Liceo de Aplicación
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La información que recibimos del mundo son estímulos (o
«estimulaciones») de carácter físico. La respuesta del organismo s...
Fue la Escuela de la Forma (GESTALT) la que destacó este aspecto al insistir en el carácter de «totalidad»
de lo percibido...
Ilusiones ópticas comunes
Para las ilusiones de abajo puedes utilizar una regla para comprobar lo que realmente sucede y
r...
¿Es una espiral o círculos
concéntricos? Con tu dedo índice
sigue la figura que parece espiral.
¿A qué conclusión llegas?
...
En general, la distinción entre fondo y figura puede establecerse de la siguiente manera:
Figura
- Tiene forma y contornos...
Veamos cómo funcionan los esquemas en la percepción visual. Si se nos invita a visitar una
casa, se activan los esquemas v...
mismos, se hallan siempre estrecharnente entrelazados. Son eslabones de una misrna cadena,
que es descrita por Uexkull cor...
las que yo puedo de hecho percibir. El silbido de la locomotora en la noche, la sala de teatro
vacía en que penetro, hacen...
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Modulo estudio ii procesos cognitivos percepcion

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Modulo estudio ii procesos cognitivos percepcion

  1. 1. Liceo de Aplicación Instrucciones - Este módulo tiene por objetivo el que realices un proceso de estudio del tema de la Percepción, y una vez, reanudadas las clases los contenidos expuestos serán trabajados en conjunto con la docente. - Para facilitar el estudio sugiero realices las siguientes actividades que NO TENDRÁN NOTA; queda a juicio del estudiante la realización de estas. - Mapas conceptuales, esquemas por párrafos, resúmenes, glosario, estudiar en grupo, etc. “La verdad es que son precisamente los animales quienes sólo emplean el sexo para procrear, lo mismo que sólo utilizan la comida para alimentarse o el ejercicio físico para conservar la salud; los humanos, en cambio, hemos inventado el erotismo, la gastronomía y el atletismo.” (Savater, F). La Percepción LA PERCEPCiÓN ES UN PROCESO BIPOLAR Espontáneamente pensamos que al percibir algo -este libro, esta mesa, este ruido que llega de la calle- somos totalmente pasivos y receptivos. Pensamos, quizá, que las cosas emiten «copias» suyas a través del espacio, que son recibidas por nuestros órganos sensoriales: así conocemos el mundo tal cual es (esta explicación -que es la más natural- fue dada por algunos filósofos presocráticos, los llamados «atomistas»). Nada más falso: las cosas no emiten «copias» y nosotros no somos pasivos receptores de las mismas. Decía William James: «Parte de lo que percibimos proviene, a través de los sentidos, del objeto que tenemos delante; otra parte procede siempre de nuestra propia mente». Es decir, la percepción es un proceso bipolar que depende, en parte, de las características de los estímulos que activan los órganos de los sentidos y, por otra parte, de la actividad del sujeto perceptor. Y este último, además, utiliza “esquemas perceptivos" y está determinado al percibir por su aprendizaje, sus experiencias, motivaciones, expectativas, aptitudes, personalidad, etc. Por ello mismo, no somos puro «espectadores» pasivos cuando percibimos: la percepción es un fenómeno activo en el que interviene toda la persona, aunque no nos demos cuenta de ello. Las teorías de la percepción -como veremos más adelante- han dado mayor o menor importancia a cada uno de los dos polos -objetivo y subjetivo- de la percepción. La psicología cognitiva utiliza un «modelo» explicativo muy aclaratorio: la mente es como un ordenador. El que escribe envía una información en forma de impulsos eléctricos a través del teclado; el ordenador interpreta esa información y la procesa mediante el programa que está activado. Aunque la mente humana no sea exactamente un ordenador, todo parece suceder de la misma manera. Filosofía plan común tercero medio Unidad El individuo como sujeto de procesos psicosociales: La Percepción ¿Una copa o dos perfiles? Aprendizaje esperado: 1. Entienden la identidad personal como el resultado de una biografía que les da unicidad, a la vez que como proceso social que los hacer ser parte de diferentes categorías sociales. 2. Reconocen la dimensión moral como constitutiva del ser humano y reconocen distintas teorías que explican la formación de la conducta moral. 1
  2. 2. La información que recibimos del mundo son estímulos (o «estimulaciones») de carácter físico. La respuesta del organismo son las sensaciones o impresiones sensoriales, que son elementos muy simples que se incluyen en la percepción y que sólo analizando esta última pueden ser aisladas. El hecho primitivo e inmediato para nosotros es la percepción. Las sensaciones son la respuesta del organismo a los estímulos exteriores. Pero en realidad no hay estímulos elementales, sino que se encuentran organizados de acuerdo con la realidad que representan. Por eso hay que hablar más bien de «cosas-estímulo» y «respuesta-percepción». «Físicamente, las estimulaciones que desencadenan la actividad de los sentidos no son, claro es, sino formas de energía que inciden sobre ellos -sobre la retina, el tímpano o la pituitaria-, pero que en sí mismas son psicológicamente «mudas», por decirlo de alguna manera. Esto es, ni las vibraciones del aire son sonoras ni las ondas electromagnéticas tienen color alguno. El sonido o el color son cualidades que surgieron o cobraron realidad tan sólo cuando unos impulsos nerviosos suscitados por la estimulación del tímpano o la retina alcanzaron las correspondientes zonas de proyección de una corteza cerebral sana y con el tono vital necesario para que en el sujeto existieran procesos de conciencia».(.L. Pinillos, La menta humana. Madrid, Salvat 1969. Pp. 65 – 67) Numerosas teorías han intentado explicar el modo como percibimos. Algunas de ellas han sido ya abandonadas; otras pueden conciliarse entre sí, al poner en evidencia aspectos no incompatibles. 1. Las teorías asociacionistas (WUNDT) consideran la percepción como un "mosaico de sensaciones», de tal manera que la sensación viene a ser una especie de «átomo cognoscitivo» anterior a la percepción, la cual surge cuándo el sujeto asocia posteriormente las sensaciones entre sí. En esta teoría la percepción se explica íntegramente por la suma de sus elementos (sensaciones), y no es un proceso realmente activo: las sensaciones se asocian entre sí de un modo casi «mecánico». 2. La Escuela de la Forma (Gestalt, en alemán) (KÓHLER, KOFFKA, WERTHEIMER) defiende, contra el asociacionismo, que lo que percibimos inmediatamente es un todo organizado (una «forma» o Gestalt), y no sus elementos constitutivos, El todo contiene así más que la suma de las partes (las sensaciones) y es anterior a ellas. Por ejemplo, una melodía es algo más que una suma de notas musicales, puede mantenerse como la misma aunque cambien las notas, y no es percibida «después» de las notas, La «forma» es un dato inmediato de la conciencia y resulta de la organización del «campo perceptivo» según leyes propias e independientes del sujeto perceptivo. En consecuencia, las sensaciones son sólo «condición» de la percepción; siempre se encuentran integradas en una percepción y sólo pueden ser aisladas por análisis de la percepción, Por lo demás, esta Escuela concibe la capacidad de percibir como algo innato y, por tanto, no determinado por la experiencia. 3. La teoría funcionalista (JAMES) destaca los aspectos subjetivos de toda percepción (motivaciones, interés, etc,). 4. Finalmente, las teorías cognitivas (por ejemplo, NEISSER) destacan la actividad estructurante del sujeto, que se basa en sus experiencias previas, Tenemos que aprender a percibir, y percibimos utilizando esquemas cognitivos almacenados en la memoria. Configuración DEL «CAMPO PERCEPTIVO» 2
  3. 3. Fue la Escuela de la Forma (GESTALT) la que destacó este aspecto al insistir en el carácter de «totalidad» de lo percibido: lo percibido es una Gestalt, es decir una forma, una figura estructurada. Pero la Escuela de la Forma (uno de cuyos fundadores, K6hler, era también físico) interpreta la percepción desde la teoría física del «campo de fuerzas» (un campo electromagnético, por ejemplo): el campo perceptivo se organiza por sí mismo, según leyes propias, prescindiendo de la actividad del sujeto. Lo que percibimos es una figura (o «forma», Gestalt) que se destaca sobre un fondo. La figura se impone -generalmente- por sí misma, pero su constitución se explica por ciertas leyes de agrupación de los estímulos. a) Fondo-Figura ¿Qué percibimos en este dibujo (conocido como «copa de Rubin»)? O bien una figura en blanco (una copa) sobre un fondo negro, o bien dos caras en negro sobre fondo blanco. No es posible percibir ambas cosas al tiempo: siempre tiene que haber una figura y un fondo (sobre el cual se destaca la figura). La copa de Rubin es un caso de reversibilidad de fondo-figura, pero es un caso poco frecuente. Lo normal es que se imponga la que suele llamarse buena figura, caracterizada por su simetría, continuidad, simplicidad, regularidad, proximidad de sus elementos, etc. (cfr. leyes de agrupación). En algunos casos la figura puede ser ambigua, admitiendo diversas interpretaciones (aunque pudiera suceder que una configuración se imponga de tal manera que sea difícil verla de otro modo): ¿Una joven o una anciana? ¿Cuántos cubos hay? Cubo de Necker. Si se fija la vista largamente, la figura puede cambiar de orientación. 3 Copa de Rubin.
  4. 4. Ilusiones ópticas comunes Para las ilusiones de abajo puedes utilizar una regla para comprobar lo que realmente sucede y recordar que el cerebro pretende reconocer lo que estas viendo. ¿Son las dos líneas de la misma longitud? ¿ Es la parte de arriba o la de abajo la que está más próxima a tí? ¿Tiene la caja realmente los bordes curvados? ¿Cuál de los círculos interiores tiene el mismo tamaño?. Midelos y comprueba por tí mismo? 4
  5. 5. ¿Es una espiral o círculos concéntricos? Con tu dedo índice sigue la figura que parece espiral. ¿A qué conclusión llegas? Observa la figura central ¿cuántas figuras ves? Fijate en el centro de la figura ¿ves un labio o una escalinata?. ¿qué figura es? Observa detenidamente la figura al centro podrás ver una nariz aguileña o el perfil de una persona. ¿qué ves? ¿Puedes ver los puntos grises en los que las líneas negras se cortan? ¿Puedes ver los puntos grises donde las líneas blancas se cortan? ¿Cuál de las dos líneas entre las marcas es más larga? ¿Existe realmente un triángulo dibujado en la figura?. 5
  6. 6. En general, la distinción entre fondo y figura puede establecerse de la siguiente manera: Figura - Tiene forma y contornos acusados - Tiene carácter de cosa dura, sólida, compacta, densa y firme. - Aparece como cerrada en sí misma. - Se presenta como muy estructurada y tendiendo a la buena figura. - Parece que se adelanta hacia el sujeto. - Posee color de superficie. - El área figural es más brillante. - El área es más pequeña. - Es más acusada y llamativa. - Está influida, en sus características por el campo que la envuelve. F o n d o - Carece de ellos. - Posee un carácter más vago y difuminado. - Aparece como envolvente. - Parece más uniforme, primitivo, carente de estructura. - Tiene un carácter más bien cóncavo; aparece como detrás de la figura. - Los colores son más transparentes. - Es más apagado y mate. - El área del fondo es mayor. - Pasa como más inadvertido. - Es marco condicionante de las características de la figura. ESQUEMAS PERCEPTIVOS Volvamos a la, metáfora del ordenador. Todo el mundo sabe que si el ordenador no posee un «programa» (por ejemplo, de procesamiento de textos), no sabe hacer nada con la información que se le introduce mediante el teclado. Algo así sucede con la mente: necesitamos esquemas cognitivos para poder interpretar la información que envía el mundo. Mediante estos esquemas nosotros «construimos» el mundo de nuestra percepción. Por eso, las teorías cognitivas que han desarrollado esta cuestión reciben el nombre de constructivismo. El concepto de esquema fue desarrollado independientemente por PIAGET (1926) 95 y BARTLETT (1932), y retomado a partir de 1975 por los investigadores en Inteligencia Artificial. Estos últimos observaron que no bastaba con dotar a los programas de destrezas sintácticas y de un léxico: necesitaban algún tipo de «conocimiento del mundo», de tal modo que el programa podía «comprender» sólo mediante un producto construido a partir de la información recibida y el conocimiento previo. En general se puede decir que un esquema es un conjunto organizado de conocimientos en el que se integran las nuevas experiencias y conocimientos, de tal modo que adquieran significación. Un esquema suele incluir unidades más pequeñas (ejemplo el esquema «estudiar» incluye objetos, como libros, papel; acciones, como leer, subrayar, resumir. ). Los esquemas se obtienen por la experiencia y se actualizan en el momento adecuado (por ejemplo, cuando uno piensa «¡Voy a estudiar! », adaptándose y modificándose según las circunstancias, y pudiendo conectarse con otros esquemas (por ejemplo, para estudiar en grupo se combinan los esquemas de «estudiar» y «colaborar con un grupo»). Porque hay diversidad de es quemas: sociales (como «asistir a una fiesta»), de autoconcepto (o «esquema personal»), etc. Si se carece del esquema adecuado, uno no sabe qué hacer (está «como un pulpo en un garaje»), no entiende nada («iEsto me rompe los esquemas! ») o emplea un esquema equivocado («no saber estar» y «mete la pata»). 6
  7. 7. Veamos cómo funcionan los esquemas en la percepción visual. Si se nos invita a visitar una casa, se activan los esquemas visuales -llamados marcos (inglés frames ) «habitación», «cuarto de baño», "dormitorio»"..., que generan expectativas (sabemos qu é vamos a ver al abrir la puerta del baño) y facilitan la información necesaria para interpretar lo que vemos y suplir lo que no vemos (sabemos lo que hay detrás de una cortina de plástico). No necesitamos que se nos explique nada (caso contrario si visitamos una central nuclear o un templo egipcio). Buñuel jugó ingeniosamente en El discreto encanto de la burguesía alterando los marcos y los guiones (se come privadamente en una especie de WC, y lo que se haría en éste se realiza sentados en torno una mesa). Neisser indica que los esquemas se encargan de dirigir la exploración perceptiva del medio en el que se encuentra la información potencial, la cual, a su vez, puede determinar una modificación del esquema. Tal sería el caso de quien fuera invitado a la casa del filme de Buñuel. Es decir, que el proceso perceptivo tiene una carácter circular. Es evidente que los esquemas se aprenden, y que se mejoran con la experiencia .Además, cada esquema lleva su «etiqueta», es decir, puede y suele ser representado con una palabra, o un conjunto de palabras. Si cuando nos enseñan la casa, antes de abrir una puerta nos dicen: «La cocina», se activa el esquema «cocina», que nos adelanta lo que esperamos ver. Esto es muy importante: percibir supone otorgar significado a un objeto, y ello se realiza justamente cuando un objeto es reconocido mediante un esquema y designado con una palabra. La palabra es parte esencial de la percepción, lo cual muestra hasta qué punto la percepción es un acto humano que contiene mucho más que las sensaciones. Esto se realiza muy claramente en el reconocimiento de un objeto. Un caso muy sencillo es el reconocimiento de letras, ¿Cómo aprende un niño a leer? Debe primero aprender a reconocer las letras del alfabeto, Hasta que no lo ha hecho, se puede decir que su percepción de las letras es muy imperfecta, ya que no es capaz de diferenciarlas. Del mismo modo que percibe mejor el azul un pintor que un profano, ya que es capaz de diferenciar el tono y de darle su nombre. El niño aprende la "a", por ejemplo, y la experiencia le enseña, a reconocerla en una «a» y una "A". ¿Cómo lo hace? Debe suponerse que adquiere el "esquema de la a", que actuará como patrón de reconocimiento. Este problema se ha planteado en el momento de hacer programas de reconocimiento de letras para un ordenador. ¿Cómo hace un ordenador para reconocer diversos tipos de «a», mayores o menores, inclinadas o verticales, gruesas o finas ... ? Se podría intentar dotarle de un patrón para cada caso, pero harían falta casi infinitos patrones. Es más sencillo que el ordenador realice un procesamiento previo: «Antes de intentar reconocer la forma, se hace girar la letra de forma que su eje central esté orientado verticalmente, Después se regula su tamaño hasta conseguir la altura y el ancho predeterminados. Finalmente, este signo ya elaborado se compara con un conjunto típico de modelos o patrones», (P. H. LINDSAY Y D. A. NORMAN, Introducción a la psicología cognitiva Madrid, Tecnos, 1986, p. 30.) Sin embargo, parece poco probable que este procedimiento a base de patrones de comparación -se trata de un procedimiento guiado por los datos- explique el modo como percibe el hombre, que es capaz de reconocer también nuevas versiones de formas para las que no tiene patrón alguno. Lindsay y Norman indican que existe otro procedimiento: el guiado por conceptos, en el cual se «comienza por la conceptualización de lo que puede estar presente y luego se buscan indicios confirmatorios» (ibíd, , p. 32), Aunque, en la práctica, ambos procedimientos suelen combinarse. SÓLO EL HOMBRE TIENE «MUNDO» Ernst Cassirer escribía en 1944: «Las experiencias (y, por tanto, las realidades) de los organismos diferentes son inconmensurables entre sí. En el mundo de una mosca, dice Uexkull, encontramos sólo "cosas de mosca"; en el mundo de un erizo de mar encontramos sólo "cosas de un erizo de mar" [ ... ]. Cada organismo, hasta el más ínfimo, no sólo se halla adaptado en un sentido vago, sino que está enteramente coordinado con su ambiente. A tenor de su estructura anatómica, posee un determinado sistema "receptor" y un determinado sistema "efector". El organismo no podría sobrevivir sin la cooperación" y equilibrio de estos dos sistemas. El receptor, por el cual una especie biológica recibe los estímulos externos, y el efector, por el cual reacciona ante los 7
  8. 8. mismos, se hallan siempre estrecharnente entrelazados. Son eslabones de una misrna cadena, que es descrita por Uexkull corno "círculo funcional", (E. CASSIRER, Antropología filosófica. México, FCE, 1971, pp. 45-46.) Los animales poseen una percepción muy especializada, totalmente adaptada a las necesidades de su existencia y al medio en que debe desarrollarse su vida. Uexkull pensaba que bastaba estudiar la anatomía de un animal para poder reconstruir el tipo de experiencias y percepciones que le correspondían. He aquí uno de los más conocidos ejemplos de Uexkull (narrado, esta vez, por el antropólogo A Gehlen): «La garrapata espera en las ramas de cualquier arbusto para caer sobre cualquier animal de sangre caliente Careciendo de ojos, posee en la piel un sentido general lurnínico, al parecer, para orientarse en el camino hacia arriba cuando trepa hacia su punto de espera. La proximidad de la presa se la indica a ese animal ciego y mudo el sentido del olfato, que está deterrninado sólo al único olor que exhalan todos los mamíferos: el ácido butírico. Ante esa señal se deja caer, y cuando cae sobre algo caliente y ha alcanzado su presa, prosigue por su sentido del tacto y de la temperatura hasta encontrar el lugar rnás caliente, es decir, el que no tiene pelos, donde perfora el tejido de la piel y chupa la sangre. Así pues, el mundo de la garrapata consta solamente de percepciones de luz y de calor y de una sola cualidad odorífera. Está probado que no tiene sentido del gusto. Una vez que ha llegado a su fin su primera y única comida, se deja caer al suelo, pone sus huevos y muere. Naturalmente, sus posibilidades son escasas. Para asegurar la conservación de la especie, un gran número de esos animales espera sobre los arbustos, y además cada uno de ellos puede esperar largo tiempo sin alimento. En el Instituto Zoológico de Rostock se han conservado con vida garrapatas que estuvieron dieciocho años sin comer ... » (A. GEHLEN, El hombre. Su naturaleza y su lugar en el mundo. Salamanca, Sígueme, 1980, pp. 84-85.) Por esta razón, los animales, más que «mundo», poseen «medio vital» o «medio ambiente», al que están perfectamente adaptados, pero en el que viven también cerrados . Sólo el hombre está abierto al mundo. Aunque no salgamos de nuestra ciudad o nuestro pueblo, «sabemos» que ese lugar nuestro no es sino una parte del ancho mundo. Por medio de telescopios, microscopios y otros instrumentos ampliamos nuestra capacidad perceptiva hasta lo infinitamente grande o lo infinitamente pequeño. Satélites artificiales surcan el espacio y nos envían información. Investigamos en el pasado y hacemos prospectivas hacia el futuro. «Para la ardilla no existe la hormiga que sube por- el mismo árbol -dice Gehlen-. Para el hombre no sólo existen ambas, sino también las lejanas montañas y las estrellas, cosa que desde el punto de vista biológico es totalmente superfluo.» EL CUERPO HUMANO Y EL MUNDO PERCEPTIVO Con todas estas reflexiones nos hemos alejado un poco del terreno propio de la psicología científica para adentrarnos en problemas más bien filosóficos. Entremos un poco más todavía. Mi cuerpo se convierte para mí en cierto sentido, en el centro del mundo. La percepción no crea el mundo naturalmente. El mundo está ahí sin necesitarme para existir. Pero este mundo que percibo lo percibe mi cuerpo; y al percibirlo se llena de sonidos, colores, olores y, sobre todo, significaciones de que carece el mundo físico. Veamos lo que dice un filósofo francés que ha estudiado el tema de la percepción muy a fondo: «En el momento en que percibo una cosa, experimento que ya estaba allí antes de mí, más allá de mi campo de visión. Un horizonte infinito de cosas disponibles rodea el reducido número de 8
  9. 9. las que yo puedo de hecho percibir. El silbido de la locomotora en la noche, la sala de teatro vacía en que penetro, hacen parecer, como en un relámpago, cosas dispuestas para la percepción, espectáculos de nadie, tinieblas plagadas de seres ... [Pero al mismo tiempo] caigo en la cuenta de que cada cosa, después de todo, tiene necesidad de mí para existir. Cuando, descubro un paisaje oculto hasta entonces detrás de una colina, es solamente entonces cuando llega a ser plenamente paisaje, y no es posible concebir lo que sería una cosa sin la inminencia o la posibilidad de mi mirada sobre ella. Este mundo que tenía todo el aire de existir sin mí, de envolverme y superarme, soy yo quien le hace existir. Yo soy una conciencia, una presencia inmediata en el mundo, y nada puede pretender existir sin estar incluido de alguna manera en el tejido de mi experiencia.» (M. MERLEAU-PONTY, Sens et nonsens. Paris, Nagel, 1948, pp. 50-51.) LA PERSPECTIVA VISUAL La percepción humana se basa en el predominio del sentido de la vista. Este predominio se debe, probablemente, a la evolución de la especie humana a lo largo de los siglos. La vista tiene una innegable ventaja sobre los demás sentidos: distingue mejor, llega a mayor distancia, da una información mucho más rica ... No tendríamos un mundo perceptivo tan inconmensurable si no fuéramos animales fundamentalmente ópticos. Pero con ello se nos escapan muchas informaciones útiles o perturbadoras: «Si la nariz de los humanos fuera como la de las ratas, las personas estarían ligadas para siempre a toda la gama de cambios emocionales que se produjeran en los demás que estuvieran cerca de ellos. Podríamos oler la cólera de los otros. La identidad del que visita una casa y las connotaciones emotivas de todo cuanto en la casa sucedió estarían públicamente registradas mientras durase el olor. Los psicóticos nos irían volviendo locos a todos, y los ansiosos aún nos pondrían más ansiosos. Por lo menos podría decirse que la vida sería mucho más intensa y llena de preocupaciones. Podríamos controlarmos menos de un modo consciente, porque los centros olfativos del cerebro son más antiguos y primitivos que los visuales. La transición de la confianza en la nariz a la confianza en la vista, redefinió completamente la situación del hombre.» (E. T. HALL, La dimensión oculta. Enfoque antropológico del uso del espacio. Madrid, Siglo XXI, 1979, p. 55.) Ahora bien, el hecho de que contemplemos el mundo desde nuestro cuerpo -más aún, desde un supuesto punto situado entre nuestros dos ojos- determina que toda percepción del mundo sea perspectivista: nunca contemplamos «desde todas partes», sino únicamente desde el lugar en el que estamos situados. Por ello, en cada momento sólo percibimos un lado de las cosas. Claro está, podemos movernos y cambiar de perspectiva, y además utilizamos inconscientemente nuestras experiencias anteriores. 9
  10. 10. las que yo puedo de hecho percibir. El silbido de la locomotora en la noche, la sala de teatro vacía en que penetro, hacen parecer, como en un relámpago, cosas dispuestas para la percepción, espectáculos de nadie, tinieblas plagadas de seres ... [Pero al mismo tiempo] caigo en la cuenta de que cada cosa, después de todo, tiene necesidad de mí para existir. Cuando, descubro un paisaje oculto hasta entonces detrás de una colina, es solamente entonces cuando llega a ser plenamente paisaje, y no es posible concebir lo que sería una cosa sin la inminencia o la posibilidad de mi mirada sobre ella. Este mundo que tenía todo el aire de existir sin mí, de envolverme y superarme, soy yo quien le hace existir. Yo soy una conciencia, una presencia inmediata en el mundo, y nada puede pretender existir sin estar incluido de alguna manera en el tejido de mi experiencia.» (M. MERLEAU-PONTY, Sens et nonsens. Paris, Nagel, 1948, pp. 50-51.) LA PERSPECTIVA VISUAL La percepción humana se basa en el predominio del sentido de la vista. Este predominio se debe, probablemente, a la evolución de la especie humana a lo largo de los siglos. La vista tiene una innegable ventaja sobre los demás sentidos: distingue mejor, llega a mayor distancia, da una información mucho más rica ... No tendríamos un mundo perceptivo tan inconmensurable si no fuéramos animales fundamentalmente ópticos. Pero con ello se nos escapan muchas informaciones útiles o perturbadoras: «Si la nariz de los humanos fuera como la de las ratas, las personas estarían ligadas para siempre a toda la gama de cambios emocionales que se produjeran en los demás que estuvieran cerca de ellos. Podríamos oler la cólera de los otros. La identidad del que visita una casa y las connotaciones emotivas de todo cuanto en la casa sucedió estarían públicamente registradas mientras durase el olor. Los psicóticos nos irían volviendo locos a todos, y los ansiosos aún nos pondrían más ansiosos. Por lo menos podría decirse que la vida sería mucho más intensa y llena de preocupaciones. Podríamos controlarmos menos de un modo consciente, porque los centros olfativos del cerebro son más antiguos y primitivos que los visuales. La transición de la confianza en la nariz a la confianza en la vista, redefinió completamente la situación del hombre.» (E. T. HALL, La dimensión oculta. Enfoque antropológico del uso del espacio. Madrid, Siglo XXI, 1979, p. 55.) Ahora bien, el hecho de que contemplemos el mundo desde nuestro cuerpo -más aún, desde un supuesto punto situado entre nuestros dos ojos- determina que toda percepción del mundo sea perspectivista: nunca contemplamos «desde todas partes», sino únicamente desde el lugar en el que estamos situados. Por ello, en cada momento sólo percibimos un lado de las cosas. Claro está, podemos movernos y cambiar de perspectiva, y además utilizamos inconscientemente nuestras experiencias anteriores. 9

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