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Caminante no hay_camino

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“¡CAMINANTE, NO HAY CAMINO!”
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IMÁGENES
TEXTO
Palacios es un
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(Toque de campanas:
Campanas de Bueu...
Baeza, sonido de
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Se ilumina el
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  1. 1. “¡CAMINANTE, NO HAY CAMINO!” ACOTACIONES IMÁGENES TEXTO Palacios es un hombre clásico (Toque de campanas: Campanas de Bueu) Aparecen guitarrista y cantaor. Milonga, versión de Calixto Sánchez Lee la esquela de El Porvenir Texto de Palacios en El Porvenir / Imagen de Leonor Imagen de la tumba de Leonor Imagen de Linares- JOSÉ Mª PALACIO.- Sucedió en París, sí; ‘cuando la enfermedad de Leonor nos hirió como un rayo en plena felicidad’, VOZ EN OFF DE MACHADO.- 'Fue a las diez de la noche en la calle Estudios, 7 con dieciocho años cumplidos ¡maldita la mala muerte! cuando Leonor expiró’. GUITARRISTA Y CANTAOR.- UNA NOCHE DE VERANO (Campos de Castilla, 1917) Una noche de verano —estaba abierto el balcón y la puerta de mi casa— la muerte en mi casa entró. Se fue acercando a su lecho —ni siquiera me miró—, con unos dedos muy finos, algo muy tenue rompió. Silenciosa y sin mirarme, la muerte otra vez pasó delante de mí. ¿Qué has hecho? La muerte no respondió. Mi niña quedó tranquila, dolido mi corazón. ¡Ay, lo que la muerte ha roto era un hilo entre los dos! JOSÉ Mª PALACIO.- Pocas veces con más razón que en la presente podremos decir que el dolor embarga nuestro ánimo y que es muy difícil que el entendimiento tenga la lucidez necesaria para reflejar sobre unas cuartillas la verdad y la intensidad de aquél. Ha muerto la esposa amantísima de nuestro entrañable, del amigo del alma don Antonio Machado. Doña Leonor Izquierdo de Machado, tan joven, tan buena, tan bella, tan digna del hombre en cuyo corazón es todo generosidad y en cuyo cerebro dominan potentes destellos de inteligencia, ha muerto, y, ¡parece mentira! ¡Pobre Leonor! Es absurdo, en verdad querido Machado, incomprensible, cruel, pero la muerte es así de atrabiliaria y de inconmovible. 1
  2. 2. Baeza, sonido de estación Se ilumina el escenario. Es la época actual Aparece un joven que se sienta en un banco y comienza a escribir/mirar una tablet (Aparece abatido A. Machado: coge su maleta, se pone el sombrero y sale andando, lenta y pesadamente, junto a Palacios, hacia el tren. Aparece A. M. tras el telón translúcido. Permanece en todo momento allí: unas veces escribe, otras lee, las más piensa y, en los momentos oportunos, entrega los poemas a los lectores-declamadores). ÉL.- Antonio Machado, con 34 años, y Leonor Izquierdo, con 15, celebraron su boda el 30 de julio de 1909 en la iglesia de Santa María la Mayor de Soria. La diferencia de edad escandalizó a algunas familias sorianas, las más conservadoras: jóvenes de dichas familias entraron a la iglesia con intención de hacer una “carnavalada” y mofarse de los novios. (¡Joder qué gente!) No pudieron hacer el viaje de luna de miel a Barcelona para visitar a Manuel, hermano mayor de Antonio y también escritor, por la huelga de transportes contra el envío de soldados a la Guerra de África y el consiguiente comienzo de la Semana Trágica... Aparece una joven que da muestras de intimidad con el muchacho El actor coge el poema 'colgado' que lo dirá al público ELLA.- Pero, ¿qué haces, ahí, tan concentrado? ¿Qué estarás mirando tú? A ver que eche un vistazo. ÉL.- ¡Qué mal pensada eres! Pues es el trabajo de Literatura, sobre el poeta Antonio Machado; bueno, Nieves siempre lo llama “don Antonio” ELLA.- ¡Hostia, tú! ¡Si era un 'asalta-cunas': 19 años de diferencia! ÉL.- ¡Premio para la señora: aprobada en Matemáticas! Pero esa no es la cuestión, don Antonio estaba enamorado hasta las trancas de Leonor; y ella de él. Mira lo que escribía SUEÑO INFANTIL (Soria, “Galerías”, 1907) Una clara noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría ¿era luz mi alma que hoy es bruma toda, no eran mis cabellos negros todavía?, el hada más joven me llevó en sus brazos a la alegre fiesta que en la plaza ardía. So el chisporroteo de las luminarias, amor sus madejas de danzas tejía. Y en aquella noche de fiesta y de luna, noche de mis sueños, noche de alegría, 2
  3. 3. Imagen de Leonor Imagen de la lápida con el buzón Primer plano del buzón Machado, en la semioscuridad, entrega el poema al actor que lo dirá al público Machado inicia la lectura y el actor solapa la voz de AM a partir de “mi juventud...” el hada más joven besaba mi frente... con su linda mano su adiós me decía... Todos los rosales daban sus aromas, todos los amores amor entreabría. ELLA.- ¿Te acuerdas cuando el año pasado vino al instituto el novelista aquel? Él.- Sí, claro, no me acuerdo de su nombre, pero fue chulo poder preguntarle todo lo que quisimos. ELLA.- ¡Hasta las chorradas más inverosímiles que se le ocurrieron al Bolo! Pues eso es lo que te quería decir: ¡sería una pasada poder hablar con Machado y preguntarle qué le atrajo de una niña como Leonor! Él.- Eso es imposible: don Antonio Machado murió en Colliure, un pueblecito de Francia, cercano a la frontera española de Port Bou en Gerona, en 1939, huyendo de las tropas de Franco. Lo acabo de leer en internet. Allí está enterrado, mira su tumba. ELLA.- ¡Quita eso: a mí no me gustan las cosas de los muertos! No he ido al cementerio ni cuando murió mi abuelo. ÉL.- Pero mira, tía, qué curioso: ¡tiene un buzón al lado de la lápida! ELLA.- (burlona) Pues vamos a escribirle, a lo mejor nos contesta. (Se ríe) ÉL.- Pues, aunque te burles, lo vamos a hacer. Vamos a ver, una pregunta sencillita: Querido don Antonio, ¿nos podría contar algo de su vida? (RETRATO) Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. 3
  4. 4. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. (Le da en la cabeza) Machado, en la semioscuridad, entrega los poemas a los actores que los dirán al público ÉL.- ¡Joder, qué manera de resumir 30 años de su vida en un poema! Pero no he entendido eso de “los afeites de la actual cosmética” ELLA.- Mira que eres simple: es una metáfora, que no está de acuerdo con la poesía de ese momento, con la del modernismo, tío, la de Rubén Darío. ÉL.- ¡Aaayyy! ELLA.- Otra pregunta, pero esta la hago yo. A ver: ¿Es verdad que vino usted a Baeza?, ¿por qué?, ¿imagino que para olvidar la... muerte de Leonor, no? CXXI Allá, en las tierras altas, por donde traza el Duero su curva de ballesta en torno a Soria, entre plomizos cerros y manchas de raídos encinares mi corazón está vagando, en sueños... ¿No ves, Leonor, los álamos del río con sus ramajes yertos? Mira el Moncayo azul y blanco; dame tu mano y paseemos. Por estos campos de la tierra mía, bordados de olivares polvorientos, voy caminando solo, triste, cansado, pensativo y viejo. CXXII Soñé que tú me llevabas por una blanca vereda, 4
  5. 5. en medio del campo verde, hacia el azul de las sierras, hacia los montes azules, una mañana serena. Sentí tu mano en la mía, tu mano de compañera, tu voz de niña en mi oído como una campana nueva, como una campana virgen de un alba de primavera. ¡Eran tu voz y tu mano, en sueños, tan verdaderas!… Vive, esperanza, ¡quién sabe lo que se traga la tierra! El actor coge el poema 'colgado' que lo dirá al público ELLA.- ¡Pues no me va a hacer llorar el tío este! Llevabas razón, tuvieron que estar muy enamorados. Él.- Claro, por eso decidió irse de Soria, para olvidar. Leonor murió, por la tuberculosis ya sabes,... ELLA.- Pues no, no lo sabía. ¿Y eso de la tuberculosis qué es? ÉL.- Es una enfermedad pulmonar. Escupió sangre en París, el 14 de julio de 1911, el día de la fiesta nacional francesa: allí se fueron los dos porque a don Antonio los de la Institución Libre de Enseñanza le dieron una beca (¡como los Erasmus de ahora!) para ampliar estudios de Filología francesa (aunque él lo que de verdad quería era estudiar Filosofía con un tal Henri Bergson). Se volvieron a Soria y murió el 1 de agosto de 1912, había cumplido 18 años en junio. ¡Un año duró la pobre! ELLA.- ¡Qué pena, la pobre muchacha murió casi con mi edad! Mira y dice ahí que en ese año de enfermedad de Leonor, Machado publicó un libro: “Campos de Castilla”. ¡Con lo que tenía que estar sufriendo! Lee este poema A UN OLMO SECO Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido. ¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento. No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores. Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas. 5
  6. 6. Machado, en la semioscuridad, entrega el poema al actor que lo dirá al público Imagen Estación Linares-Baeza Las enumeraciones tienen el ritmo del 'traqueteo' del tren. (Sonido traqueteo tren de fondo) Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. ¿Has visto los últimos versos? Pobre hombre, todavía esperaba un milagro. ÉL.- A lo que te decía antes, … y, como era profe de francés, pues pidió la plaza vacante del Instituto General y Técnico de Baeza. ELLA.- Que ahora es el IES Santísima Trinidad, tengo yo un primo allí haciendo la ESO y he visitado el centro. ÉL.- Así que a finales de octubre de 1912 llegó a la estación de Linares-Baeza OTRO VIAJE (CXXVII) (Baeza, “Campos de Castilla”, versión de 1917) Ya en los campos de Jaén, amanece. Corre el tren por sus brillantes rieles devorando matorrales, alcaceles, terraplenes, pedregales, olivares, caseríos, praderas y cardizales, montes y valles sombríos. Tras la turbia ventanilla, pasa la devanadera del campo de primavera. La luz en el techo brilla de mi vagón de tercera. Entre nubarrones blancos, oro y grana; la niebla de la mañana huyendo por los barrancos. ¡Este insomne sueño mío! ¡Este frío de un amanecer en vela!... Resonante, jadeante, marcha el tren. El campo vuela. Enfrente de mí, un señor 6
  7. 7. sobre su manta dormido; un fraile y un cazador ¿el perro a sus pies tendido? Yo contemplo mi equipaje, mi viejo saco de cuero; y recuerdo otro viaje hacia las tierras del Duero. Otro viaje de ayer por la tierra castellana ¿¡pinos del amanecer entre Almazán y Quintana!? ¡Y alegría de un viajar en compañía! ¡Y la unión que ha roto la muerte un día! ¡Mano fría que aprietas mi corazón! Tren, camina, silba, humea, acarrea tu ejército de vagones, ajetrea maletas y corazones. Soledad, sequedad. [pausa] Tan pobre me estoy quedando que ya ni siquiera estoy conmigo, ni sé si voy conmigo a solas viajando. ...y tomó posesión de su cátedra el 1 de noviembre ante el director, don Leopoldo Urquía. Desde hace un rato, una mujer mayor, vestida de manera muy sencilla, observa y escucha a los muchachos. Se sienta con ellos Imagen del tranvía (libro de Gibson) HERMINIA.- Muchachos, os estoy oyendo y me he acordado de mi abuela, que era de Baeza y que conoció a Machado, ¡a don Antonio! ¿Queréis que os cuente un par de anécdotas, de sucedíos, como decía ella? ELLA.- Bueno, como usted quiera, buena mujer. (Lo dice poco convencida) ÉL.- ¡Jolín, qué suerte, nadie va a tener el trabajo tan chulo como nosotros: esto es como “Cuéntame”, pero pa nosotros solos! ¡Cuente, cuente...! HERMINIA.- Herminia, me llamo Herminia. La primera es cuando llegó a la estación Linares-Baeza, que entonces se llamaba “Baeza-Empalme”, pero la gente la conocía como Estación de Baeza. Pues resulta que, cuando el tren paró, don Antonio creía que ya había llegado a Baeza. Se puso a mirar y, como no veía más que cuatro casas, se llevó tal disgusto que le dieron ganas de volver a Madrid con su madre. Alguien le ayudó y le explicó que aún tenía que coger el tranvía que iba desde Linares hasta Baeza, pasando por Canena, Rus y La Yedra. ÉL.- Y con las ganas que tenía él de quedarse en Madrid con sus amigos 7
  8. 8. Tras el telón translúcido, Machado y los miembros de la tertulia “representan” este poema: AM coge paraguas, sombrero y gabán y va al otro lado del escenario donde le esperan los otros (2 ó 4) contertulios, que siguen el poema escritores y gente de la cultura, se llevaría un chasco de aúpa. ELLA.- ¿Y la otra? ¿No eran dos los … suce, los sucedidos? HERMINIA.- Sucedíos, decía mi abuela. La segunda, bueno, pues don Antonio se hospedó en el hotel Comercio de Baeza hasta que encontró un piso de alquiler (frente al ayuntamiento de ahora) donde se fue a vivir con su madre, doña Ana. Al día siguiente de llegar se presentó en casa del director, don Leopordo, pero no estaba. Y la criada le dijo que el señor Leopordo estaba en “La Agonía”. El señor Machado pues lo normal, le dijo que lo sentía mucho, que le diera el pésame a la familia, incluso fue al instituto y mostró sus condolencias al bedel ÉL.- ¿A quién? HERMINIA.- ¡Al conserje, chaval! Y este hombre, el conserje, partío de la risa, le aclaró que “La Agonía” era una tertulia de agricultores que la llamaban así porque, como hacen siempre, los campesinos se quejaban de si llovía poco, de si llovía mucho, de los fríos, de la calor... o sea, que los agricultores eran y son unos 'agonías'. Y el pobre don Antonio, abochornao y colorao como un tomate. ELLA.- Herminia, y ya que está metida en el asunto, ¿le contó algo su abuela sobre la vida del poeta en Baeza? HERMINIA.- A ver, la verdad es que al principio no le gustó Baeza, pero ná ¡Eh!... ÉL.- Claro, mire lo que le escribió a su amigo de Soria, a José María Palacio: "Esta tierra es casi analfabeta. Soria es Atenas comparada con esta ciudad donde ni aun periódicos leen". Y lo que también le decía a don Miguel de Unamuno, el rector de la Universidad de Salamanca, en otra carta: “No hay más que una librería donde se venden tarjetas postales, devocionarios y periódicos clericales y pornográficos. Es la comarca más rica de Jaén y la ciudad está poblada de mendigos y de señoritos arruinados en la ruleta” HERMINIA.- ¡Jesús, qué desagerao! Pero luego se adaptó. Iba con algunos a la tertulia de la rebotica de la farmacia de don Adolfo Almazán, en la calle san Francisco, me acuerdo. Además de Machado y don Adolfo, que también era el profesor de Gimnasia, asistían, por ejemplo, el director don Leopordo, algún que otro profesor, el notario y un militar y abogado retirado, don Cristóbal Torres, al que le gustaba sacar de quicio a don Antonio para que metiera baza en la tertulia, porque al poeta le gustaba mucho escuchar. Creo que contó esto de la tertulia en algún escrito de esos suyos en verso MEDITACIONES RURALES Heme aquí ya, profesor de lenguas vivas (ayer maestro de gay-saber, aprendiz de ruiseñor) en un pueblo húmedo y frío, destartalado y sombrío, 8
  9. 9. entre andaluz y manchego. Invierno. Cerca del fuego. Fuera llueve un agua fina, que ora se trueca en neblina, ora se torna aguanieve. […] ¿Todo es soledad de soledades, vanidad de vanidades, que dijo el Eclesiastés? Mi paraguas, mi sombrero, mi gabán... El aguacero amaina... Vámonos, pues. Es de noche. Se platica al fondo de una botica. —Yo no sé, Don José, cómo son los liberales tan perros, tan inmorales. —¡Oh, tranquilícese usté! Pasados los carnavales, vendrán los conservadores, buenos administradores de su casa. Todo llega y todo pasa. Nada eterno: ni gobierno que perdure, ni mal que cien años dure. —Tras estos tiempos, vendrán otros tiempos y otros y otros, y lo mismo que nosotros otros se jorobarán. Así es la vida, Don Juan. —Es verdad, así es la vida. —La cebada está crecida. —Con estas lluvias... Y van las habas que es un primor. —Cierto; para marzo, en flor. Pero la escarcha, los hielos... —Y además, los olivares están pidiendo a los cielos agua a torrentes. —A mares. ¡Las fatigas, los sudores que pasan los labradores! En otro tiempo... —Llovía también cuando Dios quería. —Hasta mañana, señores.[...] HERMINIA.- Ahora que me acuerdo, ese Torres además era uno de sus compañeros de 9
  10. 10. Hace mutis marchas. ELLA.- O sea, que les gustaba la juerga. HERMINIA.- ¡Qué va, niña! Que hacían marchas, que andaban por el campo; incluso se tiraban varios días andando o en mula o en carro hasta cerca de Cazorla, Torreperogil, Quesada o pa la Estación de Baeza. Decía mi abuela que era muy serio, pero que una vez ella fue a la farmacia y tos aquellos señorones de la tertulia le hicieron subirse a una escalera pa buscar una medicina o algo, y los sinvergüenzas lo que querían era verle las piernas: boticarios, notarios o poetas, ¡hombres: todos unos pervertíos! ¡Uy! Me voy, nenes, que es muy tarde. ¡Hasta otra! ELLA y ÉL.- Adiós, Herminia. ¡Hasta otra! Y, gracias Mujer de mediana edad con un mazo de carpetas Se sienta con ellos (Al joven) ÉL hace un mohín aceptando Algo de ironía Los 3 miran en la tablet Escribe Machado ELLA.- Qué mujer más agradable, ¿no? ÉL.- Vaya, y la cantidad de historias que tiene que saber. ¡Tía, cuando terminemos el trabajo, la vamos a poner en la “bibliografía”! ¿Qué, te mola? ELLA.- Claro, estoy de acuerdo. ¡Mira quién viene por allí, es Nieves, la profe! NIEVES.- ¿Qué hacéis aquí los dos, de retiro sentimental? ÉL.- Pues, aunque no te lo creas, estamos liados, pero no nosotros (Se ríen) sino con el trabajo sobre Machado, perdón, don Antonio Machado. Profe, ¿tú sabías lo del buzón de correos en su tumba...? NIEVES.- ¿… En Colliure? Sí, lo había visto a través de internet. ¿Por qué? ELLA.- ¿Se lo decimos? Pues nosotros le estamos escribiendo a don Antonio NIEVES.- ¿Y se puede saber lo que os responde? ELLA.- Tú te reirás, pero así es como estamos encontrando datos. Bueno y con la ayuda de una baezana que nos ha contado anécdotas. ÉL.- Mira, le hacemos una pregunta y, sin saber cómo, encontramos poemas, fechas, … respuestas. ¡Ya verás, qué chulo va a quedar! NIEVES.- La verdad es que me encanta lo que me contáis. ¿Podéis hacer alguna pregunta que yo la oiga? ÉL.- Claro, ahora me tocaba a mí. Esperad que piense... ¡Ya!: don Antonio, además de seguir recordando a Leonor y de dar sus clases de francés, ¿en qué pensaba usted, qué temas le preocupaban? NIEVES.- Mirad esa carta a Juan Ramón Jiménez que poco después amplió y envió a Azorín para una antología que este iba a publicar: No tengo vocación de maestro y mucho menos de catedrático. Procuro, no obstante, cumplir con mi deber. 10
  11. 11. Escribe Machado Asombrado El actor coge el poema 'colgado' que lo dirá al público ELLA.- ¡Anda, un profe sincero! NIEVES.- ¡A que te doy un pescozón, lista! Mis lecturas han sido especialmente de filosofía y de literatura, pero he tenido afición a todas las ciencias. Creo conocer algo de literatura española. […] Mi vida está hecha más de resignación que de rebeldía; […] En el fondo soy un creyente en una realidad espiritual opuesta al mundo sensible. Siento una gran aversión a todo lo que escribo, después de escrito, y mi mayor tortura es corregir mis composiciones en pruebas de imprenta. Esto explica que todos mis libros estén plagados de erratas.[...] Mi gran pasión son los viajes.[...] No soy muy sociable, pero conservo gran afecto a las personas. […] Hace cuatro años que rompí radicalmente con todo vicio. No he sido nunca mujeriego y me repugna toda pornografía. Tuve adoración a mi mujer y no pienso volver a casarme.[...] Me repugna la política[...] Detesto al clero mundano que me parece otra degradación campesina. En general me agrada más lo popular que lo aristocrático y más el campo que la ciudad.[...] Estimo oportuno combatir a la Iglesia católica y proclamar el derecho del pueblo a la conciencia y estoy convencido de que España morirá por asfixia espiritual si no rompe ese lazo de hierro. Para ello no hay más obstáculos que la hipocresía y la timidez. [...] He publicado un tomito de versos en 1903 refundido con nuevas composiciones en 1907 Soledades, Galerías, otros poemas, y otro volumen Campos de Castilla en 1912. Tengo casi terminados tres volúmenes Hombres de España, [Apuntes de paisaje], Cantares y proverbios, que irán saliendo sucesivamente. Se han ocupado de mis versos con elogio muy superior a mi mérito Unamuno, Azorín, Juan R. Jiménez, Ortega y Gasset, Marquina, etc, en periódicos y revistas y Rubén Darío en su libro, El canto errante”. ÉL.- ¿Qué me dices, Nieves?, claro como el agua clara. “Combatir a la Iglesia Católica”, ¡no se andaba con rodeos! ELLA.- Pero, ¿eso también lo decía en poemas? NIEVES.- Pues claro, mujer, aunque estando en Baeza, entre 1915 y 1918, comenzó a estudiar Filosofía en la Universidad de Madrid y a leer muchos libros de Filosofía, él seguía escribiendo poesía y exponiendo sus opiniones sobre España y los españoles en verso. Mirad cómo retrata al señorito andaluz o soriano, igual da, y dicho de otro modo, cómo habla de regenerar España. DEL PASADO EFÍMERO Este hombre del casino provinciano 11
  12. 12. Al unísono. Ríen Machado, en la semioscuridad, que vio a Carancha recibir un día, tiene mustia la tez, el pelo cano, ojos velados de melancolía; bajo el bigote gris, labios de hastío, y una triste expresión que no es tristeza, sino algo más o menos: el vacío del mundo en la oquedad de su cabeza. Aun luce de corinto terciopelo chaqueta y pantalón abotinado, y un cordobés color de caramelo, pulido y torneado. Tres veces heredó; tres ha perdido al monte su caudal; dos ha enviudado. Sólo se anima ante el azar prohibido, sobre el verde tapete reclinado, o al evocar la tarde de un torero, o la suerte un tahúr, o si alguien cuenta la hazaña de un gallardo bandolero, o la proeza de un matón, sangrienta. Bosteza de política banales dicterios al Gobierno reaccionario, y augura que vendrán los liberales, cual torna la cigüeña al campanario. Un poco labrador, del cielo aguarda y al cielo teme; alguna vez suspira, pensando en su olivar, y al cielo mira con ojo inquieto, si la lluvia tarda. Lo demás, taciturno, hipocondríaco, prisionero en la Arcadia del presente, le aburre; sólo el humo del tabaco simula algunas sombras en su frente. Este hombre no es de ayer ni es de mañana, sino de nunca; de la cepa hispana no es el fruto maduro ni podrido, es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido, esa que hoy tiene la cabeza cana. NIEVES.- ¿Qué os parece? ELLA.- Le llama cabezahueca por to el morro. ÉL.- O sea, para don Antonio este tipo de gente son los responsables del atraso del país, ¿no? NIEVES.- Exacto, eso es. Pues si os ha parecido duro, leed este otro sobre otro prototipo andaluz al que llama don Guido. Seguro que os suena el título: “Llanto de las virtudes y coplas por la muerte de don Guido”. Él y ELLA.- Claro, como las “Coplas a la muerte de su padre”, de Manrique. Jajaja COPLAS A LA MUERTE DE DON GUIDO 12
  13. 13. entrega el poema al actor que lo dirá al público Al fin, una pulmonía mató a don Guido, y están las campanas todo el día doblando por él: ¡din-dan! Murió don Guido, un señor de mozo muy jaranero, muy galán y algo torero; de viejo, gran rezador. Dicen que tuvo un serrallo este señor de Sevilla; que era diestro en manejar el caballo y un maestro en refrescar manzanilla. Cuando mermó su riqueza, era su monomanía pensar que pensar debía en asentar la cabeza. Y asentóla de una manera española, que fue casarse con una doncella de gran fortuna; y repintar sus blasones, hablar de las tradiciones de su casa, escándalos y amoríos poner tasa, sordina a sus desvaríos. Gran pagano, se hizo hermano de una santa cofradía; el Jueves Santo salía, llevando un cirio en la mano —¡aquel trueno!—, vestido de nazareno. Hoy nos dice la campana que han de llevarse mañana al buen don Guido, muy serio, camino del cementerio. Buen don Guido, ya eres ido y para siempre jamás… Alguien dirá: ¿Qué dejaste? Yo pregunto: ¿Qué llevaste al mundo donde hoy estás? ¿Tu amor a los alamares y a las sedas y a los oros, y a la sangre de los toros y al humo de los altares? Buen don Guido y equipaje, ¡buen viaje!… El acá y el allá, caballero, se ve en tu rostro marchito, 13
  14. 14. Recoge sus carpetas y se levanta. Se despiden con la mano El chico se da con el puño en el pecho. Hace mutis lo infinito: cero, cero. ¡Oh las enjutas mejillas, amarillas, y los párpados de cera, y la fina calavera en la almohada del lecho! ¡Oh fin de una aristocracia! La barba canosa y lacia sobre el pecho; metido en tosco sayal, las yertas manos en cruz, ¡tan formal! el caballero andaluz. ELLA.- Si parece que habla de alguno que yo me conozco. NIEVES.- Por eso os decía lo del prototipo. Describe con sarcasmo a estos que se pegan la vida padre sin trabajar, los antiguos “señoritos”. ÉL.- Hijos de familias ricas que no dan un palo al agua, ¿no? ELLA.- ¡O los que buscan dar el braguetazo y casarse con una tía rica o con un tío rico, que tanto monta monta tanto Isabel como Fernando! ÉL.- ¡Qué chulo, cómo lo ridiculiza! Eso es el sarcasmo que tú dices, ¿verdad? NIEVES.- Eso es. Y yo me voy que ya está bien la clase particular por hoy, aunque ha sido muy agradable conversar con vosotros. Ale, hasta mañana. ELLA.- ¡Hasta mañana, profe! ÉL.- Vas a estar orgullosa del trabajo, verás. NIEVES.- Eso espero. Recordando Manejan la tablet Machado, en la semioscuridad, entrega el poema al actor que lo dirá al público ELLA.- Oye, que no se nos olvide buscar poemas de eso que nos dijo la señora de que le gustaba mucho andar por el campo y visitar los pueblos de la zona. ÉL.- Vale, vamos a buscar en internet: po-e-mas-de-Ma-cha-do. CAMINOS (Campos de Castilla, 1917) De la ciudad moruna tras las murallas viejas, yo contemplo la tarde silenciosa, a solas con mi sombra y con mi pena. El río va corriendo, entre sombrías huertas y grises olivares, por los alegres campos de Baeza Tienen las vides pámpanos dorados 14
  15. 15. Se entusiama Le coge la barbilla. Cariño El actor coge el poema 'colgado' que lo dirá al público sobre las rojas cepas. Guadalquivir, como un alfanje roto y disperso, reluce y espejea. Lejos, los montes duermen envueltos en la niebla, niebla de otoño, maternal; descansan las rudas moles de su ser de piedra en esta tibia tarde de noviembre, tarde piadosa, cárdena y violeta. El viento ha sacudido los mustios olmos de la carretera, levantando en rosados torbellinos el polvo de la tierra. La luna está subiendo amoratada, jadeante y llena. Los caminitos blancos se cruzan y se alejan, buscando los dispersos caseríos del valle y de la sierra. Caminos de los campos… ¡Ay, ya, no puedo caminar con ella! ELLA.- Es una descripción preciosa... ÉL.- … y triste. Siempre se acuerda de Leonor, estaba rayao, tía. ELLA.- Parece como si estuviese viendo todo ese paisaje desde un alto. ¡Oye, yo me lo imagino desde el Paseo de las Murallas de Baeza, donde está la cabeza de don Antonio! Ahí el paisaje es precioso. ÉL.- ¡Si es que mi nena es muy lista! Vamos a buscar otro. Mira este sobre Tíscar VIEJAS CANCIONES IV (Proverbios y Cantares, 1917) En la sierra de Quesada hay un águila gigante, verdosa, negra y dorada, siempre las alas abiertas. Es de piedra y no se cansa. Pasado Puerto Lorente, entre las nubes galopa el caballo de los montes. Nunca se cansa: es de roca. En el hondón del barranco se ve al jinete caído, que alza los brazos al cielo. Los brazos son de granito. Y allí donde nadie sube, hay una virgen risueña 15
  16. 16. Entusiasmada Machado, en la semioscuridad, entrega el poema al actor que lo dirá al público con un río azul en brazos. Es la Virgen de la Sierra. ELLA.- Pues todo eso lo reconozco, tío: “el caballo de los montes” es el Cerro del Caballo, el “río azul” debe ser la Cueva del Agua,... ÉL.- Tranquila, tía, respira. ELLA.- Es que es como si volviera a estar allí, como cuando fui con mis tíos y mis primos. ¡Qué alegría, entender la poesía, me encanta! ÉL.- ¿Y qué te parece si buscamos algunos versos que den caña? Tendrá que haberlos, digo yo. Veamos, en Google: Machado critica pueblo de Jaén. Mira aquí dice: “Especialmente duro resulta al hablar del primer pueblo, Torreperogil”. A ver qué dijo de Torreperogil LOS OLIVOS II (Proverbios y Cantares, 1917) A dos leguas de Úbeda, la Torre de Pero Gil, bajo este sol de fuego, triste burgo de España. El coche rueda entre grises olivos polvorientos. Allá, el castillo heroico. En la plaza, mendigos y chicuelos: una orgía de harapos… [...] ¡Los blancos muros, los cipreses negros! ¡Agria melancolía como asperón de hierro que raspa el corazón! ¡Amurallada piedad, erguida en este basurero!… Esta casa de Dios, decid hermanos, esta casa de Dios, ¿qué guarda dentro? Y ese pálido joven, asombrado y atento, que parece mirarnos con la boca, será el loco del pueblo, de quien se dice: es Lucas, Blas o Ginés, el tonto que tenemos. Seguimos. Olivares. Los olivos están en flor. El carricoche lento, al paso de dos pencos matalones, camina hacia Peal. Campos ubérrimos. [...] Nosotros enturbiamos la fuente de la vida, el sol primero, con nuestros ojos tristes, con nuestro amargo rezo, con nuestra mano ociosa, con nuestro pensamiento —se engendra en el pecado, se vive en el dolor. ¡Dios está lejos!—. 16
  17. 17. Ambos miran la tablet Lo recita “ELLA” Esta piedad erguida sobre este burgo sórdido, sobre este basurero, esta casa de Dios, decid, oh santos cañones de von Kluck, ¿qué guarda dentro? ELLA.- Joer, tío, “triste, polvoriento, mendigos, el loco, sórdido, basurero”. Sí se despachó bien. ¿Y eso de “santos cañones de von Kluck”? ÉL.- Lo vería tan chungo que pensaría que lo mejor era que desapareciera del mapa aunque fuese a base de cañonazos. ¡Qué bestia! (Pausa) ELLA.- Mira, aunque, por lo que dicen, estaba aburrido y con ganas de irse a Madrid... ÉL.- Claro, por eso se sacó la licenciatura de filosofía, para poderse trasladar a Madrid al ambiente de sus compañeros poetas, filósofos, artistas, etc. ELLA.- Lo que te digo, a pesar de eso, fíjate en esta coplilla: parece que sabía que iba a echar de menos estas tierras Sobre el olivar, se vio a la lechuza volar y volar. A Santa María un ramito verde volando traía. ¡Campo de Baeza soñaré contigo cuando no te vea! Con firmeza, un poco chula Recalca el “DON” https://www.youtube.com/w atch?v=49upItcSf2Y Lee “EL” sin vehemencia. ÉL.- Tía, me acabo de acordar: voy a enseñarte un vídeo de un poeta francés que, por casualidad, encontré el otro día cuando empecé a buscar material sobre Machado. ELLA.- DON Antonio Machado, chaval, que le estoy pillando yo respeto a este profe de francés et, surtout, un poeta como la copa de un pino piñonero. ÉL.- Precisamente, DON Antonio. Ahora verás: el poeta es un tal Serge Pey y organizó “la marcha de la poesía” desde Toulouse hasta la tumba de DON Antonio Machado en Colliure. He traducido lo que dice, bueno con la ayuda de Cris, la profe de francés, y dice cosas muy chulas: Don Antonio, la Poesía esta mañana cruza en nubes por el cielo, con un águila y un avión. El tiempo lava sus aguas. Las escaleras cuchichean en el pasillo. La Luz es eliminada por el odio. Querido Don Antonio, [...] en su corazón velan 500.000 fantasmas. Yo camino también sobre el poema...Porque la poesía es el pan de los pobres, y cuando andamos, andamos como los pobres. Y yo he creído fundamental que podamos escribir [...] a un cementerio. [...] Contigo recitamos el infinito y la poesía no termina con estos poemas. 17
  18. 18. Emocionada Se anima cada vez más La besa Con sorna Lo dice con ironía Con asombro Al unísono Machado, en la Andamos sobre nuestras lenguas como sobre los caminos. ¡Hasta pronto, Don Antonio! ELLA.- ¿Te das cuenta que continuamente aparecen palabras como 'andar' y 'camino'? Incluso el francés este... ÉL.- Serge Pey ELLA.- Ese... incluso él, después de que aparece la tumba del poeta en el vídeo, recita los versos CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR ÉL.- Nena, que te estás emocionando. ¿Tanto te ha afectado? ELLA.- Es que estoy yo pensando: él que decía eso, fíjate si ha dejado huella. Y por otro lado, me encanta lo que quiere decir. A ver si me explico. Mis padres siempre están con la matraca: haz como tu hermano, mira tu prima lo aplicada que es, si estudiases como yo... y pan, pan, pan. Y viene Ma..., don Antonio y nos dice que NO, que cada una hacemos nuestro camino, que mi vida no está trazada. ÉL.- Chica, me estás dejando impresionado, ¡muah! Por eso te quiero tanto. Llevas razón, no tenemos por qué hacer lo mismo que nuestros hermanos mayores y, menos aún, que nuestros padres, cada uno debe encontrar SU camino y respetar el camino de los demás. ¿Has visto la pintada esa que ha escrito algún 'enamorado' cerca del instituto? ELLA.- ¿Cuál? ÉL.- Sí, esa que dice “QUIERO LLEVARTE A MI MUNDO”. ELLA.- ¡Ah, sí! Menuda chorrada, parece muy romántica, pero es machista de cojones ÉL..- Pues eso quiero decir, que no se trata de llevarte a mi mundo o de trazarte yo tu camino, sino de respetar el camino que has elegido. ELLA.- ¡Ay, ahora lo digo yo: pero qué bonico que es mi chico! Pero oye, que algunas cosas de nuestros padres sí son interesantes. ÉL.- ¿Por ejemplo? ELLA.- Por ejemplo, hablando de todo esto del camino y del caminante me ha venido a la memoria una canción de un cantante catalán, ya algo mayorcete, Serrat, Juan Manuel Serrat creo, con estos versos del poeta sobre el camino y algunas estrofas suyas explicando el final de la vida de Machado. ÉL y ELLA.- ¡Don Antonio! ELLA.- Mis padres la pusieron decenas de veces y me horrorizaba cuando la cantaban a dúo en el coche. Y ahora tengo nostalgia de ella, ¿te lo puedes creer? 18
  19. 19. semioscuridad, entrega el poema al cantante Si podemos cantarla, sería chulo Con algo de CANTARES (Juan Manuel Serrat a partir de textos de A. Machado en “Proverbios y Cantares”) Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Nunca perseguí la gloria, ni dejar en la memoria de los hombres mi canción; yo amo los mundos sutiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse... Nunca perseguí la gloria. Caminante, son tus huellas el camino y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante no hay camino sino estelas en la mar... Hace algún tiempo en ese lugar donde hoy los bosques se visten de espinos se oyó la voz de un poeta gritar "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso... Murió el poeta lejos del hogar. Le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso... Cuando el jilguero no puede cantar. Cuando el poeta es un peregrino, cuando de nada nos sirve rezar. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar..." Golpe a golpe, verso a verso. ELLA.- 19
  20. 20. teatralidad Le hace cosquillas Pues está guapa, cuando la comprendes, tío. Me encanta eso de “sino estelas en la mar” ÉL.- No, si te veo muy artistilla. Le sacude el pelo La tararea un poco Machado, en la semioscuridad, entrega el poema al cantaor. Cantada (versión de Camarón) ÉL.- Oye, me acabo de acordar de una cosa, a lo mejor nos interesa. ELLA.- Dime, ¿qué se le ha ocurrido a esa cabecita mía? ÉL.- Pues, ¿tú te acuerdas de la marcha esa de Semana Santa que tocan todas las bandas? Se llama “La saeta”: ta ta ra ra ta ta ta chin dan ELLA.- Claro que me acuerdo. Es muy conocida. ÉL.- Pues recuerdo que mi padre, siempre que la oímos, me suelta el mitin: la música es de Serrat, ¡del mismo de “Caminante no hay camino...”!, pero el poema ¡es de don Antonio! ELLA.- Pues yo creía que era una marcha de Semana Santa desde antiguo. ÉL.- ¡Qué va! Es una adaptación de la canción de Serrat. LA SAETA Dice una voz popular: "¿Quien me presta una escalera, para subir al madero para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?" ¡Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos, siempre con sangre en las manos, siempre por desenclavar! ¡Cantar del pueblo andaluz, que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz! ¡Cantar de la tierra mía, que echa flores al Jesús de la agonía, y es la fe de mis mayores! ¡Oh, no eres tú mi cantar! ¡No puedo cantar, ni quiero a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en el mar! ELLA.- O sea, que don Antonio era cristiano. Aunque parece que no está muy de acuerdo con festejar tanto “al Jesús del madero”, al crucificado. ÉL.- “Sino al que anduvo en el mar”. Mira lo que dice este autor: Él sueña con el “Jesús que anda en el mar”, o sea, con el Cristo resucitado, sencillamente 20 Machado Cantaor
  21. 21. Lee Machado La chica está entusiasmada presente en la realidad cotidiana de los creyentes y garantizadores de una sólida esperanza. Mira esta otra copla de Proverbios y Cantares: Yo amo a Jesús, que nos dijo: Cielo y tierra pasarán. Cuando cielo y tierra pasen mi palabra quedará. ¿Cuál fue, Jesús, tu palabra? ¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad? Todas tus palabras fueron una palabra: Velad. Por eso dicen que es una antisaeta, porque pasa del fatalismo popular de 'festejar' al Cristo muerto en la cruz y prefiere la esperanza y la vida. ELLA.- ¡Somos unos máquinas, tío. Nos va a salir de … fábula! Cartel original Portada libro Imagen disco de Lorca y Argentinita ÉL.- Que no se nos olvide que tenemos que hablar de Lorca. ELLA.- ¿Qué se le ha perdido aquí a Federico García Lorca? Sería mucho más joven que Mach.., que don Antonio. ÉL.- ¿Te acuerdas que vimos imágenes de una obra sobre Lorca que hicieron los profes y alumnos de varios institutos de Linares? Algo de “Poesía, música y duende” se llamaba. ELLA.- Bueno, ¿y qué? Él.- Acuérdate que Lorca contaba la visita que hizo a Baeza con su profesor y sus compañeros: allí conocieron a nuestro poeta y, además, uno de los poemas que leyeron en la obra fue el que Machado le dedicó a Lorca cuando lo fusilaron. ELLA.- ¿A don Antonio lo fusilaron? ÉL.- No tía, a García Lorca, casi al comienzo de la Guerra civil, lo capturaron los falangistas y lo fusilaron. Me acuerdo que en la obra denunciaban que uno que participó contaba por Granada que lo habían matado “por comunista y por maricón”. ELLA.- Mira, aquí cuenta Ian Gibson la visita que dices: “Desde hace dos años llegan por estas fechas (junio) a la ciudad un grupo de alumnos de la cátedra de Teoría de la Literatura y de las Artes de la Universidad de Granada, cuyo titular es el salmantino Martín Domínguez Berrueta...” ¡Qué suerte tenían: el profe este viajaba con ellos por León, Burgos, Galicia, Madrid y Andalucía! Y, claro, pasaban por Baeza y Úbeda camino de Ronda y Córdoba. ÉL.- ¿Y dice qué hacían en Baeza? ELLA.- Claro, además de visitar la ciudad y conocer los edificios renacentistas, pues don Antonio leía alguno de sus poemas, algún otro de Rubén Darío. Mira lo que escribe Gibson: “Entre los oyentes está Federico García Lorca quien, a sus 18 años, va ganando cierta fama en Granada como pianista y 21
  22. 22. compositor. Tocó por la noche en el Casino de Artesanos... música clásica y composiciones de tipo andaluz”. ÉL.- ¿Y no dice si leyó algún poema? ELLA.- No. ¡Ah!, espera es que fue 2 años seguidos, en 1916 y 1917. Y parece que en el segundo año ya sí leyó poemas suyos. Y, según Gibson (que es también biógrafo de Lorca)... ÉL.- Tía, te estás poniendo hasta repelente, jaja ELLA.- ¡Anda ya! Sigo... según Gibson, a partir de este año don Antonio Machado siguió con interés la “carrera del genial poeta y dramaturgo... y cantará como nadie su vil muerte”. El actor coge el poema 'colgado' que lo dirá al público El tono es de tragedia y denuncia EL CRIMEN FUE EN GRANADA 1. El crimen Se le vio, caminando entre fusiles, por una calle larga, salir al campo frío, aún con estrellas de la madrugada. Mataron a Federico cuando la luz asomaba. El pelotón de verdugos no osó mirarle la cara. Todos cerraron los ojos; rezaron: ¡ni Dios te salva! Muerto cayó Federico —sangre en la frente y plomo en las entrañas— … Que fue en Granada el crimen sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada. 2. El poeta y la muerte Se le vio caminar solo con Ella, sin miedo a su guadaña. —Ya el sol en torre y torre, los martillos en yunque— yunque y yunque de las fraguas. Hablaba Federico, requebrando a la muerte. Ella escuchaba. «Porque ayer en mi verso, compañera, sonaba el golpe de tus secas palmas, y diste el hielo a mi cantar, y el filo a mi tragedia de tu hoz de plata, te cantaré la carne que no tienes, los ojos que te faltan, tus cabellos que el viento sacudía, los rojos labios donde te besaban… Hoy como ayer, gitana, muerte mía, qué bien contigo a solas, 22
  23. 23. Lee en la tablet Suspira por estos aires de Granada, ¡mi Granada!» 3. Se le vio caminar… Labrad, amigos, de piedra y sueño en el Alhambra, un túmulo al poeta, sobre una fuente donde llore el agua, y eternamente diga: el crimen fue en Granada, ¡en su Granada! ÉL.- ¡Qué pena,... qué pena y qué rabia, tía es que lo mataron, lo fusilaron más o menos con 38 años! ELLA.- Pero es que con esa edad, según la Wkipedia y según Nieves, le dio tiempo a ser “el poeta y el autor teatral de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX”. Y el poema, la elegía que le dedica Machado es triste y fuerte, como una tragedia. A mí también me ha producido tristeza y rabia: me han dado ganas de llorar, tío. ÉL.- ¿Sabes qué se me ha venido a la cabeza? ELLA.- ¿El qué? ÉL.- Pues lo interesantes que tuvieron que ser las conversaciones entre el poeta- profesor y el poeta-alumno, entre don Antonio y Federico. A lo mejor pasearon por “estas calles de cementerio por las que nadie pasa”, como escribió García Lorca. ¡Bueno, eso no lo sabremos! Don Saturio es viejo, se apoya en una garrota. Lleva un rato observando. El muchacho lo reconoce Machado, en la semioscuridad, entrega el poema al actor que lo dirá al público. Mientras, AM simula estar en clase con 2 alumnos ÉL.- ¡Hola, don Saturio, qué alegría de verlo! ¿Qué hace usted ahí? DON SATURIO.- Os estoy oyendo hablar de Antonio Machado y, con el recuerdo, me he emocionado. ELLA.- ¿Es que usted lo conoció? DON SATURIO.- Sí, se puede decir que sí. Yo era un niño de 10 años, como los niños de un poema suyo que aprendí en la escuela RECUERDO INFANTIL (Soledades, galerías y otros poemas) Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de lluvia tras los cristales. Es la clase. En un cartel se representa a Caín fugitivo, y muerto Abel, junto a una mancha carmín. Con timbre sonoro y hueco truena el maestro, un anciano 23
  24. 24. mal vestido, enjuto y seco, que lleva un libro en la mano. Y todo un coro infantil va cantando la lección: «mil veces ciento, cien mil; mil veces mil, un millón». Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian. Monotonía de la lluvia en los cristales. Mi familia vivía en Barcelona, aunque procedíamos de Soria. ELLA.- Por eso se llama usted Saturio, ¿no? Por el patrón de Soria. DON SATURIO.- Exacto, llevas razón. Pues como os decía, cuando el 15 de enero de 1939 el general Yagüe tomó Tarragona, casi todas las familias que se habían señalado como republicanas o “rojas” empezaron a preparar la huida de Barcelona. Con lo poco que pudimos cargar en un pequeño carro, mis padres, mi hermana y yo salimos de nuestra casa en el barrio de Gracia el 22 de enero. Con el tiempo, leí que Machado, junto a su madre doña Ana, su hermano José y su cuñada Matea, salieron el mismo día de Barcelona en un coche puesto por el gobierno de la República española. ÉL.- ¿Usted lo vio, don Saturio? DON SATURIO.- Yo lo vi cuando estábamos llegando a la frontera. Habíamos llevado el mismo camino, aunque él y su familia iban en coche porque don Antonio estaba muy enfermo: subimos por lo que hoy es la N-II, por Premià de Mar, Mataró, Arenys de Mar, Canet de Mar. El 26 de enero cayó Barcelona. Mirad, siempre llevo encima, para no olvidar nunca, este papelito con las palabras que escribió José sobre esa noche del 26: El Poeta, en esta noche de horrible pesadilla, parecía una verdadera alma en pena entre aquella desasosegada multitud. El Poeta,entumecido y agobiado, guardaba silencio viéndose rodeado de todas estas gentes que, como en una última oleada de un baile infernal y en un postrer espasmo de movimiento, recogían sus pobres bagajes de maletas, sacos y bultos de las más extrañas formas, para seguir el triste camino del destierro. ELLA.- ¡Malditas las guerras: cuánto dolor sin sentido! DON SATURIO.- Desde Gerona don Antonio y su familia hicieron el trayecto en ambulancia. Nosotros tuvimos la suerte de montar en un camión. Todos perdimos maletas y sacos, don Antonio perdió el maletín con sus últimos escritos. Lo volví a ver en Port Bou: estaba muy débil, igual que doña Ana, con 88 años, pero ella aguantaba sólo para cuidar de su hijo Antonio. En la frontera de Cerbère, los gendarmes, dado el estado del poeta y de su madre, les dejaron pasar hasta la estación donde pudieron coger el tren hasta Colliure gracias a 24
  25. 25. Va elevando la emoción y el tono Baja el tono... …, pero lo sube progresivamente Podemos utilizar este vídeo: https://www.youtube.com/w atch?v=HokqT5hptnw Voz de Machado Muy emocionada. Se limpia los ojos con el la ayuda de sus amigos poetas Corpus Barga y un tal Xirau, ¡ah! y el profesor Navarro Tomás. ÉL.- ¿Cómo se acuerda usted, don Saturio, de todo incluso de los nombres? DON SATURIO.- Porque cuando noto que me falla la memoria, vuelvo a leerlo, a estudiarlo. No quiero olvidar lo que pasaron mis padres, lo que pasé yo siendo niño, lo que pasaron quinientos mil españoles que marchamos al exilio, ni tampoco la muerte de don Antonio Machado, el más grande poeta que conocí, ... bueno, junto a Lorca. A mis padres y a mí nos llevaron en tren hasta el cercano campo de concentración de Argelès-sur-Mer, junto a la playa: ¡el frío que pasamos! ¡Y el hambre! No sé qué fue peor. Allí hubo más de 100.000 españoles. Joder cómo nos trataron los gabachos. ÉL.- ¿Gabachos, quiénes son “los gabachos”? DON SATURIO.- Pues los franceses, chaval. Aunque los que nos custodiaban enverdad eran marroquíes y senegaleses: ¡el trato fue inhumano! Pudimos salir porque empezó la IIª Guerra Mundial; pero algunos tuvieron mala suerte: salieron de Argelès y los metieron los nazis en Mauthausen. Luego, en Francia pude estudiar y trabajar decentemente y me vine a España con la jubilación, con mi esposa, que era de por aquí, de Baeza. ELLA.- Don Saturio, ¿usted estaba en Colliure cuando murió don Antonio Machado? DON SATURIO.- No, hija, no. Nos enteramos de su muerte en el campo de concentración. Se hospedaron en el Hotel Quintana, don Antonio en la misma habitación que su madre, uno enfermo y ella exhausta. Él sabía que su muerte estaba cerca: se contaba en el campo que nuestro poeta le entregó a madame Quintana una caja con tierra de España pidiendo que, llegado el momento, lo enterraran con ella. ELLA.- ¡Vaya, se me ha puesto la carne de gallina! DON SATURIO.- Murió el 22 de febrero de 1939. Como decía Matea, “llegaron con lo puesto”, tal y como escribió en un poema y está escrito en su tumba: “Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. Estuvieron muchas autoridades francesas en el entierro civil, también representantes del gobierno de la República española y, sobre todo, 12 soldados españoles de la IIª Brigada de Caballería que estaban presos en un castillo cercano; les permitieron salir para llevar el féretro a hombros: eran los representantes del pueblo que él defendía. ÉL.- ¡Tuvo que ser muy emocionante! DON SATURIO.- Sí, muy emocionante: ¡todavía se me saltan las lágrimas al recordarlo! Su madre, doña Ana, como si hubiera querido cuidar a su hijo hasta el último momento, murió tres días después. ELLA.- Mira, he puesto en Google “José Machado” y aparece que su hermano 25
  26. 26. puño Ella abraza a don Saturio. Hace mutis diciendo esta frase Dice “nene” con sorna. Como si fuese el título de un film Ella hace un mohín de coquetería y se ríe. Hacen mutis encontró un papelito en la chaqueta con su último verso: «Estos días azules y este sol de la infancia» Y atiende a lo que José escribió: «No podía sobrevivir a la pérdida de España ni sobreponerse a la angustia del destierro». DON SATURIO.- Bueno, chicos. Aunque me he emocionado mucho, me alegro de haber recordado con vosotros algo del señor Machado y de los exiliados republicanos. ¡Que tengáis buen día! ÉL.- Adiós, don Saturio, ¡que pase buen día! ELLA.- Y muchísimas gracias por compartir sus recuerdos, han sido muy interesantes y muy emotivos. ¿Me da usted un abrazo? DON SATURIO.- Pues claro, ¡Qué chiquilla esta, qué zalamera! Él.- Bueno, nena, que sepas que hemos pegado un salto de 20 años. Desde que don Antonio Machado se va de Baeza a Segovia, buscando estar más cerca de Madrid, sus años en la capital, nos hemos saltado a Guiomar, su segundo amor, etcétera, etcétera. ELLA.- Mira, “nene”, tanta emoción me ha dejado agotada. Yo creo que tenemos material para un trabajo de 10: “DON ANTONIO MACHADO EN BAEZA”, ¿qué te parece? ÉL.- Como casi siempre, llevas razón. Vámonos, guapetona; o ¿eso también te molesta? ELLA.- Por supuesto que no, es que lo soy. ¡Jajaja! 26
  27. 27. Por el patio de butacas, aparece Serge Pey, lleva gorro de tela y bastón de caminante. Recita con vehemencia, con pasión. Le siguen dos abanderados (uno con bandera blanca, otra con bandera republicana) Emocionado, levanta algo más la voz y el bastón. Se levanta AM y se levantan los actores. Todos al unísono, levantando el brazo y en voz alta, dicen: SÉRGE PEY.- Don Antonio, la Poesía esta mañana cruza en nubes por el cielo, con un águila y un avión. El tiempo lava sus aguas. Las escaleras cuchichean en el pasillo. La Luz es eliminada por el odio. Querido Don Antonio, yo le veo como un plural, pues en su corazón velan 500.000 fantasmas. Camino también sobre el poema...Porque la poesía es el pan de los pobres, y cuando andamos, andamos como los pobres. Y he creído fundamental que podamos escribir, tener el valor de abordar, de escribir sobre un cementerio.[...] Contigo recitamos el infinito y la poesía no termina con estos poemas. Andamos sobre nuestras lenguas como sobre los caminos. Hasta pronto, Don Antonio. ¡CAMINANTE, NO HAY CAMINO: SE HACE CAMINO AL ANDAR! FIN 27
  28. 28. 28

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