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Crisálida, el hada que tenía miedo a volar.

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Visión, Misión, Tribu

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Crisálida, el hada que tenía miedo a volar.

  1. 1. Crisálida, el Hada que tenía miedo a volarAbrió los ojos lentamente, pero se sentía extenuada. No sabía dónde estaba, ni se reconoció, yesto la turbó. Asustada, prefirió la oscuridad a la suave luz violeta que vislumbró en elpequeño espacio que ocupaba. —¿Qué ha pasado? ¿Desde cuándo estoy aquí? –inquirió Crisálida. Nadie respondió, pero un agradable y armonioso sonido comenzó a llegar hasta ella. Aunquele hubiese resultado más fácil seguir en su letargo, la curiosidad pudo más que su miedo ydespertó sus sentidos. Vio sombras a su alrededor y un rítmico tintineo fue sustituido por elrumor de alegres risas; sin saber qué hacer, optó por seguir inmóvil. Sin embargo, al hacerse elsilencio de nuevo, se sintió incómoda. ¿Cómo podría salir de aquí? –clamó. “Tú decidiste entrar y cuando creas que estás preparada saldrás”. Preguntó, una y otra vez, a esa enigmática Voz sin obtener contestación. Desbordadaentonces por la inquietud, se movió y movió… hasta que algo se rasgó. A partir de esemomento, se relajó y quedó sumida en el más profundo de los sueños. Los rayos del sol la hicieron despertar y descubrió, aturdida, a unas criaturas muy especialesque la observaban con simpatía y cordialidad. Estás en la frontera del Mundo de las Hadas –manifestó amable la que se erigió portavozdel peculiar grupo. ¿Puedo pasar? No, tesoro, no puedes. Aquí sólo se llega volando y tú… no tienes alas. Lloró desconsolada, pues no recordaba de donde venía, ni a donde quería ir. Pequeña, es muy probable que vinieras a nuestro Mundo. Nadie se acerca por aquí decasualidad. Recordó la Voz que escuchó en su habitáculo concluyendo que si había salido sería porqueestaba preparada. ¡No entiendo que me está pasando! –dijo desesperada casi implorando una respuesta ylas Hadas comprendieron. No has querido crear tus alas. Si las tuvieras… —¿Qué ocurriría si las tuviera? –suplicó Crisálida. Eso tienes que descubrirlo tú. No obstante, sabemos quién puede ayudarte. Ve hacia el
  2. 2. final del bosque y allí encontrarás un pequeño lago. Pon mucha atención; observa, escucha, ysi es el momento… entenderás. Más serena, agradeció a las generosas Hadas su ayuda y partió en busca del escondido lago.Creyó, confundida, que el silencio era su única compañía hasta que, sin saber cómo, fueescuchando un sinfín de sonidos diferentes. De igual forma, percibió y apreció todos losmatices del variado colorido de cada paisaje que iba contemplando. Se sintió más acompañadaque nunca, pues fue consciente de ella misma y de todo lo que la rodeaba. Buscó y buscó… hasta que encontró una especie de pantano cubierto de unas pequeñasflores de un blanco violáceo. Observó con atención el maravilloso color de sus pétalos, olió susutil aroma, y se sintió bien; sin embargo, no entendía que hacía allí. Decidió tocarlas y alhacerlo una extraña sensación de paz se apoderó de todo su Ser y se sintió crecer. ¡Hola preciosa! –creyó escuchar, pero no vio a nadie y sorprendida comprobó que erauna de esas pequeñas flores la que se comunicaba con ella–. Soy Violeta de Agua y puedoayudarte a ver tus alas. —¿Ver mis alas? –contestó perpleja. Sí, no te extrañes, las creaste tú, pero tu miedo hizo que cerraras los ojos y renunciaras aellas. Al hacerlo impediste que los demás pudieran verlas. Expectante, probó el néctar y tras unos momentos de silencio escuchó nuevamente la Vozque le susurraba: “Eres un Hada. Lo descubriste hace tiempo, aunque te atemorizaba reconocerlo. Al llegar atu Mundo y no poder entrar te sentiste más desdichada que nunca, pero no desististe y por esohas encontrado a Violeta de Agua. Está solitaria flor tiene una misión: Ayudar a quienes lodesean a conservar su independencia y equilibrio, pero en comunicación e integración con elUniverso”. Creyendo y confiando en lo que intuyó con la ayuda de la flor, Crisálida, fue batiendo, pocoa poco, sus alas al viento y agradecida le prometió que jamás dejaría de visitarla. Ven siempre que lo precises y recuerda que toda la Naturaleza vibra al unísono paraque puedas seguir tu camino… si así lo quieres tú. Feliz, supo con certeza que sus hermanas las Hadas estarían esperándola y libre, en suviaje por el azulado cielo, volvió a escuchar esa mágica Voz que –había comprendido–provenía de su Alma y en ese momento le musitaba: “No dejes jamás de volar y recuerda siempre que puedes encontrarte con los demás, sinperder la libertad de ser tú misma”.
  3. 3. Ana María R. Novoa21 de Diciembre de 2009

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