La posada del silencio, nº 100, curso vi

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La posada del silencio, nº 100, curso vi

  1. 1. En verano, los niños también comen Más de 2,5 millones de niños que viven en hogares con dificultades para asumir los gastos corrientes como luz, agua o alimentación La comida que se dispensa en los comedores escolares es la única que muchos tienen garantizada en todo el día y hay que asegurar que lo siga estando cuando finalicen las clases La pobreza infantil no acaba en verano, nuestro trabajo para combatirla tampoco Alberto Casado - @AlbertoCasado8 09/06/2015 - 20:30h La pobreza infantil no da tregua en verano (Cristina Maruri/ Ayuda en Acción) Un dato que todos deberíamos retener a fuego en nuestra cabeza: 1 de cada 3 niños en España vive bajo el umbral de la pobreza – el 35% según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida que publica el Instituto Nacional de Estadística (ECV-INE 2014) –. Estamos hablando de algo más de 2, 5 millones de niños que viven en hogares con dificultades para asumir los gastos corrientes que todos tenemos que afrontar; la casa, la luz, el transporte, la alimentación… o el ocio, que todos nos merecemos y que para los niños es también un derecho. Sí, me dirán ustedes, ya llevamos muchas organizaciones y entidades remachando sobre este clavo desde hace tiempo; por eso precisamente seguimos, les contesto yo, porque lo llevamos diciendo desde hace tiempo y las cifras no mejoran. Llega el verano, e igual que el año pasado por estas fechas, la Defensora del Pueblo ha vuelto a pedir a las comunidades autónomas que aseguren la alimentación de los menores en los periodos no lectivos, asegurándoles una alimentación adecuada y suficiente en todo momento. Sí, estamos en el siglo XXI y en la Unión Europea, pero como la mayoría de ustedes ya sabe a estas alturas, la comida que se dispensa en los comedores escolares es para muchos niños la única comida asegurada y saludable al día. No hablamos de hambre generalizada, no deberíamos entrar en ese estéril debate que el verano pasado ya asomó, con representantes políticos clamando que en España los niños no pasaban hambre, efectiva y afortunadamente la mayoría no pasa hambre, pero sí estamos en riesgo de graves problemas de malnutrición que, tristemente y en proceso de crecimiento de los menores, puede traducirse en un menor rendimiento escolar y en problemas de salud que si no se corrigen pueden reflejarse en su vida de adultos. Ya nadie puede ignorar que en nuestro país hay una desigualdad creciente que se ceba especialmente en los más pequeños. Muchas administraciones se han puesto en marcha para tratar de evitar que los menores queden desatendidos durante la época estival, muchas están haciendo esfuerzos para incrementar el número de becas comedor en el verano; comedores escolares, campamentos urbanos… son las soluciones que se están encontrando para paliar esta vergonzante situación. Espacios como los campamentos urbanos suponen además el único modo que muchas familias tienen para conciliar la vida laboral, personal y familiar en esta estación. Muchos de los padres y madres de los niños a los que nos referimos en este artículo estarán ocupados en buscar trabajo; que de por sí supone hoy en día, uno de los trabajos más difíciles y duros que se puede desempeñar. El problema es que, en un escenario de recortes sucesivos de la inversión social y del consiguiente incremento del número de personas con necesidades –el porcentaje de menores en riesgo de exclusión según la ECV-INE 2014 ha subido un 3,4% en un año–no parece difícil suponer que las becas no van a alcanzar a todos los que debieran. Para acceder al disfrute de las becas hay condiciones que las familias deben superar y que son diferentes dependiendo las comunidades autónomas. Muchas de ellas piden la declaración de la renta del año anterior al del curso lectivo, con lo que algunas familias pueden encontrarse en una situación que no refleje su realidad actual y todas determinan una renta máxima que las familias no pueden superar para acceder al 100% de la ayuda. La realidad en España es que los salarios medios han disminuido en los últimos años y muchos de estos máximos se calculan sobre un porcentaje de la renta media… en otras
  2. 2. palabras, cada vez hay que ser más pobre para acceder al total de las ayudas y, cada vez, más personas se quedan en tierra de nadie. Ni reciben ayudas de las administraciones por no llegar a ser pobres de solemnidad –perdónenme la ligereza –, ni disponen de la renta necesaria para asumir total o parcialmente el coste de los campamentos urbanos con beca comedor. Hace unos días comentábamos en otro artículo que en España el umbral del riesgo de pobreza para familias de cuatro personas se sitúa a día de hoy en 16.719€ al año (11€ por persona al día) que se calcula en relación a los ingresos medios de toda la población y que equivale a un 60% del salario medio del país. Bueno, pues la mayoría de las comunidades piden tener menos renta que esta para poder acceder a las ayudas… hagan ustedes sus propios cálculos, a mí no me salen las cuentas. Ayer mismo, el FMI hacía público su informe sobre España y señala un futuro de más reformas: abaratamiento del despido, recortes salariales, incremento de impuestos sobre productos básicos o aumento de la factura sanitaria o educativa— uno no es economista, pero parece fácil adivinar que estas nuevas medidas, si se aplican, afectarán con mayor fuerza a las familias de menor renta, las que más han sido castigadas hasta ahora. Muchas organizaciones, Ayuda en Acción entre ellas, estamos interviniendo con recursos propios gracias a una ciudadanía más sensible, más solidaria y más ágil que sus instituciones, ante esta situación de emergencia social con medidas puntuales y siempre paliativas. Completamos allí donde muchas familias no alcanzan a cubrir la totalidad del precio de los comedores escolares, les apoyamos para que sus hijos puedan estar también en un entorno seguro y adecuado para ellos y puedan disfrutar de las piscinas, el deporte, los juegos y momentos de refuerzo escolar. Tal y como hicimos el pasado verano, nuestra lucha contra la pobreza infantil no cesa en el período veraniego y tratamos de asegurar que todos los niñas dispongan de las mismas oportunidades, también en el verano. Sin transgénicos, agricultores de la India cultivan récords mundiales Con un método de cultivo orgánico llamado SRI han sorprendido al mundo y puesto a temblar a las corporaciones de agroindustrias químicas. May 18, 2015 Share onTumblr Uno de los argumentos más reiterados por parte de las corporaciones que desarrollan y venden semillas transgénicas o plaguicidas y fertilizantes artificiales es la productividad. Mientras crece la población mundial, hoy más de 7 mil millones de personas, la productividad es un tema eje para alimentar a tantas personas. Pero este argumento, la aplicación de los transgénicos para aumentar la productividad, podría estar siendo más debilitado que nunca, pues un nuevo método de cultivo llamado SRI está batiendo récords en países como la India, a partir de la agricultura ecológica. A inicios de los 80, Henri de Laulanié, un sacerdote jesuita francés y agrónomo, observó cómo cultivaban arroz en las tierras altas de Madagascar, luego el estadounidense Norman Uphoff retomó su trabajo y desarrolló el SRI. Este año, un pequeño pueblo de los más pobres en India, Darveshpura, ha sido noticia internacional por los récords de productividad por hectárea que han logrado, jamás rebasados por ninguna otra tecnología; lo anterior fue alcanzado gracias al método SRI.
  3. 3. Uno de los casos más famosos es el del campesino Sumant Kumar, quien logró récords en cultivo de arroz y patatas. Otros aldeanos como Krishna, Nitish, Sanjay y Bijay, también registraron más de 17 toneladas de arroz por hectárea; un fenómeno inaudito hasta ahora. Este método podría revolucionar la agricultura mundial pues resulta especialmente accesible y barato para los campesinos más pobres del planeta. El SRI está basado en el uso de abono orgánico y el respeto por los ciclos de la naturaleza; pareciera que en un futuro muy próximo, herbicidas, plaguicidas y transgénicos, podrían salir sobrando definitivamente. Un viaje por el alma de Sudán Por: José Naranjo | 11 de junio de 2015 Mujer kababish en Sudán. / Foto: ENIKÖ NAGY Como tantos otros, Enikö Nagy llegó a África un día con el corazón lleno de buenas intenciones y esa versión única que circula sobre el continente, la de la guerra, el hambre, la miseria y la violencia. Dos años después, con las maletas listas para partir, decidió renunciar a todo, quedarse y llevar a cabo un viaje fantástico por la geografía, pero también por el alma de un país, Sudán, con el que fue tejiendo una sólida historia de amor. Seis años y 30.000 kilómetros después, esta trabajadora social que quería ayudar a los africanos y que acabó sumergiéndose en lo más profundo de una cultura fascinante nos trae un regalo en forma de libro, exposición y documental que, en realidad, es mucho más que una sucesión de imágenes o frases. Nos trae una llave maestra para cambiar nuestra mirada del mundo. ―Nosotros necesitamos más a África que ella a nosotros‖, dice. Arena en mis ojos, en la sede madrileña de Casa Árabe. Vale la pena. Enikö Nagy (1979) es una mujer menuda, pero de mirada directa y convincente. De padres húngaros, nació en Rumania y creció en Alemania hasta que un día llegó al este de África ya convertida en una joven cooperante a sueldo de la Agencia Alemana para el Desarrollo. Su destino fue Sudán, en concreto Kordofán del Norte. ―Pasé dos años en los que apenas estuve con una persona que hablaba inglés. Tuve que aprender varios dialectos árabes y adaptarme. Allí la vida es simple, esencial. Hay agricultores y pastores nómadas, pero sobre todo mucho respeto, códigos de conducta y una calma y una paz que,
  4. 4. teniendo en cuenta las noticias que llegan de Sudán, yo no podía imaginar. En el último momento decidí quedarme‖, asegura. Enikö Nagy pasó de cooperante a interesarse por la tradición oral de Sudán. Para ese entonces, Nagy ya estaba en crisis con el propósito que le llevó hasta allí. ―Yo formaba parte de esa idea que tenemos de que África es pobre y debe ser ayudada, una idea tan extendida que hasta los propios africanos la han asumido. Sin embargo, cuando les das la oportunidad de hablar, cuando los escuchas, empiezas a comprender la inmensa riqueza que tienen. Y comprendes también que los necesitamos, que necesitamos estilos alternativos de vida. Pensamos que nuestro mundo es el desarrollado, pero hemos perdido la capacidad de razonar que tienen los nómadas, su respeto al
  5. 5. Medio Ambiente, su fuerte vida comunitaria, su sentido de la justicia. Allí, por ejemplo, los contenciosos se resuelven sobre la marcha gracias a la justicia tradicional, cuando aquí pasan años hasta que se arreglan. Todo se soluciona en el seno de la comunidad, no existen las cárceles. Tampoco la soledad, todo se comparte‖. Era el mes de marzo de 2009. La cooperante se despojó entonces de sus viejas vestiduras y emprendió un viaje que duró seis años a lo largo y ancho de las regiones de Kordofán del Norte y Kordofán del Sur, conviviendo con hasta 45 tribus diferentes. Con algo de dinero que había conseguido ahorrar, pero sin el apoyo de ningún organismo, empresa o institución. “Sola y por mis propios medios”. Su intención de documentar la vida cotidiana de los sudaneses, de sumergirse en su cultura, de aprender y observar, era tan chocante, tan inesperado, tan inusual, que mientras unos pensaron que se había enamorado de un sudanés, otros estaban convencidos de que se trataba de una espía. ―Dejé mi carrera de cooperante y mi seguridad occidental y me convertí en un simple ser humano‖, asegura. Y Enikö Nagy caminó y caminó. Y mientras recorría la antigua provincia de Kordofán, más grande que toda Alemania, fue abriendo la tapa del cofre del tesoro de un estilo de vida, una cultura y una filosofía diferente. Tomó 26.000 fotografías y recopiló proverbios, leyendas, mitos, anécdotas, canciones y otras muestras de tradición oral en 2.500 cortes de voz. Poco a poco, todas las puertas se iban abriendo. Asistió a sacrificios y ceremonias, participó en bodas, comidas, bautizos, se vistió con sus ropas, habló su lengua, viajó con sus animales. ―La imagen de Sudán que llega al exterior está muy distorsionada, sólo se habla de guerra y conflictos. Los problemas entre nómadas y agricultores han existido siempre, pero han sabido gestionarlos generando mecanismos que funcionan, lugares de paso para el ganado. Cuando surge un problema se arregla, hay espacios de diálogo y reconciliación. No voy a negar que no exista la guerra, pero si sólo hablas de la guerra es como si al final fuera la guerra la que ganara. No es verdad‖, insiste Nagy. Camellos abrevando en un punto de agua. / Foto: ENIKÖ NAGY Parte de ese material que fue recopilando con los años se ha convertido en un libro que incluye 550 fotos y 250 textos y que ha visto la luz gracias a empresas sudanesas. ―Al final me di cuenta de que tenía que ser así, que la financiación tenía que venir del propio país‖, explica. Asimismo, se ha elaborado un documental titulado “Sand in my eyes, the journey” y en la actualidad una exposición en la que se incluyen 48 fotos y 26 textos recorre el mundo. Desde el pasado 3 de junio se encuentra en Casa Árabe (Madrid), donde permanecerá hasta el próximo 26 de julio. La muestra también visitará las ciudades de Jartum, París, Ámsterdam, Londres, Berlín, Munich, Viena, Roma, Oslo, Bergen, Washington y Nueva York. Es decir, dará casi la vuelta al mundo.
  6. 6. El trabajo de Nagy ha sido bien acogido entre los sudaneses, algo que para ella era muy importante. ―Cuando ven el libro o la exposición me dicen que nunca habían visto algo tan bello sobre sí mismos. Creo que por primera vez se muestra a todas las tribus al mismo nivel. Este libro es para ellos. Llevar las voces y las historias de la gente de la montaña hasta el valle y viceversa, entre pueblos que no se conocen porque estamos hablando de distancias enormes, contribuye a construir la paz‖. A lo largo del camino muchas personas le han ayudado, tantos que, como ella misma admite, sería imposible nombrarlos a todos. Enikö Nagy en pleno viaje por Sudán. “Escucha lo que digo”, dice el anciano al final de su historia, “y arrójalo al mar”. A juicio de Nagy, este dicho es una buena muestra de la filosofía de vida de los nómadas de Kordofán y, al mismo tiempo, de un profundo conocimiento de la condición humana. ―Con reservas, sin insistir, algo típico de personas habituadas a coexistir con otras. Depende de ti ignorar lo dicho si deseas, pero escucha lo que tengo que ofrecerte‖. Por ello la aspiración de Nagy es que las personas que vean su exposición o lean su libro salgan con la idea de que ―debemos respetarnos a nosotros mismos y a los otros. Sudán es un país con una historia y unas civilizaciones milenarias, tiene paisajes espectaculares, una comida y sobre todo unas gentes maravillosas. Si negamos todo esto es como negar lo que Sudán puede ofrecer al mundo‖. Durante la inauguración de la exposición, Enikö Nagy puso el acento en la piedra angular de su discurso: ―Es ignorancia si no sabemos que hay guerra y pobreza en África, pero también es ignorancia si eso es lo único que sabemos‖. Porque, insiste, si sólo nos quedamos con esos aspectos negativos no sólo estamos negando a los africanos la capacidad de tener cultura, sino que estamos negándonos a nosotros mismos la posibilidad de aprender de ella. «Parroquias, congregaciones y diócesis, no olviden la gratuidad»
  7. 7. (©Ap) (©Ap) Francisco intercambia el solideo con un niño El Papa en Santa Marta: «Cuidado con el engaño de las riquezas y del poder»; hay que «caminar para anunciar el Evangelio. La vida del cristiano no es para sí mismo, es para los demás» Domenico Agasso jr Roma Fueron tres las palabras clave de la homilía que pronunció Papa Francisco esta mañana en la Capilla de la Casa Santa Marta: «Camino, servicio y gratuidad». El Pontífice, según indicó la Radio Vaticana, insistió en que un cristiano ha sido llamado a servir y anunciar el Evangelio, sin intereses materiales, derrotando el engaño «de que la salvación proviene de las riquezas». El Santo Padre articuló su homilía sobre estos tres puntos, comentando el pasaje del Evangelio del día, en que Jesús envía a los discípulos a anunciar la Buena Nueva. Y recordó que el Señor los envía a hacer un camino que no es «un paseo», sino que los envía con «un mensaje: anunciar el Evangelio, salir para llevar la Salvación, el Evangelio de la Salvación». El Pontífice argentino explicó que la tarea que Jesús da a los discípulos es llevar la Buena Noticia. Mientras si un discípulo se queda detenido y no sale, no da a los demás lo que ha recibido en el Bautismo, no es un verdadero discípulo de Jesús, puesto que le falta el carácter misionero, le falta salir de sí mismo para llevar algo bueno a los demás: «El recorrido del discípulo de Jesús es ir más allá para llevar esta buena noticia. Pero hay otro recorrido del discípulo de Jesús: el recorrido interior, el recorrido dentro de sí, el recorrido del discípulo que busca al Señor todos los días en la oración, en la meditación. También ese recorrido el discípulo debe hacerlo, porque si no busca siempre a Dios, el Evangelio que lleva a los demás será un Evangelio débil, diluido, sin fuerza». «Este doble recorrido – dijo el Papa– es el doble camino que Jesús quiere de sus discípulos». Después está la segunda palabra: ―servicio‖. «Un discípulo que no sirve a los demás – añadió Francisco – no es cristiano. El discípulo debe hacer lo que Jesús ha predicado en aquellas dos colonias del cristianismo: las Bienaventuranzas y después el ‗protocolo‘ sobre el cual nosotros seremos juzgados, Mateo, (capítulo) 25‖. Estas dos columnas – advirtió el Santo Padre – ―son el marco propio del servicio evangélico». «Si un discípulo –explicó Francisco– no camina para servir no sirve para caminar. Si su vida no es para el servicio, no sirve para vivir como cristiano. Y allí se encuentra la tentación del egoísmo: ‗Sí, yo soy cristiano, para mí estoy en paz, me confieso, voy a Misa, cumplo los mandamientos‘. ¡Pero el servicio! A
  8. 8. los demás: el servicio a Jesús en el enfermo, en el encarcelado, en el hambriento, en el desnudo. ¡Lo que Jesús nos ha dicho que debemos hacer porque Él está allí! El servicio a Cristo en los demás». La tercera palabra es ―gratuidad‖. «Gratuitamente han recibido, gratuitamente den», fue la admonición de Jesús. «El camino del servicio es gratuito – subrayó Francisco – porque hemos recibido la salvación gratuitamente, pura gracia: ninguno de nosotros ha comprado la salvación, ninguno de nosotros la ha merecido. Es pura gracia del Padre en Jesucristo, en el sacrificio de Jesucristo». «Es triste –continuó– cuando se encuentran a cristianos que se olvidan de esta Palabra de Jesús: ‗Gratuitamente han recibido, gratuitamente den‘. Es triste cuando se encuentran comunidades cristianas, ya sean parroquias, congregaciones religiosas, diócesis, independientemente de las comunidades cristianas que sean, que se olvidan de la gratuidad, porque detrás de esto y debajo de esto está el engaño (de presumir) que la salvación viene de las riquezas, del poder humano». Tres palabras, insistió el Papa: «camino como un envío para anunciar. Servicio: la vida del cristiano no es para sí mismo, sino para los demás, como fue la vida de Jesús. Y tercera: ―gratuidad‖. Nuestra esperanza está en Jesucristo que nos envía así una esperanza que no decepciona jamás». Pero también recordó que «cuando la esperanza está en la propia comodidad en el camino o la esperanza está en el egoísmo de buscar las cosas para sí mismos y no para servir a los demás, o cuando la esperanza está en las riquezas o en las pequeñas seguridades mundanas, todo esto se derrumba. El Señor mismo lo hace caer». La familia y la prueba de la enfermedad. Catequesis del Papa 2015-06-10 Radio Vaticana (RV).- En el miércoles de la X semana del tiempo ordinario, y tal como anunciara en la catequesis precedente, el Papa Francisco continuó considerando las condiciones de vulnerabilidad que ponen a prueba a las familias. En esta ocasión, el Santo Padre reflexionó sobre la enfermedad, experiencia de fragilidad humana que se vive principalmente en familia, desde pequeños, y más tarde, con la llegada de la ancianidad. Ese “más” de sufrimiento y angustia Por el mismo vínculo familiar la enfermedad de las personas que amamos se vive con un “más” de sufrimiento y angustia, comenzó diciendo el Papa, y es precisamente el amor, el que nos hace sentir ese ―más‖. ―Muchas veces para un padre y una madre es más difícil soportar el mal de un hijo, de una hija, que el proprio‖, señaló el Pontífice. «Queridos hermanos y hermanas: En la catequesis de hoy, sobre los temas de la familia, tratamos el de la enfermedad, que es una experiencia común en la vida de las familias. En muchas partes del mundo, dónde el hospital es todavía un privilegio para unos pocos, la familia se considera desde siempre como el «hospital» más cercano, donde gracias a sus cuidados amorosos, se garantiza al enfermo la atención y la ayuda necesarias». Prioridad en el cuidado del enfermo y oración Deteniéndose en el Evangelio de san Marcos que relata los encuentros de Jesucristo con los enfermos, quien “jamás miró hacia otro lado” ni puso ―el tiempo entre medio‖, es más, el cuidado del enfermo venía primero que la ley, (cfr Mc 3,1-6) y pensando asimismo en las grandes ciudades contemporáneas, el Papa se preguntó: ―¿en dónde están las puertas (cfr 1, 32) ante las cuales llevar a los enfermos esperando que sean sanados?‖ «Los Evangelios nos narran muchos encuentros de Jesús con enfermos y su voluntad de sanarlos. Cristo lucha contra la enfermedad y cura al hombre de todos sus males. Ésta es también la misión que ha dado a su Iglesia: hacerse cargo de los enfermos, hasta sus últimas consecuencias, siguiendo su ejemplo. Por eso, la preocupación, la asistencia y la oración por los enfermos forman parte fundamental de la vida de la Iglesia y de todo cristiano». Así, en la Iglesia, la oración por los enfermos jamás debe faltar: ―debemos rezar aún más – dijo el Papa Francisco – sea personalmente que en comunidad‖. La educación a la sensibilidad y a la solidaridad «En la familia es importante educar a los hijos desde pequeños para que sean sensibles y solidarios ante la enfermedad».
  9. 9. También porque el tiempo de la enfermedad refuerza los lazos familiares, la educación a la sensibilidad y a la solidaridad es importante, porque una educación que tiene ―al amparo‖ de la sensibilidad por la enfermedad humana, aridece el corazón, haciendo así que los chicos se encuentren como ―anestesiados‖ ante el sufrimiento del prójimo, lo que conlleva a la incapacidad de “confrontarse con el sufrimiento” y de vivir la experiencia del límite. No sólo oración «Asimismo, la comunidad cristiana tiene que acompañar a las familias para que vivan la enfermedad desde una perspectiva de fe, de oración y de cercanía afectuosa». La comunidad cristiana sabe bien que la familia en la prueba de la enfermedad “no debe ser dejada sola”, señaló el Pontífice, y afirmó también que ―esta cercanía cristiana es un verdadero tesoro de sabiduría para la parroquia‖, que ―ayuda a las familias en los momentos difíciles y hace comprender el Reino de Dios mejor que muchos discursos‖. «Pidamos al Señor - concluyó el Sucesor de Pedro - para que con su gracia la enfermedad sea una ocasión de fortalecimiento de los vínculos familiares; y que las familias puedan vivir los momentos difíciles del dolor y del sufrimiento sostenidas por la cercanía y oración de la comunidad cristiana. Muchas gracias». (GM - RV) Misa en Santa Marta - La última palabra 2015-06-09 L‘Osservatore Romano La «identidad cristiana» encuentra su fuerza en el testimonio y no conoce ambigüedad: por ello el cristianismo no puede ser «aguado», no puede esconder su ser «escandaloso» y trasformado en una «bonita idea» para quien siempre tiene necesidad de «novedad». Y atención también a la tentación de la mundanidad, propia de quien «ensancha la conciencia» en tal medida que en ella quepa todo. Lo afirmó el Papa en la misa que celebró el martes 9 de junio, por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta, recordando que «la última palabra de Dios se llama ―Jesús‖ y nada más». «La liturgia de hoy nos habla de la identidad cristiana», destacó el Papa Francisco, proponiendo inmediatamente la cuestión central: «¿Cuál es esta identidad cristiana?». Refiriéndose a la primera lectura del día (2 Cor 1, 18-22), el Papa recordó que «Pablo comienza contando a los Corintios las cosas vividas, algunas persecuciones», y «el testimonio que dieron de Jesucristo». Y, en concreto, les escribe: «Es motivo de orgullo para mí —es decir yo me enorgullezco de mi identidad cristiana— que haya sido así. Y Dios es testigo de que nuestra palabra hacia vosotros es ―sí‖, es decir nosotros os hablamos de nuestras identidad, la que es». «Para llegar a esa identidad cristiana —explicó el Papa Francisco— nuestro Padre, Dios, nos hizo recorrer un largo camino de historia, siglos y siglos, con figuras alegóricas, con promesas, alianzas, y así hasta el momento de la plenitud de los tiempos, cuando envió a su Hijo nacido de mujer». Se trata, por lo tanto, de «un largo camino». Y, afirmó el Papa, «también nosotros debemos hacer en nuestra vida un largo camino, para que nuestra identidad cristiana sea fuerte y dé testimonio». Un camino, precisó, «que podemos definir de la ambigüedad a la identidad auténtica». Así, pues, en la carta a los Corintios el apóstol escribe que «la palabra que os dirigimos no es sí y no, ambigua». En efecto, añade Pablo, «el Hijo de Dios, Jesucristo, que fue anunciado entre vosotros... no fue sí y no, sino que en Él sólo hubo sí». He aquí, entonces, dijo el Pontífice que «nuestra identidad está precisamente en imitar, en seguir a este Cristo Jesús, que es el ―sí‖ de Dios para nosotros». Y «esta es nuestra vida: caminar todos los días para reforzar esta identidad y dar testimonio de ella, paso a paso, pero siempre hacia el ―sí‖, no con ambigüedad». «Es verdad», reconoció luego el Pontífice, «está el pecado y el pecado nos hace caer, pero nosotros tenemos la fuerza del Señor para levantarnos y seguir adelante con nuestra identidad». Pero, añadió, «yo
  10. 10. diría también que el pecado es parte de nuestra identidad: somos pecadores, pero pecadores con fe en Jesucristo». En efecto, «no es sólo una fe de conocimiento» sino «una fe que es un don de Dios y que ha entrado en nosotros desde Dios». Así, explicó el Papa, «es Dios mismo quien nos confirma en Cristo. Y nos ha conferido la unción, nos ha impreso el sello, el adelanto, la prenda del Espíritu en nuestro corazón». Sí, repitió el Papa Francisco, «es Dios quien nos da este don de la identidad» y «el problema es ser fiel a esta identidad cristiana y dejar que el Espíritu Santo, que es precisamente la garantía, la prenda en nuestro corazón, nos conduzca hacia adelante en la vida». «Somos personas que no vamos detrás de una filosofía», afirmó también el Pontífice porque «tenemos un don, que es nuestra identidad: somos ungidos, tenemos impreso en nosotros el sello y tenemos dentro de nosotros la garantía, la garantía del Espíritu». Y «el Cielo comienza aquí, es una identidad hermosa que se refleja en el testimonio». Por esto, añadió, «Jesús nos habla del testimonio como el lenguaje de nuestra identidad cristiana» cuando dice: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?». Se refiere al pasaje evangélico de san Mateo propuesto hoy por la liturgia (5, 13-16). Cierto, continuó el Papa, «la identidad cristiana, porque somos pecadores, es también tentada, es tentada, sufre la tentación —las tentaciones siempre están— y puede ir tras ella, puede debilitarse y puede perderse». ¿Pero cómo puede ser esto? «Yo pienso —sugirió el Pontífice— que se puede ir tras ello principalmente por dos caminos». El primero, explicó, es «el de pasar del testimonio a las ideas» y esto es «aguar el testimonio». Como si se dijese: «Pues sí, soy cristiano, el cristianismo es esto, una bonita idea, yo rezo a Dios». Así «del Cristo concreto, porque la identidad cristiana es concreta —lo leemos en las Bienaventuranzas; esta realidad concreta está también en el capítulo 25 de san Mateo—, pasamos a esta religión un poco soft, en el aire y en el camino de los gnósticos». Detrás, en cambio, «está el escándalo: esta identidad cristiana es escandalosa». Como consecuencia «la tentación es decir ―no, no, sin escándalo; la cruz es un escándalo; que Dios se haya hecho hombre» es «otro escándalo» y se deja a un lado; es decir, buscamos a Dios «con estas espiritualidades cristianas un poco etéreas, vagas». En tal medida, afirmó el Papa, que «están los agnósticos modernos y te proponen esto, esto: no, la última palabra de Dios es Jesucristo, no hay otra». «Por este camino», continuó el Papa Francisco, están también «los que siempre necesitan la novedad de la identidad cristiana: olvidaron que fueron elegidos, ungidos, que tienen la garantía del Espíritu, y buscan: ―¿Dónde están los videntes que nos comunican hoy la carta que la Virgen nos mandará a las 4 de la tarde?‖. Por ejemplo, ¿no? Y viven de esto». Pero «esto no es identidad cristiana. La última palabra de Dios se llama ―Jesús‖ y nada más». «Otro camino para dar un paso atrás en la identidad cristiana es la mundanidad», continuó el Papa. Es decir «ensanchar tanto la conciencia que allí dentro entra todo: ―Sí, nosotros somos cristianos, pero esto sí…‖, no sólo moralmente, sino también humanamente». Porque «la mundanidad es humana, y así la sal pierde el sabor». He aquí porqué, explicó el Papa, «vemos comunidades cristianas, incluso cristianos, que se llaman cristianos, pero no pueden y no saben dar testimonio de Jesucristo». Y «así la identidad va hacia atrás, va hacia atrás y se pierde» y es «este nominalismo mundano lo que nosotros vemos todos los días». «En la historia de la salvación —dijo el Papa Francisco— Dios, con su paciencia de Padre, nos condujo de la ambigüedad a la certeza, a la realidad concreta de la encarnación y la muerte redentora de su Hijo: esta es nuestra identidad». Y «Pablo se enorgullece de esto: Jesucristo, hecho hombre; Dios, el Hijo de Dios, hecho hombre y muerto por obediencia». Sí, destacó el Pontífice, Pablo «se enorgullece de esto» y «esta es la identidad y allí está el testimonio». Es «una gracia que debemos pedir al Señor: que siempre nos dé este regalo, este don de una identidad que no busque acomodarse a las cosas que le harían perder el sabor de la sal». Antes de continuar la celebración eucarística, el Papa Francisco no dejó de destacar que también esta es «un ―escándalo‖». Es más, concluyó: «Me permito decir que es ―un doble escándalo‖». Primero, explicó, «porque es el ―escándalo‖ de la cruz: Jesús que entrega su vida por nosotros, el Hijo de Dios». Y luego «el ―escándalo‖ que nosotros cristianos celebramos la memoria de la muerte del Señor y sabemos que aquí se renueva esa memoria». Así, precisamente la celebración eucarística «es un testimonio de nuestra identidad cristiana».
  11. 11. Las palabras del Papa sobre el ansia de novedades de quienes siguen a los videntes Fieles rezando en Medjugorje Francisco volvió a advertir sobre los que reducen la propia fe a la curiosidad por los mensajes y las revelaciones privadas. El sábado 6 de junio anunció la inminente decisión sobre Medjugorje. El caso “Conchiglia” y las pseudo-revelaciones que llegaron hasta Benedicto XVI ANDREA TORNIELLI Ciudad del Vaticano El Papa advierte sobre los que van en busca de los videntes para conocer «la carta que la Virgen mandará a las cuatro de la tarde», es decir sobre los que convierten la propia vida en una persecución de mensajes, revelaciones privadas, secretas, y previsiones sobre el futuro. En la homilía de ayer por la mañana, en la capilla de la Casa Santa Marta, Francisco habló de «los que siempre necesitan novedades de la identidad cristiana» y se han olvidado de que «han sido elegidos», que «tienen la garantía del Espíritu Santo» y buscan «―Pero, ¿dónde están los videntes que dicen que la Virgen va a mandar la carta a las cuatro de la tarde?‖. Por ejemplo, ¿no? Y viven de esto. Esta no es identidad cristiana. La última palabra de Dios se llama ―Jesús‖, y nada más». Estas palabras llegan a tres días del anuncio de una decisión inminente sobre el caso de Medjugorje, a la que se refirió Bergoglio volviendo de Sarajevo. Muchos relacionaron ambas cosas, interpretando la homilía de ayer como si fuera una anticipación de un juicio negativo sobre el fenómeno que comenzó en Herzegovina en 1981 y que todavía no ha concluido. Pero no es la primera vez que Francisco se expresa en estos términos. El pasado 13 de noviembre de
  12. 12. 2013, también predicando en Santa Marta, criticó esa curiosidad que nos impulsa a decir: «¡El Señor está aquí, está allá, está allá! Pero yo conozco a una vidente que recibe cartas de la Virgen, mensajes de la Virgen». El Papa añadió: «¡La Virgen es Madre! Y nos ama a todos nosotros. No es el encargado de correos, para enviar mensajes todos los días». También en esa ocasión, estas palabras fueron relacionadas con Medjugorje, aunque bien hubieran podido referirse a otros fenómenos de este tipo y, sobre todo, a la actitud de los que transforman la fe en una curiosidad poco sana. El evento de las apariciones de Medjugorje al principio involucró a un grupo de chicos para después proseguir en forma de apariciones privadas que continúan hasta nuestros días, a horarios determinados y cotidianamente. La Santa Sede no quiere que los videntes participen en manifestaciones públicas en las que se dé por cierta la autenticidad de las apariciones, ni que se haga publicidad sobre su horario. De los seis videntes iniciales, tres aseguran que siguen viendo a la Virgen a la misma hora de la tarde y en cualquier lugar en el que se encuentren; una de ellos tiene una aparición cada día 2 del mes, mientras los últimos dos tienen una aparición al año. Es difícil imaginar que con sus palabras el Papa haya querido anticipar la decisión sobre Medjugorje. Después del exhaustivo y equilibrado trabajo que ha desempeñado la comisión de expertos teológicos, encargado por Benedicto XVI y guiado por el cardenal Camillo Ruini, el ―dossier‖ pasó a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que discutirá al respecto en los próximos días. Después, el resultado será sometido a la evalaución de Papa Francisco. Cuando la relación de Ruini fue entregada al Papa en enero de 2014, se supo que la comisión se había pronunciado favorablemente sobre las primeras apariciones del verano de 1981, pero había expresado dudas sobre las siguientes, que todavía no han concluido, a pesar de no haber encontrado pruebas de engaños o fraudes. Lo mismo sucedió con Fátima, cuando la Iglesia aporbó las apariciones de 1917 y no las sucesivas, con anexas revelaciones, que sor Lucía dos Santos siguió recibiendo. Y un problema muy diferente es el que se relaciona con el cuidado de millones de peregrinos que cada año van a rezar a Medjugorje, a la Iglesia parroquial que según muchos podría convertirse en un santuario bajo la tutela de la Santa Sede. Y la cura pastoral de los fieles es un aspecto importantísimo para Papa Francisco, que en Argentina, cuando era arzobispo, siempre daba mucho valor a la devoción popular. No hay que olvidar que el mundo de las revelaciones privadas, de los autoproclamados videntes y de los pseudo-videntes es muy variopinto. Y estos fenómenos han sido amplificados por la red. Un ejemplo que sucedió hace algunos días. El pasado 9 de mayo, durante un encuentro que duró pocos minutos, al final del Rosario en los jardines vaticanos, el papa emérito Benedicto XVI recibió un libro de notables dimensiones, con la portada de color rojo oscuro y un sigilo en forma de concha: la misma concha que se ve en el escudo episcopal y papal de Ratzinger. Ni el Papa emérito ni su secretario particular, el arzobispo Georg Gänswein, sabían de qué se trataba. No conocían el contenido del volumen ni a los dos emisarios que representaban a la ―vidente‖ Franca Miscio, mejor conocida como ―Conchiglia‖ (Conchita), fundadora de un movimiento internacional que tiene como figuras principales a la Virgen de Guadalupe y a Juan Diego. Los «mensajes» recibidos por la autodenominada ―vidente‖ pueden encontrarse fácilmente en Internet. ―Conchita‖ se presenta como profetisa de nuestro tiempo y llena páginas y páginas de textos que asegura recibió directamente de Dios, Jesús y la Virgen. Entre las ―revelaciones‖ más curiosas, hay una fe indestructible en la existencia de extraterrestres y en el hecho de que «su DNA» se habría emzclado con el terrestre, con la consecuencia de que ahora hay «seres extraterrestres» que gobiernan el mundo. El Vaticano es decscrito en las ―profecías‖ como el conjunto de todos los males: «El Vaticano es el centro de poder mundial que pretende hacer que todas las falsas religiones sean una única religión mundial... Allí incuban los siete pecados capitales y otras cosas nefastas». ―Conchita‖, además diviniza la figura de María. La ―vidente‖ escribió mucho sobre la renuncia de Benedicto XVI. Sostiene que fue provocada por la masonería internacional, y que Ratzinger todavía sería el Papa legítimo, mientras que Francisco, definido «el hombre iniquo que se sienta en el trono de Pedro», sería un «impostor», un anti-Papa, un representante del Anticristo. Hablan por sí mismos estos comentarios.
  13. 13. El obispo de Jesi, Gerardo Rocconi, advirtió en público sobre los mensajes de ―Conchita‖, a la que conoció personalmente. También lo hizo el obispo de Senigallia, Giuseppe Orlandoni, que ha definido en varias ocasiones las palabras de la ―vidente‖ como «objetivamente herejes y en contra de la doctrina de la Iglesia». El movimiento de ―Conchita‖ exhibe con evidencia en el sitio las imágenes del encuentro con el Papa emérito, presentándolo como una aprobación para los mensajes de su libro. Vatican Insider hizo algunas preguntas al respecto al arzobispo Georg Gänswein, Prefecto de la Casa Pontificia y secretario particular de Benedicto XVI. «Como muchas otras personas –refirió Gänswein– también un cierto señor Mimmo Rocco, que se presentó como brigadier de los Carabinieros, había pedido, hace tiempo, reunirse con el Papa emérito Benedicto. Se le concedió un breve encuentro después del Rosario. Eran dos, él y otra persona. No conocíamos a ninguno de los dos. Durante el encuentro le entregaron a Benedicto XVI un libro, como se puede ver en la secuencia de fotos publicadas por el sitio. No sabíamos nada sobre su contenido. El encuentro duró pocos minutos». «Cuando llegué a casa –continúa mons. Gänswein– vi el libro y después también lo vio Benedicto XVI. Quedamos sorprendidos porque nos dimos cuenta en seguida de que el libro cntenía ―revelaciones privadas‖. Bastaron pocos minutos para comprender que se trataba de algo, por decir poco, extraño e increíble. El Papa emérito me encargó de mandar el libro inmediatamente a la Congregación para la Doctrina de la fe». Francisco de Asís, de la cruz a la gloria, de Èloi Leclerc
  14. 14. Francisco de Asís. De la cruz a la gloria Èloi Leclerc Ediciones Franciscanas Arantzazu 7,50 euros ¿Quién es este hombre, Francisco de Asís, que, por su vida y su ejemplo más que por sus discursos, cambió la Iglesia de su tiempo? En esta biografía inédita, el autor nos presenta, en el lenguaje sencillo y poético que le caracteriza, el itinerario del Poverello. De lectura rápida y fácil, este libro es una excelente introducción a la vida del Pobre de Asís. Y permitirá a cualquiera descubrir la figura tan atractiva del Poverello. El lector extraerá de él, sin duda, claves para abrir nuevos caminos en la Iglesia y en el mundo, pero también, y ante todo, en sí mismo. A la meditación del autor, siguen algunos textos célebres escogidos de la vida de san Francisco. Èloi Leclerc, franciscano, es una de esas figuras de sabio que tanto necesitamos. Tras su célebre Sabiduría de un pobre, no ha dejado de profundizar en la experiencia espiritual de Francisco de Asís ni de abrirnos a su vibrante actualidad.
  15. 15. EL CUIDADO DE LA CREACIÓN. Una espiritualidad franciscana de la Tierra de Ilia Delio, OSF; Keith D. Warner, OFM; Pamela Wood ISBN:978-84-7240271-3 Idioma: Castellano , Edición: 2015, abril Páginas: 300 Formato: 21 x 13,5 cm Peso: 392 gr Encuadernación: rústica ...
  16. 16. “La Tierra, con todas sus criaturas, está en crisis, y responder a esta crisis requerirá todos los recursos posibles de nuestra comunidad humana. Uno de estos recursos más preciosos es la tradición Franciscana. Es una alegría dar la bienvenida a este libro como una sabia, seria, inspiradora y práctica contribución a la teología ecológica, basada en la antigua tradición cristiana que ve a la Tierra como nuestra hermana y madre. El cuidado de la Creación es parte de la recuperación de la teología franciscana para nuestra nueva época, y es única en su combinación de tres disciplinas interelacionadas: la ecología informada científicamente, la teología y la práctica de la acción reflexiva”. Denis Edwards (Denis Edwards, teólogo, miembro de la Internacional Society for Science and Theology (ISSR). Editorial: Ediciones Franciscanas Arantzazu Precio: 14,00 € El otro monstruo Al igual que Hitler, Stalin fue un loco asesino. Millón más, millón menos, eliminó al mismo número de personas que el jerarca nazi y con métodos parecidos. Ni el bolchevique más ferviente estaba seguro a su lado José Álvarez Junco 7 JUN 2015 - 00:00 CEST EULOGIA MERLE El otro día recordé —sin lamentarla— la muerte de Hitler, ocurrida hace ahora 70 años. Hoy toca hablar del otro personaje que compartió con él el dominio del tablero europeo y que, tras derrotarle en ―la Gran Guerra Patria‖, disfrutaba en esos mismos días de su momento de máxima gloria. Me refiero a Iósif (José) Vissariónovich Stalin; para los amigos, Koba. Lo primero que debe decirse sobre Stalin es que, al igual que Hitler, fue un loco; un loco asesino. Millón más, millón menos, eliminó al mismo número de personas que el jerarca nazi y con métodos parecidos: los fusilamientos y los campos de concentración; con la diferencia de que en los de Stalin los prisioneros no eran inmolados en cámaras de gas al poco de llegar sino que, tras una supervivencia media de cinco años, morían a causa de los trabajos forzados, el frío o el hambre. El número de reclusos de los ―campos de trabajo correctivos‖ (Gulag) superó los diez millones, y los muertos los dos millones. Aquellos campos fueron creados para los antiguos aristócratas, los kulaks (campesinos medios opuestos a la colectivización), el clero ortodoxo, los delincuentes comunes y, sobre todo, los disidentes políticos. Sobre estos últimos, solo en las ―grandes purgas‖ de 1936-1938 hubo 1,3 millones de detenidos, de los que unos 700.000 acabaron ejecutados. En total, los fusilados bajo Stalin ascienden a un millón, como mínimo, que se eleva a cuatro si se añaden los muertos en campos de trabajo y en deportaciones masivas de población. Doy cifras conservadoras, multiplicadas por dos o más por algunos historiadores. Tampoco la vida privada de Stalin superó a la de Hitler en ningún sentido. Huérfano de padre, tuvo siempre mala relación con su madre y no asistió a su entierro; hay serias sospechas de suicidio tanto de su segunda mujer como de su único hijo, y cuando le sobrevino el ataque fatal, sus íntimos dejaron pasar las
  17. 17. horas sin llamar a un médico; Koba mismo había denunciado ―conspiraciones de médicos‖, pero, además, su muerte aliviaba a todos. Su obsesión paranoica es comparable a la del líder nazi, aunque menos racional y previsible. Un alemán conservador, ario por los cuatro costados y respetuoso con el partido tenía altas probabilidades de no ser molestado por los esbirros del Führer. Con Stalin, ni el bolchevique más ferviente estaba seguro. Al revés, podía ser detenido, torturado, obligado a confesar delitos imaginarios y finalmente ejecutado. Sencillamente, porque Koba sentía envidia hacia él. Stalin condenó a Trotski por ―izquierdista‖, a Zinoviev, Kamenev o Bujarin —que le apoyaron en la operación contra Trotski— por ―derechistas‖, a los jefes de la policía secreta Yagova y Yezhov... Toda la plana mayor bolchevique de 1917-1923, la protagonista del Octubre Rojo, había sido eliminada en 1939. Y entonces, ese mismo año, se embarcó en su gran operación política, máxima prueba de su falta de principios morales: se alió con Hitler, su enemigo jurado, para repartirse Polonia. La responsabilidad del inicio de la Segunda Guerra Mundial recae, por tanto, sobre ambos, aunque luego, al atacar Hitler a su aliado (que fue así; Stalin nunca rompió el acuerdo, aunque quizás solo por falta de previsión), pasara a la historia como el adalid del antifascismo y hasta fuera candidato al Premio Nobel de la Paz. No vale la pena dar más datos sobre la catadura moral del personaje. Al igual que con su rival nazi, su personalidad es, en definitiva, lo de menos. Lo importante, lo que no deberíamos dejar de preguntarnos nunca, es cómo pudo aquel sistema poner a un monstruo de este calibre a su cabeza. Toda la plana mayor de 1917-1923, protagonista del Octubre Rojo, había sido eliminada en 1939 La primera respuesta que se le ocurre a uno es similar a la del caso alemán: atribuirlo a la tradición rusa; en este caso, al zarismo, tiranía brutal como pocas (aunque su número de víctimas, comparado con el de los bolcheviques, sea cosa de niños). Estar dominados por un déspota caprichoso de quien se esperaba la solución de todos los males sociales era lo habitual para un ruso. Pero hay otra respuesta, muy distinta, que creo más interesante: me refiero a la debilidad política de la teoría marxista, a la falta de precauciones ante los posibles abusos de los futuros dirigentes de la dictadura del proletariado, un tránsito obligado en el proceso de construcción del paraíso socialista. Karl Marx, tan penetrante en su crítica social, mostró una sorprendente ingenuidad política al subirse, sin más, al tren jacobino: solo importaba la toma del poder por el proletariado. Cuando esto ocurriera, ¿por qué poner límites al gobierno del pueblo trabajador? No previó algo tan elemental como que los representantes del proletariado, al disponer del poder absoluto, pudieran usarlo en su propio beneficio. Tampoco lo previó Lenin, el verdadero artífice del sistema. Ni Trotski, uno de sus colaboradores más crueles, que sólo comenzó a criticarlo cuando fue desplazado del poder. Stalin no hizo sino perfeccionar el modelo montado por Lenin y Trotski. Marx fue ingenuo al pensar que solo importaba la toma del poder por el proletariado Mucho más pesimistas, y más lúcidos, los padres del constitucionalismo norteamericano dieron por supuesto que el ser humano tiende a aprovecharse del poder cuando lo tiene en sus manos. Y a partir de ahí montaron unos mecanismos de reparto de poderes, controles y contrapesos, que ponían las máximas trabas posibles a los abusos. El sistema está lejos de ser perfecto, pero ha funcionado mucho mejor que las dictaduras en nombre del pueblo o del proletariado. Alguna moraleja podríamos sacar hoy. Los partidos que proceden de la tradición comunista, como Izquierda Unida, y no se han desprendido suficientemente de su pasado estalinista, lo están pagando. Porque son muy pocos los europeos actuales que quieren vivir como los ciudadanos de la Europa del Este en los años 1945-1989. Como la Iglesia católica está pagando, desde hace siglos, por su pasado inquisitorial. Se cree víctima de un ―laicismo agresivo‖, sin comprender que la ciudadanía desconfía, con razón, de que, si ellos recuperaran el poder de antaño, no volvieran a erigir piras para inmolar a quienes no comulgaran al cien por cien con su ideario. Y tampoco debe atribuirse aquello a la retorcida personalidad de un Torquemada, sino a un sistema totalitario de pensamiento y de poder. Instituciones con este pasado sucio no recuperarán nuestra confianza hasta que no abjuren solemnemente de ese esquema mental y garanticen, de manera creíble, que jamás volveremos a vivir aquello. José Álvarez Junco es historiador. Su último libro es Las historias de España (Pons / Crítica).
  18. 18. Agustín de Hipona: El poder de la fe Descarriado durante décadas sin encontrar creencia o filosofía que estructurara su vida, finalmente encontró la fe; con ella transformó su vida y se convirtió en una de las figuras filosóficas más influyentes de la historia. Todo el mundo necesita una filosofía para vivir. Nos guste o no, es imposible caminar por el mundo sin su marco de referencia. La necesitamos para distinguir lo bueno de lo malo, para conocer qué somos, a dónde vamos y de dónde venimos; igual que la brújula guía al viajero. La vida de Agustín de Hipona – San Agustín– es un ejemplo de la importancia de esta y de los cambios que las creencias, religiosas o no, pueden desempeñar en nuestra existencia. Su historia dio un vuelco completo cuando encontró la fe, convirtiendo a un joven perdido en uno de los pensadores más importantes de la historia, cuya influencia posterior muy pocos filósofos pueden igualar. El joven rebelde Aurelius Augustinus Hipponensis nació en el año 345 en la ciudad de Tagaste, en la provincia romana de Numidia, en lo que actualmente sería territorio de Argelia. El joven y su historia estarán marcados fuertemente por las personalidades de sus progenitores: Patricio, su padre, era un hombre pagano, iracundo y de encendida sensualidad. Su madre, Mónica, era por el contrario una ferviente cristiana, que trató desesperadamente de inculcar a su hijo los valores de la religión de Jesucristo. Agustín beberá de ambas fuentes a lo largo de su vida con consecuencias muy distintas en todo caso. Salvo algunos periodos concretos que enseguida veremos, la familia tuvo una vida bastante desahogada, lo cual permitió al joven gozar de una buena educación desde pequeño. Comenzó a dar sus primeros pasos bajo la tutela de un literattor (un maestro), para trasladarse años después a la ciudad de Madaura y estudiar gramática. Es en ese momento cuando las dificultades económicas hacen su aparición, por lo que Agustín debe volver a su ciudad natal durante una temporada para dedicarse... a nada. El joven le coge el gusto al ocio y empezará a caminar por una senda con un final muy incierto. Será necesaria la participación de su pariente y amigo Romaniano, que ayuda a la familia económicamente en estas horas bajas pagando la estancia de Agustín en la mítica ciudad de Cartago y así pueda continuar sus estudios de filosofía y retórica, materia esta última en la que, por su elocuencia y capacidad innata, destaca profundamente. Para pavor de su madre, el joven comienza a alejarse cada vez más de los valores cristianos, algo que se va haciendo más patente. El hedonismo y el ocio desmesurado marcan la vida de Agustín, que hace del goce corporal el centro de su existencia. Acude a teatros, participa en certámenes públicos de poesía, busca la fama, el halago, y vive para disfrutar, sin serle ajenos los placeres sexuales. De hecho, y quizá como forma de rebelarse contra su educación o por simple pasión juvenil, empieza una relación fuera del matrimonio con una mujer (cuyo nombre no quiso indicar), fruto de la cual nacería su hijo Adeodato en el año 372, justo el mismo año que muere su padre. Pese a su estilo de vida, Agustín sigue poseyendo un intelecto privilegiado que busca respuestas. Se topa en su camino con Hortensio, la obra de Cicerón, que renueva en él su interés por la filosofía, que ya nunca dejará de lado. Por otra parte, su búsqueda le lleva a acercarse cada vez más a las teorías maniqueas, religión universalista fundada por el persa Mani, que sostenía ser el último de los profetas enviados por Dios a la Tierra. Los maniqueos defendían una visión dual de la existencia: el mundo se halla en una lucha constante entre el bien y el mal, lucha que no es ajena al ser humano. Su alma es parte de la Luz (el bien), mientras que su cuerpo está en manos del demonio (el mal). Así, los maniqueos buscaban la liberación de la primera sobre la segunda mediante prácticas ascéticas y de desprecio a todo lo material (incluido el propio cuerpo; huelga decir que Agustín no iba por el mismo camino). Sus seguidores la consideraban como la creencia definitiva y verdadera, por encima de todas las demás religiones. Sin puerto fijo Imbuido por estas creencias, Agustín regresó a su ciudad natal, donde chocó frontalmente con los valores de su madre, quien lo expulsó de su casa. Tuvo la suerte, de nuevo, de contar con el apoyo de Romaniano, quien se hizo cargo de él y su familia, encontrándole un trabajo como profesor de gramática. No duró
  19. 19. mucho, pues su objetivo era regresar a Cartago. Con dinero de su pariente, Agustín regresa a la antigua capital del estado púnico para abrir una escuela de retórica. Sus pensamientos siguen siendo difusos y cambiantes, al igual que su forma de vida, profundamente caótica, más aún tras la muerte de su hijo en esas fechas. Por aquellos años, contacta con una de las grandes figuras del maniqueísmo, Fauto de Milevo, el cual decepciona profundamente a nuestro protagonista. Las creencias de Agustín se tambalean y será cuestión de tiempo que acabe echándolas por tierra. En el año 383, Agustín emigra de nuevo. Engaña y abandona a su madre para viajar a la ciudad eterna, Roma, con el fin de labrarse un futuro. Allí, gracias a sus contactos con los maniqueos (pese a estar cada vez menos convencido de dichas teorías), busca trabajo como docente, pero la situación se complica. Está perdiendo el interés por la enseñanza a la misma velocidad que pierde sus creencias, se siente profundamente culpable por su estilo de vida y el haber abandonado a su madre, y para colmo de males enferma gravemente. Se está acercando peligrosamente a tocar fondo... y él mismo lo sabe. Con la ayuda del prefecto de Roma, Símaco, consigue que se le ofrezca un puesto como profesor de retórica en Milán y allí, agarrándose a un clavo ardiendo, trata de encontrarse a sí mismo. Pero no funciona. Sigue sin ser capaz de encontrar puerto fijo. En Milán se reúne con su madre y su hermano Navigio, quienes consiguen persuadirle de que se comprometa según la tradición y ponga fin a su relación extramatrimonial. Fiel a su estilo, Agustín acepta: se promete con una mujer y deja a su amante, pero no sin antes buscarse otra –por si acaso lo del matrimonio no le convence–. La vida docente se le hace insoportable, y al verse incapaz de encontrar una filosofía sólida, se acerca al escépticismo (no podemos saber nada, así que mejor aceptarlo y relajarnos). Harto de dudar, decide que lo mejor tal vez sea no creer en nada. El cambio Y es allí, en Milán, donde se produce el cambio que transformará completamente la vida del futuro Agustín de Hipona. Poco a poco, los sermones del obispo de la ciudad, Ambrosio, van calando en él, lo mismo que las obras de Plotino y las cartas del ‗Apóstol de los gentiles‘, Pablo de Tarso, San Pablo. Encuentra en el neoplatonismo y el cristianismo respuestas a los grandes problemas que habían atormentado a su mente –el materialismo, el bien y el mal–, y así abraza para siempre la fe. Cuenta la leyenda que el cambio final se produjo una tarde que, estando en un huerto en plena debacle personal, lleno de angustia y repugnancia por sí mismo, escuchó la voz de un niño que le dijo: ―Toma y lee‖. Agustín tomó el Nuevo Testamento y al abrirlo se tropezó con un versículo de la Epístola a los romanos que alude a la vida de Cristo frente a los apetitos de la carne. Como él mismo explicó, ―al llegar al final de esa frase se desvanecieron todas las sombras de duda‖. Agustín se siente lleno de luz, transformado y libre. Ha llegado su momento.Comprometido con sus nuevas creencias, en el año 386 abandona de un plumazo, a su prometida, a su amante y su trabajo. Está decidido a dedicar su vida a Dios y su estudio, y así lo anuncia a su madre, la cual, con enorme alegría por su conversión, retoma su relación con él tras años de disputas. Toda la familia, junto con algunos discípulos, se trasladan a Casiciaco, una región cercana a Milán donde Agustín será bautizado el 24 de abril del 387, a los 33 años. Allí comenzará una nueva vida, pura y casta, dedicando toda su energía al estudio de la filosofía y la religión, dando a luz obras como Contra los académicos, La vida beata y Soliloquia. Retorno Al año siguiente fallece su madre y Agustín toma le decisión de regresar a su tierra natal, donde dará comienzo su vida religiosa como tal. Nada más llegar, vende todo lo que tiene y reparte una buena parte de los beneficios entre los pobres, guardándose una pequeña cantidad para adquirir una propiedad donde él y sus discípulos puedan dedicarse a la vida monacal. Solo permanece allí tres años, pero la fortaleza de sus creencias y de su mensaje son suficientes para que su fama crezca por toda la comarca. En el año 391 vuelve a trasladarse, esta vez a la ciudad a la que su nombre estará asociado por los siglos de los siglos: Hipona (en la actual costa de Argelia). Allí será consagrado sacerdote y fundará un nuevo monasterio en el que continuará, implacable, con su labor religiosa y filosófica. Solo le hacen falta unos años para ganarse el favor de los fieles y los altos cargos de la Iglesia, y en 396 es nombrado por el obispo Valerio Obispo auxiliar de Hipona, lo que le convierte básicamente en su sucesor, cosa que hace tras su muerte. A lo largo de aquellos años la obra filosófica de Agustín de Hipona será imparable, llegando a desarrollar una ingente producción literaria de más de 100 tomos cuyo valor le posiciona como el primero de los cuatro Padres de la Iglesia, además de desarrollar una enorme labor pastoral y teológica que le llevó a enfrentarse con las diferentes corrientes de maniqueos, donatistas, arrianos y pelagianos que diferían de la
  20. 20. ortodoxia cristiana. Como obispo tuvo un papel importante en los concilios III de Hipona, III de Cartago (397, en el que se establece la traducción de la Biblia al latín, la conocida Vulgata) y el IV de Cartago (418-422) siendo en estos últimos presidente de los mismos. Y todo ello mientras asiste con preocupación a la caída en barrena del imperio y su cultura, que tras el saqueo de Roma por las tropas del Rey Visigodo Alarico I, será ya irremediable. No obstante, pese a todo, Agustín de Hipona no dejará de lado su labor hasta que, en el año 430, con la región de Numidia arrasada y la ciudad de Hipona sitiada y a punto de caer en las manos del Vándalo Geserico, muere a las 75 años. Su legado Más conocido a lo largo de la historia como San Agustín, fue padre, doctor y santo de la iglesia católica, máximo pensador del cristianismo del primer milenio y reconocido como uno de los más grandes genios que ha dado la humanidad. Su vida fue, y así se ha vendido, como un claro ejemplo del cambio que puede ejercer en un hombre la adopción de una serie de creencias y valores, especialmente la fe religiosa del cristianismo. Pese a sus comienzos, nunca dejó de lado su faceta intelectual y su búsqueda de una filosofía con la que vivir, como dejó de testimonio en su obra Confesiones, revolucionaria no solo por su contenido filosófico y teológico, sino literario: nunca antes se había escrito un libro con semejante grado de intimidad. Una autobiografía que narra las tribulaciones que pasó el alma de Agustín de Hipona hasta alcanzar la verdad cristiana, que iluminó finalmente su vida: ―La fe es creer lo que no vemos, y su recompensa el ver lo que creemos‖. SUS IDEAS En la filosofía agustiniana hay dos puntos fundamentales que estructuran todo su pensamiento: Dios y el alma, siendo el primero el centro de su investigación metafísica y teológica. Así, junto a esta afirmación, San Agustín nos brinda dos conceptos más: la filosofía del espíritu (basada en la intimidad y la confesión) y la relación de nuestro espíritu con Dios. De aquí parte toda la filosofía del santo. Neoplatonismo San Agustín recogió las ideas del pensamiento platónico, pero las reinterpretó según los valores cristianos. Si en la sabio griego el principio eran las cosas, en San Agustín es el alma, que se eleva desde el cuerpo hasta la razón, y de ahí, a Dios. Es decir: llegamos a Dios desde la realidad creada y la intimidad del hombre. Puesto que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, podemos encontrarle a través de nosotros mismos, como el reflejo de un espejo. Otro aspecto de la reinterpretación del platonismo está en la teoría de las ideas, que en la filosofía del de Hipona están alojadas en la mente divina: son modelos ejemplares según los cuáles Dios ha creado todas las cosas. Alma El alma tiene un papel fundamental en la filosofía de San Agustín. La razón principal es que sus teorías lo convierten en el primer filósofo de la 'interioridad', pues el ser humano, por su alma, es la única realidad que tiene la facultad de entrar en sí mismo, por lo tanto es esta el elemento que lo define. Agustín de Hipona defiende la evidencia íntima del Yo, ajeno a cualquier duda, a diferencia de los testimonios que nos brindan los sentidos y nuestros pensamientos acerca de estos. El alma, aunque de un modo indirecto, conoce las cosas, a sí misma y a Dios; y es capaz mediante la iluminación divina de elevarse al conocimiento de las mismas y las ideas eternas. Moral La moral del sabio cristiano también tiene ambos conceptos como base fundamental. Del mismo modo que el alma tiene una ‗luz natural‘ que le permite conocer, cuenta también con un equivalente ético: la conciencia moral. Dios no solo ilumina nuestra conciencia sino que también imprime en nuestro alma su ley natural. Tenemos grabado en nosotros mismos los imperativos de las leyes divinas. ¿Y a través de qué elementos nos guía hacia la moral correcta? El amor, puesto que este determina nuestra voluntad. La caridad, entendida como la forma de amor más puro, se encuentra en el centro de la ética agustiniana. No es casualidad que algunas de las citas más famosas de nuestro protagonista tengan al amor como protagonista: ―Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor. Si gritas, gritarás con amor. Si perdonas, perdonarás con amor. Si tienes el amor arraigado en ti, ninguna otra cosa que amor serán tus frutos‖.■ Jaime Fdez-Blanco Inclán
  21. 21. La fuerza del islam En esta era de yihad, sorprende el desfase entre el potencial de conocimiento y de armamento de Washington y la nula aplicación de esos recursos a la acción política. El Estado Islámico aplica el patrón coránico de sumisión del esclavo ante el amo Antonio Elorza 10 JUN 2015 - 00:00 CEST EVA VÁZQUEZ Como en los remakes de la ficción cinematográfica, la escena se repite, solo que con otros protagonistas. Ante el avance del Estado Islámico (EI) sobre Bagdad y Damasco, aquí en competencia con los alqaedistas de Al Nusra, las potencias occidentales se limitan a seguir como espectadores, con preocupación y pasividad, un desenlace militar desastroso. Es obvio que los bombardeos americanos no bastan. La gran coalición puesta en marcha por Obama, inclusiva de las principales potencias árabes, es totalmente inútil hasta ahora, cuando no contraproducente. Así, al no bombardear a las fuerzas del EI que avanzaban sobre Palmira, para no incomodar a esos curiosos aliados, algunos de los cuales dan apoyo económico al Estado yihadista. Incluso persiste la entrega de armamento a una oposición islamista siria cuya entidad se desvanece ante al duopolio ejercido por el EI y Al Nusra. De manera que, con un Ejército desmoralizado como el sirio, el desplome es previsible. La caída de Bagdad, dada la paralela desmoralización del Ejército iraquí, visible en la derrota de Ramadi, cerca de la capital, augura asimismo lo peor. Vemos siempre al EI imponiéndose a adversarios desunidos (chíies de Irak, Irán, EE UU). A ritmo lento, va reproduciéndose la secuencia que bajo Nixon precedió a la conquista por el Vietcong y los jemeres rojos de Vietnam y Camboya. Sorprende ante todo, en esta era de yihad inaugurada el 11-S, el desfase entre el potencial de conocimiento en manos de Washington, tanto para la información como para el análisis, por no hablar de armamento, y el tremendo vacío en la aplicación de esos recursos a la acción política. Resultaba obvio que la eliminación desde Occidente de un régimen consolidado en un país musulmán, por tiránica que fuese su naturaleza, sin tener listo un recambio que la población aceptara como propio equivalía a entrar en un avispero, donde además era segura la intervención de Al Qaeda. Desde ángulos diferentes, fuimos casandras en este diario tanto Gema Martín Muñoz (Irak, una sociedad torturada) como quien esto escribe (La conquista de Bagdad). La desinformación norteamericana amparó así una secuencia de decisiones catastróficas, más allá del crimen contra la humanidad y la estupidez política que presidieron la invasión de Irak. Ahora con Obama ha prevalecido la clásica actitud de defensa de la estabilidad, respaldando a ―dictadores amigos‖ (Egipto), y de desenganche a toda costa de la intervención directa, para evitar las víctimas norteamericanas. No es fácil entender qué datos llevaron a Obama a pensar que lo segundo era viable para Irak. Ante la eclosión y avance del Estado Islámico, de sorpresa en sorpresa, la primera potencia militar del mundo practica la ceguera voluntaria. Al error Bush ha sucedido el error Obama. El EI practica el terrorismo, pero busca la expansión territorial como en las campañas del profeta Un elemento clave para la infravaloración del EI ha sido su consideración como organización terrorista. Cierto que practica el terrorismo, llevando al extremo la consigna de aterrorizar al enemigo, contenida en el versículo 10:60 del Corán, pero siempre con un carácter instrumental, jugando a fondo con el efecto de intimidación. Según advirtiera Fernando Reinares, y como explica Loretta Napoleoni en su libro sobre el EI, la diferencia con Al Qaeda es sustancial, tanto en la relación de medios a fines como en la definición de éstos. No se trata de derrotar a los cruzados judeonorteamericanos y a sus aliados mediante el megaterrorismo, sino de utilizar este como medio de guerra y de propaganda para el progreso de una
  22. 22. estrategia fundada sobre la expansión del territorio, siguiendo el modelo trazado por las campañas del Profeta (aspecto que rechaza Napoleoni). Va más allá de recuperar las tierras perdidas de Dar al Islam, como Palestina, ya que el objetivo último es cumplir el requerimiento coránico de expansión ilimitada del islam, hasta que cese la fitná, el enfrentamiento a la verdadera religión (2:193). De ahí la importancia simbólica de eliminar fronteras, como la que separaba Irak y Siria. No se intenta controlar un país, al modo de los talibanes, sino poner en pie un Estado islámico, germen de un poder supranacional, que batalla a batalla va imponiéndose al enemigo occidental y a sus aliados. Esto explica su potencial de atracción hacia musulmanes de otros países, y singularmente de Europa. El larvado enfrentamiento personal como creyentes a la yahiliyya, la ignorancia de Alá imperante en sus países de residencia, encuentra solución lógica en la incorporación a la yihad desde el EI. Por eso el Estado Islámico insiste en presentarse como tal, fomentando incluso que televisiones occidentales —véase Islamic State en YouTube— muestren cómo funciona el equilibrio tradicional de la hisba con un cumplimiento estricto de la sharía en una sociedad urbana moderna. ―No queremos volver al tiempo de las palomas mensajeras‖, advierte un responsable del EI en Raqqa. Exhibición de control de costumbres permanente y terror selectivo, incluidas decapitaciones y crucifixiones públicas, destrucción de iglesias y de mezquitas chíies, sí, pero también orden y abastecimiento regular en la vida cotidiana, tal y como es organizada la exportación de petróleo. Todo en medio de una movilización permanente para fomentar la lucha a muerte contra el mundo infiel, que, con Estados Unidos a la cabeza, debe ser arrasado. Lo que calificamos de deshumanización en sus actos es, en realidad, la aplicación del patrón coránico de total dependencia del esclavo ante el amo, la subordinación radical del infiel al poder de los creyentes. Así como estos son esclavos de Alá (abd-Allah). Si se rebelan, no hay hombres, sino enemigos de Dios, y como tales serán tratados. Les toca la suerte de los templos hindúes destruidos hacia 1200 en Delhi por el conquistador afgano, con sus columnas convertidas en soportes de la mezquita consagrada al quwatt ul-islam, la fuerza del islam. Exhibe un control de costumbres permanente y el terror selectivo hacia los rebeldes contra Alá Para la puesta en práctica de su proyecto, el propósito del Estado Islámico consiste en trazar un puente que en el imaginario vincula puntualmente su actuación con el antecedente religioso-militar del primer islam. De ahí la importancia de la figura del califa, mito difícil de entender en Occidente, pero que sobrevivió en la mentalidad islámica como garantía de la necesaria unidad de la umma, la comunidad de los creyentes, en su misión sagrada. La modernización económica tampoco es causa de distanciamiento: salvo en la usura, la economía es omnipresente en el Corán, desde la limosna legal al botín. También esta ahí la exigencia de una base territorial, Medina en el caso del Profeta, para organizar poder y expansión, así como la forma de llevar a cabo la guerra, mediante razias por sorpresa contra los bastiones del enemigo. Por algo en el Estado Islámico se ha visto la conquista de Ramadi como nueva batalla de Badr, en la cual el Profeta logró una victoria decisiva contra sus adversarios de la Meca. Antonio Elorza es catedrático de Ciencia Política. El rodaje de „Teresa‟ llega a su fin MJ / Se ruedan estos días los últimos planos de Teresa, la película que recrea la cara más inconformista de Teresa de Jesús. Este breve video de TVE nos asoma al rodaje de una escena en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, convertido en tribunal de la Inquisición. La película recrea un supuesto juicio a la Madre Teresa con el Libro de la Vida y las experiencias místicas de esta monja fuera de lo común como fondo. El actor Antonio de la Torre interpreta al Inquisidor Valdés. El estreno será este otoño en Televisión Española.
  23. 23. “Santa Teresa de Jesús, acción y oración”, exposición en el AHP de Salamanca MJ / Del 9 de junio al 30 de septiembre de 2015 se puede visitar en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca la Exposición “Santa Teresa de Jesús, acción y oración”. Con motivo de la conmemoración del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, el Archivo Histórico Provincial de Salamanca expone una serie de documentos que se conservan en el centro y que se encuentran relacionados con la Santa, sus fundaciones y su época en la provincia soriana. Teresa de Jesús no viaja en su vida grandes distancias como los conquistadores que jalonan su época pero, si la escuchamos, entenderemos que fue mucho más lejos que ellos. Tampoco pelea en batallas contra los indios, turcos ni ingleses, pero nos relata una lucha interior aún más dura. Teresa de Jesús no describe los movimientos de los planetas, pero sí nos transmite una sabiduría que está más allá del astro más lejano y que sólo es revelada a los sencillos. No rompe con la Iglesia, sino que hace algo más difícil: llevarla a la práctica más radical y entregada, dentro de la más estricta obediencia. Teresa de Jesús nos descubre un “Castillo Interior”, lejos de cualquier ruta comercial, inexpugnable a cualquier arma de fuego y cuya puerta no abrirá ciencia humana. La exposición se puede visitar con el siguiente horario:  Lunes a viernes: de 9‘00 a 14‘30 horas.  Lunes y martes: de 16‘45 a 18‘45 horas.  Horario de verano: sólo mañanas. „Sinfonía en color para Teresa de Ávila‟ MJ / Sinfonía en color para Teresa de Ávila es el título del libro que el pintor Díaz-Castilla presentará este jueves 11 de junio, a las 20:00h. en el Centro de Congresos y Exposiciones ―Lienzo Norte‖ de Ávila. En él, el artista recoge una serie de obras que forman parte de la muestra del mismo nombre expuesta, junto con otras colecciones teresianas del pintor, con motivo del V Centenario en Ávila, formando su particular homenaje pictórico a la santa. El acto, organizado por la fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, contará con la intervención del secretario del Ayuntamiento de Ávila, D. Javier Sánchez Rodríguez. La vieja Maestra Editado por Fructuoso Mangas Ramos Fue un romano el primero que lo dijo: La historia, maestra de la vida. Lo dejó escrito Cicerón en el
  24. 24. libro segundo de su ensayo De Oratore. Cicerón, Marco Tulio, fue un político romano de gran alcance y de no poco fracaso. Metido de hoz y coz en la alta política en tiempos violentos al final fue arrollado por los acontecimientos y víctima de su pasión republicana fue detenido y ejecutado por el poder totalitario emergente. Y en estos días vuelvo a él entre los ecos de las elecciones pasadas, que me hacen recordar muchas referencias antiguas. Hasta el hermano menor de Cicerón le escribió un breve manual de campaña electoral para su campaña al consulado. Viejo oficio el de Asesor de Campaña Electoral. El texto de Cicerón dice: Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis; como tantas reflexiones suyas es una preciosa y precisa descripción de los cinco valores más importantes de la historia. Y esto viene a cuento de que buena parte de lo que hemos vivido en los últimos años hasta hoy y también algo de mañana obedece a la fatiga ciudadana, a un cansancio y hartura que nos excede. Y en esa situación cualquier asidero funciona. Es un proceso que de vez en cuando sucede en la historia de las sociedades y de los pueblos. No es de extrañar porque esa fatiga le sobrevine a materias tan resistentes como el acero o el cemento. Menos extraño es que le pase a cualquier sociedad cuando le llega el plazo o el límite de resistencia. Volviendo a lo que quería decir, de hecho mucha gente se pregunta por las causas concretas del ascenso de personas desconocidas, extrañas al juego político. En muchas listas de algunas formaciones no hay forma de conocer a nadie, son gente de la calle, vestidos como para despistar y con aire de cierto desenfado. Y que conste que con esto no juzgo, sólo señalo un fenómeno político y social. Y de hecho todas estas circunstancias juntas me han llevado una vez más a esta reflexión sobre la Historia a la que ya he recurrido más de una vez, pero los hechos recurrentes justifican la repetición del recurso. Y es que cada vez que pienso en ello me parece más concluyente y hasta más contundente el magisterio de la Historia, esa vieja profesora. Al comenzar sus Annales en los que aborda la historia de Roma desde la muerte de Augusto, Tácito quiere explicar el acceso al poder de Octavio, al fin y al cabo un advenedizo sin perfil y dice: (O. C. Augustus), qui cuncta discordiis civilibus fessa nomine principis sub imperium accepit (el subrayado es mío) y resume con rigor y en pocas líneas los avatares del hundimiento de la República desde que César pasa el arroyo del Rubicón el 11 de enero del año 49 a.C. y se juega a los dados (¡alea iacta est!; si lo dijo, lo dijo en griego: ανερριφθω κυβο&#962 el control de Roma. Tácito, fino y crítico como quizás nadie en el juicio de los acontecimientos, se pregunta (¡sin osar expresarlo, claro!) cómo es posible que se llegara al extremo de que todo el poder del Estado romano viniera a las manos de ese chiquilicuatre de Octavio que lo mantuvo durante casi medio siglo. Y con la perspectiva que le dan los años que han pasado marca en dos líneas los escalones hasta el precipicio: Julio César, Pompeyo, Craso, Antonio, Lépido y… Octavio. El hundimiento estaba anunciado. Y no lo salva el populismo (nunca mejor dicho que aquí) de Julio César ni el más retocado de Antonio, el perfecto comunicador; y tampoco lo detiene el poder patricio y tradicional de Pompeyo, tan soberbio, ni el de Lépido, más tosco y menos hábil. Y menos aún el fulgor pasajero del poder económico de Craso con el interesado apoyo de los ricos de siempre de la Roma de siempre. Todo está ya probado en tan sólo 22 años (del 49 al 27 a.C.) con alianzas y traiciones, con palabras vanas y altas promesas, con giros a la izquierda y con saltos a la derecha, con golpes de estado y con fiebres democráticas, con corrupciones y alianzas venales, con aclamaciones y con defenestraciones, hasta con guerras civiles por medio… donde el pueblo romano muere y sufre y se arruina sin que a él le vaya nada en esos envites bélicos, imperiales o republicanos. Y así, remata Tácito, “cansado y agotado todo el sistema por las discordias civiles” vino a parar todo el poder a las manos de Octavio. Y el que era sólo ―octavius‖ (el ordinal algo sugiere, como siempre) y sobrino-nieto de Julio César acaba siendo Cayo Julio César Octaviano Augusto. Ahí es nada. No es que la gente estuviera cansada, la situación era más grave y más profunda. Tácito no habla de los ciudadanos, usa el neutro, ―todo‖, o sea ―todo el sistema republicano‖. Estaba agotado el sistema imperante, las instituciones eran incapaces de afrontar los nuevos tiempos, las ambiciones y robos se habían apoderado de la gestión de los cónsules, tribunos, pretores y cuestores… Hasta el cargo de Pontifex Maximus llegó a ser para el mejor postor y por designación interesada. Efectivamente, ―no más juego, señores‖, esto está acabado, todos los niveles del sistema republicano están ya cansados y desgastados, “cuncta… fessa”..Todo queda diagnosticado en dos palabras. De esta descripción para explicar la llegada de Octavio parte el historiador para narrar lo que sucede después a la muerte de Octavio, ya César y Augusto y Pontifex; y por si fuera poco, Imperator de Roma. La aplicación a nuestra historia reciente es muy tentadora, pero no quiero arriesgarme a sobreponer nombres a los de César, tan arrollador y tan capaz de salvar limpiamente la república; o a Pompeyo, tan creído casi con razón y prepotente; ni a los de Antonio, hábil manejador de públicos y senadores hasta creerse intocable; ni a Craso, jugando siempre con la ventaja de su fortuna; ni a sospechar quién fue ayer
  25. 25. o será mañana el Octavio de turno, adoptivo y simplemente sobrino por más señas. Y lo que es más grave, qué le pasa a la gente, al pópulus romanus de hoy…, aunque se puede medir y diagnosticar el agotamiento (cuncta…fessa) de todos y de todo. Invito a lectoras y lectores a jugar a equivalencias y adivinanzas en estos calurosos días de junio. Es una forma inteligente de sumar datos para interpretar correctamente algunos aspectos de lo que hoy nos sucede y de lo que va a suceder mañana, por la fuerza de los hechos como sucede casi siempre en esto de la historia. Y a pesar de estar todo tan claro, o al menos eso parece, son los actuales malos tiempos para la historia, hasta lo más trivial de cada día, tan efímero y sin historia, invita a despreciarla ocupando su cátedra y los responsables de lo grande viven ávidamente en el hoy y suspiran por el ayer huyendo miserablemente hacia adelante. Y así andamos, sin memoria y a toda prisa. Me aconsejo, como experiencia personal, pedir clases particulares a tan vieja y sabia profesora. Así seré feliz Editado por Faustino Vilabrille Linares Comentario Evangelio 14 de junio 2015 Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes en la lucha por un mundo mejor: La Iglesia Oficial predica para los demás los Derechos Humanos y les pide a los gobiernos y políticos que los cumplan, pero no tiene credibilidad porque ni los predica para si misma ni los cumple. Marcos 4,26 a 34 Decía Jesús a la multitud: "El Reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche, y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz porque ha llegado la siega". Dijo también: "¿Con qué podemos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después, brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas". Con muchas parábolas parecidas les proponía la Palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado. Como ciudadano de Galilea Jesús pertenecía a un pueblo pobre dedicado a la agricultura, a la pesca y algo a la ganadería como pastores de ovejas. De ahí que la mayor parte de las parábolas de Jesús tengan como marco la vida pesquera o agrícola. Los galileos tenían fama de rudos e incultos y poco ―religiosos‖, pero leales y sinceros, no como los de arriba, que con frecuencia son astutos, diplomáticos, aduladores, hábilmente mentirosos, especuladores y proclives a la corrupción que últimamente han surgido como setas de la noche a la mañana, y no paran de aparecer cada día más en los aledaños de la política y los empresarios importantes . Jesús utiliza con mucha frecuencia, para la reflexión, imágenes tomadas de esa realidad cotidiana de la gente. Había entre ellos abundantes enfermos y pobres, que se convierten en una preocupación especial para Jesús. A estos campesinos, gente humilde, sencilla, es a los que Jesús alimenta, habla y cura, y lo hace "acomodándose a su entender". En esta ocasión les quiere transmitir que el Reino de Dios tiene que crecer, desarrollarse, llegar a todas las personas, convertirse en un fruto maduro, hasta el punto de ser recogido y disfrutado. Pero antes hay que sembrar. La semilla es el testimonio y el mensaje de Jesús, pero sembrar hoy es tarea nuestra, acomodándonos a la realidad de nuestro tiempo, dando respuesta especial a los más necesitados del mundo actual, ayudándoles a descubrir las causas y los causantes de su situación para abrirles un camino de esperanza y superación como hacía Jesús con las gentes de su tiempo, a las que abría los ojos para que viesen claro con quien y contra quien debían luchar para liberarse de la opresión político-religiosa a la que estaban sometidos por las autoridades religiosas de Jerusalén y políticas de Roma. Es evidente que ambas opresiones siguen aun muy presentes en este mundo. La Iglesia en su conjunto, y en especial la Iglesia Oficial debería denunciarlas pública y claramente en todas partes donde está presente, como lo hizo Jesús, empezando por hacerlo al interior de si misma. La Iglesia Oficial predica para los demás los
  26. 26. Derechos Humanos y les pide a los gobiernos y políticos que los cumplan, pero no tiene credibilidad porque ni los predica para si misma ni los cumple. Jesús lo hizo, denunciando pública y duramente la opresión que sacerdotes, letrados, jueces y políticos de Jerusalén ejercían sobre el pueblo, metiéndose dentro de la realidad de la gente del pueblo al que pertenecía, hasta el punto de ser un esclavo más entre los esclavos, acabando condenado a muerte por defender al pueblo y denunciar a sus opresores. Nos pide ser semilla como El, enterrada en la pura realidad de la tierra, para desde ahí germinar hacia un mundo mejor, sin opresores ni oprimidos, para juntos hacer emerger una vida nueva llena de frondosidad, belleza y armonía como el árbol de mostaza, donde todo ser humano y toda la creación puedan desarrollarse en plenitud hasta la Plenitud definitiva. El mundo actual necesita sembradores de justicia, amor, fraternidad, igualdad, solidaridad, paz, vida, esperanza..., como Jesús... Yo puedo ser uno de ellos. Así seré feliz. Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino Es palo, es piedra, es el fin de un camino: un proyecto Brasil Leonardo Boff Estas palabras, tomadas de una canción de Tom Jobim que todo Brasil conoce, son también el título de un artículo del editor Cesar Benjamin en la revista Piaui de abril de 2015. Tal vez sea una de las más sugestivas interpretaciones de la mega-crisis brasilera, fuera del marco teórico del repetitivo y engañoso discurso a partir del PIB. En él se afirman, a mi entender, dos puntos básicos: el agotamiento de la forma de hacer política del PT (lulismo) y la urgencia de pensar un proyecto de Brasil a partir de nuevos fines y de nuevos valores. Ese sería el gran legado de la actual crisis que Benjamin reputa como «la más grave de nuestra historia». Eso me remite a lo que oí a J. Stiglitz, Nobel de economía, el año 2009 durante una conferencia en los espacios de la ONU a la cual asistí: «el legado de la crisis económico-financiera de 2008 será un gran debate de ideas sobre qué mundo queremos». En todo el mundo y en Brasil ese parece ser realmente el gran debate. Otros llegan a formularlo de forma dramática: o cambiamos o moriremos. La percepción generalizada es que tal como están las cosas, no pueden continuar, pues ahí por delante nos espera un abismo. Ante la crisis actual adquieren fuerza las palabras severas de Celso Furtado en un libro que vale la pena volver a revisar: Brasil: la construcción interrumpida (1993): «Nos falta la experiencia de pruebas cruciales, como las que conocieron otros pueblos cuya supervivencia llegó a estar amenazada. Y nos falta también un verdadero conocimiento de nuestras posibilidades y, principalmente, de nuestras debilidades. Pero no ignoramos que el tiempo histórico se acelera y que la cuenta del tiempo va en contra nuestra. Se trata de saber si tendremos un futuro como nación que cuenta en la construcción del devenir humano. O si prevalecerán las fuerzas que se empeñan en interrumpir nuestro proceso histórico de formación de un Estado-nación» (p. 35). Y concluye pesaroso: «todo apunta hacia la inviabilización del país como proyecto nacional» (p. 35). Estimo que la grande y decisiva ―prueba crucial‖ ha llegado. He planteado con frecuencia esta alternativa: o nos proponemos volver a fundar Brasil sobre una nueva visión de mundo y de futuro o estaremos condenados a ser un apéndice del proyecto-mundo que ha entrado en crisis en los países centrales, extendiéndose por todo el sistema y que no consigue encontrar una salida viable. ¿Deseamos dar ese paso que nos renueve desde los fundamentos? Benjamin considera: «Nuestro sistema político gira en falso. Se gobierna a sí mismo, en vez de gobernar a Brasil. Presos en esta trampa, nos hemos vuelto una sociedad de voluntad débil, que no consigue canalizar su energía para lo que verdaderamente importa. Sociedades así pierden la capacidad de desarrollarse, aún más en un contexto internacional, como el actual, en el que las disputas neutralizan cualquier avance». Y concluye: «Necesitamos encontrar gente nueva, organizada de manera nueva, que, en vez de tratar de adaptarse a lo que la sociedad es o parece ser, acepte correr el riesgo de anunciar lo que puede llegar a ser, para impulsarla». Esta gente nueva es lo que estamos buscando y lo que Celso Furtado tanto deseaba. Mi modesto sentimiento del mundo me dice que es importante realizar las siguientes transformaciones si queremos salir bien de la crisis y tener un proyecto autónomo de nación: -asumir el paradigma contemporáneo que tiene ya un siglo de existencia: el eje estructurador no será más la economía sostenible ni el PIB sino la vida. La vida de la Tierra viva, la diversidad de la vida y la vida humana. El capital material agotado dará lugar al capital humano-cultural inagotable, permitiéndonos ser
  27. 27. más con menos e integrar a todos en la misma Casa Común. Todo lo demás debe colocarse al servicio de esa biocivilización, llamada también ―Tierra de la Buena Esperanza‖ (Sachs, Dowbor). De continuar el paradigma actual nos llevará fatalmente al peor de los mundos. -hacer una verdadera reforma política, pues la que se ha hecho no merece ese nombre y es fruto de mero fisiologismo. -hacer una reforma tributaria para disminuir las desigualdades del país, uno de los más desiguales del mundo, dicho en términos ético-políticos, uno de los más injustos. -hacer una reforma agraria y urbana ya que la ausencia de la primera llevó a que prevaleciese el agronegocio exportador en detrimento de la producción de alimentos e hizo que el 83% de la población emigrase a las ciudades, generalmente hacia las periferias, con mala calidad de vida, de sanidad, educación, de transporte y de infraestructura. Retomo el título de Benjamin: ―es palo, es piedra, es un fin de camino‖, no sólo el fin del actual proyecto- Brasil sino el fin del proyecto-mundo vigente. Dentro de poco, la economía se orientará por lo ecológico y por los bienes y servicios naturales. En eso podemos ser una gran potencia por los inmensos recursos que tenemos. El mundo necesitará más de nosotros que nosotros del mundo. A quien toma en serio la reflexión sobre una ecología integral prácticamente ausente en las discusiones económicas, el calentamiento global y los límites físicos de la Tierra, estas palabras mías no le suenan apocalípticas sino realistas. Tenemos que cambiar si queremos continuar sobre este planeta Tierra, pues por causa de nuestra irresponsabilidad e inconsciencia ya no nos soporta más. Leonardo BOFF MUJERES QUE REVIERTEN LA HISTORIA Mariola Lopez Villanueva 11 junio, 2015 «La fuerza de un ángel» es una magnífica película de 1996 que narra la historia de Dorothy Day (1897- 1980), mujer de un extraordinario compromiso con las causas sociales de su tiempo. Crece en Chicago, en el seno de una familia protestante, y en Nueva York comienza su andadura como periodista revolucionaria; se involucra en los asuntos más candentes, entre otros los derechos de la mujer y de los trabajadores. En 1933 inicia la publicación del periódico Catholic Worker desde el que se comprometerá por la causa de los trabajadores y de la paz. Además del periódico, Dorothy abre una Casa de Hospitalidad en los barrios bajos de Nueva York. Ella decía: «Lo que nos gustaría hacer es cambiar el mundo, hacer un poco más simple que la gente se alimente, se vista y tenga un techo como Dios quiso para ellos…». En 1960 fue aclamada como la «dama del pacifismo» y se convirtió en un imán para las nuevas generaciones de jóvenes. Quiso trabajar por la pequeña célula de alegría y paz en un mundo avasallado, estaba convencida de que los cristianos deben siempre mantener «la cercanía con y la vida entre los pobres». De Teresa de Lisieux toma la convicción de que cualquier acto de amor, por pequeño que sea, puede contribuir al equilibrio del amor en el mundo. El título en inglés de la película: «Entertaining angels» (Entreniendo ángeles) es una expresión suya, pues considera que todos los que llegan a nuestra vida deben ser tratados como ángeles que vienen de visita. Su historia me evoca estos días la de unas hermanas de clausura, muy queridas, que han cuidado a una joven mujer enferma, desahuciada en el hospital donde estaba casi sola pues su madre no tenía ya fuerzas para poder ocuparse de ella. Se han turnado para acompañarla y cada noche la han ungido con su presencia. Cuando murió ellas se habían convertido en su verdadera familia y tuvo una despedida como la más querida de las hermanas. En el último recodo de una vida muy dura, Ainhoa recibió la suave caricia de sus rostros y sus plegarias. En el anonimato de su historia ellas le habían regalado un regazo suave, un contacto tierno que le permitió dormirse en paz, abandonada ya en el gran Abrazo. Estas mujeres vivieron plenamente aquello que decía Dorothy Day: «Todos hemos conocido la larga soledad y sabemos que la única solución es el amor y que el amor viene con la comunidad».
  28. 28. La Humanidad de Cristo. Solmenidad del Sagrado Corazón de Jesús. Angel Moreno - Miércoles, 10 de junio de 2015 Si en el siglo XIX y hasta la mitad siglo XX, la invocación al Sagrado Corazón de Jesús tuvo una gran importancia devocional, después del Concilio Vaticano II sufrió un oscurecimiento, por interpretarse que era una advocación piadosa particular. De nuevo toma importancia la mirada a quien, resucitado, nos muestra las señales de su Pasión, el lenguaje que usa con los suyos en la mañana de Pascua. El Maestro se acerca a los suyos, y les enseña los agujeros de los clavos en los pies y en las manos, y la herida del costado. Así demuestra hasta qué extremo comprende por dónde nos puede venir la mayor resistencia. Cuando nos sentimos heridos, débiles, vulnerables es cuando nos hacemos las preguntas más existenciales y según sepamos responder, podemos derivar hacia el pesimismo desesperanzado, o hacia la experiencia purificadora y profética, que se funda en el Resucitado que muestra sus heridas. San Pablo y muchos santos han comprendido dónde brota la fuente de la vida. La Iglesia contempla el Corazón de Cristo y reconoce que ha nacido del costado abierto del Salvador, del que manan torrentes de agua viva, de vida eterna, de gracia y de misericordia. El corazón se pone como imagen de amor, de humanidad, de entrañas compasivas. A las personas se las identifica por su buen corazón, por tener entrañas de misericordia. El profeta dice de Dios: ―Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre‖ (Os 11, 8-9). Con motivo de celebrar los 50 años de la basílica de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder, de Sevilla, la Hermandad ha presentado en el Círculo de Labradores una exposición histórica, y en el centro, presidiendo, se puede contemplar en un gran panel el rostro del Señor, formado por los rostros de todos los hermanos. Esta intuición artística atrae especialmente a los fieles, que intentan verse en la imagen sagrada, y sienten especial bendición y providencia, según se encuentren ubicados. Todos estamos en el corazón de Cristo. Todos estamos en el Amor de Dios. Todos hemos sido introducidos en la Sagrada Humanidad de Aquel que, siendo Dios, no hizo alarde de su categoría y se hizo semejante a nosotros para que nos podamos sentir todos en Él. ELAMOR ANULÓ LA DESPROPORCIÓN Santiago Agrelo 7 junio, 2015 La razón dice que, en la relación de Dios con el hombre, es Dios el que siempre pierde, pues siendo él el Bien, el sumo Bien, el todo Bien, nada puede de nosotros recibir que a él le falte, nada le podemos ofrecer que de él no hayamos recibido. Aunque en la relación con Dios no hubiese de considerar el abismo que se abre entre su santidad y mi pecado, para el asombro bastaría considerar la desproporción que acepta el Dios de la alianza, cuando dice: ―Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios‖.
  29. 29. Lo dice la razón y lo dice la fe: ¡No hay proporción entre lo que se recibe y lo que se da! No hay proporción, pues Dios nos recibe a nosotros, y nosotros recibimos a Dios. No pienses, sin embargo, que el amor que te ha buscado en lo hondo de tu miseria, te ha abandonado donde te halló, pues si Dios bajó hasta ti, fue para subirte hasta él. Recuerda, pues has de agradecerla siempre, la sangre de la alianza que hizo el Señor con nuestros padres sobre los mandatos de su santa ley. Pero fija la mirada de tu corazón en la sangre de la nueva alianza, fíjate en el que dice: ―Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos‖. Si consideras las palabras, son palabras tuyas, palabras de hombre, palabras familiares para una humanidad que sufre. Si consideras quién las pronuncia, también es uno de los tuyos, también es hombre, también conoce de cerca lo que quiere decir ―sangre derramada‖. Si consideras dónde habla y qué hace, reconoces la mesa, el pan y el vino de tu cena pascual. Todo es tuyo ¡y todo es de Dios!, pues la sangre que sella la alianza nueva es la sangre del Hijo, y la alianza la hace Dios, no ya sobre los mandatos de la antigua ley siempre transgredidos, sino sobre el amor del Hijo, sobre la fidelidad del amado, sobre la obediencia del predilecto, sobre el cuerpo entregado de Jesús de Nazaret. En esta alianza nueva, a Dios le responde en el hombre el amor mismo Dios. Éste es, Iglesia santa, el misterio que hoy puedes contemplar y gustar, pues por la acción del Espíritu de Dios en ti y en tu eucaristía, comulgas con aquel Hijo, con el predilecto, con Cristo Jesús. Para esto te ha dejado el Señor el pan y el vino de su cena, para que, siendo una con Cristo, puedas ser de Dios en él, puedas amar a Dios con él, puedas obedecer a Dios como él. Te han dejado el pan y el vino de la Eucaristía para que la gracia anule la desproporción que te impone la naturaleza, pues también tú, aunque pobre y pecadora, responderás a tu Dios con la fidelidad de su Hijo, con el amor de su Hijo, con la obediencia de su Hijo. Feliz día del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo EL ENIGMA, LA MOSTAZA Y EL CEDRO Terminado el tiempo de Pascua y las fiestas posteriores (Pentecostés, Trinidad, Corpus Christi) volvemos al tiempo ordinario. Es como llegar tarde al cine, en mitad de una película. Jesús está hablando a la gente y no sabemos qué ha ocurrido antes. Pero no es cuestión de contarlo ahora. Prestemos atención a lo que dice. Son dos parábolas, dos comparaciones, las dos muy breves. El campesino y la tierra Lo que dice la primera parece una tontería: que el campesino siembra y luego se olvida de lo que ha sembrado hasta llegar el momento de la siega; la que trabaja es la tierra, es ella la que hace crecer los tallos, las espigas y el grano. Eso lo saben todos los galileos que escuchan a Jesús. ¿Dónde radica la novedad de esta parábola? En que Jesús compara la actividad del campesino con lo que ocurre en el reino

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