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-  aves (záami“garza”, ndio’o“colibrí”, chilí“gavilán”,tazö“águila”, tikuntíí       “zanate”, pilo “zopilote”, etc.),   - ...
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Ña yuvi nu iyo na yuvi: los recursos naturales de la Montaña en sus marcos culturales (texto)

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La relación del pueblo na savi en Guerrero con su entorno natural ha sido el factor más importante para que lo conozcamos tal como es. No solo cualquiera de sus habitantes, sino también un observador externo que entra por primera vez al territorio indígena, aunque piense que cruza y contempla un mundo físico, en realidad está atravesando una creación cultural. En palabras de Gilberto Giménez (1996: 14), “ya no existen territorios vírgenes o plenamente naturales, sino solo territorios literalmente tatuados por las huellas de la historia, de la cultura y del trabajo humano”.
La Sierra Madre del Sur es el espacio real de una configuración de ecosistemas, una variedad de hábitats y un elenco de paisajes que las comunidades na savi han incorporado a su memoria cultural.
Ponencia presentada en el IV Coloquio Internacional sobre la Mixteca, CIESAS, México DF, 25 de octubre del 2012.

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Ña yuvi nu iyo na yuvi: los recursos naturales de la Montaña en sus marcos culturales (texto)

  1. 1. ÑA YUVI NU IYO NA YUVI: Los recursos naturales de la Montaña deGuerrero en sus marcos culturales.Joaquín José Martínez SánchezDoctor en FilologíaInvestigador y cooperante en Rancho Nuevo de la Democracia (Guerrero) desde 1993dicciomixteco@gmail.comIntroducción La relación del pueblo nasavien Guerrero con su entorno natural ha sido elfactor más importante para que lo conozcamos tal como es. No solo cualquiera de sushabitantes, sino también un observador externo que entra por primera vez al territorioindígena, aunque piense que cruza y contempla un mundo físico, en realidad estáatravesando una creación cultural.En palabras de Gilberto Giménez (1996: 14), “ya noexisten territorios vírgenes o plenamente naturales, sino solo territorios literalmentetatuados por las huellas de la historia, de la cultura y del trabajo humano”. La Sierra Madre del Sur es el espacio real de una configuración deecosistemas, una variedad de hábitats y un elenco de paisajes que las comunidadesnasavi han incorporado a su memoria cultural. Las niñas y los niños migrantes (cfr.imagen 1) sueñan con el territorio que vivieron en temporadas o que reconocieron enimágenes y en relatos que incluyen descripciones de su origen (Glockner, 2006: cap.3). La lengua nativa, el tu’unsavi, es el medio donde se recrea el mundo objetivo,junto con los mundos sociales y subjetivos (Martínez Sánchez, 2011). La pérdida de lamemoria implicaría una pérdida del hábitat y una degradación del espacio natural.Imagen 1: Dibujo de Rosalinda, 9 años, realizado en Oacalco, Morelos, durante la migración:“Mi pueblo se llama Atzompa, Guerrero” (Glockner, 2006: cap. 3). No quiero decir que el territorio de la nación ÑuuSavi y de los demás pueblosque habitan la Montaña y la Costa de Guerrero sean mundos meramente virtuales,una realidad mental, una construcción poética u onírica. Cualquier estudio de la culturarevela que el pueblo nasavi identifica el territorio con valores positivos; está vinculadoafectivamente y ama su tierra: yukú, yutú, tikuí, kití, aun cuando califiqueen términospeyorativos la lengua, los objetos y las gentes como ndavi, “pobres”, por contraste conla cultura dominante en otras regiones de México o de USA (cfr. Glockner, 2006: cap.3). Esa pérdida de autoestima es el mayor riesgo que amenaza la subsistencia y lasostenibilidad de la vida en el mundo real. La razón es simple: la tierra depende de lasculturas nasavi aún más que viceversa. La belleza del territorio está ligada a losvalores de sus habitantes, como fruto de una simbiosis durante siglos.1. Geografía humana. Comunidades renovadas y ciudades plurilingües. Nasavide Guerrero no se sitúan en el margen, sino al occidente, al suroeste yen el centro de una amplia franja de territorio: La Mixteca.Imagen 2: Mapa básico, a partir del Mapa Digital del INEGI (2012).
  2. 2. El tu’unsavi sigue siendo la seña de identidad más relevante para nutrir elsentido de pertenencia al ñuusavi, aunque no sea la única1. La mayoría de losmunicipios de La Montaña (cfr. imagen 3) están integrados, en mayor o menor medida,por comunidades nasavi: Alcozauca, Alpoyeca, Atlamajalcingo, Cochoapa el Grande,Copanatoyac, Iliatenco, Malinaltepec, Metlatónoc,Tlalixtaquilla, Tlapa, Xalpatláhuac.Además, en la Costa Chica hay muchos municipios que cuentan con mancomunidad(Ayutla,Azoyú,Igualapa, Ometepec, San Luis Acatlán, Tlacoachistlahuaca,Xochistlahuaca), comunidades aborígenes (p.ej. Coacoyulichán en Cuautepec;también otras en Cuajinicuilapa, Copala, Florencio Villarreal, San Marcos, Tecoanapa)o con migrantes nasavi(Marquelia).Imagen 3: División municipal. Fuente: INEGI.Imagen 4: Localidades de menos de 2500 hs. Detalle de las comunidades en La Montaña yCosta Chica. Fuente: INEGI. La Mixteca de Guerrero (ÑuuKuatyi) no es un apéndice de las culturasoaxaqueñas, ni procede históricamente de los señoríos del periodo postclásico. Losasentamientos en la Montaña y la Costa Chica son contemporáneos entre sí y seremontan al periodo preclásico y clásico, a la llamada cultura ñuiñe (cfr. imagen 5). Suetimología es Ñuuíní e “Tierra Caliente” y se refiere a la Mixteca Baja de Oaxaca. Asípues, una gran parte de las comunidades hoy existentes, desde Ayutla hastaTototepec (Tlapa) o Cahuatache (Xalpatláhuac), pasando por San Pedro el Viejo(Cochoapa),San Jerónimo y Xicayán (Tlacoachistlahuaca), Metlatónoc, Zitlaltepec, etc.eran poblaciones o lugares ñuusavi antes que recibieran un segundo nombre ennáhuatl. Es una toponimia ancestral que todavía no se ha investigado en relación conla arqueología local, apenas explorada.Imagen 5: Territorio de las culturas nasavientre el periodo preclásico y posclásico. Fuente:WikimediaCommons. A diferencia de los señoríos de la guerra en Oaxaca, no parece que lascomunidades de ÑuuKuatyi estuvieran centralizadas ni establecieran una relacióntributaria con respecto a un palacio señorial; aunque hubiera linajes locales. Durante elperiodo expansivo del nuevo imperio mexica hacia el sur, también los señorestlapanecos, sus aliados, descendieron por la sierra hasta ocupar una parte del territorioñuusavi, desde Malinaltepec hasta Azoyú y Totomixtlahuaca (Tlacoapa). Noencontraron una resistencia organizada, sino una dinámica de jefaturas y conflictoslocales, que se ha prolongado incluso hasta hoy, a pesar del renacimiento político ycultural de los pueblos indígenas. Los conquistadores y los encomenderosreprodujeron ese mapa, después de esquilmar a la población directamente (por mediode la guerra y la esclavitud) o, indirectamente, a causa de las epidemias. Las últimas modificaciones en el mapa de un territorio multiétnico se produjeronantes, durante y después de la Revolución mexicana. Las grandes haciendas que ellarguísimo porfiriato había repartido como nuevas encomiendas, empezaroncambiando de manos y terminaron por desintegrarse gracias a la constitución de losejidos y el restablecimiento de los terrenos comunales. Hubo una migración internadenasavien busca de llanos cultivables (yozova’a, vazo), desde Cochoapa haciaXochisy Tlacoachis;y desde otras fuentes de la Montaña a Cuanacaxtitlán (San Luis Acatlán). A raíz del genocidio ocurrido durante el s. XVI, del cual dejan constanciadistintos documentos (p.ej. la Relación de Xicayán, todavía pendiente de estudio), elcrecimiento demográfico dio lugar a núcleos urbanos que antes no existían. Como1 Cfr.la única fuente disponible de datos sobre pertenencia de las comunidades a gruposlingüísticos, por municipios: el catálogo de lenguas indígenas del INALI:http://www.inali.gob.mx/clin-inali/html/v_mixteco.html (12-10-2012).
  3. 3. resultado de la centralización del poder y del dinero durante la Colonia, laIndependencia y la Revolución, surgieron ciudades plurilingües a manera deintersecciones entre conjuntos, donde eran comunes las oportunidades para elcomercio o el ritual festivo y toda suerte de mezclas interétnicas entre nasavi ymepha’a (en Tlapa, San Luis), amerindios y afromexicanos(en Ometepec),nasavi ytriki(en Putla), además de los colonos criollos.2. Geografía física: Los recursos naturales en gráficos.2.1. Unidades climáticas y microclimasImagen 6: Climas en el estado de Guerrero. Los gráficos son un género descriptivo que permite resumir en unaspocasimágenes un enorme conjunto de datos. Por lo que respecta a esta ponencia, solo meinteresa destacar algunas pinceladas del total, con el fin de caracterizar el hábitat denasavi en Guerrero (cfr. imagen 6), las semejanzas y diferencias con Oaxaca, asícomo lasconvergencias y divergencias entre distintas subregiones en ÑuuKuatyi:Imagen 7: Unidades climáticas y microclimas. Este de Guerrero y oeste de Oaxaca. Fuente:INEGI.- las Tierras Bajas de la Costa (Yuú Mini,parte inferior): cálidas y semihúmedas;- la Montaña (Yukú, parte central), incluyendo en la subregión física los municipios deXochis, norte de Tlacoachis y parte de Ayutla.Es una zona semicálida o templada (enlas zonas altas) y húmeda, con un alto índice pluviométrico. En ella se hasituado,desde hace al menos dos milenios, la mayoría del pueblo nasavi.- La cuenca del Río Balsas (ItíaNyayú“Río Lodoso”, parte superior): cálida ysemihúmeda o semiseca. Uno de los índices más notorios lo constituye la duración de la estaciónlluviosa: entre cuatro o cinco meses en la cuenca del Balsas y hasta nueve meses enla subregión donde están las fuentes de varios ríos de caudal notable: Balsas,Papagayo, Ometepec, Piedra Parada y Verde, confluyentes en el Santa Catarina.Engeneral, el pueblo nasavi se ha vinculado durante milenios a un hábitat acorde con suadvocación meteorológica: Zavio Savi (cfr. imagen 8).Imagen 8: Altar de Zavi en el cerro de Alacatlatzala (Malinaltepec). Foto de Olmo Canales(EDESPIG).2.2. PluviometríaImagen 9: Precipitación media anual: isoyetas. Fuente: INEGI. Las líneas concéntricas (isoyetas) unen puntos de igual precipitación. Laslíneas más externas indicanentre 600/800 mms. anuales(en la Costa y en Tlapa) y lasmás internas, de 2000 hasta por encima de 2500mms. (desdeCochoapa hastaPutla).Es patente la relación entre la media de pluviosidad y el tipo de clima (cfr. imagen 10),aunque se advierta mejor en microclimas extremos: cálidos y semisecos (zona deTlapa), templados y húmedos (vertiente sur de la Montaña Alta).Imagen 10: Relación entre climas e isoyetas. INEGI.
  4. 4. Muchos de los factores descritos hasta ahora son comunes a la Mixtecaoaxaqueña; sin embargo, hay que anotar algunas diferencias (cfr. imagen 10). Laszonas de clima templado son más amplias en Oaxaca, pero el nivel de pluviosidad yhumedad es mayor en ÑuuKuatyi, a excepción de la cuenca del Balsas. Lapluviosidad ha favorecido la persistencia de la masa forestal en la región de LaMontaña, aun cuando la conciencia civil acerca de los riesgos de la erosión y elcuidado del bosque se haga más visible en Oaxaca2 que en Guerrero.2.3.GeologíaImagen 11: Carta geológica. Fuente: INEGI. Gran parte de la región se formó en la misma era geológica: los plegamientos yla actividad volcánica del Terciario. Además, las rocas de origen ígneo intrusivo soníndice de una mayor riqueza minera.Imagen 12: Mapa de fallas. Las numerosas fallas que cruzan la Montaña en diversas direcciones (en sumayoría, de noreste a suroeste o de norte a sur, a diferencia de Oaxaca) son causa detemblores constantes. La amenaza de catástrofe se cierne sobre cualquier núcleopoblacional en ladera o al pie de un cerro, como consecuencia de la desforestación yla erosión, la misma que provoca mareas de lodo en toda Latinoamérica. Hay quesubrayar la necesidad de organizar un sistema de prevención de riesgos y lasconsiguientes alarmas en la región, como el que ya existe en Colombia y en otraszonas de América (cfr. IGR, Índice de Gestión de Riesgos)2.4.Suelo, vegetación y sostenibilidadImagen 13: Uso del suelo y vegetación. Fuente: INEGI.a) Tipos de suelo La diversidad de climas y rocas redunda en tipos muy distintos de sedimento: ellimo de los deltas y los estuarios de los grandes ríos, el lodo característico del AltoBalsas, las riberas feraces de los ríos en la Costa-Montaña, y la escasa profundidaddel suelo que subyace a los bosques de montaña, continuamente lavados por laslluvias. Esto último es un factor de riesgo que conduce a una erosión creciente, unavez ha disminuido la cobertura vegetal.b) Vegetación En cuanto a la vegetación, predominan diversas configuraciones del bosquetropical y templado, así como la selva baja caducifolia en la Costa. Las zonascultivadas en la Montaña pasan desapercibidas a la escala de este mapa (cfr. imagen13). Tampoco se muestran extensas zonas de sabana (pastizal inducido) en la Costa-Montaña.2 Véase p.ej. en noticiasnet.mex: “Denuncian ecocidio en zona limítrofe”:http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/general/ambientales/105608-denuncian-ecocidio-zona-limitrofe (10-10-2012). “Los habitantes de San Antonio Acatlán piden apoyo de organizacionesecologistas y de derechos humanos, para defender los bosques”. Protestan por la tala de 70árboles en el paraje “Ojo del Agua”, entre Putla y Xochistlahuaca. No obstante, tengo la certezade que el movimiento indígena de Rancho Nuevo de la Democracia llevaba en su programa,hace casi veinte años, la defensa del bosque frente a la explotación maderera.
  5. 5. Aunque haya menos lluvias, la erosión es mayor en la vertiente de Tlapa o alsur de Tlacoachistlahuaca y Xochistlahuaca, a causa de la pérdida de vegetación,menor en los bosques de pino y encino e inexistente en el bosque mesófilo. El paisajeactual ha dejado muchos claros para el pasto en los meses lluviosos y a lo largo de lossiguientes, gracias a los prados naturales que rodean arroyos y fuentes. Comocualquier otro recurso, el uso de la tierra y los prados tiene límites, los cuales nopueden sobrepasarse sin riesgo para los habitantes.c) Uso de los bosquesTabla 1: Uso del suelo, producción y consumo de energía. Fuente: Base de datos del INEGI. Los datos sobre el uso del suelo indican hasta qué punto la superficie boscosaes relevante en los municipios de La Montaña, por comparación con la Costa, ytodavía más en la región habitada por nasavi. Ocupa más de dos terceras partes deltotal en Iliatenco, Cochoapa el Grande, Acatepec y Atlixtac; la mitad en Alcozauca,Atlamajalcingo,Metlatónoc oMalinaltepec. El volumen declarado de producción maderable es siempre inferior al real.Según los datos, que comenzaron a registrarse en 1995, se alcanzó el máximoalrededor del año 2000. Pues bien, ese año las madereras no declararon ningunaextracción en Tlacoachistlahuaca, aunque fui testigo de que se produjo, efectivamente,en el área de Rancho Nuevo de la Democracia. Dos décadas después que el movimiento indígena comenzara a reivindicar elcontrol sobre los recursos naturales, todavía no se ha realizado la inversión necesariapara que el hábitat de los pueblos de la Montaña se convierta en una oportunidad dedesarrollo sostenible. Las extracciones de madera son eventuales, un año sí y otro no,en grandes o pequeñas cantidades. Dependen de los intereses variables de lasempresas madereras, de las necesidades perentorias de las comunidades, cuandopretenden reformar sus templos o sus comisarías; y, últimamente, de la vigilanciainternacional a causa del cambio climático. El efecto del Programa de Naciones Unidas para la Reducción de lasEmisiones Derivadas de la Deforestación y la degradación forestal en los países endesarrollo (UN-REDD) se traduce en que el capital nacional e internacional busqueotras fuentes de beneficio rápido; pero todavía no ha motivado que se planifique elaprovechamiento y el cuidado de los recursos naturales por las comunidades quehabitan La Montaña.d) Agricultura sin excedentes Las estimaciones del INEGI sobre el valor de la producción agrícola no setraducen en excedentes ni en actividad comercial. Se trata de cultivos destinados alconsumo familiar: - nuni “maíz”, del cual existen semillas adaptadas al entorno de cada comunidad, y aun de cada familia; - nduchí “frijol” o “frijoles”,en plural, puesto que se han seleccionado diversas vainas para el alimento y otros usos domésticos, como el jabón; - iki“calabaza”, itandi’i“flor de los muertos”, etc. Además, la recolección en el bosque sigue siendo una práctica de la vidacotidiana, aun cuando no sea estrictamente necesaria para la supervivencia. La leñadestinada al comal suele cortarse con machete, no porque se desconozca el uso dehachas o motosierras, sino porque losrecolectores cargan únicamente ramas viejas; aexcepción de algunos trozos de ocote resinoso, ití, que sirven de antorcha. Hay otrosfrutos atrayentes en el monte; ñà’mi “camote”, ñùñù “miel”, hierbas comestibles comoyuvandikì, similar alquelite; yuvachikitu, parecida a la verdolaga, etc.
  6. 6. Tanto la búsqueda impredecible (estocástica, en términos de Gregory Bateson)de leña seca, cuanto la mirada curiosa y detenida sobre el entorno, que recolectafrutos o advierte cambios, sirve para explicar el carácter aparentemente errático de lascaminatas emprendidas por niños y adultos nasavi, a través de un territorio bienconocido, casi doméstico3.e) Sostenibilidad Lo que revelan las prácticas agrícolas y recolectoras no son los patrones deuna cultura agresiva con el medio ambiente, sino la insuficiencia de los recursostécnicos de que disponen y la ausencia de un desarrollo programado para que seasostenible. A fecha de hoy, año 2012, la vida de muchas familias y aun de comunidadesenteras (Cochoapa, Metlatónoc, norte de Xochistlahuaca, Iliatenco, etc.), no puedesubsistir en un hábitat que ofrece recursos abundantes, como una especie de edén ocoto vedado por ángeles armados. Los gastos devenidos de nuevas prácticas queprocuran una mejora de la calidad de vida, desde los refrescos al propio refrigerador,han de costearse por medio del trabajo jornalero o la aventura al Norte. La mejor prueba de que la plantación de drogas (marihuana, amapola) no debede ser una alternativa mayoritaria reside en las enormes dificultades de las familiaspara hacer frente al consumo de energía eléctrica. La índole de una economía políticase refleja en hechos tales como las condiciones pésimas del tendido de alta tensión ylas instalaciones domésticas, así como la desproporción entre el bajo consumo y elcobro de altas tarifas, según ha denunciado el CDHM Tlachinollan4. Estrictamente hablando, las comunidades nasavi son portadoras debiodiversidad por selección genética de centenares de variedades de maíz, frijol ycalabaza. Además, de ellas depende que se hayan conservado hasta la fechatrescientas especies de flora en La Montaña, a diferencia de la Costa o de cualquiermedio urbano. Hay que recordar siempre que se trata de su hábitat ysu territorio.2.5. Fauna y ganaderíaa) Fauna conocida en un mundo por conocer Carezco de datos positivos acerca de la fauna en el entorno de lascomunidades nasavi, más allá de las apreciaciones personales o las descripciones deorganismos gubernamentales y ONG sobre especies típicas del bosque de montaña(cfr. imagen 15):3 Cfr. “Caminata por la leña”, UNAMirada a la ciencia, 2012:http://c3.fisica.unam.mx/notas/unamirada_374.pdf (10-10-2012). La investigación emprendidapor el Centro Regional de Investigaciones Interdisciplinares de la UNAM sobre las “caminataspor la leña” entre los mepha’a de Ayutla podría haber sido entre nasavi, con similar resultado.El proyecto consistió en colocar un GPS a los caminantes para mapear sus derroteros. Luegoconcluyeron que no cumplían el llamado “patrón de Levy”, el cual supuestamente calibra labúsqueda eficiente de recursos, sino que transcurren “al azar”. Cierto que la “escasez derecursos” por la degradación ambiental es un factor influyente para que sea más difícilencontrar leña; pero también debería tomarse en cuenta la diferencia cultural en entornosdistintos o divergentes. La falta de conocimiento y de respeto a la diversidad cultural explicaque se atribuya a los campesinos la responsabilidad sobre la tala indiscriminada de árboles.Durante varios siglos, las comunidades indígenas nunca cortaron el bosque para sembrar. Enlas últimas décadas, la actividad de las empresas madereras abrió claros y, finalmente, losincendios despejaron nuevos terrenos, que fueron inmediatamente ocupados por campesinossin tierra. Con independencia del “patrón de Levy”, al fin y al cabo un subproducto de la teoríade sistemas, en La Montaña de Guerrero es necesario planificar el desarrollo contando con sushabitantes y sin descontar más recursos.4 CDHM Tlachinollan, “La Luz, el servicio más caro en la Montaña”, Informe XVII, 2011, cap. 9.
  7. 7. - aves (záami“garza”, ndio’o“colibrí”, chilí“gavilán”,tazö“águila”, tikuntíí “zanate”, pilo “zopilote”, etc.), - mamíferos (xako“tlacoache”,yakuì “armadillo”,izu“venado”, ma’à“mapache”, íí “tejón”, ndika’a“jaguar”, kuìì “tigrillo”, etc.), - reptiles (tichi“iguana”, koòkavá“víbora de cascabel”, ndikóò “lagartija”, etc.), - crustáceos (tikandutyá “camarón”), peces (tiaká “pez grande”, yuma “pez pequeño”) y numerosos insectos. Todas ellas forman parte del mundo vital y el imaginario cultural del pueblo nasavi,que se expresa a través del léxico, tanto como en experiencias y narracionespopulares (cfr. imagen 15).Imagen 14: yakuì. Foto: http://guerrero.gob.mx/articulos/dia-de-los-animales-3/ 2009.Imagen 15: Danza del tigre (kuìì) en el 1er. Congreso de Tu’unSavi, Cahuatache(Xalpatláhuac), 11-10-2011. Es probable que una noticia recientesobre la declaración de La Montaña comoReserva de la Biosfera por parte de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas(Conanp), si se confirma, traiga consigo el apoyo financiero a los proyectos deinvestigación necesarios para conocer y enumerar la fauna superviviente, después dedos décadas de agresiones ambientales.Hasta ahora, hay noticia de la aprobación porel CONABIO (2011) de un programa de inventario avifaunístico en la Sierra Madre delSur de Guerrero; pero no he tenido acceso a los resultados. También anuncia laSecretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMAREN)de Guerrero que elproyecto MIE (Manejo Integrado de Ecosistemas) del PNUD ha registrado 371especies, 28 de protección especial, 21 amenazadas y 3 en peligro de extinción (entreellas, el venado de cola blanca y el jaguar)5.b) Ganadería extensiva (Montaña) o intensiva (Costa)Tabla 2: Ganadería. Es oportuno comparar los datos sobre la actualidad de la ganadería en la Costa(Cautepec, San Luis, Ometepec, Ayutla, Tlacoachistlahuaca), a cargo de grandespropietarios que disfrutan de subsidios oficiales, con las estimaciones que hacen losencuestadores del INEGI en los municipios de La Montaña. Antes de valorar suviabilidad, hay que anotar el hecho de que la ganadería en la Costa sea intensiva yrequiera de un soporte industrial, mientras que en la Montaña se practique de formaextensiva y sin las ayudas imprescindibles para que fuera, al menos, sostenible. El esfuerzo migratorio ha derivado en un aumento de la actividad ganadera; sinembargo, el uso del ganado caprino y bovino todavía no se ha traducido en unamejora apreciable de las condiciones de vida. En concreto, la infancia nasavi nopuede consumir la leche de las vacas que, muchas veces, guía al monte en oficio depastores. La razón principal es que los organismos oficiales no han encontrado aún elmedio de realizar los controles veterinarios y proporcionar las habilidades técnicasimprescindibles a los pequeños propietarios. Es paradójico que se hayan repartidosobres de leche en polvo, a través de programas sucesivos, pero todavía no sesuministren vacunas o medicamentos para cuidar el ganado que podría mejorar ladieta de las familias y dotarlas de mayor autonomía.5 Cfr. datos referidos al conjunto de regiones indígenas de Guerrero en Méndez Bahena et al.(2009: 128).
  8. 8. 3. Vida y desarrollo sostenibleImagen 16: Bandera de la Tierra. Fuente: WikimediaCommons. La Carta de la Tierra (29-6-2000) no es un mapa como los que acabamos deinterpretar, sino una propuesta de amistad entre los seres humanos y con esteplaneta: “Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz; y por la alegre celebración de la vida”. Comprendo la preocupación del ecologismo local e internacional por preservarlos ecosistemas en los que la intervención humana ha sido menos agresiva. Su interésprincipal se orienta a garantizar la biodiversidad en todo el planeta y, sobre todo, enlas regiones donde se concentran más especies o donde pueden encontrarse flora yfauna endémicas; es decir, aquellos seres vivos amenazados de extinción yportadores de una herencia genética que no debemos seguir dilapidando. Las organizaciones que velan por la ecología conceden un máximo valor (un 4)a los llamados “bosques de frontera” y, concretamente, a los “fragmentos de bosquesmesófilos” en la Región Terrestre Prioritaria (RTP) 126 de la taxonomía elaborada porla Comisión Nacional para el conocimiento y uso de la Biodiversidad (CONABIO): las“Sierras Triqui-Mixtecas”6. Se califican con un 2 los bosques de coníferas, pino yencino, combinados con pastizales naturales, que pueblan la mayor parte del territorio.Para distinguirlos basta comparar las siguientes imágenes:Imagen 17: Bosque de pino y encino de Guerrero y Oaxaca. Foto de WWF WildFinder enFlickr.com.Imagen 18: YukúKaa (Cerro Campanario), entre YozoTika’à (El Coyul) y Nuzaví (Xicayán),con YukúKanií (Cerro Largo) al fondo. Sin embargo, ambos paisajes son inseparables en la memoria y se entrecruzanen la ruta de cualquier caminante que atraviese la Mixteca de Guerrero, desde Ayutla,San Luis o Tlacoachistlahuaca hasta Tlapa. Es cierto que el bosque mesófilo haperdido mucho terreno frente a los bosques de pino y encino. Ya estamos intuyendoque las razones son complejas y las respuestas solo pueden partir de pobladores queactúen de forma coordinada y con autonomía política.4. El valor excéntrico: imperio, colonia, mercado El informe citado del CONABIO concede una relevancia exagerada a lapresencia de liquidámbar en la región, un árbol caducifolio ausente en el resto de lavertiente pacífica mexicana. Me recuerda inevitablemente (con ayuda del buscadorGoogle) las láminas bilingües de escritura náhuatl y española donde constaban lostributos debidos por los pueblos, en forma de mantas listadas o esa preciosa resinapara sahumerios, el liquidámbar7.Imagen 19: Códice mendocino, folio 39r.6 Cfr. http://www.conabio.gob.mx/conocimiento/regionalizacion/doctos/rtp_126.pdf (12-10-2012).7 En “Ficha analítica nº 31: Tlatlahuquitepec” (Mohar, 1990: 195-199).
  9. 9. El Códex Mendoza, folio 39r, no describe los recursos naturales de la Montaña,sino aquellos bienes validables en forma de tributos por el señorío de Tlapa, dequienes son a su vez tributariosTotomixtlahuaca oMalinaltepec8. A la izquierda y en laparte inferior se ordenan los glifos que representan a los pueblos. En el centroseenumeran los bienes y sus cantidades, que se entregaban cada 80 días: barras deoro, arena de oro, oro en polvo; enaguas y huipiles, mantillas vetadas de colorado ymantas grandes, armas y rodelas decoradas con plumas ricas de diversas aves yvivos colores, jícaras de calabaza para beber cacao.Imagen 20: Centros mineros de distinta importancia (Dehouve, 1994: 54). Llegó el infausto siglo XVI, y con él los conquistadores europeos que solobuscaban oro y plata, a cualquier precio. El Lienzo de Aztactepec (Kuzami“Cerro de laGarza”) y Zitlaltepec (YukúKìmì “Cerro de la Estrella”; cfr. imagen 21) muestra laviolencia con que actuaron los nuevos encomenderos de Xicayán de Tovar contra elpueblo de ItiáTanu (Metlatónoc) y la búsqueda de amparo de las viudas (cfr. imagen22); pero también se narran los conflictos constantes entre señores y pueblosnasavi,que debilitaron las comunidades durante más de cinco siglos (imagen 23).Imagen 21: Lienzo de Aztactepec y Zitlaltepec o Códice de las Vejaciones, s. XVI. MuseoAlfeñique de Puebla. Fuente: Flor Yemín Cerón Rojas (2008).Imagen 22: Detalle del Lienzo de Aztactepec. Inferior derecha (vertical).(Cerón Rojas, 2008:131).Imagen 23: Otras escenas del Códice de las Vejaciones. Superior izquierda (vertical): victoriadel pueblo de Chilixtlahuaca y ejecución de sus vecinos. Inferior derecha (vertical): contiendaentre guerreros de distintos pueblos. Una vez que pasó la fiebre del oro, a costa de miles de vidas, el mercadocolonial se interesó casi exclusivamente por el color rojo de la cochinilla, el cacao y lacarne de los chivos (cfr. imagen 24), que trashumaban a través de la Montaña haciaPuebla (Dehouve, 1994: 59 ss.).Además, los pueblos de La Montaña y la Costa Chica(aún llamada “provincia de Xicayán”) enviaban personas a trabajar al puerto deAcapulco a principios del s. XVII (Dehouve, 1994: 72; cfr. imagen 25).Imagen 24: Productos de la economía mercantilista entre 1550-1650 (Dehouve,1994: 75).Imagen 25: El puerto de Acapulco en el s. XVII, grabado de Adrián Boot (Dehouve, 1994: 74). La comunidad de ItiáTanuaún seguía bajo el dominio de Xicayán (Dehouve,2001: 167), razón por la cual no aparece como tributaria en Tlapa durante los s. XVIIyXVIII (Dehouve, 2001: 133; Cerón Rojas, 2008: 145-146).Ya en el s. XVIII, cuandoXicayán perdió influencia, la comunidad nasavituvo que enfrentarse con otra fuente depoder, la señora Juana de Mendoza, radicada virtualmente en Zitlaltepec (YukúKìmì),que utilizaba las tierras del común para criar chivos (Dehouve, 2006: 126-127). Enrealidad, la supuesta dueña había establecido una hacienda volante, con permiso delas autoridades coloniales para explotar el monte (Dehouve, 1994: 95-96). Hubo otrasen la región, como aquella que dio origen al topónimo Rancho Viejo (hoy RanchoNuevo de la Democracia, Rancho Xaá Democracia), según consta en la iglesia deXicayán a finales del s. XVIII. La dictadura llamada liberal de Porfirio Díaz impuso como nuevos señores aalgunos afortunadoscapitalistas que practicaron los hábitos mercantilistas de antaño,aunque de forma especialmente intensiva. A semejanza de otros países durante el8Cfr. “Ficha analítica nº 19: Tlahupan” (Mohar, 1990: 115-121).
  10. 10. siglo XIX, las leyes desamortizadoras pretendían arrebatar el control de la tierra a lascomunidades indígenas, concentrarlo en pocas manos y permitir su explotación enbusca del mayor beneficio posible. Durante el porfiriato, la Montaña mixteco-amuzga formó parte del latifundioconcedido al poblano Guillermo Acho y administrado por el promotor inmobiliario LewisLamm9 (cfr. imagen 26).El hacendado dedicó el terreno a un uso que ya habíaconocido antes y después de la Independencia, a cargo de caciques locales o de losjesuitas: la cría y la trashumancia de ganado caprino entre Guerrero, Oaxaca y Puebla,solo que a una escala mucho mayor (cfr. Dehouve et al., 2004: 36 ss.; 94 ss.). Aexcepción de quienes fueron contratados, los habitantes indígenas tuvieron queretirarse a zonas menos productivas; de donde regresarían, a su vez, años más tarde.En la práctica, los réditos obtenidos sirvieron para promover una burguesíacomparable a la europea, mientras que campesinos e indígenas se empobrecían.Imagen 26: Mansión de Lewis Lamm en la Colonia Roma, hoy convertida en galería de arte.Fuente: WikimediaCommons. La intensificación caracterizó al capitalismo de los siglos XIX y XX en todos susfrentes: la producción industrial, las explotaciones rurales y el neocolonialismo enÁfrica o Asia.La selva de la Costa Chica había empezado a desaparecer por efecto dela tala de árboles para construir barcos que hicieran la ruta desde Acapulco al PacíficoOccidental. Las encomiendas de Cuautepec y San Luis se transformaron en haciendasganaderas y, por herencia directa o indirecta, lo siguen siendo. Pero la presión sobrelos ecosistemas de la Montaña alcanzó su culmen durante los años del porfiriato y loscomienzos del siglo XX. Gran parte de los municipios de TlacoachistlahuacayXochistlahuaca, formada por pequeños cerros, ha experimentado una erosióncreciente y patente desde esa época hasta la actualidad. La degradación del bosqueno depende solamente de un clima menos húmedo y más cálido, ya que los efectoshan sido similares en el paisaje de los municipios oaxaqueños de Constancia delRosario, Putla y Mesones Hidalgo, donde los índices pluviométricos son máselevados. Los bosques se han convertido en sabanas y pastizales. Después de la Revolución, los hacendados no perdieron su propiedad deinmediato. No se constituyó el ejido de Xochis hasta la década de 1930, durante elgobierno de Lázaro Cárdenas. En otras zonas no se constituyó nunca, sino quepasaron a ser tierras comunales. Los pobladores nasavifueronrepoblandolas zonas demás difícil acceso, en los márgenes de la antigua hacienda.Véase de nuevo la imagen 4. Así pues, no es de extrañar que los pobladoresde la Montaña mixteco-amuzgahablen la misma variante dialectal en Cochoapa (Kuyaxì) o en Metlatónoc (ItiáTanu)que al norte de los municipios de Xochistlahuaca(KavazeraYatá) y Tlacoachistlahuaca(Xako). De similar manera, otros nasavise instalaron en el municipio de San LuisAcatlán y refundaron Cuanacaxtitlán. La Revolución, como antes ocurrió con laIndependencia, abrió un paréntesis que permitió crecer a las familias indígenasdurante tres décadas (cfr. imagen 27), mientras el bosque aprovechaba la oportunidadpara recuperarse. El paréntesis volvió a cerrarse por dos causas principales. Una de ellas fue elaumento demográfico, que no tenía posibilidad de traducirse en desarrollo económicopor carencia de capital y de herramientas técnicas adecuadas. Hasta hace pocosaños, la mayoría de los campesinos nasavide Rancho Xaá Democraciatodavíautilizaban un arado simple (sin vertedera) ungido a sus bueyes.9 Si no me equivoco, es el mismo personaje que formó sociedad con la familia Lascurain,propietaria de los terrenos, para edificar la Colonia Roma en Ciudad de México. Cfr. “Historiade Casa Lamm”: http://www.casalamm.com.mx/historia.php (11-10-2012).
  11. 11. Imagen 27: Grupo de niñas y niños que acuden al Centro de Enseñanza Abierta del CONAFE yla asociación Ekumene en Rancho Xaá Democracia. Foto: José Francisco Barberá, 2009.Imágenes 28 y 29: Rancho Xaá Democracia. Foto: José Francisco Barberá, 2009. La segunda causa es exógena.Las compañías madereras llegaron con la únicafinalidad de explotar el monte, a cambio de una limosna traducida en refrescos yaguardiente, para obtener la aquiescencia de las comisarías ejidales.Sería absurdoachacar a los pobladores el hecho patente de que en apenas cuatro décadas la regiónde la Montaña haya reducido en más de la mitad su masa forestal. Fui testigo delperiodo en que los incendios comenzaron a afectar anualmente a los bosques de laMontaña mixteco-amuzga, sin que nadie pudiera evitarlo. Desde mediados de los años noventa comenzó a ligarse la migración masivacon la pequeña inversión en ganado comofondo de ahorros, a falta de cooperativascomo la que surgió en la cabecera municipal de Xochistlahuaca, por iniciativa de laiglesia local. La adquisición de chivos o reses no es fruto de un plan premeditado, sinouna proyección del esfuerzo de las familias migrantes que antes se dedicaban a nutrircerdos, gallinas, guajolotes o, con suerte,una yunta de bueyes. A mediados de los años noventa, la densidad del bosque se había reducidomucho a causa de la tala que se llamó –de manera eufemística- selectiva, a lo largo devarias décadas. Se mire como se mire, el aclarado fue suficiente para que la humedaddel suelo no pudiera frenar la deflagración de miles de hectáreas a partir del mes demayo, al final de la estación seca.Imagen 30: Incendio forestal en Iliatenco.Fuente: http://iliatenco.blogspot.com.es/2011/04/incendio-forestal.html (12-10-2012). Hace milenios que los campesinos sin tierra de riego han practicado lapreparación de la siembra durante el mes de mayo, como ilustran diversos rituales: porparte de la comunidad, la fiesta en honor a Zavi y a San Marcos, el 25 de abril, y losritos de consagración de la tierra por parte de cada familia. Se comienza porchaponarel terreno con machetes (xanyana, zandoóna) y se continúa convirtiendo lahierba seca y el matorral bajo en cenizas, es decir, abono orgánico. El empleo delfuego antes de sembrar la tierra servía para calentarla (ñayatañöú); hoy es causadirecta y, por ahora, incontrolable, de múltiples focos que llegan a formar frentes devarios kilómetros de ancho. Por las noches, las heridas ígneas atraviesan los cerros,incluso los más altos, de parte a parte. De día, la atmósfera está cargada dehumo y lasensación térmica informa de un claro aumento de temperatura. Esa cadena dedesgraciasaún no se desataba hace apenas veinte años (1993), al menos en la zonadonde me tocó vivir, investigar y cooperar.5. Entre la amenaza minera y la Reserva de la Biosfera: perspectivas defuturo5.1. Minas a cielo abierto Lo mismo que pasó durante el porfiriato podría repetirse hoy a mayor escala yde forma irreversible, como resultado de la presión neoliberal. No basta con que lamayoría de las familias nasavi emigren por largas temporadas; hay quiense esfuerzaenecharlos sin regreso posible por medio de la minería a cielo abierto (cfr. imagen 31).Tal sería la conclusión de un ciclo apocalíptico: la destrucción del entorno junto con laexpulsión de sus habitantes.
  12. 12. Se pretende convertir el desarrollo económico en una permanente tentaciónque termina por corroer el carácter (Sennett, 2000), a cambio de dádivas ocasionales yprogramas temporales que no instituyen derechos humanos ni reconocen derechosecológicos.Se organiza el trabajo temporal sin derechos laborales. Se creaun marcopolítico de dependencia donde eternizar el conflicto agrario entre aldeas o municipios,dado que carecen de una mesa alrededor de la cual entenderse en su propia lengua,es decir,una administración autónoma que resaltara sus intereses comunes y sumundo vital. En vez de negociar, las partes en conflicto solo se preocupan deconquistar el favor de mediadores importantes. Así, por último, se planificó la entradaen el territorio indígena de empresas de capital nacional e internacional (cfr. tabla 3)para que extrajeran los metales preciosos que no pudieron esquilmar losconquistadores en el peor siglo de la historia de América. Antes y después hubo otros,nunca tan dañinos como hasta ahora (cfr. imagen 32).Imagen 31: Logotipos de las compañías de inversión en minería de Canadá, USA y ReinoUnido, que han recibido concesiones para la explotación de 200.000 Ha en 42 lugares de LaMontaña durante 50 años. Fuente: Tlachinollan (2010: 35).Tabla 3: Concesiones mineras y compañías en activo. Fuente: Tlachinollan (2010: 45).Imagen 32: Proyectos de explotación de minas a cielo abierto. Fuente: Tlachinollan (2010: 30). Dejo la palabra al Centro de Derechos Humanos de la Montaña: La “nueva minería gigante” es una negocio multimillonario a costa de socavar los derechos colectivos de los pueblos indígenas y campesinos, destruir extensas superficies y sus ecosistemas, consumir enormes volúmenes de agua que provocan sequías y contaminación de los mantos hídricos, además del consumo de grandes cantidades de energía eléctrica y combustible que presupone la contaminación del aire y la destrucción de otros territorios indígenas y campesinos para la construcción de hidroeléctricas y la extracción petrolera (Tlachinollan, 2010: 31).5.2. Reserva de la Biosfera Otra de las expectativas de futuro posible, aunque todavía hipotético, que secierne sobre los habitantes de La Montaña consiste en la creación de una Reserva dela Biosfera. De acuerdo con su propia lógica, permitiría poner freno a la degradaciónambiental y, a la vez, situar en el foco de interés nacional e internacional la exigenciade un desarrollo sostenible que haga viable la vida de las comunidades nasavi. Si dealgo han adolecido las políticas acerca de la región más empobrecida de México es deplanificación. Ahora bien, queda por definir con claridad quiénes sean los sujetospolíticos y económicos de ese futuro supuestamente ideal. Existe el peligro real de queno sean las comunidades habitantes, sino otras instancias que se arrogan un sabertecnológico o una capacidad de previsión superior. Los primeros pasos de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales(SEMAREN) se han dirigido a generar consenso entre las comisarías ejidales y otrasinstancias prestigiosas, como la Universidad Intercultural de Guerrero con sede enMalinaltepec. Sin embargo, no han incluido en sus consultas a institucionesconstituidas como resultado directo del movimiento indígena, cuyo horizonte no es vivirbajo la tutela de organismos internacionales, sino avanzar en el camino delempoderamiento de las comunidades y la autonomía política. Es el caso señero delSistema de Seguridad y Justicia Comunitaria de la Montaña: el CRAC y la PolicíaComunitaria. Además de ellos, otras autoridades municipales o comunitarias piden conénfasis ser informadas sobre todos los extremos del proyecto. Un tema de interésevidente reside en que la Reserva de la Biosfera vaya a financiarse con fondos
  13. 13. internacionales destinados a la “compra de carbono”, en el marco generado por elacuerdo de Kyoto y por los programas de Reducción de Emisiones Derivadas de laDeforestación (REDD). Mientras no se reconozca la responsabilidad de su gestión a unaadministración autónoma y su vigilancia a una policía comunitaria, prevalece laamenaza sobre el bien supuesto. Todavía no se habla acerca de cómo se organizaríanlas comunidades entre sí para un aprovechamiento sostenible de la riqueza forestal,sino que se otorgan mayores poderes al Estado para disponer del territorio indígena.Surgen preguntas ineludibles, como si sería compatible declarar una Reserva de laBiosfera y, al mismo tiempo, promover las explotaciones mineras en otros lugares dela región. Sería, más bien, un atentado contra los principios que inspiran el proyecto ycontra el derecho internacional. En suma, se corre el riesgo de que un proyecto más que justificado no llegue arealizarse a corto plazo y, lo que es peor, que nunca pueda plantearse en los términosdebidos para que fuera viable. En una situación de enorme desigualdad entre grupos sociales, las relacionesque se establecen producen un pidgin: una lengua instrumental solo útil en elintercambio de objetos, inútil para el entendimiento. La diglosia entre registros socialeso lenguas se acompaña de una divergencia entre mundos vitales, que podrían llegar aser comunes. Los estereotipos fabricados acerca del pueblo indígena pobre ynecesitado escenifican un guion escrito en pidgin, que no permite entender nada a losinterlocutores, porque evade el compromiso humano. Sirva el siguiente ejemplo:¿Procededel pueblo nasavila idea de intercambiar maíz por su trabajo en lareforestación del monte? (cfr. imagen 33). ¿No será el fruto de una relación desigual,que resultaría inaceptable en México D.F. o en otros lugares del país?Imagen 33: Oficios sin salario. Despensas a cambio de reforestar. “Implementa Semaren elprograma Maíz por Bosque en la Montaña de Guerrero” (25-9-2012). La Reserva de la Biosfera podría constituir un depósito de la memoria cultural ehistórica del pueblonasavi(García Leyva, 2011; Martínez Sánchez, 2011) sobre surelación privilegiada con el entorno natural. Podría comenzar por la elaboración de unglosario visual de los conceptos con que los humanos de ese hábitat, La Montaña,denominan a los seres vivos y los conciben: ndiakitíkuri “¿qué animal es ese?”.Tabla 4: Determinantes y nombres clasificadores en tu’unsavi de Rancho Xaá Democracia(Martínez Sánchez, 2013).Tabla 5: Clasificadores: Comparación entre variantes dialectales (Martínez Sánchez, 2013). El idioma tu’unsaviusa el determinante clasificador de la vida animal (ri), adiferencia de los árboles o la madera (nu) y de los líquidos o los fluidos vitales (ra).Dicho de otro modo, la cultura ñuusavi crea espacios mentales distintos yequiparables para referirse a los seres humanos y a otros seres vivos (cfr. MartínezSánchez, 2013: II).Una investigación etnográfica y etnometodológica del mundo vitalpermitiría descubrir en el léxico de las comunidades locales especies aún noclasificadas o fenómenos del mundo objetivo que solo eran percibidosa travésdeltu’unsavi.Antes puse como ejemplo la etnobotánica acerca de las diversasespecies de nduchí “frijol” y sus variados roles en el hábitat indígena10. La diversidadbiológica es inseparable de la diversidad cultural.10 Sirve como precedente la investigación realizada en algunos lugares sobre la “flora medicinalindígena”, por parte del antiguo INI o de la UNAM:http://www.medicinatradicionalmexicana.unam.mx/index.php (12-10-2012).
  14. 14. 6. Mundo vital (Lebenswelt) Lo más valioso para la humanidad y para el planeta vivo no es el rescate deuna sola especie ni el triunfo de un interés unilateral, sino el conjunto:ñayuvinuiyonayuvi, el mundo físico transformado en cultura por la personalidad, ellenguaje, la economía y la política de sus habitantes:nasavi, mepha’a, ñomdaa,naua. A través de ellas y ellos adquieren personalidadlas imágenesde la naturalezahabitada: clima, geología, suelos, fauna, flora. Su léxico y los géneros de sulenguanombran y aluden a los seres cercanos: todas las especies cultivables,domesticables o comestibles.Imagen 34: Detalle. Altar de Zavi en el cerro de Alacatlatzala (Malinaltepec). Foto de ClaudiaIris Olvera (EDESPIG). Además,sus ritos reverencian lugares naturales como espacios sagrados. Nose trata de una práctica animista, sino de una sabiduría con fundamento en lasensibilidad humana (cfr. Martínez Sánchez, 2009), que crea vínculos permanentescon lo percibido, en vez de desapegarse un momento antes de aniquilarlo (cfr.Giménez, 1996). El apego estético y religioso del pueblo nasavi a su entorno es lapiedra angular de una estrategia del cuidado, llámese Reserva de la Biosfera,Territorio Indígena, o ambas cosas a la vez, como sería deseable.EpílogoImagen 35: Bosque mesófilo con vegetación primaria (helechos) en Malinaltepec. Foto: M. C.Roberto Otero Zaragoza. http://goo.gl/yIK0V En suma, la transmisión del legado vivo y la sostenibilidad de la vida en laSierra Madre del Sur no es un hecho puramente natural. No se trata de permitir que lanaturaleza actúe según leyes físicas o biológicas, sino de que las culturas humanasasuman prácticas y estrategias para cuidar el medio, de acuerdo con sus valores.Imagen 36: Presas de gavión. Obras de conservación de cuencas en La Ciénega, Malinaltepec,sede de la Universidad Intercultural del Estado de Guerrero. Foto: M. C. Roberto OteroZaragoza. Una mirada exclusivamente naturalista sobre el ambiente produciría un efectoparadójico: la eliminación feroz de las especies menos adaptadas a los cambios, entreellos el cambio climático, del que apenas empezamos a notar sus efectos. Elcalentamiento global es un proceso natural, incontrolable e irreversible en muchosaspectos, cuyas causas son culturales. El único modo de superar el estado de crisis consiste en controlar las causas ylos cambios antropogénicospor un principio de responsabilidad, teniendo en cuenta lasconsecuencias y buscando el beneficio duradero tanto de los seres vivos en general,como de los seres humanos en particular.No hay políticas ambientales en una regiónsin una administración autónoma que pueda planear y coordinar su realización. O esodice la experiencia.Referencias bibliográficasCerón Rojas, Flor Yenín (2008b): Prácticas políticas y apropiación del territorio en lospueblos de la Montaña de Guerrero (Siglos XV-XVI): Estudio entonistórico de los
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