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INDIFERENCIA
Indiferencia, del latín indifferentĭa, es el estado de ánimo en que una persona no
siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o un asunto determinado.
Puede tratarse de un sentimiento o una postura hacia alguien o algo que se caracteriza
por resultar positivo ni negativo.

Por ejemplo: “No odio el fútbol, simplemente me genera indiferencia”, “Algunas cosas me
ponen furioso pero esto, la verdad, no me produce más que indiferencia”, “La indiferencia
de gran parte de la sociedad ante el dolor del prójimo es repugnante”.
La indiferencia, por lo tanto, es un punto intermedio entre el aprecio y el desprecio. Si
alguien siente aprecio, ese sentimiento resultará agradable y activo; en cambio, si siente
desprecio, se tornará en algo que se pretende rechazar. Al mostrarse indiferente, el sujeto
se vuelve apático al respecto.
Respecto a ciertos asuntos, la indiferencia es vista como un problema psicológico o
social. Hay casos en que la persona indiferente puede ser acusada de insensible o fría,
como si tuviera las emociones o los sentimientos anestesiados.

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Si un hombre camine por la calle, se cruza con un niño lastimado y, en lugar de
detenerse, sigue su camino indiferente, lo más probable es que sea condenado
socialmente. Como parte de la comunidad humana, se espera que las personas tengan
empatía y puedan demostrar su solidaridad cuando alguien requiere de ayuda.
En este sentido, para algunos filósofos, la indiferencia es la negación del Ser ya que
supone la ausencia de creencias y motivaciones. Quien es indiferente no siente ni actúa,
manteniéndose al margen.

Indiferencia
Los esquizoides son descritos como indiferentes, como personas a las que parece
que todo les da igual.
Entre la indiferencia y la motivación
Una de las consecuencias naturales de la emotividad es la motivación.
Hacemos cosas porque estamos motivados y estamos motivados porque somos
emotivos.Si no fuéramos emotivos no estaríamos motivados y no haríamos cosas y , en
último extremo, no haríamos nada.
Los esquizoides de niveles bajo y medio encuentran motivaciones suficientes para llevar
una vida normal, pero los esquizoides de grado alto, los que, faltos de emotividad, se
encuentran también faltos demotivación, tienen grandes problemas para actuar, para
estudiar, para trabajar, para dedicarse acualquier hobby.
Los sujetos afectados por esta indiferencia se enfrentan a un problema que afecta a
su vida, a su manera de estar en este mundo…
Es muy difícil que alguien se dedique a algo si no está motivado…y en el
esquizoide de grado alto esta indiferencia puede llegar a ser generalizada.
Existe una alta correlación entre pasividad e indiferencia.
A mayor indiferencia corresponde mayor pasividad.
2
He aquí algunos comentarios hechos por estos sujetos:
“La vida es aburrida”.
“No me dirijo a ninguna parte, no tengo metas ni objetivos”
“No espero nada de la vida, la vida no tiene sentido para mí”
“No consigo hacer nada porque no hay nada que yo quiera conseguir”
“Todo me da igual”
“Tengo que hacer cosas pero todo lo que hago, lo hago sin ganas”
“No hay cosa que me motive”
“No salgo de casa porque nada de lo que hay fuera me atrae”
“No tengo ganas de hacer nada, incluso cosas que me gustan”

La indiferencia como actitud
Así como el desprendimiento saludable, el desasimiento sano y el verdadero desapego
son signos de equilibrio mental y emocional, la indiferencia es un error básico de la mente
y conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano
despego psíquico. Nada tiene que ver esta indiferencia con ese no-hacer diferencia de los
grandes místicos debido a su enriquecedor sentido de unidad que les conduce a conciliar
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los opuestos y a ver el aliento supremo en todas las criaturas y circunstancias. La
indiferencia, en el sentido en el que utilizamos coloquialmente este término, es una actitud
de insensibilidad y puede, intensificada, conducir a la alienación de uno mismo y la
paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización. La
indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las cuitas ajenas,
frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza el yo e invita al aislacionismo
interior, por mucho que la persona en lo exterior resulte muy sociable o incluso simpática.
Hay buen número de personas que impregnan sus relaciones de empatía y encanto y,
empero, son totalmente indiferentes en sus sentimientos hacia los demás.
La indiferencia es a menudo una actitud neurótica, auto-defensiva, que atrinchera el yo de
la persona por miedo a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de
juicio o ignorado. Unas veces la indiferencia va asociada a una actitud de prepotencia o
arrogancia, pero muchas otras es de modestia y humildad. Esta indiferencia puede
orientarse hacia las situaciones de cualquier tipo, las personas o incluso uno mismo y
puede conducir al cinismo. Hay quienes sólo son indiferentes en la apariencia y se sirven
de esa máscara para ocultar, precisamente, su labilidad psíquica; otros han incorporado
esa actitud a su personalidad y la han asumido de tal modo que frustra sus sentimientos
de identificación con los demás y los torna insensibles y fríos, ajenos a las necesidades
de sus semejantes. También el que se obsesiona demasiado por su ego, sobre todo el
ególatra, se torna indiferente a lo demás y los demás, al fijar toda su atención (libido,
dirían los psicoanalistas más ortodoxos) en su propio yo.
Unas veces la indiferencia sirve como «escudo» psíquico y otras para compensar las
resquebrajaduras emocionales; cuando esta actitud o modo de ser prevalece, la persona
tiene muchas dificultades en la relación humana, aunque también, a la inversa, podría
decirse que al tener muchas dificultades en la relación humana opta neuróticamente por la
indiferencia, lo que irá en grave detrimento de su desarrollo interior, ya que para crecer y
que nuestras potencialidades fluyan armónica y naturalmente se requiere sensibilidad,
que es la quintaesencia del aprendizaje vital y del buen desenvolvimiento de nuestras
potencialidades más elevadas, si bien nunca hay que confundir la sensibilidad con la
sensiblería, la pusilanimidad o la susceptibilidad.

4
Muchas veces la indiferencia sólo es una máscara tras la cual se oculta una persona muy
sensible pero que se autodefiende por miedo al dolor o porque no ha visto satisfecha su
necesidad de cariño o por muchas causas que la inducen, sea consciente o
inconscientemente, a recurrir a esa autodefensa, como otras personas recurren a la de la
autoidealización o el perfeccionismo o el afán de demostrar su valía o cualquier otra, en
suma, «solución» patológica. En la senda del desarrollo personal, es necesario
desenmascarar estas autodefensas y «soluciones» patológicas para que puedan
desplegarse las mejores potencialidades anímicas, que de otro modo quedan inhibidas o
reprimidas e impiden el proceso de maduración.
Esta autodefensa que es la indiferencia se acrisola ya en la adolescencia, en muchos
niños que recurrieron a la misma para su supervivencia psíquica, fuera por unas insanas
relaciones con las figuras parentales o por su exceso de vulnerabilidad en la escuela y en
el trato con sus compañeros o por otras muchas causas a veces no fáciles de hallar. Para
ir superando este error básico que es la indiferencia, la persona tiene que abrirse e irse
desplegando, aun a riesgo de sufrir, pero asumiendo todo ello como un saludable ejercicio
para lograr su plenitud y no seguir mutilando sus mejores energías anímicas y afectivas.

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La indiferencia es terrible
“En cierto sentido, ser indiferente al sufrimiento es lo que deshumaniza al ser humano. A
fin de cuentas, la indiferencia es más peligrosa que la ira y el odio. A veces, la ira puede
ser creativa. Uno escribe un hermoso poema, una magnífica sinfonía. Uno crea algo
especial por el bien de la humanidad, porque está enfadado con la injusticia de la que es
testigo. Pero la indiferencia nunca es creativa. Incluso el odio, en ocasiones, puede
suscitar una respuesta. Lo combates. Lo denuncias. Lo desarmas.
La indiferencia no suscita ninguna respuesta. La indiferencia no es una respuesta. La
indiferencia no es un comienzo; es el final. Por tanto, la indiferencia es siempre amiga del
enemigo, puesto que beneficia al agresor, nunca a su víctima, cuyo dolor se intensifica
cuando la persona se siente olvidada. El prisionero político en su celda, los niños
hambrientos, los refugiados sin hogar… No responder a su dolor ni aliviar su soledad
ofreciéndoles una chispa de esperanza es exiliarlos de la condición humana. Y al negar
su humanidad, traicionamos también la nuestra.
Por lo tanto, la indiferencia no es solo un pecado. También es un castigo”.
Queda todo dicho en este fragmento sobre la indiferencia, y en bien pocas palabras. En el
marasmo de lo que estamos viviendo, no podemos ser indiferentes a ninguna miseria
moral, a ninguna miseria económica.

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No podemos ser indiferentes a la estafa de las “Acciones Preferentes” que ha generado la
ruina de tantas familias que lo han llegado a perder todo, en un abuso de confianza, en
una violación perpetrada con premeditación y alevosía, ni a los desahucios que quedan
sin el amparo de un hogar que les fue colocado a precio de oro, sin valer lo que costaba, y
donde la banca siempre gana, ni a los mal llamados Expedientes de Regulación de
Empleo (eufemismo para referirse a los Despidos en Masa, así deberían llamarse), ni a
los mal llamados Paraísos Fiscales (deberían llamarse Colectores de Defraudadores y
Ladrones), ni a tanta ignominia que nos rodea en forma de corrupción y perversión de los
más elementales principios de ética humana, de ser personas.
No podemos ser indiferentes a la mentira, la tortura, el abuso, el dolor, el sufrimiento, la
perpetración, el robo, la miseria, en definitiva. Porque la indiferencia permite que el
perpetrador siga matando y destruyendo con saña e impunidad.
¿Qué podemos hacer? Mil cosas. Apoyar, denunciar, informar, promover, mostrar,
educar, formar, intentar cambiar el sistema, desde dentro, y desde fuera. Pero cambiarlo.
Llevar a la luz lo que está en la sombra. Cada cual con lo poco o mucho que tiene, puede
y sabe.
Indiferencia es muerte. Así de simple.

La indiferencia, el peor castigo...!

De entre todos los medios de respuesta más eficaces que una persona puede usar para
defenderse de una acción interpretada como ofensiva contra ella, y sin necesidad de tener
que recurrir a la violencia, esa es la indiferencia.

La indiferencia es sin duda, la más eficaz a corto, medio o largo plazo, según sea el caso

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del oponente. Si es más o menos débil de mente y/o si la relación de afinidad sentimental
con la otra persona es más o menos estrecha.
La indiferencia, deja al rival desarmado, tocado. Es como si de un duelo de dos pistoleros
del lejano Oeste se tratara, mientras un burruño de ramas secas, vuela movido por el
viento paseándose entre ambos contendientes. Quien dispara primero, suele tener el
duelo casi ganado. No obstante, la indiferencia también se puede replicar con indiferencia
inversa.
Cuando entre dos personas hay sentimientos de intereses encontrados, lo normal es que
en una primera fase, se utilicen medios que pueden ir según los casos, de una discusión
que discurra por una línea moderada, a ir tomando tintes de mayor apasionamiento,
perdida de las formas elevando el tono de la voz, falta de respeto del contrario, insultando
gravemente, injuriando e incluso en último grado, recurriendo a la violencia física.
Sin embargo, si una de las partes opta por darse la vuelta y no devolver el "golpe"
dialéctico, la reacción del ofensor, es de principio, de confusión, de aturdimiento. Para
pasar a la perplejidad. Si además, la relación es dentro de un ámbito laboral de habitual
contacto o más, aun en el terreno sentimental de pareja. La impresión de la respuesta se
hace más evidente.
La indiferencia es una señal que dice claramente al tercero que haga lo que haga o diga
lo que diga, no tendrá efectos sobre ésta. Que le resulta indiferente tu presencia, tu
opinión, tus sentimientos. Y eso es de lo más duro que puede haber para el ser humano.
Las personas necesitamos expresarnos, sentir que nos escuchan, estén o no de acuerdo
con nuestra forma de pensar. Comunicarnos, en una palabra. Ese es el éxito de las redes
sociales que han emergido con tanta fuerza recientemente, por la necesidad que tiene la
gente de comunicarse entre ellas, aunque no se puedan ver, ni tocar, producto del modelo
de vida que tenemos cada vez más impersonal. Si ese hilo se corta, te quedas
incomunicado. Sólo.
La indiferencia será tanto más eficaz como de fuertes hubieran sido los lazos hasta llegar
a ese estado de incomunicación. Si había sentimientos sinceros, es un arma muy eficaz,
para ganar la batalla. Si no lo había, lo normal es que aquello derive hacía la
desvinculación total.
No hay mejor desprecio que no hacer aprecio, dicen por ahí... y es cierto.
Utiliza este arma de manera inteligente llegado el caso, para hacerte valer en las
situaciones que así lo requieran. Pero cuidado con quién y cómo lo usas y haces. Te
pueden responder con la misma moneda y si como muchos otros eres débil, acabes
clamando misericordia.... snifffffff, snifffffff!!

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Poder de la Indiferencia
Tratamos aquí la indiferencia como una opción, no como imposición, aunque sea
por simple dejar pasar. El poder mostrar de forma consciente indiferencia hacía una
persona, situación o circunstancia. Siendo la indiferencia ese estado de ánimo en
que una persona no siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o
asunto determinado.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud acuño que lo contrario del amor no es el odio
sino la indiferencia.
¿Qué sucedería si la indiferencia no fuese posible, si todo provocara una reacción positiva
o negativa, automáticamente, en nosotros?
La indiferencia es una “falta de diferencia”, lo que crea un estado, en el cual, no se
distingue entre la luz y la oscuridad, el amanecer y el atardecer, el crimen y el castigo, la
crueldad y la compasión, el bien y el mal. Puede tratarse de un sentimiento o una postura
hacia alguien o algo que se caracteriza por resultar ni positivo ni negativo.
Al mostrarse indiferente, la persona se vuelve apática al respecto, situándose en ese
punto intermedio entre el aprecio y el desprecio. Quien es indiferente no siente ni actúa,
se mantiene al margen. Dejando de hacer, permaneciendo en estado inactivo, mucho
muere.
Hay casos, en que la persona indiferente, puede ser acusada de insensible o fría, como si
tuviera las emociones o los sentimientos anestesiados, por lo que en ocasiones la
indiferencia puede ser vista como un problema psicológico o social, sobre todo si no se
tiene consciencia de ella.
La indiferencia genera un estado de insensibilidad, de anestesia afectiva, de frialdad
emocional, y una situación de desapego psíquico, lo cual, si se vive así de forma
inconsciente ocasiona problemas sociales.

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Las personas que muestran indiferencia están con una actitud de insensibilidad, lo que en
un estado extremo puede conducir a la paralización de las más hermosas potencias de
crecimiento interior y autorrealización, por mantenerse sin reaccionar.
Se aprecia, una situación de indiferencia, cuando se nota que no se le importa al otro,
cuando ante una actitud se aprecia una mirada de desgano, como diciendo ¿y ahora qué
quiere?
Una de las peores situaciones ante la que cualquier personas se puede encontrar no es el
odio, ni la rabia contenida, ni la ira, ni que te miren de forma desafiante, es la Indiferencia,
es mirar a unos ojos que no te digan nada, es hablar por hablar con alguien sin estar
prestando atención a las palabras, es sentir soledad teniendo a alguien al lado, como si se
fuese invisible.
A las personas nos gusta sentirnos queridos, escuchados, entendidos y apreciados, y nos
hace sentir mal la indiferencia, donde cualquier muestra de atención es mero teatro.
La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las emociones
ajenas, distancia de las potencialidades de afecto y compasión, acorazando el yo, e invita
al aislamiento interior, aunque la persona, en lo exterior, resulte muy sociable o incluso
simpática. Hay personas que pueden mostrar relación de empatía y encanto, aunque
están en estado de indiferencia, en cuanto a sus sentimientos hacia alguna persona.
Se está en indiferencia cuando no hay creencias, cuando nada atrae y nada llama a
asumir la defensa de lo que, alguna vez, se encuentra justo y bueno. Existen distintos
modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción o por pereza.
La indiferente por convicción supone estar en la idea de aislamiento de la realidad,
separarse de los demás, no tomar ningún compromiso con nadie y con nada, quedarse
paralizado ante el hacer, no se actúa.
En definitiva, aunque la indiferencia tiene una serie de inconveniente, también puede ser
una opción de libertad, puesto que exime el estar pendiente, suprime o controla la
atención de actitudes de quien se siente en tal estado, distanciando de estados
pasionales, tanto de amor como de odio. Se está en un estado de inactividad ante
los estímulos que se perciben, mostrando frialdad ante lo que acontece.
*************************
Prefiero la gente que me ama o me odia que la que no tiene ninguna opinión de mí. La
indiferencia da miedo.
Lady Gaga.
*************************
Los hechos no dejan de existir porque se les ignore.
Aldous Huxley.
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A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada.
J. K. Rowling.

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El “bunker” (1) de la indiferencia
¿Quién no ha oído hablar del famoso experimento de Pavlov?
Se pone azúcar ante un perro inmovilizado. Este salivará. Enseguida, se asocia la
presentación del azúcar con el sonido de una bocina, y se repite la operación varias
veces. El perro continuará salivando normalmente.

Esquema del experimento de Pavlov
En una tercera fase, se toca la bocina, pero no se muestra el azúcar. El perro salivará
porque se estableció una asociación entre el sonido de la bocina y la presentación del
azúcar.
Esto es lo que el científico ruso, y los medios científicos y culturales, llaman reflejo
condicionado.
Si se continúa tocando la bocina, de vez en cuando, pero sin presentar el azúcar, ¿qué
ocurrirá? La salivación irá disminuyendo y se comenzará a manifestar una inhibición de
las funciones reflejas, que se extenderá a todo el organismo y engendrará un estado de
somnolencia.
La misma inhibición de las funciones reflejas que se obtuvo así por la repetición, se puede
conseguir cuando el excitante es particularmente intenso. Por ejemplo, la aparición súbita
de una serpiente puede inhibir las reacciones de fuga de un pájaro.
¿Algo semejante ocurre con el hombre post moderno? En cuclillas dentro de su “bunker”
(1) de indiferencia, ya no capta con claridad la realidad externa. Por culpa suya, frente a
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una situación en que él normalmente reaccionaría, puede ocurrir que se limite a bostezar
o a emitir un vago lamento.
¿Ve Usted, estimado lector, alguna semejanza con la realidad que lo rodea?
El hombre de hoy, por la televisión, por Internet y otros medios de comunicación, está
siendo sometido a una especie de experiencia de Pavlov. Una verdadera algarabía. En
varias ocasiones, Plinio Corrêa de Oliveira, mostró los efectos nocivos de ciertos medios
de comunicación y del propio acontecer moderno y posmoderno sobre los nervios de los
individuos:
“¿Qué produce esta zarabanda informativa? ¿Interesa? ¿Atrae? ¿Orienta? A mi modo de
ver, la mayor parte de las veces causa desaliento, sobreexcitación, y, finalmente, tedio.
Sí, el tedio dentro de la sobreexcitación: éste es el estado de espíritu que crea en muchos
el exceso informativo, en muchísimos de nuestros contemporáneos (…) En resumen, todo
el mundo sabe todo, no entiende nada, algunos están con los nervios crispados, y casi
todos, a falta de algo mejor, bostezan”.
“Acontecimientos que en otras épocas habrían herido profundamente la sensibilidad del
público, despertado reacciones clamorosas, hoy no inquietan a casi nadie y no producen
ningún conflicto serio. Aun cuando transgreden principios y convicciones, y hasta cuando
contrarían ‒ supremo mal en nuestros días‒ considerables intereses individuales o de
grupo”.
El ilustre autor constata:
“La opinión pública está desorientada y tambaleante con todo el estruendo del caos
contemporáneo. Esto conduce a alternancias de sobreexcitación y de letargo”.
Se habla ‒ y con motivos muy justos‒ de los efectos nocivos de la televisión sobre la
psiquis de los niños. Poco o nada se escribió sobre las deformaciones que la propia vida
moderna puede provocar sobre un adulto que viva en un gran centro y se entregue al
frenesí propio de nuestra época. Muchos de los elementos que perjudican la vida mental y
emotiva de los niños teledependientes pueden ser encontrados en ese frenesí, al cual se
suman las ansiedades, las preocupaciones y las agitaciones, muchas veces presentes en
la vida diaria de quien necesita ganarse la vida.
Todo esto puede conducir a la indiferencia. ¡Y cómo el indiferente se defiende para no
dejar su indiferencia! En esto él no tiene ningún relajamiento, y defiende su estado del
letargo con valentía. ¡Como si estuviese dentro de un búnker! Su principal arma de
defensa es la frase: “¿Qué tengo que ver yo con esto?
Plinio Corrêa de Oliveira observa: “Durante el día, a cada minuto, piensa en sí mismo y en
sus problemas; alguna vez lee un diario y comenta un acontecimiento, pensando que a él
no le ocurre esto, gracias a Dios. Dobla el periódico y listo. Esta indiferencia asocia a la
persona a la categoría de los indiferentes”.
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Si yo tuviera que enseñar a alguien como escaparse de ese búnker, diría de modo breve:
adopte como lema tres palabras: Ver ‒ juzgar ‒ actuar. Ver con entera objetividad, sin
optimismo ni pesimismo. Juzgar sin pasión y con justicia. Actuar sin omisión, pero también
sin un ardor descalibrado e impaciente: estos son los tres tiempos de la Sabiduría, y de la
anti‒ indeferencia.
Notas:
1. Término utilizado en sentido figurado. En sentido propio, bunker es una instalación
fortificada cerrada, con techo arredondeado, a prueba de proyectiles enemigos.

La indiferencia masculina marca la diferencia
Las mujeres presentan mayores niveles de empatía que los hombres, aunque hasta ahora se
desconocía qué factores influían en su desarrollo. Investigadores de la UNED han
descubierto que la mayor presencia de impasibilidad en los varones podría explicar esta
diferencia.

Numerosos estudios han demostrado que las mujeres experimentan mayores niveles de
empatía que los hombres. Por primera vez, investigadores de la Universidad Nacional de
Educación a Distancia (UNED) han analizado si estas diferencias responden a que ambos
tengan un modelo mental diferente para desarrollar esta capacidad.

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“Los análisis muestran que la estructura de los factores psicológicos que componen la
empatía resulta idéntica en ambos géneros, es decir, hombres y mujeres entienden la
empatía de manera semejante”, explica Begoña Delgado, investigadora de Psicología
Evolutiva y de la Educación de la UNED y una de las autores del trabajo.
No obstante, “seguimos encontrando que ellas son mucho más sensibles a manifestar
esta experiencia”, añade Delgado. De esta forma, el estudio revela que las mujeres
muestran mayores niveles en todos los rasgos que componen la empatía salvo en la
impasibilidad.
El trabajo, publicado en la revista Child Psychiatry & Human Development, se llevó a cabo
en 721 adolescentes españoles, de entre 9 y 16 años, de colegios públicos y concertados
de la Comunidad de Madrid.
A todos ellos se les aplicó la herramienta más utilizada para medir la empatía,
el Interpersonal Reactivity Index, que evalúa tanto sus aspectos mentales –entender cuál
es el punto de vista del otro– como emocionales –la capacidad de sentir lo que
experimenta la otra persona–.
“La impasibilidad es el único factor de primer orden capaz de discriminar entre hombres y
mujeres”, añade la investigadora. Así, este rasgo es mucho más informativo sobre el
género de la persona evaluada que la información que se pueda recabar sobre cualquiera
de los factores positivos que componen la empatía, como son la empatía virtual,
intelectual, emocional positiva y emocional desorganizada.

“La impasibilidad es el único factor capaz de
discriminar entre hombres y mujeres”
De la falta de empatía al acoso escolar
Este papel de la impasibilidad podría suponer que las diferencias de género en cuanto a
empatía se deban más a la posibilidad de inhibir los factores que la desencadenan –y que
hacen a la persona ser más indiferente– que a los factores que permiten experimentarla.
En el origen de la inhibición estaría tanto el tipo de educación que reciben niños y niñas
como diferencias relacionadas con el funcionamiento endocrino y neurológico de ambos,
entre los que se incluye el temperamento.
“El resultado puede estar muy relacionado con los mayores niveles de conductas
antisociales y agresivas que se dan en los varones y que son incompatibles con la
empatía”, sugiere Delgado.

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Un ejemplo son los episodios escolares de acoso escolar (bullying), que se producen
cuando no existe empatía. “Si el otro no te importa lo utilizas en tu propio beneficio o para
divertirte”, indica Victoria del Barrio, investigadora de Psicología de la Personalidad,
Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UNED y otra de las autoras del estudio.
En vista de estos resultados, los investigadores proponen que se preste especial atención
a conductas en niños que puedan alertar de niveles excesivos de impasibilidad.

Indiferencia social

¿Cómo se manifiesta el problema hoy en día?
La juventud era una etapa marcada por los ideales sociales; los jóvenes “se comían al
mundo” con su ímpetu, creatividad, activismo y deseos de una sociedad mejor. La
constante actividad mental, emocional, social y ganas de vivir eran signos inequívocos de
los jóvenes.

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Hoy ¿dónde están? Tenemos una juventud apática, indiferente socialmente, desmotivada
y centrada principalmente en su beneficio individual.
Es preocupante pues ellos, son los futuras parejas, padres, trabajadores, la sociedad
estará compuesto por personas que son indiferentes a su entorno y semejantes.
Línea de pensamiento
Su toma de decisiones desde lo cotidiano en interacción con otros hasta lo más
trascendental como es su posición ante la vida están basadas en un beneficio propio
medible, si les conviene actúan y si no es así no merece su tiempo y dedicación.
Por otro lado, al ser egocéntricos piensan que los demás si deben actuar en favor de
ellos, pues son merecedores por naturaleza.
Dos pensamientos mutuamente excluyentes generan enojo, ira y violencia. Pues para
estar en equilibrio tienen que estar balanceados el dar y recibir.
Y si hoy los jóvenes solo quieren recibir ¿a quién le toca dar?
Aquellos que están acostumbrados a pensar en otros y dar como convicción comienzan a
dudar si dicha postura es justa, sintiendo un abuso por parte de la juventud.
¿Por qué es un problema?
La indiferencia social es sinónimo de egoísmo, una juventud centrada en el beneficio
individual sin contemplar las consecuencias en la sociedad de su actuar, pensar y sentir.
Basan su actuar en la satisfacción inmediata en la pregunta ¿me gusta?¿me beneficia?
Contamos con una juventud caprichosa, berrinchuda, centrada en su satisfacción
personal, lo que cual es un peligro:
Corto plazo
Aumento en el consumo de alcohol y drogas
Jóvenes que no desean trabajar, creen merecerlo todo a costa de sus padres.
Baja tolerancia a la frustración, jóvenes enojados, prepotentes y soberbios.
Jóvenes sin ideales ni objetivos fijos.
Padres frustrados y trabajando sin parar para sustentar jóvenes que ni estudian ni
trabajan.
Jóvenes dejan la escuela pues no ven el beneficio directo entre estudiar y trabajar.
Inconformidad de la sociedad en general por el trato recibido por parte de los jóvenes.
Visión de la juventud como una plaga.

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Mediano plazo
Jóvenes que no podrán formar parejas, pues en la pareja debemos dar y ellos solo
saben recibir.
Jóvenes que tardarán en salir al mercado laboral y cuando lo hagan serán seres poco
productivos, pues no saben obedecer órdenes.
Largo plazo
Jóvenes que se convertirán en padres de hijos que crecerán carentes de amor, pues
alguien egoísta no puede dar a otros.
Padres de los jóvenes que no podrán gozar de su jubilación pues tendrán que
compartirlo con hijos que no trabajan.
Sociedad con poca ética y valores, aumento de corrupción como forma fácil de
obtener dinero.
Sociedad sin sentido de comunidad donde cada individuo ve por si mismo, esto causa
poca tolerancia hacia los demás, violencia como forma de solución a los deseos
individuales.
Indiferencia social =poca tolerancia= baja motivación = insatisfacción personal =
mala toma de decisiones= falta de objetivos= sube consumo drogas y alcohol= baja
productividad= actitudes que provocan violencia= un futuro poco prometedor para
parejas y familias y la sociedad.

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¿Qué tan grande es el problema?
México es un país de jóvenes, la mitad de la población tiene 26 años o menos, así lo
indican los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010.
La juventud según cifras del Censo 2010. La población entre 15 y 29 años es de 29 706
560 (veinte nueve millones setecientos seis mil quinientos sesenta personas) cifra
superior al año 2000, en el que el censo contabilizó en el territorio nacional un total de 27
221 012 jóvenes. El número de mujeres es mayor que el de los hombres, 15 167 260 y 14
539 300 respectivamente. Lo cual significa que hay 96 hombres por cada 100 mujeres
entre los 15 y 29 años de edad.
Todos estos millones de jóvenes en unos años serán la población económicamente
activa, formarán parejas y tendrán hijos.
El problema empieza pues ellos no desean trabajar piensan que son merecedores por el
solo hecho de existir prueba de ello es la permanencia en el hogar de origen.
“Cada vez más, la salida de los jóvenes del hogar de los padres se da a edades
mayores, así lo confirman los datos del Censo de Población y Vivienda 2010, el
59.7% de los jóvenes vive con alguno de sus padres o con ambos; sólo el 36.2%
vive en un hogar distinto al paterno.”

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La enfermedad social de la indiferencia
Lo realmente importante lo hemos relativizado

Era una noche fría y con lluvia, caminaba por las calles de Río de Janeiro, una ciudad
turística y sobre todo muy ajetreada, cuando de repente vi un gesto que hasta el momento
me ha hecho reflexionar sobre las innumerables “enfermedades” que vive la sociedad
actual. Un ciudadano como usted y como yo, me dio una lección de vida de esas que
nunca se olvidan.
Todo comenzó cuando regresaba de una agradable cena y caminaba rumbo a casa. Iba
con prisa puesto que ya empezaba a sentir frío. Llegué a mi edificio y justo antes de pedir
al portero que abriera, sentí un golpe en la espalda, me asusté y con sorpresa escuché la
dulce voz de un hombre que me hizo un pedido que de momento consideré muy extraño.

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El hombre dijo amablemente: “Disculpe, señorita, ¿usted cree que podría regalarme la
comida que está cargando en su mano?”. Volví a ver sus ropas y su aspecto y extrañé
aún más su pedido porque su apariencia era de una persona que llamaríamos elegante.

Como estaba satisfecha, le contesté un simple sí. Él, con una sonrisa en su rostro, me dio
las gracias y se alejó.
Intrigada por lo que acababa de acontecer, seguí al hombre con la mirada, pero no tuve
que detenerme por mucho tiempo. A la siguiente puerta, se reclinó y le entregó la bolsa
con comida a un joven indigente que se estaba guareciendo de la lluvia y del frío en una
pequeña esquina entre mi edificio y el restaurante que queda al lado. El joven de

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inmediato abrió la bolsa y comenzó a comer lo que había en ella. El hombre después de
esto retomó su camino.
Al ser testigo de este desinteresado acto de caridad, volví a mi departamento pensando
“¿por qué alguien haría eso por un desconocido?”. Caí inmediatamente en una realidad
que no quería enfrentar, ¡yo había pasado por el mismo lugar y no había visto a este
joven! Ni siquiera había tomado el cuidado de reparar en que alguien a mi lado estaba
pasando frío, hambre y necesidad.
Todo esto me llevó a reflexionar sobre la que en mi opinión es la peor enfermedad social
que vivimos: la indiferencia. Indiferencia con todos y con todo, con nuestros trabajos,
estudios, con nuestras familias y con la misma sociedad; el sentido de lo realmente
importante lo hemos relativizado hasta el punto que si algo no genera un beneficio propio
mensurable, no merece nuestro tiempo y dedicación, por tanto no es importante.

Nuestro trabajo, que es donde generalmente pasamos la mayor cantidad de horas, lo
hacemos por cumplir y no porque nos preocupemos de que esté generando un retorno
productivo con quienes lo rodean. Ya no miramos siquiera a nuestra familia; nuestros
padres y abuelos ya no son vistos como modelos o ejemplos por seguir, sino que
21
admiramos a personalidades impuestas por una sociedad de consumo. Nuestros jóvenes
cada día pierden más la perspectiva de lo que es bueno y lo que no, de lo que les va a
proporcionar una mejor educación y un mejor futuro, por lo que me pregunto: “¿es que yo
en esa noche, en ese instante, fui un reflejo de la indiferencia que vivimos actualmente?”.
Todo indica un firme sí, pero queda en mí una esperanza de que ese hombre que realizó
una buena acción con su prójimo sea reflejo de otra parte de la sociedad, de la sociedad
que verdaderamente somos y que hemos dejado opacar por las muchas vanidades que
nos rodean.

Indiferencia y desapego

El desapego no es lo mismo que la indiferencia afectiva... son dos cosas
diferentes... el desapego es saludable, la indiferencia no.
Esta entrada es una declaración de intenciones y un expresar, de forma explícita, aquello
que sí quiero en mi vida: desapego. Yo me declaro afectivamente libre... ¿Y Tú?. Por
eso me reafirmo en las promesas que un día me hice, a mí misma, ante la indiferencia
emocional que, por supuesto, no es lo mismo que el desapego.
22
"Declararse afectivamente libre es promover afecto sin opresión, es distanciarse en lo
perjudicial y hacer contacto en la ternura". -WALTER RISO- . Es que... ¡Me Encanta, esta
cita! (Y las otras, del mismo autor, que os pienso poner al final de esta entrada).
El desapego es sano.
... PERO, LA INDIFERENCIA AFECTIVA no sólo no es sana sino que, además, ES -¡Sí,
aunque no lo consideremos, por ignorancia a veces!!!- UNA FORMA PSICOLÓGICA DE
VIOLENCIA, por defecto, en las relaciones interpersonales (o , como mínimo, ligereza por
parte de quien la ejerce... pero, claro, es cierto que no se nos ha educado; y muchos ni lo
saben) ... es distanciamiento o alejamiento total, una clara falta de desatención, que daña
y raya la violencia emocional o afectiva.
Para crear inmunidad a la violencia en cualquiera de sus formas, me comprometí en su
día a respetar, y utilizar, "Los TresNoes" que WALTER RISO postulaba en su libro "Ama
y no sufras", sólo que yo los trasformo en "síes". Me comprometí a:
- Atender y estimar, en su justa medida, el dolor de mi pareja (¡o, seres queridos!!!.
- Proteger y resguardar a mi pareja -¡e ídem!!!- de mis propia "basura" emocional, y/o
posibles expresiones no afectivas, así como potenciar sus virtudes y jamás aprovecharme
de sus debilidades.
- Fomentar la afectividad, la calidez, la ternura, el contacto físico y las caricias, las
atenciones, los detalles, la escucha activa y cualquier otra manifestación de interés, oral o
escrita... o sea, las expresiones de afecto positivo... ¡siempre, y bajo cualquier
circunstancia!
Y así es como la violencia, en cualquiera de sus formas... ¡hasta en las más sutiles!!!, está
excluida de MiUniversoAzul, qué lo sepáis!!!. Desapego sí, y expresiones de afecto
positivo... ¡también! Son incluyentes.
... Y, un poco más del tema, pues... en otro de sus libros, RISO aún lo expresa mejor...
A propósito de la indiferencia afectiva, o ese 'silencio que hace daño', os dejo aquí, hoy
también, con LAS CITAS QUE MÁS ME HAN GUSTADO DEL LIBRO:
23
"Manual para no morir de amor" de WALTER RISO
En este caso, apunto aquí las REFERENTES A LA INDIFERENCIA AFECTIVA, para
añadir a esta entrada...
...
Por estar más vinculadas a mi vida, ya que la 'indiferencia afectiva en las relaciones' es un
tema que viví, y conozco en profundidad. Conozco muy bien al egocéntrico narcisista o a
el psicópata desalmado -Jejeje-... y lo digo con cariño, eh, aunque fue... ¡bien cierto, y
nada agradable, chicos! Los que me conocen, lo saben. Pese a ello, o precisamente por
ello, me prometí a mi misma que... ¡ni yo iba a vivirlo más ni tampoco iba a hacérselo vivir
a nadie! La experiencia vivida me hizo maestra, tanto que pude utilizarlo, incluso con
mayor destreza aún que él, de vuelta... pero no lo hice, pues soy de las que opinan, como
GANDHI:
"Ojo por ojo, y el mundo se quedará ciego"...
Entonces, sin dilación, mi gran maestría sobre la indiferencia, aquella que no quise enviar
de vuelta, la puse al servicio del mundo... y, ahora, vale para dar luz y abrir corazones, a
expresarse y sentir... Pues, tengo claro que, tal como dice RISO:
♥ "Metafóricamente suele decirse: "Lo maté con indiferencia". Sin embargo, esta
afirmación del acervo popular no es tan 'metafórica'; en mi experiencia como terapeuta
puedo afirmar que la indiferencia afectiva maltrata y mata, no sólo en un sentido figurado"
-WALTER RISO- ...
Y yo no quiero morir por amor, ni hacer morir, y ni mucho menos que me maten o matar...
Quiero VIVIR, y hacer vivir, el amor... y, no sólo aprovechándolo, si no también...
¡gozándolo!... pues creo que infrautilizar es desperdiciar. Así que... ¿Por qué en lugar de
infrautilizar no seguimos explorando hasta lograr lo que nos merecemos, hemos soñado y
realmente queremos? No hay mayor error que no hacer nada, conformarse y resignarse a
lo que hay. ¡No vivamos de migajas, habiendo panes enteros!!!♥

24
MÁS CITAS:
♥ "Los reprimidos que emulan un amor insípido, frío y distante se justifican casi siempre
apelando a algún trauma lejano o 'al estilo personal'. 'Me educaron así' o 'No sé amar de
otra forma'. Si la persona que amas pronuncia cualquiera de esas dos afirmaciones, tu
respuesta debería ser tajante:'¡Pues reedúcate, reinvéntate o aprende, si quieres estar
conmigo!'-WALTER RISO-...
♥ "Si tu pareja carece de la semántica afectiva necesaria para enriquecer el amor o si su
expresión es escueta y apenas perceptible, sacúdela y que sepa que si el amor no se ve
ni llega, entonces no existe o no te sirve"-WALTER RISO♥ "Gota a gota, igual que una tortura china, la indiferencia va acabando lenta y
pesadamente con el amor. Por cada acto de indiferencia, se pierde un poco de amor y si
la actitud se mantiene, el declive afectivo continuará hasta que no quede nada" -WALTER
RISOy un muy buen consejo:
♥ NO TE ACOSTUMBRES A LA INDIFERENCIA
"Asumir la indiferencia afectiva como un hecho irreversible en tu vida es matar la
humanidad que reside en ti, porque una vida disciplicente con el prójimo pierde su
significado. ¿Tu pareja no se interesa por ti? ¡Pues no te conformes!. Haz como las flores:
suelta tu perfume y que el mundo se entere de tu existencia, que los demás puedan
percibirte y respirarte, y que sepan que eres una persona que aún sigue emocionalmente
viva y despierta. Quizá alguien quiera aspirar tu aroma... La inapetencia o la dejadez
afectiva sostenida que nos mantiene la persona que amamos no corresponde a una
posición política o ideológica del otro, ES UN SÍNTOMA" -WALTER RISOSí, no es 'estilo', es... ¡ES PATOLOGÍA, la mayor parte de las veces! Recuérdalo.
♥ "¿ESTILO O PATOLOGÍA? Una es la 'persona introvertida' que intenta demostrar sus
estados emocionales y no puede, que además sufre por ello y le gustaría salir del
atolladero de la inhibición, y otra el típico 'indiferente consuetudinario' (...). El introvertido
25
sale adelante con ayuda profesional (...). El indiferente crónico (esquizoide), el
egocéntrico narcisista o el psicópata desalmado, sólo por citar algunos, se hallan en una
dimensión distinta (...) Ya ves que no es igual estar en unos brazos que en otros. Si le das
la mano a una persona tímida o introvertida, es muy posible que mejore y su expresión de
afecto deje de ser insuficiente; pero si le das la mano a un esquizoide que tiene, dificultad
para establecer relaciones sociales, ausencia de sentimientos cálidos y tiernos,
indiferencia a la aprobación o crítica., un narcisista o un psicópata, te arrastrarán a sus
respectivos infiernos"

Indiferente o “el quemimportista”
“Quien no espera vencer está vencido”

Hace aparecer que nada le importa, que no se conmueve ante lo que ocurre a su
alrededor, que no le afecta lo que los demás digan o hagan. Pero realmente le tiene
miedo al rechazo, a involucrarse en las historias de ´los otros y salir lastimado o a que
descubran que puede ser vulnerable.

26
Frases sobre indiferencia
Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia.
Rudyard Kipling
La indiferencia es el peso muerto de la historia.
Antonio Gramsci
La indiferencia, para mí, es la personificación del mal.
Elie Wiesel
Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la
fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo
contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte.
Elie Wiesel
Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos.
Mahatma Gandhi
No pienses que somos indiferentes. Lo que ocurre es que normalmente estamos
ocupados con algo que no son los demás.
Jorge Majfud

27
La indiferencia es una forma de pereza, y la pereza es uno de los síntomas del desamor.
Nadie es haragán con lo que ama.
Aldous Huxley
Hemos caído en el pánico inmoral de la indiferenciación, de la confusión de todos los
criterios.
Jean Baudrillard
Dejar pasar los días y las semanas, devanando un presente sin futuro, era lo instintivo, lo
mismo que nuestros pulmones ejecutan el movimiento respiratorio siguiente mientras
tienen aire disponible.
George Orwell
La indiferencia hace sabios, y la insensibilidad monstruos.
Denis Diderot

La indiferencia es la constante en el problema del
bullying

Pese a que México es el primer lugar en violencia escolar entre los países miembros de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y a la advertencia
de expertos sobre el aumento del problema, el Congreso de la Unión mantiene
congeladas diversas iniciativas de ley en la materia.
Desde el 1 de marzo de 2011, cuando la entonces senadora priista Norma Esparza se
convirtió en la primera legisladora federal en proponer una ley contra la violencia en
escuelas, también llamado bullying, han pasado 20 meses y el resultado es que en
28
comisiones del Senado hay tres iniciativas olvidadas y una minuta enviada por la Cámara
de Diputados, que a su vez tiene otras dos iniciativas en comisiones.
Sin embargo, el ex secretario de Educación del Gobierno del Distrito Federal, el senador
Mario Delgado, prepara la que ya es identificada como la iniciativa más completa e
integral para atacar la creciente violencia escolar que ha generado suicidios de alumnos y
un ambiente de tensión constante para uno de cada tres niños de primaria, adolescentes
de secundaria y jóvenes de bachillerato.
El bullying no sólo carece de la atención de los legisladores federales. También en el
ámbito local la indiferencia a este tema es constante: de las 32 entidades del país, sólo
Jalisco, Puebla, Querétaro, Tamaulipas, Veracruz y el Distrito Federal tienen leyes
estatales o disposiciones en su legislación educativa para atender el tema.
La iniciativa del ex funcionario capitalino todavía está en construcción y en espera de que
todas las fuerzas políticas del Senado la respalden, para que su nacimiento no sea
tardado, ante la urgencia de tratar el problema.
Mario Delgado asegura que "no hay más explicación que el contexto de violencia que
tenemos. Por eso tenemos que enfrentar esta problemática como lo que es, con mucha
seriedad, y pensar en cuáles son la mejores estrategias en el entorno escolar, en nuestras
familias, cuál es la responsabilidad de las familias, cuál es la responsabilidad de la
escuela, de los maestros, de los país de familia, cómo hablamos mejor con los niños y
con las niñas para transmitirles sus derechos.
"El objetivo que nos hemos puesto es que tengamos una ley a nivel nacional. Tenemos el
antecedente en el Distrito Federal. Una ley que lleva apenas algunos meses pero que ya
podemos ver algunas cosas en las que ya está funcionando y otras cosas en las que no y
cómo nos puede servir esa experiencia para plantear una ley a nivel federal, nacional".
Gabriela Rodríguez, del Programa Escuelas sin Violencia, advierte: "Requiere cierto
énfasis está problemática, porque es un fenómeno que se nos está llenado de la manos,
como sociedad, como cultura y sobre todo como comunidad educativa. Sabemos que hay
un perfil interesante entre las escuelas particulares, otro diferente entre las escuelas
públicas, sin embargo, es un fenómeno que no discrimina el grado de violencia a anotar
de manera mucho más evidente entre los niños, las niñas y los jóvenes sobre todo en el
contexto escolar".

“Bullying” y la indiferencia social
Un hecho, de los que cada vez son menos insólitos, ocurrió recientemente en Jalisco. Un
chamaco de 12 años que sometía a “bullying” a un chiquillo de 7, llegó al extremo de
hundir su cabeza en un retrete del plantel. Las consecuencias de esto fue que el pequeño
sufrió daños internos que finalmente lo llevaron a la muerte, al menos en los primeros
diagnósticos que se dieron en el parte médico.

29
El caso ha provocado las reacciones naturales: consternación en la opinión pública
nacional, noticieros plagados de datos al respecto, la preocupación instantánea de los
padres por lo que pueda estar pasando en la escuela de los hijos, la opinión de los
“conocedores” del tema, y un sinfín de cuestiones más que, a vuelta de unos días, estarán
sólo en los recuerdos borrosos de la mente de todos. Un caso más, pues.
30
Cierto es que esa aberrante práctica, a través de la cual chamacos más fuertes descargan
su brutalidad en víctimas indefensas, se ha visto desde siempre. El problema es que,
derivado de la situación actual en la que viven las familias mexicanas, esto se ha
agudizado, y la profusa información que los medios damos a estos casos, lejos de ser un
motivo para hallarle una solución, pareciera ser un aliciente para que cada vez se
practique con más frecuencia, y lo peor, con abusos más graves.
A pesar de ser un asunto delicado, que se ha discutido hasta en los senos camarales y ha
recibido atención por parte de los organismos de asistencia social, el “bullying” sigue
siendo un problema en las escuelas. Lo saben los maestros, preocupa a los padres, lo
discute la sociedad, pero a nadie se le ocurre una solución definitiva. Por el contrario, ya
se llegó a los extremos del crimen infantil. Y si esta no es razón para que todos entremos
a la búsqueda de un remedio, entonces no sé que estamos esperando.
Repetir la letanía de sugerencias y consejos a los padres cuando vean distracciones y
temores en los hijos ya está por demás. Las víctimas de este ataque regularmente lo
ocultan hasta a las personas de su absoluta confianza. Es imperativo adentrarse en el
tema y buscar en los orígenes del mismo la propia solución. Hoy dos familias jaliscienses
31
padecen la pérdida de un pequeño y el estigma de quien lo mató, mientras el resto de la
sociedad esperamos indiferentes otro caso similar para tener tema de conversación.

Mientras sigamos con esa apatía a prevenir los verdaderos problemas sociales, el
“bullying” y otros graves riesgos más, como el consumo de drogas y la tendencia a la
delincuencia, van a seguir siendo el posible futuro de nuestros hijos. Como sociedad nos
esmeramos más en vigilar los comportamientos ajenos sin percatarnos de que somos
parte activa en el rumbo incierto de nuestra descendencia. Desatendemos posibles
problemas hasta que estamos inmersos en ellos.
32
¿Cuántas víctimas más faltan para que reaccionemos?
--------No conozco al nuevo comandante de policía en San Carlos. Lo único que se de momento
es que se llama Luis Moreno García, que es de Guaymas -- dicen -- y que tiene una
carrera policiaca que incluye presencia en varios estados de la República.
Repentinamente, el Municipio envió la información del cambio en la comisaría, mismo que
regresó a su base en el Departamento de Tránsito Municipal a Sergio Ruiz Chávez.

33
El boletín que nos hacen llegar dice que Moreno García cuenta con un amplio
antecedente profesional y notable carrera policiaca, que en la ciudad frontera de Nogales,
ocupó la Dirección de Seguridad Pública desde julio del 2012 a marzo del 2013 y
anteriormente fue comandante habilitado en la zona centro de Nogales y en la localidad
de Cabuta.

34
Agente categoría “B” en la Agencia Federal de Investigaciones en la Paz, Baja California,
y en la misma categoría pero en la Policía Judicial Federal en ese mismo lugar durante
2001, y desarrolló cargos similares en otras ciudades como Acapulco, Guerrero,
Acaponeta y Tepic, Nayarit, Tijuana, Baja California, Uruapan, Michoacán, Manzanillo,
Colima, Mazatlán, Sinaloa, Villahermosa, Tabasco, iniciando su carrera en la década de
los ochenta en Agua Prieta.
Bueno, ojalá que estos antecedentes sean para bien, porque si algo hay en estos
momentos es bastante desconfianza hacia la policía, más cuando hay personas que han
pertenecido a las corporaciones estatal y federal.
De cualquier forma, todo antecedente que se exhiba de este señor no servirá de nada
hasta que se defina el tipo de trabajo que realice en San Carlos y los resultados que este
35
ofrezca. Si las cosas cambian para bien en un punto donde la delincuencia ha escrito ya
historias sangrientas, entonces consideraremos que fue una buena decisión lo de su
nombramiento.
“Por sus obras los conoceréis…”

El bullying entre adultos ¿Cómo evitarlo?

Hombres y mujeres pueden ser víctimas, el género no importa, en ambos afecta de la
misma manera
En los últimos tiempos se ha escuchado mucho hablar del bullying en las escuelas con
los niños, pero lo cierto es que también los adultos pueden ser víctimas de presión, burlas
y abusos en el trabajo.
Esto ocasiona que la persona afectada sienta el ir a trabajar todo un martirio, porque
sabe de antemano que alguien le hará sentir el desprecio.
El bullying se puede ejercer de muchas formas, como a través de rumores,
intimidaciones, humillaciones, indirectas, aislamiento, abuso de autoridad, las injurias y el
mal trato. Por eso es fundamental identificarlo para buscar la manera de no permitirlo.
Un punto muy interesante de saber es que las personas que son víctimas generalmente
bajan su rendimiento laboral en un 60%, ya que sienten constantemente la presión, así
como aseguran los especialistas, que todo comienza cuando un individuo se vuelve
receptor de un comportamiento irrespetuoso e hiriente por parte de los demás.
Si esa persona fueras tú, debes reconocer la situación y actuar cuanto antes, porque el
bullying laboral no solo te complica en el trabajo, sino que también puede afectar otras
36
áreas de tu vida. Ser víctima del maltrato, a la larga puede generar una depresión severa
e incluso en casos extremos propiciar el desarrollo de algún tipo de adicción.
También se afirma que por lo general las víctimas de este tipo de maltrato son personas
que han demostrado inteligencia, competitivas, creatividad, integridad y dedicación a su
trabajo.
La persona soporta el bullyng porque siente constantemente miedo a perder el empleo, a
la crisis económica, a quedarse con deudas y a no contar con un sustento económico que
pueda cubrir sus necesidades más básicas, y por desgracia estas prácticas se están
volviendo más comunes. Por eso es que en muchas ocasiones no reportan los abusos.
Si las empresas permiten que situaciones de bullying se presenten, no sólo repercutirá
en el bajo rendimiento que el empleado comenzará a tener, sino que también se puede
ver afectada en su clima laboral y a su vez afectar a la empresa en general, en su imagen
y a nivel operativo.
Por otro lado las empresas deberían tener una política de “cero tolerancia al acoso
laboral”, sin embargo, muchas veces son los propios jefes quienes hacen de las oficinas
un infierno. Es ahí donde tú tienes que tomar las medidas necesarias.
Lo primero que debes de hacer es conversar con tus familiares o amigos, y si crees que
es necesario asistir a alguna terapia para sentirte apoyado a la hora de decidir si vale la
pena... Soportar o no ese ambiente
Es muy natural para la víctima no saber qué hacer en estos casos, ya que si cuenta del
abuso será etiquetado rápidamente como chismoso y persona no confiable, aunque los
especialistas aseguran que el callarse es estar aceptando el abuso.
Por eso la decisión que tú tomes con respecto al bullying es respetable, solo que ten
muy presente que tú puedes de alguna manera evitarlo o por lo menos combatirlo. A
continuación encontrarás algunos consejos que te pueden ser de utilidad...
-Hacerle saber al agresor que no se le teme y, por el contrario, que ha cometido el error
de meterse con quien no debe.
-Evita quedarte más de lo necesario en el trabajo, a la hora de la comida busca alejarte
del resto de la gente, para que realmente lo tomes como un verdadero descanso.
-Frente a los acosadores muéstrate como todo un guerrero y no como una víctima. Si se
victimiza automáticamente tú te paralizarás emocionalmente.
-Cuando los superiores no están dispuestos a poner orden por alguna razón, y son
indiferentes a tu comentario, apoyando las acciones del acosador, debes de saber que es
muy difícil enfrentar el bullying, pero si decides hacerlo, antes piensa muy bien la
estrategia.
-Escribe en un diario todo lo que te hagan los acosadores, ya que si tienes un registro, en
un futuro es muy posible que puedas levantar una demanda laboral.
-Júntate con gente positiva y haz cosas que reconstruyan tu autoestima.
-Rodéate de un grupo de personas (familia, amigos) que te contengan y den apoyo fuera
del trabajo.
La familia es un pilar de apoyo para combatir el problema del bullying laboral. Lo
importante es jamás quedarse en silencio ante ninguna situación de abuso o acoso.
37
Y recuerda que los abusadores son personas inseguras por eso abusan de otros para
mostrarse como no lo son.

Cómo responder a un bully adulto

38
Las personas a menudo tienen la impresión de que el "bullying" es un comportamiento
que sólo ocurre entre los chicos y que conforme las personas avanzan hacia la madurez
esta clase de problemas se dejan atrás. Por desgracia eso no es cierto; cualquier adulto
es capaz de ejercer técnicas de presión sobre otras personas de la misma manera en que
lo hace un "bully" cuando es un niño o adolescente en la escuela. Si sospechas que
alguien a quien conoces o tú mismo estás recibiendo un tratamiento de esta clase por una
persona adulta, en este artículo encontrarás cómo ponerle un alto al problema.

Pasos

1.

Recuerda que nada en todo este asunto es tu culpa. A menudo una persona que se
enfrenta al comportamiento totalmente negativo de un adulto puede pensar que ella
misma es la causante de esa relación problemática. Pero esto no es cierto: no importa
que tan antipático puedas parecerle a otro individuo, porque sólo él es responsable de la
manera en que te trata, y de mantenerse dentro de los límites marcados por la civilidad y
las normas de convivencia. Por otra parte, reaccionar con ira hacia el comportamiento
39
negativo que recibes de parte del "bully", sólo lo llevará a sentirse satisfecho por haber
causado un impacto en ti. Los “bullies” se alimentan de los sentimientos negativos de
otras personas, porque a menudo esconden inseguridades propias, y sólo logran sentirse
tranquilos denostando e intimidando a los demás. Un "bully" adulto es un cobarde, y si tú
le haces frente en lugar de seguir con el juego dejará de sentir la oportunidad de
humillarte como la solución a sus problemas de autoestima.

2.

A veces se matan más moscas con miel. Intenta usar una amabilidad especial hacia
estas personas, y quizá decidan dejar de considerarte su víctima. Esto no siempre
funciona, pero puede ser útil si es la primera vez que conoces a la persona y comienzas a
ganarte su confianza en cuanto detectas que puede tratarse de un "bully" : lo que a
menudo dispara la violencia de un individuo así hacia una nueva persona en su vida es
considerarla como una amenaza. Además, no está acostumbrado a recibir un trato
amable desde un inicio, pero si tú logras convencerlo de tener buenas intenciones podrás
lograr respuestas positivas de su parte. Puede ser desde un “hola” sonriente hasta

40
ofrecerles ayuda en alguna parte de su trabajo. Pero si tus intentos iniciales no funcionan,
debes dejar de lado la actitud amable para expresar con firmeza que su comportamiento
agresivo es inaceptable.

3.

Intenta usar respuestas asertivas como tu arma contra el "bully". Puede ser en
términos de lenguaje corporal (mirarlo directo a los ojos) o simplemente usando un tono
de voz muy firme y serio para decirle palabras que demuestren tu decisión para ponerle
un fin a la situación. "He notado últimamente signos de un comportamiento abusivo de tu
parte, y eso tiene que detenerse ahora mismo." Recuerda que cada tipo de “bullying”
requiere de reacciones diferentes, y lo que aquí se recomienda sobre todo para un
entorno laboral puede no funcionar en casos de “bullying” familiar o cibernético.

41
4.

Si todo lo demás falla, intenta pedir la ayuda de alguien más; puede ser un colega o
supervisor en quien confíes (si la situación se da en el trabajo), o bien un familiar o
un amigo (si la situación se da en un entorno personal). Hablar con un profesional
médico también es una opción a considerar, si sientes que el comportamiento de la
persona que te está maltratando ha llegado a afectarte física o mentalmente.
Consejos

1. Antes de aplicar cualquiera de estos pasos, haz un poco de investigación sobre
bullying. No siempre es tan sencillo distinguir entre un "bully" y alguien que sólo tuvo una
racha de malhumor. Esto también te dará un mayor entendimiento sobre las razones que
pueden llevar a un adulto a tener esta clase de comportamiento, y sobre cómo manejar la
situación.
2. Si eres un niño o adolescente deberías hablar con un adulto en quien confíes. Haz
esto en cuanto sospeches que el "bully" adulto está comportándose contigo de manera
cruel, agresiva o simplemente desagradable. Puedes pedir ayuda a un padre, a un
hermano mayor, quizá a un maestro; lo importante es actuar rápido.
42
3. Habla del asunto con quien te sientas cómodo haciéndolo. Un "bully" puede agredir
con más facilidad a alguien que se siente aislado. Pedir ayuda o consejo es una de las
maneras de hacerle frente a esta clase de individuos, y las personas que te quieren se
alegrarán de que hayas compartido tu inquieto con ellas.
4. Considera ir a algún tipo de terapia. El comportamiento del "bully" probablemente habrá
despertado en ti sentimientos de ira, vergüenza, ansiedad o depresión; considera acudir a
un profesional para que te ayude a retomar la calma en tu estado psicológico.
5. Intenta usar alguna técnica de relajación. Puedes encontrar que practicar meditación y
otras actividades para relajarte te ayudarán a sobrellevar el estrés mientras logras
solucionar la situación.

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Indiferencia

  • 1. INDIFERENCIA Indiferencia, del latín indifferentĭa, es el estado de ánimo en que una persona no siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o un asunto determinado. Puede tratarse de un sentimiento o una postura hacia alguien o algo que se caracteriza por resultar positivo ni negativo. Por ejemplo: “No odio el fútbol, simplemente me genera indiferencia”, “Algunas cosas me ponen furioso pero esto, la verdad, no me produce más que indiferencia”, “La indiferencia de gran parte de la sociedad ante el dolor del prójimo es repugnante”. La indiferencia, por lo tanto, es un punto intermedio entre el aprecio y el desprecio. Si alguien siente aprecio, ese sentimiento resultará agradable y activo; en cambio, si siente desprecio, se tornará en algo que se pretende rechazar. Al mostrarse indiferente, el sujeto se vuelve apático al respecto. Respecto a ciertos asuntos, la indiferencia es vista como un problema psicológico o social. Hay casos en que la persona indiferente puede ser acusada de insensible o fría, como si tuviera las emociones o los sentimientos anestesiados. 1
  • 2. Si un hombre camine por la calle, se cruza con un niño lastimado y, en lugar de detenerse, sigue su camino indiferente, lo más probable es que sea condenado socialmente. Como parte de la comunidad humana, se espera que las personas tengan empatía y puedan demostrar su solidaridad cuando alguien requiere de ayuda. En este sentido, para algunos filósofos, la indiferencia es la negación del Ser ya que supone la ausencia de creencias y motivaciones. Quien es indiferente no siente ni actúa, manteniéndose al margen. Indiferencia Los esquizoides son descritos como indiferentes, como personas a las que parece que todo les da igual. Entre la indiferencia y la motivación Una de las consecuencias naturales de la emotividad es la motivación. Hacemos cosas porque estamos motivados y estamos motivados porque somos emotivos.Si no fuéramos emotivos no estaríamos motivados y no haríamos cosas y , en último extremo, no haríamos nada. Los esquizoides de niveles bajo y medio encuentran motivaciones suficientes para llevar una vida normal, pero los esquizoides de grado alto, los que, faltos de emotividad, se encuentran también faltos demotivación, tienen grandes problemas para actuar, para estudiar, para trabajar, para dedicarse acualquier hobby. Los sujetos afectados por esta indiferencia se enfrentan a un problema que afecta a su vida, a su manera de estar en este mundo… Es muy difícil que alguien se dedique a algo si no está motivado…y en el esquizoide de grado alto esta indiferencia puede llegar a ser generalizada. Existe una alta correlación entre pasividad e indiferencia. A mayor indiferencia corresponde mayor pasividad. 2
  • 3. He aquí algunos comentarios hechos por estos sujetos: “La vida es aburrida”. “No me dirijo a ninguna parte, no tengo metas ni objetivos” “No espero nada de la vida, la vida no tiene sentido para mí” “No consigo hacer nada porque no hay nada que yo quiera conseguir” “Todo me da igual” “Tengo que hacer cosas pero todo lo que hago, lo hago sin ganas” “No hay cosa que me motive” “No salgo de casa porque nada de lo que hay fuera me atrae” “No tengo ganas de hacer nada, incluso cosas que me gustan” La indiferencia como actitud Así como el desprendimiento saludable, el desasimiento sano y el verdadero desapego son signos de equilibrio mental y emocional, la indiferencia es un error básico de la mente y conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano despego psíquico. Nada tiene que ver esta indiferencia con ese no-hacer diferencia de los grandes místicos debido a su enriquecedor sentido de unidad que les conduce a conciliar 3
  • 4. los opuestos y a ver el aliento supremo en todas las criaturas y circunstancias. La indiferencia, en el sentido en el que utilizamos coloquialmente este término, es una actitud de insensibilidad y puede, intensificada, conducir a la alienación de uno mismo y la paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización. La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las cuitas ajenas, frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza el yo e invita al aislacionismo interior, por mucho que la persona en lo exterior resulte muy sociable o incluso simpática. Hay buen número de personas que impregnan sus relaciones de empatía y encanto y, empero, son totalmente indiferentes en sus sentimientos hacia los demás. La indiferencia es a menudo una actitud neurótica, auto-defensiva, que atrinchera el yo de la persona por miedo a ser menospreciado, desconsiderado, herido, puesto en tela de juicio o ignorado. Unas veces la indiferencia va asociada a una actitud de prepotencia o arrogancia, pero muchas otras es de modestia y humildad. Esta indiferencia puede orientarse hacia las situaciones de cualquier tipo, las personas o incluso uno mismo y puede conducir al cinismo. Hay quienes sólo son indiferentes en la apariencia y se sirven de esa máscara para ocultar, precisamente, su labilidad psíquica; otros han incorporado esa actitud a su personalidad y la han asumido de tal modo que frustra sus sentimientos de identificación con los demás y los torna insensibles y fríos, ajenos a las necesidades de sus semejantes. También el que se obsesiona demasiado por su ego, sobre todo el ególatra, se torna indiferente a lo demás y los demás, al fijar toda su atención (libido, dirían los psicoanalistas más ortodoxos) en su propio yo. Unas veces la indiferencia sirve como «escudo» psíquico y otras para compensar las resquebrajaduras emocionales; cuando esta actitud o modo de ser prevalece, la persona tiene muchas dificultades en la relación humana, aunque también, a la inversa, podría decirse que al tener muchas dificultades en la relación humana opta neuróticamente por la indiferencia, lo que irá en grave detrimento de su desarrollo interior, ya que para crecer y que nuestras potencialidades fluyan armónica y naturalmente se requiere sensibilidad, que es la quintaesencia del aprendizaje vital y del buen desenvolvimiento de nuestras potencialidades más elevadas, si bien nunca hay que confundir la sensibilidad con la sensiblería, la pusilanimidad o la susceptibilidad. 4
  • 5. Muchas veces la indiferencia sólo es una máscara tras la cual se oculta una persona muy sensible pero que se autodefiende por miedo al dolor o porque no ha visto satisfecha su necesidad de cariño o por muchas causas que la inducen, sea consciente o inconscientemente, a recurrir a esa autodefensa, como otras personas recurren a la de la autoidealización o el perfeccionismo o el afán de demostrar su valía o cualquier otra, en suma, «solución» patológica. En la senda del desarrollo personal, es necesario desenmascarar estas autodefensas y «soluciones» patológicas para que puedan desplegarse las mejores potencialidades anímicas, que de otro modo quedan inhibidas o reprimidas e impiden el proceso de maduración. Esta autodefensa que es la indiferencia se acrisola ya en la adolescencia, en muchos niños que recurrieron a la misma para su supervivencia psíquica, fuera por unas insanas relaciones con las figuras parentales o por su exceso de vulnerabilidad en la escuela y en el trato con sus compañeros o por otras muchas causas a veces no fáciles de hallar. Para ir superando este error básico que es la indiferencia, la persona tiene que abrirse e irse desplegando, aun a riesgo de sufrir, pero asumiendo todo ello como un saludable ejercicio para lograr su plenitud y no seguir mutilando sus mejores energías anímicas y afectivas. 5
  • 6. La indiferencia es terrible “En cierto sentido, ser indiferente al sufrimiento es lo que deshumaniza al ser humano. A fin de cuentas, la indiferencia es más peligrosa que la ira y el odio. A veces, la ira puede ser creativa. Uno escribe un hermoso poema, una magnífica sinfonía. Uno crea algo especial por el bien de la humanidad, porque está enfadado con la injusticia de la que es testigo. Pero la indiferencia nunca es creativa. Incluso el odio, en ocasiones, puede suscitar una respuesta. Lo combates. Lo denuncias. Lo desarmas. La indiferencia no suscita ninguna respuesta. La indiferencia no es una respuesta. La indiferencia no es un comienzo; es el final. Por tanto, la indiferencia es siempre amiga del enemigo, puesto que beneficia al agresor, nunca a su víctima, cuyo dolor se intensifica cuando la persona se siente olvidada. El prisionero político en su celda, los niños hambrientos, los refugiados sin hogar… No responder a su dolor ni aliviar su soledad ofreciéndoles una chispa de esperanza es exiliarlos de la condición humana. Y al negar su humanidad, traicionamos también la nuestra. Por lo tanto, la indiferencia no es solo un pecado. También es un castigo”. Queda todo dicho en este fragmento sobre la indiferencia, y en bien pocas palabras. En el marasmo de lo que estamos viviendo, no podemos ser indiferentes a ninguna miseria moral, a ninguna miseria económica. 6
  • 7. No podemos ser indiferentes a la estafa de las “Acciones Preferentes” que ha generado la ruina de tantas familias que lo han llegado a perder todo, en un abuso de confianza, en una violación perpetrada con premeditación y alevosía, ni a los desahucios que quedan sin el amparo de un hogar que les fue colocado a precio de oro, sin valer lo que costaba, y donde la banca siempre gana, ni a los mal llamados Expedientes de Regulación de Empleo (eufemismo para referirse a los Despidos en Masa, así deberían llamarse), ni a los mal llamados Paraísos Fiscales (deberían llamarse Colectores de Defraudadores y Ladrones), ni a tanta ignominia que nos rodea en forma de corrupción y perversión de los más elementales principios de ética humana, de ser personas. No podemos ser indiferentes a la mentira, la tortura, el abuso, el dolor, el sufrimiento, la perpetración, el robo, la miseria, en definitiva. Porque la indiferencia permite que el perpetrador siga matando y destruyendo con saña e impunidad. ¿Qué podemos hacer? Mil cosas. Apoyar, denunciar, informar, promover, mostrar, educar, formar, intentar cambiar el sistema, desde dentro, y desde fuera. Pero cambiarlo. Llevar a la luz lo que está en la sombra. Cada cual con lo poco o mucho que tiene, puede y sabe. Indiferencia es muerte. Así de simple. La indiferencia, el peor castigo...! De entre todos los medios de respuesta más eficaces que una persona puede usar para defenderse de una acción interpretada como ofensiva contra ella, y sin necesidad de tener que recurrir a la violencia, esa es la indiferencia. La indiferencia es sin duda, la más eficaz a corto, medio o largo plazo, según sea el caso 7
  • 8. del oponente. Si es más o menos débil de mente y/o si la relación de afinidad sentimental con la otra persona es más o menos estrecha. La indiferencia, deja al rival desarmado, tocado. Es como si de un duelo de dos pistoleros del lejano Oeste se tratara, mientras un burruño de ramas secas, vuela movido por el viento paseándose entre ambos contendientes. Quien dispara primero, suele tener el duelo casi ganado. No obstante, la indiferencia también se puede replicar con indiferencia inversa. Cuando entre dos personas hay sentimientos de intereses encontrados, lo normal es que en una primera fase, se utilicen medios que pueden ir según los casos, de una discusión que discurra por una línea moderada, a ir tomando tintes de mayor apasionamiento, perdida de las formas elevando el tono de la voz, falta de respeto del contrario, insultando gravemente, injuriando e incluso en último grado, recurriendo a la violencia física. Sin embargo, si una de las partes opta por darse la vuelta y no devolver el "golpe" dialéctico, la reacción del ofensor, es de principio, de confusión, de aturdimiento. Para pasar a la perplejidad. Si además, la relación es dentro de un ámbito laboral de habitual contacto o más, aun en el terreno sentimental de pareja. La impresión de la respuesta se hace más evidente. La indiferencia es una señal que dice claramente al tercero que haga lo que haga o diga lo que diga, no tendrá efectos sobre ésta. Que le resulta indiferente tu presencia, tu opinión, tus sentimientos. Y eso es de lo más duro que puede haber para el ser humano. Las personas necesitamos expresarnos, sentir que nos escuchan, estén o no de acuerdo con nuestra forma de pensar. Comunicarnos, en una palabra. Ese es el éxito de las redes sociales que han emergido con tanta fuerza recientemente, por la necesidad que tiene la gente de comunicarse entre ellas, aunque no se puedan ver, ni tocar, producto del modelo de vida que tenemos cada vez más impersonal. Si ese hilo se corta, te quedas incomunicado. Sólo. La indiferencia será tanto más eficaz como de fuertes hubieran sido los lazos hasta llegar a ese estado de incomunicación. Si había sentimientos sinceros, es un arma muy eficaz, para ganar la batalla. Si no lo había, lo normal es que aquello derive hacía la desvinculación total. No hay mejor desprecio que no hacer aprecio, dicen por ahí... y es cierto. Utiliza este arma de manera inteligente llegado el caso, para hacerte valer en las situaciones que así lo requieran. Pero cuidado con quién y cómo lo usas y haces. Te pueden responder con la misma moneda y si como muchos otros eres débil, acabes clamando misericordia.... snifffffff, snifffffff!! 8
  • 9. Poder de la Indiferencia Tratamos aquí la indiferencia como una opción, no como imposición, aunque sea por simple dejar pasar. El poder mostrar de forma consciente indiferencia hacía una persona, situación o circunstancia. Siendo la indiferencia ese estado de ánimo en que una persona no siente inclinación ni rechazo hacia otro sujeto, un objeto o asunto determinado. El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud acuño que lo contrario del amor no es el odio sino la indiferencia. ¿Qué sucedería si la indiferencia no fuese posible, si todo provocara una reacción positiva o negativa, automáticamente, en nosotros? La indiferencia es una “falta de diferencia”, lo que crea un estado, en el cual, no se distingue entre la luz y la oscuridad, el amanecer y el atardecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal. Puede tratarse de un sentimiento o una postura hacia alguien o algo que se caracteriza por resultar ni positivo ni negativo. Al mostrarse indiferente, la persona se vuelve apática al respecto, situándose en ese punto intermedio entre el aprecio y el desprecio. Quien es indiferente no siente ni actúa, se mantiene al margen. Dejando de hacer, permaneciendo en estado inactivo, mucho muere. Hay casos, en que la persona indiferente, puede ser acusada de insensible o fría, como si tuviera las emociones o los sentimientos anestesiados, por lo que en ocasiones la indiferencia puede ser vista como un problema psicológico o social, sobre todo si no se tiene consciencia de ella. La indiferencia genera un estado de insensibilidad, de anestesia afectiva, de frialdad emocional, y una situación de desapego psíquico, lo cual, si se vive así de forma inconsciente ocasiona problemas sociales. 9
  • 10. Las personas que muestran indiferencia están con una actitud de insensibilidad, lo que en un estado extremo puede conducir a la paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización, por mantenerse sin reaccionar. Se aprecia, una situación de indiferencia, cuando se nota que no se le importa al otro, cuando ante una actitud se aprecia una mirada de desgano, como diciendo ¿y ahora qué quiere? Una de las peores situaciones ante la que cualquier personas se puede encontrar no es el odio, ni la rabia contenida, ni la ira, ni que te miren de forma desafiante, es la Indiferencia, es mirar a unos ojos que no te digan nada, es hablar por hablar con alguien sin estar prestando atención a las palabras, es sentir soledad teniendo a alguien al lado, como si se fuese invisible. A las personas nos gusta sentirnos queridos, escuchados, entendidos y apreciados, y nos hace sentir mal la indiferencia, donde cualquier muestra de atención es mero teatro. La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las emociones ajenas, distancia de las potencialidades de afecto y compasión, acorazando el yo, e invita al aislamiento interior, aunque la persona, en lo exterior, resulte muy sociable o incluso simpática. Hay personas que pueden mostrar relación de empatía y encanto, aunque están en estado de indiferencia, en cuanto a sus sentimientos hacia alguna persona. Se está en indiferencia cuando no hay creencias, cuando nada atrae y nada llama a asumir la defensa de lo que, alguna vez, se encuentra justo y bueno. Existen distintos modos de indiferencia: se puede ser indiferente por convicción o por pereza. La indiferente por convicción supone estar en la idea de aislamiento de la realidad, separarse de los demás, no tomar ningún compromiso con nadie y con nada, quedarse paralizado ante el hacer, no se actúa. En definitiva, aunque la indiferencia tiene una serie de inconveniente, también puede ser una opción de libertad, puesto que exime el estar pendiente, suprime o controla la atención de actitudes de quien se siente en tal estado, distanciando de estados pasionales, tanto de amor como de odio. Se está en un estado de inactividad ante los estímulos que se perciben, mostrando frialdad ante lo que acontece. ************************* Prefiero la gente que me ama o me odia que la que no tiene ninguna opinión de mí. La indiferencia da miedo. Lady Gaga. ************************* Los hechos no dejan de existir porque se les ignore. Aldous Huxley. ************************* A veces, la indiferencia y la frialdad hacen más daño que la aversión declarada. J. K. Rowling. 10
  • 11. El “bunker” (1) de la indiferencia ¿Quién no ha oído hablar del famoso experimento de Pavlov? Se pone azúcar ante un perro inmovilizado. Este salivará. Enseguida, se asocia la presentación del azúcar con el sonido de una bocina, y se repite la operación varias veces. El perro continuará salivando normalmente. Esquema del experimento de Pavlov En una tercera fase, se toca la bocina, pero no se muestra el azúcar. El perro salivará porque se estableció una asociación entre el sonido de la bocina y la presentación del azúcar. Esto es lo que el científico ruso, y los medios científicos y culturales, llaman reflejo condicionado. Si se continúa tocando la bocina, de vez en cuando, pero sin presentar el azúcar, ¿qué ocurrirá? La salivación irá disminuyendo y se comenzará a manifestar una inhibición de las funciones reflejas, que se extenderá a todo el organismo y engendrará un estado de somnolencia. La misma inhibición de las funciones reflejas que se obtuvo así por la repetición, se puede conseguir cuando el excitante es particularmente intenso. Por ejemplo, la aparición súbita de una serpiente puede inhibir las reacciones de fuga de un pájaro. ¿Algo semejante ocurre con el hombre post moderno? En cuclillas dentro de su “bunker” (1) de indiferencia, ya no capta con claridad la realidad externa. Por culpa suya, frente a 11
  • 12. una situación en que él normalmente reaccionaría, puede ocurrir que se limite a bostezar o a emitir un vago lamento. ¿Ve Usted, estimado lector, alguna semejanza con la realidad que lo rodea? El hombre de hoy, por la televisión, por Internet y otros medios de comunicación, está siendo sometido a una especie de experiencia de Pavlov. Una verdadera algarabía. En varias ocasiones, Plinio Corrêa de Oliveira, mostró los efectos nocivos de ciertos medios de comunicación y del propio acontecer moderno y posmoderno sobre los nervios de los individuos: “¿Qué produce esta zarabanda informativa? ¿Interesa? ¿Atrae? ¿Orienta? A mi modo de ver, la mayor parte de las veces causa desaliento, sobreexcitación, y, finalmente, tedio. Sí, el tedio dentro de la sobreexcitación: éste es el estado de espíritu que crea en muchos el exceso informativo, en muchísimos de nuestros contemporáneos (…) En resumen, todo el mundo sabe todo, no entiende nada, algunos están con los nervios crispados, y casi todos, a falta de algo mejor, bostezan”. “Acontecimientos que en otras épocas habrían herido profundamente la sensibilidad del público, despertado reacciones clamorosas, hoy no inquietan a casi nadie y no producen ningún conflicto serio. Aun cuando transgreden principios y convicciones, y hasta cuando contrarían ‒ supremo mal en nuestros días‒ considerables intereses individuales o de grupo”. El ilustre autor constata: “La opinión pública está desorientada y tambaleante con todo el estruendo del caos contemporáneo. Esto conduce a alternancias de sobreexcitación y de letargo”. Se habla ‒ y con motivos muy justos‒ de los efectos nocivos de la televisión sobre la psiquis de los niños. Poco o nada se escribió sobre las deformaciones que la propia vida moderna puede provocar sobre un adulto que viva en un gran centro y se entregue al frenesí propio de nuestra época. Muchos de los elementos que perjudican la vida mental y emotiva de los niños teledependientes pueden ser encontrados en ese frenesí, al cual se suman las ansiedades, las preocupaciones y las agitaciones, muchas veces presentes en la vida diaria de quien necesita ganarse la vida. Todo esto puede conducir a la indiferencia. ¡Y cómo el indiferente se defiende para no dejar su indiferencia! En esto él no tiene ningún relajamiento, y defiende su estado del letargo con valentía. ¡Como si estuviese dentro de un búnker! Su principal arma de defensa es la frase: “¿Qué tengo que ver yo con esto? Plinio Corrêa de Oliveira observa: “Durante el día, a cada minuto, piensa en sí mismo y en sus problemas; alguna vez lee un diario y comenta un acontecimiento, pensando que a él no le ocurre esto, gracias a Dios. Dobla el periódico y listo. Esta indiferencia asocia a la persona a la categoría de los indiferentes”. 12
  • 13. Si yo tuviera que enseñar a alguien como escaparse de ese búnker, diría de modo breve: adopte como lema tres palabras: Ver ‒ juzgar ‒ actuar. Ver con entera objetividad, sin optimismo ni pesimismo. Juzgar sin pasión y con justicia. Actuar sin omisión, pero también sin un ardor descalibrado e impaciente: estos son los tres tiempos de la Sabiduría, y de la anti‒ indeferencia. Notas: 1. Término utilizado en sentido figurado. En sentido propio, bunker es una instalación fortificada cerrada, con techo arredondeado, a prueba de proyectiles enemigos. La indiferencia masculina marca la diferencia Las mujeres presentan mayores niveles de empatía que los hombres, aunque hasta ahora se desconocía qué factores influían en su desarrollo. Investigadores de la UNED han descubierto que la mayor presencia de impasibilidad en los varones podría explicar esta diferencia. Numerosos estudios han demostrado que las mujeres experimentan mayores niveles de empatía que los hombres. Por primera vez, investigadores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han analizado si estas diferencias responden a que ambos tengan un modelo mental diferente para desarrollar esta capacidad. 13
  • 14. “Los análisis muestran que la estructura de los factores psicológicos que componen la empatía resulta idéntica en ambos géneros, es decir, hombres y mujeres entienden la empatía de manera semejante”, explica Begoña Delgado, investigadora de Psicología Evolutiva y de la Educación de la UNED y una de las autores del trabajo. No obstante, “seguimos encontrando que ellas son mucho más sensibles a manifestar esta experiencia”, añade Delgado. De esta forma, el estudio revela que las mujeres muestran mayores niveles en todos los rasgos que componen la empatía salvo en la impasibilidad. El trabajo, publicado en la revista Child Psychiatry & Human Development, se llevó a cabo en 721 adolescentes españoles, de entre 9 y 16 años, de colegios públicos y concertados de la Comunidad de Madrid. A todos ellos se les aplicó la herramienta más utilizada para medir la empatía, el Interpersonal Reactivity Index, que evalúa tanto sus aspectos mentales –entender cuál es el punto de vista del otro– como emocionales –la capacidad de sentir lo que experimenta la otra persona–. “La impasibilidad es el único factor de primer orden capaz de discriminar entre hombres y mujeres”, añade la investigadora. Así, este rasgo es mucho más informativo sobre el género de la persona evaluada que la información que se pueda recabar sobre cualquiera de los factores positivos que componen la empatía, como son la empatía virtual, intelectual, emocional positiva y emocional desorganizada. “La impasibilidad es el único factor capaz de discriminar entre hombres y mujeres” De la falta de empatía al acoso escolar Este papel de la impasibilidad podría suponer que las diferencias de género en cuanto a empatía se deban más a la posibilidad de inhibir los factores que la desencadenan –y que hacen a la persona ser más indiferente– que a los factores que permiten experimentarla. En el origen de la inhibición estaría tanto el tipo de educación que reciben niños y niñas como diferencias relacionadas con el funcionamiento endocrino y neurológico de ambos, entre los que se incluye el temperamento. “El resultado puede estar muy relacionado con los mayores niveles de conductas antisociales y agresivas que se dan en los varones y que son incompatibles con la empatía”, sugiere Delgado. 14
  • 15. Un ejemplo son los episodios escolares de acoso escolar (bullying), que se producen cuando no existe empatía. “Si el otro no te importa lo utilizas en tu propio beneficio o para divertirte”, indica Victoria del Barrio, investigadora de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UNED y otra de las autoras del estudio. En vista de estos resultados, los investigadores proponen que se preste especial atención a conductas en niños que puedan alertar de niveles excesivos de impasibilidad. Indiferencia social ¿Cómo se manifiesta el problema hoy en día? La juventud era una etapa marcada por los ideales sociales; los jóvenes “se comían al mundo” con su ímpetu, creatividad, activismo y deseos de una sociedad mejor. La constante actividad mental, emocional, social y ganas de vivir eran signos inequívocos de los jóvenes. 15
  • 16. Hoy ¿dónde están? Tenemos una juventud apática, indiferente socialmente, desmotivada y centrada principalmente en su beneficio individual. Es preocupante pues ellos, son los futuras parejas, padres, trabajadores, la sociedad estará compuesto por personas que son indiferentes a su entorno y semejantes. Línea de pensamiento Su toma de decisiones desde lo cotidiano en interacción con otros hasta lo más trascendental como es su posición ante la vida están basadas en un beneficio propio medible, si les conviene actúan y si no es así no merece su tiempo y dedicación. Por otro lado, al ser egocéntricos piensan que los demás si deben actuar en favor de ellos, pues son merecedores por naturaleza. Dos pensamientos mutuamente excluyentes generan enojo, ira y violencia. Pues para estar en equilibrio tienen que estar balanceados el dar y recibir. Y si hoy los jóvenes solo quieren recibir ¿a quién le toca dar? Aquellos que están acostumbrados a pensar en otros y dar como convicción comienzan a dudar si dicha postura es justa, sintiendo un abuso por parte de la juventud. ¿Por qué es un problema? La indiferencia social es sinónimo de egoísmo, una juventud centrada en el beneficio individual sin contemplar las consecuencias en la sociedad de su actuar, pensar y sentir. Basan su actuar en la satisfacción inmediata en la pregunta ¿me gusta?¿me beneficia? Contamos con una juventud caprichosa, berrinchuda, centrada en su satisfacción personal, lo que cual es un peligro: Corto plazo Aumento en el consumo de alcohol y drogas Jóvenes que no desean trabajar, creen merecerlo todo a costa de sus padres. Baja tolerancia a la frustración, jóvenes enojados, prepotentes y soberbios. Jóvenes sin ideales ni objetivos fijos. Padres frustrados y trabajando sin parar para sustentar jóvenes que ni estudian ni trabajan. Jóvenes dejan la escuela pues no ven el beneficio directo entre estudiar y trabajar. Inconformidad de la sociedad en general por el trato recibido por parte de los jóvenes. Visión de la juventud como una plaga. 16
  • 17. Mediano plazo Jóvenes que no podrán formar parejas, pues en la pareja debemos dar y ellos solo saben recibir. Jóvenes que tardarán en salir al mercado laboral y cuando lo hagan serán seres poco productivos, pues no saben obedecer órdenes. Largo plazo Jóvenes que se convertirán en padres de hijos que crecerán carentes de amor, pues alguien egoísta no puede dar a otros. Padres de los jóvenes que no podrán gozar de su jubilación pues tendrán que compartirlo con hijos que no trabajan. Sociedad con poca ética y valores, aumento de corrupción como forma fácil de obtener dinero. Sociedad sin sentido de comunidad donde cada individuo ve por si mismo, esto causa poca tolerancia hacia los demás, violencia como forma de solución a los deseos individuales. Indiferencia social =poca tolerancia= baja motivación = insatisfacción personal = mala toma de decisiones= falta de objetivos= sube consumo drogas y alcohol= baja productividad= actitudes que provocan violencia= un futuro poco prometedor para parejas y familias y la sociedad. 17
  • 18. ¿Qué tan grande es el problema? México es un país de jóvenes, la mitad de la población tiene 26 años o menos, así lo indican los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010. La juventud según cifras del Censo 2010. La población entre 15 y 29 años es de 29 706 560 (veinte nueve millones setecientos seis mil quinientos sesenta personas) cifra superior al año 2000, en el que el censo contabilizó en el territorio nacional un total de 27 221 012 jóvenes. El número de mujeres es mayor que el de los hombres, 15 167 260 y 14 539 300 respectivamente. Lo cual significa que hay 96 hombres por cada 100 mujeres entre los 15 y 29 años de edad. Todos estos millones de jóvenes en unos años serán la población económicamente activa, formarán parejas y tendrán hijos. El problema empieza pues ellos no desean trabajar piensan que son merecedores por el solo hecho de existir prueba de ello es la permanencia en el hogar de origen. “Cada vez más, la salida de los jóvenes del hogar de los padres se da a edades mayores, así lo confirman los datos del Censo de Población y Vivienda 2010, el 59.7% de los jóvenes vive con alguno de sus padres o con ambos; sólo el 36.2% vive en un hogar distinto al paterno.” 18
  • 19. La enfermedad social de la indiferencia Lo realmente importante lo hemos relativizado Era una noche fría y con lluvia, caminaba por las calles de Río de Janeiro, una ciudad turística y sobre todo muy ajetreada, cuando de repente vi un gesto que hasta el momento me ha hecho reflexionar sobre las innumerables “enfermedades” que vive la sociedad actual. Un ciudadano como usted y como yo, me dio una lección de vida de esas que nunca se olvidan. Todo comenzó cuando regresaba de una agradable cena y caminaba rumbo a casa. Iba con prisa puesto que ya empezaba a sentir frío. Llegué a mi edificio y justo antes de pedir al portero que abriera, sentí un golpe en la espalda, me asusté y con sorpresa escuché la dulce voz de un hombre que me hizo un pedido que de momento consideré muy extraño. 19
  • 20. El hombre dijo amablemente: “Disculpe, señorita, ¿usted cree que podría regalarme la comida que está cargando en su mano?”. Volví a ver sus ropas y su aspecto y extrañé aún más su pedido porque su apariencia era de una persona que llamaríamos elegante. Como estaba satisfecha, le contesté un simple sí. Él, con una sonrisa en su rostro, me dio las gracias y se alejó. Intrigada por lo que acababa de acontecer, seguí al hombre con la mirada, pero no tuve que detenerme por mucho tiempo. A la siguiente puerta, se reclinó y le entregó la bolsa con comida a un joven indigente que se estaba guareciendo de la lluvia y del frío en una pequeña esquina entre mi edificio y el restaurante que queda al lado. El joven de 20
  • 21. inmediato abrió la bolsa y comenzó a comer lo que había en ella. El hombre después de esto retomó su camino. Al ser testigo de este desinteresado acto de caridad, volví a mi departamento pensando “¿por qué alguien haría eso por un desconocido?”. Caí inmediatamente en una realidad que no quería enfrentar, ¡yo había pasado por el mismo lugar y no había visto a este joven! Ni siquiera había tomado el cuidado de reparar en que alguien a mi lado estaba pasando frío, hambre y necesidad. Todo esto me llevó a reflexionar sobre la que en mi opinión es la peor enfermedad social que vivimos: la indiferencia. Indiferencia con todos y con todo, con nuestros trabajos, estudios, con nuestras familias y con la misma sociedad; el sentido de lo realmente importante lo hemos relativizado hasta el punto que si algo no genera un beneficio propio mensurable, no merece nuestro tiempo y dedicación, por tanto no es importante. Nuestro trabajo, que es donde generalmente pasamos la mayor cantidad de horas, lo hacemos por cumplir y no porque nos preocupemos de que esté generando un retorno productivo con quienes lo rodean. Ya no miramos siquiera a nuestra familia; nuestros padres y abuelos ya no son vistos como modelos o ejemplos por seguir, sino que 21
  • 22. admiramos a personalidades impuestas por una sociedad de consumo. Nuestros jóvenes cada día pierden más la perspectiva de lo que es bueno y lo que no, de lo que les va a proporcionar una mejor educación y un mejor futuro, por lo que me pregunto: “¿es que yo en esa noche, en ese instante, fui un reflejo de la indiferencia que vivimos actualmente?”. Todo indica un firme sí, pero queda en mí una esperanza de que ese hombre que realizó una buena acción con su prójimo sea reflejo de otra parte de la sociedad, de la sociedad que verdaderamente somos y que hemos dejado opacar por las muchas vanidades que nos rodean. Indiferencia y desapego El desapego no es lo mismo que la indiferencia afectiva... son dos cosas diferentes... el desapego es saludable, la indiferencia no. Esta entrada es una declaración de intenciones y un expresar, de forma explícita, aquello que sí quiero en mi vida: desapego. Yo me declaro afectivamente libre... ¿Y Tú?. Por eso me reafirmo en las promesas que un día me hice, a mí misma, ante la indiferencia emocional que, por supuesto, no es lo mismo que el desapego. 22
  • 23. "Declararse afectivamente libre es promover afecto sin opresión, es distanciarse en lo perjudicial y hacer contacto en la ternura". -WALTER RISO- . Es que... ¡Me Encanta, esta cita! (Y las otras, del mismo autor, que os pienso poner al final de esta entrada). El desapego es sano. ... PERO, LA INDIFERENCIA AFECTIVA no sólo no es sana sino que, además, ES -¡Sí, aunque no lo consideremos, por ignorancia a veces!!!- UNA FORMA PSICOLÓGICA DE VIOLENCIA, por defecto, en las relaciones interpersonales (o , como mínimo, ligereza por parte de quien la ejerce... pero, claro, es cierto que no se nos ha educado; y muchos ni lo saben) ... es distanciamiento o alejamiento total, una clara falta de desatención, que daña y raya la violencia emocional o afectiva. Para crear inmunidad a la violencia en cualquiera de sus formas, me comprometí en su día a respetar, y utilizar, "Los TresNoes" que WALTER RISO postulaba en su libro "Ama y no sufras", sólo que yo los trasformo en "síes". Me comprometí a: - Atender y estimar, en su justa medida, el dolor de mi pareja (¡o, seres queridos!!!. - Proteger y resguardar a mi pareja -¡e ídem!!!- de mis propia "basura" emocional, y/o posibles expresiones no afectivas, así como potenciar sus virtudes y jamás aprovecharme de sus debilidades. - Fomentar la afectividad, la calidez, la ternura, el contacto físico y las caricias, las atenciones, los detalles, la escucha activa y cualquier otra manifestación de interés, oral o escrita... o sea, las expresiones de afecto positivo... ¡siempre, y bajo cualquier circunstancia! Y así es como la violencia, en cualquiera de sus formas... ¡hasta en las más sutiles!!!, está excluida de MiUniversoAzul, qué lo sepáis!!!. Desapego sí, y expresiones de afecto positivo... ¡también! Son incluyentes. ... Y, un poco más del tema, pues... en otro de sus libros, RISO aún lo expresa mejor... A propósito de la indiferencia afectiva, o ese 'silencio que hace daño', os dejo aquí, hoy también, con LAS CITAS QUE MÁS ME HAN GUSTADO DEL LIBRO: 23
  • 24. "Manual para no morir de amor" de WALTER RISO En este caso, apunto aquí las REFERENTES A LA INDIFERENCIA AFECTIVA, para añadir a esta entrada... ... Por estar más vinculadas a mi vida, ya que la 'indiferencia afectiva en las relaciones' es un tema que viví, y conozco en profundidad. Conozco muy bien al egocéntrico narcisista o a el psicópata desalmado -Jejeje-... y lo digo con cariño, eh, aunque fue... ¡bien cierto, y nada agradable, chicos! Los que me conocen, lo saben. Pese a ello, o precisamente por ello, me prometí a mi misma que... ¡ni yo iba a vivirlo más ni tampoco iba a hacérselo vivir a nadie! La experiencia vivida me hizo maestra, tanto que pude utilizarlo, incluso con mayor destreza aún que él, de vuelta... pero no lo hice, pues soy de las que opinan, como GANDHI: "Ojo por ojo, y el mundo se quedará ciego"... Entonces, sin dilación, mi gran maestría sobre la indiferencia, aquella que no quise enviar de vuelta, la puse al servicio del mundo... y, ahora, vale para dar luz y abrir corazones, a expresarse y sentir... Pues, tengo claro que, tal como dice RISO: ♥ "Metafóricamente suele decirse: "Lo maté con indiferencia". Sin embargo, esta afirmación del acervo popular no es tan 'metafórica'; en mi experiencia como terapeuta puedo afirmar que la indiferencia afectiva maltrata y mata, no sólo en un sentido figurado" -WALTER RISO- ... Y yo no quiero morir por amor, ni hacer morir, y ni mucho menos que me maten o matar... Quiero VIVIR, y hacer vivir, el amor... y, no sólo aprovechándolo, si no también... ¡gozándolo!... pues creo que infrautilizar es desperdiciar. Así que... ¿Por qué en lugar de infrautilizar no seguimos explorando hasta lograr lo que nos merecemos, hemos soñado y realmente queremos? No hay mayor error que no hacer nada, conformarse y resignarse a lo que hay. ¡No vivamos de migajas, habiendo panes enteros!!!♥ 24
  • 25. MÁS CITAS: ♥ "Los reprimidos que emulan un amor insípido, frío y distante se justifican casi siempre apelando a algún trauma lejano o 'al estilo personal'. 'Me educaron así' o 'No sé amar de otra forma'. Si la persona que amas pronuncia cualquiera de esas dos afirmaciones, tu respuesta debería ser tajante:'¡Pues reedúcate, reinvéntate o aprende, si quieres estar conmigo!'-WALTER RISO-... ♥ "Si tu pareja carece de la semántica afectiva necesaria para enriquecer el amor o si su expresión es escueta y apenas perceptible, sacúdela y que sepa que si el amor no se ve ni llega, entonces no existe o no te sirve"-WALTER RISO♥ "Gota a gota, igual que una tortura china, la indiferencia va acabando lenta y pesadamente con el amor. Por cada acto de indiferencia, se pierde un poco de amor y si la actitud se mantiene, el declive afectivo continuará hasta que no quede nada" -WALTER RISOy un muy buen consejo: ♥ NO TE ACOSTUMBRES A LA INDIFERENCIA "Asumir la indiferencia afectiva como un hecho irreversible en tu vida es matar la humanidad que reside en ti, porque una vida disciplicente con el prójimo pierde su significado. ¿Tu pareja no se interesa por ti? ¡Pues no te conformes!. Haz como las flores: suelta tu perfume y que el mundo se entere de tu existencia, que los demás puedan percibirte y respirarte, y que sepan que eres una persona que aún sigue emocionalmente viva y despierta. Quizá alguien quiera aspirar tu aroma... La inapetencia o la dejadez afectiva sostenida que nos mantiene la persona que amamos no corresponde a una posición política o ideológica del otro, ES UN SÍNTOMA" -WALTER RISOSí, no es 'estilo', es... ¡ES PATOLOGÍA, la mayor parte de las veces! Recuérdalo. ♥ "¿ESTILO O PATOLOGÍA? Una es la 'persona introvertida' que intenta demostrar sus estados emocionales y no puede, que además sufre por ello y le gustaría salir del atolladero de la inhibición, y otra el típico 'indiferente consuetudinario' (...). El introvertido 25
  • 26. sale adelante con ayuda profesional (...). El indiferente crónico (esquizoide), el egocéntrico narcisista o el psicópata desalmado, sólo por citar algunos, se hallan en una dimensión distinta (...) Ya ves que no es igual estar en unos brazos que en otros. Si le das la mano a una persona tímida o introvertida, es muy posible que mejore y su expresión de afecto deje de ser insuficiente; pero si le das la mano a un esquizoide que tiene, dificultad para establecer relaciones sociales, ausencia de sentimientos cálidos y tiernos, indiferencia a la aprobación o crítica., un narcisista o un psicópata, te arrastrarán a sus respectivos infiernos" Indiferente o “el quemimportista” “Quien no espera vencer está vencido” Hace aparecer que nada le importa, que no se conmueve ante lo que ocurre a su alrededor, que no le afecta lo que los demás digan o hagan. Pero realmente le tiene miedo al rechazo, a involucrarse en las historias de ´los otros y salir lastimado o a que descubran que puede ser vulnerable. 26
  • 27. Frases sobre indiferencia Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia. Rudyard Kipling La indiferencia es el peso muerto de la historia. Antonio Gramsci La indiferencia, para mí, es la personificación del mal. Elie Wiesel Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte. Elie Wiesel Más que los actos de los malos, me horroriza la indiferencia de los buenos. Mahatma Gandhi No pienses que somos indiferentes. Lo que ocurre es que normalmente estamos ocupados con algo que no son los demás. Jorge Majfud 27
  • 28. La indiferencia es una forma de pereza, y la pereza es uno de los síntomas del desamor. Nadie es haragán con lo que ama. Aldous Huxley Hemos caído en el pánico inmoral de la indiferenciación, de la confusión de todos los criterios. Jean Baudrillard Dejar pasar los días y las semanas, devanando un presente sin futuro, era lo instintivo, lo mismo que nuestros pulmones ejecutan el movimiento respiratorio siguiente mientras tienen aire disponible. George Orwell La indiferencia hace sabios, y la insensibilidad monstruos. Denis Diderot La indiferencia es la constante en el problema del bullying Pese a que México es el primer lugar en violencia escolar entre los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y a la advertencia de expertos sobre el aumento del problema, el Congreso de la Unión mantiene congeladas diversas iniciativas de ley en la materia. Desde el 1 de marzo de 2011, cuando la entonces senadora priista Norma Esparza se convirtió en la primera legisladora federal en proponer una ley contra la violencia en escuelas, también llamado bullying, han pasado 20 meses y el resultado es que en 28
  • 29. comisiones del Senado hay tres iniciativas olvidadas y una minuta enviada por la Cámara de Diputados, que a su vez tiene otras dos iniciativas en comisiones. Sin embargo, el ex secretario de Educación del Gobierno del Distrito Federal, el senador Mario Delgado, prepara la que ya es identificada como la iniciativa más completa e integral para atacar la creciente violencia escolar que ha generado suicidios de alumnos y un ambiente de tensión constante para uno de cada tres niños de primaria, adolescentes de secundaria y jóvenes de bachillerato. El bullying no sólo carece de la atención de los legisladores federales. También en el ámbito local la indiferencia a este tema es constante: de las 32 entidades del país, sólo Jalisco, Puebla, Querétaro, Tamaulipas, Veracruz y el Distrito Federal tienen leyes estatales o disposiciones en su legislación educativa para atender el tema. La iniciativa del ex funcionario capitalino todavía está en construcción y en espera de que todas las fuerzas políticas del Senado la respalden, para que su nacimiento no sea tardado, ante la urgencia de tratar el problema. Mario Delgado asegura que "no hay más explicación que el contexto de violencia que tenemos. Por eso tenemos que enfrentar esta problemática como lo que es, con mucha seriedad, y pensar en cuáles son la mejores estrategias en el entorno escolar, en nuestras familias, cuál es la responsabilidad de las familias, cuál es la responsabilidad de la escuela, de los maestros, de los país de familia, cómo hablamos mejor con los niños y con las niñas para transmitirles sus derechos. "El objetivo que nos hemos puesto es que tengamos una ley a nivel nacional. Tenemos el antecedente en el Distrito Federal. Una ley que lleva apenas algunos meses pero que ya podemos ver algunas cosas en las que ya está funcionando y otras cosas en las que no y cómo nos puede servir esa experiencia para plantear una ley a nivel federal, nacional". Gabriela Rodríguez, del Programa Escuelas sin Violencia, advierte: "Requiere cierto énfasis está problemática, porque es un fenómeno que se nos está llenado de la manos, como sociedad, como cultura y sobre todo como comunidad educativa. Sabemos que hay un perfil interesante entre las escuelas particulares, otro diferente entre las escuelas públicas, sin embargo, es un fenómeno que no discrimina el grado de violencia a anotar de manera mucho más evidente entre los niños, las niñas y los jóvenes sobre todo en el contexto escolar". “Bullying” y la indiferencia social Un hecho, de los que cada vez son menos insólitos, ocurrió recientemente en Jalisco. Un chamaco de 12 años que sometía a “bullying” a un chiquillo de 7, llegó al extremo de hundir su cabeza en un retrete del plantel. Las consecuencias de esto fue que el pequeño sufrió daños internos que finalmente lo llevaron a la muerte, al menos en los primeros diagnósticos que se dieron en el parte médico. 29
  • 30. El caso ha provocado las reacciones naturales: consternación en la opinión pública nacional, noticieros plagados de datos al respecto, la preocupación instantánea de los padres por lo que pueda estar pasando en la escuela de los hijos, la opinión de los “conocedores” del tema, y un sinfín de cuestiones más que, a vuelta de unos días, estarán sólo en los recuerdos borrosos de la mente de todos. Un caso más, pues. 30
  • 31. Cierto es que esa aberrante práctica, a través de la cual chamacos más fuertes descargan su brutalidad en víctimas indefensas, se ha visto desde siempre. El problema es que, derivado de la situación actual en la que viven las familias mexicanas, esto se ha agudizado, y la profusa información que los medios damos a estos casos, lejos de ser un motivo para hallarle una solución, pareciera ser un aliciente para que cada vez se practique con más frecuencia, y lo peor, con abusos más graves. A pesar de ser un asunto delicado, que se ha discutido hasta en los senos camarales y ha recibido atención por parte de los organismos de asistencia social, el “bullying” sigue siendo un problema en las escuelas. Lo saben los maestros, preocupa a los padres, lo discute la sociedad, pero a nadie se le ocurre una solución definitiva. Por el contrario, ya se llegó a los extremos del crimen infantil. Y si esta no es razón para que todos entremos a la búsqueda de un remedio, entonces no sé que estamos esperando. Repetir la letanía de sugerencias y consejos a los padres cuando vean distracciones y temores en los hijos ya está por demás. Las víctimas de este ataque regularmente lo ocultan hasta a las personas de su absoluta confianza. Es imperativo adentrarse en el tema y buscar en los orígenes del mismo la propia solución. Hoy dos familias jaliscienses 31
  • 32. padecen la pérdida de un pequeño y el estigma de quien lo mató, mientras el resto de la sociedad esperamos indiferentes otro caso similar para tener tema de conversación. Mientras sigamos con esa apatía a prevenir los verdaderos problemas sociales, el “bullying” y otros graves riesgos más, como el consumo de drogas y la tendencia a la delincuencia, van a seguir siendo el posible futuro de nuestros hijos. Como sociedad nos esmeramos más en vigilar los comportamientos ajenos sin percatarnos de que somos parte activa en el rumbo incierto de nuestra descendencia. Desatendemos posibles problemas hasta que estamos inmersos en ellos. 32
  • 33. ¿Cuántas víctimas más faltan para que reaccionemos? --------No conozco al nuevo comandante de policía en San Carlos. Lo único que se de momento es que se llama Luis Moreno García, que es de Guaymas -- dicen -- y que tiene una carrera policiaca que incluye presencia en varios estados de la República. Repentinamente, el Municipio envió la información del cambio en la comisaría, mismo que regresó a su base en el Departamento de Tránsito Municipal a Sergio Ruiz Chávez. 33
  • 34. El boletín que nos hacen llegar dice que Moreno García cuenta con un amplio antecedente profesional y notable carrera policiaca, que en la ciudad frontera de Nogales, ocupó la Dirección de Seguridad Pública desde julio del 2012 a marzo del 2013 y anteriormente fue comandante habilitado en la zona centro de Nogales y en la localidad de Cabuta. 34
  • 35. Agente categoría “B” en la Agencia Federal de Investigaciones en la Paz, Baja California, y en la misma categoría pero en la Policía Judicial Federal en ese mismo lugar durante 2001, y desarrolló cargos similares en otras ciudades como Acapulco, Guerrero, Acaponeta y Tepic, Nayarit, Tijuana, Baja California, Uruapan, Michoacán, Manzanillo, Colima, Mazatlán, Sinaloa, Villahermosa, Tabasco, iniciando su carrera en la década de los ochenta en Agua Prieta. Bueno, ojalá que estos antecedentes sean para bien, porque si algo hay en estos momentos es bastante desconfianza hacia la policía, más cuando hay personas que han pertenecido a las corporaciones estatal y federal. De cualquier forma, todo antecedente que se exhiba de este señor no servirá de nada hasta que se defina el tipo de trabajo que realice en San Carlos y los resultados que este 35
  • 36. ofrezca. Si las cosas cambian para bien en un punto donde la delincuencia ha escrito ya historias sangrientas, entonces consideraremos que fue una buena decisión lo de su nombramiento. “Por sus obras los conoceréis…” El bullying entre adultos ¿Cómo evitarlo? Hombres y mujeres pueden ser víctimas, el género no importa, en ambos afecta de la misma manera En los últimos tiempos se ha escuchado mucho hablar del bullying en las escuelas con los niños, pero lo cierto es que también los adultos pueden ser víctimas de presión, burlas y abusos en el trabajo. Esto ocasiona que la persona afectada sienta el ir a trabajar todo un martirio, porque sabe de antemano que alguien le hará sentir el desprecio. El bullying se puede ejercer de muchas formas, como a través de rumores, intimidaciones, humillaciones, indirectas, aislamiento, abuso de autoridad, las injurias y el mal trato. Por eso es fundamental identificarlo para buscar la manera de no permitirlo. Un punto muy interesante de saber es que las personas que son víctimas generalmente bajan su rendimiento laboral en un 60%, ya que sienten constantemente la presión, así como aseguran los especialistas, que todo comienza cuando un individuo se vuelve receptor de un comportamiento irrespetuoso e hiriente por parte de los demás. Si esa persona fueras tú, debes reconocer la situación y actuar cuanto antes, porque el bullying laboral no solo te complica en el trabajo, sino que también puede afectar otras 36
  • 37. áreas de tu vida. Ser víctima del maltrato, a la larga puede generar una depresión severa e incluso en casos extremos propiciar el desarrollo de algún tipo de adicción. También se afirma que por lo general las víctimas de este tipo de maltrato son personas que han demostrado inteligencia, competitivas, creatividad, integridad y dedicación a su trabajo. La persona soporta el bullyng porque siente constantemente miedo a perder el empleo, a la crisis económica, a quedarse con deudas y a no contar con un sustento económico que pueda cubrir sus necesidades más básicas, y por desgracia estas prácticas se están volviendo más comunes. Por eso es que en muchas ocasiones no reportan los abusos. Si las empresas permiten que situaciones de bullying se presenten, no sólo repercutirá en el bajo rendimiento que el empleado comenzará a tener, sino que también se puede ver afectada en su clima laboral y a su vez afectar a la empresa en general, en su imagen y a nivel operativo. Por otro lado las empresas deberían tener una política de “cero tolerancia al acoso laboral”, sin embargo, muchas veces son los propios jefes quienes hacen de las oficinas un infierno. Es ahí donde tú tienes que tomar las medidas necesarias. Lo primero que debes de hacer es conversar con tus familiares o amigos, y si crees que es necesario asistir a alguna terapia para sentirte apoyado a la hora de decidir si vale la pena... Soportar o no ese ambiente Es muy natural para la víctima no saber qué hacer en estos casos, ya que si cuenta del abuso será etiquetado rápidamente como chismoso y persona no confiable, aunque los especialistas aseguran que el callarse es estar aceptando el abuso. Por eso la decisión que tú tomes con respecto al bullying es respetable, solo que ten muy presente que tú puedes de alguna manera evitarlo o por lo menos combatirlo. A continuación encontrarás algunos consejos que te pueden ser de utilidad... -Hacerle saber al agresor que no se le teme y, por el contrario, que ha cometido el error de meterse con quien no debe. -Evita quedarte más de lo necesario en el trabajo, a la hora de la comida busca alejarte del resto de la gente, para que realmente lo tomes como un verdadero descanso. -Frente a los acosadores muéstrate como todo un guerrero y no como una víctima. Si se victimiza automáticamente tú te paralizarás emocionalmente. -Cuando los superiores no están dispuestos a poner orden por alguna razón, y son indiferentes a tu comentario, apoyando las acciones del acosador, debes de saber que es muy difícil enfrentar el bullying, pero si decides hacerlo, antes piensa muy bien la estrategia. -Escribe en un diario todo lo que te hagan los acosadores, ya que si tienes un registro, en un futuro es muy posible que puedas levantar una demanda laboral. -Júntate con gente positiva y haz cosas que reconstruyan tu autoestima. -Rodéate de un grupo de personas (familia, amigos) que te contengan y den apoyo fuera del trabajo. La familia es un pilar de apoyo para combatir el problema del bullying laboral. Lo importante es jamás quedarse en silencio ante ninguna situación de abuso o acoso. 37
  • 38. Y recuerda que los abusadores son personas inseguras por eso abusan de otros para mostrarse como no lo son. Cómo responder a un bully adulto 38
  • 39. Las personas a menudo tienen la impresión de que el "bullying" es un comportamiento que sólo ocurre entre los chicos y que conforme las personas avanzan hacia la madurez esta clase de problemas se dejan atrás. Por desgracia eso no es cierto; cualquier adulto es capaz de ejercer técnicas de presión sobre otras personas de la misma manera en que lo hace un "bully" cuando es un niño o adolescente en la escuela. Si sospechas que alguien a quien conoces o tú mismo estás recibiendo un tratamiento de esta clase por una persona adulta, en este artículo encontrarás cómo ponerle un alto al problema. Pasos 1. Recuerda que nada en todo este asunto es tu culpa. A menudo una persona que se enfrenta al comportamiento totalmente negativo de un adulto puede pensar que ella misma es la causante de esa relación problemática. Pero esto no es cierto: no importa que tan antipático puedas parecerle a otro individuo, porque sólo él es responsable de la manera en que te trata, y de mantenerse dentro de los límites marcados por la civilidad y las normas de convivencia. Por otra parte, reaccionar con ira hacia el comportamiento 39
  • 40. negativo que recibes de parte del "bully", sólo lo llevará a sentirse satisfecho por haber causado un impacto en ti. Los “bullies” se alimentan de los sentimientos negativos de otras personas, porque a menudo esconden inseguridades propias, y sólo logran sentirse tranquilos denostando e intimidando a los demás. Un "bully" adulto es un cobarde, y si tú le haces frente en lugar de seguir con el juego dejará de sentir la oportunidad de humillarte como la solución a sus problemas de autoestima. 2. A veces se matan más moscas con miel. Intenta usar una amabilidad especial hacia estas personas, y quizá decidan dejar de considerarte su víctima. Esto no siempre funciona, pero puede ser útil si es la primera vez que conoces a la persona y comienzas a ganarte su confianza en cuanto detectas que puede tratarse de un "bully" : lo que a menudo dispara la violencia de un individuo así hacia una nueva persona en su vida es considerarla como una amenaza. Además, no está acostumbrado a recibir un trato amable desde un inicio, pero si tú logras convencerlo de tener buenas intenciones podrás lograr respuestas positivas de su parte. Puede ser desde un “hola” sonriente hasta 40
  • 41. ofrecerles ayuda en alguna parte de su trabajo. Pero si tus intentos iniciales no funcionan, debes dejar de lado la actitud amable para expresar con firmeza que su comportamiento agresivo es inaceptable. 3. Intenta usar respuestas asertivas como tu arma contra el "bully". Puede ser en términos de lenguaje corporal (mirarlo directo a los ojos) o simplemente usando un tono de voz muy firme y serio para decirle palabras que demuestren tu decisión para ponerle un fin a la situación. "He notado últimamente signos de un comportamiento abusivo de tu parte, y eso tiene que detenerse ahora mismo." Recuerda que cada tipo de “bullying” requiere de reacciones diferentes, y lo que aquí se recomienda sobre todo para un entorno laboral puede no funcionar en casos de “bullying” familiar o cibernético. 41
  • 42. 4. Si todo lo demás falla, intenta pedir la ayuda de alguien más; puede ser un colega o supervisor en quien confíes (si la situación se da en el trabajo), o bien un familiar o un amigo (si la situación se da en un entorno personal). Hablar con un profesional médico también es una opción a considerar, si sientes que el comportamiento de la persona que te está maltratando ha llegado a afectarte física o mentalmente. Consejos 1. Antes de aplicar cualquiera de estos pasos, haz un poco de investigación sobre bullying. No siempre es tan sencillo distinguir entre un "bully" y alguien que sólo tuvo una racha de malhumor. Esto también te dará un mayor entendimiento sobre las razones que pueden llevar a un adulto a tener esta clase de comportamiento, y sobre cómo manejar la situación. 2. Si eres un niño o adolescente deberías hablar con un adulto en quien confíes. Haz esto en cuanto sospeches que el "bully" adulto está comportándose contigo de manera cruel, agresiva o simplemente desagradable. Puedes pedir ayuda a un padre, a un hermano mayor, quizá a un maestro; lo importante es actuar rápido. 42
  • 43. 3. Habla del asunto con quien te sientas cómodo haciéndolo. Un "bully" puede agredir con más facilidad a alguien que se siente aislado. Pedir ayuda o consejo es una de las maneras de hacerle frente a esta clase de individuos, y las personas que te quieren se alegrarán de que hayas compartido tu inquieto con ellas. 4. Considera ir a algún tipo de terapia. El comportamiento del "bully" probablemente habrá despertado en ti sentimientos de ira, vergüenza, ansiedad o depresión; considera acudir a un profesional para que te ayude a retomar la calma en tu estado psicológico. 5. Intenta usar alguna técnica de relajación. Puedes encontrar que practicar meditación y otras actividades para relajarte te ayudarán a sobrellevar el estrés mientras logras solucionar la situación. 43
  • 44. 44