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Memoria del taller de expresión plástica con materiales encontrados.

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4.3. Memoria. C.E.I.P. César Manrique

  1. 1. MEMORIA DEL TALLER DE EXPRESIÓN PLÁSTICA CON MATERIALES ENCONTRADOS. C.E.I.P. “CÉSAR MANRIQUE” CURSO 1991 – 92 Luis J. Ferreira El taller empezó a funcionar en el mes de Octubre del presente curso y ha funcionado hasta la actualidad con total normalidad. Se está destinando, como estaba previsto, a los 12 alumnos-as de integración que están a mi cargo a tiempo parcial, para realizar tareas específicas, agrupados en dos grupos de 6 miembros cada uno. A pesar de que ha habido bastantes demandas de alumnos y alumnas de distintos niveles que expresan el deseo de trabajar en el taller (algunas incluso con expresiones tan significativas como: "yo también soy retrasado", "yo también necesito apoyo" o "a mi también me va mal en clase"), de momento no ha sido posible abrir a otros alumnos-as el taller; salvo para una experiencia realizada recientemente de manera coyuntural en la que mis tres alumnos de 6º curso junto con otros cinco compañeros suyos no considerados de integración (los típicos alumnos repetidores, con demasiadas experiencias de fracaso en la escuela, perturbadores, etc.), confeccionaron una sardina de grandes dimensiones para el carnaval. El horario de trabajo que se ha venido cubriendo, tal y como aparece en el proyecto y en la planificación de mi horario docente, ha sido de dos horas semanales con cada grupo. Inicialmente se dedicaban las dos horas de las tardes de los martes (de 2 a 4) con un grupo, y las de los jueves con el otro; pero ahora que estamos con un régimen provisional de jornada continuada, se están empleando las dos últimas horas de la jornada (de 12 a 2) de los mismos días. Además de estos tiempos, en ocasiones se han venido dedicando de manera informal otros considerados muertos. Como espacio para trabajar estamos utilizando una habitación, habilitada este curso solamente para este efecto, muy poco adecuada por sus dimensiones y por el espacio que ocupa (resulta muy reducida -a pesar de que sólo trabajemos 7 personas en cada turno- y está ubicada junto a una clase de preescolar), por la dotación de mesas (escasas e impropias) y el armario de herramientas. En las sesiones que el grupo está completo y cuando sentimos la necesidad de abrir o ampliar el espacio, nos vemos obligados a trabajar también en el pasillo, por donde acceden los alumnos de preescolar. Esa escasez de espacio nos obliga también a tener que recoger y sacar los trabajos en realización después de cada sesión, para que el grupo venidero pueda encontrar el espacio libre. Hemos contado con la gran ventaja de disponer de otro espacio a parte que, aunque reducido, nos está permitiendo almacenar bastante cantidad y variedad de materiales, y donde además guardamos las obras en proceso de realización; su inconveniente estriba en que está algo apartado del taller y ubicado entre dos clases de preescolar. Los materiales empleados están siendo en su mayoría de desecho y algunos de carácter natural. Muchos los he aportado yo, pero en buena medida ha habido aportaciones espontáneas de los alumnos-as; quienes han recogido materiales de sus 1
  2. 2. casas, del colegio y de la calle sobre todo. Por otra parte, de manera conjunta, hemos practicado varias "batidas de limpieza" por el barranco, en las proximidades del colegio, de donde hemos recogido una importante cantidad y variedad de materiales. Hasta el presente hemos dispuesto de la suficiente abundancia y diversidad de materiales encontrados, de manera que en nuestras creaciones nos hemos podido valer perfectamente de lo que teníamos almacenado. Algunos medios utilizados han sido comprados (esmalte sintético, pintura plástica, cola blanca, cola de contacto, silicona, aguarrás y herrajes), otros han sido aportados por los alumnos-as de sus casas o del comedor escolar (azúcar, sal gorda, lavavajillas, harina y cal como aditivos para la pintura, colorantes alimentarios para confeccionar pintura, harina y gasolina para elaborar colas y gofio para crear texturas), y otros han sido encontrados (alambre, bramante, hojalata, herrajes y arenas y tierras empleadas como colorantes en la preparación de pinturas). Las herramientas e instrumentos que se han usado han sido básicamente los señalados en el proyecto. Hay que indicar que el colegio no contaba con herramientas, ni con presupuesto para poder adquirirlas, cuando en el mes de septiembre se presentó el proyecto al equipo directivo del mismo, y que el taller pudo ponerse en marcha, en parte, gracias a la colaboración de la asociación de padres del colegio y, en menor medida, del ayuntamiento del municipio, que aportaron las herramientas y algunos medios. Este hecho, que en principio pudiera valorarse como negativo, ya que denota una cierta incapacidad por parte del colegio, puede verse como positivo, desde el momento en que precisamente esa incapacidad o carencia de medios, fuerza a abrir la experiencia al resto de la comunidad educativa, y al responder ésta favorablemente queda implicada en nuestra experiencia. No obstante, esa implicación no ha quedado cifrada solamente en la aportación económica, sino que hay que cifrarla también en otro tipo de participación, como es su respuesta de interés a nuestros trabajos (observación atenta de las composiciones, lectura de la ficha que acompaña a cada obra donde se ofrecen diferentes datos sobre ella, comentarios que se hacen acerca de las obras y de sus autores, preguntas que formulan a los mismos, etc.). Precisamente, buscando ese tipo de participación, abriremos más nuestros trabajos al público en general exponiéndolos durante dos semanas, en el mes de mayo, en la Universidad Popular del Puerto de la Cruz. Hasta el momento hemos trabajado sobre ideas y diseños concretos ofrecidos a los alumnos-as por mi; una vez aceptados por ellos, he intentado, al plasmarlos, suscitar las máximas aportaciones posibles por su parte, de manera que no fueran meros ejecutores de proyectos ajenos; así, por ej., han participado en algunas obras en la búsqueda de materiales, en la distribución final de los elementos de composición, en la selección de colores, en algún diseño pictórico, en la selección de técnicas y de instrumentos de pintura, etc., y en todos los casos han participado en la búsqueda de los títulos de las obras -siendo plenamente suyos-, y en su realización lógicamente. Después de las obras-estímulo realizadas, hay alumnos que espontáneamente están siendo ya capaces de diseñar sus propios proyectos de trabajo partiendo de sus ideas, percepciones, sensaciones, etc.; proyectos que se intentará asimilar para que puedan ser realizados. Queda claro que mi forma de hacer mirada globalmente, no ha estado desde el principio en la línea del "dejar hacer", del buscar una expresión personal del alumno-a puramente libre, aunque en el a veces largo y sobre todo complejo proceso de trabajo de cualquier obra siempre hayan cabido expresiones en alguna medida personales, espontáneas y libres. Es de suponer que con la continuidad del taller mi 2
  3. 3. intervención o ayuda sea cada vez menos necesaria, y en esa medida los trabajos sean más propios de los alumnos-as y, por consiguiente, más libres. Me parece obvio que la actitud imaginativa y la expresión libre han de ser educadas como cualquier otra facultad; no obstante, entiendo que mientras van formándose pueden y deben ponerse en juego, precisamente como medio de aprendizaje y como garantía de su desarrollo. El nivel de consecución de los objetivos proyectados considero que está siendo bastante satisfactorio en los dos ámbitos en que me proponía intervenir: el directo de los alumnos-as sujetos del taller y el indirecto de los observadores de las obras. La experiencia está resultando a mi juicio muy valiosa por sus logros y por las expectativas que está creando, a pesar de la corta vida que tiene en este centro (5 meses). Ello hace recomendable no solamente su mantenimiento para el próximo curso, sino también su extensión a otros alumnos-as. El mantenimiento es algo que está garantizado ya que los diferentes factores y condiciones que la están haciendo posible se mantendrán para el próximo curso (el alumnado de integración, mi continuidad en el centro, el espacio donde trabajamos y donde almacenamos materiales, las herramientas e instrumentos y otros medios). Respecto a su extensión cabe decir que el profesorado del centro en general participa de esa idea, referida no solamente al colectivo de alumnos-as hipoacúsicos que reciben atención en el colegio, sino a otros muchos alumnos-as considerados "normales". Se juzga, pues, necesario generalizar la aplicación del taller, o la práctica de talleres, pero somos conscientes de nuestras limitaciones humanas y materiales (particularmente de espacio y de medios de financiación); no obstante, dada la demanda que está habiendo por parte del alumnado y dada nuestra constatación de lo necesarias que resultan esas prácticas, es muy probable que se intenten buscar soluciones para conseguir alguna extensión de la experiencia. 3

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