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La huelgade los trabajadorestextiles de Vitarte               de 1896 Condensado de: Historia de las luchas sociales del m...
AntecedentesVitarte es una localidad que se encuentra a 13 km. dela ciudad de Lima, desde tiempos inmemoriales se leconoci...
En 1896 se produjo un movimiento de masas que englobóno solo a la población de Vitarte sino también a lospeones y jornaler...
Presidente de la República era Don Nicolás de Piérola,recientemente elegido un año antes (1895) y no hacíamucho que su par...
imagen de Piérola era de popularidad en todos losestamentos de la sociedad limeña, poseía la aureola dehaber iniciado una ...
nacionalidad inglesa, Señor Smith, y de los funcionariosde la empresa. Producido el conflicto, estos tomaronparte agredien...
demostró con pruebas en su cámara que no habían tenidoparticipación en los hechos mencionados.Años más tarde, en 1946, el ...
coronel Tirado, al prefecto de Lima, en el que hacía–sin haber investigado previamente– la acusación de“incendiarios” a lo...
La respuesta del Ministro de Gobierno solo consignaba elparte que la subprefectura de la provincia había remitidoal despac...
popular del Excmo. señor Piérola, que so había subido alpoder, ha sido a costa de sangre copiosamente derramadapor los obr...
por dónde salir a acometer tal empresa, a no ser por losresquicios de las paredes; ni contaban tampoco con fondos,ni almac...
BalanceEn conclusión, los ministros de Gobierno y Justicia,nunca respondieron los 14 puntos solicitados por eldiputado Gir...
el diputado Giraldo, quien no sólo defendió a los obrerossino que deslizó la hipótesis de que los mismos fueronvíctimas de...
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La huelga textil de 1896 en Vitarte

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Episodio acaecido a fines del siglo XIX, que muestra cómo desde ese entonces ya se armaban montajes para criminalizar y encarcelar dirigentes sociales/laborales.

  • Un episodio menos antiguo:
    http://www.sindicalistas.net/2011/02/la-masacre-de-cromotex.html
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La huelga textil de 1896 en Vitarte

  1. 1. La huelgade los trabajadorestextiles de Vitarte de 1896 Condensado de: Historia de las luchas sociales del movimiento obrero en el Peru Republicano. Autor: Rolando Pereda Torres, UNFV, 1982 1
  2. 2. AntecedentesVitarte es una localidad que se encuentra a 13 km. dela ciudad de Lima, desde tiempos inmemoriales se leconoció con los nombres quechuas de Huanchihuayllas yLomalargo, y con el nombre que actualmente posee desdeque se asentó en ella la industria manufacturera textil.La tranquila población campesina y la fisonomía socialde la zona sufrió un cambio brusco al nacer en ella elproletariado industrial moderno. Su primer dueño fue elcolombiano Carlos López Saldaña, quien instaló el centroen el distrito del Rimac. Más tarde fue ofrecida en ventaa la compañía Inglesa “Peruvian Cotton Mill” y ésta a suvez a la Casa “Grace y Cía)”.En su ámbito se desarrollaron importantesacontecimientos para el sindicalismo nacional. Múltipleshuelgas expresaron el deseo de los trabajadores decambiar las condiciones de vida y trabajo que soportaban.“Estos acontecimientos sociales –afirma un autor–, fuerontambién los que con el correr del tiempo, marcaron un selloparticular en el espíritu del vitartino, haciendo de él unelemento hecho para el sufrimiento y la resignación, peroauroleando su personalidad de una particular rebeldía queparece impulsarlo a otear su destino, avizorando siempre laestructura del porvenir” 2
  3. 3. En 1896 se produjo un movimiento de masas que englobóno solo a la población de Vitarte sino también a lospeones y jornaleros de las haciendas circunvecinas, quemarcó el rol de avanzada del proletariado industrial textilen los acontecimientos políticos, orientados hacia elcambio social del Perú.Los orígenes de la huelga en el marcodel gobierno de Don Nicolás de Piérola.Celso Soto, obrero textil, protagonista de las jornadasobreras de ese año, describe las condiciones sociales y detrabajo que soportaba el obrero en esos instantes:«Entonces no existía organización obrera, pero lascircunstancias por demás asfixiantes, de largas jornadasde trabajo; de prepotencias, penurias y calamidades,de inclemencias de tiempo, de fallecimientos sin laselementales atenciones, hacía que los obreros dieran riendasuelta a su bilis social, respetando siempre la propiedadprivada.»Como se puede apreciar, la explotación no tenía límites, alas horas excesivas de trabajo había que agregar la pésimaalimentación y el pago de 30 centavos por día, por talesmotivos los 300 trabajadores de Vitarte demandaron elaumento de sus salarios y mejores condiciones de trabajo,y como medio para conseguirlos recurrieron a la huelga. 3
  4. 4. Presidente de la República era Don Nicolás de Piérola,recientemente elegido un año antes (1895) y no hacíamucho que su partido, el Demócrata, había declaradoen forma escrita en sus principios: «que el trabajo esla revelación de la vida en todo ser que goza de ella; esla acción para ser digno de llamarse hombres; la vidanacional es la resultante de acción de sus asociados, desdela labor del hombre de ciencia y el artista, hasta la faenadel rudo bracero. Condenar el ocio; dar facilidades altrabajo y estimularlo asegurándole hasta donde es posiblesu provecho material y honrarlo como es debido, tiene queser cuidado preferentemente del Estado y de sus asociados».Los principios aludidos, sin embargo, no guardabanproporción con la realidad nacional de fines de siglopasado, no podría equipararse por ejemplo al hombre deciencia y artista, generalmente proveniente de los estratosaltos, con el bracero francamente marginado, explotado yno integrado a la vida política y económica del país.Cuando habla de las facilidades hacia el trabajo, serefiere a la inversión y a las condiciones que ésta debíade encontrar para su adecuado desarrollo; desconocíaPiérola el carácter de opresión que dichos capitalesejercerían sobre el trabajador, realidad que motivójustamente el conflicto laboral y social de 1896.Pese a sus elucubraciones económicas y sociales, la 4
  5. 5. imagen de Piérola era de popularidad en todos losestamentos de la sociedad limeña, poseía la aureola dehaber iniciado una revolución contra Cáceres a quienobligó a dimitir del gobierno. Los trabajadores esperabanmucho de él, pero en términos generales lo apreciabancon simpatía. Basadre, analizando su comportamiento enel gobierno, dice: «…fue la suya una demagogia de regreso;con las modernas izquierdas tuvo de común el ataque a lospoderosos, la comunión con los olvidados, el vivir el peligro,el sueño de un porvenir mejor; con las derechas, buscó elmantenimiento de las instituciones fundamentales de lavida social…».Por tal razón gobernó con la idea de mantener un Estadofuerte, pensando en la legitimidad de las fuerzas delorden y el progreso; contó para tal efecto con la ayudadel civilismo con quien suscribió el pacto de la coaliciónnacional. En tal sentido, la presencia de la gendarmeríaen todo lugar se obstaculizara el desarrollo del país.Precisamente por la actitud antiobrera desplegada enel conflicto de 1896 en Vitarte, los trabajadores de estecentro fabril conocieron en carne propia la verdaderapolítica social de Nicolás de Piérola.Los sucesosDesde el comienzo, los reclamos de los trabajadoresencontraron oposición del gerente de la fábrica, de 5
  6. 6. nacionalidad inglesa, Señor Smith, y de los funcionariosde la empresa. Producido el conflicto, estos tomaronparte agrediendo a los trabajadores, hecho que sedemostró más tarde cuando el diputado obrero SantiagoGiraldo denunció en su cámara la herida del obreroRafael Montellanos, producida por mango de revolver,declarando que fue realizada por un funcionario que élconoce.Pretexto para la represión fue el incendio de dos mil sacosde algodón producido según el parte subprefectural alas dos y media de la mañana del viernes 28 de agosto.Los trabajadores a pesar de haber ayudado a dominar elincendio, fueron acusados de haberlo iniciado.Roberto Vidaurre hizo en su cámara el descargo de losobreros vitartinos en huelga, al manifestar que antes que seprodujera el siniestro los trabajadores habían acudido a supersona a fin de que interviniera en la solución pacífica delconflicto, y que con ese propósito se trasladó al a fábrica, yque mientras realizaba esa gestión, se produjo el atentado.Por el mencionado incendio fueron apresados y remitidosa la cárcel de Guadalupe: Emilio Mendoza, presidentegremial; J. Zaña, tesorero; P. Montellanos y F. Collado;todos ellos pasaron seis años en prisión por un siniestroque no cometieron y que el mismo diputado Giraldo 6
  7. 7. demostró con pruebas en su cámara que no habían tenidoparticipación en los hechos mencionados.Años más tarde, en 1946, el obrero Celso Soto, testigo yprotagonista de huelga, con ocasión de la Asamblea dela Federación Textil de Vitarte, manifestó: «El incendioocurrido en la fábrica fue fraguado, si se tiene en cuentaque el país convalecía de una guerra civil –y remarcaba–,ya habían como hoy, personas interesadas en tener sumisosa los obreros…».Pieza principal para la detención y encarcelamiento delos trabajadores fue el telegrama que envió el subprefecto, 7
  8. 8. coronel Tirado, al prefecto de Lima, en el que hacía–sin haber investigado previamente– la acusación de“incendiarios” a los huelguistas de Vitarte.Producidos los hechos, el diputado Giraldo hizo denunciaen su cámara de la situación social que vivía Vitarte.Abogó por los detenidos y manifestó que el pedido delos trabajadores de conferenciar con el presidente de laRepública había sido denegado. Declaró que las huelgaseran un fenómeno común de la ley económica de la ofertay la demanda, y que incluso el propio Papa León XIII –ensu Encíclica– la reconocía. Empero, sus palabras y suspeticiones fueron prácticamente rechazadas por la cámarade diputados, constituida en su mayor parte por personasvinculadas a la Banca, al Comercio y a la Agricultura,quienes controlaban el poder político y el sistemaeconómico.En sesión del jueves 3 de setiembre de 1896, Giraldosolicitó se enviara un oficio al Sr. Ministro de Gobiernopara que informara sobre la detención de 24 obrerostextiles acusados de “incendiarios”. Dicho oficio constabade 14 puntos y su contenido fue archivado –y portanto, ignorado–, y sería más tarde sacado a luz por eldirigente textil Demetrio Flores Gonzales, de la BibliotecaNacional –Sala de Investigaciones–, en donde se depósitofinalmente. 8
  9. 9. La respuesta del Ministro de Gobierno solo consignaba elparte que la subprefectura de la provincia había remitidoal despacho ministerial del Prefecto del Departamento,pero en el fondo no respondía a las preguntas hechaspor Giraldo. El análisis de los hechos que harían despuésdicho diputado, demostraría todo lo contrario a losdocumentos oficiales.De lo expuesto por las autoridades gubernamentales ypor las diputaciones obreras, se saca la conclusión de queresponsable de las medidas drásticas contra los obreros fueel intendente de Policía, Coronel Gonzalo Tirado, quien,enviado por las autoridades políticas de la capital, llegó aVitarte al mando de un contingente que trajo debidamentepertrechado. Con ella impuso draconianamente el orden;una de las medidas fue imponer el trabajo forzado a losoperarios el viernes 28, con un gendarme al pie de unamáquina de hilados; denuncia que el diputado Giraldo hizosuya en la cámara al analizar el parte subprefectural, que elMinistro envió como respuesta a los 14 puntos pedidos porla Cámara Baja.Giraldo lamentó el contenido del informe: «Todo habríapodido imaginarme posible, contra la infortunada claseobrera en Lima en los tiempos de los gobiernos militares,pero jamás soñé siquiera que la clase obrera fuese víctimade las crueldades de un funcionario subalterno del gobierno 9
  10. 10. popular del Excmo. señor Piérola, que so había subido alpoder, ha sido a costa de sangre copiosamente derramadapor los obreros de Lima en las jornadas de marzo […]».El funcionario aludido era el Intendente de Policía, coronelTirado, quien un día antes del siniestro –es decir, el jueves27– llegó a la fábrica con una dotación de gendarmes afin de hacer guardar el orden. Apresó a una veintena deobreros y los remitió a los calabozos de la Intendencia.Inmediatamente hizo circular una orden, a ser cumplidaen la noche, en la que decía que os obreros debíanrecogerse en sus departamentos con prevención de que“todo obrero que después de las diez pusiese los pies fuerade los umbrales, fuese inmediatamente detenido por losgendarmes autorizados al efecto para descerrajarles untiro en caso de resistirse”. Razón por la cual los obreros nopudieron salir de sus domicilios y menos cometer una obradelictiva. Más tarde se supo que tal incendio fue originadopor manos extrañas con el objeto de incriminarlos.Al respecto, el diputado Giraldo manifestó en su cámara:«Y, ¿es presumible siquiera, excelentísimo señor, que losdesgraciados obreros en tal situación, pudieran haber salidoa incendiar los algodones debidamente resguardados porun piquete de gendarmes? ¿Es posible que, como dice elsubprefecto, hubiesen los obreros derramado aceite sobrelas pacas para producir el incendio cuando no tenían ni 10
  11. 11. por dónde salir a acometer tal empresa, a no ser por losresquicios de las paredes; ni contaban tampoco con fondos,ni almacenes de venta, para conseguir a tan avanzadahora latas de kerosene, que caso de haber pre-existido enla fábrica, habría sido materia de preferente denuncia delcelosísimo Gerente de la Empresa, Mr. W. Smith, que comobuen inglés, tiene muy buenas narices para olfatear estascosas? Mucho menos se ha de suponer que el intendentehaya andando tan lerdo que [no haya descubierto] ni aúnlos microbios de la conspiración, que él sabe descubrir con elespecimen de sus reactivos químicos».Lo cierto es que se inició una feroz represión quedeterminó que los trabajadores nombrasen unadiputación especial, a fin de presentar sus quejas alPresidente de la República. En efecto, el mandatario losrecibió en su despacho y luego de escucharlos, lamentólos sucesos ocurridos en Vitarte, a la vez que advirtió queno era aceptable el hecho de imponer a los propietariosel abono de tal o cual salario. Uno de los obreros pidió lalibertad de los presos en la Intendencia. Piérola ofrecióatenderlos oportunamente, pero su promesa no secumplió, puesto que los detenidos pasaron seis años en lacárcel de Guadalupe. 11
  12. 12. BalanceEn conclusión, los ministros de Gobierno y Justicia,nunca respondieron los 14 puntos solicitados por eldiputado Giraldo. A pesar de la insistencia del caso, losobreros volvieron al trabajo obligados por las autoridades.Algunos detenidos salieron en libertad días más tarde,pero los ya mencionados dirigentes pasaron seis años encárcel, como ya se dijo.Con justa razón Giraldo, quien se comportó ejemplarmenteen la denuncia pública de este conflicto social, hizoacusación de emergencia del militarismo, que encuentravictimas propiciatorias en las clases obreras para conseguirsus fines. Su discurso en las cámaras del 3 de setiembre de1896 en la parte final, dice: «Todo esto que estamos viendo,excelentísimo señor, no es nuevo, es la edición corregida yaumentada del viejo militarismo maldecido, que hoy sigueimperando en toda su honrosa desnudez; se conspira contrael Congreso, como se ha conspirado siempre; se ejerce ladictadura con máscara de ley como se ha ejercido siempre;no obstante ser la peor de las dictadura; inventar crímenes,forjar acusaciones, fraguar pruebas para arrojar en loscalabozos de Guadalupe a inocentes y honrados obreros, esel más negro de los crímenes que imaginar se puede.»Como se puede apreciar, la denuncia y crítica al Sistema ygobierno “popular” de entonces, es hecha con valentía por 12
  13. 13. el diputado Giraldo, quien no sólo defendió a los obrerossino que deslizó la hipótesis de que los mismos fueronvíctimas de una conspiración de los militares, que yaestaban en contra del gobierno de entonces.Por otra parte, la clase trabajadora, con la lecciónaprendida en sus luchas por conseguir mejorescondiciones salariales y de trabajo en Vitarte, no sóloganó experiencia política y sindical, sino que poco apoco moldeó su conciencia de clase e hizo que mástarde se adscribieran y fueran fervorosos militantesdel anarcosindicalismo, y después, del sindicalismorevolucionario, que dentro del gremio textil pondrían lasbases y objetivos del movimiento sindical peruano. 13

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