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Cultura mexica

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Cultura Mexica(Cultura Azteca)




Familia lingüística: Los mexicas fueron hablantes de la lengua nahua pertenecientes al tronco lingüístico yuto-
azteca.

Nombre propio: Mexicas, popularmente conocidos como aztecas

Área cultural: Área núcleo Cuenca de México, pero su influencia abarcó del Altiplano Central hasta Nicaragua.




                                                       1
Tiempo de ocupación del territorio:

De 1325 al 1523 pero muchos poblados de lengua nahua persistieron incluso en la actualidad perviven grupos
de hablantes nahuas herederos de la cultura mexica.

Formas de asentamiento: ciudad y poblados campesinos dispersos

Sistema de culto: Complejo numérico integrado fundamentalmente por dioses de la agricultura, del agua y los
cerros, dioses de la fertilidad, del inframundo y de la guerra.

Sistema político-económico: sociedad clasista teocrático-militar.

Los mexicas fueron el último pueblo mesoamericano que condensó una rica y compleja tradición religiosa,
política, cosmológica, astronómica, filosófica y artística aprendida y desarrollada por los pueblos de Mesoamérica
a lo largo de muchos siglos. Junto con los mayas son el tema más estudiado de la historia mesoamericana, dado
que se conservan fuentes documentales y arqueológicas, así como numerosos testimonios hechos en su
mayoría de forma posterior por sobrevivientes de la Conquista de México. La numerosa cantidad de estudios
sobre los mexicas hechos por investigadores de todo el mundo hace difícil una síntesis o un panorama general
por la especialización de los estudios y las numerosas polémicas, que han permitido desechar conceptos y
términos indígenas inadecuados apoyados en la lingüística, la antropología y la arqueología, los cuales fueron
usados durante muchos años por estudiosos de los mexicas, basados en interpretaciones modernas y en
muchos casos eurocentristas.

La mitología mexica, siendo muy diversa, pero hecha bajo el mandato virtual de Tlacaélel, situó el origen mítico
en Chicomóztoc (náhuatl: chicome-oztotli-co, «Lugar de las siete cuevas» )?, sitio relacionado con Aztlán —de
donde viene el gentilicio azteca—, aunque no existe consenso sobre el punto exacto donde se encuentre el sitio
por tratarse de un sitio mítico. La lengua de los mexicas era el náhuatl clásico, que actualmente es la lengua
indígena con la mayor comunidad lingüística en México. El etnónimo azteca fue popularizado por investigadores
muy posteriores a su tiempo. Sin embargo, cabe mencionar que los mexicas no se llamaban a sí mismos de esa
forma, y que fue resultado de una mala designación posterior; y que las crónicas posteriores los nombraron en
todo momento como «mexicanos» o «los de México».
A la llegada de los españoles, los mexicas mantenían relaciones de tensión con los altépetl sometidos, a los que
les imponían fuertes cargas tributarias. Esta situación fue aprovechada por los recién llegados en 1519, que
rápidamente establecieron alianzas con los zempoaltecas y los tlaxcaltecas. Tras la caída de México-
Tenochtitlan, la élite gobernante mexica fue sometida e integrada gradualmente a la sociedad colonial,
recuperando muchos de ellos cargos y privilegios. El resto de la sociedad mexica sufrió una serie de colapsos -
principalmente el demográfico- en todas sus estructuras, pero fueron muchas las continuidades y resistencias
que permanecieron por mucho tiempo y hasta nuestros días en los pueblos indígenas de México, aunque el
grueso de la población entró en un proceso de una caída demográfica histórica en menos de un siglo sufrida por
todos los pueblos indígenas por las nuevas enfermedades europeas y la explotación española.




                                                        2
En la historiografía de Mesoamérica aparecen los términos nahuas, mexicas y aztecas como vagamente
equivalentes. Sin embargo, no deben ser tomados como sinónimos. Estos tres términos aparecen cuando se
habla de los habitantes que se situaron en el Valle de Anáhuac, principalmente en el islote de Tenochtitlan
durante el siglo XVI:

El término nahua se refiere todos aquellos que hablaron o actualmente hablan la lengua nahua (náhuatl).
Durante la conquista, los habitantes de la Gran Tenochtilan eran en su mayoría nahuas; sin embargo, no eran los
únicos de Mesoamérica. Y existían enclaves nahuas en todo el centro de México e incluso tan al sur como El
Salvador (señoría de Cuscatlán) y Nicaragua (Nicaraos).
Los nahuas que habitaban en las zonas de Tenochtitlan y de Tlatelolco eran conocidos como "mexicas" debido a
que se autodenominaban a sí mismos mexihcah. Las crónicas españolas del siglo XVI modificaron la palabra y
los nombraron "mexicanos". Tal cual es como aparecen en la historia colonial. Sin embargo, los nahuas de
Tezcoco y Tlacopan que participaron como aliados de los mexicas y a veces son considerados parte de los
aztecas por tener el mismo origen, se denominaban a sí mismos acolhuas y tepanecas, respectivamente.
Finalmente desde el siglo XIX en adelante, la mayoría de los historiadores fuera de México han usado el nombre
o la denominación de azteca para referirse a los mexica (y frecuentemente también a sus aliados de la Triple
Alianza). El nombre "azteca" se refiere al mito narrado por las crónicas coloniales, según el cual los mexicas, los
acolhuas y los tepanecas habían salido de un lugar llamado Aztlán.


                                              ORIGENES

El origen de los mexicas se sitúa entre los grupos hablantes de náhuatl del norte del actual México y antecesores
de los asentados durante la llamada etapa chichimeca. Tradicionalmente se pensó que hubo una división rasa
entre Aridoamérica — con grupos cazadores-recolectores principalmente — y Mesoamérica, con pueblos
sedentarios y agricultores. Por los estudios más recientes se sabe que no fue así y que la diversidad étnica
permitió a muchos grupos de origen chichimeco poseer diversos grados de estratificación y sedentarismo, según


                                                        3
las variantes regionales y las condiciones ambientales donde se asentaron. Por ello al tener un contacto mayor
con grupos mesoamericanos adoptan modos y usos civiles que tenían ya de alguna forma en el norte del actual
México.

En el siglo XII ocurrió la desintegración de Tollan, provocando ello una dispersión demográfica de grupos tolteca-
chichimecas que avanzaron sobre Cholula, ocupándola luego de derrotar a los grupos olmeca-xicalancas ahí
asentados con la ayuda militar concertada por los jefes Icxicóuatl y Quetzalteueyac, líderes de los cholultecas, en
Chicomoztoc. Ahí obtuvieron el apoyo de los totomiauques, los cuauhtinchantlacas, los acolhúas chichimecas,
los texcaltecas o tlaxcaltecas, los malpantlecas, los zacatecas y los tzauctecas. Dicha alianza militar derrotó a los
olmeca-xicalancas asentados en el altiplano central de los altepetl de Xochimilco, Ayapanco, Teciuhquemecan,
Texalucan, Tilihuacan, Cuiloc y Auzolco, provocando el asentamiento y procesos mayores de interrelación
étnica.[cita requerida] Grupos chichimecas inmigrantes del norte no cesarán de migrar hacia el Altiplano Central
y los valles de Puebla y Tlaxcala, originando mayores conflictos y alianzas entre altépetl.
Dicha migración dio origen a la formación de núcleos poblacionales, teniendo como el más importante de los
siglos XII y XIII a Chalco-Amaquemecan, que agrupó cuatro enormes cabeceras con doce señoríos y dieciocho
grupos étnicos.[cita requerida] La estructura derivada de estos pueblos que integran altépetl de mayor o menor
poder será a la que los mexicas lleguen como la última gran migración hacia el centro del país en búsqueda de
un sitio para asentarse, dado que el uso general en la resolución de conflictos no se hacía por lo general con la
parte bélica que implicaba la conquista de un altépetl o su destrucción, sino la migración, integrando o
desintegrando señoríos (como el caso de Xaltocan con los otomíes) y disponiendo de la movilidad de amplios
grupos de poblaciones por parte de los ganadores.
Según sus propios relatos, los mexicas provenían de un legendario lugar llamado Aztlan, ―lugar de las garzas‖,
presuntamente situado en el noroeste de Mesoamérica. De ahí habrían partido en 1111 d.C. –junto con otros
grupos de los que posteriormente se separarían–, en la búsqueda de un sitio donde asentarse. Reconocerían
este lugar porque, como se los había indicado Huitzilopochtli, su dios tutelar, allí encontrarían un águila posada
sobre un nopal y devorando una serpiente. Casi dos siglos de peregrinación les tomó a los mexicas encontrar
ese lugar. En un islote en el lago de Texcoco fundaron, en 1325 d.C., México-Tenochtitlan, ciudad que llegaría a
convertirse en apenas un siglo en la más importante de Mesoamérica. Como consecuencia de ese acelerado
desarrollo y del crecimiento de la población, el pequeño islote pronto fue ocupado en su totalidad por templos y
casas, lo que ocasionó que el área de tierra firme se aumentara artificialmente, y que el lago se rellenara con
grandes cantidades de piedra y lodo. Casi dos siglos después de su fundación, en la época de la conquista,
Tenochtitlan era una gran ciudad organizada en cuatro grandes calpullis o barrios; se encontraba unida con los
pueblos ribereños mediante extensas calzadas, tenía una población de 150 000 o 200 000 habitantes y ocupaba
un área cercana a los 15 km2.


                                 La tira de la Pergrinación
En el Códice Boturini, también conocido como ―La Tira de la Peregrinación‖, los tlacuilos, memoriosos pintores-
cronistas, plasmaron el momento de la partida de 8 tribus representadas por sus jefes, que son guiados a su vez,
por cuatro notables sacerdotes que cargan los ―bultos‖ de sus dioses, los llamados Teomamaque o cargadores
de las deidades.




                                                         4
Si bien los nombres de estos personajes han sido interpretados por los especialistas, la denominación original de
las tribus que comandaban se desconoce. Aunque de manera aposteriori, se les identifica con los gentilicios que
al final de su larga y penosa marcha, adquirieron cuando lograron fijar su residencia en el centro de México.
Independientemente de las razones reales, en el relato mítico, un suceso sobrenatural desencadena el éxodo de
estas tribus: un dios se manifiesta desde el interior de una cueva de un gran cerro encorvado, el cual les habla
de la necesidad de ponerse en marcha a la búsqueda de una nueva tierra.

Desde una óptica simbólica, las cuevas han sido interpretadas como el vientre de donde se originan los pueblos,
como vínculo fructífero con el inframundo. En esa tesitura, sea un sitio real o mítico, las tribus nahuas que
emigraron al Altiplano Central, es común en sus relatos y crónicas, situar su punto de partida en una cueva o
algún cerro con esas formaciones. Como las semillas, los pueblos brotan del fondo de la tierra.Las cuevas se
vuelven metafóricamente en el útero de las tribus. Pero además, es un conducto de comunicación entre los
hombres y los dioses.

En la lectura que hace Joaquín Galarza y Krystina M. Libura del primer episodio pintado en el Códice Boturini y
con el cual comienza la crónica de la migración de los nahuas, se constata esta función:




―Aquí comienza el relato. En una isla del gran lago estaban asentados los señores nobles: un hombre y una
señora gobernante, Pet|1chimaltzin. Estaban asentados allí donde se yerguen seis casas. Estaban asentados allí
donde hay un templo principal dedicado a Uno Carrizo Agua Brotante. De allí partió un gran sacerdote. Partió en
una canoa, remó hacia la orilla y se dirigió rumbo a una cueva del Gran cerro que se Tuerce. Allá en la cueva
estaba nuestro señor Huitzilopochitli. Allá tenía su altar entre las ramas. Allá habló, habló abundantemente, habló
sobre la necesidad de ponerse en camino, sobre la necesidad de marcharse, sobre la necesidad de buscar otro
lugar para la morada‖.

Es este mismo sacerdote, quien, después que Huitzilopochtli le comunica su mandato, sale de las entrañas de
una cueva-santuario, la cual forma parte de un gran cerro y les informa la orden divina de buscar una nueva
morada:

―y así partieron matlatzincas, partieron tecpanecas, chichimecas y malinalcas; partieron cuitlahuacas, xochimilcas
y chalcas y partieron también los huexotzincas‖.



En la relación de ChimalpainCuauhtlehuanitzin, se sitúa la fecha de partida en el Año 1 Técpatl, equivalente a la
fecha 1064 d.C., señalándose ahí, al igual que las otras fuentes citadas, que es de un lugar llamado
Chicomóztoc, -gruta que consta de siete cuevas según se deduce de su toponimia- el punto de partida de la
migración de las tribus nahuas. Respecto al mismo evento suscrito en el Códice Boturini, que recientemente
comenté, se dice en el relato de Chimalpain, que por primera vez se les revela el Tetzáhuitl, es decir el
asombroso o extraordinario Huitzilopochtli, de quien se menciona que solamente pudieron oírlo pero no verlo.
Los aztecas traían consigo una representación de Huitzilopochtli y, que en cierto momento esta deidad se
introduce en esta figura, receptora de lo divino –suponemos hecha probablemente de piedra, madera o copal- y
es cuando esta divinidad llama al supremo sacerdote de los aztecas, IztacMixcohuatzin y escucha una voz que le
ordena:



                                                        5
―!Ven IztacMixcohuatzin¡ Ahora es ciertamente necesario, mucho muy necesario que te ordene que vayas luego
a poner orden a las cosas, tal como vayan a estar, como vayan a ocurrir; y asimismo, que te encargues de
conducir a los muchos azteca que partirán contigo, y que son todos aquellos de los siete calpolli, las más
robustas, esforzadas y grandes personas, como son la mayor parte de los muchos macehuales. Y la razón de
esto es partiremos ahora, que nos iremos extendiendo, que nos iremos asentando y conquistando a otros;
iremos conquistando por todas partes del mundo a los macehuales que ya están asentados‖.

Chimalpain, considera a estos grupos como chichimecas teocolhuaque. Más adelante en el relato, se menciona
que en un lugar llamado Teocolhuacan, ―Donde Radican Nuestros Ancestros‖, no lejos de la mítica ciudad
lacustre de Aztlán, la tierra de las garzas o de la blancura (¿acaso, una retroproyección de Tenochtitlan como
motivo de refundación del pasado?) llevan a cabo un cónclave varios tribus nahuas, es ahí en este lugar, que
deciden separarse.

Esta ruptura es señalada por un hecho inusitado. La tribu de los aztecas arriban a un paraje en el que se
encuentran con otros grupos, colocan en un altar o momoztli a su dios Huitzilopochtli y, en el instante que se
disponen a tomar sus bastimentos, un robusto y majestuoso ahuehuete, cruje sus maderas y se parte en dos,
estremeciendo y quedándose atónitos los macehuales al quebrase tan corpulento árbol:

―Aquí en éste fue cuando arribaron los azteca al pie del gran árbol. Y cuando aquellos teomamaque, el de
nombre Cuahcóhuatl y el de nombre Apanécatl y el nombre Tezcacohuácatl y la de nombre Chimalma, llegaron
al pie del árbol, enseguida tomaron asiento donde esta el corpulento árbol; luego, enseguida tomaron asiento en
donde está el corpulento árbol; luego allí en su base, colocaron su momoztli de tierra en el que asentaron al
diablo Huitzilopochtli. Cuando lo asentaron, enseguida tomaron sus bastimentos; y estaban a punto de comer los
aztecas cuando de pronto se quebró sobre ellos el gran árbol. Y al punto abandonaron lo que iban a comer;
durante muchísimo tiempo permanecieron cabizbajos los azteca, pero enseguida los llamó el diablo, (sic.) les dijo
Huizilopochtli: <Despidan a las ocho poblaciones que los acompañan, a los colhuaque. Díganles que no iremos a
donde habríamos de ir, de aquí nos volveremos>."

No es fortuito que sea un ahuehete el centro de la historia, estos árboles duran miles de años y para su
sostenimiento requieren de grandes consumos de agua, el que de un momento a otro se quiebre, adquiere de
inmediato el carácter de una manifestación de lo divino que requiere ser leído con atención. El ahuehuete (según
Francisco J. Santamaría: palabra compuesta de Atl, agua y huehue viejo) por su poderoso y majestuoso tronco,
su longevidad y crecimiento, es señal de la existencia de cuantiosos manantiales, y siendo el agua un elemento
de culto y al considerar este árbol como instrumento de Huitzilopochtli, lo hacen, por estas razones, un árbol
sagrado, capaz de convertirse en mensajero de lo divino. Hasta la fecha en Xochimilco, cuando uno de estos
gigantescos árboles, se ha conservado, es motivo de una gran veneración y es tan importante como un templo
religioso, tal y cómo sucede con el legendario ahuehuete, situado enfrente de la capilla dedicada al Santo
Patrono San Juan, en la plaza y barrio del mismo nombre.

Entonces, si en el relato mítico, se da el testimonio de que este portentoso sabino se quiebra, los aztecas
comprendieron que algo grave y trascendente iba a suceder con su destino como grupo. El árbol roto marca la
división de una alianza tribal y el principio de un largo y penoso éxodo. Este ahuehuete, es decir el Viejo Árbol de
Agua, se convierte en un testigo vegetal de la crónica indiana.

Este acontecimiento extraordinario, acontece en el año 5 técpatl (1068 d.C.), a partir de este quiebre, cada una
de las poblaciones ahí reunidas, tomará su propia ruta. En el lapso que tomará varios cientos de años, sucesivos
pueblos de origen nahua arribarán a las cuencas y valles del centro de la actual República Mexicana. Se
menciona en las diversas fuentes de la historia prehispánica, que después de batallar contra los grupos ya
establecidos con anterioridad en el Altiplano, en el Año 2 Calli (1325 d.C.), los mexicas por fin merecen tener su
propia tierra.

Si los mexicas son el último de los grupos colhuas-chichimecas en conquistar su residencia en el Valle de
Anáhuac, es decir la ―tierra alrededor del agua‖, lugar que por su abundancia de recursos hídricos, flora y fauna,
será uno de los elementos que atrajo a numerosas poblaciones para que fuera su morada




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Cultura mexica

  • 1. Cultura Mexica(Cultura Azteca) Familia lingüística: Los mexicas fueron hablantes de la lengua nahua pertenecientes al tronco lingüístico yuto- azteca. Nombre propio: Mexicas, popularmente conocidos como aztecas Área cultural: Área núcleo Cuenca de México, pero su influencia abarcó del Altiplano Central hasta Nicaragua. 1
  • 2. Tiempo de ocupación del territorio: De 1325 al 1523 pero muchos poblados de lengua nahua persistieron incluso en la actualidad perviven grupos de hablantes nahuas herederos de la cultura mexica. Formas de asentamiento: ciudad y poblados campesinos dispersos Sistema de culto: Complejo numérico integrado fundamentalmente por dioses de la agricultura, del agua y los cerros, dioses de la fertilidad, del inframundo y de la guerra. Sistema político-económico: sociedad clasista teocrático-militar. Los mexicas fueron el último pueblo mesoamericano que condensó una rica y compleja tradición religiosa, política, cosmológica, astronómica, filosófica y artística aprendida y desarrollada por los pueblos de Mesoamérica a lo largo de muchos siglos. Junto con los mayas son el tema más estudiado de la historia mesoamericana, dado que se conservan fuentes documentales y arqueológicas, así como numerosos testimonios hechos en su mayoría de forma posterior por sobrevivientes de la Conquista de México. La numerosa cantidad de estudios sobre los mexicas hechos por investigadores de todo el mundo hace difícil una síntesis o un panorama general por la especialización de los estudios y las numerosas polémicas, que han permitido desechar conceptos y términos indígenas inadecuados apoyados en la lingüística, la antropología y la arqueología, los cuales fueron usados durante muchos años por estudiosos de los mexicas, basados en interpretaciones modernas y en muchos casos eurocentristas. La mitología mexica, siendo muy diversa, pero hecha bajo el mandato virtual de Tlacaélel, situó el origen mítico en Chicomóztoc (náhuatl: chicome-oztotli-co, «Lugar de las siete cuevas» )?, sitio relacionado con Aztlán —de donde viene el gentilicio azteca—, aunque no existe consenso sobre el punto exacto donde se encuentre el sitio por tratarse de un sitio mítico. La lengua de los mexicas era el náhuatl clásico, que actualmente es la lengua indígena con la mayor comunidad lingüística en México. El etnónimo azteca fue popularizado por investigadores muy posteriores a su tiempo. Sin embargo, cabe mencionar que los mexicas no se llamaban a sí mismos de esa forma, y que fue resultado de una mala designación posterior; y que las crónicas posteriores los nombraron en todo momento como «mexicanos» o «los de México». A la llegada de los españoles, los mexicas mantenían relaciones de tensión con los altépetl sometidos, a los que les imponían fuertes cargas tributarias. Esta situación fue aprovechada por los recién llegados en 1519, que rápidamente establecieron alianzas con los zempoaltecas y los tlaxcaltecas. Tras la caída de México- Tenochtitlan, la élite gobernante mexica fue sometida e integrada gradualmente a la sociedad colonial, recuperando muchos de ellos cargos y privilegios. El resto de la sociedad mexica sufrió una serie de colapsos - principalmente el demográfico- en todas sus estructuras, pero fueron muchas las continuidades y resistencias que permanecieron por mucho tiempo y hasta nuestros días en los pueblos indígenas de México, aunque el grueso de la población entró en un proceso de una caída demográfica histórica en menos de un siglo sufrida por todos los pueblos indígenas por las nuevas enfermedades europeas y la explotación española. 2
  • 3. En la historiografía de Mesoamérica aparecen los términos nahuas, mexicas y aztecas como vagamente equivalentes. Sin embargo, no deben ser tomados como sinónimos. Estos tres términos aparecen cuando se habla de los habitantes que se situaron en el Valle de Anáhuac, principalmente en el islote de Tenochtitlan durante el siglo XVI: El término nahua se refiere todos aquellos que hablaron o actualmente hablan la lengua nahua (náhuatl). Durante la conquista, los habitantes de la Gran Tenochtilan eran en su mayoría nahuas; sin embargo, no eran los únicos de Mesoamérica. Y existían enclaves nahuas en todo el centro de México e incluso tan al sur como El Salvador (señoría de Cuscatlán) y Nicaragua (Nicaraos). Los nahuas que habitaban en las zonas de Tenochtitlan y de Tlatelolco eran conocidos como "mexicas" debido a que se autodenominaban a sí mismos mexihcah. Las crónicas españolas del siglo XVI modificaron la palabra y los nombraron "mexicanos". Tal cual es como aparecen en la historia colonial. Sin embargo, los nahuas de Tezcoco y Tlacopan que participaron como aliados de los mexicas y a veces son considerados parte de los aztecas por tener el mismo origen, se denominaban a sí mismos acolhuas y tepanecas, respectivamente. Finalmente desde el siglo XIX en adelante, la mayoría de los historiadores fuera de México han usado el nombre o la denominación de azteca para referirse a los mexica (y frecuentemente también a sus aliados de la Triple Alianza). El nombre "azteca" se refiere al mito narrado por las crónicas coloniales, según el cual los mexicas, los acolhuas y los tepanecas habían salido de un lugar llamado Aztlán. ORIGENES El origen de los mexicas se sitúa entre los grupos hablantes de náhuatl del norte del actual México y antecesores de los asentados durante la llamada etapa chichimeca. Tradicionalmente se pensó que hubo una división rasa entre Aridoamérica — con grupos cazadores-recolectores principalmente — y Mesoamérica, con pueblos sedentarios y agricultores. Por los estudios más recientes se sabe que no fue así y que la diversidad étnica permitió a muchos grupos de origen chichimeco poseer diversos grados de estratificación y sedentarismo, según 3
  • 4. las variantes regionales y las condiciones ambientales donde se asentaron. Por ello al tener un contacto mayor con grupos mesoamericanos adoptan modos y usos civiles que tenían ya de alguna forma en el norte del actual México. En el siglo XII ocurrió la desintegración de Tollan, provocando ello una dispersión demográfica de grupos tolteca- chichimecas que avanzaron sobre Cholula, ocupándola luego de derrotar a los grupos olmeca-xicalancas ahí asentados con la ayuda militar concertada por los jefes Icxicóuatl y Quetzalteueyac, líderes de los cholultecas, en Chicomoztoc. Ahí obtuvieron el apoyo de los totomiauques, los cuauhtinchantlacas, los acolhúas chichimecas, los texcaltecas o tlaxcaltecas, los malpantlecas, los zacatecas y los tzauctecas. Dicha alianza militar derrotó a los olmeca-xicalancas asentados en el altiplano central de los altepetl de Xochimilco, Ayapanco, Teciuhquemecan, Texalucan, Tilihuacan, Cuiloc y Auzolco, provocando el asentamiento y procesos mayores de interrelación étnica.[cita requerida] Grupos chichimecas inmigrantes del norte no cesarán de migrar hacia el Altiplano Central y los valles de Puebla y Tlaxcala, originando mayores conflictos y alianzas entre altépetl. Dicha migración dio origen a la formación de núcleos poblacionales, teniendo como el más importante de los siglos XII y XIII a Chalco-Amaquemecan, que agrupó cuatro enormes cabeceras con doce señoríos y dieciocho grupos étnicos.[cita requerida] La estructura derivada de estos pueblos que integran altépetl de mayor o menor poder será a la que los mexicas lleguen como la última gran migración hacia el centro del país en búsqueda de un sitio para asentarse, dado que el uso general en la resolución de conflictos no se hacía por lo general con la parte bélica que implicaba la conquista de un altépetl o su destrucción, sino la migración, integrando o desintegrando señoríos (como el caso de Xaltocan con los otomíes) y disponiendo de la movilidad de amplios grupos de poblaciones por parte de los ganadores. Según sus propios relatos, los mexicas provenían de un legendario lugar llamado Aztlan, ―lugar de las garzas‖, presuntamente situado en el noroeste de Mesoamérica. De ahí habrían partido en 1111 d.C. –junto con otros grupos de los que posteriormente se separarían–, en la búsqueda de un sitio donde asentarse. Reconocerían este lugar porque, como se los había indicado Huitzilopochtli, su dios tutelar, allí encontrarían un águila posada sobre un nopal y devorando una serpiente. Casi dos siglos de peregrinación les tomó a los mexicas encontrar ese lugar. En un islote en el lago de Texcoco fundaron, en 1325 d.C., México-Tenochtitlan, ciudad que llegaría a convertirse en apenas un siglo en la más importante de Mesoamérica. Como consecuencia de ese acelerado desarrollo y del crecimiento de la población, el pequeño islote pronto fue ocupado en su totalidad por templos y casas, lo que ocasionó que el área de tierra firme se aumentara artificialmente, y que el lago se rellenara con grandes cantidades de piedra y lodo. Casi dos siglos después de su fundación, en la época de la conquista, Tenochtitlan era una gran ciudad organizada en cuatro grandes calpullis o barrios; se encontraba unida con los pueblos ribereños mediante extensas calzadas, tenía una población de 150 000 o 200 000 habitantes y ocupaba un área cercana a los 15 km2. La tira de la Pergrinación En el Códice Boturini, también conocido como ―La Tira de la Peregrinación‖, los tlacuilos, memoriosos pintores- cronistas, plasmaron el momento de la partida de 8 tribus representadas por sus jefes, que son guiados a su vez, por cuatro notables sacerdotes que cargan los ―bultos‖ de sus dioses, los llamados Teomamaque o cargadores de las deidades. 4
  • 5. Si bien los nombres de estos personajes han sido interpretados por los especialistas, la denominación original de las tribus que comandaban se desconoce. Aunque de manera aposteriori, se les identifica con los gentilicios que al final de su larga y penosa marcha, adquirieron cuando lograron fijar su residencia en el centro de México. Independientemente de las razones reales, en el relato mítico, un suceso sobrenatural desencadena el éxodo de estas tribus: un dios se manifiesta desde el interior de una cueva de un gran cerro encorvado, el cual les habla de la necesidad de ponerse en marcha a la búsqueda de una nueva tierra. Desde una óptica simbólica, las cuevas han sido interpretadas como el vientre de donde se originan los pueblos, como vínculo fructífero con el inframundo. En esa tesitura, sea un sitio real o mítico, las tribus nahuas que emigraron al Altiplano Central, es común en sus relatos y crónicas, situar su punto de partida en una cueva o algún cerro con esas formaciones. Como las semillas, los pueblos brotan del fondo de la tierra.Las cuevas se vuelven metafóricamente en el útero de las tribus. Pero además, es un conducto de comunicación entre los hombres y los dioses. En la lectura que hace Joaquín Galarza y Krystina M. Libura del primer episodio pintado en el Códice Boturini y con el cual comienza la crónica de la migración de los nahuas, se constata esta función: ―Aquí comienza el relato. En una isla del gran lago estaban asentados los señores nobles: un hombre y una señora gobernante, Pet|1chimaltzin. Estaban asentados allí donde se yerguen seis casas. Estaban asentados allí donde hay un templo principal dedicado a Uno Carrizo Agua Brotante. De allí partió un gran sacerdote. Partió en una canoa, remó hacia la orilla y se dirigió rumbo a una cueva del Gran cerro que se Tuerce. Allá en la cueva estaba nuestro señor Huitzilopochitli. Allá tenía su altar entre las ramas. Allá habló, habló abundantemente, habló sobre la necesidad de ponerse en camino, sobre la necesidad de marcharse, sobre la necesidad de buscar otro lugar para la morada‖. Es este mismo sacerdote, quien, después que Huitzilopochtli le comunica su mandato, sale de las entrañas de una cueva-santuario, la cual forma parte de un gran cerro y les informa la orden divina de buscar una nueva morada: ―y así partieron matlatzincas, partieron tecpanecas, chichimecas y malinalcas; partieron cuitlahuacas, xochimilcas y chalcas y partieron también los huexotzincas‖. En la relación de ChimalpainCuauhtlehuanitzin, se sitúa la fecha de partida en el Año 1 Técpatl, equivalente a la fecha 1064 d.C., señalándose ahí, al igual que las otras fuentes citadas, que es de un lugar llamado Chicomóztoc, -gruta que consta de siete cuevas según se deduce de su toponimia- el punto de partida de la migración de las tribus nahuas. Respecto al mismo evento suscrito en el Códice Boturini, que recientemente comenté, se dice en el relato de Chimalpain, que por primera vez se les revela el Tetzáhuitl, es decir el asombroso o extraordinario Huitzilopochtli, de quien se menciona que solamente pudieron oírlo pero no verlo. Los aztecas traían consigo una representación de Huitzilopochtli y, que en cierto momento esta deidad se introduce en esta figura, receptora de lo divino –suponemos hecha probablemente de piedra, madera o copal- y es cuando esta divinidad llama al supremo sacerdote de los aztecas, IztacMixcohuatzin y escucha una voz que le ordena: 5
  • 6. ―!Ven IztacMixcohuatzin¡ Ahora es ciertamente necesario, mucho muy necesario que te ordene que vayas luego a poner orden a las cosas, tal como vayan a estar, como vayan a ocurrir; y asimismo, que te encargues de conducir a los muchos azteca que partirán contigo, y que son todos aquellos de los siete calpolli, las más robustas, esforzadas y grandes personas, como son la mayor parte de los muchos macehuales. Y la razón de esto es partiremos ahora, que nos iremos extendiendo, que nos iremos asentando y conquistando a otros; iremos conquistando por todas partes del mundo a los macehuales que ya están asentados‖. Chimalpain, considera a estos grupos como chichimecas teocolhuaque. Más adelante en el relato, se menciona que en un lugar llamado Teocolhuacan, ―Donde Radican Nuestros Ancestros‖, no lejos de la mítica ciudad lacustre de Aztlán, la tierra de las garzas o de la blancura (¿acaso, una retroproyección de Tenochtitlan como motivo de refundación del pasado?) llevan a cabo un cónclave varios tribus nahuas, es ahí en este lugar, que deciden separarse. Esta ruptura es señalada por un hecho inusitado. La tribu de los aztecas arriban a un paraje en el que se encuentran con otros grupos, colocan en un altar o momoztli a su dios Huitzilopochtli y, en el instante que se disponen a tomar sus bastimentos, un robusto y majestuoso ahuehuete, cruje sus maderas y se parte en dos, estremeciendo y quedándose atónitos los macehuales al quebrase tan corpulento árbol: ―Aquí en éste fue cuando arribaron los azteca al pie del gran árbol. Y cuando aquellos teomamaque, el de nombre Cuahcóhuatl y el de nombre Apanécatl y el nombre Tezcacohuácatl y la de nombre Chimalma, llegaron al pie del árbol, enseguida tomaron asiento donde esta el corpulento árbol; luego, enseguida tomaron asiento en donde está el corpulento árbol; luego allí en su base, colocaron su momoztli de tierra en el que asentaron al diablo Huitzilopochtli. Cuando lo asentaron, enseguida tomaron sus bastimentos; y estaban a punto de comer los aztecas cuando de pronto se quebró sobre ellos el gran árbol. Y al punto abandonaron lo que iban a comer; durante muchísimo tiempo permanecieron cabizbajos los azteca, pero enseguida los llamó el diablo, (sic.) les dijo Huizilopochtli: <Despidan a las ocho poblaciones que los acompañan, a los colhuaque. Díganles que no iremos a donde habríamos de ir, de aquí nos volveremos>." No es fortuito que sea un ahuehete el centro de la historia, estos árboles duran miles de años y para su sostenimiento requieren de grandes consumos de agua, el que de un momento a otro se quiebre, adquiere de inmediato el carácter de una manifestación de lo divino que requiere ser leído con atención. El ahuehuete (según Francisco J. Santamaría: palabra compuesta de Atl, agua y huehue viejo) por su poderoso y majestuoso tronco, su longevidad y crecimiento, es señal de la existencia de cuantiosos manantiales, y siendo el agua un elemento de culto y al considerar este árbol como instrumento de Huitzilopochtli, lo hacen, por estas razones, un árbol sagrado, capaz de convertirse en mensajero de lo divino. Hasta la fecha en Xochimilco, cuando uno de estos gigantescos árboles, se ha conservado, es motivo de una gran veneración y es tan importante como un templo religioso, tal y cómo sucede con el legendario ahuehuete, situado enfrente de la capilla dedicada al Santo Patrono San Juan, en la plaza y barrio del mismo nombre. Entonces, si en el relato mítico, se da el testimonio de que este portentoso sabino se quiebra, los aztecas comprendieron que algo grave y trascendente iba a suceder con su destino como grupo. El árbol roto marca la división de una alianza tribal y el principio de un largo y penoso éxodo. Este ahuehuete, es decir el Viejo Árbol de Agua, se convierte en un testigo vegetal de la crónica indiana. Este acontecimiento extraordinario, acontece en el año 5 técpatl (1068 d.C.), a partir de este quiebre, cada una de las poblaciones ahí reunidas, tomará su propia ruta. En el lapso que tomará varios cientos de años, sucesivos pueblos de origen nahua arribarán a las cuencas y valles del centro de la actual República Mexicana. Se menciona en las diversas fuentes de la historia prehispánica, que después de batallar contra los grupos ya establecidos con anterioridad en el Altiplano, en el Año 2 Calli (1325 d.C.), los mexicas por fin merecen tener su propia tierra. Si los mexicas son el último de los grupos colhuas-chichimecas en conquistar su residencia en el Valle de Anáhuac, es decir la ―tierra alrededor del agua‖, lugar que por su abundancia de recursos hídricos, flora y fauna, será uno de los elementos que atrajo a numerosas poblaciones para que fuera su morada 6
  • 7. LOCALIZACION México-Tenochtitlan estaba ubicado sobre un islote al occidente del Lago de Texcoco, en la zona lacustre de la Cuenca de México. El dominio mexica ocupó la mayor parte del centro y sur de la actual República Mexicana, se extendía, desde el poniente del valle de Toluca, abarcando casi todos los estados de Veracruz, Puebla, en el centro, Hidalgo, México y Morelos, en el sur; gran parte de los estados de Guerrero y Oaxaca, así como la Costa de Chiapas hasta la frontera con Guatemala. Sin embargo, quedaban fuera de su dominio los señoríos de Meztitlán (en Hidalgo), Teotitlán y Tututepec (en Oaxaca), purépechas (en Michoacán), Yopitzingo (en Guerrero) y Tlaxcala. La Cuenca de México es una entidad geográfica de más de 7800 kilómetros cuadrados de superficie que se localiza en la parte meridional del Altiplano Central en la República Mexicana. Se trata de una cuenca limitada por cadenas de altas montañas en forma de anfiteatro, que tenía en medio un sistema lacustre integrado por los lagos Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco. Donde el nivel era bajo y las aguas dulces, como en los lagos de Xochimilco y Chalco, era posible el cultivo chinampero. Entre los 2270 y los 2750 metros sobre el nivel del mar está comprendida la zona de somonte, cuyas tierras fértiles son propicias para el desarrollo de bosques así como para la práctica agrícola extensiva. A partir de los 2750 metros sobre el nivel del mar las laderas están dominadas por bosques de coníferas y pobladas por fauna mayor. Pese a estar situada al sur del Trópico de Cáncer, la cuenca de México contaba en la época prehispánica con un clima templado con precipitaciones medias de 700 milímetros anuales. GOBERNANTES A partir del año 1325 D.C., en que ocurre la fundación de México-Tenochtitlan, los mexicas instituyen como forma de gobierno la tlatocayotl, que puede traducirse como señorío, al cual los europeos definieron como un imperio. El supremo gobernante era el tlatoani, cuyo nombre deriva del verbo tlatoa que significa hablar. 7
  • 8. Once tlatoanis gobernaron a los mexicas durante los casi 200 años de existencia de México-Tenochtitlan. Desde Acamapichtli, el primero, hasta Cuauhtémoc, el último, éstos fueron los once tlatoanis mexicas. Acamapichtli (1376-1396). "El que empuña la caña" fue el primer hueytlatoani mexica. Conformó la familia real, de la que fueron electos a través de los años, todos los gobernantes. Durante su reinado se construyó el primer Templo Mayor. Huitzilíhuitl (1396-1417). "Pluma de colibrí", hijo de Acamapichtli, fue el segundo emperador de los mexicas. Se unió a su suegro Tezozómoc para atacar Texcoco. que fue incendiada y saqueada luego de tres años de guerra. La expansión de los mexicas se inició bajo su reinado. Participó en la conquista de Tultitlán, Cuautitlán, Chalco, Tollatzingo, Xaltocan, Acolman y Otompa. Chimalpopoca (1417-1427). "Escudo que humea", hijo de Huitzilíhuitl y nieto de Acamapichtli. fue el tercer emperador mexica. Apoyó a Tezozómoc, señor de Azcapotzalco, cuando éste se apoderó de Texcoco y destronó a Nezahualcóyotl. Fue asesinado por Maxtla. 8
  • 9. Itzcóatl (1427-1440). "Serpiente de pedernal", hijo de Acamapichtli, fue el cuarto emperador azteca. Se dedicó a someter los poblados del valle de México y avasalló Cuauhnáhuac (Cuernavaca). Formó una alianza con Tlacopan y Texcoco para luchar contra Maxtla, al que derrotó y dio muerte. Tenochtitlan se convierte en la principal potencia dentro del valle de México. Ordenó destruir los anales y códices que existían para que la historia de los tenochcas comenzara desde su reinado. Moctezuma Ilhuicamina (1440-1469). "El flechador de cielo" fue un rey guerrero que llevó las fronteras de su imperio hasta el golfo de México y por el sur hasta Oaxaca. Mandó construir el acueducto de Chapultepec. Axayácatl (1469-1481). "Rostro en el agua", hijo de Moctezuma Ilhuicamina, fue el sexto hueytlatoani mexica. Hizo la guerra a diversos pueblos de los ahora estados de México, Puebla, Veracruz y Michoacán y sus tropas llegaron hasta lo que hoy es Centroamérica. Durante su reinado se adoptó el calendario Tonalámatl, que quedó inscrito en la Piedra del Sol. 9
  • 10. Tízoc (1481-1486). "Pierna de esmeraldas", hijo primogénito de Moctezuma Ilhuicamina, fue el séptimo emperador mexica. Mandó labrar la piedra de los sacrificios del Templo Mayor. Durante su reinado, desarrolló el primer sistema de correos del imperio. Ahuízotl (1486-1502). "Espinoso del agua", hijo de Moctezuma Ilhuicamina, fue el octavo gobernante de México- Tenochtitlan. Durante su reinado se dio término a la construcción del Templo Mayor, en cuya inauguración se hicieron sacrificios humanos por miles a lo largo de cinco días. Fue hermano de Tízoc, tío de Moctezuma Xocoyotzin y padre de Cuauhtémoc. Moctezuma Xocoyotzin (1502-1520). "Señor sañudo y distinguido", sobrino de Ahuízotl, fue el noveno emperador mexica. Adoptó un comportamiento despótico. Bajo su reinado Tenochtitlan vivió su máximo esplendor. No ofreció resistencia a los conquistadores españoles, a quienes se entregó ante la indignación de su pueblo, que lo apedreó cuando salió a pedir que no se combatiera a los invasores. 10
  • 11. Cuitláhuac (1520-1521). "El centinela" fue el décimo y penúltimo emperador mexica. Comandante militar de Moctezuma Xocoyotzin. A la muerte de éste en 1520, propinó a los españoles la más severa derrota que sufrieron en tierra americana, en la batalla que los conquistadores llamaron de la Noche Triste (30 de junio de 1520). Cuauhtémoc (1521). "Águila que desciende", hijo de Ahuízotl, señor de Tlatelolco y jefe de los ejércitos mexicas durante el reinado de Cuitláhuac, fue el undécimo y último hueytlatoani mexica. Le correspondió encabezar la resistencia ante los frecuentes ataques que ordenaba Hernán Cortés desde Texcoco y, posteriormente, durante el sitio que los españoles pusieron a la capital azteca desde enero de 1521 hasta el 13 de agosto del mismo año, cuando cayó el último baluarte indígena. Su asesinato fue ordenado por Hernán Cortés. La Triple Alianza A poco más de un siglo de la fundación de Tenochtitlan, los mexicas habían logrado prosperar a tal grado, que fueron capaces de enfrentar con éxito a la ciudad tepaneca de Azcapotzalco, entonces el asentamiento dominante de la Cuenca de México. En 1430, los mexicas crearon una entidad que sustituiría a la que lidereaban los tepanecas. La nueva estaba formada por Tenochtitlan, Tlacopan y Texcoco, y es conocida como la Triple Alianza. A partir de ese momento, los tlatoanis mexicas comenzaron un ciclo de conquistas sucesivas que, en poco menos de cien años, los llevaría a dominar diversas regiones mesoamericanas, cuyos pueblos estaban obligados a entregar periódicamente una amplia variedad de bienes y materias primas. Durante su máximo esplendor, la Alianza controlaba un territorio que comprendía más de 400 pueblos y señoríos subordinados. 11
  • 12. La guerra La supremacía mexica se fundaba en su extraordinaria capacidad militar y en una eficaz estrategia de demostración pública de su poderío, la que incluía ceremonias con sacrificios humanos a las que debían acudir los señores de los pueblos sojuzgados. Sin embargo, existían varios factores que impedían un control estable de las zonas conquistadas, como las grandes distancias que en ocasiones separaban a las provincias del corazón del imperio. Los señoríos independientes Pese al indudable poderío de la Triple Alianza, algunos señoríos lograron mantenerse independientes. Ello era debido a diversos factores, entre los que se cuenta que la capacidad militar era tal, que su sometimiento implicaba más gasto que beneficio, o simplemente que su independencia resultaba conveniente para asegurarse la disponibilidad permanente de prisioneros de guerra para el sacrificio. Entre esos señoríos independientes se encuentran Metztitlan, Tlaxcala, Cholula, Teotitlán del Camino y Yopitzinco. Mención aparte merecen los tarascos, tal vez los únicos enemigos imbatibles de los mexicas. Las provincias tributarias Para la administración del vasto territorio que se encontraba bajo su control, la Triple Alianza estableció un sistema basado en la división en provincias tributarias, cada una de las cuales contenía varios pueblos que canalizaban el tributo por intermedio de una capital. Tan sólo en un año, los registros del imperio contabilizaban decenas de miles de mantas de algodón, miles de vestidos, cientos de trajes guerreros, grandes cantidades de fardos de plumas y aves vivas, pieles, conchas, cacao, piedras preciosas y miles de toneladas de alimentos. También se exigía la tributación de la fuerza de trabajo necesaria para la construcción de los numerosos edificios y templos de la capital del imperio. El comercio El destino de los productos obtenidos por medio del tributo era diverso. Se les utilizaba para las fiestas religiosas; para el pago de la administración del imperio; para sostener a las poblaciones urbanas, y para cubrir los gastos de la guerra. Otra parte regresaba a la circulación por medio del comercio. El ámbito en el que los mexicas desarrollaban sus actividades comerciales rebasaba los límites del imperio. Algunos productos se obtenían por intercambio con regiones distantes Religion 12
  • 13. La religión mexica fue la síntesis de las creencias y tradiciones milenarias de los antiguos pueblos mesoamericanos, de una complejidad que implicaba la existencia misma, la creación del universo y la situación del ser humano respecto a lo divino, ligada estrechamente a la agricultura y a la lluvia. El concierto humano tenía en la naturaleza divina su razón de ser e implicaba diversos conceptos, de los que los mexicas fueron los herederos de un núcleo religioso mesoamericano construido a lo largo de muchos siglos. Según lo expuesto por el estudioso Alfredo López Austin, en la concepción mesoamericana la materia se integraba de una parte animada — visible, tangible — y otra con una carga interna con dos fuerzas, una luminosa, caliente y seca y otra fría, oscura y húmeda, semejante a la noción del cosmos (que sintetizaba una creencia cosmogónica en que la parte luminosa era la bóveda celeste hasta el sitio donde habitaba el sol — de característica masculina/paterna, productora de lluvia fecunda — y la oscura con el inframundo — femenina/materna receptora de la lluvia fecundadora y sitio de la concepción humana y natural). Los dioses estaban integrados de forma variada por esas dos materias y mantenían una comunicación constante con los humanos, los que podían llegar a "alojar" en los cuerpos mundanos de forma intensa (convirtiendo al ser habitado en el dios mismo, como en las fiestas en que sacrificaban a un noble que era habitado por XipeTótec) o de forma ligera provocando perversiones o virtudes. Estas fuerzas impregnaban todo lo habitado en la Tierra y su equilibrio caracterizaba el orden micro y macrocósmico, que debía ser mantenido. En el caso mexica, una sólida élite sacerdotal detentaba el poder de comunicación y de equilibrio como forma de sometimiento ideológico con el grueso de la población, neófita en las explicaciones cosmogónicas. Las fiestas religiosas tenían como fin equilibrar la voluntad creadora frente a la destructora o nociva y así garantizar la continuidad de los ciclos, desde el vital hasta el agrícola. Fue hasta los pueblos del Posclásico que la combinación de estas creencias junto a la de la necesaria renovación vital y reciclaje de las fuerzas vitales tuvo en la sangre humana la expresión viva del ritual de la continuidad. Por ello, se realizaban sacrificios ya fuera a los humanos invadidos de las fuerzas divinas y que eran inmolados con el fin de la renovación de los poderes de los dioses «humanizados» o en la búsqueda del alimento (el agua preciosa o atl- tlachinolli) vital para el aseguramiento del tránsito celeste. A partir de la reforma de Tlacaélel, se concretó la creencia para los mexicas de que la sangre era el alimento de Tonatiuh, el cual era transportado por el cielo en dos enormes serpientes. Esta creencia tiene su representación en la Piedra del Sol. En relación con esto cabe 13
  • 14. mencionar que las elites política, religiosa y militar practicaban la antropofagia ritual con las víctimas de los sacrificios. Quetzalcóatl era un dios antiguo, anterior a los mexicas del cual hay diferentes versiones: Para algunos era el creador del hombre, mientras que para otros era un dios civilizador identificado como Prometeo. El mito de Quetzalcóatl es muy interesante para entender la reacción de los mexicas ante la llegada de los conquistadores. Este dios también es conocido como el dios del viento bajo el nombre de Ehécatl, que es una de sus formas, y otra de sus formas es la de dios del agua y dios de la fertilidad. Quetzalcóatl es considerado hijo de la diosa virgen Coatlicue y hermano gemelo del dios Xólotl. Como introductor de la cultura, él trajo al hombre la agricultura y el calendario, y es patrón del las artes y de los oficios. En un mito mexica el dios Quetzalcóatl permitió ser seducido por Tezcatlipoca, pero se arrojó a sí mismo a una pira funeraria lleno de arrepentimiento. Tras su muerte su corazón se convirtió en el lucero de la mañana, y como tal es vinculado con la divinidad Tlahuizcalpantecuhtli. En cualquier caso, este dios, descrito como un ser de rostro blanco y barbado, era un dios pacífico y civilizador, opuesto a los sacrificios humanos, que intentó detener esta práctica ritual. Al fracasar en su propósito, emigró hacia el este, prometiendo que un día regresaría en un año determinado de la cuenta mexica. Esto afectó en la actitud de los mexicas antes de la llegada de los primeros españoles (Hernán Cortés). Arte Arquitectura El hecho de que la actual capital de México cubra, en la práctica, la antigua México-Tenochtitlan, impide que tengamos una visión completa de las estructuras arquitectónicas y, sobre todo, de la organización del espacio en los centros ceremoniales, o la relación entre estructuras templarias y las construcciones de carácter habitacional. De hecho, nuestro conocimiento de esta zona se limita a algunos sectores en los que pudieron hacerse 14
  • 15. excavaciones de carácter restringido o donde se produjeron hallazgos casuales. Así la llamada Plaza de las Tres Culturas, en el corazón de México-Tlaltelolco; las excavaciones en el Templo Mayor, en el subsuelo de la Catedral Metropolitana, o en los trabajos para la construcción del Metro, más algunos templos aislados, como los de Tenayuca o Santa Cecilia Acatitlán, que nos proporcionan una idea de cómo fueron los templos en la zona central del valle de México. A esto debemos añadir algunos otros asentamientos, como los de Malinalco, Zempoala, Teopanzolco o Calixtlahuaca, en los que se han descubierto importantes estructuras mexicas. Arquitectura religiosa La arquitectura religiosa se desarrolló siguiendo las pautas de la tradición mesoamericana, aunque existen aportaciones importantes. El tipo de construcción más original es el de los templos gemelos, con doble escalinata de acceso. Aunque el mejor conocido es el de Tenayuca, a ese modelo respondieron también los templos principales (teocallis) de México-Tlatelolco y México-Tenochtitlan. Se trata de una representación dual de las divinidades que existía en Mesoamérica desde épocas remotas. La colocación de parejas de dioses, como la de Huitzilopochtli–Tláloc del templo mayor de Tenochtitlan, sobre una sola plataforma piramidal, hace que su estructura sea alargada y presente una doble escalinata de acceso. En este caso, las excavaciones realizadas por el doctor Eduardo Matos Moctezuma pusieron de manifiesto una serie de hasta siete periodos o reconstrucciones sucesivas entre 1375 y 1520. Otro modelo arquitectónico relativamente frecuente es la pirámide de planta circular que tradicionalmente se ha 15
  • 16. atribuido a santuarios del dios Ehécatl, deidad del viento, que en su aspecto de remolino o huracán podría hacer lógica esta forma. Las más conocidas son la de Calixtlahuaca y la de la estación de metro Pino Suárez. Otra construcción muy característica de los mexicas fue el tzompantli, estructura donde se acumulaban los cráneos de los sacrificados. Sólo se conserva un pequeño altar que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia de México y el descubierto recientemente en las excavaciones del Templo Mayor. Dos de las más extraordinarias creaciones arquitectónicas mexicas fueron Tepoztlán y Malinalco, ambas excavadas en la roca y terminadas con construcciones de mampostería. El templo de Tepoztlán es de planta rectangular y tiene dos salas: a la primera se accede por una puerta dividida por dos pilastras, mientras que en la del fondo hay un banco corrido decorado con relieves que muy bien pudieran ser insignias funerarias. El conjunto del templo descansa sobre una plataforma piramidal con escalinatas limitadas por alfardas. Malinalco, por su parte, es un conjunto irregular de construcciones templarias excavadas en la roca madre, compuesto por seis unidades de las que cuatro al menos presentan una forma circular. La estructura I es la más elaborada del yacimiento y representa un conjunto escultórico de una impresionante belleza. En ambos caso nos encontramos 16
  • 17. ante un tipo de construcción religiosa que tiene la función de expresar el poder militar y religioso de los aztecas. Pintura El color era un elemento fundamental en la pintura azteca. Se trata de un color plano, sin matices ni sombras y, en la mayoría de los casos, con connotaciones simbólicas. Aparece ligada a la arquitectura, decorando los edificios. Pintura en los códices Los códices mexicas, como la mayoría de los códices mesoamericanos, están elaborados con un papel especial hecho de corteza de árbol: el amatl. Fueron realizados por artistas de la élite llamados tlacuilos con convenciones de las distintas tradiciones pictóricas de Mesoamérica. Por ejemplo, los caminos andados están representados por pequeñas huellas de pies. Las palabras habladas están simbolizadas con una voluta. Los realizaron con tintas variadas, que permitían lograr una viva y hermosa policromía. Representaban a los dioses, hombres notables, animales o plantas y también hechos de la vida real. En esta modalidad lograron un nivel artístico muy alto y se prolongo muchos años después de la conquista, pero influenciada por los españoles. 17
  • 18. Textiles Los mexicas durante su preregrinación desde Aztlán hasta la fundación de Tenochtitlan, usaron solamente la fibra de Ixtle o del maguey. Para la obtención de esta fibra es muy sencilla solo hay que cortar una de las ramas y rasparla hasta que solo queden los hilos de la fibra. Después de asentados en Tenochtitlan empezarón a obtener de los pueblos conquistados algodón con el cual los nobles podían hacer mejores vestimentas. Arte plumario La plumería fue una de las expresiones más originales y características de los aztecas, especialmente en la elaboración de mosaicos. Las aves utilizadas para estos trabajos procedían de los bosques tropicales del sur de México y Guatemala, o bien, eran criadas en cautiverio y cazadas con técnicas refinadas que no dañaban el plumaje de la presa. Eran clasificadas de acuerdo con el tamaño, calidad y color, siendo las más apreciadas las verdes de quetzal (sobre todo las larguísimas caudales); las rojas del tlauquecholli, parecido al flamenco, y las azules turquesa del xiuhtótotl. Los especialistas dedicados a estas tareas se llamaban amantecas y eran muy apreciados, destacando los de Tlatelolco, Texcoco y Huaxtepec. Se conservan buenos ejemplares de escudos y tocados en museos de América y Europa. Destacaremos el escudo del dios de la lluvia, que representa un coyote (quizá el emblema del tlatoani Ahuízotl), pero, sobre todo, el gran tocado de plumas de quetzal con adornos de oro, conocido como el penacho o corona de Moctezuma, conservado en el Museo Etnográfico de Viena. 18
  • 19. Escultura mexica Las esculturas y figurillas de personas son los elementos que identifican las creaciones plásticas del Posclásico Tardío. Son imágenes de hombres y mujeres que expresan los ideales tanto en edad como en belleza. La etapa juvenil adulta era considerada el momento de plenitud que garantizaba la fortaleza en la guerra. Siendo esta edad también la de mayor actividad sexual, las esculturas representan el paradigma social tan necesario para la supremacía imperial. El notable desarrollo que alcanzaron los talleres escultóricos existentes en las principales capitales indígenas, principalmente México-Tenochtitlan, Texcoco, y Calixtlahuaca, legó extraordinarias figuras escultóricas talladas en rocas volcánicas, el material preferido en el mundo mexica. Existe una imagen del macehual, idealizada concepción del hombre común, o la excelsa mujer desnuda, conocida popularmente como la Venus de Texcoco. sociales de la cultura azteca (MEXICA): La base de la sociedad Azteca era la familia, de carácter patriarcal y generalmente monogámica, aunque se permitía la poligamia. El grupo familiar podía reducirse a la pareja de cónyuges y la progenie , o construir formas de familia extensa constituidas por los padres y las familias de los hijos. Un grupo de varias familias componía el calpulli, unidad social compleja que se encargaba de funciones muy diversas. Un consejo formado por los cabezas de familia elegía al jefe del calpulli, que debía pertenecer a un linaje determinado. Cada familia perteneciente a un calpulli recibía un usufructo una parte de las tierras comunales la cual volvía al calpulli si dejaba de cultivarse. A veces varios calpulli se hallaban unidos en barrios y solían estar especializados en alguna actividad artesanal o profesional. Uno de los rasgos más característicos de la sociedad Azteca era su división en castas. La nobleza estaba formada por los miembros de la familia real, los jefes de los calpulli , los jefes militares y los plebeyos, y era el grupo que poseía los mayores privilegios. Comerciantes, algunos vendían sus productos en la ciudad; otros comerciaban fuera de Tenochtitlan y eran, a la vez embajadores y espías. Gozaban de algunos privilegios, según sus riquezas y los servicios que brindaran. 19
  • 20. Plebeyos, esta clase social estaba compuesta por campesinos y artesanos, los cuales debían pagar tributos al estado. También había esclavos, los cuales empleaban como fuerza de trabajo o se reservaban para los sacrificios religiosos, que no gozaban de ningún tipo de privilegio. La confederación estaba organizada al pago de tributos y la contribución militar por parte de los estados sometidos. No obstante, el imperio intento conseguir una mayor integración política entre sus 38 pcias. 20