1
NE
ME
QUITTÉ
PÁS
STAROSTA
2
Ne Me Quitté Pás
Escrito por
Starosta
(Rafael Bejarano)
3
Otras obras del autor:
. Lapidario
. Voces Profanas
. El Jardín
. Bosqueletras
. Historias Del Chimbilax (O La Estatua D...
4
“Y en este cuarto
Vi brillar
La forma del deseo
Ella estaba ansiosa
Por ser uno de mis recuerdos…
Vigile la noche
Hasta ...
5
I
Me he sentado a terminar por fin este libro, la segunda
semana de Junio. Estoy escuchando a Los Beatles y me
siento ex...
6
a…no se. En realidad desde siempre escuchamos música.
Desde que estamos en el vientre de nuestras madres
tenemos un beat...
7
apellido de una de las familias politiqueras populistas
del Líbano. Un pueblo incrustado entre montañas en el
departamen...
8
mirada de algún vecino cargada de rabia. Pero una rabia
rara. No se como explicarlo…
Mi casa era una casa tradicional de...
9
Se limitaron a seguir la pobre guía académica. Pero
bueno, pudo haber sido peor…Solo odie a una profesora,
la de música....
10
que se hace diminuto. Y entonces uno quiere salir de ese
mundo a otros mundos. Y en tu cabeza empiezas a tener
una vida...
11
pesado, muy oscuro, o muy marica. No. Yo disfruto con
casi todo el rock que cae en mis manos. Y lo que no
escucho, no e...
12
II
Es la medianoche. Lucas esta mirando hacia la oscuridad.
No puede dormir. La lluvia arrecia furiosa y la luz
eléctri...
13
Quiso buscarla debajo de su cama y no la encontró.
Tampoco estaba enredada entre las cobijas que abrigan su
soledad. Ya...
14
necesitaban estar juntos para hacerlo. Y él se juro
seguir y no mirar atrás. Y ella busco a Dios en iglesias
de garaje ...
15
III
Lucas estaba sentado en la puerta de la vieja tenducha
bebiendo una cerveza fría. Sus manos temblorosas
delataban s...
16
- ¿Yo? No, olvídalo. Esa música que están tocando los
grupos ahora esta muy rayada. Prefiero fumarme un porro
y encerra...
17
como venderse a una formula, y para venderme, prefiero
morir decapitado.
- Bueno si, como sumerce diga. No tiene un por...
18
IV
Ella desdoblaba las servilletas al igual que lo hacía
con su corazón. Después de merendar, se limpiaba con
ellas y l...
19
sutilmente a otro tema. Era imposible escrutar a alguien
así. Lucas lo intento, y solo logro que ella lo mirara y
le di...
20
simplemente se limitaba a seguirla. Ella había sido
elegida por él, por encima de cualquier otra mujer. El
problema era...
21
en silencio a los ojos y no decía nada. Solo lo besaba. Y
los ojos son la ventana del alma, según dicen. A menos
que lo...
22
V
Lucas en esa época vivía en uno de los barrios populares
del enorme pueblo, cerca de la vía antigua que llevaba
al ma...
23
el ahorro. El robaba unas cuantas y se compraba
cualquier chuchería, o un helado, antes de volver a casa.
Un día el abu...
24
lujo en comparación de sus compañeros de clase. Al ser
tan buen estudiante, los profesores obsequiaban los
libros de te...
25
La adolescencia trajo consigo a las musas. Lucas no fue
ajeno a tales sentimientos. Cuando ingreso al
bachillerato se e...
26
VI
Rita salió corriendo de su casa con un pequeño morral al
hombro. Estaba cansada de la sobreprotección de sus
padres ...
27
en sus labios al pensar que en algunas horas terminarían
en el escaparate de cualquier vitrina de compraventa.
La noche...
28
colgada. Cayó aparatosamente al suelo, mientras los
chicos se apresuraron a levantarla.
- ¿Estas bien nena? Lo siento n...
29
- Mira, estas calles a esta hora son peligrosas, déjanos
al menos acompañarte a tomar el bus, ¿Te parece?
Rita se sentí...
30
- No. Idiota con patada en el culo... - contesto Josué
asestándole un puntapié que lo mando de bruces al suelo.
- y eso...
31
- Si pasa tan rápido, entonces no hay problema si
esperamos contigo.
Rita empezó a fingir que miraba con interés los bu...
32
- Claro...como es ella si "Vamos y te quedas en mi casa"
pero la otra noche que no me dejaron entrar a la casa
por lleg...
33
- Pues el que voy a comprar ya mismo en esa licorera...ya
vengo. – Contesto Max entrando a comprar el licor.
- Ese es o...
34
Después de algunos tragos, Rita se desconocía a si misma.
Empezó a elevar el tono de voz y termino hablando sin
parar a...
35
ocurrido, a pesar de la acción. Pero el también se dio
cuenta de que la chica le había gustado, ya que si no
hubiese si...
36
VII
Y bien, Lucas tenia esos diecisiete años, y su novia lo
había dejado y se había ido a otra ciudad a buscar una
vida...
37
Lucas recordó el día que la vio por primera vez y salto
su corazón. Que hermosa situación. El pecho te duele
porque sue...
38
mismo y su vida se hizo mucho mas entretenida e intensa.
Buscando un tinto se divertía sentándose en el patio y
esperan...
39
VIII
Las flores en la ventana. El sol de las diez de la mañana
las iluminaba. Un suave viento las iba meciendo. El bus
...
40
techo y tomar una carta al azar. Sentía como la voz de
él parafraseaba su lectura. Sentía su aroma a
cigarrillos y la c...
41
noche. A Charlotte siempre le gusto bailar sola en los
antros nocturnos del centro de la capital. Encendió un
cigarrill...
42
maliciosa. Era una excelente bebedora de cerveza. El
cigarrillo era un vicio que nunca había abandonado. Su
familia le ...
43
hombre. No hablaba de como murió. Esos temas eran de una
naturaleza delicadísima y privada. A veces lloraba. Los
recuer...
44
Decían por ahí que algunos sectores privados estaban
financiando esas protestas porque querían un estado de
caos. Querí...
45
el que colocaba su música a todo volumen y en el que se
refugian muchos otros como el, que viven encapsulados en
el tie...
46
de unas cuantas monedas. Todos para los que la vida era
una cagada. Transito unas pocas cuadras y llego al bar.
La prim...
47
ella retorno a su lugar. La música seguía sonando. Había
Empezado a llover otra vez.
48
IX
El amor debería ser como una luz. Una luz al final del
camino ascendente. Una luz que rasgue las tinieblas. Una
luz ...
49
Había algo familiar en la ruta, pero definitivamente él
sentía que no pertenecía al entorno. Un gato caminaba
jubiloso ...
50
color de su piel y el sexo que se hizo ausente cuando
ella definitivamente se alejo. ¿O fue él quien se
desvaneció? No ...
51
trataba de ella o era problema de él. Menuda tontería.
Como si solo eso fuera el amor. Pero si estaba plenamente
conven...
52
X
Una noche, sentados en un parque bebiendo algo de licor
barato, Max le pregunto Lucas que pensaba con respecto a
la p...
53
mental. No condeno a nadie por este hecho, pues es
entendible. Para mi lo importante es tratar de moldear
mi vida a mi ...
54
depende de cómo alimente su ilusión y como decida pulir
su propia técnica.
- ¿Y si definitivamente el sueño no se crist...
55
torpe naturaleza, no puede percibir, y es entonces,
cuando empiezo a comprender y a sentir el mundo de
forma distinta. ...
56
XI
En ese año tenia por requerimiento académico que prestar
servicio alfabetizando en horas nocturnas en escuelas
publi...
57
que enamorado, estaba totalmente jodido y no sabía que
iba a pasar, pero en el viaje de vuelta a casa, después de
las c...
58
Lucas rescato de esos días varias cosas: el sabor de los
cigarrillos, en especial el sabor de ese primer cigarrillo.
Nu...
59
absurdos y sudando, y esa música de mierda llena de
trompetas y congas...uffff. Creo que a pesar de ser de un
país pren...
60
XII
Los sueños de tener una banda empezaron alguna mañana
en medio de la clase de literatura. Lucas estaba
distraído en...
61
amistades que se van uniendo en la metamorfosis. Aparece
la noche, vista desde una nueva perspectiva. Era como
una musa...
62
había construido para darse ánimos. Por su parte, Max
había empezado también su aprendizaje con la guitarra y
llego a t...
63
XIII
Día. Se azula el horizonte gigante. El sol naranja asoma.
Se puede ver deslizándose sobre la piel. Ilumina las
mon...
64
sabía que estaban dentro de él. Ese era el lugar de donde
pertenecía. Es de lo que estaba hecho. Una parada rápida.
Una...
65
Lucas tenía que aprender. Él podría haber sido su fuerza,
pero ella estaba rota y no sabia Lucas como armar tantos
peda...
66
alejaba de su pueblo en aquel vehículo de servicio
público que lo llevaría a la gran ciudad.
67
XIV
Los días pasaban y Lucas seguía intentándolo con la
guitarra, días enteros. Después de algunos meses de
montar canc...
68
a ella. Se llamaba Charlotte y era la cajera del
supermercado, y además era algo mayor que él. Ella era
una mujer más b...
69
- Claro, toma. - Dijo Lucas alcanzándole la cajetilla.
Charlotte encendió el cigarrillo y después de algunas
bocanadas ...
70
mejor nada es tan cierto como parece. Da esa impresión de
que algunas historias fueron creadas como armas de
manipulaci...
71
sentó en su escritorio y a la luz de una pequeña lámpara
empezó a escribir los siguientes versos: “Noche sin
luna/Sin e...
72
Finalmente decidieron ponerle titulo a la canción. Se
llamo Abraxass, retomando el libro de Hesse. Juntos
estaban de ac...
73
XV
La sangre cubría su ropa. El amanecer indiferente
después de una noche de mucha lluvia ya se dejaba ver
detrás de lo...
74
porque se siente casi como propia. Esa vez llego a su casa
aterrada de haber visto como sangro ¡Y ahora esta
cubierta d...
75
por el aire y se depositaba en sus oídos y generaba una
serie de ruidos que iban y venían. Ella entrecerró los
ojos e i...
76
realidad siempre hubo algo entre ellas que la alejaba, o
la ponía un poco indiferente y eso la hacia sentir
culpable. I...
77
también hizo lo mismo. El incidente fue algo de lo que
las dos jamás volvieron a mencionar, pero siempre estuvo
allí en...
78
insignificantes e inferiores. Era la hermana que le
enviaba mensualmente dinero a Charlotte. Entre las dos
siempre hubo...
79
deseos sin contemplaciones. Charlotte siempre fue así.
Charlotte en el cielo con diamantes. Charlotte
agonizando en el ...
80
XVI
Charlotte se convirtió en una presencia mágica en la
vida de Lucas. Su intelectualidad lo atraía como un
abismo y e...
81
- ¿Importa?
- No, yo en realidad…
- Entonces no te metas en asuntos que no te competen
-Yo solo...
-Ya te dije.
Lucas c...
82
leer "El eterno Adán" se sentó en el borde de su cama y
empezó a tocar el bajo. Construyo un ritmo rápido y
martillarte...
83
establecido y con eso se conformaba. Sus compañeros de
clase (a excepción de Max) lo miraban con cierta intriga
ya que ...
84
XVII
Una tarde mientras Max iba camino a su hogar a realizar
un trabajo pendiente para el colegio, paso por una casa
qu...
85
era su devoción. Pasaron las horas y la imagen de la casa
continuaba pétrea. Una casa sin vida, llego a pensar en
algún...
86
- Me preguntaba si estaría interesado en formar parte de
una banda...
El joven baterista se quedo mirando a Max de arri...
87
- Excelente. Es lo que esperaba escuchar. Yo he estado en
algunas bandas, pero me he salido de todas porque no
quiero t...
88
El nuevo personaje se llamaba Josué. Vivía solo en un
viejo caserón enorme, ya que sus padres vivan en el
extranjero y ...
89
perfecto en la vida de aquellos dos muchachos con ganas
de vivir su vida sin ninguna clase de control ni freno.
La prue...
90
no sugirió nada en concreto para mejorar esa parte. Ya
llegaría el momento de hablar de eso...
91
XVIII
Entre cosas del pasado, Lucas aprendía a vivir el futuro.
Ese pasado en el que era realmente feliz, pero no lo
sa...
92
donde queremos ubicarlo. Si estamos en el hoy, queremos
estar en el ayer, o en el mañana. O como le pasa a él, que
quer...
93
Y fue la misma razón por la cual su amor nunca fue
fuerte. No supo mostrarle a Charlotte esa fragilidad.
Siempre quiso ...
94
XIX
Los días siguieron transcurriendo sin ninguna novedad.
Lucas seguía trabajando en el supermercado a
regañadientes l...
95
cambiaria por nada del mundo. Si quieres demostrarte que
lo que sueñas es de verdad, de muy adentro tuyo, has el
sacrif...
96
rayo a los pocos minutos. De inmediato reunió a todos los
empleados, cerro el supermercado y se dispusieron las
requisa...
97
XX
Lucas caminaba por pequeñas calles tratando de aclarar
sus ideas. Se encontraba en un momento de su vida en
donde no...
98
inquietar por su futuro, pero de una forma distinta.
Temía que el sueño de ser un artista se disipara y
terminara detrá...
99
estaba con alguien mas. Luego la veía y trataba de
reclamarle, pero entonces Charlotte le recordaba que no
tenían esa c...
100
ensayaba en casa de Josué, y como ella siempre estaba
allí, no se perdía ningún ensayo. Para ella el mundo del
rock er...
101
imponía en el rock. Pero a los muchachos eso parecía no
importarles. Eran tan atemporales en su sonido como en
su mane...
102
XXI
Fue antes del amanecer que se escucho el ruido de aquel
auto alejándose por la ruta panamericana. Las montañas
fil...
103
recuerdos. Recuerdos de otras manos que también la
acariciaron. Y esos recuerdos traían caras tristes. Traían
neblinas...
104
fuera la última vez que lo fuesen a hacer, y eso a
Charlotte, le pareció maravilloso.
- Hubo un derrumbe mas adelante....
105
mas por el serpenteante camino se dio cuenta que había
tierra, fango y piedras por algún tiempo más “¿Qué más
da?” Pen...
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO
Próxima SlideShare
Cargando en…5
×

NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO

493 visualizaciones

Publicado el

Un libro de Rafael Bejarano, tambien conocido como Starosta o Rafael Bejaratti

Publicado en: Desarrollo personal
0 comentarios
0 recomendaciones
Estadísticas
Notas
  • Sé el primero en comentar

  • Sé el primero en recomendar esto

Sin descargas
Visualizaciones
Visualizaciones totales
493
En SlideShare
0
De insertados
0
Número de insertados
17
Acciones
Compartido
0
Descargas
0
Comentarios
0
Recomendaciones
0
Insertados 0
No insertados

No hay notas en la diapositiva.

NE ME QUITTÉ PÁS - RAFAEL BEJARANO

  1. 1. 1 NE ME QUITTÉ PÁS STAROSTA
  2. 2. 2 Ne Me Quitté Pás Escrito por Starosta (Rafael Bejarano)
  3. 3. 3 Otras obras del autor: . Lapidario . Voces Profanas . El Jardín . Bosqueletras . Historias Del Chimbilax (O La Estatua Del Ángel) . Jackeline Fue Una Amiga Mía . Imelda . La Corbata Del Viajero . Yanioska . Un Misil En Tu Placard . Gatos En El Suelo . Luciérnaga Lunática . Mi Otro Yo Viene De Otro . Los Corazones Ocultos . S y S . Para Nadie . La Virgen Del Carmen Electroacústica . Tren
  4. 4. 4 “Y en este cuarto Vi brillar La forma del deseo Ella estaba ansiosa Por ser uno de mis recuerdos… Vigile la noche Hasta quedar vacio Y escuche el silencio Y me quede conmigo Para variar…” Fragmento de la canción “La Forma Del Deseo” Del Álbum “Cámara” De Daniel Melero.
  5. 5. 5 I Me he sentado a terminar por fin este libro, la segunda semana de Junio. Estoy escuchando a Los Beatles y me siento extraño de estar de nuevo frente a mi computadora escribiendo un libro. Hace mas de un año no escribía ni una sola línea y hoy, por fin me animo a volver a esa vieja manía, a esa vieja condición, a este terrible oficio del escribir, porque a pesar de que físicamente no me sienta en condiciones de hacerlo, las ideas en la cabeza a veces no paran y se convierten en una maldición que no deja dormir, no deja descansar, no le da paz al cuerpo. Estoy intentando escribir una historia sobre una banda de rock underground, pero no, no me sale. Llevo años escribiendo fragmentos, tratando de llevarla a algún lado, pero no logro terminarla. Es que me gusta mucho escribir cosas sobre la música. Yo no soy músico. Soy un escucha de la música. Y por lo tanto guardo mucha información, porque mi historia con la música se remonta
  6. 6. 6 a…no se. En realidad desde siempre escuchamos música. Desde que estamos en el vientre de nuestras madres tenemos un beat que no para de sonar sobre nosotros: El corazón de nuestra madre. Nacemos con un ritmo marcado desde el inicio. Somos hijos del ritmo. Aunque yo no se bailar…Pero eso no me ha impedido escuchar música. De hecho, nunca he podido dejar de hacerlo. La música es algo que nos llena de vida. Es como tomar distintos tragos, algunos son más suaves, pero otros son muy fuertes. Muy fuertes. Pero no hablemos de alcohol. De hecho ya no me gusta salir a tomar. No se por que de un momento a otro las fiestas y el trasnochar, completamente ebrio en cualquier calle, empezó a simbolizar un montón de cosas negativas para mi. Algo en mi esta cambiando todo el tiempo. No puedo ser el mismo de hace diez años. No puedo ser el mismo de la última navidad. No puedo ser siquiera, el mismo tipo que fui el día de ayer. Yo crecí en algo que podría llamar fácilmente un barrio de clase media-baja. Un barrio popular que lleva el
  7. 7. 7 apellido de una de las familias politiqueras populistas del Líbano. Un pueblo incrustado entre montañas en el departamento del Tolima. El barrió Jaramillo. Pero era una calle agradable, excepto por la vecina de al lado, que siempre miraba a los demás como un montón de mierda, porque era separada, y porque se le notaba la rabia de serlo, con dos hijos, en un lugar lleno de guacherna. Al frente vivía doña Rosalba, una vecina que siempre nos vendía yerbas que nadie más tenia para curar algunos males. Recuerdo que ella me enseño alguna vez para que servían los pétalos de una flor llamada porcelana. Al abrirlas y ponerlas a asar por unos instantes, estas expedían una sustancia que, aplicándola en el oído, curaba de inmediato la otitis. Y créanme, si funciona. Fui curado más de una vez de ese dolor con esa flor. Y si…era un barrio que estaba bien, aunque yo siempre sentía que había una sensación muy violenta flotando en el aire. Siempre fui un transeúnte intranquilo de sus calles. Incluso hoy, si volviera a caminar por allí, sentiría lo mismo. Esa extraña situación en la que sientes que alguien te espía detrás de una cortina. Esa
  8. 8. 8 mirada de algún vecino cargada de rabia. Pero una rabia rara. No se como explicarlo… Mi casa era una casa tradicional de esos pueblos cafeteros: Una sala comedor enorme, techos de 2.10 metros de altura, cinco habitaciones, dos cocinas, un patio, un baño, y un enorme solar, en donde la abuela tenia sembrado de todo. Incluso había un lugar donde secar el café mojado que traían de la finca. Y claro, el infaltable cuarto de san alejo. Yo viví con mis abuelos paternos, pues mi madre se fue muy rápido al cielo. Y bueno, hay cambia todo. En casa también vivía una prima que al igual que yo, término viviendo con los abuelos y allí crecimos, juntos, y siempre agradezco a los viejos que me dieron su compañía y cuidados. Yo no aprendí ni mierda en la primaria, a pesar que cuando niño fui un chico brillante… ¿Por qué no decirlo? Era el mejor de mi clase. Obtenía las mejores notas, los elogios de profesores que enseñaban lo poco que sabían y ya. Nunca nos dieron herramientas para ser un poco mejores de lo que el destino nos tenia preparado.
  9. 9. 9 Se limitaron a seguir la pobre guía académica. Pero bueno, pudo haber sido peor…Solo odie a una profesora, la de música. Olga se llamaba la cabrona esa. Olguita le decían todos a una vieja gorda con lentes gruesísimos de aumento increíble, que le daban ese aspecto de lechuza mojada. Nos hizo comprar una flauta y nos enseñaba a leer las notas en el pentagrama. Yo siempre me sentí atraído hacia los instrumentos musicales, pero nunca pude aprender a tocar la flauta. Ocho años tenía yo en ese entonces, creo. No tengo ni la mas puñetera idea de cómo se toca una flauta. Y yo se que todo fue por culpa de la vieja verrionda esa que no hacia sino joder con sus negras y corcheas mientras aplaudíamos con las palmas los tiempos… ¡Pero la vieja nunca nos dejaba tocar la flauta! Siempre decía que después, que después. Y allí se quedo la flauta, llena de polvo, olvidada en algún cajón. Que hija de puta… Cuando uno empieza a crecer, el mundo, de alguna forma se hace muy chico. Pero no es que el mundo en si lo sea, es el mundo en el que empezamos a nacer y a crecer, el
  10. 10. 10 que se hace diminuto. Y entonces uno quiere salir de ese mundo a otros mundos. Y en tu cabeza empiezas a tener una vida, no se…muy surrealista. Y a mi me paso. Recuerdo que en el bachillerato fui un marginado los primeros años, y un rebelde, los últimos. Tenia una ira adentro mío que no sabia como canalizar, entonces me gustaba desarmarlo todo. Me gustaba provocar a la gente. Fui un irrespetuoso por curiosidad y un irreverente por convicción. Invente ese otro mundo en donde vivía metido. Y allí apareció la música. Recuerdo que eran principios de los años noventa. Y claro, la industria musical había sufrido un enorme cambio. La música alternativa era ahora lo comercial. Y eso vino de la mano de Kurt Cobain, todo el movimiento grunge y también toda esa movida indie inglesa. ¿Estamos hablando de rock? Si. Es mi respuesta. No voy a hablar de otras cosas más excelsas, más sofisticadas, más académicas. Yo me muevo en un territorio más vulgar. Por eso escucho rock. Aunque si confieso que lo escucho en todas sus variantes. No soy de esa gente estúpida y egoísta que solo escucha un género específico, porque lo demás le parece malo, feo, suave, o al contrario, le parece muy
  11. 11. 11 pesado, muy oscuro, o muy marica. No. Yo disfruto con casi todo el rock que cae en mis manos. Y lo que no escucho, no es porque me parezca malo, es simplemente porque yo como individuo no encuentro en ese panorama algo que me aporte, entonces ahí no lo escucho. Eso a titulo personal. En la radio pasaban música buenísima y había ciertos programas en la noche que eran excelentes. Recuerdo una emisora que ponían los lunes por la noche rock en español de toda Latinoamérica y era estupendo. Y las emisoras comerciales también eran muy buenas, porque lo comercial era escuchar rock alternativo. Y la música es la banda sonora sobra la cual empiezas a vivir experiencias, y muchísimo mas en la adolescencia. Cuando pensé en todo eso me anime a terminar de escribir esta historia, pero, como les dije, no me salió...
  12. 12. 12 II Es la medianoche. Lucas esta mirando hacia la oscuridad. No puede dormir. La lluvia arrecia furiosa y la luz eléctrica se ha cortado en su habitación, en todo el edificio, en toda la ciudad. Los rayos iluminan los rincones, los pocos muebles, su rostro desvelado, el espejo, el camión de la mudanza estacionado al otro lado de la calle. Deseó que las palabras lo llevaran a completar frases en su cabeza, pero solo las imágenes en formas pares llegan y el encuentro y la despedida se mezclan inevitables y siente nervios, no tiene inspiración, no sabe que mas hacer. Solo quiere contar lo que paso. Solo necesita que en esa medianoche alguien escuche su pequeña historia personal. Solo quiere sacarse el veneno por la herida que supone su boca. La botella de vino ínsita a conversar con él mismo. Los cigarrillos animan como compañía ideal.
  13. 13. 13 Quiso buscarla debajo de su cama y no la encontró. Tampoco estaba enredada entre las cobijas que abrigan su soledad. Ya no había nadie allí. Sirvió la primera copa. Recordó su cumpleaños numero diecisiete en aquel pueblo lejano donde no pudo volver, porque no encontró una excusa para hacerlo. Su gente mas amada esta enterrada en el viejo cementerio, al igual que sus pasos por aquellas calles, que recorrió una y otra vez en la confusión de no saber por que estaba allí, sentía que no servía incluso ni para vivir, y no hubo libro que entregara respuesta concreta sobre eso. Las mañanas con tinto y cigarrillos en la puerta de su casa y el sol de la montaña, mientras deseaba oír su voz, pero ella ya no estaba. A partir de ese momento supuso que debía empezar a contar las horas desordenadas de su vida para volverla a ver. Y así lo hizo. Imaginaba su retorno como algo precioso que le sucedería y Lucas quería estar preparado para hacerlo. Pero no lo estaba. Aun ahora en la oscuridad de la medianoche y en medio del vino y los años, no lo estaría. Jamás pudo pensar con claridad en medio del humo mientras fumaba. Ella lo echo de su vida, una vez, dos veces, y Lucas también hizo otro tanto. Y no
  14. 14. 14 necesitaban estar juntos para hacerlo. Y él se juro seguir y no mirar atrás. Y ella busco a Dios en iglesias de garaje conducidas por más de un pillín. Pero nunca es fácil renunciar. No es fácil imaginar que se esta compartiendo a esa persona que se ama en algún cuarto, con otro cuerpo, otros contactos. Otras manos que poseen todo lo que se ansia, en silencio. A veces es más difícil de lo esperado. Eso pensaba Lucas, dándose la razón, pues sentía que siempre vivía muerto de pena.
  15. 15. 15 III Lucas estaba sentado en la puerta de la vieja tenducha bebiendo una cerveza fría. Sus manos temblorosas delataban sus nervios destrozados. La gente entraba y salía sin reparar en su figura, como si fuera un mueble más del establecimiento. La palidez de su rostro, sus ojos desorbitados, su lengua inquieta, que no se cansaba de inspeccionar sus labios, su respirar violento y veloz, todo daba la impresión que se había convertido en un corcel salvaje, desbocado a través de la estepa, bajo un sol infernal. De repente una mano toca el hombro de Lucas y le dice tranquilamente: - ¿Que te pasa viejo, un mal viaje? Era Max, su amigo de toda la vida. - ¡No, que va! Aquí bebiendo el placer de querer estar muerto... - ¿Vas a ir al toque esta noche?
  16. 16. 16 - ¿Yo? No, olvídalo. Esa música que están tocando los grupos ahora esta muy rayada. Prefiero fumarme un porro y encerrarme en mi cuarto a volar. - Pero en este momento ya estas volando... - No tanto como quisiera – Respondió riéndose Lucas - Necesito desprenderme de la conciencia de este mundo para ingresar en el universo cósmico, donde mis letras serán sinfonías de liberación espiritual. Es ahí, en ese trance, donde debo sentarme a escribir mis letras con el polvo del cosmos, que se desprende de los mundos y de los soles que iluminan otras galaxias enteras... - ¿Y con que estilo musical piensa sumerce afrontar tamaña empresa? – Inquirió Max - ¿Estilo? - Interrumpió Lucas - Mi banda no puede casarse con un estilo. Eso es como pedirle a la vida dos días iguales, con el mismo amanecer, con el mismo aire, con la misma medianoche. Nosotros debemos volar libremente lejos de los manierismos estéticos mi viejo. No podemos pecar de conformistas con lo que hacemos, eso es
  17. 17. 17 como venderse a una formula, y para venderme, prefiero morir decapitado. - Bueno si, como sumerce diga. No tiene un porro por hay que me rote... Y allí se quedaron los dos amigos, incrustados en el centro de aquel cuadro soñando en escribir mil canciones únicas con las cuales llegar a la cúspide del rock, y desde allí montar con fuertes riendas todos sus deseos alados.
  18. 18. 18 IV Ella desdoblaba las servilletas al igual que lo hacía con su corazón. Después de merendar, se limpiaba con ellas y las arrojaba a la basura, al igual que lo hacía con su amor. Nunca tuvo motivos para reprocharle nada. Lucas sabía muy bien que el trato había sido tácito y se limitaba a cortejarla sin éxito alguno, mientras ella lo miraba con ternura. Pero no esa ternura de amantes exhaustos después de hacer el amor. No. Era más bien con el cariño que se le puede tener a un perro, a una vieja porcelana, a un edredón heredado por la abuela. Ella miraba todo con ojos que Lucas no podía tener. Por eso él siempre sintió que de una u otra forma ella lo despreciaba, pero cortésmente. Era una mujer incapaz de mostrar en su rostro, en sus acciones o sus palabras, señal alguna de enfado, vulgaridad o desdén. Lucas quería que lo ayudara a ver esas cosas que él no veía, pero ella simplemente guardaba silencio o pasaba
  19. 19. 19 sutilmente a otro tema. Era imposible escrutar a alguien así. Lucas lo intento, y solo logro que ella lo mirara y le dijera "Hola". Claro, ella permaneció entera, de pie, esperando su respuesta. Pero nunca se entero que Lucas se había derrumbado por completo, pensando, de manera infantil que se había dado cuenta realmente que él existía. Y eso es a lo que Lucas llamó imaginación. Nunca supo bien que lo motivo a enamorarse de ella. Solo sabía que cada vez que le encontraba un defecto que lo llevara a desanimarse, aparecía una nueva virtud, una nueva cualidad, un renovado gusto por su belleza física. Era un sentimiento felino que tenia más de nueve vidas. Y nunca moría. Nunca paraba de crecer. Ella llegaba al lugar donde Lucas estuviese y nada ni nadie se movía entonces para él. Detenía su tiempo. Asesinaba las agujas de su reloj interno con su cadencia innata. Siempre estaba en su cabeza. Siempre. Como un tatuaje en su lóbulo frontal, en su hueso parietal, en las corneas de sus ojos. Eso fue lo primero, después descubrió con asombro que su cuerpo no iba donde Lucas quería,
  20. 20. 20 simplemente se limitaba a seguirla. Ella había sido elegida por él, por encima de cualquier otra mujer. El problema era que ella no lo sabía. O tal vez si, pero no le importaba. No era que lo odiara, simplemente no lo amaba. Pero no todo fue tan malo entre los dos. Tuvo también la oportunidad de tenerla entre sus brazos, de besarla, de decirle cosas que sintió por ella, pero no de una manera total, pues temía que alguna desbocada declaración la asustase, o la hiciera pensar que Lucas se estaba tomando todo demasiado en serio y eso la alejara. Pero, para él todo lo relacionado con el amor o la pasión eran en serio. Desafortunadamente Lucas creía que no debía hacerlo de esa manera entonces se escudaba detrás de frases inteligentes que no eran suyas, tomaba actitudes que no le pertenecían. Con el tiempo terminaría arrepintiéndose de eso, pues al analizarlo bien, ella jamás lo conoció. Nunca supo quien era Lucas en realidad. Y eso lo puso más triste aun. Aunque podría ser que ella si sabía más de él de lo que Lucas creía, pues lo miraba
  21. 21. 21 en silencio a los ojos y no decía nada. Solo lo besaba. Y los ojos son la ventana del alma, según dicen. A menos que los vidrios en él estuvieran rotos, entonces si, no supo quien era Lucas. Y es algo muy probable.
  22. 22. 22 V Lucas en esa época vivía en uno de los barrios populares del enorme pueblo, cerca de la vía antigua que llevaba al matadero municipal. Todas las mañanas podía escuchar calle abajo el sonido de los animales enlazados, que al parecer, conociendo su triste desenlace, chillaban despertándolo ya que en su habitación había una enorme ventana de vidrio martillado que daba a la calle. La casa en la que vivía pertenecía a sus abuelos paternos quienes, después del deceso de su madre, lo llevaron a vivir allí, y procuraban las atenciones y cuidados como si él fuese su propio hijo. El patio enorme de la casa permitía divisar en el horizonte un magnifico paisaje de montañas cafeteras y en las cumbre, en días de verano, se podía divisar un enorme nevado. Uno de los primeros recuerdos de los que tenia memoria Lucas, fue de cuando el tenia unos ocho años. Recuerda que había descubierto la manera de abrir la puerta del cuarto de sus abuelos y el enorme baúl que contenía una alcancía de madera en donde su abuelo solía depositar abundantes monedas para
  23. 23. 23 el ahorro. El robaba unas cuantas y se compraba cualquier chuchería, o un helado, antes de volver a casa. Un día el abuelo le descubrió y fue la única vez que intento castigarle físicamente, pero Lucas se oculto rápidamente debajo del sofá y no pudo ser reprendido. Siempre guardo profundo cariño y respeto a su abuelo, hombre de excelente conversación y mirada bonachona. Su abuela, por su parte, siempre fue más severa en la crianza y le propino más de una tunda, producto de sus pilatunas y desobediencias propias de la edad. Lucas siempre dio la impresión de vivir varias vidas a la vez: Una de ellas era en su hogar, donde era el chico obediente, por el cual todos sentía cierta lastima por su condición de huérfano. Otra vida era en el colegio, donde era un excelente estudiante, humilde, razón por la cual recibió cierto trato especial por parte de los profesores, ya que era un colegio privado de niños pretencioso y malcriados. Su padre enviaba la mensualidad para pagar, pero no proporcionaba más ayuda económica, razón por la cual siempre se vio forzado a vivir sin ningún tipo de
  24. 24. 24 lujo en comparación de sus compañeros de clase. Al ser tan buen estudiante, los profesores obsequiaban los libros de texto y materiales para desarrollar manualidades y demás obligaciones. Pero Lucas tenía una vida más, la interna. Pensamientos particulares, decidía absoluta a todo lo que le rodeaba, poco vinculo hacia su familia, muy probablemente ocurría lo mismo hacia sus compañeros de clase. Su padre nunca estaba con él, salvo dos o tres días al año. Su madre había muerto. No tenía hermanos. Su familia materna la veía esporádicamente y la familia paterna se componía de sus abuelos, y de algunos tíos que veía de vez en vez para la navidad. Era un solitario. Siempre lo supo. Suplió su falta de juguetes con imaginación y la compañía aprendiendo a quererse a sí mismo. Era un renegado por derecho propio, excusado en el único motivo de sentir el abandono y la soledad en la infancia. Nunca culpo a sus abuelos, de hecho, fueron de las pocas cosas genuinamente geniales que le pasaron en la infancia, lo demás era descartable, olvidable, poco querible.
  25. 25. 25 La adolescencia trajo consigo a las musas. Lucas no fue ajeno a tales sentimientos. Cuando ingreso al bachillerato se enamoro perdidamente de la hija de uno de los profesores. Todas las tardes pasaba por el frente de aquella casa, que quedaba cerca de la propia, y en varias tuvo la fortuna de verla sentada en la entrada con algún familiar o alguna amiga. Su corazón latía estúpido y febril. Con el tiempo descubrió que ella tenía una relación con un chico un poco mayor de ultimo grado, hijo también de un profesor. Desde entonces relaciono de manera inconsciente ese hecho ante cualquier figura de autoridad, actuando desobediente y contrario a lo que se le indicaba. Un rebelde total. Nadie podía entender esa rabia que guardaba en su interior, y algunos incluso creyeron que su alma andaba mal. Y él lo sabía. Pero nunca le importo.
  26. 26. 26 VI Rita salió corriendo de su casa con un pequeño morral al hombro. Estaba cansada de la sobreprotección de sus padres que la hacían sentir como si estuviera en un acuartelamiento permanente. No podía salir con sus amigos, ni siquiera con sus amigas, ni llamar a nadie por teléfono, ni tener malas notas en el colegio. Era una chica de quince años santurrona por fuera, pero con un febril sentimiento de ser una chica mala por dentro. Un día después de meditarlo mucho, sintió como si ese deseo se hubiera convertido en espíritu y ese espíritu la hubiera poseído por completo. Se levanto, tomo la pequeña maleta de ir a clases, empaco algunas pertenecías, subió al cuarto de sus padres y tomo algo de dinero y algunas joyas de su madre "Reliquias familiares" que guardaba con celo para su hija y que serian entregadas en el momento en que ella se casara para perpetuar la tradición familiar. Rita siempre las vio con algo de respeto pero ese día una sonrisa se dibujo
  27. 27. 27 en sus labios al pensar que en algunas horas terminarían en el escaparate de cualquier vitrina de compraventa. La noche cayó pronto y Rita empezó a sentir temor. El manto oscuro empezó a intimidarla y mucho mas el hecho de ver que las caras que había visto en el día se empezaron a transformar en rostros distintos al caer la noche. Los indigentes empezaron a salir por todas partes y las calles se empezaron a convertir en pequeñas comunas olorosas y decadentes. No tenia donde ir y para esas horas en casa ya sabrían que no estaba y que además se había fugado como una vil ladrona. No, definitivamente su casa no era el lugar, pero ¿a dónde ir? Pensó que con el dinero que llevaba podría alquilar alguna habitación en un hotel, pero no quería despertar sospechas como el por que una niña tan joven con tan poco equipaje estaba rentando un cuarto. No quería que todo el mundo le viera la etiqueta de "Niña fugada de casa de mama" en la frente. Estando en esas reflexiones no se dio cuenta de un grupo de jóvenes que venían en sentido contrario, ni menos cuando uno de ellos al pasar por su lado la estrello con la guitarra que llevaba
  28. 28. 28 colgada. Cayó aparatosamente al suelo, mientras los chicos se apresuraron a levantarla. - ¿Estas bien nena? Lo siento no te vi. – Dijo uno de ellos - Vamos di algo. ¿O con la caída te comiste la lengua?- dijo el otro en tono burlón - Imbécil... - contesto Rita en tono ofensivo. -Tranquila...Solo era un chistecito para que te rieras. Me llamo Lucas ¿Y tú? - ¡Que le importa! - Bueno...ese es un nombre extraño...Austriaco debe ser - Ya no la montes mas, déjala...Mira lo sentimos mucho, no nos dimos cuenta que venias, te podemos ofrecer algo, lo que sea, una gaseosa, una cerveza, lo que quieras, es como para pedirte disculpas... - No gracias, estoy bien, ya me voy...
  29. 29. 29 - Mira, estas calles a esta hora son peligrosas, déjanos al menos acompañarte a tomar el bus, ¿Te parece? Rita se sentía intranquila con la presencia de los tres muchachos, que no eran otros que Max, Lucas y Josué, que venían de tomar unas cervezas y acababan de fumarse un porro compartido. Estaban ebrios y contentos y como todo buen ebrio, eran amigos de todo el mundo. La chica sintió vergüenza de decirles que no tenia donde ir, y el ofrecimiento de compañía, la hizo sentir tranquila en el medio de la noche. Finalmente accedió a que la acompañaran a tomar algún transporte a casa. -Me llamo Max. -Y yo Rita. Mucho gusto. - Rita "Queleimporta". – Tercio Lucas con voz enredada de borracho. - Cállate idiota. - Le dijo Josué. - ¿Idiota como el de Dostoievski?
  30. 30. 30 - No. Idiota con patada en el culo... - contesto Josué asestándole un puntapié que lo mando de bruces al suelo. - y eso es para que no vuelva a tumbar a las nenas en la calle...pendejo. -Ah si...esto es una guerra. – Contesto Lucas con una sonrisa parándose del suelo y correteando a Josué en mitad de la calle. Las ocurrencias de los chicos terminaron haciendo reír a Rita que se sintió mas tranquila en el medio de aquel grupo. Bajaron algunas calles hasta llegar a la avenida principal, donde aun se veía presencia de transporte publico. - Bueno, ¿Cuál bus te sirve? – Pregunto Max - Aquí pasan varios que me llevan a casa. Gracias por acompañarme. - No, yo te dejo cuando te subas al bus, antes no. - De verdad aquí me pasa transporte súper rápido. No te preocupes...
  31. 31. 31 - Si pasa tan rápido, entonces no hay problema si esperamos contigo. Rita empezó a fingir que miraba con interés los buses que pasaban en la falsa espera de tomar alguno que le sirviera. En su infantil inexperiencia no sabia que decirles para que se fueran. Los chicos encendieron unos cigarrillos y empezaron a bromear entre ellos mientras el tiempo y los autos seguían pasando. Transcurrió alrededor de media hora. - Menos mal es "Súper rápido" que te pasa transporte...- Dijo Lucas en tono burlón. - Bueno...es que...la verdad, no tengo donde ir.... me escape de la casa hoy....siento mucho hacerles perder su tiempo, pero ya lo saben, así que...ya se pueden ir...yo me las arreglo sola... Exclamaciones y silbidos salieron de las bocas de los jóvenes. Fue entonces cuando Josué dijo. - ¡Maldita sea! ¿Y por que no hablaste antes? Vamos y te quedas en mi casa....hace rato estaríamos allá. Y yo aquí aguantando frio...
  32. 32. 32 - Claro...como es ella si "Vamos y te quedas en mi casa" pero la otra noche que no me dejaron entrar a la casa por llegar tan tarde le pedí que me diera posada y me dijo que eso me pasaba por andar perdiendo el tiempo en la calle de noche con mi "filosofía trascendental" y otras historietas mas... - Reprocho Lucas. - Sin escenas de celos... - contesto Josué riéndose. – Mas bien encendamos otros cigarros... - Mira yo te agradezco el ofrecimiento, pero no...Me da pena...mejor me quedo por acá y después pienso que hago. - No le des mas vueltas. – Dijo entonces Max.- Es lo mejor que puedes hacer. Pasar la noche sola en estas calles es un error del que te puedes arrepentir toda tu vida. Quédate esta noche en casa de Josué con nosotros y mañana piensas con calma que vas a hacer. - ¿Nosotros?... ¿Y en que momento los invitaron a "Mi casa" que no me di cuenta? - ¿Entonces a donde mas nos vamos a tomar el vino? -¿Cuál vino? – Contestaron a dúo los otros.
  33. 33. 33 - Pues el que voy a comprar ya mismo en esa licorera...ya vengo. – Contesto Max entrando a comprar el licor. - Ese es otro cantar... – Contesto Josué. - ¿Cómo el del mío cid? - Pregunto Lucas. - ¡Este marica! – Replico Josué propinándole otra patada al pobre analogista de novelas. Finalmente llegaron a casa de Josué y se instalaron en la sala. Max destapo las botellas de vino y empezaron a tomar. Como no había nadie en su casa, Max se sintió tranquilo de poder pasar la noche con los demás sin tener que dar explicaciones a nadie al siguiente día. Rita, escapada, empezaba a sentir igualmente esa libertad. De Josué, ni hablar, así vivía ya por bastante tiempo, y en cuanto a Lucas, en su estado de embriaguez todo le daba igual. Con algunos tragos era un tipo lucido y un intelectual, pero si excedía el limite era un bufón de poca monta y todo rasgo de inteligencia quedaba profundamente dormido en lo mas profundo de su ser. Todo muy normal, pues así era la época.
  34. 34. 34 Después de algunos tragos, Rita se desconocía a si misma. Empezó a elevar el tono de voz y termino hablando sin parar acerca de su aburrida vida en el colegio y al lado de sus padres. El vino, algo que nunca había tomado, le hizo hacer algunos gestos al principio, pero luego empezó a beber desaforadamente. Se embriago rápido y termino profundamente dormida en uno de los sillones. Los demás encendieron un poco de yerba y la fumaron en silencio sumergidos en sus pensamientos alucinados. Excepto por Max, que se quedo pensando en el por que se había ofrecido a comprar mas botellas de vino gastando mas de lo que tenia presupuestado en licor aquella noche, y se sincero con su conciencia al descubrir que lo hizo porque no quería que Rita se quedara sola con Josué, y no por un sentimiento protector o porque su amigo fuera un depravado o algo así, lo hizo porque inconscientemente en ese momento sintió celos...La chica, con su mirada dulce y su blanca piel, le gusto desde que la ayudo a levantarse del suelo, y el estar allí en esa casa esa noche era para cerciorarse que ninguno de sus dos amigos se le adelantaran con ella. Y eso lo hizo sentir mas tranquilo. Josué también se dio cuenta de todo lo
  35. 35. 35 ocurrido, a pesar de la acción. Pero el también se dio cuenta de que la chica le había gustado, ya que si no hubiese sido así, el no le hubiese ofrecido estadía a ninguna persona extraña, pero cuando se dio cuenta de que Max había organizado todo para no separase de Rita, decidió simular su contrariedad y actuar como si nada le importara. No quería demostrarles a los chicos que le estaban estropeando sus planes de quedarse a solas con Rita y a ella que le había gustado de entrada también. Ya tendría tiempo de ver como organizaba sus ideas...
  36. 36. 36 VII Y bien, Lucas tenia esos diecisiete años, y su novia lo había dejado y se había ido a otra ciudad a buscar una vida mas formal. Lucas no tenía nada que perder. Estaba cambiando y se sentía como un triste pájaro encerrado en una jaula que estrellaba sus sombras en su adolescente habitación. No sabia para donde iba, ni que iba a hacer, y por algún extraño motivo no tenia miedo. Lucas siempre sentía que tenia algo raro en el que no lo hacia normal. Sentía que seria famoso y jamás seria olvidado, pero también reconocía que ese quizá era el sueño más vulgar que se podía llegar a tener. El sabía que algo había cambiado en su cabeza y tenia que emigrar. Pero nunca tuvo donde ir. Siempre fue una sombra paria en todas partes. Siempre se sintió con esa tonta sensación del que sale a la pista de baile y no sabe bailar. Y era verdad: No le gustaba el baile, ni la música tropical ni nada relacionado con esas cosas.
  37. 37. 37 Lucas recordó el día que la vio por primera vez y salto su corazón. Que hermosa situación. El pecho te duele porque suena fuerte adentro. Ella lo miro y Lucas cayó vencido. Quizás se enamoro realmente por primera vez. Como un tonto y su primer amor buscaba encontrársela casualmente para no saber que hacer entonces. Sus amigos pasaban por cosas parecidas así que estaba todo bien, todos iban por el mismo camino, aprendiendo a equivocarse para hacerlo bien en la próxima. La inevitable depresión adolescente, como las chicas, el diario y las reuniones familiares, y la estúpida idea de que moriría muy joven y seria inmortal, pero el cielo es perfecto y no requería su presencia. Aunque siempre soñó con vivir como en un cementerio y flotar entre tumbas sin salir nunca más del lugar. Quería verse más dark y se tomaba fotos en ese lugar mientras las viejas beatas lo miraban raro pensando en actos satánicos porque un chico así no daba para más. Charlotte se fue a vivir a la habitación que rentaban en la casa de los abuelos Lucas por recomendación de él
  38. 38. 38 mismo y su vida se hizo mucho mas entretenida e intensa. Buscando un tinto se divertía sentándose en el patio y esperando verla pasar, escuchar su voz, o su risa y su tremenda educación inmanejable para él, ruborizándolo y haciéndolo tartamudear. Era casi como estar viviendo con ella, separados por una gruesa pared. Lucas no sabía como llegar a su corazón. Pero divinamente no hacia falta hacerlo, ella llego a él, a pesar de su tremenda estupidez. Terrible estudiante de último grado de bachillerato, pero iluminado, no necesitaba estudiar mucho para aprobar materias. Una tarde escuchando insipiente rock en un viejo walkman mientras cantaba con su extraña voz y un piropo casual insinuando que Lucas lo hacia muy bien, y ese no saber que decir, a pesar de haber sido toda la vida charlatán y dicharachero fue suficiente. Ya estaba enamorado. Ya estaba totalmente jodido.
  39. 39. 39 VIII Las flores en la ventana. El sol de las diez de la mañana las iluminaba. Un suave viento las iba meciendo. El bus pasaba ruidoso y ella se asomaba aun con algo de sueño y después corría la cortina blanca, un poco gastada ya y se volvía a tirar en la cama. Sus sentimientos se revolvían furiosos en su pecho y sus pensamientos se estrellaban violentos en su cabeza y Charlotte se mareaba, entrecerraba los ojos y se quedaba dormida. El gato ronroneaba y se tiraba en el pequeño tapete. Pasaban las horas en el reloj de péndulo de la pared de pintura gastada, impregnada de sombras de sus tiempos perdidos. Habían pasado varios meses. Vivía sola en una habitación en la ciudad lejos ya de la casa de los abuelos de Lucas. No quería saber mas nada de él. Comía sola y amaba en soledad. Amantes no habían faltado. Todos transitando en lapsos cortos de tiempo por su vida. Nadie interesante. Nadie a quien referenciar. La mesita de noche y el cajón repleto de cartas eran como una manía. Algo cotidiano. Le gusta abrir el cajón, levantar un poco la vista hacia el
  40. 40. 40 techo y tomar una carta al azar. Sentía como la voz de él parafraseaba su lectura. Sentía su aroma a cigarrillos y la calidez de aquel cuerpo. La tinta en algunas de esas cartas tomo un color sepia que las hacia más interesantes aun. Parecían algo antiguo. Una ornamentación vintage. Un souvenir. La lluvia caía violenta en la ciudad. El invierno arreciaba y empapaba todo a su paso. A veces llovía tan fuerte que no se podía ver más allá de un metro. La lluvia modificaba los paisajes. Cambiaba el comportamiento de la gente, del tránsito, de la vida misma. Charlotte abrió de nuevo sus ojos y ya iban a ser las tres de la tarde. En la nevera no tenía comida. De hecho no tenia nada. La nevera estaba apagada y desenchufada desde hacia mucho tiempo. En la cocina solo había dos o tres ollas y algunos trastes viejos. En la alacena aun le quedaba una lata de atún. Charlotte la abrió con desgano y el gato empezó a refregar su lomo en la pierna de ella. Se sentaron los dos en la cama a comerse esa lata de atún con un vaso con agua del grifo. Las gotas pegaban furiosas en la pequeña ventana de su habitación. A ella no le importa. Ella solo salía de
  41. 41. 41 noche. A Charlotte siempre le gusto bailar sola en los antros nocturnos del centro de la capital. Encendió un cigarrillo y vio la televisión sin volumen. Charlotte estaba atrapada en la inmensa abulia del desempleado. No había horarios que cumplir. Nada por hacer. Ningún lugar adonde ir. Ningún lugar adonde ir... A las seis de la tarde entraba en la ducha. No tenia agua caliente, pero le gustaba el agua fría, que ese día estaba mas helada que nunca, se tomaba su tiempo para lavar su cabello, largo, algo ensortijado, y muy abundante. Hacia poco había cumplido veintitrés años. No sabía si podría tener hijos o no. Probablemente no podía hacerlo. Alguna vez estuvo embarazada pero a las pocas semanas le detectaron un embarazo ectópico y no pudo ser. Una desilusión más en su vida. Un momento más para tratar de olvidar. Charlotte tenía un buen cuerpo. Su piel era blanca, sus cejas gruesas y marcadas, su sonrisa picara y
  42. 42. 42 maliciosa. Era una excelente bebedora de cerveza. El cigarrillo era un vicio que nunca había abandonado. Su familia le enviaba algo de dinero del extranjero. Creen que esta en la universidad y que en algún tiempo será una gran diseñadora. Una gran farsa. Ella abandono en el primer semestre. Ella quería correr ebria por la avenida séptima los viernes por la noche. El dinero servía para pagar su pequeño apartamento, el internet que no le podía faltar, para pagar transportes, bebidas y algo de comida. Era una buena vida, pero ella sabía que en algún momento todo eso se vendría abajo y aun no sabía que se iba a poner a hacer. Charlotte no tenía ninguna preparación para trabajar, excepto la experiencia como cajera del supermercado. Siempre se imaginaba vendiendo cosas usadas o manillas de hilo en la plaza España y le daba risa, pues pensaba que terminaría allí tarde o temprano aunque no era esa su vocación. De hecho, ella sentía que no tenía ninguna. No le gustaba pensar demasiado en eso. Recordaba a su padre y le daba vergüenza. El hombre alto de bigote recio al cual ella siempre amo. El ya estaba muerto. Ella fue motivo de alegrías y tristezas a lo largo de la vida del
  43. 43. 43 hombre. No hablaba de como murió. Esos temas eran de una naturaleza delicadísima y privada. A veces lloraba. Los recuerdos adolescentes y la vez que se fue a vivir a otra ciudad con aquel hombre casi en contra de los deseos de su padre. "Que mierda, me hubiera quedado mejor en casa" pensaba Charlotte y corría rápidamente la pagina en su mente y se entretenía con cualquier otra cosa. Estaba pensando en escribir un libro. No sentía que era muy buena haciendo eso, pero a ratos le llegaba inspiración. Alguna vez conoció a un chico que le gustaba escribir y Charlotte le pedía que escribiera algo sobre ella y para ella. Pero fue una gran decepción. Su mesita de noche estaba llena de sus cartas. “El tonto escritor” Pensaba. Y suspiraba para olvidar. La ciudad últimamente andaba muy alborotada. La gente salía a las calles a marchar y a protestar. Ahora era por el tema del transporte público. Siempre llegaban las fuerzas especiales a dispersarlos con fuertes chorros de agua, gases lacrimógenos, detenciones y golpes de bastones y botas. Pero la gente siempre protestaba.
  44. 44. 44 Decían por ahí que algunos sectores privados estaban financiando esas protestas porque querían un estado de caos. Querían alborotarlo todo. En Venezuela las cosas iban peor. El régimen socialista estaba cansando a un gran sector de la población, pero allá la represión era más fuerte. Mucho muertos, detenidos, torturas, desinformación. Los países de Bolívar andaban de capa caída. Charlotte observaba esas noticias por la televisión. En las redes sociales también la gente opinaba mucho, pero ella trataba de no meterse en eso. Ella era hedonista. Ella nunca gusto de la política. Ese era un jueves para salir a la zona de chapinero. Había allí un bar ochentoso y medio dark que le gusta mucho. El tipo que lo atendía era un gordo medio calvo de cabellos largos que vivió la década del ochenta con pasión. Toda su locura termino el día que escucho el primer single del álbum "Nevermind" de nirvana por la radio. Los acetatos fueron reemplazados por cds, las lycras por camisas de franela y el maquillaje y los peinados lacados quedaron en outside. Rumio su aburrimiento mas de diez años, un día se canso de ser obrero de una fabrica de mierda y abrió su propio bar en
  45. 45. 45 el que colocaba su música a todo volumen y en el que se refugian muchos otros como el, que viven encapsulados en el tiempo junto con chicos también que hubiesen dado lo que fuera por vivir esa época y se disfrazaban graciosamente con atuendos ya pasados de moda. Charlotte salió pasadas las ocho de la noche. El gato levanto levemente la cabeza al escuchar la puerta abrirse mientras ella le enviaba mimos que el no atendió y volvió a cerrar los ojos. Ella salió a la calle y noto que ya la lluvia había pasado. Estaba haciendo ese frio que a ella le parecía tan agradable mientras encendía un cigarrillo y se entretiene esquivando charcos saltando con sus botas de caña alta en los andenes. Uno que otro piropo de hombres que detuvieron su marcha para verla pasar. La blusa negra entallada y escotada cumplía con su función a la perfección. No tenía senos muy grandes, tampoco eran muy chicos. Con un buen sostén de levante alcanzaba. El bus paso justo a tiempo y ella se refugio en la ultima silla mientras se colgaba escuchando las historias de las personas que se subían al bus en busca
  46. 46. 46 de unas cuantas monedas. Todos para los que la vida era una cagada. Transito unas pocas cuadras y llego al bar. La primera cerveza siempre era de cortesía. Una canción rockera siempre era suficiente para que ella empezara a tararear. Ella sabía que había un tipo en la mesa del fondo que la estaba observando. Ella ya lo había visto y no le había llamado la atención. Ella quería cantar sola. No quería que nadie la molestara ese día. Entonces paso lo inevitable: Llego la cerveza enviada por el galán. Ella no miro a ninguna parte. Solo tomo la botella y empezó a beber. El tipo se acerco. Ella lo vio por el reflejo de la barra. Entonces sonó una canción y ella se paro justo cuando el tipo le iba a hablar, y lo hizo con una precisión quirúrgica y se fue junto al barman a bailar. El ya la conocía y le sonreía mientras le da un fraterno abrazo. El tipo se quedo allí derrapando en la nada y la vergüenza recorriéndole el rostro. Otros en el bar se dieron cuenta de la acción y se rieron sabrosamente. Al tipo no le quedo de otra: Pagó rápidamente la cuenta y salió de allí. Charlotte lo vio alejarse con algo de culpa. Pero la cerveza sabía bien y
  47. 47. 47 ella retorno a su lugar. La música seguía sonando. Había Empezado a llover otra vez.
  48. 48. 48 IX El amor debería ser como una luz. Una luz al final del camino ascendente. Una luz que rasgue las tinieblas. Una luz que se quede encendida y no se doblegue por el viento. Que no la apague la lluvia. Que no se desvanezca en el tiempo. En eso pensaba Lucas mientras veía el camino por aquella ruta. Esperaba que en el serpenteo del trayecto esa luz apareciera. La noche lo cubrió todo discretamente y la luna asomo encima de las montañas. Iba caminando con su luz y todo parecía sumergido bajo el agua. El olor de las ramas de Café llegaba hasta él. Los eucaliptos no se movían. El camino contaba historias en el medio de sus grietas, cantaba con las piedras, arrullaba todo asfalto. Lucas no deseaba volver a ese lugar. Lucas no podía detenerse jamás. El camino hizo una pausa y retrocedió por él. Se estaba quedando dormido y estaba regresando a ese lugar donde nunca pensó volver. Estaba drogado. Hacia frio. Era la medianoche. Casas silenciosas y aisladas aparecían ante él. Parecían abandonadas. Parecían plantas marchitas.
  49. 49. 49 Había algo familiar en la ruta, pero definitivamente él sentía que no pertenecía al entorno. Un gato caminaba jubiloso y feliz. Le muestra como hacerlo. Lucas trato de imitarlo. Enrosco su espalda y estiraba el cuello por la ventana, mirando la luna redonda. Intento ponerse de pie rápidamente, pero se golpeo la cabeza con el techo del vehículo. El gato no estaba. El gato ya se había ido. Abrió la ventana y una suave brisa le golpeo el rostro. Una llovizna que caía divertida. ¡Que llueva! Pensó Lucas. Entonces empezó a sentir miedo. Temía que la lluvia lo llevara de regreso. Recordó la farola con la luz encendida de la entrada del pueblo. Solo esperaba que esa luz estuviese allí, cuando algún día regresara. Solo eso quería. El silencio era absoluto. Si prestaba atención y se concentraba por encima del ruido del vehículo, alcanzaba a percibir quedamente el ruido de un rio. Intentó pensar en algo, pero no se le ocurría nada. Solo recordó su sonrisa. Su hermosa sonrisa. Sus ojos grandes que lo miraban. Solo recordó el olor de su cabello. El
  50. 50. 50 color de su piel y el sexo que se hizo ausente cuando ella definitivamente se alejo. ¿O fue él quien se desvaneció? No lo tenía muy claro. Siempre pensaba en que fue él quien se corrió a un costado, porque pensaba que ella no lo amaba. Pero después recordaba esos mensajes, esas conversaciones, los leves toques, en como interfería para que se fijara en ella. Entonces ¿De que se trataba? A veces pensaba que quería tentarlo, para medirlo, para ver hasta donde era capaz de llegar Lucas. El problema fue que al hacerlo, nunca más pudo olvidarla. No sabía si ella se había olvidado de él. ¿Como saberlo? Jamás supo nada de ella. Quizás por eso nunca la olvido. Nunca olvido lo que no sabia de ella. Había tratado, muchas veces, por muchas horas, minutos, segundos, instantes, de sacársela de la cabeza. Y eso funcionaba de vez en vez. Distraía su mente con sonidos, ideas, imágenes. Pero nunca trato de sacarla de su corazón. Y ahora que lo pensaba, en ese orden de ideas, había perdido miserablemente todo su tiempo. Todo eso ocurrió, por el simple hecho de no estar seguro si se
  51. 51. 51 trataba de ella o era problema de él. Menuda tontería. Como si solo eso fuera el amor. Pero si estaba plenamente convencido de todo el daño que en él dejo. Lo sabia porque le dolía, allá, bien adentro. En ese lugar donde no llegan los medicamentos. Allá, donde no se pueden hacer suturas. Ese lugar que no se puede ver en radiografías. Igual, era una historia que ya había pasado, ella se fue con sus idas y vueltas, con sus amigos, sus libros, sus cartas, sus noches y sus días. Ella se fue con sus mares, con sus barcos y sus gaviotas. Lucas pudo haber sido una buena puesta de sol, pero solo fue un arrecife donde no se podía atracar. Con los días se dio cuenta que se había convertido en alguien muy sentimental. Y no entendió como algo tan breve podía llegar a ser como un "Para siempre" Porque eso parecía mucho tiempo para él. Pero así era el asunto, las cicatrices se hacen menos visibles con el paso del tiempo, pero nunca se borran. Nunca. Y ella dejo su cicatriz en él.
  52. 52. 52 X Una noche, sentados en un parque bebiendo algo de licor barato, Max le pregunto Lucas que pensaba con respecto a la política. Lucas le contesto: - Pienso que el hecho de ser parte de la masa, del pueblo, nos obliga a ser sometidos inevitablemente. La única forma seria unir fuerzas y tratar de cambiar el modo en el que operan las cosas, no solo en este país, sino en el mundo en general. Llámense capitalistas o comunistas, al final todo es lo mismo. Pero en una situación tan difícil como la que atravesamos en estos momentos, no da para tanto. Cada quien se preocupa por tratar de sobrevivir y eso les ocupa la mente. No hay espacio para la reflexión social, solo para trabajar duro para llegar a tener una vida más o menos decente sin tener que recurrir a formas delictivas para vivir mejor. Es como si te anestesiaran desde el momento en que sales a la calle a buscar el sustento con la droga del conformismo y la abulia
  53. 53. 53 mental. No condeno a nadie por este hecho, pues es entendible. Para mi lo importante es tratar de moldear mi vida a mi modo y salirme con la mía. - Pero... ¿y si eso no pasara? ¿Si un día ese ideal se termina ante la necesidad de sobrevivir y tienes que ponerte del otro lado, dejando atrás esa convicción? - La idea es que mis sueños sean el vehículo por el cual voy a poder depurar esa situación. Es como aquel niño que quiere ser panadero y se levanta todos los días en la madrugada para ir a la panadería del vecino a ver como se amasa el pan. Al crecer va a buscar las vías por las cuales llegar a ser un buen panadero, ya sea trabajándole a alguien mas o intentando montar su propio negocio. Lo importante, que es el conocimiento de cómo hacerlo, ya lo tiene, pues duro años viendo como era la forma de ejecutar su oficio. Si sigue fiel a esa meta y no se corrompe por sus necesidades, llegara un día en que se siente en su gran panadería y coma el pan que el mismo hace, con el disfrute de que es lo mejor que ha comido en su vida, porque lo hizo el, o sea mediocre y haga pan sin sabor, solo por la mecánica de hacerlo. Todo
  54. 54. 54 depende de cómo alimente su ilusión y como decida pulir su propia técnica. - ¿Y si definitivamente el sueño no se cristaliza? -No podría ser un ente estorboso en un mundo lleno de entes. Simplemente aceptaría la derrota y me suprimiría del mundo... - ¿No le temes a la muerte? - Creo que aquello a lo que le tienes miedo, no es algo bueno, y la muerte no puede ser sinónimo de algo malo u oscurantista. El problema es que el hombre en su proceso de evolución decodifico las imágenes, los símbolos, y en algún momento, mentes infectas y no aptas, transformaron la equivalencia de ciertas cosas en algo definitivamente maligno, sin serlo. Pasa con la muerte, con el sexo, con la religión, o inclusive, hasta con la droga. Cuando me fumo un porro entro en un contacto íntimo y profundo con los elementos que me rodean a través de la expansión de mi interior. Alcanzo a vislumbrar aquellos pequeños detalles que el ojo, por su
  55. 55. 55 torpe naturaleza, no puede percibir, y es entonces, cuando empiezo a comprender y a sentir el mundo de forma distinta. Las drogas para nuestros antepasados tal vez tenían otro nombre y no se llamaban drogas, tal vez eran bebidas o sustancias especiales para cierta clase de ritos y se usaban con respeto y devoción. En esos procesos de evolución y cambio, algunos hombres poderosos quisieron quitarle a los otros el poder de análisis y contemplación, para volverlos manejables y moldeables y dijeron: ¡No, eso es malo! Y ahí termino todo. La cohibición nos hizo cobardes y ahogo la voz interior que te dice: reacciona. Lo malo no son los elementos, o los sentimientos, o las formas. Lo malo fue el nombre con el que se les rebautizo y el significado castrante con el que se les embadurno para que fueran aislados de los pensamientos de los hombres. Los dos se quedaron en silencio mirando hacia la noche estrellada. Había una luna enorme que alumbraba todo, hasta su propia eternidad imaginaria.
  56. 56. 56 XI En ese año tenia por requerimiento académico que prestar servicio alfabetizando en horas nocturnas en escuelas publicas a gente adulta que por uno u otro motivo no podía, o no quería, estudiar de día en el modo convencional. A pesar de la noble intención, Lucas no entendía como encontraban probable que una persona que no tenia ni la más mínima idea de como aprender realmente, ahora enseñara. Pero era requisito y había que completar las horas, así que había que hacerlo. Una de las primeras noches de este proceso de alfabetización estaba sentado en la mesa del patio de los abuelos intentando pensar que diablos iba a enseñar cuando Charlotte llego y se sentó en la silla de al lado y le pegunto que estaba haciendo. Casi como un idiota intentó explicarle su situación y demandó que no podía hacerlo. Ella tomo un trozo de hoja de papel en blanco y le escribió una frase que lo acompaño de ahí en adelante:"Nunca diga no puedo... ¡Hágalo!" Y Lucas la miro como si fuera de otro planeta y ese día descubrió que más
  57. 57. 57 que enamorado, estaba totalmente jodido y no sabía que iba a pasar, pero en el viaje de vuelta a casa, después de las clases, se fue fumando un cigarro y cantando bajo mientras reía como un tonto sin saber muy bien por que. Después de algunas clases descubrió que le encantaba enseñarle al grupo que le habían asignado y uno de esos acudientes le agradeció por enseñarle a leer y se sintió emocionado y justo ese mismo día lo echaron porque el tipo que dirigía el sitio donde Lucas iba era un hijo de puta loco que no se aguantaba que a él le gustara ir a otros salones a hacer tonterías y hacer reír a la gente, pero le quedo el consuelo de mandarlo a comer mierda en su puta cara, eso si, después de que le entregara la hoja firmada con las horas que allí había completado. Tuvo que encontrar otro lugar para terminar su proceso, y allí quien se encargaba del tema era una chica de otro de los colegios de aquel pueblo, con un enorme trasero y que según Max, era tremendísima, pues cada vez que la visitaba el novio, le dejaba la falda encima del pecho. Allí tuvo uno que otro problemilla con más de un gamín de la zona, pero finalmente terminó su periodo de enseñanza.
  58. 58. 58 Lucas rescato de esos días varias cosas: el sabor de los cigarrillos, en especial el sabor de ese primer cigarrillo. Nunca más pudo volver a tener esa sensación y mataría por tenerla de nuevo alguna vez. Había fumado tanto, tanto, que ya los cigarrillos no le sabían a nada, solo jugaba con el humo, con sus formas, pero el tabaco en él ya se había mezclado hacia mucho y por lo tanto pasaba, como si nada. También rescato el sabor del aguardiente. Lucas no tomaba mucha cerveza, que era algo más relajado, manejable, la cerveza tenia algo de noble que lo iba llevando a la embriaguez de manera pausada, paso a paso, cerveza a cerveza. Pero el aguardiente no. Con el aguardiente solo habían dos momentos posibles: sobrio o ebrio. No medio borracho o "prendido" No. O estaba en sano juicio o estaba ebrio. Y claro, eran sus primeros tragos, y Lucas no sabia dosificar la bebida, simplemente bebía como una bestia y ya. Recordó una vez que se sentó con Charlotte a tomar cerveza. El bar era oscuro y las parejas bailaban. Pero Lucas tenía su fobia a los bailes. Él nunca llego ha entender por que diablos no le gustaba bailar, pero nunca lo soporto. Le parecía tremendo lio el estar junto a una chica con unos pasos mas bien
  59. 59. 59 absurdos y sudando, y esa música de mierda llena de trompetas y congas...uffff. Creo que a pesar de ser de un país prendado del cariño a lo tropical, no tenía ese swing. Pero estando allí, con ella en ese momento, era feliz. Ese día intento besarla, pero no lo pudo hacer. Las cosas se dieron al revés y se quedo en la madrugada recostado a un poste de luz, tomando una cerveza en lata mientras pensaba en lo triste que son algunas cosas a veces. Sin querer estaba madurando, creciendo, aprendiendo a vivir, de mala manera. No hay una escuela para eso. No se puede hacer de otra forma.
  60. 60. 60 XII Los sueños de tener una banda empezaron alguna mañana en medio de la clase de literatura. Lucas estaba distraído en la contemplación de una imagen pintada en la pared de Porfirio Barba Jacob. Pensaba que esos tipos habían llevado una vida muy rockera, aunque nunca habían tenido una guitarra eléctrica en sus manos, y de repente, como un aluvión, se le ocurrió, que él tal vez podía llegar a ser un músico. Estaba claro que las clases le importaban muy poco y que no tenía ni sueños ni proyectos de vida concretos. Su perfil encajaba a la perfección para este caso. Desde ese momento empezó a modificar su aspecto externo e interno. Aparece el cabello largo y las inevitables perforaciones en las orejas. Sus jeans rotos, en anarquista deseo de mostrar su rebelión, aunque sin saber contra que se rebelaba concretamente. Primeros libros de temática existencialista, ambiente inestable, desorden bipolar y necesidad de ir en contra de toda regla establecida. Cigarrillos y cervezas, ramificaciones de nuevas
  61. 61. 61 amistades que se van uniendo en la metamorfosis. Aparece la noche, vista desde una nueva perspectiva. Era como una musa, una diosa, una madre que protege y encanta con su halo. Llegaron las drogas, la yerba, siempre efectiva al momento de desprenderse de los hilos que conectan este mundo y la realidad. Aparece el amor, hermoso y magnificente, pero muy bizarro al mismo tiempo. En medio de todo este coctel, una noche, al calor de unas cervezas, decide junto a Max, empezar a formar una banda de rock. Algún tiempo atrás, Lucas había desempolvado una vieja guitarra del desván de la casa de sus padres, le había comprado un nuevo encordado y había empezado a practicar sus primeros acordes en la casa de un amigo que tenia algunas nociones básicas sobre el instrumento. Después de algunos meses ya podía decirse que tenía algo de dominio sobre la guitarra, aunque no era del todo convincente. Cada vez que lograba con éxito tocar completo algún tema que le gustaba, Lucas empezaba a soñar en grande: Se imaginaba las luces y los grandes escenarios repletos de gente que lo aplaudían y le pedían más canciones. Vivía en la euforia de aquella ilusión y le encantaba gozar ese mundo interior que se
  62. 62. 62 había construido para darse ánimos. Por su parte, Max había empezado también su aprendizaje con la guitarra y llego a tener el mismo nivel de conocimiento que Lucas, aunque no la misma destreza. Por esa razón cada vez que se reunían a interpretar alguna canción, Lucas rasgueaba los acordes y cantaba, y Max utilizaba la guitarra para tocar los bajos. Después de algunos meses de suplicas y promesas de buen comportamiento, de buenas notas académicas y de alguno que otro trabajo extra en casa, los padres de Max le compraron su primer bajo, y lo mejor: ¡Con amplificador! A partir de ese momento la casa de Max se convirtió en el sitio oficial de ensayos del dúo. Se encerraban en la habitación y Lucas conectaba su guitarra acústica en el equipo de sonido con un viejo micrófono que le había regalado un tío. Duraban horas y horas, entregados a la labor de acoplarse, para lograr un sonido mas compacto. Le estaban dando de comer al pequeño monstruo naciente de la música entre ellos.
  63. 63. 63 XIII Día. Se azula el horizonte gigante. El sol naranja asoma. Se puede ver deslizándose sobre la piel. Ilumina las montañas, las casas, la inmensidad de nuestras vidas. No hay por que cambiar nada de esta escena. La mañana cambia todo. El sol todo lo calienta. El violento sol de la tierra donde nació Lucas. El rio magdalena y los palos cargados de café. El asfalto de la recta que lo aleja de donde nunca estuvo realmente, porque siempre vio sin mirar. El asfalto que pasa por las tierras de avalancha y tristeza. La carretera llena de frutas y avena fría. De prístinas llanuras y magia a la distancia. No necesitó mucho equipaje para donde iba. No hacia falta ya mas nada. Las curvas ascendentes y el fresco aroma de las montañas. De gente más valiosa que el oro. Con sangre roja, sangre de verdad en las venas. Cada caserón vacio del camino brillaba como un diamante. Cada machete era tan efectivo como un arma cargada. Todo lo que veía lo sentía en su corazón. El suelo, el cielo, cada ser vivo que observaba en aquella ruta vivía dentro de él. Dios
  64. 64. 64 sabía que estaban dentro de él. Ese era el lugar de donde pertenecía. Es de lo que estaba hecho. Una parada rápida. Una quebrada discreta detrás de algunos matorrales. Lucas introdujo su mano en ella. La carretera era como el mismo rio que atravesaba toda esa tierra. Como el amor que nos atraviesa, dejando remolinos, anunciando torbellinos, aguas fugitivas que vienen y van. Como los ojos de los viejos desterrados de sus tierras, dejando atrás el monte y el mundo que conocían. Ya no tenían sus vacas, ya no resonaban los trapiches. Los trabajos jornaleros, las desyerbas, la recolección de los granos, todo, todo iba quedando atrás como las espumas que anunciaban que el rio estaba picado. A Lucas le hubiese gustado que Charlotte se enterara de muchas cosas: Que supiera que nunca dejo de recordar su rostro. Le gustaría que supiera que aun arañaba el tejado de su casa como un gato. Seguía las mismas líneas que dejaron sus pasos el día que la conoció y el día que la dejó. O el día que ella lo dejo a él. Aunque eso no haya ocurrido el mismo día. Ella fue la lección que
  65. 65. 65 Lucas tenía que aprender. Él podría haber sido su fuerza, pero ella estaba rota y no sabia Lucas como armar tantos pedazos. Pedazos que rozaron su alma y la dejaron débil, mucho tiempo. Las tazas de café y los cigarrillos a medio fumar. Los libros de páginas amarillas que no leyeron nunca. Lucas analizo su vida y vio su egoísmo. Solo pensaba en él. Quería hacerse feliz con ella, pero nunca descubrió realmente que la hacia a ella feliz. Y eso era como una porcelana que se cae torpemente de las manos y se destroza contra el suelo frio, en un lugar cualquiera. Ella siempre le hablaba de las cosas que eran como materias pendientes en su vida, pero Lucas estaba tan fascinado con Charlotte, que ni siquiera podía prestarle atención a sus palabras. Sembró en él rosas de piedra que no paraban de crecer, y sus duras espinas le rayaban el alma por dentro y sus surcos en la carne lo estaban matando. Charlotte en él era solo cadenas y más cadenas que no lo dejaban levantar la cabeza. Sentía que ella lo había matado desde siempre. Ella lo destrozaba desde siempre. Y siempre, iba a creer en ella. Y Lucas pensaba que era eso, lo que lo iba a hacer morir muy pronto. Y no podía evitar llorar al pensar en Charlotte, mientras se
  66. 66. 66 alejaba de su pueblo en aquel vehículo de servicio público que lo llevaría a la gran ciudad.
  67. 67. 67 XIV Los días pasaban y Lucas seguía intentándolo con la guitarra, días enteros. Después de algunos meses de montar canción tras canción, llego el momento de pensar en una guitarra eléctrica. Sus abuelos, ante la petición de compra del instrumento, argumentaron no poder realizarla por cuestiones económicas. Y si había un poco de verdad en eso, pero en realidad no querían alimentar el sueño de su nieto de convertirse en rockero, ya que veían en ese ideal, el camino de destrucción de su vida. Pero esta respuesta no desanimo en nada Lucas, quien de inmediato se puso en la tarea de conseguir algún trabajo que le permitiera la adquisición del tan anhelado instrumento. Finalmente consiguió un empleo los fines de semana como empacador de un pequeño supermercado de los padres de un amigo. El sueldo ofrecido, daba para que la guitarra estuviera en su poder en un lapso de diez meses. ¡Era mucho tiempo, una eternidad! Pero bueno, lo importante era que por lo menos tendría su guitara finalmente. Estando en ese trabajo, Fue donde la conoció
  68. 68. 68 a ella. Se llamaba Charlotte y era la cajera del supermercado, y además era algo mayor que él. Ella era una mujer más bien extraña. No hablaba con ninguno de los dependientes del almacén y trabajaba de domingo a domingo. Se corrían rumores en el trabajo de que era una mujer solitaria y que había perdido un bebe. Pero su belleza fue un imán que impulso a Lucas a aventurarse en pos de ella. Al principio Charlotte lo trataba con la misma indiferencia que a los demás, aunque él veía en sus ojos cierto destello que lo mantenía a la expectativa de algo más. Un domingo después de cerrar, una lluvia inclemente se dedico a empapar las calles del pueblo. Cada uno de los empleados busco la manera de irse a casa, excepto ellos dos, que se quedaron en la esquina esperando a que amainara la tempestad. Estaban allí parados sin decirse nada, aunque Lucas sentía que su corazón le iba a estallar por la emoción de estar junto a ella y por el nerviosismo típico de los diecisiete años. Para calmarse un poco saco de su morral unos cigarrillos. Cuando estaba encendiendo uno, escucho la voz de Charlotte que le dijo: - ¿Me puedes regalar uno?
  69. 69. 69 - Claro, toma. - Dijo Lucas alcanzándole la cajetilla. Charlotte encendió el cigarrillo y después de algunas bocanadas se volvió hacia el y le pregunto: -¿Es cierto que eres músico? -Eso intento… Estoy formando un grupo. - ¿Y que música van a tocar? - Rock. Y allí en el medio de la lluvia empezaron a hablar de música y de literatura. El tema favorito de Charlotte. - Estoy leyendo Demian de Hesse, ¿Lo has escuchado? - Pregunto Charlotte. - Si. De hecho ya lo leí. - ¿Y que te pareció? - Me parece muy interesante ver como se pueden replantear viejos conceptos que se han mantenido inconmutables a lo largo del tiempo. Esa forma de ver la marca de Caín es como un pinchazo en la sien donde el autor nos dice: Cuidado con lo que te dicen, porque a lo
  70. 70. 70 mejor nada es tan cierto como parece. Da esa impresión de que algunas historias fueron creadas como armas de manipulación de la conciencia. Y si lo vez resulta que es verdad. Esos conceptos sobre el bien y el mal siempre deben ser replanteados, aunque se corre el riego de dar apertura a otras ideologías malsanas que justifiquen ciertos estados de perversión dañina en la sociedad. Además el concepto del pájaro que sale del cascaron... te confieso que en este momento de mi vida me siento marcado a fuego por esa simbología. Siento que todo en mi esta mutando y ese proceso modifica todo mi entorno inevitablemente. - Sin duda alguna. - Replico ella - A medida que uno va creciendo se va encontrando con nuevos senderos por donde dejarse ir. El problema es no tener la suficiente capacidad para desandar el trecho andado y perderse en medio de un valle infesto donde la verdad se camufla entre las sombras de lo que uno cree valido. - Tienes razón. Así es... Esa noche Lucas regreso a la casa inyectado de un vehemente deseo de escribir algo sobre aquel tema. Se
  71. 71. 71 sentó en su escritorio y a la luz de una pequeña lámpara empezó a escribir los siguientes versos: “Noche sin luna/Sin estrellas/ ¿Donde ir?/No encuentro un lugar/Ni un viejo maestro/Ni uno nuevo/Que me arranque la piel como un cascaron/ ¿Quien me responderá en mis sueños?/Esa marca de Caín/Es como una soga que se enreda mil veces en mi cuello/ ¿Por qué no alumbra el sol por este sendero?/ ¿Donde ir?/ ¿Donde ir primero?/ ¿Donde ir?/ Ella nunca vendrá por mi/ Es por la marca de Caín/ La marca de Caín en mi/ En mi. Luego tomo su guitarra y empezó el rasgueo con un la menor. Tarareo la letra en algunas ocasiones para intentar lograr el ritmo. Después de algunas pruebas se acostó a dormir satisfecho. Al día siguiente, después de las clases invito a Max a su casa y le mostro el tema. Max se sintió confuso al principio, pero finalmente se entusiasmo y entre los dos escribieron el coro que decía así: “Esta vez/Tal vez va a ser mejor/Que comience a sacarme esta fe/ Que comienza a estropearme mi ser/ Ahora seré para ti/ Ahora seré para el aire/ Ahora seré para nadie/”
  72. 72. 72 Finalmente decidieron ponerle titulo a la canción. Se llamo Abraxass, retomando el libro de Hesse. Juntos estaban de acuerdo en que nunca habían escuchado una canción igual. Había algo claro y era que ese tipo de música no le iba a gustar a nadie. A nadie que ellos conocieran. Pero existía la posibilidad de que hubiese un público que gustase de ese tipo de existencialismo. Por otro lado, Max se dio cuente que Lucas estaba empezando a pensar y a razonar de una manera distinta, pero interesante. El solo tenia unos meses menos de edad que el, pero a partir de ese momento lo empezó a ver como una persona mucho mayor, con un concepto mas definido de la vida y del mundo que lo rodeaba. El signo y el símbolo estaban claros en su ser y desde ese entonces siempre estuvo deseoso de hacer música con Lucas. Algo tendría que ocurrir allí...
  73. 73. 73 XV La sangre cubría su ropa. El amanecer indiferente después de una noche de mucha lluvia ya se dejaba ver detrás de los cerros. Ese amanecer naranja que los borrachos odian. Ella estaba allí, tirada en medio de una enorme estepa. Sentía el mareo y la inconsciencia y se quedo boca arriba mirando el cielo. Un pájaro cruzó el horizonte solitario y mudo. La saliva hacia tracción rasposa por la garganta. Intentó mover su brazo izquierdo pero un tremendo dolor le hizo olvidar esa idea. Con mucho trabajo logró apoyarse sobre su lado derecho y sentarse. Al hacerlo sintió como de su nariz y su boca salía chorros de sangre. Empezó a toser y al hacerlo sintió que su tórax iba a estallar. El dolor era insoportable y solo pudo gritar y volvió a quedar tendida en el pasto. Recordó el día que perdió la virginidad. Nunca pudo olvidar el hilillo de sangre corriendo entre sus piernas mientras aquel chico eyaculaba un minuto después de haber empezado. Esa extraña sensación de vergüenza ajena que es tan incomoda
  74. 74. 74 porque se siente casi como propia. Esa vez llego a su casa aterrada de haber visto como sangro ¡Y ahora esta cubierta de pies a cabeza! Se dio cuenta que muchas veces magnificó cosas en su vida que no eran para tanto. Especialmente en el amor. Como aquella vez que a pesar de las advertencias de su padre salió corriendo detrás de aquel tipo, a otra ciudad, solo porque quería estar con él. No le importo su familia, sus sueños, sus estudios, no le importo nada. Ella salió corriendo de allí porque sentía que ese amor era demasiado grande y para siempre. Recordó ese viaje en bus camino a su nuevo hogar, los besos hambrientos y la carretera sinuosa, y en ese momento cayo en cuenta que era la misma carretera que estaba recorriendo hacia unas horas. Intentó concentrarse pero no recordó muy bien que demonios hacia en esa ruta, ni por que iba hacia allí. Su cabeza cada vez le dolía más. Eso y el olor de los nardos que cada vez se hacia más penetrante. Charlotte pensaba en lo curioso que era el sonido del viento cuando todo estaba en silencio. Esa brisa viajaba
  75. 75. 75 por el aire y se depositaba en sus oídos y generaba una serie de ruidos que iban y venían. Ella entrecerró los ojos e intentó concentrarse y entonces percibió que detrás de esas capas de sonido hay otra cosa. ¡Si! Era música. Un ritmo muy tenue que a medida que ella se iba percatando se iba haciendo más fuerte. Pero era un sonido indescriptible. Una música que nunca había escuchado en su vida. Y entonces, a pesar de su estado, se sorprendió al ver que todo su cuerpo se aunaba a esa música y contribuía a generarle ritmo y acompañamiento. Su corazón era como una percusión lenta que le daba el compas a esa melodía tan particular. Sentía el bombeo de sangre en su cabeza que coordinaba, en sincronización perfecta con el sonido. Todo, todo estaba unido a través de la materia sonora que la envolvía, ella, el cielo, el paisaje, sus recuerdos, y hasta el dolor de su cuerpo. Tal y como alguna vez le había dicho Lucas. ¡El! En ese momento cayo en cuenta por que iba de retorno al pueblo. Una discreta lagrima rodo por su mejilla. Charlotte cerró los ojos y vio a su mama. Nunca se la llevaron muy bien del todo. Eran como dos chicas que debían ser amigas porque si. Porque es el derecho de las cosas, pero en
  76. 76. 76 realidad siempre hubo algo entre ellas que la alejaba, o la ponía un poco indiferente y eso la hacia sentir culpable. Incluso alguna vez llego a ver en los ojos de su madre un destello de envidia hacia ella. Sentía en lo mas profundo de su ser que su madre siempre quiso vivir la vida que ella tenia, la belleza que ella irradiaba, la libertad que ella profesaba, pero que nunca pudo tener por estarla criando a ella y a sus hermanos. Alguna vez Charlotte insinuó su idea a su madre durante alguna acalorada discusión por una llegada tarde al hogar, cuando aun vivan juntas. La madre le propino una fuerte bofetada y las dos se quedaron mirándose fijamente, como dos contrincantes furiosos dispuestos a pelear. En ese momento Charlotte pensó que su padre la quería más a ella que a la mama y una tenue sonrisa de satisfacción asomo su rostro rojizo. Su madre también lo percibió y muy probablemente pensó en lo mismo y entonces, en el más completo silencio empezó a golpearla en el suelo de la sala. Fue algo tan privado entre ellas que nadie en la casa se despertó. No se escucho una sola queja, ni un solo gemido. Al final, cansada y agobiada, la madre se levanto del suelo y volvió a su habitación. Charlotte
  77. 77. 77 también hizo lo mismo. El incidente fue algo de lo que las dos jamás volvieron a mencionar, pero siempre estuvo allí entre ellas, acechándolas como una sombra mezquina y ruin que todo lo destruye. Esa noche había sido como una declaración de principios para las dos y a pesar de la golpiza, Charlotte sintió que salió triunfante, que era superior a su madre en todo sentido, y aunque nunca supo bien por que, eso siempre la hizo sentir muy bien. Incluso en ese momento, allí, tirada en mitad de la nada, volvió a sentir esa rara satisfacción que la recobro levemente del dolor de su cuerpo. Ella siempre creyó que había algo malo en ella, una parte terrible que nunca supo como controlar. Era como una bestia que por momentos la poseía y la arrebataba a situaciones complicadas a veces, deliciosas en otras, y peligrosas en muchas mas, como la que estaba viviendo en ese instante. Charlotte tenía una hermana mayor, de nombre Brenda, quien también vivía en el extranjero. Era una de esas personas que se hicieron solas a pulso y por tal razón tenia esa manía de ver a los demás como objetos un tanto
  78. 78. 78 insignificantes e inferiores. Era la hermana que le enviaba mensualmente dinero a Charlotte. Entre las dos siempre hubo una relación fría e indiferente. Brenda siempre se dio por enterada del amor incondicional de su padre hacia su hermana y tampoco le intereso mucho. Ella quería hacer su vida independiente, triunfar laboral y económicamente. ¡Y vaya si lo hizo! Aunque, eso si, ayudada por el matrimonio con un gringo empresario que la llevo al otro lado del charco a enseñarle como es un mundo primermundista. La muerte de su padre la tomo con sorpresa pero sin mucha pena, por purísima caridad decidió llevarse a la mama a vivir con ella. Incluso en esa ocasión ofreció a Charlotte la posibilidad de viaje que ella rehusó de plano. No tanto por viajar, pues siempre fue un deporte que le encanto, sino por tener que vivir bajo el mando de su hermana mayor. Por supuesto no rechazo la ayuda monetaria. Siempre excelente al simular, convenció a todos de sus ansias de ser diseñadora y su entrega al estudio por encima de otras cosas. En el fondo ella sabia que eso no iba a pasar. Quedarse sola y financiada en una ciudad como esta era una tentación ineludible. Ella siempre se entrego a sus
  79. 79. 79 deseos sin contemplaciones. Charlotte siempre fue así. Charlotte en el cielo con diamantes. Charlotte agonizando en el medio de aquel valle.
  80. 80. 80 XVI Charlotte se convirtió en una presencia mágica en la vida de Lucas. Su intelectualidad lo atraía como un abismo y el se dejaba caer a ese vacio encantado. Cada salida con ella estaba llena de magia y hasta el aire se cargaba de expectativa y sorpresa. Finalmente una noche en un bar llamado “Tabernáculo rocanrol” se atrevió a expresarle sus nacientes sentimientos y se besaron. Las cervezas y un par de porros los llevaron a una feliz euforia que termino en la cama de Charlotte. Al otro día Lucas se despertó con resaca y cual fue su sorpresa al verla junto a el, desnuda, esa mañana. Decidió no hacer ningún ruido y se fue directo para su casa. El sábado posterior a esa cita se encontró con Charlotte en la entrada del supermercado. Se saludaron con un poco de extrañeza, pues el no sabia si besarla en la cara o en los labios, y ella a su vez, no sabia si quería que la besara o no. Cruzaron un par de palabras formales y él le pregunto: -¿Tu con quien vives?
  81. 81. 81 - ¿Importa? - No, yo en realidad… - Entonces no te metas en asuntos que no te competen -Yo solo... -Ya te dije. Lucas comprendió que Charlotte era de esas personas que solo permiten acceso hasta ciertos límites de su vida. Era de esas personas que cuidaban con celo su intimidad y que no cualquier persona podía tener acceso a esta. De paso comprendió que en ese momento no significaba mucho en la vida de Charlotte. O por lo menos eso fue lo que pensó en ese momento. Max por su parte comenzó a instruirse en el mundo de la literatura. Pero no con un corte filosófico ni existencialista, el era mas dado por los sueños y la fantasía. Julio Verne vino a saciar sus deseos de viajar por el mundo en busca de aventuras y se interno profundamente en ese tipo de lectura. Un día, después de
  82. 82. 82 leer "El eterno Adán" se sentó en el borde de su cama y empezó a tocar el bajo. Construyo un ritmo rápido y martillarte y decidió escribir algo. El resultado fue el siguiente: “El mar nos llena así/Las tierras ahora son del agua/ Y nos acorrala en una pequeña mano/ Viajamos/ Viajamos/ La luz nos llega/La luz nos cala/ Ahora somos hermanos/ Viajamos/ Viajamos/ Vemos volver el futuro/ Nacemos para morir de nuevo/ Desde nuestro lado oscuro/ Morimos/ Morimos/ En las mortajas de lo eterno/ En una roca ya sin vida/ Subimos/ Subimos/ Y volvemos a empezar lo mismo/ Cayendo en nuestros miedos/Muriendo en nuestros nidos/Morimos/ Morimos/ Siempre en el mismo mar/ El tema, luego de la parte de guitarra de Lucas, termino teniendo un sonido blusero, pero sonaba a algo muy viejo, mas del estilo de los 70`s lo cual hincho de gozo las cabezas de los nacientes músicos que se sentían cada vez mas excitados al ir encontrando su sonido natural. La vida del colegio seguía siendo monótona y aburrida para Lucas. Sus notas apenas si pasaban por el mínimo
  83. 83. 83 establecido y con eso se conformaba. Sus compañeros de clase (a excepción de Max) lo miraban con cierta intriga ya que se había convertido en un ser absolutamente distante y huraño desde que decidió que quería ser músico. Participaba poco en clase, pero cuando lo hacia se notaba su carácter critico y profundo con respecto a la aplicabilidad de los temas que veía con respecto a la vida diaria. Los maestros tenían el concepto de un ser intelectual perdido en la impenetrable fortaleza del existencialista radical. Pensaban que si se pulía en un estilo mas académico podría llegar a ser un gran profesional en cualquier área, pero cada intento por hablar con el terminaba en una arenga acerca de vivir en un mundo sin ataduras y sin compromisos con nada que tenga que ver con el status quo. Era como si el hecho de ser "políticamente decente y correcto" lo pusieran en estado de alerta defensiva. En ese tema era como tratar de invadir la impenetrable fuerza de suburbia.
  84. 84. 84 XVII Una tarde mientras Max iba camino a su hogar a realizar un trabajo pendiente para el colegio, paso por una casa que quedaba algunas calles antes que la suya. Un sonido atronador lo hizo parar en seco en el medio del andén. Era el golpeteo brioso de una batería en el interior de la morada. Se notaba que la persona que estaba sentada frente al instrumento, lo tocaba con una furia exorbitada, pero curiosamente cálida. Max se sentó en el andén y se quedo allí durante más de una hora escuchando los ritmos y el sonido penetrante de los platillos en su mente. Deseo ir corriendo, abrir la puerta, ingresar y empezar a tocar junto a aquel personaje con su bajo. A cambio el sonido se termino y nadie salió de aquella casa, pero el quedo con la curiosidad de saber quien era aquel personaje y decidió que tenía que averiguarlo. Al otro día se paro a las seis de la mañana enfrente a aquella casa en espera de ver quien salía de su interior. No le importaba perderse las clases, aunque era mejor alumno que Lucas, el colegio no
  85. 85. 85 era su devoción. Pasaron las horas y la imagen de la casa continuaba pétrea. Una casa sin vida, llego a pensar en algún momento. A eso de las once de la mañana, la puerta se abrió de repente y surgió la imagen de un joven de unos diecinueve años que impacto a Max de entrada. Cabello largo hasta la cintura, barba descomunalmente larga y mal arreglada, manillas de cuero en ambas muñecas. El personaje salió con una bicicleta y ya se disponía a montarla cuando fue interceptado por Max, que se acerco nervioso y le dijo: - Eh...perdón.... ¿Me permite un momento? - ¿Qué pasa? - ¿Usted es el que toca la batería en esta casa? - ¿Para que? - Es que ayer pasaba y me quede escuchando su forma de tocar... - ¿Y?
  86. 86. 86 - Me preguntaba si estaría interesado en formar parte de una banda... El joven baterista se quedo mirando a Max de arriba abajo y lo condujo a una tienda cercana. Pidió dos cervezas y un par de cigarrillos y escucho concienzudamente la propuesta. La idea de crear un grupo con un nuevo estilo le llamo la atención y no se desanimo al oír que solo estaba el y un amigo con un bajo eléctrico y una guitarra acústica. - ¿Y ya han compuesto algo?… ¿Algo de ustedes? - Tenemos dos canciones propias. El sonido es un poco extraño y las letras lo son aun más. No trabajamos mucho en la rima de los escritos, nos apasiona mas lo que dice y los medios por los cuales llegamos a ellas. No hablamos en un lenguaje rockero. Es más bien un estilo literario pobre y falto de creatividad, lo acepto, pero nos encanta lo que hacemos...
  87. 87. 87 - Excelente. Es lo que esperaba escuchar. Yo he estado en algunas bandas, pero me he salido de todas porque no quiero tocar música de otra gente. Cuando me siento en la batería me gusta crear mis propios ritmos y seguir la letra de las canciones para darle mas fuerza o mas textura, pero la gente con la que he estado siempre se enfrasca en interpretar música de otros. Es como volver a hacer algo que ya esta hecho y eso me aburre, por eso prefiero tocar solo....en fin, vengan una tarde a mi casa con sus instrumentos y hacemos la prueba, para ver si curtimos.... Max se despidió aquel día más que entusiasmado. ¡Ya tenían baterista¡ y al juzgar por lo que había escuchado el día anterior, era uno excelente. Inmediatamente se fue corriendo a buscar Lucas a contarle lo sucedido. Decidieron que esa tarde se dedicarían a ensayar sus dos temas una y otra vez hasta sacarlos perfectos, para ir al otro día a hacer la prueba con la batería.
  88. 88. 88 El nuevo personaje se llamaba Josué. Vivía solo en un viejo caserón enorme, ya que sus padres vivan en el extranjero y el se canso de vivir con una tía materna y decidió irse a vivir solo en casa de sus padres. Ellos le enviaban mensualmente una cantidad de dinero suficiente para que pagara sus estudios y viviera sin mayores apuros. Tan pronto como terminara el bachillerato el debía reunirse con ellos en el exterior para empezar una vida universitaria. Lejos de pretender dejar su autonomía y sobre todo cambiar su batería por textos y cálculos matemáticos y clases abrumadoras, Josué se invento que había perdido el decimo grado y debía repetirlo. Sus padres disminuyeron a manera de castigo la mesada y le dijeron que si volvía a reprobar otro año, tendría que viajar de inmediato junto a ellos. Pero en realidad Josué lo que hizo fue ir a un centro de educación nocturna y valido decimo y once en tres meses, quedándole así un tiempo aproximado de dos años para disfrutar de su libertad como le diera la gana. Era sin duda alguna, un joven que sabía sortear las situaciones a su acomodo y conveniencia. Mentalmente zagas y compinche con el que se podía contar para lo que fuera. No podía encajar más
  89. 89. 89 perfecto en la vida de aquellos dos muchachos con ganas de vivir su vida sin ninguna clase de control ni freno. La prueba junto a Josué no pudo ser más exitosa. No solo incluyo partes maravillosas de percusión en los dos temas sino que contribuyo de manera precisa y contundente en la composición de esas canciones. Con mas experiencia y conocimiento en la música, sugirió de manera amable, cambios en la voz y en la forma de rasgar la guitarra de Lucas para que el ritmo fuera mas con las partes de batería, sino que además insto a Max para que agregara mas notas en la interpretación del bajo. Después de varias horas de retomar una y otra vez las canciones se sentaron satisfechos en la sala de Josué y brindaron con botellas de vino y algunos porros por la formación de la nueva banda. Josué también percibió después de hablar algunas horas con Lucas que era un chico chispeante y muy inteligente y al igual que Max se sintió complacido de poder hacer música con alguien así. No lo convencía mucho la forma de tocar la guitarra, ya que se notaba la falta de destreza, pero en ese momento
  90. 90. 90 no sugirió nada en concreto para mejorar esa parte. Ya llegaría el momento de hablar de eso...
  91. 91. 91 XVIII Entre cosas del pasado, Lucas aprendía a vivir el futuro. Ese pasado en el que era realmente feliz, pero no lo sabía. La bendita ignorancia que nos absuelve de equivocarnos. Ese pasado. Que es como un cenicero llego de colillas y cenizas. De cigarrillos a medio fumar y otros con el que casi nos fumamos hasta los dedos. Ese pasado. Lleno de gente que no olvidamos, pero que por algún motivo no llegaron a nuestro presente. No estarán en el futuro. Ese pasado que nos cansamos de recordar, que jugamos a cambiar para soñar que somos clarividentes y vemos como seria ahora todo. Esa sentencia cruel, injusta, terrible de decirnos a nosotros mismos "Si yo hubiera..." Las cadenas del pasado que atajan al futuro. El tiempo y su medida incansable de trazar siempre las mismas horas todos los días. Una hora ganada es vida perdida así se halla disfrutado o no. Así se halla amado o no. Esa hora se fue y ya no volvió. Como el amor que ya no esta. Un amor del pasado que ya no tiene futuro. El tiempo es una broma cruel de la existencia, nunca esta
  92. 92. 92 donde queremos ubicarlo. Si estamos en el hoy, queremos estar en el ayer, o en el mañana. O como le pasa a él, que quería estar en el hoy, pero vivía en el ayer. Por eso intentó inventar un pasado distinto, y correr lejos de la tristeza. Correr lejos de Charlotte. Por eso decidió no recordar épocas, solo recordar sentimientos, breves momentos, eso lo hizo gozar, era parecido al amor, pero no costaba tanto. Lucas no era muy moderno. Seguía fumando mucho. No le gustaba viajar, no le gustaba ver en televisión reallity shows y no tenia teléfono celular. Y estaba cansado de esperar la llamada de Charlotte. Dicho esto, se puede concluir, que la culpa de aquel sufrimiento era exclusiva de él mismo. Sabia lo que no tenia y nunca se dio cuenta de lo que estaba repleto. Y eso le paso con ella. La miro y la miro hasta el cansancio pero no la vio. Si lo hubiera hecho, quizás no la hubiera amado nunca. Ahora estaba lleno de palabras en su limbo interno porque iban a nacer para ella, y nunca las dijo. Y eso lo partía en dos. Eso lo hacia ser frágil ante ella.
  93. 93. 93 Y fue la misma razón por la cual su amor nunca fue fuerte. No supo mostrarle a Charlotte esa fragilidad. Siempre quiso mostrarse entero, para que ella se sintieras segura. Y ella lo único que buscaba era sentirte insegura con él. Eso era el amor. Pero Lucas no lo conocía entonces. Conocía más bien el sufrimiento que acarreaba una situación así. Y lo que le paso a él en realidad le pasa a bastantes personas: Muchas veces caemos y creemos morir de amor. Pero el amor es resistente. El amor es imbatible. El amor nunca muere.
  94. 94. 94 XIX Los días siguieron transcurriendo sin ninguna novedad. Lucas seguía trabajando en el supermercado a regañadientes los fines de semana. Detestaba levantarse muy temprano un domingo y volver en horas de la noche para ir de nuevo el lunes a estudiar. Deseaba usar ese tiempo para tocar la guitarra y para escribir canciones. Llego a insinuarle a Josué que le prestara algo de dinero para comprar la guitarra, pero Josué cortó las alas de aquella intención con un solo comentario: - Cuando yo quise ser baterista empecé a ahorrar la mesada que me envían mis padres hasta el último peso. Trabaje en varias cosas por ratos para pagar mi comida y mis transportes. Me prive de mucho pero finalmente reuní el dinero suficiente para la compra. Cuando la tuve en mi casa me di cuenta de que aquel cuento de ser músico era mas que un capricho y que si había sinceridad en mi anhelo. Desde entonces amo mi instrumento y no lo
  95. 95. 95 cambiaria por nada del mundo. Si quieres demostrarte que lo que sueñas es de verdad, de muy adentro tuyo, has el sacrificio como lo hice yo. Igual la banda puede esperar por una guitarra eléctrica. Como estamos podemos seguir practicando y componiendo... Y así siguió pasando el tiempo en su trabajo hasta que llego un suceso que le evitaría esa molestia. Un sábado en horas de la noche Esther, la cajera que reemplazaba a Charlotte, se empezó a sentir muy mal. Aprovecho un momento en que no había clientes en el supermercado y fue rápidamente al baño. En ese momento subió Lucas de la bodega en busca de una etiquetadora. Llego a la caja y no encontró a Esther, pero si encontró que la registradora estaba abierta. Con un instinto criminal saco un fajo de billetes y regreso corriendo a la bodega. Al volver a su puesto de trabajo la sorpresa de Esther no tuvo límites. De inmediato llamo al dueño del establecimiento el cual llego como montado en un
  96. 96. 96 rayo a los pocos minutos. De inmediato reunió a todos los empleados, cerro el supermercado y se dispusieron las requisas correspondientes. Todos salieron limpios y Esther fue despedida ese mismo día, por su irresponsabilidad ante la mirada atónita de los demás dependientes, excepto la de Lucas, quien se mantuvo sereno y mirando fijamente a los ojos a todo el mundo. No sabía cuanto había robado, pero no le importaba. Su guitarra era su meta y los medios por los cuales llegara a ella lo tenían sin cuidado. De igual manera no le importaba el hecho de que por su acción hubieran despedido a Esther. A partir de ese momento se dio cuenta de que se podía comportar como un cínico y que su sueño de ser músico estaba por encima de todas las demás arandelas de su vida, incluyendo sus propios valores...
  97. 97. 97 XX Lucas caminaba por pequeñas calles tratando de aclarar sus ideas. Se encontraba en un momento de su vida en donde no sabía si sentirse feliz, o por el contrario verse devastado frente al espejo. La relación con su padre no era la mejor ya que algunos canales de comunicación entre ellos se habían roto para siempre. Ya no lo veía como al niño al que hay que cuidar y se sentía desorientados al ver que se estaba convirtiendo en un hombre algo extraño al igual que sus abuelos. El era consciente de esa situación, pero no podía hacer nada para remediarlo, el era así simplemente, aunque ellos no lo entendieran. Además no sabía como acercarse. A veces sentía deseos de llegar corriendo y abrazarlos y decirles que los amaba, pero luego pensaba que eso era ridículo y que él no tenia la suficiente energía para expresarse así. En vez de eso llegada en silencio y se encerraba en su habitación a tocar la guitarra o a leer un libro. Se encontraba leyendo en ese momento "El juguete rabioso" de Roberto Arlt. Últimamente se había empezado a
  98. 98. 98 inquietar por su futuro, pero de una forma distinta. Temía que el sueño de ser un artista se disipara y terminara detrás de un escritorio, en alguna oficina oscura, rodeado de papeles y con una corbata barata colgada en el cuello. Sufría lo indecible cuando se imaginaba en alguna construcción, pegando ladrillos y haciendo mezclas de cemento para ganarse la vida. Pero esas preocupaciones se desvanecían cuando tomaba su guitarra y empezaba a tocar. Ese era el mundo en el que se sentía pleno y trataba de sumergirse en el por la mayor cantidad de tiempo posible. Se podría decir sin temor a exagerar que Lucas vivía dentro de él mismo. Charlotte por su parte le ayudaba a destruirse un poco más por dentro. Era una relación extraña, donde no eran novios, pero el sentía que eran mas que amigos, y nunca la entendía. El sabia que al otro lado de la pared estaba ella, y a veces la buscaba a escondidas de sus abuelos, pero siempre tenia esa extraña sensación de estarle haciendo perder el tiempo, entonces se iba y duraba días tratando de evitarla en aquella casa. Charlotte a veces se iba de paseo o simplemente duraba días sin ir y Lucas se sumergía en terribles pensamientos, imaginando que
  99. 99. 99 estaba con alguien mas. Luego la veía y trataba de reclamarle, pero entonces Charlotte le recordaba que no tenían esa clase de relación para recibir reclamos y él se iba a caminar a la calle, solo, con toda su pena sobre sus hombros. Los ensayos con la banda proseguían presurosos y cabalgantes. Al principio eran solo dos horas, una o dos veces por semana, pero después de un tiempo se empezó a ensayar cuatro veces por semana en sesiones de hasta cinco horas. Los muchachos antes de desgastarse se animaban aun más y la energía fluía por sus poros. Esas prácticas expandieron las mentes de los integrantes y las posibilidades se empezaron a ver infinitas a los ojos de Lucas. Pudo canalizar sus emociones de una manera más concreta, incorporando riffs de acuerdo a los estados de ánimo sugerentes de cada letra. En poco tiempo llegaron a montar un gran repertorio de canciones, tanto covers como temas propios. El favorito de la banda en ese momento era un tema inspirado en Rita, quien se había convertido en la fan mas fiel de la banda, ya que se
  100. 100. 100 ensayaba en casa de Josué, y como ella siempre estaba allí, no se perdía ningún ensayo. Para ella el mundo del rock era, al igual que muchas cosas en su vida, algo desconocido. Se sentía intimidada ante algún sonido distorsionado de la guitarra, o se abstraía cuando Max interpretaba algún ritmo rápido en el bajo, o por el contrario se sentía emocionada cuando Josué arremetía en algún solo de batería. Los temas le parecían extraños, pero al ser todo tan novedoso en su mundo, le fascinaba de una manera especial. El tema decía así: “Pequeña flor que corres lejos de tu jardín/ Corre veloz/ Que tu cuerpo nace al fin/ Vienes acá/ Y prometes descubrir en mi/ La inmensidad/ Y veras lo que no vi/ Juegas y caes/ caminando en esta tierra/ Sabrás de fangos/ Sabrás de arenas/ Veras los astros/ Y las esferas/ Subirá tu alma al fin/ Y amaras lo que tu quieras/ Pequeña/ Subirá tu alma al fin/ Un tema compuesto con dos guitarras acústicas y algunos sonidos de percusión de fondo. Sonaba a algo hippie, muy sesentas, pero lejos de la textura que en ese momento se
  101. 101. 101 imponía en el rock. Pero a los muchachos eso parecía no importarles. Eran tan atemporales en su sonido como en su manera de ver y sentir las cosas que los rodeaban en el mundo. Rita se complacía de escuchar aquella canción, con letra principalmente compuesta por Max y Josué, al igual que la música. A Lucas, a pesar de no haber participado mayormente en la creación del tema, le gustaba la canción por la forma tan grupal como se compuso. Deseaba que siempre fuera así, ya que tenía la extraña visión de componer más de cien temas para escoger cuales irían en el primer disco. Sentía que todos avanzaban hacia un progreso musical notorio que lo llenaba de expectativas. Era como ir saltando en las cumbres, dando pequeños pasos...aunque todo estaba por cambiar.
  102. 102. 102 XXI Fue antes del amanecer que se escucho el ruido de aquel auto alejándose por la ruta panamericana. Las montañas filosas se perfilaban como empotradas en el azul, muy azul del fondo del cielo. Charlotte viajaba de vuelta a aquel pueblo. El peaje a esa hora estaba despejado. Una chica que no podía ser visible cobro el monto y el madero de colores negros y amarillos se levanto. Mas adelante, una pequeña guardia hizo detener el automóvil a un costado e hicieron una lenta revisión de rutina. Después dieron la luz verde y la marcha continuó. Charlotte aun tenía ese sentimiento adolescente. Su ímpetu alocado se negaba a irse a pesar que ya había saltado la barrera de los veintitantos años. Ella estaba sentada en esa silla y miraba sin descanso el horizonte que se presentaba, a veces monótono y a veces precioso por la carretera. Sentía como el viento se colaba por la ventana y le acariciaba las manos. Y eso le traía
  103. 103. 103 recuerdos. Recuerdos de otras manos que también la acariciaron. Y esos recuerdos traían caras tristes. Traían neblinas. Y algo empezaba a doler un poco en el alma. Pero entonces Charlotte encendió la radio y se entretuvo sumergiéndose en las notas, en las voces de los cantantes, en las letras pegajosas y comerciales. Y entonces se sentía feliz. Como la luminosidad. Las horas pasaban y faltaba poco para amanecer. Se detuvo en una estancia que increíblemente estaba abierta a esas horas. El sitio no estaba bien. No estaba mal. Era solo un lugar de paso. Ella pidió algo ligero y lo acompaño con un refresco. Después se fue y nadie recordaría que ella estuvo allí. Ni siquiera ella, quien probablemente archivaría ese recuerdo en alguna parte distante de su memoria, en donde quedan todas las cosas que consideramos inútiles y se desvanecen solas, con el paso de los años. El lugar era atendido por una señora de unos cincuenta años. Afuera, unos chicos sin camisa y borrachos toman aguardiente y se ríen. Se ríen como si
  104. 104. 104 fuera la última vez que lo fuesen a hacer, y eso a Charlotte, le pareció maravilloso. - Hubo un derrumbe mas adelante. Tenga mucho cuidado por ahí a estas horas – Escucho que le decía la señora que la atendía, pero eso no le permitió disfrutar de la comida. Pago y dejo propina y salió de nuevo a juntarse con la ruta. Por momentos sintió un poco de adormecimiento y un fuerte bostezo que le hizo perder por un leve instante el control del timón. Se puso a pensar que pasaría si se accidentara en aquellos parajes. ¿Qué pasaría? ¿Alguien la ayudaría? ¿Sus parientes y amigos se enterarían? Decidió que esos pensamientos la ponían triste y los desperdigo como los sueños pesados al despertar. Paso una hora aproximadamente, cuando de repente, encontró efectivamente en la carretera piedras y barro por todos lados. Casi no se podía ver, pues la luna se oculto detrás de una nube negra y las farolas del auto solo dejaban ver algunos metros adelante y no se veía más allá de eso. La brisa venia viciada de olor a neumáticos y gasolina. Después de dar algunas vueltas
  105. 105. 105 mas por el serpenteante camino se dio cuenta que había tierra, fango y piedras por algún tiempo más “¿Qué más da?” Pensó, mientras continuaba avanzando lentamente, atrapada en los preciosos jeans que sujetaban para si, una preciosa figura. Charlotte levanto su cabeza y descubrió que ante su vista se divisaba un paisaje precioso. El verde de la naturaleza casi se podía adivinar entre las colinas oscuras y perfectas que se levantaba a ambos lados de la carretera. Ver esa belleza le daba esa sensación de totalidad, como pocas veces puede sentirse en la vida. Recordó el momento en el que tuvo la fiesta de quince años y por un breve instante sintió eso mismo. Antes que llegara la gente, con ella de pie en mitad de la pista, observando los arreglos florales, la delicada preparación de cada detalle, el satinado de los manteles, el bordado de su vestido, las luces, incluso hasta el clima aquel día. Todo era hermoso, perfecto. Y Charlotte lo recordó. Porque sintió eso mismo en la carretera. Le pareció increíble volver a sentir algo así a kilómetros y

×