I.- Limitaciones del dominio
El dominio puede tiene diversas limitaciones, las que podremos clasificar entre aquellas que ...
la comunidad) y la “actiofamiliaeerciscundae”(facultad de un comunero para poner fin
a la comunidad si se trata de una ind...
El derecho comprende a los frutos naturales y a los civiles, y su adquisición por el usufructuario
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Esta tiene principios generales:
a) el dueño del predio sirviente no puede ocupar la servidumbre, sino que otros predios.
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5. LAS OBLIGACIONES.
Para la jurisprudencia clásica la obligación consiste precisamente en una relación patrimonial
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c) Las acciones de objeto cierto, derivadas de la “legisactio per condictionem”, y cuyo prototipo es
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Las obligaciones de faceretienen por objeto cualquier conducta distinta de dare, como
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Los delitos son actos injustos que causan un daño patrimonial a otra persona: se deben a un
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d) Una serie de otras acciones “in factum” en que se persigue relaciones que generan
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Resumen Derecho Romano (Parte III)

  1. 1. I.- Limitaciones del dominio El dominio puede tiene diversas limitaciones, las que podremos clasificar entre aquellas que provienen de la Ley, y las que tienen un carácter voluntario: 1) Limitaciones Legales(Formas de Expropiación): A) El Dº Romano no conoce unateoría de la Expropiación, pero en prácticasí existía: i. Como acto de “imperium” y sin unión a principios jurídicos, ya que los magistrados, con autorización del Senado, podían disponer de los bienes privados ii. Sigue el principio de que los fundos provinciales son del Emperador iii. Como sanción de algunas normas económicas (confiscación que amenaza a construcciones que pueden perjudicar a los graneros públicos próximos) iv. Por favorecer a los que hallan tesoros o se disponen a explotar minas, v. Por exigencias morales (beneficiando esclavos maltratados), reprime el abuso del Dº B) también, existenProhibiciones Legales que limitan el derecho del propietario. i. Las de transferir, las cosas en litigio, el fundo dotal o los inmuebles de impúberes, etc. ii. La de derribar edificios; iii. Las de la legislación contra el exceso de manumisiones(liberar a un esclavo) iv. incinerar dentro de la ciudad, sin permiso a menos de 60 pies del edificio más próximo, o la posterior de extraer del propio suelo un cadáver enterrado sin permiso. 2) Limitaciones Voluntarias. El dominio además puede limitarse; por la concurrencia de otras acciones de otro titular sobre la misma cosa, como una acción semejante o distinta(copropiedad), que puede tener su origen a su vez en una servidumbre, un usufructo, u otro derecho real A) La Copropiedad “La concurrencia, sobre un mismo objeto, de varios dominios sustancialmente plenos, aunque limitados por el mismo hecho de su concurrencia”. Es por causas diversas: a) Acto voluntario: Como en los socios que aportan bienes en común y se transfieren recíprocamente cuotas de dominio sobre los bienes aportados; b) involuntariamente(adquisición en común de un mismo bien) como cuando el legado es adquirido por varios legatarios.En su origen el concepto, era que todos los comuneros son dueños de todo por el total, ósea, que cada uno de ellos tenia facultad para disponer de las cosas comunes, sin otra limitación que el “iusprohibendi”. Pero el sistema evolucionó, y la jurisprudencia clásica ve el dominio de un codueño no como un poder absoluto sobre el objeto, nide una parte de él, sino sobre una cuota ideal, que se aplica respecto del bien, como a cada parte real de él por mínima que sea, de manera que un comunero podrá enajenar libremente su cuota ideal del condominio,  “iusadcrescendi”: Al haber una cuota vacante, ésta, por la elasticidad del dominio, aumentaba en proporción las cuotas de los demás codueños.  “iusprohibendi”: es la facultad de veto para impedir que uno de los codueños haga innovaciones a la cosa común (demoler, construir, etc.) ya que aplicar la cuota ideal es imposible cuando el dominio espara actos de transformación. La cuota no es total, por ello, aquellos actos de ocupar la cosa, pueden ser solidarios. También aquellos actos en que se impide la idea de cuota, deben ser realizados por una de los codueños o conjuntamente por todos. Si la cosa común es consumible las cuotas alcanzan su total vigencia, y por ello los actos que no transformenla cosa, se entienden en cuotas ideales, o los frutos naturales o civiles se distribuyen a cuotas entre los codueños; pero la cuota puede llegar al extremo de ser concretada en bienes materiales cuando el objeto común se divide. Con esto nace “vindicatiopartis” (facultad de acceder a la cuota correspondiente mientras la cosa esta en condominio, la “actiocommunidividendo”(facultad de un comunero para poner fin a
  2. 2. la comunidad) y la “actiofamiliaeerciscundae”(facultad de un comunero para poner fin a la comunidad si se trata de una indivisión hereditaria). i)Característica de la acción divisoria Se asimila a las acciones reales ya que afecta a cosas corporales,con el finde la adjudicación del dominio u otros derechos reales(debe haber en la fórmula una adjudicatio, lo suficientemente amplia para que el juez pueda dar a cada comunero cuotas de dominio exclusivo, o para constituir derechos reales, como podría ser dar a un codueño la propiedad y a otro el usufructo. Cuando la cosa común es indivisible, puede darse una condemnatio, donde el juez puede adjudicar el bien a uno de los comuneros y condenar a este a indemnizar proporcionalmente a los demás.  Commixtio: es la mezcla de dos sólidos, (la unión en una sola de dos masas de trigo, o la confusión de dos líquidos, en ambos casos las masas mezcladas tenían dueños distintos)Se considera que da origen a condominio por la unión inseparable de ambas cantidades, pero, en general, estos supuestos se dan sobre cosas fungibles de tal manera que no hay propiedad individual o compartida, ni sobre las cantidades separadas ni sobre la mezcla o confusión, sino que el hecho genera simplemente relaciones, obligaciones de naturaleza diversa. En todo supuesto en que se produce conjunción, mezcla o confusión de objetos específicos, no existe inconveniente insuperable para que opere el condominio, así: i) Cuando ha habido ferruminatiosin accesión(cuando no se puede determinar cuál es la pieza principal en el conjunto soldado) existe una diferencia de criterio entre las dos escuelas clásicas que, para los Sabinianos el objeto es de quien efectúa la unión, con obligación de indemnizar al otro, y para los Proculeyanos, nace un condominio con la consecuencia de sus dos acciones características: la “vindicatio” para reclamar la cuota ideal, y la “communidividundo” para pedir la división. ii) Cuando las masas son identificables por su calidad y lo continúan siendo después de la mezcla(como 2 cubas de vino, ejemplares únicos provenientes de una misma y determinada cosecha), se podría aplicar una solución similar al caso de la “ferruminatio sin accesión”. B)EL USUFRUCTO. “Derecho real de usar una cosa ajena y apoderarse de sus frutos, excluida la facultad de disposición sobre la cosa.”Se deben así distinguirdos personas al menos que ejercen poder sobre el bien: el propietarius; que tiene la disposición y la posesión del objeto, y el usufructuario, que usa de él y percibe sus frutos. En sus inicios nace como una atribución vitalicia del uso y los frutos de la cosa, con fines de legado familiar y beneficiar a las viudas “sine manu” (cuyos eventuales herederos intestados no pertenecían a la familia del causante), al mismo tiempo que se procuraba la conservación de dichos bienes en favor de los herederos directos(normalmente los hijos, nudo propietarios). Dentro de esta concepción, el uso de las cosas familiares (la casa, el mobiliario doméstico y los esclavos) son más importante que el simple disfrute económico, aptoser mejor a través de la creación de una renta vitalicia, y ello trae como consecuencia que el objeto de este usufructo: 1) esté constituido exclusivamente por bienes no consumibles, 2) que al aprovechar el uso, por su carácter solidario, no impide que el nudo propietario pueda usar la cosa también con el usufructuario. Que se extingue con la muerte del usufructuario sin que sea posible la transmisión sucesoria. El derecho comprende la facultad de uso, sólo a cosas estables, es decir, aquellas mismas donde es posible el dominio; pero el uso ha de ser tal que de nunca será un principio de disposición, por lo que no puede modificarse la destinación del bien, ni siquiera en el caso de que ello le reporte un mejoramiento: así no se puede iniciar en el fundo fructuario la explotación de una mina o cantera, aunque sí continuar el aprovechando la que ya estaba en producción. Pero si son de cargo del usufructuario las de mantenimiento y restauración, como por ejemplo el alimento del esclavo.
  3. 3. El derecho comprende a los frutos naturales y a los civiles, y su adquisición por el usufructuario no es en el momento de la separación, sino en el de la percepción, por cuanto es necesario un acto posesorio específico. La jurisprudencia ve casos en que la atribución de los frutos da dificultades: a) Cuando la cosa fructuaria es un bosque destinado a talas periódicas, se admite que el usufructo comprenda el derecho de talar según la medida y frecuencia que se venía haciendo; si los árboles no se destinan a tala, en cambio, sólo está facultado para aprovechar las ramas caídas o utilizar la madera para reparaciones del fundo. b) Si el usufructo recae sobre un “corpus ex distantibus”, como por ejemplo un rebaño, ha de procederse a la “summissio”, esto es a reemplazar las bajas con nuevas crías; luego, las crías nuevas se consideran frutos. c) El usufructo de un esclavo comprende el trabajo de éste y la renta que se obtenga por su arriendo , como también lo que el esclavo produce, mas no lo que éste pueda recibir por una causa extraordinaria, como donación, herencia o legado; por otra parte, el destino habitual de los esclavos no es la producción de crías y por ello estas no son frutos. d) El aluvión puede ser aprovechado en usufructo por quien tenga este derecho sobre el fundo, mas no la “insula in flumine nata”, que se considera aumento extraordinario y pasa en dominio pleno al nudo propietario. vindicatioususfructus: Acción propia del usufructuario para dirigirse contra el propietario que impedía el ejercicio de su derecho o, desde Juliano, contra todo poseedor que lo perturbe en el uso o disfrute de la cosa.En la “confessio in iure” conduce a una addictio con efecto constitutivo, de manera que este derecho puede ser a través de este medio (in iure cessioususfructus) si el demandado no se defiende, podrá el actor tomar la cosa para usufructuarla por un interdicto quemusumfructum; por fin, la condena del demandado en la “litisaestimatio” extinguirá el derecho del actor. Por otra parte, el usufructuario queda protegido de una eventual reivindicatio del propietario mediante la exceptioususfructus. Cundo se extingue el usufructo puede recuperar la cosa con una acción reivindicatoria tal como este a cosa. Al cobrar este usufructo al heredero para compensar los daños se debe celebrar una estipulación especial, que el usufructuario prometió al momento de hacer el usufructo prometiendo la integridad de la cosa y cuando este se excediera en maltratar la cosa se ocupa la “boniviriarbitratu”. Esta acción estipuladora no extingue el usufructo por ello se hace una “cautiousufructoria” esta la hace el pretor y da un derecho sobre géneros y bienes consumibles y inidentificables como el dinero El usufruto puede ser un acto de disposición de la propiedad mediante un “deductioususfructus” que puede ser en : a) addictio: durante el ejercicio de la “vindicatioususfrutus” b) audicatio: un juicio divisorio, que se da a varios codueños la propiedad y a otros el ususfrutus c)Legado Vindicatorio: forma normal de constitución de derecho en cuanto a la extinción del derecho pueden darse: a) la muerte del usufructuario b) la renuncia del derecho: se da como “confessio in jure” durante la acción reivindicatoria del dueño luego la addictio del magistrado que extingue el derecho limitado del dominio, en este acto solo se transfiere el ejercicio del dominio el cual es del cedente c) condena: propietario demandado por “vindicatioususfrustus” con una litiscontestatio d) confusión de derecho: seria cuando el usufrutuario recibe la cosa como herencia e) desaparición de la cosa: destrucción, exclusión del comercio, algo que impida el goce f) falta de uso durante el plazo del ususcapio C) LAS SERVIDUMBRES. Son obligaciones voluntaria de un fundo a otro fundo, donde el predio beneficiado es el dominante y el que soporta el gravamen es el sirviente
  4. 4. Esta tiene principios generales: a) el dueño del predio sirviente no puede ocupar la servidumbre, sino que otros predios. b) Debe haber vecindad entre las fincas para que sea posible c) Es una utilidad permanente, ya que no esta limitado por el tiempo d) Es un “usus” indivisible por naturaleza por ello lo pueden ocupar varios fundos sin cuota e) Estas pertenecen al predio dominate y pueden ser transferidoscon el fundo f) “servitutis in faciendo considere nequit” es una obligación real con el fin de la simple renuncia de parte del predio por parte del dueño sirviente los dueños del predio pueden tener un:  immissio: servidumbre donde el dominate puede mezclarse con la propiedad vecina( como pasar a través de la finca), si se da en una acción reivindicatoria puede abstenerse  iusprohibendi: son servidumbres negativas donde el dueño del predio sirviente no puede hacer lo normal en esa parte de su predio, como construir, si esto se viola se debe restituir a como estaba, gracias a una acción reivindicatoria  servidumbres positivas: son discontinuas ya que requieren de actos concretos de ejercicio por parte del dominante  servidumbres negativas: estas son continuas ya que no requieren de actos concretos de ejercicio, sino que la sola observancia pasiva de la prohibición por parte del dueño sirviente. Tipos de servidumbre: 1) rusticas: consiste en que el terreno que se presta se unirá a los bienes mancipi, las servidumbres rusticas mas importantes son las de paso( a pie, ganado y vehículos) y de agua( acueductos o acceso a poso) 2) Urbanas: son servicios de edificaciones, motivaron a ver las servidumbre no como “res” sino como “iura”, las mas importantes son las “onusferendi”( apoyo sobre un muro vecino, la de recibir la caída de las aguas lluvia de un techo vecino, la de proyectar terrazas o balcones sobre un predio vecino, abrir ventanas que den sobre un predio o muro vecino, la de prohibir la elevación de un muro vecino, y la de desagües). Las servidumbres se persiguen con un “vindicatioservitutis” que lleva en el intentio si se reclama una immissio o iusprohibendi, cuando se niega la servidumbre se hace un actio negatorio Las servidumbres se transfieren pasiva y activamente con actos solemnes como: a) deductioservitutis: se hace en una mancipatio del sirviente y se concreta a través de un nuncupatio del dans y esta consiste adquirir un fundo sin ventaja se servicio b) la mancipatio: modo directo de hacer servidumbre de transito y de acuerdo c) legado vindicatorio: crea servidumbre mediante actos de enunciación como cuando se lega un fundo a 2 personas se forma una servidumbre entre ellas d) la addictio:modo ordinario de hacer actos de inter vivos e) litiscontestatio: en una acción negatoria crea la servidumbre negada f) adiudicatio: acción divisoria de un fundo estableciendo servidumbres las servidumbres se extinguen por: a) destrucción del fundo dominante o sirviente b) por confusión: predio dominante y sirviente tiene el mismo dueño c) por confessio in jure: si se renuncia a ella en un litigio contra quien de verdad tenia el justo uso d) por litiscontestatio: en una vindicatioservitutis existen intromisiones que no requieren de servidumbre sino que tienen protección edictal EJ: a) cuando un sepulcro quedó en predio ajeno se debe permitir el paso a los deudos b) cuando es intransitable una vía publica los dueños de predios vecino deben permitir el paso mientras se arregla el camino
  5. 5. 5. LAS OBLIGACIONES. Para la jurisprudencia clásica la obligación consiste precisamente en una relación patrimonial sancionada mediante una acción civil “in personam”. Característica de estas acciones es el empleo de la palabra técnica “oportere”, que expresa un deber según el Derecho civil. La expresión obligatio se deriva de “ligare” (atar) y se usó primeramente no para designar una deuda, sino en la posición en que se encuentra un fundo u otra cosa que han sido entregados en garantía; su significado técnico sólo aparece a partir de la primera jurisprudencia clásica, pero arranca de antecedentes que se remontan a épocas más antiguas, y que tienen su fundamento en el concepto de “debitum”. El Debitumo deuda consiste en tener algo en contra de otra persona, y estaba sancionado en el derecho antiguo por la “manusiniectio”, así como tener lo propio (habere) se defendía por la “vindicatio”. Las causas originarias del “debitum” son el “nexum” y el hurto; el primero es un préstamo que se hace con la garantía de la propia libertad del deudor, y como muchos actos solemnes romanos, se formalizan con la “mancipatio” en la que el prestatario, en lugar de mancipar un objeto del “mancipium”, enajena su propia persona, pero condicionando la enajenación a la no devolución de una cantidad de dinero que se le presta. De esta manera, el deudor insolvente quedaba sujeto al apoderamiento de su persona por el “mancipioaccipiens”. El hurto, o sustracción de una cosa ajena con fin de lucro, también sujetaba al ladrón, sin más requisitos, a que la víctima pudiera ejercer sobre él la “manusiniectio”. Posteriormente, pero siempre dentro de la época del derecho arcaico, la aplicación de la “manusiniectio” fue extendida a relaciones patrimoniales provenientes de otras causas: a) Una condena solemne en litigio, lo que corresponde a la aparición de nuevas acciones de carácter declarativas, que hacen necesaria la declaración previa de la existencia de una deuda antes de recurrir a la ejecución personal; b) La “confessio in iure” del “debitum”; c) Una condenación privada (damnatio) a los herederos contenida en un testamento, es decir, un legado damnatorio; d) Algunas leyes promulgadas entre los siglos III y II a.C. establecen como sanción contra sus infractores la posibilidad de que las deudas provenientes de los respectivos actos ilegítimos pudieran ser perseguidas por la “manusiniectio”; tales son, entre otras, la LexAquilia, relativa a los daños causados sobre cosa ajena; la Lex Marcia, contra el que cobró intereses excesivos por un préstamo; la Lex Furia Testamentaria, contra el que cobra un legado de más mil ases; la LexPublilia, para que el “sponsor” el antiguo fiador, pudiera cobrar al deudor principal lo que había dado en lugar de él, y e) El nexum, que constituye una especial “damnatio per aes et libram”, podía usarse para garantizar no solamente un préstamo efectivo, sino también un juramento de dar o hacer (sponsio) que por sí solo no tiene otra sanción que la sacral, pero que mediante el cumplimiento del “nexum” se hace civilmente perseguible. En la época clásica temprana, coetáneamente con la aparición del proceso formulario, no se admite sino la ejecución de deudas que han sido previamente declaradas por una sentencia o reconocidas mediante la “confessio in iure”, por lo que se hace general la necesidad de un juicio declarativo previo a la acción ejecutiva. Pero la antigua “manusiniectio” ha caído de desuso para esa época, y se ha reemplazado por la “actioiudicati”, que tiene por finalidad no la persecución de la persona, sino del patrimonio del deudor, y cuyo resultado normal el la bonorumvenditio. Como derivada de la “manusiniectio”, la nueva acción ejecutiva conserva el rasgo de la litiscrecencia. Las acciones declarativas formularias presentan características especiales según sea el origen que tengan, ya que todas ellas derivan de las antiguas acciones de la ley. a) Las que derivan de la “manusiniectio”, además de la ejecutiva “actioiudicati”, ciertas acciones declarativas correspondientes a actos que en el derecho antiguo permitían directamente la ejecución (Ej., la “actio ex testamenti”, para el cobro de un legado damnatorio); b) Las acciones de objeto incierto, que requieren de “demonstratio” en la fórmula, derivan de la antigua “legisactio per iudicisarbitrivepostulationem”, y ello explica su carácter de causadas. Entre éstas, forman una categoría especial las llamadas “bonaefidei”, en las cuales la causa de una acción puede figurar como “intentio” de otra correspondiente, que a su vez tendrá por causa la “intentio” de la primera, y
  6. 6. c) Las acciones de objeto cierto, derivadas de la “legisactio per condictionem”, y cuyo prototipo es la “condictio”, acción crediticia por antonomasia. Todas estas acciones tienen en común que en la “intentio” emplean la expresión oportere, término que adquiere el preciso sentido técnico de “deber” según el Derecho civil, a que ya hemos aludido. En la misma época en que aparecen todas estas acciones –último siglo de la República- es cuando la jurisprudencia romana comienza a emplear la expresión obligatio referida a un “debitum”, pero precisamente al “debitum” perseguible por alguna de estas acciones en cuya “intentio” se alude a un “oportere”. De la época de concreción del término “obligatio” se puede deducir: a) que el obligari (estar obligado) no significa una relación de sujeción a la “manusiniectio”, pues el término en su sentido jurisprudencial sólo aparece bajo el sistema del procedimiento formulario, cuando ya la “manusiniectio” ha desaparecido para ser reemplazada por la “actioiudicati”; b) que por cuanto la “obligatio” presupone un “oportere”, y esta expresión figura en la acción, no se puede concebir la posibilidad de obligación sin acción, y menos de deudas (debita) sin obligación o viceversa, y c) que toda obligación puede reducirse a términos monetarios, cualquiera que sea su objeto inmediato, ya que la “condemnatio” de la fórmula ha de expresar siempre una cantidad de dinero. 5.1. Clases de Obligaciones. 5.1.1. Obligaciones Naturales. La existencia de las llamadas Obligaciones Naturales parece contradecir el principio según el cual no se pueden concebir obligaciones sin acción, pero un examen más prolijo del tema permite advertir que la cuestión hay que referirla más bien al problema de las relaciones económicas entre personas de una misma familia civil, respecto de las cuales la posibilidad de litigar unas con otras queda suspendida hasta el momento en que pueda haber diferenciación patrimonial. En todas estas relaciones, pues, no hay propiamente “debitum”, ni “obligatio” mientras el “alieni iuris” permanezca en su calidad de tal; sin embargo se consideró que lo que se había dado en razón de ellas, podía ser retenido por el beneficiario (solutioretentio) igual que si se tratara de una “solución” de una obligación verdadera. Del mismo modo se asemejaban a las deudas civiles: a) podían ser garantizadas mediante fianza y prendas; b) se podían cambiar; c) se pueden compensar, y d) se pueden computar para aumentar o disminuir lafortuna, cuando eran entre personas sometidas al mismo jefe o entre éste y alguno de sus subordinados. Salvio Juliano llega a decir de estos “alieni iuris” que “impropiamente pueden considerarse deudores”, y califica a este extensivo “debitum”, como una “naturalisobligatio”. Más tarde, la denominación se extiende a otras relaciones semejantes; como son las deudas no delictuales contraídas por un esclavo o una hija frente a extraños. En el Derecho post-clásico, la categoría se mantiene y aun se amplía a pesar de haber desaparecido la “patria potestas” y la unidad del patrimonio familiar. La razón de esta supervivencia se debe tal vez a que por su denominación, hubo cierta tendencia a considerarla fundamentada en el “iusnaturale”, opuesto al “iuscivile” y concebido como una ética jurídica absoluta. Así se llaman naturales a todas las relaciones que tenían las características anotadas en cuanto a la “solutioretentio”, la novación, las garantías, etc.; y que no pueden perseguirse en juicio por razones distintas a la unidad del patrimonio familiar. 5.1.2. Según su objeto. El “oportere” puede tener por objeto un dare o un facere. Dare significa transferir la disponibilidad de una cosa o de un derecho real, y por tanto cuando se refiere a bienes identificables, consiste en la transferencia de dominio. El modo de cumplir la obligación de dar un objeto cierto o un derecho real, ha de ser por uno de los modos de adquirir el dominio adecuado al objeto, según se trate de “res mancipi” o “necmancipi”, o por una de las formas de constitución o transferencia, si se refiere a un derecho real (usufructo, servidumbre). Para dar una cantidad fungible, basta la entrega, la cual, independientemente de la causa, transfiere siempre la disponibilidad.
  7. 7. Las obligaciones de faceretienen por objeto cualquier conducta distinta de dare, como puede ser entregar una cosa sin dar necesariamente el dominio, o confeccionar una obra, o constituir una garantía futura, o incluso una abstención (non facere). Las consecuencias más importantes de la distinción entre obligaciones de dar y de hacer se refieren a la causalidad y a la divisibilidad. Las que tienen por objeto un “facere” son siempre inciertas, y la fórmula deberá expresar la causa en una “demonstratio”, las de dar pueden ser ciertas, si lo que se ha de dar es un objeto o una cantidad determinados, o inciertas en los demás casos. Cuando consiste en dar un “certum”, naturalmente, la fórmula es abstracta y no requería “demonstratio”. La divisibilidad de una obligación es la natural posibilidad de que ésta pueda cumplirse parcialmente, como cuando existiendo varios obligados, cada uno de éstos cumple una cuota de la deuda, o también como cuando el obligado único divide el cumplimiento entre los varios obligantes o en varias cuotas a favor de uno sólo. El hecho de que una obligación sea divisible depende primordialmente de su objeto jurídico (dar o hacer) y no de su objeto material (aquello que se ha de dar o hacer); por eso debe distinguirse cuidadosamente este problema del de la divisibilidad de las cosas. Como norma general, podemos afirmar que las obligaciones de dar son divisibles, puesto que si consisten en transferir el dominio de una cosa, siempre cabe la posibilidad de constituir a favor del obligante una cuota de condominio, y si consisten en ceder la disponibilidad de cantidades fungibles siempre existe también la posibilidad de dar fracciones del total. Excepcionalmente, las obligaciones de dar un derecho real –servidumbre o prenda- son indivisibles; la de servidumbre, por cuanto consiste en un uso, de suyo indivisible, y la prenda, por las especiales características de garantía que presenta este derecho. Las obligaciones de hacer son indivisibles, porque consisten en la realización de actos materiales, que no se pueden cumplir parcialmente. Por excepción, una obligación de hacer puede dividirse cuando se refiere a un trabajo fungible, que se mide por cantidades y no por resultado final. Hay ciertas obligaciones en las que se combinan el “facere” y el “dare”, y ellas serán entonces indivisibles en cuanto son de hacer y divisibles en cuanto de dar; así sucede en las obligaciones alternativas de dar y en las obligaciones de dar una cosa específica considerada como un género; en ellas, el o los deudores, en cuanto tienen necesidad de elegir la cosa que han de dar, están obligados a hacer, pero un vez hecha la elección, la deuda es puramente de dar y se puede dividir. También se pueden distinguir ambos géneros de obligaciones en cuanto a la forma de cumplimiento. Las obligaciones de “dare” se cumplen normalmente mediante solutio, que consiste en una dación cuyo objeto es precisamente el de la deuda; las obligaciones de hacer tiene variadas formas de cumplirse, según sea el contenido específico del “facere”, pero todas estas formas reciben el nombre genérico de satisfactio. 5.1.3. Obligaciones civiles y pretorias. Según lo que se ha dicho, la “obligatio” se refiere únicamente a las acciones civiles, pues sólo en ellas aparecer la expresión “oportere”. Sin embargo, las acciones pretorias “in personam”, aparte de su diferenciación formal, tienen el mismo efecto práctico que las civiles, salvo el no muy significativo de que por la “litiscontestatio” se consumen “opeexceptionis” y no “ipso iure”, a pesar de lo cual, la jurisprudencia no designa las relaciones perseguibles por las acciones pretorias como “obligari” (estar obligado) sino como “actioneteneri” (estar cogido por una acción). 5.2. Grupos de Fuentes de las Obligaciones. Como resumen de lo dicho hasta ahora, y mediante un cuadro general de todas las acciones personales, y dentro de un criterio romano-clásico, se pueden señalar cuatro grupos de fuentes de obligaciones, que procederemos a mencionar. Estos grupos son: a) Delitos; b) Préstamos; c) Promesas, y d) Contratos. 5.2.1. Los Delitos.
  8. 8. Los delitos son actos injustos que causan un daño patrimonial a otra persona: se deben a un comportamiento indebido (delinquere) que no tiene trascendencia pública, y ese rasgo los distingue de los “crimina”, que son perseguidos por los magistrados y cuyo estudio excede el margen del Derecho Civil; así dentro de los “delitos” se comprenden los hechos indebidos que general una obligación de pagar a la víctima una composición privada. Tales son fundamentalmente tres: hurto (furtum), injuria sobre una persona (iniuria) y daño sobre las cosas (damnum), a los que hay que agregar algunos actos ilícitos sancionados por recursos pretorios. La responsabilidad civil por delitos deriva de la antigua venganza privada, reacción física violenta de la víctima o sus familiares contra el delincuente, que en una época primitiva, anterior a la Ley de las XII Tablas, es limitada en su intensidad al talión. Muchas veces la venganza privada puede aplacarse si el autor del delito ofrece una suma pecuniaria destinada a evitar el talión (poena) y la víctima al aceptarla, renuncia mediante convenio pacificador (pactum) a proseguir la venganza. Finalmente la ley impone la pena directamente, y determina su monto para cada caso. Desde el momento que la pena reemplaza a la venganza, puede decirse que el delito se convierte en una fuente de “debitum”, cuando la ley prohíbe la venganza e impone la pena, es ella misma la que establece la deuda, aunque condicionada a la comisión del delito; por fin, la jurisprudencia y el Edicto completan y superan el viejo sistema legal. Para incurrir en responsabilidad delictual es necesario que el daño haya sido causado con malicia (scientia dolo malo), pero el dolo no se ha de probar, sino que basta la concurrencia de los elementos objetivos del delito de que se trata para que se presuma la malicia de su autor. Excepcionalmente, en el delito de daño tipificado por la “LexAquilia”, no se exigía el propósito malicioso de su autor, sino que era suficiente el hecho de que hubiera observado una conducta negligente. La “scientia dolo malo” supone que el delincuente ha de tener capacidad para delinquir, y por eso excluye de la responsabilidad penal a los locos y a los infantes. También queda liberado de responsabilidad quien ha causado el daño para repeler una agresión (vim vi repellerelicet) o en estado de necesidad. Las acciones penales se distinguen de las demás acciones personales por las siguientes características generales: a) La pena se fija en una cantidad que no equivale exactamente al daño causado (indemnización), sino a la venganza, y por eso frecuentemente, la “condemnatio” se determina por un múltiplo del valor que haya podido alcanzar la cosa dentro de una determinada época; b) El ejercicio de la acción penal, por cuanto persigue una “poena”, no obsta a que, en determinadas circunstancias, pueda el delincuente verse sujeto también a una demandada no penal destinada a perseguir la cosa o su valor. Así sucede, por ejemplo, en el delito de hurto, que permite a la víctima emplear la “actiofurti” contra el ladrón -normalmente por el doble del valor de la cosa hurtada- y además, alternativamente la reivindicatoria o la “condictio”, para recuperar el objeto hurtado o su valor; c) Si la “poena” es el sustituto de la venganza, y tiende a castigar una conducta antes que a indemnizar el daño, estarán sujetos a ella por entero todos los que han sido copartícipes en la comisión del delito. Por eso la víctima dispone de una acción penal contra cada uno de los autores, quienes se hacen personalmente responsables por el total de la pena; a esta característica de las acciones penales se la suele designar bajo el nombre de “cumulatividad”; d) Cuando el delito es cometido por un esclavo o una persona “alieni iuris”, la acción se dirige contra el que sea su jefe en el momento de la “litiscontestatio”, pero se adiciona en la “intentio” una cláusula noxal, que da al demandado la facultad de evitar la asunción de la responsabilidad delictual, abandonando al delincuente a la víctima (noxaededitio) para que reciba directamente el castigo. Por cuanto la cláusula noxal forma parte de la “intentio” puede el demandado liberarse ”in iure” abandonando al culpable, sin que haya necesidad de una posterior absolución judicial, y en ello difiere su efecto del de la cláusula arbitraria, adicionada a la “condemnatio”; e) Las acciones penales son pasivamente intransmisibles, en el sentido que no pueden dirigirse sino contra la persona del delincuente o su jefe, sin que la responsabilidad de éstos pueda pasar a los herederos. Los herederos de la víctima, en cambio, sí pueden demandar (transmisibilidad activa) salvo en el caso de la acción de injuria;
  9. 9. f) La “condemnatio”, cuando se calcula sobre la base del valor de una cosa, ha de fijarse según lo que esta valía no en el momento de la sentencia (quantiea res erit) ni en el de la “litiscontestatio” (q.e.r. est), sino en el de cometerse el delito (q.e.r. fuit), y g) La condena tiene efecto infamante. 5.2.1.1. Furtum, Iniuria y Damnum. Hemos visto los delitos, y ahora nos detendremos brevemente en ellos, particularmente en el “damnum” por su relevancia en materia de responsabilidad. El “furtum” (hurto) es el más antiguo de los delitos privados, y la más típica fuente penal de las obligaciones. Consiste en la sustracción ilícita de una cosa para obtener de ella algún provecho económico. El delito de hurto se configura mediante el traslado (contreactio) del bien, hecho contra la voluntad de su dueño o detentador, por la intervención directa o la simple inducción (opeconsiliove) de la persona que pretende el provecho económico o un dependiente suyo. La ilicitud consiste precisamente en la falta de voluntad de la víctima. El traslado o “contreactio” supone que la cosa hurtada ha de ser mueble, aunque el concepto no fue determinado hasta la época clásica alta. La “iniuria”, en sentido amplio, es cualquier conducta injusta (in-ius), pero la denominación es aplicada especialmente a las lesiones físicas o morales inferidas a personas libres. En el derecho antiguo, las lesiones corporales más graves -mutilación- eran castigadas con el talión, y las demás, por penas pecuniarias distintas según la gravedad, pero fijadas mediante la tasación legal para cada caso. Más adelante se permitió fijar al juez el valor de la condena según la gravedad de la lesión, circunstancias del hecho y personas que intervenían en el juicio. El “damnum”, consiste en el perjuicio económico que sufre el dueño de una cosa por la pérdida o deterioro de ésta; cuando ha sido injustamente causado (iniuriadatum) da origen a acciones delictuales contra el responsable. El delito de daño, en su expresión clásica, se origina de un célebre plebiscito de principios del siglo III a.C. –presumiblemente el año 286- conocido bajo el nombre de “LexAquilia de damno”. Esta ley constaba de tres capítulos, pero el segundo cayó pronto en desuso (se refería al daño causado a un acreedor adjunto, cuando no se comunica la deuda cobrada al otro acreedor), por lo que interesan los otros dos: a) Muerte de un esclavo o de un animal cuadrúpedo, que causaba una pena equivalente al máximo valor alcanzado por la cosa en el curso del último año, y b) Otros daños distintos, como matar animales no comprendidos en el capítulo primero (occidere); incendiar objetos (urere); destrozar (frangere), romper (rumpere) ; cuya pena se calculaba por lo que la cosa valiera en los 30 días “proximi”. Las deudas nacidas de estos daños se persiguen mediante la “manusiniectio”, pero en la época del procedimiento formulario se reemplaza por una acción penal civil, la “actiolegisaquilae”, que conserva de su antecesora la litiscrescencia. Esta acción, a pesar de ser penal, no permite su acumulación con una civil indemnizatoria –como podría ser la condictio, por ejemplo-, pues la indemnización se entiende incluida en la propia pena (acción “mixta” en la terminología post- clásica). Sobre la base del texto de la “LexAquilia”, la jurisprudencia y el pretor desarrollaron una amplia labor interpretativa, que vino a fijar en términos más claros y técnicos el alcance y las consecuencias del “damnuminiuriadatum”, precisando así el contenido de la “actiolegisAquiliae”, extendiendo su aplicación como “útil” a otros supuestos semejantes. En primer lugar, la jurisprudencia apartó este delito de los demás, que exigían el dolo del delincuente, al interpretar el término “iniuria”, contenido en la ley, en el sentido de negligencia (opuesto a la diligencia) o falta de cuidado. El dolo supone una intención de dañar, su significado preciso es el de “astucia”, de manera que el acto doloso contiene en sí, como por hipótesis, un elemento de premeditación maliciosa. La expresión “damnuminiuriadatum” hacía referencia a la necesidad de que el daño fuera causado con dolo, es decir, con aparente propósito deliberado de dañar, pero la primera jurisprudencia ya le dio el sentido ambiguo de culpa, que determinó unívocamente en el significado que ya señalamos de negligencia. El delito de daño se configura, a partir de este momento, como delito “culposo”, para cuyo comisión basta simplemente el descuido del hechor, y así se opone a los
  10. 10. delitos “dolosos”, en que lo que se exige es la malicia del delincuente. La culpa delictual, o “aquiliana”, así serviría de antecedente para el estudio y configuración de la culpa negocial o “contractual”. Respecto del capítulo primero, para el caso de muerte de esclavo o cuadrúpedo, la ley estimaba el daño en el máximo valor alcanzado por la cosa en el último año. La jurisprudencia entendió que este máximo abarcaba no solamente la pérdida efectiva del bien (daño emergente), sino también todo lo que el dueño habría podido obtener si la cosa no hubiere perecido (lucro cesante), como por ejemplo el valor de los frutos que venía produciendo un animal, o la herencia que se dejó de percibir por haber muerto el esclavo instituido. El mismo criterio se aplicó para los demás daños, los del capítulo tercero, a pesar de su brevedad. Por lo demás, el plazo de treinta días “próximi”, para determinar el valor de la cosa, que parecía referirse a los inmediatamente futuros, se entendió que debían computarse como los inmediatamente pasados, al igual que en el caso del capítulo primero. Por último, aunque este capítulo enumeraba taxativamente los daños, la jurisprudencia hizo extensiva la acción a toda clase de daños. La “actiolegisaquiliae” corresponde sólo al dueño de la cosa dañada, pero se extiende como “útil” (ficticia) a favor de los extranjeros, y luego también a los daños sufridos por una persona libre dependiente. Finalmente, la expresión “datum” contenida en la ley hacía referencia a que el daño debía ser causado directamente, mediante contacto corporal entre el delincuente y la cosa dañada (corpore corpori). Para los casos en que no existe contacto directo, el pretor otorga una “actio in factum” semejante a la acción civil, que también se considera “útil”, por responder a supuestos semejantes. Estos casos de daño causado indirectamente pueden ser : a) Por influencia, como cuando se espantan animales mediante gritos , y caen a un abismo; b) Por omisión, como cuando se deja morir de hambre un animal; c) Por acción indirecta, como si se derrama vino por haber roto la vasija que lo contenía, y d) Si la cosa no se daña, pero se pierde por una acción del delincuente , como si se arroja un anillo al mar, o se suelta el animal capturado en una trampa. 5.2.1.2. Delitos Honorarios. Tanto el Edicto del pretor como el de los ediles anuncian una serie de acciones “in factum” destinadas a reprimir delitos especiales no sancionados por el derecho civil. Característica común de todas estas acciones es el hecho de que su ejercicio ha de ser intentado dentro de un año a contar del acto a que se refieren, por cuanto están sometidas a ese plazo de caducidad, y suelen llamarse “anuales”, a diferencia de las civiles y de las reipersecutorias, que en general son perpetuas. Excepcionalmente, las acciones delictuales honorarias son perpetuas cuando sustituyen alguna antigua acción civil, salvo la “actioiniuriarium”, que también es anual. Cuando la acción ha caducado, el pretor la otorga por el “simplum”, o concede una acción no penal con condena al provecho que efectivamente hubiera obtenido el delincuente. El demandado, cuando la propia acción delictual honoraria no expresa el plazo de caducidad, dispone de un “eceptioannalis”. Dentro de las acciones honorarias que completan los delitos civiles, se pueden distinguir los siguientes grupos: a) Delitos referidos a perturbaciones en la vía pública, como el “edictum de feris” (contra quien mantiene suelto un animal peligroso), “edictum de deiectisveleffusis” (contra quien vive enen una casa desde la que se arrojan sólidos o líquidos a la vía pública), etc.; b) Delitos que se refieren a la jurisdicción del pretor, como la “actio de albo corrupto”, acción popular, contra el que introduce alteraciones en el “álbum” del magistrado, etc.; c) La “actio ad exhibendum”, que se otorga en casos de comportamiento inadecuado frente a la jurisdicción del pretor, contra el “fictuspossessor” que dejó dolosamente de poseer, etc., y
  11. 11. d) Una serie de otras acciones “in factum” en que se persigue relaciones que generan responsabilidad. 5.2.1.3. Dolo e Intimidación. Pero las innovaciones más interesantes del pretor en esta materia se refieren a la represión del “dolo malo” y de la violencia e intimidación. El “dolo malo”, o engaño, tiene pocos antecedentes en el derecho antiguo, que en general permanece indiferente ante ese género de conducta reprobable; tal vez los únicos ejemplos de acciones civiles destinadas a reprimir lo que en ciertos casos se debería considerar silencio doloso son la “actioauctoritatis”, por el doble del precio, y la “actio de modo agri” por el doble del valor de la menor cabida del fundo mancipado. Pero una sanción general no recibe el dolo hasta que en el año 66 a.C., por obra del jurista Aquilio Galo, se introduce en el Edicto una “actio in factum” con cláusula arbitraria, para perseguir el resarcimiento del daño dentro de un año desde que se tuvo conocimiento del dolo, y el enriquecimiento contra el autor y sus herederos, después del año: es la llamada “actio de dolo”, que se da como subsidiaria, esto cuando no existe otra acción con qué perseguir la conducta ilícita. Otro recurso pretorio, destinado sobre todo destinado a reprimir la demanda abusiva, es la “exceptiodoli”. Al igual que la “actio de dolo”, se trata de un recurso subsidiario, pero su amplia aplicación lo convirtió en la defensa más general de que disponía el demandado. Su redacción permitía obtener la absolución tanto cuando el acto en que se fundamenta la demanda como cuando el acto mismo de litigar son considerados dolosos. Por otra parte, la intimidación o amenaza, sea de un daño inminente (vis) o futuro (metus) empleada para forzar la celebración de un acto jurídico, es considerada también por el Edicto como conducta delictual, sancionada por recursos destinados a dejar sin efecto el acto arrancado por intimidación o a establecer una pena a favor de la víctima. La “actioquodmetus causa” creada el año 79 por el pretor Octavio (fórmula Octaviana), permite a la víctima de la violencia reclamar el cuádruplo del daño sufrido, dentro de un año a partir del momento en que cesa la presión, la acción tiene cláusula arbitraria, que permite al demandado obtener la absolución si observa una conducta que deje sin efecto las consecuencias del acto vicioso. La acción se puede dirigir contra cualquiera que haya obtenido provecho del “metus”, ya que la fórmula no hace mención del autor de la violencia; y pasado un año subsiste, pero sólo por el enriquecimiento del demandado, y contra los herederos es siempre por el enriquecimientos. Finalmente, el pretor concede una “exceptiometus”, a favor de aquel que soporta la demanda de un acto civilmente válido pero viciado por la intimidación.

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