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Espiritualidad Misionera
desde Ad gentes hasta
Evangelii gaudium
Obras Misionales Pontificias de Puerto Rico
Pontificia Obra Propagación de la Fe
Ángel David Montes Reyes
La espiritualidad del
misionero en Ad gentes
Ad gentes
 Vocación y espiritualidad van unidas en Ad gentes como lo
están la llamada y la respuesta, el don y la tarea. AG 24
trata los fundamentos de la espiritualidad del misionero:
respuesta a una llamada, acción del Espíritu Santo,
participación en la vida y misión de Cristo-Siervo sufriente
y testimonio de vida, que necesita ser renovado
permanentemente.
La vocación misionera (AG 23-24)
 La vocación misionera viene dada por un don recibido y
la respuesta del llamado. Ambas acciones, divina y
humana, pueden distinguirse, pero no separarse,
afirmando siempre la primacía del don de Dios sobre la
respuesta del hombre.
 En el marco de la vocación en general de toda la
Iglesia a comunicar la fe hay que distinguir una
llamada específica: <<Cristo Señor llama siempre de
entre sus discípulos a los que quiere para que estén
con él y para enviarlos a predicar a las gentes >> (AG
23).
 Esta vocación particular de extender el Evangelio por
todo el mundo que reciben algunas personas, <<ya
sean nativos o extranjeros, sacerdotes, religiosos,
laicos>>, y también instituciones, es un carisma del
Espíritu Santo, que distribuye los carismas según quiere
para común utilidad, para la edificación de la Iglesia
(cf. AG 23).
La acción del Espíritu Santo (AG 23-24)
 La misión es un carisma recibido
por el Espíritu Santo. Es el Espíritu
el que inspira la vocación
misionera y suscita institutos para
la misión (cf. AG 23).
 Se trata de un designio de salvación
que viene del Padre (cf. AG 2) y se
realiza a través de las misiones del
Hijo (cf. AG 3) y del Espíritu Santo
(cf. AG 4) .
Identificación y anuncio de Jesucristo (AG
24)
 La llamada a la misión supone identificarse con Cristo para
anunciarlo.
 Se trata de una espiritualidad cristocéntrica, cuyo fundamento está en
la configuración con Jesucristo y en darle a conocer.
 Cristo es el que llama a la misión (cf. AG 23), el modelo del misionero
y el contenido del anuncio (cf. AG 24).
 El misionero participa de la vida y misión de Jesucristo, el cual, <<enviado al
mundo como verdadero mediador entre Dios y los hombres>> (AG 3), siendo
Dios <<”se anonadó tomando la forma de siervo” (Flp 2,7)>> (AG 24),
<<”siendo rico, por nosotros se hizo pobre” (cf. Ef 1,10) […] no vino para ser
servido sino para servir y dar su vida…
 Cristo es modelo del misionero, que <<debe estar dispuesto a perseverar […]
en su vocación, a renunciar a sí mismo y a todo lo que tuvo hasta entonces
y a hacerse todo para todos (cf. 1 Cor 9,22)>> (AG 24). El seguimiento de
Cristo supone identificarse con él. En su pobreza y humildad, siendo como él y
haciendo lo que él, con actitud de discípulo, en entrega total, desgastándose
del todo por los demás (cf. AG 25).
El testimonio de vida (AG 24)
 El misionero, seguidor de Jesús, lo imita en sus actitudes. Es un testigo que
debe dar testimonio de Cristo (cf. AG 6; 8; 11; 12; 24; 36; 37; 40; 41) con la
vida y con la palabra (cf. AG 11; 14; 15; 20; 21) y, si es necesario, con el
derramamiento de su sangre (cf. AG 24). Pero no lo hace con sus propias
fuerzas, sino guiado por el Espíritu Santo.
 AG 11 trata específicamente del testimonio y añade al ejemplo de vida y al
anuncio de la palara un tercer elemento: la fuerza del Espíritu Santo.
Algunas actitudes concretas (AG 25)
Y en AG 25 pasa a actitudes más prácticas:
 Ser capaz de tomar iniciativas, constante para terminar las obras, perseverante
en las dificultades, soportando con paciencia y fortaleza la soledad, el
cansancio y el trabajo infructuoso.
 Se presentará a los hombres con mente abierta y corazón generoso; aceptará de
buen agrado los cargos que se le confíen; se adaptará generosamente a las
costumbres ajenas y a las diferentes condiciones de los pueblos; con espíritu de
concordia y amor mutuo ayudará a sus hermanos y a todos los que se dedican a
la misma obra (AG 25).
Y más adelante especifica algunas actitudes del ámbito de la vida espiritual:
 Lleno de fe viva y esperanza indefectible, el misionero sea hombre de oración;
arda en el espíritu de fortaleza y templanza; aprenda a considerar suficiente lo
que tiene; con espíritu de sacrificio lleve en sí mismo la muerte de Jesús para
que la vida de Jesús actúe en aquellos a los que es enviado (AG 25).
La renovación y formación permanente
(AG 25-26)
 El fin de la renovación es la santidad.
 Para que se dé esta renovación es necesaria un apropiada y organizada
formación espiritual y moral (cf. AG 25), doctrinal y apostólica (cf. AG 26),
tanto teórica como práctica, inicial como permanente.
La espiritualidad del
evangelizador en
Evangelii Nuntiandi
 La espiritualidad de la
evangelización se trata en el último
capítulo (cap. VII) de la exhortación
apostólica de Pablo VI Evangelii
nuntiandi (8 de diciembre de 1975).
 El paso de Cristo evangelizador a la
Iglesia evangelizadora (cap. I),
definir qué es evangelizar (cap. II) y
desarrollar, finalmente, el
contenido (cap. III), los medios
(cap. IV), los destinatarios (cap. V)
y los agentes (cap. VI) de la
evangelización.
a)La vocación misionera (EN 74)
 Pablo VI insiste en la dimensión interior. Si la
finalidad de la evangelización es la renovación
interior (cf. EN 18), hay que atender a las
<<actitudes interiores>> de los que han recibido
esta llamada para que la ejerzan con dignidad, sin
resistencias o descuidos para hacer posible y
fecunda la evangelización.
La acción del Espíritu Santo
 La evangelización viene del Espíritu: <<NO habrá nunca
evangelización posible sin la acción del Espíritu
Santo>>.
 Pablo VI se muestra optimista por la creciente
valoración del Espíritu en la vida de la Iglesia y el
reconocimiento de su imprescindible papel en la obra
evangelizadora. De modo que anima, así como hizo el
Sínodo de los obispos de 1974, a <<estudiar la
naturaleza y la forma de la acción del Espíritu Santo>>
para dejarse guiar por él como inspirador decisivo de
todo programa, iniciativa o actividad evangelizadora.
 La exhortación pretende suscitar en el
evangelizador una actitud de disponibilidad
a la acción del Espíritu.
 El Espíritu actúa en el evangelizador que
se deja poseer y conducir por él y lo
impulsa a evangelizar, como hizo con los
apóstoles.
 El Espíritu es el <<agente principal de la
evangelización>>, es el <<alma>> por la
que la Iglesia crece (cf. Hch 9,31).
 Los recursos humanos del evangelizador
(preparación, técnicas, etc.), pudiendo ser
buenos, no obtienen nada sin la acción del
Espíritu Santo.
El testimonio del evangelizador (EN 76)
 El evangelizador antes que nada debe ser un testigo
creíble de lo que quiere predicar: <<Hoy más que nunca
el testimonio de vida se ha convertido en una condición
esencial con vistas a una eficacia real de la
predicación>> (EN 76; cf. EN 41).
 Es la fuerza del testimonio lo que abre el camino a la fe.
 Es predicar el amor de Dios con transparencia y en
coherencia con la propia vida.
 Se trata de manifestar con el testimonio una vida de
santidad: <<Es necesario que nuestro celo evangelizador
brote de una verdadera santidad de vida>>, nutrida con la
oración y la eucaristía.
 La santidad se concreta en algunas actitudes que
favorecen enormemente la apertura del evangelizado:
 sencillez de vida
 espíritu de oración
 caridad para con todos
 especialmente para los pequeños y los pobres
 obediencia y humildad
 desapego de sí mismos
 renuncia.
La comunión eclesial (EN 77)
 La unidad es una de las líneas básicas de la espiritualidad del
evangelizador, tanto la unidad interior dentro de la Iglesia o entre
las diversas denominaciones cristianas.
 La evangelización se debilita por el antitestimonio de la división,
mientras que la unidad es el testimonio más amplio de Cristo ante
el mundo.
 Por eso el papa invita a trabajar y orar por la unidad.
e) El servicio a la verdad (EN 78)
 El evangelizador no rechaza ni oscurece la
verdad, sino que la acoge, la ama y la sirve. Así
también han de hacer los investigadores y los
que tienen una tarea educativa, para que
ayuden a sus hijos o alumnos a buscar la
verdad, incluida la verdad religiosa y
espiritual.
f) El amor como entrega (EN 79)
 Este amor se concreta en las siguientes actitudes:
 El respeto a la persona: a su situación religiosa y
espiritual, a su ritmo y a su conciencia y convicciones.
 El cuidado de no herir a los demás, cobre todo a los
más débiles en la fe (cf. 1 Cor 8,9-13; Rom 14,15).
 El esfuerzo por transmitir <<certezas sólidas basadas
en la Palabra de Dios y no dudas o incertidumbres>>.
El fervor como los santos (EN 80)
 Por último, Pablo VI alude a otras actitudes, como son
el celo apostólico y la alegría. Llama fervor al ímpetu
interior inextinguible, como el de los apóstoles después
de Pentecostés y el de los santos que consagraron su
vida a la evangelización; en cambio, la ausencia de
fervor se manifiesta en <<la fatiga y desilusión, en la
acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre
todo en la falta de alegría y de esperanzas>>.
 Estas actitudes de tristeza, cansancio, desaliento e
impaciencia hacen que el fruto se desvanezca.
 Evangelizar es un deber para el evangelizador y un
derecho para el evangelizado. El modo de hacerlo es a
través de la propuesta explícita de la verdad del
Evangelio, que se ofrece a la libertad del otro con total
claridad.
 Pero no se impone, se propone, es respetuosa y se
presenta sin coacción ni manipulación (cf. DH 4). <<Lejos
de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un
homenaje a esta libertad>>; en cambio, lo que se ofrece,
y a veces impone, la mentira y el error, la degradación y
la pornografía se presentan como ofertas de libertad.
Nos merecemos un
receso, regresamos
en breve.
La espiritualidad del
misionero en
Redemptoris missio
 Juan Pablo II, en su encíclica Redemptoris missio (7 de
diciembre de 1990, a los veinticinco años del decreto Ad
gentes), recoge el tema de la espiritualidad misionera en el
último capítulo (VIII), como ya hizo la Evangelii nuntiandi.
 A este capítulo se llega después de un recorrido que comienza
con <<Jesucristo, único salvador>> (cap. I), <<El reino de Dios>>
(cap. II), <<El Espíritu Santo, protagonista de la misión>> (cap.
III), <<Los horizontes de la misión ad gentes>> (cap. IV), <<Los
caminos de la misión>> (cap. V), <<Los agentes y responsables
de la pastoral misionera>> (cap. VI), y <<La cooperación
misionera>> (cap. VII. El cap. VIII comienza con una frase sobre
la vocación misionera y luego aborda los siguientes puntos:
<<Dejarse guiar por el Espíritu>> (RMi 87), <<Vivir el misterio de
Cristo enviado>> (RMi 88), <<Amar a la Iglesia y a los hombres
como Jesús los ha amado>> (RMi 89) y <<El verdadero misionero
es el santo>> (RMi 90-91).
La vocación misionera (RMi 87)
 La espiritualidad misionera es exigida por la misma
actividad misionera y son los que han recibido la vocación
de ser misioneros los que han de vivirla.
 Asimismo, todos los cristianos <<son corresponsables>>
(RMi 77) de esta vocación a través de la oración, de
sacrificios, del testimonio de vida cristiana (cf. RMi 78) y
la promoción de vocaciones misioneras, también en las
familias (cf. RMi 80; FC 54), especialmente para los
institutos y congregaciones misioneros (cf. RMi 79).
La docilidad al Espíritu Santo (RMi 87)
 El primer aspecto clave fundamental de la
espiritualidad misionera es la <<plena docilidad al
Espíritu>>.
 El misionero no es más que un instrumento de la acción
del Espíritu, el cual es <<el protagonista de la misión>>
(cap. III; RMi 21-30).
 La misión es <<obra del Espíritu>> (RMi 24), que guía la
misión (cf. RMi 24-25) como su <<protagonista
trascendente>> (DV 42) y está presente y actúa en todo
tiempo y lugar (cf. RMi 28-29).
 Asimismo, el papa destaca como rasgos esenciales de
la espiritualidad misionera los dones de fortaleza y
discernimiento, otorgados por el Espíritu Santo.
 Solo el Espíritu concede el don de fortaleza necesario
para afrontar con valentía las dificultades de la tarea
misionera. Asimismo es necesario orar par poder, con
el don de discernimiento <<escuchar las vías
misteriosas del Espíritu y dejarse guiar por él hasta la
verdad completa (cf. Jn 16.13).
La comunión total con Cristo (RMi 88)
 El misionero, a imagen de Cristo, está llamado a
este camino de renuncia, que se concreta en
pobreza actual y desapego de personas y bienes
propios, con el fin de hacerse <<todo para
todos>> y así <<salvar a toda costa a algunos>> (1
Cor 9,22-23).
 Sin embargo, el carácter de <<enviado>> del que
es llamado a la misión lo lleva a experimentar la
suave compañía de Cristo en las pruebas y la cruz.
La caridad a la Iglesia y la humanidad (RMi 89)
 De este modo se muestra como el <<hermano universal>> que
hace presente el espíritu de la catolicidad de la Iglesia. Junto
con el amor al prójimo el misionero debe crecer en el amor a la
Iglesia, como Cristo la amó y se entregó por ella hasta dar la vida
(cf. Ef 5,25). <<La fidelidad a Cristo no puede separarse de la
fidelidad a la Iglesia>> (PO 14).
 Su amor, además de ser muy profundo, necesita ser muy
concreto, con actitudes de <<atención, ternura, compasión,
acogida, disponibilidad, interés por los problemas de la gente>>.
También el cooperador misionero muestra su caridad orando por
las misiones y las vocaciones misioneras, ayudando a los
misioneros, siguiendo sus actividades con interés, acogiéndolos a
su regreso (cf. RMi 77)
La vocación a la santidad (RMi 90-91)
 La santidad de los primeros cristianos y de las primeras
comunidades es lo que suscitó el empuje misionero que
alcanzó en poco tiempo y con pocos medios a todo el
mundo (cf. RMi 90), esta vuelta a los orígenes es lo que
ha de revitalizar la Iglesia, valiéndose de las Iglesias
más jóvenes.
 A estas, el papa invita a que contagien a las más
antiguas el entusiasmo, valentía y entrega generosa,
como signo de Dios en el mundo, fermento de espíritu
misionero y, en definitiva, expresión de la búsqueda de
la santidad (cf. RMi 91).
La espiritualidad del misionero
en Aparecida
“Con Cristo, Misioneros a Puerto Rico Entero” ¡Necesitamos un
nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las
personas, las familias, las comunidades y los pueblos para
comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que
ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de
alegría y de esperanza! (DA 548)
MISIÓN CONTINENTAL
 Los Obispos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado de
América Latina y el Caribe, aprobaron por unanimidad la realización
de una «Misión Continental», cuya finalidad será socializar la riqueza,
enseñanzas, orientaciones y prioridades de dicha Conferencia. Se
trata de un «despertar misionero» que contará con la participación
activa de las Conferencias Episcopales y de todas las fuerzas vivas de
las Iglesias locales –como por ejemplo, las comunidades Eclesiales de
Base –en modo tal de «poner a la Iglesia en estado permanente de
misión» (Documento Conclusivo, n.570 y 195).
¿QUÉ ES LA MISIÓN CONTINENTAL?
 Tiempo de gracia para la Iglesia que peregrina en
América Latina y el Caribe.
 Tiempo para tomar conciencia de su auténtica
vocación cristiana.
 Es una Misión permanente, única y variada, que
expresa la voluntad de la Iglesia de ser discípula y
misionera de Cristo para transmitir a los demás la
alegría de la fe en el actual proceso de cambio que
vive la sociedad en general.
¿Quiénes deben realizar la Misión?
 La Misión Continental tendrá como protagonista al Espíritu Santo (cf.
Redemptoris Missio, 21) presente en las Conferencias Episcopales y en las Iglesias
locales vivas, que tendrán la tarea de proyectar, impulsar y ejecutar dicha Misión.
 Los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados,
consagradas, jóvenes, laicos y laicas son agentes de la Misión, quienes han de
vivir una profunda espiritualidad misionera. Los agentes han de contar además
con una cualificada formación teológica y misionológica.
 Los laicos, llamados a vivir la vocación universal a la santidad y a la misión (cf.
Redemptoris Missio, 90) en sus propios ámbitos de familia, relaciones
interpersonales, trabajo… En este sentido, la participación de los movimientos
eclesiales y de asociaciones laicales, con el dinamismo e ímpetu propios.
 La Misión exige renovar las estructuras pastorales de las diócesis, parroquias,
comunidades eclesiales de base, pequeñas comunidades, en perspectiva
misionera.
¿A quién está destinada la Misión?
 A la propia comunidad eclesial para que se redescubra como
comunidad atractiva y atrayente.
 A los católicos bautizados, pero alejados de la Iglesia.
 A las personas y clases dirigentes que viven en los diversos
espacios sociales, políticos, culturales y económicos de
nuestra sociedad.
 A las personas indiferentes que viven en ambientes socio-
culturales y nuevos areópagos donde Jesucristo está ausente:
familias, colegios, universidades, centros de investigación
científica, artes, deportes, nuevas tecnologías de
comunicación e información…
 A la familia humana sin exclusiones, especialmente a quienes
no conocen a Jesucristo…
¿Cómo se debe llevar a cabo la Misión?
 Desde nuestra realidad social y cultural y teniendo presente las experiencias misioneras y
procesos diocesanos ya existentes.
 Con una fuerte impronta bíblica, centrada en la Palabra de Dios, en el anuncio de Jesucristo
y en una Liturgia y celebraciones que incorporan la riqueza de la religiosidad popular.
 Desde una espiritualidad misionera, manifestada en la gratuidad, creatividad y con la ternura
y misericordia expresadas en la devoción mariana.
 Con actitudes evangélicas de respeto personal y acercamiento a los demás en la práctica de
un diálogo que suscite atracción por el evangelio de Jesucristo.
 Sin fanatismos, proselitismo ni imposiciones, sino con la mística del propio testimonio de
vida.
 A través de estructuras pastorales mínimas, pero renovadas.
 En el espíritu de comunión, que comprende también el aspecto económico.
 Usando nuestros medios de comunicación social y las nuevas tecnologías de información.
¿Para qué la Misión Continental?
Para:
 crecer en el seguimiento y discipulado de Cristo en dimensión
ecuménica.
 que muchos descubran la persona de Cristo y su proyecto presente en la
Iglesia.
 transformar la parroquia y toda la Iglesia en una red de pequeñas
comunidades.
 fortalecer las raíces evangélicas de la fe y la conciencia misionera de la
Iglesia.
 crear escuelas de evangelización, formar comunidades y atraer a los
cristianos.
 responder a la sed de Dios que buscan muchos hombres y mujeres del
continente.
¿A QUÉ NOS LLAMA LA MISIÓN CONTINENTAL?
Nos llama a…
 un encuentro con Cristo.
 poner como centro la Palabra.
 conocer nuestra historia y realidad socio-pastoral.
 la oración como alma de la evangelización.
 una misión evangelizadora que nos comprometa a todos.
 liturgia alegre, festiva.
 una creatividad en la acción Pastoral (métodos, ardor y expresión).
 una disponibilidad del Clero.
 formar pequeñas comunidades de fe.
 reconocer al Espíritu Santo como protagonista de la misión.
 un estado permanente de misión.
La espiritualidad del misionero
en Evangelii gaudium
 La exhortación apostólica
Evangelii gaudium, del
papa Francisco (24 de
noviembre de 2013),
finaliza con el cap. V:
<<Evangelizadores con
espíritu>>, (<<Motivaciones
para un renovado impulso
misionero>>: EG 262-283)
trata sobre algunos
aspectos de la
espiritualidad de la misión.
Apertura a la acción del Espíritu Santo
 El Espíritu Santo es el único capaz de renovar e impulsar a la Iglesia
para salir de sí misma y evangelizar a todas las naciones.
<<Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se
abren sin temor a la acción del Espíritu Santo>> (EG 259), para anunciar
a Cristo más con una vida transfigurada que con palabras.
 El Espíritu Santo es el alma de la evangelización, es decir, el que
impulsa, motiva, alienta y da sentido a la evangelización personal y
comunitaria (cf. EG 261). Sin él, <<toda acción corre el riesgo de
quedarse vacía>> (EG 259).
El equilibrio entre contemplación y acción
(EG 262-263)
 La exhortación avisa de los extremismos, tanto en el
ámbito sociopolítico como en el espiritual. La
evangelización con Espíritu comporta la conjunción
equilibrada entre oración y trabajo. La propuesta ha de
integrar el compromiso social y misionero concreto con
una espiritualidad que transforme el corazón y que dé
sentido cristiano a la acción.
 Las fuerzas se retoman en la adoración eucarística, la
oración personal y comunitaria, la intercesión, la
oración con la Palabra o de corazón. Pero no se utilizan
estos medios como excusa para no dar la vida en la
misión y no nacer así en la tentación de un
espiritualismo individualista (cf. EG 282).
El encuentro personal con el amor de Jesús
(EG 264-267).
 La primera motivación de la evangelización es la pasión por Cristo. No se
trata de propagar una idea, sino de compartir la experiencia del amor de
Cristo, que, cuando ha cautivado el corazón, lleva al deseo de darlo a
conocer. El origen está en una experiencia (cf. 1 Jn 1,3) viva de amor y, si
se ha perdido, es necesario renovarla, poniéndose ante el Señor para
volver a recibir el calor de su presencia (cf. EG 264; 266).
 La evangelización se alimenta con el convencimiento de que la vida con
Cristo es más plena y da sentido a todo y que no es igual sin él. Supone,
por tanto, haber tenido la experiencia de la presencia cercana de un
Jesús vivo. De ahí brota el amor, el entusiasmo, la seguridad, la entrega,
la fuerza y la pasión de anunciar el Evangelio. Solo si uno está convencido
podrá convencer a otros (cf. EG 266).
Desde el amor y la pertenencia al pueblo
(EG 268-274)
 El encuentro afectivo con Cristo lleva necesariamente a descubrir el amor de
Cristo por su pueblo, y esto ha de conducir al evangelizador al deseo gozoso
de ser instrumento de este amor para los demás. Junto con la pasión por
Cristo, el evangelizador ha de tener pasión por sus hermanos, que son
miembros del mismo <<pueblo de Dios>> (cf. 1 Pe 2,10) al que él pertenece
(cf. EG 268).
La acción misteriosa del Resucitado y de su
Espíritu (EG 275-280)
 El misionero tiene que luchar frente al desánimo de no ver frutos en la
misión. La desesperanza es una actitud autodestructiva que conduce al vacío de
encerrarse en uno mismo, lleva a la tristeza, el egoísmo, la flojera y la
comodidad (cf. EG 275). Frente al desaliento, Cristo glorioso es la fuente
profunda de toda esperanza y no deja de ayudar a que la misión se cumpla (cf.
Mc 16,20).
 El misionero debe tener la convicción de que su ofrenda es fecunda (cf. Jn 15,5),
aunque no vea o pueda contabilizar los frutos. Y es que la misión no se mide por
los resultados aparentes. Deja que el Espíritu haga fecundos sus esfuerzos,
pues nada se pierde de lo hecho por amor (cf. EG 279). Esta confianza en la
acción del Espíritu es la que hace posible la auténtica libertad, por eso el
evangelizador lo invoca para mantener vivo el ardor misionero y sanar lo que
debilita la tarea, ya que <<viene en ayuda de nuestra debilidad>> (Rom 8,26) y
sabe lo que es necesario en cada momento (cf. EG 280).§
La fuerza misionera de la intercesión
(EG 281-283)
 La intercesión es fundamentalmente una <<actitud>> (EG 282) que nace de
un corazón que está pendiente del otro. esta se manifiesta en forma de oración
que <<estimula particularmente a la entrega evangelizadora y nos motiva a
buscar el bien de los demás>> (EG 281), como san Pablo (cf. Flp 1,4-7).
 La intercesión supone también dar gracias a Dios por los hermanos (cf. Rom 1,8),
<<sin cesar>> (1 Cor 1,4) y siempre (cf. Flp 1,3), al reconocer, con una mirada
espiritual de profunda fe, lo que Dios hace en los demás. Esto desarrolla la
generosidad del bien realizado y la vida compartida (cf. EG 282). A su vez, al
interceder, el corazón de Dios se conmueve y muestra el poder de su amor
iluminando y transformando cada situación concreta (cf. EG 283).
ORACION DE LA MISIÓN CONTINENTAL EN PUERTO RICO
Señor Dios, Padre Todopoderoso, rico en misericordia que
nos amaste hasta el extremo, enviando a tu hijo Jesús
para salvarnos y traernos vida abundante.
Te pedimos que nos hagas dóciles a la acción del Espíritu
Santo para que seamos seguidores de Jesús, el Señor, en
medio de nuestro pueblo.
Que María, Madre de la Divina Providencia, patrona de
nuestra isla, nos ayude a ser auténticos misioneros de
Cristo, para que Puerto Rico en Él tenga vida plena.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

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Taller de Misionología

  • 1. Espiritualidad Misionera desde Ad gentes hasta Evangelii gaudium Obras Misionales Pontificias de Puerto Rico Pontificia Obra Propagación de la Fe Ángel David Montes Reyes
  • 3. Ad gentes  Vocación y espiritualidad van unidas en Ad gentes como lo están la llamada y la respuesta, el don y la tarea. AG 24 trata los fundamentos de la espiritualidad del misionero: respuesta a una llamada, acción del Espíritu Santo, participación en la vida y misión de Cristo-Siervo sufriente y testimonio de vida, que necesita ser renovado permanentemente.
  • 4. La vocación misionera (AG 23-24)  La vocación misionera viene dada por un don recibido y la respuesta del llamado. Ambas acciones, divina y humana, pueden distinguirse, pero no separarse, afirmando siempre la primacía del don de Dios sobre la respuesta del hombre.  En el marco de la vocación en general de toda la Iglesia a comunicar la fe hay que distinguir una llamada específica: <<Cristo Señor llama siempre de entre sus discípulos a los que quiere para que estén con él y para enviarlos a predicar a las gentes >> (AG 23).  Esta vocación particular de extender el Evangelio por todo el mundo que reciben algunas personas, <<ya sean nativos o extranjeros, sacerdotes, religiosos, laicos>>, y también instituciones, es un carisma del Espíritu Santo, que distribuye los carismas según quiere para común utilidad, para la edificación de la Iglesia (cf. AG 23).
  • 5. La acción del Espíritu Santo (AG 23-24)  La misión es un carisma recibido por el Espíritu Santo. Es el Espíritu el que inspira la vocación misionera y suscita institutos para la misión (cf. AG 23).  Se trata de un designio de salvación que viene del Padre (cf. AG 2) y se realiza a través de las misiones del Hijo (cf. AG 3) y del Espíritu Santo (cf. AG 4) .
  • 6. Identificación y anuncio de Jesucristo (AG 24)  La llamada a la misión supone identificarse con Cristo para anunciarlo.  Se trata de una espiritualidad cristocéntrica, cuyo fundamento está en la configuración con Jesucristo y en darle a conocer.  Cristo es el que llama a la misión (cf. AG 23), el modelo del misionero y el contenido del anuncio (cf. AG 24).
  • 7.  El misionero participa de la vida y misión de Jesucristo, el cual, <<enviado al mundo como verdadero mediador entre Dios y los hombres>> (AG 3), siendo Dios <<”se anonadó tomando la forma de siervo” (Flp 2,7)>> (AG 24), <<”siendo rico, por nosotros se hizo pobre” (cf. Ef 1,10) […] no vino para ser servido sino para servir y dar su vida…  Cristo es modelo del misionero, que <<debe estar dispuesto a perseverar […] en su vocación, a renunciar a sí mismo y a todo lo que tuvo hasta entonces y a hacerse todo para todos (cf. 1 Cor 9,22)>> (AG 24). El seguimiento de Cristo supone identificarse con él. En su pobreza y humildad, siendo como él y haciendo lo que él, con actitud de discípulo, en entrega total, desgastándose del todo por los demás (cf. AG 25).
  • 8. El testimonio de vida (AG 24)  El misionero, seguidor de Jesús, lo imita en sus actitudes. Es un testigo que debe dar testimonio de Cristo (cf. AG 6; 8; 11; 12; 24; 36; 37; 40; 41) con la vida y con la palabra (cf. AG 11; 14; 15; 20; 21) y, si es necesario, con el derramamiento de su sangre (cf. AG 24). Pero no lo hace con sus propias fuerzas, sino guiado por el Espíritu Santo.  AG 11 trata específicamente del testimonio y añade al ejemplo de vida y al anuncio de la palara un tercer elemento: la fuerza del Espíritu Santo.
  • 9. Algunas actitudes concretas (AG 25) Y en AG 25 pasa a actitudes más prácticas:  Ser capaz de tomar iniciativas, constante para terminar las obras, perseverante en las dificultades, soportando con paciencia y fortaleza la soledad, el cansancio y el trabajo infructuoso.  Se presentará a los hombres con mente abierta y corazón generoso; aceptará de buen agrado los cargos que se le confíen; se adaptará generosamente a las costumbres ajenas y a las diferentes condiciones de los pueblos; con espíritu de concordia y amor mutuo ayudará a sus hermanos y a todos los que se dedican a la misma obra (AG 25). Y más adelante especifica algunas actitudes del ámbito de la vida espiritual:  Lleno de fe viva y esperanza indefectible, el misionero sea hombre de oración; arda en el espíritu de fortaleza y templanza; aprenda a considerar suficiente lo que tiene; con espíritu de sacrificio lleve en sí mismo la muerte de Jesús para que la vida de Jesús actúe en aquellos a los que es enviado (AG 25).
  • 10. La renovación y formación permanente (AG 25-26)  El fin de la renovación es la santidad.  Para que se dé esta renovación es necesaria un apropiada y organizada formación espiritual y moral (cf. AG 25), doctrinal y apostólica (cf. AG 26), tanto teórica como práctica, inicial como permanente.
  • 11. La espiritualidad del evangelizador en Evangelii Nuntiandi
  • 12.  La espiritualidad de la evangelización se trata en el último capítulo (cap. VII) de la exhortación apostólica de Pablo VI Evangelii nuntiandi (8 de diciembre de 1975).  El paso de Cristo evangelizador a la Iglesia evangelizadora (cap. I), definir qué es evangelizar (cap. II) y desarrollar, finalmente, el contenido (cap. III), los medios (cap. IV), los destinatarios (cap. V) y los agentes (cap. VI) de la evangelización.
  • 13. a)La vocación misionera (EN 74)  Pablo VI insiste en la dimensión interior. Si la finalidad de la evangelización es la renovación interior (cf. EN 18), hay que atender a las <<actitudes interiores>> de los que han recibido esta llamada para que la ejerzan con dignidad, sin resistencias o descuidos para hacer posible y fecunda la evangelización.
  • 14. La acción del Espíritu Santo  La evangelización viene del Espíritu: <<NO habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo>>.  Pablo VI se muestra optimista por la creciente valoración del Espíritu en la vida de la Iglesia y el reconocimiento de su imprescindible papel en la obra evangelizadora. De modo que anima, así como hizo el Sínodo de los obispos de 1974, a <<estudiar la naturaleza y la forma de la acción del Espíritu Santo>> para dejarse guiar por él como inspirador decisivo de todo programa, iniciativa o actividad evangelizadora.
  • 15.  La exhortación pretende suscitar en el evangelizador una actitud de disponibilidad a la acción del Espíritu.  El Espíritu actúa en el evangelizador que se deja poseer y conducir por él y lo impulsa a evangelizar, como hizo con los apóstoles.
  • 16.  El Espíritu es el <<agente principal de la evangelización>>, es el <<alma>> por la que la Iglesia crece (cf. Hch 9,31).  Los recursos humanos del evangelizador (preparación, técnicas, etc.), pudiendo ser buenos, no obtienen nada sin la acción del Espíritu Santo.
  • 17. El testimonio del evangelizador (EN 76)  El evangelizador antes que nada debe ser un testigo creíble de lo que quiere predicar: <<Hoy más que nunca el testimonio de vida se ha convertido en una condición esencial con vistas a una eficacia real de la predicación>> (EN 76; cf. EN 41).  Es la fuerza del testimonio lo que abre el camino a la fe.  Es predicar el amor de Dios con transparencia y en coherencia con la propia vida.
  • 18.  Se trata de manifestar con el testimonio una vida de santidad: <<Es necesario que nuestro celo evangelizador brote de una verdadera santidad de vida>>, nutrida con la oración y la eucaristía.  La santidad se concreta en algunas actitudes que favorecen enormemente la apertura del evangelizado:  sencillez de vida  espíritu de oración  caridad para con todos  especialmente para los pequeños y los pobres  obediencia y humildad  desapego de sí mismos  renuncia.
  • 19. La comunión eclesial (EN 77)  La unidad es una de las líneas básicas de la espiritualidad del evangelizador, tanto la unidad interior dentro de la Iglesia o entre las diversas denominaciones cristianas.  La evangelización se debilita por el antitestimonio de la división, mientras que la unidad es el testimonio más amplio de Cristo ante el mundo.  Por eso el papa invita a trabajar y orar por la unidad.
  • 20. e) El servicio a la verdad (EN 78)  El evangelizador no rechaza ni oscurece la verdad, sino que la acoge, la ama y la sirve. Así también han de hacer los investigadores y los que tienen una tarea educativa, para que ayuden a sus hijos o alumnos a buscar la verdad, incluida la verdad religiosa y espiritual.
  • 21. f) El amor como entrega (EN 79)  Este amor se concreta en las siguientes actitudes:  El respeto a la persona: a su situación religiosa y espiritual, a su ritmo y a su conciencia y convicciones.  El cuidado de no herir a los demás, cobre todo a los más débiles en la fe (cf. 1 Cor 8,9-13; Rom 14,15).  El esfuerzo por transmitir <<certezas sólidas basadas en la Palabra de Dios y no dudas o incertidumbres>>.
  • 22. El fervor como los santos (EN 80)  Por último, Pablo VI alude a otras actitudes, como son el celo apostólico y la alegría. Llama fervor al ímpetu interior inextinguible, como el de los apóstoles después de Pentecostés y el de los santos que consagraron su vida a la evangelización; en cambio, la ausencia de fervor se manifiesta en <<la fatiga y desilusión, en la acomodación al ambiente y en el desinterés, y sobre todo en la falta de alegría y de esperanzas>>.  Estas actitudes de tristeza, cansancio, desaliento e impaciencia hacen que el fruto se desvanezca.
  • 23.  Evangelizar es un deber para el evangelizador y un derecho para el evangelizado. El modo de hacerlo es a través de la propuesta explícita de la verdad del Evangelio, que se ofrece a la libertad del otro con total claridad.  Pero no se impone, se propone, es respetuosa y se presenta sin coacción ni manipulación (cf. DH 4). <<Lejos de ser un atentado contra la libertad religiosa, es un homenaje a esta libertad>>; en cambio, lo que se ofrece, y a veces impone, la mentira y el error, la degradación y la pornografía se presentan como ofertas de libertad.
  • 24. Nos merecemos un receso, regresamos en breve.
  • 25. La espiritualidad del misionero en Redemptoris missio
  • 26.  Juan Pablo II, en su encíclica Redemptoris missio (7 de diciembre de 1990, a los veinticinco años del decreto Ad gentes), recoge el tema de la espiritualidad misionera en el último capítulo (VIII), como ya hizo la Evangelii nuntiandi.  A este capítulo se llega después de un recorrido que comienza con <<Jesucristo, único salvador>> (cap. I), <<El reino de Dios>> (cap. II), <<El Espíritu Santo, protagonista de la misión>> (cap. III), <<Los horizontes de la misión ad gentes>> (cap. IV), <<Los caminos de la misión>> (cap. V), <<Los agentes y responsables de la pastoral misionera>> (cap. VI), y <<La cooperación misionera>> (cap. VII. El cap. VIII comienza con una frase sobre la vocación misionera y luego aborda los siguientes puntos: <<Dejarse guiar por el Espíritu>> (RMi 87), <<Vivir el misterio de Cristo enviado>> (RMi 88), <<Amar a la Iglesia y a los hombres como Jesús los ha amado>> (RMi 89) y <<El verdadero misionero es el santo>> (RMi 90-91).
  • 27. La vocación misionera (RMi 87)  La espiritualidad misionera es exigida por la misma actividad misionera y son los que han recibido la vocación de ser misioneros los que han de vivirla.  Asimismo, todos los cristianos <<son corresponsables>> (RMi 77) de esta vocación a través de la oración, de sacrificios, del testimonio de vida cristiana (cf. RMi 78) y la promoción de vocaciones misioneras, también en las familias (cf. RMi 80; FC 54), especialmente para los institutos y congregaciones misioneros (cf. RMi 79).
  • 28. La docilidad al Espíritu Santo (RMi 87)  El primer aspecto clave fundamental de la espiritualidad misionera es la <<plena docilidad al Espíritu>>.  El misionero no es más que un instrumento de la acción del Espíritu, el cual es <<el protagonista de la misión>> (cap. III; RMi 21-30).  La misión es <<obra del Espíritu>> (RMi 24), que guía la misión (cf. RMi 24-25) como su <<protagonista trascendente>> (DV 42) y está presente y actúa en todo tiempo y lugar (cf. RMi 28-29).
  • 29.  Asimismo, el papa destaca como rasgos esenciales de la espiritualidad misionera los dones de fortaleza y discernimiento, otorgados por el Espíritu Santo.  Solo el Espíritu concede el don de fortaleza necesario para afrontar con valentía las dificultades de la tarea misionera. Asimismo es necesario orar par poder, con el don de discernimiento <<escuchar las vías misteriosas del Espíritu y dejarse guiar por él hasta la verdad completa (cf. Jn 16.13).
  • 30. La comunión total con Cristo (RMi 88)  El misionero, a imagen de Cristo, está llamado a este camino de renuncia, que se concreta en pobreza actual y desapego de personas y bienes propios, con el fin de hacerse <<todo para todos>> y así <<salvar a toda costa a algunos>> (1 Cor 9,22-23).  Sin embargo, el carácter de <<enviado>> del que es llamado a la misión lo lleva a experimentar la suave compañía de Cristo en las pruebas y la cruz.
  • 31. La caridad a la Iglesia y la humanidad (RMi 89)  De este modo se muestra como el <<hermano universal>> que hace presente el espíritu de la catolicidad de la Iglesia. Junto con el amor al prójimo el misionero debe crecer en el amor a la Iglesia, como Cristo la amó y se entregó por ella hasta dar la vida (cf. Ef 5,25). <<La fidelidad a Cristo no puede separarse de la fidelidad a la Iglesia>> (PO 14).  Su amor, además de ser muy profundo, necesita ser muy concreto, con actitudes de <<atención, ternura, compasión, acogida, disponibilidad, interés por los problemas de la gente>>. También el cooperador misionero muestra su caridad orando por las misiones y las vocaciones misioneras, ayudando a los misioneros, siguiendo sus actividades con interés, acogiéndolos a su regreso (cf. RMi 77)
  • 32. La vocación a la santidad (RMi 90-91)  La santidad de los primeros cristianos y de las primeras comunidades es lo que suscitó el empuje misionero que alcanzó en poco tiempo y con pocos medios a todo el mundo (cf. RMi 90), esta vuelta a los orígenes es lo que ha de revitalizar la Iglesia, valiéndose de las Iglesias más jóvenes.  A estas, el papa invita a que contagien a las más antiguas el entusiasmo, valentía y entrega generosa, como signo de Dios en el mundo, fermento de espíritu misionero y, en definitiva, expresión de la búsqueda de la santidad (cf. RMi 91).
  • 33. La espiritualidad del misionero en Aparecida “Con Cristo, Misioneros a Puerto Rico Entero” ¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza! (DA 548)
  • 34. MISIÓN CONTINENTAL  Los Obispos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, aprobaron por unanimidad la realización de una «Misión Continental», cuya finalidad será socializar la riqueza, enseñanzas, orientaciones y prioridades de dicha Conferencia. Se trata de un «despertar misionero» que contará con la participación activa de las Conferencias Episcopales y de todas las fuerzas vivas de las Iglesias locales –como por ejemplo, las comunidades Eclesiales de Base –en modo tal de «poner a la Iglesia en estado permanente de misión» (Documento Conclusivo, n.570 y 195).
  • 35. ¿QUÉ ES LA MISIÓN CONTINENTAL?  Tiempo de gracia para la Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe.  Tiempo para tomar conciencia de su auténtica vocación cristiana.  Es una Misión permanente, única y variada, que expresa la voluntad de la Iglesia de ser discípula y misionera de Cristo para transmitir a los demás la alegría de la fe en el actual proceso de cambio que vive la sociedad en general.
  • 36. ¿Quiénes deben realizar la Misión?  La Misión Continental tendrá como protagonista al Espíritu Santo (cf. Redemptoris Missio, 21) presente en las Conferencias Episcopales y en las Iglesias locales vivas, que tendrán la tarea de proyectar, impulsar y ejecutar dicha Misión.  Los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados, consagradas, jóvenes, laicos y laicas son agentes de la Misión, quienes han de vivir una profunda espiritualidad misionera. Los agentes han de contar además con una cualificada formación teológica y misionológica.  Los laicos, llamados a vivir la vocación universal a la santidad y a la misión (cf. Redemptoris Missio, 90) en sus propios ámbitos de familia, relaciones interpersonales, trabajo… En este sentido, la participación de los movimientos eclesiales y de asociaciones laicales, con el dinamismo e ímpetu propios.  La Misión exige renovar las estructuras pastorales de las diócesis, parroquias, comunidades eclesiales de base, pequeñas comunidades, en perspectiva misionera.
  • 37. ¿A quién está destinada la Misión?  A la propia comunidad eclesial para que se redescubra como comunidad atractiva y atrayente.  A los católicos bautizados, pero alejados de la Iglesia.  A las personas y clases dirigentes que viven en los diversos espacios sociales, políticos, culturales y económicos de nuestra sociedad.  A las personas indiferentes que viven en ambientes socio- culturales y nuevos areópagos donde Jesucristo está ausente: familias, colegios, universidades, centros de investigación científica, artes, deportes, nuevas tecnologías de comunicación e información…  A la familia humana sin exclusiones, especialmente a quienes no conocen a Jesucristo…
  • 38. ¿Cómo se debe llevar a cabo la Misión?  Desde nuestra realidad social y cultural y teniendo presente las experiencias misioneras y procesos diocesanos ya existentes.  Con una fuerte impronta bíblica, centrada en la Palabra de Dios, en el anuncio de Jesucristo y en una Liturgia y celebraciones que incorporan la riqueza de la religiosidad popular.  Desde una espiritualidad misionera, manifestada en la gratuidad, creatividad y con la ternura y misericordia expresadas en la devoción mariana.  Con actitudes evangélicas de respeto personal y acercamiento a los demás en la práctica de un diálogo que suscite atracción por el evangelio de Jesucristo.  Sin fanatismos, proselitismo ni imposiciones, sino con la mística del propio testimonio de vida.  A través de estructuras pastorales mínimas, pero renovadas.  En el espíritu de comunión, que comprende también el aspecto económico.  Usando nuestros medios de comunicación social y las nuevas tecnologías de información.
  • 39. ¿Para qué la Misión Continental? Para:  crecer en el seguimiento y discipulado de Cristo en dimensión ecuménica.  que muchos descubran la persona de Cristo y su proyecto presente en la Iglesia.  transformar la parroquia y toda la Iglesia en una red de pequeñas comunidades.  fortalecer las raíces evangélicas de la fe y la conciencia misionera de la Iglesia.  crear escuelas de evangelización, formar comunidades y atraer a los cristianos.  responder a la sed de Dios que buscan muchos hombres y mujeres del continente.
  • 40. ¿A QUÉ NOS LLAMA LA MISIÓN CONTINENTAL? Nos llama a…  un encuentro con Cristo.  poner como centro la Palabra.  conocer nuestra historia y realidad socio-pastoral.  la oración como alma de la evangelización.  una misión evangelizadora que nos comprometa a todos.  liturgia alegre, festiva.  una creatividad en la acción Pastoral (métodos, ardor y expresión).  una disponibilidad del Clero.  formar pequeñas comunidades de fe.  reconocer al Espíritu Santo como protagonista de la misión.  un estado permanente de misión.
  • 41. La espiritualidad del misionero en Evangelii gaudium
  • 42.  La exhortación apostólica Evangelii gaudium, del papa Francisco (24 de noviembre de 2013), finaliza con el cap. V: <<Evangelizadores con espíritu>>, (<<Motivaciones para un renovado impulso misionero>>: EG 262-283) trata sobre algunos aspectos de la espiritualidad de la misión.
  • 43. Apertura a la acción del Espíritu Santo  El Espíritu Santo es el único capaz de renovar e impulsar a la Iglesia para salir de sí misma y evangelizar a todas las naciones. <<Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que se abren sin temor a la acción del Espíritu Santo>> (EG 259), para anunciar a Cristo más con una vida transfigurada que con palabras.  El Espíritu Santo es el alma de la evangelización, es decir, el que impulsa, motiva, alienta y da sentido a la evangelización personal y comunitaria (cf. EG 261). Sin él, <<toda acción corre el riesgo de quedarse vacía>> (EG 259).
  • 44. El equilibrio entre contemplación y acción (EG 262-263)  La exhortación avisa de los extremismos, tanto en el ámbito sociopolítico como en el espiritual. La evangelización con Espíritu comporta la conjunción equilibrada entre oración y trabajo. La propuesta ha de integrar el compromiso social y misionero concreto con una espiritualidad que transforme el corazón y que dé sentido cristiano a la acción.  Las fuerzas se retoman en la adoración eucarística, la oración personal y comunitaria, la intercesión, la oración con la Palabra o de corazón. Pero no se utilizan estos medios como excusa para no dar la vida en la misión y no nacer así en la tentación de un espiritualismo individualista (cf. EG 282).
  • 45. El encuentro personal con el amor de Jesús (EG 264-267).  La primera motivación de la evangelización es la pasión por Cristo. No se trata de propagar una idea, sino de compartir la experiencia del amor de Cristo, que, cuando ha cautivado el corazón, lleva al deseo de darlo a conocer. El origen está en una experiencia (cf. 1 Jn 1,3) viva de amor y, si se ha perdido, es necesario renovarla, poniéndose ante el Señor para volver a recibir el calor de su presencia (cf. EG 264; 266).  La evangelización se alimenta con el convencimiento de que la vida con Cristo es más plena y da sentido a todo y que no es igual sin él. Supone, por tanto, haber tenido la experiencia de la presencia cercana de un Jesús vivo. De ahí brota el amor, el entusiasmo, la seguridad, la entrega, la fuerza y la pasión de anunciar el Evangelio. Solo si uno está convencido podrá convencer a otros (cf. EG 266).
  • 46. Desde el amor y la pertenencia al pueblo (EG 268-274)  El encuentro afectivo con Cristo lleva necesariamente a descubrir el amor de Cristo por su pueblo, y esto ha de conducir al evangelizador al deseo gozoso de ser instrumento de este amor para los demás. Junto con la pasión por Cristo, el evangelizador ha de tener pasión por sus hermanos, que son miembros del mismo <<pueblo de Dios>> (cf. 1 Pe 2,10) al que él pertenece (cf. EG 268).
  • 47. La acción misteriosa del Resucitado y de su Espíritu (EG 275-280)  El misionero tiene que luchar frente al desánimo de no ver frutos en la misión. La desesperanza es una actitud autodestructiva que conduce al vacío de encerrarse en uno mismo, lleva a la tristeza, el egoísmo, la flojera y la comodidad (cf. EG 275). Frente al desaliento, Cristo glorioso es la fuente profunda de toda esperanza y no deja de ayudar a que la misión se cumpla (cf. Mc 16,20).  El misionero debe tener la convicción de que su ofrenda es fecunda (cf. Jn 15,5), aunque no vea o pueda contabilizar los frutos. Y es que la misión no se mide por los resultados aparentes. Deja que el Espíritu haga fecundos sus esfuerzos, pues nada se pierde de lo hecho por amor (cf. EG 279). Esta confianza en la acción del Espíritu es la que hace posible la auténtica libertad, por eso el evangelizador lo invoca para mantener vivo el ardor misionero y sanar lo que debilita la tarea, ya que <<viene en ayuda de nuestra debilidad>> (Rom 8,26) y sabe lo que es necesario en cada momento (cf. EG 280).§
  • 48. La fuerza misionera de la intercesión (EG 281-283)  La intercesión es fundamentalmente una <<actitud>> (EG 282) que nace de un corazón que está pendiente del otro. esta se manifiesta en forma de oración que <<estimula particularmente a la entrega evangelizadora y nos motiva a buscar el bien de los demás>> (EG 281), como san Pablo (cf. Flp 1,4-7).  La intercesión supone también dar gracias a Dios por los hermanos (cf. Rom 1,8), <<sin cesar>> (1 Cor 1,4) y siempre (cf. Flp 1,3), al reconocer, con una mirada espiritual de profunda fe, lo que Dios hace en los demás. Esto desarrolla la generosidad del bien realizado y la vida compartida (cf. EG 282). A su vez, al interceder, el corazón de Dios se conmueve y muestra el poder de su amor iluminando y transformando cada situación concreta (cf. EG 283).
  • 49. ORACION DE LA MISIÓN CONTINENTAL EN PUERTO RICO Señor Dios, Padre Todopoderoso, rico en misericordia que nos amaste hasta el extremo, enviando a tu hijo Jesús para salvarnos y traernos vida abundante. Te pedimos que nos hagas dóciles a la acción del Espíritu Santo para que seamos seguidores de Jesús, el Señor, en medio de nuestro pueblo. Que María, Madre de la Divina Providencia, patrona de nuestra isla, nos ayude a ser auténticos misioneros de Cristo, para que Puerto Rico en Él tenga vida plena. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén