Lección 11 para el 13 de junio de 2013
SU NATURALEZA
¿DE QUIÉN ES?
VICTORIOSO
CIUDADANÍA
YA Y NO TODAVÍA
EL REINO AHORA
EL REINO FUTURO
EL FUTURO
CERTEZA DEL
FUT...
«Y les dijo: Cuando oréis, decid:
Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu
nombre. VENGA TU REINO.
Hágase...
«El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo
grandes voces en el cielo, que decían: Los
reinos del mundo han venido a ser de...
«Mas nuestra ciudadanía está en
los cielos, de donde también
esperamos al Salvador, al Señor
Jesucristo» (Filipenses 3:20)...
«Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios,
les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con...
«Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas
cosas, sabed que está cerca el reino de Dios» (Lucas 21:31)
Las seña...
«Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor,
¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les ...
«¡Cuánto quisiera que el pueblo de
Dios comprendiera sus privilegios y
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  1. 1. Lección 11 para el 13 de junio de 2013
  2. 2. SU NATURALEZA ¿DE QUIÉN ES? VICTORIOSO CIUDADANÍA YA Y NO TODAVÍA EL REINO AHORA EL REINO FUTURO EL FUTURO CERTEZA DEL FUTURO VIVIR EN ESPERA
  3. 3. «Y les dijo: Cuando oréis, decid: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. VENGA TU REINO. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra» (Lucas 11:2) El Reino es de Dios, no nuestro. Muy a menudo los humanos tienden a igualar el Reino con una especie de transformación social, económica y ética. Pero el uso bíblico del «reino de Dios» enfatiza la autoridad singular y soberana de Dios, y su gobierno sobre toda la creación.
  4. 4. «El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos» (Apocalipsis 11:15) A causa del pecado, Satanás se autoproclamó príncipe de este mundo. Adán y Eva recibieron la seguridad de que esto no sería siempre así. Cuando Jesús comenzó a predicar, proclamó que «el reino de los cielos se ha acercado» (Mateo 4:17). Estableció el Reino de Dios en esta tierra destruyendo el poder del diablo, venciendo a la muerte, otorgando perdón de los pecados y capacitando a los hombres para vencer el mal. El conflicto entre el bien y el mal, Cristo y Satanás, terminará con el restablecimiento final y completo del Reino de Dios.
  5. 5. «Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo» (Filipenses 3:20) La ciudadanía del Reino exige una actitud de compromiso total, dependencia absoluta, confianza infantil y una lealtad indivisa. Por ello, Jesús ordena: Busca primero el Reino de Dios (Lucas 12:31). Hazlo tu predicación (Lucas 9:2). Tómalo como tu oración (Lucas 11:2). Vívelo como tu vida (Lucas 18:29-30). Somos ahora ciudadanos del Reino de Dios.
  6. 6. «Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros» (Lucas 17:20-21) Jesús vino a establecer el Reino de Dios en esta tierra. Este Reino, que anticipa la victoria final sobre el pecado, se establece cada día a través de la obra del Espíritu Santo en el corazón del creyente. Esta fase del Reino es conocida como el «Reino de gracia». Pero debemos esperar aún una segunda fase, aún en el futuro. Es por eso que pedimos: «venga tu reino». El establecimiento pleno del Reino de Dios –el «Reino de gloria»– solo ocurrirá cuando el mal sea quebrantado finalmente, y podamos vivir eternamente con Jesús.
  7. 7. «Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios» (Lucas 21:31) Las señales que preceden la Venida de Jesús (Lucas 21:5-36) son las mismas que anuncian la llegada del Reino de Dios. Debemos prepararnos como ciudadanos del «Reino de gracia» para poder vivir en el «Reino de gloria». Entre el uno y el otro, los creyentes han de vivir nutriéndose y testificando. La espera de la segunda venida demanda la santificación de nuestra vida aquí y ahora. E.G.W. (Testimonios para la iglesia, tomo 9, pg. 215) «¿No prestaremos atención a las advertencias de Cristo? ¿No nos arrepentiremos sinceramente mientras que la dulce voz de la misericordia se deja oír todavía?»
  8. 8. «Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra» (Hechos 1:6-8) En el primer capítulo del libro de Hechos, Lucas afirma tres verdades fundamentales con respecto al Reino de Dios:
  9. 9. «¡Cuánto quisiera que el pueblo de Dios comprendiera sus privilegios y entendiera, gracias a la luz que emana de la Palabra de Dios, que seremos juzgados de acuerdo con la luz que resplandece en nuestra senda! Todos los privilegios y oportunidades que Dios nos ha dado, tienen el propósito de hacer de nosotros mejores hombres y mujeres. El pueblo de Dios debe avanzar a partir de un principio bien definido, de manera que su primer propósito sea buscar el reino de Dios y su justicia y de allí en adelante avanzar desde la luz a una luz aún mayor» E.G.W. (Cada día con Dios, 11 de febrero)

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