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FORMULA DEL EXITO

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  2. 2. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del ÉxitoLa reproducción total o parcial de este eBook en forma idéntica o modificada por cualquier medio mecánico oelectrónico, incluyendo fotocopia, grabación o cualquier sistema de almacenamiento y recuperación deinformación no autorizada por los editores, viola derechos reservados. Cualquier utilización debe serpreviamente solicitada.© 2012, Ricardo Ros - Todos los derechos reservadosEdita: Trace Comunication, S.L.Apartado de Correos 385, 31080 Pamplona (España)informacion@pnlnet.comhttp://www.formuladelexito.comFoto: DreamstimeISBN: 978-84-939560-1-1 2
  3. 3. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del ÉxitoÍndiceCAPÍTULO 1. Avalancha.....................................................................................................................4CAPÍTULO 2. E= Éxito.....................................................................................................................13CAPÍTULO 3: I= Idea........................................................................................................................23CAPÍTULO 4: A2 = Acción Ahora....................................................................................................33CAPÍTULO 5: P = Persistencia..........................................................................................................54CAPÍTULO 6: F = Flexibilidad.........................................................................................................60CAPÍTULO 7: D = Diversión............................................................................................................67Ricardo Ros........................................................................................................................................72 3
  4. 4. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito CAPÍTULO 1. Avalancha "Asciende, si puedes, con la inteligencia y el corazón, a las más altas cimas; paséate sobre las crestas nevadas, comunícate con las nubes y las aves del cielo. Para vivir escoge la falda de la montaña" Armando Palacio Valdés Cuando levanté la vista, me di cuenta de que no todo estabaperdido. El frío me estaba paralizando las articulaciones, el hielocomenzaba a invadir todo mi cuerpo y mi organismo se estabaenfrentando a la situación más terrorífica de mi vida. Aquella cuerda colgaba a solo dos o tres palmos de mi manoderecha, pero si me soltaba de la arista a la que me encontrabaadherido por el hielo, lo más probable es que mi cuerpo cayera alvacío. ¿Cómo agarrar la cuerda sin soltarme? Su voz sonó sobre mi cabeza. —Agárrese fuerte a la soga, yo tiraré de usted. En esos momentos, todos los miedos que yo había arrastradodurante mi vida, mis indecisiones, mis dudas infantiles, pasaroncomo un rayo por mi cabeza. Tenía que decidirme, mi salvacióndependía de lo que en ese momento hiciera. Recordé aquella vez, cuando tenía cuatro o cinco años, en queme había subido a un tobogán enorme siguiendo a uno de mishermanos mayores. Mi hermano se tiró sin pestañear, pero yo mequedé paralizado en lo más alto. Otros niños que estaban subiendo 4
  5. 5. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitopor la escalera me empujaban. Y yo, muerto de miedo, retrocedí, bajélas escaleras y palidecí de vergüenza, mientras un niño, en mitad delas escaleras, me gritó "¡cobarde! ¡Cobarde! Aunque toda mi vida había luchado por aparentar locontrario, en el fondo sabía que yo era un verdadero cobarde, uncobarde completo, integral, sacudido una y otra vez por el miedo,paralizado por la indecisión. Toda mi vida había estado luchando porllegar a lo alto del tobogán y mi único afán había sido tirarme poraquella rampa metálica, poder gritar de placer por haber sabidosuperar el pánico. Pero yo sabía que ni siquiera en sueños lo habíaconseguido. Soñaba con frecuencia con aquel tobogán y medespertaba a media noche sofocado, tiritando. Mi vida real era puroteatro ante los demás, pura apariencia de seguridad, máscaras vacías. Pensé que no tenía nada que perder. Era hombre muerto. Yanada tenía sentido en mi vida. Mejor morir que seguir viviendo. Cuando dos semanas antes mi amigo Jaidh me sugirió laposibilidad de realizar ese viaje, no me lo pensé dos veces. Subir a lacumbre del Citlaltépetl, el Pico de Orizaba, la montaña más alta deMéxico, podía suponer para mí una forma de alejarme de todos losproblemas que me acuciaban. Me acababa de dejar mi mujer, hartade mis ausencias, cansada de verme llegar tarde y estresado,convencida de que mi trabajo era más importante que ella. Mi vidaera un infierno, sin ningún objetivo. Me levantaba por la mañana,corría durante todo el día de una reunión a otra, convirtiendo mitrabajo en una carrera de obstáculos, un obstáculo cada media hora.Y todo para nada, la empresa se estaba hundiendo, mis socioscapitalistas ya me habían dado el último aviso y mis subordinadoshuían despavoridos nada más verme aparecer. Me creía una personafracasada. Pero nadie lo sabía. —Agárrese, no se preocupe, yo le sostendré — su voz volvió asacarme de mis pensamientos. 5
  6. 6. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito Estaba a 5.500 metros sobre el nivel del mar, tratando de escalarel mayor pico de México, con 5.756 metros, situado en el Estado deVeracruz. Mis compañeros habían desaparecido de mi vista tras unenorme alud. Y yo me encontraba allí, agarrado a la roca, o mejordicho, soldado a la roca por el hielo, sin posibilidades de salvación.Mi cuerpo y la roca eran una sola cosa unidos por el hielo. —No piense. Simplemente suéltese y agarre la cuerda. No sabía quién me gritaba. No le veía. Solo oía su voz. ¿Cómoiba a soltarme? Si lo hacía caería por la canaleta de hielo. Y si no lohacía, allí me quedaría congelado. Una víctima más del glaciar. Losperiódicos darían una escueta nota en la página 28: "Alto ejecutivomuere congelado en un volcán". ¿Y a quién le importaría? Unnúmero en una estadística. Eso era yo: un número en una estadística. Ingeniero más jovende su promoción, ejecutivo con más futuro de la ciudad, marido de lamujer más rica y guapa de la provincia… Eso habría dicho la prensade mí. Números. Fríos números. ¿Fríos? Y allí estaba yo, a punto decongelarme, en medio de un nevado, cerca de ninguna parte,haciendo lo único que había sabido hacer bien durante toda mi vida:sentir el miedo, vivir el miedo más intenso que jamás se pueda sentir.Yo era miedo. Miedo. Mi mundo estaba lleno de miedo, misdecisiones las tomaba siempre basándome en el miedo. Cuando cumplí 18 años decidí que dejaba de estudiar, que no iríaa la Universidad. Me subí a un tren y me fui a París. Estuvetrabajando en un restaurante lavando platos. Me enamoré de unachica polaca y por primera vez en mi vida fui feliz. También fue laúnica. Cuando acabó el verano se presentó mi padre en la pensión enla que vivía, me agarró de las orejas y me hizo matricularme en laUniversidad. Por supuesto en la misma carrera que había estudiadoél. Después me hizo casarme, por mi bien, con una chica de buenafamilia a la que nunca quise. Y todo por miedo. En París no tuvemiedo, fui realmente feliz. 6
  7. 7. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito — ¡Deje de darle vueltas al coco y agarre la cuerda! Aquel hombre seguía gritándome. ¿Qué se había creído? A mi nome gritaba nadie. Yo era un personaje, un hombre importante, unciudadano respetado. ¿Cómo se atrevía a gritarme? De repente, otra cuerda apareció a mi izquierda. ¿No pretenderáque suelte las dos manos? Debe estar loco. Y detrás de la cuerda aparecieron unas sandalias, unospantalones, un jersey de colorines y una enorme barba sonriente. Sin decir palabra, pero sin perder su sonrisa, aquel extrañohombre clavó primero un piolet en el hielo, un segundo piolet al queenganchó una cinta express sobre la que pasó la cuerda que me habíalanzado en un primer momento, introdujo el codo por la dragoneradel primer piolet, y enroscó un tornillo en el hielo. A continuaciónpasó la cuerda por el tornillo y por mi arnés y desapareció tan rápidocomo había llegado. ¡Ahora estaba seguro! —Ahora ya puede usted solo. Yo le ayudo a subir. Tranquilo, elpeligro ya ha pasado— volvió a sonar aquella voz por encima de micabeza. Como pude solté mi mano aterida y comprobé que mi arnésestaba perfectamente enganchado a la cuerda. Miré hacia arriba y vique tenía que subir unos tres metros. Miré hacia abajo y un enormeprecipicio de hielo y roca se extendía 500 metros hacia el abismo.Entonces fui consciente del verdadero peligro en el que había estado.Mis ojos se cerraron. Silencio. Cuando desperté, aquella sonrisa volvía a estar allí. Estábamosdentro de una especie de cabaña, un refugio de montaña utilizadopor algunos escaladores en su ascensión al Citlaltépetl. Una fogatacalentaba el ambiente. 7
  8. 8. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Ya ha pasado todo. No se preocupe —dijo aquella voz— Encuanto escampe la enorme tormenta que nos está enviando lamontaña, los equipos de rescate vendrán a buscarle— Y su sonrisavolvió a envolverlo todo. —¿Qué ha ocurrido?— me atreví a preguntar —La montaña está resfriada y ha soltado un estornudo. Se haproducido una avalancha. La nieve le arrastró a usted hasta la grieta.Afortunadamente su espíritu de supervivencia le hizo agarrarse a laarista helada. Menos mal que perdió el conocimiento cuando yaestaba sujeto firmemente al arnés. Me dolía todo el cuerpo. En las extremidades, un dolor laceranteme recordó que había estado a punto de congelarme. Estabatumbado en una especie de jergón, cubierto de mantas y de pieles deanimales. El crepitar de la hoguera proporcionaba un poco de luz.Fuera, se oía al viento bramar. Debíamos estar en medio de unterrible vendaval. —Nunca había pasado tanto miedo— dije —El miedo es lo que le ha salvado, si no hubiera tenido miedoahora estaría muerto— dijo aquel hombre, mientras echaba otra leñaal fuego. —No le entiendo, ¿cómo va a salvarme el miedo? El miedosiempre me ha paralizado, el miedo me ha destrozado la vida— casigrité. ¿Cómo podía alguien pensar que el miedo me habíabeneficiado? Ese hombre debía ser algún loco. El hombre volvió a sonreir. Me acercó una taza a los labios,caldo caliente, fuerte y sabroso. Mientras bebía, pensé en lo terribleque es el destino. Es como si tuviéramos el camino marcado, como siya desde el nacimiento todo estuviera programado. —El destino no existe, todos somos responsables de nuestrasvidas —dijo, como si me hubiera leído el pensamiento. ¿Quién era 8
  9. 9. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoaquel hombre, que sin perder la sonrisa, pretendía darme leccionessobre la vida?— Voy a curarle las manos y los pies. Han estado apunto de congelarse y es muy importante que las hagamos entrar encalor. Me sentía completamente agotado. Y mientras aquel hombre medaba masajes en las manos y en los pies, untándolos con una especiede grasa gelatinosa, empezó a cantar una letanía formada pordistintos sonidos guturales, palabras para mí desconocidas, pero queme hicieron respirar profundamente. Con cada inspiración entrabaen mis pulmones todo el sufrimiento que había pasado en las últimashoras, en las últimas semanas. Con cada espiración salía de mispulmones, de mi alma, todo el amor que no había sabido transmitirdurante la mayor parte de mi vida. Comencé a llorar. Yo había tenido ganas de llorar muchas veces,pero nunca había tenido la valentía de hacerlo. Y ahora estaballorando. Pero era un lloro de liberación, de apertura. —¿Qué me está pasando?— pregunté entre sollozos. —No piense, simplemente suéltese— me dijo riendo. Por algún motivo que no sé explicar, eso es exactamente lo quehice. Me solté y dejé de pensar. Yo era un ejecutivo, un pensador, unser lógico. Nunca me había dejado llevar por mis emociones. Todo localculaba, todo lo medía. En las empresas en las que había trabajadotenía fama de ser una persona que arriesgaba poco, porque todo lotenía previamente planificado. No movía un dedo si no tenía muyclaro el desenlace o si no me guardaba un as en la manga que mepermitiera escaparme en el momento preciso. Y por primera vez en mi vida, me dejé llevar por missentimientos. Por primera vez en mi vida no luché contra missentimientos. Todo el miedo acumulado, toda la rabia no sentida sefueron haciendo presentes. Y me quedé dormido, completamentedormido. 9
  10. 10. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Me llamo Quetzalcoatl —dijo aquella voz tan conocida yapara mi— Ha dormido durante diez horas seguidas. Es necesario quese hidrate y que coma algo. Me incorporé un poco y abrí los ojos. Estábamos en el interiorde una cabaña hecha de madera. El suelo estaba completamentecubierto de paja. Junto a dos de las paredes había dos jergones. En latercera pared había una especie de fogón de leña, sobre el que hervíaun puchero. Una estantería con latas y distintos alimentos se apilabanjunto a la puerta. El ambiente era denso, caliente. Olía a puerros. —Realmente me hace falta comer algo, gracias —dije, tratandode esbozar una sonrisa, que no me salía de forma espontánea. Mi nuevo amigo echó con un cazo en un plato una mezcla depatatas con puerros y otras verduras y me lo ofreció. Olía muy bien.Sin decir palabra, me comí aquel plato de puerros y cuando acabé ledije tuteándole —¡Gracias!. Me has salvado la vida. Ha sido una casualidad queestuvieras en ese momento allí. —Ningún ser humano es capaz de salvar la vida de otro serhumano— dijo —Tampoco hay casualidades. Como todos los añosen estas fechas he subido a la montaña a ponerme en comunicacióncon la naturaleza. Todos los años paso tres semanas aquí arriba,porque necesito llenarme de aire para el resto del año. Estoyreflexionando para saber qué lección tengo que aprender al habertenido la oportunidad de encontrarme contigo en esas difícilescircunstancias. Yo soy quien tiene que estarte agradecido por la granoportunidad de aprendizaje sobre mí mismo que has puesto a midisposición. —¿Has aprendido cosas gracias a mí? 10
  11. 11. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —En este mundo hay dos tipos de personas, los que aprendende lo que les ocurre y aquellos que dejan pasar esa oportunidad. Yoprocuro sacar enseñanzas personales de todo lo que me ocurre.Aprendo por la experiencia. —Mi nombre es Max Pinton. Y soy un fracasado. —Hay que prestar atención al lenguaje que utilizamos. El verboser sirve para hablar de la identidad o de un atributo. En nuestralengua mezclamos esas dos acepciones. Si dices que "eres" unfracasado estás diciendo que el fracaso forma parte de tu identidad.Y el fracaso no forma parte de tu identidad. Me gustaría quevolvieras a hablarme de tu fracaso, pero sin utilizar el verbo "ser". —No sé cómo hacerlo —dije confuso. —Vuelve a decirme el mismo concepto pero sin utilizar el verboser. —Mi nombre es Max Pinton. Y… —Usa un verbo de acción, en vez del verbo ser. —Me llamo Max Pinton, y he fracasado en mis negocios y conmi pareja. —Cuando alguien dice "Juan es tímido" —continuó— le estáatribuyendo a Juan una cualidad que lo define como persona. El usodel verbo ser nos lleva a realizar afirmaciones generales que no tienendemasiada relación con la realidad. Entonces entendí lo que me quería decir. Si usaba el verbo serpara hablar de algo que me había pasado, entonces estabaextendiendo ese hecho concreto a toda mi identidad como persona.Si empleaba un verbo de acción, entonces tenía que delimitar mifracaso a una parcela de mi vida. Le expliqué cómo durante toda mi vida yo había luchado portener éxito, por ser una persona de éxito, y cómo ahora, a mis casicuarenta años, mi empresa era un fiasco y mi vida amorosa un 11
  12. 12. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoinfierno. —¿A qué te dedicas profesionalmente, Quetzalcoatl? —meatreví a preguntar, mordiéndome la lengua y rectificando mi primeraformulación mental, que era ¿Qué eres profesionalmente? —Soy maestro. —Eh, un momento, acabas de decirme que no hay que emplearel verbo ser cuando no hablamos de nuestra identidad. —Es que te estoy hablando de mi identidad. Soy maestro,aunque trabajo en otras cosas. Puedo enseñarte a conseguir el éxito,si quieres. Te voy a dar la fórmula del éxito. La fórmula del éxito essencilla. Pero la mayor parte de la gente la complica. Si aplicas lafórmula que te voy a dar, tienes el éxito asegurado en cualquieraspecto de tu vida personal, familiar, social o profesional. Soymaestro porque hablo de mi propia experiencia, no hablo de lo queotros me han transmitido. Quetzalcoatl escribió en un papel: E= [ (I+A2) (P*F) ]D 12
  13. 13. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito CAPÍTULO 2. E= Éxito "Cuantas más bellezas descubramos por doquiera en la naturaleza, en el hombre, en el niño, en el trabajo y en el mundo externo, más nos acercaremos al goce de la felicidad" James Freeman Clarke "La felicidad es el precio de la audacia" Lope de Vega E E= [ (I+A2) (P*F) ]D Fuera de la cabaña se oía a la montaña temblar. Ensordecedorestruenos cortaban durante algunos segundos nuestra conversación.Los rayos penetraban como ladrones en la oscuridad, iluminando ami interlocutor de forma fugaz. Estaba anocheciendo. —Hay muchas personas que tienen grandes ideas —comenzó miamigo— Son personas creativas, con ingenio. Hay otras que sueñancon un futuro mejor. Algunas quieren salir de una situación negativa.Muchas consideran que su vida podría ser realmente mejor. Todasestán firmemente convencidas de que si pudieran, su vida sería unparaíso. Pero son unos grandes fracasados. 13
  14. 14. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Queremos ser triunfadores y nos quedamos en el intento—dije. —Así es. Las ideas se las lleva el viento. Las ideas no sirven paranada. Son solo ideas, humo, vacío. Las ideas están solo en la mente yla mente está llena de sueños, pero vacía de realidades. Quetzalcoatl se levantó y echó un par de leños al fuego. La resinaempezó a crujir. —He oído a muchas personas mayores hablar amargamente desus ideas de juventud, de sus proyectos, de sus sueños, de todoaquello que nunca consiguieron, de la frustración que experimentanpor no haber sabido llevar sus ideas a buen puerto. Ideas. Solo humo. —Tienes razón —dije, mientras cerraba los ojos. —Las ideas, aisladas, no sirven para nada —continuó —Lasideas son gratis, no cuestan nada. Tampoco sirven para nada. Hubo un momento de silencio. Era verdad. Toda mi vida habíaestado llena de grandes ideas para el futuro. Quetzalcoatl siguió —Para que las ideas tengan un sentido, para que las ideasempiecen a tener razón de ser, necesitan estar acompañadas de uningrediente esencial: la ACCIÓN. Ideas sin acción llevan al fracaso.Ideas con acción llevan al éxito. Ideas sin acción son gratis. Ideas conacción tienen un precio. Necesitamos, por lo tanto, una idea,cualquier idea. Una ilusión, un sueño, un proyecto, un plan, unprograma. Pero esta idea tiene que estar acompañada de acción. Y laacción cuesta, no es barata, es cara. La acción tiene un precio alto. —¿Por dónde empezar?—pregunté —¿Por dónde empezar? Empieza por cualquier sitio, peroempieza. Elabora más la idea, busca más información, pregunta aexpertos, entérate de qué otras cosas se han hecho anteriormente,haz un primer experimento, un prototipo, un esbozo. Haz algo. No 14
  15. 15. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitote quedes quieto. Empieza a caminar, empieza a actuar. —Como decía Ortega y Gasset —me atreví a comentar,apoyando con la cita su argumento— "muchas personas, como losniños, quieren una cosa, pero no sus consecuencias" —Tiene razón Ortega y Gasset. Cuando das el primer paso, yaestás mucho más cerca del éxito. Si no das ese primer paso, lo másprobable es que estés mucho más cerca del fracaso. Fracasar otriunfar depende de una pequeña decisión: ACTUAR. Actuar,accionar, activar nuestros recursos nos lleva al triunfo. No hacerlonos lleva a la desilusión, al fracaso. —Lo veo claro, dije. —Hoy puedes empezar. ¿Qué vas a hacer? Me quedé pensando. ¿Qué podía hacer? Estaba malherido amuchos kilómetros de la civilización, sin fuerzas y Quetzalcoatl mepreguntaba qué iba a hacer. No podía hacer nada. En vez decontestar a su pregunta, me atreví a preguntar. — ¿Qué es el éxito? —El éxito es conseguir aquello que nos hemos propuesto, esalcanzar nuestras metas y ser felices. Quizás sea más sencillo siempiezo a decirte qué no es el éxito. El éxito no es tener muchísimodinero. Conozco a personas que tienen tanto dinero, que no sabenqué hacer con él y son unos desgraciados. —Yo también los conozco. Mi vida está rodeada de ese tipo depersonas. —El éxito no es ser famoso, ser conocido, salir en la TV. Todosconocemos a personas que son famosas y no se puede decir quehayan tenido éxito en la vida. —¿El éxito es tener suerte? —pregunté 15
  16. 16. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —El éxito no es tener suerte. Alguien puede tener o no tenersuerte y tener o no tener éxito. Son dos conceptos que no van de lamano. —Pero, ¿se puede tener éxito sin tener suerte? —Yo creo que es al revés, —dijo Quetzalcoatl —no se puedetener éxito si viene como consecuencia de la suerte. La suerte noexiste, la buena o la mala suerte, no existen (excepto en la lotería,pero a quien le toca la lotería por azar no se puede decir que sea unapersona que ha tenido éxito en la vida). La suerte es algo que seconstruye con nuestras conductas. —La suerte depende de cada uno. —Así es. Tendré mala suerte si no aprovecho oportunidades, sino corrijo mis decisiones erróneas. Tendré buena suerte si estoy en elmomento y en el lugar adecuado. Tanto la suerte como el éxito sonalgo que es consecuencia de nuestras decisiones, no del azar.Nosotros somos dueños de nuestras propias decisiones y a laconsecuencia de esas decisiones se le llama buena o mala suerte. —¿Qué es entonces el éxito? —pregunté, volviendo a abrir losojos. La noche se había adueñado del ambiente. Quetzalcoatl habíaapagado la lámpara de aceite y estábamos iluminados únicamente porla leña que ardía en la chimenea. —Éxito es conseguir aquello que nos propongamos, grande opequeño, importante o sencillo, como consecuencia de nuestrasdecisiones. »Tener éxito es conseguir pasar unas maravillosas vacaciones.Tener éxito es crear una empresa que produzca millones. Tener éxitoes conseguir que nuestros hijos crezcan sanos. Tener éxito es paseary disfrutar de una tarde de campo. Tener éxito es convertirnos enbuenos profesionales en nuestro trabajo. Tener éxito es alcanzar la 16
  17. 17. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoluna, si ese es nuestro objetivo. »Tener éxito es conseguir cosas, no por azar, sino comoculminación de un proceso que hemos puesto en marchaconscientemente. »Para considerar que algo es un éxito tenemos que partir de unacto voluntario de una persona que alcanza un objetivo comoconsecuencia de su esfuerzo. No es éxito, por ejemplo, encontrar unamoneda perdida en la calle, ni recibir un premio de la lotería, niconseguir un buen puesto de trabajo por mediación de un amigo coninfluencia. »Es éxito, sin embargo, ascender en la empresa después de unduro trabajo, encontrar a la pareja adecuada o superar una crisisdespués de luchar por salir de ella. —¿Quieres decir que éxito y esfuerzo son términoscomplementarios, que no hay éxito sin esfuerzo? —Eso es. El éxito puede ser algo muy simple, como aprobar unexamen, o algo muy complejo, como tener una familia numerosa.Por lo tanto, el éxito depende de tus expectativas, no es algo generale igual para todo el mundo. —Entonces, dependiendo de mis expectativas el éxito tendrádistintos planteamientos. —Vuelves a acertar. Si consideras que el éxito es tener unafamilia con quince hijos (o tener en el Banco 15 millones de euros),pero solo consigues una familia con 10 hijos (o 10 millones deeuros), ¿se puede considerar un fracaso? ¿Habrás triunfado o habrásfracasado? Todo depende de tus expectativas. 17
  18. 18. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito Además, ¿qué criterio vas a utilizar para delimitar el éxito. Puedesutilizar un criterio temporal y decidir que tu empresa tendrá éxito siconsigues vender veinte millones de euros antes de cinco años. Pero,¿por qué cinco años y no siete o diez? Perfectamente podrías decidirque alcanzarías el éxito si vendieras esa cantidad en veinte años o enseis meses. Puedes utilizar un criterio cuantitativo (un número determinadode cosas) Nos sirve el ejemplo de los hijos. ¿Éxito sería tener diezhijos y fracaso sería tener cinco? También puedes utilizar un criterio de calidad, por ejemploconsiderar éxito si tus hijos, sean cuantos sean, consiguen acabarunos estudios superiores. —Entiendo —dije, sabiendo que todavía no había asimilado deltodo lo que acababa de oír. —Creo que te conviene descansar otro rato. Ya es de noche. Voya salir fuera a hablar con la tormenta. Quetzalcoatl se enfundó un gorro y unos guantes de lana ydesapareció en la negrura de la noche. Cerré los ojos. Me habíanpasado demasiadas cosas en las últimas horas. Casi me despeño y sino llega a ser por aquel extraño personaje ahora estaría en el fondode una grieta de hielo. Y para colmo, mi nuevo amigo me empieza ahablar del éxito y de cómo conseguirlo. Comencé a quedarmedormido de nuevo. Notaba la fatiga acumulada. De repente, comencé a oír como un canto, suave al principio,más fuerte después. Eran como palabras repetitivas en un lenguajecompletamente desconocido para mí. Era algo parecido a las nanasque canturrean las madres a sus bebés, un ritmo monótono, que mehizo entrar en un sueño profundo y reparador. 18
  19. 19. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito Cuando abrí los ojos, la claridad del día comenzaba a dejarse verpor un minúsculo ventanuco que había sobre la puerta. No se oíanada. Silencio. —Creo que has podido descansar, ¿no? —me preguntóQuetzalcoatl, que estaba sentado en un rincón. —Me encuentro mucho mejor. La verdad es que ayer estabareventado. He dormido profundamente toda la noche. Estoy comonuevo. He soñado con la montaña, con águilas majestuosas quevolaban sobre mi cabeza, con preciosos arco iris… —Si te parece bien —propuso Quetzalcoatl —hoy puedesacabar de descansar y mañana te ayudaré a bajar a la falda de lamontaña, si antes no aparecen los equipos de rescate. Quetzalcoatl avivó el fuego, sobre el que colocó una cazuela parahacer sopa. Me incorporé un poco y me senté en la cama. Yentonces me pude fijar en él. Quetzalcoatl era un hombre de unoscincuenta años, con el cabello muy oscuro, complexión fuerte, nomuy alto. Me pareció una de esas figuras en terracota de reyes aztecasque se han descubierto últimamente en excavaciones arqueológicas.Estaba vestido con una camisa blanca y unos pantalones oscuros.Encima de la camisa llevaba un jersey de lana de llama con todos loscolores del arco iris y de su cuello colgaban varios collares configuras para mí desconocidas. Y lo más sorprendente de todo es quellevaba unas sandalias sin calcetines, con los dedos al aire. Esa era laprimera visión que tuve de él, sus sandalias de cuero descendiendopor la cuerda. Pensaba que había sido una alucinación, pero no, erareal, aquel personaje increíble estaba a más de seis mil metros dealtura, con una temperatura de veinte grados bajo cero vestido conunas sandalias. Quetzalcoatl adivinó mis pensamientos. —Formamos parte de la naturaleza. La montaña y yo somosamigos y ella nunca me haría daño si yo no se lo hago a ella. Lasensación de frío o de calor, la sensación de dolor, está solo en 19
  20. 20. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitonuestras mentes. Si conseguimos controlar nuestras mentes, nadaexterior puede hacernos daño. Durante generaciones hemos subido aesta montaña a hermanarnos con ella y durante generaciones hemosmantenido un pacto de respeto mutuo. Nunca nadie de mi pueblo hasufrido el menor daño por parte de la montaña. Sufren daño quienesvienen a "conquistarla", quienes vienen a poner su bandera en lacima como si fueran los ganadores de una batalla. Si tú la respetas, yrespetarla es conocerla, ella te respetará a ti. —¿Qué habrá sido de mis compañeros de expedición? —pregunté. —Yo vi cómo la montaña se los tragaba. No hay nada que sepueda hacer por ellos. El único que se quedó colgando fuiste tú. Comimos en silencio. Quetzalcoatl era un ser muy extraño.Fijándome bien en él, me di cuenta de que, aunque aparentaba unoscincuenta años, posiblemente tendría unos setenta y cinco o más. —Tengo setenta y ocho años —dijo, adivinando una vez másmis pensamientos— y llevo desde los diez años subiendo aquí arendir mi homenaje anual a la montaña. Le cuento las cosas que mehan pasado y ella me da soluciones. A finales del verano subotambién a traer leña y alimentos para mí y para cualquier otrapersona que necesite utilizar esta cabaña durante la época fría.Primero mi abuelo, Huamanchaqui, y después mi padre, Tlaloc, meenseñaron los secretos de la vida y de la naturaleza. Mis ancestros,hace muchas generaciones, subían también a la montaña a hacersacrificios humanos. Esta cabaña está situada al lado de un altar desacrificios, que mañana te enseñaré. Pero, si te parece, ahora vamos aempezar a trabajar con el éxito. Quiero pedirte que pienses en todoaquello que has conseguido en los últimos cinco años y que hasconsiderado como un éxito. No hace falta que me contestes, piensaen ello simplemente. También quiero que pienses en las razones porlas que consideras que esas cinco cosas han cubierto tus expectativasde éxito. 20
  21. 21. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito Mi primera reacción fue pensar que no había conseguido ningúnéxito en estos últimos cinco años. Pero después pensé que sí quehabía tenido muchos éxitos, pequeños éxitos, pequeñas cosas en lasque había puesto ilusión. —Piensa ahora en las cosas que no has logrado conseguir, apesar de haberlas deseado. ¿Qué hace que no superaran tusexpectativas? Eso era más fácil. Había muchas ilusiones que no habíaconseguido en los últimos años. De pronto, me di cuenta de quetodos mis proyectos habían estado relacionados con mi empresa. Nohabía tenido ni un solo proyecto sobre mi vida personal. —¿Qué tienen en común las cosas consideradas como un éxito?¿Y las que no has conseguido? Las cosas consideradas como un éxito tenían en común que mehabían ilusionado, que había puesto pasión en ellas. Las que eran unfracaso tenían en común que las había hecho por obligación. —¿Cuáles son tus fantasías de éxito? ¿Con qué sueñas desde queeras pequeño? ¿Si consiguieras qué, te considerarías a ti mismo comouna persona de éxito? De pequeño yo soñaba con dar la vuelta al mundo en un velero,en vivir como un salvaje en una isla en medio del pacífico, rodeadode mi familia y de mis amigos. Me gustaba fantasear con un mundolleno de alegría, de juegos, de diversión, con un mundo de libertad.Ahora me consideraría como una persona de éxito si ganara veintemillones de euros al año. No, no es verdad, ese es el tópico que mehe impuesto yo a mi mismo últimamente. Me consideraría unapersona de éxito si pudiera… vivir con libertad, rodeado de la gentea la que quiero. —Ten en cuenta —continuó al cabo de un rato Quetzalcoatl—que la felicidad no se encuentra en el tener o poseer, sino en el hacery conseguir. Hay muchas personas que tienen, que poseen mucho y 21
  22. 22. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoson muy desgraciadas. Tener no es sinónimo de éxito. »Hacer sí es sinónimo de éxito. »Ser es el grado máximo del éxito. El éxito está directamenterelacionado con los objetivos y con los valores. ¿Qué quieresconseguir? ¿Qué es importante para ti? »No confundas los medios (dinero, coches, casas), con losobjetivos (las metas), ni con los valores (dicho de forma simple,aquello por lo que estarías dispuesto a dar tu vida). Pero de losobjetivos y de los valores hablaremos más adelante. Ahora,simplemente piensa qué características tiene que tener el éxito para ti,en qué consisten tus expectativas de éxito. »Hasta ahora hemos definido en qué consiste el éxito y hemoshablado de la necesidad de convertir las ideas en acción. Seguimosahora hablando sobre las ideas. »¿Ya sabes cuáles son las características que tiene que tener eléxito para que llene tus expectativas? Sin darme cuenta, la noche volvió a hacer acto de presencia.Quetzalcoatl volvió a preparar una sopa deliciosa, cenamos y mevolví a quedar dormido. 22
  23. 23. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito CAPÍTULO 3: I= Idea "Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te conduce allí" Proverbio del Corán "Hay muchas cosas que requieren menos fuerza para hacerlas que para pensarlas" Paul Valèry I E= [ (I+A2) (P*F) ]D Al despertar por la mañana me sentía espléndido. Era como sihubiera descansado durante varios días seguidos. Al abrir los ojos medi cuenta de que Quetzalcoatl no estaba dentro de la cabaña. Meincorporé en la cama. Nada me dolía, por lo que me atreví a ponerun pie en el suelo. Estaba perfecto. Me vestí y abrí la puerta. Fuera,un tímido sol se reflejaba tras la bruma. La montaña estaba en calma.El paisaje era impresionante. La cabaña estaba construida en unpequeño promontorio. Al alzar la vista me impresionó la enormemole del Citlaltépetl. Debíamos estar como a unos cuatro milquinientos metros de altura. Eso significaba que Quetzalcoatl mehabía encontrado a varios cientos de metros más arriba y me había 23
  24. 24. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitobajado en brazos hasta allí. Cada vez me asombraba más aquelhombre. Di una vuelta alrededor de la cabaña y entonces vi a Quetzalcoatlagazapado tras un desnivel de nieve. Se llevó el dedo índice a la boca,indicándome silencio, y me hizo señas de que me acercara concuidado. Así lo hice. Tras el desnivel, un enorme oso se desperezaba. Haciendo unalarde de poderío, lanzó los brazos al aire junto a un enorme rugido,como diciéndole a quien quisiera escucharle que él era el rey de aquellugar. —Es un oso de anteojos —dijo en voz muy baja Quetzalcoatl—Como estamos entrando en la primavera acaba de abandonar lacueva en la que ha pasado el invierno. Le ha llegado la hora de buscarcomida. En estos momentos se siente débil, ya que ha agotado todala grasa que había acumulado para el invierno. Tendrá que empezar aluchar para sobrevivir. Los osos son los animales más audaces queconozco. Están siempre dispuestos a arriesgarse. —Lope de Vega decía que la felicidad es el precio de la audacia— me atreví a apostillar. —Pero un oso solo se arriesgará lo imprescindible y necesariopara conseguir su propósito. Un oso solo acumula lo que necesita, niun gramo más. Fue Plutarco quien dijo, supongo que no pensandoen los osos, sino en los hombres, que "el que no sabe acallar laavaricia jamás se verá libre ni de pobreza ni de miseria". No es rico elque más posee, sino el que menos necesita. Para adquirir bienestarduradero, más que acumular riquezas, debemos eliminar necesidades.Dijo Mark Twain que todos los bienes de la tierra, cuando satisfacennuestro ser interior, son cosas preciosas y cuando no, carecen desentido. Quetzalcoatl calló. El oso se fue alejando de nosotros.Quetzalcoatl señaló una piedra redonda como de un metro de alta, 24
  25. 25. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitocubierta de nieve. —Ese es el altar que utilizaban nuestros ancestros para realizarsacrificios humanos. Para la persona designada era un verdaderohonor haber sido elegida. Se consideraba que su sacrificio apaciguabaa la montaña y era algo bueno para toda la comunidad. Ya nohacemos eso, ¿sabes?, pero seguimos pidiéndole a la montaña quenos cuide. Acercarse a la montaña y conocerla es hacerse amigo deella y, como consecuencia, contar con su protección. Tus amigos hanmuerto porque se acercaron a la montaña sin conocerla. Nosotros nohacemos sacrificios humanos, pero la montaña sigue cobrándose porsí misma esos sacrificios entre aquellos que se atreven a desafiarla sinconocerla. Quetzalcoatl quedó en silencio. Se arrodilló, extendió los brazosy con los ojos cerrados comenzó a cantar aquella especie de letaníaque ya había oído por la noche. Yo también me arrodillé. Una fuerzainvisible me hizo extender también mis brazos, mientrascomenzaban a salir de mi garganta algunos sonidos guturales sinsignificado y que salían de forma ajena a mi voluntad. No sé cuántotiempo estuvimos así, posiblemente algunos minutos, pero tuve lasensación de que habían pasado horas. Cuando nos levantamos, menoté a mi mismo más ágil, más centrado. Sin decir nada, nos dirigimos hacia la cabaña. Quetzalcoatl secolgó del cuello un bolso de lana y emprendimos el camino deregreso a la civilización. No me preguntó cómo me encontraba, tanevidente era que me encontraba perfectamente de salud.Comenzamos el descenso. Ver a aquel hombre saltar de piedra enpiedra era algo espectacular. Parecía ser un joven de veinte años.Poco a poco fuimos dejando atrás la nieve y comenzamos a caminarsobre tierra, piedras y algunas islas de hierba. De repente,Quetzalcoatl saltó como si hubiera un resorte bajo sus piernas ycorrió hacia un saliente de una roca del que salía una enorme planta. 25
  26. 26. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —¡Mira!, ¡mira! —Comenzó a gritar, a saltar, a bailar y a reírcomo un loco —es una Puya Raimondi. Y acaba de florecer suprimera flor. Pronto comenzarán a florecer sus más de cinco milflores. Esta planta es la más bella, la más hermosa de cuantas plantaspuedas encontrar en cualquier parte del mundo. Hice un gesto, como para coger la flor y Quetzalcoatl gritódesesperado —¡No lo hagas! Esta planta está protegida no solo por nuestrasleyes, sino también por todos nosotros. Admírala y contágiate de subelleza, pero no la toques. Esta planta, como todas las demás, comotodos los animales, está aquí para cumplir su misión en la vida. Sololos seres humanos nos comemos la cabeza con disquisiciones, conrazonamientos que nos hacen apartarnos de nuestro camino. Nos sentamos. La primavera empezaba a dar sus primerosbrotes. Quetzalcoatl sacó de su bolso un trozo de queso y pan duro.Comenzamos a comer. —Tú tienes una idea genial —dijo Quetzalcoatl volviendo altema de la fórmula del éxito, si es que se había apartado en algúnmomento de ella— Conseguirla supondrá alcanzar el mayor éxitopara ti, de tal forma que llenará todas tus expectativas. O quizás notengas muy claro qué es lo que quieres alcanzar. Si este es el caso,vamos a ver cómo puedes hacer para aclarar esas ideas. Pongámonosa soñar. Soñar es gratis, no cuesta nada. Pero recuerda que las ideassin acción son papel mojado, no sirven para nada. Necesitamos unaidea. Y necesitamos pasar a la acción. Piensa en cuáles son tussueños, incluso los más estrafalarios o difíciles de conseguir. Dejavolar tu imaginación. Quizás te gustaría dar la vuelta al mundo en unvelero o cambiar de trabajo o tener una familia numerosa. En estaprimera fase piensa en todos tus sueños, no censures nada, no digas"es imposible" o "es absurdo". Todo es posible y lo absurdo a veceses interesante. Sobre todo si estamos hablando de sueños. Sicensuras hasta los sueños, ¿cómo se van a convertir en realidad? Te 26
  27. 27. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitodejo un poco de tiempo para que los pienses. ¿Quieres un papel y unlápiz? Cogí un papel y un lápiz que me ofreció Quetzalcoatl. Escribícomo un loco todos los sueños que había arrastrado durante toda mivida. —Con los sueños todo es posible. Decía un pensador que nadiepuede llegar más allá de donde ponga sus aspiraciones. Piensa "sitodo fuera posible, ¿qué me gustaría conseguir, a dónde me gustaríallegar? Si no hubiera limitaciones, ¿en qué consistiría mi vida, a quéme dedicaría, en qué trabajaría, cómo pasaría los días y las semanas?Si todo dependiera de mi, ¿con quién y dónde viviría?". Cuandoaplicas este pensamiento, ¿cambia en algo la lista de sueños? Si es así,realiza los cambios necesarios en tu lista. Sí que cambiaba. Si no hubiera límites mi lista de sueños seampliaría y algunos de ellos, entonces, dejarían de tener sentido.Añadí algunos sueños y borré algunos otros. —Ahora elimina de tu lista todos los sueños que no dependende ti —continuó Quetzalcoatl— Todo lo que depende de otraspersonas es responsabilidad de otras personas. Estamos hablando deconseguir tus objetivos, no los de otras personas. No puedes dejar tuobjetivo de conseguir el éxito en manos de la buena voluntad o de lasdecisiones de otras personas. ¿Dónde estaría si no tu poder? Eliminatambién todo lo que depende de las circunstancias o del azar (nopuedes hacer nada para que te toque la lotería o para que deje dellover). Deja solo en tu lista aquello que depende de ti mismo, quesolo lo puedes conseguir por ti mismo. Ahora tuve que eliminar de mi lista el 80% de mis sueños,porque dependían de otros o del azar. —Afortunadamente las personas no tenemos poder para influiren los sentimientos de los demás —dijo a continuación elevando eltono— Bastante responsabilidad tenemos en influir en nosotros 27
  28. 28. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitomismos, ¿no crees? —Eso no lo entiendo. ¿Yo no puedo crear sentimientos en losdemás? Hay gente que me ha dicho que me odia o que me quiere.¿No he creado ese sentimiento en ellos? —Esa es una idea absurda, fruto de la civilización judeocristiana.En cualquier otra civilización, musulmana, hindú, pagana, la idea deque alguien pueda hacer sentir algo a otra persona les hace reír. Y sile preguntas a cualquier psicólogo te dirá lo mismo. Para que alguiensienta algo, bueno o malo, es necesario que ese algo forme parte desu experiencia. Si yo te digo que el equipo de fútbol de tu ciudad esel peor equipo del campeonato, ¿te enfadas? —No, claro que no, no me gusta el fútbol —dije. —Ajá. Pero hay gente en tu ciudad que se habría sentidoofendida por mis palabras, ¿no es cierto? —Hay forofos —respondí —que están dispuestos a matar aalguien que diga eso que tú acabas de decir. —Y si digo que tu madre es una fulana, ¿tampoco te importa? —Eh, a ver qué dices, que mi madre es una santa —gritéindignado. —Hay hijos, sin embargo, que reniegan de su madre. Laresponsabilidad de que el forofo de fútbol se irrite o de que tú teindignes por un comentario negativo sobre tu madre, dependen delforofo de fútbol y de ti, no de quien hace el comentario. Elsentimiento es responsabilidad de quien lo siente. Si yo sé que hablarmal de tu madre te indigna y estoy todo el día hablando mal de tumadre, yo seré una mala persona por manipularte, pero tussentimientos son tuyos y solo tuyos. Las personas que te han dichoque te odian o que te aman es porque, dentro de su experiencia, loque tú les has hecho es digno de odiar o de amar. Habrá, seguro,otras personas a las que les has tratado igual y su respuesta ha sido 28
  29. 29. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitomuy diferente, ¿no? —Sí. Entiendo lo que quieres decir. Que la reacción de cada unoes responsabilidad de cada uno. —Ser dueño de tu destino —continuó —es poner en accióntodas tus herramientas y todos tus recursos sin depender de nada ninadie que no seas tú mismo. Supongo que ya has eliminado de tulista de sueños todos aquellos que no dependían de ti, que dependíande las decisiones de otras personas o de las circunstancias. Ahoraquiero pedirte que elimines de tu lista todo aquello que no se puedamedir a través de los sentidos. —Explícate, por favor —dije sin entender nada. —No nos sirve un planteamiento del tipo "quiero ser mejorpersona". ¿Qué es ser mejor persona? Es necesario que especifiquesexactamente en qué consiste ser mejor persona para ti a través deaspectos sensoriales. ¿Cómo sabrás tú y cómo sabrán los demás quehas conseguido tu sueño? ¿Cómo se notará? No sirve decir "quieroadelgazar", sino "dentro de tres meses pesaré 70 Kilos". No sirvedecir "ganaré más dinero por mi trabajo", sino "dentro de un añoganaré 4.000 euros más". También es importante que en tu lista desueños aparezcan solo las cosas que quieres, no las que no quieres.No sirve decir "no quiero estar obeso", sino decir "quiero pesar 70kilos". No sirve decir "no quiero pasar dificultades económicas afinal de mes", sino "voy a ganar 2.000 euros al mes" Cada vez me lo ponía más difícil. Muchos de mis sueños eranbuenas intenciones muy generales, sin especificar nada. Había sueñosescritos con frases negativas, cosas que deseaba eliminar de mi vida.Tuve que borrar unos cuantos sueños de mi lista y adaptar los demása lo que Quetzalcoatl me pedía. —Ahora vuelve a revisar tu lista de sueños y elimina todosaquellos que puedan perjudicarte directa o indirectamente a ti o aalguna otra persona. 29
  30. 30. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Yo no puedo saber qué puede perjudicar a los demás —rebatí —Hay una ley en la naturaleza que dice que todo lo que haces tevuelve multiplicado. Si das, recibirás. Si alguien te da algo, tienes quedevolverlo de alguna manera. Si haces daño, te volverá el daño. Siconseguir el éxito supone perjudicar a otras personas, lo másprobable es que finalmente te perjudiques a ti mismo. ¿Es lícito ymoralmente válido tu sueño? Eliminé otro par de sueños que podrían ser éticamenteincorrectos. —Bien, —dijo Quetzalcoatl— pues ya tenemos una lista desueños en la que aparecen las cosas que deseas conseguir, quedependen de ti, que se pueden medir de forma sensorial, que estánespecificadas de forma positiva y que no perjudican a nadie.¿Necesitas todavía modificar alguno de esos sueños? Puedes añadir(más tiempo, más frecuencias, más fuerte, más alto, más grueso,duplicar, multiplicar...) Puedes minimizar (quitar, restar, máspequeño, condensar, dividir, más bajo, más corto...) Puedes sustituir(añadir otros ingredientes u otros procesos, otros materiales, otroslugares, otros enfoques...) Puedes reordenar (intercambiarcomponentes, otras secuencias, otros esquemas, otras personas...)Puedes invertir (de uno a otro, lo opuesto, ponerlo al revés...) Puedescombinar (las ideas, los propósitos, los enfoques, los usos..) Tenía una vez más razón. Podía combinar alguno de los sueñospara hacerlos más poderosos. Podía reducir algunos otros. Bueno,mis sueños ahora eran solo unos pocos, pero respondían realmente alo que yo quería hacer con mi vida. —¿Tienes ya la lista de sueños? Estupendo. Ahora quiero quedetrás de cada sueño anotes aquello que estás dispuesto a dar acambio. —¿Qué estoy dispuesto a dar a cambio? — grité —No sabía quetuviera que pagar. 30
  31. 31. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Nadie recibe algo a cambio de nada. ¿Qué vas a dar (tiempo,dinero, esfuerzo, sacrificio...) a cambio de conseguir ver hechorealidad cada uno de tus sueños? Los sueños son gratis. Convertirlosen realidad no es gratis, cuesta mucho, es muy caro. ¿Cuánto y quéestás dispuesto a dar? ¿Vas a dedicar una, dos, doce horas diarias?¿Vas a invertir un euro, dos euros, doce millones de euros? ¿Hastaqué punto estás dispuesto a esforzarte, a sacrificarte? ¿Cuántas horasmás estás dispuesto a trabajar? ¿Cuántas horas más vas a dedicar a tufamilia? ¿Cuántas horas más vas a dedicar al gimnasio? Anótalo allado de cada uno de tus sueños. Si lo que estás dispuesto a dar nocompensa lo que quieres conseguir, quita ese sueño de tu lista. Si loque necesitas dar va a perjudicar tu salud o tu integridad moral, quitaese sueño de tu lista. Hice lo que me pedía. Había algunas cosas que estaba dispuestoa pagar y otras que no estaba dispuesto a pagar. Esto hizo queeliminara de mi lista uno de mis sueños. El precio era demasiado alto. —Ya tenemos una lista de sueños, aquello que quieres conseguir. En aquel momento, Quetzalcoatl saltó de su sitio y corrió laderaabajo. Yo lo seguí a cierta distancia. Un enorme ciervo se paseabapor encima de unas enormes rocas, mientras un precioso cóndorsobrevolaba nuestras cabezas. —Mira allá al fondo —me dijo Quetzalcoatl en voz muy baja—en aquellas rocas, cerca del bosque de alisos. ¿Lo ves? Es un puma.¿No lo ves? Sinceramente yo no veía más que un bosque de unos árbolesmuy bonitos. ¿Un puma? No, no lo veía. —No lo veo, Quetzalcoatl —dije— mi vista ya no es muy buena. —Ja, ja —rió Quetzalcoatl— Si se ve muy claro… Está tumbadoal lado de aquella huamanpinta y se la está comiendo. Quetzalcoatl rió y rió. 31
  32. 32. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —No hace falta que te rías de mí, simplemente porque no veo alpuma. Mis ojos son unos ojos de ciudad y no estoy acostumbrado aver de lejos. —No me río de ti —contestó— me río del puma. Es un macho.Debe tener algún problema de próstata, porque la huamanpinta sirvepara remediar los problemas de próstata. Por eso me río. Quetzalcoatl era capaz de ver cosas donde yo no veía nada. —La atención, como decía Balmes, —dijo Quetzalcoatl— es laaplicación de la mente a un objeto. El primer medio para pensar bienes atender bien. Lo más importante es observar lo que hay a tualrededor y lo que te sucede a ti. Solo podemos aprovechar lasoportunidades si estamos atentos, si estamos preparados para ver loque hay alrededor. Si no estoy mirando en la dirección correcta lasoportunidades pasarán de largo. Solo voy a encontrar algo si sé quées lo que busco. También tienes que saber cuándo has alcanzado elobjetivo. Hay muchas personas que no se fijan en nada y andan porla vida sin rumbo. Dicen que tienen mala suerte en la vida, que losdemás tienen mayores oportunidades. Pero ellos no se fijan en nada.Observar es lo que produce conocimiento. 32
  33. 33. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito CAPÍTULO 4: A2 = Acción Ahora "Vale más hacer la cosa más insignificante del mundo que estar media hora sin hacer nada" Goethe "La actividad es el único camino que lleva al conocimiento" D. Bernard Shaw A 2 E= [ (I+A2) (P*F) ]D Cuanto más bajábamos, más se iban extendiendo las zonas dehierba. El verde comenzó a extenderse poco a poco. Quetzalcoatl meiba comentando los distintos tipos de hierbas que encontrábamos.Algunas de ellas las metía en su zurrón. —Esta es una curicasha, esa otra una tuna, aquella una ancosh.Allí puedes ver salvia, cola de caballo y esas otras las más bellas ypreciosas orquídeas que te puedas encontrar en tu vida. Me explicó los efectos medicinales de cada una, para losbronquios, para los riñones… Quetzalcoatl tenía un granconocimiento de cada una de las plantas y hierbas que nosencontrábamos. 33
  34. 34. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Mira, ese árbol es un quenual, un árbol muy bonito. Vamos adescansar un poco bajo su abrigo. Nos sentamos debajo de un precioso árbol. Cerré los ojos. —La primera A de la fórmula es Acción. —comenzó a hablarQuetzalcoatl —Existen millones de personas que tienen grandessueños. solo unos pocos los alcanzan. La mayoría se quedanfrustrados. Esperaban que sus sueños se hicieran realidad por símismos o como resultado de la suerte, y se quedan frustradoscuando se dan cuenta de que el tiempo pasa y sus sueños siguen sinrealizarse. Entonces le echan la culpa a los demás o a lascircunstancias. ¡Es como si ellos no tuvieran nada que ver con elasunto, como si ellos no fueran responsables de lo que les haocurrido! ¿Cuál es una diferencia esencial entre quienes consiguensus sueños y quienes no lo hacen? Quetzalcoatl dejó la pregunta en el aire. No contesté, esperandoque él mismo siguiera con su pensamiento. —La diferencia fundamental —siguió— es que los primerosPASAN a la ACCIÓN y los segundos se quedan pensando. Por lotanto, lo primero que vas a hacer con tus sueños es convertirlos enPLANES DE ACCIÓN. ¿Qué vas a HACER con tus sueños? Sacatu cuaderno y junto a cada sueño, explicita claramente qué vas ahacer, cuáles son los pasos que vas a dar, cuál es la estrategia queutilizarás. Indica las etapas intermedias y qué necesitarás en cada unade esas etapas. Cuanto más explicites las cosas, más fácil será.Ideas sin acción son humo, no sirven para nada. Ideas con acciónson sueños convertidos en realidad. Abrí mi cuaderno y me puse a escribir. Junto a cada sueño escribíen qué iba a consistir lo que yo iba a hacer para conseguirlo. Algunosde mis sueños necesitaban pasos anteriores, pasos intermedios.Otros podía conseguirlos directamente. Para algunos sueñosnecesitaba tener previamente algunos recursos de los que carecía. 34
  35. 35. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del ÉxitoPara otros necesitaba simplemente poner en marcha otros recursosque ya tenía previamente. Me di cuenta de que junto a cada etapatenía que escribir los recursos que necesitaba poseer. —Como decía Goethe, —dijo Quetzalcoatl— la actividad es loque hace feliz al hombre. solo a través de la actividad podemosalcanzar nuestras metas. —Una vez oí un proverbio inglés —agregué— que decía"esfuérzate por ser agradable hasta las diez de la mañana y el restodel día lo serás sin esforzarte". Supongo que se puede aplicar no soloa ser agradable, sino también a comenzar cualquier actividad. —Así es, si comenzamos a actuar por la mañana, es más fácilseguir actuando por la tarde. Hay también un proverbio latino quedice que es el uso el que hace brillar el metal. —Lo comprendo. Cuando me quedo en la cama por la mañana,ya no soy capaz de hacer nada en todo el día. Si me levanto y mepongo a trabajar, el día me cunde mucho más. —La segunda A —continuó Quetzalcoatl —es AHORA. Haypersonas que dicen que empezarán mañana, o la semana que viene, ocuando deje de llover, o cuando tengan todo el material. ¿Cuántasveces has oído decir "el lunes dejaré de fumar" y cuando llega ellunes la persona sigue fumando y diciendo "no, será el próximo mescuando dejaré de fumar"? Y nunca deja de fumar. Tienes controlsobre lo que haces AHORA. No sabes qué harás el lunes, ni el mesque viene, ni cuando deje de llover. Pero sí que sabes lo que puedeshacer AHORA. Mañana no sabes si podrás, pero ahora sí que puedeshacerlo. AHORA es otra palabra clave. ¿Qué vas a HACERAHORA? Las cosas no se pueden hacer de repente al cien por cien.Hacer las cosas lleva tiempo. Pero si no empiezas ahora, nuncaempezarás. ¿Qué puedes hacer en este momento? Quizás puedasbuscar más información sobre tu proyecto, o preparar el material, ohablar con algún experto. Pero seguro que puedes hacer algo en este 35
  36. 36. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitomomento. No lo dejes para mañana. Empieza hoy, empieza ahora.Da el primer paso. Aunque sea un paso pequeñito, algo es algo. HAZALGO AHORA. Y mañana también será ahora. Cuando mañana seaahora, ¿qué vas a hacer? ¿Cuál es el siguiente paso que vas a dar? —Por lo tanto, —dije —el ingrediente fundamental paraacercarnos hacia el éxito es ACTUAR, pasar a la acción. —No solo pasar a la acción, es fundamental pasar a la acciónAHORA, en este momento. Hay personas que tienen una gran idea,la analizan, estudian los pros y contras, programan en su cabezatodos los pasos necesarios, pero postergan el pasar a la acción. Lamayor parte de las veces esto ocurre por miedos: miedo al fracaso,miedo a hacer el ridículo, miedo a no saber asumir lasconsecuencias... Miedos hacia esa parte tan desconocida que es elfuturo. Para muchas personas el futuro es un monstruo que lesparaliza. —A mi me pasa eso. Siempre estoy pensando en el futuro. Y elfuturo me da miedo porque no puedo controlarlo. —Pero el futuro —dijo Quetzalcoatl —no existe, es unmonstruo formado por humo, por fantasías. Todo está solo en tucabeza. En la realidad el futuro no existe, en la realidad solo existe elpresente. De esta forma, lleva más tiempo luchar contra el miedoque comenzar a realizar la tarea. Y la tarea se va postergandoinnecesariamente. Y cuanto más se posterga, más sentimientos deculpabilidad aparecen. Comenzar a realizar la tarea lleva solo unospocos segundos, luchar contra el miedo puede llevar muchos años. —Mi padre decía que lo que el tonto hace al final, el sabio lohace al principio —me atreví a sugerir. —Si analizas tu conversación interna, te darás cuenta de que losmiedos al futuro tienen siempre la estructura "¿Y si...?" ¿Y si meequivoco? ¿Y si todos se ríen de mi? ¿Y si otros se me adelantan? ¿Y si noconsigo acabarlo perfecto? ¿Y si fracaso? ¿Y si no puedo? ¿Y si no sé?... ¿Qué 36
  37. 37. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitote dices en tu conversación interna? —Tienes razón. Mis pensamientos siempre están llenos de esetipo de frases. —Todas estas expresiones indican que te quedas paralizado porel miedo. Si las analizas bien, todas estas expresiones tienen tantavalidez como las contrarias: ¿Y si NO me equivoco?, ¿Y si NO se ríen demi?, etc. Si te fijas bien, la expresión ¿Y si? es fundamental para lacreatividad, para la inventiva, para el descubrimiento de nuevasposibilidades (¿Y si hago esto de esta otra manera?). La expresión esparalizante, sin embargo, cuando implica un miedo de futuro, unmiedo por algo que no existe. Quiero pedirte que analices tu diálogointerno y elimines todas esas expresiones paralizantes que empiezanpor ¿Y si..? Todos los miedos al futuro suelen empezar por frases queempiezan por esa expresión o expresiones parecidas "¿a ver si...?",etc. Y lo que te pido es que una vez las hayas localizado empieces aquitarlas de tu cabeza. —En mi trabajo muchas veces hemos utilizado esa fórmula del¿y si…? como muletilla de creatividad y nos ha funcionado muy bien— dije con miedo de meter la pata. —El problema del ¿y si…? se produce cuando esa expresión noshace sentir algo del futuro, algo que todavía no existe. Pensar un ¿ysi…? sin respuesta emocional no es perjudicial, es perjudicial cuandocrea un sentimiento de futuro que no existe. Estaba empezando a caer la tarde. Seguimos bajando por laladera de la montaña y ya se empezaban a notar caminos marcadosen la tierra por miles de pisadas anteriores a las nuestras. El verdecomenzaba a señorear el paisaje. En lo alto, un majestuoso cóndorcon una envergadura de más de tres metros vigilaba nuestros pasos.¿Cómo se verá la vida desde allí arriba?, pensé, mientras respirabaprofundamente mirando hacia el cóndor. Tenía la sensación de queyo siempre había querido estar arriba, pero siempre me había 37
  38. 38. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoencontrado abajo. —Algunos de los miedos al futuro más corrientes —continuóQuetzalcoatl sentándose sobre una piedra —suelen ser el miedo a laimperfección, el miedo a no saber superar los propios defectos, elmiedo a lo desconocido, el miedo a cometer errores, el miedo a tenerque responder a enormes exigencias, el miedo a ser juzgado, el miedoal cambio, el miedo a los demás, el miedo a tener que mandar sobreotras personas... Y, lo que es todavía más curioso y paradójico, elmiedo al éxito. —¿Miedo al éxito? ¿Se puede tener miedo al éxito? —preguntésorprendido. —Algunas personas tienen arraigada la idea de que el éxitoconlleva consecuencias no aceptables desde un punto de vista de lascreencias. El éxito solo es posible si robas, el éxito solo es posible siengañas, el dinero es malo y solo trae desgracias, éxito es igual adinero sucio, etc. Son creencias muy arraigadas. Son ideas que notienen ninguna base, pero que se asientan sobre lo más profundo denuestras creencias. Quizás algo así decía tu abuelita cuando eras niño,pero ¿tienes eso sentido ahora que ya eres una persona adulta? —Tienes razón —dije —Mi madre siempre decía que el dineroestaba hecho por el demonio y que los ricos nunca podrían serfelices. —Hay muchas técnicas para acabar con estas creencias absurdas—continuó Quetzalcoatl —A veces las creencias son limitadoras y yano nos sirven en nuestro momento actual. —Estoy cansado, Quetzalcoatl, necesito descansar un poco. —Estimado Max —respondió con una sonrisa de oreja a oreja—detrás de aquella loma hay una aldea. Estoy seguro de que nosdarán hospitalidad muy contentos. 38
  39. 39. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito Pasó mi brazo por encima de su hombro y me ayudópacientemente a recorrer aquellos últimos 400 metros antes de llegara una pequeña aldea formada por una docena de casuchas de piedracon el techo de paja. Un par de rebaños de vicuñas pacían en uncampo al norte del pueblo cuidados por un niño de unos diez años,que nos saludó muy contento con la mano desde lejos al vernospasar. Vestía sandalias y una especie de poncho que le cubría todo elcuerpo. Un gorro de lana le tapaba hasta las orejas. Un pequeñoarroyo de agua pura serpenteaba entre las casas, dándole a aquélpaisaje un aspecto bucólico lleno de tranquilidad. —De esta aldea es mi padre —me dijo Quetzalcoatl— Yo vivíaquí cuando era niño. Durante los veranos cazábamos pisacas ypescábamos truchas. La gente de esta aldea sabe qué es vivir y sabequé es luchar por vivir. La vida es muy dura, pero ellos son laspersonas más felices que conozco. Entramos en una de las casuchas. Olía a humo y especias. Unanciano estaba sentado al fondo. Quetzalcoatl, en silencio, se acercóy le besó, rodeándole el cuello con sus brazos. El anciano, ensilencio, le devolvió el beso y el abrazo. Permanecieron así durantevarios minutos. —Max, éste es mi padre, Tlaloc. Tlaloc me invitó a pasar y me ofreció una infusión de coca.Debía tener más de cien años, pero sus facciones estaban tersas y susmovimientos al moverse eran ágiles. Quetzalcoatl le contó lo que me había ocurrido en la montaña ycómo mis compañeros habían sido devorados por el glaciar. —Siento no haber estado allí, porque posiblemente habríamospodido salvarlos —dijo sorprendentemente Tlaloc. —Mi padre quiere decir —aclaró Quetzalcoatl— que si élhubiera estado allí, la montaña habría sido más amable con tuscompañeros. Mi padre y la montaña se respetan mutuamente, se 39
  40. 40. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitocuidan y se protegen. Comimos una sopa deliciosa. A mi me dieron además trucha a labrasa, que ellos no probaron. El pastorcito que habíamos visto alllegar asomó la cabeza por la puerta. Quetzalcoatl lo abrazó conternura y me lo presentó como su nieto, Huemac. El niño era todoojos y oídos. Se sentó a nuestro lado y no se perdió ni una solapalabra de nuestra conversación. —Me gustaría que las vicuñas parieran cuanto antes —dijo elniño— así podría empezar a hacer otras cosas. —Eso es imposible, Huemac, —sentenció Quetzalcoatl—Algunas personas quieren hacer las cosas del todo, y las quierenhacer del todo inmediatamente. Puedes empezar ahora, pero nopuedes acabarlo todo ahora. La naturaleza necesita un proceso, todaslas cosas necesitan un proceso. El niño sonrió. Tenía unos enormes ojos negros preciosos. —Ese es el gran error de muchas personas —continuóQuetzalcoatl dirigiéndose hacia mi— Y como no pueden acabarlotodo de inmediato, van postergando el empezar. No empiezan hastaque tengan la absoluta seguridad de que pueden acabar ya. Las cosasnecesitan su tiempo y su proceso. Hoy puedes empezar. Mañanapodrás seguir. —Como dijo Séneca hace ya muchos años —explicó Tlaloc —no nos falta valor para comenzar ciertas cosas porque son difíciles,son difíciles porque nos falta valor para comenzarlas. Guardaron silencio. Me apliqué la frase que le acababan de deciral niño. Eso me pasaba a mí. Quería hacerlo todo a la vez y mefrustraba por no conseguirlo. Mi vida estaba llena de ejemplos. Huemac me cogió de la mano y me llevó a ver el rebaño devicuñas. Una docena de vicuñas pacían tranquilamente en un campo.Algunas de ellas estaban gordas, a punto de parir. Tlaloc nos siguió. 40
  41. 41. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Parirán en una semana —dijo el anciano mientras rodeaba consus brazos al niño, abrazándolo por la espalda. —Huemac, ¿sabrías decirme qué serás de mayor? —pregunté. —Quiero ser veterinario y ayudar a los vecinos con sus animales.Pero no estoy seguro de que tenga capacidad para lograrlo. —Huemac, presta atención a lo que pasa por tu mente —le dijosu abuelo— Por tu mente pasan continuamente ideas,conversaciones, sentimientos. No permitas que nada pase por tumente sin estar atento, sin que tú le des permiso. Examina qué es loque se repite una y otra vez. Pon un portero. Escoge todo lo que teaporta crecimiento, dicha, serenidad. Descarta todo lo que te traigatensión, sufrimiento, freno. Si no lo haces tú, ¿quién será capaz dehacerlo? Si crees que no vas a ser capaz, eso es lo que posiblementepasará. Si crees que no puedes, tienes razón. Si crees que puedes,también tienes razón. —Es que, abuelo —dijo el niño en un suspiro— a veces piensoque no voy a ser capaz de estudiar todo lo que se necesita para ser unbuen veterinario. Las matemáticas me cuestan mucho. —Huemac, todo lo que te sucede es una oportunidad paraavanzar. El mundo está lleno de oportunidades. Haz lo que quiereshacer. Sé quien quieres ser. Desconéctate de todo lo que te paraliza.Avanza. Avanza. Da igual hacia donde vayas. No te quedes quieto.No importa que te equivoques, si eres consciente de que te estásequivocando. Ser consciente es lo que te hará rectificar. Serconsciente es lo que te hará avanzar. Lo importante es que vivas tuvida y que la vivas de acuerdo con tu propia visión. Es tu propia viday tú eres el único responsable de lo que le ocurre a tu vida. Laresponsabilidad no es ante los demás, no es ante nadie más que noseas tú mismo. Tu responsabilidad empieza y acaba en ti. Tú eres elresponsable de tu responsabilidad. Con tu vida ocurrirá exactamentelo que tú dejes que ocurra. 41
  42. 42. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Una cosa es lo que yo quiero, abuelo, y otra es lo que voy aconseguir. Necesito tener oportunidades. —Todo depende de tu pensamiento. De lo que piensas y de loque no piensas. No sigas quejándote, porque tu queja se haconvertido en parte del problema. No esperes la oportunidad. Laoportunidad nunca llega. La oportunidad ya ha llegado, es ahoramismo, aquí, en este momento. La oportunidad ya ha llegado, latienes delante de ti. En realidad, la oportunidad siempre ha estadodelante de ti, pero no te habías fijado. Has estado pensando en tantasotras cosas exteriores y del futuro que no te habías dado cuenta deque la oportunidad está muy cerca de ti. Es más, está tan cerca quecasi no la ves. Tú eres la oportunidad. Mañana no viene nunca.Mañana es la muerte y entonces sí que ya no habrá oportunidad. Oaprovechas ahora o nunca podrás hacerlo. Para llegar a serveterinario es importante que comiences ahora. El comienzo puedescontrolarlo, el proceso puedes controlarlo. El final no puedescontrolarlo. Esfuérzate con las matemáticas hoy si quieres serveterinario en el futuro. Te voy a dejar que cuides tú los partos, tehago responsable de los partos de las vicuñas. Yo te ayudaré, pero túserás el responsable. —No estoy seguro de saber hacerlo. —Yo estoy seguro de que no sabes hacerlo. Si supieras hacerlono necesitarías aprender. No sabes hacerlo, por eso es importanteque lo hagas, para que aprendas. Como decía Van Gogh, "siempreestoy haciendo aquello que todavía no puedo, para intentar aprendercómo hacerlo" —Si consigo hacerlo bien, eso me hará muy feliz —La felicidad depende del estado de tu mente, depende de lasdecisiones que tomes. Vives el mundo que tu mismo creas. La vida essolo una oportunidad llena de potencial y posibilidades. Quieropedirte que a partir de este momento seas consciente de todo lo que 42
  43. 43. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoocurre a tu alrededor y en tu interior. Ser consciente de lo que ocurrea tu alrededor te dará una buena perspectiva para saber hacia dóndedirigirte. Ser consciente de lo que ocurre en tu interior te permitiráser el dueño de tu vida. Observa. Mira. Escucha. El niño escuchaba extasiado. Su abuelo hablaba de forma muypausada, hipnótica. Se notaba el enorme respeto que sentía por él.Pensé en lo diferente que era mi mundo, en el que los jóvenes norespetaban a los mayores. Volvimos a la casa, mientras pensaba en lo dura que tenía que serla vida en aquél poblado para un niño y un anciano. —Nosotros creemos que la infancia hay que pasarla en el campo,en contacto con la naturaleza —dijo Quetzalcoatl, adivinando unavez más mis pensamientos— Todos mis hijos pasaron su infanciaaquí y después estudiaron en los mejores colegios y universidades.También creemos que la vejez hay que pasarla aquí. Por eso yo yaestoy pensando en volver a vivir en mi pueblo, quiero morir aquí. —Pensaba que erais pobres —dije en un murmullo— —No hay que sacar conclusiones de aspectos exteriores —dijoTlaloc— Para nosotros lo importante es ser ricos en humanidad y enespíritu, no en cosas materiales. —Todos los seres humanos tenemos necesidades —continuóQuetzalcoatl— Y a todos los seres humanos nos gusta tenercubiertas esas necesidades. También nos gusta cubrir las necesidadesde los demás. Cuando alguien nos pide algo, generalmente,procuramos ayudarle, cubrirle sus necesidades. Sobre todo cuandoquien nos pide ayuda es alguien a quien queremos. Cuando quien nospide algo es alguien a quien queremos, entonces estamos dispuestosa hacer cualquier cosa, incluso traspasando el borde del sacrificio.Por razones fundamentalmente culturales, nos cuesta mucho, sinembargo, pedir algo a los demás. Tenemos necesidades, los demásestán deseando ayudarnos y, a pesar de ello, no nos atrevemos a 43
  44. 44. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitopedir. —A mí me cuesta mucho pedir —dije— Prefiero que meadivinen mis necesidades los demás. —Todavía es peor cuando alguien cree que son los demásquienes tienen que adivinar sus necesidades. "Si me quisieras, sabríascuáles son mis necesidades", es una frase absurda, ya que alguienpuede quererte pero no saber cuáles son tus necesidades. "Si tengoque pedirlo, entonces ya no merece la pena" es otra de esas creenciassin ninguna base, pero que destrozan parejas y relaciones con losdemás. —Creo que ese ha sido el problema que he tenido con mi pareja. —Si quieres algo, pídelo, no esperes que sean los demás quienesadivinen tus necesidades —dijo entonces Quetzalcoatl, mirándome amí— En este camino que hemos iniciado hacia el éxito esfundamental saber pedir. Pide lo que necesitas. Pide a tu pareja, a tuspadres, a tus hijos, a tus compañeros de trabajo, a tus jefes, al banco.Pide. No pasa nada por pedir. —Tengo miedo de que me digan que no. —Pero es que los demás también tienen derecho a decirte queno. Y ese no, no necesariamente significa que no te quieran. Es soloun no a esa demanda concreta que has hecho. Pídelo de otramanera, pídelo en otro momento, pídeselo a otra persona, pero nodejes nunca de pedir. Pedir hace que los demás sepan lo que quieres.Pide las cosas como si estuvieras seguro de que te las van a dar, conconvicción, con entusiasmo. Pide las cosas a quien pueda dártelas.Pide de forma concreta y clara. No utilices rodeos ni segundasintenciones. No uses indirectas. Pide directamente. Me gustará quedurante los próximos días comiences a ejercitar tu capacidad parapedir. Pide todo lo que necesites. Te sorprenderás de lo que ocurrecuando pides. Y si no pides, no responsabilices a los demás de norecibir. Y recuerda que para recibir, primero hay que dar. Quieres 44
  45. 45. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitocambiar tu vida. Quieres iniciar una nueva ruta que te llevará hacia eléxito. Pero, ¿estás dispuesto a cambiar tus hábitos, estás dispuesto aeliminar de tu vida todo aquello que te está bloqueando? —Pues me gustaría dormir un rato —dije sin pensarlo mucho. Me señalaron un catre en un rincón. Me acosté. Bisabuelo,abuelo y nieto salieron en silencio. Me quedé profundamentedormido, mientras oía una cantinela que ya me resultaba familiar.Pero esta vez, la melodía sonaba a tres voces. Y soñé. Soñé con unmundo en el que todas las personas eran felices, en un mundo en elque todas las personas se dedicaban a cultivar sus destrezas yhabilidades. Amaneció con el canto del gallo. Nunca había tenido laoportunidad de tener esa experiencia. Yo era un hombre de ciudad yel gallo más cercano que había visto había sido el que aparecíaimpreso en la bolsa de sopa instantánea. El pastorcito estabaacurrucado a mi lado. Posiblemente estaba durmiendo en su cama.Durante unos segundos, antes de que se desperezara, pude observarsus rasgos. Su cara india tenía unas líneas muy dulces. Su pelo eramuy negro, largo, recogido en una coleta. Abrió los ojos y se diocuenta de que le estaba mirando. Sonrió. —¿Has dormido bien? —le pregunté. —Muy bien, gracias. Tengo que ir a ordeñar. Después iré a laescuela hasta el mediodía. Huemac se levantó y salió de la casa. —Huemac es un buen chico —dijo su abuelo desde un rincón—Huemac significa "El vencedor". Sobrevivió a la muerte de sumadre durante el parto. Eso para nosotros tiene el significado de sufortaleza. Hay cuatro niños en la aldea y para ir a la escuela tienenque andar diez kilómetros hasta el poblado vecino. Ir a la escuela es 45
  46. 46. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitopara ellos el mayor regalo que te puedas imaginar. Son capaces dehacer los mayores sacrificios con tal de no perderse ni un solo día deescuela. Huemac entró por la puerta con un cuenco con leche.Quetzalcoatl la calentó y me ofreció una taza. Entró Tlaloc ybebimos los cuatro. —Tenemos que irnos —dijo Quetzalcoatl—, pero antes tengoque hacer una visita. ¿Me acompañas, Max? Lo seguí por las calles del pueblo hasta una pequeña casita hechacon piedras y techo de paja. En la calle había un montón de cosas,muebles, enseres, aparatos eléctricos, ropa. Quetzalcoatl golpeó consu nudillo derecho en la puerta y abrió una anciana. Se saludaron conuna sonrisa. La anciana nos hizo pasar —Te presento a mi hermana Meztli. Este es Max, un amigo quehe tenido la oportunidad de conocer en la montaña. Hablaron durante unos minutos en quechua. Me di cuenta deque la casa estaba prácticamente vacía, era como si hubieran sacadotodo a la calle. solo quedaba lo imprescindible. —Mi hermana está haciendo limpieza —dijo Quetzalcoatl,adivinando de nuevo mis pensamientos— Cada cierto tiempo esmuy importante eliminar todo lo que no nos sirve. Meztli ha sacadofuera todo lo que no ha utilizado durante el último año y lo hapuesto disposición de los demás vecinos por si lo necesitaran.Cualquier vecino puede llevarse algo si lo necesita. Nos despedimos de Meztli. Entonces, Quetzalcoatl, mientrasvolvíamos a la casa de Tlaloc me agarró por el brazo y me dijo: —¿Qué te está impidiendo cambiar? ¿Qué te está manteniendoaferrado a lo antiguo, a lo seguro, a lo conocido, pero te mantieneestático, parado, bloqueado? Elimina de tu vida todo aquello que note sirve. ¿Te das cuenta de cuántas cosas guardas en los armarios de 46
  47. 47. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitotu casa o en los archivadores de tu trabajo que ya no sirven paranada, que están estropeadas, que están obsoletas, que dejaron decumplir ninguna función y que ocupan un espacio, una energía quenecesitas para otras cosas? Se rompe la plancha, compras una nuevay guardas la vieja por si algún día la necesitaras. Pero nunca más vas anecesitar esa plancha. Entre otras razones porque está rota. Tienes lacasa y los armarios llenos de papeles que no sirven, libros que no teinteresan, aparatos eléctricos que dejaron de funcionar hace años,utensilios de cocina que nunca has usado... Tíralos a la basura. Omejor, regálalos o llévalos a algún centro de reciclaje. Quítalos de enmedio. Aléjalos de tu vida. Despeja el espacio. Era cierto. Mis armarios estaban llenos de cosas inservibles. —Sigues manteniendo relación con personas que hace muchotiempo dejaron de interesarte —continuó— Cada vez que estás conellas sientes una especie de frustración y piensas: "nunca más voy aquedar con ellas". Y la siguiente vez vuelves a quedar con ellas.Tienes muchos hábitos que te desvían del camino que has decididoemprender y te aferras a ellos de forma completamente absurda.¿Qué beneficio sacas? ¿Qué ganas? Te enseñaron de pequeño unmontón de ideas, de creencias, que ya no forman parte de tu vidaactual. Sin embargo, sigues creyendo en ellas. Creencias sobre timismo, sobre el ser humano, sobre la vida, sobre la religión, sobre eldinero. Creencias que ya no te sirven para nada, que te bloquean, quete impiden avanzar. Tenía razón. Llevaba toda mi vida acumulando cosas inservibles,amistades inservibles. —¿Por qué no reflexionas sobre ellas y las quitas para siempre?—continuó Quetzalcoatl— ¿Cuáles son las creencias que en estemomento pueden hacerte crecer, madurar, conseguir tus objetivos?Quieres cambiar y no estás dispuesto a aumentar tus capacidades, tusconocimientos. ¿Qué cosas nuevas necesitas aprender? ¿Qué cosasque aprendiste y no te sirven necesitas desaprender? ¿Necesitas 47
  48. 48. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitoformación? ¿Necesitas aumentar tus conocimientos? ¿Qué vas ahacer hoy para empezar a formarte? Hace años decidiste cuáles erantus valores en la vida. Y enfocaste toda tu vida hacia esos valores.Tus valores con el paso de los años han cambiado. ¿Cómo vas aadaptar tu vida a esos nuevos valores? ¿Qué nuevos objetivosresponden a esos nuevos valores? Nos despedimos de Tlaloc y comenzamos a descender por uncamino de tierra. Tlaloc se quedó quieto mirándonos mientras nosalejábamos. Era un tipo singular, más curioso todavía que su hijo.Venían con nosotros los cuatro niños de la aldea, dos niños y dosniñas, vestidos con unos impecables uniformes de color azul celeste,por lo que deduje que nos dirigíamos hacia la aldea vecina. Los niñoscomenzaron a cantar alegremente. Quetzalcoatl les hacía pequeñascaricias en sus mejillas sonrojadas por el frío. La aldea vecina era más grande que la otra. Pronto descubrimosla escuela, por la gran aglomeración de niños y niñas que habíaalrededor alborotando. Se trataba de varios edificios modernos, quecontrastaban con la pobreza del resto de casas de pueblo. —Quetzalcoatl —dije— gracias por acompañarme hasta aquí.Supongo que tienes ganas de quedarte con tus niños en la escuela. Yaseguiré yo solo. —Je, je —rió Quetzalcoatl— esta no es mi escuela. Te dije quesoy maestro, pero no soy maestro de este tipo de escuela. Ellostienen a una extraordinaria profesora. Te la voy a presentar. Se llamaTanitani. Tanitani era una preciosa joven maestra de unos treinta años. Eratodo sonrisa. Llamó a los niños con una campana. Los niñosentraron en la escuela y se sentaron en mesas redondas de cinco encinco. La escuela estaba sorprendentemente llena de ordenadores ypizarras electrónicas, que los niños utilizaban como verdaderosexpertos. Tanitani dijo 48
  49. 49. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito —Vamos a aprovecharnos que hoy está con nosotros el maestroQuetzalcoatl para aprender algunas cosas importantes para la vida.El maestro nos hablará sobre los valores. —Los valores son las actitudes personales que determinannuestra conducta. "¿Qué es importante para mí?" —comenzóQuetzalcoatl — A través de los valores juzgamos nuestra propiaconducta y establecemos relaciones con las cosas que nos rodean ycon los demás. Los valores están influenciados por la cultura en laque vivimos, la familia a la que pertenecemos, la educación quehemos recibido, la ideología que compartimos, la religión queprofesamos, etc. También nuestra propia experiencia de vida vamarcando nuestros valores, así como nuestra personalidad. Todosestos factores se influencian mutuamente. Mis valores no son losmismos que los valores de otras personas. La escala de valores, elorden de importancia que doy a las cosas no tiene por qué coincidircon el de otro ser humano. Uno de los niños levantó la mano. —Maestro Quetzalcoatl —dijo cuando Tanitani le dio la palabra— Mi papá dice que él ha cambiado sus valores, que ya no son losmismos que cuando era pequeño, mientras que mi mama dice queella sigue teniendo los mismos. ¿Es eso posible? —Como los valores se empiezan a establecer desde los primerosaños de nuestra vida, —continuó Quetzalcoatl— se han podidomantener valores incongruentes con los que establecemos cuandosomos adultos. Estas discrepancias provocan que a veces no estemosseguros de qué camino seguir o que nos sintamos insatisfechos dedeterminados logros u objetivos conseguidos. En este caso, significaque esos objetivos no concuerdan con alguno de nuestros valores.También se producen conflictos cuando tratamos de imponernuestros propios valores a los demás, pensando que, si nos sirven anosotros, necesariamente tienen que ser buenos para todo el mundo.Esto es llevado a su máxima expresión cuando una ideología impone 49
  50. 50. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitosus valores a los demás a través de leyes. Los niños le hicieron algunas preguntas que Quetzalcoatlrespondió de forma muy sencilla, para que le comprendieran. Ledieron las gracias con sus sonrisas y salimos de nuevo a la calle. Perola mejor de todas las sonrisas fue la que me dirigió Tanitani. —Nos esforzamos en darles la mejor educación que podemos—dijo— Si no gastamos en la educación de nuestros niños, ¿en quévamos a emplear el dinero? —Me ha sorprendido ver todos esos adelantos tecnológicos aquí—dije. —Gracias a nuestros amigos benefactores, —contestó Tanitanimirando de reojo a Quetzalcoatl — tenemos los mejores medios anuestra disposición. Y eso que no has visto nuestra biblioteca,nuestra sala de música o el pabellón deportivo, uno de las mejoresdel país. Tampoco has visto nuestro Hospital, que está en un puebloa cinco kilómetros de aquí, con los mayores adelantos científicos.Todos nuestros niños tienen a su disposición una educación basadaen nuestras tradiciones más antiguas, junto a los mejores recursosmás modernos. Ocurre lo mismo con la promoción de la salud, norenunciamos a nuestra medicina popular, milenaria, ni tampocorenunciamos a los modernos sistemas tecnológicos. Nos despedimos. Aquella chica era preciosa. Tendré que buscaralguna excusa para volver, pensé. Empezamos a andar por un sendero de metro y medio de ancho.Un zorrillo se atravesó en nuestro camino. De repente, el cielo seoscureció y una fuerte tormenta comenzó a caer. Nos refugiamos enuna cueva. —La naturaleza no puede forzarse —dijo Quetzalcoatl, que nodesaprovechaba ocasión para seguir hablándome del éxito— Lascosas en la naturaleza ocurren, simplemente, ocurren. Cuando secombinan determinadas variables, llueve. Cuando se producen ciertas 50
  51. 51. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitocircunstancias, las setas del bosque aparecen. Cuando llega laprimavera, las aves migratorias se desplazan de lugar. Las cosas en lanaturaleza solo ocurren cuando se cumplen una serie de requisitos.Las cosas en la naturaleza solo ocurren cuando tienen que ocurrir, niantes, ni después. No podemos cambiar una tormenta a voluntad, niproducir setas de pino en un robledal, ni hacer que las cigüeñastengan crías en invierno. El agua se dirige desde las montañas haciael mar. Si quiero aprovechar la fuerza del agua para crear energíaeléctrica, no puedo poner las aspas de la turbina hacia arriba. Así nogirarán y no se cumplirá mi objetivo. Si quiero que funcione, tengonecesariamente que poner las aspas de la turbina en la mismadirección de la fuerza del agua. Las cosas solo ocurren cuandopueden ocurrir. —Yo no creo que el mundo funcione por determinismo —meatreví a decir. —No estoy hablando de determinismo, sino de leyes naturalesque se cumplen queramos o no. solo llueve hacia abajo, y si nosempeñamos en que llueva hacia arriba, tenemos el fracaso asegurado.Los negocios, las empresas, las parejas, las vidas que funcionan, sonaquellas que han establecido las cosas de tal forma que están enconsonancia con las leyes que las hacen funcionar. Un negocio queno cumple unos mínimos requisitos, está abocado al fracaso. Unapareja que no sigue unos mínimos requisitos, no funcionará bien. Los truenos sonaban con eco dentro de la cueva. Comenzó ahacer frío. Un viento frío soplaba alocadamente. Me puse un ponchoque me había regalado Meztli. Quetzalcoatl siguió imperturbableante el frío. —¿Estás luchando contra el viento? —siguió mi amigo— Esmejor que lo utilices a tu favor. Si lo utilizas a tu favor, el barco sedesplazará, hará lo que tiene que hacer. Si luchas contra el viento, lavela se partirá y no avanzarás. Pero el viento seguirá haciendo lo quetiene que hacer. Y no podrás decir que has tenido mala suerte o que 51
  52. 52. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitolos elementos se han puesto en tu contra. Serás tú quien ha puesto alos elementos en contra de tu proyecto. —Tengo frío —dije como excusa. —Me gustaría que reflexionaras sobre esto. ¿Las cosas no tesalen como esperabas? Lo más probable es que el planteamiento quetienes no sea el más idóneo y que así no sea posible que funcione pormucho que te empeñes. —¿Y cómo hacer para hacer que algo funcione de maneranatural? —¿Cómo puedes hacer para que algo funcione de maneranatural? Haciendo una metáfora podríamos hablar de "partes" parareferirnos a las distintas estructuras de personalidad que existen ennosotros a nivel, generalmente, inconsciente. Estas partes respondena diferentes intereses y por eso en muchas ocasiones somosincoherentes con nosotros mismos. Mientras algo dentro denosotros nos invita a tomar alguna decisión, hay otro algo que nos loimpide. Es como si existiera una lucha interna por el poder. Estaspartes, a veces, hablan entre ellas, mantienen un diálogo interno.Otras veces no hablan, sino que actúan o nos hacen sentir cosasincompatibles con nuestros valores o intereses. A la hora deestablecer un camino hacia el éxito tienes que tener en cuenta estalucha interna, porque es muy posible que exista dentro de ti unaparte que trata por todos los medios de boicotear, de sabotearcualquier cambio o beneficio que quiere establecer otra parte. —Muchas veces me pasa que por la noche decido una cosa y a lamañana siguiente hago todo lo contrario. —Así es. Mientras decides por la noche que vas a empezaralguna tarea, por la mañana ha tomado el poder otra parte que teimpide realizarla. Mientras una parte tiene claros cuáles son susobjetivos, otra parte decide que esos objetivos no le convienen yhace todo lo posible para que el proyecto no salga adelante. En 52
  53. 53. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitorealidad, todas esas partes quieren lo mejor para ti. En tu interior nohay ninguna parte que quiera hacerte daño. Lo que ocurre es queesas partes tienen distintas informaciones, valores, objetivos ycreencias. ¿Qué puedes hacer? Se trata de que todas esas partes sepongan de acuerdo en cuanto a cuál es el objetivo común de todasellas. 53
  54. 54. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxito CAPÍTULO 5: P = Persistencia "Levántate si te caes, y antes de volver a andar, mira dónde te hascaído y pon allí una señal" Augusto Ferrán "Nuestra gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos" Goldsmith P E= [ (I+A2) (P*F) ]D El camino serpenteaba entre precipicios. Quetzalcoatl me dijoque un poco más abajo había un cruce en el que podríamos subirnosa un autobús que iba hacia la ciudad. Se trataba de un destartaladoautobús que los lugareños utilizaban para ir a la ciudad y realizar suscompras o vender algunas mercancías que elaboraban, como quesos,alfombras y algunos animales de granja. Lo que bastantes lustrosatrás había sido un bus urbano en alguna ciudad del primer mundo,aquí, desvencijado y roto, hacía las funciones de autobús de línea.Nos acomodamos como pudimos entre gallinas, fardos, cajas yolores varios. Si en la montaña había pasado miedo, en este locoautobús casi me muero de pánico. El conductor, un hombre de 54
  55. 55. Ricardo Ros – La Fórmula Matemática del Éxitomediana edad, conducía su máquina rozando los precipicios de talforma que hasta las estelas de humo del tubo de escape se quedabanflotando en el aire tras cada curva cerrada, atónitas ante talespectáculo. El ruido del motor diesel hacía eco cada vez quepasábamos sobre un puente y el puente se quedaba perplejo sin sabercómo reaccionar. Llegamos a la ciudad al mediodía. Acompañado de Quetzalcoatlfui a la estación de policía para dar aviso de lo que había ocurridocon mis compañeros. Enseguida se movilizaron varios equipos queinmediatamente se dirigieron hacia la montaña. El comisario mepidió que no abandonara la ciudad hasta que trajeran noticias de lamontaña. Nos alojamos en una pensión. Quetzalcoatl me dijo que al díasiguiente tenía que ir a Veracruz a coger un avión porque leesperaban dos días más tarde en Nueva York y tres días más tarde enLos Ángeles. Le dije que yo vivía en la gran manzana y que sería unenorme honor si quisiera utilizar mi vivienda mientras necesitara unalojamiento allí. Quetzalcoatl rió y me contestó que ya hablaríamosde eso. Por la tarde fuimos a visitar unas ruinas aztecas. Los arqueólogoshabían descubierto hacía poco las ruinas de una antigua poblaciónazteca de principios del siglo quince. Quetzalcoatl preguntó por elDirector de la excavación. Un hombre de unos cincuenta añosapareció a lo lejos y se acercó sonriente. —Quetzalcoatl, dichosos los ojos que te ven. —Mazatl, —dijo Quetzalcoatl, mientras le daba un fuerte abrazo— Te presento a mi amigo Max Pinton. Le saludé con un apretón de manos y entonces me di cuenta deque le faltaba el brazo izquierdo. Hablaron durante unos minutos deviejos tiempos y comenzó a enseñarnos las excavaciones. 55

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