ARALÜO Ül’ l UCA /  CORBIS

 

MUERTE EN LA ARENA

GLADIADORES
EN ROMA

«iMátalo,  hierelo! » Asíanimaba el público a los
...
casco de gladiador de tipo
tracio,  de mediados del siglo l d. C.
Reconstmcción por Hubertus
Hamm y Marcus Junkelmrnann. 
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LOS ROMANOS

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Durante los funerales
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para aplacar con sangre a los espíritus de los
muertos.  Esta práctica se fundamentaba en la
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ESCUELAS PARA
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EL ESPECTÁCULO MÁS

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ÉRUENTO DE ROMA

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UNA BATALLA CAMPAL
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LA PASlÓN POR LAS LUCHAS en la are-
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cusa de la comida.  La tarde se dedicaba a las
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COMBATES DE
GLADIADORES: 
LOS MITOS

A tlTERATURA Y EL ClNE han establecido ciertos
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tes.  Habían venido no sólo a disfrutar de una
buena pelea,  sino a ver cómo los hombres se
enfrentaban con honor y coraje...
¿COMBATIERON LAS
MUJERES EN LA ARENA? 

EN RARAS OCASIONES.  a juzgar por
la escasez de fuentes literarias y epi-
graficas...
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da. .. ninguna lección de las que entran por los
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Muerte en la arena gladiadores en roma

  1. 1. ARALÜO Ül’ l UCA / CORBIS MUERTE EN LA ARENA GLADIADORES EN ROMA «iMátalo, hierelo! » Asíanimaba el público a los gladiadores, protagonistas de los sangrientos espectáculos de lucha y muerte en Roma y que llegaron a ser ídolos populares enla Antigüedad FERNANDO LILLO REDONET DOCTOR EN FILOLOGÍA CLÁSICAY ESCRITOR ljovenAlipio se encontró con unos amigos en la calle que lo arrastraron a la fiierza a ver un espectáculo de gladiadores. Él les decía que podian llevar su Cuerpo, pero que su espíritu se resistiría a contemplar la sangre derramada. Una vez en su asiento se tapó los ojos, pero no pudo evitar que los gritos ensordecedores del público entregado al espectáculo con pasión 1o lle- naran de curiosidad, de modo que pensó que podía ver la lucha y resis- tir su atractivo. Pero tan pronto como observó la sangre de un gladiador herido se xdo absorbido por la violencia, sintiendo placer ante aquel coni- bate criminaLYa no era el mismo hombre de antes, sino que compartía el entusiasmo de la masa, atrapado para siempre por una pasión por los juegos que le llevaría a volver una y otra vez al anfiteatro.
  2. 2. casco de gladiador de tipo tracio, de mediados del siglo l d. C. Reconstmcción por Hubertus Hamm y Marcus Junkelmrnann. Museo Arqueológico. Tréveris. ‘í MONEDA DE ono (a Ia izquierda) que muestra a un gladiador recibiendo Ia palma de Ia victoria. EI vencedor del combate daba con ella la vuelta ala arena, agitándola, Siglo l d. C. un. .. HUBERTUS HAMM
  3. 3. LAPASIÓN DE LOS ROMANOS 264 a. C. bo 109 Durante los funerales deJunio Bruto Pera se celebra el primer com- bate de gladiadores. El Senado limita por ley el número de gladiadores por juegos. tras una celebración excesiva de César. Se construye el primer an- fiteatro en piedra en Roma. promovido por el empera- dor Octavio Augusto. El emperador Tito inaugura el Coliseo de Roma, cuyas obras emprendió Vespasia- no diez años antes El emperadorTrajano orga- niza unos juegos de 117 dias consecutivos con 4.912 pa- rejas de gladiadores. Marco Aurelio promulga un decreto para regular los gas- tos en losjuegos. que son cada vez más elevados. Criticados ya por el empera- dor Constantino, los comba- tes de gladiadores en- . , tran en contradicción . “ con el cristianismo y Í sonfinalmente prohibi- t ,3 jdos porel emperador . Honorio. GLADIADOR SAMNITA. TERRACOTA PROCEDENTE DE VOLUB| LIS, EN EL ACTUAL MARRUECOS SIGLO IlI DC MUSEO ARQUEOLOGICO DE RABAT. El origen de losjuegos gladiatorios se relaciona con sacrificios humanos que tenian lugar durante los funerales El caso de Alipio, narrado por san Agus- tin en sus Confesions, es una clara muestra del poderoso atractivo que los juegos de gladia- dores ejercían en el hombre de la Antigüe- dadTodav-ía hoy nos asombra que una civi- lización como la de Roma, tan avanzada pa- ra su tiempo, pudiera comportarse de un mo- do tan cruel. Sin embargo, no podemos juz- gar a los gladiadores y su mundo desde nues- tra perspectiva actual, sino que debemos in- tentar trasladarnos a la época romana y tra- tar de comprender su mentalidad indagan- do en el origen, la función, el desarrollo y las actitudes que los romanos mantuvieron con respecto a este tipo de espectáculos. JUEGOS FUNERARIOS El origen de las luchas de gladiadores hay que buscarlo, probablemente, en la antigua cos- tumbre del sacrificio humano, generalmente de prisioneros, que se hacía sobre la tumba de personajes importantes o grandes guerreros
  4. 4. para aplacar con sangre a los espíritus de los muertos. Esta práctica se fundamentaba en la creencia de que la sangre vertida podia devol- verla WLda al difunto: un combate de gladia- dores en honor de un fallecido podía consti- tuir, así, la sustitución del sacrificio humano. De este modo, el vencedor y en algunos casos también el perdedor podían salvar su xida. El primer espectáculo de este tipo en Ro- ma TUVO lugar en 26+ a. C. con ocasión del fu- neral de Junio Bruto Pera, en el que comba- tieron tres parejas de esclavos. Los romanos llamaron a los combates de gladiadores mu- nus, que significa «deber» y «c)bligación>> de los descendientes para con un difunto de su familia, pero también significa «Crbsequio»: un regalo que el organizador paga de su bol- sillo para disfrute del pueblo. Desde entonces empezaron a difundirse du- rante la epoca republicana, Comírtíéndose en un instrumento muy útil en manos de rnagis— trados y políticos que los usaban para ganar- se el favor del pueblo y conseguir los votos de los ciudadanos. Poste- riormente, durante la época impe- rial. los emperadores se proclarna- ron patrodnadores de todos los jue- gos de gladiadores que se realiza- ran en Roma, tomando el control de su organización y asistiendo a ellos como ámbito prixílegiado pa- ra estar en contacto con la plebe. El público podia ver, así, de cer- ca, a su emperador que era, como ellos, un espectador más, y ante él podia manifestar sus deseos o que- jas con claridad: pedir clemencia para un luchador, protestar contra algún funcionario impopular, la- mentarse del precio del trigo o in- cluso criticarle abiertamente. Los gladiadores procedían de fuentes muy diversas: prisioneros de guerra, esclavos que sus dueños destinaban a este fin, condenados 5‘ 7‘ ' ‘n? . W. ‘.3: ‘I r -—-4- ‘f; ‘h s‘; _ _l ELCGJSEqen Romajue es- l cenario déirmunprabvl3s%' f y x ‘ combates de gladi '”' N Terminado por Tito en 80 d. C., tenia una capacidad paraSOOOO especladors: ' L. w - -- a. .. LUCHA de gladiadores en un anfiteatro de madera. Fresco de la cámara del Zodiaco del palacio del Te’. en Mantua. Siglo XVl.
  5. 5. ESCUELAS PARA APRENDER A COMBATIR -38 GLADl/ XDORES recibían en las es- oseias una estricta instricción er ca- da modalidad de lucha. En ellas existi- ria una vigiiancia extrema para prevenir revueïtas como la de Espartaco. origi- nada en una escuela de Capua. LA MÁS IMPORTANTE escieia de Roma era ei Ludus Magnus, construido por el emperador Domiciano (o qu= za por Clau- dio) y cuyos restos aun pueden contem- plarse junto al Coliseo. Poseia un gran patio porticado central en el que se al- zaba un pequeño anfiteatro para el en- trenamiento. con capacidad para 3.000 espectadores. Entorno al patio se or- denaban las celdas destinadas al ao- jamiento de los gladiadores. que no de- bian de contar con excesivas comodi- dades. Durante los juegos. los gladia- dores de esta escuela podian acceder al Coliseo a través de un paso subterrá- neo. Otra escuela era el Ludus Matuti- nus. donde seguramente se entrena- ban los combatientes para los espec- taculos de animales (variar/ ones). que se realizaban por las mañanas. SCM A COMBATE de gladiadores en un banquete. F. Netti. Siglo XIX. Museo Capodimonte, Nápoles. Un nombre libre se podia convertir en gladiador por varias causas. como la pobreza. 2a esclavitud o el deseo de huida: :e"o los gladiadores también podian C275”? cierta promocion social a muerte cuya ejecución se conrnutaba por el servicio en la arena. Pero también había hom- bres libres que se dedicaban voluntariamen- te a un oficio considerado infamante. HONORY RlQUEZA La mayoría de los gladiadores tenía, pues, al- go que gairar. Los prisioneros de guerra carn- biaban su ejecución sumaria o su miserable vida como esclavos en el campo o en las mi- nas por una oportunidad en la que su desnno dependía de su propia habilidad para sobre- xiiir Además, una muerte honorable en la are- na podía redimirles de la Vergüenza de ha- ber sido derrotados y capturados en la guerra. Los esclavos, por su parte, tenían posibili- dades de alcanzar la libertad e incluso la ri- queza, mientras que los condenados a muer- te aplazaban su fin, al tiempo que una muer- te rápida en el anfiteatro podia ahorrarles el suplicio de una ejecución lenta y dolorosa. Además, en ocasiones, los condenados a ser ANFITEATRO de Leptis Magna, en la actual Libia. Edificado en 56 d. C. y ampliado bajo Septimio Severo. podia acoger hasta 16.000 espectadores. gladiadores podían alcanzar la libertad si e pueblo juzgaba que habían luchado con i: valor extraordinario. Por otro lado, las razc- nes para que un hombre libre se coniirnerz en gladiador (pasando a estar, de este mt - do, en los márgenes de la sociedad) eran va- riadas: la pobreza, el deseo de lucha o la r1;- cesidad de adquirir una nueva identidad p; - ra escapar de alguna circunstancia adversa. Sin embargo, la dura nda del gladiador ofi-e- cía también algunas Ventajas: poder recupe- rar el honor perdido y adquirir, de forma relativamente rápida, una fama y una mejora económica imposibles de conseguir por onïs medios. la situación de un hombre libre q: se ofrecía como gladiador se equiparaba cr : la de los esclavos, y ponia su xída y su des: - no en manos del lanista o empresario, estanc‘: dispuesto a «ser quemado, encadenadc : muerto a espada», tal como rezaba elj ‘ra- mento que realizaba. Ahora bien, en el cc‘: - trato podía estipularse también la duracic:
  6. 6. Los futuros gladiadores entraban a formar lel servicioTodas estas circunstancias hacían jue los gladiadores, en general, desearan ofie- parte de una familia gladiatoria a cargo de un lu- "er un buen espectaculo, bien por obligación, nista. Al llegar a la escuela se les asignaba una bien por esperar una recompensa. Así antes especialidad y se ejercitaban en ella bajo la su- en el Coliseo, el gran pervisión de un doctor o entrenador. Estaban onscientes de que bien alimentados y disponían de cuidados de su primer combate médicos de la mejor cali anfiteatro de Roma. eran c la arena a morir con honor. dad. Las condiciones salían a de vida podían ser duras, pero no siempre EL ESPECTÁCULO MÁS PO PU LAR eran tratados como prisioneros o estaban con- Suele creerse por las representaciones cinerna- finados en sus barracones. En cuanto al lugar donde se desarrollaban los combates, hay que o se llevaron a cabo en el tograficas de luchas de gladiadores que el com- circo, después en anfitea- bate era sumamente sangriento y cruel, y que decir que primer foro, luego en el no estaba sujeto a reglas. Sin embargo, no con- sisiía en una carnicería sin más —para eso es- tros de madera y finalmente enlos de piedra, taban las ejecuciones de los condenados—, que llegaron a alcanzar un tamaño tan consi- sino que el público pedía luchas de calidad en derable como el del Coliseo. . a las que pudiera apreciarse la pericia de los con- la víspera del combate se ofrecía a - ' los gladiadores que iban a luchar en , -"}'_¿‘ tendientes. Para ello se requería un largo y me- ticuloso entrenamiento, que los gladiadores recibían en las escuelas llamadas ludi donde as a la espera del aprendían las mejores técnic día en que tuvieran que salir a la arena. org la arena un gran banquete llamado ; cena libera, con manjares exquisitamen- te seleccionados y costeados por el g ‘ anizador del espectáculo. É‘ CÓMODO gustaba de luchar como gladiador. Busto de este empera- dor. del siglo ll. Museos Capitolinos. Roma.
  7. 7. EL ESPECTÁCULO MÁS innumerables mosaicos y relieves son testimonio de la pasión de los romanos por los de gladiadórÉegt, mosaico del siglo Museo Arqtfeal‘ Nacional. Madrid. Q El combate En la escena se repre- senta la lucha entre dos gladiadores llamados Habilis y Maternus. La lucha se muestra en dos secuencias que comienzan en el registro inferior del mosaico. e Los gladiadores El atuendo de los dos contendientes es muy parecido, con una túnica corta. bandas protecto- ras para las piernas, espadas cortas. peque- ños escudos redondos y cascos con plumas. 9 Los árbitros Los dos hombres vesti- dos con túnicas y situa- dos a ambos lados de los gladiadores son. proba- blemente. entrenadores o árbitros encargados de vigilar el correcto desarrollo del combate. Q El resultado En el registro superior. Habilis. el vencedor. se inclina sobre el derrota- do Maternus. Sobre este aparece su nombre con una letra «o» cruzada. abreviatura de Ia palabra latina ob¡¡t(murió). 9 El patrocinado El texto Symmachi ho- mo felix (Symachius. hombre afortunado) podría interpretarse co mo referido a un persa naje que no aparece en la escena, tal vez el orgz nizador de los juegos.
  8. 8. ÉRUENTO DE ROMA agos sangrientos y de su admiración por los vencedores de los combates ¡La lucha mosaico muestra la lu- n de un secutorllama- ¡Astyanax contra un {aria de nombre Ka- ntio. Las dos escenas aque esta’ dividido de- an empezar a leerse sde el registro inferior. CEI sccutor El secutorAstyanax, cu- bierto por la red de su oponente, lleva casco, protección en el brazo derecho. falda corta. bandas protectoras en la pierna izquierda. un gran escudo y una espada. GEI rctiarius El ret/ aríus Kalendio ya ha arrojado su red y apunta con su tridente al adversario. Lleva un manto y el galerus. una pieza metálica que pro- tege el hombro y la nuca de los golpes de espada. 9 El veredicto Kalendio yace tendido en el suelo a la espera del ataque del secutor, mientras los árbitros. a los lados. levantan la mano y aguardan a que el organizador de los juegos dé su veredicto. ® El vencedor El texto latino revela que Astyanax es el vencedor y Kalendio ha resultado muerto al final del combate, tal como indica la letra «o» cruzada que se ve junto a su nombre. AKG
  9. 9. 72 -ïr: =:-, - ERIDGEMAN UNA BATALLA CAMPAL ENTRE AFICIONADOS LA PASlÓN POR LAS LUCHAS en la are- na podia combinarse fatalmente con las habituales rencillas entre pequeñas poblaciones vecinas. El historiadorTá— cito refiere que en el año 59 d. C.. duran- te unos juegos de gladiadores promo- vidos en Pompeya por Livineyo Régulo. se produjo un grave altercado entre los pompeyanos y los nucerinos. habitan- tes dela cercana localidad de Nuceria. Se empezó por los insultos. pasando pronto a las piedras y a las armas. Los pompeyanos resultaron vencedores en la refriega y muchos nucerinos tuvieron que sertransportados a Roma heridos de gravedad, Mucha gente lloró la muer- te de sus hijos o sus padres. A RAÍZ DE ESTE INCIDENTE, Livineyo y otros que habian alentado el tumulto fueron enviados al exilio y. además. se prohibió a los pompeyanos organi- zar estos espectáculos durante diez años. aunque poco tiempo después Nerón les permitió volver a realizarlos. Una pintura parietal refleja fielmente la violencia del acontecimiento. REFRIEGA entre pompeyanos y nucerinos en el anfiteatro de Pompeya. Siglo l d. C. Los combates de gladiadores se anunciaban por toda la ciudad en carteles pegados a los muros. y podian adquirirse programas de mano con el orden de los espectáculos Algunos combatientes, sabiendo que proba- blemente iban a morir, se llenaban el estóma- go con avidez; otros, en cambio, no proba- ban bocado y encomendaban a sus amigos que cuidaran de su familia en caso de muer- te, haciendo en ocasiones testamento. El día del espectáculo las calles estaban re- pletas de gente venida de todas partes. Gene- ralmente, el anfiteatro de una ciudad de pro- vincias tenía capacidad para acoger a todos sus habitantes y a los procedentes de otras lo- calidades vecinas. Incluso, en algunos casos, la pasión por los juegos podía acabar en en- frentamientos entre vecinos de distintas ciu- dades, como sucedió en Pompeya en 5 9 d. C. Las luchas de gladiadores se anunciaban en las paredes delas casas, de los edificios pú- blicos y de los sepulcros que se levantaban a las entradas de las ciudades. Un cartel con- vencional solia exponer la razón por la que se daban los juegos, quién o quiénes los pa- gaban, el número de parejas de gladiadores que iban a participar, el lugar donde se ce- lebraban y la fecha. Con frecuencia se indi- caban algunos «extras» que contribuían a mejorar el espectáculo: podia incluirse tarn- bién una cacería (venatio), una aspersión de perfumes para soportar el calor (sparsiones) c se podían tender toldos para proteger del sol a los espectadores. Indicaciones accesorias al final como «a la hora en punto» o «si el tiem- po lo permite» solían completar la informa- ción. Además, se vendían en la calle progra- mas de mano que podian ser consultados co’- modamente durante el espectáculo. UN PROGRAMA VARIADO El programa diario del anfiteatro solia ser e; siguiente. Por la mañana se ofrecían cacería; de fieras salvajes, que recibían el nombre c": venationes. A mediodía se procedía a la ejecu- ción de criminales; algunos nobles roma- nos distinguidos consideraban este últirn: espectáculo de crueldad extrema, y aprove-
  10. 10. chaban para abandonar las gradas con la ex- cusa de la comida. La tarde se dedicaba a las luchas de gladiadores, que podian durar des- de la una y media hasta las siete y media de la tarde a razón de unos 20 o 25 combates. Para los romanos el anfiteatro no sólo era un sitio de diversión, sino también el lugar donde se escenificaba de un modo patente el poder de la civilización sobre la barbarie. La visión de las fieras más exóticas y‘ de la lu- cha entre ellas o contra ellas mostraba a las claras el dominio de Roma sobre el mundo salvaje. Era una civilización capaz de locali- zar, cazar y transportar a los animales más fe- roces desde sus remotos paises de origen pa- ra exhibirlos ante el público, dominándolos y doblegando su poder amenazador. El espectáculo del mediodia, con el ajusti- ciarniento de criminales, aseguraba el control establecido por Roma; entonces todos eran testigos del final que esperaba a quienes se oponian a la ley del Estado que garantizaba el orden frente al caos. Si en las ca- N’ cerias y en las ejecuciones los es- pectadores contemplaban dos ej ern- plos claros del paso de la vida a la muerte, el espectáculo de gladiado- res de la tarde escenificaba el paso l, ‘ de la muerte a la vida: un gladiador valiente podía salir de entre los so- cialmente muertos y unirse de nue- vo a la comunidad de los vivos. Antes del enfrentamiento algu- nos gladiadores hacían una ofren- da a Nemesis, diosa de la fortuna y la venganza. El combate real po- dia estar precedido por unas luchas de calentamiento con armas de rna- dera. Luego se pasaba a las armas reales, cuya efectividad comproba- ba el organizador. Tras anunciar el nombre de las parejas de gladiadores, comenzaba el com- bate. Normalmente se luchaba por parejas, aunque excepcionalmente podía hacerse en iJ: IIJ, ii'-_III1=, II= ' lili s J. Inzqslzlïjir: r r :1 ïíi nin esjr_s'ri-_s. zlsíjf. 's’ouc—n; 154x45 a 2.9: e), ‘(funk ¡ul-Í _¡ c. a re zauiclian ELGLADIADOR vencido espera el vere- dicto final. Relieve del siglo l a. C., localizado en 2006 en Capena. al norte de Roma. ': J ", i _“-'-_3_. J;'*: ": e‘: ¿win-v sinxmj" o r-‘s : ’ I 73
  11. 11. COMBATES DE GLADIADORES: LOS MITOS A tlTERATURA Y EL ClNE han establecido ciertos mitos sobre los gladiadores. Se piensa, por ejemplo, que la mayoria de los combates terminaba con Ia necesaria muerte de uno de los contendientes. Sin embargo. estas luchas sine missione(sin perdón) eran poco frecuentes porque el organizador de los Juegos debía pagar el coste del gladiador muerto al lan/ stay a éste tampoco le interesaba perdera un buen gladia- dor en cuya preparación habia invertido una cantidad considerable de dinero. Pero parece ser que al final del imperio se incrementó el gusto por la lucha a muerte. «AVE. CÉSAR, los que van a morir te saludan» era la frase que. según el imaginario popular. pronuncia- ban los gladiadores antes de entrar en combate. Pero su uso sólo Io documenta el historiador Suetonio, y lo pone en boca de unos prisioneros condenados a participar en un fingido combate naval (naumaquia) que celebro el emperador Claudio. Por tanto, no está probado su empleo en todos los juegos. EL GESTO DEL PULGAR hacia arriba para perdonar y hacia abajo para condenar no está presente en nin- gún documento gráfico dela Antigüedad. Es más. según una teoria estos signos significarian exacta- mente Io contrario. de modo que la muerte del gla- diador vencido se indicaria mediante el pulgar hacia arriba. Un relieve presenta otro gesto para indicar el perdón: dos dedos extendidos, conocido signo de bendición tanto para paganos como para cristianos. El gladiador que grupos. Existen también evidencias gráficas Al ver las evoluciones de los luchadores Venda en e¡ de que se tocaban instrumentos musicales ante la emoción del combate, el público gri- . , durante los enfrentamientos. taba enloquecido: «¡Mata azota, quema! ¿Por Combate reclbla Se ha conservado, en un ejercicio de re- qué es tan cobarde para lanzarse sobre la es- la palma de la tórica, la visión que un gladiador novato po- pada? ¿Por qué mata con tan poco brío? ¿Por victoria día tener del espectáculo. Aunque es una qué muere con tanta desgana? » Cuando un y recorrfa ¡a experiencia ficticia, refleja muy bien el te- gladiador resultaba derrotado o quería ren- arena jaleado por el público. y especialmente por las damas de la aristocracia mor y el ambiente de la arena desde el pun- to de vista de alguien que siente el terror de enfrentarse a la muerte. Es un caso especial, ya que se trataba de un joven rico que había sido capturado por los piratas y luego vendi- do como esclavo para combatir en los juegos. En su desesperación, el improvisado gladia- dor ve cómo se afila una espada, cómo al- guien calienta planchas de metal para tocar a los gladiadores caídos y comprobar si real- mente están muertos; también contempla có- mo se traen varas y látigos para golpear a los combatientes más retnisos y constata que por todas partes se escuchan gritos, mientras la sangre y el peligro acechan ante sus ojos. dirse arrojaba las armas al suelo e imploraba el perdón del organizador de los juegos le- vantando la mano izquierda o un dedo de esa mano, mientras el vencedor aguardaba el ve- redicto. Si el público quería que se le perdo- nase gritaba: missurn, <<¡libre! >>, pero si se de- cretaba la muerte del vencido la gente solía exclamar: íugula, << ¡degüéllalobx VENCEDORESYVENCIDOS Si la decisión era la muerte, el público es- peraba que el gladiador la afrontase con dig- nidad y valor. De hecho, para muchos espec- tadores este momento era más importante aún que la lucha previa de los contendien-
  12. 12. tes. Habían venido no sólo a disfrutar de una buena pelea, sino a ver cómo los hombres se enfrentaban con honor y coraje a la necesi- dad de morir. Séneca afirmaba: «Como dice Cicerón, aborrecemos a los gladiadores cuan- do ansían conservar su vida a toda costa; sin embargo, somos sus partidarios cuando ostensiblemente la desprecian». Personajes infemales acudían entonces jun- to al gladiador sacrificado. Uno, disfrazado de Mercurio, tocaba con un hierro candente al derrotado para asegurarse de que estaba realmente muerto, mientras que otro vesti- do como Caronte, el barquero del Hades, gol- peaba el cuerpo con un martillo. El cadáver se llevaba al spolianum, un lugar del anfiteatro donde se le despojaba de sus armas y se es- peraba a que alguien reclamara su cuerpo. Si nadie lo hacía era sepultado de forma sen- cilla en el anonimato, pero otros eran recla- mados y recibían un entierro honorable, in- cluso se les ponía una lápida en la que cons- É El emperador El emperador asistía a los com- bates desde una tribuna situada muy cerca de la arena, en el eje corto de éstaTras él se sen- taban los miembros de su corte. Cómodo llegó a bajara la arena a luchar como gladiador en muchas ocasiones; se hacia llamar «vencedor de mil gladia- dores», aunque sus oponentes se dejaban ganar y la lucha se hacía con armas embotadas. e El gladiador El cuadro de Géróme muestra a un gladiadortriunfante en medio dela arena. Cada una de sus ar- mas está representada con exactitud, pero corresponden a tipos distintos de gladiador: el casco. por ejemplo. es de un mir- milón, yel escudo redondo, de un hoplómaco. A sus pies yace un retiaríusque ha perdido su red y su tridente yalza los dedos en reconocimiento de su derrota. e El veredicto interrogado por el gladiador vic- torioso, el público le insta a ma- tar al guerrero vencido poniendo el pulgar hacia abajo (po/ Iice verso). En primertérmino se re presenta a un grupo de vestales. sacerdotisas que realmente asistían a este tipo de espectá- culos. En cambio, la señal del pul- gates un malentendido que pre- cisamente esta pintura de Géró- me contribuyó a divulgar. u. ak taban su nombre, su especialidad, su edad y otros datos. Esta sepultura solía correr a car- go de su esposa, de sus amigos o de la asocia- ción funeraria de la que formara parte. En Escujtura por Foyatm’ otros casos la propia familia gladiatoria podía pa- 133g Louvre‘ Pang gar el entierro de sus camaradas muertos en . la arena o conceder una compensación eco- ' ‘ nómica a la mujer y a los hijos del gladiador difunto, si es que los tenía. El vencedor en la lucha recibía la palma de la victoria y daba con ella la vuelta a la are- na, agitándola. Además podía ser recompen- sado con recipientes de plata llenos de mo- nedas de oro u otros regalos. En algunas oca- siones, al final de una gloriosa carrera, se le entregaba la espada de madera (ru- dis), que señalaba su retiro defini- tivo y la libertad. Pero antes de re- tirarse, un gladiador experto goza- ba de fama creciente en todos los árn- bitos. Los niños jugaban a ser los hé- roes dela arena e incluso algunos adultos ESPARTACO. el gladiador tracio cuya rebelión tuvo en jaque al ejército romano. ALBUM
  13. 13. ¿COMBATIERON LAS MUJERES EN LA ARENA? EN RARAS OCASIONES. a juzgar por la escasez de fuentes literarias y epi- graficas, hubo mujeres que lucharon como gladiadoras. El emperador Domi- ciano ‘nizo combatir a mujeres a la luz de las antorchas. y en otra ocasión ofre- cio un espectaculo de lucha entre mujeres y enanos que tuvo mucho exi- to ante un publico ávido de novedades. Y en una antigua novela de Petroriio. el Sat/ neon. se cita a una mujer gladia- dora dela especialidad essedaria. es decir. que luchaba con un carro. aun- HR! l ISH MUSEUM que no esta’ claro si combatia desde el mismo o si este servia para entrar en la arena y luego peieaba a pie. CON EL PECHO DESNUDO y la cara des- cubierta. para dejar claro cuál era su sexo. se hacía luchar a las mujeres gla- diadoras. La profesion atrajo incluso a aristócratas. hasta el punto de que el poeta satirico Juvenal opinó sobre las matronas metidas a gladiadoras: «¿Qué pudor puede haber en una mujer que se cubre con un casco. renuncia a su sexo y prefiere la fuerza? » us GLADIADORAS Amazon y Achiilia. Relieve del siglo I d. C. Museo Británico. Londres. Para algunos filósofos romanos. los combates de gladiadores eran un ejemplo de entereza ante la muerte: el gladiador se enfrentaba a su final como tenía que hacerlo el sabio estoico se entrenaban al estilo de los gladiadores. En cualquier parte podia aparecer la represen- tación de aquellos hombres que desafiaban a la muerte con honor: fastuosos mosaicos conservados en lujosas mansiones desplie- gan ante nuestros ojos el mundo de los gla- diadores, que también aparecía escenificado en los objetos más comunes de uso cotidia- no, como lámparas de aceite, vajillas, joyas y mangos de peines y cuchillos. En las paredes se garabateaban caricaturas de los gladiadores favoritos del público jun- to a las que se anotaban sus nombres y el recuento de sus victorias y derrotas. Los poe- tas deleitaban a sus oyentes con composicio- nes en honor de los ídolos del anfiteatro, mientras que las mujeres hacían locuras por los gladiadores, que se convertían en sus ob- jetos de deseo, tal como atestigua este grafi- to de Pompeya: «Celado Octayiano, tracio, tres victorias, tres coronas: suspiro de todas las mujeres». Las damas de la alta sociedad ELANFITEATRO de Pula. en la actual Istria (Croacia), fue erigido por Vespasiano en el siglo I d. C. Con un aforo de 20.000 espectadores. es el sexto mayor del mundo. sentían una enorme pasión por estos hom- bres. El satirico Juvenal cuenta el caso de Epia, esposa de tm senador, que abandonó su casa ya su familia para seguir a un gladiador lla- mado Sergio. El tal Sergio era un gladiador tuerto y casi jubilado, con un brazo lleno de cicatrices y numerosas deformidades en el rostro, como una joroba enorme en me- dio de la nariz producida por el roce del yel- mo. Pero nada de esto le importaba a Epia con tal de que fuera gladiador. LOS PENSADORES ANTE LOS JUEGOS Esta popularidad de los gladiadores alcanzó también a los intelectuales romanos, que no llegaron a condenar de forma tajante los jue- gos. Apreciaban el ejemplo de nobleza de la lucha y el desprecio a la muerte. Dice Cicerón: «El espectáculo de los gladiadores suele pare- cer cruel e inhumano a algunos, y yo no sé si esto ocurre por la manera en que se llevan a cabo hoy en dia. Pero cuando eran crimina-
  14. 14. les condenados los que luchaban con la espa- da. .. ninguna lección de las que entran por los ojos podia ser más efectiva contra el dolor y la muerte». Plinio el Joven, por su parte, co- menta unos juegos diciendo: «Fue un es- pectáculo que contribuyó al desprecio de la muerte y a saber herir de manera noble, so- bre todo cuando se vio que las ansias de ven- cer y el amor a la fama también existen en el cuerpo de los esclavos y los criminales». Séneca critica el gusto de sus contemporá- neos por las luchas crueles de los condenados a muerte: «El olvido de lo honesto nos inva- de; ningún acto resulta vergonzoso si nos sa- tisface el provecho que hemos sacado de el. Al hombre, criatura sagrada para el hombre, se le mata ahora por juego y diversión, y si era una infamia adiestrarle para heridas y recibirlas, ahora se le hace bajar a la arena des- nudo y desarmado, y es satisfactorio el espec- táculo que ofrece la muerte de un hombre». Sin embargo, para el filósofo cordobés los gla- diadores constituían un buen ejemplo de có- mo afrontar la muerte con valor, del mismo modo en que debia hacerlo el sabio estoico. Sólo la difusión del cristianismo, que con- denó los juegos, y las dificultades económi- cas de los últimos siglos del Imperio, que irn- pedían afrontar los excesivos gastos de orga- nización de estos espectáculos, llevaron pro- gresivamente a su prohibición, obra del ern- perador Honorio en el año 4-04 d. C. Más tar- de la figura del gladiador pasó a la pintura, la novela histórica y el cine para seguir hechi- zando con su mezcla de violencia y valor a los hombres y las mujeres de nuestro tiempom PARA SABER MÁS Máximo, Espartaco Breve historia y otras estrellas del de los gladiadores. espectáculo. DP. Mannix. Autores vanos. NOWÍllUS, Fund. Colegio del Rey, Barcelona. 2004. Alcalá de Henares, 200i. Gladiador. G. Russell. Editorial Grijalbo. Barcelona. 2006. wlan. ’ L xro" J‘. 3506937413 77

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