BAUTISMO DEL SEÑOR. CICLO B. DIA 11 DE ENERO DEL 2015
Monición de entrada:
Hace muy pocos días celebrábamos el nacimiento ...
El sacerdote asperja con agua bendita.
Que el Señor tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos acompañ...
+ Lectura del santo Evangelio según Marcos
En aquel tiempo proclamaba Juan: – Detrás de mí viene el que puede más que yo, ...
Con frecuencia vivimos más preocupados y hasta angustiados si “amaremos de verdad a Dios”.
Yo pienso que ese no es nuestro...
en el testimonio de los creyentes, la luz que les ayuda a caminar. Oremos.
5. Por nuestra comunidad parroquial, para que l...
Todos deseamos la paz, pero no llega; todos estamos hartos de violencia, pero hacemos poco
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Hermanos, nuestra celebración termina y, con ella, el tiempo de Navidad. Pero las realidades
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GUIÓN SIN CANCIONES DEL BAUTISMO DEL SEÑOR. CICLO B. DIA 11 DE ENERO DEL 2015

  1. 1. BAUTISMO DEL SEÑOR. CICLO B. DIA 11 DE ENERO DEL 2015 Monición de entrada: Hace muy pocos días celebrábamos el nacimiento del Señor. Aquel niño del portal de Belén significaba la presencia salvadora de Dios en el mundo. Dios, en la debilidad de aquel niño, se ofrecía a los pastores y a los magos (a todos los hombres en ellos representados) como Salvador y Redentor. Jesús = Dios-salvador. Hoy celebramos el bautismo del Señor. Jesús se nos presenta como persona adulta, dispuesto a comenzar la misión iniciada en Belén. Si el nacimiento de Jesús fue “una gran noticia” para todo el pueblo, el bautismo del Señor resulta una “noticia admirable” para los creyentes: el cielo se abre y el Espíritu de Dios desciende sobre los hombres. La voz de Dios-Padre nos invita a dar acogida a Jesús y a escuchar su mensaje. Al recordar y celebrar el bautismo del Señor, también recordamos el nuestro. Un bautismo que, aunque lejano, sigue hablándonos de alegrías y de responsabilidades. Saludo del sacerdote: El día de nuestro Bautismo el sacerdote, al recibirnos en la Iglesia, trazó sobre nuestra frente la señal de la Cruz, que es algo así como la insignia de los cristianos. Siempre que nos reunimos en la Iglesia, hacemos este signo diciendo… En el nombre del Padre…. Bendición del agua Queridos hermanos, invoquemos ahora a Dios Padre, para que bendiga esta agua, que va a ser derramada sobre nosotros en memoria de nuestro bautismo, y pidámosle que nos renueve interiormente, para que permanezcamos fieles al Espíritu que hemos recibido. (Después de unos segundos de silencio) Dios todopoderoso y eterno que, por medio del agua, fuente de vida y medio de purificación, quisiste limpiarnos del pecado y darnos el don de la vida eterna, dígnate bendecir esta agua, para que sea signo de tu protección en este día consagrado a Ti, Señor. Por medio de esta agua renueva también en nosotros la fuente viva de tu gracia, y líbranos de todo mal de alma y cuerpo, para que nos acerquemos a Ti con el corazón limpio y recibamos dignamente tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. RENOVACIÓN BAUTISMAL. Declaremos, pues, públicamente, nuestra renuncia a todo lo que se opone a la vida nueva de Jesús. Celebrante: ¿Renunciáis a creeros superiores a los demás: a vivir en el abuso, en la discriminación racial, el cinismo, el egoísmo y el desprecio a los diferentes? Celebrante: ¿Renunciáis a inhibiros ante las injusticias del mundo, lejanas y cercanas, por cobardía, pereza, comodidad o ventaja personal? Celebrante: ¿Renunciáis a comportamientos donde el dinero se pone por encima del servicio y del bien común, o donde sólo preocupe la felicidad individual y el puro negocio?
  2. 2. El sacerdote asperja con agua bendita. Que el Señor tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos acompañe hasta la vida eterna. Oración: Tú sabes, Señor, que vamos a sentir como todos, las tentaciones de un mundo seductor y vamos a tener que luchar contra los engaños del espíritu del mal. Te pedimos que la fuerza y el poder de Jesús nos guarden en nuestra marcha de cada día para llegar limpios a la meta del Cielo. Por JNS… Liturgia de la palabra Monición a la primera lectura “Preparad el camino al Señor”. ¿Os suenan estas palabras? ¡Por supuesto! Nos sirvieron para preparar la Navidad. Pues hoy la misma lectura del libro de Isaías nos sirve para cerrar la Navidad, para insistir en que seamos capaces de recibir al Señor que ya está caminando entre nosotros, dispuesto a revelar su gloria a todos los hombres. Lectura del profeta Isaías Esto dice el Señor: Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará hasta implantar el derecho en la tierra y sus leyes, que esperan las islas. Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he tomado de la mano, te he formado y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan en las tinieblas. Palabra de Dios Salmo 103: “Bendice, alma mía, al Señor”. El que sabe reconocer la gloria del Señor que pasa a su lado en las mil maravillas de la creación y de la vida, entona su alabanza al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!. Monición al Evangelio: Se abrió el cielo y bajó sobre Jesús el Espíritu Santo en forma de paloma. Jesús es bautizado en el Jordán. Aunque es una escena escuchada muchas veces, pongamos especial atención en el bautismo nuevo que anuncia Juan Bautista, la actitud orante de Jesús, la venida del Espíritu Santo sobre Cristo, la revelación de Dios con respecto a su Hijo.
  3. 3. + Lectura del santo Evangelio según Marcos En aquel tiempo proclamaba Juan: – Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco ni agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo. Por entonces llegó Jesús desde Nazaret a Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: – Tú eres mi Hijo amado, mi preferido. Palabra del Señor Homilía: Hay una historieta muy linda. Ignoro donde la leí, pero que se me quedó grabada por lo significativa. En unas Navidades, una niña quiso regalar algo a su padre. Pero, como era muy pobre, no tenía nada que regalarle. En la Nochebuena, la niña puso junto al arbolito de Navidad, una cajita bien presentada con papel regalo diciendo: “Para mi papi”. Cuando el papá abrió la caja vio que estaba vacía. Enfadado, creyendo que le habían tomado el pelo, llamó a la niña y le dijo de mal humor: “esto no se hace, me has querido engañar como si fuese el día de Inocentes”. La niña se echó a llorar. El padre reaccionó y trató de consolarla. La niña le dijo: “Pero, papi, si la caja está llena de besos, era lo único que tenía para regalarte”. El pobre hombre se quedó pálido por la dulce inocencia de la hija y trató de disimular el asunto diciendo: “Ah, es verdad, está llena de besos, ahora los veo”. Desde entonces, el padre conservó aquella caja-regalo y cada vez que se sentía mal, la abría y pensaba en los besos de su hija. Hay realidades que no se ven. Pero que siguen siendo realidades. ¿A caso todos nosotros no somos una especie de caja-regalo? Dentro llevamos algo que los ojos no ven. Pero que es una realidad tan real como la que nuestros ojos logran ver. Llevamos todos una “interioridad”. Nos creemos vacíos, pero, por nuestro Bautismo, por dentro estamos llenos, no sé si de los besos de Dios, creo que sí, porque estamos llenos de su Espíritu. Lo que sucede es que estamos tan acostumbrados a lo material, que lo espiritual, la gracia, el amor de Dios que nos hizo hijos suyos, casi nos pasa desapercibido. Como que no nos enteramos de lo que acontece dentro de nosotros. Nos sentimos como una caja de regalo vacía, pero que en realidad está llena de los besos y sueños divinos. Besos que, con frecuencia, solo quien nos los ha regalado los puede ver. Además vivimos con tal rapidez y velocidad que pasamos por la vida, sin tiempo para mirarnos por dentro y poder contemplar el misterio que llevamos. Por eso mismo, nos olvidamos de que llevamos un apellido que supera al apellido de nuestros padres. Ese apellido, regalo de nuestro Padre Dios, se llama “hijo/a de Dios”. ¿Alguna vez has pensado y has creído que realmente llevas inscrito dentro, como grabada en el CD de tu corazón, una música y una voz que también a ti te sigue repitiendo: “Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto”.
  4. 4. Con frecuencia vivimos más preocupados y hasta angustiados si “amaremos de verdad a Dios”. Yo pienso que ese no es nuestro verdadero problema. Nuestro problema está en “sentirnos amados nosotros por El”. Nosotros no somos los que le amamos primero sino que es El quien nos amó primero a nosotros. Y sólo quien cree en ese amor y quien ha experimentado el ser amado por El, es luego capaz de amarle de verdad. Es una pena que caminemos por la vida contemplando siempre la piel de la vida y no logremos entrar dentro para ver cómo corre una savia nueva que llamamos “gracia bautismal”. Una gracia que nos transforma y nos renueva y nos hace nuevos, diferentes. Por fuera, más o menos, todos somos iguales. Pero nuestra verdad camina por dentro. En su Bautismo, Jesús se sintió impactado y marcado por su experiencia humana de su filiación divina. Y de alguna manera, su Bautismo, fue la señal y el comienzo del bautismo cristiano. El fue bautizado con agua. Pero El bautizará con Espíritu Santo. El Espíritu que nos hace los hijos amados de Dios. Si por la concepción somos fruto del amor de nuestros padres, por el Bautismo somos fruto del amor que Dios nos tiene. No miremos solo hacia fuera. Dispongamos de un tiempo para mirarnos por dentro. Ahí está nuestra verdad, nuestra grandeza. Y ¿cómo no? Nuestra verdadera belleza. Puede haber cuerpos feos o al menos no tan bellos. Pero todas las almas son hermosas y bellas, porque por el Bautismo participan de la belleza misma de Dios nuestro Padre. ¡Cuántos viven acomplejados por su rostro! Recuerdo la anécdota de aquella Señorita que le decía a su Director Espiritual: – “Padre, tengo algo que me da mucha vergüenza decirle”. – Tranquila hija, ya nos conocemos. No tengas vergüenza. – “Es que, Padre, me he mirado al espejo”. – Eso no es ningún pecado, hija. Todos nos miramos al espejo. – “Pero eso no es todo. Es que me ha visto guapa”. – Tampoco eso es pecado, hija, es un simple error del espejo, no te habrás mirado bien. El espejo nos puede engañar. Y nosotros nos podemos engañar mirándonos en el espejo que, por otra parte, es donde más nos miramos. Lo que realmente no puede engañarnos es el espejo de nuestro corazón donde, cuando nos miramos, en vez de nuestro rostro, contemplamos el rostro de Dios en nosotros. Oración de los fieles: Ahora es el momento de recordar nuestras necesidades y presentárselas al Señor. Después de cada petición hacemos un momento de silencio oracional. 1.- Por todos los bautizados, para que proclamemos con firmeza y ejemplo que la esperanza del cristiano es creer que Dios nos ama sin condiciones y es nuestro Padre. Oremos en silencio. 2.- Por los que serán bautizados a lo largo de este año; por sus padres, padrinos y familiares; para que vivan con fe el camino del Evangelio. Oremos. 3. Por los padres cristianos, para que al solicitar el Bautismo de sus hijos lo hagan con responsabilidad y libertad, asumiendo el compromiso de educarlos en la fe. Oremos. 4.- Por quienes viven en la oscuridad, en la opresión, en la desesperanza; para que descubran,
  5. 5. en el testimonio de los creyentes, la luz que les ayuda a caminar. Oremos. 5. Por nuestra comunidad parroquial, para que las personas que se acercan a ella, se sientan acogidos y respetados, superando todas las diferencias que nos separan. Oremos. Escucha, Padre, nuestra oración, y derrama tu Espíritu sobre los hombres y mujeres del mundo entero. Por JNS. Rito de ofrendas: a) Presentación de la luz (Un catequista de la Comunidad puede hacer esta ofrenda) Señor, en nombre de cuantos estamos reunidos, yo te ofrezco hoy esta luz, que la queremos unir a las que lucen sobre la mesa del altar. Ella es el símbolo del efecto del bautismo en nosotros y de nuestro compromiso. La ha prendido tu Hijo Resucitado, que es quien ilumina nuestro corazón, y quiere que nosotros, con nuestras palabras y nuestra vida, seamos luz que alumbra las tinieblas del mundo. No permitas nunca, Señor, que seamos opacos para los demás. b) Presentación de un pequeño recipiente con aceite (Puede hacer la ofrenda alguien del grupo de Cáritas…) Por mi parte, Señor, te ofrezco, también en nombre de todos, este pequeño recipiente de aceite. En otro tiempo se usó como bálsamo y medicina para las heridas. Por eso, hoy nosotros te lo ofrecemos como signo de nuestro compromiso en la lucha a favor de cuantos sienten y viven una necesidad. Haznos sensibles, Señor, a todas ellas, y no permitas que nos crucemos de brazos ante ningún problema de los hombres. Oración: Junto con el pan y el vino, recibe, Señor, los símbolos de nuestro Bautismo, por los que un día empezamos a pertenecer a la Gran Familia de los hijos de Dios. haz que esta renovación bautismal nos mueva a entregar nuestra vida al servicio de los demás, como lo hizo tu Hijo Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. Padre nuestro Seguir a Jesús todos los días no es una tarea fácil, sino comprometida. Hay que pasar por pruebas y momentos duros. También a él le ocurría lo mismo, y con frecuencia, acudía a su Padre del cielo a pedirle fuerzas para no caer en la tentación de seguir el camino fácil y cómodo. Desde entonces, el Padrenuestro, es la oración que los hijos de todas las razas y colores elevan al Padre del cielo en todos los idiomas y desde todos los rincones, diciendo… Gesto de paz
  6. 6. Todos deseamos la paz, pero no llega; todos estamos hartos de violencia, pero hacemos poco para desterrarla. Trabajar para que reine la paz y la concordia en nuestra comunidad de bautizados y en el mundo debe ser nuestra principal tarea de todos los días. Por eso, antes de acercarnos a comulgar, hacemos las paces con todos… Comunión: No es suficiente con confesar y celebrar la fe. Es necesario vivirla y expresarla en obras. Como fortaleza para andar ese camino, el Señor se nos entrega ahora y se hace uno con nosotros. Éste es el Cordero de Dios… Gracias por mi bautismo Gracias, Señor, porque un día mis padres decidieron bautizarme. Sólo tú sabes qué les movía, cómo era su fe y qué pretendían, pero me hicieron el mejor regalo de la vida, porque vivir contigo es tener un tesoro para siempre. Tú, Señor, pones color a mis grises rutinas. Tú, llenas mis soledades de presencia, Tú, fortaleces mis fragilidades, Tú, sacas siempre de mí mi mejor yo. Tú, cambias mis egoísmos en generosidad, Tú, transformas mis resentimientos en perdón, Tú, conviertes mis prisas en sosiego, Tú, Señor, transformas mis intolerancias en aceptación, Tú, envuelves mis miedos en confianza y fortaleza, Tú, acompañas cada minuto de mi vida, llenando mi vida de luz. Yo no hice nada para merecer este regalo, de que tu vida esté entretejida con la mía. Gracias, Señor, hoy quiero darte las gracias por todos los que a ti me fueron presentando, por mis padres, maestros, familiares, sacerdotes y educadores que se atrevieron a ilusionarme con la seguridad de tu existencia. Mientras tantos amigos míos viven sintiéndose huérfanos, yo tengo la certeza de que me tienes abrazada, de que conoces todos mis quehaceres, miedos y sueños y de que, contigo al lado, mi vida es más fácil y más solidaria. Tú, Señor, potencias lo mejor de cada uno, tienes para nosotros grandes sueños y tu deseo es que vivamos una vida plena y feliz. Gracias por incluirme en tu Iglesia, para juntos construir tu Reino. Bendición:
  7. 7. Hermanos, nuestra celebración termina y, con ella, el tiempo de Navidad. Pero las realidades que hemos recordado y celebrado nos impulsan a vivir en medio del mundo, como verdaderos hijos de Dios y servidores de los hombres. Y que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros. Amén.

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