeras iniciativas del cultivo hubo contratación de mano de obra libre, especialmente en las haciendas ligadas al capital mercantil, donde la producción de café se dio bajo la administración directa de la hacienda. El sistema utilizado, llamado de agregados, tiene como característica ser mano de obra asalariada a la que, además del efectivo, se le da como parte de su remuneración, el acceso a un terreno dentro de la hacienda para construir su casa y sembrar algunos productos de pan coger. La fuerza de trabajo para el cultivo del café en este tipo de hacienda, incluía tanto hombres como mujeres, pero dividida en sus respectivas cuadrillas. Parece que, aunque las mujeres trabajaban en casi todas las operaciones del cultivo, el uso de mano de obra masculina era más estable y los hombres trabajaban todo el año, ya fuera en arreglos de la finca o en los trabajos más pesados del cultivo. Por lo tanto, podría pensarse que, siendo la participación masculina más permanente que la de la mujer en las tareas del cultivo del café para la hacienda, buena parte de la producción de pan coger estuviera en manos de la mujer campesina…”6 No tengo plena certeza acerca de los orígenes del tío Manuel. Por lo menos en términos de su acervo cultural y de su inserción en la familia. Yo diría que, así como en el caso del abuelo materno, su infancia y adolescencia estuvieron influidas por lo que describí antes en 6 León de L., Magdalena; Ibíd., página 35
  • 13. el sentido de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Lo que si es, plenamente cierto, es el origen primero de la influencia política y social. “…Es imposible hablar favorablemente de la administración de justicia en Colombia; los códigos civil y penal son poco más que una colección de supersticiones y abusos, bajo los nombres de Castilla, ordenanzas reales, leyes de las indias y varias recopilaciones de decretos españoles y regulaciones coloniales, de los cuales, para el disgusto del demandante y beneficio del abogado, se pueden sacar deducciones contradictorias sobre todo aspecto posible de litigio. Este defecto es percibido y reconocido por el gobierno; se ha propuesto introducir el nuevo código penal español. El juicio por jurado felizmente se ha restablecido en casos de libelo y la legislación se ha declarado a favor de introducirlo en forma general en todos los casos en que sea aplicable; sin embargo, el gran mal que probablemente persista en el gobierno del país en todas sus ramas, tiene su origen en los hábitos de disimulo, indolencia y corrupción que marcan el carácter de todas las naciones esclavizadas. Los brotes momentáneos de sensibilidad o aun de ideas correctas y las buenas intenciones en general, no son suficientes para romper la oscura cadena de vicios, con las cuales generaciones de ignorancia, supersticiones y opresión han entrelazado todas las situaciones sociales y contraído o distorsionado todos los sentimientos morales…”7 El tío Luciano era un ser de esos que podríamos llamar “ausente”; como quiera que estaba ahí con nosotras y nosotros; pero, al mismo tiempo, sin estar. Su infancia pudo haber estado cruzada por las mismas condiciones en las cuales se desenvolvió el tío Manuel. Lo cierto es que siempre fue una especie de gregario absoluto. Su disponibilidad estaba anclada no solo en los nexos familiares. Era como algo innato en él. Asocio su figura y su laboriosidad a la fabricación manual de jabón. Una gestión casera, para lo cual se requerían inmensas cantidades de ceniza. Y nadie mejor que Luciano para proveerla. Desde muy temprano salía de casa hacia diferentes lugares. Lejanos y cercanos, solicitando a las familias el rescoldo 7 Coronel Hall Francis. “Colombia y su estado actual”, pp. 17-18. Obra aparecida en la recopilación “Santander y la Opinión Angloamericana”(David Sowell, compilador). Biblioteca de la Presidencia de la República, 1991.
  • 14. de los fogones. Y los cargaba. Y las lluvias lo arropaban. Desde ahí, contrajo una dolencia asociada al cuadro respiratorio. Desde ahí provino la transformación del sonido de su voz. Se tornó aflautada, casi imperceptible. Y fue ese hecho el que originó que lo tildaran de bobo. Y él nunca fue conciente del significado de esa chapa que permaneció por siempre, hasta su muerte. No sé porque, el recuerdo de tío Luciano, me retrotrae a la lectura que hice de “El Ingenioso Hidalgo, don Quijo de la Mancha”. “…En la tercera salida de don Quijote, el Cura y el Barbero se estuvieron un mes sin verle, por no traerle a la memoria cosas pasadas; pero no por eso dejaron de visitar a su sobrina y a su ama, encargándoles tuviesen cuenta con regalarle, dándole a comer cosas confortativas y apropiadas para el corazón y el cerebro. Las cuales dijeron que así lo hacían y harían porque echaban de ver que su señor por momentos daba muestras de estar en su entero juicio, y así determinaron de visitarle y hacerle experiencia de su mejoría y acordaron de no tocarle en ningún punto de la andante caballería. Visitárosle en fin y halláronle sentado en la cama. Fueron de él muy bien recibidos, preguntáronle por su salud y el dio cuenta de sí y de ella con mucho juicio y con muy elegantes palabras; y en el discurso de su plática habló don Quijote con tanta discreción en todas las materias que se tocaron, que los dos examinadores creyeron indudablemente que estaba del todo bueno y en su entero juicio…”8 Yo seguí en la idolatría de los íconos del catolicismo. Sin ir más allá de las dudas acerca del martirologio de Jesús. Pero, a decir verdad, me causaba cierto escozor en el alma, el hecho de pensar en lo que serían las otras religiones y los significados de muchas celebraciones. “…De nuestro examen precedente podemos inferir que entre los antepasados paganos de los pueblos Europeos, el festival ígnico anual más popular y extendido fue la gran celebración de la víspera del solsticio o la del día del solsticio estival. La coincidencia del festival con el 8 Cervantes S., Miguel de : “El ingenioso hidalgo don Quijo de la Mancha”,resumen de la obra.. Ed. Gráficas Modernas.Primera edición, junio de 1988; página 141.
  • 15. solsticio de verano es muy difícil que sea accidental. Mejor aún, debemos suponer que nuestros antepasados paganos se pusieron a fechar la ceremonia del fuego en la tierra coincidiendo con la llegada del sol al punto más alto de su carrera en los cielos. Si esto fuese así, se deduce que los fundadores antiguos de los ritos solsticiales habían observado los solsticios o puntos críticos del camino aparente del sol en el cielo y de acuerdo con ellos regularon su calendario vestal, en cierto modo por consideraciones astronómicas…”9 Y me seguían envolviendo las dudas. Un día pensaba en mi condición de mujer y el sometimiento como herencia cultural. Otro día pensaba en mi sexo, en mi virginidad y en su significado desde el punto de vista religioso y moral. Y, al día siguiente, pensaba en lo que sería de mí y de mi sexo, cuando conociera el del hombre, en real y no en el imaginario pecaminoso a que nos tenían acostumbradas como mujeres. No solo en la familia y su tradición; sino en la escuela y por parte de los párrocos en la iglesia. Y, cualquier otro día, volvía a reflexionar sobre las otras religiones. En silencio; porque temía que me leyeran el pensamiento. Porque yo sabía que era pecado el solo hecho de pensar en el dios de los otros y las otras no católicos y católicas. “…Sobre la fornicación: 19. Contra aquellas de vuestras mujeres que cometen fornicación buscad cuatro testigos de entre vosotros. Si dan fe contra ellas, mantenedlas cautivas en las habitaciones hasta que las llame la muerte o Dios las dé un procedimiento. 20. A aquellos, de entre vosotros, que cometen este pecado, castigadlos. Si se arrepienten y se reforman, apartaos de ellos. Dios es remisorio misericordioso. 21. Dios es quien vuelve hacia quienes hacen el mal por ignorancia, pues enseguida se arrepienten. Dios les perdonará pues es omnisciente, sabio. 9Frazer, James G. “La rama dorada”., Ed. Fondo de Cultura Económica, segunda reimpresión 1995; pp.710- 711
  • 16. 22. No hay perdón para quienes cometen malas acciones hasta el momento en que se presenta a uno de ellos la muerte y exclama: ‘!yo me arrepiento ahora’¡ Tampoco tienen perdón quienes mueren mientras son infieles: a ésos les hemos preparado un tormento doloroso…”10 En medio de mi ignorancia y desespero, pude asumir algunas posiciones más o menos coherentes. Era algo así como entender que yo debía vivir la vida, en las condiciones en las cuales era posible hacerlo. Es decir, en medio de una familia que me conminaba por la vía doctrinaria a asumir el rol que me estaba predestinado. Pero, al mismo tiempo, en mí se hacía sólida la intención de revertir ese hecho. Al menos en términos de disección que convoca a entender la necesidad de redefinir mis expectativas. Inicialmente, esto aparecía como simple efecto colateral de esos sueños míos que me convocaban a una tenencia de lo inmediato y lo potencial, como necesidad latente que estaba ahí; pero que yo no podía asir. Precisamente porque se bifurcaban en el escenario primero y último. Es decir, en una trama que no lograba discernir. Venía a mi mente, después de esos sueños constantes y punzantes, lo leído en “Doña Bárbara”. “…En Altamira siempre era ´Pajarote´ quien contaba los casos más espeluznantes. La vida andariega del encaminador de ganados y la imaginación vivaz, suministrábanle mil aventuras que narrar, a cual más extraordinarias. ¿…Muertos? A todos los que salen desde Uribante hasta el Orinoco y desde el Apure hasta el Meta, les conozco sus pelos y señales – solía decir - . Y si son los otros espantos ya no tienen sustos que no me hayan dado. -Las almas en pena que recogen sus malos pasos por los sitios donde los dieron; la llorona, fantasma de las orillas de los ríos, caños o remansos y cuyos lamentos se oyen a leguas de distancia; las ánimas que rezan en coro, con rumor de enjambres, en la callada soledad de las matas, en los claros de luna de los calveros y el Angioma Sola que solba al camoinante para arrancarle un Padre Nuestro, porque es el alma más necesitada de 10El Corán Editorial Óptima, S.L, 2002. pp.88-89
  • 17. purgatorio; la Sayona, hermosa enlutada, escarmiento de los mujeriegos trasnochadores, que les sale al paso, les dice ´sígame, y de pronto se vuelve y les muestra la horrible dentadura fosforescente y las piaras de los cerdos negros que Mandinga arrea por delante del viajero y las otras formas bajo las cuales se presenta; todo se le había aparecido a Pajarote…”11 De todas maneras, lo mío, seguía siendo una desolación parecida al extravío. Como cuando no podía encontrar el horizonte de mis enajenaciones; de mis delirios que se hacían cada vez más constantes y atosigadores. Un itinerario parecido a la vida nómada que nunca se ancla en ningún sitio. Y veía, en mis sueños de siempre, mi figura y mis acciones distanciadas en el tiempo. Con expresiones en las cuales ya había logrado descifrar los códigos inherentes a mi condición de mujer libertaria que se expresaría a futuro. Sueños como este: Para este trabajo se asumen como válidas algunas opciones en lo que hace relación al significado que adquiere la participación colectiva, por parte de sectores de la población en los cuales actúan sujetos (hombres y mujeres) no vinculados con el poder y los beneficios que otorga el control de instancias estatales y gubernamentales. Asimismo, se asume una cotejación conceptual en lo que respecta a tipos de Estado, como aquellas categorías que pueden definir una u otra posición con respecto a la intervención en el espectro social, 0por la vía de políticas inherentes a la noción del Estado Benefactor o de Estado centrado en la noción de la autonomía dinámica económica para definir e imponer los términos en la intervención. Presento, en consecuencia, algunos elementos teóricos que ya habían sido insinuados en la Justificación del trabajo. La noción de Política. Se entiende como la precisión, a la manera de directriz general, de una sumatoria conceptual relacionada con una determina área en la cual el Estado o un Gobierno deben intervenir. En este nivel de expresión se proponen programas que delinean 11Gallegos, Rómulo. “Doña Bárbara”. Momo ediciones, pp.63-64
  • 18. la intervención, con unos objetivos concretos; de tal manera que delimiten escenarios y el espectro mismo que la origina. Esto presupone la preexistencia de opciones teóricas y prácticas en nexo con esa área específica. En términos de Estado, una política, debe proponerse de tal manera que se entienda como derivación lógica y coherente, con respecto al soporte conceptual que lo acompaña; en cuanto a cohesionador de las fuerzas que actúan como integrantes del País y de la Nación. Tratándose de un Gobierno, entendido como expresión circunstancial y transitoria, las políticas ejercen como concreción a través de Planes específicos que orientan la actividad económica, política, social, etc.; de ese Gobierno, por un periodo definido. Tanto en lo que respecta al Estado, como a los Gobiernos; se entiende que debe existir una concatenación, también lógica y coherente, a partir de la Norma General (Constitución Política) que orienta el quehacer del Estado y otorga a los asociados unidos determinados beneficios e impone unas determinadas obligaciones. Visto así, entonces, se introduce una diferenciación necesaria, derivada del tipo de Estado instaurado para una sociedad específica. Esto traduce que no es lo mismo diseñar una política de asistencia social, a manera de ejemplo, por parte de un Estado soportado en un una opción hacia el bienestar general; que esa misma política por parte de un Estado anclado en la ortodoxia con respecto al desarrollo de los mecanismos del mercado; los cuales pueden establecer (por sí mismos) un equilibrio. Para el caso que nos ocupa en este trabajo, asumimos la existencia de una definición Constitucional, que reivindica la vigencia de un Estado Social de Derecho, obligado a proponer y desarrollar una políticas públicas de beneficio general, con énfasis en la protección de los sectores mas vulnerables de la población. Tanto es así que, en la Constitución Política, se expresa el hilo conductor para la intervención del Estado. Veamos:
  • 19. Artículo 1. Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democráticas, participativa y pluralista, fundada en el respeto de l dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general. 12 Artículo 2. Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. Las autoridades de la República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales del Estado y de los particulares.13 En consecuencia, el diseño e implementación de las políticas públicas para el bienestar de los habitantes, deben estar orientados por ese mandato Constitucional. La reglamentación de esas políticas (.O de una de ellas en particular), debe tener en consideración el escenario y los grupos sociales a los cuales están dirigidas. Lo anterior está definido, de manera taxativa, en la Norma Constitucional, así: Artículo 339: Habrá Plan Nacional de Desarrollo conformado por una parte general y un plan de inversiones de las entidades públicas del orden nacional. En la parte general se señalarán los propósitos y objetivos nacionales de largo plazo, las metas y prioridades de la acción estatal a mediano plazo y las estrategias y orientaciones generales de la política económica, social y ambiental que serán adoptadas por el gobierno. El plan de inversiones 12 Constitución Política de Colombia 1991, segunda edición ESAP, febrero 1992 13 Ibíd.
  • 20. públicas contendrá los presupuestos plurianuales de los principales programas y proyectos de inversión pública nacional y la especificación de los recursos financieros requeridos para su ejecución. Las entidades territoriales elaborarán y adoptarán de manera concertada entre ellas y el gobierno nacional, planeas de desarrollo, con el objeto de asegurar el uso eficiente de sus recursos y el desempeño adecuado de las funciones que les hayan sido asignadas por la Constitución y la ley. Los planes de las entidades territoriales estarán conformados por una parte estratégica y un plan de inversiones de mediano y corto plazo.14 Artículo 366: El bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población son finalidades sociales de Estado. Será objetivo fundamental de su actividad la solución de las necesidades insatisfechas de salud, de educación, de saneamiento ambiental y de agua potable.15 Acerca de la negociación con las Farc “Un suceso cualquiera de la vida humana es narrado con más fidelidad por sus autores. La tradición conserva la verdad, pero desfigurada;los documentos de referencia posteriores al acto, pueden adolecerde involuntarioserroreso de juicios parciales;y los historiadores muchas veces no hacen sino novelas,cuando se empeñan en exarninarlos hechoscon la inventiva del ingenio.Pero cuando se ha levantado el proceso verbal del acontecimiento;;cuando tenemos escrita la relación sencilla,rápida,llena de las impresiones del momento supremo, por los mismos autores de un drama heroico, de una empresa llevada a la cima con éxito brillante y fechando,por ánimos, por ilustres varones que son fundadores de la Patria,el sentido común solicita con avidez la palabra consagrada…”16 RESUMEN Es una aproximación a un análisis interdisciplinario, de un problema que ha convocado expectativas, casi desde que somos República, País y Nación. Un conflicto inacabado. Desde lo que se dio en llamar “santanderistas vs., bolivaristas. Incendiarios panfletos erigidos como documentos válidos programáticos. Un fin de Siglo XIX en guerra. Que continúo en primera década de Siglo XX. Y que continuó hasta que, en profundo y borrascoso, se incentivó desde 1940 hasta nuestros días. Eso de “la negociación con la cúpula de las Farc para terminar un conflicto de cincuenta años”; es una afrenta a nuestros campesinos, estudiantes, obreros, desempleados y desempleadas, etc.; que no la han conocido nunca. La negociación es eso. Discusión con quienes han deslegitimado el logro de las marchas campesinas huyendo del exterminio, 14 Ibíd. 15 Ibíd. Terrero A., Santiago “El 19 de abril de 1810 fue el día en que se inició la independencia sudamericana”, página 101.
  • 21. desde 1945. Y, como contraparte, un gobierno que, simplemente, es extensión de la yunta del Frente Burgués. Y, a la zaga, quienes se consideran herederos vergonzantes de las luchas proletarias en Europa y América Latina. Pero que no son otra cosa que manipuladores de la vedad. Y que, por esto mismo, convocan a “creer en las paz del Presidente Juan Manuel Santos”. Todo lo anterior, presentado con el rigor que exige el futuro de nuestra Nación. Porque, a futuro, vendrán exacerbaciones del conflicto. Porque merecemos un futuro cierto. Con transformaciones reales de esta estructura de Estado caduco y al servicio de los lapidadores de la democracia. Presentado, el análisis, con énfasis doctrinales necesarios. Porque nos han teorizado al revés. Siendo, aquí lo doctrinal, una opción imaginativa y creativa de los postulados que han orientado a las verdaderas revoluciones. Palabras clave: interdisciplinariedad, conflicto, jurídico, negociación, historias de vida, antropológico, víctimas, restitución, tierras, sociología, país, república, Farc, gobierno. OVERVIEW Is an approach to an interdisciplinary analysis of a problem that has summoned expectations, almost as long as we are a Republic, country and nation. An unfinished conflict. From which it came to be called "vs., bolivaristas santanderistas.Incendiary pamphlets erected as programmatic valid documents. An end of XIX century in war. That I am still in first decade of 20th century.And that continued until, in deep and blustery,it stimulated from 1940 to the present day.That "negotiation with the leadership of the Farc to end a fifty-year conflict"; It is an affront to our farmers, students,workers, unemployed and unemployed, etc.; that you have not known it never. Negotiation is that.Discussion with who have de-legitimised the achievement of peasant marches of extermination, since 1945. And, as a counterpart, a Government that is just, the yoke of the bourgeois front extension. And, behind, who are considered shameful heirs of... Key words: interdisciplinary, conflict, legal, negotiation, stories of life, anthropological, victims, restitution, land, sociology,country, Republic, Farc, Government. Introducción Sea lo primero un énfasis: nunca he creído en la revolución benévola como opción incierta. Algo parecido a entender que, una vez iniciada la lucha por la liberación y, como correlato, la instauración de un régimen socialista, por la vía de un movimiento que sea construido desde abajo que conduzca ese proceso a nombre quienes han sufrido y sufrimos la devastación de las libertades y la profundización de la violencia .. Por lo mismo, entonces, asumo la obligación de darle continuidad. A nombre de los valores inherentes. Es decir, la confrontación radical con la burguesía. No cabe punto de mediación. No se trata, ahora, de ignorar la necesidad de configurar tránsitos de recomposición. Por lo menos así lo pueden evidenciar momentos precisos. Como sucede en toda guerra. Posibilitar tácticas, según el comportamiento del frente burgués.
  • 22. Pero no es lo mismo, tratándose de recomposiciones ideológicas y políticas de largo aliento. Porque, de ser así, se desemboca en ese tipo de opciones en los cuales lo que cuenta es el juego a la reversa absoluta. Como si no importara el acumulado de acciones y de convocatorias. Ante todo, tratándose de un proceso como el nuestro. Un país inmerso, históricamente, en sucesión de guerras. A veces presentadas, por parte de la burguesía y los terratenientes, como expresiones centradas en desviaciones atípicas respecto a la yunta propuesta y ejecutada por el poder imperante. Un consecutivo que ha involucrado, siempre, a los nativos, a los campesinos y campesinas, a los obreros y obreras y al lumpen proletariado; como invitados (as) para que sirvan de sparring. Todo por la vía de la fuerza. Militares y policías al servicio de la propuesta de sometimiento constante. Casi como perenne. Una herencia habida, desde los ejecutores de gobiernos como extensión de la lucha por la libertad. Porque, entre otras razones, ni Santander, ni Bolívar fueron centinelas de la liberación constante, verdadera. Más bien, las sucesivas divisiones y el surgimiento de los partidos liberal y conservador, significaron la preclusión de la revolución en contra del poder español. Visito así, entonces, estuvo y ha estado latente una propuesta libertaria, en contra de ese proceso por medio del cual se instauró un modelo de Estado y de gobierno, próximos al autoritarismo. Que, aún hoy, azuzan la violencia, por la vía de decantar sus idearios perversos. Uno a uno, fueron imponiendo roles cada vez más entrelazados con el dominio punzante; con fisuras propias de sus contradicciones internas. Proclamando constituciones al vuelo de sus intereses. Nunca ancladas en los derechos de la población, siempre marginada. Siempre vulnerada. Un horizonte patrio, vergonzosamente modelado, con linderos y mojones construidos a partir de sus visiones recortadas. Dejando casi a medio camino, la ruta propuesta en principio. Inclusive, desde mi interpretación, podría decirse que nunca hubo perspectiva diferente a la de entronizar el culto a la personalidad. Ya, desde ese entonces, empezaba a prefigurarse el tipo de gobierno y de Estado, en perspectiva anclado en los conceptos oligárquicos de poder. Tanto como entender que iríamos avanzando con una ruta, deliberadamente promovida por odios. Por ese tipo de propuestas que desdibujan la razón de ser de la democracia. Ruta de bárbaros que habían peleado, peleaban y pelearían a partir de construir íconos perversos. Veámoslo en palabas de Germán Carrera Damas, en su texto “El culto a Bolívar”. “…Finalizada la guerra de independencia se inicia para Venezuela la experiencia republicana. Hasta ese momento la República no había sido más que una especie de ensayo general, en cuanto corresponde a la que existió entre el 5 de julio de 1811 y la firma del armisticio con Domingo de Monteverde (25 de julio de 1812),o un desiderátum siempre propuesto en función dela guerra. Bien puede decirse que la precariedad de los ensayos republicanos, tanto por la corta duración de los que lograron cuajar, como por las numerosas limitaciones e incluso suspensiones que se le impuso en razón de la emergencia bélica, reservaron para
  • 23. 17 después de la contienda la verdadera confrontación de la experiencia republicana, ya despojado el panorama del enemigo que la había hecho imposible hasta ahora…”18 Ha sido una constante para los países bolivarianos. Un ir decantando las ilusiones y los programas. Una asociación contradictoria, con respecto a la herencia colonial, que siempre se ha presentado como la acción de posponer, corrido el tiempo, la realización de opciones libertarias. Es algo así como asistir a periodos históricos, unas veces ambiguos. La mayoría de las veces como expresiones autoritarias. Centradas en posiciones caudillistas. De la mano con intereses que no tenían nada que ver con la liberación. En cambio, si mucho, de imposiciones de la burguesía agraria. El texto citado antes, a pesar de una narrativa del caso venezolano, ejerce como insumo común para la República de Colombia. “…Las dos fuerzas que hemos delineado (sic), entendidas como las dos corrientes de problemas básicos presentes en el orden histórico, con imbricaciones de todo género, entran en una nueva etapa de su acción con el advenimiento de la República. Es la hora de confrontar los resultados con las promesas. Los sacrificios han sido extremos y prolongados, la impaciencia es mucho. Venezuela aparece en este momento bajo un curioso aspecto en lo político:el centro o la personificación del poder no solo se halla distante, sino que se aleja más con las campañas sureñas de Bolívar. Queda libre el terreno para la definición de nuevas apetencias de mando, y la guerra ha sido un buen semillero de ellas. Para tantas y tan voraces hay solo una patria que usufructuar….”19 Entre otras cosas, porque el oferente de poder no puede sustraerse al lío perverso. Entre estar con lo conseguido en el campo de batalla, a nombre de la liberación del yugo español. Y estar en interdicción, con respecto a la perspectiva que se abría. Perspectiva de compromiso con la construcción de una Nación libre. Por la vía absoluta. Es decir, de plena confluencia con el entendido d libertad. Incluida la liquidación del racismo. Del esclavismo. De reconocimiento a la libre autonomía de las etnias. Precisamente, al no resolverlo. Viendo que no había una posición ni latente, ni efectiva en términos de la libertad. Por esto mismo, nuestra República empezó con soporte endeble. Por la vía de otorgar poderes a los generales. A un concepto de patria vinculada con demostraciones de fuerza por la vía de imposiciones autoritarias y, en cuanto juego democrático, manipulaciones en torno al significado de la participación de campesinos mestizos y las etnias. Y ni que hablar de los negros y las negras en razón que eran sometidos en peores condiciones que los anteriores. .1. Carrera Damas G. “El culto a Bolívar”, Editorial Universidad Nacional de Colombia, pp. 43-44 19 Ibíd. , página 45
  • 24. “…La Campaña de la Nueva Granada, vasta y arriesgada operación que marca una transformación profunda en la concepción estratégica de la guerra emancipadora, da como resultado no solamente un cambio en la relación de fuerzas, hasta entonces favorable al eficaz dispositivo montado por Pablo Morillo al frente del único ejército organizado que había actuado en Venezuela. Produce, lo que no es menos importante,al Padre de Colombia,al Libertador admirado,temido y acatado. El triunfo magnífico echaba al olvido una trayectoria militar en la cual no escaseaban, al lado de victorias espléndidas victorias a medias por mal consolidadasy hasta puras y simples derrotas aparatosas. Poco podía el hiperbolizado brillo de la Campaña Admirable de 1813 en contraste con el abrumador derrumbe de la Segunda República bajo los golpes de Tomás Boves. Y este era, hasta el momento, el más notable hecho militar de Bolívar en tierras venezolanas.Piar y Mariño, entre ellos, no hallaban nada descabellado el equipara sus propios méritos con los de Bolívar…20 Es una incursión, a propósito, con referentes de la campaña y la posguerra en Venezuela. Un miramiento en términos de la localización de insumos en perspectiva. Para alcanzar una posición en contravía de los dimes y diretes, con respecto a la democracia, supuestamente inmersa en los hechos y las acciones santanderistas y bolivarianas. Por una vía un tanto extraviada; en consideración a la idealización por parte de quienes ejercía como oligarcas y gamonales. Pidiendo pista para un ensamblaje posterior. De un Estado y una Nación que dieran cuenta de sus ambiciones. 1. Planteamiento del problema. El universo y los conceptos. En comienzo, se trata de asumir que, el conflicto,ha estado ahí. Desde, el momento mismo en que se concretó nuestra condición de patria libre. En un proceso que comprometió, inclusive, a quienes ejercieron como conductores libertarios. Por una vía inherente a la discusión política de configuración de país y de estado.En ejercicios que posicionaban el marco constitucionalcomo soporte fundamental. Lo que, hoy por hoy,vivimos no es otra cosa que una extensión no formal de las contradicciones.Porque se replicó en escenarios desde 1830 hasta finales de siglo. Pero que, por esto mismo, se abrió camino, recorriendo todo el siglo XX. Ha sido un largo camino. Como laberinto que agobia. Pero que, por lo mismo, ha permitido localizar los términos de referencia necesarios para enfrentar la soledad del ser que emerge consolidado, a partir de descifrar los códigos de la vida societaria. Porque viene de esa dispersión que lo había inhibido, para enfrentar vicisitudes. Hacerlo sólo le había significado, en el tiempo, no entender la dinámica asociada a sentir a los 20 Ibid, páginas 83 y 88
  • 25. otros y a las otras. Un estar ahí, situado en su compartimento. Mirándose. Como quien no ha construido el enlace, entre si mismo y el escenario. Actor cuyo libreto son palabras para sí. Pero que, en perspectiva, se siente aislado. Avasallado; al límite de su capacidad para discernir acerca de su rol colectivo. Posicionarse, al margen de lo inhóspito,supone un avance. Es adquirir la noción de estaren otras condiciones. Diferentes a aquellas en las que prevalecía la zozobra. Lo azaroso. Como cuando se percibe que la exterioridad acecha, como potencia ajena a cada sujeto. Como incierta posibilidad. Como expectante gendarme que rodea y asfixia. Una figura parecida a aquellas sombras del inicio; cuando no éramos otra cosa que expresiones minimizadas, al garete. Próximas al desequilibrio, por la vía de los extravíos propios de la selección natural. Sentirse vinculado a un proyecto de la naturaleza. Sin haber sido consultado o consultada; es tanto como una sumisión indescifrable; como quiera que se da sin que hubiésemos conocido la hoja de ruta inherente a ese proyecto. Tal vez, por esto mismo, llevamos la marca de la angustia. Porque no entendimos su soporte. Angustia e inquietud, que se tornan en el hilo conductor de esa sensación de impotencia. Esa misma que ha estado con nosotros y nosotras, desde el origen. En ese entonces, lo que percibíamos no iba más allá de la inmediatez que no s envolvía. Como burbuja que asfixia. Yque nos rodeaba y nos colocaba en condiciones de inferioridad. Un choque de expectaciones. Mientras la naturaleza, exhibe una lógica interna. Que va, desde los organismos simples primarios; hasta las cimas que confirieron las condiciones próximas a la civilización. Todo eso como una envoltura que nos inhibía. Desde ese tiempo procede nuestra sujeción involuntaria a ese proyecto. Siendo, este, mucho más amplio en los espacios universales; mucho más complejos. Mucho más ajenos a nuestra interpretación en esa infancia temprana, como sujetos. Ya, ahí, estaba latente la soledad y sus implicaciones. Entonces, necesitábamos compañía. Pero no del tipo de compañía en la cual los otros y las otras estaban ahí. Al alcance físico de cada quien. Pero sin ese hilo de Ariadna que nos permitiera descifrar los códigos asociados al entorno colectivo, como sujeto en sí. Es decir, en una perspectiva de concretar expresiones conscientes de organización. No como sumatoria simple de sujetos. Más bien como conciencia que se recrea y recrea. Una opción en la cual se acumulan saberes. En un concepto de acumulación emparentado con la vertebración de lo consciente como colectivo. Con todas sus implicaciones. Es decir, siendo conscientes de la necesidad de crear instituciones,con los insumos de los saberes.Fundamentalmente, con esos que nos otorgan la vitalidad indispensable para re-conocernos. Como agentes de transformación. Como expresiones hacia el equilibrio. Desde la soledad inhóspita de lo individual; hasta el acompañamiento en lo colectivo. Eso de buscar el equilibrio y trascender la soledad; por la vía de sumar opciones de vida. Desde lo primario individual; hasta lo consciente colectivo; debe ser entendido como esa condición que permite acceder a una
  • 26. interpretación de los y las sujetos; vinculados y vinculadas a un proyecto; mucho más cercano y comprensible que aquel que tiene la naturaleza. Es, entonces, ese proyecto nuestro, el punto de comienzo y soporte de la nueva identidad. Colectiva e individual. La nueva identidad, así alcanzada, no era otra cosa que la noción de lo humano. Como categoría propia que nos situaba en el camino habilitado para transitar la vida, la historia. Con referentes definidos a partir de la necesidad inicial de asociarnos. Transfiriendo, a través de estos referentes, principios y valores. Son posibles y necesarios; habida cuenta de nuestra condición de animales superiores. Superioridad no anclada, únicamente, en la capacidad para discernir acerca del reto primario de la naturaleza; sino en nuestra capacidad para convertir ese discernimiento en, fortaleza latente para trascender la mecánica inherente a la naturaleza. En consecuencia no opera ya aquello de la selección natural. Venimos de ahí. Somos resultantes de ese proceso. Pero no somos simplemente eso. Somos sujetos que alcanzamos la independencia; que trascendimos aquello de seres naturales específicos, en cadena; para acceder a la condición de sujetos que realizamos hechos y acciones. En capacidad para entender eso que hacemos. Sujetos de colectivización coherente. No como manadas que, en el reino animal, simplemente juntan individuos. Lo nuestro es una opción mucho más compleja; en razón a nuestra capacidad para asumir, direccionar y redefinir objetivos. Un ejercicio consciente que nos ha convocado y nos convoca a no erosionar los valores y principios adquiridos. Porque, de no ser así, volveríamos a la opción de vida de las manadas. .El poder y su propuesta de regresión. Una vez logrado el equilibrio, soportado en la opción de vida societaria; que nos ha permitido llegar hasta el trazo del horizonte de procedimientos e instituciones en función de soportar la civilización. Una vez adquiridas la noción y la praxis relacionadas con el quehacer colectivo y que devino en la consolidación de los referentes inherentes a la humanización del consciente individual y colectivo. Por caminos siempre de dificultad; como quiera que este equilibrio, acceder a él, ha sido una apuesta por la vida. Soportando guerras, arrasamientos, aniquilaciones, etc. Decantando los logros acumulados. En una constante depuración; en términos de efectuar una disección precisa de los contenidos de los saberes acumulados. Habiendo soportado las ofensivas vulneradoras de poderes paralelos asociados a la mixtura religión-conservadurismo. Habiendo efectuado, como lo hemos hecho, acciones de profundo contenido transformador en casi todos los ámbitos. Habiendo sufrido la persecución y exterminio, a nombre de la tradición y de la moral. Nos encontramos con constantes que ejercen y han ejercido posturas y acciones de no reconocimiento de las opciones de vida; ni de los avances en el proceso de validar insumos mínimos de respeto y tolerancia. Han aparecido, en ese contexto, personajes perversos absolutos. Sujetos que siguen atados a la prehistoria del quehacer social. Cuando, cada quien al garete, efectuaba una interpretación individual de sus requerimientos.
  • 27. Y, posicionaba los mismos como iconos para si. Sin reconocer a los otros y a las otras como sujetos con derechos. Simplemente, porque la noción de derechos es punto de comienzo de la vida societaria. Personajes nefandos, que han hecho de los suyos principios preeminentes que deben ser acatados. Los Césares; los reyes de Occidente; los faraones; los Papas; los Zares, Stalin, Hitler, Mussolini, Franco, Ronald Reagan; los Bush; Álvaro Uribe, etc. Todos ellos en contravía de los logros alcanzados en incesantes tropeles. Porque la historia ha conocido del día a día. De esos tejidos sociales, individuales y colectivos, que se han ido consolidando a pesar de las guerras impulsadas por esos y otros, también como ellos, perversos registradores de la destrucción de valores. Construyendo aureolas en su alrededor. Como magos que convocan a la confusión; a la inversión de la noción de verdad y de justeza. Garantes de la lucha por restaurar lo primario. Como cuando éramos absorbidos por la dinámica de los proyectos de la naturaleza. En los cuales, ésta, imprimía su marca. Ese tipo de sensación de impotencia, de temor, de soledad; nos acecha a cada paso; ahora, cuando reviven los piratas vulneradores. Que imprimen, también, su marca. Chamanes que delinquen con los principios; que convocan a santos oficios en procura de imponer sus instintos, como figuras y posiciones; a partir de sus esquemas mentales, enfermizos. Delirantes. Su significante es pariente de la desolación y de la ausencia de posibilidades libertarias. Su ética es la barbarie. Su poder es la manipulación. A manera de mercaderes del trueque y la engañifa. Sin ningún agregado de calidad humano; absolutamente ninguno. Una escenografía que confunde al público. Como bufos que desorientan. Que crean horizontes enfermizos; a partir de exhibir niveles de aceptación. En esto, Hitler y Mussolini fueron maestros y a ellos les deben sucesivos dirigentes panfletarios sus fuentes teóricas. Fundamentalmente aquellos que fueron atizadores de violencias y que se concretaron, a manera de ejemplo, en lo que se ha denominado, un tanto peyorativamente “La Guerra de los Mil Días”. Pero que no fue otra cosa que derivación de ese acumulado de odios ya cifrados antes sus fuentes teóricas y conceptuales. Pueblos enteros confundidos. Masas vergonzantes que han permitido y permiten justificar todo tipo de tropelías. Ese tipo de franjas de población que han claudicado en su dignidad; la han endosado a los magos manipuladores Lo cierto es que tenemos todo el derecho, quienes no hemos claudicado, a convocar a la acción consciente. Que nos permita acceder a la derrota del Emperador Pigmeo; que es esto en razón a su incapacidad para percibir la vida a través del día a día que junta quehaceres. Todos ellos emparentados con la vulneración de la vida y con sus soportes. Pigmeos intelectuales que saldaron su deuda con la vida y con la dignidad inherente, por la vía de refrendar su compromiso con la muerte; por la vía de cambiar la lógica que conduce a la verdad y venderla, ofrecerla y postularla como referente único para la vigencia de su visión de democracia. Que es a la mentira, como el Sol es a las mañanas.
  • 28. 1.2Justificación: Trato de proponer un referente alrededor de la interpretación y posibles soluciones al conflicto (…o conflictos) e nuestro país. Porque se trata, de asumir retos que permitan acceder a una opción de paz, en la cual sea plenamente identificado el derrotero a seguir. Por una vía no especulativa formal y contestataria. Por el contrario, en una visón y acción construida a partir de los insumos propios de la interdisciplinariedad 1.3 Antecedentes.. Uno de ellos y, tal vez, el fundamental, tiene que ver con su coincidencia con lo que se ha definido como “la guerra de baja intensidad”; orientada desde el Imperio y aplicada con todo el rigor en Argentina, Chile, El Salvador; Guatemala. Él, además del presidente, Julio César Turbay Ayala, Belisario Betancur (a pesar de su aparente posición de mano tendida, que se expresó en ese remedo de proceso de paz serio y humano). Particularmente, el doctor Uribe Vélez, incursionó en ese ámbito con su propuesta y programa de gobierno en la gobernación de Antioquia, por la vía de la promoción y concreción de las Convivir; que no fueron otra cosa que el inicio del exterminio a cargo de los grupos paramilitares. Paramilitarismo que ya tenían, en Centroamérica, ejemplos plenos. Un experto defensor de ese proceso y de esa noción de apaciguamiento. Como diría, aplicando una expresión de lugar común: a sangre y fuego. Y ahí reside la motivación del exterminio de contradictores. Por ejemplo, en el caso, de la UP y de los desmovilizados del EPL, la aplicación de plan fue tan profunda que se convirtió en el mayor proceso de acallar voces, por la vía de la matanza y del amedrentamiento. Leamos, al respecto, lo que dice Rosendo Payares, en su autobiografía “4710” “…Y es que corría el año 1954. Coincidieron hechos. El militar ya estaba ahí. Venía de rapar el poder. Siendo el cuadro político antecedente una heredad vinculada con el genocidio auspiciado desde ahí. Desde ese centro-poder conservador. Ya casi olvidadas las reformas de López Pumarejo y su Revolución en Marcha. Todavía cercana, en el tiempo, la muerte de Jorge Eliécer Gaitán. El sargento (¿…o cuál era su grado?),ya jugaba a ser prócer. A ser libertador.A ser guerrero guiando a un pueblo famélico y agarro tado. Nuestra familia era una de tantas miles sin horizontes gratificantes. La heredad, provenía de dos íconos perversos. Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez; “el divino Laureano”. El perdulario que encendía el Congreso, a viva voz. Voz transmisora de ideas achatadas. Con una sola perspectiva: justificar la matanza. A viva voz. Voz de pigmeo intelectual. Hacedora de fetiches. Voz, mirada, cuerpo, de aprendizde ideólogo.Ese que pretendía pasar a la historia como héroe. En una Colombia desagarrada por él, y por Ospina Pérez, y por Marco Fidel Suárez y por los azuzadores perennes. Un fascismo inveterado. Héroe de la miseria que auspiciaron él y ellos. De la tragedia de un pueblo inerme. Pero, asimismo, heredad de los Lleras y de Eduardo Santos, y de Olaya Herrera y…del mismo Alfonso López, que se arredró ante la infamia.
  • 29. …Y corrió la voz de que algo estaba sucediendo.Venía desde muy atrás. El método había sido perfeccionado. Desde Núñez, el trasgresor. El sujeto cambiante; según las circunstancias. Método aplicado. Con ese mismo se justificó la Guerra de comienzos del siglo XX. Método soportado en el manejo solapado de las verdades. O, a decir verdad, las casi verdades. En recintos cerrados, a prueba de filtraciones plenas. Solo el gota a gota. Para potenciar las repercusiones. Se dice y se desdice, al mismo tiempo. Entonces, se embauca y se extiende la sensación de que algo está pasando. Aquí y allá. Y, en verdad, algo estaba pasando. El militar todavía estaba ahí. Pero, quienes lo adularon y lo felicita ron por su desprendido amor a la patria; ya tejían otra red. Otra, porque, a pesar de ser la misma; era otro tiempo. Estábamos en 1956. Y, ya, el ceremonial estaba en curso. Ya estaban los contactos. Que si en España, en Benidorm. Que si en Londres o en Washington. Que más daba. Siendo lo único cierto, el programa. Primero se auspiciaría la presencia de una Junta Militar politizada. Que si el General París. Que si ahora. Que si el plan incluiría allanar el camino para que volvieran los de siempre. Liberales y Conservadores, sus cúpulas. Las mismas que sembraban el odio entre los de la periferia. Y que, una vez empezaba la barbarie, en cualquiera de sus versiones periódicas, convocaban al buen sentido. Al entendimiento. A la paz. No importaba si por fuera de ella quedaba los más afectados. Los desarraigados y las desarraigadas. Los y las caminantes, en travesía. Buscando refugio. Aquí y allá. Y, en ninguna parte donde pasar la noche y ver amanecer el otro día. Y se reunieron. Y acordaron. Usted y yo. Yo y usted. Primero usted, después yo. Amarremos el pacto a doce o más años. Qué más da. Primero usted, luego yo. Y todo volverá a empezar. Hagamos borrón y abramos nueva cuenta. No importa lo de atrás. El perdón suyo, lo avalo yo. El perdón mío, lo avala usted. Y así, saldamos cuentas, por ahora. Eso sí, quienes no regresen. Quienes no acepten lo que usted y yo hacemos; están al margen de la ley. Y serán perseguidos y serán matados y serán olvidados. Queda claro, entre nosotros, que hemos sacrificado nuestro tiempo por este país. Y, por lo mismo merecemos ser recompensados. Y qué mejor recompensa que primero usted y después yo. Y después usted y luego yo. Y, ahora lo entiendo,era eso lo que se estaba urdiendo. Era eso. Y los periféricos, los sin nada, ahí; sin sa ber qué hacer ni para dónde coger. Y se extendía la penuria. Y ya se había agotado el modelo de sustitución de importaciones. Modelo económico restringido. En el cual la variable más dinámica era crecer, sin crecer. Quedar flotando entre los imperios; entre sus intereses y los nuestros (¿…nuestros?). Y, entonces se acumuló capital. Para los terratenientes, para los comerciantes, para la naciente burguesía bastarda. Sí; esa que conoció de las libertades democráticas y de las reformas y de los derechos y los deberes; como quien aprende a nadar por correspondencia. Así fue, por ejemplo, como accedí a entender todo lo relacionado con la continuación del exterminio. Veía, a ráfagas, lo sucedido con quienes no accedieron al pacto bochornoso.A ese pacto entre los mismos. Pacto que
  • 30. avasallaba a la democracia. Convertía en delito el solo hecho de aspirar a una alternativa diferente. Y, sin saberlo, iba profundizando, todas las noches. Veía a los campesinos y campesinas. Niños y niñas. En las travesías. Solo ahora,después de haberleído al maestro Alfredo Molano,en su trilogía “Siguiendo el corte”, “Aguas arriba” y “Selva adentro”, he podido descifrar esos mensajes de mis sueños. He podido dilucidar el significado de esas imágenes. Los sin tierra; los desarrapados; tratando de arrancarle aliento a la vida. Como si esta estuviera flotando ahí. Y ellos y ellas, tratando de asirla. Mientras tanto los aviones y la tropa de los jerarcas. Apuntándoles. Matándolos. Y los gritos de rabia y las lágrimas y la ternura invitando a resistir. Y los jerarcas riendo en las ciudades. Invitándonos a reconocerlos como voceros válidos. Como convocantesciertosa la paz. Y, nosotros, en las ciudades sin arriesgar nada.Solo consumiendo los discursos ampulosos. Y llegó el segundo de la lista. El hijo del poeta. El mismo de la sagrada ciudad blanca. Impoluto. Hijo de poeta que no sabe nada de la vida de los y las demás. Que mantuvo la línea de acción. Con los chafarotes a la ofensiva. Limpiando el campo. Siendo, esa limpieza, un concepto asociado a la matanza. Generalizada y selectiva. E inundaban los campos de panfletos. Convocando a la rendición. Expresando que los bandidoseran quienesreclamaban justicia. Bandidos eran quienes no se dejaban acribillar y respondían a los vejámenes, con la fuerza de la dignidad y, porque no, con las armas que habían logrado salvar. Y los niños ahí. Y las niñas también. Muriendo ellos y ellas. Y sus madres. Y sus padres…y todos y todas. Y, así, fui desenvolviendo el ovillo,similar al nudo de Ariadna. Y reconozco, en esos contextos enunciados, la posición alusiva al desarrollo capitalista tardío. Como el nuestro. Ya no era, simplemente, el modelo de sustitución de importaciones. Ya era, todo un modelo de amplio espectro. Pero no autónomo. Simplemente vinculado a los condiciones que imponía el Imperio. Fue, entonces, cuando conocí las propuestas puntuales de Joaquín Vallejo Arbeláez, a la sazón ministro en el gobierno de la tercera cuota del pacto (Carlos Lleras Restrepo). Y leí, ávidamente,todo el texto sustentatorio de El Pacto Andino. Y lo cotejé con las propuestas de la CEPAL (Comisión económica para América Latina). Y encontré las coincidencias. Algo así como un proyecto en el cual cabían las opciones políticas y económicas, por la vía de entender una forma de la división del trabajo. Obviamente a países como el nuestro, como Venezuela, como Ecuador, como Argentina, Brasil, etc., nos correspondía la parte de lo accesorio. No podíamos acceder a la tecnología necesaria para implementar un proyecto de industria pesada. Solo lo periférico; y eso sí, con limitaciones. Y, a partir de ahí, se entiende la teoría del desarrollo desigual y combinado; lo cual no es otra cosa que la implementación de los modelos precarios, súbditos. Y, por esa misma vía, conocí la teoría de Celso Furtado, expresando la opción clásica del desarrollismo económico. Y, además, las teorías de Samir Amín (en la misma perspectiva del modelo de desarrollo desigual y combinado). Y, de manera apenas obvia, profundicé los textos económicos de Marx, y de Rosa Luxemburgo. Y leí el texto económico de Lenin “El desarrollo del capitalismo en Rusia”. Y conocí las teorías de partido de Lenin, en lucha en contra de las postulaciones socialdemócratas en Rusia (Los Mencheviques) y en Alemania (Rosa Luxemburgo).La teoría del Programa de Transición de León Trotsky.
  • 31. Entonces, estamos ante la necesidad de ofertar un concepto preciso en lo que respecta al significado que tiene eso de conocer el pasado. Pero, más allá de esto, el relacionado con su dilucidación; estableciendo tipos de referentes soportados en el conocimiento y la interpretación. Estos son elementos imprescindibles; como quiera que si son construidos de manera deficiente, no serán otra cosa que extravíos. Y, como todo extravío, no será otra cosa que ejercicio diletante. Con un agravante centrado en la consolidación de la sumatoria de hechos y de narraciones,como simple amalgama a partir de la cual se construyen (a manera de deduccionesy conclusiones),instrumentos que distorsionan y derivan en mera perspectiva, cuando no etérea, alusiva a interpretaciones de la realidad sesgada y, por esto mismo, de utilización impropia e impertinente. Lo cierto es, en consecuencia, que estamos en la obligación de cuestionar esos insumos metodológicos, por cuanto la búsqueda de hilosconductoresde los procesos sociales e individuales,constituye un imperativo.No solo por las implicaciones que tienen los hechos y su registro, en el diseño y concreción de propuestas para asumir los retos del futuro, en lo que este tiene escenario próximo en el cual, la realidad, ejercerá bien como hechosy accionesen lascuales los conceptos pueden ser prefigurados y utilizados como referentes válidos; o bien como expresiones de distorsión. Por lo mismo, la decisión de realizar este escrito, se origina en la lectura de algunos documentos relacionados con la interpretación del quehacer político y social, soportados en la narración oral. Pero no tanto porque el método sea inválido,de por sí; sino porque esas narraciones son utilizadas y articuladas, sin el filtro conceptual necesario al momento de escucharlas y transcribirlas. Filtro conceptual, absolutamente indispensable,en razón a que la psicología del actuante y narrador, su visión e interpretación de los hechos, son vertidas a partir del ejercicio memorístico; pero también a partir de su noción de la vivencia como realidad derivada del tipo de aprehensión lograda.Y ya, ahí, se supone la existencia de una posición proclive a la distorsión. Siendo así, el sesgo está presente y la interpretación del historiador, simplemente estará afectada, casi como acto reflejo, por ese sesgo. Inclusive, como lo demostraré más adelante, muchos de los pasajes narrados, no son otra cosa que alucinaciones o giros sustanciadores, utilizados por el o l a sujeto para reafirmarse como leyenda; o como héroe…o heroína. O, como también lo demostraré, porque el (la) entrevistador (a) e historiador (a); desemboca en postulaciones, a manera de verdad, construidas de tal manera que expresen sus propósitos, tanto en lo circunstancial, como en lo trascendental. Todo a la manera de sujeto (a) que se explaya, magnificándolos, en los hechos narrados. Veámoslo en estos términos: “…El automatismo de la escritura me ha compelido hasta aquí. Sigo aferrado al impulso de continuar, sabiendo sólo que he arribado hasta un punto imprevisto en el inicio. Algo me dice que voy bien. La fractura persiste, pues estoy seguro de no ser yo quien sólo escribe. El saber que voy bien se me antoja como una simple forma, como un cierto sabor o como una entonación peculiar de lo hasta aquí escrito. Ello me induce a esa secreta corroboración del voy bien. La escritura pareciera ser una especie de emanación corporal: hay ciertas manifestaciones del automatismo que escapan a la sola conciencia, enmarcándose en un más allá de
  • 32. pura racionalidad. Los escritores pueden ser una forma de catadores sui generis, adheridos a un paladar peculiar que discrimina o destila signos, frases y contextos, en una palabra, todo aquello que convenimos en llamar ideas…”21 Es, ante todo, la búsqueda de elementos que me permitan proponer alternativas. No solo en lo que hace referencia a la interpretación; sino también en lo que compromete a lo metodológico. Porque, eso lo tengo bien claro, no pretendo una argumentación a la manera contestataria, insípida y/o tendenciosa. Ahora bien, como es en realidad, una posición a partir de la lectura de algunos de los escritos del maestro Alfredo Molano; tiene un asidero en el hecho mismo de la importancia que ha adquirido toda su l abor investigativa,apuntándole a la presentación de opciones de interpretación;con un horizonte que compromete a la gestión por alcanzar una tipificación de lo vivido por los y las personajes, en el contexto del conflicto armado y no armado que ha estado en la base de la construcción de Nación,de País y de Estado…”(Rosendo Payares, “4710”, edición digital, Universia) “…Las historias de vida sobre las cuales Alfredo Molano ha centrado la mayor parte de su actividad intelectual, son un producto cuya docilidad de interpretación puede provocar equívocas conclusiones. Son ellas una forma testimonial que funde una o varias percepciones individuales con la elección particular del escritor que selecciona la experiencia y la describe según un prisma valorativo propio. Resulta difícil , por lo tanto, discernir en este tipo de trabajos cuál es el propósito del autor al optar por unas y no otras historias, qué afinidades ideológicas trascienden los niveles de empatía entre testimoniante e interlocutor y, en fin, qué grados de transformación ha provocado en la materia prima del relato el corazón y la pluma del escritor…”22 Siendo el objeto de este trabajo, abordar la reflexión en torno a los instrumentos jurídicos, políticos y antropológicos. En términos de la metodología y la lógica argumental; considero conveniente expresar algunos aspectos, a manera de preludio. Uno de ellos tiene que ver con la noción de concepto, en el contexto de la lógica. El otro tiene que ver con una opción teórica más vasta, en razón a que involucra a la filosofía y su desarrollo como proceso de interpretación de la vida y de la naturaleza. En relación a la primera reflexión, fundamentado en el texto indicado para el análisis; está soportada, en el texto Introducción a la Lógica, escrito por Irving M. Copi. Un soporte teórico que me remite al análisis conceptual, en torno a la construcción e interpretación de postulados necesarios para interactuar, en procesos concernientes a la teoría del conocimiento y sus especificidades. Y, esto, nos conduce también a entender la dinámica de procesos en nexo con la ciencia, la historia de la humanidad y la naturaleza. 21 Téllez, Freddy. “Palimpsestos. Los rostros de la escritura”. Publicada por Centro Editorial de la Universidad Nacional de Colombia. Primera edición, 1990/1991, página 80. 22 Ramírez T., William. Prólogo a la obra “Trochas y Fusiles”, primera edición (Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia), escrita por Alfredo Molano B. Ed. El áncora; página 13.
  • 33. Es en ese contexto, dentro del cual considero pertinente realizar un recorrido conceptual, teniendo como referentes algunos escritos que han abordado el análisis del conflicto en nuestro país, por la vía de interpretaciones a partir de sucesivos eventos históricos. La segunda reflexión, permite profundizar acerca de los contenidos filosóficos. Tanto en lo que tiene que ver con los desarrollos expresados por las diferentes escuelas; como también en el significado que adquieren al momento de cotejarlos con la realidad y/o con las narraciones mitológicas o cuasi mitológicas. Lo que pretendo, entonces, (así como en el trabajo precedente en torno a la tríada “Siguiendo el corte”; “Aguas arriba” y “Selva Adentro”) es dilucidar el mensaje que el profesor Molano, transmite y su verdadera dimensión en lo que respecta al relato histórico como aporte efectivo a la interpretación del proceso que ha vivido nuestra gente a causa de las violencias oficiales y no oficiales; así como las sucesivas respuestas que se han ensayado por parte de quienes (querámoslo o no) han ejercido como sujetos individuales y colectivos, contestatarios. 2.2 Marco Conceptual 2.2.1 El conocimiento y la verdad. Sócrates confrontó con firmeza las posiciones vigentes. Podría decirse que, esa confrontación, estuvo anclada en la reivindicación de la gestión individual de cada sujeto, basada en la indagación y la reflexión. A partir de ahí, postularnuevas interpretaciones. Así, entonces, el conocimiento no puede ser una dádiva. Tampoco es un privilegio heredado. Se adquiere con el esfuerzo individual, ligado a la participación en escenarios concretos que convocan a la discusión y el intercambio. Solo así puede entenderse la magnitud de los retos que tiene la humanidad. Sócrates, entonces, realiza un ejercicio individual y lo conecta con un ejercicio colectivo, social. Convoca a unir esfuerzos para acceder a opciones de mayor jerarquía. Entendida, esta última, como mayor dimensión. La moral, la virtud y la ética, en consecuencia, son realizaciones que se insertan en el cuadro de valores de la sociedad; a partir de esas acciones vinculadas con el conocimiento y con la asunción de esos retos. La visión socrática, en mi interpretación, es una absolutización del esfuerzo individual en la búsqueda de referentes, a partir del desarrollo del conocimiento. Vista así, esa visión, podría aparecer como la reivindicación del individualismo, en abstracción del contexto social en que cada individuo intervine. Sin embargo, efectuado un análisis de conjunto, es posible entrever que él entiende la acción individual como un punto de partida; como un instrumento con el cual la sociedad puede llegar a alcanzar y realizar p ostulados plenos de justicia equidad. De otra parte, la opción socrática, es una invitación a trabajar por ser consecuentes. Esto traduce, no ejercer posiciones de desdoblamiento. Cada sujeto debe adquirir conciencia acerca de su rol. Debe esforzarse por hacer coincidir lo que dice ser de si mismo, con sus intervenciones prácticas, cotidianas.
  • 34. Veamos esto, en la siguiente reseña. “…2.1 La tarea moral. Para Sócrates el saber fundamental es el saber acerca del hombre. La tarea más importante de cada uno es el cuidado del alma, y la del político, hacer mejores a los ciudadanos. El saber que defiende es, pues, ante todo, moral o práctico y, además, universal.Se trata de conocer para poder obrar bien. Sostiene que en el conocimiento está el secreto de la actuación moral. El conocimiento es virtud, el vicio es la ignorancia, y el remedio está en que la virtud puede ser enseñada. Cuando el hombre conoce el bien, obra con rectitud: nadie se equivoca a sabiendas. La causa de que los hombres obren mal no está en una debilidad sino en un error intelectual: juzgan como bueno o conveniente lo que no es tal. Por esta razón invita a cada uno a preguntarse sobre qué‚ sea el bien, en la confianza de que –sin necesidad de "molestar a losdioses"– la razón que anida en cada uno puede alumbrar ese conocimiento.Esta búsqueda le da al hombre su felicidad. Establece así esta secuencia: –Conocer. ¿Para qué? –Para obrar bien. –Obrar bien. ¿Para qué? –Para ser feliz. –El sabio es feliz. Superación del relativismo. También Sócrates, como los demás sofistas, es crítico con lo establecido. No se trata de aceptar los valores tradicionalmente admitidos o las opiniones establecidas aunque sean las de la mayoría. Es preciso buscar lo que las cosas son y, en concreto, qué sea la justicia, la virtud o el bien. Paradójicamente admite con los sofistas que la virtud puede enseñarse, pero no admite que haya maestros, porque el conocimiento se encuentra en nosotros y sólo se necesita un método adecuado –que desde luego no es la retórica para sacarlo a luz. Lo importante es buscar lo auténtico por uno mismo; sólo el individuo autónomo puede dar razón de sus actos, estableciendo así la prioridad de la "razón" (conciencia) como instancia última moral, culminando y superando, de esa manera, la crítica sofística y el relativismo moral, porque no se puede separar lo que es bueno para uno de lo que es bueno sin más. 2.2.2 La virtud es conocimiento. Al considerar que todas las virtudes morales son formas de conocimiento, Sócrates entiende que seríamos justos si conociéramos la justicia, porque no interesa un saber teórico sino práctico, porque no queremos, en último término, saber qué es la justicia sino "ser justos", o que cosa sea la valentía, sino "ser valientes". …”23 23 Ibíd..
  • 35. 2.2.3 Hacia una interpretaciónde la visión socrática en la actualidad. El ser individual es, de por sí, complejo. En cuanto logra, aún en su condición de individuo (a) primario (a), construir su propia visión de la exterioridad. Este proceso está asociado a los sentidos biológicos. La percepción, como ejercicio inicial que permite acceder a insumos externos, ejerce como instrumento para recolectar esos datos y procesarlos. Ya ahí, la diferenciación se establece por la vía del seguimiento y continuidad, originados en la capacidad para retener la información e interpretarla. No es una memoria simbólica ni formal, como la de los otros animales. Esa memoria trasciende a la repetición simple de lo aprendido, a manera de expresión espontánea y/o de respuesta instintiva a motivaciones externas. Por el contrario, es una memoria en constante actividad y que actúa como recurso pleno e intencional, cuando se hace necesario recordarlo visto antes, lo vivido; a partir de experiencias individuales y colectivas. Así y solo así se puede entender la capacidad que adquiere cada sujeto (a), para proponer y desarrollar opciones dirigidas al proceso de transformación de la exterioridad. Pero también, para entender la construcción de una simbología para sí; de tal manera que ejerza como instrumento fundamental, a la hora de definir sus propiasperspectivas; en cuanto expectativas originadas en su propia pulsación con respecto a los (as) ) otros (as). Entonces, la esperanza, la ilusión, los afectos, el placer como elaboración suya; constituyen referentes en los cuales se cruzan la individualidad y lo colectivo. No como derogación de lo primero en función de lo segundo;sino como interacción que el (la) sujeto (a) individual acepta,e incluso propone,en el camino hacia la obtención de un determinado fin. Ya, en esta expresión, es pertinente entrever la influencia (...en esa memoria individual,como acumulado constante) de las tradiciones aprehendidas por la vía de la imposición y/o de la experiencia directa, que adquieren determinadas instancias simbólicas; construidas a partir de procesos individuales y colectivos. Así entonces, a manera de ejemplo, cabe analizar en ese espectro; el rol de la religión, de los códigos y paradigmas que ejercen como limitaciones al desarrollo pleno de la individualidad, en cuanto adquieren una significación que trasciende a cada sujeto (a) y lo (a) obliga a un acatamiento;so pena de quedarpor fuera de esa figura de concertación colectiva que lo (a) compromete. No reconocer la concertación (a la manera de equilibrio); tuvo siempre (...y tiene ahora) para cada sujeto (a) repercusionesprofundas. Inclusive, de su aceptación o no, depende en muchos casos la existencia suya como sujeto (a) individual vivo, como actor válido. En este contexto cabe una expresión relacionada con la incidencia que adquieren las opciones propuestas, por parte de los (a) sujetos (as) individuales; en lo que hace referencia a la interpretación de las pautas, paradigmasy condicionesvigentes en un determinado período histórico. En sí esas pautas y condiciones, no son otra cosa que construcciones colectivas que trasciendan a cada individuo (a). Podría aseverarse inclusive que, en las mismas; cada sujeto se subsume, como quiera que no le está permitido transgredirlas. Está obligado, en consecuencia, a asumir una interpretación similar a la que realizan los (as) otros (as). Si su decisión es hacer trasgresión, bien sea por la vía de proponer una interpretación diferente y/o de asumir la opción directa de cuestionarlas y trabajar por su destrucción; se entiende que asume las consecuencias a que esto conlleva…Entonces se configura, a partir de esa intervención individual, una confrontación con la
  • 36. simbología e iconografías colectivas. Aquí, en esa confrontación, se enfrenta la construcción individual con la construcción colectiva. Esto es válido, como decíamos arriba, tanto para los paradigmas colectivos asociados a la religión; como para aquellos paradigmas asociados a la noción de ordenamiento y de jerarquización.Queda claro, asimismo, que estas construcciones colectivas,son posteriores a la apropiación primigenia de la exterioridad, a la internalización primera realizada por cada sujeto (a) en su contacto inicial con la naturaleza. Es decir, son elaboraciones, desarrolladas en el tiempo y en el espacio; como accionesconscienteso inconscientes(...o mediante una interacción entre los dos estados) en donde se aplica el conocimiento acumulado, a manera de ordenamiento de las percepciones recibidas y almacenadas en la memoria. Pasa a ser, por esta vía, una memoria de todos y todas. Una memoria colectiva que se construye a través de la comunicación y de la instauración de códigos e íconos que dan fe de la concertación. Toda herejía, en principio, es una acción individual. Compromete a quien realiza una interpretación diferente y se decide a proponerla como opción. Bien sea como modificación parcial de las pautas, paradigmas y condiciones instaurados como referentes colectivos; o como alternativa que conlleva a una modifi9cación total, radical. Algo así como o son esas pautas y paradigmas o son estas pautas y paradigmas alternativos.Ya ahí, en esa acción de proponer una alternativa,se configura un distanciamiento con respecto al ordenamiento vigente. Adquiere ese hecho un significado asimilado a la ruptura. En el proceso de enfrentar esa opción (...u opciones) con las existentes; el (la) sujeto (a) que ejerce como cuestionador (a), desemboca en una posición herética. A partir de ahí, se trata de definir las condiciones y el tipo de acciones a realizar, el proceso de difusión de la opción u opciones nuevas. Aquí, condiciones, tienen que ver con los insumos recaudados para sustentar la nueva opción. Tipo de acciones, tiene que ver con realizar una confrontación individual absoluta.Ola adquisición,mediante el proceso de persuasión o imposición, de una aceptación de los (as) otros (as).De tal manera que pueda presentarse y desarrollar como opción u opciones colectivas. Esto no es otra cosa que el comienzo de una sumatoria de acciones diferenciadas; en procura de lograrla aceptación y acatamiento,bien sea de la modificación parcial o de la erradicación de las anteriores pautas y paradigmas y, en su reemplazo, erigir las nuevas. De todas maneras, bien sea que se actúe n un u otro sentido, es evidente la necesidad de cierta subyugación hacia los otros y las otras. Algo así como entender y aceptar el principio básico relacionado con el ordenamiento y el equilibrio por la vía de la imposición de pautas y paradigmas: siempre existan referentes establecidos como condición para el ordenamiento y el equilibrio; habrá unos códigos y obligaciones que ejercen como limitación a la libertad individual. Alcanzar unos nuevos referentes, unos nuevos códigos y nuevas obligaciones; supone la realización de acciones que controvierten lo anterior. Los humanoshemos recorrido un largo camino. A pesar de las vicisitudes,hemos mantenido la esperanza de alcanzarla justicia; a partirde promover la concreción de valores éticos y morales en nuestra gestión. Esa esperanza debe permanecer. Por ella debemos luchar. Y, en este proceso, las enseñanzas de Sócrates siguen siendo un faro.
  • 37. En aplicación de esta noción de política, particularmente de política pública, el presente trabajo, desenvuelve el seguimiento con respecto al rol de las mujeres, en lo que concierne a al desarrollo de los programas para la protección y atención a los grupos poblacionales vulnerables. La noción de participación. El trabajo se sitúa en un entendido de participación, definido a partir de del significado que adquiere el quehacer de grupos sociales no vinculados con el poder político y económico. Es tanto como recorrer el acumulado de experiencias presentadas en diferentes momentos y en relación con acciones que reivindican derechos, tanto en lo que concierne a la calidad de vida, como también a aquellos que hacen referencia a su relación con el Estado, en lo que esta tiene de manifestaciones por alcanzar beneficios puntuales que ejercen como colaterales indispensables para alcanzarla. Visto lo anterior, entonces, aparece una posición en términos de fundamentar la intervención, soportada en definiciones, tanto teóricas como prácticas, que han orientado los procesos hacia la admisión de lo conciente , como condición indispensable para trascender la espontaneidad y la visión reduccionista que no permite diseñar estrategias para el mediano y largo plazo. En una publicación del Centro de Estudios del Hábitat Popular – Cehap, adscrito a la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia, se recopilaron documentos presentados en el 4º Seminario Internacional CEHA – PEVAL, realizado en la ciudad de Medellín entre el 7 y el 11 de abril de 1986, en el cual se analizaron las experiencias en América Latina, bajo el título: Los pobladores, protagonistas urbanos en América Latina.