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En cuanto a la fecha de composición, hay que penar
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escrito en Jerusalén. Si tenemos en cuenta la
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1) Eclo 1,1 – 23,27: esta sección, quizá el primer volumen
publicado de la obra, es introducida por un poema de
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Según Ben Sira, la sabiduría es el bien-don supremo al
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Ben Sira adopta el monoteísmo ético: el Señor es el
único y solo Dios de quien proceden el bien y el mal; el
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Un segundo contraste
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Otro de los aspectos desconcertantes es el referente a
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Evidentemente se da cuenta de que los duros hechos
de la experiencia común, con su gran carga de dolor
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La existencia de un original hebreo de la obra de Ben
Sira se basa no sólo en el testimonio del nieto-
traductor, sino tam...
Entre esta fecha y 1900, el descubrimiento de una
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Eclesiástico

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Eclesiástico, Libro, Sagrada Escritura, Escrito sapiencial, Antiguo Testamento, Ben Sira, Sirácida

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Eclesiástico

  1. 1. Nos encontramos ante el ejemplo más completo de literatura sapiencial judía. La obra, única en el AT que lleva la firma de su autor, Jesús Ben Sira, gozó desde el principio de un enorme respeto tanto en círculos judíos como cristianos. Probablemente fue el primer libro deuterocanónico puesto por escrito.
  2. 2. Aunque falta el original hebreo del comienzo de la obra, su título puede deducirse del colofón tras 51,30 en el manuscrito B y de las cabeceras griega (Sophia Iesou Huiou Sikakh) y siriaca del libro. La tradición judía ofrece diferentes nombres del libro, algunos lo titulan “Libro de Ben Sira”, otros “Libro de instrucción”, “Instrucción de Ben Sira” o “Proverbios de Ben Sira” NOMBRE DEL LIBRO
  3. 3. El nombre “Eclesiástico”, que deriva del título de la mayor parte de los manuscrito s de la Vulgata, Ecclesiasticum, tiene probablemente su origen en el gran uso que se hizo del libro entre las comunidades cristianas (ekklesiai) de los primeros siglos.
  4. 4. Mientras que la Iglesia Católica considera Eclesiástico como obra canónica, judíos y protestantes lo tiene como apócrifo. Ahora bien, como la introducción en el canon católico de Eclesiástico y del resto de las obras aludidas representa una segunda aceptación de obras religiosas – la primera habría sido la del canon judío sin más-, todas ellas reciben en la Iglesia Católica el nombre de “deuterocanónicas”. CANONICIDAD
  5. 5. Los manuscritos de que disponemos dan el nombre del autor de diferentes formas. En 50,27 del B puede leerse: “Simón, hijo de Jesús, hijo de Eleazar, hijo de Sira”. Sin embargo, tras 51,30, aparece de dos formas: una “Simón, hijo de Jesús, llamado hijo de Sira”; la otra como en 50,27.El colofón siriaco le llama “Jesús, hijo de Simón, llamado hijo de Asira”. Dado que el traductor dice en el prólogo “mi abuelo Jesús” y que en el título griego que encaveza 51,1 puede leerse “Oración de Jesús, hijo de Sira”, lo lógico es pensar que “Simón” es una corrupción, y que el autor del Eclesiástico se llamaba Jesús ben Eleazar ben Sira. AUTOR
  6. 6. En cuanto a la fecha de composición, hay que penar en las primeras décadas del s. II a.C., probablemente pocos años antes de la rebelión macabea del año 168 a.C. Dos datos comprueban esta fecha: la mención, en el prólogo de la obra, del año treinta y ocho del reinado de Evergetes (que suele identificarse con Tolomeo VII: años 170-116 a.C.), y el elogio del sumo sacerdote Simón, hijo de Onías, en Eclo 50,1-24. FECHA
  7. 7. No hay razones que nos hagan dudar que el libro fue escrito en Jerusalén. Si tenemos en cuenta la formación del autor, sus amplios conocimientos de las tradiciones teológicas y sapienciales de su pueblo y su más que posible familiaridad con la cultura helenista, habremos de decir que Ben Sira fue un famoso maestro de Sabiduría (50,27), de cultura cosmopolita. En tales circunstancias, la cuna de su formación y la sede óptima de su magisterio hubo de ser naturalmente Jerusalén. LUGAR
  8. 8. 1) Eclo 1,1 – 23,27: esta sección, quizá el primer volumen publicado de la obra, es introducida por un poema de alabanza a la sabiduría, que tiene su origen en el temor del Señor (1,1-20) 1) Eclo 24,1 – 42,14: inicia con un poema de alabanza a la sabiduría. Este don divino penetra toda la realidad creada, pero habita especialmente en Jerusalén y es identificada con la ley de Moisés. 1) Eclo 42,15 – 50,29: Los poemas de esta sección pudieron haber aparecido en circunstancias especiales, antes de su incorporación a la obra tal como la tenemos ahora. ESTRUCTURA
  9. 9. Según Ben Sira, la sabiduría es el bien-don supremo al que puede aspirar el ser humano. Se trata de una cualidad divina presente de modo general en toda la creación, y de manera particular en la Ley mosaica. CLAVES TEOLÓGICAS
  10. 10. Ben Sira adopta el monoteísmo ético: el Señor es el único y solo Dios de quien proceden el bien y el mal; el destino del hombre está en sus manos. Pero, a pesar de éste y otros aspectos que acaban estructurando una rígida doctrina de la predestinación, no deja de afirmar que el hombre es un ser libre, y que la sabiduría se adquiere mediante el esfuerzo humano (6,18-37). El hombre puede elegir entre el bien y el mal, de ahí que la responsabilidad e cara al mal no puede ser atribuida a Dios (15,11-20).
  11. 11. Un segundo contraste es el referente al pesimismo y optimismo. El hombre fue creado del polvo (33,10) y al polvo debe volver (17,2), e inevitablemente termina su existencia en la solidad del Seol. Por otra parte, el hombre fue hecho a imagen de Dios.
  12. 12. Otro de los aspectos desconcertantes es el referente a la doctrina de la retribución. Dio es justo e imparcial: la gente buena recibe cosas buenas; los pecadores, cosas malas (39,25). Ben Sira enseña que esta justa retribución opera en el más acá, pues no cree en un más allá. Pero, por otra parte, no pasa por alto la serie de objeciones que se levantan contra una teoría de este género (p. ej. Job).
  13. 13. Evidentemente se da cuenta de que los duros hechos de la experiencia común, con su gran carga de dolor inexplicable, contradicen tal teoría, al menos a primera vista. Por eso intenta deliberadamente superar la contradicción, distinguiendo entre la apariencia y la realidad. No sabemos cuándo, pero todo se cumplirá a su tiempo, aunque aparentemente la realidad parezca llevar la contraria a la justicia de Dios.
  14. 14. La existencia de un original hebreo de la obra de Ben Sira se basa no sólo en el testimonio del nieto- traductor, sino también en la existencia de citas en algunos escritos rabínicos. Sin embargo, lo cierto es que, hasta antes de 1896, sólo conocíamos las versiones griega, siríaca y latina. IDIOMA
  15. 15. Entre esta fecha y 1900, el descubrimiento de una “geniza” (almacén de manuscritos inservibles) en las excavaciones efectuadas en la antigua sinagoga de El Cairo sacaron a la luz lo que los investigadores posteriores determinaron como copias medievales del original hebreo de Ben Sira, repartido en cuatro manuscritos distintos.

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