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  1. 1. 3 Los reyes católicos, Carlos I y Felipe II. La ruptura de la unidad política de la cristiandad urbana - crisis del imperio y de la iglesia estructurada sobre la concepción agustiniana de la ciudad de Dios y sus consecuentes valores cristianos, favoreció la lucha de las monarquías “modernas” por ocupar el vacío de poder. Este enfrentamiento condujo a la hegemonía española en el siglo XVI, la francesa en el siglo XVII-XVIII y la inglesa en el siglo XIX. Con referencia a la primera de ellas cabe destacar que fueron Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón luego honrados como los Reyes Católicos quienes ocuparon la ciudad de Granada, el último reducto musulmán en la península y en Europa occidental, como también fomentaron el descubrimiento del Nuevo Mundo: América. Asimismo fueron verdaderamente los forjadores del primer estado moderno en su verdadera acepción técnica al lograr la sujeción de la nobleza, el clero y la burguesía incipiente, como la consolidación jurídica, a la vez que acentuadas unidad con la expulsión de judíos y musulmanes. Uno de los pilares fundamentales de la hegemonía española radicó en sus poderosas tropas, los célebres tercios españoles al mando de Gonzalo de Córdoba, el gran capitán, que luego recorrieron victoriosos gran parte de Europa. “El fin fue logrado cuando los reinos de Castilla y Aragón, unidos bajo Fernando e Isabel conquistaron Granada, último baluarte islámico, en 1492. El mandato misional que el hecho suponía no tomó inadvertida la iglesia de España.” Durante su reinado, una vez terminada la cruzada contra los moros, la península unificada inició otra cruzada, a través de los mares, lanzándose al descubrimiento, colonización y cristianización del Nuevo Mundo. En 1520 ascendió al trono de Castilla y Aragón su nieto Carlos I, quien al ser elegido emperador (como Carlos V) logró regir unos territorios tan extensos que en “sus dominios no se ponía el sol”. Durante su complejo reinado debió enfrentar el surgimiento del literismo, la competencia de Francisco I de Francia en la amenaza de los turcos mientras acrecentaba y consolidaba la conquista de las tierras americanas, obteniendo muchas riquezas, en oro y plata, que fueron utilizadas en defensa de esa unidad política y religiosa. Carlos V fue el último monarca que defendió la idea neo-agustiniana de un imperio cristiano. Poco antes de morir logró asegurar la corona hispana para su hijo Felipe II y hacer elegir emperador concede en Viena a su hermano Fernando aceptando así la división de los dominios de Habsburgo. Felipe II fue un tenaz defensor de la iglesia y de la unidad española; encarnó los valores ispanicos de su época: religioso, austero, laborioso; fue considerado el primer burócrata de la historia moderna por su esmerada dedicación a las tareas del gobierno, ya que fue un incansable e introvertido hombre de gabinete, el primero que ejerció el oficio de rey que trabajaba en la soledad física y espiritual, pero que conquistaba con su sonrisa o atemorizada con su mirada. Durante su reinado se revelaron siete provincias de los países bajos al mando del statuder Guillermo de Orange, que al independizarse conformaron las provincias unidas y la actual Holanda, con capital en Amsterdam. Asimismo incorporó el reino de Portugal y, con la victoria de Lepanto en 1571, alejó el peligro turco (ad portas) del Mediterráneo, como luego lo hará el rey polaco Jan Sobieski en 1683 en las puertas de Viena. Su intervención en la política inglesa incrementó la continua agresión de los corsarios ingleses (como el célebre Drake) que alentados por
  2. 2. su reina (Isabel I), atacaban a los opulentos galeones españoles, impidiendo el monopolio ibérico de las Indias. El monarca intentó contenerlos con la “armada invensible”, pero al ser destruida está Inglaterra pasó a ser como veremos “la reina de los mares”. Los Reyes Católicos habían favorecido un renacimiento cultural a fin con sus ideas político religiosas que a diferencia del itálico, fue conducido por la iglesia mediante la enérgica mano del cardenal Jiménez de Cisneros, preparando el desarrollo literario del llamado “siglo de oro” y paralelamente el filósofo teológico de la nueva escolástica. Sus frutos se percibieron con claridad en el concilio de Trento. A su vez Cisneros participó activamente en la fundación de la Universidad de Alcala de Henares y dirigió la primera traducción de la Biblia al castellano. En ese siglo también conocido como barroco Nebrija publicó su gramática en lengua castellana, el marqués de Santillana escribió las serranilla y Jorge Manrique sus conocidas coplas. No podemos dejar de mencionar el desarrollo arquitectónico que acompañó esta renovación del cual el monasterio de San Lorenzo de el Escorial fue todo un símbolo. Casi simultáneamente Felipe II convirtió en 1561 a la ciudad de Madrid en la capital de su reino. Paralelamente en el ámbito universitario tuvo lugar un “renacimiento” de los estudios escolásticos, motivado por las nuevas problemáticas temporales (ruptura de la cristiandad o descubrimiento del nuevo mundo) entre los múltiples maestros sobresalieron los frailes dominicos Francisco de Vitoria y domingo de Soto y los jesuitas Francisco Suárez, Pedro de Rivadeneira, Juan de Mariana. Este movimiento produjo la edición de una gran cantidad de obras, no sólo de literatura o teología sino fundamentalmente de espiritualidad (ascética y mística) que anticipan la “renovación” producía en el barroco y que, en la línea de Santa Teresa y San Juan de la Cruz condujeron a la clásica imitación de Cristo de Tomás de kempis y los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola cuya actualidad se conserva. El Milanés Pedro mártir de Hurgarían repetiría más tarde: “No se habla de qué otra cosa sino de religión, extirpar y fomentar las virtudes. Son cosas superiores al humano las que aquí se piensa, se hablan y se emprende. Todo suena espíritus celestiales. Yo miro a estos soberanos como un numen venido de los cielos”. Este “espíritu religioso” ayuda a entender la afirmación que, después del descubrimiento de América, “toda España fue misionera en el siglo XVI.” 5 La expansión en búsqueda de un mundo nuevo Hasta la época de las cruzadas la cristiandad vivió prácticamente encerrada en los límites del continente europeo. Para los pensadores medievales la tierra era redonda sin duda; pero conocida en un solo hemisferio, es de la ecumene o de la tierra habitada, y ni siquiera está conocida tanto, ni también, que sus confines no fueron países más o menos fabulosos; a su vez el océano... a más o menos distancia de las cosas conocidas, ignoto o infranqueable: la línea del ecuador no podía cruzarse; en el océano estaba sumergida la AAtlántida; había tierras, islas pobladas de monstruos; había monstruos marinos... En cuanto a la situación, la tierra era el centro del mundo natural todo. En torno de ella, inmóvil en tal centro giraba en las esferas celestes todas... Herederos del pensamiento de la antigüedad sus habitantes pensaban que la ecúmene estaba conformada por tres continentes: Europa, Asia y África, y los mapas del mundo no constituyan ayudas para viajar, ni para imaginar la verdadera relación existente entre una masa de tierra y otra, sino conmemoraciones visuales del designio divino, por lo
  3. 3. general con Jerusalén en el centro y el resto de la creación agrupadas alrededor. Esta visión del mundo conocido se fue modificando considerablemente gracias al entusiasmo que deportaron los viajes especialmente en la ciudades mediterráneas después de las cruzadas y por la construcción de nuevos instrumentos técnicos que favorecieron la navegación. Uno de los aportes más importantes fueron los mapas portolani, que describía detalladamente las cosas del Mediterráneo y luego las del Atlántico. Gracias a ellos en el siglo XIV el continente europeo por primera vez aparece escrito en una imagen harto parecida a la verdadera y por primera vez los límites de la cristiandad se marcan en un mapa. De no menor importancia fue la construcción de la brújula que ahora permitía orientarse, ya no solamente es el oriente el lugar por donde sale el sol. Siguiendo el modelo y el apoyo económico y técnico de Génova y Venecia, fueron los portugueses y luego los castellanos quienes se lanzaron a la conquista del Océano Atlántico ello se hizo posible gracias a la construcción en la segunda mitad del siglo XV de un nuevo barco de vela cuadrada “el buque” popularizado por la cinematografía sobre piratas y corsarios que permitió la travesía del Atlántico y dominó los mares por varios siglos. Los viajes exploratorios adquirieron gran empuje debido a la labor de un príncipe portugués Enrique “el navegante”, quien fundó en Sagres una escuela de pilotaje, donde reunió a los navegantes más conocidos de su tiempo y favoreció la enseñanza teórica y práctica del arte de navegar. Desde allí partieron múltiples expediciones distintas explorar la costa atlántica de África, probablemente para buscar una nueva ruta de las especies, ya que la tradicional había sido cerrada al dormir los turcos el Mediterráneo. El primer paso significativo dado por el navegante Gil Eanes quien, en 1434, se atrevió a cruzar, por primera vez, la llamada “zona perusta” (al cabo Bojador o más precisamente el trópico de cáncer), que simboliza el fin de la ecúmene en el océano. Al sur según enseñara Aristóteles la vida era imposible en la tierra a causa del calor en el mar hervía el agua. La leyenda había sido derrotada por la práctica. Las expediciones permitieron que medio siglo un portugués Vasco de Gama, lograste doblar por el Cabo de la buena esperanza llegar a Calicut en la india 1948. Pero el verdadero salto al vacío lo produjo Cristóbal Colón, quien con la ayuda de Isabel de Castilla, tras tres meses de difícil navegación avisto el “nuevo mundo” el continente americano, creyendo estar en los reinos del Oriente. Es importante comprobar el interés que la noticia provocó en Europa. Como afirma un autor, “Colón, buscando un camino para una parte del viejo mundo, se topó con el nuevo mundo”. Las dificultades del primer viaje, cambiaron notablemente en los siguientes. La armada del segundo partido de Sevilla y Cádiz en el otoño de 1493, con 17 barcos y 1500 viajeros; jamás se había visto semejante convoy saliendo del océano. El camino hacia América estaba expedito: riquezas y evangelización fueron la mira. Isabel de Castilla señaló claramente los pasos a seguir. Colón murió sin calibrar la importancia de su descubrimiento; Ni siquiera supo que había llegado a tierras desconocidas. Fue el Florentino Américo Vespucio al servicio de los Médicis quien informó a la cristiandad de nuevo continente descubierto, logrando legarle su nombre. El hallazgo de un nuevo mundo trajo aparejada una serie de problemas: las tierras descubiertas y sus habitantes, no encontraban citadas en la Biblia, la discusión sobre los justos títulos y el trato que debía darse a los indígenas, la propiedad, el poblamiento, gobierno, administración y seguridad de los nuevos reinos el futuro de estos… De no menor importancia fueron las interpretaciones. A medida que la cristiandad tomaba conciencia de la importancia del
  4. 4. nuevo mundo, las restantes coronas Inglaterra, Francia comenzaron a manifestar su interés por obtener posesiones en el mismo y los Reyes Católicos según la tradición de la época acudieron al Papa para legitimar la ocupación y delimitar los nuevos territorios. La obtuvieron mediante dos documentos: la bula Inter Caetera y el tratado de tordesillas. A su vez los teólogos y juristas de la renacida escolástica definieron los justos títulos y sus límites mientras perseveraban la libertad de los nativos. Los excesos cometidos por los conquistadores fueron denunciados ante la corona por los frailes dominicos en América especialmente fray Bartolomé de las Casas la humanidad de los indígenas fue formalmente declarada por el papa Paulo III y la corona legalizó esta posición y penalizó los abusos. En cuanto el gobierno y administración del nuevo mundo luego las Indias, estas pasaron a depender directamente de la corona de Castilla y su administración fue dirigida primero por el Consejo del reino y con su crecimiento y complejidad por el constituido Consejo de Indias mientras se encomendó a la casa de Contratación, fundada en Sevilla en 1503, la atención de los asuntos comerciales. El sistema consistió en un comercio monopolítico y un prolijo control fiscal y administrativo. Las Indias proporcionaron grandes riquezas a Carlos V y fueron empleadas en gran parte en las guerras de religión contra Francisco I y los protestantes. Como era obvio estas nuevas riquezas provocaron la envidia de las restantes monarquías, y que intentaron de diferentes maneras obtener parte de ellas, generando una verdadera carrera por la conquista de nuevo mundo. El intercambio comercial con las Indias fue fundamentalmente para Castilla y requirió una planificada organización mediante un sistema bianual de convoyes o flotas que unían el sur de la península ibérica con nueva España incluso con las islas Filipinas. Estas expediciones fueron objeto de permanentes asaltos de piratas, implícitamente apoyados por la corona inglesa. Como señalamos procedentemente Inglaterra en plena lucha político-religiosa con España descubrió la importancia del nuevo mundo y traslado su enfrentamiento al nuevo continente para ello se vio favorecido con la derrota de la armada invencible (1588), qué demostró precisamente que los españoles no eran invencibles. Así como Tomás Moro parece haber sido el primero en afirmar que el futuro de Inglaterra estaba en el dominio del mar y debía aprovecharse de ello, algo más tarde, en 1577 un amigo de Relegh, Jonh Dee, al que corresponde al parecer, la paternidad de la expresión el imperio británico, había propugnado la creación de una potente marina real que mantuviera el orden de los mares contra los piratas, protegiendo así el comercio de la pesca. Ralegh Había captado ante todo la importancia comercial de la potencia marítima: aquel que domina el mar domina el comercio , proclamaba el que domina el comercio del mundo domina las riquezas del mundo y, por consiguiente, el propio mundo. Inglaterra comenzaba a bosquejar su imperio decimonónico. Por otra parte América aportando solo dinero, sino también una variada gama de alimentos, que solucionaron muchas hambrunas en el viejo mundo y modificaron lentamente las costumbres alimenticias de los europeos. La patata, el tabaco, el cacao, la yuca, maíz, el azúcar, el cacahuate, los frutos tropicales, tomate, el pavo, etc. Solventaron múltiples problemas. La patata solucionará las trágicas hambres medievales, el maíz servirá para alimentar el ganado sólo en algunas regiones europeas formó parte de la dieta humana, el cacao chocolate y el cigarro introducirán notables cambios en las relaciones sociales al dar vida a nuevos establecimientos para el consumo o al aparecer en las grandes reuniones sociales como un elemento más. El azúcar ya
  5. 5. conocida claro, pero qué hora se producirá en mayor cantidad, gracias a los campos e industrias antillanas y brasileñas pondrá en marcha notables industrias de licores y confituras, que con la ppastelería estuvieron más al alcance de las gentes humildes. El mismo bacalao, pescado ya desde antaño por los marinos de Cantábrico, sustituyó más que nunca el erenque, muy usado en los ayunos. Y en el terreno medicinal, la coca, la quina, el bálsamo del Perú, De Guatemala, el bálsamo de Tolú, la Zarzaparrilla, El Guayacán, la chilca, las resinas y los venenos, revolucionarán la terapéutica del viejo mundo. A su vez, la lucha religiosa del anglicanismo y la intervención de Felipe II generaron una campaña de mala prensa internacional que se convirtió a la España papista en la culpable de todos los males la leyenda negra y por ende, era lícito detener su desarrollo comercial aún por la fuerza mientras que, paralelamente, la corona inglesa alentaba la expansión de sus súbditos comerciantes a los territorios del norte americano, donde por otra parte, se podría encontrar un lugar seguro si en este reino se produjeron un cambio de religión o guerra civiles. Los pastores puritanos ingleses tampoco renegaban del sentido evangelizador de la conquista de las nuevas tierras afirmando que Dios ha reservado las mismas y sus nativos para que la nación inglesa las convirtiera a la civilización cristiana. Por otra parte esta colonización en el norte de América no sólo eliminaría el excedente demográfico, sino que además proporcionaría materias primas para las industrias nacionales sentando la base en una solución a más largo plazo. El objeto de la política económica debía ser el de convertir a Inglaterra en productora autosuficiente, en exportadora de bienes manufacturados acabados. Norteamérica proporcionaría tintes para el industria textil los pertrechos navales que hasta entonces provenían los puertos de báltico y madera para aliviar la escasez de combustible de Inglaterra. La conversión de los indios a las civilización tanto en costumbres como en indumentaria abriría un nuevo mercado. En este contexto fueron conformando lentamente las trece colonias. Pero la diferencia de los métodos de colonización ha sido reconocido aún por historiadores anglosajones. La primera oleada hispano-portuguesa trato de expresar la civilización occidental en su totalidad, incluso la religión propia que encontró la resistencia de todos los pueblos no occidentales que estaban en condiciones de ponerse ahí. En consecuencia la segunda oleada de europeos occidentales (holandeses, franceses, ingleses) exporto sólo una versión expurgada de civilización de Europa occidental, de suerte que tanto las autoridades públicas como los comerciantes privados ingleses y holandeses desaprobaban las actividades misioneras. El principal elemento de esta civilización occidental expurgada que comenzaba a invadir la oeikumene en el siglo XVII no fue la religión, fue la técnica y principalmente la técnica de hacer la guerra. Paralelamente con la conquista del Atlántico el centro económico del capitalismo floreciente se traslado de la ciudades mediterráneas como Venecia o Florencia a Sevilla y a Lisboa para anclar finalmente, en Amsterdam y en Londres. La tarea de los europeos en América matizando las diferencias de estilo y fundamento de españoles, portugueses o franceses e ingleses fue increíble y sus frutos están a la vista, basta señalar que en cuatro ciclos se fundaron más de 2500 ciudades, mientras se trasladaban ideas, creencias, técnicas y costumbres. El nuevo Continente se convirtió en un pedazo de Europa en América. En una época que está de moda defenestrar la tarea europea, en nuestro continente resulta importante subrayar que más allá de los gustos de moda. Europa se desparrama por el mundo, y lleva a él muchas veces su dominio
  6. 6. pero también su cultura, su religión, sus lenguas, su economía, su sistema métrico, su alfabeto y su concepto del Estado. Es interesante observar que como señala un autor en el curso de una sola generación entre 1486 y 1536 el mundo fue repentinamente transformado por una serie de viajes y descubrimientos: la Circunnavegación de África, el descubrimiento de la india y el cercano Oriente para el comercio occidental, para la navegación del mundo y la conquista de Méjico y Perú que al abrir las rutas atlánticas ampliaron enormemente la ecúmene. A su vez el Mediterráneo dejo de ser el único camino hacia el este y se convierte en una ruta secundaria, casi un callejón sin salida como escribió Fernán Pérez de Oliva en 1523 “España, que estaba en cabo del mundo, venido a figurar en el centro de el”. Mientras el Atlántico era en cierto sentido el Mediterráneo de la edad moderna. Había cambiado el mundo y muy pronto también cambiaría la visión del mismo. Por su parte el concepto de la cristiandad (Christianistas o más comúnmente República cristiana) dejo de responder estrictamente a la realidad geopolítica ni religiosa y comenzó a ser reemplazado por los terminos “Europa” y occidente entendido este último como “Europa más América”. 9 La reforma católica Los historiadores el iglesia coinciden que hace el siglo XV antes del surgimiento del protesta mientoRoma gozaba de la peor fama por el lujo de los cardenales, por la ociosidad de infinitos clérigos de todo el mundo en que iban a la caza de prebendas, características comunes de toda la península itálica, donde las cortes principescas eran muchas y ya se sabe que la corte suele ser foco de inmoralidad por la población flotante que a ella acude, por el ocio y adulación de los cortesanos, por la riqueza, por el lujo, por las fiestas. Por todo ello y otras razones que ya señalaremos resultaba evidente que la iglesia necesita una profunda reforma interna y la difusión del protestantismo aceleró este proceso, que se había iniciado con bastante anterioridad. Se le conoce como reforma católica o Contrarreforma. La Cristiandad se agitaba por un deseo de reforma, un sentimiento; un anhelo, más aún un verdadero clamor; la población, a pesar de todo, tenía una abundante piedad popular y pedía a gritos una orientación renovada de su fe y religiosidad. El centro de este movimiento reformista, resultaba obvio, fue Roma donde se venía incubando desde hacía varios siglos, pero siguen un prestigioso especialista fue la catástrofe del saqueo de Roma, que casi universalmente fue mirado como castigo de la Roma, que casi universalmente fue mirando como castigo de la Roma del Renacimiento, la que inició una conversación interna. Pero casi paralelamente y con mayor vehemencia se manifestó en la península ibérica, donde los humanistas ante el peligro protestante pusieron su pluma al servicio de la iglesia. Allí tuvo lugar como vimos la actividad del cardenal Cisneros y él renacimiento de la escolástica. La reforma católica comenzó desde abajo con la renovación y surgimiento de órdenes religiosas acostumbradas a vivir en el mundo y convivir con él para evangelizarlo, cómo los teatinos o ursulinas. Era a todas las luces evidente que se necesitaba una nueva forma de apostolado, para una religiosidad más popular y sacramental, vivida en la oración y los sacramentos de la penitencia y la eucaristía. Esta nueva expresión religiosa se conoció como devotio moderna y su ejemplo más ganado fue el todavía actual libro imitación de cristo de tomas Kempis.
  7. 7. Estos nuevos religiosos, durante horas, predicaban la penitencia y la reforma de las costumbres, tronaban contra el pecado, amenazando con el castigo de Dios y anunciando catástrofes con las palabras de los profetas y del Apocalipsis; condenaban la usura y recomendaban la limosna, exaltaban la caridad y el amor al prójimo, exhortaban a la reconciliación de los enemigos; peritaban vivamente sobre las cuatro postrimerías del hombre, exponían los misterios de la vida de nuestro señor y de la Virgen, enterneciéndose y haciendo llorar al auditorio, cuando trataba de la pasión y muerte del redentor. A su vez todos ellos asumieron como propio el socorro de los pobres y la asistencia a los enfermos, dando origen a los hospitales modernos. El agravamiento de la ruptura religiosa y la presión del emperador Carlos V motivo que Papa Paulo III convocará en 1537 un concilio en Trento, para tratar la reconciliación con los protestantes. Allí cumplieron un destacado papel los teólogos españoles, como también los defensores de la nueva devoción itálica. El concilio 1545/63 sufrió muchísimas vicisitudes pero logró su objetivo precisar los dogmas que habían sido cuestionados por los protestantes, fijando el credo católico y, fundamentalmente, ante la prédica sobre la “justificación por la sola fe” y “la predestinación” rescató la libertad del hombre (libre albedrío) y también adoptó una serie de medidas para reformar las costumbres corrompidas; se crearon los seminarios para educar al clero, se reglamentó la vida eclesiástica y el gobierno de la iglesia, se fundó en la Universidad gregoriana, se publicó la Vulgata (edición oficial de las sagradas escrituras, aprobada por la iglesia) y se dispuso redactar el catecismo (conocido como de Pío V) que compendiaba la doctrina católica para uniformar la enseñanza de los párrocos; pero no se logró la reincorporación de los protestantes. Finalmente por acción del Papa gregoriano XIII fue modificado el calendario (1582) reemplazando el llamado juliano o por el gregoriano que todavía rige. La tarea reformadora más importante fue encargada por la Compañía de Jesús, nueva orden religiosa fundada por Ignacio de Loyola y apodada los ejércitos del Papa. El fundador también redactó unos ejercicios espirituales,que aún siguen siendo un modelo de contemplación y acción en el mundo. Los jesuitas se pusieron a adaptar los nuevos métodos de la educación humanística a los ideales cristianos, y sus colegios, establecidos por todo el mundo católico desde el Perú a Rusia, fueron los órganos de un tipo común de cultura humanística. Al mismo tiempo, la obra de los jesuitas como directores de conciencia y consejeros espirituales, llevó la influencia de la restauración católica a operar en las cortes y en los gabinetes, que eran los puntos claves de influencia social y hasta entonces había sido el centro de los movimientos desintegradores que habían minado la unidad del cristianismo. Igualmente expandieron su obra hacia las lejanas tierras descubiertas, tal es el caso de Francisco Javier en el Japón y muchos jesuitas en América, que cumplieron un importante el amor entre los nativos. Así lo muestran, por ejemplo las misiones guaraníes. De no menor significado fue el papel de los predicadores, tanto jesuitas como pastores protestantes, quienes desde el púlpito y en el caso de los católicos también del confesionario orientaban la vida cotidiana de los cristianos. “Lo que acrecía enormemente su importancia era el hecho de ser la única tribuna desde la que se hablaba realmente en público de los miembros de todos los estratos sociales con frecuencia suficiente y de manera pormenorizada. Por supuesto el predicador elaboraba su discurso según el patrón de la doctrina religiosa y de las exigencias éticas del
  8. 8. cristianismo, pero también se preocupaba de no olvidar en él ninguna cuestión de actualidad, erigiéndose así en principal artífice de la opinión.” Por otra parte la piedad popular fortaleció el culto a la virgen María, fundamentalmente a través del rezo del rosario establecido por el Papa Pío V con motivo de la victoria sobre los turcos en la batalla naval de Lepanto (7 octubre de 1571) y la creencia de la Inmaculada Concepción. La importancia de Trento se valora cuando te comprobamos que “a partir de las prescripciones del concilio, favorecidas y combatidas por los gobiernos, el catolicismo renovado progreso y reconquistó almas… Sociedades enteras empapan de la atmósfera de la religión y fundamentalmente, son religiosas sus estructuras mentales. El clero interviene en nacimiento hasta la muerte en todas las etapas de la existencia. No hay otro estado civil que en el iglesia. Bautismos, matrimonios, decesos, todo registrado por el cura. El trabajo, regulado por la luz del día y, en la campiña, por el juego de las estaciones, también lo es por las fases del año litúrgico. Los domingos no se trabaja, lo mismo que muchas fiestas de santos. Las carnicerías cierran durante la cuaresma. Las diversiones populares acompaña en el júbilo de la iglesia. Ella es quien da a determinados días o aspecto festivo, como a otro su carácter de penitencia. Se celebra en la navidad para recordar el nacimiento del Salvador, Pascua por el día de la resurrección, las fiestas de la virgen para evocar sus favores signes y anunciar la venida de Cristo. Cada país, cada ciudad, honra tu santo protector cuyo nombre se repiten las familias de una generación a otra… La contrarreforma, al multiplicar las imágenes, y alentar la apelación a la intercesión de los santos, orienta hacia la doctrina definida por la iglesia una inquietud que de otro modo fácilmente debería ser la magia”. El “espíritu de Trento” duró hasta avanzado el siglo XX. 11 El Barroco Muchos autores sostienen que en el siglo XVI produjo un nuevo estilo, básicamente artístico, hay que denominaron barroco. Para otros en cambio implicó una manera nueva de entender la vida, una nueva cosmovisión, identificada con un espíritu de la contrarreforma, coincidente con la hegemonía española y la expansión de la reforma tridentina. Trataremos de rastrear sus manifestaciones más importantes. La corte papal surgida del renacimiento y modelada al estilo español durante el reinado del poderoso Felipe II asumió como propia la reconstrucción magnificente en la ciudad eterna especialmente con Sixto V, a la vez que retoma el papel político en la nueva Europa actuando de manera similar a los restantes monarcas. La consecuencia fue la Roma papal, tal como había de conservarse hasta nuestro siglo, la muestra más grandiosa de urbanismo que jamás se haya intentado. La obra del concilio se extendió sobre la cultura europea que conocemos como barroco influyendo especialmente sobre las manifestaciones artísticas encausando una serie de expresiones que con llevan la anarquía disolvente del manierismo. El arte que hoy conocemos como barroco se caracterizó por un deseo de alcanzar lo superlativo, los espacios donde se mezclan las luces y las sombras, la espiritualidad y la sensualidad, lo bello y lo feo. “El barroco rompe los frontones, lo superpone, anima las líneas, retuerce las columnas, se complace en el fastuoso orden corintio. Hace proliferar una vegetación de follajes exuberantes. Suscita alrededor de las cúpulas y de los patios todo un pueblo de estatuas, de animales fantásticos y de hombres. Hace gesticular a unas figuras grotescas, cuyas orejas se convierten en cuernos; y en vegetales, sus mejillas y sus
  9. 9. montones. Esta fantasía, esta imaginación desbordante vuelve a encontrarse en los escritores… Se busca todo lo que es ingenioso inesperado excesivo; hasta qué punto se puede triunfar haciendo apreciar los caracteres exagerados.”… En el se manifiesta el gusto de la libertad de las reglas de la medida del recato se presencial y racional contradictorio el artista no parece saber lo que quiere o más exactamente quiere el pro y en la contra… El artista barroco propender a armar todo lo que es movido, como los tuyos, artificios, enfático, al mismo tiempo, desbordante, lujuriante, proliferante. Peter Rubens (1577-1640), admirable maestro del color y del movimiento, fue sin duda, el más grande de todos los pintores barroco. Una de sus expresiones más importantes tuvo lugar en la música cuando el Papa Pío IV nombró a Giovani Sante “Palestrina” compositor de la capilla Pontificia, implementando todo un estilo musical con canto y órgano (las misas del barroco). “A partir de entonces la nueva música es ilustraría la gloria y la majestad de la iglesia”. Los protestantes a su vez influidos en parte por los gustos de Lutero, desarrollaron una música religiosa más popular, cuyo ejemplo lo más conocido fue en el siglo siguiente Juan Sebastián Bach (1685,1750), cuya pasión según San Mateo sigue siendo considerada por muchos con el mesías de Federico Haendel(1685/1759) como insuperables en su temática. Casi paralelamente en la península itálica se creó la ópera, adquirió rápidamente un gran popularidad aunque sus teatros sólo “se pusieron de moda cuando las iglesias dejaron de estarlo”. A su vez, la costumbre de los protestantes de realizar sus ceremonias en simple salones, desalentó las construcciones de Catedrales y favoreció indirectamente que se impusiera un nuevo estilo representado en la iglesia del Gesu, construida en Roma, en 1568 como sede de los jesuitas. Esta forma fue continuada por muchos arquitectos, entre los que sobre salió Lorenzo Bernini, convocado por el Papa para acabar la basílica de San Pedro. Cómo observa un autor el “nuevo estilo arquitectónico, el barroco se hizo inmensamente popular y se propagó desde Roma por todo Italia hasta Europa central y católica, llegando a Polonia y a través de España y Portugal, hasta el sur y el centro de América. Representó una gran reanimación del arte religioso popular, y esta fue, quizá, una de las armas más eficaces de la reforma católica, ya que impresionaba y siguió impresionando, la imaginación de la población católica de Europa de un modo que ni siquiera podían lograr los sermones de los predicadores de las nuevas órdenes.” El Barroco refleja, asimismo, sino un cambio cosmovisiónal, al menos una modificación considerable de las costumbres; y quizás el aporte más significativo consistió en la importancia que fue adquiriendo la corte y sus formas de vida, elocuentemente reflejadas en la literatura y el arte de la época. La palabra “cortejar” vinculada al mundo amoroso es una clara muestra de esta influencia en los siglos posteriores, “pero los placeres de la caza, de la mesa y de la cama” tampoco son ajenos a las costumbres de este periodo. A su vez que no observa cuidadosamente la vida de las Cortes de los siglos XVI y XVII comprueba fácilmente la influencia de la corte barroca sobre la ciudad en casi todos los aspectos de la vida como tampoco se le escapa que frente a la rica vida comunal de la Europa barroca, con su magnificencia exterior y su pobresa interna, sus palacios y sus monasterios, sus santos y sus mendigos, surgió una sociedad de piadosos mercaderes y comerciantes y artesanos, que trabajan duro y parejo y gastaban un poco y se miraban a sí mismos como los elegidos de Dios, y que estaban listos para luchar a muerte contra cualquier tentativa del rey o del obispo por interferir en su religión o en su negocio. El
  10. 10. avance social del mercader (burgués) y su concepción de la vida se imponían lentamente. Finalmente es importante destacar que el barroco especialmente en la península ibérica, pese a su origen ccortés, supo expandirse y adaptarse, especialmente en el plano emocional a los diferentes estamentos de la sociedad, preferentemente por medio de la música, la pintura y el drama religioso que la piedad popular y los anhelos esperanzados aún apocalípticos y temerosos de la época. Es interesante observar cómo ante la crisis religiosa y sus implicaciones políticas y sociales el hombre se manifiesta como un sujeto, contradictorio e inseguro y por ello, como los tiempos que le toca vivir, y elaboró una diferente percepción de la vida. Como afirma un historiador especializado en la época, “a los escritores barrocos pudiera atribuírseles un universo grandioso en muchos aspectos pero casi siempre hostil, dominado por la fatalidad y las fuerzas ocultas”. Esa ssociedad “angustiada” que se refugió en los placeres, a su vez “vivió” acrecentando sus miedos. En el arte y la literatura del barroco podemos apreciar una exacerbación morbosa del intereses por la muerte en algunos casos hoy llamaríamos “macabro”. En síntesis, “el barroco, la época entre 1610 y 1660, quiso sublimar las tensiones entre el ensueño y la realidad natural, entre la cultura nórdica germánica procedente en la cultura del Sur, latina católica”. Podemos señalar que a fines del barroco no nos queda más remedio que constatar un agotamiento muy extendido de las energías eclesiásticas y hasta cristianas en Europa, junto con una posición cada vez más rígida de los frentes. El resultado de todo ello fue el deslizamiento fatigoso hacia el racionalismo craso y hacia el indiferentismo. Las disputas religiosas condujeron al apartamiento de la religión, y todo Europa asistió al lento y complejo nacimiento de una mentalidad burguesa. La Guerra de los treinta años El enfrentamiento bélico conocido como guerra de los 30 años (1618-1648), terminó incendiando todo Europa fue la propagación de las guerras de religión locales al ámbito europeo, agregando a la temática religiosa la lucha por la hegemonía europea. Fue el cardenal francés Richelieu, excesivamente interesado en terminar con el poder de los Habsburgo, quien la internacionalizó logrando que Francia obtuviese sus objetivos ya que la guerra ayudó a destruir económicamente las posesiones de los Austrias, a la vez que terminaba con su poder político. Como señala el historiador Trevor Roper, la guerra de 30 años fue una guerra o más bien un conjunto de guerras entre imperialismo rivales: las ambiciones españolas en Europa, las ambiciones sajona en Alemania, las ambiciones suecas en el báltico, y todos los temores y ambiciones secundarias que estás excitaban. Fue también el principio una guerra de ideologías: la contrarreforma contra la internacional calvinista como tal se desbordó en las fronteras políticas. La Paz o paces fue firmada en dos localidades de la Westfalia (1648) y en ellas fundamentalmente además de las cuestiones estatales se reconoció la licitud del protesta miento oficializando las decisiones de la paz de Augsburgo de 1555 (el lema: cuius regio Eliud religio). Cabe observar qué el Papa condenó formalmente en la ciudad Paz. Westfalia significó reemplazar la concepción universal de la cristiandad por una nueva política racionalista, basada en el equilibrio de las nuevas monarquías que implicaba pactos internacionales y el de las alianzas matrimoniales para contener a las
  11. 11. potencias hegemónicas. Se estaba construyendo un nuevo derecho de gentes el derecho internacional para reemplazar los epígonos de la teocracia papal. El antiguo Imperio romano de la nación alemana desapareció como idea y realidad, aunque siguió habiendo un emperador en Viena y en Alemania se fracciono en centenares de unidades, que difícilmente podrían llamarse estados, generando un problema geopolítico que no pudo resolverse hasta el siglo XX. Por otro lado comenzaron a buscar su lugar nuevas monarquías en el horizonte Europa: Suecia, Prusia, Rusia. De las negociaciones y tratados de Westfalia surgió realmente el sistema político moderno caracterizado por el nacimiento de los estados de Europa, basado en el nuevo principio de la igualdad fundamental de los estados soberanos independientes y que significaba el triunfo político de la cultura nórdica sobre la latina. Fue decisivo que sustituyese por fin la ratio status, de naturaleza utilitaria, económica, la a la ratio icclesia, de naturaleza jurídica, como fundamento universal de lo público, a partir de Westfalia, al obligar Richelieu a los Habsburgos a reconocer universalmente la independencia de la iglesia protestante de los derechos de soberanía. Con ello quedó definitivamente debilitado el imperio y se liquidaron los restos de la res publica cristiana. Tuvo asimismo la importante consecuencia de consagrar formalmente sin perjuicio de la tolerancia el principio cujus regio ejido religio. La guerra fue una empresa imposible en la que España agotó sus hombres y su erario y sólo ganó la antipatía de todos los europeos. Singular fue la antipatía de los franceses a españoles y a su vez, españoles a franceses. En la paz de Westfalia fracasó definitivamente el proyecto español y triunfo el proyecto francés y destruyó mucho más que la hegemonía española en Europa. Destruyó todo un sistema, la síntesis de un siglo. El Estado de la contrarreforma, la internacional calvinista, ambos decayeron con la lucha y nunca volvieron hacer los mismos. Lo mismo sucedió con toda una filosofía. La guerra de 30 años contempló el final de una Weltanschauung de una visión delmundo heredera de la edad media, que los grandes maestros católicos habían elevado a sistema universal, y que en realidad ni los luteranos ni los calvinistas pese a todo su radicalismo ideológico había pretendió refutar. Westfalia, en definitiva, al reconocer la libertad de cultos en Europa y establecer la paridad religiosa entre los catolicismo y las demás credos cristianos, proclamó la ruptura de la cristiandad. Ello alteraba el concepto de armonía de la antigüedad llevando a su eclosión las crisis de la conciencia cristiano- teocrático e imperial, iniciadas dos siglos atrás y modificadas como veremos con la cosmovisión iluminista generada por la maduración de las nuevas ideas. Pero entretanto, la cultura barroca seguía aún viviente y activa en la Europa central. De hecho en las últimas décadas del siglo XVII y la primera mitad del siglo XVIII fueron la gran época del barroco austriaco. Esta fue la época que vio la reconquista de Hungría y Croacia de manos de los turcos, la derrota final de la expansión musulmana en la Europa oriental y la recatolización de las tierras danubianas bajo Leopoldo II y Carlos VI. Fue así mismo le edad de oro del arte barroco alemán, cuando los grandes monasterios e iglesias de peregrinaje surgían por todo Europa central. Sin embargo, esta cultura fue el producto final de un movimiento europeo que ya era cosa del pasado y no podía sobrevivir la pérdida de su transformada internacional. En consecuencia llegó a un abrupto final a la segunda mitad del siglo XVIII y Alemania aceptó el iluminismo de modo tan repentino y completo que los siglos antes habían aceptado la reforma por la influencia directa del iluminismo francés quebrado a través de las Cortés y de los gobernantes, Federico II de Prusia y José II de Austria.
  12. 12. Pero el Austria barroca de los Andes burgo están claramente representada por la emperatriz María Teresa pasó a ser gobernada por su hijo José II el sacristán mayor del imperio, como lo llamaba el prusiano Federico II, más preocupado por racionalizar la iglesia que por gobernar. Las monarquías absolutas optado parte de las nuevas ideas que representó el despotismo ilustrado. 15 La decadencia española. Respecto a la península ibérica, con la muerte de Felipe II subió al trono español Felipe III (1598), con quien se inició la época de los llamados “Austrias menores“. Durante su reinado se acrecentó la decadencia, tanto económica producida por la entrada del oro español a la cadena económica en europea como moral. Los nobles estaban cada vez menos convencidos de los principios que defenderían. Reemplazar el privilegio por el servicio y la burocracia y el centralismo ayudaron a la aparición de la corrupción y la molicie. Por otra parte el gobierno quedó en manos de los favoritos del monarca denominados válidos. Con Felipe IV (1621-65) se acentuó aún más la decadencia, al enfrentarse España con Holanda, Francia y Portugal. Así el siglo XVIII encontró a España sumida en una guerra de sucesión, que tuvo por resultado del ascenso al trono de Felipe V Aunjou-Borbón (1700), que inició la dinastía de los Borbones. “La extinción de la dinastía Habsburgo en España y la guerra de la sucesión española pusieron de pronto a España en América española bajo la egida de los Borbones, lo que rompió la conexión entre España y Austria que había tenido tan importante papel en historia de la contrarreforma. A primera vista se puede parecer sorprendente qué un mero cambio de dinastía pudiera tener efectos tan profundo en una nación tan celosa de su independencia y de cuyo apego traiciones nacionales y religiosas era tan orgullosa, como España. Pero aunque el espíritu del pueblo siguió sin cambiar, el gobierno español estaba, a fines del siglo XVII, en un estado de tan extremo desorden e impotencia, como para crear un vacío en el centro del organismo político… La corta española se volvió un satélite de Versalles, como tantas otras Cortes del periodo y quedaba abierto el camino de la penetración de nuevos hombres, nuevos modelos y nuevas ideas y en el centro mismo de la vida nacional”. Pero, aunque “el pueblo español siguió fiel a sus antiguos principios espirituales y tradiciones culturales, estos ya no podían influir en el curso de la historia, puesto que habían perdido la jefatura intelectual y política “. Europa ya era francesa.

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