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ANTOLOGÍA POÉTICA
Enrique García-Máiquez
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Antología Poética Enrique García-Máiquez

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Material didáctico elaborado por Andrés Pulido, responsable de la biblioteca escolar Juan Leiva, para el encuentro poético con Enrique García-Máiquez. Octubre, 2015.

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Antología Poética Enrique García-Máiquez

  1. 1. BREVÍSIMA ANTOLOGÍA POÉTICA Enrique García-Máiquez ENCUENTROS LITERARIOS Pero la de los otros –de vosotros- es dolorosa, incomprensiblemente, inútil, misteriosa por simple, acude por sorpresa y no se marca, nos pregunta la hora, no sabe dónde ir, nos mira ciega. 4. Con el tiempo (Renacimiento, Sevilla, 2010) Su último poemario, Con el tiempo, ha recibido críticas muy elogiosas.“Con el tiempo es una colección de poemas brillantes, luminosos quizás, tremendamente personales en tanto que desgrana acontecimientos de su vida como el nacimiento de su última hija o el fallecimiento de su madre. Pero a pesar de ello uno no se siente extraño porque habla de él pero también del Hombre, de sus lectores, de Dios”. (baluartedeoccidente.blogspot.com.es) In memoriam Ahora entre los muertos una voz está hablando de mí. Quizás les cuente mi último artículo o mis memorables -según ella– poemas del colegio o les muestre mis fotos en smoking cuando estaba delgado e iba a fiestas. ignoro qué, pero de mí hablará pintándome mejor de lo que soy, más ocurrente, listo, guapo, alegre, más valiente, más hondo, más honrado, exactamente igual que me veía. Les convence seguro –la conozco- de que vayan haciéndome algún hueco, de que tenerme allí, con ellos, les conviene. Lectura en un colegio Más vale que no sepan para qué sirve leer poesía, si algunos aún la leen. No les expliques, calla, que no sepan que su belleza no es neutral, que hace insoportables la crueldad, la idiotez y el ruido y por eso nos vuelve solitarios. Algunos aún la leen. Si te preguntan qué es o para qué, tartamudea, contesta imprecisiones, y sonríe. Más tarde, cuando tengan el alma en carne viva y hayan llorado mucho, recordarán que tú pudiste hacerlo y no les previniste, y te darán las gracias. Tarde Fuera hace frío y se hace tarde. En el cuarto de estar, mi mujer se ha dormido. Los perros también, sobre la alfombra. yo sueño y oigo: su pecho es una caracola donde resuena el mar. La poesía La novela lo malo es lo que exige: requiere un adulterio, asesinatos, viajes larguísimos, curiosas coincidencias, y un sinfín de avatares. Los cuentos son más cortos pero tienden a hacer de sus protagonistas insectos esquemáticos, clavarlos con su alfiler a un corcho y colocarles ingeniosas cartelas. En cambio, la poesía lo da todo sin pedir casi nada. Es increíble lo poco que hace falta en un poema. Que estemos juntos, por ejemplo, en una tarde tonta, igual que tantas, y que digas de pronto: "Qué suerte estar contigo", y que yo piense: "Oírtelo decir es un milagro". Últimas voluntades Cuando me muera, que entierren conmigo el despertador. será gracioso que suene. Lo malo es que lo confunda con las trompetas del Juicio, y dé un salto de la tumba. En mitad del cementerio, perdido, de madrugada, ya no cogería el sueño. Mejor que no entierren nada.
  2. 2. BREVÍSIMA ANTOLOGÍA POÉTICA 1. Haz de luz (Pre-Textos, Valencia, 1997) Sus dos primeros libros han sido encuadrados en la línea que sigue un senda de rehumanización y busca un arte de vocación totalizadora. En el primero Enrique García- Máiquez parece confesarnos que para escapar de las sombras basta el sueño brillante de una linterna: Presentación No me conoces. No conoces mi habilidad inevitable para meter la pata a voces - a coces - hable lo que hable. De mí discrepo si me escucho mas no me oigo y me reitero. Yo necesito pensar mucho para llegar a ser sincero y natural, bajar el tono para alcanzar el tino, alzarme la vanidad a sencillez para estar a mi altura. Yo no me sé decir sino al callarme..., o al escribir, alguna vez. Haz de luz Con su haz de luz me encandila hilando bordados finos a la nocturna mantilla. Las cosas eran y estaban; pero qué sosas y solas antes de que las palpara. Estar, estar... estarían, aunque ciegas y aunque mudas tras la pesada cortina. Yo bendigo a la linterna: que a su sombra hasta las sombras juegan a sombras chinescas, que baila el foco sincero a mi pardo alrededor y me enseña lo que es bueno. 2. Ardua mediocritas (Ánfora Nova, Rute, 1997) . Última voluntad El día que yo me muera que no se organice un drama ni se monte una tragedia. A la tarde de la vida me examinarán de amor los hechos y la poesía y aprobaré, así que nada de agrias desesperaciones ni de lutos ni de lágrimas. Que den mi cuerpo a la tierra, una oración a los Cielos y mi escasa hacienda a Hacienda. Si un concejal de Cultura me editara un libro, vale, más vale tarde que nunca. Y puestos a dar la lata, yo quisiera de epitafio este canto de esperanza: “Esperanza, compañeros, las almas viven y encima resucitarán los cuerpos”. 3. Casa propia (Renacimiento, Sevilla, 2004) En este tercer libro el poeta es consciente de tener una voz propia, es decir, habitar una casa propia. Jesús Beades lo consideró un paso adelante respecto a los dos primeros y resaltó que el oficio aprendido, que es capaz de hilvanar en un detalle toda una tradición literaria (en español y en otras lenguas), no se deja de lado, sino que se entierra en los cimientos de la emoción buscada, de la cercanía mayor a la vida. En él encontramos desde la influencia de poetas clásicos grecolatinos como Homero, Horacio, Ovidio, Lucano y Virgilio pasando por Dante, Fray Luis de León y Quevedo, hasta llegar a Borges, Antonio Machado y Miguel d’Ors. Un compendio de poetas de todas las épocas que le marcan el camino para cultivar la poesía de lo cotidiano. El lector es un fingidor Cuento mi vida pero lees la tuya. Nombro un paisaje de mi infancia y tú visitas -tramposo- aquel camino de arena hacia la playa por donde corre un niño feliz, que no soy yo. Actúas siempre así, lo sé por experiencia. ¿Qué importa que yo tenga un nombre propio? Tú lo expropias. Si hablo de mi pueblo, es tu ciudad. Se transfigura en álamo el pino de mi casa. Mis amigos son mis desconocidos de repente. Y hasta mi amada es ya tu amada. Yo cuento sílabas, tú cantas, silbas poniendo música a mis letras, musicando al ritmo que te gusta. De todo cuanto digo escuchas sólo lo que a ti te interesa, quizá lo que no dije, sin que haya forma así de no entendernos. Te entiendes y me entiendo, porque al pasar la página vuelves mis versos del revés, reversos tuyos. Debí de sospechar de ti, que no te ocultas, que robas a la luz amable de una lámpara. Yo soy el que me oculto. Cuando escribo, tú vives y eso es todo. Como te dijo Bécquer: Poesía eres tú. Y yo el poema. Autobiografía No he estado nunca solo. Siempre estuve rodeado de amor. Tranquilamente me dejaba querer: quiso la gente —no sé por qué— tenerme en una nube muy blanda de cariño. Yo flotaba de mi madre a un amigo, de mi hermano al recuerdo de un verso, del verano a aquel silencio en el que Dios me hablaba. Pero quise estar solo y ser más hondo. Crispé los puños, apreté la boca y huí de los demás como una roca que se suelta en un pozo. Y vi, en el fondo, lo que busqué: a mí mismo, esta mirada girando en espiral hacia la nada. Una muerte Mi muerte no me asusta; la conozco de sobra, por oficio pienso en ella a diario, la requiebro y me mejo querer. La veo venir de lejos, perezosa, porque sabe que, en cuanto llegue ella, me marcharé conmigo.

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