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Reservas inutilizables. Lecturas recomendadas Samuel Martín-Sosa

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Reservas inutilizables. Lecturas recomendadas Samuel Martín-Sosa

  1. 1. 22 Ecologista, nº 82, otoño 2014 Quemar las reservas fósiles probadas aumentaría la temperatura global más de 3ºC Reservasinutilizables, activosobsoletos Samuel Martín-Sosa Rodríguez Ya se sabía, pero los datos más recientes lo corroboran: no tiene sentido seguir buscando combustibles fósiles porque ni siquiera se deberían quemar gran parte de las reservas disponibles si queremos evitar un cambio climático catastrófico. Esta situación resta relevancia al debate sobre el pico del petróleo y pone el foco en otro lugar: el papel de las compañías energéticas privadas, que se siguen lucrando con unas reservas que no deberían poder extraer, y la urgencia absoluta de que los Gobiernos lleguen a un acuerdo vinculante que limite drásticamente las emisiones. Samuel Martín-Sosa Rodríguez, responsable de Internacional de Ecologistas en Acción S i de aquí a final de siglo la con- centración de CO2 eq (equiva- lentes de dióxido de carbono) en la atmósfera se mantiene entre 430 y 480 ppm [1], entonces tendremos un 66% de probabilidad de contener el aumento global de tempera- tura por debajo de 2 ºC. Ese es el umbral a partir del cual el cambio climático (que ya sucede) podría tomar un cariz mucho más severo e irreversible. Hay consenso científico al respecto [2]. Obviemos que ese porcentaje suena demasiado parecido a jugársela a cara o cruz, al aceptar un 34% de probabilidad de que ocurra lo contrario. Y obviemos también que cada vez más científicos apuestan por establecer un umbral de seguridad más bajo aún [3]. Porque al fin y al cabo lo que tenemos en mano es un acuerdo internacional firma- do en Cancún (México) en 2010 por los Gobiernos para no sobrepasar el aumento de esos 2 ºC a final de siglo respecto a los niveles preindustriales [4]. La Universidad de San Diego (EE UU) mide las concentraciones de CO2 en la atmosfera en la estación de Mauna Loa (Hawai) desde 1958 (Curva de Keeling) [5]. El 14 de mayo de 2013 por primera vez se registró en esta estación la icónica cifra de 400 ppm [6].Y en abril de este año, las concentraciones mensuales de CO2 [7] en la atmósfera ya superaron esta cifra para todo el hemisferio norte [8]. La tasa de crecimiento de la Curva ha sido aproximadamente de 2 ppm cada año como promedio durante la última década. Es importante recordar que hay un lapso de tiempo hasta que la temperatura glo- bal responde o se pone al día con el CO2 que los humanos ya hemos añadido a la atmósfera, por lo que las temperaturas seguirán aumentando durante muchos años después de que la cantidad de CO2 atmosférico se estabilice. Presupuesto de carbono La foto anterior nos aboca a la gran pre- gunta: ¿cuánto CO2 podemos todavía emitir a la atmósfera sin que crucemos ese umbral de los 2 ºC a final de siglo? O en términos más economicistas ¿qué presupuesto de carbono nos queda? Los climatólogos del IPCC cifraron en otoño de 2013 esa cantidad en 3.670 Gt [9] de CO2 [10] (para un 66% de probabilidad de conseguir el objetivo de 2 ºC). Y al parecer, desde el comienzo de la revolución industrial hasta 2011, ya habíamos emitido algo más de la mitad (1.890 Gt), lo cual arroja un presupuesto restante de 1.780 Gt. Según el IPCC el presupuesto disponible se encoge aún más, hasta las 1.010 Gt, si le hacemos sitio en el cálculo al calentamiento procedente de gases diferentes del CO2 (metano, óxi- do nitroso, CFC...) [11]. Si mantenemos el ritmo actual de emisión de más de 30 Gt al año, podemos seguir emitiendo CO2 solo durante los próximos 25-30 años aproximadamente. Sin embargo, si contabilizamos el CO2 incorporado en todas las reservas de com- bustibles fósiles ya conocidas y probadas 1
  2. 2. 23Ecologista, nº 82, otoño 2014 actualmente, que aún no han sido extraí- das, el potencial de emisión es de 2.860 Gt. Contrastando ambas cifras queda claro que no podemos utilizar todos los com- bustibles fósiles que nos quedan porque la emisión de CO2 a la atmósfera que ello implicaría superaría con creces el pre- supuesto del que disponemos. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya avanzó en su informe de 2012 que para cumplir los compromisos climáticos, al menos dos terceras partes de las reservas tendrían que quedarse bajo tierra [12]. Una apreciación: estas cifras no solo deberían servir por si solas para aparcar cualquier apuesta política por la búsque- da de nuevas reservas de combustibles fósiles –como las de gas de esquisto en toda Europa, o las prospecciones petro- líferas de Canarias o el Mediterráneo–, sino que convierten en estéril el debate sobre el pico del petróleo [13]. Aunque algunos autores se empeñen en negar su relevancia argumentando la capacidad de la innovación tecnológica para retardar su llegada hasta un futuro muy lejano, ten- drán que convenir en la irresponsabilidad que supone seguir apoyándonos en una fuente energética que, si nos queda algo de cordura, no podemos seguir usando. El primer factor limitante en este caso no parece que vaya a llegar por el lado de la disponibilidad de recursos sino por el de la posibilidad de utilizarlos. Coincidencia en las cifras Además del informe del IPCC, existen otros estudios que manejan presupuestos muy similares, con diferentes horquillas de cifras en función de la probabilidad de lograr el acuerdo de 2 ºC de Cancún. Así, Carbon Tracker y el Grantham Re- search Institute for Climate Change and the Environment calcularon en 2013 que disponemos de un presupuesto de 900 Gt de CO2 de aquí a mitad de siglo para tener un 80% de probabilidades de mantener el aumento por debajo de los 2 ºC, mientras que se podrían emitir hasta 1.075 Gt de CO2 si nos conformamos con un 50% de probabilidades de conseguir dicho objetivo [14] (ver tabla 1). Este presupuesto asume un escenario en el que se producirían grandes avances de reducción en la emi- sión de otros gases de efecto invernadero (como el metano) respecto a los niveles actuales. Sin embargo, considerando los datos más recientes sobre las emisiones de metano, no parece que podamos ser muy optimistas [15]. Ante semejante panorama, la tenta- ción de implorarle a la tecnología una solución mágica está cantada. De hecho la AIE muestra la ventana de la Captura y Almacenamiento de Carbono (CAC) como la opción para no tener que dejar esas reservas bajo tierra [12]. Sin embar- go, los proyectos de CAC parecen hacer aguas [17], y aun asumiendo el escenario idealizado de desarrollo de la CAC suge- rido por la AIE, los datos indican que solo aportarían un presupuesto adicional de CO2 de 125 Gt [14], con lo que la foto no cambia sustancialmente. ¿En manos de quién está ese CO2? Hemos dicho que si quemáramos todas la reservas a día de hoy conocidas y probadas (1P) [18], se emitirían 2.860 Gt de CO2 a la atmósfera. Esto es suficiente para produ- cir un aumento de 3 ºC de la temperatura global. Pero, ¿quién tiene esas reservas? La mayoría de las reservas están en manos de Gobiernos. Si traducimos las reservas en emisiones de CO2, según Carbon Tracker el potencial de emisión en manos de compañías privadas es tan solo de unas 762 Gt. Aun así, si lo comparamos con el presupuesto total de 900 Gt de CO2 calculado en ese estudio, y asumimos que las empresas privadas pretenderán quemar todas sus reservas probadas, eso deja muy poco margen para las reservas de propiedad estatal. Más allá de las reservas probadas, si consideramos también aquellas que las compañías esperan poder desarrollar pronto (reservas 2P) [19], vemos que el Tabla 1. Diferentes presupuestos de CO2 según la probabilidad de aumento de temperatura Aumento máximo de temperatura Presupuesto de CO2 para el período 2013-2049 [16] (Gt CO2) Probabilidad de no exceder el umbral de temperatura (ºC) 50% 80% 1,5 525 - 2,0 1.075 900 2,5 1.275 1.125 3,0 1.425 1.275 Fuente: Reelaborado a partir de [24] 1. Montones de carbón junto a la térmica de Velilla del Río Carrión. 2. Estación en Mauna Loa, donde se mide la concentración de CO2 en la atmósfera. 3. Las multinacionales energéticas querrán quemar todas sus reservas. 4. Las consecuencias del cambio climático cada vez son más obvias. 2 3 4
  3. 3. 24 Ecologista, nº 82, otoño 2014 Notas y referencias 1. Partes por millón. 2. The Physical Science Basis, AR5, WG1, IPCC 2013 http://www.ipcc.ch/report/ar5/wg1/ 3. “UN's 2C target will fail to avoid a climate disaster, scientists warn”, The Guardian, 3 dic 2013 http://www.theguardian.com/environment/2013/dec/03/ un-2c-global-warming-climate-change 4. Acuerdos de Cancún, NNUU, 2010 http://cancun.unfccc.int/ 5. http://keelingcurve.ucsd.edu/ 6. Heat-Trapping Gas Passes Milestone, Raising Fears http://tinyurl.com/ccfnkpk 7. Hablamos aquí solo de CO2, no de CO2 equivalentes. Esto es relevante porque hay que añadirle la contribución de otros gases de efecto invernadero como el metano, que es y será cada vez mayor en un contexto energético de fuerte apuesta por el gas natural (ver nota 16). 8. Las concentraciones de CO2 superan 400 partes por millón en todo el hemisferio norte. Organización Meteorológica Mundial, 26 mayo 2014. http://www.wmo.int/pages/mediacentre/press_releases/pr_991_es.html 9. Gt, gigatoneladas: Miles de millones de toneladas. 10. The Physical Science Basis, Informe del grupo de Trabajo 1 del IPCC, Informe de la quinta evaluación, Resumen para políticos, pág. 27 sept 2013 http://www.climatechange2013.org/images/report/WG1AR5_SPM_FINAL.pdf 11. Este dato proviene de la estimación científica de que en un escenario de aumento de 2 ºC, un 0,4 ºC de aumento provengan de gases diferentes al dióxido de carbono, lo cual deja un aumento de 1,6 ºC que será provocado por el CO2, correspondiéndose con una cantidad de 2.900 Gt de dicho gas. 12. World Energy Outlook 2012, Resumen Ejecutivo, Agencia Internacional de la Energía http://www.iea.org/publications/freepublications/ publication/Spanish.pdf 13. El cénit del petróleo y de los combustibles fósiles y sus críticos. Antonio García-Olivares, 2014 http://crashoil.blogspot.com.es/2014/03/realmente-es-inmimente-el-peak-oil.html 14. Unburnable carbon 2013: Wasted capital and stranded assets, Carbon Tracker Initiative and Grantham Research Institute on Climate Change and the Environment, 2013 http://www.carbontracker.org/site/wastedcapital 15. Cada vez más estudios apuntan a que las emisiones reales de metano, particularmente en las explotaciones de gas natural –en auge a causa del fracking–, son bastante superiores a lo estimado, al tiempo que el IPCC (ver nota 10) ha revisado el potencial de calentamiento del metano, concluyendo que también es mayor de lo que pensábamos hasta ahora. Para más información consultar: “El gas que ralentiza” Samuel Martín-Sosa, Energías Renovables, junio 2014. 16. Es importante resaltar que la práctica totalidad de esa emisión de CO2 a la atmósfera “debe” producirse durante la primera mitad de siglo. En la segunda mitad, según el estudio de Carbon Tracker, apenas se podrían emitir 75 Gt de CO2 (si queremos conservar un 80% de posibilidades de no superar el aumento de 2 ºC), lo que equivale a dos años de emisión a los niveles actuales. 17. La aventura de la captura y el almacenamiento de carbono llega a su fin. http://www.ecologistasenaccion.es/article26251.html 18. Reservas Probadas (1P) se refiere a yacimientos para los cuales existe un 90% de probabilidad de que puedan ser extraídos de manera rentable. Ver: Gas de esquisto en España, Jesús Garijo, Ecologista 77. http://www.ecologistasenaccion.org/article26536.html#nb2-4 19. Reservas Probadas y Probables (o reservas 2P): yacimientos para los cuales existe un 50% de probabilidad de que puedan ser extraídos de manera rentable (ver referencia de nota 18). 20. Unburnable carbon: Rational Investment for sustainability, NEF, 2012 http://b.3cdn.net/nefoundation/4335af2e57cdeaefb7_2rm6b0e81.pdf 21. Los accionistas miran con lupa el rendimiento de su cartera respecto a un determinado parámetro, sin prestar atención al valor fundamental del activo, que está en riesgo en la transición a una economía baja en carbono. 22. Stranded Carbon Assets. Why and how risks should be incorporated in investment analysis. Generation Foundation, 2013 http://genfound.org/media/pdf-generation-foundation-stranded-carbon-assets-v1.pdf 23. Divestment may protect from 40-60% overvaluation of fossil fuel stock. http://tinyurl.com/o4wshfz 24. http://carbontracker.live.kiln.it/Unburnable-Carbon-2-Web-Version.pdf 25. El fracking absorbe la inversión de las renovables en EE UU. http:// fractura-hidraulica.blogspot.com.es/2014/07/el-fracking-absorbe-la-inversion-de-las.html potencial de emisión de CO2 en manos privadas es mayor todavía. Si todas estas reservas 2P se desarrollan comercialmente el potencial de emisión de CO2 en manos privadas se doblaría hasta 1.541 Gt. Podemos por tanto decir, que si se cumplen los planes que actualmente tie- nen las compañías energéticas en cuanto a explotación y desarrollo de reservas fósiles, las emisiones que se producirán (1.541Gt CO2) no solo superarán el presupuesto que teníamos para conservar tan solo un 50% de probabilidades de conseguir el objetivo de los 2 ºC (1.075 Gt CO2) sino que superarán la cantidad necesaria para provocar un aumento de temperatura su- perior a los 3 ºC (1.425 Gt CO2) (ver tabla 1). Y eso considerando que los Gobiernos, por responsabilidad climática, dejaran sus reservas en el subsuelo sin tocar. Una burbuja de carbono Si prorrateáramos el presupuesto total de carbono entre los propietarios de las reservas probadas (Gobiernos y empresas), las empresas tendrían derecho a emitir tan solo unos 125-275 Gt de CO2 (es decir un 20-40% de su potencial actual –762 Gt–). Ante semejante panorama cabe pregun- tarse si los accionistas de dichas empresas saben que el 60-80% de las reservas de gas, carbón y petróleo en la cartera de su compañía no se podrán quemar nunca. Podría pensarse que existe un desconoci- miento en los mercados financieros sobre el valor real de las compañías energéticas; muchos productos financieros importantes como las pensiones están ancladas a unas reservas que de forma razonable nunca podrán explotarse [20]. El cortoplacismo endémico de los mer- cados financieros no permite considerar los riesgos inherentes de unos activos que, si pretendemos que los compromi- sos climáticos se lleven a la práctica, se han convertido en tóxicos u obsoletos al perder su valor [21]. Se asume implícita- mente, basándose en los comportamientos pasados del mercado, que las empresas seguirán ad infinitum desarrollando y ven- diendo combustibles fósiles y que el capital obtenido se utilizará para reemplazar las reservas con nuevos descubrimientos. Las reservas están en el subsuelo pero su valor ya se vende en la superficie. Un análisis del HSBC sugiere que la valoración de las acciones podría reducirse un 40-60% en un escenario de bajas emisiones. Pende por tanto sobre los inversores la amenaza de una burbuja de carbono que inexo- rablemente estallará si se quiere limitar realmente las emisiones. Hay informes que sugieren que tomando medidas encaminadas a una mayor regula- ción y supervisión de los mercados se podría reconducir paulatinamente la situación, produciendo una reubicación del capital de los inversores en activos bajos en carbono [22]. Algunas ciudades importantes como San Francisco, Seattle o Vancouver, ya sea por prudencia financiera o por responsabi- lidad política, han iniciado procesos para desinvertir en combustibles fósiles [23]. Sin embargo, esta no parece ser la tendencia general. En 2012 las empresas de gas y petróleo se gastaron 647.000 millones de dólares en buscar nuevas reservas y en el desarrollo de tecnología extractiva, y se prevé que en la próxima década se gasten un total de 6 billones de dólares [24]. Un camino diametralmente opuesto al necesario para avanzar hacia las renovables, cuya inversión descendió en EE UU en 2013 un 5% respecto al año anterior [25]. Las compañías energéticas ac- túan como si fueran a poder quemar todas esas reservas porque realmente no hay nada sobre la mesa que se lo impida. Correspon- de a los Gobiernos actuar en consonancia con los datos científicos y poner en marcha medidas firmes para producir una transición energética urgente, para la cual queda cada vez menos tiempo.

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