Dime que es cierto (Short Fic)

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Dime que es cierto (Short Fic)

  1. 1. -Dime que es cierto… dímelo. –susurro él cerca de sus labios, aproximándoloscada vez más a los de ella, sintiendo como de estos emanaba su cálido aliento,algo agitado por el nerviosismo de la situación. Sentía algo que le impedíasepararse de ella, no podía alejarse, no quería. Podía sentir como a pesar de loque transmitían sus ojos, el “miedo” y la incertidumbre, su cuerpo le llamaba, lellamaba a gritos.-¿Qué?... ¿qué quieres que… te diga? –Susurro contra los labios de él,rozándolos únicamente con el movimiento de ellos al hablar, nerviosa hasta lamédula, pues lo que el intuía era cierto. No sentía ese nerviosismo por sentirseacorralada contra una de las esquinas del sofá por un hombre que le sacabamás de dos cabezas, por sentirse intimidada, no. Estaba nerviosa porque era él…era su hombre.Las manos de ella se aferraron al cuero que recubría el sofá provocando un levecrujido producido por sus uñas, comenzando a echar su cuerpo más hacia atráspuesto que él no retrocedía, desviando sus pupilas como locas de una parte desu cara a otra pues cada vez lo tenía más encima. No podía creerlo. Cuantasveces había soñado con esto… ¿Cuántas? Incontables veces se había imaginadoen esa misma situación, siendo acorralada por el hombre que más deseaba enel mundo. Siendo desnudada por sus grandes y finas manos, besada por suscarnosos labios, incluso pudo imaginar el tacto que tendría la humedad de sulengua acariciando a la suya, provocando ese ruido metálico de sus piercings alchocar.-Que me deseas… -El susurro de él casi se parecía más a un jadeo pues senotaba cada vez más acalorado, sentía como varias gotas de su sudor recorríanel hueco de su columna descendiendo por su espalda, le sobraba todo. Luchabacontra todo tipo de impulsos que le incitaban a devorar esos labiosentreabiertos que estaban frente a los suyos, reprimiendo las ganas de apretarlacontra el sofá con su cuerpo, más de lo que ya lo hacía. Solo esperaba, esperabasus palabras, esperaba que ella le gritase a la cara como lo necesitaba, que lodeseaba al igual que él, solo entonces dejaría fluir sus instintos y comenzaría adevorarla sin parar.Los ojos de ella se abrieron como platos, se tornaron más brillantes, podía notarcomo una gran bola de sentimientos y palabras en su garganta la estabaatragantando, tenía que soltarlo. No podía más. El calor era bastante notorio enel ambiente y en ambos. Ella se dio cuenta de esto y sin saber ni como, niimpulsada por qué razón llevo sus manos hacia la evilla de la cremallera de lachaqueta de cuero de él comenzando a bajarla despacio, alternando su miradaentre la chaqueta y los ojos de su hombre.
  2. 2. Una vez esta quedó completamente abierta en los labios de él se dibujó unaligera sonrisa cargada de picardía. El interpretó ese acto como un sí y sinesperar un segundo más se abalanzó a los labios de ella encajándolos a laperfección desde el primer momento, ladeando su cabeza incluso un poco máspara comenzar con su lengua a profundizar de forma lenta en el interior de suboca mientras con sus labios acariciaba los de ella de forma continua e intensa,creando fricciones cada vez más rudas.Ambos cerraron los ojos a la vez sumergiéndose en ese profundo beso,entrelazándose en un primer momento sus lenguas de manera lenta,aumentando el ritmo pocos minutos después cuando tanto él como ella dieronrienda suelta a todo sus impulsos. El llevó sus manos hacia las caderas de ellaapretando sus dedos en esa zona mientras terminaba de girarse y subirsedespacio al sofá, sin romper el beso lo más mínimo, estirándose suavementesobre ella dejando caer su cuerpo sobre el de ella.-Hmm... –murmuro la chica contra los labios de él continuando con elmovimiento cada vez más frenético adoptado por sus labios, manteniendo laslascivas lamidas de sus lenguas buscando acaparar ambos la mayor cantidad desabor del otro.Sus labios ya estaban rojos, les ardían pero ni por eso dejarían de seguirbesándose pero eso sí, no solo se quedarían en eso, una vez mordida lamanzana ya no puede haber marcha atrás.Ella, subió sus manos con gran agilidad hacia la chaqueta de él agarrando confirmeza sus solapas de las cuales dio un tirón hacia afuera descubriendo sushombros al momento, continuando con los tirones bruscos hacia abajo paraterminar de sacársela cuando él estiró sus brazos para que esta discurrieramejor por ellos.-No me has contestado aun… –Murmura el hombre tras separarse de los labiosde ella por un breve instante dedicándose a observarla, relamiendo de formaviciosa sus propios labios al contemplar los de ella completamente húmedos,volviendo a sentir su llamada. Ella lo mira con una morbosa sonrisa en sus labiosmientras estira sus brazos apoyándolos sobre los hombros de él, cerrándolosmuy lentamente alrededor de su cuello para seguidamente tirar con algo defuria hacia ella pegando sus labios a su oído.-Sí, te deseo. Ni te imaginas las veces que soñado con este momento… –Entreabre sus labios al terminar de hablar, acaparando entre ellos el lóbulo deloído de él, mordiéndolo con sus labios únicamente, acariciándolo con la lenguadespacio. Él cierra sus ojos con fuerza cuando siente ese susurro tan provocativocontra su oído, volviendo a cerrar sus manos fuertemente sobre las caderas de
  3. 3. ella, agarrando la tela de su corto vestido para tirar de esta hacia arribasubiéndoselo hasta más arriba de la cintura, bajando acto seguido su miradaentre sus cuerpos observando su situación y observando cómo sus manos sedeslizaban desde las caderas de ella hacia sus muslos y de estos hacia el interiorde los mismos. Subió la mirada hacia ella cuando sintiendo un suave jadeoescaparse de entre sus labios y chocar contra su oído. No podría soportarlomás.Ella, comenzó a deslizar sus manos por sus hombros deshaciendo poco a pocoel abrazo alrededor de su cuello dejando únicamente las manos pegadas aambos laterales del cuello para comenzar a bajar por su pecho, arrugando pocoa poco entre sus dedos la camiseta de él, clavando su mirada en la blanca pielde su abdomen que empezaba a descubrirse, dando posteriormente un tirónmás brusco al llegar hasta su cuello terminando de sacar su camiseta,lanzándola sin ningún tipo de cuidado al suelo de la estancia.-No te vas a arrepentir de haberme dicho eso, te lo aseguro. –Habló el hombre,en tono suave, pues no hacía falta un mayor tono de voz, cruzándose las felinasy hambrientas miradas de ambos en ese momento. Él, volvió a abalanzarsesobre ella con mucha más fiereza, rodeando la cintura de ella con sus brazos yapretándola contra si mientras volvía a probar de sus labios una vez más,alternando movimientos de su cabeza de derecha a izquierda, rozando suslabios intensamente mientras sus lenguas, agiles, no paraban de jugardibujando círculos abstractos. Mientras tanto ella posaba sus manos sobre loscontraídos bíceps de él, palpándolos, deslizando después sus manos a suespalda, subiendo y bajándolas por ella a la vez que sin quererlo clavaba susuñas contra su piel de puro estremecimiento.Sin romper para nada el beso, el hombre, mediante movimientos suaves a lavez que rápidos se situaba mejor entre las piernas de ella a lo que estarespondía por puro instinto abriéndolas, acogiéndolo entre ellas, rodeándolo ala altura de su cadera una vez terminaron completamente tumbados sobre elsofá. Ella, bajo el cuerpo de su hombre. Entonces, él deshizo el abrazo alrededordel cuerpo de su amada para pegar sus manos a la cintura descubierta de ella,colando sus manos por debajo de la tela de su ajustado vestido que conanterioridad remangó, acariciándola con suavidad, a pesar de estar ardiendo endeseo.En pocos minutos ya había remangando, gracias al ascender sus brazos, unpoco más el vestido pero tuvo que separar su cuerpo de el de ella para poderagarrar sus ropas y arrebatárselas de un brusco tirón hacia arriba revolviendotodo el pelo negro de la chica que quedo extendido de forma arbitraria por el
  4. 4. sofá. No pudo evitar perder unos segundos en mirarla, observando esos ojosprofundos que lo miraban, que con solo esa mirada le hablaban, le decíancuando lo deseaba y las ganas que tenía de ser suya al fin. Pestañeópesadamente volviendo a bajar su cuerpo pegándolo de nuevo a ella, evitandopor ahora sus labios prefiriendo en este momento su cuello.“No me mires así…” es lo único que pensó ella mientras Bill se detuvo aquellosmomentos a mirarla, metiendo sus manos rápidamente bajo las axilas de élcuando de nuevo este se agachó, abrazándolo, emitiendo varios jadeos cuandocomenzó a sentir los labios de su hombre besando la piel de su cuello despaciomientras sus manos se crispaban en la baja espalda de su chico. Él pego susgrandes manos a los muslos de ella cerrándolas seguidamente, apretándoloscon fuerza a la vez que tiraba hacia el provocando el primer contacto entres susentrepiernas, momento en el que provocado por ese roce clavó sus dientes enel cuello de ella, escuchando de entre sus labios emanar un quejido placenterocomo respuesta.-Me vuelves jodidamente loco. –Susurro él cuando subió sus labios hacia el oídode ella completamente encendido, acaparando gran parte de su oído en suboca, acariciando cada contorno de forma lenta con su lengua respirandocontra su piel de forma agitada.Provocada por sus palabras ella bajó sus manos hacia sus nalgas de sopetón,aferrándose a ellas como si fuese a caer mientras jadeaba de puro gusto pues eloído es su punto más débil. Despega al instante sus manos de las nalgas de élpara mejor meter sus manos dentro de su pantalón palpándole las nalgasúnicamente por encima de los bóxers pagando con ellas su necesidad, gestoque a él encendió de más, por lo que dejo su oído libre de todo contactocolocando su cara frente a la de ella, metiendo bruscamente sus manos debajode la espalda de ella en busca de la evilla de su sujetador mientras la mirabacon lujuria, arañando ella la piel de su espalda sin querer mientras lo agarrabaentre sus manos. En ese momento, mientras desabrochaba su sujetador se viotentado por la piel de su chica por lo que bajo su cabeza al escote de estaentreteniéndose en besarlo y propinarle alguna que otra suave lamida mientrasdesabrochaba su sujetador con algo de torpeza. Ella separo su espalda del sofácomo pudo para ayudarle en la tarea, deshaciendo el agarre de sus nalgas paraestirar los brazos ayudándole a sacar por ellos el sujetador que posteriormentelanzó al suelo de la estancia sin ningún tipo de cuidado, acto seguido y sinpensarlo más veces, ella, poseída por el deseo metió sus manos por entre suscuerpos buscando el pantalón de él, desabrochando con habilidad su botónnotando en el momento las manos finas pero fuertes de él agarrar sus muñecas,
  5. 5. frenando su acción a lo que ella no pudo resistirse por lo que se dejó hacer y él,mientras la miraba con sus ojos cargados de deseo, estiro sus brazos haciaarriba, extendiéndolos a ambos lados de la cabeza de ella inmovilizándola porun momento.-No seas tan rápida… -Susurro mientras sonreía de la manera más provocativaque ella había visto jamás, perdiendo mientras tanto su mirada en la de él a lavez que respiraba de forma agitada.Transcurrieron escasos 10 segundos cuando él aparto su mirada de ella y sedispuso a bajar su cabeza hacia sus pechos, discurriendo sus manos por losbrazos de ella, bajando desde sus muñecas hacia sus bíceps a la vez que pegabasus labios a uno de sus pechos, empezando a besar de forma lenta y húmeda supiel, desviándose poco a poco con sus labios hacia el centro, envolviendo supezón entre sus labios, acariciándolo con lentos movimientos de su lengua en elinterior de su boca a la vez que también rozaba con suavidad su piercing de lalengua contra él, otorgándole de forma aleatoria alguna que otra suavesucción. Ella no puede evitar soltar un suave gemido ante esa sensacióncerrando sus dedos sobre el cojín que tenía justo detrás de su cabezamanteniendo por ahora sus brazos estirados hacia arriba tal y como él se loshabía colocado antes. Encogió todo su cuerpo cuando su hombre volvía arepetir una y otra vez la misma acción pero de forma cada vez más intensa ydecidida bajó sus brazos para colocar una de sus manos sobre la nuca de élapretándolo contra su pecho para que no parase, para que siguiesedevorándola.-Sigue… -Murmuró ella entre sus jadeos apretando con cierta suavidad lacabeza de su hombre contra si, desviando este su cabeza hacia el otro pechopara también acariciarlo con sus labios, degustarlo lentamente y a su antojomanteniendo así entretenida a su chica mientras él llevaba sus manos hacia losmuslos de ella, concretamente, hacia la parte interior de los mismosascendiendo hacia su ingle sin ningún tipo de reparo. Una vez en ella, comenzóa acariciar con los dedos de una de sus manos su sexo por encima de su ropainterior, curvándose sus labios en una amplia sonrisa cuando escuchó ungemido más fuerte escaparse de entre los labios de su chica. Provocado poresos gemidos que ella iba soltando de forma seguida con cada caricia que él lepropinaba separó sus labios de sus pechos para alzar la cabeza para podermirarla, a lo que ella respondió apartando sus manos de él.Él, fijo su mirada en la de ella que apenas podía sostenérsela comoconsecuencia del placer que estaba sintiendo gracias a las caricias que élcontinuaba propinando a su sexo. Transcurridos escasos segundos la chica no
  6. 6. podía más, necesitaba sentirlo de una vez, estas caricias le estaban suponiendouna auténtica tortura así que sin más miramientos metió sus manos por entresus cuerpos, acariciando con sus uñas levemente la piel de su abdomen hastaque alcanzó la evilla de su pantalón, medio desabrochada por el intentoanterior. Terminó de desabrocharla, de forma algo torpe por sus nervios, dandoun fuerte tirón de los bordes del pantalón hacia abajo con firmeza, haciendocrujir la cremallera por causa de ese tirón tan brusco mediante el cual bajo lospantalones de él junto con sus bóxers hacia un poco más abajo de la mitad desus muslos liberando al fin la presión a la que su dura entrepierna le teníasometido.Él, dejo de acariciar el sexo de ella cuando sintió las manos de su chica acariciarcon suavidad todo su miembro, completamente endurecido, comenzando adeshacerse en suaves jadeos entre las manos de su chica. Pero no se quedóquieto del todo, mientras ella no dejaba de acariciar toda la longitud de sumiembro y también se entretenía con su glande este llevo sus manos despaciohacia las caderas de ella agarrando con sus dedos el borde de sus culottes yempezó a tirar de ellos hacia abajo obligando a la chica a dejar de acariciarlepara que así pudiera sacar completamente su ropa interior, arrojándola hacia elsuelo sin ningún tipo de miramiento, dejándola al fin como él la quería,completamente desnuda ante sus ojos. No pudo evitar la tentación de sentir supiel por lo que se volvió a recostar sobre ella pegando su pecho al de ella, suabdomen al de ella y su entrepierna a la de ella realizando suaves roces entreellas de forma superficial que volvían locos de placer a los dos.Llegaron a un punto en el que sus respiraciones se solaparon, se hicieron másagitadas y en el cual ya con esos suaves roces no les bastaba para subsanar susganas. Él mantuvo sus manos sobre las caderas de ella en todo momento,cerrando sus dedos sobre ellas cuando las ganas le podían, y ella apoyó susbrazos sobre los hombros de él cuando sintió ese tirón que le propinó,provocándole una apreciación más clara del grosor y endurecimiento quepresentaba el miembro de su chico. Cerró sus piernas movida por el instintoalrededor de la cadera de su hombre justo en el momento que sintió como estese empezaba a abrir paso en su interior, de forma lenta hasta que lo introdujo alcompleto proporcionando una suave placer a ambos, pero esto no erasuficiente. Él empezó a salir de su interior despacio para antes de tener la mitadde su miembro fuera de ella volver a arremeter hacia dentro más bruscamenteque antes, siendo este el desencadenante del ritmo que llevaría por ahora, unritmo fuerte e intenso necesario para calmar las ganas que ambos sentían, unritmo fuerte que a ella le obligaba a clavar sus uñas en la espalda de su hombre,
  7. 7. pagando así su estremecimiento, y a soltar gemidos más agudos. Y que a él leobligó a bajar su cabeza para adentrarla en el hueco del suave cuello de ella,pegando sus labios a este soltando todo tipo de quejidos y gemidos contra supiel, haciéndolo adrede en muchas ocasiones para que ella lo escuchase conmayor claridad.-Te necesitaba tanto… –Susurró él entre sus gemidos aumentando de formaprogresiva el movimiento que realiza su pelvis, escuchando el suave sonidohúmedo que su miembro provocaba al entrar y salir de ella, a la vez que sienteel vaivén del cuerpo de su chica debajo del suyo moviéndose cada vez demanera más brusca.Ella se deshace en gemidos permaneciendo la mayor parte del tiempo con losojos cerrados, perdida en el placer que le aporta, apretando únicamente algunaque otra vez el cierre de sus piernas adentrando a su hombre más en su interior,buscando sentirlo en una mayor profundidad si es posible.El calor y las ganas empiezan a volverlo loco, a dejarle fuera de controlempezando a embestir con más fuerza ya que siente la presión en su miembroanunciándole que va a estallar muy pronto, sintiendo a la par ella un fuerte caloren su sexo y un intenso placer nublándole así los sentidos, aferrándose a losbíceps de su hombre como si fuese a caer de un momento a otro.-Siii… -Susurra en un fuerte gemido a la vez que abre sus ojos de par en parnotando su culminación y llegada al orgasmo, percibiendo segundos despuésen su interior el estallido de su hombre que le envuelve de una suave sensaciónhúmeda y cálida muy placentera, arremetiendo este contra ella con fuerza unpar de veces más hasta que cae rendido sobre su cuerpo, subiendo sus manosdesde sus caderas hacia la cintura de su chica para rodearla con sus brazos,deshaciendo ella el abrazo que sus piernas habían hecho alrededor de su caderauna vez su hombre salió completamente de su interior pero dejándoloacomodado entre ellas.Guardan silencio unos minutos dedicándose únicamente suaves caricias el unoal otro. El acaricia la espalda y costados de su chica, apreciando en su piel la finacapa de sudor que aun la recubre, mientras ella pierde los dedos de una de susmanos entre sus negros cabellos a la vez que con la otra mano acaricia suespalda, despacio, apreciando en el tacto la leve hinchazón de varios de losarañazos que dibujan líneas casi rectas en su espalda de un tono rojizo, irritado.-Te quiero. –Rompe el silencio él dejando un pequeño y suave beso en el cuellode su chica tras este suave susurro, bajando la cabeza después para apoyar superfil sobre su pecho cerrando sus ojos después, completamente a gusto yrelajado al estar en los brazos de la mujer amada.

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