NORMAS, LEYES Y DEBERESQuehacer profesionalEs una relación que ejerce con sus actos, sus hechos y el uso de la ética de su...
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profesionistas con más aptitudes y aficiones para la actividad ejecutiva, material oburocrática, que para la otra activida...
La competencia profesionalLas promociones y títulos universitarios clausuran, social y jurídicamente, la vida delestudiant...
El valor formativo y humano de la ciencia debe tener un relieve particular en nuestrasuniversidades modernas, por el hecho...
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  1. 1. NORMAS, LEYES Y DEBERESQuehacer profesionalEs una relación que ejerce con sus actos, sus hechos y el uso de la ética de sutrabajo.El quehacer profesional va en caminado a la realización del trabajo, al sentido yrumbo que le damos a nuestra profesión. Su aplicación es siempre por que es lo quehacemos constantemente, en nuestro diario vivir.El término no se refiere en tanto lo que es sino en lo que hacemos y aplicamos encada concepto vivido y practicado en ese entorno profesional y socialLAS NORMAS • Cumpliendo las convenciones y declaraciones internacionalmente reconocidas y con sus instrumentos en vigencia. • Cumpliendo con todas las leyes, regulaciones, normas del país en el que se reside y en el que se trabaja. • Alejándose de cualquier forma de corrupción, extorsión y soborno. • Cumpliendo con los legítimos contratos y compromisos adquiridos. • Conociendo el alcance de su responsabilidad profesional tanto en lo civil y como en lo penal, y las sanciones aplicables al incumplimiento de los deberes relacionados con su profesión. • Cooperando con la justicia siempre que se lo requiera. • Denunciados actos fuera de la ley de los que sea testigo y se posea las pruebas objetivas requeridas por la justicia para demostrar el hecho denunciado.DEBERES FUNDAMENTALES EN LA ÉTICA PROFESIONALSi bien es cierto que “cuando no se distingue, se confunde”, también es cierto que afuerza de mucho distinguir nos enredamos. Frecuentemente recordamos a nuestrosalumnos que la distinción de las ideas no implica necesariamente división,parcelación o desintegración de una realidad.La realidad se analiza y se va desmenuzando con el escalpelo de la inteligencia, querotula y clasifica con ideas cada uno de sus descubrimientos, sin olvidarse de launidad esencial de la realidad, y sin confundirla con la variedad de los puntos de vistasubjetivos.
  2. 2. Así el deber, que es la norma reguladora de la libertad, es el máximo grado denecesidad con ella compatible; y consiste en la obligación impuesta al sujeto libre “deusar de su libertad de un modo determinado”.En el perímetro de la libertad humana podemos descubrir sectores llenos de reglasque no son suficientes para crear un deber. (Tales son las reglas gramaticales,artísticas o técnicas).Pero dondequiera surge un deber, invariablemente le acompaña la nota moral; porcuanto todo, deber tiene carácter ético, obliga en conciencia, y su violación voluntariaimplica responsabilidad.El análisis de los deberes profesionales nos impone un estudio serio y sistemático delas actividades peculiares de todas y cada uno de las profesiones. Hablamos de“deberes generales” y “deberes impuestos por la conciencia”, etc. Es lo que losclásicos entendían por deberes de estado, y posteriormente por deberesvocacionales. “El estado” o vocación es la modalidad particular de la vida de cualquierhombre; y “el deber” es el valor humano de toda actividad que responde a exigenciasconcretas del bien común.Aunque evidentemente puede haber unos deberes más graves que otros, seríafunesto y contra el Orden Moral el que una persona cotizara y tuviera en cuentasolamente los deberes graves, despreocupándose de los demás. Así ha surgido unamentalidad desdoblada y estrábica que se despreocupa de los deberes pudierandespojarse de su carácter de moralidad obligatoriedad y gravedad. Y así la sociedadsoporta el absurdo gravamen de gentes y profesionistas, muy escrupulosos en susdeberes religiosos y familiares, capaces de comprender que el mismo Decálogo, queexplícitamente legisla para la naturaleza humana, implícitamente, pero con la mismaobligatoriedad moral, está legislando (en los últimos siete mandamientos) para todaslas situaciones que provengan de esa misma naturaleza.Es más, la profesión no solamente no constituye un área neutra para la conciencia;sino que, por el contrario, al paso que es capaz de potenciar y densificar los deberescomunes del hombre y del ciudadano (por sus mayores conocimientos e influencia),humanos, y de convertir en “preciso y exclusivo” el deber, y la responsabilidad deresolverlos. Frente a los grandes problemas humanos se alinean dos grandes gruposde salvamento: el de los técnicos y el de los intelectuales.Hay quienes prefieren la distinción de teóricos y prácticos, que es evidentemente másprecisa y genérica; o la otra de “los que piensan” y “los que realizan”. No creemosocioso puntualizar un poco las ideas, dándoles el relieve que se merecen.A) Lejos de ser términos que se opongan, se completan mutuamente; dándole a laintervención profesional, en cualquier campo, la categoría indiscutible de la calidad ysuperioridad. Todo trabajo humano debe estar precedido más o menosexplícitamente, en tiempo e intensidad, por el trabajo intelectual. Sólo que hay
  3. 3. profesionistas con más aptitudes y aficiones para la actividad ejecutiva, material oburocrática, que para la otra actividad eminentemente creadora de la inteligencia.B) Todo trabajo es un compromiso que grava la libertad con una dosis de deberproporcional al carácter de la actividad. En el trabajo manual, por ejemplo, ygeneralmente en todo trabajo ejecutivo, el compromiso es con la idea directriz que esmenester ejecutar. (Burócrata es el que ejecuta su trabajo sin tener en cuenta nadamás que la “directriz”; aunque no está escrito que no pueda ser capaz de cambiarventajosamente las “directrices”.)En el trabajo intelectual, por el contrario, se amarra el compromiso directa oindirectamente, con el bien común; con su representante, que es el Poder Público, ocon su beneficiario que es la Colectividad y cada uno de los ciudadanos, o con lapropia realidad concreta del bien común, consiste en bienes y necesidades que sepresentan al profesionista con la invariable modalidad de problemas para resolver.Modesta, pero firmemente, sostenemos que un profesionista universitario no puededeclinar este compromiso. La lucidez mental tan cotizada en los ambientesuniversitarios e intelectuales, si solamente abre los espíritus a las perspectivasutilitarias y retributivas del trabajo; si pierde la limpidez que hace del trabajointelectual una virtud más humilde y difícil, por ser más heroica y menos popular, dejade ser instrumento de elevación y de cultura para convertirse en conspiración contrael bien común y descrédito de la Universidad.Es evidente que no todos los profesionistas han de ser investigadores o pensadoresconsagrados a la revisión atenta y constante de los métodos científicos; pero jamáspuede renunciar un profesionista universitario a que su trabajo tenga la nota relevantede la “competencia intelectual”.Los genios aparecen raramente, deslumbrando a la Humanidad con sus intuiciones,que son la visión intelectual de las verdades, sin el normal proceso del razonamiento.Pero los hombres normales, que conjugamos nuestras facultades en sus dimensionesnaturales, tenemos que pensar y razonar para no vivir sumergidos en la intolerancia,el particularismo, la “acción directa” y las burdas contradicciones del habitante de lajungla. Si todo hombre es hombre en cuanto tiene el deber de pensar, ¿cómo puedefugarse de este deber un profesionista a quien la universidad ha dotado de principiospara pensar correctamente en el Orden Moral y jurídico, en el Orden Social y político,y en el Orden técnico y científico?Claro que pensar, y sobre todo pensar por expreso compromiso es dolor y es fatiga. Yes en el “trabajo profesional” en el que se está más sujeto que en cualquier otro, a lacondena de la angustia y del esfuerzo. Pensar es traducir la experiencia(especialmente la que se tiene “por una clara intuición de las peripecias”), en palabrasluminosas, purificadores y benéficas, usadas como adecuado instrumento de la razón,del entendimiento y de la paz; y nunca como instrumento práctico de impulsosindividuales.
  4. 4. La competencia profesionalLas promociones y títulos universitarios clausuran, social y jurídicamente, la vida delestudiante como discípulo, y le someten oficialmente las exigencias del bien común.Es el momento en el cual la colectividad comienza a informarse acerca de sucompetencia. El primer deber del profesionista es el de la competencia. De ellahemos de advertir oportunamente tres cosas:1) La misma etimología de la palabra competencia nos recuerda su significadoprimogenio, que no comportaba alguna idea de lucha, sino simplemente decolaboración: “cum-petere”; o sea, tender conjuntamente a algo. Si bien en el idiomalatino evolucionó el sentido, de aptitud o conformidad, hasta el de suficiencia para unadeterminada actividad, nosotros vamos a enfatizar el mencionado sentido etimológico.2) El gran público extraprofesional, tan exigente de la competencia de altos niveles,muy raramente llega a percibir la íntima conexión que tiene entre sí la competenciaintelectual y la competencia moral del profesionista.3) Ese mismo público desconoce las relaciones que pueda haber entre lacompetencia profesional y las condiciones físicas de un individuo. Es más, la mayoríade los profesionistas han de sonreír ingenuamente si se les habla con seriedadacadémica de una competencia física, que nunca ha entrado en el marco de susreflexiones morales.Por eso repetimos que competencia (de cum-petere), no puede limitarse a ser unadotación inerte de ciencia y moralidad; si no que debe significar en la conciencia detodo profesionista una colaboración dinámica y permanente de todo su ser, en todasu dimensión física y espiritual, con una tendencia conjunta hacia el bien común.La competencia intelectualLa competencia intelectual es tanto como la posesión de la ciencia y la sabiduría.Pero como la posesión perfecta es imposible, de ahí la imperiosa necesidad de lucharpermanentemente por acrecentar ese patrimonio del espíritu que, en tanto, se entregaa su conquista. El peligro para la edad madura consiste en acostumbrarse a manejarese patrimonio universal con espíritu de presunción y excesivamente. El peligro parael joven, cuando logra los primeros contactos con la ciencia y la sabiduría, consisteen amilanarse o replegarse en sí mismo a impulsos de una autocompasión estéril ode un narcisismo ridículo.Cuando hablamos de ciencia, nos referimos a las ciencias “positivas” o “naturales”que constituyen el elemento mayoritario y prevalente de la educación científica ytecnológica. Cuando hablamos de sabiduría entendemos, las otras formas del saberhumano que son el elemento esencial de la educación humanística, y que no sebasan sobre criterios estrictamente cuantitativos, ni sobre métodos formales omatemáticos. Tanto la educación científica y tecnológica, como la educaciónhumanística deben poseer una dosis suficiente de valor informativo y formativo, si sequiere respetar las leyes de la naturaleza intelectual.
  5. 5. El valor formativo y humano de la ciencia debe tener un relieve particular en nuestrasuniversidades modernas, por el hecho humano e histórico de ocupar un puestopeculiar en la vida individual y colectiva, que se ha acelerado y complicado gracias ala invasión imprevista de los descubrimientos científicos. Sería tan insensato negareste valor educativo a la ciencia, como reducir las humanidades a un árido estudiogramatical, en cuyo vacío verbalismo no hubiera lugar para la claridad de las ideas, elhábito crítico de la hipótesis, el amor a la naturaleza y el humilde reconocimiento delas humanas limitaciones.Factores de la competencia intelectual. Opina Norberto Wiener que “la revoluciónindustrial está destinada a devaluar la función del cerebro humano”. Tal vez lo decíaporque la aristocracia latifundista inglesa perdió su tradicional omnipotencia políticaante el surgimiento de una nueva clase de técnicos y hombres de empresa que lossubstituyeron en su función de Clase-guía de la nación británica.Referenciashttp://pensardenuevo.org/etica-profesional-en-la-red/
  6. 6. http://www.edukativos.com/apuntes/archives/208

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