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VIOLENCIA FAMILIAR
TRABAJO MONOGRÁFICO
ELABORADO POR:
HIDALGO NICHO
EDUARDO ALEJANDRO
2
ÍNDICE
Introducción……………………………………………….……………………..
1. Violencia…………………………………………………………………………
1.1. Preludio……………………………………………...
3
INTRODUCCIÓN
La violencia familiar es uno de los problemas que mayor incidencia tiene en el mundo,
donde nuestro país no...
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  1. 1. 1 VIOLENCIA FAMILIAR TRABAJO MONOGRÁFICO ELABORADO POR: HIDALGO NICHO EDUARDO ALEJANDRO
  2. 2. 2 ÍNDICE Introducción……………………………………………….…………………….. 1. Violencia………………………………………………………………………… 1.1. Preludio……………………………………………………………………….. 1.2. ¿Qué es la violencia?................................................................................. 1.3. Tipos de Violencia…………………………………………………………….. 1.3.1. Violencia Física………………………………………………………………… 1.3.2. Violencia Psicológica………………………………..…………….. 1.3.2.1. El maltrato psicológico…………………………………………. 1.3.2.2. El acoso psicológico………………………………………….. 1.3.2.3. La manipulación mental…………………………………….. 1.3.3. Violencia Sexual……………………………………………………. 1.3.3.1. Factores de riesgo en la violencia Sexual……………………… 1.3.3.2. Prevención de la violencia sexual……………………………… 2. Violencia Familiar……………………………………………………………. 2.1. Preludio…………………………………………………………………… 2.2. Tipos de Violencia en la Familia………………………………………… 2.2.1. Violencia Infantil…………………………………………………… 2.2.2. Violencia en el Adulto Mayor……………………………………… 2.2.3. Violencia contra la Mujer…………………………………………. Conclusiones………………………………………............................................... Anexos……………………………………………………………………………. Violencia contra el menor de edad……………………………………………. Violencia contra el Adulto Mayor……………………………………………. Violencia contra la mujer……………………………………………………… Bibliografía…………………………………………………………………………. Pág. 3 4 4 4 5 5 5 6 7 8 8 8 9 11 11 12 12 15 17 19 20 20 21 23 24
  3. 3. 3 INTRODUCCIÓN La violencia familiar es uno de los problemas que mayor incidencia tiene en el mundo, donde nuestro país no es la excepción. En el Perú existen distintos organismos gubernamentales y no gubernamentales encargados de erradicar la violencia familiar en el país y de ayudar a quienes la padecen. Tal es el caso del CEM (Centro de Emergencia Mujer) donde se puede encontrar una rica información sobre el asunto en nuestro país. El congreso de la República del Perú promulgó la ley Nº 27306 que protege a las personas víctimas del maltrato familiar. Esta ley comprende de 29 artículos, cuyo contenido puede ser consultado en la página virtual del Congreso de la República. Se ha encontrado una gran cantidad de información sobre este tema, sobre todo del tipo de violencia psicológica, que a nuestro entender, es el más importante de los tres tipos de violencia mencionados en esta monografía. Ya que causa daños psicológicos en la persona que la padece y es el más peligroso puesto que derrumba a la víctima lentamente y su detección inmediata es casi imposible. En la presente monografía se ha tratado de centrarnos principalmente al maltrato del adulto mayor, proporcionando datos estadísticos tomados del CEM para enriquecer el texto mostrado. También se proporcionan tablas estadísticas del maltrato hacia los niños y solo se toca brevemente el tema de la violencia contra la mujer por considerar que está ampliamente difundido.
  4. 4. 4 CAPÍTULO I VIOLENCIA 1.1. Preludio No hay país ni comunidad a salvo de la violencia. Las imágenes y las descripciones de actos violentos invaden los medios de comunicación. Está en nuestras calles y en nuestros hogares, en las escuelas, los lugares de trabajo y otros centros. Es un azote ubicuo que desgarra el tejido comunitario y amenaza la vida, la salud y la felicidad de todos nosotros. Cada año, más de 1,6 millones de personas en todo el mundo pierden la vida violentamente. Por cada persona que muere por causas violentas, muchas más resultan heridas y sufren una diversidad de problemas físicos, sexuales, reproductivos y mentales. La violencia es una de las principales causas de muerte en la población de edad comprendida entre los 15 y los 44 años, y la responsable del 14% de las defunciones en la población masculina y del 7% en la femenina, aproximadamente. La violencia está tan presente, que se la percibe a menudo como un componente ineludible de la condición humana, un hecho ineluctable ante el que hemos de reaccionar en lugar de prevenirlo. Suele considerarse, además, una cuestión de «ley y orden», en la que el papel de los profesionales de la salud se limita a tratar las consecuencias. Pero estos supuestos están cambiando, gracias al éxito de fórmulas de salud pública aplicadas a otros problemas sanitarios de origen medioambiental o relacionados con el comportamiento, como las cardiopatías, el consumo de tabaco y el virus de la inmunodeficiencia humana/síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA).1 1.2. ¿Qué es violencia? Existen múltiples definiciones de violencia, en especial las que relacionan con la imposición de fuerza física. Sin embargo, la violencia es un concepto mucho más global y complejo que se refiere a: "cualquier acto de comisión u omisión y cualquier condición que resulte de dichos actos, que prive a los sujetos de igualdad de derechos y libertades e interfiera con su máximo desarrollo y libertad de elegir". La violencia no es universal ni inevitable, ni es instintiva, de hecho hay individuos y grupos que muestran un alto grado de violencia, y otros individuos y grupos que muestran muy poca. Otros factores que pueden favorecerla son las condiciones de frustración. Así por ejemplo, se ha visto que los casos de violencia doméstica, aumentan en condiciones de miseria, de desempleo, o en el caso de nuestro país, en que el índice de denuncias por agresión doméstica se incrementa notablemente después de los partidos de fútbol en los hogares de los aficionados perdedores.2 Según el Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud la violencia se define como un fenómeno sumamente difuso y complejo cuya definición no puede tener exactitud científica, ya que es una cuestión de apreciación. La noción de lo que son comportamientos aceptables e inaceptables, o de lo que constituye un daño, está influida por la cultura y sometida a una continua revisión a medida que los valores y las normas sociales evolucionan.1
  5. 5. 5 1.3. TIPOS DE VIOLENCIA En la violencia familiar los tipos de violencia más recurrentes dentro del núcleo familiar son la violencia física, la psicológica y la sexual. Todas ellas, contribuyen a la destrucción del individuo si es que no se detiene a tiempo o, mejor aún, es detectada antes de que empiece. 1.3.1. VIOLENCIA FÍSICA: Comprende todas aquellas agresiones que reciba la persona por parte de cualquier familiar o allegado. Estas agresiones usualmente se dan dentro del contexto del castigo. El castigo corporal o físico es el uso de la fuerza física con la intención de causar algún grado de dolor o malestar para disciplinar, corregir, controlar, cambiar el comportamiento o en la creencia que se está educando y criando a los niños.(Save de Children) Se consigna, dentro de violencia física, las siguientes modalidades: Puntapiés o patadas, puñetazos, bofetadas, jalones de cabello, empujones, tirar al suelo, golpes con palos, leñas, maderas, bastones, ahorcamiento o intento de asfixia, latigazos, correazos, pegar con sogas, heridas con arma punzo cortante o arma de fuego, golpes con otros objetos contundentes(piedras, fierros, botellas, herramientas, otras agresiones físicas con el cuerpo (arañazos, mordeduras, rodillazos, cabezazos, pisotones etc) y otros. Asimismo está incluida la categoría de negligencia: como todo aquel descuido o abandono que produzca daño o lesión física (MINDES, 2004). 1.3.2. VIOLENCIA PSICOLÓGICA: La violencia psicológica no es una forma de conducta, sino un conjunto heterogéneo de comportamientos, en todos los cuales se produce una forma de agresión psicológica. Es un anuncio de la violencia física. Peor, muchas veces, que la violencia física. Porque el anuncio es la amenaza suspendida sobre la cabeza de la víctima, que no sabe qué clase de violencia va a recibir. La amenaza se distingue de la agresión, pero la amenaza es una forma de agresión psicológica. Cuando la amenaza es dañina o destructiva directamente, entra dentro del campo de la conducta criminal, la que está penada por la ley. En todos los casos, es una conducta que causa un perjuicio a la víctima. Puede ser intencionada o no intencionada. Es decir, el agresor puede tener conciencia de que está haciendo daño a su víctima o no tenerla. Eso es desde el punto de vista psicológico. Desde el punto de vista jurídico, tiene que existir la intención del agresor de dañar a su víctima. La violencia física produce un traumatismo, una lesión u otro daño y lo produce inmediatamente. La violencia psicológica, vaya o no acompañada de violencia física, actúa
  6. 6. 6 en el tiempo. Es un daño que se va acentuando y consolidando en el tiempo. Cuanto más tiempo persista, mayor y más sólido será el daño. Además, no se puede hablar de maltrato psicológico mientras no se mantenga durante un plazo de tiempo. Un insulto puntual, un desdén, una palabra o una mirada ofensivas, comprometedoras o culpabilizadoras son un ataque psicológico, pero no lo que entendemos por maltrato psicológico. Para que el maltrato psicológico se produzca, es preciso, por tanto, tiempo. Tiempo en el que el verdugo asedie, maltrate o manipule a su víctima y llegue a producirle la lesión psicológica. Esa lesión, sea cual sea su manifestación, es debida al desgaste. La violencia, el maltrato, el acoso, la manipulación producen un desgaste en la víctima que la deja incapacitada para defenderse. Las modalidades consignadas en la ficha de registro son: gritos, insultos, indiferencia, rechazo, desvalorización y humillación, amenazas de daño o muerte a la victima, impedimento de estudiar y/o recibir visitas estudiar o salir y el abandono.1 La violencia psicológica tiene mil caras. Algunas son obvias, otras, prácticamente imposibles de determinar como tales. Pero todas las formas de maltrato y acoso psicológico dejan su secuela. Por sus características, pueden agruparse en tres grandes categorías: 1.3.2.1. El maltrato psicológico: Tiene dos facetas que pueden llamarse maltrato pasivo y maltrato activo. El maltrato pasivo: Es la falta de atención hacia la víctima, cuando ésta depende del agresor, como sucede con los niños, los ancianos y los discapacitados o cualquier situación de dependencia de la víctima respecto al agresor. Hay una forma importante de maltrato pasivo, que es el abandono emocional. Ancianos, menores o discapacitados abandonados por sus familias en instituciones que cuidan de ellos, pero que jamás reciben una visita, una llamada o una caricia. Víctimas de abandono emocional son los niños que no reciben afecto o atención de sus padres, los niños que no tienen cabida en las vidas de los adultos y cuyas expresiones emocionales de risa o llanto no reciben respuesta. Son formas de maltrato no reconocido. El maltrato activo: Es un trato degradante continuado que ataca a la dignidad de la persona. Los malos tratos emocionales son los más difíciles de detectar, porque la víctima muchas veces no llega a tomar conciencia de que lo es. Otras veces toma conciencia, pero no se atreve o no puede defenderse y no llega a comunicar su situación o a pedir ayuda.1 1.3.2.2 El acoso psicológico: Es una forma de violencia que se ejerce sobre una persona, con una estrategia, una metodología y un objetivo, para conseguir el derrumbamiento y la destrucción moral de la víctima. Acosar psicológicamente a una persona es perseguirla con críticas, amenazas, injurias, calumnias y acciones que pongan cerco a la actividad de esa persona, de forma que
  7. 7. 7 socaven su seguridad, su autoafirmación y su autoestima e introduzcan en su mente malestar, preocupación, angustia, inseguridad, duda y culpabilidad. Para poder hablar de acoso tiene que haber un continuo y una estrategia de violencia psicológica encaminados a lograr que la víctima caiga en un estado de desesperación, malestar, desorientación y depresión, para que abandone el ejercicio de un derecho. Hay que poner de relieve que una de las estrategias del acosador es hacer que la víctima se crea culpable de la situación y, por supuesto, que así lo crean todos los posibles testigos. La segunda condición imprescindible para que se produzca el acoso moral es la complicidad implícita o el consentimiento del resto del grupo, que, o bien colaboran, o bien son testigos silenciosos de la injusticia, pero callan por temor a represalias, por satisfacción íntima o simplemente por egoísmo: "mientras no me toque a mí". En muchas ocasiones, la víctima apenas tiene conciencia de que lo es y ni siquiera es capaz de verbalizar lo que está sucediendo. Solamente percibe una sensación desagradable, insuficiente para ella como para calificar el caso de acoso.2 El acoso afectivo: Dentro del acoso psicológico, hay que hablar del acoso afectivo, que es una conducta de dependencia en la que el acosador depende emocionalmente de su víctima hasta el punto de hacerle la vida imposible. El acosador devora el tiempo de su víctima o bien la devora con sus manifestaciones continuas y exageradas de afecto y sus demandas de afecto. En cualquiera de los casos, el acosar le roba a su víctima la intimidad, la tranquilidad y el tiempo para realizar sus tareas o para llevar a cabo sus actividades, porque el acosador la interrumpe constantemente con sus demandas y, apenas la deja respirar entre petición y petición, pero siempre con mimos, con arrumacos y con caricias inoportunas y agobiantes. Si la víctima rechaza someterse a esta forma de acoso, el verdugo se queja, llora, se desespera, implora, amenaza con retirarle su afecto o con "cometer una tontería", llegando incluso a intentos de suicidio y a explosiones realmente espectaculares que justifica diciendo que todo lo hace por cariño. Esto supone añadir el chantaje afectivo a la estrategia de acoso. Esta forma de violencia supone el desconocimiento del valor de la víctima como ser humano, en lo que concierne a su libertad, a su autonomía, a su derecho a tomar decisiones propias acerca de su propia vida y de sus propios valores. La manipulación mental puede comprender el chantaje afectivo. En la manipulación se da una relación asimétrica entre dos o más personas. Es asimétrica porque una da y la otra recibe, una gana y la otra pierde. Las tácticas de manipulación incluyen amenazas y críticas, que generan miedo, la culpa o vergüenza encaminados a movilizar a la víctima en la dirección que desea el manipulador. 1.3.3. VIOLENCIA SEXUAL: La violencia sexual se define en el Informe mundial sobre la violencia y la salud como “todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona, independientemente de la relación de ésta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y el lugar de trabajo".1 La violencia sexual abarca el sexo bajo coacción de cualquier tipo incluyendo el
  8. 8. 8 uso de fuerza física, las tentativas de obtener sexo bajo coacción, la agresión mediante órganos sexuales, el acoso sexual incluyendo la humillación sexual, el matrimonio o cohabitación forzados incluyendo el matrimonio de menores, la prostitución forzada y comercialización de mujeres, el aborto forzado, la denegación del derecho a hacer uso de la anticoncepción o a adoptar medidas de protección contra enfermedades, y los actos de violencia que afecten a la integridad sexual de las mujeres tales como la mutilación genital femenina y las inspecciones para comprobar la virginidad. Puede existir violencia sexual entre miembros de una misma familia y personas de confianza, y entre conocidos y extraños. La violencia sexual puede tener lugar a lo largo de todo el ciclo vital, desde la infancia hasta la vejez, e incluye a mujeres y hombres, ambos como víctimas y agresores. Aunque afecta a ambos sexos, con más frecuencia es llevada a cabo por niños y hombres a niñas y mujeres. 1.3.3.1. Factores de riesgo en la violencia sexual Existen muchos factores que aumentan el riesgo de que alguien sea coaccionado con fines sexuales o de que fuerce sexualmente a otra persona. Algunos de estos factores están relacionados con las actitudes, creencias y conductas de los individuos implicados, mientras que otros están muy arraigados en el entorno social, incluyendo las esferas de los iguales, la familia, la comunidad y la sociedad. Tales factores influyen no solamente en las probabilidades de sufrir violencia sexual, sino también en la reacción ante ella. El Informe mundial sobre la violencia y la salud presenta los siguientes grupos de factores de riesgo para la violencia sexual: 1. OMS (2002) Informe mundial sobre la Violencia y la Salud Factores que aumentan la vulnerabilidad de las mujeres Factores que aumentan el riesgo de que los hombres cometan violación Nivel individual  ser joven  consumir alcohol o drogas  tener problemas de salud mental, en particular síndrome de estrés postraumático  haber sufrido una violación o abusos sexuales con anterioridad  consumir alcohol o drogas  tener actitudes y creencias que apoyan la violencia sexual, incluyendo tener fantasías sexuales coercitivas y culpar a las mujeres por excitarles  presentar un patrón de conducta impulsivo, antisocial y hostil hacia las mujeres  haber sufrido abusos sexuales durante la niñez En América Latina la violencia sexual contra las mujeres en América Latina es uno de los problemas más graves de salud pública y derechos humanos en la región. Estudios de la OPS/OMS muestran que más del 36% de las chicas y el 29% de chicos han sufrido abuso sexual infantil. 1 1.3.3.2. Prevención de la violencia sexual
  9. 9. 9 Las respuestas para prevenir o responder a la violencia sexual están bastante limitadas y la mayoría no se han evaluado. Además, ya que la mayoría de las intervenciones se han desarrollado y se han puesto en práctica en países industrializados, se desconoce su relevancia en otros ámbitos. Es necesario utilizar las estrategias preventivas prometedoras también en ámbitos que tienen escasos recursos y evaluarlas para determinar su eficacia. Debe existir prevención primaria en los múltiples niveles en los que se sitúan los factores de riesgo, desde el nivel individual, hasta el de la relación, la comunidad y la sociedad. Según el Informe mundial sobre la violencia y la salud, entre las estrategias prometedoras a nivel individual o de la relación se encuentran los programas de formación sobre promoción de la salud sexual y reproductiva que incluyen cuestiones de género y prevención de la violencia contra la mujer, además de los programas en los que se trabaja con las familias a lo largo de las etapas de desarrollo de los menores para promover una infancia y adolescencia rica, enriquecedora e igualitaria. También parece mostrar resultados prometedores trabajar con hombres a nivel comunitario para que cambien el concepto de masculinidad y en el ámbito escolar para transformar las relaciones de género y convertirlas en interacciones igualitarias y sin violencia. Las reformas legales y de políticas que aseguran la igualdad de género y la protección de las víctimas de la violencia sexual también son medidas importantes para promover normas de género igualitarias. Prevención secundaria y terciaria. La mayoría de los planes de acción sobre la violencia sexual llevados a cabo hasta ahora se han concentrado en la prevención secundaria y terciaria destinada a reducir el daño físico y psicosocial que sufren las víctimas de violencia sexual. Parece que se realiza muy poco trabajo orientado hacia la salud pública y basado en utilizar estrategias de prevención secundaria y terciaria con los perpetradores. En cuanto a la prevención terciaria, los profesionales de la salud se encuentran en una posición única para reconocer, documentar y responder a los casos individuales de agresión sexual. Las personas que han sufrido agresiones a menudo solicitan asistencia médica, incluso cuando se nieguen a revelar el suceso violento. Los trabajadores de la salud pueden proporcionar a las víctimas de agresión sexual unos servicios de salud amplios y que tengan en cuenta las cuestiones de género para que se puedan enfrentar a las consecuencias que la agresión supone para su salud física y mental, incluyendo la prueba de embarazo, las pruebas de detección de enfermedades de transmisión sexual y su prevención, el tratamiento de lesiones y el apoyo psicológico. El sector de la salud también puede funcionar como un importante centro de coordinación de otros servicios que la víctima pueda necesitar, como la asistencia social y jurídica. Los trabajadores de la salud especializados pueden recoger y documentar las pruebas necesarias para establecer las circunstancias de la violación, la identidad del perpetrador y las consecuencias del suceso. Estas pruebas pueden ser cruciales para el enjuiciamiento de los casos de agresión sexual. El sector de la salud también debe contribuir a la vigilancia de la violencia sexual documentando el quién, qué, cuándo y cómo de todos los casos que se presenten, en un formato que mantenga en el anonimato a la víctima y al agresor. Esta información se puede transmitir posteriormente a otros sectores que son responsables de la prevención primaria y puede utilizarse para dar luz a las intervenciones situacionales destinadas a áreas de alto riesgo, así como a la intervención psicosocial dirigida a los grupos de población de alto riesgo. Sin embargo existe una gran desproporción entre las necesidades de servicios de las víctimas
  10. 10. 10 de violencia sexual y el nivel de servicios de salud que la mayoría de los países actualmente ofrecen en tales casos. Es necesario proporcionar directrices para fortalecer la capacidad que el sector de la salud tiene para responder a las personas que han sufrido violencia sexual. CAPÍTULO IIVIOLENCIA FAMILIAR 2.1. PRELUDIO La violencia familiar en el Perú se ha convertido en un grave problema social y de salud cuyas víctimas son en su mayoría mujeres. Este tipo de violencia no es un hecho aislado ni privado, forma parte de un sistema macro que establece un conjunto de relaciones sociales y valores culturales que ubican a la mujer en situación de subordinación y dependencia respecto del varón. La violencia doméstica atraviesa todas las fronteras raciales, religiosas, educativas y socioeconómicas (Garrido, 2006). Este tipo de violencia generalmente no es reportado por parte de las víctimas lo que la convierte en un silencioso pero eficaz asesino. En estos últimos años se ha venido dando una serie de programas y leyes en defensa de los derechos del niño y la mujer. Sin embargo, ¿Eso nos asegura el bienestar?, ¿Acaso estos programas y leyes bastarán para cesar los maltratos físicos y psicológicos que se producen día a día contra ellos? Es necesaria una protección legal, pero es urgente que nuestra sociedad adquiera nuevos y mejores hábitos de crianza y convivencia. Aún en la posibilidad de parecer alarmista, es menester una reeducación en cuanto al trato familiar, el que lamentablemente para muchos está caracterizado por la violencia, el rechazo y la indiferencia. La Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, elaborada el 20 de diciembre de 1993, define este tipo de agresiones "como todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada". Aunque cada vez más personas solicitan asistencia profesional para enfrentar las diversas formas de violencia familiar, tal como se reflejan en el Servicio de orientación y consejería telefónica en salud (Infosalud), del Ministerio de Salud (Minsa, 2006), las cifras son alarmantemente notorias, por ejemplo en el año 2005, la ONG Manuela Ramos atendió 3,747 casos de violencia familiar; en el Instituto de Medicina Legal hubo 82,021 reconocimientos clínicos y en la Policía Nacional del Perú se atendió 58 mil denuncias por violencia familiar, de los cuales 35,190 son por agresión física y 22,860 por maltrato psicológico; en el primer trimestre del 2006 se han producido 21,966 denuncias. “Todos los días se presentan casos de violencia. Las personas que en su mayoría llaman son mujeres que se quejan de maltrato físico, psicológico y económico”, (Rodríguez, 2006). A pesar de esta ley elaborada en 1993, que convirtió al Perú en uno de los primeros países latinoamericanos en pronunciarse sobre este tipo de violencia, esta no ha dado los resultados esperados. Posteriormente fue reforzada en los años 1997 y 2000, intentando establecer un procedimiento diferente y rápido para tratar estos casos buscando definir con mayor claridad las funciones y responsabilidades de los funcionarios del sistema de justicia encargados de
  11. 11. 11 ver dichos casos, los cuales no han dado los resultados que se esperaba. Se debe destacar, además, la creación de las doce comisarías de la mujer para atender específicamente la violencia familiar y la creación de secciones especializadas dentro de las demás comisarías con el mismo objetivo. (Garrido, 2006). 2.2. TIPOS DE VIOLENCIA EN LA FAMILIA Existen diversos tipos de violencia en la familia, generalmente estos están separados según el grupo etareo o alguna condición o impedimento que involucre a algún miembro de la familia. La violencia infantil y contra la mujer son las más difundidas en nuestro medio, dejando de lado la violencia contra el adulto mayor y otras, como la violencia contra el discapacitado o la violencia económica. En la presente monografía no se mencionara la violencia contra el discapacitado ni la violencia económica y nos centraremos en: La violencia infantil (Por ser los que poseen más importancia), la violencia contra la mujer (Por ser la más difundida aunque no se incluirán datos estadísticos) y la violencia contra el adulto mayor, ya que se cree que es un tipo de violencia familiar muy difundido y menos denunciado por que los adultos mayores carecen de medios de movilidad u otras causas. 2.2.1. VIOLENCIA INFANTIL Nuestro país cuenta con más de 11 millones de niños, niñas y adolescentes, y se calcula que miles de ellos son maltratados dentro de sus familias o han sido víctimas de abusos sexuales. La Encuesta Nacional de Demografía y Salud Familiar para el año 2000 señalaba que un 41.2% de los padres biológicos recurre a los golpes para corregir o castigar al niño; el porcentaje de niños menores de 15 años afectados por violencia que registra la OGE- MINSA, llega al 61% en todo el país1; la Defensoría del Niño y Adolescente2 reportó 4,011 casos de menores de 18 años víctimas de maltrato físico, psicológico y de negligencia, mientras una investigación en el Cusco3 señala que un tercio de los padres y la mitad de las madres agreden a los niños y la cuarta parte de dichas mujeres utilizan algún objeto para maltratar. La baja tasa de denuncias y la escasez de registros que den cuenta de esta problemática, son dos de los principales factores que impiden conocer la verdadera magnitud de este problema, en tanto el castigo físico y/o psicológico que los padres y tutores imparten al niño o adolescente para educarlo o corregirlo no es considerado como violencia sino como legítimo ejercicio de su rol de padres, que no suele ser reportado sino sólo cuando ha generado lesiones que demandan atención médica; según estimaciones, un 30 % de los casos de maltrato han sido detectados en los centros de salud y hospitales. Los patrones socioculturales que consideran a los golpes como un mecanismo eficaz para educar al niño, la legitimización de la violencia como forma de resolver conflictos, donde las relaciones están reguladas por un orden jerárquico basado en el poder y la dominación, constituyen el marco que circunscribe esta problemática. Recientes estudios nos muestran el abuso sexual encubierto, que ocurre dentro del ámbito familiar, donde el número de denuncias son tan solo una pequeña parte de la real magnitud del problema. El estudio multicéntrico de la OMS señala que en Lima y Cusco el 20% de
  12. 12. 12 mujeres encuestadas señaló haber sido víctimas de abuso sexual antes de los 15 años, principalmente por parte de un familiar. Ocho de cada diez casos de abuso sexual tienen como victimario a un miembro del entorno familiar de la víctima y seis de cada diez embarazos en niñas de 11 a 14 años son producto de incesto o violación.1 Lo consignado en la Ley 26260, que está formulado en términos generales, requiere adaptarse al contexto de los niños, niñas y adolescentes, para lo que se ha tomado de referencia la definición de maltrato de UNICEF. Se entiende a los menores víctimas del maltrato y el abandono como aquel segmento de la población conformado por niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años que "sufren ocasional o habitualmente actos de violencia física, sexual o emocional, sea en el grupo familiar o en las instituciones sociales, que puede ser ejecutado por omisión, supresión o trasgresión de los derechos individuales y colectivos, pudiendo existir el abandono completo o parcial. Según los datos registrados del CEM (Centro de Emergencia Mujer) el 16% de los casos atendidos en el año 2004 fueron menores de edad la cifra reportada para el período enero de 2002 a junio de 2003 fue de 7,011 niños, niñas y adolescentes atendidos en los CEM por algún tipo de violencia sufrida en el ámbito familiar, así como por agresiones o abusos sexuales de terceros. De este grupo, los niños de 0 a 5 años de edad constituyen el 3% del total de casos atendidos en los CEM (1,165 casos); los de 6 a 11 años, el 5% (2,344 casos); mientras que los adolescentes, el 8% (3,502 casos).2 El CEM atiende casos en varias regiones del país debido a que tienen oficinas en casi todas las regiones. La región que más número de casos presento fue la capital de Lima con 2421 casos atendidos de un total de 7011 casos. Esta cifra no necesariamente nos indica que existe mayor violencia familiar en Lima y Callao, sino que los programas contra la violencia son más dfundidos y por lo tanto tienen más éxito que en las demás regiones del país. Cabe resaltar que los datos fueron recoplidados entre los años 2002 y 2003 por lo que las regiones siguen teniendo el nombre de departamentos. De acuerdo a las estadísticas de los CEM, los principales ejecutores del maltrato físico y psicológico a niños y adolescentes son los progenitores (68.28%); les siguen, en menor proporción, otros familiares (tíos, abuelos, hermanos, primos etcétera) que viven con ellos, y finalmente otras personas allegadas o vinculadas al hogar. Esto parece demostrar que son las personas encargadas de brindar protección y afecto a los niños las que cotidianamente los maltratan. Así, el porcentaje de niños maltratados por sus progenitores se eleva en el grupo de niños de 6 a 12 años a 78.4% en lo referente a denuncias por golpes y 88% en el caso de menores de 6 años. El maltrato que los niños reciben de los padres generalmente se da en el contexto del castigo: los progenitores asumen que es su legítimo derecho castigar y/o corregir al niño mediante
  13. 13. 13 agresiones físicas; la falta de otros recursos comunicativos torna la situación en cotidiana y frecuente. Los casos de niños maltratados por sus padres que han sido reportados al CEM revelan, por un lado, un proceso de toma de conciencia de la situación de maltrato, de cuestionamiento a la conducta abusiva del adulto; pero también que las agresiones físicas y psicológicas han excedido el límite y han puesto en peligro la integridad de la persona afectada.1 2.2.2. VIOLENCIA EN EL ADULTO MAYOR Las tendencias demográficas actuales nos indican que el mundo asiste a un proceso de envejecimiento sin precedentes en la historia de la humanidad. De 204 000 000 de personas adultas mayores en 1959, la cifra se ha incrementado a 577 000 000 de personas de más de 60 años de edad en 1998. El Perú no ha sido ajeno a esta tendencia, según el IX Censo de Población y IV de Vivienda el 7% tenía más de 60 años o más (1 millón 544 mil personas), lo que representa- a decir del INEI- un incremento significativo con respecto a los resultados de los censos de 1981 y 19721 que a su vez trae consigo un aumento en la tasa de dependencia demográfica, es decir la relación entre la población de 60 años o más respecto a las población de 15 a 59 años. Este rápido incremento de la población de 60 o más años, genera un conjunto de preocupaciones vinculadas a la limitada capacidad que tiene actualmente el Estado, la sociedad y las familias para convivir dignamente y satisfacer las necesidades de las personas adultas mayores. En el país la familia es considerada como el primer soporte o recurso, no solo afectivo sino también de subsistencia, especialmente para aquellas personas adultas mayores que no cuentan con pensiones ni seguros de salud. Así una investigación realizada en Lima y Callao2 señalo que las personas mayores de 60 o más años que allí residen, consideran que el factor más importante de protección del que disponen es la cohesión familiar. Es habitual que los adultos mayores, al recibir una pensión insuficiente para cubrir sus diversas necesidades, deban recurrir al apoyo de familiares cercanos. Los resultados de ENAHO (1997) indican que en el área urbana del país, el 65.2% de la población de 60 años o más que está laborando actualmente, recibió ingresos por algún tipo de transferencias de sus familiares. La investigación en Latinoamérica y el resto del mundo con respecto a la violencia familiar en la persona adulta mayor, es incipiente y no ha alcanzado la visibilidad que tiene la violencia contra otros grupos, como mujeres y niños, principalmente. (…) En América Latina, el estudio y acción en torno al maltrato a las personas adultas mayores se ha iniciado en los últimos cinco años.2 La violencia asume particularidades importantes según la edad y sexo de la persona, que deben tomarse en cuenta para una correcta comprensión del problema del maltrato familiar que afecta a las personas de 60 años o más. Hombres y mujeres no son afectados por igual en las diferentes etapas del ciclo vital.3 Conforme los datos registrados en el CEM, el 45.9 % de los casos de maltrato, abuso y abandono señalan como responsables a los hijos. Con el 21.5 % le sigue la persona agresora
  14. 14. 14 la pareja actual, en su modalidad de cónyuge o conviviente. Asimismo, el 7.5% de los casos reportados registran agresiones de aparte del yerno o la nuera, mientras que el 13.2 % refiere agresiones por parte de otros familiares que viven en la casa de la persona adulta mayor. Únicamente el 10% de los casos han referido agresiones de personas sin vínculo de parentesco, llámense amigos, parientes, vecinos o desconocido 2.2.3. VIOLENCIA CONTRA LA MUJER: "La violencia contra la mujer es quizás la más vergonzosa violación de los derechos humanos. No conoce límites geográficos, culturales o de riquezas. Mientras continúe, no podremos afirmar que hemos realmente avanzado hacia la igualdad, el desarrollo y la paz." La violencia sexual contra las mujeres en América Latina es uno de los problemas más graves de salud pública y derechos humanos en la región. Estudios de la OPS/OMS muestran que más del 36% de las chicas y el 29% de chicos han sufrido abuso sexual infantil. Una significativa proporción de mujeres jóvenes dijeron que su primer contacto sexual se produjo bajo coerción y hasta una tercera parte de las adolescentes ha sufrido una iniciación sexual forzada. Según estos mismos datos, en algunos países, casi una de cada cuatro mujeres casadas confesó haber sido víctima de violencia sexual por parte de su pareja. A esto se suma el tráfico de mujeres y niñas con fines de explotación sexual, que es otro factor de la propagación del VIH/SIDA. A escala mundial, Colombia es el tercer país de origen en cuanto a tráfico de mujeres. Aproximadamente, 35.000 mujeres salen de Colombia al año, a través de Ecuador, para escapar de la violencia en su propio país, y allí las reclutan para que trabajen como prostitutas en Asia y Europa. Mientras que se estima que más de 50.000 mujeres de República Dominicana están trabajando en el exterior en la prostitución. 1 El Estado Peruano ha suscrito y ratificado la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer -Convención de Belém do Pará-, la
  15. 15. 15 misma que plantea el marco en el cual debe entenderse la violencia contra la mujer y define las responsabilidades estatales en la materia … estando a que la violencia contra la mujer es un fenómeno complejo que responde a factores culturales, sociales, políticos, jurídicos y económicos, urge abordar el problema desde el Estado con políticas consistentes y sostenidas que apunten a la transformación de las visiones y creencias que afianzan la discriminación contra las mujeres que influyen y afectan a toda la sociedad en su conjunto2. En la Plataforma de Acción adoptada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, se define la violencia contra la mujer como una de las 12 esferas de especial preocupación que deben ser objeto de particular hincapié por parte de los gobiernos, la comunidad internacional y la sociedad civil.1 De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), se calcula que entre 85 y 114 millones de mujeres y niñas, la mayoría de las cuales vive en África, el Oriente Medio y Asia, han sido sometidas a la mutilación de sus genitales. La mutilación genital femenina, también conocida como la "circuncisión femenina", consiste en extirpar total o parcialmente el clítoris y otros órganos genitales. Su forma extrema, la infibulación, consiste en extirpar el clítoris y ambos labios y la sutura de la vulva, dejando solamente un pequeño orificio para permitir el paso de la orina y el flujo menstrual. Esa mutilación de las niñas tiene importantes consecuencias a corto y largo plazos. Es extremadamente dolorosa y puede provocar infecciones y la muerte, así como dificultades en el parto y una mayor vulnerabilidad al VIH/SIDA. Esa práctica refleja el consenso social imperante de que es preciso preservar la virginidad de la niña y la mujer hasta el matrimonio y controlar su sexualidad. Los hombres en esas culturas suelen no casarse con niñas o mujeres que no hayan sido sometidas a la circuncisión, ya que las consideran "sucias" y "sexualmente indulgentes". Según INEI, casos de violencia contra mujeres se incrementaron en zonas urbanas y redujeron en rurales.El 41 por ciento de mujeres adultas del país fue víctima alguna vez en su vida de una agresión física por parte de su pareja, según informó el jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), Farid Matuk. Este promedio, establecido en base a la información de la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes), baja a 38 por ciento en el área rural y sube a 43 por ciento en el área urbana. En Lima la violencia conyugal física contra la mujer disminuyó del 27.9 por ciento en el 2000 al 25.7 por ciento en el 2004, mientras que en el resto de la Costa subió un punto. En la Sierra se elevó del 34.5 al 34.7 por ciento y en la Selva baja se incrementó del 7.4 al 8.2 por ciento.
  16. 16. 16 CONCLUSIONES  En el Perú existen muchos casos de violencia familiar registrados y se estima que el número real sea superior. El Estado Peruano promulgó la Ley 27306 contra este tipo de violencia para evitar su propagación; sin embargo los resultados no han sido favorables y la violencia familiar sigue en aumento.  Existen diversos organismos gubernamentales y no gubernamentales que trabajan para erradicar la violencia en nuestro país. Un ejemplo es la ONG Manuela Ramos, que atiende a las personas afectadas por la violencia y les brinda el apoyo necesario.  Debemos erradicar la violencia en el mundo, empezando en el país. Empezar a educar a los niños desde el colegio es la clave para tener mejores padres y ciudadanos para el mañana. Los profesores deben observar a sus alumnos y prevenir cualquier tipo de conducta negativa en su comportamiento. Así, se podrá evitar daños psicológicos en los niños.  Las personas adultas también son víctimas de la violencia familiar. Es nuestro deber de ciudadanos velar por la integridad de las demás personas como si fuera nuestra propia integridad. Debemos ser analíticos para saber cuando una persona está pasando por momentos críticos y tratar de darnos cuenta para apoyarlo(a) en lo que necesite.
  17. 17. 17 ANEXOS Se anexan las tablas con datos sacados del CEM Violencia contra el menor de edad:
  18. 18. 18
  19. 19. 19 Violencia en el Adulto Mayor:
  20. 20. 20
  21. 21. 21 Violencia contra la mujer: Índice de Violencia en el año 2000
  22. 22. 22 BIBLIOGRAFÍA http://www.musade.org/leer.php/14 http://www.un.org/spanish/Depts/dpi/boletin/mujer/ip3.html INEI “Perfil Sociodemográfico de la tercera Edad” En biblioteca digital. (1993). Consulta hecha el 29/09/07 a las 07:38 p.m. http://www.inei.gob.pe/biblioinei.asp Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen. Washington, D.C., Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud, 2002 Instituto Especializado de Salud Mental Honorio Delgado – Hideyo Noguchi. “Estudio Epidemiológico Metropolitano de Salud Mental”, 2002, pág. 153 La República. “ Alto a la Violencia Contra la Mujer” , fecha de tiraje 18/07/06 http://www.manuela.org.pe/CasoDennysFalvy.asp Laurent, A.; Biondi, J. y Cols. “Violencia en Cusco”. CuscoCentro Guamán Poma y Ayala. (2001) Martos, A. “Cómo detectar la violencia psicológica” (2003) http://mobbingopinion.bpweb.net/artman/publish/article_682.shtml MINJUMNFA. “Diagnóstico de la situación de las personas adultas mayores 2003 en Panamá”, elaborado por el Ministerio de la Juventud, la Mujer y la Familia del Gobierno de Panamá, pp. 65-66. Documento electrónico en [http://www.gabsoc.gob.pa] Consulta hecha el 29/09/07 OMS (2002) Informe mundial sobre la Violencia y la Salud Plan Nacional Contra la Violencia Hacia la Mujer 2002-2007 (2000) http://www.mimdes.gob.pe/pncvfs/pnacioviolencia.htm Registros administrativos de la casuística del MINSA
  23. 23. 23 Violencia contra la Mujer http://www.un.org/spanish/conferences/Beijing/fs4.htm Basado en el documento titulado "Examen y evaluación de la aplicación de la Plataforma de Acción de Beijing: informe del Secretario General" Violencia sexual: Problema endémico http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_3716000/3716015.stm Actualizado el 28/05/04 Consultado el 29/09/07 a las 08:46 p.m. Viviano. T. Maltrato y abuso sexual en niños, niñas y adolescentes. Lima, Perú. INDUSTRIAS GRAFICAS AUSANGATE S.A.C. (2004)

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