Mesalina fue la tercera esposa del emperador Claudio de Roma, conocida por su gran belleza pero también por su promiscuidad e infidelidades constantes a su marido. Llegó a organizar una competición con prostitutas para ver quién podía atender a más hombres en un día, la cual Mesalina ganó atendiendo a más de 25 hombres. Debido a su comportamiento, el nombre de Mesalina pasó a ser sinónimo de mujer libidinosa o prostituta.