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262. LOS SURCOS DEL SILENCIO
Raquel Lozano Calleja
Palencia
PRIMER PREMIO
Mamá nos dijo que había brotado allí, en medio d...
302. PROPIEDADES
Eva Mª Campos Molines
A Coruña
SEGUNDO PREMIO
Tengo en propiedad una farola que alumbra mi calle, aunque ...
257. SUEÑOS DE CAMPEÓN
Bruno Ortega Ledesma
Burgos
PREMIO ESPECIAL ESTUDIANTES
Me duelen las piernas, pero yo sí que puedo...
19. PARALELOS
Gregorio Magno Toral Jiménez
Sevilla
-Hoy se lo digo - pensó Carlos mirando su reloj mientras
salía por el p...
43. LA DICHA
Marta Terrero Carrillo
Burgos
“Una bicicleta te llevará a la felicidad”- le auguró
la vidente. Lleva pedalean...
119. TRADICIONES
Beatriz Palacio Rodríguez
Madrid
Recuerdo la primera vez como una sensación
indescriptible. Me agarré muy...
127. EL OTOÑO
Sonia Rodrigo Calvo
Burgos
Un, dos, tres.
Vuelve el vacío. Vuelven las canciones tristes y los
días oscuros....
271. KILDEMOES 77 STRAIGHT
Nata Martínez González
Burgos
No es la típica bici. Es vieja pero puesta a punto. Su
nombre evo...
274. SIN TÍTULO
Mónica Sagredo González
Burgos
Mi madre me pilló con la cincha del casco y, el
pellizco fue tal que no pud...
276. TRAS EL HORIZONTE
Beatríz González
Burgos
No conservo recuerdos del triciclo, pero jamás olvidaré mi
flamante BH colo...
301. VISIONES
Sara de Juan Villaverde
Burgos
Cuando al sol le queda un tris ella monta en su escoba
de dos ruedas y se int...
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Premiados y finalistas. Concurso de Microrrelatos BCB 14

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Presentación de los textos finalistas y ganadores del I Concurso de microrrelatos organizado por la asociación Burgos Con Bici

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Premiados y finalistas. Concurso de Microrrelatos BCB 14

  1. 1. 262. LOS SURCOS DEL SILENCIO Raquel Lozano Calleja Palencia PRIMER PREMIO Mamá nos dijo que había brotado allí, en medio del huerto. Que probablemente fuera un milagro o cosa de brujas, de las buenas, que dice, también las hay. Nos impidió hacer mueca alguna. Con ese luto que asustaba, nos hizo callar y ayudada por nosotros, llevó la bici al desván. La escondió con los libros prohibidos, con las cartas de papá desde la cárcel y con su ropa almidonada en un baúl. El día de Reyes mamá la colocó junto a los zapatos, con un gran lazo rojo. Corrían tiempos de silencio, de rumores a gritos en el estómago. En el pueblo dijeron que la bici fue un regalo de Don Fidel, el párroco con el que mamá se desahoga cada tarde. Mienten. Yo sé que fue papá, aunque digan que está muerto. Él me confesó, antes de que lo apresaran, que los Reyes, a veces, son los padres.
  2. 2. 302. PROPIEDADES Eva Mª Campos Molines A Coruña SEGUNDO PREMIO Tengo en propiedad una farola que alumbra mi calle, aunque a veces se declara en huelga de luces y nos hace ir entre tinieblas antes de los amaneceres. Tengo en propiedad unas calles que me llevan donde quiera. No siempre están cuidadas, no siempre están rebajadas, pero la lluvia las limpia, las inunda y oscurece. Tengo en propiedad unas vistas a tus ventanas que me permiten verte cuando paso, aunque a veces me cierras las cortinas y me tengo que imaginar el resto. Tengo en propiedad la libertad de mis dos ruedas, que me llevan por esas calles entre tinieblas, debajo de tus ventanas a seguir otras estelas. Tengo en propiedad un cielo. Un cielo que me ofrece todo lo que tiene, que me cubre las penas, me calienta las alegrías, me moja las ganas, me sonríe por las noches y me permite contar estrellas de camino al infierno.
  3. 3. 257. SUEÑOS DE CAMPEÓN Bruno Ortega Ledesma Burgos PREMIO ESPECIAL ESTUDIANTES Me duelen las piernas, pero yo sí que puedo, aún tengo cuatro delante, el sudor me resbala por la frente, el polvo me seca la garganta, el cansancio se apodera de mí, ya he adelantado a uno, ya solo me quedan tres. Me agarro con fuerza al manillar, me levanto y aprieto los pedales, estoy lanzado, el sprint es mío. ¡SIII, HE GANADO POR UNA RUEDA! ¡Pero que ruedas ni que pedales! ¡Deja de perseguir a las gallinas y al perro! ¡Si solo tienes un aro y un palo! ¡Ya nos gustaría tener una bici de esas! Lo bien que nos lo pasaríamos… Esos cacharros solo los tienen los niños ricos, y ahora vete a coger la leña que falta.
  4. 4. 19. PARALELOS Gregorio Magno Toral Jiménez Sevilla -Hoy se lo digo - pensó Carlos mirando su reloj mientras salía por el portal hacia una mañana fresca y húmeda. Cerró su chaqueta y se deslizó hacia el carril de la avenida. - Llego tarde - pensó Miguel mientras observaba nervioso por el retrovisor el cierre de la puerta del garaje. Lucía no sabía nada. Cada mañana disfrutaba de su paseo a la oficina, esos pequeños detalles que regala la calle con un paraguas abierto en la mano. Julián le sonrió desde detrás de la barra de su café favorito. El viento lo encontró sin aliento a los pies del último cruce. ¿Llegaría a tiempo? Verde. Pedal. Hola, ¿te apetece compartir ese café? - dijo con la cara empapada de entusiasmo. Lucía miró a los ojos al chico y sonrió. Le pareció simpático y familiar con aquella bici de colores chillones. Ya la había visto antes.
  5. 5. 43. LA DICHA Marta Terrero Carrillo Burgos “Una bicicleta te llevará a la felicidad”- le auguró la vidente. Lleva pedaleando sin cesar en busca de algo que desconoce por todos los carriles de bici del mundo desde hace quince años. Todavía le queda medio planeta por recorrer. Y desea que el camino no acabe nunca.
  6. 6. 119. TRADICIONES Beatriz Palacio Rodríguez Madrid Recuerdo la primera vez como una sensación indescriptible. Me agarré muy fuerte a tu cintura y para tranquilizarme, me ofreciste tu mano. Cuando conseguí relajarme eché a volar mi imaginación y, tal era esta, que llegué a sentirme un pájaro volando a ras del suelo. Cerré los ojos y disfruté del viento que me golpeaba la cara mientras seguía agarrada a tu cintura. Y entonces empecé a reír. Era maravilloso. Y tú reíste también. Han pasado 45 años desde aquella primera vez. Ahora soy yo la que lleva a tu nieta a la escuela en bicicleta. Y soy feliz. Y ella es feliz. Lo sé porque la escucho reírse mientras cierra los ojos y me agarra muy fuerte de la cintura…
  7. 7. 127. EL OTOÑO Sonia Rodrigo Calvo Burgos Un, dos, tres. Vuelve el vacío. Vuelven las canciones tristes y los días oscuros. Vuelven las hojas secas. Vuelve el frío. Regresa el sonido de ruedas apresuradas bajo el pavimento. Unas manos temblorosas sosteniendo el manillar oxidado. Renace la sensación de libertad, de volar. De olvidarme de todo. Vuelve el silencio. Vuelve el café y las noches en vela. Desaparece el dolor. Y sonrío. Estoy perdida en un mundo donde el aire puro y la naturaleza hacen que todo parezca diferente. Un, dos, tres. Vuelvo a pedalear.
  8. 8. 271. KILDEMOES 77 STRAIGHT Nata Martínez González Burgos No es la típica bici. Es vieja pero puesta a punto. Su nombre evoca un taller no sé, danés o de algún otro lugar tan sugerente. Faldón con volantes en el sillín, elegante, distinguido, y en las ruedas los abalorios negros prometen anunciar a su dueña con un silbido dulce, como una brisa. El timbre con restos de esmalte rojo, la dinamo y el foco grandes, brillantes. Que llego tarde, espera, espera… Miro el reloj una vez más cuando llega ella. Morena, mil aros repartidos por labios y orejas. Me baja la taquicardia, pero no hasta su ritmo normal. Morder esa quincallería… La melena le sale por la capucha puesta, pero, si tiene la mitad rapada, dios santo… Oye, perdona, eh, oye, ¡¡perdona!! Se va con el plato grande, sin mirar atrás a mis gritos desesperados. Ahora aparece él, preguntado por su bici, como un loco
  9. 9. 274. SIN TÍTULO Mónica Sagredo González Burgos Mi madre me pilló con la cincha del casco y, el pellizco fue tal que no pude dejar de llorar. Luego esa sillita, parecía tan inestable e insegura que tuve que aferrarme con todas mis fuerzas a sus asideros. Por otra parte, mi madre tampoco parecía muy segura, que si no te muevas, que si te molesta mi mochila, que si tienes frío... Luego llegó el viento, la velocidad, las bandadas de palomas...la libertad.
  10. 10. 276. TRAS EL HORIZONTE Beatríz González Burgos No conservo recuerdos del triciclo, pero jamás olvidaré mi flamante BH color naranja el día de mi sexto cumpleaños. A esta edad los sentimientos lejos de estar contaminados son tan intensos…. Su timbre, la parrilla y los ruedines apenas perceptibles, aunque para amigos y conocidos sean el centro de atención. Una espinita de rabia e impotencia se clava, pero es el mayor impulso para demostrar a todos que tras varias caídas, raspones, risas y abrazos, por fin alcanzo el triunfo más deseado, mantener el equilibrio y descubrir la velocidad. Pasadas esas primeras angustias infantiles, llega un placer desconocido, recorrer distancias hasta ahora impensables: dar la vuelta a la manzana, pedalear por el barrio, bajar por la mayor pendiente….el mundo ha crecido y cobra sentido la palabra libertad. Asomada a la ventana contemplo el horizonte veraniego. A la mañana siguiente emprendo el viaje. Aún tengo tiempo hasta que empiece el colegio.
  11. 11. 301. VISIONES Sara de Juan Villaverde Burgos Cuando al sol le queda un tris ella monta en su escoba de dos ruedas y se interna en el bosque que hay al final de la ciudad, esperando a que la noche llegue. Las hojas que ha arrancado el viento crepitan a su paso y una arañita se prende a su pelo cuando pasa rozando el tronco frío de un tejo. Después, cuando la mayoría duerme en sus hogares verticales y los conciertos de las salas han arrojado a la gente a otros bares, las aceras son todas suyas. Dibuja curvas a la caza del adoquín que tiembla, rodea la fuente tres veces, atraviesa un callejón estrecho. Al llegar a la plaza de la catedral, un niño asomado a un ventanuco la ve volar. Será un murciélago, dice su padre.

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