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LA LÓGICA FORMAL

Definición. Es la ciencia formal que estudia la validez de la inferencia. Es formal porque
hace abstracción del contenido para ocuparse únicamente de su estructura o conexiones
entre sus partes. Es el estudio de las diversas operaciones, leyes y principios de la validez de
la inferencia.

Historia de la lógica. El desarrollo de la lógica está íntimamente ligado al de la
matemática. Podemos distinguir tres grandes etapas del desarrollo de la lógica: la antigua o
clásica, la escolástica o medieval y la moderna.

El iniciador de la lógica, en la etapa antigua, fue Aristóteles, quien elaboró la silogística y el
planteamiento de la investigación según el método deductivo. En esta misma etapa, los
estoicos (Los estoicos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo
ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios
de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad o ataraxia) se dedicaban a una lógica de
proposiciones, precursora de la lógica proposicional actual.

En la época medieval contribuyeron al desarrollo de la lógica los escolásticos (La
escolástica (del latín scholasticus, y éste a su vez del griego σχολαστικός [aquel que pertenece a la escuela]),
es el movimiento teológico y filosófico que intentó utilizar la filosofía grecolatina clásica para comprender la
revelación religiosa del cristianismo. Dominó en las escuelas catedralicias y en los estudios generales que
dieron lugar a las universidades medievales europeas, en especial entre mediados del siglo XI y mediados del
XV.) Duns Escoto, Guilermo de Ockham, Alberto de Sajonia y Raimundo Llull.

Juan Duns Scoto (1266-1308) fue un teólogo escocés perteneciente a la escolástica.
Ingresó en la orden franciscana y estudió en Cambridge, Oxford y París; fue profesor en
estas dos últimas universidades. La sutileza de sus análisis le valió el sobrenombre de
"Doctor Sutil". Se le consideró santo y se le veneró sin mediar canonización. El 20 de
marzo de 1993 el Papa Juan Pablo II confirmó su culto como beato.

Entre sus obras destacan Ordinatio (Opus oxoniense) y Reportata parisiensa (Opus
parisiense). Respecto a sus obras menores, la de mayor trascendencia es Tratado del primer
principio. En ella, utilizando la aplicación de la lógica deductiva en el terreno metafísico,
intenta demostrar la existencia de Dios y la de sus atributos fundamentales. Sus argumentos
giran alrededor de las esencias, los inteligibles y el orden ontológico que se puede establecer
entre ellos. Uno de los aspectos más interesantes es la agudeza con que demuestra que el


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Primer Principio (Primer Eficiente o Causa Incausada), por ser infinito, por su propia
naturaleza, está dotado no sólo de inteligencia, sino también de voluntad. Con lo cual la
Creación no es un acto de necesidad metafísica, sino de plena libertad divina.

Guillermo de Ockham, (1280/1288 – 1349) fue un fraile franciscano y filósofo
escolástico inglés, oriundo de Ockham, un pequeño pueblo de Surrey, cerca de East
Horsley. Como franciscano, Guillermo estuvo dedicado a una vida de pobreza extrema.
Occam murió a causa de la peste negra.

Ockham ha sido llamado «el mayor nominalista que jamás vivió» y tanto él como Duns
Scoto, su homólogo en el bando realista, han sido considerados por algunos como las dos
«mentes especulativas más grandes de la edad media» entre los pensadores pertenecientes a
la escuela franciscana. Por ello, se ha escrito que son “dos de los metafísicos más
profundos que jamás vivieron”. En sus razonamientos hizo frecuente uso del principio de
economía de entes, conocido en el ámbito cultural anglosajón como principio de
parsimonia; por ello, aunque es muy anterior a él -ya lo utilizaban los antiguos griegos y
aparece en el Organon aristotélico-, fue bautizado como “Navaja de Ockham”.

Beato Raimundo Lulio (en catalán: Ramon Llull) (1232 - 1315), fue un laico próximo a
los franciscanos (pudo haber pertenecido a la Orden Tercera de los frailes Menores),
filósofo, poeta, místico, teólogo y misionero mallorquín del siglo XIII. Fue declarado beato
y su fiesta se conmemora el 29 de marzo.

Los estudiosos cristianos del siglo XIII celebraron el hallazgo de Lulio, a pesar de que
pronto detectaron los problemas del razonamiento luliano. Si bien es cierto que
normalmente ambas ciencias están de acuerdo —porque lo que es cierto en filosofía no
puede ser falso para el teólogo— ambas llegan a la verdad por caminos diversos: la teología
se apoya en la razón y la revelación divina, mientras que el filósofo está solo frente al
problema, provisto únicamente de su propia razón. Los árabes fueron un paso más allá:
criticaban a la Ars Magna expresando que, según ellos, lo que es falso en filosofía
perfectamente puede ser verdadero en teología, porque nada es imposible para Dios y Él
muy bien puede pasar por encima de las limitaciones de la ciencia. Este concepto se conoce
como "Verdad de Doble Nivel".

La lógica moderna, en la que destacan importantes lógicos, tiene sus antecedentes, entre
otros, a Francisco Bacon (1561-1626), en cuyos trabajos reivindica la importancia del
método inductivo dándole nuevos fundamentos (la inducción incompleta), en su obra

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Novum Organum. Se considera como precursor de la lógica moderna a Leibniz (1646-
1716), quien fue el primero en formular la idea de un cálculo lógico. Cabe mencionar
también a Leonhard Euler (1707-1783), quien popularizo el uso de los diagramas circulares
para análisis del silogismo.

La lógica simbólica se inicia con el álgebra de la lógica de George Boole (1815-1864). John
Venn (1834-1923) utilizó diagramas que se trasladan para el análisis de esta lógica.

A fines del siglo XIX, la preocupación de los matemáticos estaba centrada en buscar en la
lógica un fundamento para sus conceptos y procedimientos demostrativos. Los trabajos de
Gottlob Frege (1848-1925) estuvieron entre ellos. Él aportó la distinción entre variables y
constantes, el concepto de función lógica y el uso de los cuantificadores por lo cual se le
considera padre de la lógica moderna. Su obra principal es conceptografía. En 1879, Frege
publicó su revolucionaria obra titulada Conceptografía (Begriffsschrift), en la que sentó las bases de la lógica
matemática moderna, iniciando una nueva era en esta disciplina que había permanecido prácticamente
inalterada desde Aristóteles. Mediante la introducción de una nueva sintaxis, con la inclusión de los
llamados cuantificadores («para todo» o «para al menos un»), permitió formalizar una enorme cantidad de
nuevos argumentos. También fue el primero en distinguir la caracterización formal de las leyes lógicas de su
contenido semántico.

Giussepe Peano (1858-1925) creó un lenguaje simbólico para las demostraciones
matemáticas: empleó puntos en lugar de los signos de agrupación y simbolizó los
cuantificadores y otros signos, aportes que fueron acogidos posteriormente en principia
mathematica, la obra de B. Russell y Alfred N. Whitehead. Ellos realizan la síntesis de toda
la teoría de la inferencia y los tipos de inferencia empleados en la demostración de teoremas
de la matemática anteriores en su obra conjunta Principia mathematica.

David Hilbert (1862-1934), luego de analizar Principia mathematica y detectar algunos
defectos en ella cometidos por Russell y Whitehead, debido a la falta de rigor en el lenguaje
usado al estudiar la inferencia, creó un nuevo método, actualmente conocido como
“metateoría” (Una metateoría es una teoría que se dedica al estudio de otra teoría o conjunto de teorías.
En sentido general podría ser llamada teoría de las teorías. Si A es una teoría de B y B es en sí misma una
teoría, entonces A es una metateoría. Sin embargo, una teoría general no puede ser una metateoría desde
que no se dedica en particular a una o a un conjunto de teorías) o “metalenguaje”, el cual permite la
elaboración rigurosa de los sistemas axiomáticos.




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También son importantes los trabajos de Emil Post, Kurt Godel, Alfred Tarski. Mención
especial merece Ludwig Wittgenstein (1889-1951), quien redujo la lógica de predicados y la
matemática al cálculo proposicional e introdujo el método de las tablas de verdad para la
evaluación de los esquemas proposicionales.

1.   Formas del pensamiento. Se conoce con las formas del pensamiento (del
conocimiento) al sistema de abstracciones que reflejan adecuadamente la esencia del objeto
del conocimiento (de la realidad natural o social o de la trayectoria evolutiva del propio
pensamiento).

La misión del pensamiento es reproducir el proceso histórico real en toda su objetividad,
complejidad y contradicción. El medio de que se vale el pensamiento para cumplir su
misión es lo lógico, que refleja lo histórico en forma teórica, es decir, reproduce la esencia
del objeto y la historia de su desarrollo en un sistema de abstracciones. Lo histórico, con
referencia a lo lógico, es lo primario; la lógica refleja los jalones fundamentales de la
historia.

La forma del pensamiento o forma lógica, puede definirse en pocas palabras como el modo
de reflejar la realidad por medio de abstracciones. Toda forma lógica constituye un eslabón
en la trayectoria del pensamiento hacia la verdad objetiva y en ella se expresan los
resultados del pensar. En el proceso de la eterna e infinita aproximación del pensamiento al
objeto se forman diversos puntos nodales; en ellos se reflejan los resultados del
conocimiento del objeto. Las formas del pensamiento son estos peculiares puntos nodales
donde los resultados de la actividad de abstracción del intelecto aparecen organizados de
forma determinada, vinculados entre sí, y expresan el nivel del conocimiento alcanzado en
el cambio de su ulterior progresión.

Interrelación de las formas del pensamiento. La lógica ha determinado hace ya mucho
tiempo, como fundamentales, las siguientes formas: concepto, juicio y razonamiento. A lo
largo de toda la historia de la lógica, los investigadores centraron su atención en el estudio
de las diferencias entre estas formas, de su lugar en la trayectoria del pensamiento hacia la
verdad. Una forma del pensamiento se oponía con frecuencia a la otra, se aislaba, se
consideraba como la principal, la primaria. Durante mucho tiempo se ha considerado en la
lógica que el concepto antecede al juicio y al razonamiento, que le juicio es el vínculo de los
conceptos y el razonamiento, el resultado de la suma, de la unión de los juicios. Esta
concepción era muy grata a los racionalistas, sobre todo, ya que reconocían la existencia de


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ideas innatas y acabadas, anteriores a la experiencia e independientes de ella, en forma de
conceptos, sencillísimos y primordiales, que constituyen la base de todo nuestro saber, de
todos los juicios y razonamientos.

2.   Formas del pensamiento jurídico.
Concepto jurídico. El concepto jurídico permite reflejar en síntesis según el caso, las
características tanto esenciales como secundarias de aquello que es objeto y sujeto,
respectivamente, de la regulación jurídica, de la conducta objeto de la consecuencia jurídica,
de las circunstancias objetivas y subjetivas de la regulación jurídica; e igualmente, permite
reflejar la trayectoria histórico lógico del conocimiento jurídico, la clase de norma jurídica,
la estructura interna del juicio jurídico, etc.
Ejemplos: objeto de la regulación jurídica son: la vida, el honor, la soberanía, la función
pública, la libertad, el predio urbano o rústico, propiedad intelectual, la salud, el bien
mueble, el dinero, energía eléctrica, mineral, etc.
Sujeto de la regulación jurídica son: obligado, facultado, Cooperativas, Estados,
Universidad, partido político, Organización de los Estados Americanos, alimentistas,
contratistas, Fiscal, Juez, Rector, alumnos, etc.
Son conductas objeto de la regulación jurídica: pagar una deuda, omitir en auxiliar a una
persona en estado de necesidad, acaparar alimentos, interponer una reclamación, formular
una petición ante los Poderes Públicos, pagar tributo, de mandar, exigir libertad de
expresión, expedir resolución, cumplir un contrato, desacatar a la autoridad, incumplir
(ilegalmente) una resolución de la autoridad competente, etc.
Circunstancias objetivas y subjetivas de la regulación jurídica son: término para formular
una reclamación, calidad y cantidad de lo debido, edad o estado civil del sujeto de derecho,
intención o negligencia previstas; estado de inconsciencia de la víctima, móvil de la
conducta, lugar donde debe cumplirse la conducta obligada, distancia prevista para la
ejecución u omisión de un comportamiento, etc.
Trayectoria histórico-lógico del conocimiento jurídico: desentrañar la evolución del
concepto de: derecho de propiedad, del concepto de libertad personal y libertades políticas,
de Derechos Humanos, etc.
Clase de norma jurídica: norma jurídica prohibitiva, obligatoria, permisiva, potestativa, de
dispensa. Etc.
Estructura interna del juicio jurídico: hipótesis jurídica, operador deóntico, consecuencia
jurídica.



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3.   Clasificación de los conceptos jurídicos.
3.1. Concentos jurídicos según su extensión. Se entiende por extensión del concepto a
      las especies o clases del objeto del conocimiento que el concepto abarca y refleja lo
      esencial de él; o sea, es la cantidad, el volumen, de objetos que abarca. Un concepto
      sin extensión es tan imposible como un concepto sin contenido.
      A primera vista, puede parecer que existen conceptos carentes de extensión. Tal es,
      supongamos, el concepto “cuadrado redondo”. Es evidente que no existe ningún
      cuadrado que corresponda a este concepto, sin embargo, incluso en casos
      semejantes, hablando en rigor, el concepto no carece de extensión. Lo que ocurre es
      que la extensión será, como suele decirse, cero (o vacía). Desde el punto de vista
      cuantitativo (formal), tenemos:
a.   Concepto jurídico “universal”. Desde el punto de vista cuantitativo, es aquél que
      incluye y expresa a la totalidad de los componentes de los objetos y/o sujetos de una
      determinada regulación o relación jurídica, a la totalidad de actos o hechos jurídicos o
      antijurídicos en una determinada consideración, a la totalidad del tipo imputación
      jurídica o a la totalidad de las hipótesis jurídicas o a la totalidad de las consecuencias
      jurídicas, etc., tomando en cuenta en un determinado contexto.
      Ejemplos: todas las universidades del Perú, todos los alumnos universitarios, todos
      los contribuyentes de la región de Ayacucho.
b. Concepto jurídico particular. Desde el punto de vista cuantitativo, es aquel que se
      refiere a una pluralidad que es menor que la totalidad y mayor que la unidad. Es
      identificable fácilmente debido al cuantificador que necesariamente se le antepone
      para designarlo, para expresarlo. Ejemplo: algunos obligados, ciertos inmuebles, unas
      cuantas sentencias, varios tratados internacionales, muchos de compra-venta, pocos
      Estados, algunas hipótesis jurídicas, etc.
c.   Concepto jurídico singular. Desde el punto de vista cuantitativo (formal), el
      concepto jurídico singular se refiere a un solo objeto del conocimiento jurídico (a un
      solo objeto de la regulación relación jurídica, a un solo sujeto de la regulación o de la
      relación jurídica, a un solo acto o hecho jurídico, a un una sola hipótesis jurídica, a
      una sola consecuencia jurídica o a un solo operador deóntico, etc.)
3.2. Lo singular, particular y universal desde el punto de vista cualitativo. La lógica
      dialéctica explica la clasificación entre lo singular, particular y universal, basándose en
      lo cualitativo y no en lo meramente cuantitativo; esto es, fundándose en lo esencial
      que refleja la forma del conocimiento.


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Lo singular refleja la etapa inicial del conocimiento de la esencia de algo. Concurren
     también a la formación de lo singular, el conocimiento de las notas, de los rasgos
     individuales y determinantes de la individualidad cualitativa del objeto del
     conocimiento, que, a su vez, lo perfila como distinto de los demás.
     Lo particular implica mayor grado de avance en el conocimiento de lo esencial del
     objeto. Es un nivel notable de avance del pensamiento en su trayectoria de
     penetración en la realidad y, por lo tanto, abarca también una mayor extensión de
     objetos conocidos.
     Lo universal significa el más alto nivel de conocimiento alcanzado sobre lo esencial
     del objeto. El conocimiento universal culmina en el descubrimiento de las leyes que
     regulan la existencia y el movimiento de la realidad. Lo universal resume el
     conocimiento de los rasgos cualitativos de los entes singulares que conforman esa
     totalidad.
     Singular (lo), lo particular, lo universal. Categorías filosóficas que expresan las
     distintas conexiones del mundo, así como los niveles alcanzados en su conocimiento.
3.3. Conceptos jurídicos relacionados por el contenido y por la extensión. Todo
     concepto tiene un contenido porque refleja algo; e igualmente tiene una extensión
     que consiste en que lo reflejado es considerado como solo o como único o como
     comprendiendo a varios o a todos o en vinculación con otros. Además, no se puede
     olvidar que por extensión se entiende también que algo ocupa un lugar, un espacio;
     pues, es inconcebible que algo pudiera tener lugar sin la forma especial que es una
     condición necesaria y real de todo “ser”. Los contenidos jurídicos no pueden ser
     ajenos a estas exigencias inexorables.
     También es verdad que todos los seres que existen en el universo están relacionados
     entre sí ya de manera directa o mediata, próxima o remota; sin embargo, esa relación
     se da sin perjuicio de la diversidad y de las diferencias.
     a. Conceptos jurídicos equivalentes. Son aquellos que tiene distintos significados
         por referirse cada uno a notas, cualidades, diferencias que posee un mismo objeto
         del conocimiento al que se refieren. Esto es, son conceptos que “poseen distintos
         significados pero tiene la misma extensión”. La causa de esta identidad radica en
         que todo objeto del conocimiento posee distintas cualidades y, por lo tanto,
         puede ser también mencionado, estudiado, etc., desde distintos puntos de vista.
     b. Conceptos jurídicos en relación de intersección. “el producto lógico”. Los
         conceptos jurídicos que se intersecan son aquellos cuyos contenidos


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(significados) resultan coincidentes en parte, comunes en parte; y, por tanto, sus
   extensiones también coinciden en parte. Está parte común se llama producto
   lógico.
   Ejemplo: conceptos abogado y Magistrado de Corte Superior, tiene de
   coincidencia parcial en cuanto y en tanto que, un abogado puede llegar a ser
   Vocal de Corte Superior y el Magistrado de Corte Superior para ser designado
   como tal requiere, entre otros requisitos, ser abogado; en este caso el producto
   lógico es abogado-magistrado de Corte Superior.
c. Conceptos jurídicos en relación de subordinación e inclusión. Los
   conceptos jurídicos en relación de subordinación resultan de tener en cuenta que
   el concepto que sirve como punto de partida, en la relación dada, es de mayor
   grado de abstracción (refleja con mayor profundidad la esencia de la clase de
   objeto al que se refiere) por lo que contiene menos notas específicas y posee
   mayor extensión; mientras que el concepto subordinado, siendo de menor grado
   de abstracción que aquél pero reflejando también siempre la misma cualidad
   esencial, contiene menor extensión y posee notas especificas (propias), notas
   éstas que le permiten diferenciarse de los demás que, igualmente, se encuentran
   en la relación de subordinación con respecto al subordinante.
   Ejemplo: el concepto derecho de propiedad, que subordina a los conceptos de
   propiedad privada, propiedad pública, propiedad social, propiedad sobre
   inmuebles, etc.
d. Conceptos jurídicos incompatibles. Son aquellos que tienen contenidos cuyas
   diferencias son tan relevantes que hacen imposible conciliar sus significados y
   extensión entre sí; de modo que, al pretender formar con ellos un concepto
   compuesto (complejo) se obtiene como resultado un contrasentido un absurdo.
   Lo que es incompatible significa exclusión.
   Ejemplo: coherencia normativa e incoherencia normativa; jurídico y antijurídico;
   estabilidad laboral e inestabilidad laboral, etc.
e. Conceptos jurídicos compatibles. Son aquellos cuyos contenidos (significados)
   considerados aisladamente, son diferentes, pero en el fondo coinciden total o
   parcialmente y determinan, a su vez, la respectiva coincidencia en sus
   extensiones.




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Ejemplos: “Inculpado” y “parte civil” son diferentes en el contenido pero son
          compatibles porque el contenido de ambos se resume en la cualidad común:
          “partes del proceso”.
      f. Conceptos jurídicos complejos. Los conceptos jurídicos compatibles permiten
          la constitución de conceptos jurídicos compuestos.
          Ejemplo: los conceptos libertad, tránsito y Perú hacen posible la construcción del
          concepto jurídico complejo libertad de tránsito en el Perú.

El juicio jurídico.

1. Definición. Es una de las formas del conocimiento jurídico que incidiendo en la
   correlación entre la prescripción jurídica y la conducta regulada expresa el sentido de la
   resolución jurídica. El juicio jurídico es la modalidad que necesariamente adopta la
   norma jurídica en el acto de instruir una regulación jurídica, esto es, en el acto de
   prescribir jurídicamente el comportamiento de las personas.
   El juicio jurídico, como forma del pensamiento que es, requiere de la “cobertura
   material” para ser expresado, comunicado. Esa “cobertura material” es la proposición
   jurídica escrita o hablada. El juicio jurídico es el contenido y la proposición jurídica, la
   forma externa.
2. Importancia del juicio jurídico. El juicio jurídico es el medio con el cual se formula la
   regulación jurídica, a través de la cual se interpreta adecuadamente una proposición
   jurídica y con el juicio jurídico se realiza la inferencia jurídica.
   Para saber en qué consiste el supuesto jurídico de una regulación jurídica determinada,
   en qué consiste el sentido de la imputación jurídica, para identificar a los sujetos de la
   regulación jurídica, para identificar la conducta regulada y las correspondientes
   circunstancias previstas para el caso, se requiere una correcta proposición jurídica que, a
   su vez, permite analizar las partes correspondientes del juicio jurídico que hace de
   contenido de dicha proposición.
3. La estructura del juicio jurídico.
a. Estructura externa. Para la debida comunicación, divulgación, de un juicio jurídico se
   requiere que éste sea expresado adecuadamente ya sea en forma oral o escrita. La
   cobertura gramatical para expresar un juicio jurídico recibe el nombre de: “proposición
   jurídica”. El mayor o menor acierto en la objetivización, en la exteriorización, del juicio
   jurídico depende también del mayor o menor acierto en la aplicación de las reglas
   gramaticales para construir dicha proposición.


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b. Estructura interna. El juicio jurídico, dada su calidad de forma del pensamiento
   jurídico, tiene su propia estructura lógica que hace la estructura interna de él. En la
   práctica se identifica cada una de las partes componentes de la estructura lógica del
   juicio jurídico a través de la respectiva proposición jurídica.
   Aquella estructura interna del juicio jurídico consta de tres partes o elementos
   fundamentales, explicados por los especialistas; esas partes son:

c.1. hipótesis jurídica. (Supuesto jurídico, supuesto normativo) es aquella parte de la
norma jurídica que prevé expresamente un suceso prefigurado por la autoridad competente
al formular y emitir dicha norma.

La hipótesis jurídica se encuentra anunciada descriptivamente una conducta o una realidad
fáctica (suceso natural) o eventualmente una situación o relación jurídica, que habrá de
acontecer. La hipótesis jurídica aparece prefigurada explícitamente, aunque a veces puede
resultar implícita o formar parte de otra proposición jurídica a la que hay que llegar vía
remisión (concordancia).

Ejemplo: toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia
mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a ley.

Supuesto jurídico: que la persona esté “acusada de delito”

c.2. operador deóntico. O functor normativo (cópula jurídica, núcleo de la imputación
jurídica) el operador deóntico es conocido también con el nombre de operador normativo,
functor normativo, cópula jurídica, nexo, núcleo de la imputación normativa, functores
deónticos. La palabra operador proviene del latín: operator-oris, cuya significación
etimológica es: el que hace.

Deóntico es un adjetivo aún no incorporado en el diccionario de la lengua española pero
que su legitimidad consiste en que se desprende del sustantivo: deontología que significa:
ciencia o tratado de los deberes.

Entonces, podemos decir que el operador deóntico es que el determina el sentido de la
imputación normativa y, por lo tanto, determina el carácter de la norma jurídica,
obligatoria, permisiva o prohibitiva, etc. Como se sabe, cada tipo de imputación jurídica
conlleva su inevitable correlato.




                                               10
c.3. consecuencia jurídica. (Disposición normativa) la consecuencia jurídica,- llamada
también por algunos “disposición jurídica”-, es aquella parte que, en esencia, prevé en qué
debe y puede correlativamente consistir la conducta sobreviviente como efecto de la
realización de la hipótesis jurídica.

Únicamente las personas (naturales o jurídicas) son sujetos de la regulación jurídica. Las
cosas y los animales solamente poden ser objeto de la regulación jurídica.

Ejemplo: Convención Americana sobre Derechos Humanos: Art. 10º “Derecho a la
indemnización”

Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a Ley en caso de haber sido
condenada en sentencia firme por error judicial”.

La consecuencia jurídica prevé el derecho a la indemnización. Pero el ejercicio de ese
derecho está sujeto a una racional condición como es la de que tenga lugar “conforme a
ley”. El reverso de la medalla de esta consecuencia jurídica consiste en el deber del Estado
respectivo de cumplir con hacer efectiva esa indemnización.

                         Demostración argumentación refutación.

Demostración.

1. Acepción empírica. Desde el punto de vista de la opinión común, general, la palabra
   demostración sirve para expresar una serie heterogénea de significados, tales como:
   mostrar algo corpóreo con fines de constatación objetiva; exhibir un hecho o fenómeno
   o reproducirlo; poner de manifiesto una finalidad, una voluntad o un sentimiento; hacer
   ostentación de poder, de saber, habilidad, riqueza o poner de manifiesto ignorancia,
   ineptitud, exhibir honestidad o deshonestidad, etc.
2. Acepción lógica. La significación lógica de la palabra demostración ha seguido una
   trayectoria evolutiva muy importante. Nosotros, siguiendo en gran parte a Ferrater
   Mora, pretendemos ofrecer la siguiente secuencia:
   -   Según la escuela platónica. Desde el punto de vista de la escuela platónica, la
       demostración se entendía como la definición de algo; puesto que, según dicha tesis,
       la definición permite poner de manifiesto lo esencial- (el “que es”)- de lo definido.
       De modo que, según dicha corriente de pensamiento, poner de manifiesto mediante
       la definición lo esencial de algo es demostrar ese algo.



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-   Según la escuela aristotélica. La demostración pasó a ser conceptuada como un
    proceso silogístico que permite poner de manifiesto el carácter necesario de algo.
    Aristóteles hizo gravitar el procedimiento demostrativo en lo que llamó “silogismo
    que produce ciencia”, o sea, en el “silogismo demostrativo”.
    “Luego si la ciencia obtenida por demostración se deriva de principios que son
    necesarios, no pudiendo ser lo que se sabe de otra manera que como se sabe; y si
    además, lo que es esencial en las cosas, es necesario para estas cosas, diciéndose
    esencial, de una parte, del atributo comprendido en la definición esencial del objeto,
    y, de otra, del objeto comprendido en la definición esencial de sus propios atributos,
    siempre que uno de los dos atributos contrarios deba pertenecer necesariamente al
    sujeto, resulta evidentemente de aquí, que el silogismo demostrativo que se forme
    debe salir de elementos de este género; porque todo atributo es necesario o
    accidental; y lo que es accidental no es necesario”
-   Según el punto de vista escolástico. Los escolásticos se adhirieron en general a la
    tesis según la cual la demostración es una argumentación mediante la cual se extrae
    una conclusión de premisas ciertas. Por tanto, la demostración se efectuaba
    asimismo, como en Aristóteles, por medio del silogismo.
-   Según el pensamiento contemporáneo. Desde el punto de vista lógico, se
    entiende por demostración a la aplicación de la inferencia o de la serie concatenada
    de inferencias para poner de manifiesto la veracidad o validez del contenido nuevo
    de una tesis (de una forma de pensamiento) y establecer la conexión necesaria de ese
    conocimiento nuevo con el conocimiento preexistente. Pero, también, en ocasiones,
    la demostración sólo puede tener la finalidad de reafirmar, ratificar, esclarecer el
    suceso o conocimiento preexistente.
    Los lógicos y matemáticos modernos han elaborado múltiples tipos de inferencias,
    por consiguiente, también múltiples formas de demostración, muchas de las cuáles
    son sólo de dominio y aplicación de aquellos especialistas.
    Una demostración, por ejemplo, en lo concerniente a la aplicación de la norma
    jurídica estará destinada a poner en claro la verdad de lo acontecido con respecto a
    lo previsto en la hipótesis jurídica pertinente al caso concreto; y también a precisar la
    validez de la norma jurídica a aplicar en ese caso concreto.




                                           12
La estructura lógica de la demostración

La demostración consta de partes debidamente individualizables, pero correlacionadas
entre sí formando una unidad sistemática.

La tesis. La tesis está constituida por aquella forma del pensamiento cuya veracidad o
validez será el objeto de la demostración. En términos elementales está constituida por
aquello que se propone como tema de la demostración.

Si la tesis es verdadera será la fuente de la veracidad de la conclusión que se obtuviere
correctamente. La tesis, por lo general, es enunciada bajo la forma de un juicio afirmativo o
negativo; pero nada obsta, en nuestro concepto, que pueda tener tal rango también o un
concepto, o una hipótesis o una teoría.

Fundamentos. Los fundamentos de la demostración están conformados por la serie
concatenada de juicios que contienen conocimientos de rigor científico o verdades
consagradas por la experiencia social. Basándose en las verdades contenidas en estos juicios
se podrá escudriñar el comentario de la tesis que, a su vez, permita verificar la veracidad o
validez de la misma.

Los fundamentos de una demostración tienen carácter necesario: son ineludibles por
esenciales. Pues, la convicción lograda mediante una fundamentación coherente y rigurosa
es superior cualitativamente a la mera certidumbre subjetiva.

Procedimiento. Los fundamentos deben ser esgrimidos siguiendo toda una metodología
de naturaleza inferencial. Los fundamentos no pueden ser acoplados mecánica y
caóticamente a la tesis. Los fundamentos deben ser aplicados al caso mediante un
procedimiento que haga de un verdadero y necesario nexo entre la tesis y la conclusión.
Ese procedimiento está dado por el razonamiento o razonamientos necesarios para el caso.

Para una demostración auténtica son indispensables: veracidad o validez de la tesis a
demostrar, fundamentos consistentes y coherentes de la demostración y corrección en el
procedimiento demostrativo.

Conclusión. En una demostración, la conclusión debe ser la propia tesis cuya veracidad o
validez queda confirmada, explicitada. Aquella que ha sido objeto de la demostración queda
consagrada como verdadera.




                                             13
Argumentación.
1. Finalidad. Tiene como finalidad conseguir que la tesis propuesta sea admitida por el
  interlocutor. La argumentación está orientada específicamente a persuadir a los demás
  sobre lo que dice el argumentante; y, si fuera el caso, lograr que los persuadidos obren
  conforme a los designios del argumentante. La eficacia de la argumentación consiste en
  imprimir a la tesis esgrimida una vitalidad tal, la fuerza convincente, que conduzca a los
  interlocutores, a los destinatarios de la argumentación, hacia la acción u omisión que
  busca el argumentante. En realidad puede ocurrir que nadie resulte persuadido o que
  sólo persuada a una parte o que persuada a todos.

  En otros casos la argumentación trata de explicar o justificar una acción o un hecho; tal
  el caso por ejemplo, cuando el legislador trata de explicar y justificar el porqué de una
  ley que aprueba al formular la “exposición de motivos” de la ley.

2. ¿Qué es la argumentación? La argumentación consiste en seguir una serie
  concatenada de razonamientos convenientes expuestos para persuadir al destinatario
  sobre la veracidad o validez de una tesis que, por lo general, no está demostrada
  fehacientemente o para hacer labor de divulgación persuasiva sobre una verdad o
  validez ya demostrada pero aún no conocida por todos. El argumento es el
  razonamiento empleado como eslabón en la argumentación.
3. Importancia de la argumentación. La argumentación resulta importante en cuanto
  permite suplir la falta de prueba fehaciente respecto de la veracidad o falsedad de la tesis
  objeto de la argumentación. La argumentación constituye también parte de la necesidad
  social de comunicación al servicio de la actividad cognoscitiva y práctica.
4. Ámbito de la argumentación. El campo cognoscitivo de aplicación de la
  argumentación es el área de lo posible o de lo probable. En consecuencia, aquello que
  tiene carácter necesario o ya se encuentra plenamente probado no requiere de la
  argumentación, salvo el caso de la necesidad de difundirlo.
  Hay que tener muy presente que las creencias y dogmas son extraños al objeto de la
  argumentación por cuanto éstas son admitidas (por sus creyentes) de manera sumisa y
  emocionalmente, esto es, sin necesidad de una explicación racional ni discusión alguna:
  la fe no se demuestra ni se argumenta, sólo se la admite o rechaza.
5. Objeto de la argumentación. Constituye objeto de la argumentación ya sea una tesis,
  un hecho, un acto, un fenómeno, etc., que sea susceptible de generar puntos de vista en
  pro y en contra. Desde el punto de vista del grado de veracidad, es objeto de la


                                             14
argumentación todo aquello que es considerado verosímil o inverosímil, posible o
   imposible, probable o improbable, válido o inválido; etc.
6. Estructura de la argumentación. La argumentación también consta de partes que
   debidamente concatenadas constituyen su unidad.
   -   Tesis (objeto de la argumentación)
   -   Finalidad persuasiva.
   -   Fundamentos: razonamiento (inferencias), datos.
   -   Conclusión.

Refutación.

La refutación consiste en el razonamiento o serie coherente de razonamientos mediante el
cual se prueba la falsedad o invalidez de una tesis o se prueban los errores de
procedimiento (errores de inferencia) cometidos durante una pretendida demostración de
dicha tesis.

La causa de la refutación. Si la tesis es falsa, entonces es refutable. Toda tesis que sea, en
sí, objetivamente falsa o inválida es refutable. In contrario sensu, es imposible refutar una
tesis si es verdadera o válida.

Estructura:

1. Tesis. La tesis por refutar es la tesis falsa o inválida.
2. Fundamentos. El conjunto de conocimientos empleados para probar que la tesis es
   falsa o inválida. Para el efecto; se tienen que emplear conocimientos científicos y/o
   técnicos y las reglas de la experiencia aplicables al caso.
3. Procedimiento. El procedimiento de refutación consiste en demostrar mediante la
   inferencia pertinente la falsedad o invalidez de la tesis que ha sido esgrimida como
   verdadera o válida por contrario. Igualmente, mediante la identificación del tipo de error
   o tipos de errores de discernimiento cometidos en el procedimiento de la demostración
   que se refuta, pone en evidencia la inconsistencia de la conclusión de aquella.

Conectivas lógicas.

Las conectivas lógicas, si, tiene significación objetiva por cuanto reflejan adecuadamente los
distintos tipos de conexiones que acontecen en la propia realidad. Lo que también es cierto
que consideradas aisladamente sólo expresan el tipo de conexión a la que mencionan.
Ahora bien, para saber entre qué o entre quiénes es la conexión se requiere de la

                                                15
correspondiente proposición. Preferimos la denominación de: “conectivas o de
coligadores” porque reflejan mejor la idea de conexión.

Son constantes proposicionales las siguientes:

1. La conjunción. Es una constante que sirve para unir dos elementos que pasan a
   constituir una sola unidad compuesta. En el caso de las proposiciones, si dos
   proposiciones están unidas por una conjunción pasan a constituir una sola proposición
   conjuntiva.
   Se presentan mediante la letra “y” o “e”; mientras que el lenguaje simbolizado el
   “ideograma” para representarla es: “^” ó “.”; aunque también es cierto que la “y” no
   siempre sirve como conjunción, pues, en ciertos casos, sirve para expresar una función
   relacional.
   Es también evidente que una proposición conjuntiva sólo puede ser verdadera si sus dos
   componentes son verdaderas. El coligador “^” impone de manera intuitiva, debido al
   uso que hacemos de él en el lenguaje natural y en el lenguaje matemático, que la verdad
   de la proposición conjuntiva no puede establecerse sino por medio de la verdad de sus
   componentes.
   Ejemplo: Lima es la capital del Perú y Santiago es la capital de Chile.
   Es preciso anotar que la “y” no siempre cumple una función conjuntiva. Así en la
   proposición “Luis y Roberto son colegas”, la “y” viene a ser un elemento relacional que
   conecta dos sujetos. En este caso la proposición es atómica ya que “y” no es una
   conjunción. De aquí que su formulación “Luis es colega y Roberto es colega” carezca de
   sentido.
      P              Q       P    ^           Q
       V             V                V
       V             F                F
       F             V                F
       F             F                F
   Cuando el valor de verdad es reemplazado por “1” y el valor de falsedad por “0” el
   esquema arroja un resultado parecido a la multiplicación, por lo que algunos llaman
   también “producto lógico” a la función de la conjunción:
     P           Q           p    ^       q       Producto
         1           1                1                1x1=1
         1           0                0                1x0=0


                                                  16
0            1                0            0x1=0
      0            0                0            0x0=0
  Ejemplo: se exceptúa de esta prohibición los casos previstos en los encisos 1) y 3) del
  Artículo 55º-B del Decreto Legislativo Nº 122, así como el enciso 2, del mismo artículo,
  en la parte que se refiere a… (Artículo 2 de la Ley Nº 24388).
  La conjunción está empleada en la parte del texto transcrito mediante la letra “y” y el
  adverbio “así como”.
2. La disyunción. Es expresada mediante la letra “o” en el lenguaje común; mientras que
  en el lenguaje simbólico se usa el signo “V” o “≡”. En las proposiciones jurídicas
  mediante las letras “o”, “o/y”, “y/o”.
  Clases de disyunción.
a. La disyunción inclusiva. Una proposición disyuntiva inclusiva enuncia una alternativa
  de hechos tal que el cumplimiento de uno de ellos no excluya el cumplimiento del otro.
  Ejemplo: “Juan es abogado o Juan es médico” (usualmente estas proposiciones se
  enuncian en forma elíptica: “Juan es abogado o es médico”) el coligador “o” (V)
  significa, cuando se utiliza en estas proposiciones que por lo menos uno de los hechos
  se cumple. Pero puede cumplirse los dos. Así, en teoría la verdad de una proposición
  disyuntiva inclusiva es compatible con la verdad de una proposición conjuntiva que
  tenga los mismos componentes.
  La disyunción inclusiva es falsa si y solo si sus dos componentes son falsos; en todos los
  casos es verdadera.
      P          Q          P   V       Q
      V           V               V
      V            F              V
      F           V               V
      F            F                F
  Ejemplo: “Gómez o bien cometió él mismo el crimen o está complicado en él”
  Se traduce: Por lo menos una de las dos proposiciones, “Gómez cometió él mismo el
  crimen, está complicado en él” es verdadera, donde está claro que “por lo menos una es
  verdadera” no destruye la posibilidad de que más de una sea verdadera.
b. Disyunción exclusiva. La proposición disyuntiva exclusiva enuncia una alternativa de
  hechos tal que el cumplimiento de uno de ellos excluye el cumplimiento del otro.
  Ejemplo “Dos es par o dos es impar”. Con frecuencia se utiliza la misma palabra “o”
  para significar dos coligadores completamente distintos: el que se utiliza en las


                                            17
disyunciones exclusivas. En general el contexto permite saber en qué sentido se usa.
  Cuando se quiere evitar confusiones se utiliza “o” como coligador disyuntivo inclusivo y
  para el caso de la exclusión se utiliza “o bien… o bien”. Así si se quiere dar a entender
  que Juan es abogado o médico pero de ninguna manera las dos cosas, se dice: “O bien
  Juan es abogado o bien Juan es médico”
     P           Q         P     ≡ Q
     V            V                 F
     V            F                 V
      F           V                 V
      F           F                 F
  La disyunción fuerte o exclusiva es verdadera cuando solamente una de las
  proposiciones componentes es verdadera y no las dos, resultando falsa en otros casos.
  Ejemplo: la intimidad de la vida personal y familiar no puede ser puesta de manifiesto
  sin el consentimiento de la persona o si ésta ha muerto, sin el de su cónyuge,
  descendientes, ascendientes o hermanos excluyentemente y en este orden.
  Es notorio el empleo de la disyunción excluyente (fuerte) en la proposición jurídica
  transcrita: pues, si el titular está vivo, sólo él puede expresar su consentimiento; si
  fallece, ya es imposible que lo haga; lo hará uno de los sujetos de la regulación
  enumerados pero en orden excluyente.
3. Función implicativa. La función implicativa resulta de usar una “conjunción
  compleja”. La representación de esta conjunción mediante el lenguaje común es:
  “Si…entonces…, mientras que mediante el lenguaje simbólico: “→” recibe otros
  nombres    como:    implicación       material,   condicional,   hipotética;   asimismo,   las
  proposiciones componentes de la implicación reciben los nombres de: antecedente y
  consecuente.
  Ejemplo: si tanto viajas entonces conoces mucho.
  Si… entonces…       (Conjunción implicativa)
  tanto viajas (conjunción antecedente)
  conoces mucho       (proposición consecuente)
  La regla en la implicación es falsa si y sólo si el antecedente es verdadero y falso el
  consecuente; en todos los demás casos es verdadera.
     P           Q         P     → Q
     V            V                 V
     V            F                 F


                                               18
F            V                V
      F             F               V


4. Implicación bicondicional. Una proposición bicondicional enuncia el cumplimiento
  conjunto o el incumplimiento conjunto de dos hechos. El coligador “Si y sólo si…
  entonces… se utiliza para indicar que si se cumple el hecho descrito por el primer
  componente se cumple también el hecho descrito por el segundo componente, y
  viceversa, que el hecho descrito por el primer componente sólo se cumple sí se cumple
  el descrito por el segundo componente. Por eso se llama bicondicional porque es la
  conjunción de dos proposiciones (hipotéticas o implicativas) hay una gran diferencia
  entre decir:
  -   Si se tira la piedra al lago, entonces la piedra se hunde y decir;
  -   Si y sólo si se tira la piedra al lago, entonces la piedra se hunde.
      P           Q          P      Q
      V            V                V
      V             F               F
      F            V                F
      F             F               V



5. Negación. La función lógica de la negación consiste “en cambiar los valores veritativos
  de una proposición” por consiguiente si una proposición afirmativa es verdadera, la
  negación de la misma es falsa; por el contrario, si una proposición afirmativa es falsa, la
  negación de ella es verdadera.
  En el lenguaje común la negación simple se expresa mediante las palabras; “no”, “ni”,
  “tampoco”, “ni siquiera”, etc. En el lenguaje simbólico es representada mediante uno de
  los siguientes símbolos: “”
  Cuando se trata de una proposición “atómica” el símbolo se antepone directamente a la
  variable; mientras que cuando se trata de una proposición “molecular” se antepone al
  signo de agrupación que la encierra. Ejemplos:
  q      (p^q). En el primer caso se lee: “no q”; en el segundo caso: “No es el caso
  que…”, “es falso que…”, etc.




                                              19
EL LENGUAJE
Es el sistema de signos que permite la comunicación de sentimientos, ideas, situaciones,
voliciones, normas e información en general. Todo lenguaje como sistema tiene un
conjunto de reglas que lo rigen.
Las tres funciones básicas del lenguaje.
El lenguaje es un instrumento tan sutil y complicado que a menudo se pierde de vista la
multiplicidad de sus usos. Aquí, como en otras situaciones, existe el peligro de dejarnos
llevar por nuestras tendencias a simplificar demasiado las cosas.
Una queja corriente de aquellos que adoptan un punto de vista demasiado estrecho acerca
de los usos legítimos del lenguaje concierne a la manera en que se “desperdician” palabras
en funciones de tipo social. “¡Tanta charla para decir tan poco!”, afirma en resumen este
tipo de crítica. Y en más de una oportunidad hemos oído decir a una persona: “Fulano de
Tal me preguntó cómo estaba. ¡Qué hipócrita! ¡Si no le preocupa e lo mínimo como estoy
yo!” Tales observaciones revelan una falta de comprensión de los complejos propósitos
para los que se usa el lenguaje. Esto se manifiesta también en la deplorable conducta de la
persona fastidiosa, quien, cuando se le pregunta cómo se encuentra, procede a describir el
estado de su salud, habitualmente con gran extensión y detalle. Pero la gente por lo general
no habla en las fiestas para instruirse mutuamente, y de ordinario, la pregunta: “¿Cómo está
usted?”, es un saludo amistoso, no un pedido de informe médico.
El filósofo George Berkeley observó hace mucho, en su Tratado sobre los principios del
conocimiento humano, que… la comunicación de ideas… no es el principal fin del lenguaje y el
único, como se supone comúnmente. Hay otros fines, como el de despertar alguna pasión,
estimular o impedir una acción o colocar el espíritu en alguna disposición particular; fines a
los cuales el primero está en muchos casos simplemente subordinado, y a veces falta
totalmente, cuando esos fines pueden obtenerse sin el primero, como creo que sucede con
frecuencia en el uso familiar del lenguaje.


George Berkeley (1685 - 1753), también conocido como el obispo Berkeley, fue un filósofo
irlandés muy influyente cuyo principal logro fue el desarrollo de la filosofía conocida como
idealismo subjetivo, resumido en la frase esse est percipi («ser es ser percibido»). Esta teoría
propone que los seres humanos sólo pueden conocer directamente sensaciones e ideas de objetos,
pero no abstracciones como la materia extensa y el ser. Escribió un gran número de obras, entre las
que se pueden destacar el Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710) y Los tres
diálogos entre Hylas y Philonus (1713) (Philonus, el «amante de la mente», representa a Berkeley, e
Hylas, que toma su nombre de la antigua palabra griega para designar a la materia, representa el


                                                20
pensamiento de Locke). En 1734 publicó El analista, una crítica a los fundamentos de la ciencia, que
fue muy influyente en el desarrollo de la matemática.


Filósofos más actuales han elaborado con gran detalle la variedad de usos que pueden darse
al lenguaje. En sus Investigaciones filosóficas, Ludwig Wittgenstein insistió con razón en que
hay “incontables tipos diferentes de usos de lo que llamamos símbolos, palabras,
oraciones”. Entre los ejemplos sugeridos por Wittgenstein están el dar órdenes, describir la
apariencia de un objeto a dar sus medidas, informar sobre un suceso, especular acerca de
un suceso, elaborar y poner a prueba una hipótesis, presentar los resultados de un
experimento en cuadros y diagramas, construir una teoría, actuar en teatro, cantar, adivinar
acertijos, hacer una broma y contarla, resolver un problema de aritmética práctica, traducir
de un lenguaje a otro, preguntar, agradecer, maldecir, saludar y orar.


Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, Austria, 1889 — Cambridge, Reino Unido, 1951) fue
un filósofo y lingüista austríaco, posteriormente nacionalizado británico. En vida publicó solamente
un libro: el Tractatus logico-philosophicus, que influyó en gran medida a los positivistas lógicos del
Círculo de Viena, movimiento del que nunca se consideró miembro. Tiempo después, el Tractatus
fue severamente criticado por el propio Wittgenstein en Los cuadernos azul y marrón y en sus
Investigaciones filosóficas, ambas obras póstumas. Fue discípulo de Bertrand Russell en el Trinity
College de Cambridge, donde más tarde también él llegó a ser profesor. Murió cerca de Elizabeth
Anscombe, quien se encargó de que recibiera los auxilios de la Iglesia.


El primero de estos tres usos del lenguaje es comunicar información. Por lo común, esto se
realiza mediante la formulación y la afirmación (o negación) de proposiciones. Del lenguaje
usado para afirmar o negar proposiciones, o para presentar razonamientos se dice que
cumple una función informativa. En este contexto usamos la palabra “información” de modo
que incluya también la mala información; o sea tanto las proposiciones falsas como las
verdaderas, tanto los razonamientos correctos como los incorrectos. El discurso
informativo es usado para describir el mundo y para razonar acerca de él. Que los
presuntos hechos descritos sean importantes o fútiles, generales o particulares, no interesa.
En todos los casos, el lenguaje con que se los describe o se transmite algo acerca de ellos es
usado informativamente.
Además del informativo, podemos distinguir otros dos usos o funciones básicos del
lenguaje, a los que nos referiremos como el uso expresivo y el uso directivo. Así como la



                                                 21
ciencia nos ofrece los ejemplos más claros del discurso informativo, la poesía nos
suministra los mejores ejemplos del lenguaje que cumple una función expresiva. Ejemplo:
                      ¡Ah, mi amor es como una rosa roja, roja, recién
                                  florecida en la primavera!
                       ¿Ah, mi amor es como una melodía tocada con
                                      dulce entonación!
El verso anterior no pretende de ningún modo informarnos acerca de hechos o teorías
concernientes al mundo. El propósito del poeta es comunicar, no conocimiento, sino
sentimientos y actitudes. El verso no fue escrito para transmitir ninguna información, sino
para expresar ciertas emociones que el poeta experimentaba muy agudamente y para
despertar en el lector sentimientos similares. El lenguaje tiene una función expresiva cuando
se lo usa para dar expansión a sentimientos emociones, o para comunicarnos.
Sin embargo, no todo lenguaje expresivo es poético. Expresamos pena exclamando: “¡Qué
desgracia! o “¡Dios mío!” y entusiasmo voceando: “¡Bravo!” o “¡Magnífico!”. El novio
expresa su delicada pasión murmurando: “¡Querida!” o “¡Tesoro!”. El poeta expresa sus
emociones complejas y concentradas en un soneto o en alguna otra forma de poesía. Un
fiel puede expresar su sentimiento de admiración y de temor reverente ante la vastedad y
los misterios de universo recitando el padrenuestro o el salmo 23 de David.
El lenguaje cumple una función directiva cuando se lo usa con el propósito de originar (o
impedir) una acción manifiesta. Los ejemplos más claros de discursos directivos son las
órdenes y los pedidos. Cuando una madre indica a su pequeño que se lave las manos antes
de comer, no pretende comunicarle ninguna información particular. Su lenguaje está
dirigido a obtener resultados, a provocar una acción del tipo indicado. Cuando la misma
señora pide al almacenero que le mande ciertas mercancías a su casa, está usando
nuevamente el lenguaje de manera directiva para motivar o causar una acción. Plantear una
pregunta es, por lo común, pedir una respuesta, y debe clasificarse también como discurso
directivo. La diferencia entre una orden y un pedido es bastante sutil, pues casi cualquiera
orden puede traducirse en una solicitud agregando las palabras “por favor” o mediante
cambios adecuados en el tono de voz o en expresión facial.
En su forma crudamente imperativa, el discurso directivo no es verdadero ni falso. Una
orden como “cierre la ventana” no puede ser verdadera ni falsa en ningún sentido literal.
Que la orden sea o no obediencia, ello no afecta ni determina su valor de verdad, pues no
tiene ninguno. Podemos no estar de acuerdo acerca de si una orden debe ser o no
obediencia; pero nunca podemos hacerlo acerca de si u a orden e verdadera 0 falsa, pues no


                                             22
puede ser ninguna de ambas cosas. Sin embargo, las órdenes tiene ciertas propiedades que
presentan alguna analogía con la verdad o falsedad del discurso informativo: son las
cualidades de ser razonables o adecuadas, y no razonables o inadecuadas. Se han hecho
algunos esfuerzos por elaborar una “lógica de los imperativos”, pero todavía no se ha
realizado una labor muy sistemática sobre el tema.


Funciones múltiple del discurso:
En la sección precedente, los ejemplos presentados eran casos químicamente puros, por
decirlo así, de los tres tipos básicos de comunicación. La triple división propuesta es
aclaradora y muy valiosa, pero no se la puede aplicar mecánicamente porque casi toda
comunicación ordinaria probablemente ejemplifique, en mayor o menor medida, los tres
usos del lenguaje. Así, un poema, que es fundamentalmente un tipo de discurso expresivo,
puede tener una moraleja y por lo tanto ser también requerimiento al lector (o al oyente)
para que observe un cierto tipo de vida, y puede también contener cierta cantidad de
información. Por otra parte, si bien el sermón es de carácter predominantemente directivo,
ya que trata de provocar determinadas acciones por parte de los miembros de la
congregación (por ejemplo, que abandonen sus malas costumbres o que contribuyan con
dinero al sostén de la iglesia), también puede manifestar y despertar sentimientos,
cumpliendo así una función expresiva, o incluir alguna información al comunicar ciertos
hechos. Un tratado científico, que esencialmente informativo, puede revelar algo del propio
entusiasmo del autor, con lo cual desempeña una función expresiva, y puede también, al
menos implícitamente, cumplir alguna que otra función directiva, al invitar quizá al lector a
que verifique independientemente la conclusión del autor. La mayoría de los usos del
lenguaje son mixtos.

Falacias de lenguaje.

Falacias no formales:

Clasificación de las falacias

Aunque la mayoría de los textos de lógica contienen un examen de las falacias, su manera
de tratarlas no es en todas la misma. No hay ninguna clasificación de las falacias
universalmente aceptada. No hay que sorprenderse ante esta situación, pues dijo
acertadamente De Morgan, uno de los primeros lógicos modernos: “No hay nada similar a




                                             23
una clasificación de las maneras en que los hombres pueden llegar a un error, y cabe dudar
de que puede haber alguna”.

Augustus De Morgan (1806 - 1871) fue un matemático y lógico inglés nacido en la India. Profesor
de matemáticas en el Colegio Universitario de Londres entre 1828 y 1866; primer presidente de la
Sociedad de Matemáticas de Londres. De Morgan se interesó especialmente por el álgebra. Fue
tutor de Ada Lovelace. Escribió varias obras de lógica en las que se encuentra la idea de aplicar en
esta esfera los métodos matemáticos, así como los primeros resultados de tal aplicación. En la
moderna lógica matemática, llevan el nombre de De Morgan las siguientes leyes fundamentales del
álgebra de la lógica: «la negación de la conjunción es equivalente a la disyunción de las negaciones»;
«la negación de la disyunción es equivalente a la conjunción de las negaciones».

Se usa la palabra falacia de varias maneras. Un uso perfectamente correcto de la palabra es
el que se le da para designar cualquier idea equivocada o creencia falsa, como la “falacia” de
creer que todos los hombres son honestos. Pero los lógicos usan el término en el sentido
más reducido y más técnico de error en el razonamiento o la argumentación. Una falacia es
un tipo de argumentación incorrecta. Puesto que es un tipo de razonamiento incorrecto,
podemos decir de dos razonamientos diferentes que contienen o cometen la misma falacia.
Algunos argumentos son tan obviamente incorrectos que no engañan a nadie. En el estudio
de la lógica se acostumbra reservar el nombre de “falacia” a aquellos razonamientos que,
aunque incorrectos, son psicológicamente persuasivos. Por tanto definimos falacia como
una forma de razonamiento que parece correcta, pero resulta no serlo cuando se la analiza
cuidadosamente. El estudio de estos razonamientos es provechoso, pues la familiaridad con
ellos y su comprensión impedirán que seamos engañados por ellos. Estar prevenidos es
estar armados de antemano.

Falacias no formales. Se dividen en falacias de atinencia y ambigüedad.

Falacias de atinencia.

La característica común a todos los razonamientos que cometen falacias de atinencia es que
sus premisas carecen de atinencia lógica con respecto a sus conclusiones y, por ende, son
incapaces de establecer su verdad. La atinencia aquí es lógica y no psicológica,
naturalmente, pues si no hubiera algún tipo de conexión psicológica, carecería de efecto
persuasivo o de corrección aparente.

1. Argumentum ad baculum (apelación a la fuerza) es la falacia que se comete cuando se
apela a la fuerza, o a la amenaza de fuerza, para provocar la aceptación de una conclusión.

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Usualmente sólo se recurre a ella cuando fracasan las pruebas o argumentos racionales.
Resumiendo “La fuerza hace el derecho”. El uso y la amenaza de los métodos de “mano
fuerte” para doblegar a los opositores políticos suministra ejemplos contemporáneos de
esta falacia. La apelación a métodos no racionales de intimidación puede ser, naturalmente,
más sutil que el uso abierto o la amenaza de campos de concentración o grupos de choque.

El cabildero de un partido político usa el argumento ad baculum cuando recuerda a un
representante que él (el cabildero) cuenta con tantos miles de votantes en el distrito
electoral del representante, o tantos contribuyentes potenciales para la campaña de fondos.
Lógicamente, estas consideraciones no tienen nada que ver con los méritos de la legislación
cuya aprobación trata de lograr, pero, desdichadamente, pueden ser muy persuasivas.

En escala internacional, el argumentum ad baculum significa la guerra o la amenaza de guerra.
Un ejemplo divertido, aunque también aterrorizador, de razonamiento ad baculum en el
ámbito internacional es el que menciona Harry Hopkins en su relato sobre la reunión de los
“Tres grandes” en Yalta, al fin de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que Churchill
informó a los demás que el Papa sugería seguir tal o cual curso de acción. Se afirma que
Stalin manifestó su desacuerdo preguntando: “¿Y cuántas divisiones dice usted que tiene el
Papa para el combate?”

2. Argumentum ad huminem (ofensivo). La expresión significa literalmente “argumento
dirigido contra el hombre”. Se la comete, en vez de tratar de refutar la verdad de lo que se
afirma, se ataca al hombre que hace la afirmación. Así, por ejemplo, podría argüirse que la
filosofía de Bacon es indigna de confianza porque éste fue desposeído de su cargo de
canciller por deshonestidad. Este argumento es falaz, porque el carácter personal de un
hombre carece de importancia lógica para determinar la verdad o falsedad de lo que dice o
la corrección o incorrección de su razonamiento. Argüir que una proposición es mala o una
afirmación falsa porque es propuesta o afirmada por los comunistas (o por hippies,
ingenuos, pillastres o extremistas) es razonar falazmente y hacerse culpable de sostener un
argumentum ad huminem (ofensivo). Se dice a veces que este tipo de razonamiento comete
la “falacia genética”, por razones obvias.

El ejemplo clásico de esta falacia se relaciona con el procedimiento judicial británico. En
Gran Bretaña la práctica de la profesión se divide entre los procuradores, que preparan los
casos para el juicio, y los abogados, que arguyen y hacen los alegatos ante la Corte. De
ordinario su cooperación es admirable, pero a veces deja mucho que desear. En una


                                             25
ocasión, el abogado ignoraba el caso completamente hasta el día en que debía ser
  presentado a la Corte, y dependía el procurador para la investigación del caso del
  demandado y la preparación del alegato. Llegó a la Corte justo un momento antes de que
  comenzara el juicio y el procurador le alcanzó su resumen. Sorprendido por su delgadez,
  ojeó en su interior para encontrar escrito lo siguiente: “No hay defensa; ataque al abogado
  del demandante”.

3. Argumentum ad hominem (circunstancial) corresponde a la relación entre las creencias
  de una persona y las circunstancias que lo rodea. En una discusión entre dos personas, una
  de ellas puede ignorar la cuestión relativa a la verdad o falsedad de sus propias afirmaciones
  y tratar de probar, en cambio, que su antagonista debe aceptarlas debido a especiales
  circunstancias en las que éste puede hallarse. Así, por ejemplo, si uno de los contendientes
  es un sacerdote, el otro puede argüir que debe aceptar una determinada aserción porque su
  negación es incompatible con las escrituras. Esto no es demostrar su verdad, sino urgir su
  aceptación por ese individuo particular debido a las circunstancias en que se halla, en este
  caso su filiación religiosa.

  El ejemplo clásico de esta falacia es la réplica del cazador al que se acusa de barbarie por
  sacrificar animales inofensivos para su propia diversión. Su réplica consiste en preguntar a
  su crítico: “¿Por qué se alimenta usted con la carne del ganado inocente?” el deportista se
  hace culpable aquí de un argumentum ad hominem, porque no trata de demostrar que es
  correcto sacrificar vidas de animales para el placer de los humanos, sino simplemente que
  su crítico no puede reprochárselo debido a ciertas circunstancias especiales en las que
  puede encontrarse, en este caso el no ser vegetariano.

4. Argumentum ad ignorantiam (argumento por ignorancia) podemos ejemplificar la
  falacia del argumentum ad ignorantiam con el razonamiento de que debe de haber
  fantasmas porque nadie ha podido demostrar nunca que no los hay. Se comete esta falacia
  cuando se sostiene que una proposición es verdadera simplemente sobre la base de que no
  se ha demostrado su verdad. Ahora bien, es evidente que nuestra ignorancia para demostrar
  o refutar una proposición no basta para establecer su verdad o su falsedad. Esta falacia
  suele cometerse con mucha frecuencia en temas relativos a los fenómenos extrasensoriales,
  la telepatía, etcétera, donde no hay pruebas claras en pro o en contra.

  Aunque este modo de razonamiento es falaz en la mayoría de los contextos, cabe señalar
  que existe un contexto especial en el cual no lo es, a saber, la Corte de Justicia. En efecto,


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en una Corte de justicia el principio rector es suponer la inocencia de una persona hasta
  tanto no se demuestre su culpabilidad. La defensa puede sostener legítimamente que si el
  acusador no ha demostrado la culpabilidad, debe dictarse un veredicto de inocencia. Pero,
  dado que esta posición se basa en el particular principio legal mencionado, es totalmente
  compatible con el hecho de que el argumentum ad ignorantiam constituye una falacia en
  todos los otros contextos.

5. Argumentum ad misericordiam (llamado a la piedad) es la falacia que se comete
  cuando se apela a la piedad para conseguir que se acepte una determinada conclusión. Se
  encuentra con frecuencia este tipo de argumentación en los tribunales de justicia, cuando
  un abogado defensor deja de lado los hechos que atañen al caso y trata de lograr la
  absolución de su cliente despertando piedad en los miembros del jurado.

  Un ejemplo más antiguo y considerablemente más sutil de argumentum ad misericordiam
  se encuentra en la Apología de Platón, que pretende ser un relato de la defensa que hizo
  Sócrates de sí mismo durante su juicio.

  “Quizá haya alguno entre vosotros que pueda experimentar resentimiento hacia mí al recordar que
  él mismo, en una ocasión similar y hasta, quizá, menos grave, rogó y suplicó a los jueces con
  muchas lágrimas y llevó ante el tribunal a sus hijos, para mover a compasión, junto con toda un
  hueste de sus parientes y amigos; yo, en cambio aunque corra peligro mi vida, no haré nada de esto.
  El contraste puede aparecer en su mente, predisponerlo en contra de mí e instarlo a depositar su
  voto con ira, debido a su disgusto conmigo por esta causa. Si hay alguna persona así entre vosotros
  – observad que no afirmo que la haya- podría responderle razonablemente de esta manera: “Claro
  amigo, yo soy un hombre, y como los otros hombres, una criatura de carne y sangre, y no de
  madera o piedra como dice Homero; y tengo también familia, sí, y tres hijos, ¡oh atenienses!, tres en
  número, uno casi un hombre y dos aún pequeños; sin embargo, no traeré a ninguno de ellos ante
  vosotros para que os pida mi absolución”.

6. Argumetum ad populum: se define a veces como la falacia que se comete al dirigir un
  llamado emocional “al pueblo” o “a la galería” con el fin de ganar su asentimiento para una
  conclusión que no está sustentada en pruebas. Pero esta definición es tan amplia que
  incluye las falacias ad misericordiam, ad hominem ofensiva y muchas de las otras falacias de
  atinencia. Podemos definir de manera más circunscrita la falacia de argumentum ad
  populum como el intento de ganar el asentimiento popular para una conclusión
  despertando las pasiones y el entusiasmo de la multitud. Es un recurso favorito del
  propagandista, del demagogo y del que pasa avisos. Enfrentando con la tarea de movilizar


                                                   27
los sentimientos del público a favor o en contra de una medida determinada, el
  propagandista evitará el laborioso proceso de reunir y presentar pruebas y argumentos
  racionales y recurrirá a los métodos más breves del argumetum ad populum.

  Debemos al vendedor ambulante, al artista de variedades y al anunciador del siglo XXI el
  ver elevado el argumetum ad populum casi a la categoría de un arte refinado. En este
  campo se hace toda clase de intentos para asociar los productos que se anuncian con
  objetos hacia los cuales se supone que experimentamos una fuerte aprobación. Comer una
  cierta marca de cereales elaborados es proclamado un deber patriótico. Bañarse con un
  jabón de cierta marca e descrito como una experiencia estremecedora.

  Las mujeres son todas esbeltas y hermosas, y se las presenta o muy vestidas, o apenas
  vestidas. Ya está usted interesado en el transporte económico o en el de gran velocidad,
  todo fabricante de automóviles le asegurará que su producto es el “mejor”, y “demostrará”
  su afirmación exhibiendo su modelo de automóvil rodeado de hermosas jóvenes en traje de
  baño.

7. Argumentum ad verecundiam (apelación a la autoridad) es el sentimiento de respeto
  que siente la gente por las personas famosas, para ganar asentimiento a una conclusión.
  Este argumento no siempre es estrictamente falaz, pues la referencia a una reconocida
  autoridad en el campo especial de su competencia puede dar mayor peso a una opinión y
  constituir un factor de importancia. Si varios legos discuten acerca de algún problema de la
  ciencia física y uno de ellos apela al testimonio de Einstein sobre la cuestión, este
  testimonio es sumamente importante. Aunque no demuestra lo que se sostiene, tiende
  indudablemente a confirmarlo. Sin embargo, esto es muy relativo, pues si en vez de legos
  son expertos los que discuten acerca de un problema que está dentro del campo de su
  especialidad, sólo deben apelar a los hechos y a la razón, y toda apelación a la autoridad de
  otro experto carecería completamente de valor como prueba.

  Pero, cuando se apela a una autoridad en cuestiones que están fuera del ámbito de su
  especialidad, se comete la falacia del argumentum ad verecundiam. Si en una discusión
  sobre religión uno de los antagonistas apela a las opiniones de Darwin, una gran autoridad
  en biología, esa apelación es falaz. De igual modo, apelar a las opiniones de un gran físico
  como Einstein para dirimir una discusión sobre política o economía sería también falaz.
  Podría sostenerse que una persona lo suficientemente brillante como para alcanzar la
  categoría de una autoridad en campos complejos y difíciles como la biología o la física,


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debe también tener opiniones correctas en otros campos que están fuera de su especialidad.
   Pero la debilidad de este argumento se hace obvia cuando pensamos que, en estos tiempos
   de extrema especialización, obtener un conocimiento completo en un campo requiere tanta
   concentración que restringe las posibilidades de adquirir en otros un conocimiento
   autorizado.

   Los “testimonios” de los anunciadores son ejemplos frecuentes de esta falacia. Se nos insta
   a fumar ésta o aquella marca de cigarrillos porque un campeón de natación o un as del
   fútbol afirman su superioridad.

8. Accidente. La falacia de accidente consiste en aplicar una regla general a un caso particular
   cuyas circunstancias “accidentales” hacen inaplicable la regla. Por ejemplo, Platón, en la
   República, encuentra una excepción a la regla general de que uno debe pagar sus deudas:
   “Supongamos que un amigo, cuando está en su sano juicio, me ha entregado armas para
   que se las tenga, y me las pide cuando no está en su sano juicio; ¿debo devolvérselas? Nadie
   diría que debo hacerlo o que yo obraría bien al hacerlo…” lo que es verdad “en general”,
   puede no serlo universalmente y sin reservas, porque las circunstancias modifican los casos.
   Muchas generalizaciones de las que se sabe o se sospecha que tienen excepciones son
   formuladas sin reserva, o bien porque no se conocen las condiciones exactas que restringen
   su aplicabilidad o bien porque las circunstancias accidentales que las hacen inaplicables
   surgen tan raramente que son prácticamente despreciables. Cuando se apela a tal
   generalización al argüir acerca de un caso particular cuyas circunstancias accidentales
   impiden la aplicación de la proposición general, se dice que el razonamiento comete la
   falacia de accidente.

9. La causa falsa. La falacia que llamamos de la “causa falsa” ha sido analizada de diversas
   maneras en el pasado y ha recibido distintos nombres latinos, tales como non causa pro
   causa y post hoc ergo propter hoc. El primero de éstos es más general e indica el error de
   tomar como causa de un efecto algo que no es su causa real. El segundo designa la
   inferencia de que un acontecimiento es la cusa de otro simplemente sobre la base de que el
   primero es anterior al segundo. Consideraremos todo razonamiento que trata de establecer
   una conexión causal erróneamente como un ejemplo de falacia de la cusa falsa.

   Nadie se llamaría engaño con respecto a este argumento; sin embargo mucha gente cree en
   testimonios sobre remedios, según los cuales el señor X sufría de un fuerte resfrío, bebió




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tres frascos de una cocción a base de una hierba “secreta”, ¡y en dos semanas se curó del
   resfrío!

10. La pregunta compleja. Todos sabemos que es un poco “cómico” hacer preguntas como:
   “¿Ha abandonado usted sus malos hábitos?”, o “¿Ha dejado usted de pegarle a su mujer?”
   No son preguntas simples, a las que sea posible responder con un directo “sí” o “no”. Las
   preguntas de este tipo suponen que se ha dado ya una respuesta definida a una pregunta
   anterior, que ni siquiera ha sido formulada. Así, la primera, supone que se ha respondido
   “sí” a la pregunta no formulada: “¿Tenía usted anteriormente malos hábitos?”; y la segunda
   supone una respuesta afirmativa a la siguiente pregunta, tampoco formulada: “¿Ha usted
   pegado alguna vez a su mujer?” En ambos casos, si se contesta con un simple “sí” o “no” a
   la pregunta “tramposa”, ello tiene el efecto de ratificar o confirmar la respuesta implícita a
   la pregunta no formulada. Una pregunta de este tipo no admite un simple “sí” o “no”
   como respuesta, porque no es una pregunta simple o única, sino una pregunta compleja, en
   la cual hay varias preguntas entrelazadas.

   En un interrogatorio, un abogado puede plantear preguntas complejas a un testigo para
   confundirlo o, inclusive, para acusarlo. Puede preguntar: “¿Dónde ocultó las pruebas?”,
   “¿Qué hizo con el dinero que robó?”, etcétera.

   Falacias de ambigüedad.

   Las falacias no formales que pasamos a considerar han recibido tradicionalmente el nombre
   de “falacias de ambigüedad” o “falacias de claridad”. Aparecen en razonamientos cuya
   formulación contiene palabras o frases ambiguas, cuyos significados oscilan y cambian de
   manera más o menos sutil en el curso del razonamiento y, por consiguiente, lo hacen falaz.

1. El equívoco. La mayoría de las palabras tiene más de un significado literal; por ejemplo, la
   palabra “pico” puede designar una herramienta o la boca de un ave. Hay un tipo particular
   de equívoco que merece mención especial. Se relaciona con los términos “relativos”, que
   tienen diferentes significados en contextos diferentes. Por ejemplo, la palabra “alto” es una
   palabra relativa; un hombre alto y un edificio alto están en categorías completamente
   distintas. Un hombre alto es el que es más alto que la mayoría de los hombres; un edificio
   alto es el que es más alto que la mayoría de los edificios. Ciertas formas de razonamiento
   que son válidas para términos no relativos, pierde su validez cuando se sustituyen estos por
   términos relativos.



                                                30
2. La anfibología. La falacia de anfibología aparece cuando se argumenta a partir de premisas
  cuya formulación es ambigua debido a su estructura gramatical. Un enunciado es
  anfibológico cuando su significado es confuso debido a la manera descuidada o torpe en
  que sus palabras están combinadas. Un enunciado anfibológico puede ser verdadero en una
  interpretación y falso en otra. Cuando se lo firma como premisa en la interpretación que lo
  hace verdadero y se extrae de él una conclusión basada en la interpretación que lo hace
  falso, entonces se comete la falacia de anfibología.

  El ejemplo clásico de anfibología se relaciona con Creso y el oráculo de Delfos. Las
  expresiones anfibológicas constituían, como es natural, el principal artículo que se expendía
  en los oráculos de la antigüedad. Creso, rey de Lidia, planeaba una guerra contra el reino de
  Persia. Como era un hombre prudente, no quería arriesgarse a emprender una guerra sin
  tener la seguridad de ganarla. Al consultar al oráculo de Delfos sobre la cuestión, recibió la
  siguiente respuesta: “Si Creso emprende la guerra contra Persia, destruirá un reino
  poderoso”. Encantado con esta predicción, de la que infirió que destruiría al poderoso
  reino de Persia, Creso inició la guerra y fue rápidamente derrotado por Ciro, rey de los
  persas. Como éste le perdonó la vida, Creso después escribió al oráculo una carta en la que
  se quejaba amargamente. Los sacerdotes de Delfos respondieron que el oráculo había
  hecho una predicción correcta. Al desencadenar la guerra, Creso destruyó un poderoso
  reino: ¡el suyo propio!

  Las anfibologías son realmente premisas peligrosas. Pero raramente se los encuentra en
  discusiones serias.

3. El énfasis. Como en el caso de todas las falacias de ambigüedad, se comete la del énfasis
  en un razonamiento cuya naturaleza engañosa y carente de validez depende de un cambio o
  una alteración en el significado. La manera en que los significados cambian en la falacia del
  énfasis depende de las partes de él que se recalquen o destaquen. Es indudable que algunos
  enunciados adquieren significados completamente diferentes según las diferentes palabras
  que se subrayan. Considérese, por ejemplo, los diferentes significados que resultan de la
  siguiente prohibición, según cuales sean las palabras en bastardilla que se destaquen.

                            No debemos hablar mal de nuestros amigos.

  Cuando se la lee sin ningún énfasis indebido, la prohibición es perfectamente correcta. Pero
  si se extrae la conclusión de que podemos sentirnos libres de hablar mal de cualquiera que
  no sea nuestro amigo, entonces esta conclusión deriva de la premisa solamente si ésta tiene

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el significado que adquiere cuando se subrayan las dos últimas palabras. Pero, en este caso,
ya no es aceptable como ley moral, tiene un significado diferente y es, de hecho, una
premisa diferente. Este razonamiento sería entonces un ejemplo de falacia del énfasis.

Una frase que es literalmente verdadera pero carece totalmente de interés si se la lee o
escribe “normalmente”, puede despertar gran expectativa cuando se destacan de cierta
manera algunas de sus partes. Pero al destacar estas partes puede cambiar su significado y
ya no ser verdadera. De este modo, se sacrifica la verdad al sensacionalismo por medio de
la inferencia falaz que se produce al destacar (tipográficamente) la mitad de una frase más
que la otra mitad. Esta técnica constituye una actitud deliberada de ciertos periódicos
sensacionalistas para atraer la atención mediante sus títulos. Estos periódicos, por ejemplo,
pueden poner en grandes títulos las palabras

                             REVOLUCIÓN EN FRANCIA

Y luego, abajo, en tipo de imprenta mucho menor y menos prominente, pueden
encontrarse las palabras “temen las autoridades”. La frase completa “(Una) revolución en
Francia temen las autoridades” puede ser absolutamente verdadera, pero la forma en que se
destaca una parte de ella en el periódico la convierte en una afirmación muy impresionante,
aunque totalmente falsa. En muchos anuncios de propaganda se encuentra el mismo
énfasis engañoso.




                                               32
LÓGICA DIALÉCTICA

La dialéctica y la lógica formal. Federico Engels escribía: desde el momento en que se
presenta a cada ciencia la exigencia de ponerse en claro acerca de su posición en la
conexión total de las cosas y del conocimiento de las cosas, se hace precisamente superflua
toda ciencia de la conexión total.

Como el pensamiento es estudiado por la lógica formal y por la dialéctica, cabe hacer la
siguiente pregunta: ¿en qué relación se encuentra la lógica formal y la dialéctica?, ¿qué
aspectos del pensamiento estudia la lógica formal y cuáles la dialéctica?, ¿qué diferencias
existen en el método de estudio del pensamiento de la dialéctica y el de la lógica formal?

Todos esos problemas han de ser resueltos para llegar a comprender la esencia de la
dialéctica y su importancia para el progreso del pensamiento científico. El pensamiento no
sólo lo estudia la lógica, sino también otras ciencias, por ejemplo, la psicología. La
psicología estudia la actividad mental del individuo en dependencia de las condiciones en
que ésta se verifica; la misión de la psicología es poner al descubierto las leyes que regulan
el proceso del pensamiento que conduce a determinados resultados cognoscitivos. La
lógica convierte la investigación de esos resultados cognoscitivos en su objeto; no estudia
las leyes que rigen el proceso del pensamiento en el individuo, sino las leyes que permiten a
la mente aprehender la verdad. Lenin escribía: “No es la psicología, no es la fenomenología
del espíritu, sino la lógica la que estudia los problemas de la verdad”. Eso no significa, claro
está, que a la psicología no le interese, en general, conocer los resultados cognoscitivos a
que aboca el proceso del pensamiento: si son verdaderos o falsos. Sin embargo, el
problema de la veracidad del pensamiento no constituye un objeto especial de la psicología.

La veracidad del pensamiento es objeto de investigación tanto de la lógica dialéctica como
de la lógica formal. Mas esta última no estudia más que un aspecto, una faceta necesaria
para la obtención de la verdad, a saber: las formas en que un juicio se deduce de otros.

En la precisión del objeto y del contenido de la lógica dialéctica se parte de la tesis de los
clásicos del marxismo-leninismo que han criticado la lógica formal en su aspecto clásico
tradicional. Han señalado que la lógica formal como método de conocimiento es limitado y
constituye, en comparación con la dialéctica, una etapa inferior. La dialéctica materialista,
como ciencia, está llamada, primero, a descubrir las leyes más generales de desarrollo del
mundo objetivo, y, segundo, poner de manifiesto su importancia como leyes del



                                              33
pensamiento, sus funciones en el avance del pensamiento. En este último caso, la dialéctica
cumple funciones de lógica y se convierte en lógica dialéctica.

La lógica dialéctica integra el contenido de la concepción marxista del mundo; su misión
radica en crear una teoría filosófica de las leyes y formas del pensamiento, en consecuencia
con el nivel moderno del conocimiento científico.

La dialéctica, como ciencia, estudia tanto la dialéctica objetiva como la subjetiva; cuando
investiga las leyes de la dialéctica desde su ángulo subjetivo (como leyes del pensamiento)
actúa como lógica dialéctica. Por ello, todas las leyes de la dialéctica son, al mismo tiempo,
leyes de la lógica dialéctica. La lógica dialéctica, aplicando las leyes de la dialéctica al estudio
del pensamiento y sus formas, nos muestra por qué vías y en qué formas capta nuestro
intelecto la verdad objetiva. La doctrina de la verdad y de las vías de su consecución
constituye el problema fundamental de la lógica dialéctica. Como ciencia de la verdad, la
lógica dialéctica revela, ante todo, el contenido del método filosófico de conocimiento de la
verdad, sus exigencias fundamentales referentes al modo de cómo ha de enfocar el hombre
los fenómenos del mundo objetivo para que los resultados del conocimiento sean un
reflejo profundo y completo de la esencia del objeto en el pensamiento. Basándose en el
conocimiento de las leyes más generales del desarrollo de los fenómenos, la lógica dialéctica
estructura las tesis metodológicas que constituyen el punto de partida en el estudio de
cualquier objeto, descubre el funcionamiento de las leyes de la dialéctica en el conocimiento
de la verdad.

Las leyes de la dialéctica reflejan el mundo objetivo, el devenir de sus fenómenos; el
hombre que conoce la importancia de estos fenómenos, los utiliza en sus conocimientos
ulteriores y en la trasformación de la realidad. La misión de la lógica dialéctica consiste en
mostrar el funcionamiento de las leyes de la dialéctica en el proceso de la aprehensión de la
verdad objetiva.

Lenin formuló del siguiente modo las exigencias fundamentales de la lógica dialéctica al
estudiar el objeto: “para conocer efectivamente un objeto es preciso abarcar y estudiar
todas sus facetas, todos sus vínculos y sus eslabones intermedios. No llegaremos jamás a
conocerlo de una manera completa, pero esta exigencia de universalidad nos pondrá al
abrigo de los errores y del dogmatismo. La lógica dialéctica enseña que la verdad es siempre
concreta.




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La dialéctica como sistema lógico. En la filosofía neopositivista moderna se llega a decir
que, en general, les ha llegado el fin a todos los sistemas filosóficos. A primera vista, la
crítica positivista de los sistemas filosóficos parece verosímil, puesto que va dirigida contra
el romanticismo en la filosofía, las especulaciones filosóficas y las creaciones de sistemas,
pero en la realidad ataca a la filosofía como concepción total del mundo, como una rama
independiente del conocimiento científico. El marxismo enfoca y critica los sistemas
filosóficos del pasado por sus objetivos, tareas y contenido, de un modo radicalmente
distinto que los positivistas.

Los fundadores del marxismo-leninismo han criticado los sistemas filosóficos que
pretendían dar una solución definitiva a todas las cuestiones. Engels, criticando el sistema
filosófico hegeliano, escribía: “… Hegel veíase coaccionado por la necesidad de construir
un sistema, y un sistema filosófico tiene que tener siempre, según las exigencias
tradicionales, su remate en un tipo cualquiera de verdad absoluta.

El materialismo dialectico es, por su estructura, una concepción del mundo y un método,
por lo cual no puede ser un sistema. Si la filosofía es un sistema, deja al margen tanto la
concepción materialista del mundo, como el método dialectico. Todo sistema filosófico es
un sistema de categorías, en el cual estas últimas, situadas de una manera determinada, se
deducen unas de otras. En este caso, y lo mismo que ocurrió con Hegel, la filosofía se
convierte en lógica y, por consiguiente, deja de ser una concepción del mundo y un
método; su materialismo desaparece.

Toda tentativa de construir un sistema lleva al esquematismo, a la pretensión de poseer la
verdad absoluta en última instancia.

Conciencia social

Un acercamiento a la conciencia desde un punto de vista científico “forma suprema del
reflejo de la realidad objetiva, privativa del hombre1”. Los hombres en su actividad se guían
por determinadas ideas, motivos, impulsos, se plantean tales o cuales fines y tareas,
elaboran los correspondientes medios para su logro y realización y despliegan la necesaria
actividad. Burlatski (1982:135) “El grado de actividad de la conciencia social posee una
importancia muy especial en la lucha revolucionaria de los trabajadores, por cuanto las
masas laboriosas en forma consciente y definida actúan para transformar las relaciones


1   ROSENTAL, M. M. Ob. cit., pág. 107.

                                              35
económicas, sociales, políticas y otras, con el fin de edificar una nueva sociedad que
responda a sus intereses”.

Esencia y estructura de la conciencia social

La conciencia social, por su parte, puede definirse como el conocimiento que una persona
tiene sobre el estado de los demás integrantes de su comunidad. El individuo con
conciencia social es, justamente, consiente de cómo el entorno puede favorecer o
perjudicar el desarrollo de las personas. La conciencia social supone que el hombre
entiende las necesidades del prójimo y pretende cooperar a través de distintos mecanismos
sociales.

Burlatski (1982:135) “La conciencia surge, se forma y se desarrolla solo en la sociedad y
gracias a la sociedad. La conciencia del hombre no puede formarse al margen de la
sociedad, sin su permanente influjo. La conciencia es por esencia un producto social. La
conciencia de cada hombre en mayor o menor grado asimila todo aquello que ha sido
creada por la sociedad humana”.

Al mismo tiempo cada hombre por separado percibe cualquier acontecimiento del ser
social a través del prisma de su conciencia individual. Cada individuo interpreta el
acontecimiento concreto de acuerdo al nivel de su instrucción, su edad, su experiencia de la
vida personal, las condiciones de vida y lo valora de acuerdo a cuánto y en qué medida el
acontecimiento dado afecta su vida personal. El hombre refleja no solamente el mundo
exterior objetivo, sino que a su vez, refleja su mundo interior espiritual, toma conocimiento
de sí mismo como sujeto, diferenciándose idealmente del medio circundante, se percibe
como un ser pensante.

Niveles de la conciencia social

Dentro de los niveles de conciencia social está fuertemente remarcado con la psicología
social que es parte de nuestra formación de la conciencia. Burlatski (1982:141) “Los
acontecimientos, hechos, fenómenos y las condiciones directas externas en la vida de los
hombres re reflejan en los sentidos, experiencias, reacciones psíquicas, estados de ánimo de
las clases sociales, de los grupos y capas sociales y se afirman en costumbres, tradiciones,
hábitos. Este nivel de conciencia social se denomina psicología social”.




                                             36
La psicología social y la ideología están estrechamente entrelazadas, poseen su estructura
interna y sus diversos grados de profundidad al reflejar el ser social.

Burlatski (1982:141) “La ideología es un sistema teóricamente fundamentada de
concepciones e ideas en las que se toma conciencia y se valoran las relaciones de los
hombres respecto de la realidad, las relaciones entre las clases, entre una clase dada y la
sociedad en su totalidad”. En la sociedad de clases la ideología siempre es clasista. La
misma representa la conciencia de clase, que refleja la posición social de determinadas
clases y que contribuye a la plasmación de sus más profundos intereses y tareas.

En realidad la lucha ideológica contemporánea es una lucha entre la ideología científica y la
no científica, entre la ideología que responde a las leyes objetivas del desarrollo social y
aquella que contradice tales leyes.

En la ideología se efectúa un complicado proceso creador, en el transcurso del cual se van
creando o destruyendo unas ideas, otras se reelaboran y se someten a crítica, y otras aún se
forman y perfeccionan.

Formas de la conciencia social

Las formas de la conciencia social son los elementos, las partes integrantes de la vida
espiritual de la sociedad, formas que reflejan por métodos específicos las diversas facetas y
procesos del ser social. “En consecuencia, un lugar especial en el sistema de las formas de
conciencia social es la sociedad de clases antagónicas, pertenece a la política y el derecho”2.

La política y la conciencia del derecho. La política es la forma de conciencia social, en
la cual se reflejan las relaciones entre las clases sociales, las naciones y otros grupos sociales,
respecto al Estado y el poder político en su conjunto. Lo más esencial en la política es el
poder estatal, la lucha por su conquista, por su preservación y utilización. Cualquier
actividad social en forma directa o indirecta está vinculada con las relaciones entre las clases
sociales. La conciencia política al igual que, en general, todas las formas de conciencia
social, posee diverso grado de profundidad en el reflejo de los procesos objetivos del ser
social. Por eso la conciencia política se manifiesta tanto en la psicología social, como en la
ideología.

La moral. La moral o moralidad es el conjunto de principios, normas, reglas y
concepciones históricamente cambiantes que guían las relaciones de los hombres en la

2   BURLATSKI, F. Materialismo Histórico, pág. 174.

                                                      37
sociedad, que determinan las relaciones de los hombres entre sí, la actitud hacia su clase y
otras clases sociales, hacia su patria, su pueblo, el Estado, etc. Al mismo tiempo es el
conjunto de exigencias que la sociedad, la clase social y el colectivo plantean a la persona,
desde el punto de vista de la justicia, humanismo, del bien y del mal.

La moral como forma de conciencia social es una de las más influyentes en la actividad y
vida del hombre y de la sociedad. Está estrechamente relacionada con la política y el
derecho, con las concepciones del mundo y el arte.

La ciencia. La ciencia como forma de conciencia social, constituye un sistema de
conocimientos del hombre sobre la naturaleza, representa el reflejo de las leyes del mundo
objetivo en forma de conceptos y símbolos, como también de sus sistemas (juicios,
conclusiones, teorías, hipótesis).

La ciencia influye sobre la dinámica social, porque la ciencia misma se desarrolla
ininterrumpidamente, realiza cada vez más nuevos y significativos descubrimientos desde el
punto de vista de sus posibles consecuencias sociales. El desarrollo de la ciencia tiene un
carácter complejo y contradictorio. Los nuevos conocimientos sobre el mundo se van
complementando y precisando, se niegan dialécticamente y en forma ininterrumpida se
renuevan.3

El arte. Un lugar especial en la estructura de la conciencia social lo ocupa el arte. Como
forma de la conciencia social, el arte, a diferencia de la filosofía y la ciencia que reflejan el
mundo en forma de leyes y conceptos, reflejan la realidad en la forma sensible concreta de
imágenes artísticas. En el arte encuentra su expresión más completa y concentrada la
asimilación estética del mundo por parte del hombre y sus necesidades de reproducir la
vida acorde a las leyes de la belleza. El arte es el conocimiento estético del mundo con el fin de
cambiar y perfeccionar la vida en concordancia con determinados ideales sociales.

El arte como objeto de percepción artística y estética abarca un amplio círculo de
cuestiones, ante todo relacionadas con el problema de la educación estética, con el
esclarecimiento del lugar y el papel del arte en la formación del hombre, que posee una
concepción del mundo progresista, con un fino gusto estético, elevada cultura de
sentimiento, riqueza emocional y una actitud creadora hacia la realidad. 4



3   Ibídem, pág. 160.
4   Ibídem, pág. 170.

                                               38
Filosofía. La filosofía como forma de conciencia social siempre concentra en sí la ciencia
sobre los principios generales del conocimiento y de la conciencia humana, del ser humano,
como también del lugar y el papel del propio hombre en la sociedad. La cuestión
fundamental de la filosofía consiste en la cuestión acerca de la relación del pensamiento y el
ser, que en esencia es la cuestión relativa al hombre, su lugar en el mundo, sobre la relación
del hombre con la realidad.

En cada etapa histórica la humanidad como si hiciera un resumen de su desarrollo espiritual
en las doctrinas filosóficas, toma conciencia de sí misma, esclarece la comprensión
alcanzada de su lugar en el mundo circundante, el camino histórico recorrido y las
tendencias del desarrollo sucesivo. Por eso podemos definir a la filosofía como la
autociencia históricamente determinada de la humanidad, como la toma de conciencias por
parte de la humanidad de su esencia, sus propósitos, tareas y posibilidades.

La religión. La religión es una de las más antiguas formas de conciencia social. El
concepto religión ha surgido en la antigüedad para significar la relación del hombre con Dios
y en general con el más allá. La conciencia religiosa representa una forma ilusoria de
vivencia de la relación del hombre con el mundo natural y de los hombres entre sí, su
representación ilusoria sobre la totalidad social. La religión incluye tres elementos: a) ideas
religiosas (mitos); b) sentimientos religiosos (emociones); c) actos religiosos (rituales y
cultos).

La creencia en el mundo sobrenatural y en las fuerzas del más allá, constituye el núcleo de
toda religión y su rasgo más importante e inalienable. En la conciencia religiosa el mundo
aparece duplicado; por encima de la realidad objetiva, se construye un mundo imaginario
extraterrenal, y el hombre es colocado en dependencia de las fuerzas extraterrenales.

Materialismo dialéctico

Concepción filosófica científica del mundo, una de las partes componentes del marxismo,
su base filosófica. Fue creado por Marx y Engels y ha sido objeto de ulterior estudio por
parte de Lenin y otros marxistas.




La materia y sus formas de existencia




                                              39
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  • 1. LA LÓGICA FORMAL Definición. Es la ciencia formal que estudia la validez de la inferencia. Es formal porque hace abstracción del contenido para ocuparse únicamente de su estructura o conexiones entre sus partes. Es el estudio de las diversas operaciones, leyes y principios de la validez de la inferencia. Historia de la lógica. El desarrollo de la lógica está íntimamente ligado al de la matemática. Podemos distinguir tres grandes etapas del desarrollo de la lógica: la antigua o clásica, la escolástica o medieval y la moderna. El iniciador de la lógica, en la etapa antigua, fue Aristóteles, quien elaboró la silogística y el planteamiento de la investigación según el método deductivo. En esta misma etapa, los estoicos (Los estoicos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad o ataraxia) se dedicaban a una lógica de proposiciones, precursora de la lógica proposicional actual. En la época medieval contribuyeron al desarrollo de la lógica los escolásticos (La escolástica (del latín scholasticus, y éste a su vez del griego σχολαστικός [aquel que pertenece a la escuela]), es el movimiento teológico y filosófico que intentó utilizar la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo. Dominó en las escuelas catedralicias y en los estudios generales que dieron lugar a las universidades medievales europeas, en especial entre mediados del siglo XI y mediados del XV.) Duns Escoto, Guilermo de Ockham, Alberto de Sajonia y Raimundo Llull. Juan Duns Scoto (1266-1308) fue un teólogo escocés perteneciente a la escolástica. Ingresó en la orden franciscana y estudió en Cambridge, Oxford y París; fue profesor en estas dos últimas universidades. La sutileza de sus análisis le valió el sobrenombre de "Doctor Sutil". Se le consideró santo y se le veneró sin mediar canonización. El 20 de marzo de 1993 el Papa Juan Pablo II confirmó su culto como beato. Entre sus obras destacan Ordinatio (Opus oxoniense) y Reportata parisiensa (Opus parisiense). Respecto a sus obras menores, la de mayor trascendencia es Tratado del primer principio. En ella, utilizando la aplicación de la lógica deductiva en el terreno metafísico, intenta demostrar la existencia de Dios y la de sus atributos fundamentales. Sus argumentos giran alrededor de las esencias, los inteligibles y el orden ontológico que se puede establecer entre ellos. Uno de los aspectos más interesantes es la agudeza con que demuestra que el 1
  • 2. Primer Principio (Primer Eficiente o Causa Incausada), por ser infinito, por su propia naturaleza, está dotado no sólo de inteligencia, sino también de voluntad. Con lo cual la Creación no es un acto de necesidad metafísica, sino de plena libertad divina. Guillermo de Ockham, (1280/1288 – 1349) fue un fraile franciscano y filósofo escolástico inglés, oriundo de Ockham, un pequeño pueblo de Surrey, cerca de East Horsley. Como franciscano, Guillermo estuvo dedicado a una vida de pobreza extrema. Occam murió a causa de la peste negra. Ockham ha sido llamado «el mayor nominalista que jamás vivió» y tanto él como Duns Scoto, su homólogo en el bando realista, han sido considerados por algunos como las dos «mentes especulativas más grandes de la edad media» entre los pensadores pertenecientes a la escuela franciscana. Por ello, se ha escrito que son “dos de los metafísicos más profundos que jamás vivieron”. En sus razonamientos hizo frecuente uso del principio de economía de entes, conocido en el ámbito cultural anglosajón como principio de parsimonia; por ello, aunque es muy anterior a él -ya lo utilizaban los antiguos griegos y aparece en el Organon aristotélico-, fue bautizado como “Navaja de Ockham”. Beato Raimundo Lulio (en catalán: Ramon Llull) (1232 - 1315), fue un laico próximo a los franciscanos (pudo haber pertenecido a la Orden Tercera de los frailes Menores), filósofo, poeta, místico, teólogo y misionero mallorquín del siglo XIII. Fue declarado beato y su fiesta se conmemora el 29 de marzo. Los estudiosos cristianos del siglo XIII celebraron el hallazgo de Lulio, a pesar de que pronto detectaron los problemas del razonamiento luliano. Si bien es cierto que normalmente ambas ciencias están de acuerdo —porque lo que es cierto en filosofía no puede ser falso para el teólogo— ambas llegan a la verdad por caminos diversos: la teología se apoya en la razón y la revelación divina, mientras que el filósofo está solo frente al problema, provisto únicamente de su propia razón. Los árabes fueron un paso más allá: criticaban a la Ars Magna expresando que, según ellos, lo que es falso en filosofía perfectamente puede ser verdadero en teología, porque nada es imposible para Dios y Él muy bien puede pasar por encima de las limitaciones de la ciencia. Este concepto se conoce como "Verdad de Doble Nivel". La lógica moderna, en la que destacan importantes lógicos, tiene sus antecedentes, entre otros, a Francisco Bacon (1561-1626), en cuyos trabajos reivindica la importancia del método inductivo dándole nuevos fundamentos (la inducción incompleta), en su obra 2
  • 3. Novum Organum. Se considera como precursor de la lógica moderna a Leibniz (1646- 1716), quien fue el primero en formular la idea de un cálculo lógico. Cabe mencionar también a Leonhard Euler (1707-1783), quien popularizo el uso de los diagramas circulares para análisis del silogismo. La lógica simbólica se inicia con el álgebra de la lógica de George Boole (1815-1864). John Venn (1834-1923) utilizó diagramas que se trasladan para el análisis de esta lógica. A fines del siglo XIX, la preocupación de los matemáticos estaba centrada en buscar en la lógica un fundamento para sus conceptos y procedimientos demostrativos. Los trabajos de Gottlob Frege (1848-1925) estuvieron entre ellos. Él aportó la distinción entre variables y constantes, el concepto de función lógica y el uso de los cuantificadores por lo cual se le considera padre de la lógica moderna. Su obra principal es conceptografía. En 1879, Frege publicó su revolucionaria obra titulada Conceptografía (Begriffsschrift), en la que sentó las bases de la lógica matemática moderna, iniciando una nueva era en esta disciplina que había permanecido prácticamente inalterada desde Aristóteles. Mediante la introducción de una nueva sintaxis, con la inclusión de los llamados cuantificadores («para todo» o «para al menos un»), permitió formalizar una enorme cantidad de nuevos argumentos. También fue el primero en distinguir la caracterización formal de las leyes lógicas de su contenido semántico. Giussepe Peano (1858-1925) creó un lenguaje simbólico para las demostraciones matemáticas: empleó puntos en lugar de los signos de agrupación y simbolizó los cuantificadores y otros signos, aportes que fueron acogidos posteriormente en principia mathematica, la obra de B. Russell y Alfred N. Whitehead. Ellos realizan la síntesis de toda la teoría de la inferencia y los tipos de inferencia empleados en la demostración de teoremas de la matemática anteriores en su obra conjunta Principia mathematica. David Hilbert (1862-1934), luego de analizar Principia mathematica y detectar algunos defectos en ella cometidos por Russell y Whitehead, debido a la falta de rigor en el lenguaje usado al estudiar la inferencia, creó un nuevo método, actualmente conocido como “metateoría” (Una metateoría es una teoría que se dedica al estudio de otra teoría o conjunto de teorías. En sentido general podría ser llamada teoría de las teorías. Si A es una teoría de B y B es en sí misma una teoría, entonces A es una metateoría. Sin embargo, una teoría general no puede ser una metateoría desde que no se dedica en particular a una o a un conjunto de teorías) o “metalenguaje”, el cual permite la elaboración rigurosa de los sistemas axiomáticos. 3
  • 4. También son importantes los trabajos de Emil Post, Kurt Godel, Alfred Tarski. Mención especial merece Ludwig Wittgenstein (1889-1951), quien redujo la lógica de predicados y la matemática al cálculo proposicional e introdujo el método de las tablas de verdad para la evaluación de los esquemas proposicionales. 1. Formas del pensamiento. Se conoce con las formas del pensamiento (del conocimiento) al sistema de abstracciones que reflejan adecuadamente la esencia del objeto del conocimiento (de la realidad natural o social o de la trayectoria evolutiva del propio pensamiento). La misión del pensamiento es reproducir el proceso histórico real en toda su objetividad, complejidad y contradicción. El medio de que se vale el pensamiento para cumplir su misión es lo lógico, que refleja lo histórico en forma teórica, es decir, reproduce la esencia del objeto y la historia de su desarrollo en un sistema de abstracciones. Lo histórico, con referencia a lo lógico, es lo primario; la lógica refleja los jalones fundamentales de la historia. La forma del pensamiento o forma lógica, puede definirse en pocas palabras como el modo de reflejar la realidad por medio de abstracciones. Toda forma lógica constituye un eslabón en la trayectoria del pensamiento hacia la verdad objetiva y en ella se expresan los resultados del pensar. En el proceso de la eterna e infinita aproximación del pensamiento al objeto se forman diversos puntos nodales; en ellos se reflejan los resultados del conocimiento del objeto. Las formas del pensamiento son estos peculiares puntos nodales donde los resultados de la actividad de abstracción del intelecto aparecen organizados de forma determinada, vinculados entre sí, y expresan el nivel del conocimiento alcanzado en el cambio de su ulterior progresión. Interrelación de las formas del pensamiento. La lógica ha determinado hace ya mucho tiempo, como fundamentales, las siguientes formas: concepto, juicio y razonamiento. A lo largo de toda la historia de la lógica, los investigadores centraron su atención en el estudio de las diferencias entre estas formas, de su lugar en la trayectoria del pensamiento hacia la verdad. Una forma del pensamiento se oponía con frecuencia a la otra, se aislaba, se consideraba como la principal, la primaria. Durante mucho tiempo se ha considerado en la lógica que el concepto antecede al juicio y al razonamiento, que le juicio es el vínculo de los conceptos y el razonamiento, el resultado de la suma, de la unión de los juicios. Esta concepción era muy grata a los racionalistas, sobre todo, ya que reconocían la existencia de 4
  • 5. ideas innatas y acabadas, anteriores a la experiencia e independientes de ella, en forma de conceptos, sencillísimos y primordiales, que constituyen la base de todo nuestro saber, de todos los juicios y razonamientos. 2. Formas del pensamiento jurídico. Concepto jurídico. El concepto jurídico permite reflejar en síntesis según el caso, las características tanto esenciales como secundarias de aquello que es objeto y sujeto, respectivamente, de la regulación jurídica, de la conducta objeto de la consecuencia jurídica, de las circunstancias objetivas y subjetivas de la regulación jurídica; e igualmente, permite reflejar la trayectoria histórico lógico del conocimiento jurídico, la clase de norma jurídica, la estructura interna del juicio jurídico, etc. Ejemplos: objeto de la regulación jurídica son: la vida, el honor, la soberanía, la función pública, la libertad, el predio urbano o rústico, propiedad intelectual, la salud, el bien mueble, el dinero, energía eléctrica, mineral, etc. Sujeto de la regulación jurídica son: obligado, facultado, Cooperativas, Estados, Universidad, partido político, Organización de los Estados Americanos, alimentistas, contratistas, Fiscal, Juez, Rector, alumnos, etc. Son conductas objeto de la regulación jurídica: pagar una deuda, omitir en auxiliar a una persona en estado de necesidad, acaparar alimentos, interponer una reclamación, formular una petición ante los Poderes Públicos, pagar tributo, de mandar, exigir libertad de expresión, expedir resolución, cumplir un contrato, desacatar a la autoridad, incumplir (ilegalmente) una resolución de la autoridad competente, etc. Circunstancias objetivas y subjetivas de la regulación jurídica son: término para formular una reclamación, calidad y cantidad de lo debido, edad o estado civil del sujeto de derecho, intención o negligencia previstas; estado de inconsciencia de la víctima, móvil de la conducta, lugar donde debe cumplirse la conducta obligada, distancia prevista para la ejecución u omisión de un comportamiento, etc. Trayectoria histórico-lógico del conocimiento jurídico: desentrañar la evolución del concepto de: derecho de propiedad, del concepto de libertad personal y libertades políticas, de Derechos Humanos, etc. Clase de norma jurídica: norma jurídica prohibitiva, obligatoria, permisiva, potestativa, de dispensa. Etc. Estructura interna del juicio jurídico: hipótesis jurídica, operador deóntico, consecuencia jurídica. 5
  • 6. 3. Clasificación de los conceptos jurídicos. 3.1. Concentos jurídicos según su extensión. Se entiende por extensión del concepto a las especies o clases del objeto del conocimiento que el concepto abarca y refleja lo esencial de él; o sea, es la cantidad, el volumen, de objetos que abarca. Un concepto sin extensión es tan imposible como un concepto sin contenido. A primera vista, puede parecer que existen conceptos carentes de extensión. Tal es, supongamos, el concepto “cuadrado redondo”. Es evidente que no existe ningún cuadrado que corresponda a este concepto, sin embargo, incluso en casos semejantes, hablando en rigor, el concepto no carece de extensión. Lo que ocurre es que la extensión será, como suele decirse, cero (o vacía). Desde el punto de vista cuantitativo (formal), tenemos: a. Concepto jurídico “universal”. Desde el punto de vista cuantitativo, es aquél que incluye y expresa a la totalidad de los componentes de los objetos y/o sujetos de una determinada regulación o relación jurídica, a la totalidad de actos o hechos jurídicos o antijurídicos en una determinada consideración, a la totalidad del tipo imputación jurídica o a la totalidad de las hipótesis jurídicas o a la totalidad de las consecuencias jurídicas, etc., tomando en cuenta en un determinado contexto. Ejemplos: todas las universidades del Perú, todos los alumnos universitarios, todos los contribuyentes de la región de Ayacucho. b. Concepto jurídico particular. Desde el punto de vista cuantitativo, es aquel que se refiere a una pluralidad que es menor que la totalidad y mayor que la unidad. Es identificable fácilmente debido al cuantificador que necesariamente se le antepone para designarlo, para expresarlo. Ejemplo: algunos obligados, ciertos inmuebles, unas cuantas sentencias, varios tratados internacionales, muchos de compra-venta, pocos Estados, algunas hipótesis jurídicas, etc. c. Concepto jurídico singular. Desde el punto de vista cuantitativo (formal), el concepto jurídico singular se refiere a un solo objeto del conocimiento jurídico (a un solo objeto de la regulación relación jurídica, a un solo sujeto de la regulación o de la relación jurídica, a un solo acto o hecho jurídico, a un una sola hipótesis jurídica, a una sola consecuencia jurídica o a un solo operador deóntico, etc.) 3.2. Lo singular, particular y universal desde el punto de vista cualitativo. La lógica dialéctica explica la clasificación entre lo singular, particular y universal, basándose en lo cualitativo y no en lo meramente cuantitativo; esto es, fundándose en lo esencial que refleja la forma del conocimiento. 6
  • 7. Lo singular refleja la etapa inicial del conocimiento de la esencia de algo. Concurren también a la formación de lo singular, el conocimiento de las notas, de los rasgos individuales y determinantes de la individualidad cualitativa del objeto del conocimiento, que, a su vez, lo perfila como distinto de los demás. Lo particular implica mayor grado de avance en el conocimiento de lo esencial del objeto. Es un nivel notable de avance del pensamiento en su trayectoria de penetración en la realidad y, por lo tanto, abarca también una mayor extensión de objetos conocidos. Lo universal significa el más alto nivel de conocimiento alcanzado sobre lo esencial del objeto. El conocimiento universal culmina en el descubrimiento de las leyes que regulan la existencia y el movimiento de la realidad. Lo universal resume el conocimiento de los rasgos cualitativos de los entes singulares que conforman esa totalidad. Singular (lo), lo particular, lo universal. Categorías filosóficas que expresan las distintas conexiones del mundo, así como los niveles alcanzados en su conocimiento. 3.3. Conceptos jurídicos relacionados por el contenido y por la extensión. Todo concepto tiene un contenido porque refleja algo; e igualmente tiene una extensión que consiste en que lo reflejado es considerado como solo o como único o como comprendiendo a varios o a todos o en vinculación con otros. Además, no se puede olvidar que por extensión se entiende también que algo ocupa un lugar, un espacio; pues, es inconcebible que algo pudiera tener lugar sin la forma especial que es una condición necesaria y real de todo “ser”. Los contenidos jurídicos no pueden ser ajenos a estas exigencias inexorables. También es verdad que todos los seres que existen en el universo están relacionados entre sí ya de manera directa o mediata, próxima o remota; sin embargo, esa relación se da sin perjuicio de la diversidad y de las diferencias. a. Conceptos jurídicos equivalentes. Son aquellos que tiene distintos significados por referirse cada uno a notas, cualidades, diferencias que posee un mismo objeto del conocimiento al que se refieren. Esto es, son conceptos que “poseen distintos significados pero tiene la misma extensión”. La causa de esta identidad radica en que todo objeto del conocimiento posee distintas cualidades y, por lo tanto, puede ser también mencionado, estudiado, etc., desde distintos puntos de vista. b. Conceptos jurídicos en relación de intersección. “el producto lógico”. Los conceptos jurídicos que se intersecan son aquellos cuyos contenidos 7
  • 8. (significados) resultan coincidentes en parte, comunes en parte; y, por tanto, sus extensiones también coinciden en parte. Está parte común se llama producto lógico. Ejemplo: conceptos abogado y Magistrado de Corte Superior, tiene de coincidencia parcial en cuanto y en tanto que, un abogado puede llegar a ser Vocal de Corte Superior y el Magistrado de Corte Superior para ser designado como tal requiere, entre otros requisitos, ser abogado; en este caso el producto lógico es abogado-magistrado de Corte Superior. c. Conceptos jurídicos en relación de subordinación e inclusión. Los conceptos jurídicos en relación de subordinación resultan de tener en cuenta que el concepto que sirve como punto de partida, en la relación dada, es de mayor grado de abstracción (refleja con mayor profundidad la esencia de la clase de objeto al que se refiere) por lo que contiene menos notas específicas y posee mayor extensión; mientras que el concepto subordinado, siendo de menor grado de abstracción que aquél pero reflejando también siempre la misma cualidad esencial, contiene menor extensión y posee notas especificas (propias), notas éstas que le permiten diferenciarse de los demás que, igualmente, se encuentran en la relación de subordinación con respecto al subordinante. Ejemplo: el concepto derecho de propiedad, que subordina a los conceptos de propiedad privada, propiedad pública, propiedad social, propiedad sobre inmuebles, etc. d. Conceptos jurídicos incompatibles. Son aquellos que tienen contenidos cuyas diferencias son tan relevantes que hacen imposible conciliar sus significados y extensión entre sí; de modo que, al pretender formar con ellos un concepto compuesto (complejo) se obtiene como resultado un contrasentido un absurdo. Lo que es incompatible significa exclusión. Ejemplo: coherencia normativa e incoherencia normativa; jurídico y antijurídico; estabilidad laboral e inestabilidad laboral, etc. e. Conceptos jurídicos compatibles. Son aquellos cuyos contenidos (significados) considerados aisladamente, son diferentes, pero en el fondo coinciden total o parcialmente y determinan, a su vez, la respectiva coincidencia en sus extensiones. 8
  • 9. Ejemplos: “Inculpado” y “parte civil” son diferentes en el contenido pero son compatibles porque el contenido de ambos se resume en la cualidad común: “partes del proceso”. f. Conceptos jurídicos complejos. Los conceptos jurídicos compatibles permiten la constitución de conceptos jurídicos compuestos. Ejemplo: los conceptos libertad, tránsito y Perú hacen posible la construcción del concepto jurídico complejo libertad de tránsito en el Perú. El juicio jurídico. 1. Definición. Es una de las formas del conocimiento jurídico que incidiendo en la correlación entre la prescripción jurídica y la conducta regulada expresa el sentido de la resolución jurídica. El juicio jurídico es la modalidad que necesariamente adopta la norma jurídica en el acto de instruir una regulación jurídica, esto es, en el acto de prescribir jurídicamente el comportamiento de las personas. El juicio jurídico, como forma del pensamiento que es, requiere de la “cobertura material” para ser expresado, comunicado. Esa “cobertura material” es la proposición jurídica escrita o hablada. El juicio jurídico es el contenido y la proposición jurídica, la forma externa. 2. Importancia del juicio jurídico. El juicio jurídico es el medio con el cual se formula la regulación jurídica, a través de la cual se interpreta adecuadamente una proposición jurídica y con el juicio jurídico se realiza la inferencia jurídica. Para saber en qué consiste el supuesto jurídico de una regulación jurídica determinada, en qué consiste el sentido de la imputación jurídica, para identificar a los sujetos de la regulación jurídica, para identificar la conducta regulada y las correspondientes circunstancias previstas para el caso, se requiere una correcta proposición jurídica que, a su vez, permite analizar las partes correspondientes del juicio jurídico que hace de contenido de dicha proposición. 3. La estructura del juicio jurídico. a. Estructura externa. Para la debida comunicación, divulgación, de un juicio jurídico se requiere que éste sea expresado adecuadamente ya sea en forma oral o escrita. La cobertura gramatical para expresar un juicio jurídico recibe el nombre de: “proposición jurídica”. El mayor o menor acierto en la objetivización, en la exteriorización, del juicio jurídico depende también del mayor o menor acierto en la aplicación de las reglas gramaticales para construir dicha proposición. 9
  • 10. b. Estructura interna. El juicio jurídico, dada su calidad de forma del pensamiento jurídico, tiene su propia estructura lógica que hace la estructura interna de él. En la práctica se identifica cada una de las partes componentes de la estructura lógica del juicio jurídico a través de la respectiva proposición jurídica. Aquella estructura interna del juicio jurídico consta de tres partes o elementos fundamentales, explicados por los especialistas; esas partes son: c.1. hipótesis jurídica. (Supuesto jurídico, supuesto normativo) es aquella parte de la norma jurídica que prevé expresamente un suceso prefigurado por la autoridad competente al formular y emitir dicha norma. La hipótesis jurídica se encuentra anunciada descriptivamente una conducta o una realidad fáctica (suceso natural) o eventualmente una situación o relación jurídica, que habrá de acontecer. La hipótesis jurídica aparece prefigurada explícitamente, aunque a veces puede resultar implícita o formar parte de otra proposición jurídica a la que hay que llegar vía remisión (concordancia). Ejemplo: toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a ley. Supuesto jurídico: que la persona esté “acusada de delito” c.2. operador deóntico. O functor normativo (cópula jurídica, núcleo de la imputación jurídica) el operador deóntico es conocido también con el nombre de operador normativo, functor normativo, cópula jurídica, nexo, núcleo de la imputación normativa, functores deónticos. La palabra operador proviene del latín: operator-oris, cuya significación etimológica es: el que hace. Deóntico es un adjetivo aún no incorporado en el diccionario de la lengua española pero que su legitimidad consiste en que se desprende del sustantivo: deontología que significa: ciencia o tratado de los deberes. Entonces, podemos decir que el operador deóntico es que el determina el sentido de la imputación normativa y, por lo tanto, determina el carácter de la norma jurídica, obligatoria, permisiva o prohibitiva, etc. Como se sabe, cada tipo de imputación jurídica conlleva su inevitable correlato. 10
  • 11. c.3. consecuencia jurídica. (Disposición normativa) la consecuencia jurídica,- llamada también por algunos “disposición jurídica”-, es aquella parte que, en esencia, prevé en qué debe y puede correlativamente consistir la conducta sobreviviente como efecto de la realización de la hipótesis jurídica. Únicamente las personas (naturales o jurídicas) son sujetos de la regulación jurídica. Las cosas y los animales solamente poden ser objeto de la regulación jurídica. Ejemplo: Convención Americana sobre Derechos Humanos: Art. 10º “Derecho a la indemnización” Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a Ley en caso de haber sido condenada en sentencia firme por error judicial”. La consecuencia jurídica prevé el derecho a la indemnización. Pero el ejercicio de ese derecho está sujeto a una racional condición como es la de que tenga lugar “conforme a ley”. El reverso de la medalla de esta consecuencia jurídica consiste en el deber del Estado respectivo de cumplir con hacer efectiva esa indemnización. Demostración argumentación refutación. Demostración. 1. Acepción empírica. Desde el punto de vista de la opinión común, general, la palabra demostración sirve para expresar una serie heterogénea de significados, tales como: mostrar algo corpóreo con fines de constatación objetiva; exhibir un hecho o fenómeno o reproducirlo; poner de manifiesto una finalidad, una voluntad o un sentimiento; hacer ostentación de poder, de saber, habilidad, riqueza o poner de manifiesto ignorancia, ineptitud, exhibir honestidad o deshonestidad, etc. 2. Acepción lógica. La significación lógica de la palabra demostración ha seguido una trayectoria evolutiva muy importante. Nosotros, siguiendo en gran parte a Ferrater Mora, pretendemos ofrecer la siguiente secuencia: - Según la escuela platónica. Desde el punto de vista de la escuela platónica, la demostración se entendía como la definición de algo; puesto que, según dicha tesis, la definición permite poner de manifiesto lo esencial- (el “que es”)- de lo definido. De modo que, según dicha corriente de pensamiento, poner de manifiesto mediante la definición lo esencial de algo es demostrar ese algo. 11
  • 12. - Según la escuela aristotélica. La demostración pasó a ser conceptuada como un proceso silogístico que permite poner de manifiesto el carácter necesario de algo. Aristóteles hizo gravitar el procedimiento demostrativo en lo que llamó “silogismo que produce ciencia”, o sea, en el “silogismo demostrativo”. “Luego si la ciencia obtenida por demostración se deriva de principios que son necesarios, no pudiendo ser lo que se sabe de otra manera que como se sabe; y si además, lo que es esencial en las cosas, es necesario para estas cosas, diciéndose esencial, de una parte, del atributo comprendido en la definición esencial del objeto, y, de otra, del objeto comprendido en la definición esencial de sus propios atributos, siempre que uno de los dos atributos contrarios deba pertenecer necesariamente al sujeto, resulta evidentemente de aquí, que el silogismo demostrativo que se forme debe salir de elementos de este género; porque todo atributo es necesario o accidental; y lo que es accidental no es necesario” - Según el punto de vista escolástico. Los escolásticos se adhirieron en general a la tesis según la cual la demostración es una argumentación mediante la cual se extrae una conclusión de premisas ciertas. Por tanto, la demostración se efectuaba asimismo, como en Aristóteles, por medio del silogismo. - Según el pensamiento contemporáneo. Desde el punto de vista lógico, se entiende por demostración a la aplicación de la inferencia o de la serie concatenada de inferencias para poner de manifiesto la veracidad o validez del contenido nuevo de una tesis (de una forma de pensamiento) y establecer la conexión necesaria de ese conocimiento nuevo con el conocimiento preexistente. Pero, también, en ocasiones, la demostración sólo puede tener la finalidad de reafirmar, ratificar, esclarecer el suceso o conocimiento preexistente. Los lógicos y matemáticos modernos han elaborado múltiples tipos de inferencias, por consiguiente, también múltiples formas de demostración, muchas de las cuáles son sólo de dominio y aplicación de aquellos especialistas. Una demostración, por ejemplo, en lo concerniente a la aplicación de la norma jurídica estará destinada a poner en claro la verdad de lo acontecido con respecto a lo previsto en la hipótesis jurídica pertinente al caso concreto; y también a precisar la validez de la norma jurídica a aplicar en ese caso concreto. 12
  • 13. La estructura lógica de la demostración La demostración consta de partes debidamente individualizables, pero correlacionadas entre sí formando una unidad sistemática. La tesis. La tesis está constituida por aquella forma del pensamiento cuya veracidad o validez será el objeto de la demostración. En términos elementales está constituida por aquello que se propone como tema de la demostración. Si la tesis es verdadera será la fuente de la veracidad de la conclusión que se obtuviere correctamente. La tesis, por lo general, es enunciada bajo la forma de un juicio afirmativo o negativo; pero nada obsta, en nuestro concepto, que pueda tener tal rango también o un concepto, o una hipótesis o una teoría. Fundamentos. Los fundamentos de la demostración están conformados por la serie concatenada de juicios que contienen conocimientos de rigor científico o verdades consagradas por la experiencia social. Basándose en las verdades contenidas en estos juicios se podrá escudriñar el comentario de la tesis que, a su vez, permita verificar la veracidad o validez de la misma. Los fundamentos de una demostración tienen carácter necesario: son ineludibles por esenciales. Pues, la convicción lograda mediante una fundamentación coherente y rigurosa es superior cualitativamente a la mera certidumbre subjetiva. Procedimiento. Los fundamentos deben ser esgrimidos siguiendo toda una metodología de naturaleza inferencial. Los fundamentos no pueden ser acoplados mecánica y caóticamente a la tesis. Los fundamentos deben ser aplicados al caso mediante un procedimiento que haga de un verdadero y necesario nexo entre la tesis y la conclusión. Ese procedimiento está dado por el razonamiento o razonamientos necesarios para el caso. Para una demostración auténtica son indispensables: veracidad o validez de la tesis a demostrar, fundamentos consistentes y coherentes de la demostración y corrección en el procedimiento demostrativo. Conclusión. En una demostración, la conclusión debe ser la propia tesis cuya veracidad o validez queda confirmada, explicitada. Aquella que ha sido objeto de la demostración queda consagrada como verdadera. 13
  • 14. Argumentación. 1. Finalidad. Tiene como finalidad conseguir que la tesis propuesta sea admitida por el interlocutor. La argumentación está orientada específicamente a persuadir a los demás sobre lo que dice el argumentante; y, si fuera el caso, lograr que los persuadidos obren conforme a los designios del argumentante. La eficacia de la argumentación consiste en imprimir a la tesis esgrimida una vitalidad tal, la fuerza convincente, que conduzca a los interlocutores, a los destinatarios de la argumentación, hacia la acción u omisión que busca el argumentante. En realidad puede ocurrir que nadie resulte persuadido o que sólo persuada a una parte o que persuada a todos. En otros casos la argumentación trata de explicar o justificar una acción o un hecho; tal el caso por ejemplo, cuando el legislador trata de explicar y justificar el porqué de una ley que aprueba al formular la “exposición de motivos” de la ley. 2. ¿Qué es la argumentación? La argumentación consiste en seguir una serie concatenada de razonamientos convenientes expuestos para persuadir al destinatario sobre la veracidad o validez de una tesis que, por lo general, no está demostrada fehacientemente o para hacer labor de divulgación persuasiva sobre una verdad o validez ya demostrada pero aún no conocida por todos. El argumento es el razonamiento empleado como eslabón en la argumentación. 3. Importancia de la argumentación. La argumentación resulta importante en cuanto permite suplir la falta de prueba fehaciente respecto de la veracidad o falsedad de la tesis objeto de la argumentación. La argumentación constituye también parte de la necesidad social de comunicación al servicio de la actividad cognoscitiva y práctica. 4. Ámbito de la argumentación. El campo cognoscitivo de aplicación de la argumentación es el área de lo posible o de lo probable. En consecuencia, aquello que tiene carácter necesario o ya se encuentra plenamente probado no requiere de la argumentación, salvo el caso de la necesidad de difundirlo. Hay que tener muy presente que las creencias y dogmas son extraños al objeto de la argumentación por cuanto éstas son admitidas (por sus creyentes) de manera sumisa y emocionalmente, esto es, sin necesidad de una explicación racional ni discusión alguna: la fe no se demuestra ni se argumenta, sólo se la admite o rechaza. 5. Objeto de la argumentación. Constituye objeto de la argumentación ya sea una tesis, un hecho, un acto, un fenómeno, etc., que sea susceptible de generar puntos de vista en pro y en contra. Desde el punto de vista del grado de veracidad, es objeto de la 14
  • 15. argumentación todo aquello que es considerado verosímil o inverosímil, posible o imposible, probable o improbable, válido o inválido; etc. 6. Estructura de la argumentación. La argumentación también consta de partes que debidamente concatenadas constituyen su unidad. - Tesis (objeto de la argumentación) - Finalidad persuasiva. - Fundamentos: razonamiento (inferencias), datos. - Conclusión. Refutación. La refutación consiste en el razonamiento o serie coherente de razonamientos mediante el cual se prueba la falsedad o invalidez de una tesis o se prueban los errores de procedimiento (errores de inferencia) cometidos durante una pretendida demostración de dicha tesis. La causa de la refutación. Si la tesis es falsa, entonces es refutable. Toda tesis que sea, en sí, objetivamente falsa o inválida es refutable. In contrario sensu, es imposible refutar una tesis si es verdadera o válida. Estructura: 1. Tesis. La tesis por refutar es la tesis falsa o inválida. 2. Fundamentos. El conjunto de conocimientos empleados para probar que la tesis es falsa o inválida. Para el efecto; se tienen que emplear conocimientos científicos y/o técnicos y las reglas de la experiencia aplicables al caso. 3. Procedimiento. El procedimiento de refutación consiste en demostrar mediante la inferencia pertinente la falsedad o invalidez de la tesis que ha sido esgrimida como verdadera o válida por contrario. Igualmente, mediante la identificación del tipo de error o tipos de errores de discernimiento cometidos en el procedimiento de la demostración que se refuta, pone en evidencia la inconsistencia de la conclusión de aquella. Conectivas lógicas. Las conectivas lógicas, si, tiene significación objetiva por cuanto reflejan adecuadamente los distintos tipos de conexiones que acontecen en la propia realidad. Lo que también es cierto que consideradas aisladamente sólo expresan el tipo de conexión a la que mencionan. Ahora bien, para saber entre qué o entre quiénes es la conexión se requiere de la 15
  • 16. correspondiente proposición. Preferimos la denominación de: “conectivas o de coligadores” porque reflejan mejor la idea de conexión. Son constantes proposicionales las siguientes: 1. La conjunción. Es una constante que sirve para unir dos elementos que pasan a constituir una sola unidad compuesta. En el caso de las proposiciones, si dos proposiciones están unidas por una conjunción pasan a constituir una sola proposición conjuntiva. Se presentan mediante la letra “y” o “e”; mientras que el lenguaje simbolizado el “ideograma” para representarla es: “^” ó “.”; aunque también es cierto que la “y” no siempre sirve como conjunción, pues, en ciertos casos, sirve para expresar una función relacional. Es también evidente que una proposición conjuntiva sólo puede ser verdadera si sus dos componentes son verdaderas. El coligador “^” impone de manera intuitiva, debido al uso que hacemos de él en el lenguaje natural y en el lenguaje matemático, que la verdad de la proposición conjuntiva no puede establecerse sino por medio de la verdad de sus componentes. Ejemplo: Lima es la capital del Perú y Santiago es la capital de Chile. Es preciso anotar que la “y” no siempre cumple una función conjuntiva. Así en la proposición “Luis y Roberto son colegas”, la “y” viene a ser un elemento relacional que conecta dos sujetos. En este caso la proposición es atómica ya que “y” no es una conjunción. De aquí que su formulación “Luis es colega y Roberto es colega” carezca de sentido. P Q P ^ Q V V V V F F F V F F F F Cuando el valor de verdad es reemplazado por “1” y el valor de falsedad por “0” el esquema arroja un resultado parecido a la multiplicación, por lo que algunos llaman también “producto lógico” a la función de la conjunción: P Q p ^ q Producto 1 1 1 1x1=1 1 0 0 1x0=0 16
  • 17. 0 1 0 0x1=0 0 0 0 0x0=0 Ejemplo: se exceptúa de esta prohibición los casos previstos en los encisos 1) y 3) del Artículo 55º-B del Decreto Legislativo Nº 122, así como el enciso 2, del mismo artículo, en la parte que se refiere a… (Artículo 2 de la Ley Nº 24388). La conjunción está empleada en la parte del texto transcrito mediante la letra “y” y el adverbio “así como”. 2. La disyunción. Es expresada mediante la letra “o” en el lenguaje común; mientras que en el lenguaje simbólico se usa el signo “V” o “≡”. En las proposiciones jurídicas mediante las letras “o”, “o/y”, “y/o”. Clases de disyunción. a. La disyunción inclusiva. Una proposición disyuntiva inclusiva enuncia una alternativa de hechos tal que el cumplimiento de uno de ellos no excluya el cumplimiento del otro. Ejemplo: “Juan es abogado o Juan es médico” (usualmente estas proposiciones se enuncian en forma elíptica: “Juan es abogado o es médico”) el coligador “o” (V) significa, cuando se utiliza en estas proposiciones que por lo menos uno de los hechos se cumple. Pero puede cumplirse los dos. Así, en teoría la verdad de una proposición disyuntiva inclusiva es compatible con la verdad de una proposición conjuntiva que tenga los mismos componentes. La disyunción inclusiva es falsa si y solo si sus dos componentes son falsos; en todos los casos es verdadera. P Q P V Q V V V V F V F V V F F F Ejemplo: “Gómez o bien cometió él mismo el crimen o está complicado en él” Se traduce: Por lo menos una de las dos proposiciones, “Gómez cometió él mismo el crimen, está complicado en él” es verdadera, donde está claro que “por lo menos una es verdadera” no destruye la posibilidad de que más de una sea verdadera. b. Disyunción exclusiva. La proposición disyuntiva exclusiva enuncia una alternativa de hechos tal que el cumplimiento de uno de ellos excluye el cumplimiento del otro. Ejemplo “Dos es par o dos es impar”. Con frecuencia se utiliza la misma palabra “o” para significar dos coligadores completamente distintos: el que se utiliza en las 17
  • 18. disyunciones exclusivas. En general el contexto permite saber en qué sentido se usa. Cuando se quiere evitar confusiones se utiliza “o” como coligador disyuntivo inclusivo y para el caso de la exclusión se utiliza “o bien… o bien”. Así si se quiere dar a entender que Juan es abogado o médico pero de ninguna manera las dos cosas, se dice: “O bien Juan es abogado o bien Juan es médico” P Q P ≡ Q V V F V F V F V V F F F La disyunción fuerte o exclusiva es verdadera cuando solamente una de las proposiciones componentes es verdadera y no las dos, resultando falsa en otros casos. Ejemplo: la intimidad de la vida personal y familiar no puede ser puesta de manifiesto sin el consentimiento de la persona o si ésta ha muerto, sin el de su cónyuge, descendientes, ascendientes o hermanos excluyentemente y en este orden. Es notorio el empleo de la disyunción excluyente (fuerte) en la proposición jurídica transcrita: pues, si el titular está vivo, sólo él puede expresar su consentimiento; si fallece, ya es imposible que lo haga; lo hará uno de los sujetos de la regulación enumerados pero en orden excluyente. 3. Función implicativa. La función implicativa resulta de usar una “conjunción compleja”. La representación de esta conjunción mediante el lenguaje común es: “Si…entonces…, mientras que mediante el lenguaje simbólico: “→” recibe otros nombres como: implicación material, condicional, hipotética; asimismo, las proposiciones componentes de la implicación reciben los nombres de: antecedente y consecuente. Ejemplo: si tanto viajas entonces conoces mucho. Si… entonces… (Conjunción implicativa) tanto viajas (conjunción antecedente) conoces mucho (proposición consecuente) La regla en la implicación es falsa si y sólo si el antecedente es verdadero y falso el consecuente; en todos los demás casos es verdadera. P Q P → Q V V V V F F 18
  • 19. F V V F F V 4. Implicación bicondicional. Una proposición bicondicional enuncia el cumplimiento conjunto o el incumplimiento conjunto de dos hechos. El coligador “Si y sólo si… entonces… se utiliza para indicar que si se cumple el hecho descrito por el primer componente se cumple también el hecho descrito por el segundo componente, y viceversa, que el hecho descrito por el primer componente sólo se cumple sí se cumple el descrito por el segundo componente. Por eso se llama bicondicional porque es la conjunción de dos proposiciones (hipotéticas o implicativas) hay una gran diferencia entre decir: - Si se tira la piedra al lago, entonces la piedra se hunde y decir; - Si y sólo si se tira la piedra al lago, entonces la piedra se hunde. P Q P  Q V V V V F F F V F F F V 5. Negación. La función lógica de la negación consiste “en cambiar los valores veritativos de una proposición” por consiguiente si una proposición afirmativa es verdadera, la negación de la misma es falsa; por el contrario, si una proposición afirmativa es falsa, la negación de ella es verdadera. En el lenguaje común la negación simple se expresa mediante las palabras; “no”, “ni”, “tampoco”, “ni siquiera”, etc. En el lenguaje simbólico es representada mediante uno de los siguientes símbolos: “” Cuando se trata de una proposición “atómica” el símbolo se antepone directamente a la variable; mientras que cuando se trata de una proposición “molecular” se antepone al signo de agrupación que la encierra. Ejemplos: q (p^q). En el primer caso se lee: “no q”; en el segundo caso: “No es el caso que…”, “es falso que…”, etc. 19
  • 20. EL LENGUAJE Es el sistema de signos que permite la comunicación de sentimientos, ideas, situaciones, voliciones, normas e información en general. Todo lenguaje como sistema tiene un conjunto de reglas que lo rigen. Las tres funciones básicas del lenguaje. El lenguaje es un instrumento tan sutil y complicado que a menudo se pierde de vista la multiplicidad de sus usos. Aquí, como en otras situaciones, existe el peligro de dejarnos llevar por nuestras tendencias a simplificar demasiado las cosas. Una queja corriente de aquellos que adoptan un punto de vista demasiado estrecho acerca de los usos legítimos del lenguaje concierne a la manera en que se “desperdician” palabras en funciones de tipo social. “¡Tanta charla para decir tan poco!”, afirma en resumen este tipo de crítica. Y en más de una oportunidad hemos oído decir a una persona: “Fulano de Tal me preguntó cómo estaba. ¡Qué hipócrita! ¡Si no le preocupa e lo mínimo como estoy yo!” Tales observaciones revelan una falta de comprensión de los complejos propósitos para los que se usa el lenguaje. Esto se manifiesta también en la deplorable conducta de la persona fastidiosa, quien, cuando se le pregunta cómo se encuentra, procede a describir el estado de su salud, habitualmente con gran extensión y detalle. Pero la gente por lo general no habla en las fiestas para instruirse mutuamente, y de ordinario, la pregunta: “¿Cómo está usted?”, es un saludo amistoso, no un pedido de informe médico. El filósofo George Berkeley observó hace mucho, en su Tratado sobre los principios del conocimiento humano, que… la comunicación de ideas… no es el principal fin del lenguaje y el único, como se supone comúnmente. Hay otros fines, como el de despertar alguna pasión, estimular o impedir una acción o colocar el espíritu en alguna disposición particular; fines a los cuales el primero está en muchos casos simplemente subordinado, y a veces falta totalmente, cuando esos fines pueden obtenerse sin el primero, como creo que sucede con frecuencia en el uso familiar del lenguaje. George Berkeley (1685 - 1753), también conocido como el obispo Berkeley, fue un filósofo irlandés muy influyente cuyo principal logro fue el desarrollo de la filosofía conocida como idealismo subjetivo, resumido en la frase esse est percipi («ser es ser percibido»). Esta teoría propone que los seres humanos sólo pueden conocer directamente sensaciones e ideas de objetos, pero no abstracciones como la materia extensa y el ser. Escribió un gran número de obras, entre las que se pueden destacar el Tratado sobre los principios del conocimiento humano (1710) y Los tres diálogos entre Hylas y Philonus (1713) (Philonus, el «amante de la mente», representa a Berkeley, e Hylas, que toma su nombre de la antigua palabra griega para designar a la materia, representa el 20
  • 21. pensamiento de Locke). En 1734 publicó El analista, una crítica a los fundamentos de la ciencia, que fue muy influyente en el desarrollo de la matemática. Filósofos más actuales han elaborado con gran detalle la variedad de usos que pueden darse al lenguaje. En sus Investigaciones filosóficas, Ludwig Wittgenstein insistió con razón en que hay “incontables tipos diferentes de usos de lo que llamamos símbolos, palabras, oraciones”. Entre los ejemplos sugeridos por Wittgenstein están el dar órdenes, describir la apariencia de un objeto a dar sus medidas, informar sobre un suceso, especular acerca de un suceso, elaborar y poner a prueba una hipótesis, presentar los resultados de un experimento en cuadros y diagramas, construir una teoría, actuar en teatro, cantar, adivinar acertijos, hacer una broma y contarla, resolver un problema de aritmética práctica, traducir de un lenguaje a otro, preguntar, agradecer, maldecir, saludar y orar. Ludwig Josef Johann Wittgenstein (Viena, Austria, 1889 — Cambridge, Reino Unido, 1951) fue un filósofo y lingüista austríaco, posteriormente nacionalizado británico. En vida publicó solamente un libro: el Tractatus logico-philosophicus, que influyó en gran medida a los positivistas lógicos del Círculo de Viena, movimiento del que nunca se consideró miembro. Tiempo después, el Tractatus fue severamente criticado por el propio Wittgenstein en Los cuadernos azul y marrón y en sus Investigaciones filosóficas, ambas obras póstumas. Fue discípulo de Bertrand Russell en el Trinity College de Cambridge, donde más tarde también él llegó a ser profesor. Murió cerca de Elizabeth Anscombe, quien se encargó de que recibiera los auxilios de la Iglesia. El primero de estos tres usos del lenguaje es comunicar información. Por lo común, esto se realiza mediante la formulación y la afirmación (o negación) de proposiciones. Del lenguaje usado para afirmar o negar proposiciones, o para presentar razonamientos se dice que cumple una función informativa. En este contexto usamos la palabra “información” de modo que incluya también la mala información; o sea tanto las proposiciones falsas como las verdaderas, tanto los razonamientos correctos como los incorrectos. El discurso informativo es usado para describir el mundo y para razonar acerca de él. Que los presuntos hechos descritos sean importantes o fútiles, generales o particulares, no interesa. En todos los casos, el lenguaje con que se los describe o se transmite algo acerca de ellos es usado informativamente. Además del informativo, podemos distinguir otros dos usos o funciones básicos del lenguaje, a los que nos referiremos como el uso expresivo y el uso directivo. Así como la 21
  • 22. ciencia nos ofrece los ejemplos más claros del discurso informativo, la poesía nos suministra los mejores ejemplos del lenguaje que cumple una función expresiva. Ejemplo: ¡Ah, mi amor es como una rosa roja, roja, recién florecida en la primavera! ¿Ah, mi amor es como una melodía tocada con dulce entonación! El verso anterior no pretende de ningún modo informarnos acerca de hechos o teorías concernientes al mundo. El propósito del poeta es comunicar, no conocimiento, sino sentimientos y actitudes. El verso no fue escrito para transmitir ninguna información, sino para expresar ciertas emociones que el poeta experimentaba muy agudamente y para despertar en el lector sentimientos similares. El lenguaje tiene una función expresiva cuando se lo usa para dar expansión a sentimientos emociones, o para comunicarnos. Sin embargo, no todo lenguaje expresivo es poético. Expresamos pena exclamando: “¡Qué desgracia! o “¡Dios mío!” y entusiasmo voceando: “¡Bravo!” o “¡Magnífico!”. El novio expresa su delicada pasión murmurando: “¡Querida!” o “¡Tesoro!”. El poeta expresa sus emociones complejas y concentradas en un soneto o en alguna otra forma de poesía. Un fiel puede expresar su sentimiento de admiración y de temor reverente ante la vastedad y los misterios de universo recitando el padrenuestro o el salmo 23 de David. El lenguaje cumple una función directiva cuando se lo usa con el propósito de originar (o impedir) una acción manifiesta. Los ejemplos más claros de discursos directivos son las órdenes y los pedidos. Cuando una madre indica a su pequeño que se lave las manos antes de comer, no pretende comunicarle ninguna información particular. Su lenguaje está dirigido a obtener resultados, a provocar una acción del tipo indicado. Cuando la misma señora pide al almacenero que le mande ciertas mercancías a su casa, está usando nuevamente el lenguaje de manera directiva para motivar o causar una acción. Plantear una pregunta es, por lo común, pedir una respuesta, y debe clasificarse también como discurso directivo. La diferencia entre una orden y un pedido es bastante sutil, pues casi cualquiera orden puede traducirse en una solicitud agregando las palabras “por favor” o mediante cambios adecuados en el tono de voz o en expresión facial. En su forma crudamente imperativa, el discurso directivo no es verdadero ni falso. Una orden como “cierre la ventana” no puede ser verdadera ni falsa en ningún sentido literal. Que la orden sea o no obediencia, ello no afecta ni determina su valor de verdad, pues no tiene ninguno. Podemos no estar de acuerdo acerca de si una orden debe ser o no obediencia; pero nunca podemos hacerlo acerca de si u a orden e verdadera 0 falsa, pues no 22
  • 23. puede ser ninguna de ambas cosas. Sin embargo, las órdenes tiene ciertas propiedades que presentan alguna analogía con la verdad o falsedad del discurso informativo: son las cualidades de ser razonables o adecuadas, y no razonables o inadecuadas. Se han hecho algunos esfuerzos por elaborar una “lógica de los imperativos”, pero todavía no se ha realizado una labor muy sistemática sobre el tema. Funciones múltiple del discurso: En la sección precedente, los ejemplos presentados eran casos químicamente puros, por decirlo así, de los tres tipos básicos de comunicación. La triple división propuesta es aclaradora y muy valiosa, pero no se la puede aplicar mecánicamente porque casi toda comunicación ordinaria probablemente ejemplifique, en mayor o menor medida, los tres usos del lenguaje. Así, un poema, que es fundamentalmente un tipo de discurso expresivo, puede tener una moraleja y por lo tanto ser también requerimiento al lector (o al oyente) para que observe un cierto tipo de vida, y puede también contener cierta cantidad de información. Por otra parte, si bien el sermón es de carácter predominantemente directivo, ya que trata de provocar determinadas acciones por parte de los miembros de la congregación (por ejemplo, que abandonen sus malas costumbres o que contribuyan con dinero al sostén de la iglesia), también puede manifestar y despertar sentimientos, cumpliendo así una función expresiva, o incluir alguna información al comunicar ciertos hechos. Un tratado científico, que esencialmente informativo, puede revelar algo del propio entusiasmo del autor, con lo cual desempeña una función expresiva, y puede también, al menos implícitamente, cumplir alguna que otra función directiva, al invitar quizá al lector a que verifique independientemente la conclusión del autor. La mayoría de los usos del lenguaje son mixtos. Falacias de lenguaje. Falacias no formales: Clasificación de las falacias Aunque la mayoría de los textos de lógica contienen un examen de las falacias, su manera de tratarlas no es en todas la misma. No hay ninguna clasificación de las falacias universalmente aceptada. No hay que sorprenderse ante esta situación, pues dijo acertadamente De Morgan, uno de los primeros lógicos modernos: “No hay nada similar a 23
  • 24. una clasificación de las maneras en que los hombres pueden llegar a un error, y cabe dudar de que puede haber alguna”. Augustus De Morgan (1806 - 1871) fue un matemático y lógico inglés nacido en la India. Profesor de matemáticas en el Colegio Universitario de Londres entre 1828 y 1866; primer presidente de la Sociedad de Matemáticas de Londres. De Morgan se interesó especialmente por el álgebra. Fue tutor de Ada Lovelace. Escribió varias obras de lógica en las que se encuentra la idea de aplicar en esta esfera los métodos matemáticos, así como los primeros resultados de tal aplicación. En la moderna lógica matemática, llevan el nombre de De Morgan las siguientes leyes fundamentales del álgebra de la lógica: «la negación de la conjunción es equivalente a la disyunción de las negaciones»; «la negación de la disyunción es equivalente a la conjunción de las negaciones». Se usa la palabra falacia de varias maneras. Un uso perfectamente correcto de la palabra es el que se le da para designar cualquier idea equivocada o creencia falsa, como la “falacia” de creer que todos los hombres son honestos. Pero los lógicos usan el término en el sentido más reducido y más técnico de error en el razonamiento o la argumentación. Una falacia es un tipo de argumentación incorrecta. Puesto que es un tipo de razonamiento incorrecto, podemos decir de dos razonamientos diferentes que contienen o cometen la misma falacia. Algunos argumentos son tan obviamente incorrectos que no engañan a nadie. En el estudio de la lógica se acostumbra reservar el nombre de “falacia” a aquellos razonamientos que, aunque incorrectos, son psicológicamente persuasivos. Por tanto definimos falacia como una forma de razonamiento que parece correcta, pero resulta no serlo cuando se la analiza cuidadosamente. El estudio de estos razonamientos es provechoso, pues la familiaridad con ellos y su comprensión impedirán que seamos engañados por ellos. Estar prevenidos es estar armados de antemano. Falacias no formales. Se dividen en falacias de atinencia y ambigüedad. Falacias de atinencia. La característica común a todos los razonamientos que cometen falacias de atinencia es que sus premisas carecen de atinencia lógica con respecto a sus conclusiones y, por ende, son incapaces de establecer su verdad. La atinencia aquí es lógica y no psicológica, naturalmente, pues si no hubiera algún tipo de conexión psicológica, carecería de efecto persuasivo o de corrección aparente. 1. Argumentum ad baculum (apelación a la fuerza) es la falacia que se comete cuando se apela a la fuerza, o a la amenaza de fuerza, para provocar la aceptación de una conclusión. 24
  • 25. Usualmente sólo se recurre a ella cuando fracasan las pruebas o argumentos racionales. Resumiendo “La fuerza hace el derecho”. El uso y la amenaza de los métodos de “mano fuerte” para doblegar a los opositores políticos suministra ejemplos contemporáneos de esta falacia. La apelación a métodos no racionales de intimidación puede ser, naturalmente, más sutil que el uso abierto o la amenaza de campos de concentración o grupos de choque. El cabildero de un partido político usa el argumento ad baculum cuando recuerda a un representante que él (el cabildero) cuenta con tantos miles de votantes en el distrito electoral del representante, o tantos contribuyentes potenciales para la campaña de fondos. Lógicamente, estas consideraciones no tienen nada que ver con los méritos de la legislación cuya aprobación trata de lograr, pero, desdichadamente, pueden ser muy persuasivas. En escala internacional, el argumentum ad baculum significa la guerra o la amenaza de guerra. Un ejemplo divertido, aunque también aterrorizador, de razonamiento ad baculum en el ámbito internacional es el que menciona Harry Hopkins en su relato sobre la reunión de los “Tres grandes” en Yalta, al fin de la Segunda Guerra Mundial. Se dice que Churchill informó a los demás que el Papa sugería seguir tal o cual curso de acción. Se afirma que Stalin manifestó su desacuerdo preguntando: “¿Y cuántas divisiones dice usted que tiene el Papa para el combate?” 2. Argumentum ad huminem (ofensivo). La expresión significa literalmente “argumento dirigido contra el hombre”. Se la comete, en vez de tratar de refutar la verdad de lo que se afirma, se ataca al hombre que hace la afirmación. Así, por ejemplo, podría argüirse que la filosofía de Bacon es indigna de confianza porque éste fue desposeído de su cargo de canciller por deshonestidad. Este argumento es falaz, porque el carácter personal de un hombre carece de importancia lógica para determinar la verdad o falsedad de lo que dice o la corrección o incorrección de su razonamiento. Argüir que una proposición es mala o una afirmación falsa porque es propuesta o afirmada por los comunistas (o por hippies, ingenuos, pillastres o extremistas) es razonar falazmente y hacerse culpable de sostener un argumentum ad huminem (ofensivo). Se dice a veces que este tipo de razonamiento comete la “falacia genética”, por razones obvias. El ejemplo clásico de esta falacia se relaciona con el procedimiento judicial británico. En Gran Bretaña la práctica de la profesión se divide entre los procuradores, que preparan los casos para el juicio, y los abogados, que arguyen y hacen los alegatos ante la Corte. De ordinario su cooperación es admirable, pero a veces deja mucho que desear. En una 25
  • 26. ocasión, el abogado ignoraba el caso completamente hasta el día en que debía ser presentado a la Corte, y dependía el procurador para la investigación del caso del demandado y la preparación del alegato. Llegó a la Corte justo un momento antes de que comenzara el juicio y el procurador le alcanzó su resumen. Sorprendido por su delgadez, ojeó en su interior para encontrar escrito lo siguiente: “No hay defensa; ataque al abogado del demandante”. 3. Argumentum ad hominem (circunstancial) corresponde a la relación entre las creencias de una persona y las circunstancias que lo rodea. En una discusión entre dos personas, una de ellas puede ignorar la cuestión relativa a la verdad o falsedad de sus propias afirmaciones y tratar de probar, en cambio, que su antagonista debe aceptarlas debido a especiales circunstancias en las que éste puede hallarse. Así, por ejemplo, si uno de los contendientes es un sacerdote, el otro puede argüir que debe aceptar una determinada aserción porque su negación es incompatible con las escrituras. Esto no es demostrar su verdad, sino urgir su aceptación por ese individuo particular debido a las circunstancias en que se halla, en este caso su filiación religiosa. El ejemplo clásico de esta falacia es la réplica del cazador al que se acusa de barbarie por sacrificar animales inofensivos para su propia diversión. Su réplica consiste en preguntar a su crítico: “¿Por qué se alimenta usted con la carne del ganado inocente?” el deportista se hace culpable aquí de un argumentum ad hominem, porque no trata de demostrar que es correcto sacrificar vidas de animales para el placer de los humanos, sino simplemente que su crítico no puede reprochárselo debido a ciertas circunstancias especiales en las que puede encontrarse, en este caso el no ser vegetariano. 4. Argumentum ad ignorantiam (argumento por ignorancia) podemos ejemplificar la falacia del argumentum ad ignorantiam con el razonamiento de que debe de haber fantasmas porque nadie ha podido demostrar nunca que no los hay. Se comete esta falacia cuando se sostiene que una proposición es verdadera simplemente sobre la base de que no se ha demostrado su verdad. Ahora bien, es evidente que nuestra ignorancia para demostrar o refutar una proposición no basta para establecer su verdad o su falsedad. Esta falacia suele cometerse con mucha frecuencia en temas relativos a los fenómenos extrasensoriales, la telepatía, etcétera, donde no hay pruebas claras en pro o en contra. Aunque este modo de razonamiento es falaz en la mayoría de los contextos, cabe señalar que existe un contexto especial en el cual no lo es, a saber, la Corte de Justicia. En efecto, 26
  • 27. en una Corte de justicia el principio rector es suponer la inocencia de una persona hasta tanto no se demuestre su culpabilidad. La defensa puede sostener legítimamente que si el acusador no ha demostrado la culpabilidad, debe dictarse un veredicto de inocencia. Pero, dado que esta posición se basa en el particular principio legal mencionado, es totalmente compatible con el hecho de que el argumentum ad ignorantiam constituye una falacia en todos los otros contextos. 5. Argumentum ad misericordiam (llamado a la piedad) es la falacia que se comete cuando se apela a la piedad para conseguir que se acepte una determinada conclusión. Se encuentra con frecuencia este tipo de argumentación en los tribunales de justicia, cuando un abogado defensor deja de lado los hechos que atañen al caso y trata de lograr la absolución de su cliente despertando piedad en los miembros del jurado. Un ejemplo más antiguo y considerablemente más sutil de argumentum ad misericordiam se encuentra en la Apología de Platón, que pretende ser un relato de la defensa que hizo Sócrates de sí mismo durante su juicio. “Quizá haya alguno entre vosotros que pueda experimentar resentimiento hacia mí al recordar que él mismo, en una ocasión similar y hasta, quizá, menos grave, rogó y suplicó a los jueces con muchas lágrimas y llevó ante el tribunal a sus hijos, para mover a compasión, junto con toda un hueste de sus parientes y amigos; yo, en cambio aunque corra peligro mi vida, no haré nada de esto. El contraste puede aparecer en su mente, predisponerlo en contra de mí e instarlo a depositar su voto con ira, debido a su disgusto conmigo por esta causa. Si hay alguna persona así entre vosotros – observad que no afirmo que la haya- podría responderle razonablemente de esta manera: “Claro amigo, yo soy un hombre, y como los otros hombres, una criatura de carne y sangre, y no de madera o piedra como dice Homero; y tengo también familia, sí, y tres hijos, ¡oh atenienses!, tres en número, uno casi un hombre y dos aún pequeños; sin embargo, no traeré a ninguno de ellos ante vosotros para que os pida mi absolución”. 6. Argumetum ad populum: se define a veces como la falacia que se comete al dirigir un llamado emocional “al pueblo” o “a la galería” con el fin de ganar su asentimiento para una conclusión que no está sustentada en pruebas. Pero esta definición es tan amplia que incluye las falacias ad misericordiam, ad hominem ofensiva y muchas de las otras falacias de atinencia. Podemos definir de manera más circunscrita la falacia de argumentum ad populum como el intento de ganar el asentimiento popular para una conclusión despertando las pasiones y el entusiasmo de la multitud. Es un recurso favorito del propagandista, del demagogo y del que pasa avisos. Enfrentando con la tarea de movilizar 27
  • 28. los sentimientos del público a favor o en contra de una medida determinada, el propagandista evitará el laborioso proceso de reunir y presentar pruebas y argumentos racionales y recurrirá a los métodos más breves del argumetum ad populum. Debemos al vendedor ambulante, al artista de variedades y al anunciador del siglo XXI el ver elevado el argumetum ad populum casi a la categoría de un arte refinado. En este campo se hace toda clase de intentos para asociar los productos que se anuncian con objetos hacia los cuales se supone que experimentamos una fuerte aprobación. Comer una cierta marca de cereales elaborados es proclamado un deber patriótico. Bañarse con un jabón de cierta marca e descrito como una experiencia estremecedora. Las mujeres son todas esbeltas y hermosas, y se las presenta o muy vestidas, o apenas vestidas. Ya está usted interesado en el transporte económico o en el de gran velocidad, todo fabricante de automóviles le asegurará que su producto es el “mejor”, y “demostrará” su afirmación exhibiendo su modelo de automóvil rodeado de hermosas jóvenes en traje de baño. 7. Argumentum ad verecundiam (apelación a la autoridad) es el sentimiento de respeto que siente la gente por las personas famosas, para ganar asentimiento a una conclusión. Este argumento no siempre es estrictamente falaz, pues la referencia a una reconocida autoridad en el campo especial de su competencia puede dar mayor peso a una opinión y constituir un factor de importancia. Si varios legos discuten acerca de algún problema de la ciencia física y uno de ellos apela al testimonio de Einstein sobre la cuestión, este testimonio es sumamente importante. Aunque no demuestra lo que se sostiene, tiende indudablemente a confirmarlo. Sin embargo, esto es muy relativo, pues si en vez de legos son expertos los que discuten acerca de un problema que está dentro del campo de su especialidad, sólo deben apelar a los hechos y a la razón, y toda apelación a la autoridad de otro experto carecería completamente de valor como prueba. Pero, cuando se apela a una autoridad en cuestiones que están fuera del ámbito de su especialidad, se comete la falacia del argumentum ad verecundiam. Si en una discusión sobre religión uno de los antagonistas apela a las opiniones de Darwin, una gran autoridad en biología, esa apelación es falaz. De igual modo, apelar a las opiniones de un gran físico como Einstein para dirimir una discusión sobre política o economía sería también falaz. Podría sostenerse que una persona lo suficientemente brillante como para alcanzar la categoría de una autoridad en campos complejos y difíciles como la biología o la física, 28
  • 29. debe también tener opiniones correctas en otros campos que están fuera de su especialidad. Pero la debilidad de este argumento se hace obvia cuando pensamos que, en estos tiempos de extrema especialización, obtener un conocimiento completo en un campo requiere tanta concentración que restringe las posibilidades de adquirir en otros un conocimiento autorizado. Los “testimonios” de los anunciadores son ejemplos frecuentes de esta falacia. Se nos insta a fumar ésta o aquella marca de cigarrillos porque un campeón de natación o un as del fútbol afirman su superioridad. 8. Accidente. La falacia de accidente consiste en aplicar una regla general a un caso particular cuyas circunstancias “accidentales” hacen inaplicable la regla. Por ejemplo, Platón, en la República, encuentra una excepción a la regla general de que uno debe pagar sus deudas: “Supongamos que un amigo, cuando está en su sano juicio, me ha entregado armas para que se las tenga, y me las pide cuando no está en su sano juicio; ¿debo devolvérselas? Nadie diría que debo hacerlo o que yo obraría bien al hacerlo…” lo que es verdad “en general”, puede no serlo universalmente y sin reservas, porque las circunstancias modifican los casos. Muchas generalizaciones de las que se sabe o se sospecha que tienen excepciones son formuladas sin reserva, o bien porque no se conocen las condiciones exactas que restringen su aplicabilidad o bien porque las circunstancias accidentales que las hacen inaplicables surgen tan raramente que son prácticamente despreciables. Cuando se apela a tal generalización al argüir acerca de un caso particular cuyas circunstancias accidentales impiden la aplicación de la proposición general, se dice que el razonamiento comete la falacia de accidente. 9. La causa falsa. La falacia que llamamos de la “causa falsa” ha sido analizada de diversas maneras en el pasado y ha recibido distintos nombres latinos, tales como non causa pro causa y post hoc ergo propter hoc. El primero de éstos es más general e indica el error de tomar como causa de un efecto algo que no es su causa real. El segundo designa la inferencia de que un acontecimiento es la cusa de otro simplemente sobre la base de que el primero es anterior al segundo. Consideraremos todo razonamiento que trata de establecer una conexión causal erróneamente como un ejemplo de falacia de la cusa falsa. Nadie se llamaría engaño con respecto a este argumento; sin embargo mucha gente cree en testimonios sobre remedios, según los cuales el señor X sufría de un fuerte resfrío, bebió 29
  • 30. tres frascos de una cocción a base de una hierba “secreta”, ¡y en dos semanas se curó del resfrío! 10. La pregunta compleja. Todos sabemos que es un poco “cómico” hacer preguntas como: “¿Ha abandonado usted sus malos hábitos?”, o “¿Ha dejado usted de pegarle a su mujer?” No son preguntas simples, a las que sea posible responder con un directo “sí” o “no”. Las preguntas de este tipo suponen que se ha dado ya una respuesta definida a una pregunta anterior, que ni siquiera ha sido formulada. Así, la primera, supone que se ha respondido “sí” a la pregunta no formulada: “¿Tenía usted anteriormente malos hábitos?”; y la segunda supone una respuesta afirmativa a la siguiente pregunta, tampoco formulada: “¿Ha usted pegado alguna vez a su mujer?” En ambos casos, si se contesta con un simple “sí” o “no” a la pregunta “tramposa”, ello tiene el efecto de ratificar o confirmar la respuesta implícita a la pregunta no formulada. Una pregunta de este tipo no admite un simple “sí” o “no” como respuesta, porque no es una pregunta simple o única, sino una pregunta compleja, en la cual hay varias preguntas entrelazadas. En un interrogatorio, un abogado puede plantear preguntas complejas a un testigo para confundirlo o, inclusive, para acusarlo. Puede preguntar: “¿Dónde ocultó las pruebas?”, “¿Qué hizo con el dinero que robó?”, etcétera. Falacias de ambigüedad. Las falacias no formales que pasamos a considerar han recibido tradicionalmente el nombre de “falacias de ambigüedad” o “falacias de claridad”. Aparecen en razonamientos cuya formulación contiene palabras o frases ambiguas, cuyos significados oscilan y cambian de manera más o menos sutil en el curso del razonamiento y, por consiguiente, lo hacen falaz. 1. El equívoco. La mayoría de las palabras tiene más de un significado literal; por ejemplo, la palabra “pico” puede designar una herramienta o la boca de un ave. Hay un tipo particular de equívoco que merece mención especial. Se relaciona con los términos “relativos”, que tienen diferentes significados en contextos diferentes. Por ejemplo, la palabra “alto” es una palabra relativa; un hombre alto y un edificio alto están en categorías completamente distintas. Un hombre alto es el que es más alto que la mayoría de los hombres; un edificio alto es el que es más alto que la mayoría de los edificios. Ciertas formas de razonamiento que son válidas para términos no relativos, pierde su validez cuando se sustituyen estos por términos relativos. 30
  • 31. 2. La anfibología. La falacia de anfibología aparece cuando se argumenta a partir de premisas cuya formulación es ambigua debido a su estructura gramatical. Un enunciado es anfibológico cuando su significado es confuso debido a la manera descuidada o torpe en que sus palabras están combinadas. Un enunciado anfibológico puede ser verdadero en una interpretación y falso en otra. Cuando se lo firma como premisa en la interpretación que lo hace verdadero y se extrae de él una conclusión basada en la interpretación que lo hace falso, entonces se comete la falacia de anfibología. El ejemplo clásico de anfibología se relaciona con Creso y el oráculo de Delfos. Las expresiones anfibológicas constituían, como es natural, el principal artículo que se expendía en los oráculos de la antigüedad. Creso, rey de Lidia, planeaba una guerra contra el reino de Persia. Como era un hombre prudente, no quería arriesgarse a emprender una guerra sin tener la seguridad de ganarla. Al consultar al oráculo de Delfos sobre la cuestión, recibió la siguiente respuesta: “Si Creso emprende la guerra contra Persia, destruirá un reino poderoso”. Encantado con esta predicción, de la que infirió que destruiría al poderoso reino de Persia, Creso inició la guerra y fue rápidamente derrotado por Ciro, rey de los persas. Como éste le perdonó la vida, Creso después escribió al oráculo una carta en la que se quejaba amargamente. Los sacerdotes de Delfos respondieron que el oráculo había hecho una predicción correcta. Al desencadenar la guerra, Creso destruyó un poderoso reino: ¡el suyo propio! Las anfibologías son realmente premisas peligrosas. Pero raramente se los encuentra en discusiones serias. 3. El énfasis. Como en el caso de todas las falacias de ambigüedad, se comete la del énfasis en un razonamiento cuya naturaleza engañosa y carente de validez depende de un cambio o una alteración en el significado. La manera en que los significados cambian en la falacia del énfasis depende de las partes de él que se recalquen o destaquen. Es indudable que algunos enunciados adquieren significados completamente diferentes según las diferentes palabras que se subrayan. Considérese, por ejemplo, los diferentes significados que resultan de la siguiente prohibición, según cuales sean las palabras en bastardilla que se destaquen. No debemos hablar mal de nuestros amigos. Cuando se la lee sin ningún énfasis indebido, la prohibición es perfectamente correcta. Pero si se extrae la conclusión de que podemos sentirnos libres de hablar mal de cualquiera que no sea nuestro amigo, entonces esta conclusión deriva de la premisa solamente si ésta tiene 31
  • 32. el significado que adquiere cuando se subrayan las dos últimas palabras. Pero, en este caso, ya no es aceptable como ley moral, tiene un significado diferente y es, de hecho, una premisa diferente. Este razonamiento sería entonces un ejemplo de falacia del énfasis. Una frase que es literalmente verdadera pero carece totalmente de interés si se la lee o escribe “normalmente”, puede despertar gran expectativa cuando se destacan de cierta manera algunas de sus partes. Pero al destacar estas partes puede cambiar su significado y ya no ser verdadera. De este modo, se sacrifica la verdad al sensacionalismo por medio de la inferencia falaz que se produce al destacar (tipográficamente) la mitad de una frase más que la otra mitad. Esta técnica constituye una actitud deliberada de ciertos periódicos sensacionalistas para atraer la atención mediante sus títulos. Estos periódicos, por ejemplo, pueden poner en grandes títulos las palabras REVOLUCIÓN EN FRANCIA Y luego, abajo, en tipo de imprenta mucho menor y menos prominente, pueden encontrarse las palabras “temen las autoridades”. La frase completa “(Una) revolución en Francia temen las autoridades” puede ser absolutamente verdadera, pero la forma en que se destaca una parte de ella en el periódico la convierte en una afirmación muy impresionante, aunque totalmente falsa. En muchos anuncios de propaganda se encuentra el mismo énfasis engañoso. 32
  • 33. LÓGICA DIALÉCTICA La dialéctica y la lógica formal. Federico Engels escribía: desde el momento en que se presenta a cada ciencia la exigencia de ponerse en claro acerca de su posición en la conexión total de las cosas y del conocimiento de las cosas, se hace precisamente superflua toda ciencia de la conexión total. Como el pensamiento es estudiado por la lógica formal y por la dialéctica, cabe hacer la siguiente pregunta: ¿en qué relación se encuentra la lógica formal y la dialéctica?, ¿qué aspectos del pensamiento estudia la lógica formal y cuáles la dialéctica?, ¿qué diferencias existen en el método de estudio del pensamiento de la dialéctica y el de la lógica formal? Todos esos problemas han de ser resueltos para llegar a comprender la esencia de la dialéctica y su importancia para el progreso del pensamiento científico. El pensamiento no sólo lo estudia la lógica, sino también otras ciencias, por ejemplo, la psicología. La psicología estudia la actividad mental del individuo en dependencia de las condiciones en que ésta se verifica; la misión de la psicología es poner al descubierto las leyes que regulan el proceso del pensamiento que conduce a determinados resultados cognoscitivos. La lógica convierte la investigación de esos resultados cognoscitivos en su objeto; no estudia las leyes que rigen el proceso del pensamiento en el individuo, sino las leyes que permiten a la mente aprehender la verdad. Lenin escribía: “No es la psicología, no es la fenomenología del espíritu, sino la lógica la que estudia los problemas de la verdad”. Eso no significa, claro está, que a la psicología no le interese, en general, conocer los resultados cognoscitivos a que aboca el proceso del pensamiento: si son verdaderos o falsos. Sin embargo, el problema de la veracidad del pensamiento no constituye un objeto especial de la psicología. La veracidad del pensamiento es objeto de investigación tanto de la lógica dialéctica como de la lógica formal. Mas esta última no estudia más que un aspecto, una faceta necesaria para la obtención de la verdad, a saber: las formas en que un juicio se deduce de otros. En la precisión del objeto y del contenido de la lógica dialéctica se parte de la tesis de los clásicos del marxismo-leninismo que han criticado la lógica formal en su aspecto clásico tradicional. Han señalado que la lógica formal como método de conocimiento es limitado y constituye, en comparación con la dialéctica, una etapa inferior. La dialéctica materialista, como ciencia, está llamada, primero, a descubrir las leyes más generales de desarrollo del mundo objetivo, y, segundo, poner de manifiesto su importancia como leyes del 33
  • 34. pensamiento, sus funciones en el avance del pensamiento. En este último caso, la dialéctica cumple funciones de lógica y se convierte en lógica dialéctica. La lógica dialéctica integra el contenido de la concepción marxista del mundo; su misión radica en crear una teoría filosófica de las leyes y formas del pensamiento, en consecuencia con el nivel moderno del conocimiento científico. La dialéctica, como ciencia, estudia tanto la dialéctica objetiva como la subjetiva; cuando investiga las leyes de la dialéctica desde su ángulo subjetivo (como leyes del pensamiento) actúa como lógica dialéctica. Por ello, todas las leyes de la dialéctica son, al mismo tiempo, leyes de la lógica dialéctica. La lógica dialéctica, aplicando las leyes de la dialéctica al estudio del pensamiento y sus formas, nos muestra por qué vías y en qué formas capta nuestro intelecto la verdad objetiva. La doctrina de la verdad y de las vías de su consecución constituye el problema fundamental de la lógica dialéctica. Como ciencia de la verdad, la lógica dialéctica revela, ante todo, el contenido del método filosófico de conocimiento de la verdad, sus exigencias fundamentales referentes al modo de cómo ha de enfocar el hombre los fenómenos del mundo objetivo para que los resultados del conocimiento sean un reflejo profundo y completo de la esencia del objeto en el pensamiento. Basándose en el conocimiento de las leyes más generales del desarrollo de los fenómenos, la lógica dialéctica estructura las tesis metodológicas que constituyen el punto de partida en el estudio de cualquier objeto, descubre el funcionamiento de las leyes de la dialéctica en el conocimiento de la verdad. Las leyes de la dialéctica reflejan el mundo objetivo, el devenir de sus fenómenos; el hombre que conoce la importancia de estos fenómenos, los utiliza en sus conocimientos ulteriores y en la trasformación de la realidad. La misión de la lógica dialéctica consiste en mostrar el funcionamiento de las leyes de la dialéctica en el proceso de la aprehensión de la verdad objetiva. Lenin formuló del siguiente modo las exigencias fundamentales de la lógica dialéctica al estudiar el objeto: “para conocer efectivamente un objeto es preciso abarcar y estudiar todas sus facetas, todos sus vínculos y sus eslabones intermedios. No llegaremos jamás a conocerlo de una manera completa, pero esta exigencia de universalidad nos pondrá al abrigo de los errores y del dogmatismo. La lógica dialéctica enseña que la verdad es siempre concreta. 34
  • 35. La dialéctica como sistema lógico. En la filosofía neopositivista moderna se llega a decir que, en general, les ha llegado el fin a todos los sistemas filosóficos. A primera vista, la crítica positivista de los sistemas filosóficos parece verosímil, puesto que va dirigida contra el romanticismo en la filosofía, las especulaciones filosóficas y las creaciones de sistemas, pero en la realidad ataca a la filosofía como concepción total del mundo, como una rama independiente del conocimiento científico. El marxismo enfoca y critica los sistemas filosóficos del pasado por sus objetivos, tareas y contenido, de un modo radicalmente distinto que los positivistas. Los fundadores del marxismo-leninismo han criticado los sistemas filosóficos que pretendían dar una solución definitiva a todas las cuestiones. Engels, criticando el sistema filosófico hegeliano, escribía: “… Hegel veíase coaccionado por la necesidad de construir un sistema, y un sistema filosófico tiene que tener siempre, según las exigencias tradicionales, su remate en un tipo cualquiera de verdad absoluta. El materialismo dialectico es, por su estructura, una concepción del mundo y un método, por lo cual no puede ser un sistema. Si la filosofía es un sistema, deja al margen tanto la concepción materialista del mundo, como el método dialectico. Todo sistema filosófico es un sistema de categorías, en el cual estas últimas, situadas de una manera determinada, se deducen unas de otras. En este caso, y lo mismo que ocurrió con Hegel, la filosofía se convierte en lógica y, por consiguiente, deja de ser una concepción del mundo y un método; su materialismo desaparece. Toda tentativa de construir un sistema lleva al esquematismo, a la pretensión de poseer la verdad absoluta en última instancia. Conciencia social Un acercamiento a la conciencia desde un punto de vista científico “forma suprema del reflejo de la realidad objetiva, privativa del hombre1”. Los hombres en su actividad se guían por determinadas ideas, motivos, impulsos, se plantean tales o cuales fines y tareas, elaboran los correspondientes medios para su logro y realización y despliegan la necesaria actividad. Burlatski (1982:135) “El grado de actividad de la conciencia social posee una importancia muy especial en la lucha revolucionaria de los trabajadores, por cuanto las masas laboriosas en forma consciente y definida actúan para transformar las relaciones 1 ROSENTAL, M. M. Ob. cit., pág. 107. 35
  • 36. económicas, sociales, políticas y otras, con el fin de edificar una nueva sociedad que responda a sus intereses”. Esencia y estructura de la conciencia social La conciencia social, por su parte, puede definirse como el conocimiento que una persona tiene sobre el estado de los demás integrantes de su comunidad. El individuo con conciencia social es, justamente, consiente de cómo el entorno puede favorecer o perjudicar el desarrollo de las personas. La conciencia social supone que el hombre entiende las necesidades del prójimo y pretende cooperar a través de distintos mecanismos sociales. Burlatski (1982:135) “La conciencia surge, se forma y se desarrolla solo en la sociedad y gracias a la sociedad. La conciencia del hombre no puede formarse al margen de la sociedad, sin su permanente influjo. La conciencia es por esencia un producto social. La conciencia de cada hombre en mayor o menor grado asimila todo aquello que ha sido creada por la sociedad humana”. Al mismo tiempo cada hombre por separado percibe cualquier acontecimiento del ser social a través del prisma de su conciencia individual. Cada individuo interpreta el acontecimiento concreto de acuerdo al nivel de su instrucción, su edad, su experiencia de la vida personal, las condiciones de vida y lo valora de acuerdo a cuánto y en qué medida el acontecimiento dado afecta su vida personal. El hombre refleja no solamente el mundo exterior objetivo, sino que a su vez, refleja su mundo interior espiritual, toma conocimiento de sí mismo como sujeto, diferenciándose idealmente del medio circundante, se percibe como un ser pensante. Niveles de la conciencia social Dentro de los niveles de conciencia social está fuertemente remarcado con la psicología social que es parte de nuestra formación de la conciencia. Burlatski (1982:141) “Los acontecimientos, hechos, fenómenos y las condiciones directas externas en la vida de los hombres re reflejan en los sentidos, experiencias, reacciones psíquicas, estados de ánimo de las clases sociales, de los grupos y capas sociales y se afirman en costumbres, tradiciones, hábitos. Este nivel de conciencia social se denomina psicología social”. 36
  • 37. La psicología social y la ideología están estrechamente entrelazadas, poseen su estructura interna y sus diversos grados de profundidad al reflejar el ser social. Burlatski (1982:141) “La ideología es un sistema teóricamente fundamentada de concepciones e ideas en las que se toma conciencia y se valoran las relaciones de los hombres respecto de la realidad, las relaciones entre las clases, entre una clase dada y la sociedad en su totalidad”. En la sociedad de clases la ideología siempre es clasista. La misma representa la conciencia de clase, que refleja la posición social de determinadas clases y que contribuye a la plasmación de sus más profundos intereses y tareas. En realidad la lucha ideológica contemporánea es una lucha entre la ideología científica y la no científica, entre la ideología que responde a las leyes objetivas del desarrollo social y aquella que contradice tales leyes. En la ideología se efectúa un complicado proceso creador, en el transcurso del cual se van creando o destruyendo unas ideas, otras se reelaboran y se someten a crítica, y otras aún se forman y perfeccionan. Formas de la conciencia social Las formas de la conciencia social son los elementos, las partes integrantes de la vida espiritual de la sociedad, formas que reflejan por métodos específicos las diversas facetas y procesos del ser social. “En consecuencia, un lugar especial en el sistema de las formas de conciencia social es la sociedad de clases antagónicas, pertenece a la política y el derecho”2. La política y la conciencia del derecho. La política es la forma de conciencia social, en la cual se reflejan las relaciones entre las clases sociales, las naciones y otros grupos sociales, respecto al Estado y el poder político en su conjunto. Lo más esencial en la política es el poder estatal, la lucha por su conquista, por su preservación y utilización. Cualquier actividad social en forma directa o indirecta está vinculada con las relaciones entre las clases sociales. La conciencia política al igual que, en general, todas las formas de conciencia social, posee diverso grado de profundidad en el reflejo de los procesos objetivos del ser social. Por eso la conciencia política se manifiesta tanto en la psicología social, como en la ideología. La moral. La moral o moralidad es el conjunto de principios, normas, reglas y concepciones históricamente cambiantes que guían las relaciones de los hombres en la 2 BURLATSKI, F. Materialismo Histórico, pág. 174. 37
  • 38. sociedad, que determinan las relaciones de los hombres entre sí, la actitud hacia su clase y otras clases sociales, hacia su patria, su pueblo, el Estado, etc. Al mismo tiempo es el conjunto de exigencias que la sociedad, la clase social y el colectivo plantean a la persona, desde el punto de vista de la justicia, humanismo, del bien y del mal. La moral como forma de conciencia social es una de las más influyentes en la actividad y vida del hombre y de la sociedad. Está estrechamente relacionada con la política y el derecho, con las concepciones del mundo y el arte. La ciencia. La ciencia como forma de conciencia social, constituye un sistema de conocimientos del hombre sobre la naturaleza, representa el reflejo de las leyes del mundo objetivo en forma de conceptos y símbolos, como también de sus sistemas (juicios, conclusiones, teorías, hipótesis). La ciencia influye sobre la dinámica social, porque la ciencia misma se desarrolla ininterrumpidamente, realiza cada vez más nuevos y significativos descubrimientos desde el punto de vista de sus posibles consecuencias sociales. El desarrollo de la ciencia tiene un carácter complejo y contradictorio. Los nuevos conocimientos sobre el mundo se van complementando y precisando, se niegan dialécticamente y en forma ininterrumpida se renuevan.3 El arte. Un lugar especial en la estructura de la conciencia social lo ocupa el arte. Como forma de la conciencia social, el arte, a diferencia de la filosofía y la ciencia que reflejan el mundo en forma de leyes y conceptos, reflejan la realidad en la forma sensible concreta de imágenes artísticas. En el arte encuentra su expresión más completa y concentrada la asimilación estética del mundo por parte del hombre y sus necesidades de reproducir la vida acorde a las leyes de la belleza. El arte es el conocimiento estético del mundo con el fin de cambiar y perfeccionar la vida en concordancia con determinados ideales sociales. El arte como objeto de percepción artística y estética abarca un amplio círculo de cuestiones, ante todo relacionadas con el problema de la educación estética, con el esclarecimiento del lugar y el papel del arte en la formación del hombre, que posee una concepción del mundo progresista, con un fino gusto estético, elevada cultura de sentimiento, riqueza emocional y una actitud creadora hacia la realidad. 4 3 Ibídem, pág. 160. 4 Ibídem, pág. 170. 38
  • 39. Filosofía. La filosofía como forma de conciencia social siempre concentra en sí la ciencia sobre los principios generales del conocimiento y de la conciencia humana, del ser humano, como también del lugar y el papel del propio hombre en la sociedad. La cuestión fundamental de la filosofía consiste en la cuestión acerca de la relación del pensamiento y el ser, que en esencia es la cuestión relativa al hombre, su lugar en el mundo, sobre la relación del hombre con la realidad. En cada etapa histórica la humanidad como si hiciera un resumen de su desarrollo espiritual en las doctrinas filosóficas, toma conciencia de sí misma, esclarece la comprensión alcanzada de su lugar en el mundo circundante, el camino histórico recorrido y las tendencias del desarrollo sucesivo. Por eso podemos definir a la filosofía como la autociencia históricamente determinada de la humanidad, como la toma de conciencias por parte de la humanidad de su esencia, sus propósitos, tareas y posibilidades. La religión. La religión es una de las más antiguas formas de conciencia social. El concepto religión ha surgido en la antigüedad para significar la relación del hombre con Dios y en general con el más allá. La conciencia religiosa representa una forma ilusoria de vivencia de la relación del hombre con el mundo natural y de los hombres entre sí, su representación ilusoria sobre la totalidad social. La religión incluye tres elementos: a) ideas religiosas (mitos); b) sentimientos religiosos (emociones); c) actos religiosos (rituales y cultos). La creencia en el mundo sobrenatural y en las fuerzas del más allá, constituye el núcleo de toda religión y su rasgo más importante e inalienable. En la conciencia religiosa el mundo aparece duplicado; por encima de la realidad objetiva, se construye un mundo imaginario extraterrenal, y el hombre es colocado en dependencia de las fuerzas extraterrenales. Materialismo dialéctico Concepción filosófica científica del mundo, una de las partes componentes del marxismo, su base filosófica. Fue creado por Marx y Engels y ha sido objeto de ulterior estudio por parte de Lenin y otros marxistas. La materia y sus formas de existencia 39