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Lecturas para día de la alimentacón

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Lecturas para día de la alimentacón

  1. 1. DEPARTAMENTO DE PASTORAL COLEGIO SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS DOC. 3 LA NUBECILLA QUE SE CONVIRTIÓ EN CHAPARRÓN H u b o una vez una hermosa y resplandeciente nubecilla blanca que disfrutaba viajando y conociendo esos mundos de Dios. Desde allá arriba visitaba miles de paisajes y disfrutaba viendo los bosques, ríos y valles. Pero un día llegó a un lugar muy seco y comprendió que en el mundo no todo era verde y alegre. Se entristeció mucho al ver aquellas pobres plantas sedientas y casi secas y decidió ayudarlas. Cuando ya comenzaba a condensarse para dejarse caer sobre la tierra, una fuerte' corriente de aire la elevó muchos metros más arriba y desde allí, pudo ver que la tierra seca era mucho mayor de lo que ella había pensado y se entristeció mucho porque no podía ayudar a todas las plantas moribundas. Comenzó a dudar si dejarse caer aquí o allá y no terminaba de decidirse, porque no quería dejar sin ayuda a ninguna planta y llegó al convencimiento de que ella sola apenas podría refrescar a unas pocas plantas. Entonces, el viento le silbó una idea: "No eres la única nube del cielo, busca otras nubes y, juntas, podréis regar toda la tierra seca". La nubecilla se dejó llevar por el viento y buscó otras muchas nubes que quisieran ayudar a la tierra reseca. Buscó primero a los grandes nubarrones negros, pero no quisieron hacerle caso, porque estaban muy ocupados en regar la selva para que crecieran más los grandes árboles. "Nosotros nos ocupamos de obras importantes y no de tonterías como ésas"- le dijeron orgullosos. Cuando se convenció de que los nubarrones grandes eran demasiado orgullosos y de que,' aunque eran los que mejor podían ayudar, no lo harían nunca, buscó a otras nubecillas pequeñas, y blancas, y a la pobre niebla, que se arrastra triste y humilde por el suelo, sin poder elevarse y conocer el mundo. Y con la ayuda del amoroso viento, que !é había silbado la idea, fue recorriendo el mundo y encontró muchas pequeñas y blancas nubecillas y muchas tristes nieblas dispuestas a ayudarle. Y se juntaron todas y recorrieron la tierra' seca dejando caer sus limpias gotas de vida, hasta que las plantas revivieron y creció un hermoso bosque que desde entonces fue amigo de las nubes y atraía a la lluvia con su verde canto.
  2. 2. DEPARTAMENTO DE PASTORAL COLEGIO SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS Era ya una hora muy avanzada cuando se le acercaron sus discípulos y le dijeron: « El lugar está deshabitado y ya es hora avanzada. Despídelos para que vayan a las aldeas y pueblos del contorno a comprarse de comer. » El les contestó: « Dadles vosotros de comer. » Ellos le dicen: « ¿Vamos nosotros a comprar doscientos denarios de pan para darles de comer? » El les dice: « ¿Cuántos panes tenéis? Id a ver. » Después de haberse cerciorado, le dicen: « Cinco, y dos peces. » Entonces les mandó que se acomodaran todos por grupos sobre la verde hierba. Y se acomodaron por grupos de cien y de cincuenta. Y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los iba dando a los discípulos para que se los fueran sirviendo. También repartió entre todos los dos peces. Comieron todos y se saciaron. Y recogieron las sobras, doce canastos llenos y también lo de los peces. Los que comieron los panes fueron 5.000 hombres. Mc 6, 35-44 Doc. 4
  3. 3. ACTIVIDAD #03. Anexo UN DÍA PARA MOVER EL MUNDO Ha sido una semana muy larga. Exámenes, lecturas, trabajos y encima un día me tocó vacunarme. Aún tengo dura la zona del pinchazo, aunque no me dolió mucho, la verdad. Por fin es sábado y hoy tenía clase de patinaje. ¡Qué ganas de ver de nuevo a mis amigos! Me he caído más de lo normal y creo que no me queda una parte del cuerpo sin golpear, pero ha sido realmente divertido. Después, con mis padres, había que hacer la compra. Enseguida recordé otra cosa que nos contaron en el colegio. La cantidad de niños y niñas de mi edad que no tenían nada o muy poca cosa para comer. A mi me parecía algo increíble, ¿cómo te ibas a levantar y no tener nada para desayunar? ¡Eso es imposible! El desayuno te da energías para poder aguantar todo el día… y más viendo en ese momento a mi alrededor que, mirara donde mirara, ¡había comida por todas partes! En el centro comercial había mucha, mucha gente. Apenas se podía caminar entre los carros repletos de comida. Por cierto, ¿por qué se conducen tan mal esos carros? Hay personas que viéndoles la cara podrías adivinar lo que llevan en el carro y sin embargo hay otras a las que no les pega nada. Me da por pensar que igual se han confundido tan ensimismados como circulan y se lo han quitado a otra persona. También hay gente que se diría que hace la compra por colores y los carros se vuelven verdes, rosas, rojos, azules y a veces parecen bailar al ritmo de la música de fondo que se oye entrecortada por estruendosos avisos. Allá donde no hubiera comida, por muy lejos que fuera, desde esos aviones grandes se podrían lanzar en paracaídas todas estas cajas que hay por aquí. Rápidamente imaginé el cielo lleno de paracaídas de colores cargados de rica comida. Problema solucionado, ¿no? Luego me di cuenta que habría que avisar antes de lanzar la comida, no fueran a caerles en la cabeza los cartones de leche, con lo que pesan…Tampoco me imagino a mi esperando a que cayera del cielo un plato de macarrones…Umm, lástima, habrá que pensar otra cosa. Esto no puede quedar así. Después de que una señora con una bata blanca nos diera a probar un yogur de sabor extraño le conté a mi padre que en el colegio habíamos visto que alimentos se pueden comer todos los días y cuales sólo de vez en cuando. Lamentablemente los dulces están en este grupo, aunque la verdad es que no me gustan demasiado. A mi lo que me gustan son las cerezas, aunque manchan un poco y mamá se enfada si estropeo la ropa del colegio. A nuestro lado pasó un señor con el carro lleno de refrescos. Tan lleno estaba que no se le veía casi la cabeza detrás de las latas. Lo primero que pensé es que no debería tener agua en casa, como les pasa a tantos niños y niñas en el mundo según nos explicaron en el colegio. Luego imaginé que ducharse con refrescos debía ser bastante asqueroso. Además, bajar todas las latas al contenedor amarillo debía ser un trabajo importante. 14 · Le conté a mi padre mis pensamientos mientras conducía el carro intentando esquivar a una señora que con mucha habilidad, a la vez que despiste, ocupaba todo el pasillo. Sonrió sin apartar la mirada de la lista de la compra. Me dijo que también había niños que aún teniendo a su alcance toda la comida que desearan tenían problemas por comer demasiado poco o alimentos poco saludables. Seguí conduciendo con una sola mano, me remangué un poco y le dije que ya lo sabía, que conocía de memoria la pirámide de la alimentación y que, por cierto, él comía muy poca fruta. Se rió, me miró y me dijo: — ¡Manzanas! ¡Se nos olvidan las manzanas! —.Y mientras nos dirigíamos a la sección de frutería me dijo: —Se tu el cambio que quieres ver en el mundo. Podemos moverlo en un solo día—. Sinceramente, no entendí mucho lo que me contaba, pero cuando fui a preguntarle qué quería decir estábamos en la caja COMEMOS TODOS, COMEMOS BIEN. Cuaderno de actividades para Educación Primaria www.enredate.org
  4. 4. poniendo apresuradamente nuestra compra en la cinta transportadora. Mientras colocábamos de nuevo toda la compra en el carro fui dándole vueltas a eso de mover el mundo…pero el mundo ya se mueve solo, ¿no? Volvimos a casa, preparamos el almuerzo y comimos enseguida. Tocaba descansar un poco, la mañana había sido intensa, aunque yo seguía pensando en mis cosas. Al ver mi inquietud mi padre me preguntó qué me ocurría y le dije que aunque había comido bien no me sentía con fuerzas para mover el mundo y que dudaba que nadie pudiera hacerlo. Él me dijo: —Muy bien, ese es el primer paso. Ahora debes buscar ayuda, pero antes duerme un poco. Tras la siesta lo verás más claro—. ¡Para siestas estaba yo! En la cama, empecé a hacer una lista mental: mis amigos, mis compañeros del colegio, mis tíos, mis abuelos, mis primos, mis vecinos, mis profesores, mi médico…la poli- www.enredate.org cía, la alcaldesa, el cartero…vaya, pues si que conozco gente. Me dije — ¡claro! este es mi mundo, este si lo puedo mover—. El descubrimiento me tranquilizó a la vez que me ayudó a encontrar el sueño. En ese sueño vi a niños y niñas de muchos lugares, unos altos, otros bajos, unos fuertes, otros más delgados, unos en silla de ruedas, otros con sandalias…todos jugaban alrededor de unos paracaídas de colores. Los mismos con los que yo pensaba hacer llegar la comida del cielo, pero esta vez servían para jugar, para jugar a lanzar lo más alto posible una pelota de color azul que se parecía al planeta Tierra. Les pedí que me dejaran jugar y enseguida me hicieron un hueco. Tensamos la tela y lanzamos la pelota una y otra vez. Cada vez más alto, cada vez mejor coordinados y exclamando que este era el día de mover el mundo. Cuando desperté sabía que tenía un plan. Y ahora tú ¿quieres mover tu mundo? COMEMOS TODOS, COMEMOS BIEN. Cuaderno de actividades para Educación Primaria · 15

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