LA CIBERADICCIÓN UN ENEMIGO SILENCIOSO
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Pero no se trata aquí de desprestigiar a estas megaempresas de la virtualidad, ni de
pretender un cambio rotundo en su mod...
realidad. Te ven como imagen virtual, están en otra dimensión, visten como seres de otros
planetas porque las imágenes del...
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Reflexión sobre el problema de adicción de los jóvenes a las redes sociales. Las implicaciones que ello tiene en el desarrollo humano.

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La ciberadicción

  1. 1. LA CIBERADICCIÓN UN ENEMIGO SILENCIOSO Se dice que el conocimiento desarrollado por el hombre desde la aparición de la escritura (3.000 A. C., aprox.) hasta la primera mitad del siglo XX de nuestra era, no logra superar en cantidad ni en complejidad, el conocimiento desarrollado en los últimos 60 años, gracias a la aparición de la cibernética. Se habla, que desde que aparecen las computadoras se han observado una especie de revoluciones: la cibernética de primer orden, la de segundo orden, la robótica, inteligencia artificial, etc., en fin, el punto es que cada día nuestro entorno está más y más mediatizado por la automatización de los procesos. Y este fenómeno extraordinario se acentúa mucho más en los procesos de comunicación e información. La conectividad interactiva ha acelerado de manera salvaje las posibilidades conocer innumerables y remotas realidades, como también, la posibilidad de hacerlo en tiempos extremadamente cortos. El uso de las páginas sociales y el chat por ejemplo, han transformado la necesidad en una necedad. Estos avances tecnológicos no han sido más que el producto de la necesidad de una sociedad mercantilista por crear un ambiente de globalización que le permite acortar distancias y tiempos en cuanto a al desarrollo de las complejidades de los negocios multinacionales. Sin embargo hemos aprovechado esta circunstancia para conectarnos con el mundo en pro de hacer redes en otros ámbitos: intelectual, cultural, religioso, etc. Yo no sé si esto es malo o es bueno, por lo pronto creo que es parte de la dinámica de la evolución de la humanidad. Pero lo que sí creo es que cada día se acrecienta más una suerte de patología en el uso de estas herramientas virtuales. Lo que en principio se asumió como parte de una socialización poiética de la humanidad, hoy suele estar causando estragos de magnitudes inimaginables. Hoy la privacidad, la intimidad y el pundonor es un chiste de mal gusto por cuenta del mal uso de las páginas sociales. Y lo que es peor, la delincuencia, la prostitución, el terrorismo sicológico, han encontrado un terreno ingenuamente abonado para el cumplimiento de sus oscuros propósitos. Se habla hoy como noticias de primera plana, chantajes virtuales, homicidios, asaltos, atentados terroristas, trata de personas, comercio de narcóticos, secuestros, podríamos gastar muchas páginas enumerando casos; todos ellos con un origen común, las páginas sociales. Esta herramienta se ha tomado el mundo, ha irrumpido arbitrariamente la humanidad, con la excusa de servir de puente o de lazo para acercar personas u organizaciones. Pero finalmente está triunfando la maldad por cuenta de nuestra propia complacencia, basta con plantearnos las siguientes preguntas: ¿Quién te obliga a regístrate en una página social? ¿Quién registra tus datos? ¿Quién decide quién puede ver tu información? ¿Quién te garantiza que la persona que te responde el chat o el mensaje, es tu amigo/a y no es un delincuente? Si sabemos que la información suministrada a las centrales de las páginas es propiedad de esa empresa, ¿Quién te garantiza que ellos no van a ceder tus datos en el marco de un jugoso negocio?
  2. 2. Pero no se trata aquí de desprestigiar a estas megaempresas de la virtualidad, ni de pretender un cambio rotundo en su modus operandis, se trata es que por lo menos hagamos una lectura más juiciosa de la realidad que nos atañe al respecto. Para que nuestra generación y las futuras puedan observar con entusiasmo cómo el hombre ha construido un ambiente más propicio y más digno para la convivencia humana. Nos reconforta saber cómo muchos de los delitos cometidos no han quedado impune gracias a los beneficios de las páginas sociales. Se han rastreado delincuentes y bandas de toda índole, igualmente, gracias a la ingenuidad de muchos de ellos, pero en beneficio de la humanidad, que bueno que esto suceda, para eso es que ha de servir estas páginas. Como también para adelantar campañas más allá de nuestras localidades, para reivindicar derechos, para salvar el planeta, para divulgar adelantos científicos y culturales. Al igual que la intervención del código genético, que ha de servir para salvar vidas, no para atentar contra ella; así ha de servir la virtualidad, para salvar el mundo del anonimato en beneficio de la misma humanidad. Pero el problema es mucho más complejo, es también un problema cultural, en la manera como se va arraigando en nuestros hábitos cotidianos y en nuestro inconsciente una especie de patología cibernética. Miremos por ejemplo el caso, sobre todo de los jóvenes, cuando van hacer su tarea. Encienden el PC, les urge hacer su tarea, pero previamente se toman cinco minuticos para ver quien les mando algún mensaje, o quien está en el chat. Abren su página social, por lo general algo encuentran y los cinco minutos se convierten en media hora, lapso de tiempo en el que logran conectarse otras personas de su interés. Las páginas están diseñadas inteligentemente para que aleatoriamente se presenten ante tus ojos muchas personas que tal vez conoces. Así que el joven encuentra alguna persona interesante y que le hace la invitación, de tal forma que cada día tiene más y más contactos con posibilidades de conectarse en el chat. Obvio cada vez tiene mayores probabilidades de encontrar más personas en el chat. Este es un fenómeno que actúa como una bola de nieve, como un modelo de cascada. Tus amigos son amigos de otros que no son tus amigos, pero logras hacerlos tus amigos rápidamente a través de la página, pero que no es una urgente necesidad de hacerlos tus amigos, todo lo ha propiciado la misma página para atrapar más y más adeptos cada vez que uno de ellos viste su página. Finalmente, el joven que se sentó frente a su PC a hacer su tarea lo absorbió la expectativa de su página y cuando reaccionó sobre su tarea ya le queda poco tiempo o en el peor de los casos ya no pudo hacer su tarea por que se le agotó el tiempo. Si pusieras en una balanza para medir el beneficio recibido por el joven al encender el PC, de un lado la tarea y del otro la consulta de la página social, ¿Cuál crees que sería el mayor beneficio? Es esa la cruda realidad. Y aún no hemos tocado el tema del desarrollo de la sociabilidad, tanto en seno de la familia como en los círculos sociales externos como la escuela, el barrio o cualquier otro círculo. La virtualidad los absorbe y los convierte en seres anónimos, sin memoria colectiva, la oralidad pierde sentido, la virtualidad los adormece, los emboba. No en vano vemos transitar ciberadictos por las calles, convertidos en zombis, les hablas y no escuchan ni te ven, a pesar que están frente a ti, sus mentes se van haciendo vanas a la
  3. 3. realidad. Te ven como imagen virtual, están en otra dimensión, visten como seres de otros planetas porque las imágenes del otro lado del mundo se impregnan en su ser como subjetividades sin sentido. Claro no hay suficiente memoria para correlacionar tan rápidamente dos realidades tan complejas. No aprenden de lo que le pasa a su PC cuando se le dan tantas órdenes al tiempo en procesos demasiados complejos, este se bloquea, el procesador se satura de trabajo y sucumbe, hay que esperar que se recupere, a veces hay que suspender la sesión y volver a encender. Me ha sucedido que en estos casos la respuesta del PC es incoherente, retardada, incompleta; claro, así le sucede al joven adicto. No hemos tocado aún los estragos de la ciberadicción en el uso de la lengua. Como producto de esta patología, tenemos hoy un idioma cercenado, lacerado, maltratado, ignorado, usado como una colcha de retazos. Nunca en la historia de la humanidad, creo, se había atentado tanto con nuestro idioma de manera tan impune y deliberada como ahora. Para no alargarme tanto en esta reflexión, basta con invitar un grupo chicos y chicas a visitar su página social y empezar un trabajo de sistematización los errores o más bien los horrores, cometidos contra nuestro idioma. Sabemos que en su mayoría ellos lo hacen deliberadamente como queriendo construir un lenguaje propio, peculiar de su generación, pero también es cierto que este tipo de movimientos merecen un espacio amplio de discusión toda vez que el idioma no es un tema trivial, el uso del idioma es mucho más que cambiar el color de un uniforme o de una insignia. La ciberadicción es una realidad a la que debemos atender con vehemencia en beneficio de las nuevas generaciones, como en su memento lo ha sido la teleadicción, la drogadicción o el alcoholismo. Son muchas y complejas las implicaciones que hoy tiene la ciberadicción en el aseguramiento de la calidad de vida de una sociedad, que navega en un océano de problemas de tantas y variadas facetas, por ello es inminente una reflexión profunda y amplia sobre tan fundamental asunto. Marcos Ortega González Pregrado: Filosofía Especialización: Planeación y evaluación educativa Maestría: Educación (Formación de maestros) Escritor, consultor e investigador pedagógico. Coordinador Institución Educativa San Bernardo Montelibano – Córdoba – Colombia Enero de 2011 BLOG: http://redmarcortega.blogspot.com/ E´MAIL: marckortega@hotmail.com marcortegag@gmail.com

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