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EL BANCO
           Y
  LA MUERTE DE GAITAN




JOSE LUIS VANEGAS GASCON
          2009



                           1
EL BANCO Y LA MUERTE DE GAITAN



  PRESENTACION……………………………………………………………… 6



1.- RESEÑA HISTORICA Y GEOGRAFICA DE EL BANCO…………………8



2.- ANTECEDENTES DEL NUEVE DE ABRIL EN EL BANCO……………….9



3.- EL DIA TRAGICO………………………………………………………………13



4.- LUGARES DE LOS ACONTECIMIENTOS………………………………....30



5.- LA JUNTA REVOLUCIONARIA………………………………………...…….32



6.- LA POLICIA CIVICA……………………………………………………………35



7.- EL RETORNO A LA CALMA…………………………………………………..39



8.- EL OSCURO ASESINO……………………………………………………..…43



  EPILOGO…………………………………………..……………………..……..45



  ANEXOS…………………………………………………………………………48



 BIBLIOGRAFIA……………………………………..……………………………57




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a mi padre, José de la Paz Vanegas Ortiz

         a mi madre, Edith Graciela Gascón Aragón

a la madre de mis hijos, Jamides Teresa Santodomingo Cantillo

             a mis hijos, David José y José Luís

              a todos mis hermanos y familiares

                    al pueblo banqueño




                                                                3
El Banco, puerto inmortal, tú guardas las cenizas del más tremendo
  incendio, los despojos de la más recia borrasca. Tú eres para la patria
un altar de recuerdos y de gloria y de enseñanzas sublimes. A ti vendrán
las generaciones futuras, para retemplar el patriotismo y cuando quieran
 aprender que: Sólo se es esclavo si se quiere y si falta valor para morir.

                         José María Vargas Vila

                Monumento a la Batalla de la Humareda




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Parece que ciertos hombres y ciertas multitudes no reaccionarán ante las
ofensas; ante la conculcación de sus derechos; y se cree que no es el caso de
   temérseles porque permanecen tranquilos. Temedles a esas multitudes
        tranquilas que parecen no reaccionar. El hombre que reacciona
 inmediatamente descarga su ímpetu volutivo; pero el taciturno ignorante que
sufre la ofensa la acumula, pasa al plano de su subconsciencia, hasta que un
día, con cualquier motivo banal, estalla en forma huracanada y terrible. Fijaos
   que es característico de todas las grandes revoluciones el hecho de que
estallan por causas mínimas, pero es que en estas circunstancias la causa es
 apenas un incidente. Un 20 de julio en nuestra vetusta Calle Real, un florero
   dio motivo para que se desarrollara la más grande de la revoluciones en
    Hispanoamérica. ¿Pensáis por ventura que fue aquel florero la causa?
Absolutamente no. Era que en la subconsciencia de las multitudes laboraba y
    se acumulaba toda la tiranía del poder opresor hasta que estalló por un
                               incidente baladí…



                          JORGE ELICER GATIAN

                            Septiembre 2 de 1929




                                                                              5
PRESENTACION

A medida que vamos sumando años a nuestras vidas y desde que
empezamos a tener uso de razón, nos interesamos en todo lo que tiene
que ver con nuestras raíces. Es por esto que deseamos saber quienes
fueron y cómo vivieron nuestros antepasados remotos o cercanos, qué
hacían, cómo se conocieron nuestros padres y muchas otras inquietudes.
De igual forma los pueblos tratan de reconstruir el pasado, ya sea para
rescatarlo del olvido o para encontrar en él la explicación a hechos del
presente, tomando lo positivo y desechando lo negativo o errores que se
hubiesen cometido para no repetirlos.

La muerte de Gaitán, el líder político más querido por el pueblo, en su
época, ocasionó una reacción que se extendió a todo el país y provocó un
masivo levantamiento popular. En Bogotá, como en un gran numero de
ciudades colombianas, el actuar de las masas trajo como consecuencia,
que se produjeran miles de muertos, centenares de heridos, incontables
saqueos e incendios.

En el semanario crítico, denominado Cine Radio, de mayo 8 de 1948,
número 97, año tres, que circuló en El Banco, Jorge Vides R., Especialista
en Pedagogía, publicó un escrito titulado UN MES DESPUES DEL DÍA
TRAGICO, en el cual hacia referencia a los acontecimientos del nueve de
abril de mil novecientos cuarenta y ocho en esa ciudad, en los siguientes
términos:

      La rutina era la misma: escuchar la radio a la hora del almuerzo o en
bares en medio de los copetines. Todo era calma. Pero de pronto un rumor
 creciente invadía la normalidad en El Banco. Gritos, maldiciones, llantos,
   comentarios y quejidos de rabia se confundían en el alud humano que
   corría las calles; Gaitán ya era cadáver. Las radiodifusoras clamaban
  venganza, otros prudencia. Los manifestantes recorrían las calles. Los
     oradores pedían prudencia, respeto, orden y prohibían las bebidas
embriagantes. Un disparo en los alrededores de la telegrafía encendió los
ánimos. El saldo fue de varios heridos liberales. Mientras tanto, se formaba
una junta para organizar el orden, en nota a la policía se le solicita respeto y
  que dejaran las armas para tranquilidad del poblado. Poco después una
    lluvia de plomo cayó sobre el pueblo. En menos de media hora dos
 humildes liberales, los señores Canedo y Lobo pasaron a una mejor vida.
  Otros heridos eran atendidos por los médicos. A las cinco de la tarde la
     policía era dueña de una calle. Bastaba un celaje para escuchar la
                            detonación del máuser.

   La noche llegó escalofriante. ¡Venganza! ¡Venganza! Gritaba la multitud.
Pero la junta reunida en sesión permanente ordenaba: ¡Respeto! ¡Cordura!
 Los presos se habían fugado. Ante este hecho nueva intranquilidad. Las


                                                                               6
cantinas cooperaron cerrando las puertas. La lluvia disipó la multitud. El
  Banco descansaba cuando en la madrugada dos casas de palma eran
           pasto de las llamas. Una de esta era de familia liberal.

     El día diez amaneció trasnochado, Fue de comentarios y de pactos. Se
   convino que la policía saldría de la ciudad y al efecto fue llevada hasta
cerca de Chimichagua. El señor alcalde don Luís Díaz Granados, continuo
en su labor asesorado por la junta. Las familias temían represalias. Y en las
    horas de la tarde El Banco estaba desocupado. ¿Cómo defender una
 ciudad enemiga de las luchas armadas? A varios kilómetros de la ciudad,
  avanzadas cívicas voluntarias, velaban por el orden, pero fue en balde
 porque la ciudad no durmió y las ojeras eran el reflejo del trasnocho. Diez
  días después llegó el ejército y con ellos la policía. Se supo que era el
   toque de queda. Los bohemios volvieron a las ocho de la noche a sus
casas después de 48 años de trasnochar. Llegó el investigador y con él las
      conjeturas, los decires y la diaria procesión de los indagatoriados.

   Hoy, un mes después de la trágica desaparición del Jefe, Dr. Gaitán, El
 Banco ha recobrado su normalidad. Como recuerdo queda en la columna
   del parque un manchón de sangre y en los pupitres del Concejo, las
   manchas rojas de los inocentes que dieron sus vidas sin tener ni un
                      cortaplumas en sus manos.

En este trabajo, denominado EL BANCO Y LA MUERTE DE GAITAN, para
que no la olvidemos y le encontremos explicaciones a hechos del presente,
se reconstruye un parte de la historia del pueblo banqueño, con
fundamento en los testimonios rendidos ante el investigador, enunciado por
Jorge Vides R. en el precitado escrito, por personas que para la época eran
funcionarios públicos y otros prestantes ciudadanos, quienes narraron
desde su perspectiva y costumbrismos lo que sucedió en el municipio de El
Banco el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, después que
se difundió la noticia de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, acaecida en
Bogotá. Cómo se vivió ese día trágico y los siguientes, lo que ocurrió en
diversos escenarios públicos y cómo logran la salida de la Policía
Nacional de la ciudad.

                                           JOSE LUIS VANEGAS GASCON




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1.- RESEÑA HISTORICA Y GEOGRAFICA DE EL BANCO

En 1536, Gonzalo Jiménez de Quezada, utilizando el río Magdalena como
vía en su expedición hacia el interior, pasó por las tierras donde esta
ubicado El Banco, que estaba habitada por los indios Chimila . Esta
comunidad ocupaba grandes extensiones que iban desde Río Frío y las
estribaciones noroccidentales de la Sierra Nevada de Santa Marta hasta las
inmediaciones de Mompox y la Ciénaga de Zapatosa; desde la banda
oriental del Río Magdalena hasta las hoyas de los ríos Ariguaní y Cesar.
Según Etnia.com, hoy en día esta etnia se encuentra prácticamente
reducida a un territorio marginal que se ubica en las sabanas de San Ángel,
en el departamento del Magdalena. Fue una de las primeras etnias que
opuso fuerte resistencia a la avanzada conquistadora, sus asentamiento
dispersos se convirtieron en un frecuente tropiezo para los españoles que
sólo mediante la fuerza y la violencia lograron imponerse.




          Foto histórica Catedral de El Banco. (Adquirida en foto Universal El Banco)


Hacia el 2 de febrero 1680 José Domingo Ortiz, negro liberto de las minas
de Loba, bautiza el poblado existente en la confluencia del Cesar y el
Magdalena con el nombre de El Banco. En 1747 el gobierno de Santa Marta
envía a José Fernando de Mier y Guerra, para que renombrara o
rebautizara el poblado con el nombre de NUESTRA SEÑORA DE LA
CANDELARIA DE EL BANCO, pero cuando llega encuentra, que allí ya
existía un poblado de negros libertos que, desde 1680, adoraban la imagen
de la Virgen de la Candelaria, la Patrona del pueblo. Por tal razón, el único
fundador que los banqueños reconocen, es al negro liberto José Domingo
Ortíz.

Mediante la ley 182 de 1871 expedida por el Estado Soberano del
Magdalena, El Banco fue creado como municipio. Está ubicado al


                                                                                        8
sur del hoy departamento del Magdalena, a 297 kms. de distancia de Santa
Marta, bañado por los ríos Magdalena, Cesar y diferentes Ciénagas; limita
al Norte con los Municipios de Guamal Magdalena y Chimichagua Cesar; al
Occidente con el brazo de Mompox y el Municipio de Hatillo de Loba
Bolívar; al Oriente con el Municipio de Tamalameque Cesar y el complejo
cenagoso de Zapatosa; y al Sur con el Río Magdalena; tiene una extensión
aproximada de 820 Km2; una altitud de 25 metros sobre el nivel del mar;
una temperatura media de 30º; sus tierras están comprendidas en el piso
térmico cálido; su economía está cimentada en la agricultura, ganadería, la
pesca y el comercio; cuenta con sitios de interés cultural y turístico, como
son las ciénagas de Zapatosa, el cerro El Cabrito (Su máxima elevación
que sobrepasa los 280 mts. de altura sobre el nivel del mar); su Catedral; el
monumento Batalla de La Humareda y El Muelle Fluvial a orillas del Río
Magdalena. Su personaje destacado nacional e internacionalmente, es el
compositor colombiano, José Benito Barros Palomino, nacido en esta
ciudad, el 21 de marzo de 1915, y fallecido en Santa Marta el 12 de mayo
de 2007. Autor de La Piragua, Navidad Negra, El Pescador, Violencia, El
Minero, el Gallo Tuerto, Palmira Señorial, entre otras canciones igualmente
destacadas.



       2.- ANTECEDENTES DEL NUEVE DE ABRIL EN EL BANCO




    Facsímil hoja volante Proposición del Honorable Concejo Municipal de El Banco del 6 de abril de
                              1948. (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz.)


Jorge Eliécer Gaitán nació el 23 de enero de 1898 en el barrio Las Cruces
en Bogotá. Estudió en la escuela pública y terminó su carrera de Derecho
en la Universidad Nacional. Fue un acérrimo defensor del las causas
sociales desde el punto de vista liberal. Altamente crítico de la dirección y
altas esferas del partido liberal de la época. Se postuló como candidato a la
Presidencia de la República en 1946, lo que dividió al partido liberal,
perdiendo las elecciones y subió al poder el partido conservador. Ante la
perdida del poder el liberalismo entregó la jefatura del partido a Jorge


                                                                                                      9
Eliécer Gaitán, quien gozaba de un alta popularidad. Cuando se acercaban
las elecciones en las que se le daba como seguro Presidente de la
República, el 9 de abril de 1948 fue asesinado saliendo de su oficina
ubicada en la carrera séptima con avenida Jiménez, en Bogotá.

Algunos historiadores consideran que con el asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán, la violencia se extendió a todo el país. Otros sostienen que esta
muerte no fue la causa misma de ésta, ya que tuvo sus antecedentes en
los años treinta, época en que el país vivía una inestabilidad debido a los
enfrentamientos en que estaban sumidos los partidos tradicionales, liberales
y conservadores. Por otra parte en el campo se libraba otra lucha que tenía
como protagonistas terratenientes y campesinos, en virtud de la negativa de
los primeros a que se aplicara la Reforma Agraria de Alfonso López
Pumarejo, lo que motivó la ocupación violenta de territorios por parte de
gente campesina, situación que se intensificó con posterioridad a la muerte
de Gaitán.

Hay quienes consideran que la violencia en Colombia no fue un
enfrentamiento entre liberales y conservadores, sino una violencia entre
liberales pobres y conservadores pobres, a los que los poderosos y
tenedores de riquezas de ambos partidos, en un acto de verdadera
irresponsabilidad social, los incitaban y les financiaban sus rencores.

El Banco como parte integrante del Estado colombiano, no fue ajeno a toda
esta serie de problemas; fuere cual fuere su origen, allí también se vivía el
enfrentamiento cruento entre liberales y conservadores; prueba de ello es
que el día seis de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, el Concejo
Municipal por medio de una hoja volante hace pública su voz de protesta,
por el actuar de la Policía acantonada allí, en los siguientes términos:

                        IMPORTANTE PROPOSICIÓN

     EL HONORABLE CONCEJO MUNICIPAL PROTESTA CONTRA LOS
                 ATROPELLOS DE LA POLICIA.

     EL HONORABLE CONCEJO MUNICIPAL, EN SU SESIÓN DEL DÍA 5
   DEL MES EN CURSO, APROBÓ CON LOS VOTOS DE LA MAYORIA
   LIBERAL, LA SIGUIENTE PROPOSICION: El Concejo Municipal de El
    Banco sienta su enérgica protesta, por los cobardes atentados de que
fueron víctimas los ciudadanos Modesto Díaz y Manuel Arrieta, por parte de
  la Policía Nacional, División Magdalena, al propio tiempo que solicita la
oportuna intervención de los señores Ministro de Gobierno, Gobernador del
Departamento y el Alcalde de la Ciudad, a fin de que se tomen medidas que
   hagan renacer la tranquilidad en este municipio, al que han sido traídos
   agentes de la policía que habían sembrado el pánico en otras regiones
como Gamarra y Aguachica, y que ahora siguen aquí empleando las armas


                                                                          10
oficiales contra gente pacífica por razones de orden político y en desarrollo
de una sistemática campaña de persecución, lo que ha venido a alertar las
sanas costumbres de esta ciudad y su tradicional acatamiento a las normas
                       democráticas de la República.

    Transcríbase por telégrafo al señor Ministro de Gobierno, al Gobernador
     del departamento y a la prensa hablada y escrita de la capital de la
 República, en nota de estilo al señor Alcalde de la ciudad y publíquese en
 las hojas volantes. El Banco, 6 de abril de 1948, el secretario del Concejo,
                              Victorino Rico G.

Muestra lo anterior que la situación que se vivía en El Banco era crítica y
en cualquier momento podía explotar, solo faltaba el motivo, el detonante,
para que se iniciaran los enfrentamientos entre las dos vertientes políticas,
liberal y conservadora. Ese detonante llegó en la tarde del día nueve de
abril de mil novecientos cuarenta y ocho, cuando por la radio se difundió la
noticia del asesinato de JORGE ELIECER GAITAN ocurrido en Bogotá.

En El Banco se escuchó la voz, transmitida por una emisora de la capital,
del locutor Rómulo Guzmán, que pedía al pueblo liberal, salir a las calles y
se tomara las oficinas públicas para sustituir al gobierno. Donde hubiese
Concejos de mayorías liberales, éstos debían constituirse en Juntas
Revolucionarias y vengar la muerte del caudillo vilmente asesinado. Ante la
noticia difundida por la radio, el pueblo de El Banco salió a las calles en
manifestación de protesta, que tuvieron como consecuencia la muerte de
los jóvenes RAFAEL CANEDO y EMILIO LOBO; lesiones en las personas
de ERASMO MORON, INOCENCIA RODRIGUEZ, la joven LUCRECIA
RODRIGUEZ, el niño ADALBERTO VANEGAS SOSA y JOSE ISABEL
ALVARADO; incendio en las casas de los señores BAYTER SARQUIS
HERMANOS y MIGUEL TORRES PALOMINO; Toma y saqueo de la sede
de la Alcaldía Municipal; toma, saqueo y desarme del Resguardo de Rentas
Departamentales; toma, saqueo y liberación de presos de la Cárcel del
Circuito; toma y saqueo de la Fábrica de Licores “LA ALCOHOLINA”; toma,
saqueo e incendio de las oficinas de la telegrafía; ruptura de las líneas
telegráficas dentro de la ciudad; toma del cuartel de la Policía; daños en
Colegio Nacional de segunda enseñanza; incendio y daños en la casas de
la familia del Doctor Enrique Palencia Vega, Representante al Congreso; y
daños en el establecimiento comercial del señor Nicolás V. Barros.




                                                                           11
Facsímiles de la certificación médica expedida por el Dr. Luis N. Bolívar, que hacen referencia a los
heridos Erasmo Morón y Lucrecia Rodríguez, a quienes atendió el 9 de abril de 1948 en El Banco.
(Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)




Facsímiles de la certificación médica expedida por el Dr. Luis N. Bolívar, que hacen referencia a los
heridos, niño Adalberto Vanegas Sosa y José Isabel Alvarado, a quienes atendió el 9 de abril de 1948 en
El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)


Luego se inicia la investigación de los hechos ocurridos la tarde del día
nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, por parte del Juzgado
76 de Instrucción, del Cuerpo Auxiliar del Órgano Judicial, del Departamento
de Justicia del Ministerio de Gobierno de Colombia, despacho al que
comparecieron muchas personas que contaron desde su perspectiva los
acontecimientos, hoy de gran valor histórico para la ciudad de El Banco.




                                                                                                    12
Foto histórica bancas del parque de Colón, lugar donde se concentraron los manifestantes en El Banco,
el 9 de abril de 1948. (Adquirida en foto Universal de El Banco)



                                        3.- EL DÍA TRAGICO




    Foto histórica edificio de la Alcaldía en El Banco, 1948. (Adquirida en foto Universal de El Banco)


Ante la Noticia del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, los banqueños
salieron a las calles liderados por los dirigentes liberales, entre los que se
encontraba el Personero Municipal de la época, Cristóbal Escandón Rico,
quien para la fecha de los hechos contaba con 28 años de edad, era
natural del Municipio de El Banco, estaba casado con Luisa Camargo de
Escandón, era hijo de Saúl Escandón y María Rico, y ante el investigador,
así narro lo que él vivió:

      …El día 9 de los corrientes, como a la una y cuarto de la tarde, me
 encontraba acostado en mi residencia particular en este lugar, leyendo, en
compañía de mi señora esposa, cuando en la calle oí unas voces, y alcancé


                                                                                                          13
a oír que gritaban “Gaitán”, después oí decir que estaba herido, entonces
yo me paré de la cama y al asomarme por la ventana, vi un grupo de gente
     en la esquina que gritaba “hirieron a Gaitán y otros decían “mataron a
  Gaitán”. Yo sufrí una fuerte conmoción y apresurado me puse la ropa y el
   calzado y salí a la calle para cerciorarme bien de la noticia. Todo mundo
     empezó a salir a la calle con la misma noticia, las mujeres lloraban, los
    hombres gritaban. Entonces nos pusimos a oír las últimas noticias de la
    radio de Bogotá, pero era tanta la cantidad de gente que empezamos a
desfilar hacia el Parque de Colón. Ahí supimos todos los que estábamos ahí
     reunidos, que Gaitán había muerto; entonces convinimos en sacar una
   manifestación de protesta y salió una bandera roja enlutada, y entonces
    desfilamos hacia la parte baja de la población por donde es costumbre
hacer las manifestaciones. Cuando llegamos a la plazoleta del puerto de las
  Lanchas, unos me pidieron que hablara y sacaron un tambor de gasolina
  vacío y varios me alzaron ahí. Yo no recuerdo quienes serian, ahí dije un
discurso en el que señalaba lo doloroso que era para el partido liberal haber
perdido al mejor de sus hombres, que sabíamos perfectamente bien lo que
 eso entrañaba para la República y le pedía al liberalismo de El Banco que
   estuviéramos firmes y resueltos para demostrar que el liberalismo era un
partido caudaloso. Yo me baje y continúo la manifestación. En la parte baja,
 frente al mercado, tomó la palabra el señor Víctor Pisciotti Vides y también
      señaló la sorpresa que nos producía las noticias en la radio, también
aconsejaba que debíamos guardar serenidad y que él pedía no fuéramos a
  extralimitarnos, entonces continuó la manifestación, pasando por la calle
 Nueva, pasamos por el frente del Cuartel de la Policía. Antes de llegar a la
Policía se detuvo un rato la manifestación y le aconsejamos a todos que no
   se fueran a meter con la policía, y efectivamente, la manifestación siguió
 dejando nosotros como a cuatro o cinco policías sentados tranquilamente
 en la puerta del Cuartel. La manifestación continuó hasta llegar al Parque
 de Colón, allí se sacó una tribuna para que alguien hablara, cuando oímos
    la noticia de la radio en que se decía “cójanse las Alcaldías, cójanse las
 Policías, etc.” Una serie de incitaciones, lo que indicaba que estábamos en
   plena revolución. La noticia se regó en todo el conglomerado que estaba
  ahí reunido, alcancé a ver que unos pocos se montaban por las escaleras
  que conducen a la Alcaldía, y entraron al Despacho de la Alcaldía. Yo me
  preguntaba si el Alcalde estaría en la Alcaldía, y subí apresurado, porque
me imaginaba lo que podía suceder, allí encontré a varias personas metidas
     en la Alcaldía y yo les dije entonces qué buscábamos ahí, aquí no hay
   nadie, la Alcaldía está sola, bajemos de aquí no vaya a ser que venga la
 Policía y nos coja aquí encerrados, entonces todo mundo bajó, se cerró la
 Alcaldía… Cuando salí a la puerta de la casa oí un tiroteo y me dijeron que
  era la Policía que se había adueñado de la telegrafía y le estaba echando
   bala al pueblo. Yo me sorprendí y bajé entonces por la carrera tercera,
  llegando a la calle de El Remolino y subí a donde había el tiroteo, cuando


                                                                           14
estaba como a 30 metros de la telegrafía me di cuenta que lo que salía de
 la telegrafía era plomo y me refugié en la acera de la Caja Agraria, cuando
     brinqué allí me dijo un muchacho de nombre Erasmo, carnicero, “estoy
     herido” y me señaló el pecho, entonces le tomé la herida y le tocaba la
espalda para ver si la bala lo había pasado, como el tipo estaba sumamente
 nervioso, yo le dije vamos donde el Dr. Bolívar y entonces bajamos la calle
  de El Remolino, hasta la carrera tercera y subimos donde el Dr. Bolívar, yo
  no lo acompañé hasta donde el Dr. Bolívar sino que me devolví y al llegar
  al Parque Colón traían a otro muchacho herido, que estaba pasado por el
    costado derecho… Entonces miré hacia el interior del parque y allí había
      una cantidad de gente, entonces todos dijeron que ya la Policía había
     abandonado la telegrafía, yo me metí al salón del Concejo y le decía a
      Víctor Pisciotti y a otros que estaban ahí como el Dr. Cuello, Cianci y
muchos otros, que la Policía estaba abaleando al pueblo y el pueblo estaba
completamente indefenso, les dije que por ahí iba un muchacho que tal vez
  se muera porque está mal herido, y les dije que como se hacía para evitar
    una masacre, entonces surgió la idea de que se mandara una nota a la
       Policía a fin de evitar mas derramamiento de sangre y se escribió en
  términos donde se reconocía que no queríamos derramamiento de sangre
     inútil, que ellos depusieran las armas bajo la garantía de que sus vidas
 serian respetadas. Cuando estábamos en ese asunto de la nota oímos una
      gritería general en que decían que el doctor Darío Echandía se había
     posesionado de la Presidencia de la República, que había triunfado el
partido liberal y que se encontraba nuevamente en el poder. Entonces se le
   puso en la parte final de la nota, se le dio a entender que el partido liberal
era dueño de la situación y entonces se mandó la nota, allá contestaron que
 dentro de una hora nos contestarían. Entonces en esa expectativa pasó un
        …agente de la policía, vestido de particular, dando vivas al partido
   conservador, la gente se botó detrás de él, pero iba muy adelante y logró
  llegar al cuartel de la policía. La calle donde estaba el cuartel de la policía
  estaba llena de gente, y cuando… entró al cuartel, enseguida salieron a la
    puerta unos agentes de policía y empezaron a disparar, toda la gente se
tendió al suelo y yo me refugié en el salón del Concejo. Comentábamos allí,
que valiente modo de contestar una nota. Estando allí reunidos nosotros, al
poco rato trajeron a un muchacho de nombre Rafael Canedo, ya muerto y lo
   montaron sobre los pupitres del Concejo. Estando en eso, volvieron otras
    voces y dijeron “mataron a Miyo Lobo”. Debo advertir que la cantidad de
   gente que había en el parque, ya no quedaba ni la tercera parte. Cuando
  dijeron que habían matado a Miyo Lobo, yo salí al lugar donde estaba, y lo
    vi tendido en la calle frente a la esquina del parque… Como a los quince
      minutos yo halé el cadáver de Emilio Lobo, porque nadie se atrevía a
      cogerlo, le vi una herida bastante abierta en el cuello, caído del lado
 izquierdo. Luego varios me ayudaron y entre varios lo llevamos al salón del
  Concejo, allí nos pusimos a verle la herida, y éste presentaba herida en el


                                                                              15
cuello con entrada del proyectil derecho, o sea mas bien de la parte atrás
   de la nuca. Cuando ésto sucedía yo me di cuenta que la gente casi toda
había abandonado el parque, que la Policía seguía disparando, nadie podía
atravesar la calle de la Policía, y ahí me fui para mi casa, donde permanecí
    oyendo radio. En la tarde, cuando ya casi todo estaba tranquilo, salí al
parque, cuando ya sacaban a Emilio Lobo acostado en una lámina de zinc y
     se lo llevan para su casa, yo hubiera ido a la casa de lobo porque soy
amigo de la madre de éste, pero la señora mía no me dejó ir y me regresé
      a la casa, yo no volví a salir. Como estábamos en la casa del doctor
 Quintero Chica, me tocó dormir en el suelo en compañía de la señora Aura
Amaris, su niñita, mi señora… Yo nada mas me quité los zapatos, y casi sin
    dormir nada estuvimos en la expectativa del tiroteo que se sintió toda la
 noche. En la madrugada oímos unas voces que gritaban “incendio, fuego”
   todos nos preparamos y decíamos que mentira, que eso sería para que
 uno saliera, pero estando en esto sentimos los repiques de campanas. Al
abrir la ventana de la casa, vi un resplandor intensamente rojo que supuse
     yo venia de la calle nueva y al pasar una gente así le pregunté que a
donde era el fuego y me dijeron que era en la casa de los Bayter… Cuando
abrí la reja que da a la calle de Ayacucho, pues primeramente había abierto
  la ventana que da a la calle Ortiz, la Mona Laino me preguntó “Escandón,
 donde es el fuego” y yo le contesté que en la calle El Remolino, donde los
   Bayter… A poco rato volvimos a oír “fuego” y las campanas nuevamente
 repicando, entonces salí nueva mente a la calle a ver donde era el fuego y
      vi una llamarada pero esta vez con dirección a mi casa…llegué a la
   plazoleta donde estaba la casa incendiada, allí me encontré con el señor
   Pedro Alejandro Blanquiced, quien protestaba de que eso ya no era sino
      salvajismo, yo le dije que efectivamente, que eso era una bestialidad
     quemar esa casa… ahí decían unos que esa era la casa de Miguelito
  Torres…Ya cuando empezaron a bajar las llamas me regresé a la casa…
       Ya después de esto no pudimos seguir durmiendo. Por la mañana
  temprano, como a las siete, nos dijeron que el Alcalde andaba en la calle,
     que estaba donde el doctor Bolívar…Nosotros le planteamos al señor
    Alcalde el descontento de que esa Policía continuara aquí, puesto que
sabíamos que por la calle donde ellos estaban no podía pasar nadie y que
  los vecinos de los alrededores estaban constantemente amenazados…El
 señor alcalde convino que era bueno que llegáramos a un entendimiento,
tanto con la Policía como con nosotros; entonces nos citó para una reunión
 en el salón del concejo para las dos de la tarde, a esa hora fuimos muchos
 liberales, es decir la plana mayor del liberalismo, y el alcalde en compañía
    del R. Padre Zapata, estuvieron con nosotros deliberando. Nosotros le
pedimos que la Policía se fuera, con las armas o sin las armas, pero que se
  fuera. Aquí vino una comisión compuesta por el Alcalde, el Señor Daniel
Arias y un muchacho Daniel Vásquez y como respuesta nos llevaron que la
    Policía, por ningún punto abandonaría la ciudad. Entonces, nosotros le


                                                                          16
pedimos al Alcalde que siquiera tuviéramos la seguridad de que esos
  señores estarían acuartelados, que no entrañaran una amenaza para la
   ciudadanía. El Alcalde nos prometió que así sucedería y que para más
 seguridad, él dormiría en el cuartel de la policía; se conviene entonces en
    nombrar una guardia cívica y el alcalde expide el decreto. Cuando el
   alcalde estaba firmando el decreto lo mandaron a llamar de la policía;
    quien fue nombrado comandante de la policía cívica señor Leopoldo
Posada, me pidió que le ayudara a hacer las circulares, para comunicarle a
los que habían sido nombrados y que le ayudara también en lo de repartir
   los turnos para esa noche. Estando en ese asunto, muchos de los que
estaban ahí con nosotros empezaron a decirnos que la policía se iba, que
 estaban sacando todo…Cuando nosotros terminamos de hacer el trabajo,
salimos hacia los lados de la carretera y cuando llegamos por allá por esos
 lados, nos informaron que la policía toda se había ido, unos se habían ido
   en el carro de Rozo, que ya había regresado, y otros se fueron a pié…

El Especialista en Pedagogía, Jorge Vides Rosado, natural de El Banco,
quien era hijo de Rafael Vides y Amalia Rosado, casado con Cecilia
Castillo, y para la época contaba con 33 años de edad, narró ante el
investigador, lo ocurrido el 9 de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en
su ciudad natal:

        …Como es mi costumbre, salí a las doce del día de la Fábrica donde
 trabajo, me encontré con el nuevo Inspector de Educación, quien me invitó
      a la tienda del señor Néstor Barros, y allí nos tomamos un aperitivo,
pasaban los minutos, observaba que la gente corría y gritaban “han matado
    a Gaitán”, la tal tienda carece de radio por lo consiguiente hasta me reía
 porque no creía tal cosa, y comentamos con el dueño de la tienda que eso
no podía ser así. El pase de la gente arreciaba, gritando y ya en algunos se
 dibujaba el dolor, en otros la rabia, todavía ahí sentados en la puerta, pasó
        una inmensa cantidad de ciudadanos que parecía que fuera una
    manifestación, en orden perfecto y dando vivías. Escuché de pronto una
  llamada que salió del tumulto, y me dijeron “Vides cumple con tu deber” la
 agrupación pasó. El Inspector me manifestó que él como era conservador
   era bueno venirse a su casa porque tal vez estarían preocupados por su
ausencia, le manifesté que no temiera porque estaba en El Banco, y le hice
    una apología de lo que es El Banco y su cultura desde el punto de vista
     político; él insistió en retirarse y me pidió que lo acompañara hasta su
 casa, allí me dio las gracias, y me deseo felicidades y que el problema que
    estaba en píe se resolviera pacíficamente. De su casa al parque media
 aproximadamente una cuadra, alcancé a ver a lo lejos otra agrupación de
gente que iba en manifestación, lo que medió la tónica que había muchos
 grupos manifestando su dolor por la desaparición del Jefe del Liberalismo.
     Al cruzar la esquina del Hotel Central observó una aglomeración en la
  esquina de la telegrafía, allí llegué y observé que un señor le reclamaba a

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un agente de Policía un martillo que le había decomisado; me le acerqué al
 señor y le inquirí sobre la causa, éste me manifestó que iba con un martillo
 para su casa a donde estaba haciendo un trabajo y el agente se lo quitó; le
  expuse al agente que porqué le quitaba el martillo a un señor que estaba
trabajando, que se lo devolviera, pero el agente tal vez era mudo porque no
 me contestó, la gente gritaba que le devolviera el martillo lo mismo que su
   dueño, temí que se formara un desorden…y dirigiéndome al agente de
  policía le dije que cometía una injusticia con haberle quitado el martillo, y
   me dirigí hacia el parque, en momentos que entraba una manifestación
   portando nuestro tricolor y en perfecto orden. Se me pidió que hablara y
     ocupe la tribuna manifesté el dolor por la muerte de Gaitán, pedí que
     tuviéramos disciplina, cordura, y que aguardáramos las ordenes que
  estaban dando las radiodifusoras. No me había bajado aun de la tribuna
cuando oí que gritaban, “han tomado la Alcaldía” me acorde enseguida que
el alcalde es un gran amigo mío, pensé en alguna imprudencia que pudiera
 cometer algún individuo, porque unos pecan de buenos y otros de malo, y
como las autoridades tienen enemistades, pensé que alguno podría valerse
de ese acto para conseguir algo del alcalde ya sea bueno o malo, pensé en
todo el material que hay en la alcaldía, en los daños que podían causarse a
  causa de elementos extraños que en todas estas cosas intervienen, ante
    todas esas circunstancias, a empujones me abrí paso por la inmensa
  multitud, llegué hasta la oficina del señor alcalde, me subí a una silla para
buscarlo, pues soy un poco bajo de estatura y no alcanzaba a verlo, y como
       observara a algunos levantando libros y papeles, en este caso de
 emergencia se me ocurrió decir que yo respondía por la alcaldía, y parece
   que la multitud aceptó la expresión porque en perfecto orden y sin tocar
     nada, se fueron saliendo, hasta quedar el despacho completamente
desocupado. Le dije al portero que cerrara y me retiré. No había aún bajado
   de las gradas que conduce al despacho del señor alcalde, cuando sentí
      disparos, pregunté la causa, se me dijo que había un choque en la
 telegrafía entre la Policía atrincherada y el pueblo, corrí hacia allá, pero no
  pude pasar porque el fuego era muy nutrido; me regresé entonces por la
esquina del Hotel Central, crucé por el hotel que queda frente el Hotel Alicia
   y llegué a la calle de Remolino, llegando hasta el sitio donde ocurrió la
tragedia... Cuando regresé, las puertas de la telegrafía estaban abiertas, y
el personal que estaba adentro, comenzaba a salir de los locales ocupados
 por estas oficinas. Se notaba que el pueblo estaba muy desesperado ante
    los heridos que había habido; un grupo nos entramos al Concejo que
    estaba literalmente lleno y tanto la gente de adentro como la de afuera
   pedían la instalación de una Junta como la solicitaban las radiodifusora
  capitalinas. Entonces para complacerlos y evitar que hubiera venganzas
  ante los hechos ya acaecidos, se formó una junta improvisada con ese
 mero fin, uno cualquiera tomó la máquina, otro gritaba, yo me paseaba por
dentro del Consejo, por el parque y cuando regresé me tocó firmar una nota


                                                                             18
en la cual se le rogaba a la policía que no hiciera uso de las armas y que
las entregara para evitar mas accidentes como los ya conocidos. Ahí me la
    pasé en el parque y charlaba con el uno y con el otro, cuando de pronto
 sentí un tiroteo, me dirigí hacia allá y observé que la policía disparaba, me
    retiré enseguida, luego me tocó por coincidencia levantar el cadáver del
         señor Canedo y llevarlo al Concejo; ahí me la pasé dándole mis
  manifestaciones de pesar a los familiares de los muertos, ya un poco tarde
   me entré a la casa del señor Butrón a descansar porque me encontraba
  agotado, ya al oscurecer la esposa del doctor Cuello le envió una tarjetica
 a él porque se hallaba indispuesta, él trató de irse pero, le aconsejaron que
  no saliera porque era peligroso, porque la policía dominaba toda la calle a
 lo largo. Resolvió entonces hacer una tarjetica para enviársela a su señora
    esposa, yo le manifesté que con mucho gusto la llevaría, ya a esta hora
  había la penumbra de la tarde, tampoco me dejaban ir, pero me le solté a
  los clientes y salté al parque, queda al frente, un disparo de máuser fue el
   saludo, tenía que volver a cruzar la calle, no me atrevía, porque pensaba
     que si el primer disparo no me había matado, el segundo tal vez podía
 matarme, entonces me paré en el arco del parque y sacando un pañuelo lo
      batía y en esta forma crucé la calle hasta llegar a la casa del doctor
Cuello… regresé a la casa del señor Butrón, ya no había nadie, me regresé
  a los corrillos del parque, comenzó a serenar y resolví irme a mi casa, ya
                            eran las diez de la noche…




Facsímil de algunas declaraciones rendidas por ciudadanos banqueños ante el investigador con motivo
de los sucesos del 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)




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Facsímil de algunas declaraciones rendidas por ciudadanos banqueños ante el investigador con motivo
de los sucesos del 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)




El señor Víctor Pisciotti Vides, natural de El Banco, hijo de Salvador
Pisciotti y Petrona Vides, fallecida en 1945, casado con María Van
Stralhem, comerciante, quien para el nueve de abril de 1948, era miembro
del Honorable Concejo Municipal de El Banco, también compareció ante el
juez investigador y narró lo ocurrido ese día:

    …Como yo he sido considerado como uno de los jefes del liberalismo, el
 pueblo que ya se encontraba en las calles en manifestación, me pidió que
      me incorporara a ella y yo no pude sustraerme a tales exigencias.
 Recorrimos varias calles de la ciudad dentro del mayor orden, porque así
 me permití exigirlo a los manifestantes, cuando hice uso de la palabra en
   la plaza del mercado público y recuerdo que les dije que el liberalismo
 había sufrido una pérdida irreparable con el atroz delito fraguado contra el
  Doctor Gaitán, pero que era necesario conservar una suficiente dosis de
       serenidad y de cordura para evitarle mayores males al país…La
manifestación siguió por la calle 7 de agosto, dobló por la carrera segunda
    y al salir a la calle Nueva con la esquina del Café América, yo seguí
 adelante para que la manifestación siguiera por la misma carrera hasta la
calle Ortiz y evitar así el paso por frente a los Cuarteles de la Policía que se
     encuentran el la calle Nueva, yo me devolví y les manifesté que era
 necesario guardar la mayor compostura con la policía, lo que así se hizo,
pues durante todo el recorrido de la manifestación hasta llegar al parque de
 Colón no hubo incidente alguno que lamentar… me fui para la casa de mi
   hermano Eusebio a donde me mudé con mi señora hasta que la calma
  renació nuevamente en el país. Esto fue como a las cinco de la tarde del
día nueve de abril de este año y volví a salir por invitación que me hiciera el
señor Alcalde Municipal, quien se presentó allá en compañía de los señores


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Daniel Arias y Luís Urquijo, y posteriormente, por invitación del señor
    párroco quien también se presentó a casa de mi hermano, para que
asistiera a una reunión que se iba a verificar en el salón del H. Concejo, con
  el fin de mediar entre el pueblo y la policía que ya el 9 de abril… había
  disparado contra el pueblo que se encontraba en la plaza y en las calles
 adyacentes, lo que hacían desde sus cuarteles, habiendo resultado como
      consecuencia de estos ataques, dos muertos de filiación liberal…

Para la fecha de la ocurrencia de la muerte del Jorge Eliécer Gaitán, el
doctor José Antonio Cuello Sierra, natural de El Paso, municipio de
Chimichagua, Departamento del Magdalena, de 38 años de edad, quien era
hijo Luís N. Cuello y Emérita Cuello de Sierra, médico, quien estudió en
Paris y en Santiago de Chile, casado con Rosalba Gutiérrez de Cuello, se
desempañaba en El Banco como Director del centro de higiene ambulante
del Magdalena, de igual manera concurrió ante el señor Juez investigador a
contar lo que paso y vivió ese día:

            …Una vez sabida la muerte del doctor Gaitán, participé en una
manifestación pública de protesta por este acontecimiento que indignaba a
  todo liberal y a todo colombiano. Durante la manifestación hubo discursos
  de los señores Cristóbal Escandón y Víctor Pisciotti, discursos que fueron
más bien comedidos y no hubo en ellos intención alguna que pecara contra
   lo normal y moral. Estando yo en el parque Colón, oí disparos que tenían
 lugar en la oficina de telégrafos, por no estar presente en el lugar indicado,
    no podría decir quiénes dispararon, además fui llamado como médico a
   atender a un herido de apellido Sierra, lo cual verifique en mi consultorio,
     allí le presté los primeros auxilios y regresé nuevamente al parque de
  Colón…las exacerbación del pueblo era notoria…y pedía tomar el cuartel
     de la Policía Nacional. Vista las circunstancias de que la policía estaba
        bien armada y que el pueblo con pocas armas… tratamos algunos
     individuos reunidos en el salón del Concejo, de ver la manera de evitar
    derramamiento de sangre. En forma azarosa y sin que tal Junta actuara
como tal, ni…se volviera a reunir, se redactó una nota al comandante de la
 policía pidiéndole que depusieran las armas en vista que el pueblo insistía
  en tomar el cuartel de la policía, nota en la cual se le hacía de presente al
  señor comandante, que responderíamos por sus vidas y sus bienes. Esta
  nota fue contestada con disparos de la Policía Nacional, la consecuencia
       fue como saldo dos muertos liberales. Cuando empezó el tiroteo me
encontraba en el salón del Concejo, y salí porque me decían “Salga Doctor
porque vamos a ser pillados como ratas aquí”. En los momentos en que salí
      a la plaza, fui llamado para atender a un muerto que había caído en la
  esquina de los Esparragozas, me acerqué al señor y constaté que estaba
    muerto a consecuencia de un balazo. Intenté atravesar la calle para mi
    casa pero me detuvieron algunos amigos por temor a que las balas que
   disparaban de aquí para allá me cogieran. Mas o menos a las seis de la

                                                                            21
tarde atravesé la calle y llegué a la casa de don Arturo Butrón, hasta mas o
 menos las siete y media de la noche y de ahí me trasladé a mi hogar…Esa
 misma tarde del 9, supe que había otro muerto liberal, pero a este no tuve
  ocasión de verlo, por la distancia en que me encontraba. Al día siguiente
      recibí la visita del señor alcalde, acompañado de don Daniel Arias,
   hablamos sobre la necesidad de evitar cualquier desastre y le ofrecí mi
 apoyo y colaboración en su calidad de autoridad legítimamente constituida
y le expuse mis puntos de vista en el sentido de que yo consideraba que él
por su calidad de alcalde y por la circunstancia de ser un individuo atendido
  por ambas colectividades, estaba en condiciones de evitar mas sangre, y
 que yo consideraba lo mas acertado que la policía depusiera las armas…
  Por invitación del señor alcalde asistí en compañía de otros ciudadanos a
 una reunión que tuvo lugar en los salones del Concejo, donde cambiamos
    puntos de vista y se hizo mas o menos lo que el día anterior ya por el
conducto oficial del señor alcalde, de buscar la manera de que el pueblo no
     atacara a la policía. Visto de que nuestras insinuaciones y nuestras
  palabras de cordura no eran acatadas por la multitud, quienes pedían a
 todo trance atacar a la policía, me retiré con el Doctor Bolívar, como señal
de protesta por la razón de no ser atendidos. Como a la hora más o menos
 supe en mi casa de habitación que la policía acompañada del alcalde y de
               otros ciudadanos había abandonado la población…

El comerciante Rozo Quintero, natural de Abrego, Norte de Santander, para
el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, residía en el
Municipio de El Banco, y fue otra de las personas que concurrió ante la
autoridad judicial a narrar lo que le constaba sobre lo ocurrido la tarde, del
día en que asesinaron a Gaitán:

       …El nueve de abril de este año, como a la una y media de la tarde
   encontrándome en mi establecimiento comercial, se presentó el señor
   Jesús Luna y me informó que acaban de asesinar en Bogotá al doctor
Jorge Eliécer Gaitán, noticia que en principio me resistí a creer, pero mas
     luego los radios principiaban a lanzar la noticia ya confirmándola, y
  principiando el pueblo a movilizarse para protestar por tan vil asesinato,
 procedí a cerrar mi establecimiento, donde permanecí encerrado hasta las
      cuatro de la tarde, hora en que salí para trasladarme a mi casa de
habitación y al pasar por la calle Remolino venía la multitud y me solicitaron
  que los acompañara, cosa que rehusé alegando para ello que mi familia
       estaba sola y que venía primeramente a darme cuenta como se
       encontraban. Al llegar a mi casa mis familiares me solicitaron los
   acompañara y no salir a la calle, cosa que así hice. Mas luego, pasó la
policía por el callejón de la casa que ocupo y oí varios disparos. Mas luego,
 supe la noticia de que en el parque habían resultado dos muertos, uno de
        apellido Canedo y un señor Lobo. Después de eso todo quedó
    relativamente en calma; por la noche, se sentían disparos en la calle

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Ayacucho y por el lado del parque sin consecuencias de ninguna clase. A la
  mañana siguiente en vista de la gravedad de la situación, salí a la calle
 para hablar con los jefes del liberalismo y recibir órdenes, y fue como me
 encontré con el Doctor Luís N. Bolívar a las 9 de la mañana en la clínica
      de su propiedad haciendo las curaciones a un herido en un brazo de
   apellido Chaverra... El doctor Bolívar me manifestó que había citado a
 algunos liberales y al señor Alcalde Luís Díaz Granados para una reunión
en el Concejo Municipal, con el fin de tomar las medidas conducentes para
guardar la paz y el orden y que debía entrevistarme con el alcalde con el fin
   de que hablara con los dirigentes conservadores para no fracasar en la
   medidas que se pensaban tomar. Como a eso de las 10 de la mañana,
 cerca a la oficina telegráfica, me encontré con el señor alcalde y el señor
 Daniel Arias y les manifesté el deseo de reunirnos cuanto antes con el fin
   de evitar a la población males incalculables. El señor alcalde nos pidió
 acompañarlo donde el doctor Enrique Palencia Vega y nos trasladamos a
       su casa de habitación donde muy gentilmente fuimos atendidos; le
   expusimos los motivos de nuestra misión y habiéndole hecho el señor
  alcalde una exposición de los buenos deseos de que estaba animado el
    liberalismo, aceptó las medidas que se iban a tomar y le pidió al señor
alcalde el favor de no exigirle que lo acompañara hacia la reunión con el fin
 de evitar posibles atentados. De ahí salimos para los salones del Concejo
donde se encontraba ya el pueblo reunido, y se procedió a formar una lista
de las personas mas salientes de la ciudad con el fin de celebrar la reunión
 a las doce del día. Entre los invitados figuraba el reverendo padre Zapata.
   Efectuada la reunión a la hora convenida tomó la palabra el reverendo
  padre Zapata y pidió al pueblo, cordura y mucha tranquilidad para evitar
posibles tragedias. Como el motivo de mayor exacerbación era la presencia
 de la policía, el reverendo padre le pidió al señor Alcalde que enviara una
comisión al Capitán encargado de dicha institución para que permaneciera
  acuartelada mientras se tomaban las determinaciones del caso, y así se
   hizo. Tomó la palabra el señor alcalde y manifestó el deseo ardiente de
hacer conservar la paz y la tranquilidad en la ciudad y que se comprometía
   a responder porque la policía no saliera a la calle y que hablaría con el
  teniente encargado con el fin de ver si era factible el que se trasladara a
Santa Marta, para lo cual se convino en enviar una comisión al cuartel de la
policía con el fin de pactar la salida de la ciudad. El teniente Corredor de la
  división manifestó por escrito que para poder abandonar la ciudad tenía
   necesariamente que recibir orden del gobernador o del comando de la
       policía en Santa Marta, cosa que era imposible por estar todas las
     comunicaciones rotas entre El Banco y Santa Marta. En vista de esta
determinación el comandante de la policía, los ánimos antes de aplacarse,
se exaltaron más y prácticamente la reunión se dio por terminada. En vista
  de la gravedad de la situación, el señor alcalde conferenció nuevamente
   con el teniente Corredor y convinieron que él como jefe de la policía (El


                                                                             23
alcalde) podía ordenar el traslado de ella a Chimichagua, en comisión.
     Dadas estas circunstancias que era la más salvadora, se procedió a
        solicitar los servicios de un vehículo con el fin de trasladarlos a
 Chimichagua. El señor alcalde me solicitó uno de mis vehículos, cosa que
   no pude atender por estar los camiones en viajes de negocio, pero me
   ofrecí acompañarlos para conseguir un camión que prestara el servicio
solicitado, y fue así como en compañía del señor alcalde y el señor Andrés
Cortez, nos dirigimos al señor Fermín Oliveros para que facilitara el camión,
   cosa a la cual accedió, y el señor alcalde le ordenó poner el vehículo a
    órdenes del teniente Corredor. Mas luego le ofrecí al señor alcalde mi
  automóvil particular para que hiciera las diligencias necesarias y activara
  así la rápida salida de la policía. Al llegar el automóvil al comando de la
   policía, en compañía del señor alcalde y del señor Cortez, recibimos la
 noticia de que el señor Oliveros sentía positivamente ceder el vehículo por
 carecer de chofer. En vista de la gravedad de la situación, pues el pueblo
 principiaba a movilizarse al comando de la policía y habiendo manifestado
el teniente Corredor que sus agentes estaban listos para la salida a la calle
a repeler cualquier agresión, entonces tomé la determinación de ir sacando
 en mi automóvil hasta unos cinco kilómetros fuera de la ciudad a la policía
   en distintos viajes. El teniente Corredor y seis (6) agentes portando sus
armas tomaron el vehículo quedando el señor alcalde en el comando de la
  policía con el fin de esperar a que regresara nuevamente, pero al salir se
     oyeron varios disparos que parece fueron hechos al vehículo donde
   íbamos, disparos que fueron contestados por la Policía desde el carro,
 afortunadamente no hubo aquí desgracias que lamentar. Una vez fuera de
  la población como unos tres kilómetros, me ordenó el teniente Corredor
dejarlos y regresar nuevamente por los agentes que me esperaban. Al venir
   de regreso cerca al cementerio, me encontré con el resto de la policía,
pues el señor alcalde había tomado la determinación de que salieran a pié,
 hablé con los señores agentes y les indiqué donde los estaba esperando
 el teniente Corredor y los seis agentes que lo acompañaban. Llegué a mi
 casa como a las seis y media de la tarde donde permanecí con mi familia
     como hasta las once de la noche, hora en que sentí que tocaban las
  campanas anunciando incendio. Salí a la calle y pude enterarme de que
 están en llamas una casa de palma de propiedad de los señores Bayter S.
   Hermanos, que la usaban como comedor de su casa de habitación… El
pueblo acudió y combatió el incendió inmediatamente…Como a eso de las
 tres de la mañana nuevamente gritaron “incendio” pero resolví no salir de
 mi casa. Al día siguiente me informaron que el fuego había sido en la casa
                       del señor Miguel Torres Palomino…



El día treinta de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, el despacho
judicial se trasladó a la casa de la señorita Angélica M. Galezo, maestra de

                                                                           24
escuela, a tomarle testimonio sobre lo que presenció       la tarde del nueve
de abril de ese año:

       …Ese día, el 9 de los corrientes, yo estaba parada en la puerta de mi
 casa, cuando llegó un niño que tengo aquí en la escuela y me informó que
  acababa de oír en la radio de Lucho Barros que habían matado a Gaitán,
 en esto pasaron Miguelito Torres y Chinchilla, y me dijeron que Gaitán era
  muerto. Después de eso vi que ya venía un grupo de muchachos, y que
uno de ellos se montó al poste de las líneas de la telegrafía, uno de ellos le
 tiró un machete, pero no los conocí y el tipo empezó a cortar las líneas; en
     esto vi que al teniente Bueno, y viendo él… que estaban cortando las
líneas, le dijo al muchacho, por tres veces, que se bajara del poste, en esto
   el grupo se le botó al teniente Bueno, éste en vista de que se le vinieron
  encima, se refugió aquí en mi casa, y pasó para atrás, inmediatamente la
      casa se llenó de gente, en busca del teniente Bueno, yo les llamé la
atención diciéndoles que tuvieran en cuenta que mi mamá estaba enferma
     del corazón y que podía ocurrirle algo, ellos me manifestaron que no
   pasaría nada, que lo único que querían era que el teniente entregara el
 revolver, el teniente entonces se vino para acá para la sala y se colocó en
    este rincón, ahí le exigían que entregara las armas, el teniente sacó el
     revolver, le quitó las capsulas y se lo entregó a mi hermana Rosaura
Galezo… pues el teniente Bueno, no quiso entregar el arma a las personas
     que se lo pedían…. Después Luciano Alvarado y otro que no conocí,
               sacaron al teniente por el patio para la otra calle…

Otra de las personas que vivió lo ocurrido el nueve de abril de mil
novecientos cuarenta y ocho, fue Carmelo España, natural del Municipio de
Guamal, Departamento del Magdalena, quien trabajaba en el puerto de las
lanchas de El Banco, y el día cinco de mayo de mil novecientos cuarenta y
ocho, le contó al Juez de Instrucción, lo que había vivido la tarde del nueve
de abril del citado año:

         …El día 9 de abril de este año estuve trabajando en el cargue y
descargue de lanchas, oficio que estuve desempeñando hasta por ahí a las
 cuatro de la tarde poco mas o menos, hora que yo salí del trabajo, de ahí
 cogí y fui a mi casa, cuando regresé al parque había bastante gente, ahí
    me di cuenta que la policía disparaba…del parque le disparaban a la
policía, eso no se entendía, pues apenas se oía el zumbido de las balas, yo
me coloqué en la esquina del parque, tratando de ocultarme en el callejón
que va a salir a la telegrafía, delante de mi estaba un muchacho de nombre
 Josefito, que trabajaba en la Schels en la Grúa, atrás de mi estaba Emilio
Lobo, yo estaba dando el frente para el parque y el estaba dando el frente
 para el callejón del lado opuesto de la telegrafía, cuando vi fue que Lobo
hizo un ademán como a sentarse, y yo creía que se iba a sentar, cuando vi
 fue que cayó herido, sangrando y no volvió a hablar nada… en esto paso


                                                                            25
otra bala por en medio de Josefito y yo, y entonces dispusimos irnos para
 nuestras casas en vista del peligro. Emilio Lobo ni antes de ser herido ni
               después, dijo nada, no tenía armas de fuego…

Josefito Torres Rojas, quien era natural de Florida Blanca (Santander) y
residente del municipio de El Banco, donde para la época se desempeñaba
como operador de Grúa. También declaró ante el funcionario investigador:

    …El día 9 de abril me encontraba trabajando en el campo de la Schels
 como operador de grúa, a las cuatro de la tarde solté el trabajo y luego salí
por ahí al parque, pues había mucho movimiento, en el momento de llegar
  al parque había tiros y luego casualmente oímos otros tiros para los lados
  de esta calle, y nosotros íbamos a cruzar para la calle de la telegrafía, es
      decir, del parque para la acera opuesta, recuerdo el nombre de un
  muchacho de apellido España, estando ahí antes de cruzar, nos paramos
     en la pura esquina del parque, y miramos para acá para el lado de la
    policía, sintiendo un tiro en esos momentos y un muchacho que estaba
  junto a nosotros se cayó al suelo, cayendo muerto, de ahí me retiré, pues
   me encontraba sin arma y sin nada, yo no me di cuenta de donde salió el
tiro que le dio muerte a este muchacho a quien yo no conocía. Después fue
                   que vine a saber que se llamaba Miyo Lobo…

El Corredor de Comercio, Luís Hernández Rosado, natural de El Banco,
quien para la época contaba con cuarenta y cuatro años de edad, declaró
ante el funcionario judicial, lo que el percibió el día de la muerte de Gaitán:

El nueve de abril me encontraba más o menos a la una y media de la tarde
    en la puerta de la tienda de los señores Alemanes, cuando vi venir una
     multitud de individuos con una habladuría de la muerte del Dr. Jorge
  Eliécer Gaitán; venían por la calle veinte de julio, luego me sorprendí y le
pregunté a la multitud qué sucedía, me dijeron, acaba de fallecer en Bogotá
  el Dr. Jorge E. Gaitán, de ahí seguí junto con ellos y luego llegaron hasta
el parque, en vista de que se estaba formando un movimiento yo me retiré a
     un lado; después ellos siguieron por la calle Ortiz y llegaron hasta la
     esquina del Teatro Municipal, cuando entonces, se oye una voz que
habían matado a un señor Rafael Canedo, de ahí vi cuando lo cogieron casi
      junto a la peluquería de Eusebio Flórez y lo condujeron al Concejo
  Municipal; luego oí otro grito, acaban de matar a un señor Emilio Lobo, en
 la esquina del parque con la calle Ayacucho. Luego lo condujeron también
                             al Concejo Municipal…

El administrador de la fábrica de Licores “LA ALCOHOLINA” del municipio
de El Banco, para la fecha del 9 de abril de 1948, era el señor Rodolfo
Garcés M., natural de Sempegua (Chimichagua), quien también compareció
ante la autoridad judicial y narró lo sucedido en la sede de dicha fábrica:



                                                                            26
…El día nueve de abril del año en curso, me dedicaba como
   administrador de la fábrica de licores a los trabajos propios, y en toda la
 tarde se estuvo sintiendo gritos, disparos, cohetes, etc., por ahí como a las
   dos de la tarde mandé a un empleado a buscar al comercio un poco de
 gasolina, cuando regresó por ahí como a las tres y media, nos informó que
    habían dos muertos y que había tiroteos frente a la telegrafía, y que el
comercio estaba cerrado. En vista de esto, dispuse suspender los trabajos y
les dije a todos los empleados y obreros que se fueran porque de pronto se
  podía desencadenar alguna tragedia…en la noche del sábado estuvieron
   varios individuos haciendo disparos y armados y trataron de romper el
 candado a martillazos, pero no lograron abrirlos y no entraron. El domingo
como a las diez de la mañana volvió y se presentó el tumulto a la fábrica de
    licores, estando de turno el celador Eurípides Alvarino, y por el portón
entraron, llamaron al celador que llegó y le pidieron las llaves para entrar al
 deposito amenazándolo con revólveres, machetes y demás armas, esto así
       me lo informó el celador, bajo esta presión, entraron a la fábrica y
  estuvieron en el lugar donde están la baticiones y en vista de que ahí no
había ron, dispusieron romper el candado que da a la oficina y los depósitos
 de ron, ahí entraron violentamente y se llevaron un bulto de anís, un rifle y
   dejaron uno, se llevaron un royo de alambre eléctrico, unos guantes de
    trabajo nuevos, un freno nuevo. Todo esto lo tomaron como dueños e
    hicieron que el celador se fuera y ellos quedaron controlando toda La
       fábrica. Al saber los señores estos, que habían formado una junta
  revolucionaria…allá mandaron y que una guardia cívica con el fin de que
vigilaran. Estos mandaron a llamar al secretario de la fábrica, señor Augusto
 de la Hoz y naturalmente los jefes revolucionarios, tuvieron conocimiento
 de que la chusma iba a destruir la fábrica, ellos intervinieron haciendo salir
   la chusma de ahí. Así fue como el Secretario quedó hecho cargo de la
               fábrica contando con el apoyo de la policía cívica…

Para el día 9 de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, se desempeñaba
como director de la cárcel del circuito de El Banco, el señor Enrique Sosa
Palomino, natural del Corregimiento de Saloa, quien narro ante el
funcionario judicial, lo que ocurrió en ese centro carcelario, una vez se supo
la noticia de la muerte de Gaitán:

    …El día 9 de abril de los corrientes, por ahí como a las dos de la tarde,
 me di cuenta que empezó una manifestación de protesta por la muerte del
   doctor Jorge Eliécer Gaitán, en vista de esto, yo y dos empleados de
nombres Arístides Arango y Manuel José Sanjonero, nos encerramos en el
 local que sirve de oficina de la dirección de la cárcel, es decir, cerramos la
  puerta que da a la calle, pero ahí como a las siete o siete y media, oímos
voces que decían “salgan los godos para matarlos” y otras ofensas, y como
ya yo había oído decir a la gente que pasaba por la calle, que ya se habían
tomado la alcaldía y la oficina de la telegrafía, y se oía un terrible tiroteo en

                                                                               27
este mismo sector, estando en esto vi que por la unión de las dos abras de
   la puerta que da a la calle metían un machete con el fin de levantar un
   simple pestillo que era con que estaba asegurada la referida puerta, en
     vista de esto y sentí que el tumulto se estacionó frente a la puerta y
temeroso de que se atentara contra nuestras vidas, los dos empleados y yo
 y muchos presos, nos saltamos la paredilla por la parte de atrás y fuimos a
   salir a la casa del señor José Castro y ahí nos refugiamos, y permanecí
                                hasta el lunes…

   El Celador de Rentas Departamentales, señor Isidoro Sánchez Buendía,
natural de Gigante (Huila), narró ante el juez investigador lo que vivió, el día
nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en esa oficina:

       …El día nueve de abril… salían los colegiales con cenefas rojas y
 tocando cornetas por las calles, estos iban sin armas de ninguna clase, al
  menos a la vista, después como a la hora fue cuando entonces vimos al
tumulto de gente que venía…momentos después fue cuando se avasallaron
   al resguardo, entrando…preguntaron al señor inspector que con quien
    estaba él y el inspector les contestó que estaba con ellos, después de
dichas palabras…preguntaron por los elementos que había ahí, que se les
    entregaran las armas que hubiera… varios celadores, dijimos que no
    debíamos entregar las armas, pero según fue el conglomerado no fue
posible, le quitaron los fusiles a los celadores Garzón y Rubio. Después que
   se hicieron a los fusiles empezaron a averiguar que donde estaban los
   cartuchos… Una vez rompieron los escritorios echaron los archivos al
   suelo, gacetas, ordenanzas, etc., después que estaban regados ahí le
 metieron candela…En el Resguardo permanecimos con el Inspector Cesar
 Augusto Cotes Fuentes, los siguientes Celadores: Juan Pérez Díaz, Pablo
  Ramos Carvajal, Eduardo Rubio, Alcides Martínez, Oscar Bobea Gómez,
Generoso García, Ángel Garzón…éste grupo estaba cuando entro la trifulca
      ahí, después en la tarde y sospechando que nos podían atacar, el
 Inspector y yo nos fuimos para una casa vecina y los demás celadores si
                       se fueron cada uno para su casa…

   El señor Segundo Amaris Pontón, quien era natural de San Martín de
Loba, Departamento de Bolívar, para la fecha del asesinato de Jorge Eliécer
Gaitán, contaba con cincuenta y siete años de edad y tenía
aproximadamente cuarenta años de residir en El Banco, donde era
comerciante y mecánico, contó ante el funcionario investigador lo que
ocurrió el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en ese
municipio:

    …El día nueve de abril ultimo, como a eso de la una y media de la tarde,
directamente oí en mi radio la noticia del asesinato del Doctor Jorge Eliécer
Gaitán, ocurrida en Bogotá. Momentos después, oí la alocución que desde


                                                                             28
una emisora de la capital lanzaba el señor Rómulo Guzmán, en la cual
  excitaba al pueblo liberal que se precipitara en masa a tomar las oficinas
    públicas, a sustituir el Gobierno en todas sus partes, y donde hubieran
Concejos de mayoría liberal, se constituyeran en juntas revolucionarias, y a
    vengar la sangre del Caudillo, vilmente asesinado por un agente de la
 policía disfrazado de civil. Esa alocución fue repetida por varias ocasiones.
Mientras tanto, el pueblo de El Banco, asesorado por algunos cabecillas se
preparaban a cumplir la consigna del locutor Rómulo Guzmán. Las primeras
      carreras que se efectuaron en la calle, fue por alumnos del Colegio
    Nacional, los cuales, después de romper el retrato del Doctor Mariano
      Ospina Pérez, Presidente de la República, se lanzaron a las calles,
incorporándose en el mercado con los miembros del sindicato de braceros
     de este puerto…el grupo de pueblo no era menos de ciento y pico de
   personas. Por vivir una hija mía, inmediato a la oficina de la telegrafía…
pude apreciar, aun esquivando ser visto por la turba, cuando esta arremetía
 contra esa oficina, dándole machete a las puertas y cortando las líneas del
      telégrafo…No puede ver cuando le arrojaran a las puertas el liquido
 inflamable que produjera el incendio…Hago constar que con fecha seis de
    abril apareció una hoja del Concejo, en la cual se protestaba contra la
   Policía, tratando de extorsionarla para hacerla salir. Se decía en ella de
       malos manejos de la Policía, esta hoja la lleve personalmente a la
 Gobernación del Departamento y se la entregué al doctor Campo Serrano
 y así mismo otra hoja que decía prevención y cuando recibí esta hoja, me
        fui a Atillos y Juana Sánchez, y de allá conteste la hoja a la junta
    revolucionaria, diciéndoles que los conservadores de los entornos no
        atacarían al El Banco, siempre y cuando que nosotros fuéramos
   respetados…y así mismo vi a varios comerciantes repartiendo rulas…




         Hoja volante Prevención, 11 de abril de 1948. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)

 La hoja volante denominada Prevención, a que hace referencia el señor
Segundo Amaris Pontón, decía lo siguiente:

                                         Prevención:



                                                                                                29
El liberalismo de la ciudad, que ha dado muestras de cordura y sensatez a
  pesar de los crímenes cometidos y de los heridos – está informando de
       fuentes dignas de fe, que un Jefecito local ha dado órdenes al
conservatismo ignorante de la situación de las poblaciones circunvecinas
(Menchiquejo, Aguestrada, etc.) que se nos ataque. Les prevenimos a los
conservadores, que la sola presencia de elementos conservadores de los
 lugares citados o el menor indicio de rebeldía, será castigado con mano
 fuerte en las personas conservadoras de la ciudad, sin miramientos. Se
 informa al público, que el LIBERALISMO controla la situación en todo el
     país, bajo la dirección del insigne JEFE doctor DARIO ECHANDIA.

                Liberales. El Banco 11 de abril de 1948.



                4.- LUGARES DE LOS ACONTECIMIENTOS.

Si bien la protesta por la muerte de Gaitán se extendió por toda la ciudad
de El Banco, algunos lugares se pueden destacar por su importancia, como
teatro de los acontecimientos acaecidos el nueve de abril de mil
novecientos cuarenta y ocho. Los manifestantes al saber la noticia de la
muerte de Gaitán, se reunieron en el parque de Colón, donde estaba
ubicada la sede de la alcaldía municipal, la cual fue remplazada por el hoy
edificio de Telecom, siendo para la época alcalde del municipio de El
Banco, el señor Luis Díaz Granados.

El Colegio Nacional de Varones, del cual era secretario el señor Fabio
Peña, funcionaba en una casa construida de paredes de bahareque y techo
de zinc, con amplios corredores. En su interior, una de las aulas, era de
bahareque y techo de palmas, su ubicación era la siguiente: Este, Plaza de
Chapinero; oeste, casa de Miguel Bustamante y Julia Esparragoza, con
calle Nueva en medio; norte, casa de Joaquín Aranzalez; y sur, carrera 6ª
en medio, casa de María de la Cruz Arias. De este lugar salieron los
alumnos exaltados, una vez se enteraron del asesinato de Gaitán y en señal
de protesta destrozaron puertas de entradas a las aulas de clase, retiraron
los cuadros donde se exhibía un retrato del presidente Mariano Ospina
Pérez y un decreto que trataba sobre la aplicación de la cultura patria que
ordenaba exponerlo en lugar visible en todas las dependencias educativas
del país.

La telegrafía, lugar donde se generó enfrentamientos entre la policía y las
personas que protestaban, quedando como consecuencias de estos,
lesionados Erasmo Morón, Inocencia Rodríguez, Alberto Venegas y José
Isabel Alvarado. Según la nomenclatura de la época del nueve de abril de
mil novecientos cuarenta y ocho, ésta funcionaba en un edificación,
ubicada en la esquina de la manzana sesenta y cuatro de la calle El


                                                                        30
Remolino y la carrera tres; sus linderos eran: por el norte, con solar del
señor Enrique Vergara; por el sur, la carrera tres en medio, con casa de la
señora María de Abud; por el este, con casa de David Numa; y por el oeste,
calle en medio con la casa del municipio Escuela de Varones. Esta
edificación sufrió daños materiales como la destrucción de las puertas de
madera, impactos de bala en las paredes, destrucción de la máquina Tele
Printer, destinada especialmente para las comunicaciones con
Bucaramanga.

La sede de la Inspección Municipal de Rentas y Cuartel del Resguardo de
Rentas Departamentales, funcionaba en la calle Boyacá, entre la carrera
tercera y cuarta del municipio de El Banco, lugar donde los manifestantes
destruyeron los archivos, las máquinas de escribir, los sellos de la oficina y
se llevaron los fusiles y cartuchos que les eran útiles para enfrentar a la
policía.

La fábrica de Licores LA ALCOHOLINA, de propiedad del departamento del
Magdalena, para la época de la muerte de Gaitán, funcionaba en una
edificación construida en su totalidad en ladrillos y cemento, con una puerta
principal de entrada de hierro, con soporte del mismo metal, de abertura
plegable; alinderada por el norte, con casa de la antigua planta eléctrica
municipal; por el sur Plazoleta de Padilla. Este casa de una señora de
nombre Regina; por el oeste, con el Río Cesar. Los manifestantes trataron
de tomarse éste edificio en dos oportunidades, la primera el día nueve de
abril de mil novecientos cuarenta y ocho, en las horas de la noche, pero
solo forzaron la puerta principal dañando el candado de seguridad, sin
llegar a ingresar. La segunda fue el día diez del mismo mes y año, cuando
intimidaron al celador de la puerta externa con la amenaza de volar la
Fábrica si se oponía. Sin hacer oposición el vigilante les abrió y una vez en
el interior, buscaron las armas de fuego y licores.

La cárcel del circuito, para la época, funcionaba en la calle Boyacá de El
Banco, entre carreras tres y cuatro, en la casa enmarcada en los siguientes
linderos: este, casa de Graciniano Mazenet ; oeste, calle en medio con casa
de Luís F. Luna; norte, casa de Enrique Palencia Vega, y sur, casa de
Nicolás V. Barrios. Este lugar no era garantía de seguridad y fácilmente los
manifestantes ingresaron y tomaron dos bayonetas y algunos presos se
unieron a la multitud, dejando las puertas abiertas.

Otro sitio que resultó afectado, fue el establecimiento de comercio,
denominado refresquería “EL BUEN TONO” del señor Oscar Barros. Este
local estaba ubicado en la carrera 4ª, entre calles Ayacucho y Ortíz de El
Banco. Delimitado por el este, casa del seño Nicolás V. Barros, teniendo de
por medio la calle Ayacucho; oeste, casa del señor Luis F. Luna; norte, solar
del mismo señor Luna; y sur, carrera cuarta en medio, Teatro Municipal. Las


                                                                           31
puertas de entrada a este local fueron quemadas, sufrió impactos de balas.
Este negocio fue saqueado la noche del nueve de abril de mil novecientos
cuarenta y ocho.

La residencia del Dr. Enrique Palencia Vega, que se encontraba ubicada en
la carrera 3ª, entre calle Nueva y El Remolino, delimitada por el norte, casa
de Jorge Namen; sur, casa de Demetrio Namen, con carrera 3ª en medio;
este, casa de Abel Fraija y solar en medio de Guadalupe Vega; oeste, casa
de Guadalupe Vega, residencia de Alfredo Gores. A esta casa le fue
quemada su puerta principal, lanzándole una bola de trapo encendida.

La casa comedor de los señores Elías Bayter Sarquis y Hermanos, se
hallaba situada en una esquina, entre la calle de El Remolino y la carrera 2ª
de El Banco, alinderada por el norte, con casa de señor David Sarquis; sur,
callejón en medio con casa de Elías Bayter y Hermanos; este, patio de por
medio con cocina de los mismos señores Elías Bayter Hermanos; oeste,
calle de El Remolino en medio con casa del señor Abraham Bayter. Esta
casa comedor fue consumida por las llamas.

La vivienda de Miguel Torres Palomino, estaba situada a poca distancia del
Río Magdalena, de limitada por el norte, con solar y casa de señor Dudley
Martínez N.; por el sur, parque Infantil en medio con el Rio Magdalena; por
el este, con casa del señor Graziano Macenet H; y por oeste, calle Nariño
en medio con casa del señor Luís F. Luna. Esta casa era de bahareque y
techo de palma de hoja de lata con caballete de zinc, la cual fue consumida
bajo el incendio del día 9 de abril de mil novecientos cuarenta y ocho.



                     5.- LA JUNTA REVOLUCIONARIA

Dándole cumplimiento a las incitaciones que por la radio se hicieron, en el
sentido de que en aquellos lugares donde los concejos municipales de
mayorías liberales se constituyeran en juntas revolucionarias, en El Banco
funcionó dicha junta y produjo un solo acto, como fue la nota que le
enviaron al comandante de la policía para que hiciera entrega del cuerpo
policial, la cual decía textualmente:

                       El Banco, 9 de abril de 1948

                                   Señor

                    Comandante del cuerpo de policía

                        Acantonado en esta ciudad

                                Presente.-



                                                                          32
Los últimos acontecimientos políticos del país suscitados con el vil
 asesinato del jefe del liberalismo Dr. Jorge Eliécer Gaitán, han creado un
  nuevo orden en el país y el pueblo de El Banco, consecuente con estos
acontecimientos, tiene bajo su dirección el orden y la tranquilidad pública,
     representado en el H. Concejo municipal, y se impone para evitar
derramamiento de sangre, que usted haga entrega pacifica del cuerpo y las
                            armas bajo su mando.

     La junta interpretando la voluntad de este pueblo sabrá dar a usted y a
 sus subalternos todas las garantías del caso, a efectos de que sus vidas
sean respetadas, interpretando ante todo el movimiento político que acaba
de culminar, con la restauración en el poder de un nuevo gobierno de paz y
   tranquilidad pública. Esperamos pues, que usted, dentro de su amplio
  criterio de compresión, haga entrega inmediata del cuerpo a su mando.
                Sepa que el partido liberal es dueño del poder.-

                Somos de usted muy atentos y servidores

                       Junta Revolucionaria Liberal

                JOSE ANTONIO CUELLO como jefe de plaza

           VICTOR PISIOTTI VIDIES como presidente de la junta

               JOSE ANTONIO CIANCI como vicepresidente

                      ABRAHAM BAYTER como vocal

                CRISTOBAL ESCANDON RICO como vocal

                      E. POSADA ROJAS        como vocal

                        JORGE VIDES       como vocal

                    ROBERTO ROBLES C. como vocal

De los organismos integrantes de la fuerza pública, muchos historiadores
consideran que el más politizado era la policía nacional. Para la época el
personal de oficiales, suboficiales y agentes de la Policía de El Banco,
estaba integrado por las siguientes personas en orden y grado:

  MARCO TULIO CORREDOR                                 Teniente Primero

  ISIDORO BUENO HEREDIA                                Teniente Primero

  ERNRIQUE JULIO PADILLA                              Teniente Segundo

  OSWALDO NARVAEZ                                      Cabo

  CERAFIN CHACON                                       Agente


                                                                          33
PASTOR CARRASCAL                                     Agente

  MANUEL COLMENARES                                    Agente

  PRICILIANO BARRANCO                                  Agente

  JOSE DE LOS SANTOS MARTINEZ                          Agente

  MOISES MARTINEZ                                      Agente

  FRANCISCO SAEZ                                       Agente

  MANUEL LEMUS                                         Agente

  JOSE DEL C. PINEDA                                  Agente

  NAYIP KAIRUZ                                        Agente

  JUAN DE DIOS NAVARRO                                Agente

  ELY BERRUECO                                        Agente

  ABRAHAM DE ARMAS                                     Agente

  EDRULFO QUINTERO                                     Agente

  GERMAN QUINTERO                                     Agente

  FRANCISCO CACERES                                   Agente

  PEDRO RAMON DE LA HOZ                               Agente

  JOSE BOLÍVAR SUAREZ                                  Agente

  LEONIDAS BOHORQUEZ                                  Agente

  PROSPERO ESPARRAGOZA                                Agente

  ENRIQUE BADILLO                                     Agente

El agente Enrique Badillo, se separó de las fuerzas del gobierno y se unió a
los manifestantes. El agente Prospero Esparragoza, no estuvo acuartelado
y los oficiales supieron de él, después del nueve de abril de 1948, cuando
volvió a presentarse al cuartel. Con exclusión de los anteriores agentes, los
demás miembros de la Policía Nacional se trasladaron a Chimichagua,
donde permanecieron hasta que llegaron los refuerzos militares y
posteriormente regresaron a El Banco. El ejército era el organismo de la
fuerza pública que se consideraba como el más neutral.



                            6.- LA POLICIA CIVICA


                                                                          34
Facsímil Decreto por el cual se nombró la policía cívica en El Banco del 10 de abril de 1948. (Archivo
                                     José de La Paz Vanegas Ortiz)




 Facsímil del Respaldo del Decreto por el cual se nombró la policía cívica en El Banco del 10 de abril de
                                                  1948.
                                  (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz)




La reunión de notables con                el alcalde Luís Díaz Granados, desarrollada


                                                                                                       35
el 10 de abril de 1948, en el salón del H. Concejo municipal, buscaba frenar
los actos vandálicos que se venían cometiendo y recobrar la tranquilidad
perdida en la ciudad. El ensayo no dio los resultados que se esperaba ya
que el pueblo cuando se percató del objeto de la reunión, entró
violentamente a éste sitio y tomó parte en las deliberaciones, hasta el punto
de no escuchar a los notables, lo que indica que la población estuvo fuera
de control. Los manifestantes solo querían la salida inmediata de la policía.
Se dispuso crear una policía cívica, para que ejerciera la vigilancia de la
ciudad, una vez saliera la Policía Nacional de El Banco, por lo que la
primera autoridad del municipio, por solicitud de los pobladores, expidió un
decreto por medio del cual la nombró, así:

                        Decreto número…de 1948

                                 (Abril 10)

   Por el cual se nombra una policía cívica para el mantenimiento del orden
                              en la ciudad.

  El alcalde municipal de El Banco, en uso de sus atribuciones legales y

                            CONSIDERANDO:

   Que con motivo de los últimos acontecimientos ocurridos en el país que
 han traído como consecuencia un estado de alarma entre la ciudadanía,
                   que hay que disipar en lo posible,

   Que habiendo ocurrido anoche algunos incendios que han contribuido
   aún a hacer mayor la intranquilidad que sufre la población, se hace
  necesario dictar medidas que eviten la repetición de estos hechos tan
                   perjudiciales bajo todo punto de vista,

     Que por causa de estar actualmente acuartelada la sección de Policía
    Nacional División Magdalena que presta servicio en esta ciudad, por
   disposición de esta alcaldía, no le permite a esa institución prestar el
servicio de vigilancia necesaria para garantizar el orden y la tranquilidad de
  los asociados, se hace necesario nombrar un cuerpo auxiliar de policía
            cívica que tome a su cargo la vigilancia de la ciudad.

                                   DECRETA

  Artículo 1º. Créase un cuerpo de policía cívica compuesta de cincuenta
 unidades, que estarán bajo la dirección de un jefe que, lo mismo que los
               policías, será nombrado por esta alcaldía.

   Artículo 2º. Nómbrase para jefe de la policía cívica al señor LEOPOLDO
                   T. POSADA, Sargento del Ejército.



                                                                            36
Artículo 3º Nómbrase agentes de la policía cívica a los siguiente
    ciudadanos: JUSTO GARAY, ALBERTO OSORIO, GUSTAVO LUNA,
   MIGUEL CHAJIN JIMENO, MOISES LUQUETA, EUGENIO ZAPARAN,
     EMILIO POSADA ROJAS, DANIEL RICO Z., IVES POSADA, LUIS
    GALEZO MORON, FRANCISCO RODRIGUEZ B., JOSE ANTONIO
 CIANCI, MANUEL DE JESUS RODRIGUEZ, MIGUEL ROSADO, AGUSTIN
   PABA, ALFREDO VARGAS, NESTOR A. SALAZAR, CARLOS DAVILA
 MUÑOZ, JUAN P. LARA, VICTOR S. LARA, ROBERTO ROBLES, VICTOR
  MUÑOZ E., LUIS M. URRUEGO, MANUEL MEDINA, DANIEL ARIAS M.,
      JUAN VARGAS CAMAÑO, ELISEO FLOREZ, PEDRO MORENO,
     EUGENIO MASSON, PEDRO FLOREZ, CRISTOBAL ESCANDON,
  ARTURO BUTRON, CLEMENTE GUTIERREZ, GERMAN CARRECEDO,
  HECTOR COVILLA, VICTOR ARROYO, ARMANDO LUNA, ALFREDO A.
  PRICE, PEDRO JULIO QUINTERO, ROZO QUINTEROJ,. ALEJANDRO
   SAJONERO, HELIODORO RIACUTER, JOSE LINCE, CARLOS JULIO
   CANTILLO, LUIS HERNANDEZ, LUIS ENRIQUE MARTINEZ FLOREZ,
  MIGUEL ANGEL CELEDON, ALEJANDRO ROA Y HERNAN J. MORON.

    Artículo 4º. El jefe de la policía cívica quedará facultado para organizar y
          reglamentar los servicios que va a prestar esa institución.

                          Comuníquese y cúmplase

Dado en El Banco a los 10 días de abril de mil novecientos cuarenta y ocho.

                                  El alcalde

                           LUIS DIAZ GRANADOS

                             El secretario ad-hoc

                            VICTORINO RICO G.

En el artículo primero del orden del día expedido el 10 de abril de de mil
novecientos cuarenta y ocho, por el comandante de la Policía Cívica,
Leopoldo T. Posada, hace un llamado a la cordura a la población de El
Banco, en los siguientes términos:

    …El suscrito comandante de la Policía Cívica de El Banco, hace un
   llamamiento de cordura a la población de El Banco, y advierte que al
hacerse cargo de tan elevado mando, pone su integridad personal como su
autoridad suprema y única prendad de garantía para la tranquilidad social.
 También hace un llamamiento severo a todo el cuerpo de Policía Cívica
 para que sea respetada la honra, vida y prenda de los ciudadanos y sea
                  respetado todo principio de autoridad…




                                                                              37
Facsímil de orden del día No. 1º de abril de 1948, cuartel general de la policía cívica de El Banco. (Archivo
                                      José de la Paz Vanegas Ortiz.)




                                                                                                          38
7.- EL RETORNO A LA CALMA




Facsímil del listado de los presuntos revolucionarios del 9 de abril de 1948 en El Banco, elaborado por el
teniente de la policía Marco Tulio Corredor. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)



Pasado los días del levantamiento motivado por la muerte de Gaitán,
retornó la calma a El Banco, regresó la Policía Nacional después de haber
permanecido por diez días en la población de Chimichagua; pero ésta llegó
acompañada del Ejército Nacional. El teniente MARCO TULIO
CORREDOR, encargado de la subdivisión de de Policía Nacional, elaboró
un listado con los nombres de las personas que él denominó, LOS
REVOLUCINARIOS DEL 9 DE ABRIL DE 1948, así:

SEBASTIAN SAJONERO, CARLOS MARTINEZ, LAURIANO MOLINA,
ABRAHAM CHAIIN, MOISES LUQUETTA, JESUS PIÑA, CARLOS J. PIÑA,
LUIS GABRIEL PIÑA, MANUEL LOBO, JORGE RODRIGUEZ, CATALINO
HERRERA, ALFREDO VARGAS, JUAN VARGAS CAMAÑO, ARMANDO
LUNA, GUSTAVO LUNA, TOMAS ARANZALEZ, FRANCISCO VILLAREAL,
CIPRIANO VEGA, HIGINIO CABIEDES, LUCHO VANEGAS, FABRICIO
VANEGAS, IVES POSADA, LEOPOLDO POSADA, ENRIQUE NAVARRO,
EULOJIO BALLESTEROS, ENRIQUE BADILLO, EMIRO QUINTERO Y
HERMANOS, JUAN VLEASQUEZ, CAMIRO FLOREZ Y HUGO ILLERA.

Es claro que en el Parque de Colón reinó la confusión, mucha gente corrió
de un lugar a otro en busca de un refugio para protegerse de las balas. En
una esquina de éste sitio, en el callejón que conducía a la telegrafía cayó
Emilio Lobo o Miyo Lobo, y entre la calle Ortiz y Ayacucho, en la esquina
oriente del Teatro Municipal, cayó abatido por las balas Rafael Canedo. Ante



                                                                                                      39
la muerte de estos ciudadanos banqueños, la multitud reunida en el
Concejo Municipal pidió la salida de la policía nacional del pueblo.




Facsímil hoja volante El Banco Liberal de “Voz Liberal “de Santa Marta. (Archivo José de la Paz Vanegas
                                                 Ortiz)

Sobre la muerte de los señores Emilio Lobo y Rafael Canedo, en Santa
Marta se público una nota especial en La Voz Liberal, No. 106, la cual fue
reproducida posteriormente en forma de hojas volantes y repartida entre la
comunidad banqueña. Este escrito decía:

                                       EL BANCO LIBERAL

      A través de la historia política del país, la ciudad de El Banco ha
     demostrado ser un baluarte liberal. Con entusiasmo y fervor dio su
  contingente para las guerras civiles; en el atrio de su Iglesia abrió una
 chamba que sirvió de sepultura a los héroes de la Humareda, fue de las
   primeras ciudades que proclamaron la candidatura del doctor Olaya
  Herrera y se presentaron a derrotar al partido conservador en los años
    treinta; durante dieciséis años de hegemonía liberal, iba a las urnas
desinteresadamente; siguiendo fanáticamente la bandera enarbolada por
 Jorge Eliécer Gaitán, y cuando los jefes provincianos del conservatismo
 ofrecían al señor Campo Serrano el triunfo de su partido, a cambio de la
destitución del alcalde, señor Luís Díaz Granados, infringió al adversario la
 más terrible derrota que se haya registrado, sin aguardiente y sin compra
         de votos y contra el terror que infundían las armas oficiales.

   Era imposible que con su limpia trayectoria política El Banco dejara de
 rendir su tributo al jefe caído el 9 de abril. Y fue así como Rafael Canedo y
 Emilio Lobo, dos hombres de puro pueblo, de la misma clase desposeída,
derramaron su sangre u ofrendaron sus vidas, para demostrar una vez más
 hasta dónde llega la mística de la ciudad que nada pide y todo lo sabe dar



                                                                                                    40
por el partido liberal y por sus jefes.

La consigna de “a sangre y fuego” fue puesta en práctica en aquella ciudad
 y produjo sus resultados, pero los ejecutores, como buenos discípulos del
   Monstruo, dispararon sus armas escondidos entre cuatro paredones y
    huyeron luego aterrorizados por su propio crimen y cobardes ante la
               soberbia de los liberales de esa tierra macha.

  Gloria es para El Banco Liberal la muerte de dos de sus más humildes
  hijos. Gloria para ellos, y tormento eterno para los pitucos asesinos, a
 quienes mortificará la conciencia, si es que la tienen, aun cuando ellos y
     sus familiares se den golpes de Pecho y comulguen diariamente.

 (Tomado de la “Voz Liberal” de Santa Marta No. 106 del 25 del presente)

                                    Imprenta de El Banco

Es oportuno resaltar, que cuando en el anterior escrito se destacan a los
Héroes de la Humareda, se refieren a las personas que lucharon en la
batalla fluvial de La Humareda del 17 de Junio de 1885, crucial en la caída
del régimen federal de la Constitución de 1863 y el surgimiento de la
Constitución del 1886, conocida como la de Rafael Núñez. Allí las tropas
rebeldes derrotaron a las del gobierno, pero a un costo material y humano
tan alto, que no fue posible que siguieran operando.

Ante el juez investigador declararon muchas personas que el día de los
hechos estuvo en constante movimiento en la ciudad, especialmente por la
zona del Parque de Colón; indagó sobre los presuntos autores de las
muertes de Canedo y Lobo, pero no encontró responsables. De igual
forma, no se identificó a los autores de los incendios de las casas de los
hermanos Bayter Sarquis y Miguel Torres Palomino, puesto que éstos
sucedieron en horas de la madrugada cuando el servicio de energía
eléctrica estaba suspendido en algunos sectores de la ciudad.




Facsímil de fragmentos de los carteles que invitaban al sepelio de Emilio Lobo, uno de los dos muertos
              del día 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)



El 16 de junio de 1948, el investigador profirió medida de detención


                                                                                                   41
preventiva, contra un gran número de personas que participaron en las
manifestaciones de protesta, medida que fue revocada por el Juez Superior
Militar de la Brigada de Barranquilla, ordenando restablecer en sus cargos a
quienes habían sido cobijados con la orden de detención dictada por el juez
investigador, así se lo comunicó el dirigente político banqueño José de la
Paz Venegas Ortiz, en uno de los párrafos de la carta fechada agosto 16
de 1948, que le envió desde Santa Marta, a su amigo Carlos Daniel
Aranzalez, que para la época se desempeñaba como tesorero municipal de
El Banco, así:

       …También dirigí telegramas a los H. Concejales y a Escandón,
 informándoles que personalmente había entregado o iba entregar el oficio
No. J.-0570 al Sr. Gobernador; oficio en el cual el Juez Superior Militar de la
  Brigada de Barranquilla ordenaba que se le restableciera en sus cargos,
   por cuanto el auto dictado por el célebre Juez 76, había sido revocado.
  Ninguno ha contestado ni sé si los han recibido, pues al siguiente día de
         haber entregado el mencionado oficio, llamé al Gobernador,
telefónicamente, y éste me dijo que el oficio estaba ya en poder del Srio. De
 Gobierno. Inmediatamente llamé al Dr. Vides, quien me informó que aún no
  había recibido dicho oficio. Así las cosas, esperé a que los de allá dijeran
    algo, pero como nada han dicho, supongo que fueron restablecidos…




 Facsímil copia de carta de José de La Paz Vanegas Ortiz a Carlos Daniel Aranzalez, de 16 de agosto de
                              1948. (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz)




Las personas favorecidas con la revocatoria de la orden de detención
efectuada por e Juez Superior Militar de la Brigada de Barranquilla, fueron:

VICTOR ARCINIEGAS, TOMAS ARANZALEZ, JUAN BADILLO PADILLA,


                                                                                                    42
ABRAHAN BAYTER, ATANACIO BELEÑO, CARMITO CAMARGO, JOSE
ANTONIO CIANCI, VICENTICO CANTILLO, ABRAHAM CHAJIN,
CRISTOBAL ESCANDON, CARMELO ESPAÑA, TULIO GARCIA, LUIS
HERNANDO ROSADO, ANGEL MARIA LUQUETTA, GUSTAVO LUNA,
ULICE ARCE, LUIS ENRIQUE ALMENDRALES, ENRIQUE BADILLO,
ANTONIO BEDOYA, MIGUEL BEDOYA, JOSE ANTONIO CUELLO
SIERRA, ANDRES CORTES, MIGUEL CHAJIN JIMENEZ, VICTORINO
CHOLES, VICTOR ESCANDON, RAFAEL GLEN, ANTONIO GALEZO,
HUGO ILLERA, ARMANDO LUNA, PEDRO ANTONIO LEMUS, ANTONIO
LAITANO, JUAN PERFECTO LARA, CATALINO LEON, PEDRO MARIÑO,
PABLO MENDOZA, ABELARDO OSORIO, EMILIO PODADA ROJA,
VIRGILIO POSADA, RICARDO PEÑA, ALEJANDRO RADA, CASTULO
QUINTERO, MANUEL ROJAS, JORGE VIDES R., JUAN VELASQUEZ
ARMENTA, JOSE MARIA SUAREZ, FABRICIO VANEGAS, RODRIGO
LEON MEJIA, MOISES MERIÑO, MANUEL MEDINA HERRERA, VICTOR
PISIOTTI VIDES, IVES POSADA, LUIS PEREZ, LUIS F. QUINTANA,
MIGUEL ROSADO, FRANCISCO BANDERA, SEBASTIAN SAJONERO,
JULIO UBALE ROMERO, FRANCISCO VILLAREAL PEDROZO, HUGES
VANEGAS, Y WALFRAN CANTILLO.



                                8.- EL OSCURO ASESINO




Facsímil de orden del día fechada abril de 1948, denominada datos importantes para los liberales de El
       Banco sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz)



En hojas volantes fechadas, abril de 1948, denominadas Orden del Día,


                                                                                                   43
El Banco y la muerte  de Gaitán
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El Banco y la muerte de Gaitán

  • 1. EL BANCO Y LA MUERTE DE GAITAN JOSE LUIS VANEGAS GASCON 2009 1
  • 2. EL BANCO Y LA MUERTE DE GAITAN PRESENTACION……………………………………………………………… 6 1.- RESEÑA HISTORICA Y GEOGRAFICA DE EL BANCO…………………8 2.- ANTECEDENTES DEL NUEVE DE ABRIL EN EL BANCO……………….9 3.- EL DIA TRAGICO………………………………………………………………13 4.- LUGARES DE LOS ACONTECIMIENTOS………………………………....30 5.- LA JUNTA REVOLUCIONARIA………………………………………...…….32 6.- LA POLICIA CIVICA……………………………………………………………35 7.- EL RETORNO A LA CALMA…………………………………………………..39 8.- EL OSCURO ASESINO……………………………………………………..…43 EPILOGO…………………………………………..……………………..……..45 ANEXOS…………………………………………………………………………48 BIBLIOGRAFIA……………………………………..……………………………57 2
  • 3. a mi padre, José de la Paz Vanegas Ortiz a mi madre, Edith Graciela Gascón Aragón a la madre de mis hijos, Jamides Teresa Santodomingo Cantillo a mis hijos, David José y José Luís a todos mis hermanos y familiares al pueblo banqueño 3
  • 4. El Banco, puerto inmortal, tú guardas las cenizas del más tremendo incendio, los despojos de la más recia borrasca. Tú eres para la patria un altar de recuerdos y de gloria y de enseñanzas sublimes. A ti vendrán las generaciones futuras, para retemplar el patriotismo y cuando quieran aprender que: Sólo se es esclavo si se quiere y si falta valor para morir. José María Vargas Vila Monumento a la Batalla de la Humareda 4
  • 5. Parece que ciertos hombres y ciertas multitudes no reaccionarán ante las ofensas; ante la conculcación de sus derechos; y se cree que no es el caso de temérseles porque permanecen tranquilos. Temedles a esas multitudes tranquilas que parecen no reaccionar. El hombre que reacciona inmediatamente descarga su ímpetu volutivo; pero el taciturno ignorante que sufre la ofensa la acumula, pasa al plano de su subconsciencia, hasta que un día, con cualquier motivo banal, estalla en forma huracanada y terrible. Fijaos que es característico de todas las grandes revoluciones el hecho de que estallan por causas mínimas, pero es que en estas circunstancias la causa es apenas un incidente. Un 20 de julio en nuestra vetusta Calle Real, un florero dio motivo para que se desarrollara la más grande de la revoluciones en Hispanoamérica. ¿Pensáis por ventura que fue aquel florero la causa? Absolutamente no. Era que en la subconsciencia de las multitudes laboraba y se acumulaba toda la tiranía del poder opresor hasta que estalló por un incidente baladí… JORGE ELICER GATIAN Septiembre 2 de 1929 5
  • 6. PRESENTACION A medida que vamos sumando años a nuestras vidas y desde que empezamos a tener uso de razón, nos interesamos en todo lo que tiene que ver con nuestras raíces. Es por esto que deseamos saber quienes fueron y cómo vivieron nuestros antepasados remotos o cercanos, qué hacían, cómo se conocieron nuestros padres y muchas otras inquietudes. De igual forma los pueblos tratan de reconstruir el pasado, ya sea para rescatarlo del olvido o para encontrar en él la explicación a hechos del presente, tomando lo positivo y desechando lo negativo o errores que se hubiesen cometido para no repetirlos. La muerte de Gaitán, el líder político más querido por el pueblo, en su época, ocasionó una reacción que se extendió a todo el país y provocó un masivo levantamiento popular. En Bogotá, como en un gran numero de ciudades colombianas, el actuar de las masas trajo como consecuencia, que se produjeran miles de muertos, centenares de heridos, incontables saqueos e incendios. En el semanario crítico, denominado Cine Radio, de mayo 8 de 1948, número 97, año tres, que circuló en El Banco, Jorge Vides R., Especialista en Pedagogía, publicó un escrito titulado UN MES DESPUES DEL DÍA TRAGICO, en el cual hacia referencia a los acontecimientos del nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en esa ciudad, en los siguientes términos: La rutina era la misma: escuchar la radio a la hora del almuerzo o en bares en medio de los copetines. Todo era calma. Pero de pronto un rumor creciente invadía la normalidad en El Banco. Gritos, maldiciones, llantos, comentarios y quejidos de rabia se confundían en el alud humano que corría las calles; Gaitán ya era cadáver. Las radiodifusoras clamaban venganza, otros prudencia. Los manifestantes recorrían las calles. Los oradores pedían prudencia, respeto, orden y prohibían las bebidas embriagantes. Un disparo en los alrededores de la telegrafía encendió los ánimos. El saldo fue de varios heridos liberales. Mientras tanto, se formaba una junta para organizar el orden, en nota a la policía se le solicita respeto y que dejaran las armas para tranquilidad del poblado. Poco después una lluvia de plomo cayó sobre el pueblo. En menos de media hora dos humildes liberales, los señores Canedo y Lobo pasaron a una mejor vida. Otros heridos eran atendidos por los médicos. A las cinco de la tarde la policía era dueña de una calle. Bastaba un celaje para escuchar la detonación del máuser. La noche llegó escalofriante. ¡Venganza! ¡Venganza! Gritaba la multitud. Pero la junta reunida en sesión permanente ordenaba: ¡Respeto! ¡Cordura! Los presos se habían fugado. Ante este hecho nueva intranquilidad. Las 6
  • 7. cantinas cooperaron cerrando las puertas. La lluvia disipó la multitud. El Banco descansaba cuando en la madrugada dos casas de palma eran pasto de las llamas. Una de esta era de familia liberal. El día diez amaneció trasnochado, Fue de comentarios y de pactos. Se convino que la policía saldría de la ciudad y al efecto fue llevada hasta cerca de Chimichagua. El señor alcalde don Luís Díaz Granados, continuo en su labor asesorado por la junta. Las familias temían represalias. Y en las horas de la tarde El Banco estaba desocupado. ¿Cómo defender una ciudad enemiga de las luchas armadas? A varios kilómetros de la ciudad, avanzadas cívicas voluntarias, velaban por el orden, pero fue en balde porque la ciudad no durmió y las ojeras eran el reflejo del trasnocho. Diez días después llegó el ejército y con ellos la policía. Se supo que era el toque de queda. Los bohemios volvieron a las ocho de la noche a sus casas después de 48 años de trasnochar. Llegó el investigador y con él las conjeturas, los decires y la diaria procesión de los indagatoriados. Hoy, un mes después de la trágica desaparición del Jefe, Dr. Gaitán, El Banco ha recobrado su normalidad. Como recuerdo queda en la columna del parque un manchón de sangre y en los pupitres del Concejo, las manchas rojas de los inocentes que dieron sus vidas sin tener ni un cortaplumas en sus manos. En este trabajo, denominado EL BANCO Y LA MUERTE DE GAITAN, para que no la olvidemos y le encontremos explicaciones a hechos del presente, se reconstruye un parte de la historia del pueblo banqueño, con fundamento en los testimonios rendidos ante el investigador, enunciado por Jorge Vides R. en el precitado escrito, por personas que para la época eran funcionarios públicos y otros prestantes ciudadanos, quienes narraron desde su perspectiva y costumbrismos lo que sucedió en el municipio de El Banco el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, después que se difundió la noticia de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán, acaecida en Bogotá. Cómo se vivió ese día trágico y los siguientes, lo que ocurrió en diversos escenarios públicos y cómo logran la salida de la Policía Nacional de la ciudad. JOSE LUIS VANEGAS GASCON 7
  • 8. 1.- RESEÑA HISTORICA Y GEOGRAFICA DE EL BANCO En 1536, Gonzalo Jiménez de Quezada, utilizando el río Magdalena como vía en su expedición hacia el interior, pasó por las tierras donde esta ubicado El Banco, que estaba habitada por los indios Chimila . Esta comunidad ocupaba grandes extensiones que iban desde Río Frío y las estribaciones noroccidentales de la Sierra Nevada de Santa Marta hasta las inmediaciones de Mompox y la Ciénaga de Zapatosa; desde la banda oriental del Río Magdalena hasta las hoyas de los ríos Ariguaní y Cesar. Según Etnia.com, hoy en día esta etnia se encuentra prácticamente reducida a un territorio marginal que se ubica en las sabanas de San Ángel, en el departamento del Magdalena. Fue una de las primeras etnias que opuso fuerte resistencia a la avanzada conquistadora, sus asentamiento dispersos se convirtieron en un frecuente tropiezo para los españoles que sólo mediante la fuerza y la violencia lograron imponerse. Foto histórica Catedral de El Banco. (Adquirida en foto Universal El Banco) Hacia el 2 de febrero 1680 José Domingo Ortiz, negro liberto de las minas de Loba, bautiza el poblado existente en la confluencia del Cesar y el Magdalena con el nombre de El Banco. En 1747 el gobierno de Santa Marta envía a José Fernando de Mier y Guerra, para que renombrara o rebautizara el poblado con el nombre de NUESTRA SEÑORA DE LA CANDELARIA DE EL BANCO, pero cuando llega encuentra, que allí ya existía un poblado de negros libertos que, desde 1680, adoraban la imagen de la Virgen de la Candelaria, la Patrona del pueblo. Por tal razón, el único fundador que los banqueños reconocen, es al negro liberto José Domingo Ortíz. Mediante la ley 182 de 1871 expedida por el Estado Soberano del Magdalena, El Banco fue creado como municipio. Está ubicado al 8
  • 9. sur del hoy departamento del Magdalena, a 297 kms. de distancia de Santa Marta, bañado por los ríos Magdalena, Cesar y diferentes Ciénagas; limita al Norte con los Municipios de Guamal Magdalena y Chimichagua Cesar; al Occidente con el brazo de Mompox y el Municipio de Hatillo de Loba Bolívar; al Oriente con el Municipio de Tamalameque Cesar y el complejo cenagoso de Zapatosa; y al Sur con el Río Magdalena; tiene una extensión aproximada de 820 Km2; una altitud de 25 metros sobre el nivel del mar; una temperatura media de 30º; sus tierras están comprendidas en el piso térmico cálido; su economía está cimentada en la agricultura, ganadería, la pesca y el comercio; cuenta con sitios de interés cultural y turístico, como son las ciénagas de Zapatosa, el cerro El Cabrito (Su máxima elevación que sobrepasa los 280 mts. de altura sobre el nivel del mar); su Catedral; el monumento Batalla de La Humareda y El Muelle Fluvial a orillas del Río Magdalena. Su personaje destacado nacional e internacionalmente, es el compositor colombiano, José Benito Barros Palomino, nacido en esta ciudad, el 21 de marzo de 1915, y fallecido en Santa Marta el 12 de mayo de 2007. Autor de La Piragua, Navidad Negra, El Pescador, Violencia, El Minero, el Gallo Tuerto, Palmira Señorial, entre otras canciones igualmente destacadas. 2.- ANTECEDENTES DEL NUEVE DE ABRIL EN EL BANCO Facsímil hoja volante Proposición del Honorable Concejo Municipal de El Banco del 6 de abril de 1948. (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz.) Jorge Eliécer Gaitán nació el 23 de enero de 1898 en el barrio Las Cruces en Bogotá. Estudió en la escuela pública y terminó su carrera de Derecho en la Universidad Nacional. Fue un acérrimo defensor del las causas sociales desde el punto de vista liberal. Altamente crítico de la dirección y altas esferas del partido liberal de la época. Se postuló como candidato a la Presidencia de la República en 1946, lo que dividió al partido liberal, perdiendo las elecciones y subió al poder el partido conservador. Ante la perdida del poder el liberalismo entregó la jefatura del partido a Jorge 9
  • 10. Eliécer Gaitán, quien gozaba de un alta popularidad. Cuando se acercaban las elecciones en las que se le daba como seguro Presidente de la República, el 9 de abril de 1948 fue asesinado saliendo de su oficina ubicada en la carrera séptima con avenida Jiménez, en Bogotá. Algunos historiadores consideran que con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la violencia se extendió a todo el país. Otros sostienen que esta muerte no fue la causa misma de ésta, ya que tuvo sus antecedentes en los años treinta, época en que el país vivía una inestabilidad debido a los enfrentamientos en que estaban sumidos los partidos tradicionales, liberales y conservadores. Por otra parte en el campo se libraba otra lucha que tenía como protagonistas terratenientes y campesinos, en virtud de la negativa de los primeros a que se aplicara la Reforma Agraria de Alfonso López Pumarejo, lo que motivó la ocupación violenta de territorios por parte de gente campesina, situación que se intensificó con posterioridad a la muerte de Gaitán. Hay quienes consideran que la violencia en Colombia no fue un enfrentamiento entre liberales y conservadores, sino una violencia entre liberales pobres y conservadores pobres, a los que los poderosos y tenedores de riquezas de ambos partidos, en un acto de verdadera irresponsabilidad social, los incitaban y les financiaban sus rencores. El Banco como parte integrante del Estado colombiano, no fue ajeno a toda esta serie de problemas; fuere cual fuere su origen, allí también se vivía el enfrentamiento cruento entre liberales y conservadores; prueba de ello es que el día seis de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, el Concejo Municipal por medio de una hoja volante hace pública su voz de protesta, por el actuar de la Policía acantonada allí, en los siguientes términos: IMPORTANTE PROPOSICIÓN EL HONORABLE CONCEJO MUNICIPAL PROTESTA CONTRA LOS ATROPELLOS DE LA POLICIA. EL HONORABLE CONCEJO MUNICIPAL, EN SU SESIÓN DEL DÍA 5 DEL MES EN CURSO, APROBÓ CON LOS VOTOS DE LA MAYORIA LIBERAL, LA SIGUIENTE PROPOSICION: El Concejo Municipal de El Banco sienta su enérgica protesta, por los cobardes atentados de que fueron víctimas los ciudadanos Modesto Díaz y Manuel Arrieta, por parte de la Policía Nacional, División Magdalena, al propio tiempo que solicita la oportuna intervención de los señores Ministro de Gobierno, Gobernador del Departamento y el Alcalde de la Ciudad, a fin de que se tomen medidas que hagan renacer la tranquilidad en este municipio, al que han sido traídos agentes de la policía que habían sembrado el pánico en otras regiones como Gamarra y Aguachica, y que ahora siguen aquí empleando las armas 10
  • 11. oficiales contra gente pacífica por razones de orden político y en desarrollo de una sistemática campaña de persecución, lo que ha venido a alertar las sanas costumbres de esta ciudad y su tradicional acatamiento a las normas democráticas de la República. Transcríbase por telégrafo al señor Ministro de Gobierno, al Gobernador del departamento y a la prensa hablada y escrita de la capital de la República, en nota de estilo al señor Alcalde de la ciudad y publíquese en las hojas volantes. El Banco, 6 de abril de 1948, el secretario del Concejo, Victorino Rico G. Muestra lo anterior que la situación que se vivía en El Banco era crítica y en cualquier momento podía explotar, solo faltaba el motivo, el detonante, para que se iniciaran los enfrentamientos entre las dos vertientes políticas, liberal y conservadora. Ese detonante llegó en la tarde del día nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, cuando por la radio se difundió la noticia del asesinato de JORGE ELIECER GAITAN ocurrido en Bogotá. En El Banco se escuchó la voz, transmitida por una emisora de la capital, del locutor Rómulo Guzmán, que pedía al pueblo liberal, salir a las calles y se tomara las oficinas públicas para sustituir al gobierno. Donde hubiese Concejos de mayorías liberales, éstos debían constituirse en Juntas Revolucionarias y vengar la muerte del caudillo vilmente asesinado. Ante la noticia difundida por la radio, el pueblo de El Banco salió a las calles en manifestación de protesta, que tuvieron como consecuencia la muerte de los jóvenes RAFAEL CANEDO y EMILIO LOBO; lesiones en las personas de ERASMO MORON, INOCENCIA RODRIGUEZ, la joven LUCRECIA RODRIGUEZ, el niño ADALBERTO VANEGAS SOSA y JOSE ISABEL ALVARADO; incendio en las casas de los señores BAYTER SARQUIS HERMANOS y MIGUEL TORRES PALOMINO; Toma y saqueo de la sede de la Alcaldía Municipal; toma, saqueo y desarme del Resguardo de Rentas Departamentales; toma, saqueo y liberación de presos de la Cárcel del Circuito; toma y saqueo de la Fábrica de Licores “LA ALCOHOLINA”; toma, saqueo e incendio de las oficinas de la telegrafía; ruptura de las líneas telegráficas dentro de la ciudad; toma del cuartel de la Policía; daños en Colegio Nacional de segunda enseñanza; incendio y daños en la casas de la familia del Doctor Enrique Palencia Vega, Representante al Congreso; y daños en el establecimiento comercial del señor Nicolás V. Barros. 11
  • 12. Facsímiles de la certificación médica expedida por el Dr. Luis N. Bolívar, que hacen referencia a los heridos Erasmo Morón y Lucrecia Rodríguez, a quienes atendió el 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) Facsímiles de la certificación médica expedida por el Dr. Luis N. Bolívar, que hacen referencia a los heridos, niño Adalberto Vanegas Sosa y José Isabel Alvarado, a quienes atendió el 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) Luego se inicia la investigación de los hechos ocurridos la tarde del día nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, por parte del Juzgado 76 de Instrucción, del Cuerpo Auxiliar del Órgano Judicial, del Departamento de Justicia del Ministerio de Gobierno de Colombia, despacho al que comparecieron muchas personas que contaron desde su perspectiva los acontecimientos, hoy de gran valor histórico para la ciudad de El Banco. 12
  • 13. Foto histórica bancas del parque de Colón, lugar donde se concentraron los manifestantes en El Banco, el 9 de abril de 1948. (Adquirida en foto Universal de El Banco) 3.- EL DÍA TRAGICO Foto histórica edificio de la Alcaldía en El Banco, 1948. (Adquirida en foto Universal de El Banco) Ante la Noticia del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, los banqueños salieron a las calles liderados por los dirigentes liberales, entre los que se encontraba el Personero Municipal de la época, Cristóbal Escandón Rico, quien para la fecha de los hechos contaba con 28 años de edad, era natural del Municipio de El Banco, estaba casado con Luisa Camargo de Escandón, era hijo de Saúl Escandón y María Rico, y ante el investigador, así narro lo que él vivió: …El día 9 de los corrientes, como a la una y cuarto de la tarde, me encontraba acostado en mi residencia particular en este lugar, leyendo, en compañía de mi señora esposa, cuando en la calle oí unas voces, y alcancé 13
  • 14. a oír que gritaban “Gaitán”, después oí decir que estaba herido, entonces yo me paré de la cama y al asomarme por la ventana, vi un grupo de gente en la esquina que gritaba “hirieron a Gaitán y otros decían “mataron a Gaitán”. Yo sufrí una fuerte conmoción y apresurado me puse la ropa y el calzado y salí a la calle para cerciorarme bien de la noticia. Todo mundo empezó a salir a la calle con la misma noticia, las mujeres lloraban, los hombres gritaban. Entonces nos pusimos a oír las últimas noticias de la radio de Bogotá, pero era tanta la cantidad de gente que empezamos a desfilar hacia el Parque de Colón. Ahí supimos todos los que estábamos ahí reunidos, que Gaitán había muerto; entonces convinimos en sacar una manifestación de protesta y salió una bandera roja enlutada, y entonces desfilamos hacia la parte baja de la población por donde es costumbre hacer las manifestaciones. Cuando llegamos a la plazoleta del puerto de las Lanchas, unos me pidieron que hablara y sacaron un tambor de gasolina vacío y varios me alzaron ahí. Yo no recuerdo quienes serian, ahí dije un discurso en el que señalaba lo doloroso que era para el partido liberal haber perdido al mejor de sus hombres, que sabíamos perfectamente bien lo que eso entrañaba para la República y le pedía al liberalismo de El Banco que estuviéramos firmes y resueltos para demostrar que el liberalismo era un partido caudaloso. Yo me baje y continúo la manifestación. En la parte baja, frente al mercado, tomó la palabra el señor Víctor Pisciotti Vides y también señaló la sorpresa que nos producía las noticias en la radio, también aconsejaba que debíamos guardar serenidad y que él pedía no fuéramos a extralimitarnos, entonces continuó la manifestación, pasando por la calle Nueva, pasamos por el frente del Cuartel de la Policía. Antes de llegar a la Policía se detuvo un rato la manifestación y le aconsejamos a todos que no se fueran a meter con la policía, y efectivamente, la manifestación siguió dejando nosotros como a cuatro o cinco policías sentados tranquilamente en la puerta del Cuartel. La manifestación continuó hasta llegar al Parque de Colón, allí se sacó una tribuna para que alguien hablara, cuando oímos la noticia de la radio en que se decía “cójanse las Alcaldías, cójanse las Policías, etc.” Una serie de incitaciones, lo que indicaba que estábamos en plena revolución. La noticia se regó en todo el conglomerado que estaba ahí reunido, alcancé a ver que unos pocos se montaban por las escaleras que conducen a la Alcaldía, y entraron al Despacho de la Alcaldía. Yo me preguntaba si el Alcalde estaría en la Alcaldía, y subí apresurado, porque me imaginaba lo que podía suceder, allí encontré a varias personas metidas en la Alcaldía y yo les dije entonces qué buscábamos ahí, aquí no hay nadie, la Alcaldía está sola, bajemos de aquí no vaya a ser que venga la Policía y nos coja aquí encerrados, entonces todo mundo bajó, se cerró la Alcaldía… Cuando salí a la puerta de la casa oí un tiroteo y me dijeron que era la Policía que se había adueñado de la telegrafía y le estaba echando bala al pueblo. Yo me sorprendí y bajé entonces por la carrera tercera, llegando a la calle de El Remolino y subí a donde había el tiroteo, cuando 14
  • 15. estaba como a 30 metros de la telegrafía me di cuenta que lo que salía de la telegrafía era plomo y me refugié en la acera de la Caja Agraria, cuando brinqué allí me dijo un muchacho de nombre Erasmo, carnicero, “estoy herido” y me señaló el pecho, entonces le tomé la herida y le tocaba la espalda para ver si la bala lo había pasado, como el tipo estaba sumamente nervioso, yo le dije vamos donde el Dr. Bolívar y entonces bajamos la calle de El Remolino, hasta la carrera tercera y subimos donde el Dr. Bolívar, yo no lo acompañé hasta donde el Dr. Bolívar sino que me devolví y al llegar al Parque Colón traían a otro muchacho herido, que estaba pasado por el costado derecho… Entonces miré hacia el interior del parque y allí había una cantidad de gente, entonces todos dijeron que ya la Policía había abandonado la telegrafía, yo me metí al salón del Concejo y le decía a Víctor Pisciotti y a otros que estaban ahí como el Dr. Cuello, Cianci y muchos otros, que la Policía estaba abaleando al pueblo y el pueblo estaba completamente indefenso, les dije que por ahí iba un muchacho que tal vez se muera porque está mal herido, y les dije que como se hacía para evitar una masacre, entonces surgió la idea de que se mandara una nota a la Policía a fin de evitar mas derramamiento de sangre y se escribió en términos donde se reconocía que no queríamos derramamiento de sangre inútil, que ellos depusieran las armas bajo la garantía de que sus vidas serian respetadas. Cuando estábamos en ese asunto de la nota oímos una gritería general en que decían que el doctor Darío Echandía se había posesionado de la Presidencia de la República, que había triunfado el partido liberal y que se encontraba nuevamente en el poder. Entonces se le puso en la parte final de la nota, se le dio a entender que el partido liberal era dueño de la situación y entonces se mandó la nota, allá contestaron que dentro de una hora nos contestarían. Entonces en esa expectativa pasó un …agente de la policía, vestido de particular, dando vivas al partido conservador, la gente se botó detrás de él, pero iba muy adelante y logró llegar al cuartel de la policía. La calle donde estaba el cuartel de la policía estaba llena de gente, y cuando… entró al cuartel, enseguida salieron a la puerta unos agentes de policía y empezaron a disparar, toda la gente se tendió al suelo y yo me refugié en el salón del Concejo. Comentábamos allí, que valiente modo de contestar una nota. Estando allí reunidos nosotros, al poco rato trajeron a un muchacho de nombre Rafael Canedo, ya muerto y lo montaron sobre los pupitres del Concejo. Estando en eso, volvieron otras voces y dijeron “mataron a Miyo Lobo”. Debo advertir que la cantidad de gente que había en el parque, ya no quedaba ni la tercera parte. Cuando dijeron que habían matado a Miyo Lobo, yo salí al lugar donde estaba, y lo vi tendido en la calle frente a la esquina del parque… Como a los quince minutos yo halé el cadáver de Emilio Lobo, porque nadie se atrevía a cogerlo, le vi una herida bastante abierta en el cuello, caído del lado izquierdo. Luego varios me ayudaron y entre varios lo llevamos al salón del Concejo, allí nos pusimos a verle la herida, y éste presentaba herida en el 15
  • 16. cuello con entrada del proyectil derecho, o sea mas bien de la parte atrás de la nuca. Cuando ésto sucedía yo me di cuenta que la gente casi toda había abandonado el parque, que la Policía seguía disparando, nadie podía atravesar la calle de la Policía, y ahí me fui para mi casa, donde permanecí oyendo radio. En la tarde, cuando ya casi todo estaba tranquilo, salí al parque, cuando ya sacaban a Emilio Lobo acostado en una lámina de zinc y se lo llevan para su casa, yo hubiera ido a la casa de lobo porque soy amigo de la madre de éste, pero la señora mía no me dejó ir y me regresé a la casa, yo no volví a salir. Como estábamos en la casa del doctor Quintero Chica, me tocó dormir en el suelo en compañía de la señora Aura Amaris, su niñita, mi señora… Yo nada mas me quité los zapatos, y casi sin dormir nada estuvimos en la expectativa del tiroteo que se sintió toda la noche. En la madrugada oímos unas voces que gritaban “incendio, fuego” todos nos preparamos y decíamos que mentira, que eso sería para que uno saliera, pero estando en esto sentimos los repiques de campanas. Al abrir la ventana de la casa, vi un resplandor intensamente rojo que supuse yo venia de la calle nueva y al pasar una gente así le pregunté que a donde era el fuego y me dijeron que era en la casa de los Bayter… Cuando abrí la reja que da a la calle de Ayacucho, pues primeramente había abierto la ventana que da a la calle Ortiz, la Mona Laino me preguntó “Escandón, donde es el fuego” y yo le contesté que en la calle El Remolino, donde los Bayter… A poco rato volvimos a oír “fuego” y las campanas nuevamente repicando, entonces salí nueva mente a la calle a ver donde era el fuego y vi una llamarada pero esta vez con dirección a mi casa…llegué a la plazoleta donde estaba la casa incendiada, allí me encontré con el señor Pedro Alejandro Blanquiced, quien protestaba de que eso ya no era sino salvajismo, yo le dije que efectivamente, que eso era una bestialidad quemar esa casa… ahí decían unos que esa era la casa de Miguelito Torres…Ya cuando empezaron a bajar las llamas me regresé a la casa… Ya después de esto no pudimos seguir durmiendo. Por la mañana temprano, como a las siete, nos dijeron que el Alcalde andaba en la calle, que estaba donde el doctor Bolívar…Nosotros le planteamos al señor Alcalde el descontento de que esa Policía continuara aquí, puesto que sabíamos que por la calle donde ellos estaban no podía pasar nadie y que los vecinos de los alrededores estaban constantemente amenazados…El señor alcalde convino que era bueno que llegáramos a un entendimiento, tanto con la Policía como con nosotros; entonces nos citó para una reunión en el salón del concejo para las dos de la tarde, a esa hora fuimos muchos liberales, es decir la plana mayor del liberalismo, y el alcalde en compañía del R. Padre Zapata, estuvieron con nosotros deliberando. Nosotros le pedimos que la Policía se fuera, con las armas o sin las armas, pero que se fuera. Aquí vino una comisión compuesta por el Alcalde, el Señor Daniel Arias y un muchacho Daniel Vásquez y como respuesta nos llevaron que la Policía, por ningún punto abandonaría la ciudad. Entonces, nosotros le 16
  • 17. pedimos al Alcalde que siquiera tuviéramos la seguridad de que esos señores estarían acuartelados, que no entrañaran una amenaza para la ciudadanía. El Alcalde nos prometió que así sucedería y que para más seguridad, él dormiría en el cuartel de la policía; se conviene entonces en nombrar una guardia cívica y el alcalde expide el decreto. Cuando el alcalde estaba firmando el decreto lo mandaron a llamar de la policía; quien fue nombrado comandante de la policía cívica señor Leopoldo Posada, me pidió que le ayudara a hacer las circulares, para comunicarle a los que habían sido nombrados y que le ayudara también en lo de repartir los turnos para esa noche. Estando en ese asunto, muchos de los que estaban ahí con nosotros empezaron a decirnos que la policía se iba, que estaban sacando todo…Cuando nosotros terminamos de hacer el trabajo, salimos hacia los lados de la carretera y cuando llegamos por allá por esos lados, nos informaron que la policía toda se había ido, unos se habían ido en el carro de Rozo, que ya había regresado, y otros se fueron a pié… El Especialista en Pedagogía, Jorge Vides Rosado, natural de El Banco, quien era hijo de Rafael Vides y Amalia Rosado, casado con Cecilia Castillo, y para la época contaba con 33 años de edad, narró ante el investigador, lo ocurrido el 9 de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en su ciudad natal: …Como es mi costumbre, salí a las doce del día de la Fábrica donde trabajo, me encontré con el nuevo Inspector de Educación, quien me invitó a la tienda del señor Néstor Barros, y allí nos tomamos un aperitivo, pasaban los minutos, observaba que la gente corría y gritaban “han matado a Gaitán”, la tal tienda carece de radio por lo consiguiente hasta me reía porque no creía tal cosa, y comentamos con el dueño de la tienda que eso no podía ser así. El pase de la gente arreciaba, gritando y ya en algunos se dibujaba el dolor, en otros la rabia, todavía ahí sentados en la puerta, pasó una inmensa cantidad de ciudadanos que parecía que fuera una manifestación, en orden perfecto y dando vivías. Escuché de pronto una llamada que salió del tumulto, y me dijeron “Vides cumple con tu deber” la agrupación pasó. El Inspector me manifestó que él como era conservador era bueno venirse a su casa porque tal vez estarían preocupados por su ausencia, le manifesté que no temiera porque estaba en El Banco, y le hice una apología de lo que es El Banco y su cultura desde el punto de vista político; él insistió en retirarse y me pidió que lo acompañara hasta su casa, allí me dio las gracias, y me deseo felicidades y que el problema que estaba en píe se resolviera pacíficamente. De su casa al parque media aproximadamente una cuadra, alcancé a ver a lo lejos otra agrupación de gente que iba en manifestación, lo que medió la tónica que había muchos grupos manifestando su dolor por la desaparición del Jefe del Liberalismo. Al cruzar la esquina del Hotel Central observó una aglomeración en la esquina de la telegrafía, allí llegué y observé que un señor le reclamaba a 17
  • 18. un agente de Policía un martillo que le había decomisado; me le acerqué al señor y le inquirí sobre la causa, éste me manifestó que iba con un martillo para su casa a donde estaba haciendo un trabajo y el agente se lo quitó; le expuse al agente que porqué le quitaba el martillo a un señor que estaba trabajando, que se lo devolviera, pero el agente tal vez era mudo porque no me contestó, la gente gritaba que le devolviera el martillo lo mismo que su dueño, temí que se formara un desorden…y dirigiéndome al agente de policía le dije que cometía una injusticia con haberle quitado el martillo, y me dirigí hacia el parque, en momentos que entraba una manifestación portando nuestro tricolor y en perfecto orden. Se me pidió que hablara y ocupe la tribuna manifesté el dolor por la muerte de Gaitán, pedí que tuviéramos disciplina, cordura, y que aguardáramos las ordenes que estaban dando las radiodifusoras. No me había bajado aun de la tribuna cuando oí que gritaban, “han tomado la Alcaldía” me acorde enseguida que el alcalde es un gran amigo mío, pensé en alguna imprudencia que pudiera cometer algún individuo, porque unos pecan de buenos y otros de malo, y como las autoridades tienen enemistades, pensé que alguno podría valerse de ese acto para conseguir algo del alcalde ya sea bueno o malo, pensé en todo el material que hay en la alcaldía, en los daños que podían causarse a causa de elementos extraños que en todas estas cosas intervienen, ante todas esas circunstancias, a empujones me abrí paso por la inmensa multitud, llegué hasta la oficina del señor alcalde, me subí a una silla para buscarlo, pues soy un poco bajo de estatura y no alcanzaba a verlo, y como observara a algunos levantando libros y papeles, en este caso de emergencia se me ocurrió decir que yo respondía por la alcaldía, y parece que la multitud aceptó la expresión porque en perfecto orden y sin tocar nada, se fueron saliendo, hasta quedar el despacho completamente desocupado. Le dije al portero que cerrara y me retiré. No había aún bajado de las gradas que conduce al despacho del señor alcalde, cuando sentí disparos, pregunté la causa, se me dijo que había un choque en la telegrafía entre la Policía atrincherada y el pueblo, corrí hacia allá, pero no pude pasar porque el fuego era muy nutrido; me regresé entonces por la esquina del Hotel Central, crucé por el hotel que queda frente el Hotel Alicia y llegué a la calle de Remolino, llegando hasta el sitio donde ocurrió la tragedia... Cuando regresé, las puertas de la telegrafía estaban abiertas, y el personal que estaba adentro, comenzaba a salir de los locales ocupados por estas oficinas. Se notaba que el pueblo estaba muy desesperado ante los heridos que había habido; un grupo nos entramos al Concejo que estaba literalmente lleno y tanto la gente de adentro como la de afuera pedían la instalación de una Junta como la solicitaban las radiodifusora capitalinas. Entonces para complacerlos y evitar que hubiera venganzas ante los hechos ya acaecidos, se formó una junta improvisada con ese mero fin, uno cualquiera tomó la máquina, otro gritaba, yo me paseaba por dentro del Consejo, por el parque y cuando regresé me tocó firmar una nota 18
  • 19. en la cual se le rogaba a la policía que no hiciera uso de las armas y que las entregara para evitar mas accidentes como los ya conocidos. Ahí me la pasé en el parque y charlaba con el uno y con el otro, cuando de pronto sentí un tiroteo, me dirigí hacia allá y observé que la policía disparaba, me retiré enseguida, luego me tocó por coincidencia levantar el cadáver del señor Canedo y llevarlo al Concejo; ahí me la pasé dándole mis manifestaciones de pesar a los familiares de los muertos, ya un poco tarde me entré a la casa del señor Butrón a descansar porque me encontraba agotado, ya al oscurecer la esposa del doctor Cuello le envió una tarjetica a él porque se hallaba indispuesta, él trató de irse pero, le aconsejaron que no saliera porque era peligroso, porque la policía dominaba toda la calle a lo largo. Resolvió entonces hacer una tarjetica para enviársela a su señora esposa, yo le manifesté que con mucho gusto la llevaría, ya a esta hora había la penumbra de la tarde, tampoco me dejaban ir, pero me le solté a los clientes y salté al parque, queda al frente, un disparo de máuser fue el saludo, tenía que volver a cruzar la calle, no me atrevía, porque pensaba que si el primer disparo no me había matado, el segundo tal vez podía matarme, entonces me paré en el arco del parque y sacando un pañuelo lo batía y en esta forma crucé la calle hasta llegar a la casa del doctor Cuello… regresé a la casa del señor Butrón, ya no había nadie, me regresé a los corrillos del parque, comenzó a serenar y resolví irme a mi casa, ya eran las diez de la noche… Facsímil de algunas declaraciones rendidas por ciudadanos banqueños ante el investigador con motivo de los sucesos del 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) 19
  • 20. Facsímil de algunas declaraciones rendidas por ciudadanos banqueños ante el investigador con motivo de los sucesos del 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) El señor Víctor Pisciotti Vides, natural de El Banco, hijo de Salvador Pisciotti y Petrona Vides, fallecida en 1945, casado con María Van Stralhem, comerciante, quien para el nueve de abril de 1948, era miembro del Honorable Concejo Municipal de El Banco, también compareció ante el juez investigador y narró lo ocurrido ese día: …Como yo he sido considerado como uno de los jefes del liberalismo, el pueblo que ya se encontraba en las calles en manifestación, me pidió que me incorporara a ella y yo no pude sustraerme a tales exigencias. Recorrimos varias calles de la ciudad dentro del mayor orden, porque así me permití exigirlo a los manifestantes, cuando hice uso de la palabra en la plaza del mercado público y recuerdo que les dije que el liberalismo había sufrido una pérdida irreparable con el atroz delito fraguado contra el Doctor Gaitán, pero que era necesario conservar una suficiente dosis de serenidad y de cordura para evitarle mayores males al país…La manifestación siguió por la calle 7 de agosto, dobló por la carrera segunda y al salir a la calle Nueva con la esquina del Café América, yo seguí adelante para que la manifestación siguiera por la misma carrera hasta la calle Ortiz y evitar así el paso por frente a los Cuarteles de la Policía que se encuentran el la calle Nueva, yo me devolví y les manifesté que era necesario guardar la mayor compostura con la policía, lo que así se hizo, pues durante todo el recorrido de la manifestación hasta llegar al parque de Colón no hubo incidente alguno que lamentar… me fui para la casa de mi hermano Eusebio a donde me mudé con mi señora hasta que la calma renació nuevamente en el país. Esto fue como a las cinco de la tarde del día nueve de abril de este año y volví a salir por invitación que me hiciera el señor Alcalde Municipal, quien se presentó allá en compañía de los señores 20
  • 21. Daniel Arias y Luís Urquijo, y posteriormente, por invitación del señor párroco quien también se presentó a casa de mi hermano, para que asistiera a una reunión que se iba a verificar en el salón del H. Concejo, con el fin de mediar entre el pueblo y la policía que ya el 9 de abril… había disparado contra el pueblo que se encontraba en la plaza y en las calles adyacentes, lo que hacían desde sus cuarteles, habiendo resultado como consecuencia de estos ataques, dos muertos de filiación liberal… Para la fecha de la ocurrencia de la muerte del Jorge Eliécer Gaitán, el doctor José Antonio Cuello Sierra, natural de El Paso, municipio de Chimichagua, Departamento del Magdalena, de 38 años de edad, quien era hijo Luís N. Cuello y Emérita Cuello de Sierra, médico, quien estudió en Paris y en Santiago de Chile, casado con Rosalba Gutiérrez de Cuello, se desempañaba en El Banco como Director del centro de higiene ambulante del Magdalena, de igual manera concurrió ante el señor Juez investigador a contar lo que paso y vivió ese día: …Una vez sabida la muerte del doctor Gaitán, participé en una manifestación pública de protesta por este acontecimiento que indignaba a todo liberal y a todo colombiano. Durante la manifestación hubo discursos de los señores Cristóbal Escandón y Víctor Pisciotti, discursos que fueron más bien comedidos y no hubo en ellos intención alguna que pecara contra lo normal y moral. Estando yo en el parque Colón, oí disparos que tenían lugar en la oficina de telégrafos, por no estar presente en el lugar indicado, no podría decir quiénes dispararon, además fui llamado como médico a atender a un herido de apellido Sierra, lo cual verifique en mi consultorio, allí le presté los primeros auxilios y regresé nuevamente al parque de Colón…las exacerbación del pueblo era notoria…y pedía tomar el cuartel de la Policía Nacional. Vista las circunstancias de que la policía estaba bien armada y que el pueblo con pocas armas… tratamos algunos individuos reunidos en el salón del Concejo, de ver la manera de evitar derramamiento de sangre. En forma azarosa y sin que tal Junta actuara como tal, ni…se volviera a reunir, se redactó una nota al comandante de la policía pidiéndole que depusieran las armas en vista que el pueblo insistía en tomar el cuartel de la policía, nota en la cual se le hacía de presente al señor comandante, que responderíamos por sus vidas y sus bienes. Esta nota fue contestada con disparos de la Policía Nacional, la consecuencia fue como saldo dos muertos liberales. Cuando empezó el tiroteo me encontraba en el salón del Concejo, y salí porque me decían “Salga Doctor porque vamos a ser pillados como ratas aquí”. En los momentos en que salí a la plaza, fui llamado para atender a un muerto que había caído en la esquina de los Esparragozas, me acerqué al señor y constaté que estaba muerto a consecuencia de un balazo. Intenté atravesar la calle para mi casa pero me detuvieron algunos amigos por temor a que las balas que disparaban de aquí para allá me cogieran. Mas o menos a las seis de la 21
  • 22. tarde atravesé la calle y llegué a la casa de don Arturo Butrón, hasta mas o menos las siete y media de la noche y de ahí me trasladé a mi hogar…Esa misma tarde del 9, supe que había otro muerto liberal, pero a este no tuve ocasión de verlo, por la distancia en que me encontraba. Al día siguiente recibí la visita del señor alcalde, acompañado de don Daniel Arias, hablamos sobre la necesidad de evitar cualquier desastre y le ofrecí mi apoyo y colaboración en su calidad de autoridad legítimamente constituida y le expuse mis puntos de vista en el sentido de que yo consideraba que él por su calidad de alcalde y por la circunstancia de ser un individuo atendido por ambas colectividades, estaba en condiciones de evitar mas sangre, y que yo consideraba lo mas acertado que la policía depusiera las armas… Por invitación del señor alcalde asistí en compañía de otros ciudadanos a una reunión que tuvo lugar en los salones del Concejo, donde cambiamos puntos de vista y se hizo mas o menos lo que el día anterior ya por el conducto oficial del señor alcalde, de buscar la manera de que el pueblo no atacara a la policía. Visto de que nuestras insinuaciones y nuestras palabras de cordura no eran acatadas por la multitud, quienes pedían a todo trance atacar a la policía, me retiré con el Doctor Bolívar, como señal de protesta por la razón de no ser atendidos. Como a la hora más o menos supe en mi casa de habitación que la policía acompañada del alcalde y de otros ciudadanos había abandonado la población… El comerciante Rozo Quintero, natural de Abrego, Norte de Santander, para el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, residía en el Municipio de El Banco, y fue otra de las personas que concurrió ante la autoridad judicial a narrar lo que le constaba sobre lo ocurrido la tarde, del día en que asesinaron a Gaitán: …El nueve de abril de este año, como a la una y media de la tarde encontrándome en mi establecimiento comercial, se presentó el señor Jesús Luna y me informó que acaban de asesinar en Bogotá al doctor Jorge Eliécer Gaitán, noticia que en principio me resistí a creer, pero mas luego los radios principiaban a lanzar la noticia ya confirmándola, y principiando el pueblo a movilizarse para protestar por tan vil asesinato, procedí a cerrar mi establecimiento, donde permanecí encerrado hasta las cuatro de la tarde, hora en que salí para trasladarme a mi casa de habitación y al pasar por la calle Remolino venía la multitud y me solicitaron que los acompañara, cosa que rehusé alegando para ello que mi familia estaba sola y que venía primeramente a darme cuenta como se encontraban. Al llegar a mi casa mis familiares me solicitaron los acompañara y no salir a la calle, cosa que así hice. Mas luego, pasó la policía por el callejón de la casa que ocupo y oí varios disparos. Mas luego, supe la noticia de que en el parque habían resultado dos muertos, uno de apellido Canedo y un señor Lobo. Después de eso todo quedó relativamente en calma; por la noche, se sentían disparos en la calle 22
  • 23. Ayacucho y por el lado del parque sin consecuencias de ninguna clase. A la mañana siguiente en vista de la gravedad de la situación, salí a la calle para hablar con los jefes del liberalismo y recibir órdenes, y fue como me encontré con el Doctor Luís N. Bolívar a las 9 de la mañana en la clínica de su propiedad haciendo las curaciones a un herido en un brazo de apellido Chaverra... El doctor Bolívar me manifestó que había citado a algunos liberales y al señor Alcalde Luís Díaz Granados para una reunión en el Concejo Municipal, con el fin de tomar las medidas conducentes para guardar la paz y el orden y que debía entrevistarme con el alcalde con el fin de que hablara con los dirigentes conservadores para no fracasar en la medidas que se pensaban tomar. Como a eso de las 10 de la mañana, cerca a la oficina telegráfica, me encontré con el señor alcalde y el señor Daniel Arias y les manifesté el deseo de reunirnos cuanto antes con el fin de evitar a la población males incalculables. El señor alcalde nos pidió acompañarlo donde el doctor Enrique Palencia Vega y nos trasladamos a su casa de habitación donde muy gentilmente fuimos atendidos; le expusimos los motivos de nuestra misión y habiéndole hecho el señor alcalde una exposición de los buenos deseos de que estaba animado el liberalismo, aceptó las medidas que se iban a tomar y le pidió al señor alcalde el favor de no exigirle que lo acompañara hacia la reunión con el fin de evitar posibles atentados. De ahí salimos para los salones del Concejo donde se encontraba ya el pueblo reunido, y se procedió a formar una lista de las personas mas salientes de la ciudad con el fin de celebrar la reunión a las doce del día. Entre los invitados figuraba el reverendo padre Zapata. Efectuada la reunión a la hora convenida tomó la palabra el reverendo padre Zapata y pidió al pueblo, cordura y mucha tranquilidad para evitar posibles tragedias. Como el motivo de mayor exacerbación era la presencia de la policía, el reverendo padre le pidió al señor Alcalde que enviara una comisión al Capitán encargado de dicha institución para que permaneciera acuartelada mientras se tomaban las determinaciones del caso, y así se hizo. Tomó la palabra el señor alcalde y manifestó el deseo ardiente de hacer conservar la paz y la tranquilidad en la ciudad y que se comprometía a responder porque la policía no saliera a la calle y que hablaría con el teniente encargado con el fin de ver si era factible el que se trasladara a Santa Marta, para lo cual se convino en enviar una comisión al cuartel de la policía con el fin de pactar la salida de la ciudad. El teniente Corredor de la división manifestó por escrito que para poder abandonar la ciudad tenía necesariamente que recibir orden del gobernador o del comando de la policía en Santa Marta, cosa que era imposible por estar todas las comunicaciones rotas entre El Banco y Santa Marta. En vista de esta determinación el comandante de la policía, los ánimos antes de aplacarse, se exaltaron más y prácticamente la reunión se dio por terminada. En vista de la gravedad de la situación, el señor alcalde conferenció nuevamente con el teniente Corredor y convinieron que él como jefe de la policía (El 23
  • 24. alcalde) podía ordenar el traslado de ella a Chimichagua, en comisión. Dadas estas circunstancias que era la más salvadora, se procedió a solicitar los servicios de un vehículo con el fin de trasladarlos a Chimichagua. El señor alcalde me solicitó uno de mis vehículos, cosa que no pude atender por estar los camiones en viajes de negocio, pero me ofrecí acompañarlos para conseguir un camión que prestara el servicio solicitado, y fue así como en compañía del señor alcalde y el señor Andrés Cortez, nos dirigimos al señor Fermín Oliveros para que facilitara el camión, cosa a la cual accedió, y el señor alcalde le ordenó poner el vehículo a órdenes del teniente Corredor. Mas luego le ofrecí al señor alcalde mi automóvil particular para que hiciera las diligencias necesarias y activara así la rápida salida de la policía. Al llegar el automóvil al comando de la policía, en compañía del señor alcalde y del señor Cortez, recibimos la noticia de que el señor Oliveros sentía positivamente ceder el vehículo por carecer de chofer. En vista de la gravedad de la situación, pues el pueblo principiaba a movilizarse al comando de la policía y habiendo manifestado el teniente Corredor que sus agentes estaban listos para la salida a la calle a repeler cualquier agresión, entonces tomé la determinación de ir sacando en mi automóvil hasta unos cinco kilómetros fuera de la ciudad a la policía en distintos viajes. El teniente Corredor y seis (6) agentes portando sus armas tomaron el vehículo quedando el señor alcalde en el comando de la policía con el fin de esperar a que regresara nuevamente, pero al salir se oyeron varios disparos que parece fueron hechos al vehículo donde íbamos, disparos que fueron contestados por la Policía desde el carro, afortunadamente no hubo aquí desgracias que lamentar. Una vez fuera de la población como unos tres kilómetros, me ordenó el teniente Corredor dejarlos y regresar nuevamente por los agentes que me esperaban. Al venir de regreso cerca al cementerio, me encontré con el resto de la policía, pues el señor alcalde había tomado la determinación de que salieran a pié, hablé con los señores agentes y les indiqué donde los estaba esperando el teniente Corredor y los seis agentes que lo acompañaban. Llegué a mi casa como a las seis y media de la tarde donde permanecí con mi familia como hasta las once de la noche, hora en que sentí que tocaban las campanas anunciando incendio. Salí a la calle y pude enterarme de que están en llamas una casa de palma de propiedad de los señores Bayter S. Hermanos, que la usaban como comedor de su casa de habitación… El pueblo acudió y combatió el incendió inmediatamente…Como a eso de las tres de la mañana nuevamente gritaron “incendio” pero resolví no salir de mi casa. Al día siguiente me informaron que el fuego había sido en la casa del señor Miguel Torres Palomino… El día treinta de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, el despacho judicial se trasladó a la casa de la señorita Angélica M. Galezo, maestra de 24
  • 25. escuela, a tomarle testimonio sobre lo que presenció la tarde del nueve de abril de ese año: …Ese día, el 9 de los corrientes, yo estaba parada en la puerta de mi casa, cuando llegó un niño que tengo aquí en la escuela y me informó que acababa de oír en la radio de Lucho Barros que habían matado a Gaitán, en esto pasaron Miguelito Torres y Chinchilla, y me dijeron que Gaitán era muerto. Después de eso vi que ya venía un grupo de muchachos, y que uno de ellos se montó al poste de las líneas de la telegrafía, uno de ellos le tiró un machete, pero no los conocí y el tipo empezó a cortar las líneas; en esto vi que al teniente Bueno, y viendo él… que estaban cortando las líneas, le dijo al muchacho, por tres veces, que se bajara del poste, en esto el grupo se le botó al teniente Bueno, éste en vista de que se le vinieron encima, se refugió aquí en mi casa, y pasó para atrás, inmediatamente la casa se llenó de gente, en busca del teniente Bueno, yo les llamé la atención diciéndoles que tuvieran en cuenta que mi mamá estaba enferma del corazón y que podía ocurrirle algo, ellos me manifestaron que no pasaría nada, que lo único que querían era que el teniente entregara el revolver, el teniente entonces se vino para acá para la sala y se colocó en este rincón, ahí le exigían que entregara las armas, el teniente sacó el revolver, le quitó las capsulas y se lo entregó a mi hermana Rosaura Galezo… pues el teniente Bueno, no quiso entregar el arma a las personas que se lo pedían…. Después Luciano Alvarado y otro que no conocí, sacaron al teniente por el patio para la otra calle… Otra de las personas que vivió lo ocurrido el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, fue Carmelo España, natural del Municipio de Guamal, Departamento del Magdalena, quien trabajaba en el puerto de las lanchas de El Banco, y el día cinco de mayo de mil novecientos cuarenta y ocho, le contó al Juez de Instrucción, lo que había vivido la tarde del nueve de abril del citado año: …El día 9 de abril de este año estuve trabajando en el cargue y descargue de lanchas, oficio que estuve desempeñando hasta por ahí a las cuatro de la tarde poco mas o menos, hora que yo salí del trabajo, de ahí cogí y fui a mi casa, cuando regresé al parque había bastante gente, ahí me di cuenta que la policía disparaba…del parque le disparaban a la policía, eso no se entendía, pues apenas se oía el zumbido de las balas, yo me coloqué en la esquina del parque, tratando de ocultarme en el callejón que va a salir a la telegrafía, delante de mi estaba un muchacho de nombre Josefito, que trabajaba en la Schels en la Grúa, atrás de mi estaba Emilio Lobo, yo estaba dando el frente para el parque y el estaba dando el frente para el callejón del lado opuesto de la telegrafía, cuando vi fue que Lobo hizo un ademán como a sentarse, y yo creía que se iba a sentar, cuando vi fue que cayó herido, sangrando y no volvió a hablar nada… en esto paso 25
  • 26. otra bala por en medio de Josefito y yo, y entonces dispusimos irnos para nuestras casas en vista del peligro. Emilio Lobo ni antes de ser herido ni después, dijo nada, no tenía armas de fuego… Josefito Torres Rojas, quien era natural de Florida Blanca (Santander) y residente del municipio de El Banco, donde para la época se desempeñaba como operador de Grúa. También declaró ante el funcionario investigador: …El día 9 de abril me encontraba trabajando en el campo de la Schels como operador de grúa, a las cuatro de la tarde solté el trabajo y luego salí por ahí al parque, pues había mucho movimiento, en el momento de llegar al parque había tiros y luego casualmente oímos otros tiros para los lados de esta calle, y nosotros íbamos a cruzar para la calle de la telegrafía, es decir, del parque para la acera opuesta, recuerdo el nombre de un muchacho de apellido España, estando ahí antes de cruzar, nos paramos en la pura esquina del parque, y miramos para acá para el lado de la policía, sintiendo un tiro en esos momentos y un muchacho que estaba junto a nosotros se cayó al suelo, cayendo muerto, de ahí me retiré, pues me encontraba sin arma y sin nada, yo no me di cuenta de donde salió el tiro que le dio muerte a este muchacho a quien yo no conocía. Después fue que vine a saber que se llamaba Miyo Lobo… El Corredor de Comercio, Luís Hernández Rosado, natural de El Banco, quien para la época contaba con cuarenta y cuatro años de edad, declaró ante el funcionario judicial, lo que el percibió el día de la muerte de Gaitán: El nueve de abril me encontraba más o menos a la una y media de la tarde en la puerta de la tienda de los señores Alemanes, cuando vi venir una multitud de individuos con una habladuría de la muerte del Dr. Jorge Eliécer Gaitán; venían por la calle veinte de julio, luego me sorprendí y le pregunté a la multitud qué sucedía, me dijeron, acaba de fallecer en Bogotá el Dr. Jorge E. Gaitán, de ahí seguí junto con ellos y luego llegaron hasta el parque, en vista de que se estaba formando un movimiento yo me retiré a un lado; después ellos siguieron por la calle Ortiz y llegaron hasta la esquina del Teatro Municipal, cuando entonces, se oye una voz que habían matado a un señor Rafael Canedo, de ahí vi cuando lo cogieron casi junto a la peluquería de Eusebio Flórez y lo condujeron al Concejo Municipal; luego oí otro grito, acaban de matar a un señor Emilio Lobo, en la esquina del parque con la calle Ayacucho. Luego lo condujeron también al Concejo Municipal… El administrador de la fábrica de Licores “LA ALCOHOLINA” del municipio de El Banco, para la fecha del 9 de abril de 1948, era el señor Rodolfo Garcés M., natural de Sempegua (Chimichagua), quien también compareció ante la autoridad judicial y narró lo sucedido en la sede de dicha fábrica: 26
  • 27. …El día nueve de abril del año en curso, me dedicaba como administrador de la fábrica de licores a los trabajos propios, y en toda la tarde se estuvo sintiendo gritos, disparos, cohetes, etc., por ahí como a las dos de la tarde mandé a un empleado a buscar al comercio un poco de gasolina, cuando regresó por ahí como a las tres y media, nos informó que habían dos muertos y que había tiroteos frente a la telegrafía, y que el comercio estaba cerrado. En vista de esto, dispuse suspender los trabajos y les dije a todos los empleados y obreros que se fueran porque de pronto se podía desencadenar alguna tragedia…en la noche del sábado estuvieron varios individuos haciendo disparos y armados y trataron de romper el candado a martillazos, pero no lograron abrirlos y no entraron. El domingo como a las diez de la mañana volvió y se presentó el tumulto a la fábrica de licores, estando de turno el celador Eurípides Alvarino, y por el portón entraron, llamaron al celador que llegó y le pidieron las llaves para entrar al deposito amenazándolo con revólveres, machetes y demás armas, esto así me lo informó el celador, bajo esta presión, entraron a la fábrica y estuvieron en el lugar donde están la baticiones y en vista de que ahí no había ron, dispusieron romper el candado que da a la oficina y los depósitos de ron, ahí entraron violentamente y se llevaron un bulto de anís, un rifle y dejaron uno, se llevaron un royo de alambre eléctrico, unos guantes de trabajo nuevos, un freno nuevo. Todo esto lo tomaron como dueños e hicieron que el celador se fuera y ellos quedaron controlando toda La fábrica. Al saber los señores estos, que habían formado una junta revolucionaria…allá mandaron y que una guardia cívica con el fin de que vigilaran. Estos mandaron a llamar al secretario de la fábrica, señor Augusto de la Hoz y naturalmente los jefes revolucionarios, tuvieron conocimiento de que la chusma iba a destruir la fábrica, ellos intervinieron haciendo salir la chusma de ahí. Así fue como el Secretario quedó hecho cargo de la fábrica contando con el apoyo de la policía cívica… Para el día 9 de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, se desempeñaba como director de la cárcel del circuito de El Banco, el señor Enrique Sosa Palomino, natural del Corregimiento de Saloa, quien narro ante el funcionario judicial, lo que ocurrió en ese centro carcelario, una vez se supo la noticia de la muerte de Gaitán: …El día 9 de abril de los corrientes, por ahí como a las dos de la tarde, me di cuenta que empezó una manifestación de protesta por la muerte del doctor Jorge Eliécer Gaitán, en vista de esto, yo y dos empleados de nombres Arístides Arango y Manuel José Sanjonero, nos encerramos en el local que sirve de oficina de la dirección de la cárcel, es decir, cerramos la puerta que da a la calle, pero ahí como a las siete o siete y media, oímos voces que decían “salgan los godos para matarlos” y otras ofensas, y como ya yo había oído decir a la gente que pasaba por la calle, que ya se habían tomado la alcaldía y la oficina de la telegrafía, y se oía un terrible tiroteo en 27
  • 28. este mismo sector, estando en esto vi que por la unión de las dos abras de la puerta que da a la calle metían un machete con el fin de levantar un simple pestillo que era con que estaba asegurada la referida puerta, en vista de esto y sentí que el tumulto se estacionó frente a la puerta y temeroso de que se atentara contra nuestras vidas, los dos empleados y yo y muchos presos, nos saltamos la paredilla por la parte de atrás y fuimos a salir a la casa del señor José Castro y ahí nos refugiamos, y permanecí hasta el lunes… El Celador de Rentas Departamentales, señor Isidoro Sánchez Buendía, natural de Gigante (Huila), narró ante el juez investigador lo que vivió, el día nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en esa oficina: …El día nueve de abril… salían los colegiales con cenefas rojas y tocando cornetas por las calles, estos iban sin armas de ninguna clase, al menos a la vista, después como a la hora fue cuando entonces vimos al tumulto de gente que venía…momentos después fue cuando se avasallaron al resguardo, entrando…preguntaron al señor inspector que con quien estaba él y el inspector les contestó que estaba con ellos, después de dichas palabras…preguntaron por los elementos que había ahí, que se les entregaran las armas que hubiera… varios celadores, dijimos que no debíamos entregar las armas, pero según fue el conglomerado no fue posible, le quitaron los fusiles a los celadores Garzón y Rubio. Después que se hicieron a los fusiles empezaron a averiguar que donde estaban los cartuchos… Una vez rompieron los escritorios echaron los archivos al suelo, gacetas, ordenanzas, etc., después que estaban regados ahí le metieron candela…En el Resguardo permanecimos con el Inspector Cesar Augusto Cotes Fuentes, los siguientes Celadores: Juan Pérez Díaz, Pablo Ramos Carvajal, Eduardo Rubio, Alcides Martínez, Oscar Bobea Gómez, Generoso García, Ángel Garzón…éste grupo estaba cuando entro la trifulca ahí, después en la tarde y sospechando que nos podían atacar, el Inspector y yo nos fuimos para una casa vecina y los demás celadores si se fueron cada uno para su casa… El señor Segundo Amaris Pontón, quien era natural de San Martín de Loba, Departamento de Bolívar, para la fecha del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, contaba con cincuenta y siete años de edad y tenía aproximadamente cuarenta años de residir en El Banco, donde era comerciante y mecánico, contó ante el funcionario investigador lo que ocurrió el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho en ese municipio: …El día nueve de abril ultimo, como a eso de la una y media de la tarde, directamente oí en mi radio la noticia del asesinato del Doctor Jorge Eliécer Gaitán, ocurrida en Bogotá. Momentos después, oí la alocución que desde 28
  • 29. una emisora de la capital lanzaba el señor Rómulo Guzmán, en la cual excitaba al pueblo liberal que se precipitara en masa a tomar las oficinas públicas, a sustituir el Gobierno en todas sus partes, y donde hubieran Concejos de mayoría liberal, se constituyeran en juntas revolucionarias, y a vengar la sangre del Caudillo, vilmente asesinado por un agente de la policía disfrazado de civil. Esa alocución fue repetida por varias ocasiones. Mientras tanto, el pueblo de El Banco, asesorado por algunos cabecillas se preparaban a cumplir la consigna del locutor Rómulo Guzmán. Las primeras carreras que se efectuaron en la calle, fue por alumnos del Colegio Nacional, los cuales, después de romper el retrato del Doctor Mariano Ospina Pérez, Presidente de la República, se lanzaron a las calles, incorporándose en el mercado con los miembros del sindicato de braceros de este puerto…el grupo de pueblo no era menos de ciento y pico de personas. Por vivir una hija mía, inmediato a la oficina de la telegrafía… pude apreciar, aun esquivando ser visto por la turba, cuando esta arremetía contra esa oficina, dándole machete a las puertas y cortando las líneas del telégrafo…No puede ver cuando le arrojaran a las puertas el liquido inflamable que produjera el incendio…Hago constar que con fecha seis de abril apareció una hoja del Concejo, en la cual se protestaba contra la Policía, tratando de extorsionarla para hacerla salir. Se decía en ella de malos manejos de la Policía, esta hoja la lleve personalmente a la Gobernación del Departamento y se la entregué al doctor Campo Serrano y así mismo otra hoja que decía prevención y cuando recibí esta hoja, me fui a Atillos y Juana Sánchez, y de allá conteste la hoja a la junta revolucionaria, diciéndoles que los conservadores de los entornos no atacarían al El Banco, siempre y cuando que nosotros fuéramos respetados…y así mismo vi a varios comerciantes repartiendo rulas… Hoja volante Prevención, 11 de abril de 1948. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) La hoja volante denominada Prevención, a que hace referencia el señor Segundo Amaris Pontón, decía lo siguiente: Prevención: 29
  • 30. El liberalismo de la ciudad, que ha dado muestras de cordura y sensatez a pesar de los crímenes cometidos y de los heridos – está informando de fuentes dignas de fe, que un Jefecito local ha dado órdenes al conservatismo ignorante de la situación de las poblaciones circunvecinas (Menchiquejo, Aguestrada, etc.) que se nos ataque. Les prevenimos a los conservadores, que la sola presencia de elementos conservadores de los lugares citados o el menor indicio de rebeldía, será castigado con mano fuerte en las personas conservadoras de la ciudad, sin miramientos. Se informa al público, que el LIBERALISMO controla la situación en todo el país, bajo la dirección del insigne JEFE doctor DARIO ECHANDIA. Liberales. El Banco 11 de abril de 1948. 4.- LUGARES DE LOS ACONTECIMIENTOS. Si bien la protesta por la muerte de Gaitán se extendió por toda la ciudad de El Banco, algunos lugares se pueden destacar por su importancia, como teatro de los acontecimientos acaecidos el nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho. Los manifestantes al saber la noticia de la muerte de Gaitán, se reunieron en el parque de Colón, donde estaba ubicada la sede de la alcaldía municipal, la cual fue remplazada por el hoy edificio de Telecom, siendo para la época alcalde del municipio de El Banco, el señor Luis Díaz Granados. El Colegio Nacional de Varones, del cual era secretario el señor Fabio Peña, funcionaba en una casa construida de paredes de bahareque y techo de zinc, con amplios corredores. En su interior, una de las aulas, era de bahareque y techo de palmas, su ubicación era la siguiente: Este, Plaza de Chapinero; oeste, casa de Miguel Bustamante y Julia Esparragoza, con calle Nueva en medio; norte, casa de Joaquín Aranzalez; y sur, carrera 6ª en medio, casa de María de la Cruz Arias. De este lugar salieron los alumnos exaltados, una vez se enteraron del asesinato de Gaitán y en señal de protesta destrozaron puertas de entradas a las aulas de clase, retiraron los cuadros donde se exhibía un retrato del presidente Mariano Ospina Pérez y un decreto que trataba sobre la aplicación de la cultura patria que ordenaba exponerlo en lugar visible en todas las dependencias educativas del país. La telegrafía, lugar donde se generó enfrentamientos entre la policía y las personas que protestaban, quedando como consecuencias de estos, lesionados Erasmo Morón, Inocencia Rodríguez, Alberto Venegas y José Isabel Alvarado. Según la nomenclatura de la época del nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, ésta funcionaba en un edificación, ubicada en la esquina de la manzana sesenta y cuatro de la calle El 30
  • 31. Remolino y la carrera tres; sus linderos eran: por el norte, con solar del señor Enrique Vergara; por el sur, la carrera tres en medio, con casa de la señora María de Abud; por el este, con casa de David Numa; y por el oeste, calle en medio con la casa del municipio Escuela de Varones. Esta edificación sufrió daños materiales como la destrucción de las puertas de madera, impactos de bala en las paredes, destrucción de la máquina Tele Printer, destinada especialmente para las comunicaciones con Bucaramanga. La sede de la Inspección Municipal de Rentas y Cuartel del Resguardo de Rentas Departamentales, funcionaba en la calle Boyacá, entre la carrera tercera y cuarta del municipio de El Banco, lugar donde los manifestantes destruyeron los archivos, las máquinas de escribir, los sellos de la oficina y se llevaron los fusiles y cartuchos que les eran útiles para enfrentar a la policía. La fábrica de Licores LA ALCOHOLINA, de propiedad del departamento del Magdalena, para la época de la muerte de Gaitán, funcionaba en una edificación construida en su totalidad en ladrillos y cemento, con una puerta principal de entrada de hierro, con soporte del mismo metal, de abertura plegable; alinderada por el norte, con casa de la antigua planta eléctrica municipal; por el sur Plazoleta de Padilla. Este casa de una señora de nombre Regina; por el oeste, con el Río Cesar. Los manifestantes trataron de tomarse éste edificio en dos oportunidades, la primera el día nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho, en las horas de la noche, pero solo forzaron la puerta principal dañando el candado de seguridad, sin llegar a ingresar. La segunda fue el día diez del mismo mes y año, cuando intimidaron al celador de la puerta externa con la amenaza de volar la Fábrica si se oponía. Sin hacer oposición el vigilante les abrió y una vez en el interior, buscaron las armas de fuego y licores. La cárcel del circuito, para la época, funcionaba en la calle Boyacá de El Banco, entre carreras tres y cuatro, en la casa enmarcada en los siguientes linderos: este, casa de Graciniano Mazenet ; oeste, calle en medio con casa de Luís F. Luna; norte, casa de Enrique Palencia Vega, y sur, casa de Nicolás V. Barrios. Este lugar no era garantía de seguridad y fácilmente los manifestantes ingresaron y tomaron dos bayonetas y algunos presos se unieron a la multitud, dejando las puertas abiertas. Otro sitio que resultó afectado, fue el establecimiento de comercio, denominado refresquería “EL BUEN TONO” del señor Oscar Barros. Este local estaba ubicado en la carrera 4ª, entre calles Ayacucho y Ortíz de El Banco. Delimitado por el este, casa del seño Nicolás V. Barros, teniendo de por medio la calle Ayacucho; oeste, casa del señor Luis F. Luna; norte, solar del mismo señor Luna; y sur, carrera cuarta en medio, Teatro Municipal. Las 31
  • 32. puertas de entrada a este local fueron quemadas, sufrió impactos de balas. Este negocio fue saqueado la noche del nueve de abril de mil novecientos cuarenta y ocho. La residencia del Dr. Enrique Palencia Vega, que se encontraba ubicada en la carrera 3ª, entre calle Nueva y El Remolino, delimitada por el norte, casa de Jorge Namen; sur, casa de Demetrio Namen, con carrera 3ª en medio; este, casa de Abel Fraija y solar en medio de Guadalupe Vega; oeste, casa de Guadalupe Vega, residencia de Alfredo Gores. A esta casa le fue quemada su puerta principal, lanzándole una bola de trapo encendida. La casa comedor de los señores Elías Bayter Sarquis y Hermanos, se hallaba situada en una esquina, entre la calle de El Remolino y la carrera 2ª de El Banco, alinderada por el norte, con casa de señor David Sarquis; sur, callejón en medio con casa de Elías Bayter y Hermanos; este, patio de por medio con cocina de los mismos señores Elías Bayter Hermanos; oeste, calle de El Remolino en medio con casa del señor Abraham Bayter. Esta casa comedor fue consumida por las llamas. La vivienda de Miguel Torres Palomino, estaba situada a poca distancia del Río Magdalena, de limitada por el norte, con solar y casa de señor Dudley Martínez N.; por el sur, parque Infantil en medio con el Rio Magdalena; por el este, con casa del señor Graziano Macenet H; y por oeste, calle Nariño en medio con casa del señor Luís F. Luna. Esta casa era de bahareque y techo de palma de hoja de lata con caballete de zinc, la cual fue consumida bajo el incendio del día 9 de abril de mil novecientos cuarenta y ocho. 5.- LA JUNTA REVOLUCIONARIA Dándole cumplimiento a las incitaciones que por la radio se hicieron, en el sentido de que en aquellos lugares donde los concejos municipales de mayorías liberales se constituyeran en juntas revolucionarias, en El Banco funcionó dicha junta y produjo un solo acto, como fue la nota que le enviaron al comandante de la policía para que hiciera entrega del cuerpo policial, la cual decía textualmente: El Banco, 9 de abril de 1948 Señor Comandante del cuerpo de policía Acantonado en esta ciudad Presente.- 32
  • 33. Los últimos acontecimientos políticos del país suscitados con el vil asesinato del jefe del liberalismo Dr. Jorge Eliécer Gaitán, han creado un nuevo orden en el país y el pueblo de El Banco, consecuente con estos acontecimientos, tiene bajo su dirección el orden y la tranquilidad pública, representado en el H. Concejo municipal, y se impone para evitar derramamiento de sangre, que usted haga entrega pacifica del cuerpo y las armas bajo su mando. La junta interpretando la voluntad de este pueblo sabrá dar a usted y a sus subalternos todas las garantías del caso, a efectos de que sus vidas sean respetadas, interpretando ante todo el movimiento político que acaba de culminar, con la restauración en el poder de un nuevo gobierno de paz y tranquilidad pública. Esperamos pues, que usted, dentro de su amplio criterio de compresión, haga entrega inmediata del cuerpo a su mando. Sepa que el partido liberal es dueño del poder.- Somos de usted muy atentos y servidores Junta Revolucionaria Liberal JOSE ANTONIO CUELLO como jefe de plaza VICTOR PISIOTTI VIDIES como presidente de la junta JOSE ANTONIO CIANCI como vicepresidente ABRAHAM BAYTER como vocal CRISTOBAL ESCANDON RICO como vocal E. POSADA ROJAS como vocal JORGE VIDES como vocal ROBERTO ROBLES C. como vocal De los organismos integrantes de la fuerza pública, muchos historiadores consideran que el más politizado era la policía nacional. Para la época el personal de oficiales, suboficiales y agentes de la Policía de El Banco, estaba integrado por las siguientes personas en orden y grado: MARCO TULIO CORREDOR Teniente Primero ISIDORO BUENO HEREDIA Teniente Primero ERNRIQUE JULIO PADILLA Teniente Segundo OSWALDO NARVAEZ Cabo CERAFIN CHACON Agente 33
  • 34. PASTOR CARRASCAL Agente MANUEL COLMENARES Agente PRICILIANO BARRANCO Agente JOSE DE LOS SANTOS MARTINEZ Agente MOISES MARTINEZ Agente FRANCISCO SAEZ Agente MANUEL LEMUS Agente JOSE DEL C. PINEDA Agente NAYIP KAIRUZ Agente JUAN DE DIOS NAVARRO Agente ELY BERRUECO Agente ABRAHAM DE ARMAS Agente EDRULFO QUINTERO Agente GERMAN QUINTERO Agente FRANCISCO CACERES Agente PEDRO RAMON DE LA HOZ Agente JOSE BOLÍVAR SUAREZ Agente LEONIDAS BOHORQUEZ Agente PROSPERO ESPARRAGOZA Agente ENRIQUE BADILLO Agente El agente Enrique Badillo, se separó de las fuerzas del gobierno y se unió a los manifestantes. El agente Prospero Esparragoza, no estuvo acuartelado y los oficiales supieron de él, después del nueve de abril de 1948, cuando volvió a presentarse al cuartel. Con exclusión de los anteriores agentes, los demás miembros de la Policía Nacional se trasladaron a Chimichagua, donde permanecieron hasta que llegaron los refuerzos militares y posteriormente regresaron a El Banco. El ejército era el organismo de la fuerza pública que se consideraba como el más neutral. 6.- LA POLICIA CIVICA 34
  • 35. Facsímil Decreto por el cual se nombró la policía cívica en El Banco del 10 de abril de 1948. (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz) Facsímil del Respaldo del Decreto por el cual se nombró la policía cívica en El Banco del 10 de abril de 1948. (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz) La reunión de notables con el alcalde Luís Díaz Granados, desarrollada 35
  • 36. el 10 de abril de 1948, en el salón del H. Concejo municipal, buscaba frenar los actos vandálicos que se venían cometiendo y recobrar la tranquilidad perdida en la ciudad. El ensayo no dio los resultados que se esperaba ya que el pueblo cuando se percató del objeto de la reunión, entró violentamente a éste sitio y tomó parte en las deliberaciones, hasta el punto de no escuchar a los notables, lo que indica que la población estuvo fuera de control. Los manifestantes solo querían la salida inmediata de la policía. Se dispuso crear una policía cívica, para que ejerciera la vigilancia de la ciudad, una vez saliera la Policía Nacional de El Banco, por lo que la primera autoridad del municipio, por solicitud de los pobladores, expidió un decreto por medio del cual la nombró, así: Decreto número…de 1948 (Abril 10) Por el cual se nombra una policía cívica para el mantenimiento del orden en la ciudad. El alcalde municipal de El Banco, en uso de sus atribuciones legales y CONSIDERANDO: Que con motivo de los últimos acontecimientos ocurridos en el país que han traído como consecuencia un estado de alarma entre la ciudadanía, que hay que disipar en lo posible, Que habiendo ocurrido anoche algunos incendios que han contribuido aún a hacer mayor la intranquilidad que sufre la población, se hace necesario dictar medidas que eviten la repetición de estos hechos tan perjudiciales bajo todo punto de vista, Que por causa de estar actualmente acuartelada la sección de Policía Nacional División Magdalena que presta servicio en esta ciudad, por disposición de esta alcaldía, no le permite a esa institución prestar el servicio de vigilancia necesaria para garantizar el orden y la tranquilidad de los asociados, se hace necesario nombrar un cuerpo auxiliar de policía cívica que tome a su cargo la vigilancia de la ciudad. DECRETA Artículo 1º. Créase un cuerpo de policía cívica compuesta de cincuenta unidades, que estarán bajo la dirección de un jefe que, lo mismo que los policías, será nombrado por esta alcaldía. Artículo 2º. Nómbrase para jefe de la policía cívica al señor LEOPOLDO T. POSADA, Sargento del Ejército. 36
  • 37. Artículo 3º Nómbrase agentes de la policía cívica a los siguiente ciudadanos: JUSTO GARAY, ALBERTO OSORIO, GUSTAVO LUNA, MIGUEL CHAJIN JIMENO, MOISES LUQUETA, EUGENIO ZAPARAN, EMILIO POSADA ROJAS, DANIEL RICO Z., IVES POSADA, LUIS GALEZO MORON, FRANCISCO RODRIGUEZ B., JOSE ANTONIO CIANCI, MANUEL DE JESUS RODRIGUEZ, MIGUEL ROSADO, AGUSTIN PABA, ALFREDO VARGAS, NESTOR A. SALAZAR, CARLOS DAVILA MUÑOZ, JUAN P. LARA, VICTOR S. LARA, ROBERTO ROBLES, VICTOR MUÑOZ E., LUIS M. URRUEGO, MANUEL MEDINA, DANIEL ARIAS M., JUAN VARGAS CAMAÑO, ELISEO FLOREZ, PEDRO MORENO, EUGENIO MASSON, PEDRO FLOREZ, CRISTOBAL ESCANDON, ARTURO BUTRON, CLEMENTE GUTIERREZ, GERMAN CARRECEDO, HECTOR COVILLA, VICTOR ARROYO, ARMANDO LUNA, ALFREDO A. PRICE, PEDRO JULIO QUINTERO, ROZO QUINTEROJ,. ALEJANDRO SAJONERO, HELIODORO RIACUTER, JOSE LINCE, CARLOS JULIO CANTILLO, LUIS HERNANDEZ, LUIS ENRIQUE MARTINEZ FLOREZ, MIGUEL ANGEL CELEDON, ALEJANDRO ROA Y HERNAN J. MORON. Artículo 4º. El jefe de la policía cívica quedará facultado para organizar y reglamentar los servicios que va a prestar esa institución. Comuníquese y cúmplase Dado en El Banco a los 10 días de abril de mil novecientos cuarenta y ocho. El alcalde LUIS DIAZ GRANADOS El secretario ad-hoc VICTORINO RICO G. En el artículo primero del orden del día expedido el 10 de abril de de mil novecientos cuarenta y ocho, por el comandante de la Policía Cívica, Leopoldo T. Posada, hace un llamado a la cordura a la población de El Banco, en los siguientes términos: …El suscrito comandante de la Policía Cívica de El Banco, hace un llamamiento de cordura a la población de El Banco, y advierte que al hacerse cargo de tan elevado mando, pone su integridad personal como su autoridad suprema y única prendad de garantía para la tranquilidad social. También hace un llamamiento severo a todo el cuerpo de Policía Cívica para que sea respetada la honra, vida y prenda de los ciudadanos y sea respetado todo principio de autoridad… 37
  • 38. Facsímil de orden del día No. 1º de abril de 1948, cuartel general de la policía cívica de El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz.) 38
  • 39. 7.- EL RETORNO A LA CALMA Facsímil del listado de los presuntos revolucionarios del 9 de abril de 1948 en El Banco, elaborado por el teniente de la policía Marco Tulio Corredor. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) Pasado los días del levantamiento motivado por la muerte de Gaitán, retornó la calma a El Banco, regresó la Policía Nacional después de haber permanecido por diez días en la población de Chimichagua; pero ésta llegó acompañada del Ejército Nacional. El teniente MARCO TULIO CORREDOR, encargado de la subdivisión de de Policía Nacional, elaboró un listado con los nombres de las personas que él denominó, LOS REVOLUCINARIOS DEL 9 DE ABRIL DE 1948, así: SEBASTIAN SAJONERO, CARLOS MARTINEZ, LAURIANO MOLINA, ABRAHAM CHAIIN, MOISES LUQUETTA, JESUS PIÑA, CARLOS J. PIÑA, LUIS GABRIEL PIÑA, MANUEL LOBO, JORGE RODRIGUEZ, CATALINO HERRERA, ALFREDO VARGAS, JUAN VARGAS CAMAÑO, ARMANDO LUNA, GUSTAVO LUNA, TOMAS ARANZALEZ, FRANCISCO VILLAREAL, CIPRIANO VEGA, HIGINIO CABIEDES, LUCHO VANEGAS, FABRICIO VANEGAS, IVES POSADA, LEOPOLDO POSADA, ENRIQUE NAVARRO, EULOJIO BALLESTEROS, ENRIQUE BADILLO, EMIRO QUINTERO Y HERMANOS, JUAN VLEASQUEZ, CAMIRO FLOREZ Y HUGO ILLERA. Es claro que en el Parque de Colón reinó la confusión, mucha gente corrió de un lugar a otro en busca de un refugio para protegerse de las balas. En una esquina de éste sitio, en el callejón que conducía a la telegrafía cayó Emilio Lobo o Miyo Lobo, y entre la calle Ortiz y Ayacucho, en la esquina oriente del Teatro Municipal, cayó abatido por las balas Rafael Canedo. Ante 39
  • 40. la muerte de estos ciudadanos banqueños, la multitud reunida en el Concejo Municipal pidió la salida de la policía nacional del pueblo. Facsímil hoja volante El Banco Liberal de “Voz Liberal “de Santa Marta. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) Sobre la muerte de los señores Emilio Lobo y Rafael Canedo, en Santa Marta se público una nota especial en La Voz Liberal, No. 106, la cual fue reproducida posteriormente en forma de hojas volantes y repartida entre la comunidad banqueña. Este escrito decía: EL BANCO LIBERAL A través de la historia política del país, la ciudad de El Banco ha demostrado ser un baluarte liberal. Con entusiasmo y fervor dio su contingente para las guerras civiles; en el atrio de su Iglesia abrió una chamba que sirvió de sepultura a los héroes de la Humareda, fue de las primeras ciudades que proclamaron la candidatura del doctor Olaya Herrera y se presentaron a derrotar al partido conservador en los años treinta; durante dieciséis años de hegemonía liberal, iba a las urnas desinteresadamente; siguiendo fanáticamente la bandera enarbolada por Jorge Eliécer Gaitán, y cuando los jefes provincianos del conservatismo ofrecían al señor Campo Serrano el triunfo de su partido, a cambio de la destitución del alcalde, señor Luís Díaz Granados, infringió al adversario la más terrible derrota que se haya registrado, sin aguardiente y sin compra de votos y contra el terror que infundían las armas oficiales. Era imposible que con su limpia trayectoria política El Banco dejara de rendir su tributo al jefe caído el 9 de abril. Y fue así como Rafael Canedo y Emilio Lobo, dos hombres de puro pueblo, de la misma clase desposeída, derramaron su sangre u ofrendaron sus vidas, para demostrar una vez más hasta dónde llega la mística de la ciudad que nada pide y todo lo sabe dar 40
  • 41. por el partido liberal y por sus jefes. La consigna de “a sangre y fuego” fue puesta en práctica en aquella ciudad y produjo sus resultados, pero los ejecutores, como buenos discípulos del Monstruo, dispararon sus armas escondidos entre cuatro paredones y huyeron luego aterrorizados por su propio crimen y cobardes ante la soberbia de los liberales de esa tierra macha. Gloria es para El Banco Liberal la muerte de dos de sus más humildes hijos. Gloria para ellos, y tormento eterno para los pitucos asesinos, a quienes mortificará la conciencia, si es que la tienen, aun cuando ellos y sus familiares se den golpes de Pecho y comulguen diariamente. (Tomado de la “Voz Liberal” de Santa Marta No. 106 del 25 del presente) Imprenta de El Banco Es oportuno resaltar, que cuando en el anterior escrito se destacan a los Héroes de la Humareda, se refieren a las personas que lucharon en la batalla fluvial de La Humareda del 17 de Junio de 1885, crucial en la caída del régimen federal de la Constitución de 1863 y el surgimiento de la Constitución del 1886, conocida como la de Rafael Núñez. Allí las tropas rebeldes derrotaron a las del gobierno, pero a un costo material y humano tan alto, que no fue posible que siguieran operando. Ante el juez investigador declararon muchas personas que el día de los hechos estuvo en constante movimiento en la ciudad, especialmente por la zona del Parque de Colón; indagó sobre los presuntos autores de las muertes de Canedo y Lobo, pero no encontró responsables. De igual forma, no se identificó a los autores de los incendios de las casas de los hermanos Bayter Sarquis y Miguel Torres Palomino, puesto que éstos sucedieron en horas de la madrugada cuando el servicio de energía eléctrica estaba suspendido en algunos sectores de la ciudad. Facsímil de fragmentos de los carteles que invitaban al sepelio de Emilio Lobo, uno de los dos muertos del día 9 de abril de 1948 en El Banco. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) El 16 de junio de 1948, el investigador profirió medida de detención 41
  • 42. preventiva, contra un gran número de personas que participaron en las manifestaciones de protesta, medida que fue revocada por el Juez Superior Militar de la Brigada de Barranquilla, ordenando restablecer en sus cargos a quienes habían sido cobijados con la orden de detención dictada por el juez investigador, así se lo comunicó el dirigente político banqueño José de la Paz Venegas Ortiz, en uno de los párrafos de la carta fechada agosto 16 de 1948, que le envió desde Santa Marta, a su amigo Carlos Daniel Aranzalez, que para la época se desempeñaba como tesorero municipal de El Banco, así: …También dirigí telegramas a los H. Concejales y a Escandón, informándoles que personalmente había entregado o iba entregar el oficio No. J.-0570 al Sr. Gobernador; oficio en el cual el Juez Superior Militar de la Brigada de Barranquilla ordenaba que se le restableciera en sus cargos, por cuanto el auto dictado por el célebre Juez 76, había sido revocado. Ninguno ha contestado ni sé si los han recibido, pues al siguiente día de haber entregado el mencionado oficio, llamé al Gobernador, telefónicamente, y éste me dijo que el oficio estaba ya en poder del Srio. De Gobierno. Inmediatamente llamé al Dr. Vides, quien me informó que aún no había recibido dicho oficio. Así las cosas, esperé a que los de allá dijeran algo, pero como nada han dicho, supongo que fueron restablecidos… Facsímil copia de carta de José de La Paz Vanegas Ortiz a Carlos Daniel Aranzalez, de 16 de agosto de 1948. (Archivo José de La Paz Vanegas Ortiz) Las personas favorecidas con la revocatoria de la orden de detención efectuada por e Juez Superior Militar de la Brigada de Barranquilla, fueron: VICTOR ARCINIEGAS, TOMAS ARANZALEZ, JUAN BADILLO PADILLA, 42
  • 43. ABRAHAN BAYTER, ATANACIO BELEÑO, CARMITO CAMARGO, JOSE ANTONIO CIANCI, VICENTICO CANTILLO, ABRAHAM CHAJIN, CRISTOBAL ESCANDON, CARMELO ESPAÑA, TULIO GARCIA, LUIS HERNANDO ROSADO, ANGEL MARIA LUQUETTA, GUSTAVO LUNA, ULICE ARCE, LUIS ENRIQUE ALMENDRALES, ENRIQUE BADILLO, ANTONIO BEDOYA, MIGUEL BEDOYA, JOSE ANTONIO CUELLO SIERRA, ANDRES CORTES, MIGUEL CHAJIN JIMENEZ, VICTORINO CHOLES, VICTOR ESCANDON, RAFAEL GLEN, ANTONIO GALEZO, HUGO ILLERA, ARMANDO LUNA, PEDRO ANTONIO LEMUS, ANTONIO LAITANO, JUAN PERFECTO LARA, CATALINO LEON, PEDRO MARIÑO, PABLO MENDOZA, ABELARDO OSORIO, EMILIO PODADA ROJA, VIRGILIO POSADA, RICARDO PEÑA, ALEJANDRO RADA, CASTULO QUINTERO, MANUEL ROJAS, JORGE VIDES R., JUAN VELASQUEZ ARMENTA, JOSE MARIA SUAREZ, FABRICIO VANEGAS, RODRIGO LEON MEJIA, MOISES MERIÑO, MANUEL MEDINA HERRERA, VICTOR PISIOTTI VIDES, IVES POSADA, LUIS PEREZ, LUIS F. QUINTANA, MIGUEL ROSADO, FRANCISCO BANDERA, SEBASTIAN SAJONERO, JULIO UBALE ROMERO, FRANCISCO VILLAREAL PEDROZO, HUGES VANEGAS, Y WALFRAN CANTILLO. 8.- EL OSCURO ASESINO Facsímil de orden del día fechada abril de 1948, denominada datos importantes para los liberales de El Banco sobre el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán. (Archivo José de la Paz Vanegas Ortiz) En hojas volantes fechadas, abril de 1948, denominadas Orden del Día, 43